El Pillo
El Gandaya
La Cajera
La Clienta
El Policía
(Mientras se encuentran haciendo sus cosas rutinarias en el banco, dos personas
con máscara entran y gritan)
– El Pillo: ¡¡¡Esto es un asalto!!! ¡¡¡Arriba los monos!!! (La clienta y la Cajera se
miran extrañados. Él pone la punta de la pistola en su cabeza y se queda algo
pensativo) No, esperen.
– El Gandaya: (Le dice en el oído y en voz baja) Se dice, “Arriba las manos”
– El Pillo: ¡Ah, chuma verdad! ¡¡¡Arriba las manos!!!
(Las dos reaccionan y recién comienzan a asustarse)
– El Pillo: ¡Quiero que me den todo el dinero que tienen! ¡Para hoy!
– La Cajera: Muy bien. ¿Me dan el número de su cuenta, por favor?
– El Pillo: Sí, anote es el… (El Gandaya golpea la cabeza de su compañero)
– El Gandaya: ¡No seas tonto, oe! (Mira a la encargada) Mételo todo en estas
bolsas ¡Y rápido!
– La encargada: ¡Sí, en seguida! (Va a colocar el dinero en las bolsas que les
dio).
– La Clienta: ¿¡Pero dónde está la policía cuando se le necesita!?
(En eso, sale del baño el oficial; flojo y totalmente indiferente ante la situación)
– El Policía: ¡Ay, qué rico! (Voltea y ve a la Cajera y a la Clienta tiradas en el
suelo boca abajo) ¿Qué está haciendo ahí? ¿Qué, está calientito el piso o qué?
(Ella le señala con el dedo a los asaltantes) ¿Qué pasa? (Voltea y ve la punta de
las pistolas en su cara) (Se asusta y comienza a gritar) ¡¡¡Mamaaaaaaaa!!!! (Al
instante se arrodilla y junta sus manos) ¡Por favor, no me maten tengo esposa con
dos hijos y otros tal vez por ahí!… ¡Yo que sé pero por favor no me maten por su
madrecita linda!
– La Clienta: ¡Oiga! ¿¡Pero qué clase de policía es usted, que no cumple su deber
aprehendiendo a esos rufianes!?
– El Policía: (Le quita la pistola al Pillo y se la muestra a la Clienta) ¿¡Y qué, no ha
visto el tamañote de arma que tienen!? (Se la devuelve al asaltante)
– La Clienta: (Se coge la cabeza) ¿Y para esto pago mis impuestos?
– El Gandaya: ¡Al suelo usted también! ¡¡¡Rápido!!!
– El Policía: ¡Ya voy! ¡Ya voy! (Se echa al suelo, al costado de la Clienta y ella le
dice)
– La Clienta: (Dice con sarcasmo) “¡Ahora que usted está a mi lado, me siento
más tranquila!”
– El Policía: ¿Ah sí? ¿Y qué cree? ¿Qué yo soy superman, que las balas me
chocan y rebotan?
– La Clienta: ¡Ya mejor…cállese la boca!
(Llega la Cajera con las bolsas de dinero)
– La Cajera: (Le da toda atemorizada) Acá está.
– El Gandaya: Espero que esté todo.
– La Cajera: Si desea, lo puede contar.
– El Pillo: A ver… (Abre la bolsa y sacando el dinero, comienza a contar) 100,
200, 300… (El Gandaya toma la mano de su compañero y lo mira con ojos
furiosos) ¡Pero
compañero! Hay que estar seguros que no nos falte nada…
– El Gandaya: Guarda… eso… ahora… ¿Ok?
– El Pillo: Muy bien, pero luego no vengas a reclamar que te han robado, ah.
– El Gandaya: Si no te callas ahora, vas a estar con ellos en suelo.
– El Pillo: No te quejes después, no más…
– El Gandaya: ¡¡¡Ya!!! (Mira a la Clienta y a la Cajera) Bueno bueno, estos
caballeros, se retiran. Muchas gracias por su colaboración.
– El Pillo: Sí, y para cualquier asalto o secuestro, acá está nuestra tarjeta (Se las
entrega mientras lo quedan mirando con extrañeza)
– El Gandaya: Este… (Extiende su mano hacia la tarjeta) ¿Me lo prestas un
momento?
– El Pillo: Sí, las acabo de mandar a hacer, ¿Te gusta? (Comienza a leerlo y
mientras lo hace, la expresión en su rostro comienza a cambiar)
– El Policía: ¡Inaudito!, ¡Ahora hasta los asaltantes hacen su “cherry”! ¡Qué tal
raza!
– La Clienta: ¡Usted cállese, que para policía es un completo inútil!
– El Policía: ¡Oiga no le permito que me insulte! ¡A la policía, se le respeta!
– La Clienta: ¡Qué “a la policía se le respeta”! ¡Si usted para lo único que sirve, es
para comer e ir al baño! (Los asaltantes discutían en silencio sobre la tarjeta)
– El Gandaya: ¿¡Pero has gastado la plata en esto!? ¿¡Qué tenías en la cabeza!?
– El Policía: Una pierna de pollo. Sí, eso es lo único que pude comer. Me va a
perdonar ¿Pero, sabe usted a qué se parece?
– El Pillo: A la “Tía Camote”, a ella le encargué las tarjetas.
– El Gandaya: Mira ya olvídalo y vámonos (Ve a las personas) Bueno fue un
gusto hacer trato con ustedes, nos vamos (Los dos se retiran apuntándoles con
sus armas mientras que
los otros se quedan en el suelo asustados, hasta que se fueron. A los pocos
segundos, entra El Pillo rápidamente y les deja la tarjeta)
– El Pillo: (Habla en voz baja) Acá abajito está el número, llámenos (Al instante de
dejarles la tarjeta, se va. Todos se quedan mirándolo muy sorprendidos y
extrañados. Luego, se levantan).
– El Policía: (Todo cursi, toma la palabra) Tuvieron suerte esta vez (La Clienta lo
mira con indignación).
– La Clienta: Mire, mejor cállese antes que me amargue (Va donde la Cajera y la
encuentra maquillándose) ¿¡Y usted, qué está haciendo?
– La Cajera: ¡Ay pues con todo esto, se me cayó todo el maquillaje!
– El Policía: Bueno lo que es por mí, esta pelea me ha dado hambre. ¡Ya regreso,
voy a comer!
– La Clienta: ¡Oiga! ¿¡Y usted a dónde cree que va!?
– El Policía: ¿Qué? ¿También quiere un sanguchito? Hay de pollo, de chancho
de…
– La Clienta: ¡Qué sanguchito, ni que “ocho cuartos”! ¡Lo que debe hacer es
investigar este asalto para atrapar a los asaltantes!
– La Cajera: Este lo único que atrapa es una papa rellena con ensalada.
– El Policía: Y un poco de ají.
– La Clienta: ¡Esto es el colmo de la desfachatez! ¡Me voy de aquí! (Se retira
totalmente molesta)
– El Policía: Bueno, yo sí me voy a comer. Ya vengo (Se va todo despreocupado)
– La Cajera: Y aprovechando que no hay clientela, voy al baño a maquillarme. (Se
va caminando como si fuera una modelo de pasarela)
Fin
El Perro
El Gato
El Loro
El Cazador
(Los tres animales llegan y comienzan a jugar a la ronda)
– El Perro: ¡Pero qué divertido es jugar todos juntos tranquilos y felices!
– El Gato: ¡Tienes razón! ¡No hay nada más agradable que esto!
– El Loro: ¡Pues jamás pensé que llegara a divertirme tanto como ustedes!
– El Gato: ¡Siempre seremos amigos!
(Los tres se juntan y se toman de las patas. Levantan su pierna y la mueven como
si se dieran la mano)
– El Perro, el gato y el Loro: ¡Siempre!
(Continúan bailando felices. De pronto, del rincón, una sombra comienza a salir y
aparece una persona con una escopeta y una red. Entra sigilosamente y de un
salto, se pone delante de ellos)
– El Cazador: ¡Los tengo! ¡No se muevan! (Los tres animales lo quedan mirando
totalmente extrañados. Al ver el arma, se comienzan a asustar y empiezan a
correr) – ¡No escaparán!
(Una “correteadera” se desata en todo el escenario hasta que de pronto, el Perro
se detiene y con una mirada fija hacia el Cazador, le dice)
– El Perro: ¡Un momento! Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre pero
acaso, ¿El hombre es amigo del perro?
– El Cazador: ¿¡Qué dices!? ¿¡Desde cuándo los animales hablan!?
– El Perro: Desde que nos cansamos de los abusos de los humanos.
– El Loro: ¿¡Por qué dicen que ustedes son los animales racionales cuando en
muchas ocasiones, son ustedes a los que les falta la razón!?
– El Gato: ¡Yo te apoyo amigo perro! (Se pone a su costado) ¡Ustedes nos han
puesto al Perro y a mí como eternos enemigos pero ustedes se envidian, se
pelean peor que nosotros y por cosas sin importancia!
– El Cazador: ¡Pe, Pero…!
– El Loro: ¡Pero nada! ¡Aun siendo yo el bocadillo del Gato, siente un gran
respeto por mí! Pero ustedes, no se respetan como personas que son.
– El Cazador: ¿¡Pero, qué osadía es esta!? ¡Que los animales les hablen así a los
humanos!
– El Perro: Ustedes se jactan de ser la raza dominante, pero creo que necesitan
dominar su conducta y sus valores.
(Los tres animales se ponen alrededor del hombre y le dijeron al mismo tiempo)
– Los tres animales: ¡Valora la importancia de nuestra existencia!
(Se retiran tomados de la mano y saltando. El Cazador se queda pensando en lo
que le dijeron los animales y dice)
– El Cazador: Tal vez ellos tengan razón y los que nos comportamos como
verdaderos animales, somos nosotras las personas. Trataré de cambiar y
aprenderé a respetar la vida en todos sus aspectos (Tira su arma, su red y se va
con un una expresión de alivio en su rostro)
Fin
Cerdito 1
Cerdito 2
Cerdito 3
Lobo
(El lobo se acerca a una casa hecha de paja donde, por la ventana, ve a un
cerdito cocinando. Entonces, llama a la puerta).
Cerdito 1: ¿Quién es?
Lobo: Ábreme, por favor, hace frío.
(El cerdito 1 se acerca en silencio hasta una ventana para ver quién está en la
puerta y ve que es el lobo).
Cerdito 1: No me engañarás, lobo. No te abriré.
Lobo: Entonces, soplaré y soplaré y tu casa derribaré.
(Y empieza a soplar y la casa se derrumba dejando al cerdito 1 solo).
Cerdito 1: ¡Oh, no!
(El cerdito 1 echa a correr).
ACTO II
(El cerdito 1 está corriendo hacia una casa hecha de ramas de madera, donde
vive su hermano que está en la puerta regando las plantas).
Cerdito 1: ¡Hermano, hermano! ¡El lobo me persigue!
Cerdito 2: Entra en mi casa. ¡Corre!
(Los dos cerditos cierran la puerta antes de que llegue el lobo y, cuando están
recuperando el aliento, llaman a la puerta).
Cerdito 2: ¿Quién es?
Lobo: ¡Soy el lobo! ¡Ábreme!
(El lobo está furioso porque se le ha escapado su comida).
Cerdito 1 y 2: ¡NO!
Lobo: Entonces, soplaré y soplaré, y tu casa derribaré.
(Y empieza a soplar y la casa se derrumba dejando solo a los cerditos).
Cerdito 2: ¡Mi casa de madera!
Cerdito 1: ¡Corre, corre! Vayamos con nuestro hermano mayor.
(Y los dos cerditos echan a correr).
ACTO III
Cerdito 1 y 2: ¡Hermano!
Cerdito 3: ¡Corred, corred!
Cerdito 1: ¡El lobo ha derribado mi casa de paja!
Cerdito 2: ¡Y mi casa de madera!
Cerdito 3: Pues con la mía no va a poder.
Cerdito 3: ¿Quién es?
Lobo: ¡El lobo feroz! ¡Abre la puerta!
Cerdito 3: ¡Ni hablar!
Lobo: Pues soplaré y soplaré…
Cerdito 3: ¡Sopla, sopla!
ACTO IV
(El cerdito 3 empieza a preparar una olla grande que mete en la chimenea.
Enciende el fuego y empieza a llevar agua a la olla).
Cerdito 1: ¡Se oye ruido arriba!
(El cerdito 2 mira por la ventanita de la puerta y se da cuenta que el lobo no está).
Cerdito 2: ¡El lobo ya no está aquí!
Cerdito 3: ¡Venid a ayudarme!
(Los otros dos cerditos hacen lo mismo que el tercero, coger agua y llevarla a la
olla que está en el fuego).
Cerdito 1: ¿Para qué haces esto?
Cerdito 2: ¡El agua está hirviendo!
(Justo cuando el agua empieza a hervir más fuerte cae el lobo dentro de la olla).
Lobo: ¡Os voy a comer!
(Cuando nota el calor en sus patas y en su cuerpo, el lobo intenta salir de la olla
sin quemarse más).
Lobo: ¡Ay, ay, ay!
(El lobo sale de la olla y ve que el cerdito 3 ha abierto la puerta. Sale corriendo
para escapar de los cerditos).
Cerdito 3: ¡Así aprenderás a no meterte con nosotros!