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Democratizar el dinero

Una introducción a la
Reforma del Dinero Soberano

Editado por Jesús Suaste,


Govert Schüller y Mark Young

ALLIANCE
FOR JUST MONEY
Democratizar el dinero
Una introducción a la Reforma del Dinero Soberano

Jesús Suaste Cherizola, Govert Schüller


y Mark Young
(editores)

ALLIANCE
FOR JUST MONEY
Democratizar el dinero. Una introducción a la Reforma del Dinero
Soberano

Jesús Suaste Cherizola, Govert Schüller y Mark Young (editores).

D.R. Allliance for Just Money.


Bloomington-Normal, Illinois, USA

Con excepción del artículo “La verdad sobre los bancos”, de Michael
Kumhof y Zoltán Jakab, traducido por los Servicios de Traducción
del Fondo Monetario Internacional, todos los artículos fueron tradu-
cidos al español por Jesús Suaste Cherizola.

La versión electrónica de esta obra está registrada bajo la licencia:


Creative Commons
Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional
(CC BY-NC-ND 4.0)
Índice

Información de los autores y los artículos v

Presentación ix
The Alliance For Just Money

Prólogo. Democratizar el dinero, una agenda pendiente xi


Jesús Suaste Cherizola

1. Dinero para la gente 1


Mary Mellor

2. La verdad sobre los bancos 15


Michael Kumhof y Zoltán Jakab

3. La verdad salió a la luz: el dinero no es más que


un pagaré y los bancos nadan en ellos 25
David Graeber

4. Los vampiros financieros y The Walking Debt 29


Ole Bjerg y Kristian Bondo Hansen

5. El dinero dominante 59
Joseph Huber
6.  Capitalismo Covid-19, deuda neoliberal y la
necesidad del dinero soberano 117
Tim Di Muzio

7. Consecuencias y obstáculos internacionales en la


Reforma del Dinero Soberano 127
Mark Young

8. Una solución viable a la crisis económica 135


Robert Poteat

9. La necesidad de la Reforma Monetaria 139


Stephen Zarlenga

10. El vínculo entre la justicia social y la reforma


 monetaria 143
Nick Egnatz

11. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 173


Los problemas y las soluciones (Extractos)
Mark Pash

12. La creación de dinero en la economía moderna 207


Michael McLeay, Amar Radia y Ryland Thomas
Información de los autores y los artículos

Dinero para la gente


Mary Mellor es profesora emérita de la Universidad de Northum-
bria (Reino Unido), donde fue fundadora de la cátedra del Sus-
tainable Cities Research Institute. Ha publicado numerosos textos
sobre alternativas económicas que integran perspectivas socialis-
tas, feministas y sustentables. Sus libros incluyen Feminism and
Ecology (1997), The Future of Money: From Financial Crisis to
Public Resource (2010) y Debt or Democracy? Public Money
for Sustainability and Social Justice (2015). La versión original
del artículo incluido, “Money for the People”, está disponible en:
[Link]
Traducido con la autorización de The Great Transition Initiative.

La verdad sobre los bancos


Michael Kumhof es Asesor Principal de Investigación en el Cen-
tro de Investigación del Banco de Inglaterra. Zoltán Jakab es Eco-
nomista del Departamento de Estudios del FMI. El artículo fue
publicado originalmente en: Finanzas & Desarrollo. Publicación
trimestral del Fondo Monetario Internacional. Marzo de 2016. Vo-
lumen 53. Número 1. Traducción a cargo de Servicios Lingüísticos
del FMI.

La verdad salió a la luz: el dinero no es más que un pagaré y


los bancos nadan en ellos
David Graeber es antropólogo y activista. Es profesor de la Lon-
don School of Economics y autor, entre otros libros, de Toward
an Anthropological Theory of Value: The False Coin of Our Own
Dreams (2001), Debt: The First 5000 Years (2011), The Utopia of
Rules (2015), Bullshit Jobs: A Theory (2018). El artículo que esta
antología incluye se publicó originalmente en The Guardian, el 14
de mayo de 2014. La versión original está disponible en: https://
[Link]/commentisfree/2014/mar/18/truth-money-
iou-bank-of-england-austerity
vi Democratizar el dinero

Los vampiros financieros y The Walking Debt


Ole Bjerg es profesor de la Copenhaguen Business School. Sus
investigaciones giran en torno al diagnóstico del capitalismo con-
temporáneo. Ha escrito numerosos estudios acerca de la creación
monetaria. Entre sus libros se encuentran: Poker: The Parody of
Capitalism (2011). Making Money: The Philosophy of Crisis Ca-
pitalism (2014) y Parallax of Growth: The Philosophy of Ecology
and Economy (2016).
Kristian Bondo Hansen es profesor asistente de la Copenhaguen
Business School. Sus investigaciones se centran en el uso de la
tecnología dentro de los mercados financieros. Actualmente parti-
cipa en el proyecto “Algorithmic Finance: Inquiring into the res-
haping of financial markets”, que estudia el funcionamiento de los
algoritmos y la inteligencia artificial en el comercio de productos
financieros, así como las interacciones humano-máquina dentro del
mercado financiero.

El dinero dominante
Joseph Huber es profesor emérito de la Universidad Martin Luther
Halle-Wittenberg. Economista y sociólogo, es especialista en la
modernización ecológica y en el análisis de los sistemas moneta-
rios. Sus libros incluyen: Creating New Money. A monetary reform
for the information age (2000, en coautoría con James Robertson),
New Technologies and Environmental Innovation (2004) y Sove-
reign Money. Beyond Reserve Banking (2017). Es fundador de Mo-
netative –organización alemana que pugna por la implementación
de la reforma del dinero soberano.

Capitalismo Covid-19, deuda neoliberal y la necesidad del


dinero soberano
Tim Di Muzio es Profesor Asociado de Relaciones Internacionales
y Economía Política en la Universidad de Wollongong y profesor
asociado del Center for Advanced International Relations Theory,
de la Universidad de Sussex. Sus investigaciones se centran en la
desigualdad económica, la política energética y, más recientemen-
te, en la deuda global y el dinero. Es autor de The 1% and the Rest
of Us, Carbon Capitalism: Energy Social Reproduction and World
Información de los autores y los artículos vii

Order, The Tragedy of Human Development y, junto con Richard


H. Robbins, ha escrito Debt as Power y An Anthropology of Mo-
ney, entre otros trabajos. Contacto: tdimuzio@[Link].

Consecuencias y obstáculos internacionales en la Reforma


del Dinero Soberano
Mark Young estudió Planificación Urbana y Economía. Es miem-
bro de The Alliance For Just Money y autor de How to Fix the
Future. Using Cooperative Economics (2012), libro que describe
la estructura del sistema monetario global y los beneficios de la
reforma monetaria. Actualmente es consultor y desarrollador en
Crossroads Development & Consulting Company.

Una solución viable a la crisis económica


Robert Poteat fue investigador del American Monetary Institute.
La versión original del artículo incluido, “Viable Solution to the
Economic Crisis”, está disponible en: [Link]
wp-content/uploads/2013/12/Viable-Solution-to-Economic-Crisis.
pdf

La necesidad de la reforma monetaria


Después de trabajar 35 años en el campo de las finanzas, Stephen
Zarlenga se dedicó a la investigación sobre la naturaleza y la his-
toria del dinero. En 1999 publicó la versión en alemán de The Lost
Science of Money. The Mythology of Money – The Story of Power
(la versión en inglés se publicó en 2002). En 1996, fundó el Ameri-
can Monetary Institute, organización independiente que promueve
el estudio de la historia monetaria. Fue uno de los principales im-
pulsores de la NEED Act, presentada al congreso estadounidense
en 2010.

El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria


Nick Egnatz es un veterano de la guerra de Vietnam. Durante años
ha protestado activamente contra los crímenes imperialistas del go-
bierno estadounidense, tanto personalmente como de manera im-
presa. Fue nombrado por la Asociación Nacional de Trabajadores
Sociales “Ciudadano del Año” de Northwest Indiana en 2006 por
viii Democratizar el dinero

su activismo pacífico. Desde 2012 trabaja de cerca con el AMI, a


favor de la reforma monetaria integral contenida en la NEED Act
como un primer paso para acabar con el militarismo estadouniden-
se, las guerras, el imperialismo y la creciente desigualdad entre
quienes están en la cima de la pirámide y el resto de los miembros
de la sociedad. Contacto: OccupyNick@[Link]

Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI.


Los problemas y las soluciones. (Extractos)
Mark S. Pash. Egresado de la University of California Los Angeles
y de la University of Southern California. Es fundador y director
del Center for Progressive Economics. Es autor de E=mcf: Theory
of Economic Relativity (1999) y Creating a 21st Century Win-Win
Economy (2017). Además, ha contribuido en diversas antologías
de divulgación económica.

La creación de dinero en la economía moderna


Michael McLeay, Amar Radia y Ryland Thomas pertene-
cen al Monetary Analysis Directorate del Banco de Ingla-
terra. La versión original del artículo puede encontrarse en:
[Link]
ney-creation-in-the-modern-economy

Para más información sobre este libro visite


[Link]
Presentación

The Alliance For Just Money [Alianza por el Dinero Justo] se com-
place en presentar al público hispanohablante la antología “De-
mocratizar el dinero. Una introducción a la Reforma del Dinero
Soberano”.
Con sede en Estados Unidos, la Alianza por el Dinero Justo es
una organización no partidista que agrupa a personas de los más di-
versos puntos de vista políticos, vocacionales, filosóficos y perso-
nales que comparten el proyecto común de trabajar conjuntamente
(así como con aliados individuales y organizacionales que com-
parten nuestro propósito) para construir un sistema de dinero justo
que sirva a la humanidad y al planeta. Nuestra misión es investigar,
educar y organizar para alcanzar ese sistema.
Un objetivo de la Alianza es invitar a los hispanoparlantes al ur-
gente y emocionante trabajo de reformar el dinero. Extendemos un
agradecimiento especial a Jesús Suaste Cherizola como promotor y
traductor de este importante proyecto.
Los ensayos que esta publicación incluye fueron seleccionados
para dar al lector una amplia visión de la historia, problemas, solu-
ciones y obstáculos relacionados con nuestro actual sistema mone-
tario, así como para dar a conocer los beneficios que, para todos los
ciudadanos, traería consigo la reforma monetaria que aquí plantea-
mos. Las opiniones expresadas son responsabilidad de cada autor
y no necesariamente representan el punto de vista de la Alianza.
Invitamos a los lectores a disfrutar de los artículos y a recordar que
todo aquello que es físicamente posible, ecológicamente sustenta-
ble y socialmente deseable, es también financieramente viable.

Mark Young
The Alliance For Just Money
x Democratizar el dinero

Más información sobre la Reforma del Dinero Soberano


Invitamos a los lectores a visitar nuestro sitio web, así como nuestras
plataformas en Facebook y Twitter. Aunque la información del sitio
web está en inglés, puede ser vista en español utilizando la función de
traducción de los dispositivos móviles y computadoras.
Si está interesado en obtener más información sobre la reforma mone-
taria o en tomar medidas en su comunidad, puede ponerse en contacto
con el Movimiento Internacional para la Reforma Monetaria (IMMR,
por sus siglas en inglés). También encontrará información sobre la
reforma monetaria en la página del American Monetary Institute, así
como en la página de la organización española Dinero Positivo, afi-
liada al IMMR.
The Alliance For Just Money
[Link]
Twitter: @AllianceJust
Facebook:
[Link]
ney-1058915514317464/
reform@[Link]
Movimiento Internacional para la Reforma Monetaria
[Link]
coordinators@[Link]
Dinero Positivo:
[Link]
correo@[Link]
American Monetary Institute:
[Link]
ami@[Link]
Más información de este libro y audiolibro:
[Link]
Prólogo
Democratizar el dinero, una agenda pendiente
Jesús Suaste Cherizola

¿Cuántas crisis económicas más tendrán que producirse antes de


que las organizaciones políticas y los movimientos sociales asu-
man como un objetivo prioritario la tarea de reorganizar el sistema
monetario y financiero imperante?
Dentro del debate público de las sociedades contemporáneas,
la cuestión de cómo transformar el sistema monetario y finan-
ciero parece no ocupar un sitio prioritario. Esta ausencia resulta
paradójica. Por un lado, es a todos evidente que las instituciones
financieras concentran demasiado poder: millones de ciudadanos
alrededor del mundo son asolados por el peso del endeudamiento
y han sufrido los estragos de las crisis que generan los mercados
financieros; decenas de gobiernos, en los últimos treinta años, se
han visto obligados a implementar rescates bancarios con dinero
de los contribuyentes. Pero por otro lado, la cuestión de qué hacer
con la estructura del sistema monetario y financiero es una pregun-
ta que parece caer en el olvido: no es sólo que los diversos actores
políticos de las sociedades modernas carezcan de un plan de acción
para la transformación radical del sistema financiero; parece que ni
siquiera existe una conciencia clara sobre la importancia de some-
ter las cuestiones monetarias al escrutinio del debate público.
Tal vez una de las mayores victorias del régimen oligárquico
que hoy padecemos, reside en haber convencido a la ciudadanía
de que los temas asociados a las finanzas son ajenos al interés de
las mayorías y que incumben únicamente a un puñado de expertos.
Como consecuencia, y pese a que vivimos en una sociedad com-
pletamente monetarizada, la comprensión general del dinero y sus
implicaciones políticas suele ser deficiente y estar mistificada por
explicaciones erróneas.
A contracorriente del olvido en el que se encuentra la pregun-
ta por el dinero, este libro busca mostrar al lector que un sistema
monetario –el conjunto de reglas mediante las cuales el dinero es
creado y puesto en circulación– es el escenario de una lucha por
el poder cuyas consecuencias impactan en todos los ámbitos de la
xii Democratizar el dinero

vida cotidiana. ¿Qué consecuencias tiene la estructura del sistema


monetario en la distribución del poder y el ingreso entre las clases
sociales? ¿Y qué sistema monetario es compatible con los princi-
pios de libertad e igualdad que suscriben las sociedades modernas?
El tema central del libro –la reforma del dinero soberano– se
despliega en dos direcciones:
1) El diagnóstico de que en las sociedades contemporáneas el po-
der de creación monetaria ha sido capturado por los bancos co-
merciales y, por lo tanto, está sometido a los imperativos de la
obtención de la ganancia privada –no del beneficio colectivo–.
2) Un plan de acción: en respuesta a las contradicciones y proble-
mas que engendra el sistema privado de creación monetaria, la
reforma del dinero soberano propone implementar un sistema
en que la creación monetaria (al igual que otras prerrogativas
estatales, como la creación de leyes y el monopolio de la vio-
lencia legítima) sea una potestad del Estado y esté sometido al
control democrático de la ciudadanía.
El proyecto de la reforma del dinero soberano, en fin, entraña una
lucha por sustituir el vigente sistema privatizado de creación de
dinero, por un sistema monetario bajo control del poder público.

La pregunta por el dinero


Dado que el sistema financiero ha creado una jerga especializada,
es preciso detenerse a aclarar el significado de algunos términos
e ideas que el lector encontrará frecuentemente a lo largo de este
libro.
El diagnóstico que subyace a la reforma del dinero soberano
parte de una indagación sobre la naturaleza del dinero. El dinero,
sin embargo, es un objeto más difícil de definir de lo que el senti-
do común tiende a asumir, en particular porque en las sociedades
contemporáneas el dinero se presenta ante nuestros ojos bajo dos
formas irreductibles pero que en la vida cotidiana se confunden.
Tal vez la representación más familiar que tenemos del dinero
es la de los billetes y monedas, cuya creación es todavía una pre-
rrogativa de los Estados, y que utilizamos para llevar a cabo gran
parte de las transacciones económicas de la vida cotidiana. La se-
gunda forma del dinero es la de los depósitos bancarios: un mero
“registro” contable que indica la cantidad de dinero que el banco
Jesús Suaste. Prólogo xiii

se compromete a entregarle al titular de la cuenta si éste lo solicita.


Cuando, en el habla cotidiana, decimos que “tenemos dinero” para
referirnos al dinero registrado en nuestras cuentas bancarias, lo que
en realidad tenemos es la promesa de un banco. La primera forma
suele ser llamada “dinero en efectivo”. A lo largo de este libro, la
segunda forma recibe nombres como “dinero bancario” o “dinero
en cuenta”. Cuando se habla de dinero “en sentido restringido”,
suele hacerse referencia al dinero emitido por el banco central (mo-
nedas, billetes y “reservas”, es decir, los depósitos de los bancos
comerciales en sus respectivas cuentas en el banco central). Cuan-
do se habla de dinero “ampliado”, se incluye también al dinero de
los depósitos bancarios.
Dentro de las economías desarrolladas, aproximadamente el 10
por ciento del dinero está constituido por el dinero emitido por el
gobierno. El 90 por ciento restante toma la forma de depósitos.
Esto quiere decir que, a diferencia del dinero objetivado en las mo-
nedas y los billetes, la mayor parte del dinero de las sociedades
existe como dinero bancario, el cual es utilizado para realizar pa-
gos a través de transacciones electrónicas.
El estatuto del dinero adopta, así, una forma paradójica: en
estricto sentido los depósitos bancarios no son dinero, sino “pro-
mesas de pago”. Pero en los hechos, esas promesas son utilizadas
como dinero y constituyen la mayor parte de aquello que llamamos
dinero.
Ahora bien, el elemento crucial de este sistema es el hecho de
que, al contrario de lo que comúnmente se cree, el otorgamiento
de un crédito no presupone ni requiere de un dinero previamente
ahorrado. En otras palabras, un préstamo bancario no es la transfe-
rencia de un dinero ya existente de la cuenta de un ahorrador hacia
la cuenta de un deudor. Al emitir préstamos, los bancos “crean”
dinero al “crear” el depósito bancario correspondiente: esta crea-
ción es un registro contable que los bancos generan al introducir un
número en sus computadoras. En esto se funda el poder de creación
monetaria de los bancos.
Del hecho de que en la sociedad existan dos formas de dinero
(o bien, un dinero emitido por la autoridad central y una “prome-
sa de dinero” –los depósitos bancarios– que para efectos prácticos
cumple con todas las funciones del dinero) se siguen algunas con-
secuencias que a primera vista pueden parecer extrañas pero con
las que el lector se familiarizará a lo largo de este libro:
xiv Democratizar el dinero

- Bajo el vigente sistema de creación monetaria, la práctica


que permite la creación de dinero bancario (es decir, aquello
que consideramos como la mayor parte de nuestro dinero) es
la emisión de préstamos. Esto quiere decir que el dinero ban-
cario es dinero creado bajo la forma de deuda, sobre el cual los
bancos comerciales cobran intereses.
- Contra la extendida creencia, los bancos no son “intermedia-
rios” entre ahorradores y deudores (no “prestan” el dinero que
otros “ahorran”). El dinero que los bancos prestan es dinero
que se crea en el momento en que se concede el crédito.
- Si la práctica del endeudamiento se detuviera, ello implicaría
la contracción de la masa de dinero bancario (es decir, de la
mayor parte del dinero en la economía).
- Cuando se emite un préstamo, se crea una cantidad de dinero
(un depósito bancario) por un monto equivalente al “principal”
de dicho préstamo. Sin embargo, un crédito entraña también
una promesa de pagar intereses. Esto quiere decir que, por de-
finición, un préstamo crea menos dinero del que se necesita
para que el deudor pague su deuda.
- A nivel sistémico, este hecho hace que la deuda sea “estruc-
turalmente impagable”. Una persona puede terminar de pagar
su deuda, pero es imposible que todas las personas paguen sus
deudas al mismo tiempo, pues no existe la cantidad de dinero
suficiente en el sistema para hacerlo.
- El endeudamiento es una condición inherente al funciona-
miento de la economía: sin deuda no hay dinero. Y mientras
menos deuda se emita, menor será la cantidad de dinero en
circulación.
- El poder de creación monetaria está en manos de un sistema
privado y, como tal, está orientado hacia la generación de ga-
nancias de los bancos comerciales, no hacia el interés público.
- El poder de creación monetaria que hoy ostentan los bancos
está en la base de la generación de las burbujas financieras.
- Si bien los gobiernos conservan formalmente la facultad de
determinar su moneda, así como el monopolio de la emisión
de billetes y monedas, en los hechos han delegado el poder de
creación monetaria a los bancos comerciales.
Jesús Suaste. Prólogo xv

- La forma aparentemente familiar que tienen los depósitos


bancarios revela su naturaleza problemática en cuanto consi-
deramos que el depósito bancario de un individuo es la deuda
de alguien más y que, por lo tanto, la suma de los depósitos
bancarios son una deuda de la sociedad hacia el sistema ban-
cario.
- Todo el dinero depositado en el sistema bancario, es deuda
que está generando intereses para los bancos comerciales.
- Si los bancos han acumulado tanto poder, hasta el punto de
obligar a los gobiernos a rescatarlos de la bancarrota cuando
las crisis financieras se producen, es porque se han apoderado
de la facultad de creación de la partícula elemental de las tran-
sacciones económicas de la sociedades modernas: el dinero.
Los artículos aquí compendiados buscan dar respuestas a las pre-
guntas que este sistema plantea: ¿cómo se constituyó el sistema
monetario que hoy nos rige y a quiénes beneficia? ¿Qué conse-
cuencias tiene el hecho de que la mayor parte del dinero existente
tenga la forma de un depósito bancario y, por lo tanto, se haya crea-
do a través del endeudamiento? ¿Qué sistema de creación moneta-
ria necesitamos si queremos construir una sociedad más justa? ¿Y
qué relación existe entre dicho sistema y el resto de los problemas
que las sociedades enfrentan: la inestabilidad financiera, la preca-
riedad salarial, el desempleo, la desigualdad, el endeudamiento de
individuos y gobiernos, el cambio climático y la necesidad urgente
de construir una economía sustentable?
Este libro, en fin, puede ser leído como un esfuerzo por desen-
trañar las consecuencias e interrogantes que se alojan en esta frase
simple, los bancos privados crean dinero, principio en el que se
expresa una compleja estructura de poder. Las respuestas conver-
gen en el proyecto de la reforma del dinero soberano, es decir, la
propuesta de devolver al Estado el monopolio del poder de crear
dinero, y convertir a los bancos en verdaderos intermediarios en-
tre ahorradores y deudores.

El contenido de esta antología


El presente libro combina textos que abordan la cuestión de la re-
forma monetaria desde una perspectiva teórica, con textos escritos
desde el activismo político –centrados, principalmente, en la expe-
xvi Democratizar el dinero

riencia de las organizaciones que, en Estados Unidos, han luchado


por implementarla–. Es una tarea pendiente adaptar el estudio y la
práctica de la reforma monetaria a las particularidades de cada país.
El orden de los artículos ha procurado partir de la presentación
de los temas elementales de la reforma del dinero soberano (¿qué
es el dinero, qué formas adopta, cómo y por qué el sistema de crea-
ción monetaria fue privatizado?) para después dirigirse hacia la re-
lación entre el sistema monetario y el resto de los sectores de la so-
ciedad. (La única excepción a este orden es el artículo “La creación
de dinero en la economía moderna”, de Michael McLeay, Amar
Radia y Ryland Thomas, publicado por el Banco de Inglaterra. Por
ser el texto más técnico y de mayor complejidad, ha sido colocado
al final. Si el lector desea partir de una exploración en detalle del
proceso de creación monetaria, puede comenzar por este artículo).
Es imposible agotar en un solo volumen todos los temas y pro-
blemas que se reúnen en torno al proyecto de la reforma del dinero
soberano. Como el lector constatará, ni siquiera es sencillo ubicar
esta reforma dentro de la antinomia política clásica izquierda/de-
recha. En la medida que la reforma aspira a limitar el poder de los
bancos a través de la nacionalización del dinero, parece tratarse de
un proyecto cercano a las luchas históricas de la izquierda; pero en
la medida que esta propuesta busca acabar con el poder oligopólico
de los bancos, es compatible con los ideales del liberalismo econó-
mico. Más allá de estas coincidencias, y de las formas específicas
que deberá adoptar la reforma en función de las condiciones de
cada país, es urgente que la ciudadanía tome conciencia del poder
implicado en el sistema monetario y cuestione su estructura vigen-
te. En el contexto de una crisis que ha abierto nuevas posibilidades
para la organización social, el proyecto de la reforma del dinero
soberano propone un objetivo al mismo tiempo concreto y de gran
alcance: limitar el poder de los bancos privados retirándoles la fa-
cultad de crear dinero.
Considero que el mundo hispanohablante (lo mismo la España
capturada por el Banco Central Europeo, las políticas de austeridad
y la ortodoxia tecnocrática, que los países latinoamericanos some-
tidos al peligro constante de la fuga de capitales, las crisis financie-
ras y el peso de la deuda externa) es un terreno propicio para que
las reflexiones en torno a las posibilidades y beneficios del dinero
soberano cobren fuerza. Este libro espera contribuir a alimentar
Jesús Suaste. Prólogo xvii

ese debate y enriquecer la lucha de las fuerzas democráticas en su


búsqueda de una sociedad más justa.
Aprovecho este espacio para externar mi agradecimiento a The
Alliance For Just Money –en particular a Mark Young y Govert
Schüller– por su invaluable apoyo para la publicación de esta an-
tología.
Dinero para la gente
Mary Mellor

Las iniciativas locales pueden generar avances modestos en la sus-


tentabilidad, pero no la transformación de gran escala que necesi-
tamos. Alcanzar este desafío requerirá, entre otros factores críti-
cos, cambios sustanciales en la manera en que creamos y usamos
el dinero. Como la historia demuestra, el dinero es un constructo
político y social. Es la privatización del dinero –y no el dinero en
cuanto tal– lo que ha alimentado la explotación social y la destruc-
ción ambiental. En contraste, el dinero podrá contribuir al avance
de una Gran Transición a condición de que sea reconquistado por
el sector público. Al contrario de lo que el neoliberalismo asevera,
el Estado puede crear dinero libre de deuda, distinto al dinero que
conduce al crecimiento destructivo y agudiza la desigualdad. El
dinero público puede facilitar la provisión de seguridad social y de
una vida sustentable para todos. Pero para que dicho sistema de di-
nero público funcione, debe haber un robusto control democrático
sobre el proceso de toma de decisiones monetarias, así como una
vigilancia rigurosa sobre su implementación.

¿Por qué el dinero?


Si queremos transitar hacia una sociedad justa y sustentable, es
necesario tener claridad sobre el punto en el que nos encontramos
hoy.1 Actualmente, la mayoría de la población del mundo –tanto en
los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo–
vive en áreas urbanas. Es improbable que esta realidad demográfica
cambie, pues la gente no se muestra dispuesta a regresar en masse
a los medios de sustento rurales. Las innovaciones locales, cara a
cara, en la producción y el intercambio, pueden representar pasos
importantes, prefigurando los cambios de escala nacional que ne-
cesitamos. Sin embargo, estas estrategias son más apropiadas para
áreas relativamente autocontenidas, y no pueden contribuir a la
transformación sistémica que necesitamos.

1 Este ensayo está basado en mi libro Debt or Democracy: Public Money for
Sustainability and Social Justice (London: Pluto, 2015).
2 Democratizar el dinero

En el mundo contemporáneo, el aprovisionamiento2, la creación


y la distribución de los bienes y servicios básicos, dependen del
dinero. La mayoría de las personas vive en economías de mercado
con cadenas de suministro entre moderadas y de larga distancia.
Bajo el capitalismo conducido por el mercado, los medios de vida
individuales y los servicios públicos dependen del éxito del merca-
do, y el dinero funciona como medio de cambio y como una fuerza
conductora que opera detrás de la participación de los agentes en el
mercado. El objetivo primario de la economía capitalista de mer-
cado no es el aprovisionamiento de bienes esenciales y servicios
para la gente, sino la inversión de dinero y trabajo en actividades
que rinden todavía más dinero (i.e., ganancia) para los propietarios
del capital. Esto crea una economía de dos fases: en primer lugar,
la gente trabaja para asegurar un ingreso que le permita pagar por
los bienes y servicios básicos que necesita para sobrevivir. Pero
como el trabajo es necesario para la supervivencia, y en vista de
que el mercado determina su propósito y disponibilidad, las per-
sonas pueden terminar en trabajos perjudiciales para ellas, para los
demás y para el medio ambiente.
Justificadamente, el dinero tiene mucha mala prensa. El amor al
dinero, o la avaricia, ha sido culpado del sobreconsumo y la explo-
tación de las personas y el planeta. Dicho esto, es difícil vislumbrar
cómo los bienes y servicios podrían ser producidos y hechos circu-
lar a gran escala sin un mecanismo que facilite la comparación del
valor y el intercambio de los mismos. No es el dinero como tal la
fuente del desequilibrio en nuestras relaciones con los demás y con
la naturaleza, sino más bien la manera en que el dinero es creado
y puesto en circulación dentro de las economías de mercado con-
temporáneas.
La existencia del dinero –es importante señalarlo– no supone la
existencia de un mercado, pues en casi todas las sociedades huma-
nas ha habido algún tipo de dinero. El dinero simplemente provee
una unidad de valor reconocida. Esa unidad puede ser un precio
dentro de un mercado, pero también puede ser el tamaño de un
regalo o la medida de una necesidad. El equiparar del dinero con

2 Este ensayo adopta la noción feminista de “aprovisionamiento”, que se


refiere a las áreas de las necesidades humanas no monetarizadas y la resi-
liencia de la naturaleza. Más sobre este concepto en Marilyn Power, “So-
cial Provisioning as a Starting Point for Feminist Economics”, Feminist
Economics 10, no. 3 (2004).
Mary Mellor. Dinero para la gente 3

la moneda, como a menudo se hace, es confundir la forma con


la función. Esto implica suponer que el dinero encarna un valor,
cuando de hecho representa un valor. El dinero puede tomar la
forma de algo con valor de uso (ganado, grano), algo con valor so-
cial (una piedra especial, conchas de mar), algo con poco o ningún
valor (papel, madera, metales comunes) e incluso algo sin forma
física (transferencias bancarias, promesas verbales). La unidad de
valor puede ser tangible (ovejas, cuentas) o intangibles (libra, dó-
lar, euro).
El dinero, en otras palabras, es un constructo social y político.
La utilización del dinero no estimula necesariamente la explota-
ción humana ni la destrucción ecológica. Es la ideología del capi-
talismo neoliberal lo que pone a la ganancia monetaria por encima
de las preocupaciones sociales y ecológicas, y es el sistema privado
de dinero emitido por los bancos comerciales, lo que nos mete al
pernicioso ciclo de deuda y crecimiento.
A menudo, la visión de las comunidades ecológicamente susten-
tables pone su atención no en el Estado sino en la economía social,
que ocupa un sitio entre el Estado y el mercado.3 Las características
de la economía social, tales como las empresas comunitarias, las
cooperativas y los mercados locales basados en dinero local, son
todas benéficas, pero insuficientes para poner en marcha la Gran
Transición. La creación de un futuro justo y sustentable supone un
compromiso masivo que requerirá un nivel de coordinación que
sólo el Estado puede ofrecer. Por ende, necesitamos atender al po-
tencial de las economías gobernadas democráticamente, en las que
el dinero sea tratado como un recurso público para el aprovisiona-
miento sustentable.
Sin embargo, el neoliberalismo, que ha influenciado gran parte
del pensamiento convencional sobre el dinero, es obstinado en la
idea de que el sector público no debe crear (“imprimir”) dinero,
de suerte que el gasto público debe estar limitado a lo que el mer-
cado puede “permitirse”. Según este punto de vista, el dinero es
un recurso limitado, y el mercado asegura que sea utilizado efi-
cientemente. ¿Esto quiere decir que el dinero público es un sueño
imposible? No, pues la crisis financiera y la respuesta que recibió
socavaron el dogma neoliberal. El sector financiero desempeñó de-

3 Para más información sobre la economía social, véase “Social Economy”,


Organization for Economic Cooperation and Development, 2017, http://
[Link]/cfe/leed/[Link]
4 Democratizar el dinero

ficientemente su papel de creador de dinero a tal grado que el Es-


tado tuvo que intervenir y proveer un respaldo monetario ilimitado
para rescatarlo. La creación de dinero ex nihilo por parte de las
autoridades públicas reveló la naturaleza inherentemente política
del dinero. ¿Por qué, entonces, el poder de crear dinero fue cedido
al sector privado, y con tan poca vigilancia pública? Y si el dinero
puede ser creado para servir a los bancos, ¿por qué no crearlo para
que sirva a la gente y al medioambiente?

Mitos en torno al dinero


Uno de los mayores obstáculos existentes para la reapropiación del
dinero en aras del interés público, reside en la extendida incom-
prensión de lo que es el dinero. La historia convencional del dinero
descansa en una serie de mitos que obscurecen sus orígenes socia-
les y políticos. El primer mito es que el dinero y el mercado com-
parten un origen común, y que las economías modernas, basadas
en el dinero, emergieron a partir de economías de trueque. Sin em-
bargo, no existe evidencia histórica de la existencia de economías
amplias basadas en el trueque, y el dinero, como se explicará en la
siguiente sección, tiene una historia social y política mucho más
compleja. El segundo mito es que el dinero se originó como una
moneda de metal precioso. Si bien en ciertos momentos el dinero
ha estado hecho de este tipo de metales, también ha tomado formas
mucho menos valiosas, cuyo uso precedió por mucho la invención
de las monedas. El entender al dinero como hecho de algo valioso
(oro, plata) sugiere que el dinero es deseable por sí mismo, como
una encarnación del valor. Pero el reconocer que el dinero carece
por sí mismo de valor (metales comunes, madera, papel), permite
verlo como el signo que representa una relación social –y eso es el
dinero en realidad.
Los presupuestos sobre la importancia histórica de la moneda
de metal precioso dieron origen a un tercer mito, según el cual la
actividad bancaria emergió de la gestión de depósitos de metales
preciosos que eventualmente fueron representados por papel mo-
neda y registros contables. En realidad, la actividad bancaria se
originó mucho antes de la acuñación de monedas de metales pre-
ciosos, y los registros contables fueron una característica central.
A su vez, esta incomprensión histórica contribuyó a la creación
de un cuarto mito: que hoy los bancos meramente vinculan a los
ahorradores de dinero (los titulares de los depósitos) con quienes
Mary Mellor. Dinero para la gente 5

piden préstamos. Como ha sido reconocido de forma cada vez más


abierta por la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Fondo
Monetario Internacional, y como ha sido sostenido por teóricos del
dinero, los bancos, de hecho, crean nuevo dinero cuando emiten
préstamos, abonando el depósito de un dinero previamente inexis-
tente en las cuentas de quienes lo reciben. En la actualidad, las au-
toridades públicas monetarias retienen el monopolio de la produc-
ción del dinero en efectivo (billetes y monedas), pero el dinero que
los bancos crean también es parte de la masa monetaria nacional y
circula en la economía como tal.
Todos estos mitos, ampliamente difundidos, descansan en una
mala lectura de la historia del dinero. ¿Cuál es, entonces, la historia
real?

Breve historia del dinero


Las formas de dinero más tempranas fueron utilizadas casi comple-
tamente dentro de diversos contextos sociales, e.g., pagos y mul-
tas por una injusticia o una injuria, dotes y regalos para construir
solidaridad social o evitar conflictos. A medida que los Estados
centralizados emergieron, el dinero apareció bajo nuevas formas,
tales como el pago de tributos, los gastos estatales y la recauda-
ción de impuestos. En Estados más tempranos, el uso del dinero
fue registrado en jeroglíficos o representado en formas simbólicas
como tabletas de arcilla. Los gobernantes autócratas, con centros
administrativos en palacios o templos, determinaban la forma y la
oferta disponible de dinero. Todo esto ocurría miles de años antes
de que emergiera la acuñación de monedas, alrededor del 600 a.C.
Lejos de ser un producto de los mercados, la acuñación de mo-
neda fue creada y controlada por los gobernantes y jugó un rol cen-
tral en el crecimiento del imperio griego y el romano. La acuñación
estaba asociada a los centros de poder, ya que la creación de dinero
confiere los beneficios de ser el primer usuario, tales como el seño-
reaje (la diferencia entre el valor nominal de la moneda y su costo
de producción). En el mismo sentido, el poder de crear y poner en
circulación el dinero está vinculado al poder soberano de recaudar
impuestos. En lugar de depender de la recepción de un tributo tra-
dicional, un gobernante puede pagar por bienes y servicios con di-
nero que después puede reclamar a través del cobro de impuestos.
Los mercados de mercancías gradualmente emergieron junto
con las ciudades-Estado y los imperios. Y mientras los mercaderes
6 Democratizar el dinero

utilizaban el dinero creado y controlado por los gobiernos, desarro-


llaron también sus propios medios para gestionar valores, deudas
y pagos. Este nuevo dinero comercial tomó la forma de prome-
sas verbales o escritas, o de representaciones físicas tales como las
tablas de registro (una promesa de pago grabada en un palo que
después era cortado por la mitad para que cada contraparte conser-
vara una de ellas). Independientemente de la forma que tomara, lo
central para el dinero comercial fue la deuda: la obligación de una
persona de pagarle a otra.
La emergencia de la época capitalista, con sus promesas en pa-
pel y la banca moderna, atestiguó la privatización gradual del po-
der soberano de creación monetaria. Los conflictos constantes, la
resistencia a aumentar los impuestos y la escasez de metales pre-
ciosos debilitó el control de los gobernantes. El control del dinero,
así, cayó en manos de una élite económica emergente, y los gober-
nantes se volvieron cada vez más dependientes del endeudamiento.
Con el tiempo, los Estados construyeron enormes deudas naciona-
les con el sector bancario, creando la dependencia financiera que
vemos en la actualidad.
Un paso crucial en este proceso de privatización se produjo
cuando el dinero comercial se convirtió en una divisa pública. El
Banco de Inglaterra, por ejemplo, fue fundado originalmente en
1694 para prestar dinero al Estado. Con el paso del tiempo, sus
billetes, respaldados por una difusa “promesa de pago”, fueron de-
signados como moneda. Eventualmente, todos los bancos dejaron
de emitir dinero bajo su propio nombre y en su lugar emitieron
dinero público (e.g. libras esterlinas). Este paso acarreó dos cam-
bios mayores. En primer lugar, el sector público se convirtió en el
respaldo de los bancos que estaban creando dinero en su nombre.
En segundo lugar, mientras que el soberano podía crear dinero libre
de deuda, los bancos comerciales no. El dinero creado y prestado
por los bancos debe ser reembolsado con intereses. Esta diferencia
crítica impulsa el crecimiento porque crea nueva deuda para reem-
bolsar la deuda antigua. Y si este sistema, basado en la deuda, se
reduce, también lo hace la masa monetaria.
Hoy en día, nuestra dependencia de la deuda se ha vuelto social,
ecológica y económicamente insostenible. Es socialmente insos-
tenible porque la creación de dinero como deuda exacerba la des-
igualdad. El dinero fluye hacia quienes están mejor posicionados
para reembolsar sus deudas con intereses –una dinámica que enri-
Mary Mellor. Dinero para la gente 7

quece a los ricos y atrapa a los pobres en una relación de deuda de


largo plazo–. Es ecológicamente insostenible porque la creación
monetaria a través de la deuda impulsa la expansión económica. Si
los préstamos deben ser reembolsados con intereses, debe haber al-
gún tipo de crecimiento económico. Esto no necesariamente causa
un daño ecológico (podría simplemente incrementar el precio de
activos ya existentes), pero es cierto que ello socava las bases del
decrecimiento o incluso de una economía en estado estacionario.
Es económicamente insostenible porque el hecho de basar la oferta
monetaria en la deuda, eventualmente conduce a crisis en que los
gobiernos, negocios y ciudadanos no pueden o simplemente no es-
tán dispuestos a incurrir en más deuda.
Los economistas ortodoxos ofrecen fundamentos al imperativo
del crecimiento. Al tratar el dinero como la encarnación de un valor
generado por la economía de mercado, atan la creación monetaria
a la rentabilidad comercial y el crecimiento económico. Los eco-
nomistas y diseñadores de políticas a menudo describen el gas-
to gubernamental como algo semejante a la administración de un
hogar. Los gastos del sector público, argumentan, dependen de la
“creación de riqueza” comercial de la misma manera que el gasto
de un hogar depende de los ingresos del jefe o jefa de familia.4
Mientras más productiva es la economía, mayor el ingreso grava-
ble disponible para el uso público. Como conclusión, para quienes
están interesados en solventar las necesidades del sector público, el
crecimiento es bueno, sin importar su costo en el largo plazo.
El punto de vista ortodoxo sobre la economía ignora muchas
otras fuentes de valor –trabajo doméstico no remunerado, lo co-
munitario, la convivencialidad y la resiliencia ecológica–. Eviden-
temente, existe un deseo de proteger de la mercantilización estas
áreas de la vida, pero si sólo se hace esto, se deja al resto del siste-
ma intacto. En lugar de ello, debemos reconfigurar el sistema mo-
netario para dar prioridad a lo que realmente importa y desvalorizar
las actuales prioridades del capitalismo de mercado.
Debemos comenzar por tratar al dinero como una fuerza activa,
no como algo pasivo. Según la escuela económica convencional,
el dinero fluye a través de la economía reflejando las decisiones de
gasto e inversión. Pero la pregunta crucial de cómo el dinero entra

4 Me refiero a esta idea, así como a los mitos según los cuales el gobierno
debe “vivir dentro de sus límites”, como “economía del monedero” [hand-
bag economics] tal como lo discuto en Debt or Democracy.
8 Democratizar el dinero

o sale de la economía, es pasada por alto. La historia muestra que


hay dos agentes –Estados y bancos– que pueden crear nuevo dine-
ro. El uso de este dinero, a su vez, crea nuevas formas de riqueza.
Históricamente, los gobernantes reunieron ejércitos y construyeron
fortalezas y palacios. Los bancos crearon crédito para el comercio
y la producción. En los Estados modernos, tales como Gran Bre-
taña, el nuevo dinero ha provisto crédito para el consumo, particu-
larmente hipotecas, convirtiendo los hogares en activos financieros
en vez de simplemente lugares para vivir. En contraste, el dinero
creado para fomentar un tipo de abastecimiento basado en concep-
tos de suficiencia y justicia social, apuntarían a crear “riqueza”, es
decir, bienestar para todos.

Recuperar el dinero para la gente


El legado social y público del dinero debe ser recuperado, y su go-
bernanza debe ser democratizada. El dinero puede representar un
valor social y público, no sólo un valor comercial y privado. Y en
vez de ser sólo un mecanismo para el intercambio orientado hacia
la ganancia, el dinero puede ser un instrumento para el suministro
de bienes y servicios que la gente realmente utiliza y para garan-
tizar a todos el derecho a los medios de vida, como por ejemplo a
través de un ingreso básico.
Mientras el uso comercial del dinero propulsa el crecimiento,
la asignación de dinero público y social proveería a la gente de lo
que necesitan directamente, apoyando así la construcción de una
economía de una sola fase en vez de dos. El desarrollo de una eco-
nomía de un paso es esencial para una Gran Transición hacia una
sociedad justa y sustentable. El aliviar a las personas de la nece-
sidad de tomar trabajos insostenibles e innecesarios para obtener
dinero, reduciría la tensión ecológica y la desigualdad económica.
Y al liberarla de la dependencia al mercado, se crearía más tiempo
para aquellas actividades vocacionales, personales, sociales y con-
vivenciales que dan sentido a la vida.
La economía neoliberal niega que todo esto sea posible. En
efecto, los políticos rutinariamente aseveran que no hay “suficiente
dinero” para nuestras necesidades sociales básicas. Pero a pesar
de las afirmaciones y restricciones de la ideología neoliberal, los
Estados pueden “imprimir dinero” y de hecho lo hacen. En primer
lugar, el dinero es producido ex nihilo por los bancos centrales para
suministrar dinero y respaldar las actividades de creación mone-
Mary Mellor. Dinero para la gente 9

taria del sector bancario. En segundo lugar, el dinero es creado y


puesto en circulación cuando el gobierno gasta, de la misma manera
que los bancos crean dinero cuando emiten préstamos. Los Estados
gastan el dinero y después equilibran su gasto mediante el cobro de
impuestos y otros ingresos recibidos. Los Estados, sin embargo, no
necesitan “abastecerse” de dinero mediante los impuestos antes de
gastar: el balance entre el gasto público y el ingreso público sólo se
hace claro después de que el gasto se ha producido. En este punto,
la decisión política es qué hacer con el “déficit”, es decir, con el
exceso del gasto sobre el ingreso. El dinero extra creado por el gas-
to estatal puede ser dejado en circulación dentro de la economía,
produciendo un “sobregiro” perpetuo del banco central. O bien,
el déficit puede ser desplazado hacia el sector financiero a través
de la “deuda gubernamental”, incrementando así la deuda nacional
(como sucede en la mayoría de las economías capitalistas).
Todas las monedas modernas son “dinero fiat”, creadas de la
nada, y su valor está respaldado por la confianza pública y la au-
toridad estatal. ¿Por qué, entonces, los Estados y sus ciudadanos
están aprisionados por la deuda? ¿Por qué las personas no pueden
simplemente crear el dinero que necesitan para liberarse de la deu-
da? ¿Por qué el dinero no puede ser puesto a circular en el sector
público o social, en actividades no orientadas a la obtención de una
ganancia? ¿Por qué basar los principios que gobiernan nuestro sis-
tema económico en el carnicero, el panadero, el fabricante de velas
y la escondidiza mano del mercado, y no en el médico, el maestro,
el trabajador social, el artista y la no tan escondida mano de la eco-
nomía solidaria?5 Como estas preguntas dejan claro, el liberarnos
de nuestras concepciones erróneas sobre el dinero, abre la puerta
a nuevas posibilidades de impulsar la transición social hacia una
economía justa y sustentable.
El control de la oferta monetaria y, de manera más general, del
sistema monetario, confiere una inmensa cantidad de poder. ¿Po-
demos confiárselo al Estado? Los neoliberales advierten sobre los
peligros de la intervención estatal en un sistema que se basa en
el mercado. Los defensores de las economías sociales y locales
también mantienen sus reservas hacia el Estado, particularmente

5 Para más sobre la economía solidaria, véase Peter Utting, “What is Social
and Solidarity Economy and Why Does It Matter?” From Poverty to Power
(blog), Abril 29, 2013, [Link]
alizing-the-potential-of-social-and-solidarity-economy/
10 Democratizar el dinero

hacia sus aparatos burocráticos opacos y distantes. Pero si no se ex-


pande el rol del Estado, muchas personas seguirán cayendo en los
huecos del mercado y los servicios voluntarios. Ahora bien, dado
que muchos Estados han demostrado ser ineficientes, corruptos y
autocráticos, un sistema de dinero público sería aceptable sólo si
fuera democráticamente más robusto. No podemos asumir que las
autoridades públicas utilizarán el dinero sabiamente a menos que
estén sujetas a ciertos mandatos democráticos y al escrutinio pú-
blico efectivo. El control exclusivo de la oferta monetaria no debe
simplemente ser puesto en manos del gobierno a cargo del poder o
del aparato estatal, sin vigilancia alguna. La administración pública
de la creación y la asignación del dinero debe ser transparente y
estar sujeta a la rendición de cuentas.

La democratización del dinero


El desplazarnos de la ganancia hacia el aprovisionamiento, pondría
la atención de la economía en el lugar pertinente: la satisfacción
sostenible de las necesidades. Esta meta sería alcanzada mediante
una combinación de un ingreso básico (esto es, una asignación mo-
netaria para cada individuo como derecho) y el presupuesto para el
gasto colectivo en infraestructura y servicios públicos. El proceso
democrático entrañaría el desarrollo de plataformas de partidos,
seguido de una participación en la construcción del presupuesto,
según un proceso descrito a continuación.
En los niveles nacionales y regionales, los partidos políticos
propondrían una asignación general de fondos entre los sectores
social, público y comercial –así como los niveles del ingreso bá-
sico– como parte de su plataforma electoral. La asignación real
estaría a cargo de los partidos en el poder. El dinero para financiar
estas asignaciones, democráticamente determinadas, utilizaría fon-
dos suministrados por el banco central y estaría administrado por
estructuras sociales, públicas o cooperativas. En este proceso, las
actividades bancarias orientadas a la ganancia privada –adminis-
trar los depósitos, llevar a cabo las transacciones y saldar las cuen-
tas– seguirían existiendo, pero los bancos ya no estarían facultados
a crear dinero a ni participar en la especulación financiera. Cuando
el sector privado requiera préstamos para inversiones sustentables
y socialmente justas, esto podrá cumplirse bien mediante la asig-
nación de dinero público a través de un préstamo con los bancos
Mary Mellor. Dinero para la gente 11

privados, o bien mediante la transferencia de dinero ya existente en


manos de inversionistas privados.
Las erogaciones públicas se realizarían mediante el gasto de di-
nero libre de deuda. Los foros entre ciudadanos y usuarios/produc-
tores, identificarían las necesidades específicas del gasto público,
ofreciendo información para los presupuestos locales, regionales y
nacionales. Dada la complejidad del proceso, estos presupuestos y
sus asignaciones correspondientes se establecerían por un periodo
de por lo menos cinco años, con un modesto margen para ajustes
internos. La adopción de un método participativo y transparente
para la toma de decisiones trabajaría activamente contra la domina-
ción de cualquier grupo u organismo particular. El establecimiento
de presupuestos de largo plazo asegura que los gobiernos no pue-
dan cambiar los niveles de creación monetaria o gasto establecidos
en los periodos previos a las elecciones.
Dado que este sistema resultaría en un incremento masivo del
gasto público, sería prudente establecer una introducción gradual.
Incluso con ello, el dinero adicional que fluyera hacia el mercado
incrementaría la amenaza de la inflación en el corto plazo. Pero la
reconceptualización del papel que juega la recaudación de impues-
tos, nos ofrece una manera de enfrentar el problema de la inflación.
Según el punto de vista convencional, el Estado depende del ingre-
so de los impuestos que se extrae del sector privado, el “creador
de riqueza”. Y el gasto público es una carga para el laborioso con-
tribuyente –quien por lo general no es representado como alguien
que se beneficia de los servicios públicos–. Si el dinero es creado
exclusivamente por el sector comercial, la perspectiva convencio-
nal es, en gran medida, correcta. El sector público es dependiente
del dinero recaudado a través de los impuestos, y en ausencia de
endeudamiento, el cobro de impuestos debe preceder al gasto pú-
blico. Pero si inicialmente el dinero es creado y puesto en circula-
ción por el sector público, no hay necesidad de “recaudar” dinero
a través de los impuestos. Más que preceder al gasto público, el
cobro de impuestos es posterior a él, retirando de la circulación di-
nero públicamente creado en una cantidad suficiente para mantener
la inflación bajo control. Si el sector público es mucho mayor que
el sector privado, es posible que los impuestos tengan que ser más
elevados.
Mientras que los niveles de presupuesto e ingreso básico pue-
den ser determinados a través de un proceso abierto y democrático,
12 Democratizar el dinero

la evaluación del impacto del gasto público sobre el sector comer-


cial requeriría de experticia técnica. La situación no es diferente
de lo que vemos hoy: los expertos en la política monetaria tratan
de anticipar las tendencias y después proponer acciones para lidiar
con la presión inflacionaria, usualmente a través del ajuste de las
tasas de interés de referencia. Como sucede hoy, la estimación del
impacto del gasto público será un proceso de acierto y error, pero
en todo caso es un proceso necesario. Un comité de expertos haría
una evaluación del monto de dinero público que el sector comercial
podría absorber sin que haya una tasa de inflación demasiado alta y,
correspondientemente, sin que se requiera un alto nivel general de
impuestos. La evaluación de los expertos no tendría ningún papel
en la determinación de cuán alto será el gasto público ni cuántos
impuestos se deben cobrar. Es allí donde el público intervendría,
debatiendo las cuestiones sobre qué monto gastar y para quién, con
qué fines, y qué cantidad de impuestos cobrar.
El modelo del dinero público y recaudación aquí descrito, no
hace más que reflejar cómo fluía el dinero antes de que emergiera
la dominación comercial del sistema monetario. Los gobernantes
soberanos emitieron dinero en varias formas para pagar por bienes
y servicios y después retiraban el dinero a través de los impuestos.
En la actualidad, el pueblo debe ser el soberano. Bajo un sistema
de dinero público, la gente haría pagos para ella misma median-
te la compra de bienes y servicios para su propio beneficio, para
después devolvérselo a ella misma mediante los impuestos. Este
proceso podría ser llevado a cabo enteramente sin dinero, pero ello
supondría una pesadilla administrativa.6
El ejercicio efectivo del derecho del sector público a crear y
gastar su dinero requeriría una amplia gama de procesos de deci-
sión democráticos. Las cuestiones relativas al nivel de impuestos,
la redistribución del ingreso y la riqueza, el gravamen sobre el uso
de los recursos o la tierra, los gastos que deben ser gravados, etc.,
tendrían que ser resueltas democráticamente. Sin embargo, debido
a que esta propuesta incluye un ingreso básico y una extensa red
de servicios públicos, sería mucho menor la necesidad de acumu-

6 El caso de los círculos de niñeras demuestra la utilidad del dinero. Cada


participante lleva a cabo la misma tarea (cuidar niños) y el grupo es peque-
ño (alrededor de una docena de familias), pero el sistema es mucho más fá-
cil de administrar con símbolos de valor que mediante una red de arreglos
personales bilaterales.
Mary Mellor. Dinero para la gente 13

lación de riqueza o de programas de inversión tales como las pen-


siones, que son los propulsores principales del crecimiento. Más
aún, dado que se necesitarían menos oportunidades de inversión, el
dinero público podría ser creado y utilizado para comprar recursos
naturales y servicios que hoy están en manos privadas, poniéndolos
bajo control público.
Otro aspecto importante de la participación democrática resi-
diría en las mejoras a la supervisión del gasto público. Todas las
organizaciones que recibieran una asignación de dinero directa o
indirecta, requerirían de mecanismos claros y democráticos de ren-
dición de cuentas y transparencia. Los ciudadanos interesados, jun-
to con los trabajadores y los grupos de usuarios de estos servicios,
podrían monitorear los gastos y las prácticas de las empresas con
regularidad. Este monitoreo minimizaría la posibilidad de abusos,
como el apalancamiento excesivo del sector financiero y la corrup-
ción del sector público, que son una plaga para el sistema vigente.

Conclusión: dinero libre de deuda para el


aprovisionamiento suficiente
Un sistema de dinero público haría posible una economía de un
paso, en la cual los individuos no tendrían que aceptar trabajos
perniciosos en lo social o lo ecológico para asegurarse un ingreso.
La participación en el mercado ya no sería esencial, pues el dinero
reflejaría el derecho a un sustento, no sólo el valor de mercado que
se le asigna al trabajo. El trabajo pagado seguiría existiendo, pero
se concentraría en prioridades democráticamente determinadas. El
cuidado recíproco y del planeta, así como la construcción de una
sociedad justa, y no la especulación financiera y la extracción de
recursos, serían reconocidos como la fuente real de la riqueza. El
progreso se mediría mediante nuevas métricas, desplazándonos del
Producto Interno Bruto a una noción de Aprovisionamiento Interno
Bruto, la cual mediría la “riqueza” general, es decir, el bienestar.
En el contexto de la transición hacia una economía que da prio-
ridad al aprovisionamiento sobre la ganancia, debemos estar aten-
tos a la interacción entre la satisfacción de nuestras necesidades y
la protección del medioambiente. Por ejemplo, la reducción sus-
tancial del uso de energía tendría efectos profundos en el trabajo
doméstico, pues se volvería mucho más difícil sin los dispositi-
vos que nos permiten ahorrar trabajo pero consumen energía. El
control de la natalidad ha permitido reducir la presión ambiental
14 Democratizar el dinero

al mantener bajo control el crecimiento de la población. Pero el


crecimiento más lento de la población, o incluso su disminución,
también han llevado al surgimiento de poblaciones envejecidas y
con relativamente menos personas disponibles para desempeñar el
trabajo y los cuidados. En el futuro sistema de aprovisionamiento,
tendrá que ponerse atención a la necesidad de cuidar a los mayores.
Aunque en la actualidad esta responsabilidad tiende a recaer en
las mujeres, bajo la forma de trabajo mal pagado o no pagado, se
puede convertir en una fuente mayor de trabajo significativo y de
riqueza social.
La reorganización de la economía alrededor del dinero pública-
mente creado no es una utopía. Simplemente requiere el reconoci-
miento y la reorientación de lo que ha existido en el pasado y a lo
que nosotros, de hecho, ya estamos recurriendo. A raíz de la crisis
financiera de 2007-8, el poder del dinero público se hizo evidente,
cuando los gobiernos lo usaron para rescatar a los bancos y otras
grandes empresas, tales como los fabricantes de automóviles y las
compañías de seguros. Que se utilice ahora para aprovisionar a la
gente.
La verdad sobre los bancos
Michael Kumhof y Zoltán Jakab1

Los problemas del sector bancario jugaron un papel protagónico en


el origen y la duración de las dos mayores crisis económicas de los
últimos 100 años: la Gran Depresión de 1929 y la Gran Recesión
de 2008. En ambos casos, se creyó que la insuficiente regulación
del sistema bancario había contribuido a la crisis. Por lo tanto, los
economistas se abocaron al reto de brindar propuestas para evitar
repetir estas experiencias traumáticas.
La respuesta de los macroeconomistas en la década de 1930 fue
sorprendentemente distinta del pensamiento actual. Entonces, ha-
bía dos contendientes principales para una reforma bancaria drás-
tica en Estados Unidos: las propuestas que se convertirían en la
Ley Glass-Steagall (que separó a bancos comerciales y bancos de
inversión, creó el programa de seguro de depósitos y permitió una
mayor cantidad de sucursales a los bancos nacionales); y propues-
tas para un sistema bancario con 100% de reservas, en que cada
dólar depositado en un banco estaría respaldado por un dólar en
efectivo en bóvedas bancarias o por reservas en el banco central.
En aquel momento, la mayoría de los principales macroecono-
mistas de Estados Unidos (incluidos Irving Fisher, de Yale, y los
creadores de la denominada Escuela de Economía de Chicago) res-
paldaron un sistema bancario con 100% de reservas. Uno de los
motivos principales por el que apoyaron el sistema del 100% de
reservas era que justo antes de la Gran Depresión los macroecono-
mistas habían finalmente aceptado ciertas verdades fundamentales
sobre la naturaleza del sector bancario que en la profesión antes
se habían omitido, específicamente el hecho de que los bancos fi-
nancian préstamos nuevos creando depósitos nuevos (Schumpeter,
1954). En otras palabras, cada vez que se concede un préstamo
nuevo a un cliente, este se desembolsa mediante la creación de un

1 Michael Kumhof es Asesor Principal de Investigación en el Centro de In-


vestigación del Banco de Inglaterra y Zoltán Jakab es Economista en el
Departamento de Estudios del FMI. Publicado originalmente en: Finanzas
& Desarrollo. Publicación trimestral del Fondo Monetario Internacional.
Marzo de 2016. Volumen 53. Número 1. Traducción a cargo de Servicios
Lingüísticos del FMI.
16 Democratizar el dinero

depósito nuevo por el mismo monto del préstamo a nombre del


mismo cliente. Se pensaba que esta era una vulnerabilidad crítica
de los sistemas financieros por dos motivos.
Primero, si los bancos tienen la libertad de crear dinero nuevo
cuando conceden un préstamo, esto puede magnificar su capacidad
de crear ciclos de auge y caída financiera si se equivocan sobre
la capacidad de repago del prestatario. Segundo, vincula de modo
permanente la creación de dinero con la creación de deuda, lo que
puede tornarse problemático dado que cuando los niveles de deu-
da son excesivos pueden desencadenarse crisis financieras, hecho
que ha sido corroborado empleando técnicas estadísticas modernas
(Schularick y Taylor, 2012).
Por lo tanto, las propuestas de un sistema bancario con un 100%
de reservas apuntaban a eliminar la capacidad de los bancos de
financiar préstamos mediante la creación de dinero, a la vez que
se permitía a instituciones de depósito y crédito separadas conti-
nuar desempeñando todos los restantes roles tradicionales de los
bancos. Las instituciones de depósito competirían por brindar a
los clientes acceso a un sistema electrónico de pagos restringido a
transacciones en la moneda emitida por el banco central (algunas
de las cuales devengarían intereses); las instituciones de crédito
competirían por atraer tal moneda y prestarla una vez que hubieran
acumulado suficiente cantidad.
Michael Kumhof y Zoltán Jakab. La verdad sobre los bancos 17

En Benes y Kumhof (2012) encontramos sustento para las supues-


tas ventajas de la propuesta del 100% de reservas empleando herra-
mientas cuantitativas modernas. Pero este artículo no aboga por un
sistema bancario con un 100% de reservas; solo mencionamos su
historia como un elemento esencial en el debate sobre la naturaleza
de los bancos.
En la década de 1930, las reformas menos radicales de
Glass-Steagall ganaron la partida y, con el tiempo, el sistema fi-
nanciero de Estados Unidos se estabilizó. Pero una consecuencia
de esta victoria fue que las lecciones críticas sobre la naturaleza
del sistema bancario, aprendidas en el período anterior a la gue-
rra, fueron en gran medida olvidadas llegados los años sesenta. En
realidad, en ese entonces los bancos comienzan a desaparecer por
completo de la mayoría de los modelos macroeconómicos sobre el
funcionamiento de la economía.

Desprevenidos para la Gran Recesión


Esto ayuda a entender por qué, frente a la Gran Recesión en 2008,
en un principio la macroeconomía no pudo contribuir mucho al
análisis de la interacción de los bancos con la macroeconomía.
Hoy hay una considerable cantidad de investigaciones sobre
este tema, pero la literatura aún presenta muchas dificultades.
Encontramos que muchas de estas dificultades se deben a ha-
ber olvidado las lecciones de la década de 1930 (Jakab y Kumhof,
2015). En particular, prácticamente toda la nueva investigación
económica neoclásica prevaleciente se basa en la engañosa des-
cripción de la banca como “intermediación de fondos prestables”
(que data de los años cincuenta y sesenta, y del siglo XIX). No-
sotros preferimos, en cambio, la descripción de “financiamiento
mediante creación de dinero”, congruente con la perspectiva de
los economistas asociados con la Escuela de Chicago en los años
treinta. Estas dos perspectivas tienen consecuencias totalmente dis-
tintas para la respuesta macroeconómica de un país ante shocks
financieros y de otra índole. Esto, a su vez, tiene clara relevancia
para decisiones clave de hoy.
En las teorías modernas neoclásicas de intermediación de fon-
dos prestables, se considera a los bancos como intermediarios de
ahorros reales. En esta narrativa el préstamo comienza cuando los
bancos captan depósitos de recursos reales previamente ahorrados
(bienes de consumo perecederos, bienes de consumo duraderos,
18 Democratizar el dinero

maquinaria y equipo, etc.) de los ahorristas, y concluye con la con-


cesión en préstamo de estos mismos recursos reales a prestatarios.
Pero tales instituciones no existen en el mundo real. No hay fondos
prestables de recursos reales que los banqueros puedan captar y
prestar. Por cierto, los bancos reciben cheques o instrumentos fi-
nancieros similares, pero debido a que tales instrumentos —para
tener valor— deben estar respaldados por fondos en otra parte del
sistema financiero, no pueden ser depósitos de fondos nuevos ex-
ternos al sistema financiero. Los nuevos fondos se producen solo
con nuevos préstamos bancarios (o cuando los bancos compran ac-
tivos financieros o reales adicionales), mediante asientos contables
realizados por el banquero en el momento del desembolso. Esto
significa que los fondos no existen antes del préstamo y que existen
como asientos electrónicos, y no como recursos reales.
Este proceso, el financiamiento, es la actividad central de los
bancos e implica los siguientes pasos. Supongamos que un ban-
quero aprueba un préstamo. El desembolso consiste en un asiento
bancario de un préstamo nuevo, a nombre del prestatario, como un
activo en sus libros, y un depósito nuevo y equivalente, también a
nombre del prestatario, como pasivo. Esta es una transacción pura-
mente contable que adquiere importancia económica debido a que
los depósitos bancarios son el medio de intercambio generalmente
aceptado (dinero) en cualquier economía moderna. Claramente ta-
les transacciones (que uno de nosotros ha observado muchas veces
como banquero corporativo) no entrañan ningún tipo de interme-
diación. Werner (2014), un economista con experiencia en el sector
bancario, brinda una descripción más detallada de los pasos nece-
sarios para un desembolso de un préstamo en la vida real.
Aquí empleamos el término “depósito bancario” de modo muy
amplio e incluimos todos los pasivos bancarios que no constituyen
una participación de capital (es decir, todo: de las cuentas corrientes
a los títulos de deuda a largo plazo), dado que estos pasivos pueden
considerarse como dinero, si bien tienen distintos grados de liqui-
dez. Aunque el depósito inicial siempre se crea como una cuenta
corriente, los tenedores finales del nuevo pasivo bancario exigirán
en general una tasa de interés positiva, cuyo nivel dependerá de
cuánto valoren la liquidez por encima del retorno financiero.
En este contexto pueden surgir dos ideas erróneas. Primero, el
recientemente creado depósito no “desaparece” tan pronto como el
prestatario lo emplea para comprar un bien o activo.
Michael Kumhof y Zoltán Jakab. La verdad sobre los bancos 19

Puede salir del banco del prestatario si el vendedor del bien o


activo tiene su cuenta en otro banco, pero nunca sale del sistema
bancario como un todo a menos que se repague el préstamo sub-
yacente.
Esto subraya la gran importancia de pensar en los bancos como
parte de un sistema financiero interconectado, en lugar de conside-
rarlos en forma aislada. Segundo, no hay motivos para suponer que
tal préstamo será repagado de inmediato. Por el contrario, los prés-
tamos se conceden precisamente porque los fondos se emplearán
en respaldo de actividades económicas adicionales que, a su vez,
generan demanda adicional de liquidez y, por lo tanto, de depósitos
bancarios. Si los fondos se emplean para respaldar una actividad
económica relativamente improductiva, se dará lugar a relativa-
mente más inflación en los precios de bienes o activos y menor
producto adicional. Pero este tipo de diferenciación es precisamen-
te lo que nuestro nuevo marco conceptual nos permite cuantificar.

Financiar mediante la creación de dinero


Esta función de los bancos de “financiar mediante la creación de
dinero” ha sido descrita una y otra vez en publicaciones de los prin-
cipales bancos centrales del mundo; véanse los excelentes resúme-
nes de McLeay, Radia y Thomas (2014a, 2014b). El mayor reto ha
sido incorporar este conocimiento en modelos macroeconómicos.
Por ello, creamos ejemplos de modelos económicos con bancos
que “financian mediante la creación de dinero” y luego contras-
tamos sus proyecciones con las de modelos idénticos en base a la
“intermediación de fondos prestables”.
La perspectiva del financiamiento mediante la creación de di-
nero es muy conocida en la literatura económica pos-Keynesia-
na, que sin embargo presenta dos diferencias con nuestro enfoque.
Primero, no incluye los hogares y empresas optimizadores de la
teoría neoclásica moderna de rigor en la corriente principal de la
economía, incluso en la mayoría de las instituciones que formulan
políticas. Segundo, tiende a modelar crédito y dinero como total-
mente determinados por la demanda y otorga a los bancos un papel
muy pasivo. El valor agregado de nuestro trabajo es que supone un
mundo más realista en que los riesgos crediticios limitan la oferta
crediticia de los bancos, y las preferencias relativas de liquidez li-
mitan la demanda no bancaria de dinero.
20 Democratizar el dinero

En simulaciones que comparan estos modelos suponemos que,


en un trimestre, aumenta de modo significativo la probabilidad de
que los prestatarios no cumplan con sus pagos. Con el supuesto re-
alista de que los bancos fijaron las tasas de interés de los préstamos
antes de este shock (y que están comprometidos con estas tasas por
cierto tiempo en virtud de los contratos de préstamo existentes),
los bancos sufren pérdidas significativas. Responden suscribiendo
nuevos contratos de préstamo que consideran el aumento del riesgo
y la erosión de sus reservas de capital. Esto los obliga a conceder
menos préstamos y cobrar intereses más elevados sobre los prés-
tamos que otorgan. Sin embargo, los bancos de la hipotética “in-
termediación de fondos prestables” elegirían combinaciones muy
distintas de las preferidas por los bancos reales del “financiamiento
mediante creación de dinero”.
Como agregado, la intermediación de fondos prestables no po-
dría reducir los balances con rapidez en una crisis. Los depósitos
agregados de fondos prestables podrían, en el mejor de los casos,
disminuir gradualmente a través del tiempo, si los depositantes
acumularan menos ahorros de los que acumularían previamente en
respuesta a una recesión. En teoría, la única otra opción para dismi-
nuir los balances de los bancos sería que los depositantes adquirie-
ran deuda privada o títulos participativos de los bancos durante la
crisis. Pero según datos empíricos, durante las crisis, las tenencias
de deuda o participación no bancaria por parte del sector no finan-
ciero no crecen de modo significativo. Aún más, esto no explica
cómo reducir las carteras de préstamos de los bancos (en vez de sus
carteras de valores) durante una crisis.
Por lo tanto, los bancos del modelo de intermediación, con un
lento cambio en el tamaño de sus balances, continuarían conce-
diendo préstamos a prestatarios más riesgosos. Para compensar tal
riesgo, aumentarían drásticamente las tasas de los préstamos para
garantizar su rentabilidad.
Por otro lado, los bancos que financian mediante la creación
de dinero pueden reducir instantánea y enormemente la cantidad
de sus préstamos si piensan que esto mejorará la rentabilidad. Tal
flexibilidad es posible dado que los depósitos representan poder
adquisitivo monetario que puede —mediante asientos contables—
destruirse con la misma rapidez con que fue creado, en vez de re-
presentar ahorros reales (que solo pueden disminuir al reducir la
producción o aumentar el consumo de recursos). Los bancos en el
Michael Kumhof y Zoltán Jakab. La verdad sobre los bancos 21

modelo de creación de dinero pueden exigir el repago inmediato de


gran parte de los préstamos existentes en base a depósitos existen-
tes, o negarse a refinanciarlos, causando una gran contracción in-
mediata y simultánea de préstamos y depósitos bancarios, en tanto
que los bancos de intermediación inicialmente casi no experimen-
tarían cambios.
Dado que —en relación con el modelo de intermediación— este
recorte en los préstamos reduce los coeficientes de préstamos y
activos en garantía existentes de los prestatarios de bancos cor-
porativos, y así el grado de riesgo de sus préstamos pendientes de
reembolso, los bancos inicialmente aumentan los diferenciales de
tasa de interés sobre estos préstamos en mucho menor medida que
en el modelo de intermediación. Gran parte de la respuesta se con-
centra en racionar la cantidad, en lugar de variar los diferenciales
de tasas de interés. Esto también es evidente en el comportamiento
del apalancamiento bancario, un coeficiente clave del balance de-
finido como la relación entre activos bancarios y patrimonio neto.
En el modelo de intermediación, el apalancamiento bancario au-
menta ante el impacto, dado que las pérdidas y, por consiguiente,
la disminución en el patrimonio neto exceden mucho la reducción
gradual en los préstamos. En el modelo de creación de dinero, el
apalancamiento se mantiene constante o cae, porque la rápida dis-
minución de los préstamos es por lo menos tan grande como el
cambio en el patrimonio neto. Finalmente, la contracción del PIB
en el modelo de creación de dinero es en general mucho mayor que
en el modelo de intermediación, principalmente como resultado
del severo racionamiento del crédito y la consiguiente contracción
de la liquidez en toda la economía.
Es fácil demostrar que estas características de los modelos de
creación de dinero son mucho más congruentes con los datos rea-
les. Más importante, en la concesión de préstamos bancarios —
tanto respecto de bancos individuales como de sistemas bancarios
nacionales— se observan saltos frecuentes, grandes y rápidos. A
diferencia de los modelos de intermediación (y en congruencia con
los datos), los modelos de creación de dinero prevén que el apa-
lancamiento bancario aumente durante el auge y caiga durante la
contracción, así como también un severo racionamiento del crédito
durante desaceleraciones.
La razón fundamental de estas diferencias es que, según la na-
rrativa de la intermediación, los depósitos agregados del sistema
22 Democratizar el dinero

deben acumularse mediante el ahorro de recursos físicos, lo que


—por su propia índole— es gradual y lento. Por otro lado, según la
narrativa de creación del dinero, los bancos pueden crear y destruir
depósitos de forma instantánea, dado que el proceso entraña tran-
sacciones contables en vez de recursos físicos.
Si bien los depósitos son esenciales para la compra y venta de
recursos reales fuera del sistema bancario, en sí no son recursos físi-
cos y pueden crearse prácticamente sin costo. Si bien los bancos no
tienen límites técnicos para un aumento veloz de la cantidad de sus
préstamos, enfrentan otras restricciones. Pero el límite más impor-
tante, sobre todo durante los períodos de auge de ciclos financieros
(cuando todos los bancos deciden prestar más al mismo tiempo),
es su propia evaluación de su rentabilidad y solvencia futuras. Ni
la disponibilidad de ahorros de recursos reales ni la disponibilidad
de reservas del banco central limitan la concesión de préstamos
y creación de depósitos. Los bancos centrales modernos trabajan
con metas de tasas de interés y deben proveer tantas reservas como
exija el sistema bancario a tales metas. Este hecho contradice la
aún popular narrativa del sistema bancario como multiplicador de
depósitos, según la cual los bancos conceden préstamos prestando
de modo repetido un depósito inicial de reservas del banco central.
En resumen, nuestro trabajo se basa en el hecho fundamental
de que los bancos no son intermediarios de fondos reales presta-
bles, como se supone generalmente en la literatura macroeconómi-
ca neoclásica prevaleciente. En lugar de ello, son proveedores de
financiamiento mediante la creación de nuevo poder adquisitivo
monetario para sus prestatarios. Entender esta diferencia tiene im-
portantes consecuencias para variadas cuestiones prácticas.
Concluimos el artículo con un ejemplo, aunque hay muchos
más.

Consecuencias prácticas
Muchas propuestas alientan la inversión física promoviendo el
ahorro, que se cree financia la inversión. El problema con esta idea
es que el ahorro no financia la inversión; el financiamiento y la
creación de dinero lo hacen. El financiamiento bancario de pro-
yectos de inversión no requiere ahorros previos, sino la creación
de nuevo poder adquisitivo de modo que los inversionistas puedan
adquirir plantas y equipos nuevos. Una vez que se han efectuado
las compras y los vendedores (o aquellos más abajo en la cade-
Michael Kumhof y Zoltán Jakab. La verdad sobre los bancos 23

na de transacciones) depositan el dinero, estos se convierten en


ahorristas en las estadísticas de las cuentas nacionales, pero este
ahorro es una consecuencia contable —no una causa económica—
de préstamos e inversiones. Afirmar lo contrario es confundir los
respectivos roles macroeconómicos de los recursos reales (ahorro)
y dinero en base a deuda (financiamiento).
Esta no es una idea nueva; se remonta por lo menos a Keynes
(Keynes, 2012). Pero parece haber sido olvidada por muchos eco-
nomistas y, en consecuencia, se la pasa por alto en muchos debates
sobre políticas.
La implicación de esta idea es que la política debe priorizar un
sistema financiero eficiente que identifique y financie proyectos
merecedores, en lugar de medidas que alienten el ahorro con la
esperanza de que este financie las inversiones anheladas.
El enfoque del “financiamiento mediante creación de dinero”
muestra claramente que el ahorro será el resultado natural del fi-
nanciamiento de proyectos de inversión física.

Referencias

Benes, Jaromir, y Michael Kumhof, 2012, “The Chicago Plan Revisited”,


IMF Working Paper 12/202 (Washington: Fondo Monetario Internacional).
Jakab, Zoltán, y Michael Kumhof, 2015, “Banks Are Not Intermediaries
of Loanable Funds–And Why This Matters”, Bank of England Working Pa-
per 529 (Londres).
Keynes, John Maynard, 2012, The Collected Writings of John Maynard
Keynes, Volume 27, reimpresión de la edición de 1980 (Cambridge, Reino
Unido: Cambridge University Press).
McLeay, Michael, Amar Radia y Ryland Thomas, 2014a, “Money Cre-
ation in the Modern Economy”, Bank of England Quarterly Bulletin Q1, pp.
14–27.
———, 2014b, “Money in the Modern Economy: An Introduction”,
Bank of England Quarterly Bulletin Q1, pp. 4–13.
24 Democratizar el dinero

Schularick, Moritz, y Alan M. Taylor, 2012, “Credit Booms Gone Bust:


Monetary Policy, Leverage Cycles, and Financial Crises, 1870–2008”, Amer-
ican Economic Review, vol. 102, No. 2, pp. 1029–61.
Schumpeter, Joseph A., 1954, History of Economic Analysis (New York:
Oxford University Press).
Werner, Richard A., 2014, “Can Banks Individually Create Money Out of
Nothing? The Theories and the Empirical Evidence”, International Review of
Financial Analysis, vol. 36, pp. 1–19.
La verdad salió a la luz: el dinero no es más que
un pagaré y los bancos nadan en ellos
David Graeber

Presuntamente Henry Ford declaró, en la década de 1930, que era


bueno que la mayoría de los estadounidenses no supiera cómo fun-
ciona la banca, pues si lo hiciera “habría una revolución antes de
mañana por la mañana”.
La semana pasada aconteció algo notable. El Banco de Inglate-
rra reveló el misterio. En un artículo titulado “La creación moneta-
ria en la economía moderna”, coautoría de tres economistas de su
Directorio de Análisis Monetario, establece de manera clara que
casi todos los supuestos sobre el funcionamiento de la banca sim-
plemente están equivocados, y que las posturas populistas, hetero-
doxas, generalmente asociadas a grupos como Occupy Wall Street,
son correctas. Al hacerlo, han demolido contundentemente toda la
base teórica de la austeridad.
Para tener una noción de cuán radical es la nueva postura del
Banco de Inglaterra, consideremos la perspectiva convencional,
que sigue siendo la base de todos los debates respetables de la po-
lítica pública. La gente pone su dinero en los bancos. Los bancos
prestan ese dinero a cierta tasa de interés –bien a los consumidores,
bien a emprendedores dispuestos a invertir en una empresa renta-
ble–. Es verdad que el sistema de reserva fraccional permite a los
bancos prestar considerablemente más dinero del que mantienen
en reserva, y es verdad que, si los ahorros no son suficientes, los
bancos privados pueden intentar pedir prestado al banco central.
El banco central puede imprimir tanto dinero como desee. Pero
también es cuidadoso en no imprimir demasiado. A menudo se nos
dice que precisamente por esto los bancos centrales independientes
existen. Si los gobiernos pudieran imprimir dinero por sí mismos,
seguramente crearían demasiado, y la inflación resultante desataría
el caos en la economía. Instituciones como el Banco de Inglaterra
o la Reserva Federal de Estados Unidos, fueron creadas para re-
gular cuidadosamente la oferta de dinero previniendo la inflación.
Es por esto que está prohibido financiar directamente al gobierno
mediante, por ejemplo, la compra de bonos del tesoro, pero sí es
26 Democratizar el dinero

posible financiar la actividad económica, sobre la cual el gobierno


simplemente cobra impuestos.
Este marco nos permite seguir hablando del dinero como si se
tratara de un recurso limitado como la bauxita o el petróleo, afirmar
que “no hay suficiente dinero” para financiar programas sociales, o
hablar de la inmoralidad de que la deuda pública o el gasto guber-
namental desplacen al sector privado. Lo que el Banco de Inglate-
rra admitió esta semana es que nada de esto es verdad. Citando el
resumen inicial:
En vez de que los bancos reciban depósitos cuando los hogares
ahorran para, posteriormente, prestar ese dinero, los préstamos
bancarios crean los depósitos. [...] En tiempos normales, el ban-
co central no fija la cantidad de dinero en circulación, y no es
verdad que el dinero del banco central se “multiplique” en más
préstamos y depósitos.
(Véase p. 208 de este volumen)
En otras palabras, todo lo que sabemos no sólo está equivocado:
está invertido. Cuando los bancos emiten préstamos, crean dinero.
Esto es así porque, en realidad, el dinero no es más que una pro-
mesa de pago. El papel de los bancos centrales es presidir un orden
legal que, de hecho, garantiza a los bancos el derecho exclusivo de
crear promesas de pago de un cierto tipo que el gobierno reconoce
como moneda de curso legal al estar dispuesto a recibirlos como
pago de impuestos. En realidad no existe un límite a la cantidad de
dinero que los bancos pueden crear, siempre y cuando haya alguien
dispuesto a pedirlo prestado. Los bancos nunca pueden quedarse
“sin dinero” para prestar, por la simple razón de que, en general,
los deudores no ponen su dinero debajo del colchón; en última ins-
tancia, todo préstamo concedido por un banco terminará por volver
a un banco. Así que para el sistema bancario como totalidad, todo
préstamo se convierte en un depósito. Más aún, cuando los bancos
necesitan pedir dinero del banco central, pueden pedir tanto como
deseen; todo lo que el banco central hace es establecer una tasa de
interés –el costo del dinero–, no su cantidad. Desde el comienzo
de la recesión, los bancos centrales de Estados Unidos e Inglaterra
han reducido ese costo a casi cero. Y de hecho, con el Quantitative
Easing han bombeado tanto dinero como han podido a los bancos,
sin producir ningún efecto inflacionario.
David Graeber. La verdad salió a la luz... 27

Esto significa que el límite real del monto de dinero en circula-


ción no es cuánto dinero están dispuestos a prestar los bancos cen-
trales, sino cuánto dinero están dispuestos a pedir los gobiernos, las
empresas y los ciudadanos. El gasto gubernamental es el principal
determinante de todo esto (y el artículo admite, si es leído cuidado-
samente, que a final de cuentas los bancos centrales sí financian al
gobierno). Así que no se trata de que el gasto público “desplace” a
la inversión privada. Se trata exactamente de lo contrario.
¿Por qué el Banco de Inglaterra repentinamente admite todo
esto? Pues bien, la primera razón, evidentemente, es que es ver-
dad. El trabajo del Banco es hacer funcionar el sistema, y última-
mente ese sistema no ha estado funcionando particularmente bien.
Es posible que el Banco haya decidido que mantener esa versión
fantasiosa que ha demostrado ser tan conveniente para los ricos, es
simplemente un lujo que no se puede permitir.
Pero políticamente, está tomando un enorme riesgo. Sólo con-
sidere lo que puede pasar si quienes tienen una hipoteca se dieran
cuenta de que el dinero que el banco les prestó no es, en realidad, el
dinero ahorrado durante toda una vida por un prudente pensionado,
sino algo que el banco trajo a la existencia con los movimientos de
una varita mágica que nosotros, el pueblo, pusimos en sus manos.
Históricamente, el Banco de Inglaterra ha tendido a ser un pre-
cursor, estableciendo posturas aparentemente radicales que termi-
nan por convertirse en la nueva ortodoxia. Si eso es lo que está
pasando aquí, pronto podríamos encontrarnos en una situación en
la que veremos si Henry Ford estaba en lo cierto.
Los vampiros financieros y The Walking Debt
Ole Bjerg y Kristian Bondo Hansen

Introducción. Keen y Hudson de-mostrados

El crédito ha sido un creador serial de economías zombi,


convirtiendo economías que alguna vez fueron vibrantes
en “muertos andantes” por la deuda, una vez que pasan
los emocionantes pero insostenibles periodos de bonanza.
Steve Keen 2017: 84.

Los banqueros y los acreedores disecan la economía an-


fitriona extrayéndole ingresos para pagar intereses y di-
videndos.
Michael Hudson 2015: 15.

Las crisis económicas son también crisis de significado. A las crisis


las conforman no sólo el colapso de los sistemas de producción y
circulación de la riqueza. Los sistemas intelectuales y culturales
de significado también colapsan, siendo insuficientes en la expli-
cación de lo que está sucediendo con la economía y en la tarea de
dar sentido a las consecuencias que esto deja en la sociedad. Esto
significa que las transformaciones societales que desencadena la
aparición de una crisis no sólo reforman y revigorizan la economía,
sino que construyen nuevos modelos explicativos y nuevas formas
de expresión cultural. Los modelos explicativos intelectuales pue-
den presentarse bajo la forma de teorías económicas. Las expresio-
nes culturales pueden adoptar la forma de metáforas. Este artículo
es un experimento que fusiona estas dos formas de dar sentido a los
predicamentos del capitalismo postcrisis.
Los personajes principales de este artículo son los economistas
Steve Keen y Michael Hudson. Pese a que suele afirmarse que la
crisis inmobiliaria de 2007-8 fue un evento imprevisible y sorpre-
sivo incluso para los mayores expertos, Keen y Hudson son miem-
bros de un exclusivo grupo de economistas que “vieron venir” este
30 Democratizar el dinero

episodio (Bezemer 2009: 9). Además de esta capacidad predicti-


va, sus respectivas teorías también ofrecen herramientas analíticas
convincentes para explicar el desarrollo de la crisis en los años
posteriores al colapso inicial en el mercado inmobiliario. Si bien
es cierto que el juicio sobre los pensadores favoritos están sujetos
a las preferencias idiosincráticas del gusto, el temperamento y la
ideología, la premisa de este artículo es, sin embargo, que actual-
mente Keen y Hudson destacan como los diagnosticadores más
eminentes del estado contemporáneo de la economía.
El análisis de este artículo conecta las teorías económicas de
Keen y Hudson con las imágenes fantasmáticas de sus dos mons-
truos respectivos: el zombi y el vampiro. De acuerdo con un vo-
lumen recientemente compilado sobre el tema, hoy en día “los
vampiros y los zombis parecen ser la mayor tendencia” de entre
todos los monstruos (Fischer-Hornung y Mueller, 2016: 3). Más
específicamente, se han convertido en metáforas comunes de la
manera en que hablamos de, y tratamos de dar sentido a, los actua-
les fenómenos de la economía política, lo que se constata en el uso
de nociones como “capitalismo zombi” (Harman 2009), “capita-
lismo vampiro” (Kennedy 2017) y “neoliberalismo zombi” (Peck
2010 y Casey 2011). En efecto, hay un considerable y creciente
corpus de literatura que explora las diferentes dimensiones de las
relaciones entre los monstruos y la economía (e.g. Giroux 2011,
Hall 2011, Papava 2012, Schneider 2012, McNally 2012, Botting
2013, Castillo 2016, Reilly 2016, Schmid 2016, Lauro y Embry
2008, Godfrey, Jack y Jones 2004). Los espectros, vampiros y otras
criaturas monstruosas, han merodeado en la economía política por
siglos (McNally 2012). Sin embargo, en ningún otro lugar estas
criaturas son tan eminentes como en la obra de Marx (McNally
2012, Neocleeus 2003), quien describe al capital como “trabajo
muerto que sólo se reanima, a la manera de un vampiro, al chupar
trabajo vivo, y que vive tanto más cuanto más trabajo vivo chupa.”
(Marx 2010: 279-80). Marx no sólo utilizó la metáfora del vampiro
al describir cómo el capital succiona la vida del trabajo. También
se refirió a una criatura monstruosa –en esencia se trata del equiva-
lente de un zombi– cuando explicó el proceso de mercantilización:
Al transformar el dinero en mercancías que sirven como ma-
terias formadoras de un nuevo producto o como factores del
proceso laboral, al incorporar fuerza viva de trabajo a la obje-
tividad muerta de los mismos, el capitalista transforma valor,
O. Bjerg y K. Bondo, Los vampiros financieros y "The Walking Debt" 31

trabajo pretérito, objetivado, muerto, en capital, en valor que se


valoriza a sí mismo, en un monstruo animado que comienza a
‘trabajar’ cual si su cuerpo tuviera vida.
(Marx 2010: 217)
Parece que estas metáforas tienen una cierta afinidad con el capita-
lismo. Sin embargo, también son utilizadas para capturar la esencia
de las condiciones que se encuentran en el otro extremo del espec-
tro ideológico, por ejemplo, el “socialismo zombi” (Chelca y Dru-
ta, 2016). Si bien es cierto que la vida económica, y el capitalismo
en particular, desde hace mucho tiempo evocan las imágenes de
un humano que succiona la sangre, creaturas mitad humanas o no
humanas, la elusiva y sin embargo omniabarcante naturaleza de la
vida económica contemporánea bajo el capitalismo financiarizado
postcrisis, ha hecho que la resurrección de estas metáforas mons-
truosas sea casi natural. Por ejemplo, la titulización de las deu-
das, proceso que contribuyó a empujar la economía global hacia
el desfiladero en 2008, produjo conceptos como “crédito zombi”,
un proceso a través del cual los bancos siguieron dando créditos a
deudores insolventes (Caballero et at. 2008), el “banco zombi”, un
emblema de los sistemas financieros medio muertos propios de la
postcrisis (Nelms 2012), entre otros horrores (McClanahan 2012).
En su exploración de los bancos zombis, Nelms describe la si-
guiente aproximación a la inclusión de los monstruos en la historia
de la economía:
En un momento en que la totalidad del sistema económico pa-
rece tambalearse, el zombi se presenta como el signo de la cri-
sis del capitalismo y la representación de sus causas ostensibles
[…] El zombi, como cualquier “monstruo” (del latín monstrare,
que quiere decir mostrar o señalar, la raíz de “demostrar”, o de
la palabra latina monstrum, omen) significa algo, revelando y
cargando en su cuerpo la clase de miedos que provoca en los
mundos sociales de su origen y su reinvocación subsecuente.
¿Qué “demuestra” el banco zombi acerca de cómo concebimos
el capitalismo? (2012: 234)
La siguiente indagación se desarrolla en esta dirección, asumiendo
que los zombis y los vampiros no sólo tienen algo que “demostrar”
sobre el actual estado de la economía, sino de la teoría económica
vigente.
32 Democratizar el dinero

Como lo indican las dos citas que inauguran esta sección, tanto
Keen como Hudson ofrecen pistas de esta lectura monstruológica
(McNally 2012: 2) de su trabajo. El propósito de empujar esta ana-
logía todavía más lejos es doble: por un lado, las figuras de ambos
monstruos son utilizadas como herramientas para condensar e ilus-
trar el argumento básico de ambas teorías. Por otro lado, las imá-
genes fantasmáticas del zombi y el vampiro también son tomadas
como significantes, por derecho propio, de ansiedades, miedos y
otros afectos existentes en la sociedad contemporánea. Al trasladar
a la teoría económica imágenes que normalmente encontramos en
novelas, películas, series de televisión y juegos de computadora
(Erwin y Keetley 2018, Luckhurst 2015), esperamos extender el
alcance de estas teorías para que no sólo digan algo de la economía,
sino también de lo que significa vivir en ella. Aunque tomamos
prestadas metáforas de la cultura popular, no pretendemos contri-
buir a la historia cultural o a la sociología de las ideas acerca de los
zombis y vampiros. Tampoco es nuestro objetivo empujar la ima-
ginería de la cultura popular hacia la economía política para iniciar
un “giro” en la disciplina. (Este abordaje parece ser adoptado en
muchos campos de las ciencias sociales y humanas, girando con-
fusamente sobre su propio eje). En vez de esto, y siendo leales al
espíritu marxista, usamos deliberadamente las metáforas del zombi
y el vampiro por su capacidad de proveernos de una palanca para
nuestra investigación crítica de la economía capitalista postcrisis.
Las metáforas nos ayudan en el objetivo de avanzar dos críticas a la
economía de las que se habla poco, a la luz del estado actual de la
economía postcrisis, es decir, las críticas de Keen y Hudson.

La economía asediada
Por ser miembros de lo no muerto […] los zombis dejan
de envejecer y sólo pueden morir si destruyes su cabeza
o todo su cuerpo.
(“Zombie”, Wikia 2016)

Los vampiros viven para siempre, y muchos vampiros


descritos tienen cientos de años o más y están empareja-
dos de por vida.
(“Vampire”, Wikia 2016)
O. Bjerg y K. Bondo, Los vampiros financieros y "The Walking Debt" 33

Una característica que define a zombis y vampiros es que ambos


son creaturas que existen en un estado intermedio entre la vida y
la muerte. En sentido estricto, no han muerto, pero tampoco viven
propiamente, y por ende son descritos como “muertos vivientes” o
“no muertos” [undead]. Los zombis y los vampiros encarnan una
forma de vida sin vida. Esta característica nos ofrece una primera
clave para entender por qué los zombis y los vampiros parecen
tener un atractivo especial en nuestra imaginación colectiva post
2008.
Las citas anteriores pertenecen a la Monster Wiki, una subsec-
ción del sitio generado por usuarios [Link]. Este sitio no es
necesariamente una fuente autorizada sobre la cuestión, pero nos
ofrece una formulación representativa de las ideas prevalentes so-
bre la naturaleza de estos dos tipos de monstruos. Esto lo convierte
en una referencia útil para nuestra exploración de las característi-
cas de los zombis y los vampiros.
Mientras que la crisis de 2008 significó, en efecto, una ruptura
financiera mayor, ella no desembocó en un verdadero colapso de la
economía. La crisis fue disparada por la quiebra de algunos bancos
en particular, como Bear Stearns y Lehman Brothers, y en los años
subsecuentes, muchos otros bancos alrededor del mundo tuvieron
que cerrar o fueron incorporados a otros bancos. Lo mismo sucedió
en otros sectores no financieros de la economía. Muchos indivi-
duos y compañías han tenido que suspender el pago de sus deudas
y declararse en quiebra. Pero todos estos fracasos de las compañías
financieras, las compañías ordinarias y las personas en lo indivi-
dual, no generaron un colapso sistémico de la economía.
La causa profunda de la crisis fue que el nivel de deuda de la
economía había alcanzado un punto crítico, tras el cual ésta se
volvió insostenible. La ausencia de un colapso real, sin embargo,
impidió que esta deuda fuera destruida. Esto significa que nuestras
economías siguen siendo asoladas por la deuda, la cual se interpo-
ne en el camino del progreso y el desarrollo potenciales.
La deuda no es meramente un fenómeno económico, sino exis-
tencial. Es una “tecnología” en el sentido heideggeriano, pues da
forma a nuestro “ser-en-el-mundo” (Heidegger 1954). Muchos au-
tores han explorado cómo la subjetividad está configurada por el
endeudamiento en la era de la financiarización extensiva (véase
Leyshon y Thrift 2007, De Ville 2012, Langley y Leyshon 2012,
Marron 2012, Marazzi 2015, Tooker y Clarke 2018). La deuda hi-
34 Democratizar el dinero

potecaria convierte las casas en activos financieros más que en sim-


ples espacios para habitar. La deuda estudiantil convierte la edu-
cación en una inversión, o tal vez incluso en una apuesta, más que
en una simple oportunidad para el desarrollo intelectual. La deuda
en salud convierte al cuerpo en un pasivo financiero más que en la
simple extensión física del alma. Y la deuda soberana convierte al
Estado en una corporación que debe maximizar la ganancia para
satisfacer a sus acreedores, más que en una comunidad de ciuda-
danos.
Pese a que el endeudamiento está lejos de ser un fenómeno nue-
vo (Graeber 2011), la crisis de 2008 tal vez significa un punto de
reconocimiento colectivo de que el monto de la deuda ha crecido
más allá del nivel en el que podríamos impedir que siga creciendo,
mucho menos reembolsarla. Es posible que antes hayamos enten-
dido la deuda como un arreglo temporal. Hoy, sin embargo, nos
encontramos en un estado de endeudamiento perpetuo.
Al pago gradual de un préstamo se le conoce como amortiza-
ción, un derivado del latín mors, que significa muerte. Pero tal
como los zombis y los vampiros, hoy parece que la deuda se ha
vuelto inmortal, o tal vez “libre de amortización”. Como sabemos
gracias a Heidegger (y Kierkegaard), nuestro ser-en-el-mundo es
un ser-para-la-muerte (Heidegger 1927, parágrafo 51). La certeza
de nuestra propia mortalidad encuadra la temporalidad de nuestra
vida. La “inmortalidad” de la deuda, de manera similar, tiene el
efecto de inmovilizar a la gente en su desarrollo temporal. Tal vez
esto se ve de manera más clara en las generaciones jóvenes que
crecen dentro de las economías de deuda.
Tal vez la deuda estudiantil empuje a los jóvenes a regresar a
casa de sus padres después de terminar la universidad, en vez de
seguir su camino usual hacia la adultez pagando un lugar propio
(véase Lazzarato 2015: 61-90). Más aún, pueden descubrir que se
han graduado dentro de una economía en recesión, con poco o nin-
gún prospecto de empleo. E incluso si se las arreglan para comprar
una casa, el pago de la hipoteca puede ser tan alto que no puedan
permitirse tener hijos. Se dice que los zombis y los vampiros nunca
envejecen. La edad mide, simultáneamente, tanto el tiempo desde
el nacimiento como la progresión hacia la muerte. Si bien las per-
sonas endeudadas a perpetuidad siguen creciendo biológicamente,
tal vez descubran que son incapaces de responder a los significan-
tes sociales y culturales del progreso en la vida (tener una casa,
O. Bjerg y K. Bondo, Los vampiros financieros y "The Walking Debt" 35

tener hijos, ser económicamente independientes, etc.). Se han con-


vertido, así, en sujetos “libres de amortización”.

Modelando The Walking Debt

Los zombis son siempre violentos y usualmente están en


busca de carne y órganos vivos para comer. Aún no se
descubre la razón detrás de esto. […] Un zombi persegui-
rá a su presa hasta que la haya devorado o hasta que ésta
salga de su rango perceptivo.
(“Zombi”, Wikia 2016)

Pese a ser un prolífico escritor y conferencista, tal vez el verdadero


medio de expresión de Steve Keen es el modelo. Keen es un cons-
tructor de modelos que simulan las dinámicas de la economía. Ver
cómo la lógica de su modelo minskyniano rige las dinámicas expo-
nenciales de la deuda que se apoderan de los sectores productivos
de la economía, es algo semejante a ver una multitud de zombis
proliferar a medida que, gradual pero incesantemente, se apropian
de los cuerpos de más y más seres humanos comunes. Esta lógica
genera un proceso de incapacitación económica.
La vasta mayoría de los modelos económicos de la corriente do-
minante, como por ejemplo el DSGE [Dynamic Stochastic General
Equilibrium Model], están basados en la idea de que el desarrollo
económico puede ser explicado y predicho asumiendo una tenden-
cia inherente de la economía hacia el equilibrio (Keen 2017: 6-24).
La economía puede sufrir choques en las variables exógenas, como
sucede con las decisiones políticas, las innovaciones tecnológicas,
los eventos naturales, etc., los cuales sacan a la economía del esta-
do de equilibrio. Pero cuando esto sucede, las fuerzas del mercado
se ajustan a estos cambios y empujan la economía hacia un nuevo
estado de equilibrio. Por el contrario, los modelos de Keen están
basados en una noción de economía siempre asechada por la ines-
tabilidad. Parafraseando a Minsky, Keen afirma: “para responder
la pregunta de si otra crisis financiera es posible, usted necesita
un modelo económico que pueda generar una depresión” (Keen
2017:13).
36 Democratizar el dinero

El alejamiento de Keen respecto de los modelos económicos


de la corriente dominante puede resumirse en la siguiente propo-
sición:
La demanda agregada en una economía dirigida por el crédito
[…] es igual al ingreso (PIB) más el cambio en la deuda. […]
La oferta agregada comprende tanto el producto de nuevos bie-
nes y servicios como el volumen neto de los activos existentes.
(Keen 2011: 337-339)
Un supuesto clave de los modelos macroeconómicos dominantes,
expresado en la Ley de Say (“la oferta crea su propia demanda”)
o mediante la Ley de Walras (“la suma de todas las demandas no-
cionales es cero”), es la identidad entre demanda agregada y oferta
agregada, o entre el ingreso y el gasto (Keen 2011, capítulo 10).
Cada vez que una persona gasta dinero en consumo o en una inver-
sión en algún lugar de la economía, hay un ingreso correspondiente
para otra persona. Y si bien los consumidores individuales tempo-
ralmente pueden financiar su gasto excesivo a través del crédito, y
los productores individuales pueden convertir en ahorro sus ingre-
sos excedentes, se asume que, en el nivel general, estos fenómenos
se cancelan entre sí. El consumo “en exceso” de una persona es
compensado por el consumo al que otra persona renuncia. En otras
palabras, la deuda del primero es el ahorro del segundo.
Como vimos en la cita anterior, Keen añade algo a cada lado de
la ecuación de la demanda agregada y la oferta agregada del mo-
delo dominante. La adición del “cambio en la deuda” en el lado de
la demanda representa, en esencia, la incorporación de los bancos
al modelo (Keen 2011, capítulo 14). Keen no concibe los bancos
como simples intermediarios financieros que transforman los de-
pósitos en préstamos. A su vez, los bancos tienen la capacidad de
expandir ambos lados de sus hojas de balance cuando emiten un
préstamo. Mientras el préstamo es registrado como un activo, el
depósito en la cuenta del deudor (registrado en el lado del pasivo
de la hoja de balance del banco) simplemente se abona en ese mis-
mo monto. Dado que generalmente el crédito bancario es aceptado
en casi todos los pagos dentro de la economía, el crédito es inme-
diatamente parte de la oferta monetaria. Más que recircular dinero
existente, los bancos tienen la facultad especial de crear dinero a
partir de la deuda (véase también Werner 2005, Ryan-Collins et
al. 2011, Jackson y Dyson 2013 así como el debate entre Keen
O. Bjerg y K. Bondo, Los vampiros financieros y "The Walking Debt" 37

2015 y Krugman 2015). Esto perturba el balance que los modelos


dominantes asumen que existe, pues la creación de nuevo dinero a
través del crédito bancario equivale a la creación de un nuevo po-
der de compra en la economía o, en otras palabras, a una demanda
sin ingreso.
Para empeorar las cosas, Keen añade el intercambio total de
los activos existentes en el lado de la oferta. Esto es, en esencia,
incorporar los mercados financieros al modelo. Si el nuevo dinero
creado por un banco es gastado en inversión o en bienes y servi-
cios para consumo, podemos esperar que la economía encuentre
un nuevo equilibrio entre oferta y demanda a través de un incre-
mento en la producción (escenario keynesiano), un incremento en
la inflación (escenario monetarista) y/o un incremento en la pro-
ductividad (Schumpeter). Aunque Keen no descarta ninguno de
estos mecanismos, reconoce que gastar el nuevo dinero creado en
el intercambio incrementado de los activos existentes (tales como
bienes raíces o acciones en circulación), tiene implicaciones muy
diferentes, que harán todo menos llevar a la economía hacia un
nuevo punto de equilibrio. Puede decirse que el añadir la demanda
sin ingreso en el lado izquierdo de la ecuación de la demanda agre-
gada, se complementa con la adición de la oferta sin producción en
el lado derecho.
Estos añadidos a la ecuación estándar de la demanda y la oferta
agregadas, le permiten a Keen modelar los mecanismos –en gran
parte derivados de los trabajos de Minsky– por los que la deuda
privada tiende a crecer más rápidamente que el PIB (Keen 2011,
capítulo 13). La estabilidad y el optimismo en una economía en
crecimiento activan una retroalimentación positiva entre el fácil
acceso al crédito y el incremento en el precio de los activos. Mien-
tras que una porción del nuevo crédito, en efecto, alimenta la eco-
nomía bajo la forma de consumo e inversión, un monto creciente
del mismo se gasta únicamente en el intercambio de activos exis-
tentes. La inflación del precio de los activos resultante, incentiva la
creación de crédito a medida que acreedores y deudores pasan del
optimismo a la euforia. A continuación, la inflación de los activos
crea una verdadera burbuja financiera que sólo podrá sostenerse
mientras el crédito siga fluyendo hacia los mercados.
Pero en cuanto la velocidad a la que se crea el crédito comienza
a desacelerarse, los precios en los mercados de activos comienzan
a caer, pues su valor está basado en proyecciones técnicas que se
38 Democratizar el dinero

basan en la inflación más que en los factores fundamentales. Esto


genera que todo el proceso se revierta. La euforia se convierte en
pánico a medida que los inversionistas liquidan los activos, des-
encadenando una caída de precios aún mayor. En respuesta, los
bancos endurecen los requerimientos para conceder créditos, pues
la caída de los precios también afecta a los activos que se ofrecen
como garantía. El descenso del nivel del crédito otra vez impacta
en los mercados de activos, exacerbando la espiral descendente.
Esta deflación financiera se transfiere a la economía productiva, lo
que resulta en una recesión, ya que el crédito para las inversiones
productivas se detiene y el consumo se ve desalentado por las exi-
gencias de reembolsar las deudas y los intereses.
Lo que está en juego en la crítica de Keen a los modelos neoclá-
sicos dominantes, es la posición del sector financiero (los bancos
y los mercados financieros) en la economía. Keen substituye la cé-
lebre Hipótesis de los Mercados Eficientes de Fama (Fama 1970),
por la Hipótesis de la Inestabilidad Financiera de Minsky (Minsky
1992) e insiste en que debemos distinguir entre el sector financiero
y el sector productivo, y que las leyes económicas como las de Say
o Walras aplican sólo cuando se hace abstracción del rol de las
finanzas en la creación de crédito y el comercio de activos (Keen
2011: 220). El sector financiero, así, trasciende las leyes del sector
productivo. Lo que Keen demuestra al modelar las ideas de Minsky
es, pues, que “las finanzas desestabilizan la economía, y la econo-
mía está permanentemente en desequilibrio”. (Keen 2011: 356).
Mientras que las finanzas gobernadas por la deuda, pueden efec-
tivamente apropiarse de los cuerpos, lo que Keen muestra es que
deja a los endeudados y, así, al sistema económico mismo, cada vez
más rígido e incapacitado. Como Peck (2010) señala en su crítica
del “neoliberalismo zombi”, “la muerte viviente de la revolución
del libre mercado sigue caminando por el mundo, si bien es cierto
que, con cada resurrección, su marcha fuera de control se vuelve
cada vez más errática” (109). La desestabilización que Keen reve-
la, causada por la colonización del sector financiero sobre la econo-
mía, queda mejor ejemplificada en el concepto de “crédito zombi”
(Caballero et al. 2008). En su estudio, Caballero et al. demuestran
que la disposición de los bancos japoneses a mantener a flote me-
diante el crédito a compañías que de otro modo serían insolventes
(convirtiéndolas, esencialmente, en muertos vivientes, i.e. zombis)
afectó a las compañías “saludables” y en última instancia prolongó
O. Bjerg y K. Bondo, Los vampiros financieros y "The Walking Debt" 39

el estancamiento económico del país a principios de la década de


los noventa. He allí los efectos incapacitantes de la deuda.

La pulsión de deuda
Como quedó sugerido por la cita que inaugura la sección previa, el
zombi está en una búsqueda incesante, insaciable, casi mecánica,
de algo más, lo que se encuentra más allá de la comprensión huma-
na ordinaria. La naturaleza del zombi es descrita como sigue:
Los zombis no tienen la capacidad cerebral de hablar, pero pue-
den gemir cuando perciben que hay una presa, lo que constituye
una forma de comunicación. […] Debe notarse que esta “comu-
nicación” no es intencional, sino que los zombis, conducidos
por el instinto, son atraídos por el sonido, que a su vez puede
conducirlos hacia una presa. […] No pueden aprender, no pue-
den pensar ni hacer otra cosa con su cerebro que moverse y
comer.
(“Zombie”, Wikia 2016)
Podemos entender filosóficamente esta naturaleza del zombi invo-
cando la distinción de Žižek entre deseo y pulsión (véase también
Purcell 2016). El deseo es una parte integrante de la manera en
que el sujeto se concibe a sí mismo. Nos identificamos a nosotros
mismos a través de los objetos hacia los cuales dirigimos nuestro
deseo. La pulsión, sin embargo, tiene la naturaleza de una com-
pulsión sin objeto, que opera más allá del ámbito de la fantasía, el
significado y la identificación subjetiva. Más que algo que el sujeto
incorpora como parte de su identidad, la pulsión es una fuerza ex-
traña que penetra su personalidad simultáneamente con y contra
su voluntad. Un caso extremo de esta penetración del sujeto se en-
cuentra en las diferentes clases de adicciones (Bjerg, 2008,2009,
2011). Así es como Žižek aplica al capitalismo la diferencia entre
el deseo y pulsión:
En el nivel inmediato en el que se dirige a los individuos, el
capitalismo interpela a los sujetos como consumidores, como
sujetos de deseo, solicitando en ellos siempre nuevos deseos
perversos y excesivos (y, para ello, les ofrece productos que los
satisfagan). […]La pulsión es inherente al capitalismo en un ni-
vel más fundamental, sistémico: la pulsión es lo que propulsa
toda la maquinaria capitalista, es la compulsión impersonal de
40 Democratizar el dinero

continuar el interminable movimiento circular de autorrepro-


ducción expandida.
(Žižek 2015a: 422)
Si bien esta cita se refiere inmediatamente a la forma clásica de
la acumulación de capital descrita por Marx, parece ser incluso
más apropiada para describir la compulsión a la deuda inscrita en
el capitalismo contemporáneo postcrisis. Hoy en día, convertirse
en el propietario de una casa, graduarse, o incluso hacerse de un
automóvil, usualmente se asocian con la necesidad de endeudarse.
La inclusión en el orden social, así, implica que somos interpelados
como deudores, lo que a su vez crea el deseo de dinero para pa-
gar nuestra deuda. De esto habla Lazzarato cuando se refiere a “la
creación del hombre endeudado” (Lazzarato 2012). Sin embargo,
una vez que desplazamos nuestra perspectiva del nivel micro de la
economía al macro, la distinción entre dinero y deuda se desvane-
ce. El dinero es deuda, lo que significa que la fantasía de pagar la
deuda ganando dinero, también se desvanece. Como es demostrado
por Keen, el crecimiento económico estimula la creación de cada
vez más crédito. Pero una vez que el crecimiento del crédito se de-
tiene, constatamos que la causalidad también opera en la dirección
contraria. El crecimiento económico también es estimulado por la
creación de crédito, de manera que cuando la creación de crédito se
estanca o decrece, la economía entra en recesión. La economía, en
suma, está imposibilitada a crecer lo suficiente para salir de la deu-
da, que es la fantasía que estructura el deseo del sujeto individual
en el nivel microeconómico.
He aquí otra definición de la distinción entre deseo y pulsión:
Cuando nos desplazamos más allá del deseo –es decir, más allá
de la fantasía que soporta al deseo– entramos al extraño domi-
nio de la pulsión: el dominio de una palpitación circular cerrada,
que encuentra su satisfacción en la repetición sin fin del mismo
gesto fallido.
(Žižek 1997: 30)
Lo que hace la adición del “cambio en el endeudamiento” y el
“intercambio de activos existentes” en cada lado de la ecuación
convencional de la oferta y la demanda, es exactamente mover la
macroeconomía “más allá del deseo” para ponerla en “el extraño
dominio de la pulsión”. La creación de dinero a partir de deuda,
O. Bjerg y K. Bondo, Los vampiros financieros y "The Walking Debt" 41

que sirve únicamente para la recirculación acelerada de las propie-


dades, las acciones y otros activos financieros, constituye una fuer-
za inherente en la economía, a la que debemos referirnos como pul-
sión de deuda (Bjerg, 2016: 218-26). Pues bien, queremos sugerir
que la imagen del zombi es una expresión de la pulsión de deuda.
Según la cita anterior, el zombi está gobernado por un instinto
más que por una intención, y se orienta más por el sonido que por
la imagen. La pulsión de deuda no está estructurada por una fan-
tasía de crecimiento productivo, progreso tecnológico, ilustración,
bienestar, salud, y ni siquiera por una imagen de la vida buena. Es
una inercia circular que se alimenta a sí misma, pues la creación del
dinero a partir de la deuda crea una demanda de todavía más dinero
para pagar no sólo el principal, sino los intereses. No hace más que
“desplazarse y comer”.
Un rasgo distintivo de los zombis es que parecen caminar cons-
tantemente a un ritmo moderado pero persistente. La relevancia de
lo anterior es puesta de manifiesto en el hecho de que una popular
serie contemporánea de televisión se titule simplemente The Wal-
king Dead [Los muertos andantes] (véase, por ejemplo, Erwin y
Keetley 2018). Este andar, por medio del cual los zombis se des-
plazan y multiplican, ofrece una imagen de la manera en que la
deuda prolifera y penetra en cada vez más sectores de la economía
productiva y más esferas de la vida, sin estar estructurado por nin-
guna fantasía inteligible.
La extrañeza del zombi se deriva del hecho de que, en efec-
to, existe en una “zona de indistinción” entre lo humano y lo no
humano (Agamben, 1998, Cohen 2009). Mientras que todavía re-
conocemos sus características humanas, los zombis son absoluta-
mente extraños a nosotros. Comparativamente, los bancos y los
mercados financieros son agentes que también operan en una zona
de indistinción entre lo económico y lo no económico. Como Keen
demuestra, funcionan de tal manera que añaden a la economía una
demanda zombi sin ingreso y una oferta zombi sin producción, lo
que simultáneamente parece estar sujeto a, y exento de, las leyes
convencionales de la economía. No debemos, sin embargo, limitar-
nos a la estrecha metáfora del banco zombi (Onaran y Bair 2011,
Nelms 2012). La pulsión de la deuda es una fuerza que amenaza
con poner a corporaciones, individuos y naciones en estado zombi.
Cuando estalle la nueva burbuja financiera, inflada por las suce-
sivas rondas de Flexibilización Cuantitativa [Quantitative Easing]
42 Democratizar el dinero

en Estados Unidos, Reino Unido y Europa, es posible que sus res-


pectivos bancos centrales descubran que ellos mismos son insol-
ventes, si es que los bonos y otros activos comprados con dinero
creado por el banco central pierden su valor. Entonces habremos
descubierto una nueva criatura: el Banco Central zombi.

El feudalismo resurge de su tumba

Fue el principio del fin para los vampiros cuando Lehman


Brothers, esos parásitos chupasangre, se hundió. Abajo
los vampiros. Larga vida (¿o muerte?) al zombi: el mons-
truo oficial de la recesión.
(Grossman 2009)

Lo primero que debe saber de Goldman Sachs es que está


en todos lados. El banco de inversión más poderoso del
mundo es un gran calamar vampiro enredado alrededor
de la cara de la humanidad, siempre introduciendo su ten-
táculo sangriento en todo lo que huela a dinero.
(Taibbi, 2010)
En las postrimerías de la crisis de 2008, había un cierto consenso
en que, si bien la turbulencia financiera había dejado daños econó-
micos, había golpeado a toda la sociedad. El momento más signifi-
cativo de la crisis había sido el colapso del banco de inversión Le-
hman Brothers, lo que significó una completa pérdida de confianza
en el sistema financiero (Swedberg 2013). En ese momento, parecía
que a final de cuentas los ultra ricos también eran mortales y no in-
munes a las oscilaciones de la economía. Políticamente, la gestión
de la crisis fue manejada como la misión de salvar al conjunto de la
economía y no simplemente proteger intereses particulares. En la
crucial reunión de septiembre de 2008, que terminó con la decisión
del gobierno estadounidense de autorizar una serie de paquetes de
rescate para salvar a los principales bancos, el entonces presidente
de le Reserva Federal, Ben Bernanke, presuntamente dijo: “Si no
hacemos esto mañana, para el lunes no tendremos economía”. Por
un momento existió la sensación de que todos estábamos en el mis-
mo barco financiero.
O. Bjerg y K. Bondo, Los vampiros financieros y "The Walking Debt" 43

El zombi se refiere a este tipo de catástrofe. Cuando los zombis


atacan, los humanos tienen que unirse sin importar su clase, raza,
género, etc. Los zombis no discriminan a sus víctimas. Atacan a
todos y amenazan con acabar con toda la civilización humana. Este
es el trasfondo contra el que debemos leer la cita anterior, donde
Lev Grossman, en su artículo de 2009 para el Time Magazine, se-
ñala al zombi como “el monstruo oficial de la recesión”. Como
hemos visto en secciones previas, la pulsión de deuda, de manera
semejante, amenaza con acabar con toda la economía productiva.
Mientras que en 2008 la crisis, en efecto, acabó con buen nú-
mero de instituciones financieras y causó severos estragos en las
fortunas de muchos individuos acaudalados, estos daños pronto
demostraron ser sólo temporales. Los salarios y ganancias de los
principales bancos, fueron de los primeros en el mundo corporativo
en recuperarse de la crisis. En un lapso de dos años, los reportes de
cómo las personas más ricas del mundo se habían vuelto más ricas
se repetían recurrentemente en las noticias. El movimiento Occu-
py Wall Street y Thomas Piketty ofrecieron, respectivamente, las
expresiones populares y académicas de estas tendencias. Bajo esta
retrospectiva, el desprecio de Grossman por los vampiros demostró
ser cuando menos prematuro y en el peor de los casos engañoso.
Es crucial entender que si el dinero es creado a partir de la deuda,
el crecimiento de la deuda también significa el crecimiento del di-
nero. Mientras que dinero y deuda comparten un origen común en
las hojas de balance de los bancos comerciales, tienden a gravitar
hacia diferentes direcciones dentro de la economía. La noción de
zombi se refiere a la proliferación de la deuda en todas las direccio-
nes, mientras que la concentración de dinero queda mejor captura-
da por la imagen del vampiro chupasangre.
En contraste con la cruda, repulsiva y primitiva naturaleza de
los zombis, los vampiros son seres mucho más sofisticados:
La apariencia de un vampiro es la misma que tenía cuando era
humano, sin embargo, tienen características comunes, como los
colmillos que descienden a voluntad cuando están por alimen-
tarse, amenazar o atacar.
(“Vampires”, Wikia 2016)
Los vampiros operan en el dominio del deseo más que en el de la
pulsión. Por un lado, manipulan o apelan a los deseos de sus víc-
timas. Por otro lado, el vampiro es en sí mismo la expresión de un
44 Democratizar el dinero

deseo en relación con la víctima. El zombi devora crudamente la


carne de sus víctimas sin mostrar signo de satisfacción o disfrute
alguno. El vampiro, sin embargo, despliega una forma de consumo
mucho más exquisita. Tiende a seleccionar a sus víctimas cuidado-
samente, prefiriendo a veces a mujeres jóvenes y hermosas; sólo
bebe su sangre y manifiesta signos evidentes de disfrute mientras
lo hace. En el mismo orden de ideas, Žižek sintetiza la diferencia:
“Los vampiros ostentan buenas maneras, exquisitas y aristocráti-
cas, y viven entre la gente normal, mientras que los zombis son
torpes, inertes y sucios” (Žižek, 2015b: 64).
Mientras que la pulsión de deuda que se expresa a través de
la imagen del zombi es una fuerza impersonal y autopropulsora
que permea a la sociedad, el vampiro ejerce una forma de explo-
tación parasitaria que puede ser atribuida a personas individuales.
Los vampiros tienen una personalidad. El vampiro más famoso es,
por supuesto, el conde Drácula. En la descripción literaria clási-
ca de Bram Stoker, de finales del siglo XIX, el conde Drácula no
sólo tiene posesiones en Transilvania. A medida que la historia se
desarrolla, resulta que el conde tiene numerosas posesiones a lo
largo y ancho de Londres. El Drácula de Stoker encarna el capi-
talismo. En su ensayo “La dialéctica del miedo”, Moretti (1982)
señala que Drácula es “un empresario racional que invierte su oro
para expandir su dominio” (68). En su lectura marxista, Moretti
sugiere incluso que “como el capital, Drácula es impulsado hacia
un crecimiento continuo, una expansión ilimitada de su dominio: la
acumulación es inherente a su naturaleza” (73). (Para otra lectura
de los matices capitalistas en el Drácula de Stoker véase McKee
2002). Pese a que las versiones actuales de los vampiros se desvían
de la historia clásica, la noción de algo feudal, aristocrático y ana-
crónico que permanece como no-muerto en los tiempos modernos,
parece ser un rasgo inherente a la imagen del vampiro.
Es este el tema que estructura el diagnóstico de Michael Hud-
son del contemporáneo capitalismo postcrisis. En lugar del razona-
miento matemático que encontramos en el trabajo de Steve Keen,
el pensamiento de Hudson está configurado por una lectura revi-
sionista de los economistas clásicos como Smith, Ricardo y Mill.
Mientras que los economistas neoclásicos tienden a describirse a sí
mismos como los continuadores de los economistas clásicos, de la
misma manera que los defensores del neoliberalismo se conciben
como los herederos del liberalismo clásico, Hudson invierte las co-
O. Bjerg y K. Bondo, Los vampiros financieros y "The Walking Debt" 45

sas, movilizando a los economistas clásicos y el liberalismo contra


la economía neoclásica y la política neoliberal:
Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill y sus contem-
poráneos, alertaron que la extracción de la renta amenazaba
con socavar el ingreso e incrementar los precios por encima del
costo de producción. Su principal objetivo era prevenir que los
terratenientes “cosecharan donde no sembraron”, como Smith
expresa. Orientados hacia este fin, su teoría del valor trabajo
aspiraba a impedir que los terratenientes, los dueños de los re-
cursos naturales y los monopolistas, elevaran los precios por
encima del costo de producción, oponiéndose a los gobiernos
controlados por los rentistas. […] En vez de crear una simbio-
sis mutuamente benéfica con la economía de la producción y el
consumo, el parasitismo financiero desvía el ingreso necesario
para invertir y crecer. Los banqueros y los acreedores disecan la
economía anfitriona extrayéndole ingresos para pagar los inte-
reses y los dividendos.
(Hudson 2015: 15)
De acuerdo con Hudson, el capitalismo contemporáneo está mar-
cado por el resurgimiento de formas de explotación precapitalis-
tas, a las que se refiere como “neofeudalismo financiero”. Mientras
que la explotación capitalista estándar del trabajo por el capital,
al menos contribuía a la reproducción tanto del trabajo como del
capital, la explotación neofeudal del rentista es puramente parasi-
taria. Dado que la economía clásica se formuló en oposición al feu-
dalismo, la analítica de los economistas clásicos, por ende, resulta
apropiada para entender nuestro predicamento económico actual.
Resulta que el feudalismo no fue aniquilado apropiadamente con
la emergencia del capitalismo. En nuestros días se ha levantado de
su tumba.

Creación de riqueza vs. extracción de riqueza

La política sedante más letal de la ortodoxia económica


dominante es el mantra de que “todo ingreso ha sido tra-
bajado”. Esta soporífera ilusión desvía nuestra atención
de cómo el sector financiero desvía los suministros de
la economía para alimentar monopolios y sectores que
46 Democratizar el dinero

extraen renta y que sobreviven desde los siglos pasados,


siendo ahora ampliados por las nuevas formas de la renta
monopólica, principalmente en el sector de la administra-
ción financiera y del dinero.
(Hudson 2015: 16)

Mientras que la distinción entre un sector productivo y uno finan-


ciero de la economía fue fundamental para la economía clásica,
esta distinción es ocultada o incluso desaparece en la economía
neoclásica (véase también Bjerg 2016, capítulo 5). Esto signifi-
ca que la economía neoclásica carece de los conceptos analíticos
apropiados para distinguir entre tierra y capital o entre renta y ga-
nancia. Hudson se refiere a las finanzas, los seguros y el sector
inmobiliario, designado con el acrónimo FIRE (por sus siglas en
inglés), y destaca que mientras que las actividades de este sector
consisten principalmente en extraer renta de los individuos y otros
tipos de negocios, sus ingresos son registrados como parte del PIB
junto con las actividades creadoras de riqueza. Esta confusión per-
mitió al Lloyd Blankfein, director de Goldman Sachs, afirmar que
“los empleados de Goldman Sachs están entre los más productivos
del mundo de acuerdo con sus ingresos personales” (Blankfein,
citado en Hudson 2015: 50).
Evidentemente, la distinción (o la falta de ella) entre una eco-
nomía “honesta”, “productiva”, “real”, opuesta a una economía
“parasitaria”, “financiera”, “especulativa”, es altamente ideológica
y normativa y, en efecto, a veces puede ser difícil dibujar la línea
empíricamente. Esto, sin embargo, se ajusta bien a la imagen del
vampiro, quien es capaz de adoptar diferentes apariencias y mez-
clarse con personas normales. Más que la fuerza bruta e inerte del
zombi, los vampiros pueden valerse del engaño, la seducción e in-
cluso la magia para seducir y atrapar a sus víctimas:
Los vampiros son altamente capaces de manipular la magia.
[…] Los vampiros pueden mover objetos con su mente. […]
Los vampiros pueden leer el pensamiento de un ser humano.
[…] Los vampiros pueden borrar, restaurar o fabricar los re-
cuerdos de una persona. […] Los vampiros pueden hipnotizar a
los humanos a su voluntad.
(“Vampiros”, Wikia 2016)
O. Bjerg y K. Bondo, Los vampiros financieros y "The Walking Debt" 47

La pulsión de la deuda analizada por Keen y expresada en la ima-


gen del zombi es una fuerza puramente destructiva, sin propósito
aparente. Su proximidad con el concepto de pulsión de muerte su-
giere que en última instancia es destructiva. Sin embargo, la ex-
plotación parasitaria llevada a cabo por el rentista neofeudal, tal
como la encontramos en el análisis de Hudson, es un poco más
compleja. Mientras que esta explotación puede también destruir las
capacidades de la creación de riqueza en los sectores productivos
de la economía, depende simultáneamente de que la riqueza sea
creada de modo que tenga algo que extraer. La ambigua relación
entre el parásito y el anfitrión también se encuentra en la imagen
del vampiro:
Los vampiros son seres mitológicos que subsisten alimentán-
dose de la esencia vital (generalmente sangre) de las criaturas
vivas. (…) Los vampiros deben conservar vivas a sus víctimas
o su sangre se vuelve tóxica para ellos.
(“Vampires”, Wikia 2016)
La metáfora de Hudson del parásito se refiere no sólo a la extrac-
ción de riqueza del sector productivo a manos del FIRE. Hudson
argumenta que la función de la economía neoclásica es configurar
de cierto modo nuestro pensamiento sobre la economía, de tal ma-
nera que desactiva nuestro juicio económico y hace que los ne-
gocios parasitarios aparezcan como productivos y benéficos para
la sociedad en general. Hudson comparte con Keen su postura en
torno a la creación/contratación de crédito y la inflación/deflación
de los activos. Pero sus trabajos difieren del de Keen en que su
objetivo neurálgico no es señalar las implicaciones macroeconó-
micas de la inestabilidad y la recesión, sino más bien mostrar cómo
ciertos grupos e individuos privilegiados están en la posibilidad de
obtener ganancias de la inestabilidad y la recesión.
Es evidente que los especuladores y los agentes hipotecarios ga-
nan dinero cuando el crédito se expande y el precio de los activos
se eleva (Hudson 2015: 161-7). Mucho más interesante es la expo-
sición que hace Hudson de la manera intrincada en que el sector
FIRE puede explotar oportunidades, abiertas por la crisis, de lograr
una acumulación de riqueza todavía mayor. En un análisis de la
deuda griega, Hudson muestra que las instituciones supuestamente
públicas, como el Banco de Grecia, el gobierno griego y la llamada
troika conformada por el Fondo Monetario Internacional, el Ban-
48 Democratizar el dinero

co Central y la Comisión Europea, colaboraron para implementar


políticas que beneficiarían a los bancos, los fondos de cobertura
extranjeros y otros tenedores de bonos, a expensas de los ciuda-
danos griegos (Hudson 2015, capítulo 21). Debido a la percepción
del riesgo de que Grecia entrara en default, los especuladores po-
dían comprar los bonos del gobierno griego a un precio muy bajo.
Subsecuentemente, estos riesgos fueron neutralizados mediante una
combinación de nuevos préstamos y presión política ejercida por la
troika. Mientras los tenedores de bonos se beneficiaban de su eleva-
do rendimiento, los ciudadanos griegos sufrían por las severas me-
didas de austeridad impuestas para asegurar la continuidad del pago
a los acreedores. Para empeorar la situación, la recesión griega y la
presión sobre las finanzas públicas, llevó a que los “inversionistas”
extranjeros pudieran apoderarse de la infraestructura pública vital
como los aeropuertos, las instalaciones portuarias, las empresas de
servicios públicos, etc., a precios de remate. Esto los facultó a con-
vertir los bienes públicos en vehículos para la extracción de renta.
El caso de Grecia puede servir como la ilustración de una ló-
gica general, que podemos ver en acción en muchos otros países.
Incluso dentro de un país relativamente próspero como Dinamarca,
las supuestas restricciones presupuestales fueron utilizadas como
una excusa para iniciar un proceso de privatización de la compañía
energética nacional DONG, vendiendo 20 por ciento de su propie-
dad a Goldman Sachs. Dos años después del trato, el banco había
obtenido un 100 por ciento de ganancias sobre la inversión, que-
dando demostradas las condiciones favorables del trato. El ministro
de finanzas que lo negoció (perteneciente a la socialdemocracia) se
retiró de la política para convertirse en el director global del Mc-
Kinsey Center for Government. Esta misma compañía consultora
recientemente publicó un reporte confidencial que demuestra que
si se privatiza el sistema de provisión de agua de Dinamarca, hoy
utilizado por gobiernos municipales o usuarios locales, es posible
ahorrar 7.1 miles de millones de coronas mediante mejoras en la
eficiencia.
En vez de dejar pasar esa historia como algo anecdótico o cir-
cunstancial, el trabajo de Hudson nos invita a seguir el dinero y ver
cómo la crisis de 2008 abrió oportunidades para burlar los límites
entre corporaciones y gobierno, entre la propiedad privada y los
servicios públicos, pavimentando el camino hacia formas futuras de
extracción de renta y posiciones potencialmente monopólicas por
O. Bjerg y K. Bondo, Los vampiros financieros y "The Walking Debt" 49

parte de las élites. Cuando funcionarios del gobierno tales como


los ministros de finanzas o presidentes de los bancos centrales se
acercan demasiado al sector FIRE, es posible que se infecten del
vampirismo a través de una combinación de seducción, manipu-
lación y presión forzada. Siguiendo a Hudson, no debemos evitar
poner un nombre a los vampiros financieros y sacar sus tácticas
engañosas a la luz del día.

Bancos Centrales zombis administrados por vampiros

He visto cada una de esas películas de zombis y no es


posible curarse de eso. Todos lo saben. Tienes que dispa-
rarles. Tienes que deshacerte de ellos, cortar sus cabezas,
poner la bala de plata a través de su corazón y construir
algunos bancos saludables.
(Un exdirector de un fondo de cobertura,
citado en Arnold 2009)
Como conclusión de este artículo, debemos preguntarnos si la ima-
ginación colectiva en torno a cómo lidiar con zombis y vampiros,
también ofrece ciertas pistas de cómo lidiar con la deuda y la ex-
plotación financiera en el capitalismo post 2008. Una característica
clave del vampirismo y la condición de zombi es que constituyen
una forma de enfermedad sin cura. Si bien esto implica que hay que
matarlos, también plantea el particular problema de que ellos ya
existen en un estado más allá de la vida ordinaria. En las descrip-
ciones culturales de los zombis y vampiros, encontramos diferen-
tes métodos para lidiar con cada uno de ellos. Por supuesto, cada
descripción varía según la materia. Para evitar extraviarnos en una
exégesis monstruológica, nuevamente nos valemos de Wikia como
una referencia autorizada. Comencemos con los zombis:
Si uno está en posesión de un arma, se aconseja aniquilar la parte
más peligrosa de la anatomía del zombi: la cabeza y/o las manos.
[…] Después de separar la cabeza del zombi, no será capaz de
mover sus piernas, brazos o torso, pero la cabeza seguirá viva,
así que hay que actuar con precaución y deshacerse de ella uti-
lizando fuego.
(“Zombies”, Wikia 2016)
50 Democratizar el dinero

Los zombis constituyen una clase de “órganos sin cuerpo” (Žižek


2004) y el enfrentarse a ellos es un asunto de inmovilizarlos más
que matarlos realmente. La técnica consiste no sólo en decapitar al
zombi, sino en asegurarse de que la cabeza sea destruida. Como la
cita lo sugiere, esto puede lograrse utilizando fuego, pero también
podemos valernos de la vívida imagen, mostrada en videojuegos y
películas recientes, del estallamiento en pedazos de la cabeza del
zombi con un arma de fuego o un bate de beisbol. En la econo-
mía, el concepto de “capital” se deriva del latín caput, que significa
“cabeza” y se refiere al principal de una suma de dinero prestado,
en contraste con la usura que se deriva después. Transponer hacia
el dominio económico la idea de la inmovilización de los zombis
mediante la aniquilación de sus cabezas, nos lleva a la idea de or-
ganizar una huelga de deuda.
En primer lugar, esto puede ayudar a explicar la aparente futili-
dad de la mayoría de las respuestas políticas a la crisis de 2008. La
respuesta inmediata en Estados Unidos, así como en Europa, fue
transferir deudas, desde las hojas de balance a los bancos comer-
ciales en problemas, hacia las hojas de balance de los bancos cen-
trales o las instituciones públicas, mientras que al mismo tiempo se
proveyó al sistema bancario de liquidez bajo la forma de reservas
del banco central. En el contexto estadounidense, este paquete fue
llamado TARP [Troubled Asset Relief Program]. Una segunda res-
puesta fue la disminución de las tasas de interés de referencia de
los bancos centrales, en un intento por estimular la expansión del
crédito. Finalmente, la Reserva Federal de Estados Unidos, el Ban-
co de Inglaterra y más recientemente el Banco Central Europeo, se
han embarcado en rondas sucesivas de Flexibilización Cuantitati-
va, programa a través del cual los bancos centrales utilizan nuevas
reservas para comprar diferentes tipos de activos financieros en el
mercado. Ninguna de estas políticas, sin embargo, se dirigía hacia
el “principal” de las deudas. Dado que estas políticas fracasaron
en el objetivo de vigorizar el crecimiento productivo de las econo-
mías en cuestión, uno puede sospechar que, de entrada, este era su
objetivo: evitar cualquier cancelación considerable de las deudas.
El peligro de luchar contra los zombis es, por supuesto, ser mor-
dido y convertido en uno. Vale la pena preguntarse si no es esto lo
que pasó con los bancos centrales que se embarcaron en la Flexibi-
lización Cuantitativa. Ya que los bancos centrales compran no sólo
bonos del gobierno sino también otro tipo de valores financieros
O. Bjerg y K. Bondo, Los vampiros financieros y "The Walking Debt" 51

como bonos corporativos, puede constatarse que el precio de los


activos se ha inflado. Esto significa que cuando los bancos centra-
les terminen con sus programas de compra, es de esperarse que el
precio de estos activos disminuya significativamente. Esto, a su
vez, significa que el valor de los activos en la hoja de balance de los
bancos centrales se depreciará, y que, en última instancia, el banco
podría resultar insolvente. En el esfuerzo por rescatar a los bancos
zombis, los bancos centrales se han convertido también en zombis.
Habida cuenta de que los bancos centrales tienen la capacidad de
imprimir dinero, es obvio que siempre podrán pagar a todos los
acreedores, de modo que, por definición, los bancos están a salvo
de la bancarrota convencional. Pero aún queda la pregunta de qué
significa tener una moneda emitida y respaldada por un insolvente
banco central zombi. ¿Podríamos imaginar que lo zombi prolifere
en todos los sectores de la economía a través de una moneda zombi
acosada por la hiperinflación?
Al destacar los diferentes casos de cancelación de deuda a través
de la historia, desde el antiguo jubileo hasta la Reforma Monetaria
alemana en 1948, Hudson argumenta precisamente que nuestra cri-
sis actual sólo puede ser resuelta a través de una forma sistemática
de cancelación de la deuda (Hudson 2012: 466-67). Esta solución
también es apoyada por Keen (2011: 466-67). Más que movilizar
deudas de una hoja de balance a otra, las deudas deben ser sim-
ple y unilateralmente abolidas. Hudson presenta esta idea con una
ingeniosa frase: “Las deudas que no se pueden pagar, no serán
pagadas” (Hudson 2012: 471). Mientras conservemos las deudas,
bajo el supuesto de que eventualmente nuestras economías de al-
gún modo podrán crecer y desembarazarse de ellas, la inversión y
el consumo se mantendrán asfixiados en un estado de estagnación
que se perpetúa a sí mismo.
Ahora bien, el hecho evidente de que “las deudas que no pue-
den ser pagadas, no serán pagadas”, no necesariamente significa
que serán canceladas. Incluso si el consumo, la inversión y el cre-
cimiento macroeconómicos están inhibidos por el peso excesivo
de la deuda, todavía existen, como hemos discutido previamente,
instituciones, personas y grupos, para quienes el peso de la deuda
se presenta como una oportunidad de negocio altamente rentable.
La deuda no es meramente un fenómeno económico. Es también
un contrato legal con ciertos derechos y obligaciones. “Por lo tan-
to, la gran pregunta en torno a las políticas”, afirma Hudson, “es
52 Democratizar el dinero

cómo no pagar los diferentes tipos de deuda” (Hudson 2012: 471).


Y es crucial estar conscientes de quiénes están en la posición de
responder a esta pregunta. Esto nos lleva de regreso de los zombis
a los vampiros:
Los vampiros pueden ser asesinados cortándoles la cabeza. […]
Las cruces espantarán a los vampiros y/o los quemarán si llegan
a tocarlos. […] Cuando el corazón del vampiro es removido,
muere. […] Un vampiro puede ser asesinado por los rayos del
sol. […] Destruir el corazón (e.g. con una estaca de madera) es
una forma garantizada de matar vampiros.
(“Vampires”, Wikia 2016)
Hay un cierto traslape entre los métodos de matar zombis y vampi-
ros. Un denominador común es la inmovilización física, lo que evi-
ta que vuelvan a la “vida” otra vez. En el caso de los vampiros, esto
puede hacerse atravesando su corazón con una estaca de madera
mientras están en sus ataúdes, clavándolos a su tumba. Mientras
que el matar zombis se concentra en la eliminación del cerebro, el
matar vampiros parece concentrarse en el corazón. Dado que el co-
razón es identificado a menudo como el origen de nuestros deseos,
podemos permitirnos asociar el matar vampiros con la eliminación
o al menos la neutralización de un tipo particular de deseo.
Al contrario del zombi, que se alimenta de la carne, el vampiro
bebe sangre. En la economía, a menudo encontramos que la sangre
es una metáfora de la manera en que el dinero circula dentro del
cuerpo de la economía. Los vampiros, sin embargo, interrumpen
la circulación natural de la sangre bebiéndola y consumiéndola.
Lo que para los seres humanos es el medio natural de circulación,
para los vampiros es el objeto del consumo. El combate contra la
explotación financiera, así, consiste en la eliminación, o al menos
la neutralización, del deseo de dinero, lo cual interrumpiría el flujo
circular del dinero dentro de la economía.
Como se sugirió previamente, el zombi representa una fuerza
abstracta, despersonalizada, mientras que el vampiro representa la
encarnación personal de un deseo particular. Esta dualidad ilus-
tra cómo el análisis, así como la lucha política en el capitalismo
post 2008, debe involucrar no sólo explicaciones y soluciones es-
tructurales, sino también concentrarse en las personas individual-
mente. ¿Cómo esperar que los bancos centrales gestionen nuestras
economías de acuerdo con las necesidades y deseos de los Estados-
O. Bjerg y K. Bondo, Los vampiros financieros y "The Walking Debt" 53

nación y las sociedades, si son administrados por ex o futuros


empleados de Goldman Sachs? ¿Cómo esperar que los políticos
defiendan el interés de la amplia clase de deudores en contra de
la clase elitista de los acreedores, si recibe dinero de los bancos y
otras corporaciones financieras?

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El dinero dominante
Joseph Huber

Primera parte
El dinero dominante y la mareas cambiantes
en la oferta monetaria

Moneda dominante y dinero dominante


El abordaje del dinero dominante que este artículo presenta está
inspirado, en cierta medida, en las teorías sobre la moneda interna-
cionalmente dominante tal como han sido desarrolladas en los años
recientes por Gopinath y sus colegas, Eichengreen y, antes de ellos,
Hudson.1 Estas teorías versan sobre el papel dominante del dólar
estadounidense en el vigente sistema internacional de monedas. El
dinero dominante, en contraste, se concentra en el auge y la caída
de los diferentes medios de pago.
Los usos de los términos moneda y dinero se traslapan parcial-
mente. En ciertos casos, los términos moneda y dinero en efectivo
se utilizan de manera intercambiable. En este artículo, la “moneda”
[currency] se referirá a una unidad de cuenta oficial, mientras que
“dinero” [money] se referirá a los medios de pago denominados en
una moneda en particular. Es imposible evitar completamente los
traslapes ocasionales en el uso de estos términos.
En Gopinath et al., el paradigma de la moneda dominante afir-
ma que los precios de exportación e importación generalmente son
establecidos en la moneda dominante y tienden a ser invariables,
independientemente de los tipos de cambio bilaterales.2 Al respec-
to, el paradigma de la moneda dominante se centra en la asignación
de precios denominados en la moneda dominante.3 Dicho de mane-
ra más general, la moneda dominante es aquella en la que se cotiza
la mayoría de los precios internacionales y se factura la mayoría de

1 Gopinath, Boz, Casas et al. 2016, Gopinath/Stein 2018, Eichengreen 2011


39–68, Hudson 2003 [1972], 2012 367–383.
2 Gopinath et al. 2016, Gopinath/Stein 2018. Sobre la fijación del precio de
la moneda dominante, cf. Carney 2019. .
3 Carney 2019
60 Democratizar el dinero

las transacciones (85 por ciento en dólares estadounidenses, pese


a que Estados Unidos sólo realiza el 15 por ciento del comercio
internacional). Igualmente, la mayoría de los contratos financie-
ros internacionales está denominada en la moneda dominante.
En el presente, dos tercios de las deudas internacionales del sec-
tor no bancario están denominados en dólares estadounidenses
(en euros lo está una quinta parte).4 Más aún, la Reserva Federal
Estadounidense y el sector bancario estadounidense controlan el
sistema internacional de pagos basado en el dólar.
La moneda dominante también sirve como la moneda de re-
serva preferida. Actualmente, el dólar estadounidense representa
el 64 por ciento de la moneda de reserva internacional. El euro
representa el 20 por ciento, y el yen y la libra 4 por ciento cada
una. El yuan chino representa en la actualidad el 1.2 por ciento,
aunque parece que será significativamente más importante en las
décadas por venir.5 Cada país puede anclar su moneda a la moneda
dominante, pues ello contribuye a evitar el riesgo implicado en el
comercio exterior. De esta manera, suspende su soberanía moneta-
ria, que desde la perspectiva de una moneda pequeña o débil es, a
fin de cuentas, relativa.
Ahora bien, el dinero dominante no puede definirse mediante
una simple analogía. Por ejemplo, la función de reserva de valor
del dinero, frecuentemente citada, parece ser análoga a la función
de reserva que desempeñan las monedas principales. Pero en los
hechos, hoy la función de reserva de valor del dinero se ha reduci-
do a la de mantener liquidez suficiente para realizar los gastos ne-
cesarios en el corto plazo. Conservar liquidez sería, en el largo pla-
zo, atesorar dinero. Esto aún puede generar problemas incluso bajo
las condiciones modernas en que el dinero fíat puede ser creado
libremente, pero de hecho, el problema del atesoramiento, propio
de la edad media e incluso la temprana modernidad, apenas existe
hoy, al menos bajo los periodos de normalidad económica. El en-
foque sobre el atesoramiento que sucedió a Keynes –la preferencia
por la liquidez– no se refiere a una escasez general de dinero, sino

4 De acuerdo con los datos del Basel Bank for International Settlements. En
2008, la porción de la deuda internacional denominada en dólares estadou-
nidenses fue del 50 por ciento. (Eichengreen 2011 2, 68, 123).
5 IMF Data, Currency Composition of Official Foreign Exchange Reserves,
[Link]
Joseph Huber. El dinero dominante 61

a la disposición fluctuante de los actores a gastar, prestar e invertir.


Hoy, los activos que funcionan como reserva de valor normalmente
toman la forma de un capital invertido en el corto y el largo plazo.
El dinero dominante dentro de un área monetaria es aquel que
define a un sistema durante un cierto periodo histórico, determinan-
do cómo funcionan el sistema monetario y la política monetaria, y
conservando el liderazgo en la creación monetaria y la determina-
ción de su stock. Dado que el dinero necesita una palanca cuanti-
tativa para ejercer su dominio, el dinero dominante representa la
mayor parte de la reserva de dinero. Hoy en día, esto vale para el
dinero de los depósitos bancarios –para abreviar, dinero bancario–.
Generalmente, el dinero bancario líquido es conocido como “depó-
sito a la vista”, “bajo demanda” o de corto plazo. Dependiendo del
país, el dinero bancario representa entre el 80 y el 95 por ciento del
dinero en circulación pública (M1).
El dominio monetario también puede observarse empíricamente
en que representa la mayor porción de los pagos, tanto en el núme-
ro como en el volumen de las transacciones. Desde este ángulo, el
panorama es más variado, pero básicamente sigue siendo el mismo.
Por ejemplo, muchas transacciones cotidianas de los hogares pue-
den realizarse todavía en pequeñas cantidades de cambio, mientras
que las transacciones al por mayor y, en general, casi todos los pa-
gos realizados por las empresas y los hogares desde hace tiempo se
realizan sin dinero en efectivo, es decir, mediante dinero bancario.
En cuanto a las transacciones financieras, la participación de los
fondos mutuos [Money Mutual Funds] ha ganado una importancia
significativa desde los años ochenta y noventa, mientras que su pa-
pel en los pagos de bienes y servicios ha seguido siendo marginal.

Taxonomía y jerarquía del dinero


Un tipo particular de dinero constituye un circuito monetario espe-
cífico. El dinero en un circuito puede, básicamente, ser intercam-
biado por otro tipo de dinero, con excepción de las reservas del
banco central y el dinero bancario, que no pueden ser intercambia-
dos entre sí. Esto es así porque el sistema vigente descansa sobre
una estructura de dos niveles de bancos y bancos centrales. Los
bancos proveen el dinero bancario al sector no bancario (el público
usuario del dinero), mientras que los bancos centrales proveen las
reservas (dinero del banco central registrado en una cuenta a nom-
bre de un banco comercial) para los bancos. La estructura de dos
62 Democratizar el dinero

niveles, así, supone un circuito dividido, que consiste en el circuito


público del dinero bancario que circula entre los agentes no ban-
carios, vinculado a (pero separado de) el circuito interbancario de
las reservas del banco central. Si un cliente A tiene su cuenta en el
banco X, y hace un pago electrónico al cliente B, del banco Y, el
banco X transfiere ese monto de reservas al banco Y, mientras que
esa misma cantidad de dinero bancario es suprimida por el banco
X en la cuenta de A, y es re-creada por el banco Y como un registro
contable en la cuenta de B.6
El dinero en efectivo –que comprende monedas de la tesorería y
billetes del banco central– tradicionalmente representa un circuito
por sí mismo. En su origen, sin embargo, el dinero actual es dinero
bancario o bien reservas del banco central, nunca dinero en efecti-
vo. Más que ser la base constitutiva del dinero bancario, desde hace
mucho tiempo el dinero en efectivo se obtiene intercambiándolo
por dinero bancario, pues el efectivo es retirado de una cuenta en
una transacción bancaria y reconvertido en dinero bancario en otro
punto del tiempo. Sin embargo, como el efectivo representa la base
monetaria por su origen histórico e institucional, los bancos toda-
vía necesitan financiar el efectivo al 100 por ciento, mientras que la
creación de dinero bancario necesita sólo de una pequeña base de
las reservas del banco central.
Es preciso estar al tanto de los diferentes niveles de “dineridad”
[moneyness], como se muestra en la revisión taxonómica de los di-
ferentes tipos de dinero mostrados en la Tabla 1.7 El dinero emitido
por la tesorería o el banco central es la base monetaria. Sobre ella
se asienta el segundo nivel, constituido por el dinero bancario. En
las décadas recientes, han emergido formas adicionales de dinero,
basadas en gran medida en el dinero bancario y constituyendo mo-
nedas de tercer nivel tales como las acciones de los fondos mutuos

6 Para una explicación de cómo funciona el sistema monetario vigente, véa-


se Ryan-Collins et al. 2012 28–88, Huber 2017 97–97, McLeay/Radia/
Thomas 2014, Deutsche Bundesbank 2017.
7 Para una taxonomía similar y más detallada del “dinero electrónico 100%
respaldado” y las stablecoins, véase Hess 2019. Para una taxonomía de las
criptomonedas, véase Bech/Garratt 2017 57–62 y Adrian/Mancini-Griffoli
2019 2–5.
Joseph Huber. El dinero dominante 63

Tabla 1. Taxonomía y jerarquía del dinero


Nivel sistémico
Tipo de dinero p/f Emisor
y estatus
Monedas metálicas p Tesoro
Dinero base Papel moneda p Banco Central
o “base monetaria”
Reservas(a) p Banco Central
= moneda de curso legal Moneda digital emitida
= dinero soberano por un banco central f Banco Central
(CBDC) directa, custo-
(a)

diada y en forma móvil


Dinero bancario, sobre
una base fraccional de p Banco Central
Dinero de segundo reservas del banco central
(b)
nivel. Basado en las
reservas del banco Moneda digital emitida Proveedores
central por un banco central de servicios de
f
(CBDC)(a) en forma indi- pago, emisores
recta y sintética de stablecoins
Acciones en Fondos Mu- p Fondos del mer-
tuos(c) cado de dinero
Dinero electrónico en
cuentas, cubiertas por di- p/f Instituciones
Monedas de tercer de
dinero electró-
nivel. Basadas prin- nero bancario en relación nico
cipalmente en dinero 1:1(d)
bancario de segundo Stablecoins ofrecidas en p/f Emisores de
nivel. ICOs(e) stablecoins
Concepto Libra(f) f Organizaciones
de Libra
Monedas complementa- p Comunidades
rias respaldadas 1:1(g) locales
Emisores de
Criptomonedas semejan- p criptomonedas
tes al Bitcoin(h)
Competidores en el no respaldadas
nivel base Comunidades
Monedas complementa- locales, comu-
rias sin cobertura mone- p nidades con un
taria propósito espe-
cífico
p = existente en el presente f = posibilidad futura
64 Democratizar el dinero

(MMFs, por sus siglas en inglés), las divisas electrónicas y stable-


coins criptográficas, así como monedas complementarias. Las crip-
tomonedas privadas no respaldadas, así como las monedas digita-
les emitidas por el banco central [Central-Bank Digital Currencies
o CBDC] representan un tipo de dinero adicional.
La taxonomía descansa en dos dimensiones principales. Una es
la forma técnica del dinero, es decir, monedas metálicas, billetes,
dinero digital depositado (dinero en cuenta), dinero en teléfonos
móviles y signos criptográficos. La otra dimensión atañe al emisor
del dinero, es decir, tesorerías (monedas metálicas), bancos centra-
les (billetes y reservas), bancos (dinero bancario) e instituciones
financieras no bancarias y otras agencias privadas y comunidades
locales (monedas de tercer nivel y otros competidores).
Los distintos tipos de dinero se emiten de formas diferentes. Las
monedas metálicas son vendidas a cambio de un movimiento en la
cuenta en la hoja de balance del banco central, lo cual representa
el señoreaje auténtico. El dinero del banco central y el dinero ban-
cario se emiten hoy a partir de la emisión de deuda, así como en la
forma de compras de valores financieros por parte de los bancos y
el banco central. Según las reglas vigentes, la moneda digital del
banco central (CBDC) deberá ser emitida en una relación 1:1 a
cambio de dinero del banco central ya existente, mientras que las
monedas de tercer nivel se intercambian, en proporción 1:1, por
dinero bancario de segundo nivel.
Las explicaciones de las columnas de la A a la H de la Tabla 1
es la siguiente:
(A) Las reservas (y próximamente, las cuentas basadas en la
CBDC) son del mismo tipo que el dinero del banco central, aunque
cumplen dos funciones diferentes dentro del sistema vigente. Las
“reservas” funcionan como depósitos de dinero en el banco central
y sirven únicamente para pagos interbancarios. La otra función, a
la que se refieren las cuentas denominadas en CBDC, proveerá el
mismo tipo de dinero del banco central incluso a las instituciones
no bancarias. Hablar de “reservas” más allá del sistema de reservas
fraccional ya no tendrá sentido.
(B) La parte del dinero bancario líquida o activa (en M1) represen-
ta las obligaciones de corto plazo de los bancos hacia sus clientes
no bancarios. La parte inactiva del dinero bancario –es decir, tem-
poralmente desactivada– incluye los ahorros y los depósitos a pla-
Joseph Huber. El dinero dominante 65

zos (en M2 o M3, dependiendo del área monetaria). En la medida


que los depósitos que constituyen M2/M3 pueden ser liquidados en
cualquier momento, no están registrados apropiadamente.
(C) Los Fondos Mutuos son inversiones conjuntas que ponen el
dinero bancario de los inversionistas en Bonos del Tesoro de corto
plazo y otros títulos bursátiles seguros. Las acciones pueden ser
utilizadas de manera semejante a un depósito como medios de
pago, particularmente dentro de las transacciones financieras.8 Esto
duplica el monto invertido, pues las acciones de un Fondo Mutuo
pueden ser utilizadas por los inversionistas como un sustituto de
dinero, lo cual se añade al dinero bancario depositado, el cual es
utilizado por el fondo. Las acciones de los fondos mutuos también
son conocidos como “dinero en la sombra” [shadow money].9 Sin
embargo, los diversos autores no sólo consideran a las acciones
de los fondos mutuos como dinero en la sombra, sino también los
acuerdos de recompra y los títulos respaldados por activos [as-
set-backed securities]. Estos vehículos de securitización, sin em-
bargo, no son utilizados como dinero, pero contribuyen a suminis-
trar liquidez, movilizando capital antes de que alcance el momento
de maduración y, así, acelerando la circulación del dinero.
(D) El dinero electrónico es un medio de pago emitido por una ins-
titución autorizada, en una proporción 1:1 con el dinero bancario
(generalmente) y utilizado en pagos para terceros. Dependiendo de
la regulación del dinero electrónico, el monto entregado en dinero
debe ser conservado en su totalidad, o parcialmente invertido en
bonos que rindan interés. En el segundo caso, de manera similar
a los fondos mutuos, la oferta monetaria se amplía, pues tanto el
dinero electrónico como la parte del dinero bancario 1 a 1, son
puestos en circulación.
Existe un ejemplo de dinero electrónico basado en registros
contables llamado M-Pesa (que significa “efectivo móvil”), pues-
to en marcha en 2007 en Kenya y algunos otros países. Miles de
agantes de M-Pesa, la mayoría de ellos pequeños comerciantes,
convierten (y reconvierten) el dinero pagado por sus clientes en
unidades de cuenta de su compañía de telefonía móvil. El dinero
pagado es conservado por las compañías en cuentas bancarias (es

8 Baba/McCauley/Ramaswamy 2009, Hilton 2004, Mai 2015.


9 Véase Murrau 2017, McMillan 2014 65–80.
66 Democratizar el dinero

decir, como dinero bancario). Las unidades de cuenta son unidades


de tiempo aire con un valor equivalente al monto de dinero. El
saldo de tiempo aire disponible es transferible en tiempo real y di-
rectamente del cliente al beneficiario (P2P, en inglés peer to peer)
a través de una aplicación. El servicio es relativamente caro.10 Tigo
Cash es un sistema similar que se ofrece en ciertos países de Amé-
rica Latina y África, pero que transfiere unidades monetarias en
vez de tiempo aire.11
(E) Stablecoins ICO. ICO se refiere a una Oferta de Moneda Inicial
(en inglés Initial Coin Offering), una analogía con las Ofertas Pú-
blicas Iniciales de las acciones bursátiles comunes. Esto significa
que las unidades de una criptomoneda son comerciadas en pro-
porción 1 a 1 por dinero bancario, generalmente en dólares esta-
dounidenses. De acuerdo con esto, la tasa de cambio de la stable-
coin correspondiente está anclada al dólar. De allí que se presenten
como “monedas estables”, en contraste con la alta volatilidad de
las criptomonedas no respaldadas como el Bitcoin. Las stablecoins
1 a 1 representan dinero electrónico bajo la forma de un signo crip-
tográfico.12 Las stablecoins actuales incluyen Tether, USD Coin y
JP Morgan Coin.
(F) La iniciativa de Facebook, Libra, pretende ser una stablecoin,
en relación 1 a 1 con dinero y activos financieros denominados
en una canasta de monedas principales. Se anunció que el 50 por
ciento de la canasta de monedas de Libra estaría denominada en
dólares estadounidenses, y el resto se dividiría entre el euro, el yen,
la libra y el dólar singapurense. Incluso si se basara en monedas
nacionales, una moneda supranacional como la Libra pronto se
volvería relevante a nivel sistémico, incluso más que la canasta de
monedas, debido, precisamente, a su carácter supranacional, pues
puede alcanzar una clientela potencial de mil millones de personas
alrededor del mundo, tal vez más. Esto puede contribuir a mantener
el estatus del dólar estadounidense como la moneda dominante,
pero –de manera semejante a lo que sucedió con el dinero banca-
rio– puede poner al Tesoro estadounidense y a la Reserva Federal

10 Groppa/Curi 2019 5–6, 16.


11 [Link],[Link]/hc/es/categories/201585128-Bi
lletera-Electrónica.
12 Véase Hess 2019.
Joseph Huber. El dinero dominante 67

en un rol subordinado, sin más elección que re-accionar a los he-


chos proactivamente causados por la Libra.
(G) Una moneda complementaria generalmente es emitida sin fi-
nes de lucro, bajo la forma de un simple registro en papel, por una
comunidad o un municipio como dinero local o dinero destinado
a un propósito especial, en relación 1 a 1 con el dinero bancario
nacional. Las monedas complementarias no están reguladas y, por
ende, pueden circular libremente dentro de un espacio determina-
do.
(H) El Bitcoin o las criptomonedas semejantes al Bitcoin carecen
de una base monetaria o un respaldo. Se presentan como dinero por
derecho propio. En el caso del Bitcoin, un algoritmo “minero” pro-
duce la oferta de la criptomoneda, la cual se aproxima a una canti-
dad límite, semejante al patrón oro (sistema en el cual la cantidad
máxima de oro disponible es fija). Algunos sucesores del Bitcoin
han sorteado esa limitación.
La cuestión de la “dineridad” de las criptomonedas no está to-
davía resuelta. Es difícil negar que las stablecoins que cumplan con
la regulación monetaria serán dinero (asumiendo que puedan al-
canzar un cierto grado de circulación como medios de pago). Esto
también aplicaría a la introducción de la Libra.13 El Bitcoin, en
contraste, pese a que cierto número de compañías internacionales
ya lo aceptan como medio de pago, sigue siendo tratado como un
instrumento de inversión especulativa, no como dinero ni como
moneda. En lo general, esto vale para todos los criptosignos no
respaldados en relación 1 a 1 por una reserva.
(G/H) Emitidas sin una base monetaria ni respaldo alguno, las mo-
nedas complementarias y las criptomonedas entran en competencia
inmediata con las monedas nacionales oficiales. Hasta el momen-
to, los bancos centrales y los gobiernos no han visto esto como
una amenaza a su soberanía monetaria, pues hay muchas monedas
en competencia y que por ahora representan montos monetarios
relativamente pequeños. En diciembre de 2019, las 2,400 cripto-
monedas más grandes tuvieron una capitalización de mercado de
alrededor de USD 200 mil millones.14 Esto puede parecer como

13 [Link]
14 [Link]
68 Democratizar el dinero

mucho dinero, pero es apenas un pequeño porcentaje del efectivo y


el dinero bancario existentes, cuyo monto asciende a varios billo-
nes de dólares alrededor del mundo. Las cantidades de las monedas
complementarias son insignificantes.

Los cambios en la marea de la composición de la


oferta monetaria. Flujo y reflujo15
La composición de la oferta monetaria ha sufrido cambios a través
de las épocas. El auge y la caída de un tipo particular de dinero
pueden representarse como los ascensos y descensos de las mareas.
El último de esos cambios se muestra en la Figura 1, que representa
el crecimiento del dinero bancario, principalmente en el curso del
siglo XX, desde alrededor de un tercio de M1 hasta alrededor del
90 o el 95 por ciento. El alza se produjo en dos etapas. La primera
fue la del imperialismo y el libre comercio internacional del siglo
XIX, que terminó en la Primera Guerra Mundial y la Gran Depre-
sión de los años treinta. El segundo paso comenzó con la recupera-
ción tras la Segunda Guerra Mundial, entrando a una nueva era de
crecimiento económico y de liberalización gradual del comercio y
las finanzas internacionales. El final de esta etapa, la globalización,
alcanzó su pico entre 2010 y 2015.16
La figura 1 muestra la trayectoria que siguió Suiza, pero más
allá de ciertos elementos no sincronizados entre las naciones, este
desarrollo tuvo una trayectoria semejante en todos los antiguos paí-
ses industrializados. La figura 2 muestra la misma gráfica pero in-
vertida en el eje vertical, destacando el declive del dinero del banco
central bajo la forma de dinero en efectivo.
Estados Unidos parece ser una excepción, pues el dinero en
efectivo representa alrededor de la mitad de M1 en la actualidad,
casi tanto como el dinero bancario. Pero las apariencias pueden ser

15 Las fuentes de la historia del dinero que sustentan este capítulo incluyen
Aliber y Kindleberger 2015 [1978], Davies 2013 [1994], Ferguson 2008,
Galbraith 1995 [1975], Graeber 2012, Hixson 1993, Huerta de Soto 2009,
Kindleberger/Laffargue (Eds) 1982, North 1994, O’Brien 1994, 2007, Sie-
kmann 2016, Simmel 1989 [1900], Skidelsky 2018, Zarlenga 2002.
16 De acuerdo con el KOF Globalisation Index, de ETH Zurich.
Joseph Huber. El dinero dominante 69

Figura 1. El ascenso del dinero bancario

Figura 2. El declive del dinero del banco central

Fuente: Swiss National Bank, Historical Time Series, No.1, Feb 2007, 1.3, 2.3
70 Democratizar el dinero

engañosas. El dinero en efectivo ascendía a sólo el 20 por ciento


de M1 en Estados Unidos en las décadas de 1950 y 1960.17 Desde
entonces, esta porción ha crecido continuamente junto con el as-
censo del dólar estadounidense como dinero dominante mundial.
En consecuencia, la mayor parte de los billetes en dólares no está
dentro de Estados Unidos, sino en el extranjero, como una mone-
da paralela, un colchón de respaldo, y también como una moneda
mundial clandestina. Desde alrededor de 2010, esta última parte
ha sido acaparada por el Bitcoin y otras criptomonedas. Al mismo
tiempo, las fronteras entre M1 y M2 (ahorros y depósitos a plazo)
se han desvanecido debido a la fácil disponibilidad de los balances
de M2, lo que los vuelve altamente preferibles. Además, el dinero
bancario (los depósitos bajo demanda) ha sido parcialmente reem-
plazado y en general sobrepasado por las acciones de los fondos
mutuos, llegando a alcanzar hasta 2.4 veces M1.
Antes del actual ascenso del dinero bancario y el descenso del
efectivo y las reservas del banco central, hubo otros dos cambios
de marea en la composición de la oferta monetaria en la era moder-
na; y hoy presenciamos una nueva transformación en curso:
De la década de 1660 hasta mediados del siglo XIX:
↗ marea creciente de papel moneda no regulado,
↘  declive incipiente de la importancia sistémica de las mone-
das metálicas soberanas.

Desde mediados del siglo XIX y hasta la década de 1910:


↗ marea creciente de las notas de curso legal del banco central,
↘ marea menguante de los pagarés de los bancos privados.

Desde finales del siglo XIX a comienzos de los años 2000 (como
se muestra en las Figuras 1 y 2):
↗ ascenso del dinero bancario,
↘ marea descendente del dinero del banco central.

Próximamente y desde 2020:


↗ ascenso de la moneda digital del banco central (CBDC)
↘ comienzo del descenso del dinero bancario.

17 Porción de la moneda en M1: [Link]/graph/?g=34Kf.


Joseph Huber. El dinero dominante 71

“Marea” es una abstracción ilustrativa. Se trata de una simplifica-


ción, habida cuenta de que las trayectorias de los desarrollos reales
nunca son rectas ni carecen de desviaciones y retrocesos, como la
idea abstracta sugiere.
De manera similar, los cambios en las mareas de la oferta mo-
netaria no siempre representaron un declive absoluto en la cantidad
del tipo particular de dinero, como fue el caso de las tablas de re-
gistro medievales y las notas bancarias no reguladas en la moderni-
dad temprana. A diferencia de ellas, los stocks de monedas, papeles
moneda y reservas, siguieron creciendo hasta el pasado reciente, en
correspondencia con el crecimiento continuo de la población y la
economía. Sin embargo, la porción de un tipo particular de dinero
en la composición de la oferta monetaria (e.g. billetes del banco
central, dinero bancario), como porcentaje del total, se incrementó
durante un periodo histórico particular, y tras alcanzar su punto
más alto, decreció en una era posterior, (e.g. monedas acuñadas,
billetes y reservas del banco central).
En Galbraith, hay una discusión sobre la disciplina versus la
flexibilidad del dinero, con el péndulo de la opinión y las políticas
oscilando de un polo a otro.18 De manera similar, Skidelsky compa-
ra las teorías del dinero sólido y el “suave”, y discute varios despla-
zamientos históricos de uno a otro.19 Ciertamente, tales cambios se
refieren a una cuestión fundamental de la política monetaria en los
tiempos modernos. La cuestión de la escasez y la sobreabundancia
de la oferta monetaria juegan un papel importante en los cambios
de la marea monetaria discutidos en este artículo. Estos cambios,
sin embargo, no dependen de actitudes de la ciencia económica y
la política monetaria, sino del ascenso de nuevos tipos de dinero y
sus subsecuentes declives o incluso caídas.
La discusión sobre los cambios en las mareas monetarias per-
mite asumir que se produce un desplazamiento significativo en la
composición de la oferta monetaria:
(1) si el dinero dominante en curso enfrenta problemas que no
pueden ser resueltos dentro del marco monetario de la época y/o
(2) si emerge un nuevo tipo de dinero que ofrece por lo me-
nos una solución parcial a los problemas o presenta ventajas,
particularmente un menor costo de abastecimiento y manejo en
18 Galbraith 1995 [1975] capítulos 7, 8, 19.
19 Skidelsky 2018, 39.
72 Democratizar el dinero

combinación con una mayor facilidad de uso y transferencia (la


velocidad de circulación y una eficiencia general). Por el mo-
mento, uno puede decir que las formas de dinero en cuestión
fueron menos convenientes, circularon a una menor frecuencia
y fue más costoso suministrarlas y administrarlas que las nuevas
formas de dinero en competencia.

De 1660 a mediados del siglo XIX: la marea ascendente del pa-


pel moneda no regulado, y el incipiente declive de la importan-
cia del sistema soberano de acuñación de moneda
Las monedas premodernas fueron monedas acuñadas (dejando de
lado la historia medieval de las tablas de registro). El defecto habi-
tual de las monedas acuñadas residía en la escasez de plata y oro.
La escasez de moneda no era realmente reducida por la entrada
de oro y plata de América Latina, conocida en España como la
inflación de la plata. Ésta comenzó en los años de 1560 y duró más
de cien años. Los precios se elevaron en España y otras regiones
afectadas –si bien moderadamente en comparación con las oleadas
de inflación del siglo XX– porque los insumos económicos reales
no pudieron mantener el ritmo de la oferta monetaria.
La escasez general de monedas se exacerbó por la práctica del
atesoramiento de las monedas de metal precioso, a veces de mane-
ra secreta para esconder el dinero de los recolectores de impuestos.
Más aún, la escasez y el atesoramiento de monedas suscitaban fases
recurrentes de degradación de la moneda. Una práctica común con-
sistía en depreciar la moneda una y otra vez para volver a acuñarla
y emitirla al mismo valor nominal pero con una menor cantidad
de plata. Esto también llegaba a suceder de manera no declarada
y fraudulenta. La última época de degradación intensificada de la
moneda fue durante la Guerra de los Treinta Años (1618-48). La
degradación de la moneda, a su vez, generaba incertidumbre sobre
su aceptación, lo que desembocó en que la paridad entre las mone-
das se volvió inestable.
Este es el trasfondo en el que se desarrolló el primer tipo de dine-
ro moderno, que se produjo entre la década de 1660 y el siglo XIX.
Esta época atestiguó la marea ascendente del papel moneda. El oro
y la plata siguieron siendo predominantes en el nivel general, pero
con el tiempo experimentaron una pérdida relativa de importancia.
El papel moneda ofreció una respuesta a la escasez natural del oro
y la plata, el atesoramiento de monedas y su frecuente degradación.
Joseph Huber. El dinero dominante 73

El papel moneda fácilmente puede ser marcado o impreso en cual-


quier cantidad. El papel moneda no puede ser escaso.
Los billetes pueden estar cubiertos parcialmente por plata y lin-
gotes, pero no tienen un valor “intrínseco” como mercancías. No
obstante, en la medida que son aceptadas en lugar de las monedas,
confieren poder de compra. El papel dinero abrió la puerta a la
modernidad monetaria al sustituir el dinero mercancía tradicional,
por un ítem puramente simbólico o informativo. Esto no contradice
el punto de vista de Keynes, según el cual las monedas metálicas
siempre fueron signos de valor. Con el papel moneda, sin embargo,
el dinero moderno comenzó a escapar de su habitual sustrato en
una mercancía.
El papel moneda era mucho más barato de producir y más sen-
cillo de manejar que el costoso proceso de minar, fundir, acuñar y
trasladar monedas y lingotes. En concordancia, era mayor el co-
rrespondiente señoreaje de los emisores de este papel moneda. Y
los pagos de montos mayores llevados a cabo mediante notas ban-
carias trasladadas en una cartera, eran más convenientes que los
pagos realizados en monedas trasladadas en bolsas y cofres.
Sin embargo, el papel moneda hizo posible la creación de bille-
tes falsificados, emulando la práctica fraudulenta de degradar las
monedas metálicas. La falsificación de papel moneda incluso se
convirtió en una forma de guerra por otros medios, en este caso
mediante un atentado contra la moneda del enemigo. Por ejemplo,
la falsificación inglesa ayudó a socavar al dólar continental de la
Guerra de Independencia estadounidense, así como los assignats
de la Revolución Francesa. Los nazis trataron de hacer algo seme-
jante en 1943/44, cuando forzaron a prisioneros de los campos de
concentración altamente calificados a falsificar billetes de libras
británicas.
El efecto de esta práctica, sin embargo, se volvió menos impor-
tante, ya que las mayores transacciones monetarias se realizan sin
dinero en efectivo.
La emisión de billetes fue autorizada por el tesoro o el parla-
mento respectivo. Los bancos emisores de billetes eran empresas
privadas, si bien eran autorizadas por la Corona o por un principa-
do local. Entre los casos típicos se encuentran el Banco de Estocol-
mo (1656-61), el Banco de Inglaterra (1694) y el Banco General
de Francia (1715) con sede en París, dirigido por John Law. El
Amsterdam Wisselbank (1609) y el Hamburger Bank (1619) mo-
74 Democratizar el dinero

delados a partir de los bancos italianos de la modernidad temprana,


no emitían notas bancarias, pero permitían realizar giros bancarios
a los comerciantes.
En el curso del siglo XVIII, los principados alemanes comen-
zaron a emitir bonos del tesoro no respaldados –un puro dinero
fíat–. Recibieron diferentes nombres, como por ejemplo los Cas-
sen-Billets del Reino de Sajonia, y eran utilizados como pagarés
bancarios. Fueron emitidos bajo la forma de un gasto gubernamen-
tal para trabajos públicos, el ejército y servidores civiles, y podían
ser utilizados para pagar impuestos, lo que contribuyó a hacerlos
ampliamente aceptables.
En Estados Unidos, al mismo tiempo, y también como respuesta
a la falta de monedas metálicas, los gobernadores de lo que más
tarde serían los Estados federales, emitieron billetes coloniales no
respaldados, también conocidos como script colonial, para todos
los contribuyentes. Se trataba de un dinero sin intereses y no con-
vertible. En la mayoría de los casos, esta práctica no generó infla-
ción, y en algunos casos generó una inflación menor. Por el contra-
rio, estos billetes desencadenaron una oleada de prosperidad. Esta
práctica fue restringida por el Acta de la Moneda Británica entre
1751 y 1773. El resentimiento estadounidense ante esta restricción
económicamente perniciosa puede ser visto como una razón detrás
de la Guerra de Independencia.
El papel moneda de la época se presentaba en una combinación
de billetes emitidos estatalmente, pagarés privados de bancos pri-
vilegiados por el Estado y pagarés bancarios ordinarios. Esta com-
binación dependía del país y de la época. Pero lo que tuvieron en
común fue la falta de regulación en general. Ni siquiera los billetes
emitidos por el Tesoro eran “moneda de curso legal”, una noción
que no existiría sino hasta el siglo XIX. Con excepción de las li-
cencias para la emisión de billetes, no existía una idea coherente
del régimen monetario de notas bancarias, aunque todos sabían que
la emisión excesiva debía ser evitada. Parece que los gobernadores
estadounidenses de la época lograron establecer cierto equilibrio
entre lo demasiado y lo demasiado poco. No puede decirse lo mis-
mo de la emisión de billetes del Banque Générale de John Law y
su compañero de viaje, el Duque de Orleans, ni de los assignats de
la Revolución Francesa.
Ciertamente, el papel moneda permitió incrementar ampliamen-
te la base monetaria para apoyar el crecimiento de la manufactura
Joseph Huber. El dinero dominante 75

de bienes y el comercio de la era mercantil. Sin embargo, la mul-


titud de tipos de papel moneda emitidos por bancos individuales
y principados, a veces de alcance apenas local y de confiabilidad
dispar, entrañaba que su aceptación fuera variada y en general li-
mitada. Un problema similar presentaba la cuestión de su conver-
tibilidad en dinero metálico, una promesa que no siempre se podía
sostener. La falta de aceptación universal fue, desde el comienzo,
el talón de Aquiles de este sistema no regulado de papel moneda.
A lo largo del siglo XVIII y bien entrado el siglo XIX, la dudosa
aceptabilidad del papel moneda obstaculizó el desarrollo de merca-
dos nacionales bien integrados y del comercio internacional.
Más aún, y desde su nacimiento, la facilidad de la emisión de
papel moneda tentaba a banqueros y tesorerías a hacerlo en exceso,
valiéndose de las reservas fraccionales de monedas y lingotes. A
su vez, esto desembocó en que los tipos de cambio y el poder de
compra fueran inestables, así como en crisis bancarias y ciclos eco-
nómicos, que hasta entonces habían sido desconocidos.

De mediados del siglo XIX a la década de 1910: la marea


ascendente de los billetes del banco central y la desaparición
de los pagarés bancarios no regulados
La segunda transformación en la marea monetaria se produjo a par-
tir de 1833 (en Inglaterra) y durante las décadas siguientes hasta
alrededor de 1910 (con la Primera Guerra Mundial). Esta era fue la
marea ascendente de los billetes de los bancos centrales nacionales
y la marea descendente (hasta desaparecer) de los billetes no regula-
dos, en particular de los pagarés privados. Éstos fueron eliminados
gradualmente, mientras que los billetes del banco central se fueron
introduciendo progresivamente, estableciendo el monopolio de los
billetes de curso legal tal y como lo conocemos en la actualidad. La
transición desde el papel moneda no reglamentado hacia los bille-
tes de curso legal fue un proceso gradual que duró decenios, pero
al final los billetes privados habían desaparecido y los billetes del
tesoro del Estado central sólo representaban una fracción menor.
Por el contrario, los billetes del banco central se convirtieron en
el tipo de dinero dominante en este período. El monopolio de los
billetes del banco central resolvió los problemas que habían tenido
los billetes no regulados de origen diverso. Los billetes del Banco
Central demostraron ser un medio de pago universal útil, aceptado
por todos y en todas partes en pago de cualquier cosa. Los billetes
76 Democratizar el dinero

de los bancos nacionales se convirtieron en el medio elegido para


construir economías integradas a nivel nacional.
Sin embargo, había un truco: el patrón oro. Alrededor de 1810
el patrón oro se convirtió en un fundamento del nuevo régimen
de papel moneda por insistencia de los partidarios británicos del
dinero metálico, quienes acusaron al Banco de Inglaterra de emitir
dinero en exceso. El patrón oro aspiraba a limitar la creación de
papel moneda del banco central anclándolo al stock existente de
oro y, así, reproduciendo artificialmente la escasez natural de las
monedas de metal. En aquel tiempo, se pensaba que esto proveería
de estabilidad al sistema, y esta creencia se mantuvo todavía hasta
1944, cuando se estableció el patrón dólar-oro del Bretton Woods
en vez de reconocer al patrón oro, con Keynes, como la “reliquia
bárbara” que es.
En los hechos reales, el patrón oro demostró ser un impedimen-
to retrógrado para satisfacer las necesidades de la época (el cre-
cimiento de la población, la urbanización, la industrialización, el
comercio nacional e internacional). El patrón oro fue, básicamen-
te, un obstáculo deflacionario que causaba cuellos de botella inne-
cesarios en la asignación de fondos y la distribución del ingreso,
contribuyendo a la pauperización y el antagonismo social entre las
clases.
La llamada Escuela de la Moneda [Currency School], entre 1830
y 1840 jugó un papel decisivo en el establecimiento del monopo-
lio del dinero del banco central. Ella se enfrentaba a la Escuela
Bancaria [Banking School] favorable al dinero privado. Las bases
legales del dinero del banco central fueron creadas por la Bank of
England Act de 1833 y la Bank Charter Act de 1844. Las notas del
banco central, junto con el patrón oro, se convirtieron en el punto
de referencia para la mayoría de los Estados europeos a partir de
una cumbre celebrada en Paris en 1867. Las notas emitidas por
el banco central eran papel moneda, pero monetariamente, repre-
sentaban un tipo de dinero distinto: moneda de curso legal, dinero
soberano, emitido por un banco nacional central sobre la base de
su mandato legal.
En Estados Unidos las cosas se desarrollaron de otro modo.
Después de dos intentos interrumpidos de establecer un banco
central privado autorizado, el Tesoro estadounidense, bajo la pre-
sidencia de Lincoln, comenzó a emitir moneda de curso legal no
respaldada en 1862 para pagar los gastos de la Guerra Civil, los
Joseph Huber. El dinero dominante 77

todavía famosos greenbacks, una copia de los billetes emitidos por


los Confederados, los graybacks. La emisión de notas del Tesoro
estadounidense sólo se ha interrumpido entre mediados de la déca-
da de 1960 y mediados de los noventa, pero todavía son moneda
de curso legal, junto con los billetes de la Reserva Federal, que
se emiten desde 1914. La Reserva Federal se creó a iniciativa de
un grupo conocido en su tiempo como banqueros internacionales
de Nueva York, y es todavía una corporación. Con el tiempo, sin
embargo, sus funciones más importantes –su personal directivo,
política monetaria y el ejercicio del señoreaje– fueron reguladas
por el sector público y actualmente se llevan a cabo con la partici-
pación del Tesoro. Así pues, el resultado final de estos procesos en
Europa y Estados Unidos apuntó en la misma dirección, a pesar de
las importantes diferencias legales e institucionales.

De comienzos del siglo XX a la fecha: la marea ascendente del


dinero bancario y la marea descendente del dinero del banco
central.
La tercera marea monetaria se produjo entre las primeras décadas
del 1900 y dura hasta nuestros días. Actualmente estamos asistien-
do al final de esta era, que estuvo determinada por el ascenso del
dinero bancario y el ocaso del dinero del banco central, como ma-
nifiestan las figuras 1 y 2.
La razón de estos cambios no se encuentra en el monopolio de la
emisión de dinero. El problema fue el patrón oro, que generaba una
escasez artificial de dinero mientras las poblaciones, la industria y
el comercio crecían rápidamente. Como resultado, el patrón oro re-
petidamente tuvo que ser relajado y en ocasiones suspendido. Una
porción de los bonos del tesoro nacional era contabilizada como
parte del “oro” cubierto por el stock de notas del banco central.
De manera más importante, como una alternativa al dinero en
efectivo y para sortear las restricciones del patrón oro, se amplió
la práctica de cancelar entre sí diversos pagos y deudas. Esta prác-
tica se remonta al comercio de larga distancia, por tierra y mar,
durante la alta Edad Media y la modernidad temprana. A medida
que esta práctica tuvo una base mayor, fortaleció el rol de los giros
bancarios que las reformas bancarias del siglo XIX habían deja-
do sin regular, y estableció los saldos interbancarios sin necesidad
de efectivo como una forma de hacer pagos, convirtiendo los de-
pósitos bancarios en dinero distinto al efectivo, es decir, el dine-
78 Democratizar el dinero

ro bancario que conocemos actualmente. Este dinero despegó en


las décadas cercanas al 1900, expandiéndose más vigorosamente
como una “economía de chequera”. La teoría del dinero como cré-
dito bancario data de aproximadamente el 1890. Estados Unidos y
Reino Unido estaban adelantados en este desarrollo, pero todos los
países industriales los alcanzarían pronto.
Los pagos sin efectivo se vieron respaldados por las continuas
innovaciones en las telecomunicaciones y el procesamiento de
datos a través de los siglos XIX y XX (los servicios postales, el
telégrafo, el teléfono, las máquinas de cálculo y tabulación, el tele-
tipo, la computarización y el internet). El pago sin efectivo es más
conveniente y barato que el pago en efectivo, particularmente en
la banca mayorista, que realiza muchos pagos o de gran escala. Es
más sencillo suministrar los saldos del dinero depositado que en-
tregar los billetes físicamente. Los usuarios del dinero encontraban
ventajas en términos de su propia conveniencia. El dinero bancario,
además, es más fácil de almacenar y manejar que los billetes y las
monedas. Los saldos en las cuentas no pueden ser falsificados del
mismo modo que los billetes y monedas. En términos de eficiencia
técnica y monetaria, un sistema basado en dinero en efectivo no
puede competir con un sistema de pagos sin efectivo basado en la
tecnología. De esta manera, se abrió el camino para el ascenso del
dinero bancario y su dominio definitivo al término de la Segunda
Guerra Mundial.
El ascenso del dinero bancario y el ocaso del dinero del banco
central son los dos lados del mismo proceso. El declive del dinero
del banco central es incluso más pronunciado que la trayectoria que
sugiere la Figura 2. La mayor parte del dinero en efectivo, como
se explicó antes, no es activo domésticamente sino en el exterior y
en la economía subterránea (particularmente los dólares estadouni-
denses y en menor medida el euro).20
Más aún, este cuadro no muestra el declive paralelo del dine-
ro en efectivo en las bóvedas de los bancos y en la cantidad de
reservas que los bancos necesitan para expandir el dinero banca-
rio y mantenerlo en circulación. Las reservas de monedas siem-
pre han representado una fracción de las notas bancarias privadas,
de la misma manera que las reservas en el banco central han sido
siempre una fracción del total del dinero bancario en depósitos. El
carácter fraccional de las reservas actualmente ha alcanzado un ni-

20 Esselink y Hernández 2017, Krüger y Seitz 2014.


Joseph Huber. El dinero dominante 79

vel extremadamente bajo. Por ejemplo, los bancos en la zona Euro


necesitan mantener un nivel de dinero del banco central de entre el
2.5 y el 3 por ciento del stock de dinero, que se compone de un 1.4
por ciento de dinero en efectivo resguardado, un 1 por ciento de re-
servas ociosas en el banco central, y entre el 0.1 y el 0.6 por ciento
de reservas en exceso, es decir, reservas interbancarias activas para
realizar pagos, dependiendo del tamaño del banco.21 En Estados
Unidos, hace cien años, el monto de las reservas fraccionales en
exceso, era de entre el 10 y el 15 por ciento del stock de dinero
bancario.22 En la actualidad, el porcentaje fraccional se ha reducido
a alrededor del 0.1 por ciento para los mayores bancos, y entre el 2
y el 3 por ciento para los bancos pequeños.
Las reservas mínimas no existen más en el Reino Unido ni en
algunos otros países. En Estados Unidos todavía existe el requeri-
miento de reservas del 10 por ciento menos la cantidad de efectivo.
Sin embargo, muchos bancos no se encuentran limitados por el
requerimiento de reservas. Ciertas posiciones, como los depósitos
de largo plazo, por lo general se exentan al requerimiento. A los
bancos se les permite “permutar” depósitos hacia cuentas que no
están sujetas al requerimiento de reservas. Como resultado, el re-
querimiento de reservas actual en los Estados Unidos “ha estado
perdiendo relevancia rápidamente” y ahora es cercano al valor del
efectivo custodiado en las bóvedas.23
Teniendo en cuenta que dentro del sistema de pagos RTGS [Re-
al-Time Gross Settlement], cualquier transferencia de dinero banca-
rio se salda por completo a través de reservas, ¿cómo es posible que
la base de reservas requeridas sea tan pequeña? Esto es posible por
varios factores. De los tres más importantes, el primero es el hecho
de que los flujos de reservas que salen de un banco se convierten
en el ingreso de reservas para otro banco, de manera que estos
flujos interbancarios continuamente se cancelan entre sí. Esto se
consolida a medida que hay menos bancos y son más grandes. En
segundo lugar, los pagos de los clientes se distribuyen en el tiempo
y entre diversos agentes, transfiriendo en cada momento sólo una
porción del total del stock de dinero. Una tercera condición es la

21 Macfarlane/Ryan-Collins/Bjerg/Nielsen/McCann 2017, Huber 2017 72–


 74.
22 Fisher 2007 [1935] 52.
23 Bennett y Perestiani 2002 53, 65.
80 Democratizar el dinero

no separabilidad entre el dinero del cliente y el dinero de su banco.


Todas las transacciones se administran a través de una y la misma
cuenta en el banco central. Los medios propios de un banco (efec-
tivo y reservas) no pueden ser atribuidos al dinero de sus clientes
en particular, y las obligaciones de un banco hacia sus clientes (los
depósitos) en gran medida no están respaldadas. En pocas palabras:
el dinero de los clientes es rehén de las hojas de balance de los
bancos.
En aparente contradicción con el declive de las reservas requeri-
das y necesarias, desde 2007-8 se ha alcanzado un nivel de reservas
excepcionalmente alto, así como unas tasas de interés persistente-
mente bajas. Esta inundación de reservas constituye una anomalía
más que una nueva normalidad, resultado de las políticas asumidas
por los bancos centrales ante la crisis, conocidas como Quantitati-
ve Easing [Flexibilización Cuantitativa]. El propósito del Quanti-
tative Easing es la estabilización de los mercados financieros y de
bonos. El objetivo de proveer liquidez a los bancos es otra razón,
pero esto fue así sólo al principio, cuando el mercado de dinero
interbancario dejó de funcionar temporalmente. Posteriormente, se
asumió que el vasto monto de reservas podía ser interpretado como
un estímulo económico. Esto es engañoso, porque las reservas no
pueden salir del circuito interbancario. El Quantitative Easing,
pues, no es más que Quantitative Easing para las finanzas. Si los
bancos realmente quieren extender más crédito de acuerdo con la
demanda de la economía real, pueden hacerlo sin la necesidad de
estar en posesión de esa gran cantidad de reservas.
Sin embargo, en un intento previsiblemente fútil de estimular
el gasto, algunos bancos centrales de países de Europa, incluyendo
el Banco Central Europeo (BCE), han recurrido a la contraprodu-
cente política de imponer tasas de interés negativas a las reservas
que los bancos mantienen. (La Reserva Federal y el Banco de In-
glaterra no lo hicieron por una buena razón). Las reservas, así, se
han convertido en la “papa caliente” de la que los bancos quieren
deshacerse sin que sea fácil hacerlo. Hasta el momento, el BCE
no ha reabsorbido las reservas mediante la reventa de los bonos.
Para los bancos, la alternativa de poner más reservas en inversiones
extranjeras impone una exposición adicional al riesgo del tipo de
cambio. Aparentemente, el Quantitative Easing para las finanzas,
así como los tipos de interés bajos o incluso negativos –algo sin
precedentes– son una expresión del callejón sin salida de la política
Joseph Huber. El dinero dominante 81

monetaria en el momento más álgido del régimen del dinero banca-


rio, abrumado por crisis y problemas.
El ascenso del dinero bancario –que emergió y se aceleró por
la necesidad de evadir el patrón oro– se acompañó, correspondien-
temente, por el abandono gradual del patrón oro en el periodo de
entreguerras. El subsecuente patrón oro-dólar que se acordó en
Bretton Woods en 1944, pronto tuvo que ser flexibilizado otra vez
y finalmente fue abandonado en 1971, dando paso a lo que se con-
vertiría en el vigente “patrón bono del Tesoro estadounidense”.24
Esto levantó los límites de las cantidades monetarias e hizo posible
un crecimiento económico hasta entonces desconocido y a una ri-
queza comparativamente extendida en los países industrializados.
El inconveniente fue –de manera semejante a lo ocurrido con el
papel moneda no regulado del siglo XVIII, pero en mayor escala–
que el dinero bancario también desencadenó una dinámica de crea-
ción monetaria en exceso y, con ella, un crecimiento ininterrumpi-
do de deuda y crédito, fuera de toda proporción incluso respecto
de la producción económica nominal, lo que llevó al aumento de
la inflación de bienes y de activos financieros, a la inestabilidad
financiera y a la vulnerabilidad a las crisis.
Los bancos, bajo este régimen, son los líderes proactivos del
proceso de creación monetaria. Los bancos centrales, por su parte,
re-accionan y re-financian fraccionalmente, si bien a una tasa de
interés diferente que, sin embargo, no es decisiva, pues afecta úni-
camente a una pequeña fracción del dinero bancario.
En estas condiciones, el sector bancario determina en su mayor
parte la totalidad de la oferta monetaria, tanto cuando es muy alta
como cuando es muy baja. Con el paso del tiempo, las cantidades
restantes de efectivo y reservas se han convertido en un subconjun-
to de las cantidades creadas activamente por el dinero bancario. El
carácter fraccional de las reservas que se necesitan operativamente,
junto con el liderazgo activo de los bancos en la creación monetaria
explican por qué el dinero bancario pudo volverse tan dominante a
pesar de ser dinero de segundo nivel, y a pesar de que depende de
ser refinanciado (fraccionalmente) por el dinero del banco central,
la base del sistema.
A medida que el dinero en efectivo, más tarde o temprano, deja
de utilizarse, y que las reservas necesarias para la operación de
los bancos se reducen a una pequeña fracción del dinero banca-

24 Hudson 2003 [1972], 377.


82 Democratizar el dinero

rio, la palanca de control que el banco central manipula a través


de la tasa de interés, se vuelve preocupantemente insuficiente. Al
mismo tiempo, debido a la sobreoferta de dinero y capital, lo que
incluye un nivel de endeudamiento que bloquea a la economía, las
tasas de interés son antinaturalmente bajas, hasta el punto en que la
tasa de interés de referencia no ejerce una influencia significativa
sobre la economía.25 La efectividad de los instrumentos convencio-
nales de la política monetaria se ha debilitado, lo que desemboca
en una pérdida del control monetario de largo alcance. El Quanti-
tative Easing dirigido únicamente al sector financiero –por cierto,
un ejercicio de política cuantitativa– ha sido efectivo, pero sobre
todo para posponer el problema, no para resolverlo, expandiendo el
sector de las finanzas que no contribuye al Producto Interno Bruto
(particularmente el comercio en el sector inmobiliario, el mercado
de materias primas, acciones y derivados) e incrementando la des-
igualdad.
La tasa de referencia del Banco Central no puede “transmitirse”
si el dinero del banco central es, para fines operativos, marginal
tanto en la circulación interbancaria como en la pública. Las tasas
del banco central no se transmiten mecánica ni mágicamente a las
tasas de interés de los bancos y el mercado de capitales. La tasa de
referencia del Banco Central necesita una palanca cuantitativa. Un
banco central sin una cantidad importante de dinero del banco cen-
tral activo en la circulación pública y la bancaria es redundante –un
poco como la historia del rey Lackland–.
Indiferentes tanto a la pérdida general del control monetario,
como a la proclividad a las crisis del régimen de dinero bancario,
muchos expertos y practicantes del sector se aferran a la creencia
en la autorregulación de los mercados. Esto les ayuda a reducir la
complejidad del mundo real. Sin embargo, en asuntos monetarios
y financieros hay un mecanismo recurrente que genera fallas en
el mercado. La creencia en la eficiencia de los mercados en par-
te tiene razón, pero no dice toda la verdad sobre los mercados.
Esta creencia puede ser engañosa, por ejemplo, en lo concerniente
a aquellos bienes que confieren prestigio, al consumo conspicuo y,
particularmente, al mercado financiero. Supuestamente los merca-
dos se aproximan a un punto de equilibrio gracias a los mecanis-
mos de retroalimentación negativa –a mayores precios, menor la
disposición a comprar–. Sin embargo, si los compradores asumen

25 Summers/Stansbury 2019, Turner 2019, Bordio/Hofmann 2017.


Joseph Huber. El dinero dominante 83

que el incremento en los precios continuará, entonces la existencia


de ofertas cada vez mayores generará en los compradores la volun-
tad de pagar, impulsando así una retroalimentación positiva cuyo
final es indeterminado.
No hay duda de que en los mercados financieros los mecanis-
mos de retroalimentación negativa también juegan un papel im-
portante. Pero son frecuentemente sobrepasados por las dinámicas
de retroalimentación positiva, desembocando en fallas del merca-
do financiero. Tales dinámicas de retroalimentación positiva son
centrales tanto para la “exuberancia irracional” tal como la analiza
Shiller, como para la hipótesis de la inestabilidad de Minsky.26 Esto
explica por qué, bajo condiciones en que la creación de dinero,
deuda y crédito es básicamente ilimitada, no puede esperarse que
los mercados financieros se autolimiten, y que deba haber una au-
toridad monetaria que ejerza el control sobre la creación de dinero
fíat y el gasto de las monedas sustitutas.

2020 y lo que viene: la marea ascendente de la moneda digital


soberana (CBDC) y la incipiente marea descendente del dinero
bancario
El dinero bancario ha alcanzado el predominio monetario pero,
nuevamente, como ha sucedido con las mareas monetarias previas,
el régimen del dinero bancario será incapaz de resolver los pro-
blemas que crea, incluyendo la incapacidad de la política mone-
taria del banco central para controlarlo mientras la composición
subyacente de la oferta monetaria y la dinámica de las reservas
no cambie. Considerando los problemas anteriores, el régimen de
dinero bancario se está aproximando a un estado de ingobernabili-
dad –una situación que no podrá durar mucho tiempo–. Una nueva
marea monetaria se asoma. Es probable que ascienda durante la
década de los 2020 y dé origen al dinero digital soberano (CBDC),
tal como es discutido en la segunda parte de este artículo.

26 Shiller 2015 pp. 175, pp. 226. Minsky 1982, 1986 pp. 206.
84 Democratizar el dinero

Segunda parte

El ascenso de la moneda digital soberana.


El cambio por venir en la composición de la oferta monetaria

La era del dinero digital


En términos técnicos, la nueva época se centrará en la digitaliza-
ción del dinero. Dinero digital es cualquier unidad monetaria trans-
ferible bajo la forma numérica de los dígitos binarios procesados
electrónicamente. Hasta hace algunos años, el dinero digital se re-
fería únicamente a las criptomonedas. Su aparición generó mucha
promoción en torno a cualquier cosa “digital”. Mientras tanto, el
término se refiere también al dinero en cuentas del banco central
y al dinero bancario, así como al dinero móvil –sin importar las
diferencias entre el procesamiento de las cuentas convencionales,
las unidades de dinero móvil o los signos criptográficos adminis-
trados mediante registros distribuidos y archivados en la tecnología
blockchain.
En gran medida, el dinero digitalizado ya ha reemplazado al
dinero escritural precedente. Las corporaciones bancarias operan
hoy a través de una enorme infraestructura de tecnología de la in-
formación. La digitalización también anuncia el final del dinero en
efectivo. Es posible que el efectivo no desaparezca por completo
en los próximos veinte años, pero tarde o temprano se habrá ido o
será descontinuado por decreto, cuando mantener la infraestructura
de producción de billetes y monedas para cada vez menos y meno-
res transacciones, represente una pérdida.
Los proveedores de dinero electrónico y las criptomonedas pro-
meten ser más rápidos y más baratos que las transacciones que uti-
lizan el sistema bancario vigente. Por otra parte, en lo concerniente
a la velocidad de los pagos, los bancos y los proveedores de servi-
cios de pago no se han perdido de los nuevos desarrollos. Las trans-
ferencias de depósitos en tiempo real dentro de un área monetaria
ya están disponibles (incluyendo el sistema Target Instant Payment
Settlement en y entre los países de la zona euro). Puede esperarse
lo mismo para otras transferencias internacionales en un futuro no
muy lejano. Ripple y otras criptomonedas que actualmente se usan
como vehículo para las transferencias internacionales, pueden per-
der la ventaja competitiva que tienen en este campo.
Joseph Huber. El dinero dominante 85

La criptomoneda Libra recientemente propuesta, ofrece una


capacidad de procesamiento de 1,000 tps (transferencias-acciones
por segundo). Tales indicadores, sin embargo, tienden a variar con-
siderablemente. El desempeño reportado de Bitcoin es actualmente
de entre 4 y 7 tps y el máximo teórico es de 277 tps. Se presume
que las nuevas redes de tecnología blockchain alcanzarán tasas de
transferencia mucho más altas. PayPal realiza un promedio estadís-
tico de entre 190 y 200 tps. Visa y Mastercard administran muchas
más –se reportan entre 1,700 y 2,000 tps y teóricamente pueden al-
canzar decenas de miles–. La emergente moneda digital centraliza-
da de China promete ofrecer 220,000 tps.27 La velocidad tiene una
importancia monetaria inmediata, pues una circulación más rápida
del dinero tiene el mismo efecto que una adición al stock de dinero
cuando la velocidad permanece constante.
Por otro lado, hay preocupaciones crecientes sobre la seguri-
dad técnica del dinero digitalizado. La tecnología informática
de la banca y las plataformas de comercio han demostrado ser
vulnerables al ataque de los hackers. Importantes montos de dine-
ro, con valor de miles de millones de dólares, han sido robados de
esta manera. Como reacción a ello, se han implementado –cada vez
más y de manera más engorrosa– precauciones de seguridad, me-
noscabando la sencillez y conveniencia que se espera que tengan la
banca en línea y el dinero digital.
Una característica innovadora del criptodinero que las formas
previas de dinero no tuvieron, es la posibilidad de vincular los
“contratos inteligentes” a las transacciones digitales o la identidad
digital de los agentes. Los contratos inteligentes pueden ser pro-
gramados para que se ejecuten por sí mismos, especificando las
condiciones bajo las que una transferencia monetaria puede y debe
ocurrir o no hacerlo.28

El ascenso de la moneda digital soberana (CBDC)


Un prerrequisito básico para que los bancos centrales puedan re-
conquistar el control monetario es la reexpansión de la base de di-

27 Mathew 2018, Tapscott/Tapscott 2016, Groß/Herz/Schiller 2019 628,


 Heasman 2019.
28 OMFIF/IBM 2019 7, pp.26.
86 Democratizar el dinero

nero soberano a través del lanzamiento de la CBDC.29 El dinero


en efectivo tradicional necesita un sucesor moderno, y el sucesor
evidente del dinero en efectivo es la moneda digital (MD) emitida
por una autoridad monetaria estatal. Las instituciones financieras
internacionales y los bancos centrales pioneros en esta materia
(entre ellos el Banco de Inglaterra, el Riksbank sueco y el Bank
of International Settlements) realizaron algunos trabajos sobre la
CBDC desde alrededor de 2015 y 2016.30
Dependiendo del estatuto legal del banco central, la CBDC es, o
se acerca, a una moneda digital soberana, diferente de las monedas
digitales privadas. Una encuesta realizada entre 23 bancos centra-
les para examinar las monedas digitales, encontró que las ventajas
esperadas más importantes de una moneda digital son la eficiencia
en los pagos nacionales e internacionales, seguida de cerca por el
mejoramiento en la implementación de la política monetaria y una
mayor estabilidad financiera.31 Otra encuesta encontró que más de
dos tercios de los bancos centrales esperan que las monedas di-
gitales fortalezcan la confianza en el sistema monetario y en las
autoridades monetarias.32
Dichas expectativas no carecen de fundamento. A mayor circu-
lación de la moneda digital, más contribuirá a restaurar el control
monetario, cosa que no puede afirmarse de ninguna otra postura
monetaria existente. La moneda digital, en efecto, llega con retraso
y traerá consigo el cambio necesario en la composición de la oferta
monetaria, reexpandiendo el peso de la base de dinero central, for-
taleciendo las palancas para la transmisión de la tasa de interés de
referencia y, así, reconquistando gradualmente el control sobre la
creación monetaria y el continuo reajuste del stock de dinero.
Como ventaja adicional, la moneda digital es una base moneta-
ria segura y protegida, no un sustituto de dinero de segundo o ter-
cer nivel. En una crisis, la moneda digital no necesita ser salvada.
Ciertamente, la moneda digital puede revaluarse o devaluarse en

29 El término CBDC fue introducido por M. Kumhof. Véase, por ejemplo,


Barrdear/Kumhof 2016.
30 Cf. Barrdear/Kumhof 2016, Bech/Garratt 2017, BIS 2018, Bordo/Levin
2017, IMF 2018, Kumhof/ Noone
31 2018, Meaning/Dyson/Barker/Clayton 2018, Sveriges Riksbank 2017,
2018, 2018b.
32 OMFIF/IBM 2019 6, 13.
Joseph Huber. El dinero dominante 87

términos del tipo de cambio o de su poder de compra, como sucede


con el dinero bancario en una crisis financiera cuando los bancos
no son rescatados. Además, deja de existir el llamado “riesgo de
contraparte” [counterparty risk] en los pagos. Es esperable que el
costo de administrar una moneda digital sea inferior al costo de
administrar reservas y dinero bancario al mismo tiempo. También
se espera que para los bancos el costo de financiarse con una mo-
neda digital sea el mismo que el costo de financiarse con dinero en
efectivo. No menos importante, una base amplia de moneda digital
aumenta el señoreaje, con beneficio para el sector público.
La sustitución del dinero en efectivo por moneda digital, así
como la sustitución gradual del dinero bancario, puede compararse
con la reforma del papel moneda del siglo XIX, cuando los billetes
de curso legal nacionales sustituyeron a los pagarés privados y a
los billetes de los estados regionales. La introducción de la moneda
digital del banco central es la continuación del monopolio tradicio-
nal sobre las monedas del tesoro y los billetes del banco central,
pero bajo la forma extendida de un monopolio sobre la moneda de
curso legal digital denominada en la unidad monetaria oficial. Esto
no excluye la existencia de dinero privado conforme a reglas bien
definidas.
En efecto, esta transformación del dinero bancario en dinero del
banco central, podría realizarse mediante una transición que con-
vierta dinero bancario en dinero del banco central soberano de un
día para otro y, de allí en adelante, elimine gradualmente los títulos
y obligaciones del viejo dinero bancario a través de un proceso
de varios años, dependiendo de los tiempos de maduración de los
créditos bancarios al sector no bancario.33 En 2012, el congresista
estadounidense de Ohio, Dennis Kucinich, propuso una reforma
sobre este tópico (llamada NEED Act, desarrollada por el American
Monetary Institute). En junio de 2018, en Suiza, se celebró un re-
feréndum nacional para extender el monopolio del Banco Nacional
al dinero registrado en cuentas u otros tipos de dinero digital. Nin-
guna iniciativa alcanzó la mayoría.34 Los debates internacionales,

33 Cf. Huber/Robertson 2000, AMI 2010, Positive Money 2011, Dyson/


 Graham/Ryan-Collins/Werner 2011, Dyson/Jackson 2013 part II, Dawney
2017, Huber 2017 143–179.
34 Sobre la NEED Act, véase: [Link]
[Link], AMI 2010. Sobre el referéndum suizo, véase: [Link]
88 Democratizar el dinero

particularmente antes del referéndum de Suiza, pusieron de mani-


fiesto la presencia de intereses creados así como la persistencia de
ciertos prejuicios paradigmáticos que impiden una transformación
de este tipo en el corto plazo.
En vez de ello, lo que ahora se ha impuesto definitivamente en
la agenda, es la posibilidad de introducir una moneda digital sobe-
rana que coexista con el dinero bancario del segundo nivel y con
los sustitutos de dinero del tercer nivel. El llamado a escena defi-
nitivo para la moneda digital soberana, como fue planteado por B.
Coeuré, ejecutivo del Banco Central Europeo, fueron el proyecto
Libra de 2019 y el anuncio hecho por el Banco Popular de China
de que se prepara para lanzar un renminbi digital de uso público.

Siete opciones para la introducción de la moneda


digital del banco central
Actualmente existen siete posibles aproximaciones a la implemen-
tación de la moneda digital, es decir, siete tipos posibles de moneda
digital:
1. Acceso directo a una cuenta individual en el banco central.
2. Acceso custodiado a una cuenta en el banco central.
3. Moneda digital como dinero móvil.
4. Criptomoneda emitida por el banco central.
5. Moneda digital sintética como una stablecoin anclada al dine-
ro del banco central.
6. Moneda digital indirecta emitida como dinero electrónico en
relación 1 a 1 con el dinero del banco central.
7. Moneda digital indirecta como reserva del 100 por ciento del
dinero bancario.
Estas categorías resultan de considerar: (1) si se trata de una solu-
ción centrada en las cuentas bancarias, de dinero móvil de un banco
central, o de una criptomoneda, (2) si el acceso a la moneda digital
es directo o indirecto, y (3) en caso de que sea indirecto, si el banco
o el sistema de persona a persona [peer-to-peer] correspondientes,
actúan como custodios de los clientes o como intermediarios que

[Link]/english, Dawney 2017.


Joseph Huber. El dinero dominante 89

cambian el efectivo y las reservas a su dinero electrónico en pro-


porción 1 a 1, prometiendo reconvertir el dinero bajo demanda.35

Acceso directo a una cuenta individual en el banco central


Las transacciones entre cuentas del banco central de una cierta
clientela de familias acaudaladas y grandes compañías no fueron
inusuales hasta alrededor de 1940 a 1960, cuando fueron cancela-
das. En contraste, las transacciones entre cuentas del Banco Cen-
tral para organismos públicos se han mantenido. Desde la crisis de
2007/8 una y otra vez ha surgido la demanda de una “cuenta en el
banco central para todos”, y hasta el momento ha sido rechazada
en cada ocasión por los bancos centrales.36 La moneda digital para
el uso de agentes no bancarios sería únicamente para transacciones
dentro de cuentas. En el presente, las cuentas de los bancos comer-
ciales en el banco central, en contraste, sirven tanto para llevar a
cabo transacciones como para refinanciar operaciones con el banco
central.
Una cuenta en el banco central para cada quién requeriría de la
expansión de la infraestructura de pagos del banco central. Alterna-
tivamente, se podría erigir una infraestructura de pagos adicional,
afiliada a las transacciones con moneda digital del público. No es
claro si el pretextar que esto implicaría un enorme esfuerzo insti-
tucional es un argumento serio o una excusa. La ampliación de la
infraestructura del banco central estuvo entre las opciones iniciales
para la creación de la corona electrónica sueca [e-krona]. Puede
suceder, sin embargo, que las soluciones basadas en las cuentas
bancarias –incluyendo la que se describe a continuación– pronto
sean reemplazadas, o incluso superadas de golpe, por dinero móvil
o criptomonedas emitidas por el banco central.

Acceso custodiado a una cuenta en el banco central


La moneda digital del futuro también puede ser custodiada por
proveedores de servicios de pago (PSP) del sector no bancario en
favor de sus clientes. Los clientes no tendrían acceso directo a la
hoja de balance del banco central, pero los PSP actuarían como

35 El sistema presentado aquí se basa en las distinciones introducidas por


Hess 2019 y Kahn/Rivadeneyra/ Wong 2019 14–17.
36 Schemmann 2012.
90 Democratizar el dinero

fiduciarios utilizando una cuenta en el banco central general para


las transacciones de sus clientes. (Básicamente, los bancos también
podrían actuar como custodios de la moneda digital). Esta opción
estuvo entre las ideas originales de los proponentes de la reforma
del dinero soberano. El sistema de pagos aún sería suministrado
por los bancos centrales, mientras que los PSP, tales como bancos
y organismos estatales, serían los usuarios del sistema.
La fundación holandesa Ons Geld ha desarrollado un plan para
crear un sistema de depósitos públicos, utilizando una cuenta del
Tesoro para transacciones, administrada por el Banco Central.37
Ciertamente, esto es posible. Sin embargo, se debe ser cuidadoso
para asegurar que el arreglo institucional excluya todo tipo de con-
flictos de intereses. La instancia que ofrezca el servicio de pagos
y la instancia de recaudación fiscal no deben estar bajo el mismo
techo.
Lietuvos Bankas, el banco central de Lituania, ofrece a los PSP
no bancarios, acceso a su sistema de pagos CENTROlink. Los PSP
pueden tener reservas en representación de sus clientes, a condi-
ción de que separen su propia cuenta en el banco central de las
cuentas gestionadas para sus clientes. Se ha reportado que esta op-
ción de custodia de la moneda digital ha despertado interés tanto
en el interior como entre clientes de otros países de la zona euro.38

La moneda digital como dinero móvil


En los países latinoamericanos se ha desarrollado un abordaje es-
pecial a la moneda digital: el dinero móvil, es decir, una moneda
digital emitida por el banco central diseñada para ser utilizada por
toda la población con ayuda de una aplicación para los teléfonos
inteligentes. Como sucede en muchas economías emergentes, am-
plias franjas de la población carecen de acceso a un banco, pero sí
utilizan un teléfono móvil. Se espera, así, que la telefonía móvil
abra la puerta a la inclusión financiera y la digitalización gene-
37 Wortmann 2019.
38 Juškaitė/Šiaudinis/Reichenbachas 2019, 8. Los autores se refieren a esta
posibilidad de moneda digital custodiada que existe en Lituania, como
“sintética”, siguiendo una terminología diferente que no ayuda a clarifi-
car las diferencias entre la moneda digital en custodia, la moneda digital
indirecta, el dinero bancario indirecto de reserva completa y la moneda
digital sintética.
Joseph Huber. El dinero dominante 91

ral. El dinero móvil se acerca a la idea del “dinero digital”, pues


las transferencias se realizan en tiempo real y directamente de una
“cartera móvil” a otra, sin ningún intermediario entre ellos. El di-
nero móvil no es ni un dinero convencional registrado en cuentas
bancarias (como por ejemplo la cuenta en un banco central) ni un
símbolo criptográfico. Las carteras móviles, las unidades moneta-
rias y las transferencias están encriptadas, pero utilizan la tecnolo-
gía de la telefonía celular, no una tecnología DLT [Distributed Led-
ger Technology] ni el blockchain. El dinero móvil, pues, representa
una tercera variante técnica de la moneda digital, que se suma al
dinero en cuenta y a las criptodivisas.
Entre los países pioneros en esta ruta se encuentran Ecuador y
Uruguay. En Ecuador, el dinero móvil emitido por el banco central
es llamado dinero electrónico (denominado en dólares estadouni-
denses, adoptado como la moneda doméstica desde el año 2000).
En 2015, In-Switch, una compañía que ofrece servicios financieros
por telefonía celular, inauguró un sistema de dinero móvil en favor
del banco central nacional. Este sistema también incluyó a las tres
compañías de telefonía móvil del país, así como un cierto número
de bancos y otras compañías que actuaban como agencias moneta-
rias y operadores de carteras móviles personalizadas.39 Estas agen-
cias también transforman el dinero en efectivo en dinero móvil, y
viceversa. Las transferencias de dinero electrónico también pueden
circular de forma intercambiable en transferencias de dinero ban-
cario y transferencias internacionales.
Uruguay hizo una prueba con moneda digital móvil, a la que
llamó e-peso, en 2017 y 2018.40 Miles de compañías y personas
se involucraron. Los usuarios tenían una aplicación móvil para el
e-peso. El servicio de telefonía móvil del PSP administraba a los
usuarios, las carteras y las transferencias. Otra agencia hacía la
conversión de dinero electrónico a e-pesos, o lo inverso. La prueba
se consideró como un éxito, lista para ser implementada en escala
nacional.

39 Groppa/Curi 2019 6–8, 16, [Link]/nationwide-mobile-mo


ney-system.
40 Licandro 2018, Bergara/Ponce 2018, IMF Country Report No. 19/64,
sobre Uruguay, Feb 2019, p.16, [Link]
velopment/mobile-money/[Link]/imf-report-defines-uruguayan-cen-
tral-banks-epeso-as-successful.
92 Democratizar el dinero

Sistemas de dinero móvil semejantes existen actualmente en


países de América Latina y el Caribe, en África subsahariana y
el sureste asiático.41 En muchos casos, sin embargo, no es posible
determinar, a partir de las fuentes disponibles, si estos sistemas
funcionan sobre la base de una moneda digital emitida por el banco
central, o si están basadas en dinero en efectivo convertido a dine-
ro bancario (como M-Pesa), siendo entonces un dinero electrónico
móvil de tercer nivel.

Criptomoneda emitida por el banco central


Esta alternativa se refiere a la creación, por el banco central, de un
signo criptográfico denominado en la moneda oficial, monetaria-
mente comparable con la emisión convencional de billetes, pero
cuya naturaleza técnica es distinta. La novedosa idea de la Fedcoin
ha estado rondando desde alrededor de 2014 y 2015. El Banco de
Inglaterra comisionó un estudio que, sin embargo, no fue conti-
nuado.42 En Lituania, el Banco Central ha hecho un experimento
con la moneda LBCoin, una moneda de colección respaldada por
la tecnología blockchain, que se pondrá en circulación en 2020.43
En Ucrania se puso en marcha otra alternativa (E-hryvnia), entre
2016 y 2018.44 Los dos mayores bancos centrales de occidente, la
Reserva Federal y el Banco Central Europeo, han sido reticentes al
desarrollo de una moneda digital como las criptomonedas. Sin em-
bargo, la nueva presidenta del Banco Central Europeo, Christine
Lagarde, ha demostrado reiteradamente tener una mente abierta al
respecto, y el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy
de Galhau, ha iniciado un programa piloto con una criptomoneda
del banco central.
En general, el progreso en las criptomonedas del banco cen-
tral se ha acelerado considerablemente desde 2018, aparentemen-
te liderado por China, quien se prepara para el lanzamiento del
“renminbi digital”. No se trata únicamente de un nuevo tipo de
dinero soberano, sino también de introducir una identidad digital

41 GSMA 2018, [Link]/mobilefordevelopment/mobile-money. ht-


tps://[Link]/about-inswitch/
42 Danezis/Meiklejohn 2016.
43 Juškaitė/Šiaudinis/Reichenbachas 2019 15.
44 Juškaitė/Šiaudinis/Reichenbachas 2019 16.
Joseph Huber. El dinero dominante 93

para cada ciudadano a escala nacional. En marzo de 2019, el banco


central de las Bahamas lanzó el Project Sand Dollar, un progra-
ma piloto (llamado sandbox) que utiliza una criptodivisa del banco
central acoplado a un sistema nacional de identidad.45 Los billetes
del banco central convencionales tienen números de serie, pero ge-
neralmente nadie sabe a quién pertenece un billete en específico.
En contraste, los signos móviles y los criptográficos, así como sus
respectivos poseedores, potencialmente pueden ser identificados
siempre. Esto plantea la cuestión de las políticas de privacidad que
habrá que implementar.

Moneda digital sintética. Una stablecoin anclada


al dinero del banco central
Ésta es una forma indirecta de moneda sintética, un símbolo
criptográfico de segundo nivel, una stablecoin, anclada al dinero
del banco central.46 Algunos autores se refieren a la CBDC como
un término que comprende todo tipo de unidades digitales seme-
jantes al dinero electrónico, independientemente de su emisor y su
soporte técnico (registro en cuenta, dinero móvil o signo cripto-
gráfico). Según esto, la “moneda digital sintética” no es sino una
stablecoin con valor 1 a 1, cubierta por dinero del banco central.
En el nivel internacional, la idea de la stablecoin apunta hacia
una criptomoneda supranacional bajo control de los bancos centra-
les nacionales cuyo dinero participe en el esquema. En este senti-
do, M. Carney, gobernador del Banco de Inglaterra hasta marzo de
2020, propuso una “moneda sintética hegemónica”, basada en una
“red de monedas digitales de Bancos Centrales”.47 Aparentemente,
esto es una respuesta al proyecto, lanzado por Facebook, de una
stablecoin supranacional (Libra), y constituye un nuevo intento de
convertir los Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario
Internacional, que actualmente no son más que unidades de cuenta,
en un medio de pago real.

45 OMFIF/IBM 2019 18.


46 Cf. Adrian/Mancini-Griffoli 2019 12–15, 2019b, 2019c.
47 Carney 2019 15.
94 Democratizar el dinero

Moneda digital indirecta emitida como dinero electrónico


en relación 1 a 1 con el dinero del banco central
Otro tipo de moneda digital indirecta es el dinero electrónico emi-
tido por una institución no bancaria (en Estados Unidos, una insti-
tución autorizada) y cubierta en relación 1 a 1 por dinero del banco
central o, hasta cierto nivel, por bonos soberanos y otros activos
altamente seguros. Este abordaje presupone garantizar a dichas
instituciones el acceso al banco central. De no ser así, el proveedor
del sistema de pago necesitaría de un intermediario (un banco, por
lo general) que tenga acceso y colabore con ellas. Esto, en efecto,
puede ser una carga para la viabilidad financiera del modelo.
Un ejemplo de la moneda digital indirecta lo ofrecen compañías
de internet chinas y los servicios de pago que ofrece AliPay (de
Alibaba) y WeChat (Tencent). Hasta el momento, sus instrumentos
de pago han estado basados en dinero bancario. El Banco Popular
de China ahora les pide que reemplacen el dinero bancario con
reservas del banco central, convirtiendo así el dinero electrónico
de Alibaba y Tencent, en la moneda digital. De esta manera, los
proveedores de servicios de pago chinos están convirtiéndose, de
proveedores de dinero electrónico de tercer nivel, a proveedores
de segundo nivel de la moneda digital indirecta respaldada por las
reservas del banco central.48

Moneda digital indirecta como moneda respaldada al 100


por ciento por reservas
La versión de la moneda digital indirecta se apoya en el principio,
que data de 1930, del dinero respaldado al 100 por ciento, conoci-
do como Reserva Bancaria del 100 por ciento, o Reserva Banca-
ria Completa. Bajo este abordaje, los clientes aún tienen cuentas
bancarias convencionales, pero esta vez los balances están com-
pletamente respaldados por dinero del banco central y no por una
base fraccional de reservas. Si la reserva completa se compone, en
parte, de bonos gubernamentales u otro tipo de títulos altamente

48 Mu Changchun, director general del PBoC’s Institute of Digital Curren-


cy, dijo es un discurso reciente sobre Alipay (de Alibaba), y We Chat (de
Tencent): “Sólo cambiamos sus instrumentos de pago, de depósitos en los
bancos comerciales, a dinero del banco central […]. No estamos cambian-
do su uso”.
Joseph Huber. El dinero dominante 95

seguros, el abordaje es llamado “banca limitada”. Las propuestas


de la reserva completa y la banca limitada, también conocidas bajo
el título de “cuentas seguras”, han experimentado un resurgimiento
desde 2007-08.
Entre las versiones de moneda digital discutidas por los inves-
tigadores del Banco de Inglaterra, la “CBDC indirecta” pertenece
a esta categoría.49
La banca limitada (TNB, por sus siglas en inglés) en Estados
Unidos quiere ofrecer a sus clientes cuentas cubiertas por reservas
al 100 por ciento. Pero la Reserva Federal se ha rehusado a abrir
cuentas en el banco central para TNB. Cuando esto se mostró in-
viable, la Reserva Federal se rehusó a pagar a TNB los intereses
habituales a los depósitos que paga a otros bancos (que entonces
eran del 2.45 por ciento). Esta historia ha de continuar.50
La propuesta de mantener al 100 por ciento la reserva bancaria,
realmente no está orientada hacia el futuro, pues reproduce el vi-
gente sistema de doble circuito, si bien propone un nivel de reser-
vas mayor al actual.
La viabilidad de estas aproximaciones a la moneda digital sinté-
tica e indirecta, depende de los intereses a los depósitos que pague
el banco central (lo que en principio es debatible; y no es correcto
asumir que siempre existirán), de que haya comisiones compara-
tivamente más altas para los usuarios (lo que sólo en casos espe-
ciales resulta competitivo), o de que se admita invertir parte del
dinero pagado en activos financieros lo suficientemente rentables.
Esta última opinión echa por tierra la promesa de seguridad de la
moneda digital sintética indirecta.
Es muy probable que esta lista de las variantes de la moneda
digital deba ser revisada pronto, pues las cosas están cambiando
rápidamente. La información que ofrecen las distintas fuentes no
siempre son claras en lo relativo al estatus monetario de los medios
de pago explorados o propuestos. En lo que respecta a esta lista,
en lo esencial, las siete posibilidades no son excluyentes entre sí,
pero es seguro que no todas serán implementadas en un país. Más
aún, no es claro si habrá una transición de, digamos, los enfoques
basados en el dinero en cuenta hacia los símbolos criptográficos,
o si las soluciones basadas en el dinero en cuenta serán superadas

49 Kumhof/Noone 2018 18–20.|


50 Levine 2019.
96 Democratizar el dinero

rápidamente por la moneda digital móvil y las criptodivisas de los


bancos centrales. Sólo el tiempo lo dirá.
Con las siete opciones, el banco central conserva el control
completo sobre el stock de la moneda digital, y adquirirá un control
cada vez más amplio a medida que crezca la porción de moneda
digital en el total de la base monetaria. Una cuestión de igual im-
portancia sistémica es determinar si un tipo particular de moneda
digital permite transferencias directas [peer-to-peer] de una cuenta
a otra del mismo tipo, o directamente de una cartera móvil o de
criptodivisas a otra cartera, de manera semejante al dinero tradicio-
nal, que es transferido directamente de mano en mano sin la necesi-
dad de que intervenga ningún otro medio de pago. Los proveedores
de los servicios de pago y otras instituciones financieras participan
como operadores, no como intermediarios que transfieren dinero
bancario utilizando las reservas interbancarias. Por supuesto, la
utilización de diferentes tipos de moneda digital, y su coexistencia
con el dinero bancario y el dinero en efectivo durante un periodo
indefinido, implica que los PSP y otras agencias implicadas tam-
bién actúan como intercambiadores de dinero, convirtiendo un tipo
de dinero en otro y logrando operar en todos los niveles del sistema
de pagos.
El criterio de los sistemas peer-to-peer aplica a las propuestas
de acceso directo y custodiado a la moneda digital, a la moneda
digital móvil y a los símbolos criptográficos emitidos por el banco
central. En otros casos (como las criptomonedas digitales sintéticas
y la moneda digital indirecta como el dinero electrónico 1 a 1), las
stablecoins o el dinero electrónico se transfieren también directa-
mente, pero son utilizados en lugar del dinero del banco central.
Con una reserva bancaria del 100 por ciento, los pagos peer-to-
peer directos siguen siendo únicamente entre bancos, mientras que
los clientes todavía obtienen una promesa de dinero bancario con-
vencional, semejante a una promesa de dinero en efectivo.
Todos estos abordajes –salvo el acceso individual a las cuentas
del banco central– tienen la ventaja para el banco central de que no
necesitan implicarse demasiado en los detalles operativos de las
transacciones, dejando esta tarea a los proveedores de servicios de
pago (lo que posiblemente incluya a bancos, si es que ellos desean
ofrecer tales servicios). Valiéndose del conocimiento de los servi-
cios de pago privados, la posibilidad de la moneda custodiada, sin-
tética e indirecta, es comparativamente más fácil de implementar
Joseph Huber. El dinero dominante 97

en un periodo de tiempo relativamente corto. Sin embargo, el pro-


blema potencial (que incluye también al dinero bancario respalda-
do al 100 por ciento) reside en que, con el tiempo, la cobertura del
100 por ciento o en relación 1 a 1, puede ser otra vez relajada, lo
que representaría un regreso a las prácticas de la reserva fraccional.
En general, propuestas como el acceso directo y custodiado a
las cuentas bancarias en el banco central, la moneda digital móvil
y la divisa criptográfica del banco central, son preferibles a la mo-
neda digital sintética e indirecta. El dinero bancario respaldado al
100 por ciento es la menos atractiva de las opciones debido a que
conserva el régimen del doble circuito del dinero bancario (lo que
a su vez engendra problemas técnicos relativos al mantenimiento
de la cobertura completa para cada momento).
La mayoría de los bancos centrales prefiere un tipo de moneda
digital universalmente accesible y utilizable (como el efectivo), y
anclada a un valor en vez estar basada en una cuenta bancaria, es
decir, un tipo de token móvil o criptográfico. La mayoría de los
banqueros centrales también cree que la infraestructura de pagos
–en cierta manera análoga al vigente Sistema RTGS– debe ser ad-
ministrada o controlada de cerca por el banco central respectivo,
mientras que los pagos deben ser administrados por los bancos y
los proveedores de servicios.51

¿Por qué en el largo plazo el dinero bancario no tiene futuro?


Al contrario de las apariencias hoy vigentes, el pronóstico en el lar-
go plazo para el dinero bancario no es prometedor. Puede asumirse
que el ascenso venidero de la moneda digital representa el comien-
zo de la marea menguante del dinero bancario. En un sistema mo-
netario cada vez más dependiente de la moneda digital soberana,
serán cada vez más prescindibles el dinero bancario y los bancos
como intermediarios confiables, como creadores y destructores de
dinero bancario y como intermediarios de los pagos realizados en
dinero bancario.
Las leyes vigentes europeas no facultan a los bancos a actuar
como proveedores de servicios de pago o como instituciones de
dinero electrónico. Por su parte, las instituciones proveedoras de
servicios de pago y dinero electrónico, son una alternativa menos
regulada a los servicios y el dinero costoso de los bancos. Incluso

51 OMFIF/IBM 2019 7, 24, 27, pp.32.


98 Democratizar el dinero

si los bancos administraran un PSP o un instituto de dinero elec-


trónico como una unidad separada pero bajo la misma firma, en
analogía con los fondos mutuos o los fondos de inversión, o si los
bancos desearan actuar como custodios de la moneda digital del
banco central para sus clientes, en todos estos casos los bancos
comerciales dejarían de funcionar como creadores de su propio di-
nero.
El dinero bancario se desarrolló a través de la vulnerable prác-
tica de la reserva fraccional bancaria, utilizando cuentas corrientes
para cancelar pagos y obligaciones –en vez de saldarlas inmediata-
mente– dejando a los clientes y los bancos con créditos no respal-
dados y de confiabilidad incierta. El dinero bancario se desarrolló
a partir de estas condiciones y desaparecerá junto con ellas –un
hecho que, sin embargo, no debe malinterpretarse–. El ascenso de
la moneda digital soberana entraña el fin del dinero bancario en el
largo plazo, pero no es el fin de la actividad bancaria. Los bancos
y las instituciones financieras no bancarias cumplen funciones nu-
merosas, útiles y en parte indispensables en rubros como la admi-
nistración, el pago y el préstamo de dinero, la banca de inversión y
la gestión de la riqueza. Estas funciones, que hoy se basan en el di-
nero bancario, pueden ser satisfechas utilizando la moneda digital.

¿Por qué no una moneda móvil o un criptotoken


emitidos por los bancos comerciales?
¿Es posible que los bancos emitan su propia moneda móvil o
criptomoneda? En relación con el dinero móvil, y en países donde
toda la población tiene una cuenta bancaria, un banco no esperará
tener desventajas si reemplazara o complementara el dinero banca-
rio con dinero móvil basado en el dinero bancario. Las unidades de
dinero móvil seguirían siendo un pasivo en la hoja de balance del
banco emisor, en vez de transferir esa obligación a otros bancos,
como es el caso de las transferencias interbancarias pagadas en re-
servas. Asegurar la aceptabilidad y la operatividad de las monedas
móviles de los diferentes bancos sería tan problemático como lo
fue el manejo de los pagarés privados de los siglos XVIII y XIX.
Un banco también puede considerar la emisión de un dinero de
tercer nivel o una stablecoin en relación 1 a 1 con el dinero banca-
rio. ¿Cuál sería el objetivo de intercambiar dinero bancario por un
equivalente tal, si ambos tipos de dinero representan un pasivo para
el banco respectivo?
Joseph Huber. El dinero dominante 99

Esto es incluso más válido si consideramos que los bancos no


pueden asumir que su dinero móvil, dinero electrónico o stablecoin,
gozará del mismo apoyo privilegiado del gobierno que el dinero
bancario recibe actualmente. Sin el privilegio del dinero bancario,
los bancos ya no serían diferentes de las instituciones emisoras de
dinero electrónico y otras instituciones financieras en general.
Con una moneda digital sintética emitida por un banco y en
relación 1 a 1 con el dinero central, la situación es sólo un poco
diferente. La moneda digital sintética supone el financiamiento
completo con dinero del banco central, a diferencia de la financia-
ción fraccional del dinero bancario. Esto contribuiría a poner fin al
vigente modelo de negocios del dinero bancario sostenido en una
pequeña fracción de reservas. En todo caso, los bancos enfrentan
un dilema. Al ofrecer nuevos tipos de dinero, compiten contra su
propio dinero bancario. Esto sólo tendrá sentido si un día los ban-
cos llegan a la conclusión de que es mejor renunciar al dinero ban-
cario que desaparecer junto con él.
Alternativamente, los grandes bancos, o los consorcios de gran-
des bancos, pueden considerar la emisión de una criptomoneda
propia no respaldada –asumiendo que los bancos centrales y los
gobiernos lo toleren–. Tal moneda se limitaría, casi con toda se-
guridad, a grupos muy específicos de usuarios, y aquí también se
plantearía la cuestión de la interoperabilidad. Sin embargo, para el
público en general, una criptodivisa emitida por un banco no tiene
más posibilidades de extenderse como medio de pago universal
que las criptodivisas privadas ya existentes.
Desde el punto de vista macroeconómico y político, la sustitu-
ción del dinero bancario por monedas criptográficas, dinero elec-
trónico y dinero móvil denominado en una moneda privada, o peor
aún, en la moneda oficial, no es una respuesta a los problemas de
la dinámica de los excesos monetarios y financieros que tienen su
origen en la creación monetaria, hoy fuera de control. Por el con-
trario, las monedas privadas no respaldadas prolongan y exacerban
estos problemas. El alboroto sobre las criptodivisas privadas no
respaldadas puede continuar durante muchos años mientras las au-
toridades sigan dejando que las cosas sigan su curso. Pero las crisis
se repetirán, dejando claro que tales “monedas”, si bien pueden
constituir otra forma de fiebre apostadora, no son realmente útiles
como medio de pago cuya aceptación y valor son razonablemente
estables.
100 Democratizar el dinero

En general, las monedas privadas tienen dificultades para vol-


verse ampliamente aceptables si no gozan del respaldo de los ban-
cos centrales y el gobierno. Las monedas privadas, en ausencia de
tal garantía estatal, no son capaces de convertirse en medios de
pago realmente universales, y es improbable que sobrevivan a las
crisis que inevitablemente enfrentarán. Esto puede ser visto en nu-
merosos ejemplos de la época del papel moneda no regulado, que
acabó con la introducción de billetes nacionalmente estandarizados
como moneda de curso legal. Esta vez, la situación será remediada,
correspondientemente, por la moneda digital soberana estandari-
zada.

La tragicomedia del dinero bancario: el dinero privado


se vuelve para-soberano
La disputa entre el dinero soberano y el dinero privado es una lucha
en curso, entretejida con los cambios en las mareas monetarias que
este artículo describió –el dinero soberano lucha por mantener su
posición al mando, mientras los emisores de dinero privado tratan
de destronarlo y arrogar para sí mismos los poderes monetarios–.52
Los dos casos históricamente significativos que nos incumben son
los pagarés privados y el dinero depositado en bancos privados. En
la actualidad, nuevamente, las criptomonedas privadas representan
un desafío potencial para las monedas nacionales.
De acuerdo con lo que se sabe, las unidades de cuenta mone-
tarias fueron desarrolladas por los aparatos administrativos de los
gobernantes en la remota antigüedad en Mesopotamia y Egipto.
Posteriormente –dado que el dinero bajo la forma de monedas fue
introducido hace casi 2,700 años por el rey Croesus, de Lidia– las
monedas fueron estampadas con el sello del gobernante, y el dinero
siguió existiendo como un elemento de lo que más tarde se con-
vertiría en la ley pública o estatal, distinta de la ley privada o civil.
La creación monetaria, o la facultad y el poder de emitir un dinero
propio, se convirtió en la prerrogativa de los antiguos señores feu-
dales y los Estados-nación modernos. Hubo una excepción tras la
caída del Imperio Romano de Occidente, cuando la monetarii pri-
vada capturó la prerrogativa monetaria soberana, hasta que Pipino
III y su hijo Carlomagno restauraron la soberanía monetaria en la

52 Véase también Galbraith 1995 [1975], Goodhart 1998, Goodhart/Jensen


2015. Graeber 2012 46–71.
Joseph Huber. El dinero dominante 101

segunda mitad del siglo VIII. La razón detrás de esto no era sólo
la avidez de poder y de riqueza de los gobernantes, sino que había
necesidades funcionales en la administración y el financiamiento
de las estructuras del Estado.
Las prerrogativas monetarias soberanas comprenden tres ele-
mentos:
1. Establecer la moneda como unidad de cuenta dentro de una
zona monetaria.
2. Emitir dinero, o distintos tipos de dinero, denominados en
esa moneda.
3. Beneficiarse del señoreaje, es decir, de la ganancia de la crea-
ción monetaria.
Las prerrogativas monetarias están en línea con otras prerro-
gativas constitucionalmente importantes, como la creación de la
ley, la jurisdicción, la administración territorial, la recaudación de
impuestos y el uso de la fuerza. Ningún Estado administrado co-
rrectamente dejaría deliberadamente estas prerrogativas en manos
de poderes extranjeros o privados.
Algunos intereses particulares, sin embargo, desean desvanecer
el hecho de que el dinero es una criatura de la ley y el Estado, y (re)
declaran al dinero como una criatura de la ley civil y los contratos
privados. La prerrogativa monetaria soberana es aparentemente de-
masiado tentadora en términos de ganancia, poder y gloria, como
para no querer acapararlo tanto como sea posible. En las modernas
sociedades monetarizadas y financiarizadas, el estar en control del
dinero –su creación, su primer uso y su posterior distribución– en-
traña un poder superior, inferior sólo al poder de mando legal y la
autoridad de emitir leyes.
Como resultado del ascenso del dinero bancario hasta el sitio
dominante en el curso del siglo XX, de los tres componentes de la
soberanía monetaria, sólo uno, la definición de la unidad de cuen-
ta oficial, sigue intacto, mientras que la mayor parte del poder de
creación monetaria y de los beneficios del señoreaje (bajo la forma
de la evitación de los costos de financiamiento) han sido cedidos al
sector bancario. Los bancos centrales, que en su origen fueron los
bancos del Estado, se han convertido en bancos de los bancos. Los
bancos que tienen un peso sistémico ostentan, en los hechos, un
respaldo garantizado de los bancos centrales, que amplían sus fun-
ciones para convertirse en refinanciadores de último recurso. Los
102 Democratizar el dinero

bancos centrales cumplen este papel “cueste lo que cueste” –como


el expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, expresó
en una frase proverbial–, tal como se constata, por ejemplo, en el
volumen gigantesco del programa de Quantitative Easing para los
bancos y las finanzas.
Los gobiernos de turno han adoptado el rol de ser garantes de
último recurso del dinero bancario. Desde la década de 1930, el
dinero bancario cuenta con un seguro legal garantizado por los pro-
pios bancos (en una escala más bien menor) y los gobiernos (en una
escala más amplia). Los gobiernos se declaran listos para salvar a
los bancos cuando sea necesario, como sucede, por ejemplo, me-
diante recapitalizaciones a bancos en riesgo de quebrar. Mientras
tanto, incluso los depósitos de los clientes están sujetos a un rescate
(la conversión forzada de los depósitos de los clientes en capital del
banco) para mantener a flote a los bancos insolventes.
El dinero bancario habría perecido como medio de pago a más
tardar en 1930, con la Gran Depresión, de no haber sido respaldado
en gran escala por los bancos centrales nacionales, la colaboración
de las tesorerías y las garantías gubernamentales. Para decirlo con
más precisión, el dinero bancario de hecho feneció como un medio
de pago puramente privado en aquella época, pues los bancos cen-
trales y gobiernos comenzaron a hacerse responsables de la exis-
tencia comercial del sector bancario en general, y de lo que hoy
llamamos bancos de importancia sistémica en particular. El dinero
bancario y las reservas del banco central, y por ende los bancos y
los bancos centrales, están cada vez más entretejidos y son más in-
terdependientes, constituyendo un auténtico régimen de dinero ban-
cario privado respaldado por los bancos centrales y garantizado por
el gobierno, un sistema en el que el Estado sigue el liderazgo de las
corporaciones bancarias y financieras, y en el que el dinero bancario
genuinamente privado ha alcanzado un estatuto “para-soberano”.
Entre las razones detrás de este desarrollo, está la experiencia
recurrente de severas crisis financieras y bancarias, que generan
preocupaciones sobre la oferta nacional de dinero –que en los he-
chos es la oferta de dinero bancario– y sobre cómo mantener el di-
nero bancario en circulación para que la economía siga en marcha.
Más que pensar sobre la manera en que funciona el sistema mo-
netario y bancario vigente, los políticos y los banqueros centrales
han elegido, una y otra vez, salvar el privilegio del dinero bancario
privado, cayendo ante la ilusión de ser capaces de volver seguros
a los bancos a través de una mayor y más estricta regulación bu-
Joseph Huber. El dinero dominante 103

rocrática. Entre los ejemplos recientes de ello se encuentra la Ley


Dodd-Frank, del año 2010, cuya extensión es de casi un millar de
páginas e incluye, entre otras muchas cosas, desde la delimitación
de las compañías hasta asuntos como los testamentos en vida. Otro
ejemplo son las reglas de los Tratados de Basilea sobre la liquidez
y solvencia de los bancos. Dichas medidas permanecen “dentro de
la caja”, y ayudarán tan poco hoy como lo hicieron en el pasado.
El riesgo de liquidez es la característica constitutiva de la banca de
reserva fraccional. Más allá del riesgo de liquidez, la posibilidad
de la insolvencia de los bancos y de las crisis bancarias no puede
ser desaparecida mediante la regulación, dado que los desajustes
en las hojas de balance no pueden ser evitados sin importar cuán
cuidadosos hayan sido los cálculos, ya que éstos son causados por
conductas indebidas en otras áreas del banco o por eventos no anti-
cipados. En lugar de intentar que los bancos estén hechos a prueba
de riesgos, lo cual es una “misión imposible”, la estrategia adecua-
da es asegurarse de que exista un dinero seguro y dejar que los ban-
cos sean las empresas financieras que dicen ser, salvo en el aspecto
de tener el poder de crear dinero bancario.
Estamos ante una tragicomedia. La comedia es el dinero banca-
rio privado que posa como soberano. La tragedia es la extendida
creencia de que la creación de dinero bancario de segundo nivel
está bajo el control y el liderazgo del banco central, lo que lleva a
imaginar que nuestro sistema es un régimen de dinero soberano,
en vez del régimen de dinero bancario para-soberano que tenemos
en realidad. Esta clase de complacientes equívocos, nuevamente
emergió a la superficie en ocasión del anuncio de la creación de la
stablecoin Libra, planeada para 2020. Políticos de todas las ban-
deras, de pronto redescubrieron la soberanía monetaria como algo
que debe ser defendido de los retadores del sector privado, sin per-
catarse de que, de hecho, la mayor parte de la soberanía monetaria
nacional ya ha sido cedida al sector bancario y al dinero bancario
para-soberano –un hecho que lleva a la risa y a las lágrimas al mis-
mo tiempo.

Pavimentando el camino hacia la moneda digital soberana


Dos problemas: uno ficticio, uno real
La introducción de la moneda digital del banco central, aunque
exista en paralelo al dinero bancario, está abriendo el camino para
104 Democratizar el dinero

el próximo cambio en la marea monetaria. La perspectiva política


hoy dominante, sin embargo, mantiene su indecisión y ambivalen-
cia en términos de la soberanía monetaria. Esto traerá ataques en
contra de la moneda digital, desvíos, incluso estancamientos, que
hasta cierto punto prolongarán los problemas monetarios y finan-
cieros por más tiempo. El establecimiento de una ruta a largo plazo
hacia la recomposición de la oferta monetaria, de tal manera que
la moneda digital soberana sea dominante, no es algo que se tenga
por seguro. Por ejemplo, no debemos esperar que las compañías y
las personas prefieran la moneda digital sobre el dinero bancario
bajo condiciones de normalidad si existe una gran sensación de
incertidumbre, si los bancos pagan intereses a algunos depósitos en
dinero bancario, si nadie es pagado en moneda digital y si se man-
tienen intactas las garantías estatales de gran escala para el dinero
bancario.
En la actual discusión sobre la moneda digital suelen salir a
relucir dos problemas o preocupaciones. Una es el miedo a la des-
intermediación bancaria, la otra es el miedo a una corrida bancaria.
El temor en torno a la desintermediación se basa en el supuesto de
que los depósitos de los clientes son fondos prestables, y que los
bancos son intermediarios financieros que reciben el dinero banca-
rio de los clientes para utilizarlo en el financiamiento de sus pro-
pios préstamos e inversiones. Si se introduce una moneda digital
–de acuerdo con este razonamiento– esto reducirá la porción del
dinero bancario en la oferta monetaria, lo que a su vez puede re-
sultar en una reducción o incluso una carestía de depósitos de bajo
costo para financiar las actividades bancarias.
En cierta medida, esta clase de problemas existió en el pasado,
cuando el dinero en efectivo todavía dominaba la oferta monetaria
y no representaba un subconjunto de la creación de dinero ban-
cario. Pero esos días se fueron hace tiempo. En la actualidad, los
bancos no son intermediarios financieros, y la desintermediación
es un problema ficticio. Los intermediarios financieros son insti-
tuciones no-bancarias, tales como los fondos mutuos, fondos de
pensiones, fondos de inversión, vehículos de securitización, etc., la
mayor parte de las cuales opera sobre la base del dinero bancario
y otros sustitutos de dinero. Los modelos de los libros de texto que
hablan del multiplicador del dinero o del crédito, basados en la
supuesta intermediación financiera de los bancos, no corresponde
con mundo real, si bien es cierto que hay un multiplicador de cré-
Joseph Huber. El dinero dominante 105

dito en las finanzas no bancarias sobre la base del dinero bancario.


Las instituciones financieras no bancarias a menudo pertenecen a
una corporación bancaria, pero como entidades separadas, lo cual
no convierte a un banco en un intermediario financiero, ni a una
institución financiera en un banco.
Creer que los depósitos de los agentes no bancarios son una
fuente de financiamiento para los bancos, es uno de los numerosos
“viejos hábitos” de la teoría monetaria y bancaria que se resisten a
morir. Los depósitos de los clientes –es decir, el dinero bancario–
no pueden ser utilizados por un banco como si fueran un fondo
prestable.53 Para hacer un pago, sin importar que sea a favor de sus
clientes o para su propio beneficio, los bancos necesitan reservas
del banco central y cierta cantidad de efectivo en sus bóvedas. El
dinero bancario, sin embargo, no puede ser cambiado por reservas,
ni las reservas pueden ser transferidas a los clientes. Los ahorros
guardados en los depósitos a plazo fijo, son dinero bancario des-
activado, fuera de circulación durante el tiempo que estén deposi-
tados allí.
Correspondientemente, el dinero bancario de los clientes no
puede financiar el crédito bancario, sino que el crédito crea dinero
bancario, el único que puede ser utilizado por los agentes no ban-
carios. El dinero bancario no es “tomado” de ningún sitio, sino
que es registrado en la cuenta de un cliente –una creación “de la
nada”, como se dice usualmente– en el momento que se emite un
crédito bancario a favor del cliente. Las reservas del banco central,
necesarias para el refinanciamiento fraccional del dinero bancario,
son prestadas por los bancos en el mercado de dinero interbancario
o bien por el banco central. Más aún, un banco A puede lograr una
entrada única y unilateral de reservas, si consigue que los clientes
de otros bancos transfieran su dinero hacia el banco A. Esto resulta
en una única transferencia de reservas de los otros bancos hacia el
banco A.
El problema real, si hay alguno, es que convertir dinero banca-
rio en moneda digital implica el refinanciamiento completo de la
moneda digital, como sucede hoy con el dinero en efectivo. Incluso
si el refinanciamiento completo de la moneda digital se extendiera
a todos los bancos, éstos enfrentarían un costo de refinanciamien-
to más alto, análogo al costo actual de financiar la adquisición de

53 Jacab/Kumhof 2018, Huber 2017 59–67, Werner 2016, Ryan-Collins et


al. 2012, 12–25.
106 Democratizar el dinero

efectivo (mientras que el costo de gestionar la moneda digital es


más barato que el de manejar el efectivo). Con la moneda digi-
tal, por otro lado, los bancos pueden actuar como intermediarios,
pidiendo prestado dinero en moneda digital de sus clientes en tér-
minos favorables (lo que es imposible con el dinero bancario, pero
que antes fue posible con el efectivo).
La segunda preocupación que la moneda digital genera es el
temor a una corrida bancaria desastrosa. Este miedo es compartido
por 82 por ciento de los banqueros centrales.54 Debe notarse, sin
embargo, que el problema del pánico bancario, si bien es real, es un
problema del dinero bancario, no de la moneda digital. Los bancos
siempre han operado sobre una base parcial de reservas, antes de
dinero en efectivo, hoy de reservas del banco central. La amenaza
de una potencial corrida bancaria es estructuralmente inherente a
esta realidad, y continuará existiendo mientras los bancos pidan a
unos para prestar a otros, y con mayor razón mientras puedan crear
dinero bancario.
Con la introducción de la moneda digital, en paralelo al dinero
bancario, las corridas bancarias no serán una amenaza mayor de
la que han sido a través de los siglos. Por el contrario, el proble-
ma disminuirá a medida que la moneda digital segura y protegida
reemplace al dinero bancario. Ahora bien, el riesgo de crédito y el
riesgo de inversión no desaparecerán. Igualmente, las monedas na-
cionales pueden apreciarse o devaluarse, y aún podrán producirse
fugas de capital de un área monetaria nacional mal manejada. En
este marco, sin embargo, la moneda digital seguirá siendo lo que
es: moneda de curso legal en el primer nivel de la jerarquía mone-
taria, un medio de pago seguro que no puede desaparecer como el
dinero bancario –el cual puede revelarse como una promesa vacía
en una hoja de balance–.
Dentro del régimen de dinero bancario vigente, el problema de
las corridas bancarias es minimizado, mientras que en los debates
de la moneda digital es exagerado infundadamente. Una corrida
bancaria es una amenaza sólo si hay una crisis bancaria. Bajo las
condiciones de normalidad económica, el costo menor y la con-
veniencia del dinero bancario tienen un peso mayor que la segu-
ridad que ofrece el dinero en efectivo. Con la moneda digital esto
no cambiará dramáticamente; en particular si, como se señaló, los

54 OMFIF/IBM 2019, 28, 30.


Joseph Huber. El dinero dominante 107

bancos pagan intereses a los depósitos y los bancos centrales y el


gobierno mantienen su respaldo y las garantías al dinero bancario.
Una reacción excesiva y mal entendida a los recelos exagera-
dos ante las corridas bancarias, consiste en el racionamiento de la
moneda digital, por ejemplo, estableciendo un techo en el monto
de dinero digital disponible al público, o un límite permitido a los
pagos en moneda digital, como sucede actualmente con el efectivo.
En un pánico bancario, la disponibilidad limitada de moneda digi-
tal será tan contraproducente como lo es la disponibilidad limitada
de efectivo en una situación semejante actual, pues de hecho, es la
conciencia de la disponibilidad limitada del dinero lo que suscita el
pánico bancario. Más aún, cualquier tipo de racionamiento artifi-
cial de la moneda digital amenazaría la paridad 1 a 1 entre moneda
digital y dinero bancario.55
La respuesta a la cuestión de las corridas bancarias es simple:
como un principio del diseño de la moneda digital, un banco cen-
tral debe ofrecer una garantía de conversión para cambiar el dinero
bancario a moneda digital. Dicho con más precisión, la garantía
ofrecerá suficiente moneda digital para facilitar el cambio de dinero
bancario a moneda digital de acuerdo con la demanda del mercado.
El apoyo del banco central, que ha sido considerado apropiado
para el dinero bancario desde 2007-08, con el propósito de pre-
venir un escenario peor, difícilmente se puede negar cuando, en
una posible crisis bancaria futura, el dinero del banco central es
demandado no sólo por los bancos, sino también por el público
bajo la forma de moneda digital. Lo que no es posible con el papel
moneda (suministrar grandes cantidades de un día para otro, lite-
ralmente) puede hacerse fácilmente con la moneda digital. La ga-
rantía de conversión al dinero del banco central requeriría mucho
menos que la inundación de reservas creada para los bancos por la
vía de programas como el Quantitative Easing de la última década.
En vez de incitar a un pánico bancario catastrófico, la garantía de
conversión del banco central contribuirá a prevenirla, pues la ga-
rantía, así como la certeza de la capacidad del banco central para
cumplirla, reduciría la urgencia de la conversión, disminuyendo
así un temor que, de otro modo, podría incrementarse. Ceterum
censeo: el problema del pánico bancario es un problema del dinero
bancario, no de la moneda digital. De hecho, la moneda digital es
el remedio al problema.

55 Bjerg 2017, 2018.


108 Democratizar el dinero

Principios del diseño de la moneda digital


Una vez introducida, la moneda digital encontrará un buen núme-
ro de competidores y otras formas de dinero. La cuestión de si y
cómo la moneda digital será exitosa en este ambiente, depende en
gran medida de los principios de diseño conforme a los cuales sea
implementada. Los principios relevantes no pueden ser discutidos
aquí en detalle.56 Sin embargo, es preciso al menos mencionar los
principios que pueden conducir a la diseminación de la moneda
digital soberana:
– No debe haber restricciones de grupo en el acceso a la moneda
digital. Como sucesora del dinero en efectivo, la moneda digi-
tal necesita ser un medio de pago universal utilizado por todos
los grupos y para todas las transacciones.
– En lo concerniente a la moneda digital registrada en cuentas,
debe ser integrada, con las reservas interbancarias, en un solo
circuito, incluyendo bancos y no bancos por igual. Las reser-
vas y la moneda digital en cuenta representan el mismo tipo de
dinero del banco central. La política monetaria, en vez de verse
“diluida”, sería mucho más efectiva.
– Convertibilidad completa entre dinero bancario y moneda di-
gital, en ambas direcciones...
– …incluyendo la garantía de conversión del banco central. Esto
se concreta en la prohibición de racionar el suministro de mo-
neda digital.
– Disminución paulatina de la garantía estatal sobre el dinero
bancario hasta que se haya reducido por completo.
– Incremento gradual de la moneda digital por los organismos
públicos.
– En lo concerniente a los canales de emisión de moneda digital,
es necesario que la compra de bonos en el mercado abierto
y el crédito del banco central a los bancos, no sean los úni-
cos canales de emisión. La modificación de la contabilidad del

56 Para una discusión de los principios de diseño de la moneda digital, véa-


se, Meaning et al. 2018, Sveriges Riksbank 2017, 2018, 2018b, Ingves
2018, Kumhof/Noone 2018, IMF 2018, Bjerg 2017, 2018, Huber 2019,
Bindseil 2019.
Joseph Huber. El dinero dominante 109

banco central haría posible desembolsar la moneda digital bajo


la forma de un dividendo ciudadano o, alternativamente, como
un genuino señoreaje para el Tesoro –el monto del cual estará
determinado por el banco central únicamente de acuerdo con
criterios monetarios.57
– El atesoramiento de moneda digital y otras formas de dinero
central, no tendrían por qué generar intereses. (Sólo el crédito
rinde interés, no así el dinero). Sin embargo, si los bancos ofre-
cen intereses a los depósitos en dinero interbancario líquido,
entonces, para evitar fluctuaciones indeseables dentro o fue-
ra de la moneda digital y el dinero bancario, el banco central
puede considerar pagar una tasa de interés igual o similar a los
detentores de la moneda digital.
Un principio adicional es la prohibición de los llamados intereses
negativos. Esto no forma parte sistemática del diseño de la moneda
digital, pero pertenece a este contexto porque algunos economis-
tas defienden la moneda digital para acabar con el efectivo y, para
ello, pretenden imponer intereses negativos en todos los ámbitos.
Estrictamente hablando, los intereses negativos no son un interés
ni pueden ser entendidos como una cuota. Más bien, si el banco
central cobra los intereses negativos a los bancos, esto representa
un impuesto oculto al dinero en una zona legal gris, que se deberá
pagar al Tesoro como parte de la ganancia del banco central. Si los
intereses negativos son cobrados por los bancos a sus clientes y no
son transferidos inmediatamente al Tesoro, esto representa un im-
puesto privado ilegal sobre el dinero en beneficio de los bancos. El
efecto es contraproducente.58 En vez de estimular el gasto adicio-
nal –como (cuestionablemente) se espera que suceda– los intereses
negativos son un incentivo para incrementar el ahorro.
Finalmente, ¿qué hay de los substitutos monetarios de tercer ni-
vel? Las acciones de los fondos mutuos, las monedas complemen-
tarias 1 a 1, las monedas electrónicas y las stablecoins (además de
las monedas digitales sintéticas de segundo nivel), deberán aplicar
las siguientes reglas (algunas de las cuales ya existen):
– Los emisores deben mantener en todo momento una cobertu-
ra del 100 por ciento en el dinero subyacente o bien, en una

57 Mayer 2019.
58 Cf. Huber 2019b.
110 Democratizar el dinero

porción menor, activos muy seguros comprados con dinero de


pago.
– El dinero de pago y los activos adquiridos deben estar denomi-
nados en la moneda doméstica.
– Los emisores de dinero de tercer nivel deben adoptar un ré-
gimen monetario pasivo. Cualquier política activa, como por
ejemplo la compra de activos con su propio dinero de tercer
nivel, debe ser prohibida.
– Todas las monedas y formas de dinero privadas deben estar
denominadas en su propia unidad monetaria, no en la unidad
de cuenta oficial, incluso si está anclada a ella y cubierta en
proporción 1 a 1.
A pesar de las fricciones previsibles relacionadas con la coexis-
tencia de la moneda digital y el dinero bancario, introducir la mo-
neda digital es un paso en la dirección correcta, es decir, hacia el
incipiente cambio de marea del dinero bancario al dinero digital
del banco central. En comparación, los problemas inherentes al do-
minio casi completo del dinero bancario y otros substitutos mone-
tarios, hoy vigente, siguen siendo mucho más graves. Es tiempo,
pues, de reclamar las prerrogativas monetarias soberanas.

Lista de abreviaturas y definiciones

CBDC. Moneda digital del banco central [Central-bank digital currency]


Cripto (cripto-token, criptomoneda). Nuevo tipo de dinero o moneda digital,
que utiliza tecnologías criptográficas para operar en registros descentraliza-
dos, en el que cada entrada es guardada en bloques. Los sucesivos bloques
forman la cadena de bloques o blockchain.
Efectivo. Por dinero en efectivo se entiende únicamente las monedas
metálicas emitidas por el tesoro y los billetes emitidos por el banco central.
Flexibilización Cuantitativa [Quantitative Easing]. Programa por el cual los
bancos centrales compran bonos soberanos y otros títulos a través del sector
bancario a cambio de reservas.
IT. Tecnología de la información y la telecomunicación.
Joseph Huber. El dinero dominante 111

MFI. Institución monetaria financiera, i.e., generalmente un banco comercial


o de inversión.
Moneda digital. En este artículo nos referimos a la moneda digital soberana
emitida por el banco central, en contraste con las monedas digitales privadas.
P2P. Una transferencia directa o un tipo de dinero que va del cliente al com-
prador sin ningún otro tipo de dinero involucrado.
PSP. Proveedor de Servicios de Pago.
RTGS. Sistema de saldos en tiempo real [Real-Time Gross Settlement sys-
tem]. Un sistema de pagos del banco central para el pago interbancario de
reservas, con saldos inmediatos y sobregiros por un día.

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Capitalismo Covid-19, deuda neoliberal y la
necesidad del dinero soberano1
Tim Di Muzio

Esta es una historia similar a la que experimentó el ingeniero bri-


tánico Mayor C.H. Douglas justo antes del inicio de la Primera
Guerra Mundial. Douglas trabajaba en el metro de Londres cuando
sus superiores le anunciaron que no había más dinero público para
continuar con la construcción. El presupuesto se había agotado y
la construcción debía detenerse. Esto le pareció extraño a Douglas,
dado que los materiales, el conocimiento y la fuerza laboral esta-
ban presentes. Lo único que faltaba era el dinero. Pero, ¿por qué?
Después, el 28 de julio de 1914, la Gran Guerra comenzó y súbi-
tamente hubo dinero disponible para todos los esfuerzos de guerra
necesarios. Esto provocó que el ingeniero se lanzara a indagar so-
bre la naturaleza del dinero y la contabilidad capitalista. La Prime-
ra Guerra Mundial fue un “momento de enseñanza” para Douglas,
tal como el COVID-19 lo es para nosotros. Nos enseñará muchas
cosas sobre nuestros amigos, familiares, colegas, vecinos y comu-
nidades. Impartirá lecciones sobre la manera en que pensamos el
trabajo, la salud, la educación, los sistemas de cuidado para niños
y los propios estándares bajo los que exigimos cuentas al gobierno.
Pero también nos enseñará algo sobre el dinero, quién lo controla
y qué podemos hacer con él para promover comunidades sanas y
prósperas en una época en que la fe en nuestros líderes políticos y
el sistema financiero está siendo sometida a una prueba apremiante
y crítica.
A medida que el COVID-19 se esparce alrededor del mundo,
amenazando las operaciones “normales” del capitalismo global,
los gobiernos de centro, izquierda y derecha han lanzado amplios
paquetes de estímulos con el fin de estabilizar la hemorragia fiscal
provocada por el cierre de negocios y el incremento del desempleo.
Esta crisis se intensifica por las montañas de deuda de empresas y
consumidores acumuladas durante años para mantener los hogares
a flote y los negocios en funcionamiento. Como argumento junto

1 El autor agradece a Lewis Powell por sus comentarios críticos al borrador


de este texto y a Tim Onslow por su edición y sugerencias.
118 Democratizar el dinero

con Richard H. Robbins en nuestro libro Debt as Power, el mundo,


en efecto, está inundado por la deuda.
Sorprendentemente para algunos, contra todas las creencias en
la “disciplina fiscal” y los llamados “presupuestos equilibrados”,
los gobernantes de todo el mundo han anunciado veloz y colec-
tivamente gastos en el orden de los billones. Cuando se trata de
preservar y fijar el lugar de las relaciones económicas que estruc-
turan la sociedad (trabajador-empleado, inquilino-rentista, deu-
dor-acreedor) parece que el dinero no es un problema en absoluto.
En el presente, nadie conoce el monto total de tales gastos, aunque
ciertamente exceden a los rescates que atestiguamos durante la Cri-
sis Financiera Global de 2007-8. De hecho, el Financial Times ha
llamado a esta extravagancia “la mayor oleada de préstamos en la
historia”, y la fiesta apenas comienza. A medida que la pandemia se
profundiza y el deterioro económico se agudiza, es muy probable
que sigamos viendo este tipo de medidas políticas en las semanas
y meses venideros. Como el economista liberal y animador del ca-
pitalismo Milton Friedman declarara una vez a regañadientes, en
medio de la crisis económica de la década de 1970: “ahora todos
somos keynesianos”. Recordemos que, para Keynes, el gobierno
debe gastar en momentos de declive económico –particularmente
en una depresión– e incrementar impuestos y generar superávits
para pagar la deuda cuando la economía se está sobrecalentando.
Esta parecía ser la única solución para Keynes y sus acólitos pos-
teriores. Este pensamiento está basado en la simple idea de que
durante una depresión los negocios no contratan más trabajado-
res, ni incrementan ni expanden su producción debido a que en el
mercado hay una menor demanda de bienes y servicios. La única
entidad que puede gastar durante una depresión para reestablecer la
marcha de la economía y aliviar la miseria de los trabajadores es el
propio Estado. Como hemos ido descubriendo una crisis capitalista
tras otra, el gobierno es realmente el “último recurso”.
Aunque es muy pronto para anticipar una depresión económica,
sabemos que el mundo no ha visto estos niveles de rescates guber-
namentales desde la Gran Crisis Financiera de 2007-8. En aquella
ocasión, la mayor tajada del gasto gubernamental se dirigió a las
empresas y mercados financieros, no a las clases trabajadoras, que
siguieron batallando, a veces sosteniendo dos o más trabajos y au-
mentando su deuda para sostener un nivel de vida básico. De ahí
surgió la reprimida revuelta del 99 por ciento, en el trasfondo de
Tim Di Muzio. Capitalismo Covid-19, neoliberalismo... 119

la Gran Crisis Financiera, que se esfumó globalmente casi tan rá-


pidamente como surgió. Durante aquellos días Naomi Klein (véa-
se su libro La Doctrina del Shock) solía citar otra observación de
Friedman, según la cual “sólo una crisis –real o percibida– produce
un cambio real. Cuando esa crisis acontece, las acciones que se to-
man dependen de ideas que flotan en el aire. Esta es, creo, nuestra
función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes,
mantenerlas vivas y disponibles hasta que lo políticamente impo-
sible se vuelva políticamente inevitable”. Después de la crisis de
los años setenta en el corazón mismo del capitalismo, y de la crisis
de deuda de los ochenta, los gobiernos se desembarazaron del key-
nesianismo para adoptar políticas más neoliberales o favorables al
mercado, ya que el mercado mundial de bonos y las agencias de ca-
lificación crediticia temían que se produjeran déficits gubernamen-
tales excesivos y aumentos en la relación entre la deuda nacional y
el PIB. Esto se conoció como crisis fiscal del Estado.
Décadas más tarde, la crisis financiera mundial hizo un agujero
en el tejido neoliberal y en el laissez-faire corporativo, pero no
desacreditó suficientemente el conjunto de políticas neoliberales,
como muchos predijeron. Sin duda, los gobiernos siguieron gas-
tando más de lo que percibían como ingresos, pero todo ello bajo
la mirada vigilante y potencialmente punitiva de las agencias de
calificación crediticia y el mercado de bonos. Y utilizando la ex-
cusa de la deuda nacional como un arma, las poblaciones cayeron
víctimas de diversas políticas de austeridad neoliberal. Actualmen-
te, los inmensos retos que el COVID-19 plantea nos ofrecen otro
momento aleccionador sobre las “ideas que flotan en el aire” y creo
que en este breve comentario vale la pena discutirlas aunque sea de
manera somera.
Debemos partir del reconocimiento de que, en cierta medida,
los gobiernos tienen una camisa de fuerza cuando se trata de pro-
ducir nuevo dinero debido a que no ejercen su soberanía en materia
de creación monetaria. En primer lugar, si bien los gobiernos tie-
nen cierto control sobre –y se benefician de– la creación de billetes
y monedas, no están a cargo de la emisión de la oferta monetaria.
Este papel, en su mayor parte, es desempeñado por los bancos co-
merciales al conceder préstamos a quienes están dispuestos a en-
deudarse. En las economías avanzadas, esta es la principal fuente
de nuevo dinero, el cual es creado como una deuda que se le debe
a los bancos comerciales. Este poder de emitir préstamos es capi-
120 Democratizar el dinero

talizado, pues los bancos se benefician de los intereses y las cuotas


que cobran sobre el dinero que prestan. En última instancia, esto
beneficia a los dueños de los bancos comerciales, quienes obtie-
nen ganancias elevando el precio de las acciones y los dividendos.
Como demostró un estudio reciente del Motivaction International
and the Sustainable Finance Lab, la mayoría de las personas no
está al tanto de este hecho. En este punto vale recordar que en las
economías capitalistas avanzadas, más del 90 por ciento del di-
nero es digital –dinero que existe como registro numérico en las
pantallas de las computadoras– y que la deuda y el crédito se ad-
ministran bajo los principios de la contabilidad de doble entrada.
A diferencia de lo que Keynes y otros han sugerido, los depósitos
no son necesarios antes de que se emita un préstamo. Los présta-
mos crean los depósitos, no lo inverso. A mayor cantidad de prés-
tamos solicitados por los individuos, los negocios y los gobiernos,
se crea más dinero en la economía, el cual, si no es vertido a los
mercados financieros, generalmente aumenta el PIB nominal. Por
ejemplo, si el gobierno de cualquier país le diera a cada persona
un crédito de $1,000 depositados a sus cuentas bancarias, y todas
ellas lo gastaran comprando acciones de compañías, esto inflaría
el valor de los activos financieros sin contribuir un ápice al PIB.
Dicho simplemente, tales acciones no incrementan la producción y
el consumo porque nadie está gastando el dinero en ello. La Teoría
Monetaria Moderna explica este punto, pero como sus proponen-
tes se esfuerzan en señalar, se trata primordialmente de una teoría
descriptiva del dinero, y tiene menos que decir en lo concerniente
a los procesos de poder (algunos dirían: la lucha de clases) que ha
conducido al sistema monetario-fiscal vigente, o a las alternativas a
dicho sistema (véase Sovereign Money, de Joseph Huber). En tanto
creación histórica y humana –no algo dirigido desde lo alto por la
mano de un Dios que llevara en el corazón el interés público– esto
es algo que tenemos el poder de cambiar. Discutiremos esto más
adelante, pero por ahora…

Lección 1
Si nadie se endeuda, nuestras economías capitalistas se contraerían
severamente, pues la vasta mayoría de nuestro dinero es creada
como deuda. Es por esto que las élites financieras se vieron sacu-
didas durante la crisis de 2008: tenían temor de que el crédito se
detuviera, y el crédito es como la sangre del capitalismo global.
Tim Di Muzio. Capitalismo Covid-19, neoliberalismo... 121

Pero el hecho de que nuestros gobiernos democráticos no estén


en control de la producción de la vasta mayoría del nuevo dine-
ro, trae consecuencias perversas para la mayoría de la sociedad,
una contradicción inherente que se manifiesta durante crisis como
la del COVID-19. Súbitamente, como si se tratara de una econo-
mía de guerra, hay dinero suficiente para prácticamente cualquier
cosa, cuando meses antes de la pandemia nuestros líderes se arro-
dillaban ante los dioses de la disciplina fiscal y los presupuestos
equilibrados –o al menos de palabra suscribían estos principios–.
El principal problema con el vigente sistema fiscal-monetario es
que esos estímulos resultan en el incremento masivo del déficit
gubernamental y la deuda nacional, lo que más tarde puede utili-
zarse, una vez que la crisis inmediata termine, como un arma para
neoliberalizar la economía aún más. Esto significará un regreso al
mantra de la disciplina fiscal y los presupuestos equilibrados, una
mayor privatización de los activos públicos y mayores cortes a los
servicios públicos, entre otras políticas potencialmente dañinas. En
el libro Debt as Power, Richard H. Robbins y yo llamamos a este
proceso “nexo deuda–neoliberalismo”.
Esto tiene efectos adversos en la sociedad porque el vigente sis-
tema fiscal-monetario dicta lo siguiente: si los gobiernos quieren
gastar más dinero del que ingresan a través de los impuestos, mul-
tas, cuotas y la privatización de los activos públicos, están obliga-
dos a endeudarse con una fuente externa. Y típicamente, esa fuente
es el 1 por ciento de la población (véase el trabajo de Sandy Hager,
reportado en el Financial Times).
¿Pero cuáles son esas fuentes externas?
Existen tres fuentes principales, pero sólo dos de ellas resultan
en la creación de nuevo dinero que entra en la economía como
deuda gubernamental. En primer lugar, el gobierno puede pedir di-
nero a los bancos comerciales a cambio de títulos de deuda (por
ejemplo, Estados Unidos financia su déficit a través de notas del
tesoro, billetes y bonos), pero esto está limitado a la cantidad de
deuda gubernamental que los bancos desean tener. Dado que en
tiempos normales estas inversiones suelen tener rendimientos más
bajos que las inversiones alternativas, los directivos de los bancos
limitan el monto de deuda gubernamental en sus portafolios. Así
que, mientras los préstamos de los gobiernos y los bancos comer-
ciales crean dinero nuevo (un activo para el banco, una deuda para
el gobierno), existen límites a la cantidad de dinero que puede ser
122 Democratizar el dinero

creado de esta manera, pues depende de la cantidad de deuda esta-


tal que los bancos comerciales deciden tener en sus hojas de balan-
ce, y de qué tan solvente se considere a ese Estado.
Otra forma en que los gobiernos pueden pedir dinero, consiste
en vender sus títulos de deuda en los mercados de capital a los
inversionistas institucionales tales como los fondos de pensión,
fondos de cobertura, fondos mutuos o fondos soberanos. También
pueden vendérselos a individuos y compañías (si bien estos dos
últimos juegan un papel menos importante). Pero aunque los inver-
sionistas institucionales pueden comprar títulos de deuda guberna-
mental, lo cual engrosa las arcas del gobierno, esta práctica no crea
ningún dinero nuevo, simplemente lo redistribuye –de personas
que tienen ahorros hacia el gobierno–. Posteriormente, el gobierno
puede poner este dinero a circular en la economía de diferentes for-
mas. Las limitaciones que tiene el endeudamiento con los bancos
comerciales y los inversionistas institucionales es la razón por la
que existe una tercera forma de traer dinero nuevo a la existencia,
que es la principal elección política durante las crisis económicas
y financieras más severas: el banco central puede comprar deuda
del gobierno.
Mientras que las dos primeras opciones están limitadas teóri-
camente, el respaldo del banco central para comprar deuda guber-
namental no lo está. Si bien la mayoría de los bancos centrales
debe mantenerse independiente del gobierno, y tiene la misión de
establecer las tasas de interés y monitorear la inflación, durante los
periodos de crisis como el que atravesamos, los bancos centrales
pueden comprar tanta deuda gubernamental como se requiera para
reforzar la economía. Básicamente, se trata de una operación digi-
tal en una hoja de balance. Tenemos la vieja idea de que los bancos
centrales simplemente “imprimen dinero” (y esto puede conducir a
una confusión entre la gente), pero la gran mayoría de la creación
de nuevo dinero es digital –no se necesita de ninguna imprenta y
debemos dejar de hablar de “encender la imprenta de dinero”, pues
ello constituye un vestigio del pasado–. Todo lo que el banco cen-
tral tiene que hacer es aceptar los títulos de deuda del gobierno, a
cambio de depositar dinero en la cuenta del gobierno, que general-
mente se encuentra registrada en el banco central. El banco central,
evidentemente, querrá continuar monitoreando la inflación a medi-
da que los gobiernos gasten el dinero recién creado, mientras que la
Tim Di Muzio. Capitalismo Covid-19, neoliberalismo... 123

estrategia de distribución del nuevo dinero estará determinada por


la política pública del Estado.
Pero las dos formas de creación de nuevo dinero –el préstamo a
los gobiernos por parte de bancos comerciales o bancos centrales,
y la puesta en circulación de dinero redistribuyendo el ahorro de
los inversionistas institucionales– llevan al aumento de la deuda, lo
que virtualmente garantiza una austeridad gubernamental propor-
cional más tarde: mayores impuestos, cortes en el gasto público y
privatización de los activos públicos, sin mencionar la poca ima-
ginación que existe sobre la manera en que los gobiernos pueden
ser una fuerza democrática efectiva para el bien en la vida de las
personas. De lo anterior se deriva la…

Lección 2
Como antes señalamos, la manera actual de organizar las finanzas
del gobierno no es natural ni inevitable. En el curso de la formación
del Estado-nación, ningún buen samaritano con el corazón puesto
en el interés público diseñó e impuso el sistema fiscal monetario.
Este sistema es producto de luchas de poder históricas y, en tan-
to producto histórico, puede ser transformado. Esta es la segunda
lección: el vigente sistema fiscal no fue dictado del cielo por Dios;
existen alternativas reales y prácticas al crecimiento de los déficits
fiscales, los cuales sólo contribuirán a profundizar políticas noci-
vas para la salud de nuestra economía y nuestra sociedad.
Entonces, ¿cuál es la alternativa?
Si queremos evitar regresar a la austeridad neoliberal después
de la crisis, debemos movilizarnos alrededor de una idea coherente.
Con todo lo benéfico que fue, el movimiento Occupy Wall Street
fracasó en introducir cualquier cambio sustantivo porque era, en
esencia, una cacofonía de voces confusas sin una agenda política
clara. El movimiento se preguntó: ¿cuál es nuestra demanda? El
consenso para el cambio efectivo nunca se produjo. Y el poder ama
la oposición fragmentada.
Yo argumentaría que, en la presente crisis, quienes queremos
ver un mundo mejor para nuestras familias y las generaciones futu-
ras debemos consultar la idea más progresista “flotando en el aire”:
el dinero soberano –una idea, debemos aclarar, que nunca fue vis-
lumbrada ni por los keynesianos ni por los partidarios del libre
mercado–. Aunque los detalles técnicos de cómo realizar este pro-
yecto, así como los arreglos y contrapesos institucionales para es-
124 Democratizar el dinero

tablecer tal sistema, deben debatirse, en líneas generales el dinero


soberano es la idea según la cual los gobiernos democráticos deben
estar en control de la nueva creación monetaria, y el nuevo dinero
debe ser emitido como un crédito público o dividendo basado en la
productividad de la economía. Fuera de la emergencia ambiental y
la pandemia del COVID-19, los mayores retos de la actualidad son
la escasez de dinero público, la creación de dinero privado como
deuda, y la necesidad de construir un sistema económico que fun-
cione en beneficio de todos, no únicamente del 1 por ciento y su
obsesión con sus tasas de retorno diferenciales.
Hay problemas adicionales con la contabilidad capitalista que
también deben ser resueltos y de los que he escrito con Leonie No-
ble en The Coming Revolution y con Richard H. Robbins en Debt
as Power y Anthropology of Money.
También vale la pena mencionar que hay mucha gente debatien-
do la posibilidad del Green New Deal. Ahora que sabemos que de
alguna manera u otra el gobierno siempre podrá encontrar dinero
durante una crisis (y ya que, sin lugar a dudas, también estamos
inmersos en una emergencia climática) los defensores del Green
New Deal deben entender que, dentro del vigente andamiaje fiscal,
el gasto que ese proyecto representa nos llevará a más deuda y,
por lo tanto, a más austeridad en el futuro. Es por ello que todos
aquellos que quieren luchar contra la emergencia climática deben
también volverse defensores del dinero soberano.
Tras el surgimiento de la pandemia y las respuestas consecuen-
tes de los gobiernos, algunos comentaristas han sugerido (con gra-
dos diferentes de ironía) que “ahora todos somos partidarios de
la Teoría Monetaria Moderna”. Ciertamente, la evidencia empíri-
ca continúa acumulándose a favor de esta teoría. Sin embargo, así
como la declaración de Friedman sobre la victoria del keynesia-
nismo antecedió a su sustitución por el neoliberalismo, el actual
paradigma dominante y quienes más se benefician de él no cederán
el poder simplemente porque sus críticos están en lo “correcto”. No
es suficiente ser momentáneamente reivindicado por las acciones
de los gobiernos en el presente, si el desenlace resulta en otra espi-
ral dentro del nexo deuda-neoliberalismo.
Si continuamos por el camino en el que hoy nos encontramos,
es probable que veamos una intensificación de la austeridad neoli-
beral postcrisis, con más sufrimiento y privaciones sociales innece-
sarias, particularmente grave con los más vulnerables de nuestras
Tim Di Muzio. Capitalismo Covid-19, neoliberalismo... 125

comunidades. En lo personal, no deseo vivir en un mundo así cuan-


do hay alternativas al vigente sistema fiscal-monetario. El momen-
to para implementar el dinero soberano es ahora, y lucharé junto a
aquellos que estén dispuestos a “oponer los brazos a este torrente
de calamidades, y darles fin”.2

2 Hamlet, III,1
Consecuencias y obstáculos internacionales en la
Reforma del Dinero Soberano
Mark Young

Apoyo y defiendo la idea de que la Reforma Monetaria, tal como


ha sido definida por sus proponentes, tiene el potencial de cambiar
para bien la vida de las personas alrededor del mundo. Sin em-
bargo, antes de poder considerar su implementación completa en
escala nacional e internacional, hay numerosos obstáculos y con-
secuencias potenciales que debemos discutir. Estos obstáculos y
consecuencias atañen a los posibles efectos y afectaciones sobre
los sistemas de libre mercado y nuestra estructura geopolítica, ins-
tituciones y gobiernos. Los posibles efectos y soluciones que se
discuten a continuación están relacionados con las implicaciones
internacionales de la reforma monetaria. Otras consideraciones de
índole nacional que deben resolverse antes de implementar la re-
forma, no son abordadas en este texto.
En última instancia, la reforma monetaria soberana no debe ser
convertida en una competencia entre naciones que buscan cómo
utilizar el dinero soberano para beneficiarse de los demás, tal como
se utiliza hoy bajo el sistema existente, sino que debe ser una re-
forma que establezca un terreno parejo para todos los países y que
permita a los ciudadanos de todos ellos elevar su nivel de vida, me-
jorar sus infraestructuras y economías nacionales y remediar males
sociales de larga data de una manera justa y equitativa.

La Reforma Monetaria en un solo país


Una de las primeras preguntas que se presenta al discutir la refor-
ma monetaria en escala internacional, es si una reforma monetaria
puede implementarse en el vacío, por un solo país, manteniendo in-
tacto el sistema de deuda que rige a los demás países. Por ejemplo,
¿podrían Canadá o México implementar una reforma monetaria
por sí mismos, sin considerar cómo funcionan los sistemas mone-
tarios de las demás naciones? La historia ha mostrado (en la Ale-
mania de la primera posguerra, Venezuela, Zimbabue, entre otros)
que esto podría provocar que otros países (particularmente Estados
Unidos) y el sistema bancario internacional, actuaran para obstacu-
128 Democratizar el dinero

lizar su creación y tomar represalias. Supongamos que Canadá, u


otro país semejante, adoptara una reforma monetaria soberana que
le permitiera crear dinero como un activo libre de deuda, y gastarlo
en la economía, eliminando así la necesidad de transacciones me-
diadas por bonos gubernamentales, préstamos de cualquier tipo y/o
recaudación de impuestos para financiar el gasto gubernamental.
La respuesta más probable de los demás países y el sistema
bancario (el Fondo Monetario Internacional y tenedores de bonos)
sería la implementación de diversas sanciones y penalizaciones
contra Canadá. Estas sanciones serían semejantes a las que se han
aplicado históricamente cuando otros países han comenzado a im-
primir dinero para pagar sus deudas (como Alemania después de
la Primera Guerra Mundial) y/o financiar los gastos del gobierno
y los programas para impulsar la economía (como Zimbabue). Un
ejemplo reciente se presentó cuando Zimbabue comenzó a impri-
mir dinero en exceso a principios de los 2000. Estados Unidos emi-
tió una serie de órdenes ejecutivas, siendo la más reciente la E.O.
13469, que añadieron un nuevo criterio al que debieron ceñirse los
funcionarios del gobierno de Zimbabue y las entidades bajo pro-
piedad o control del gobierno. Básicamente, esto congeló los acti-
vos internacionales de Zimbabue y restringió la inversión en diver-
sos sectores, exacerbando sus problemas económicos nacionales y
asegurando un colapso económico o un cambio de políticas. Ni en
el ejemplo de Zimbabue ni en el caso de Alemania, estos países de-
jaron de participar en el sistema de la deuda, simplemente trataron
de responder a él imprimiendo dinero en beneficio de sus ciudada-
nos. Bajo la reforma monetaria soberana, Canadá, como gobier-
no, podría deslindarse completamente del sistema global fundado
sobre la deuda. En mi opinión, esto provocaría una respuesta aun
mayor de los otros países (particularmente los Estados Unidos) y el
sistema bancario internacional, pues ello podría ser visto como un
precedente a seguir por otros países y tendría el potencial de soca-
var el sistema bancario y monetario internacional que ha permitido
la hegemonía y el control económico de las mayores economías
sobre las pequeñas.
Otro experimento mental que podríamos considerar es lo que
sucedería si Estados Unidos implementara primero la reforma mo-
netaria. Dado que Estados Unidos es actualmente la mayor econo-
mía del mundo y su dólar actúa como la moneda de reserva para
las transacciones globales, es probable que la respuesta de los otros
Mark Young. Consecuencias y obstáculos internacionales... 129

países y el sistema bancario internacional fuera diferente. Si en


Estados Unidos surgieran un movimiento vigoroso y una oleada de
apoyo público y legislativo a la reforma monetaria, es muy proba-
ble que, incluso antes de ser implementada, esto desencadenara un
efecto dominó y que otros países comenzaran a buscar cambios y
legislaciones semejantes. Bajo este escenario, considero, surgirían
nuevos problemas a partir de lo que podemos denominar creación
competitiva de dinero soberano. Esos problemas resultantes son el
centro de las cuestiones de índole internacional que este artículo
trata.

¿Cómo harán las naciones para administrar el dinero creado


bajo la Reforma Monetaria?
Bajo el sistema vigente, la capacidad de una nación, empresa o
individuo de obtener dinero basado en la deuda, depende de su
capacidad de devolver el dinero a través de la recaudación fiscal
(para los gobiernos), las ganancias (para las empresas) o el ingreso
(para los individuos). Todos los gobiernos, empresas e individuos
son tratados como entidades orientadas hacia la ganancia, y sus
ingresos deben ser iguales a sus gastos. La diferencia entre egresos
e ingresos es llamada, respectivamente, ganancias o pérdidas (para
las empresas), ahorro o bancarrota (para los individuos), y deuda o
déficit (para los gobiernos).
Esta estructura, fundada en la deuda, refleja la columna verte-
bral del sistema de contabilidad bajo el que operamos. Ello permite
a los gobiernos, negocios e individuos actuar dentro del sistema
en el que el valor monetario puede ser verificado y conservar la
confianza. Si bien este sistema es apropiado para las empresas e
incluso para los individuos en cierto nivel, cuando las naciones y
los gobiernos tienen que operar bajo el mismo sistema, la gente,
las ciudades, los Estados y las economías sufren. Esto es así por-
que de las tres entidades (individuos, empresas y gobiernos), los
gobiernos son los únicos que por su naturaleza funcionan sin estar
orientados hacia la ganancia, pues dependen de la recaudación de
impuestos y la deuda para llevar a cabo sus funciones. Las em-
presas y los individuos dependen del ingreso de sus clientes y los
salarios de sus empleados.
El cambio fundamental que la reforma del dinero soberano pro-
vee, es que los gobiernos de los países no tendrían que operar bajo
este sistema y podrían crear dinero como un activo para gastar-
130 Democratizar el dinero

lo en la economía en la medida que haga falta. Esta acción sería


en extremo beneficiosa para una nación, sus ciudadanos y para el
medioambiente en su conjunto, pero la dificultad sigue estando en
que la reforma del dinero soberano, tal como es propuesta actual-
mente, no ofrece un sistema de vigilancia sobre el nuevo dinero
creado entre naciones, de suerte que el sistema actual debe ser re-
emplazado por un sistema que pueda rendir cuentas y en el que se
pueda confiar.
Si no existe tal sistema de rendición de cuentas, ¿qué mecanis-
mo podría erigirse para controlar la creación monetaria de una o
varias naciones, facultad que encierra un cierto peligro? Bajo la
reforma del dinero soberano, si fuera aplicada internacionalmente,
habría 195 naciones creando dinero según su propia conveniencia.
Esto sería una práctica peligrosa considerando el nivel de compe-
tencia entre las naciones por las ventajas económicas y militares.
El potencial colapso de un sistema tal debido a la creación excesiva
de dinero, podría desalentar el apoyo a la reforma monetaria. Dicho
brevemente, las naciones deben trabajar en conjunto para diseñar
un sistema de contabilidad basado en la creación de dinero como
un activo, para sustituir al sistema vigente utilizado por los gobier-
nos. El vigente sistema internacional de convenciones contables
puede seguir siendo usado por el capitalismo de libre mercado por
las empresas y los individuos.
Desarrollaré este punto mediante un ejemplo. Supongamos que
cuatro países implementan la reforma del dinero soberano: Rusia,
China, Estados Unidos e Irán. Elijo intencionalmente estos países
debido a los intereses geopolíticos que cada uno representa y para
demostrar cómo un poder monetario soberano sin contrapesos,
traería consigo consecuencias no deseadas.
Tomemos primero a Rusia. Las estrategias geopolíticas de Ru-
sia probablemente incluirían el deseo de reconquistar su estatus
global de súper potencia, incrementando su influencia en Europa
del este y haciendo crecer su economía para competir con Alema-
nia, China y Estados Unidos. No es difícil imaginar que para al-
canzar estos objetivos, podría multiplicar por diez su presupuesto
militar, utilizando dinero soberano, hasta equiparar su gasto militar
al de Estados Unidos. Adicionalmente, es probable que utilice di-
nero soberano de diversas formas (justas o no) para incrementar
su influencia en la región, fortalecer su economía y consolidar la
dictadura de Putin.
Mark Young. Consecuencias y obstáculos internacionales... 131

Las estrategias de China incluirían convertirse en la mayor


economía del mundo, incrementando su porción en la producción
global de bienes vendidos en el mercado y manteniendo el mando
del partido único comunista y su influencia sobre la sociedad y la
industria. China podría subsidiar sus industrias, de las cuales ya
posee un 30 por ciento, utilizando dinero soberano para pagar los
salarios de los empleados de las fábricas del país, permitiendo así
a las compañías Chinas bajar sus precios en el mercado global para
incrementar su tajada en el comercio global. En el plano políti-
co, podría utilizar dinero soberano para ampliar el estado policial,
comprar la obediencia y sofocar los movimientos democráticos.
Seguramente Irán querría mantener su teocracia, respaldar a su
economía sancionada, incrementar su influencia en Medio Oriente
y fortalecer a su ejército para contrarrestar las agresiones reales y
percibidas de Israel y Estados Unidos. Irán, así, podría utilizar el
dinero soberano para aumentar sustancialmente el gasto militar y
económico, mientras que al mismo tiempo incrementaría el finan-
ciamiento hacia actores no nacionales que trabajaran para deses-
tabilizar a los gobiernos de sus enemigos de la región y de Israel.
Finalmente, Estados Unidos intentaría mantenerse como el país
con el mayor ejército, la mayor economía, y como la única super-
potencia en el mundo. No es difícil vislumbrar que Estados Unidos
respondería a las estrategias geopolíticas de estas y otras naciones
similares, haciendo lo propio con su gasto militar, implementando
tarifas y sanciones a China y otros países para combatirlos econó-
micamente, y posiblemente tomando acción militar para neutrali-
zar amenazas futuras percibidas.
Las demás naciones tendrían sus propios objetivos y estrategias
geopolíticos y empujarían la creación soberana de dinero hacia la
competencia entre naciones, en vez de cumplir el objetivo de crear
soluciones que beneficien a la humanidad. Sin restricciones, reglas
ni límites a la creación soberana de dinero, no hay razón para creer
que una nación no utilice este poder para cumplir sus objetivos
geopolíticos. Esta cuestión resultaría en una nueva carrera arma-
mentística sin límite, en el desvanecimiento de la frontera entre las
naciones y su sector privado debido al subsidio de las industrias
para el beneficio competitivo o para el clientelismo, y el gasto del
dinero soberano para el aplastamiento de las posturas y los movi-
mientos democráticos.
132 Democratizar el dinero

Actualmente, las naciones no pueden arbitrariamente pedir


prestado o gastar dinero sin límites, pues actúan dentro del sistema
de pesos y contrapesos que ofrece el sistema monetario basado en
la deuda. Así que la aceptación de un nuevo sistema de pesos y
contrapesos que beneficie a las naciones y sus ciudadanos mucho
más que el sistema vigente, es una exigencia razonable.

El uso nacional del dinero soberano


La pregunta de cuánto dinero soberano puede crear una nación, nos
lleva a la siguiente cuestión: para qué puede o debe ser utilizado
–y de manera más importante: para qué no debe ser utilizado–.
Evidentemente, puede ser utilizado para cualquier cosa, pero la
cuestión es establecer la mejor forma de proceder considerando las
posibles consecuencias señaladas anteriormente. Surgen dos pre-
guntas principales. Primero, ¿debe el dinero soberano libre de deu-
da ser utilizado para subsidiar empresas orientadas a la obtención
de ganancias, lo que podría resultar en una injusta manipulación
de la libre competencia? En segundo lugar: ¿el poder soberano de
creación monetaria debe ser utilizado para el gasto militar, lo que
podría resultar en una carrera armamentista y en el crecimiento
exponencial del complejo industrial militar? Si las naciones sim-
plemente acordaran no utilizar el dinero soberano para la manipu-
lación de las empresas con fines de lucro o para el gasto militar,
estas consecuencias podrían evitarse.
Las cuestiones relativas a la manera en que el dinero será con-
trolado y cómo será utilizado, actualmente no están siendo consi-
deradas o debatidas en nuestras conversaciones sobre la reforma
monetaria, pero debemos plantearlas si es que queremos estar pre-
parados para la oposición que seguramente surgirá. Estos proble-
mas no son insolubles, y nuestro trabajo como defensores de la
reforma monetaria es explorar las soluciones en anticipación de
los probables argumentos contra nuestras propuestas. Una solución
obvia al problema del monto de dinero soberano y su utilización en
una nación, consistiría en utilizar una fórmula consensuada, basada
en datos como la población y el crecimiento esperado, el estándar
de vida mínimo, la infraestructura capitalista y pública, entre otros
muchos datos. Una fórmula podría establecer un sistema justo para
el control de la creación de dinero soberano, permitiendo a la na-
ción satisfacer las necesidades básicas de la población, eliminar la
necesidad de endeudarse con los bancos y otras naciones, permitir
Mark Young. Consecuencias y obstáculos internacionales... 133

a las naciones apoyar el crecimiento de las industrias capitalistas


que compiten en el mercado y asegurar que se alcancen los objeti-
vos de empleo y nivel de vida.

El papel de la ONU en la reforma monetaria


En última instancia, las Naciones Unidas tal vez sean el mejor
lugar para el diseño y la eventual implementación de la reforma
monetaria, por varias razones. En primer lugar, nuestro sistema
monetario es global por naturaleza, y los problemas globales re-
quieren soluciones globales. En segundo lugar, es el único organis-
mo global que hoy integra a 195 naciones como miembros o países
reconocidos. En tercer lugar, en el pasado la ONU ha alcanzado
acuerdos globales similares, los cuales han requerido de negocia-
ciones entre varios países para alcanzar consensos o tratados, como
las convenciones ambientales o de derechos humanos, o como los
acuerdos para el control nuclear. Si estos acuerdos son introducidos
apropiadamente, y si son respaldados por los poderes mayores, las
naciones podrían trabajar conjuntamente y llegar a un consenso
sobre los mejores usos de la reforma monetaria y acordar la im-
plementación de reformas del mismo espíritu. La utilización de las
Naciones Unidas también ofrecería un marco general a –y volvería
más factible– una gran negociación política entre naciones para en-
frentar el problema de la recaudación fiscal, los salarios vitales, el
ingreso universal básico, el pleno empleo y muchos otros asuntos
de importancia.
Este artículo no se ha propuesto ofrecer las soluciones defini-
tivas a las preguntas y dificultades enlistadas, sino simplemente
ofrecer una aproximación teórica útil para una discusión posterior
entre los defensores de la reforma monetaria. Eventualmente, las
naciones tendrán que enfrentar estos problemas, en conjunto y se-
paradamente, si aspiran a que la reforma monetaria sea exitosa, y
por la simple razón de que quienes se oponen a ella utilizarán es-
tos argumentos para desalentar el cambio, alertar sobre un colapso
económico y resaltar las posibles consecuencias negativas de la
reforma monetaria.
Una solución viable a la crisis económica
Robert Poteat

El 23 de diciembre de 2013 se cumplió el centésimo aniversario


de la firma de la Ley de la Reserva Federal. Esta ley es, presumi-
blemente, el mayor ataque contra la humanidad de la historia. Es
la culminación de siglos de corrupción política, financiera, intelec-
tual y moral. La corrupción sólo ha aumentado en los cien años de
historia del Sistema Bancario de la Reserva Federal. El propósito
declarado de esta ley: establecer la creación de los Bancos de la
Reserva Federal, proveer una moneda elástica, ofrecer medios para
redescontar papel comercial, establecer una supervisión más efec-
tiva sobre los bancos en Estados Unidos, entre otros objetivos. Esta
ley confirió el poder y el privilegio de crear la oferta monetaria a
un cártel de bancos privados, el Sistema Bancario de la Reserva
Federal. Sin embargo, ese poder está asegurado y reservado para el
Congreso de los Estados Unidos en el Artículo I, Sección 8, Cláu-
sula 5, de la Constitución de los Estados Unidos.
Esta ley, en efecto, estableció los Bancos de la Reserva Fede-
ral. Si la “moneda elástica” es un eufemismo para la inflación, el
sistema ha cumplido su propósito. Ciertamente, el sistema redes-
cuenta el papel moneda en beneficio del sistema monopólico y en
perjuicio de los ciudadanos. Desde la aprobación de la reforma,
hemos tenido diecinueve recesiones, incluyendo dos depresiones
mayores, demostrando que la supervisión bancaria es una farsa trá-
gica. ¿Quién conoce el significado de la vaga frase “entre otros
objetivos” contenida en la ley? Posteriormente la ley fue enmen-
dada para incluir el requerimiento de la conservación del empleo.
Esto también se ha convertido en un catálogo de fallas del sistema.
El fracaso del Sistema de la Reserva Federal es oscurecido por la
corrupción políticamente manipulada de las estadísticas sobre el
desempleo.
El sistema crea la oferta monetaria de la nación mediante la
creación de deuda. La deuda es llamada eufemísticamente crédito.
En todo caso, crédito y deuda son lo mismo. Esto se hace mediante
trucos de contabilidad llamados a menudo expansión de depósitos
136 Democratizar el dinero

de reserva fraccional.1 Este poder de emisión de deuda utilizada


como dinero, confiere al cártel de bancos privados el poder sobre
el resto de la sociedad no sólo porque determina cuánta deuda es
puesta en circulación y retirada como dinero, sino porque da al
cártel el poder de determinar quién obtiene dinero y para qué pro-
pósitos. La guerra tiene preferencia sobre la infraestructura física
y sobre la infraestructura humana tal como la educación y la salud.
La ley fue aprobada justo antes de que Estados Unidos entrara a
la Segunda Guerra Mundial. La guerra fue financiada mediante el
crédito bancario, causando el mayor incremento de deuda nacional
hasta ese momento. Desde entonces, la deuda nacional se ha ex-
pandido exponencialmente y ha sido utilizada como un poder para
concentrar la riqueza en manos privadas que controlan el gobierno,
las fuentes de información, la producción y la educación. Desde
la Segunda Guerra Mundial, la economía de los Estados Unidos
ha sido cooptada con el fin de preparar y llevar a cabo guerras de
forma casi ininterrumpida. La guerra representa un esfuerzo por
obtener el control monopólico de los recursos mundiales para el
imperio corporativo más violento y brutal que el mundo haya co-
nocido.
El poder de emitir dinero fue asignado al Congreso por la Cons-
titución. El Congreso subvirtió la democracia y la justicia cuando
transfirió ese poder a los intereses privados. El Sistema de la Re-
serva Federal subvirtió la paz. Es responsabilidad del Congreso
asumir y corregir el error que el propio Congreso cometió.
Recientemente se propuso una alternativa viable: fue presen-
tada al 112º Congreso por el excongresista Dennis Kucinich a
través de la NEED Act (HR 2990). De haber sido aprobada, esta
ley pudo haber refrescado y estabilizado la economía de Estados
Unidos, comenzando por el pago de la deuda nacional, y haciendo
posible cualquier nivel de cultura humana físicamente alcanzable
y socialmente aceptable, sin deuda nacional. La NEED Act pudo
haber puesto fin al poder de los bancos privados de crear crédito
utilizado como dinero y restituido al Congreso el poder de crear y
poner en circulación dinero libre de deuda e interés para mantener
la economía estable sin inflación ni deflación. Los bancos privados
1
“Modern Money Mechanics”, publicación del Banco de la Reserva Federal
de Chicago. Esta publicación está desactualizada, pues las “reservas” ya no
fungen como una limitación a la emisión de préstamos, pero confirma que
los préstamos son creados mediante entradas en asientos contables.
Robert Poteat. Una solución viable a la crisis económica 137

retendrían el privilegio comercial de ser intermediarios moneta-


rios, utilizando su propio dinero o el dinero depositado en ellos por
inversionistas que desean sus servicios. La gente no informada cree
que esta es la manera en que los bancos operan hoy.
La actual compensación de cheques, la conservación de la in-
formación estadística, la regulación bancaria y el conocimiento
institucional del sistema vigente, serían desplazados hacia el Teso-
ro estadounidense en un nuevo departamento.
Algunas disposiciones de la NEED Act incluyen el fin inme-
diato del crecimiento de la deuda nacional, la rápida inversión en
infraestructura para crear millones de puestos de trabajo, una sub-
vención libre de impuestos a todos los ciudadanos para estimular
la economía y comenzar a pagar la deuda nacional a medida que
madure, con el objetivo de reducir la carga de los intereses que
pesa sobre los contribuyentes.
¿Qué está esperando el Congreso? ¿Por qué toda la polariza-
ción, el estancamiento, la retórica sobre la austeridad, la captura
y el recorte de los servicios humanos necesarios y deseables? Una
solución real y permanente está disponible ahora mismo.
La necesidad de la Reforma Monetaria
Stephen Zarlenga

Con el tiempo, quien controla el sistema monetario


controla la nación.

La reforma monetaria es el elemento clave que hace falta para que


la humanidad pueda alejarse de un futuro dominado por el fraude,
la guerra y la aberración, y encaminarse hacia un mundo de justi-
cia, sustentabilidad y belleza.
El poder de crear dinero es un poder formidable –en ciertos
momentos, es más fuerte que el poder ejecutivo, el legislativo y
el judicial combinados–. Es la “chequera mágica” de la nación,
cuyos cheques no pueden ser rechazados. Si está bajo control pri-
vado, puede ser utilizada en beneficio de los ricos. De manera
más importante, determina la dirección de la sociedad al contro-
lar hacia dónde va el dinero –lo que es financiado y lo que no–.
¿Será utilizado para construir y reparar la infraestructura vital –tal
como presas para proteger a las mayores ciudades–, o se destina-
rá a la especulación inmobiliaria, creando burbujas inmobiliarias?
¿Financiará industrias sustentables con buenos trabajos, o servi-
rá para que Wall Street alimente las burbujas en los mercados?
¿Será canalizado hacia la guerra, dejando una estela de muerte,
destrucción e inflación?
Así que el poder de emisión de dinero nunca debe ser separado
del gobierno democráticamente electo, ni puesto en manos priva-
das, como sucede hoy bajo el Sistema de la Reserva Federal en
Estados Unidos.
Actualmente, la mayor parte de la oferta monetaria no es crea-
da por nuestro gobierno, sino por los bancos privados que emi-
ten préstamos. A través del proceso de la reserva fraccional de la
Reserva Federal, lo que utilizamos como dinero es emitido como
deuda que rinde interés.
Nuestro sistema monetario está controlado por los bancos pri-
vados en función de sus agendas particulares, no del bien común.
Nuestro gobierno tiene el poder de emitir dinero (Artículo 1, Sec-
ción 8) y gastarlo para promover el bienestar general, incluyendo
140 Democratizar el dinero

la infraestructura, la educación y la salud, no para malversar el sis-


tema monetario en favor de la especulación, como los bancos han
hecho históricamente. ¡Nuestros legisladores deben reclamar ese
poder ahora!
El dinero tiene valor porque personas calificadas, con recursos
e infraestructura, trabajan juntas dentro de un marco social y legal
que los soporta. El dinero no es una riqueza tangible por sí mis-
mo, sino un medio de pago incondicional. Es el lubricante esencial
que permite que las cosas “marchen”. El dinero es un poder social
abstracto basado en la ley, y cualquier cosa que el gobierno acepte
como pago de impuestos será dinero. El valor del dinero no es crea-
do por las corporaciones que actualmente lo controlan.
Desafortunadamente, la experiencia del ser humano con la crea-
ción privada de dinero ha sido, indudablemente, una larga historia
de fraude, mala administración e incluso crímenes.
La creación privada de dinero a través de la contabilidad de
la reserva fraccional, ha impulsado una concentración de rique-
za sin precedentes, lo cual destruye el proceso democrático y en
última instancia promueve el imperialismo. El 1 por ciento de la
población estadounidense está en posesión del 40 por ciento de la
riqueza, y recibe el 24 por ciento del ingreso, mientras la infraes-
tructura vital es ignorada. La American Society of Civil Engineers
(ASCE), ofrece una calificación de D a nuestra infraestructura, y
estima que se necesitan 2.2 billones de dólares para llevarla a nive-
les aceptables. Este solo hecho demuestra que el sistema monetario
dominante en el mundo es un fracaso mayor y que clama por la
reforma monetaria.
Las reparaciones a la infraestructura crearían empleos de ca-
lidad a lo largo y ancho de la nación. En vez de pedir prestado o
subir impuestos, el gobierno puede directamente crear y gastar el
dinero necesario, sin generar inflación y resolviendo el problema
del desempleo.
La reforma monetaria está conformada por tres partes que de-
ben ser puestas en marcha de manera conjunta. Una o dos de ellas
no serán suficientes, y podrían incluso causar más daño a la situa-
ción monetaria.
Primero, incorporar el Sistema de la Reserva Federal al Tesoro
estadounidense, de modo que todo el nuevo dinero sea creado por
el gobierno como dinero, no como deuda que rinde interés, y sea
puesto en circulación para promover el bienestar general, monito-
Stephen Zarlenga. La necesidad de la reforma monetaria 141

reado por una nueva autoridad monetaria de tal manera que ello no
tenga efectos inflacionarios ni deflacionarios.
Segundo, cancelar el privilegio de creación monetaria que tie-
nen los bancos, poniendo fin al sistema de reserva fraccional, si-
guiendo un camino amigable y elegante: todo el crédito privado
monetarizado del pasado se convierte en dinero del gobierno es-
tadounidense y los bancos son responsables de llevar a cabo esta
conversión. Posteriormente los bancos actuarán como intermedia-
rios, aceptando ahorros como depósitos y prestándolos a los deu-
dores –precisamente lo que la gente cree que los bancos hacen hoy.
Tercero, gastar el nuevo dinero en la construcción de infraes-
tructura moderna, incluyendo educación y servicios de salud, co-
menzando por los 2.2 billones de dólares que la ASCE estima nece-
sarios para la infraestructura durante los próximos 5 años, creando
así buenos empleos en todo el país.
El falso espectro de la inflación suele blandirse en contra de
cualquier sugerencia de que el gobierno cumpla su responsabili-
dad en la provisión de la oferta monetaria de la nación. Esta es la
reacción espontánea, resultado de siglos de propaganda antiguber-
namental. El gobierno tiene un historial muy superior emitiendo
dinero al de los banqueros privados. La inflación se evita porque
durante este proceso se crea riqueza material.
¡Nuestra gran tarea es reclamar el poder monetario del gobierno
y asegurarlo dentro de nuestro sistema de pesos y contrapesos!
¡La historia muestra que, con el tiempo, quien controla el poder
monetario controla la nación! Tanto poder en manos privadas
es inaceptable y contrario a nuestro sistema constitucional. ¡Es
momento de reclamar ese poder e implementar las soluciones
largamente conocidas al problema monetario!1

1  El 21 de septiembre de 2011, los congresistas Dennis Kucinich (Cleveland,


Ohio) y John Conyers (Detroit, Michigan) presentaron un proyecto de ley
que cumple todas las reformas monetarias de la Ley Monetaria Estadouni-
dense.
El vínculo entre la justicia social y la
reforma monetaria
Nick Egnatz

La justicia social es la lucha por hacer que una sociedad funcione


para la vasta mayoría de las personas. La comprehensiva reforma
monetaria contenida en la National Emergency Employment De-
fense Act (en adelante NEED Act) es el primer paso necesario para
el avance en esta lucha. Los diez puntos que se enlistan a conti-
nuación contienen las principales cuestiones sociales mediante las
cuales procuraré vincular la justicia social a la reforma monetaria:
1. ¿Cómo terminar con la guerra, el militarismo y el impe-
rialismo? La principal causa de la guerra, el militarismo y el
imperialismo es la ganancia que estas empresas le reportan
a un puñado de personas. Pero el punto de partida de ello se
encuentra en el hecho de que los bancos están facultados a
crear su propia oferta monetaria “de la nada” mediante la
concesión de préstamos y haciéndonos pagar intereses por
este privilegio. Los bancos están contentos de crear y prestar
dinero a nuestro gobierno para el militarismo, la guerra y el
imperialismo. Esto enriquece a los bancos y crea un vínculo
entre bancos y gobierno para hacer todo lo que sea necesario
con el fin de mantenerse en el poder. La reforma monetaria
contenida en la NEED Act, pone un alto definitivo a la crea-
ción de dinero de los bancos.
2. ¿Cómo transitar hacia las energías limpias y renovables?
Permitir a los bancos crear nuestro dinero, significa que ellos
determinan con qué fines es creado. La preferencia de los
banqueros ha sido y siempre será crear dinero para la gue-
rra, la especulación y las burbujas especulativas, dado que
históricamente esto les ha reportado inmensas ganancias. La
NEED Act pone el poder de crear dinero –dinero libre de
deuda– en un gobierno elegido. Nosotros, los ciudadanos,
tendremos entonces el poder de presionar para que nuestros
representantes legislativos utilicen esos fondos para llevar
a cabo la transición hacia energías limpias y sustentables.
Evidentemente, el hacer que nuestros representantes rindan
144 Democratizar el dinero

cuentas más claras a la gente no será una tarea fácil. Pero sin
una reforma monetaria, será una tarea imposible.
3. ¿Cómo crear millones de trabajos bien pagados? La NEED Act
hace un llamado a nuestro gobierno a reconstruir completamente
la debilitada infraestructura del país, como señaló el reporte de la
Sociedad Americana de Ingenieros Civiles sobre la infraestruc-
tura (ASCE, por sus siglas en inglés).1 El reporte de 2013 de la
ASCE propone gastar 3.6 billones de dólares para el año 2020.
Además de actualizar la infraestructura al siglo XXI, esto genera-
ría 10 millones de trabajos nuevos y bien pagados.2
4. ¿Cómo asegurar que los estadounidenses reciban un salario
que les permita cubrir sus necesidades básicas sin que los em-
pleados se vean despedidos? Nadie desea que los negocios cie-
rren. Una lectura cuidadosa de la NEED Act muestra que ésta
está comprometida con el respaldo a los pequeños negocios. Sin
embargo, hay algo estructuralmente roto en una sociedad que fa-
cilita la acumulación masiva de riqueza en la parte más alta de la
sociedad, mientras que los sectores medios y bajos son cada vez
menos capaces de llegar a fin de mes. Una posible solución pre-
vista por la NEED Act consistiría en hacer del salario mínimo un
salario mínimo vital (15 USD). Para aquellos empleados cuyos
reportes financieros y de impuestos demuestren que no pueden
pagar el nuevo salario de subsistencia, el gobierno federal utiliza-
ría dinero recién creado para saldar la diferencia, hasta que sean
capaces de pagar el salario sin una ayuda federal. Podría introdu-
cirse una excepción para los trabajadores adolescentes y jóvenes,
cuyo ingreso no contribuye al sustento familiar, pagándoles un
porcentaje del salario mínimo vital e incrementándolo cada año.
5. ¿Cómo rescatar a los ciudadanos más abrumados por la rece-
sión/depresión que hoy alcanza su sexto año? En 2008, cuando

1 American Society of Civil Engineers, 2013 Infrastructure Report Card,


disponible en: [Link]
2 La NEED Act se refiere al ya anticuado ASCE Report Card de 2009, se-
gún el cual se habrían creado 7 millones de trabajos. American Monetary
Institute, Fact Sheet on Infrastructure Job Numbers, [Link]
org/wp-content/uploads/2011/10/revised-Fact-Sheet-plus-Job-Numbers-
[Link]
N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 145

los mercados financieros de Wall Street colapsaron, como re-


sultado de la creación de instrumentos financieros exóticos y
fraudulentos por parte de los bancos y otras instituciones, estos
mismos bancos e instituciones fueron recompensados con un
rescate público de 750 mil millones de dólares y un segundo
rescate secreto de 16 billones en préstamos de la Reserva Fe-
deral a una tasa de interés de cero o casi cero. Todo esto mien-
tras estaban funcionalmente en bancarrota.3 La NEED Act, por
el contrario, proveería un rescate o dividendo ciudadano que
podría ascender a 10,000 dólares para todos y cada uno de no-
sotros, permitiendo así que el pueblo, devastado por la creación
bancaria de dinero bajo la forma de deuda, comience a recupe-
rar su estabilidad financiera.
6. ¿Cómo ayudar a los pequeños negocios en problemas a cre-
cer y prosperar? Rescatar a las personas mediante un Dividendo
Ciudadano, inmediatamente daría a los pequeños negocios algo
que necesitan desesperadamente. Ciertamente, lo que no nece-
sitan son más préstamos impagables. Necesitan que la gente
tenga más dinero en sus bolsillos para consumir los bienes y los
servicios que proveen. La NEED Act satisfaría esta necesidad a
través del Dividendo Ciudadano y la creación masiva de traba-
jos en infraestructura.
7. ¿Cómo resolver la crisis de los jóvenes estadounidenses que
ingresan a un mercado de trabajo desolador y cargando una deu-
da estudiantil de 1.2 billones de dólares? ¿Es responsabilidad
de la sociedad educar a su juventud? La NEED Act ofrece el
vehículo para pagar la implementación de este principio, pro-
poniendo la incorporación del Sistema de la Reserva Federal a
nuestro gobierno, pues actualmente ésta es por completo pro-
piedad de los bancos nacionales privados –si bien declara tener
cierta autonomía de ellos dado que la Junta de Gobernadores es
designada por el presidente–. Cuando el Sistema de la Reserva
Federal sea federalizado conforme a la NEED Act, sus fondos
pertenecerán a la gente y serán repartidos entre ella. Con estos
fondos podría financiarse el Dividendo Ciudadano de 10,000

3 “The Fed’s $16 Trillion Bailouts Under-Reported”, Forbes, 20 de septiem-


bre de 2011.
146 Democratizar el dinero

dólares además de la deuda estudiantil.4


8. ¿Cómo pagar por un sistema de salud integral nacional? Nue-
vamente, la NEED Act ofrece un vehículo para financiar un
sistema de salud universal, integral y que no excluya a nadie.
Estados Unidos es el único país industrializado que no cuenta
con un sistema semejante. El gasto total de los estadounidenses
en salud es aproximadamente el doble del de aquellas naciones
que tienen un verdadero sistema de salud universal. La Com-
monwealth Fund, utiliza estadísticas de la Organización Mun-
dial de la Salud y la Organización para la Cooperación Econó-
mica y el Desarrollo (OCDE) para calificar los sistemas de salud
de once países industrializados. Estados Unidos ocupa el último
lugar en la calificación general y en las siguientes categorías:
acceso en relación al costo, eficiencia, equidad y vida saludable.
Incluso en el rubro de “calidad general de la atención”, Estados
Unidos apenas alcanza el quinto lugar.5
9. ¿Cómo podemos construir una nación más democrática? La
NEED Act democratiza nuestro dinero y lo convierte en una
herramienta al servicio de las personas, no de los bancos. A
medida que las personas se liberen de la deuda, naturalmente
gravitarán hacia un compromiso político más democrático para
proteger este nuevo nivel de libertad para ellas mismas, sus hi-
jos y sus nietos.
10. ¿Cómo pagaremos nuestra deuda, la federal y la personal?
Bajo el vigente sistema monetario, no hay forma de pagar la
deuda federal. Bajo la propuesta de la NEED Act, será pagada
con dinero nacional creado conforme sea necesario. El Divi-
dendo Ciudadano y los 10 millones de trabajos bien pagados,
la resolución de la crisis de los préstamos estudiantiles y el fin
de la creación monetaria por parte de los bancos, permitirán a

4 American Monetary Institute, Jamie Walton, “The Fed, Student Debt and
How to Fund a Student Jubilee”, [Link]
the-american-monetary-institute/UamBnmGTJog
5 The Commonwealth Fund, “Mirror, Mirror on the Wall, 2014 Update: How
the US Healthcare System Compares Internationally”, [Link]
[Link]/publications/fund-reports/2014/jun/mirror-mirror-wa-
ll-2014-update-how-us-health-care-system
N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 147

nuestra gente salir de la deuda personal y volverse financiera-


mente estable.

Quien controla el volumen del dinero en un país es el amo


absoluto de toda la industria y el comercio, y cuando te das
cuenta de que todo el sistema es controlado fácilmente, de
una manera u otra, por un puñado de hombres sumamente
poderosos en la cumbre, no necesitas que te expliquen cómo
se originan los periodos de inflación y depresión.
James Garfield. Presidente de los Estados Unidos en 1881
y congresista por Ohio.

Más específicamente, la NEED Act llama a la implementación


de la propuesta de la ASCE sobre la infraestructura; el pago del Di-
videndo Ciudadano en un monto por determinar; la asignación del
25 por ciento del dinero creado libre de deuda a los gobiernos de
los estados más vulnerados; y la provisión del financiamiento libre
de intereses a los gobiernos locales para su utilización en escue-
las, drenaje, caminos, bibliotecas, etcétera. En términos generales,
propone dirigir el gasto de dinero al servicio de salud, educación,
la estabilización del sistema de seguridad social y de pensiones, y
promover el bienestar general. Será tarea de los ciudadanos esta-
dounidenses exigir a nuestros representantes electos utilizar nues-
tro dinero para estos y otros programas sociales relevantes, que
transformen nuestro país en el “sueño americano”, no la pesadilla
estadounidense en la que se ha convertido para tantos.
Nuestro sistema monetario actual, basado en la creación de di-
nero como deuda, no es capaz de ofrecer solución alguna en nin-
guna de las áreas enlistadas. Quienes están en la cima de la cadena
alimenticia del dinero-deuda creado por los bancos, vociferarán
que la reconstrucción del país, la generación de trabajos y la pro-
visión de salud pública, etc., crearán inflación. Por favor permítase
leer todo el artículo antes de dejarse influenciar por esta propagan-
da interesada.
Dudo que el Papa Francisco tenga algún conocimiento de la
historia monetaria y sus reformas. Pero si lo tuviera –y según sus
declaraciones sobre la necesidad de atajar las causas estructurales
de la desigualdad– es seguro que apoyaría las amplias reformas
contenidas en la NEED Act: “Mientras los problemas de los pobres
no se resuelvan de manera radical mediante el rechazo de la auto-
148 Democratizar el dinero

nomía absoluta de los mercados y la especulación financiera, y ata-


cando las causas estructurales de la desigualdad, no encontraremos
ninguna solución a los problemas del mundo ni de ningún tipo.”6

¿En realidad los bancos crean dinero de la nada


cuando conceden créditos?
Sí y no. Intentaré explicarme. En la décima Conferencia Anual
del Instituto Monetario Estadounidense, la discusión partió sobre
la cuestión de si los bancos crean dinero o no cuando emiten un
préstamo. Los defensores de la reforma monetaria afirman que sí
mientras que banqueros y economistas dicen que no. En cierto gra-
do, ambas aseveraciones son verdaderas. La primera de ellas es
técnicamente incorrecta, pero de hecho ofrece una imagen de la
realidad más acertada que la tesis de los banqueros, según la cual
los bancos no crean dinero, que es técnicamente correcta pero cuyo
propósito es mistificar la realidad.
Durante la conferencia, el director de dicho instituto, Stephan
Zarlenga, jugó el papel de Alejandro Magno resolviendo el nudo
gordiano con un planteamiento que llegó al corazón de esta cues-
tión: “Los bancos no crean dinero. Crean, cuando conceden un cré-
dito, lo que nosotros utilizamos como dinero.”7
Lo que nosotros utilizamos como dinero no es dinero real, aun-
que así lo llamemos. Casi la totalidad de lo que utilizamos en Esta-
dos Unidos como dinero, es dinero-deuda creado por bancos cada
vez que conceden un crédito, y que se extingue en el éter de la
atmósfera cuando ese préstamo es reembolsado, salvo por los in-
tereses, que van a parar al bolsillo de los bancos. Para hacer esto,
un banco simplemente realiza dos registros contables, un crédito y
una deuda que se compensan entre sí. El préstamo es concedido y
el dinero es creado como por arte de magia. A medida que la deuda
es reembolsada, las cuentas se reducen y, con el pago final, todo el
dinero creado se extingue.
No acepte ciegamente mi palabra. En cambio, atienda a lo que el
Banco de Inglaterra dijo recientemente a propósito de la creación

6 Information Clearing House, Reuters, “Pope Francis Calls Unfettered


Capitalism ‘Tyranny’”, [Link]
[Link]
7 American Monetary Institute, 2013, Conference on Monetary Reform.
N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 149

monetaria. Sí, el Banco de Inglaterra (BoE), fundado en 1694, el


banco central del Reino Unido y un modelo conforme al cual se
han construido la mayoría de los bancos centrales, incluida la Re-
serva Federal estadounidense. En el primer boletín trimestral de
2014, el BoE publicó un importante y revelador artículo titulado
“La creación monetaria en la economía moderna”, explicando que
“la mayoría del dinero en la economía moderna es creado por ban-
cos comerciales mediante la emisión de préstamos…” El artículo
explícitamente reconoció lo siguiente:
Cuando un banco concede un préstamo, simultáneamente crea
un depósito correspondiente en la cuenta del banco del deudor,
creando así nuevo dinero. Actualmente, la realidad de cómo se
crea el dinero difiere de la descripción que se encuentra en algu-
nos libros de texto. En vez de que los bancos reciban depósitos
cuando los hogares ahorran para, posteriormente, prestar ese di-
nero, los préstamos bancarios crean los depósitos.8 (Énfasis en
el original).
Aunque generalmente resulta chocante, esta comprensión del cré-
dito bancario no es nueva, como se hace claro en esta cita de Robert
B. Anderson, secretario del Tesoro bajo la presidencia de Dwight
D. Eisenhower:
Cuando un banco concede un préstamo, simplemente abona en
la cuenta del deudor un monto equivalente al préstamo. El dine-
ro no es tomado de los depósitos de nadie más, y no fue previa-
mente cedido al banco por nadie. Es dinero nuevo, creado por el
banco para uso del deudor.9
Ahora bien, sólo se crea un monto de dinero equivalente al princi-
pal del préstamo, pero no hay creación monetaria para los intereses
que debemos pagar. A medida que estos intereses se multiplican
con los años, simplemente no hay dinero suficiente para pagar tan-
to el monto creado con la emisión del principal, como el monto de
los intereses (pues este último no es creado junto con el préstamo).
En efecto, dentro de este sistema nadie puede salir de la deuda

8 Bank of England, Quarterly Bulletin, 2014 Q1, “Money Creation in the


Modern Economy”, [Link]
ments/quarterlybulletin/2014/[Link]
9 Create Real Democracy, “Monetary History Calendar”
150 Democratizar el dinero

sin que alguien más, en otro sitio, se endeude. ¿Esto es cierto? Sí,
el deudor original sólo puede reembolsar su deuda utilizando el
dinero-deuda existente, obteniéndolo bajo la forma de un salario
o de alguna otra forma. Pero para que este dinero exista, debe ser
creado por alguien más, en algún otro lugar, mediante la solicitud
de un crédito, es decir, endeudándose. ¿Ahora se entiende por qué
somos una sociedad tan endeudada en todos los niveles, indivi-
dual, federal, estatal y local?

Así, nuestro medio de circulación nacional está ahora a


merced de los créditos bancarios, quienes no prestan dine-
ro, sino promesas de entregar dinero que no poseen.
Irving Fisher, Economista de la Universidad de Yale
y defensor del Plan Chicago

Los banqueros y los economistas argumentarán que permitir


a los bancos crear dinero mediante deuda/crédito, permite que
nuestra economía funcione y se expanda durante las épocas de
bonanza, y que cancelar esta práctica detendría nuestra economía.
Para responder a este argumento, basta con echar un vistazo a
los pobres resultados de la creación monetaria bajo la forma de
deuda. Pero antes, atendamos a lo que tiene que decir sobre el
tema un miembro líder de la aristocracia financiera. Las siguien-
tes declaraciones no pertenecen a una conversación al calor de los
tragos en algún bar, sino a un discurso formal en la prestigiosa
Escuela de Economía de Estocolmo. John Adair Turner (Barón de
Ecchinswell) es un empresario británico, académico y miembro
del Comité de Política Financiera del Reino Unido, y fue Direc-
tor de la Agencia de Servicios Financieros hasta su abolición en
marzo de 2013. También es exdirector de la Comisión de Pensio-
nes y del Comité sobre el Cambio Climático. En una entrevista
concedida a Stephen Sackur, de la BBC, se definió como un “tec-
nócrata”.
La conferencia del barón Turner, presentada en videoconfe-
rencia en septiembre de 2013, se tituló “Crédito, dinero y apalan-
camiento: lo que Wicksell, Hayek y Fisher supieron y la macro-
economía moderna olvidó”. En ella hizo algunas observaciones
remarcables:
- 7:00 “La contracara de la creación de poder adquisitivo me-
N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 151

diante la creación de crédito y dinero, es que, a partir de allí, se


crea un conjunto continuo de contratos de deuda.”
- 8:35 “El financiamiento de la inversión se ha convertido en
una pequeña parte de lo que hace la ‘banca en la sombra’ [sha-
dow banking]”.
- 14:00, “Creo que es razonable afirmar que tanto en los libros
de texto de licenciatura, como en los estudios de economía
avanzados y la ortodoxia de la banca central, hemos tendido a
trabajar con una forma de entender el proceso de creación de
crédito que simplemente no es verdadero”.
- 14:30 “Los supuestos de los libros de texto. Me parece justo
decir que los supuestos que estos libros hacen son, para decirlo
muy simplificadamente, dramáticos y equivocados. Tienden a
asumir que lo que hacen los bancos es tomar los depósitos de
los hogares para prestarlos a quienes piden préstamos. Esto
pasa por alto el reconocimiento de que los bancos crean cré-
dito y dinero y poder de compra. Los libros sostienen esto, y
durante los últimos meses he leído un buen número de libros
de texto para corroborarlo. Tienden a decir, además, que lo que
los bancos hacen con ese dinero es prestarlo a los negocios para
financiar proyectos cuya rentabilidad es mayor a la tasa de inte-
rés. Esto es ignorar casi por completo el hecho de que la mayor
parte de la extensión del crédito no se destina al financiamiento
de proyectos comerciales de inversión de capital”.10 11
Si el crédito bancario ya no financia proyectos de inversión de ca-
pital para la economía real, ¿qué está financiando? No se necesi-
ta ser un genio ni un miembro del establishment económico para
saber que el crédito bancario o la creación monetaria financia las
guerras, las burbujas y la especulación para los ricos, y la deuda
para el otro 99 por ciento de la población. Y no olvidemos que Turner

10 Adair Turner “Money, Credit and Prices...” Part 3, [Link]


[Link]/watch?v=XoHs7vCdl3E. Énfasis añadidos. Las indicaciones del
tiempo se refieren a los momentos de cada referencia en la grabación.
11 Adair Turner, “Credit, Money and Leverage: What Whicksell, Hayek and
Fisher Knew and Modern Macroeconomics Forgot”. Universidad de Prin-
ceton. [Link]
ney_turner/Credit_Money_Leverage.pdf
152 Democratizar el dinero

reconoce con franqueza que los libros de texto nos han estado
mintiendo acerca del proceso de creación monetaria.
Es correcta la afirmación de que si simplemente detenemos la
creación de dinero-deuda, sólo se generará estancamiento eco-
nómico, ya que si los préstamos son reembolsados y no se emi-
ten nuevos préstamos, la oferta de aquello que utilizamos como
dinero se reducirá a casi nada. Pero si se detiene la creación de
dinero-deuda, reemplazándolo por dinero nacional, creado libre
de deuda y gastado para satisfacer las necesidades de la nación
y su gente, será posible que la economía y las personas florecie-
ran. Esto nos lleva a la legislación presentada al Congreso por
el representante Dennis Kucinich y apoyada por John Conyers.

La NEED Act12
La NEED Act es una reforma monetaria integral redactada por
el Consejo Legislativo del Congreso como una propuesta no
partidista. Las tres reformas que contiene, simples pero necesa-
rias, son las siguientes:
- El Sistema de la Reserva Federal debe federalizarse. Se
convertirá en parte de nuestro gobierno –tal como muchos
ciudadanos, equivocadamente, creen que sucede en la actua-
lidad–.
- La facultad de los bancos de crear aquello que utilizamos
como dinero queda categóricamente cancelada. Los bancos
no son nacionalizados, pero la creación monetaria sí. En el
futuro, cuando los bancos concedan préstamos, transferirán
dinero ya existente, no crearán dinero nuevo. Exactamente lo
que la mayoría de los ciudadanos cree que los bancos hacen
hoy.
- El nuevo dinero nacional será creado por el gobierno fede-
ral, y será puesto en circulación mediante el gasto libre de
deuda (no mediante el préstamo) y para satisfacer las nece-
sidades de la nación y las personas tal como lo determinen
los representantes electos del Congreso. Deberá crearse una
Comisión Monetaria encargada de determinar cuánto dinero

12 American Monetary Institute, NEED Act, National Emergency Employ-


ment Defense Act, [Link]
[Link]
N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 153

debe crearse, y de hacerlo de manera no inflacionaria y no de-


flacionaria.
Escuchemos a otro experto del establishment financiero, Martin
Wolf, un periodista británico considerado como uno de los autores
más influyentes en el campo económico. Es editor y comentarista
económico en jefe para el Financial Times. En su columna para el
FT del 24 de abril de 2014, titulada, “Retiremos a los bancos priva-
dos el poder de crear dinero”, escribió:
Imprimir billetes falsos es ilegal, pero crear dinero privado no
lo es. La interdependencia entre el Estado y las empresas que
pueden hacer esto es la fuente de gran parte de la inestabilidad
de nuestras economías. Esto puede –y debe– ser cancelado.
Más tarde, este autor recomienda el Plan Chicago, que es la base
sobre la que se construyó la NEED Act:
La mayor respuesta consistiría en conceder al Estado el mo-
nopolio de la creación monetaria. Una de las propuestas más
importantes en este sentido fue el Plan Chicago, propuesto en
1930 por el gran economista Irving Fisher, entre otros. Su punto
central es el requerimiento de que los depósitos estén respalda-
dos por reservas en un 100 por ciento. Fisher argumentó que
esto reduciría en gran parte los ciclos económicos, pondría fin a
los pánicos bancarios y reduciría drásticamente la deuda públi-
ca. Un estudio del personal del Fondo Monetario Internacional,
publicado en 2012, señala que este plan podría funcionar.13
(El requerimiento de reservas al 100 por ciento significa que los
bancos únicamente podrán prestar dinero que ya existe previamen-
te, que es exactamente lo que la NEED Act sugiere.)
Si bien Wolf no menciona específicamente la NEED Act, su so-
lución es retirarle a los bancos de poder de creación monetaria y
permitir que los gobiernos gasten el dinero para ponerlo en circu-
lación. Esto es lo que proponen la segunda y la tercera reforma de
la NEED Act. La primera reforma, la nacionalización del Sistema
de la Reserva Federal o, en el caso del Reino Unido, del Banco de

13 Martin Wolf, “Strip Private Banks of Their Power to Create Money”,


Financial Times, 24 de Abril de 2014. [Link]
[Link]#axzz30U8koSRr
154 Democratizar el dinero

Inglaterra, se llevó a cabo en Reino Unido después de la Segunda


Guerra Mundial.
El estudio del FMI al que se refiere Martin Wolf, fue escrito por
Jaromir Benes y Michael Kumhof, The Chicago Plan Revisited.
Tuve el privilegio de escuchar la conferencia del doctor Kumhof
sobre este tema en la Conferencia Anual del American Monetary
Institute de 2013, en Chicago.14

El dinero deuda como el resultado natural del sistema


de dinero como mercancía

El vigente sistema de dinero deuda creado por los bancos, es re-


sultado de la desinformación diseminada por los ricos durante mi-
lenios. Existe porque quienes tenían poder, oro y plata, eran ca-
paces de utilizar su influencia para establecer que estos metales
se convirtieran en dinero –el sistema monetario del dinero como
mercancía–. En una etapa posterior, en la edad media, los orfe-
bres funcionaron como banqueros tempranos, emitiendo recibos
de papel a cambio del oro almacenado en sus bóvedas. Cuando
estos recibos se volvieron ampliamente aceptados por otros comer-
ciantes, quienes tenían su oro resguardado estaban contentos con
lo conveniente que resultaban las notas en papel y generalmente
eran reacios a cambiarlas por oro. Los orfebres/banqueros se die-
ron cuenta de esto y comenzaron a emitir recibos o notas en una
cantidad alrededor de diez veces mayor que el valor que realmente
tenían en las bóvedas. Así nació lo que después se conocería como
banca de reserva fraccional –los banqueros/orfebres emitían notas
intercambiables por algo (oro o plata) que de hecho no tenían.
Esta es la lógica que gobierna la creación y el control que los
bancos ejercen hoy sobre lo que debemos usar como dinero. Sin
embargo, bajo el actual Sistema de la Reserva Federal, no existe
una reserva fraccional: los bancos crean depósitos y dinero al mis-
mo tiempo mediante la emisión de préstamos y utilizan el Sistema
de la Reserva Federal para hacerlo.
Lo que invariablemente sucedía con estos sistemas de dinero
como mercancía es que se volvían progresivamente más y más des-

14 International Monetary Fund Working Paper, Jaromir Benis y Michael


Kumhof, “The Chicago Plan Revisited”, [Link]
pubs/ft/wp/2012/[Link]
N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 155

iguales, con el oro y la plata concentrados en unas cuantas personas


ricas o almacenados en los templos. Los antiguos reyes sumerios
estaban obligados a conceder periódicamente cancelaciones de
deuda conocidas como jubileo (el perdón de las deudas) porque las
sociedades simplemente se volvían inoperantes cuando casi todos
los súbditos se habían endeudado y convertido en esclavos. La an-
tigua sociedad hebrea experimentó los mismos resultados que los
sumerios, y estableció un jubileo cada 49 años, año en el que quie-
nes se habían endeudado y convertido en esclavos, eran liberados
(Levítico, 25:8–13).

Dinero por decreto de ley


En abierto contraste con los sistemas monetarios de dinero como
mercancía, encontramos los sistemas de dinero decretado por ley.
Roma tenía un sistema de dinero establecido por decreto, basado en
barras de bronce y monedas, desde el tiempo del Rey Numa en el
716 a.C., hasta que las guerras cada vez más extendidas resultaron
en la acuñación de monedas de plata para pagar a sus ejércitos en
tierras extranjeras desde principios del 310 a.C. El dinero por de-
creto, basado en monedas de bronce, fue utilizado exclusivamente
de manera doméstica hasta las Guerras Púnicas contra Cártago, que
llevaron a que Roma se convirtiera, alrededor del año 212 a.C., en
un sistema de dinero como mercancía de monedas de plata. Roma
se convirtió en un poder mundial con su sistema monetario de di-
nero decretado por ley. Su declive coincidió con la transición hacia
el sistema de dinero como mercancía.
Antes de que Licurgo se convirtiera en rey de Esparta, alrede-
dor del 800 a.C., viajó por buena parte del mundo recabando ideas
sobre cómo construir el sistema más justo y equitativo para sus fu-
turos súbditos. En la isla de Creta conoció al poeta Tales, el “dador
de leyes”, quien regresó con él a Esparta para aconsejarlo. Licurgo,
entonces, se deshizo del sistema de dinero como mercancía basado
en el oro y la plata, y en su lugar instaló un sistema de dinero por
decreto basado en discos alargados de acero que fueron llamados
pelanores porque se parecían a ciertos postres del mismo nombre.
Deliberadamente, carecían de valor fuera de su valor legal. Eran
sumergidos en vinagre cuando todavía estaban calientes durante
el proceso de fundición, lo que los volvía quebradizos e inútiles
para cualquier cosa que no fuera la función de ser dinero. Licurgo
156 Democratizar el dinero

también instituyó reformas agrarias, dividiendo la tierra más equi-


tativamente entre los ciudadanos espartanos.

Es bueno que la gente de esta nación no comprenda nuestro


sistema bancario y monetario, pues si lo hiciera, creo que
habría una revolución antes de mañana por la mañana.
Henry Ford, Fundador de Ford Motor Company.

Esparta se convertiría en una potencia helénica durante casi 400


años bajo este sistema de dinero por decreto. Alrededor del 415
a.C., Esparta se vio más y más envuelta en guerras lejanas y regre-
só eventualmente al sistema de dinero como mercancía. Esto se
logró en buena parte gracias a la conquista de tierras extranjeras y
a la apropiación del oro y la plata de los vencidos, los cuales eran
enviados a Esparta. Más tarde, la combinación de la guerra y el
sistema de dinero como mercancía fue causa del declive de Esparta
como gran potencia. Pero durante 400 años, tanto Esparta como
Grecia crecieron y prosperaron y son ejemplos de sistemas mone-
tarios de dinero por decreto.
El filósofo Aristóteles decididamente se puso del lado del dine-
ro por decreto cuando hizo la famosa aseveración de que “el dinero
existe no sólo por naturaleza (como oro o plata), sino por la ley”.
A diferencia de los economistas modernos, quienes utilizan teorías
indescifrables para apoyar el vigente sistema de dinero como deu-
da, Aristóteles, por el contrario, confió únicamente en la evidencia
empírica de lo que servía y lo que no servía.15
Nuestra propia historia muestra que el dinero por decreto ha
funcionado muy bien.

Estados Unidos y el sistema de dinero por decreto


A través de la historia de Estados Unidos, podemos detectar cla-
ramente una búsqueda y una lucha por establecer un sistema mo-
netario justo y equitativo. Por ejemplo, Jefferson y Madison com-
batieron contra el primer banco privado de los Estados Unidos;
Jackson y Van Buren chocaron con el segundo banco privado; tam-
bién los llamados greenbacks, los movimientos progresistas y, más

15 Stephen Zarlenga, American Monetary Institute, 2002, The Lost Science


of Money.
N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 157

recientemente, algunas partes del movimiento Occupy Wall Street.


Desafortunadamente, hasta el presente la clase bancaria ha conse-
guido conservar el dinero, la influencia y la capacidad de confundir
el tema lo suficiente como para retener su privilegio: la creación
monetaria. Por su parte, los departamentos de contabilidad de los
bancos mistifican las explicaciones en torno a sus prácticas ocultas,
mientras que el 99 por ciento de la población se hunde en las arenas
movedizas de la deuda y los impuestos como consecuencia de las
políticas fiscales y monetarias del presente y el pasado.
Lo que justificó la entrega del poder monetario a los primeros
bancos privados de Estados Unidos y a la Reserva Federal, fue que
ellos emitían dinero como mercancía, respaldado en oro y plata
que debían resguardar en sus bóvedas. Pero la realidad fue que esos
bancos que Jefferson, Madison, Jackson y Van Buren combatieron,
como los bancos privados y la Reserva Federal que los ciudadanos
combaten hoy, siempre han creado nuestra base monetaria “de la
nada”, emitiendo dinero-deuda privado. Históricamente, esto se ha
hecho mediante un proceso llamado “créditos de reserva fraccio-
nal”, a través del cual los bancos han prestado más de 10 veces el
dinero que mantienen como reserva. Recientemente, este proceso
ha avanzado hasta el punto en que los bancos hacen préstamos pri-
mero y, después, acuden a la Reserva Federal pidiendo prestada la
cantidad de fondos necesarios para respaldar ese préstamo.
Es por ello que los ciudadanos de Estados Unidos, y de países
alrededor del mundo como Grecia, Chipre, España, o como los ciu-
dadanos de Detroit o de estados como Ilinois, se están convirtiendo
en deudores esclavos de una clase de banqueros privados.16
Veamos a continuación ejemplos exitosos del dinero por decre-
to a lo largo de nuestra historia.
El scrip colonial. A través de la historia, los colonizadores nor-
teamericanos sufrieron por la falta de dinero. Recordemos que las
colonias fueron creadas en beneficio del país madre y no para ofre-
cer un buen nivel de vida a los colonos. La ley inglesa prohibió el
envío de dinero a las colonias, así como los holandeses prohibieron
la acuñación de dinero en Nueva Ámsterdam (Nueva York). La ac-
tividad económica se volvió tan difícil que Massachusetts incluso

16 Nick Egnatz, “Occupying the NEED Act”, American Monetary Institute:


[Link]
158 Democratizar el dinero

adoptó el wampum –moneda de curso legal de los indios– en un


esfuerzo por crear un medio circulante.
Massachusetts redescubrió la ciencia del dinero en 1690, cuan-
do emitió “notas de crédito”, el primer papel moneda en el oeste.
Este dinero era puesto en circulación a través del pago de los gastos
coloniales. Pensilvania le siguió en 1723 con la emisión de papel
moneda creado no mediante el gasto sino mediante el préstamo. Se
trató de un sistema de pagos mucho más imperfecto, pero todavía
efectivo para aliviar la escasez de dinero en la colonia.
Las monedas fíat del sistema colonial de dinero por decreto in-
crementaron dramáticamente el nivel de vida en las colonias, faci-
litaron la construcción de una infraestructura real y revirtieron el
flujo de migrantes, quienes por décadas habían estado regresando
a Inglaterra. El scrip colonial tuvo éxito en aliviar las dificultades
y en fomentar un nuevo espíritu de independencia en las colonias.
El Parlamento respondió con la Ley de la Moneda de 1764, que
prohibió el uso de papel moneda colonial en todas las transaccio-
nes privadas e hizo la prohibición retroactiva por diez años. “Fue la
aplicación de esta política lo que provocó la Revolución” observó
el economista político americano Alexander Del Mar en su Histo-
ria del Dinero en América.17
Moneda Continental. Los continentales contribuyeron a ganar la
independencia. El Congreso Continental autorizó 200 millones y
emitió ese monto para financiar la nueva batalla de la nación por
la independencia. Mucho antes de que hicieran la Revolución en
realidad, habían sido difamados por los expertos como generado-
res de inflación. Lo que sucedió realmente fue que los británicos
falsificaron miles de millones de continentales y eventualmente los
destruyeron. No obstante, esta moneda nos sostuvo durante un pe-
ríodo de cinco años y medio de Guerra Revolucionaria y hasta seis
meses después de la última victoria. ¡Nos dieron nuestra nación!
Greenbacks. 450 millones en greenbacks fueron emitidos para fi-
nanciar la Guerra Civil, en lugar de pagar las tasas de interés usu-
rarias de los bancos privados. Eventualmente, fue posible cambiar
los dólares por monedas de oro, pero pocas personas lo hicieron
debido a que los estadounidenses preferían sus greenbacks creados
bajo el sistema de decreto. Los greenbacks permitieron conservar

17 Alexander Del Mar, 1900, History of Money in America


N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 159

la nación que los continentales fundaron y que el scrip colonial


ayudó a construir.18
La Ley Bancaria Nacional de 1863, también conocida como
Ley de la Moneda Nacional, estableció bancos nacionales cole-
giados con la capacidad de emitir dinero bancario respaldado por
el Tesoro. Los banqueros respaldaron la Ley Bancaria como un
medio para, eventualmente, reemplazar los greenbacks públicos y
retomar el completo control privado del sistema monetario esta-
dounidense.
Salmon P. Chase, secretario del Tesoro y senador por Ohio invo-
lucrado en la aprobación de la reforma, se arrepentiría después de
su participación y afirmaría lo siguiente: “mi participación, contri-
buyendo a la aprobación de la Ley Bancaria Nacional, fue el mayor
error de mi vida. Ha construido un monopolio que afecta todos los
intereses del país. Debe ser removida. Pero antes de que esto pueda
lograrse, el pueblo deberá reunirse en un lado y los bancos en otro,
en una disputa que jamás hemos visto en este país.”19

Resultados del dinero-deuda creado por el


Sistema Monetario de los bancos
El vigente sistema monetario no trabaja en favor de las personas.
Este sistema de dinero deuda, es beneficioso únicamente para los
bancos privados y para sus dueños. Las cifras son apabullantes. De
acuerdo con el Global Debt Clock, en el mundo la deuda pública
asciende a 54 billones de dólares.20 En cuanto a la deuda total de
Estados Unidos, las cosas tampoco pintan bien:21
Deuda federal: $17.9 billones  $56,000 p/ciudadano
Deuda estatal: $1.2 billones   $4,000 p/ciudadano
Deuda local: $1.9 billones   $6,000 p/ciudadano
Deuda de consumidores:   $11.68 billones $37,000 p/ciudadano
Total:  $103,000 p/ciudadano

18 Zarlenga, The Lost Science of Money


19 Create Real Democracy, “Monetary History Calendar”
20 The Economist, Global Debt Clock, [Link]
global_debt_clock
21 US Government Debt, [Link]
160 Democratizar el dinero

Perfil de la deuda privada de consumidores y hogares22:

Deuda promedio a la tarjeta de crédito:    $  15,593


Deuda promedio en hipotecas:    $153,184
Deuda promedio para préstamos estudiantiles:  $    32,511
Casi la mitad de los estadounidenses posee un patrimonio neto
igual a cero debido a que sus deudas exceden al valor de sus acti-
vos.23 24
Estas sombrías estadísticas, que crecen cada día, son el resulta-
do directo de permitir a los bancos crear y controlar nuestro dine-
ro-deuda. La conclusión es inescapable: el sistema monetario de
dinero deuda debe ser definitivamente cancelado si es que quere-
mos algún día mejorar la sociedad para la vasta mayoría de la gen-
te. Dado que Estados Unidos es el líder hegemónico, tanto militar
como económicamente, la reforma monetaria debe producirse pri-
mero en Estados Unidos, permitiendo a los demás países seguir el
ejemplo y romper las cadenas de la deuda.
Hace más de un siglo, el escritor y reformador ruso León Tolstoi
declaró esto acerca del sistema monetario basado en la deuda: “El
dinero es una nueva forma de esclavitud, una forma distinguible
de la antigua simplemente por el hecho de que es impersonal, no
existe una relación humana entre el amo y el esclavo”.25

El Sistema de la Reserva Federal


El centenario Sistema de la Reserva Federal no es parte de nuestro
gobierno federal. Tampoco pertenece al poder legislativo, el ejecu-
tivo ni el judicial. Está compuesto por una Junta de Gobernadores

22 Nerdwallet, “American Household Credit Card Debt Statistics:2014”,


[Link]
-debt-household/
23 Common Dreams, Paul Bucheit, “The Shocking Redistribution of Wealth
in the Past Five Years”, [Link]
shocking-redistribution-wealth-past-five-years
24 Economic Policy Institute, Silvia Allegretto, “The State of Working Ame-
rica’s Wealth, 2011”, [Link]
[Link]
25 Create Real Democracy, “Monetary History Calendar”
N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 161

establecidos en Washington D.C. y doce Bancos de la Reserva Fe-


deral regionales (Nueva York, Boston, Filadelfia, Richmond, Cle-
veland, Chicago, Atlanta, St. Louis, Dallas, Minneapolis, Kansas
City y San Francisco). Estos doce bancos regionales son entera-
mente propiedad de los bancos privados de sus distritos respecti-
vos.
La Junta de Gobernadores se llama a sí misma “agencia del go-
bierno federal”.26 Sin embargo, la afirmación de que la Reserva
Federal responde al mando del Gobierno Federal y los ciudadanos,
sólo se basa en el hecho de que los siete miembros de la Junta de
Gobernadores son nominados por el Presidente y confirmados por
el Senado por periodos de catorce años. El Federal Open Market
Committee (FOMC) decide la política y está compuesto por siete
miembros de la Junta de Gobernadores más cinco de los doce pre-
sidentes de los Bancos de la Reserva Federal regionales, quienes
sirven por periodos de un año y rotativamente. El presidente de la
Reserva Federal de Nueva York no rota y siempre tiene voto. Los
doce presidentes regionales participan en las discusiones de políti-
ca y en las reuniones plenarias, que se realizan ocho veces al año.

Con el tiempo, quien controla el sistema monetario controla


la nación.
Stephen Zarlenga, director del
American Monetary Institute

Los bancos privados de Estados Unidos son dueños de los Ban-


cos de la Reserva Federal, mientras que “la División de Supervi-
sión y Regulación Bancaria, es responsable de la vigilancia de las
compañías bancarias estadounidenses, las organizaciones extranje-
ras que operan en Estados Unidos y los bancos colegiados miem-
bros del Sistema de la Rreserva Federal.”27 Así que, en esencia, los
bancos se regulan a sí mismos.
Para completar este círculo vicioso, escuchemos el testimonio
del senador Dick Durbin de Illinois, de Abril de 2009, cuando afir-
mó para una estación de radio de Chicago: “Los bancos –y esto
es difícil de creer en una época en la que enfrentamos una crisis

26 Federal Reserve System, [Link]


27 Board of Governors Federal Reserve System, “Banking Supervision and
Regulation”, [Link]
162 Democratizar el dinero

bancaria que muchos de estos bancos crearon– son todavía el lo-


bby más poderoso del Capitolio. Francamente, son los dueños del
lugar.”28
Recapitulando: los bancos crean nuestro dinero de la nada cuan-
do emiten préstamos, se regulan a través del Sistema de la Reserva
Federal, del que son dueños y, por último, los bancos privados se
apropiaron del Congreso.
La única protección del ciudadano en este sistema depredador
está en la composición de la Junta de Gobernadores nominados y
confirmados. Pero la Junta de Gobernadores y los presidentes de
los bancos de la Reserva Federal a cargo de las políticas moneta-
rias, son exclusivamente miembros del establishment financiero,
ya como directores ejecutivos de las mayores corporaciones banca-
rias o como economistas académicos que se han empleado a fondo
para apoyar esta empresa criminal.
El Sistema de la Reserva Federal devuelve todas las ganancias
que obtiene, una vez que cubre sus gastos y que las ganancias sobre
las acciones son pagadas, a sus dueños, los bancos privados. Pero
las ganancias obtenidas en el proceso de creación monetaria por
parte de los bancos privados dueños de la Reserva Federal, son
retenidas y no vuelven al gobierno federal. El artículo más profun-
do sobre la Reserva Federal fue escrito en 2008 por el director del
American Monetary Institute, Stephen Zarlenga, titulado “¿El Sis-
tema de la Reserva Federal es gubernamental o una organización
controlada por agentes privados?”29
Normalmente, la Reserva Federal opera en secreto y hace todo
por evadir a los ciudadanos y mantener en la sombra las cuestio-
nes monetarias. Pero de cuando en cuando se produce un traspié y
deja escapar una parte de la verdad. Por ejemplo, en 1992, en una
publicación del Banco de Chicago de la Reserva Federal titulado
“Mecánica del dinero moderno”, afirmó lo siguiente:
El proceso real de creación de dinero tiene lugar en los ban-
cos comerciales. Los bancos pueden crear depósitos mediante

28 [Link], Glenn Greenwald, “Top Senate Democrat: bankers ‘own’ the


U.S. Congress”, [Link]
29 American Monetary Institute, Stephen Zarlenga, “Is the Federal Reser-
ve System a Governmental or a Privately controlled organization?”,
[Link]
tal-or-a-privately-controlledorganization/2008/02
N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 163

el incremento de los préstamos e inversiones [...] Este atributo


único de la banca fue descubierto hace varios siglos [...] En un
momento dado, los banqueros eran simplemente intermediarios.
Obtenían un beneficio al aceptar oro y monedas para su custodia
y para otorgar préstamos a los deudores. Pero pronto descubrie-
ron que los recibos emitidos (billetes o pagarés) se utilizaban
como si fueran un medio de pago. Estos recibos eran acepta-
dos como si fueran dinero, ya que quien los tuviera podía ir al
banquero y cambiarlos por dinero metálico [...]. Entonces los
banqueros descubrieron [...] que podían hacer préstamos sim-
plemente dando a los prestatarios sus promesas de pago (notas
bancarias). De esta manera los bancos comenzaron a crear dine-
ro [...] Se podían emitir más pagarés que el dinero resguardado
en oro y monedas porque sólo una parte de los pagarés serían
intercambiados en cualquier momento. [...] Los depósitos a la
vista (cheques) son la contrapartida moderna de los billetes de
banco. Esto fue un pequeño paso de la impresión de notas hacia
los registros en la cuenta de crédito de los prestatarios, mismos
que, a su vez, podían “gastarlos” firmando cheques.30
Barry Goldwater, senador conservador de Arizona y candidato pre-
sidencial en 1964, enunció esta cuestión de manera simple:
El sistema financiero ha sido entregado a la Junta de la Reserva
Federal. Esa junta administra el sistema financiero por la auto-
ridad de un grupo puramente orientado hacia su ganancia pri-
vada. Es un sistema privado, conducido con el único propósito
de obtener la mayor cantidad posible de ganancias a partir de la
utilización del dinero de otras personas.31
Al Sistema de la Reserva Federal sólo le tomó dieciséis años en-
gendrar la Gran Depresión y arruinar por completo la economía
estadounidense.
Louis McFadden, director del House Banking and Currency
Committee en 1933, solicitó aplicar procesos de inhabilitación
contra la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, los oficia-
les y directores de los Bancos Regionales de la Reserva Federal

30 Federal Reserve Bank of Chicago, 1992, “Modern Money Mechanics”,


American Monetary Institute.
31 Create Real Democracy, “Monetary History Calendar”
164 Democratizar el dinero

y otros funcionarios, por su colusión en la generación de la Gran


Depresión. Afirmó lo siguiente:
La Gran Depresión no fue accidental; se trató de un evento cui-
dadosamente diseñado… Los banqueros buscaron generar una
situación de desesperación de manera que pudieran emerger
como los gobernantes de todos nosotros. En este país tenemos
una de las instituciones más corruptas que el mundo ha visto.
Me refiero a la Junta de la Reserva Federal y los Bancos de la
Reserva Federal. Algunas personas creen que los Bancos de la
Reserva Federal son instituciones del gobierno estadouniden-
se. Son monopolios privados de crédito, estafadores nacionales,
prestamistas ricos y depredadores de dinero, que se aprovechan
del pueblo de los Estados Unidos en beneficio propio y de sus
clientes extranjeros [...]. La verdad es que la Junta de la Reserva
Federal ha usurpado el Gobierno de los Estados Unidos me-
diante el arrogante monopolio de crédito que opera la Junta de
la Reserva Federal.32

El American Monetary Institute lidera el


camino hacia la reforma monetaria

El error reside en temerle al dinero y confiar en la deuda.


Henry Simons, economista de la
Universidad de Chicago.

En 1991, Stephen Zarlenga, con base en sus 35 años de ex-


periencia en las finanzas, los valores bursátiles, los seguros, los
fondos mutuos, el mercado inmobiliario y el comercio de futuros,
centró su atención en la cuestión monetaria.
En 1996 contribuyó a fundar el American Monetary Institute
para profundizar su investigación.
A partir de una base de ochocientos textos y materiales diver-
sos, elaboró sus tesis concentradas en el libro The Lost Science of
Money.
En 1999 Conzett Verlag, de Zurich, tradujo al alemán y publicó
The Lost Science of Money.

32 Create Real Democracy, “Monetary History Calendar”


N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 165

En 2002, Zarlenga refutó la teoría crediticia del dinero, de Mit-


chell Innes.33
En 2002, The Lost Science of Money fue publicado en inglés por
el American Monetary Institute.
Zarlenga y el AMI recuperaron el Plan Chicago, escrito por
Henry Simons y Paul Douglas, de la Universidad de Chicago, y
vigorosamente apoyado por Irving Fisher (Universidad de Yale),
Frank Graham y Charles Whittlesley (Universidad de Princeton)
y Earl Hamilton (Universidad de Duke). El Plan Chicago fue en-
viado a cientos de economistas universitarios y fue apoyado por la
vasta mayoría de ellos.34
En 2006, el AMI hace pública la propuesta de la Reforma Mo-
netaria Estadounidense (American Monetary Act, AMA) en Fila-
delfia, durante la Eastern Economic Association Conference.
En 2010 el profesor Kaoru Yamaguchi (Doshisha University)
ingresó la información de la American Money Act a un modelo
computarizado y concluyó que la reforma permitiría implementar
el programa de la ASCE de 2009 (de 2.2 billones en ese año, 3.6
billones en 2013) y simultáneamente pagar la deuda federal, todo
esto sin generar inflación.35
En 2011, el congresista Dennis Kucinich, respaldado por John
Conyers, publicó la NEED Act, basada en la AMA, en el 112º Con-
greso, ofreciendo por primera vez a la nación una alternativa viable
a la creación bancaria del dinero-deuda.36

33 American Monetary Institute, Stephen Zarlenga, “Critique of Innes’


‘Credit Theory of Money’”, [Link]
nes/2012/06
34 “A Program for Monetary Reform”, Julio, 1939, documento original re-
impreso y notas manuscritas del American Monetary Institute, Paul Dou-
glas, Irving Fisher, Frank D. Graham, Earl J. Hamilton, Willford I. King,
Charles R. Whittlesey.
35 American Monetary Institute, Karou Yamaguchi, “Workings of a Public
Money System of Open Macroeconomics -Modeling the American Mo-
netary Act Completed”, [Link]
[Link]
36 American Monetary Institute, National Emergency Employment Defen-
se Act, NEED Act, [Link]
[Link]
166 Democratizar el dinero

El Estudio de Yamaguchi y The Lost Science of Money llama-


ron la atención de Michael Kumhof, jefe adjunto de la División de
Modelos del Departamento de Investigación del Fondo Monetario
Internacional. Tras leer The Lost Science of Money, la proclama
“una obra maestra”.37
En 2012, Michael Kumhof y Jaromir Benes, del Fondo Mone-
tario Internacional, publicaron un informe de trabajo del FMI, The
Chicago Plan Revisited, que hace eco de los hallazgos del estudio
de Yamaguchi y la NEED Act.38
El doctor Kumhof es invitado a hablar en tres ocasiones con los
funcionarios del Banco de Inglaterra.
En 2013 Adair Turner ofrece una conferencia en la Escuela de
Economía de Estocolmo:
Los supuestos de los libros de texto […] son dramáticos y equi-
vocados. Tienden a asumir que lo que hacen los bancos es to-
mar los depósitos de los hogares para prestarlos a quienes piden
préstamos. Esto pasa por alto el reconocimiento de que los ban-
cos crean crédito y dinero y poder de compra.39
En el primer trimestre de 2014, el Quarterly Bulletin del Banco de
Inglaterra publicó “La creación monetaria en la economía moder-
na”, explicando que “la mayoría del dinero en la economía mo-
derna es creado por bancos comerciales mediante la emisión de
préstamos…”40
En 2014 Martin Wolf, publica una columna titulada: “Retiremos
a los bancos privados el poder de crear dinero”.41
En 2014, el economista y sociólogo medioambiental Joseph
Huber, de la Universidad Martin Luther, de Alemania, refuta las
propuestas equivocadas que se desprenden de la Teoría Monetaria
37 Jaromir Benis y Michael Kumhof, “The Chicago Plan Revisited”, IMF
Working Papers 12/202, International Monetary Fund, p. 13. [Link]
[Link]/external/pubs/ft/wp/2012/[Link]
38 Benis y Kumhof, “The Chicago Plan Revisited”.
39 Adair Turner, “Credit, Money and Leverage: What Whicksell, Hayek and
Fisher Knew...”
40 Bank of England, Quarterly Bulletin, 2014 Q1, “Money Creation in the
Modern Economy”.
41 Financial Times, April 24, 2014, Martin Wolf, “Strip Private Banks of
Their Power to Create Money”.
N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 167

Moderna (MMT por sus siglas en inglés) en el artículo “La Teoría


Monetaria Moderna y la Nueva Teoría de la Moneda”.42
En 2014, el parlamento de Reino Unido hospedó un debate so-
bre la creación monetaria en el que los representantes progresistas
Michael Meacher y Austin Mitchell promovieron el concepto de
dinero por decreto y aludieron a la organización Positive Money,
organización inglesa hermana del AMI.43

La reconstrucción de una nación


La precipitada reacción de los profesionales de la economía con-
sistirá en afirmar que el sistema de dinero por decreto de la NEED
Act, también llamada dinero soberano, desencadenará la inflación.
Es la misma profesión económica que dio su visto bueno al sistema
de creación de dinero-deuda diseñado por los bancos a lo largo del
último siglo y la colosal desigualdad que ha generado. El dólar de
1913 había perdido el 96 por ciento de su valor para 2014.44 Hoy
sólo vale un 4 por ciento de lo que valió en 1913, y esta inflación
ha ocurrido con el vigente sistema de creación bancaria de dine-
ro-deuda. Todo esto sin que la ciencia económica haya protestado.
El ejemplo clásico de la hiperinflación ocurrió en Alemania en-
tre 1923 y 1934. Por insistencia de los Aliados, el banco central
Alemán, el Reichsbank, se convirtió, en 1922, en un banco priva-
do, mientras que antes de y durante la guerra había sido controlado
y operado por el Emperador. El edicto de 1922 retiró el control
gubernamental y puso al Reichsbank bajo operación privada. La
hiperinflación se desató inmediatamente, y sólo se detuvo cuando
el gobierno recuperó el control del banco central y emitió una nue-
va moneda, el Rentenmark.45 La primera reforma de la NEED Act,
pone a nuestro Reichsbank, el Sistema de la Reserva Federal, fuera

42 Sovereign Money, Joseph Huber, “A Discussion of New Currency Theory


(NCT) and Modern Money Theory (MMT)”, [Link]
modern-money-and-sovereign-currency/
43 Parliament Debate on Money Creation and Society. November 20,
2014. [Link]
ney-creation-society/
44 U.S. Inflation Calculator, [Link]
45 Benis y Kumhof, “The Chicago Plan Revisited”, p. 16.
168 Democratizar el dinero

del control de los bancos privados, y bajo control del Departamen-


to del Tesoro del gobierno federal.
El sistema de dinero por decreto de los greenbacks de la Guerra
Civil no generó inflación. Tampoco lo hizo la Moneda Continental
de la Revolución. Los continentales nos dieron nuestra nación y
eventualmente fueron destruidos, no por la inflación, sino debido a
que los británicos los falsificaron masivamente.
Evidentemente, hay preocupaciones sobre cuánto dinero puede
crearse. Pero el carácter de la NEED Act estipula que los mon-
tos creados no serán ni inflacionarios ni deflacionarios. El dinero
creado para las cosas que son realmente valiosas para la sociedad,
nunca ha sido inflacionario y no hay razón para creer que lo será
ahora. Cuando y si la inflación comenzara a levantar su cabeza, el
monto de dinero creado tendría que ser requisado o se tendrán que
cambiar los objetivos con que el dinero se gasta.
La tasa real de desempleo en Estados Unidos está en un nivel
de alrededor del 23 por ciento, contando a quienes ya dejaron de ir
de oficina en oficina en busca de trabajo y a quienes están trabajan-
do medio tiempo pero necesitan un trabajo de tiempo completo.46
La diferencia entre una economía de pleno empleo y el Producto
Interno Bruto (PIB) de nuestro sistema económico actual se cono-
ce como “brecha de producción”. No hay razón para creer que la
creación de un nuevo dinero soberano por decreto, emitido con el
objetivo de cerrar esta brecha, sea inflacionario, siempre y cuando
el dinero sea utilizado para producir cosas realmente valiosas para
la sociedad.
La NEED Act nos permite crear dinero para asegurar que nues-
tra gente reciba un salario que le permita vivir, para enfrentar el
reto inmenso del calentamiento global y el cambio climático, para
asegurar que todos los ciudadanos tengan un servicio de salud sin
que ello sea una carga excesiva para los empleadores; para educar
a nuestra juventud; para ofrecer un rescate a los ciudadanos que
han cargado con el peso de la depresión económica; para entregar
fondos a los clientes de los pequeños negocios; para reconstruir la
tambaleante infraestructura de nuestro país y hacer a nuestro país
competitivo en la arena global; para dar trabajo bien remunerado
a 10 millones de estadounidenses; y para pagar la deuda estudian-
til universitaria existente y, así, permitir a toda una generación de

46 Alternate Unemployment Charts, [Link]. [Link]


[Link]/alternate_data/unemployment-charts
N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 169

estadounidenses escapar de la aplastante deuda, tener una familia


y participar del sueño americano. Estos no son los bloques con los
que se construye la inflación, sino los bloques con los que se cons-
truye una nación.

Conclusión del autor


Mi conclusión es que el objetivo de elevar los niveles de justicia
social y económica dentro del sistema capitalista, son posibles úni-
camente a través de la reforma monetaria contenida en la NEED
Act. ¿Por qué el Banco de Inglaterra, después de 320 años de ope-
ración, eligió ahora abordar el tema de la creación bancaria de di-
nero? ¿Por qué miembros pertenecientes al establishments como
Adair Turner y Martin Wolf hacen lo mismo? ¿Por qué el parla-
mento de Reino Unido, el 20 de Noviembre de 2014, tuvo una dis-
cusión sobre la creación monetaria por primera vez en 170 años?47
Empujado en gran medida por los esfuerzos de Positive Money, ha
surgido en Reino Unido un movimiento por una reforma monetaria
similar a la propuesta por el AMI en Estados Unidos.48
En todo caso, hay una toma de conciencia fundamental en cuan-
to al hecho de que un sistema monetario que produce cada vez
más desigualdad –como lo hace el sistema de creación bancaria de
dinero como deuda– es insostenible y eventualmente tendrá que ser
reemplazado. O bien, las élites se han dado cuenta de que la gente
se ha vuelto más sensible a la cuestión de la creación monetaria y
quiere generar una discusión sobre ella. Las élites, sin embargo,
en última instancia han descartado la verdadera reforma contenida
en la NEED Act y prefieren pseudorreformas como la creación de
bancos estatales, lo que no ayuda en absoluto a transformar de raíz
el sistema monetario de dinero bancario creado como deuda.
Creo que la clase capitalista está interesada en su propia preser-
vación. Aunque sólo fuera para preservar su posición dominante en
la sociedad, el 1 por ciento podría muy bien sacrificar al sistema de
dinero bancario-deuda y mantenerse en la cumbre de la pirámide
social. Esto permitiría a las élites, al menos por ahora, salvar el
47 Positive Money, “Press Release: UK Parliament Debated Money Creation
for the First Time in 170 Years”, [Link]
press-release-uk-parliament-debated-money-creation-first-time-170-
years/
48 Positive Money, [Link]
170 Democratizar el dinero

principio de la propiedad privada de la tierra y sus recursos, esen-


cial para el capitalismo y sin el cual éste no podría existir.
Está más allá de las posibilidades de este artículo desafiar las
premisas básicas del sistema capitalista. Si bien el autor cree que
las reformas de la NEED Act son el único camino para salvar al
sistema capitalista, también cree que la democratización de nuestro
dinero, una vez lograda por la NEED Act, eventualmente fortale-
cerá la posibilidad de un sistema socialista. Sin embargo, ningún
sistema, socialista o capitalista, será exitoso para la mayoría de la
población mientras los banqueros controlen nuestra creación mo-
netaria.
La NEED Act es la piedra angular que permitirá a nuestro go-
bierno enfrentarse a los problemas de la guerra, el militarismo, el
imperialismo, las energías renovables, los 10 millones de empleos
faltantes, el salario mínimo vital, la estabilidad de los pequeños ne-
gocios, la salud financiera de los ciudadanos, la deuda estudiantil,
la educación, un genuino sistema de salud nacional, una sociedad
más democrática y la liquidación de la deuda federal. Dentro del
vigente sistema monetario, no hay ni habrá propuestas que puedan
lidiar adecuadamente con ninguno de estos problemas, mucho me-
nos con todos ellos.
Las personas interesadas en estos asuntos tienen el deber de
educarse a sí mismos en el tema de la reforma monetaria. Usted
puede visitar el sitio del AMI, realizar su propia investigación, con-
tactarme para asistencia y trabajar en sus propias organizaciones,
sindicatos y oficinas legislativas para apoyar la NEED Act.

© 2014, Nick Egnatz. Se autoriza la copia y distribución de este


documento siempre que esta aclaración se conserve en todas las
copias y que el artículo se reproduzca sin alteración.
Un agradecimiento especial a Greg Coleridge y el Monetary
History Calendar, de Create Real Democracy, por ofrecer al pú-
blico una extraordinaria compilación de citas en torno al dinero,
disponible en: [Link]
monetary-history-calendar/
N. Egnatz, El vínculo entre la justicia social y la reforma monetaria 171

La versión original en línea con todos los vínculos activos


puede consultarse en el sitio “Alpheus”, de Govert Schuller, quien
es editor de este panfleto: [Link]
cial-justice-tomonetary-reform/

Principales organizaciones promotoras de la reforma monetaria:


- American Monetary Institute ([Link].), [Link]
org/
- Positive Money (Reino Unido), [Link]
- Monetative (Alemania), [Link]
- Ons Geld (Países Bajos), [Link]

Para una lista completa de las organizaciones nacionales promoto-


ras de la reforma monetaria, véase el International Movement for
Monetary Reform: [Link]
Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI
Los problemas y las soluciones
(Extractos)

Mark S. Pash

Evitar la inflación y las operaciones excesivas


Como se ha constatado a lo largo de los siglos, poner en manos
privadas el poder de crear dinero ha resultado devastador. Es tiem-
po de regresarlo a los gobiernos democráticos con pesos y contra-
pesos, teniendo en cuenta que hay una demanda ilimitada de
dinero. Esto no debe convertirse en un juego de suma cero en el
que el único beneficiario es el sector bancario.
La primera tarea consiste en que el Congreso recupere esta po-
testad, que es similar a la potestad de un monedero: gastar. Es
preciso poner la Reserva Federal dentro del Departamento del
Tesoro y después proceder a regular a los bancos comerciales. A
continuación, el Tesoro debe empezar a pagar la deuda nacional, a
medida que madura, con Bonos al 0 por ciento de interés o “dinero
completo”. Esto eliminará los intereses sobre la deuda nacional,
que consumen una parte significativa del presupuesto o el déficit.
Los bonos del tesoro deben usase principalmente para la in-
versión, de manera que este gasto no causará alzas significativas
en la inflación. Una porción considerable –como ya sucede hoy
en día– será conservada como reserva en otros países, incluyendo
nuestro propio Fondo de Seguridad Social. Una parte del dinero,
principalmente de los inversionistas, estará en busca de una nueva
inversión que ofrezca seguridad y una cierta tasa de retorno, lo que
ayudará a la industria de los servicios financieros y a los depósitos
asegurados en los bancos comerciales.
Para los bancos comerciales, esto representa un ganar-ga-
nar. Con la eliminación o la reducción substancial de la nueva
emisión de bonos del tesoro, el primer sitio al que acudirán los
inversionistas serán los depósitos de los bancos asegurados por la
FDIC, que se convertirán en meros intermediarios. Estas cuentas
de ahorro se convertirán en los “nuevos” bonos del tesoro. Por lo
174 Democratizar el dinero

tanto, deben estar directamente respaldados por el gobierno, no


por una agencia como la FDIC, que sólo implica el respaldo total
del gobierno. Esto financiará fácilmente la operación continua
de los bancos comerciales. Los bancos competirán por depósi-
tos, los cuales ofrecerán dividendos más altos (con un límite) a
los ahorros. También será mucho menos volátil que el modelo
bancario actual. Los bancos estarán autorizados a invertir estos
fondos en portafolios diversificados con lineamientos establecidos
por los reguladores. Todos, absolutamente todos los vehículos de
inversión y ahorro entrañan un riesgo financiero, excepto los bonos
del tesoro y las cuentas de ahorro aseguradas. ¡Pero ellas enfrentan
el riesgo de la inflación! Lo único que disminuye el riesgo financie-
ro es un portafolio diversificado, que puede estar protegido contra
la inflación.
La banca comercial se convertirá en intermediaria (como un
fondo mutuo), lo que también hará más seguro al sistema bancario
ante los peligros de colapso y bancarrotas individuales. La conver-
sión debe reducir las regulaciones, y los bancos retendrán e incre-
mentarán sus operaciones de distribución a partir de las nuevas vías
de distribución enlistadas en el capítulo 13. ¡Harán mucho dinero!
¡Esto es un ganar-ganar!
Otros inversionistas virarán hacia la industria de los servicios
financieros con su extensa gama de vehículos de inversión, algunos
poseídos por los bancos comerciales. Así pues, conservaremos un
sistema financiero privado muy activo. Además, se seguirán forta-
leciendo la competencia y la productividad, las presiones inflacio-
narias se reducirán y será posible una mayor emisión de dinero. Si
desea más información sobre la transición bancaria y respuestas a
otras objeciones, puede revisar el capítulo 5 de Creating New Mo-
ney, autoría de Joseph Huber y James Robertson, publicado por la
New Economics Foundation, y el capítulo octavo de Modernizing
Money, de Jackson y Dyson. Hay otros autores que han modelado
y respondido las cuestiones relativas a esta transición.
Dado que el proceso de creación monetaria encierra una inmen-
sa cantidad de poder, la siguiente tarea es crear nuevo dinero a
través de una concentración de influencia y un nivel de corrupción
tan pequeños como sea posible. (Véase el capítulo 12). También
necesitamos crear una estructura gubernamental que reduzca la po-
sibilidad de la inflación excesiva.
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 175

Tengo esperanza en que la mayoría de ustedes admitirá que un


número mayor de sistemas de distribución (principalmente en ma-
nos de privados), junto con un sistema gubernamental de creación
de dinero equilibrado por pesos y contrapesos, permitirán tener un
sistema monetario adecuado. ¡Este sistema puede ser creado para
las modernas economías del siglo XXI sin inflación excesiva, un
sistema diversificado con el fin de reducir las consecuencias del
error humano!
A los economistas que gustan de los números y la econometría,
les pido revisar la página web del profesor Karoru Yamagushi, de
la Universidad de Doshisha, en Tokio, Japón ([Link]
[Link]/[Link]). Ha creado un modelo de dinámica de sistemas
que corrobora este cambio evolutivo. El régimen vigente es un fra-
caso en el diseño de sistemas, de modo que ha escrito un nuevo
libro, Public Banking, que es un modelo de reforma monetaria para
el sistema japonés.

Resumen sobre la eliminación del exceso de inflación e


hiperinflación y de las burbujas financieras
Dado que la única objeción, percibida o real, que se lanza contra la
reforma monetaria es la de la inflación excesiva, hemos decidido
resumir las muchas razones por las que la reforma que recomenda-
mos no causará inflación en exceso ni burbujas financieras. Estas
razones se describen en el texto. Pero, recordemos, ¡en los últimos
cien años, en la mayoría de los ambientes hiperinflacionarios había
un banco central presente! La mayoría de ellos fue causada por un
grave déficit en la balanza de pagos, lo que hizo colapsar los tipos
de cambio, elevando así los precios de las importaciones y, por
ende, los precios internos. En la historia moderna, la hiperinflación
nunca ha sido resultado de un gobierno que monetice la deuda na-
cional. Ha sido causada por el servicio de la deuda extranjera que
colapsa los tipos de cambio. Véase el libro de Michael Hudson,
The Bubble and Beyond.
La inflación moderada es buena y la inflación en exceso es
mala. El crecimiento y los salarios no son factores que causen una
inflación excesiva en la economía. El boom de la década de 1990
demostró esto. El principal factor que crea inflación excesiva es la
emisión de demasiado dinero puesto en circulación por el sistema
bancario. La Reserva Federal monetiza demasiada deuda creada
por el gasto deficitario, mientras persigue una oferta de bienes y
176 Democratizar el dinero

servicios inadecuada y/o subsidios indiscriminados. El costo de


las energías fósiles es también un factor actualmente importante
porque permea en toda la economía como un costo mayor. A con-
tinuación se enlistan protocolos a implementar para mantener bajo
control la inflación en exceso:
1. Diversidad de los sistemas de entrega de dinero. Esto ayu-
da especialmente a evitar las burbujas de activos y permite
una mayor expansión monetaria. La aplicación gradual de
cualquier nuevo sistema de distribución ayuda a reducir la
inflación y la crisis de la moneda.
2. Incentivar la producción y la productividad. Sabemos que
ahora vivimos en un “mundo de abundancia”. El sector pri-
vado es extremadamente productivo y puede producir la ma-
yoría de los bienes y servicios. De hecho, hay un exceso de
capacidad para la mayoría de ellos, lo que entraña una fuerza
deflacionista –sucede simplemente que no tenemos suficien-
tes consumidores de calidad–. La expansión y diversidad
de las funciones monetarias incentivarán la producción y la
competencia.
3. Reducción de las altas tasas de interés, que representan un
costo para las empresas y una presión ascendente sobre los
precios. Las empresas que no pueden permitirse pedir pres-
tado reducen su producción, reduciendo también su oferta
en relación con la demanda, lo que empuja los precios hacia
arriba.
4. Incentivar el ahorro y la inversión sobre el consumo de
bienes. Reducir la presión sobre los recursos naturales no
renovables.
5. Incentivar el gasto en servicios personales por encima del
gasto en bienes. Esto también reduce la presión sobre los
recursos naturales no renovables.
6. Que el Departamento de Comercio siga creando y publici-
tando, en aras de la transparencia, la gama de estadísticas
sobre la inflación a partir de diversas fórmulas basadas en el
precio de los activos, bienes y servicios, con y sin el precio
del petróleo.
7. Tener numerosos pesos y contrapesos en la creación y distri-
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 177

bución del dinero dentro del gobierno federal (presidencia,


tesorería, poder judicial, áreas comerciales, senado, cámara
de representantes). El debate se centrará en cuánto y dónde
incrementar o reducir la creación monetaria, sobre la base
de las estadísticas de la inflación, no sobre debate filosófico
alguno. (Véase el Capítulo 12).
8. Los votantes podrán emitir sus votos basándose en la gestión
inflacionaria de la nación.
9. Los mercados de divisas deben ser supervisados a largo pla-
zo para ayudar a controlar cualquier exceso de inflación.
10. El aumento de los impuestos elimina el dinero del siste-
ma.
11. La competencia suele mantener a raya las espirales ascen-
dentes de los precios. Aumentar la aplicación de las leyes
antimonopolio y/o regular los monopolios y oligopolios tam-
bién ayuda. (Véase la Sección III).
12. Fomentar sustancialmente las cinco “erres”: Reutilizar, re-
parar, renovar, regenerar y reciclar para reducir la presión
de la demanda sobre las materias primas y sobre el medio
ambiente.
13. Eliminación de la “banca de reserva fraccional”. Este siste-
ma vigente crea dinero haciendo préstamos. Sin embargo, no
crea el interés para pagar los préstamos, que no pueden ser
pagados a menos que haya un suministro continuo de nuevo
dinero. Esto obliga a solicitar nuevos préstamos, causando
condiciones inflacionarias y garantizando un eventual colap-
so financiero.
14. Los déficits comerciales pueden ser muy perjudiciales para
el valor de la moneda de un país. Estados Unidos tiene me-
nos riesgo que otros países, ya que emite la principal moneda
de reserva y de comercio del mundo.
15. La venta de bonos del Tesoro –de cupón cero– disminuirá la
oferta de dinero. Esta operación se reducirá sustancialmente,
pero se mantendrá para las necesidades de gastos de emer-
gencia.
178 Democratizar el dinero

La inflación debería ser de al menos el 2%, ya que cualquier cifra


inferior se acerca demasiado al error humano, lo que provocaría
una deflación, causando una recesión/depresión y graves dificulta-
des para las personas. La disminución del valor del dinero (la infla-
ción) se tiene en cuenta en la toma de decisiones de las empresas y
los individuos. ¡La estabilidad de una tasa baja es la clave!

Resumen de las soluciones monetarias


1. Pagar todos los bonos del Tesoro de Estados Unidos a me-
dida que vencen con bonos del Tesoro de cupón cero o con
dinero soberano.
2. Eliminar la “Banca de Reserva Fraccional”, convirtiendo a
los bancos en intermediarios financieros directos, pero rete-
niendo las funciones de seguro y distribución que hoy brinda
la FDIC, creando así un escenario de ganar-ganar.
3. ¡Mover la Reserva Federal al Tesoro para la regulación ban-
caria, convirtiéndola en una verdadera agencia federal!
4. Aumentar el número de nuevos sistemas de distribución de
dinero de 2 a 13.
5. Valerse de la emisión directa de moneda para algunos de los
gastos de nuestro gobierno.
6. Utilizar el capital y los instrumentos de deuda como vehícu-
los de distribución de dinero nuevo.
7. Convertir la creación de dinero en el poder de una democra-
cia transparente, con suficientes pesos y contrapesos, utili-
zando una autoridad monetaria separada o la legislatura.
8. Aplicar la reglamentación antimonopolio en el sector de la
banca comercial (véase la sección III).
9. Introducir protocolos ante la inflación excesiva.
10. Necesitamos separar los procesos operacionales de creación
y distribución de nuevo dinero.
El mundo necesita capital para financiar, expandir, explorar, inver-
tir, investigar, limpiar el medioambiente, conservar el agua limpia,
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 179

y crear bienes y servicios de manera limpia y eficiente. El capital


privado (el viejo dinero) no puede hacerlo solo. El sistema moneta-
rio privado fue la causa de la crisis actual. La respuesta para finan-
ciar el futuro es la reforma monetaria, no el debate usual sobre los
impuestos y el gasto. Al proveer a nuestra nación de un medio
de cambio que realmente refleje la capacidad de producción y
consumo de nuestros ciudadanos –en vez de imponernos una
carga de deuda insostenible para poner dinero en circulación–
podremos convertirnos en un país verdaderamente indepen-
diente. Estaríamos capacitados para preservar nuestros recursos
naturales, invertir en la infraestructura necesaria, suscitar un cre-
cimiento acelerado de las empresas y recompensar adecuadamente
a nuestros ciudadanos. Adicionalmente, ya no necesitaríamos hi-
potecar a los países del tercer mundo –o a nosotros mismos– para
apoyar el crecimiento de la así llamada “deuda”. Como hemos vis-
to a través de los siglos, el poder de crear dinero en manos privadas
ha sido demoledor. Es hora de volver a los gobiernos democráticos
con pesos y contrapesos y crear una economía del siglo XXI en la
que todos ganen.

Sección II
No hay clientes suficientes

“Los empleados también son clientes y compradores”

El desempleo global
Hay más de 200 millones de personas desempleadas en el mundo.
Este número no incluye el subempleo ni los trabajos mal pagados.
La más reciente publicación del Gallup Underemployment Index
la ubica en 19 por ciento de la fuerza de trabajo. La mayoría de
los economistas sólo revisa y discute el desempleo de las naciones
industrializadas, lo que no incluye a los más de 2 mil millones que
son campesinos y pescadores de subsistencia. ¿Qué está pasando?
La principal razón de esto es que el sector privado de la pro-
ducción de bienes y servicios, incluyendo la agricultura, continúa
su significativa marcha hacia la productividad. Esta productividad
es una espada de dos filos. La productividad reduce el número de
empleados y horas trabajadas. Al mismo tiempo, reduce el precio
de los productos y eleva las cantidades disponibles para la distribu-
180 Democratizar el dinero

ción. ¡Hemos dejado de vivir en un mundo de escasez! Y en efecto,


muchas de nuestras compañías no trabajan a plena capacidad. Sin
embargo, la productividad reduce el número de empleados, quie-
nes son también compradores/clientes/consumidores. La innova-
ción ayuda, pero no incrementa el empleo lo suficiente para crear
una economía de calidad. ¿Puede usted imaginarse lo que pasaría si
la agricultura en India, Indonesia y China se volviera sólo un poco
más productiva? Veríamos a millones de personas migrar hacia las
ciudades en busca de trabajos inexistentes.
En Europa hemos presenciado el “dumping social” allí donde
hay trabajadores extranjeros bajo estándares laborales locales. En
Estados Unidos, hemos visto que la inmigración ilegal se elevó
dado que los empleadores buscan costos laborales más bajos. Dado
que estos costos laborales son todavía demasiado elevados, mu-
chas compañías estadounidenses buscan maximizar sus ganancias
mudándose a países con salarios inferiores. Primero a México, des-
pués a China, Vietnam y ahora Laos y otros países: ¡se están ago-
tando los países! Estos salarios bajos no permiten a los trabajado-
res comprar suficientemente los bienes y servicios que producen.
¡Pagarle a la gente 71 centavos por hora, como hemos hecho al
comenzar a mudarnos hacia China, significa que estos empleados
apenas pueden comprar algo con su trabajo! No debe sorprender-
nos que China tenga extensos inventarios ni que tenga que imple-
mentar estímulos de un billón de dólares para incrementar su gasto
doméstico.
Lo que ha sucedido en los Estados Unidos durante la era de los
despidos, las reducciones de personal y los bajos salarios, es que
la gente empieza a pedir prestado para gastar y/o vivir utilizando
los préstamos de día de pago [payday loans], tarjetas de crédito
e hipotecas de alto riesgo. Por supuesto, las personas no pueden
devolverlo y eventualmente el sistema financiero colapsa, como
en 1929 y 2008. ¿Qué vamos a hacer con toda esta gente? ¿Po-
nerlos en la cárcel o en campos de concentración? ¿Qué tal si los
hacemos clientes, consumidores y ciudadanos de calidad? En el
comienzo del libro Capitalism Hits the Fan, de Richard Wolf, hay
una excelente descripción de las razones de estos fracasos macro-
económicos.
Durante los últimos 150 años, hemos visto a empresas y econo-
mías completas quebrar porque no hay suficientes clientes y con-
sumidores de calidad. La falta de clientes ha resultado en la banca-
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 181

rrota de muchos negocios que tienen ventas reducidas. Y la razón


de que haya una carestía de clientes es que los negocios tratan al
trabajo y a los empleados como un mercado competitivo bajo una
filosofía microeconómica.

Los empleados son consumidores


Hay dos campos básicos en la economía: la microeconomía y la
macroeconomía. El campo “micro” se refiere al estudio de los
mercados individuales y las empresas orientadas a la obtención de
ganancias. El campo “macro” es el estudio de la economía en su
conjunto. El objetivo de la microeconomía es la obtención de ga-
nancias. El objetivo de la macroeconomía es tener una economía
de calidad con el mayor número de clientes saludables y ricos. El
conflicto surge cuando las empresas empiezan a reducir los costos
de la mano de obra para maximizar los beneficios, como deberían
hacer, pero como resultado la cantidad de ventas disminuye porque
hay menos clientes o clientes bien pagados. Las palabras “em-
pleado”, “salario” y “trabajo” son términos micro. ¡Las pala-
bras “cliente” y “consumidor” son términos macro que descri-
ben lo mismo!
Desafortunadamente, la mayoría de los negocios piensa única-
mente sobre la base microeconómica de la obtención de ganancias.
No piensa sobre la base macroeconómica de la creación de más
clientes de calidad. Esto resulta, en gran medida, en conflictos, des-
información y confusión. Esta es la razón por la que se presenta
la subcontratación, los conflictos laborales y las huelgas alrededor
del mundo. Es común ver a empresarios que reducen el número de
empleados y que siempre se esfuerzan por rebajar sus salarios y
las prestaciones sociales, pues ello baja los costos laborales de la
compañía. La cuestión es, ¿cuán bajo tienen que llegar los salarios
antes de llegar a los niveles de trabajo esclavo y que los propieta-
rios estén contentos? Las empresas vecinas de la macroeconomía
perderán ingresos por ventas porque sus clientes habrán sido des-
pedidos o sus salarios habrán sido rebajados. Esta estrategia micro-
económica no tiene en cuenta las consecuencias macroeconómicas
de la pérdida de clientes o la reducción de su poder adquisitivo.
Las soluciones vigentes han sido las regulaciones al salario mí-
nimo y los sindicatos. La solución real para las empresas es eli-
minar la competencia basada en los salarios y las prestaciones
sociales. No hablo de eliminar la competencia en la contratación
182 Democratizar el dinero

de empleados que serán pagados por encima del salario vital. Es


más fácil decirlo que realmente implementarlo, pero discutiré la
solución a ello en la última sección.
Los propietarios desean pagarle a los empleados tan poco como
sea posible para incrementar sus ganancias. Esto resulta en la crea-
ción de clientes inadecuados. Para compensar este efecto, la agen-
da de gasto nacional del gobierno ayuda a los trabajadores mal re-
munerados, ofreciendo a través de programas bienes y servicios
que ellos no podrían pagarse tales como la educación, los vales
para comida, los beneficios médicos y de retiro, etc. Los sindicatos,
la legislación laboral, los salarios mínimos y las regulaciones labo-
rales contribuyen a superar estos problemas mayores del mundo
actual. Perversamente, ¡suelen ser los propietarios conservadores
quienes se oponen a estos beneficios! En vez de ello, los propieta-
rios de los negocios deberían estar preocupados de la competencia
en la que participan pagando salarios no competitivos. Esto es una
competencia injusta, porque merma a la economía en su conjunto.
Sin embargo, es posible crear clientes de calidad pagando salarios
suficientemente elevados para sostener y ensanchar la capacidad
de cada trabajador de comprar bienes y servicios de calidad. Por lo
tanto, debemos desarrollar estándares para un Salario Mínimo
para un Consumidor de Calidad, en lugar de la actual concep-
ción y aplicación del salario mínimo. Es tarea de los propieta-
rios capitalistas hacerse cargo de nuestros clientes, consumido-
res y compradores.
El argumento es que el precio de los bienes se incrementará
sustancialmente si los salarios se elevan. El componente del costo
del trabajo no es el único componente en el mecanismo de fijación
de precios. Un incremento razonable en los salarios (y las presta-
ciones sociales) no incrementa los precios en la misma medida.
Usualmente, este último incremento es mucho menor. Del mismo
modo, los salarios son deducibles, así que todos los incrementos
son parcialmente compensados por la reducción impositiva. Por
lo tanto, los precios pueden subir algo, pero la demanda de los
consumidores también se incrementa, creando más empleo y un
ambiente económico y comunitario mejores. En el vigente sistema
capitalista hay un cierto incremento salarial, pero no el suficien-
te para crear una base de consumidores adecuadamente diversa.
Los sistemas de producción del mundo pueden producir (ofertar)
lo suficiente para todos, pero la demanda no está allí debido a que
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 183

la gente no gana lo suficiente para comprarlo o no tiene suficiente


dinero. Esta fue, en esencia, la causa principal de la gran depresión
de 1930 y muchas otras condiciones económicas severas que la
precedieron.
Por lo tanto, las regulaciones al salario mínimo deben estar ba-
sadas en regiones geográficas y grupos de edad. Otro argumento
reza que si el salario mínimo es muy alto, los empleados no contra-
tarán trabajadores más jóvenes como practicantes, trabajadores en
formación o aprendices. El Reino Unido ha resuelto esto aseguran-
do un salario mínimo más bajo para los más jóvenes de su fuerza de
trabajo. Por supuesto, esto no es necesario en la actualidad, pues es
la primera vez en la historia que los más jóvenes están enseñando a
los trabajadores más viejos, debido a sus capacidades avanzadas en
computación y su conocimiento de las redes sociales.
Otro argumento contra el salario mínimo es que el alza en los
salarios causa inflación en exceso. En primer lugar, los salarios
constituyen sólo una parte de las decisiones de precio que toman
los administrativos. En la manufactura, sólo entre el 20 y el 30 por
ciento de sus costos son salarios. Por lo tanto, un incremento del
50 por ciento en los costos salariales sólo se traduciría en un único
aumento de entre el 10 y el 15 por ciento en el precio del producto.
Un aumento salarial del 5 por ciento se traduciría en un aumento
del producto de sólo el 1 o el 1.5 por ciento. Esto asume que una
empresa puede transferir el incremento directamente a sus clientes.
Hay muchos otros factores en la fijación del precio, como la com-
petencia, los costos de las materias primas, de los energéticos, etc.
Estos incrementos en los costos laborales pueden ser absorbidos
por la reducción de las ganancias.
La historia macroeconómica ha demostrado que el salario míni-
mo ha sostenido a las economías desde su creación moderna hace
alrededor de 80 años. Cada estadística que he consultado prueba
este punto. Lo importante para las empresas es que su competencia
no compita contra ellas con diferencias significativas en el salario
base.
No debería haber ninguna competencia significativa, dentro
de una industria, basada en los salarios por hora para el mismo
trabajo. Esto significa que no debe haber diferencias significati-
vas para el mismo trabajo en estados, ciudades o países diferentes.
Sin embargo, debemos permitir pequeñas diferencias en el salario
básico en razón de las diferencias en el costo de vida alrededor
184 Democratizar el dinero

del mundo. La competencia debe basarse en muchos otros facto-


res económicos, incluyendo la utilización del trabajo, la fijación
de precios, la comercialización y los trabajadores mejor pagados.
La competencia por el trabajo basada únicamente en salarios bajos
reduce el número de consumidores y su capacidad de comprar más
bienes y servicios. En 1907, Henry Ford fue el primero en apreciar
esto correctamente, casi duplicado en jornal de sus trabajadores
para que pudieran comprar su Modelo T. Los economistas y empre-
sarios de la época pensaron que esto iba a ser un desastre económi-
co. Evidentemente, estaban equivocados.
Lo que actualmente oculta esta falla en la creación de clientes
de calidad es la deuda de los consumidores, como la de las tarje-
tas de crédito, las líneas de crédito hipotecario y la necesidad de
que los dos cónyuges trabajen. El gobierno ha ayudado a disminuir
este problema con importantes programas de empleo público. Otra
causa importante de la Gran Depresión fue que la gente no tuvie-
ra acceso al crédito debido a que la Reserva Federal endureció la
política monetaria. Los salarios no pudieron sostener la economía,
especialmente porque no existía una red de seguridad de gastos del
gobierno, y había pocos empleos en el gobierno.
En resumen, necesitamos un salario mínimo de calidad del
consumidor, y tarifas de protección diferenciales para proteger a
nuestros clientes y a la economía de los salarios-esclavo extrema-
damente bajos. A medida que elevemos los salarios, las compañías
virarán hacia la automatización –robots–. Se hablará más de esta
solución más tarde. A medida que el capitalismo se vuelve más efi-
ciente, generalmente requiere de menos trabajo para producir todos
los bienes y servicios que necesitamos. Por supuesto, esto implica
un menor poder de compra de los clientes –la demanda–. Hasta
ahora, el capitalismo en Estados Unidos ha resuelto algunos de es-
tos problemas a través de la innovación y la creación de nuevos
bienes y servicios, algunos de los cuales no existían hace algunos
años. Pero el capitalismo exitoso todavía puede significar una ma-
yor implicación del gobierno en la creación de clientes de calidad a
través del uso de la política fiscal y monetaria. A final de cuentas,
la creación de clientes de calidad a través de salarios más eleva-
dos es fundamental para mantener en alto la demanda de bienes
y servicios y completar el ciclo de recirculación.
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 185

Recirculación, no redistribución
Francamente creo que la palabra “redistribución” es equivocada
para describir esta política. La redistribución debería ser llamada
“recirculación”. La vasta mayoría del gasto gubernamental, inclu-
yendo el militar, es asignada domésticamente. El gasto guberna-
mental no es retenido con miras a que sus beneficiarios puedan
vivir del retorno que genera. Es gastado (recirculado) a través de
la economía. El dinero recaudado por los impuestos se esparce en-
tre más individuos, creando más y mejores consumidores. Quienes
originalmente pagan los impuestos se vuelven más ricos, porque
los receptores del gasto gubernamental lo gastan nuevamente en
sus negocios. También existe la posibilidad de que el gobierno sea
su cliente.
La resistencia a la históricamente probada filosofía fiscal keyne-
siana de la redistribución (recirculación), persiste entre el liderazgo
industrial y político conservador actual (2017). Los conservadores
son reacios a casi todo el tipo de gasto gubernamental excepto el
militar. Al no entender que se trata de recirculación, no redis-
tribución, los conservadores bloquean la creación y la mejo-
ra de programas efectivos de recirculación. También reducen
los ingresos por concepto de ventas para sus integrantes más
acaudalados (los propietarios). Los conservadores pueden ser
políticamente decididos en el apoyo a cierta clase de programas de
gasto, de los cuales la Seguridad Social y el Seguro Médico [Medi-
care] son los mayores, pero al no confiar en la recirculación efecti-
va, hasta el punto de bloquearla, ponen a las economías capitalistas
en riesgo de la depresión/recesión económica o de una revolución
directamente. Los conservadores impiden la aprobación de progra-
mas y, de manera más importante, obstaculizan su mejora una vez
que están en operación.
En un ambiente de libre empresa, existe un flujo natural de ca-
pital hacia los poderosos, los más educados y ya acaudalados, a
través de distintas vías (legales e ilegales) o por pura fortuna. La
concentración natural de la riqueza continuamente reduce tanto el
número de negocios como el número de consumidores individuales,
lo que finalmente perjudica al comercio y a la sociedad. Todos los
estudios, modelos informáticos, investigaciones, estadísticas e
historia macroeconómica que he consultado validan este escenario.
La concentración de la riqueza promovida por esta debilidad del
capitalismo, crea un sistema en que “el rico se vuelve más rico”, lo
186 Democratizar el dinero

que vale tanto para individuos como para empresas. Los capitalis-
tas/propietarios cavan su propia tumba gracias a su mentalidad de
“acumulación infinita”. Este sesgo hacia los ricos reduce la com-
petencia y el número de consumidores adecuado. Las leyes anti-
monopólicas fueron establecidas para contrarrestar las tendencias
hacia la concentración de las empresas (véase la sección III). El
sistema fiscal del cobro de impuesto a los ricos y la redistribución
(recirculación) hacia la mayoría, fue creado para resolver este pro-
blema sobre una base individual.
Adam Smith afirmó: “Los capitalistas, por sí solos, preferirían
coludirse a competir”. Esto significa que la meta natural de una
empresa comercial es alcanzar el estatuto de monopolio y controlar
o poseer toda o la mayor parte posible del mercado. (La industria
de los seguros de salud, las compañías farmacéuticas y los bancos
comerciales son los ejemplos principales de la actualidad). Esto
se ajusta bien a la meta natural de muchos individuos de volverse
ricos tan rápido como sea posible. Tanto republicanos como demó-
cratas han reconocido esta falla. En 1890, el Partido Republicano
aprobó la Ley Antimonopolios Sherman, que el presidente republi-
cano Theodore “Teddy” Roosvelt puso en vigor (véase la sección
III). Años después, el Partido Demócrata puso en marcha la políti-
ca fiscal keynesiana de redistribución (recirculación) del ingreso y
la riqueza bajo Franklin Roosvelt.

La deslocalización no es comercio
Es fascinante cómo se ha desarrollado el promocionado concepto
de “libre comercio”, si consideramos que las mayores potencias
industriales de los siglos XIX, XX y XXI, se han construido me-
diante el uso de tarifas de protección. Gran Bretaña, Estados Uni-
dos, Japón y ahora China, todos utilizaron tarifas para proteger sus
incipientes industrias de la competencia. China ha incrementado la
táctica de las cargas administrativas, mejor conocidas como “cin-
ta roja” [red tape], para alentar el proceso de importación, pese a
los subsidios injustos y la laxa regulación ambiental. De hecho,
con las bajas tarifas de los Estados Unidos, China está, en lo
esencial, en guerra comercial con Estados Unidos. ¡Y no es una
historia que esté en las noticias porque no estamos peleando!
El congreso sólo se queja de la manipulación de la moneda, que es
sólo un síntoma de un desequilibrio comercial más amplio.
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 187

Durante décadas de investigación, he buscado una explicación


corta y sencilla del comercio. Encontré una en el libro de Paul
Craig Roberts, The Failure of Laissez Faire Capitalism. En este
capítulo he de parafrasear dicho libro, pero lo invito a que lo ad-
quiera. Con excepción de la reforma monetaria, explica en menos
de 175 páginas nuestra condición económica actual, y fue parte de
la administración de Regan. Otro libro relevante es Bad Samari-
tans: The Myth of Free Trade and the Secret History of Capitalism,
del autor de la Universidad de Cambridge Ha-Joon Chang.
La mayoría de los economistas ha descubierto que cuestionar
el libre comercio equivale a ser etiquetado como proteccionista.
Esta etiqueta puede ser perniciosa para sus carreras. Pero pocos
han investigado realmente la teoría o sus resultados. La pregunta
fundamental es: ¿la subcontratación de empleados es parte del co-
mercio, sea libre o no?
La teoría del libre comercio fue desarrollada por primera vez
hace 200 años por David Ricardo, un comerciante de títulos bur-
sátiles. Desafortunadamente, estaba equivocado desde entonces, y
aún más en el mundo moderno, donde las dos condiciones nece-
sarias de la “ventaja comparativa” no están presentes. En la época
de Ricardo, las características nacionales únicas, el clima y la geo-
grafía, eran determinantes importantes de los costos relativos. Hoy
en día, sin embargo, la mayoría de las combinaciones de insumos
para la producción depende del conocimiento. Las proporciones
de los precios relativos son las mismas en todos los países. Por lo
tanto, como los costos de oportunidad no difieren entre los países,
no existe la base para las ventajas competitivas.
La otra condición que supone la existencia de las ventajas com-
petitivas es que el capital de un país busque su ventaja compara-
tiva en su país y no busque un uso productivo en el extranjero. El
capital se ha vuelto más móvil que el intercambio de bienes. En
efecto, el capital puede moverse a la velocidad de la luz, pero los
bienes intercambiados deben moverse por barco o avión. Aproxi-
madamente la mitad de las importaciones chinas de Estados Uni-
dos provienen de compañías estadounidenses que producen fuera
del país para el mercado estadounidense.
En el modelo ricardiano de libre mercado, el comercio resulta de
que los países se especializan en diferentes actividades en las que
tienen una ventaja comparativa en el comercio de estos productos
a cambio de los productos de otros países que actúan de manera
188 Democratizar el dinero

semejante. ¡Por lo tanto, el comercio no es competitivo! Los países


que compiten entre sí por la misma gama de productos y servicios
no son considerados por la teoría del comercio de Ricardo.
La deslocalización no se ajusta a la idea competitiva ricardiana
del libre comercio. De hecho, la deslocalización no es comercio.
La deslocalización se refiere a que una compañía relocaliza su pro-
ducción de bienes y servicios en un país extranjero. La principal
motivación es bajar los costos laborales y la segunda razón es dis-
minuir los costos ambientales. Una tercera razón para deslocalizar-
se es evitar las distintas formas de regulación o pago de impuestos.
Ahora veamos qué consecuencias económicas tiene, utilizando a
China y Estados Unidos como ejemplos.
Como efecto de la deslocalización, el empleo y los salarios han
disminuido en Estados Unidos. Entre 1999 y 2011, Estados Unidos
perdió casi 6 millones de trabajos manufactureros en términos ne-
tos. Esto desencadenó un incremento en la demanda de los seguros
de desempleo (gasto deficitario). Los desempleados y subemplea-
dos comenzaron a buscar dólares para mantener su mismo nivel
de vida. Esto significó que la gente comenzó a pedir dinero para
sobrevivir o para su gasto corriente. Estos préstamos son, princi-
palmente, tarjetas de crédito e hipotecas. Eventualmente, la gente
no puede satisfacer el servicio de la deuda y los préstamos se de-
tienen o dejan de ser pagados. Tenemos así una “Gran Recesión”.
Posteriormente debemos ser rescatados por el excesivo gasto defi-
citario y la creación de dinero al servicio de los bancos por parte de
la Reserva Federal.
Los salarios y el empleo se están incrementando en China, ¡pero
la cuestión de mayor importancia es la brecha con los nuestros!
El salario básico por hora en China era $0.71 en 2007, comparado
con más de $20 en Estados Unidos. (Actualmente es de $2.25 en
China, todavía insuficiente para constituir consumidores de cali-
dad). Esto fue un pequeño paso adelante para los pobres rurales en
China, ¡pero no podían comprar los productos que estaban fabri-
cando! Así que cuando los consumidores estadounidenses dejaron
de pedir dinero para comprar, no había suficientes consumidores
bien pagados en China para compensar esta caída. Como resulta-
do, China tuvo que incurrir en un gasto deficitario excesivo para
apoyar su economía.
Los objetivos del pensamiento microeconómico y macroeconó-
mico son, en esencia, opuestos entre sí. Por lo tanto, son necesa-
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 189

rias las tarifas de diferenciación de salarios para una mayor


protección a nuestros consumidores e industrias. En efecto, si
tenemos una diferencia de salarios reducida (no se necesita que sea
igual), diferencias ambientales limitadas, o un respaldo financiero
excesivo del gobierno, podemos tener tarifas nominales entre paí-
ses. Esto significa probablemente que debemos tener tarifas bajas
(o no tenerlas) con Japón y Europa, y tarifas más altas con países
que tienen salarios demasiado bajos y cuyos costos ambientales
son significativamente más bajos.
Los defensores de la subcontratación afirman que la pérdida de
ingresos de un trabajo, se compensa con los beneficios que reciben
los consumidores por la reducción de los precios. Presuntamente,
el daño que sufren quienes pierden sus trabajos es más que com-
pensado por los beneficios que reciben los consumidores en gene-
ral al enfrentarse a precios supuestamente menores. Sin embargo,
estos defensores no son capaces de citar estudios que respalden
esta aseveración. La afirmación está basada en una premisa no
examinada: que la deslocalización es libre comercio y por lo tan-
to resulta mutuamente benéfica. Los defensores del libre mercado
señalan que ella reduce el precio de las televisiones, los teléfonos
y la ropa. Pero esto es negar los costos más altos de la educación,
el seguro de salud, el cuidado de los niños, la electricidad, el com-
bustible, etcétera. Adicionalmente, los trabajadores extranjeros
pobres no pueden comprar una cantidad de bienes y servicios
suficiente para mantener su economía doméstica moviéndose e
incrementar substancialmente su nivel de vida.
Los defensores de la deslocalización de los empleos también
aseveran que los estadounidenses que pierden su trabajo encuen-
tran un trabajo igual o mejor pronto. Esta afirmación se basa en el
supuesto de que la demanda de trabajo asegura el pleno empleo, y
que las personas cuyos trabajos han sido deslocalizados pueden ser
reentrenados para trabajos nuevos que son iguales o mejores que el
trabajo que perdieron. ¡Esta afirmación es falsa! La deslocalización
afecta todos los bienes y servicios intercambiables. Los datos de
la nómina del sector no agrícola, compilados por el U.S. Bureau
of Labor Statistics dejan en claro que en el siglo XXI la economía
estadounidense ha sido capaz de crear nuevos trabajos netos sólo
en el ramo de los servicios domésticos no intercambiables. Estos
empleos son mal pagados en comparación con la manufactura y
los servicios profesionales de alto valor agregado. (Los bienes y
190 Democratizar el dinero

servicios comercializables son aquellos que pueden ser exportados


o ser sustituidos por importaciones. Los bienes y servicios no co-
mercializables son aquellos que sólo tienen mercados internos y no
tienen competencia en las importaciones).
Algunos apologistas de la deslocalización llegan a insinuar, al-
gunos incluso a afirmar, que la subcontratación en el extranjero
es compensada por la subcontratación desde el extranjero [insour-
cing]. Por ejemplo, señalan que Japón puede construir plantas de
automóviles en Estados Unidos. Esta es una analogía falsa. Esas
plantas son un ejemplo de inversión extranjera directa. Los japo-
neses producen en Estados Unidos para vender en Estados Unidos.
Estas plantas son una respuesta a las cuotas sobre los automóviles
japoneses importados de la era de Reagan, y a los altos costos de
transportación. No producen automóviles en Estados Unidos con
el fin de enviarlos de vuelta a Japón para ser comercializados. No
utilizan trabajo estadounidense más barato con el fin de producir
para el mercado nacional japonés. ¡Al menos no todavía! Están
utilizando trabajo barato chino.
Muchos piensan que el trabajo debe estar sujeto a la oferta y la
demanda. Esto es, nuevamente, un pensamiento microeconómico,
no macroeconómico, porque estos trabajadores son consumidores,
clientes, compradores y ciudadanos de un país, no del globo. Hay
cientos de millones de seres humanos a quienes no necesitamos
para producir todos los bienes y servicios necesarios; ¡de esto se
seguiría que, por lo tanto, no son consumidores de calidad! El sa-
lario básico y las prestaciones laborales no deben estar sujetos a la
oferta y la demanda, pues si la demanda de trabajo (y el pago) se
reduce, también se reduce la cantidad de consumidores. Este pro-
ceso se refuerza a sí mismo, lo que resulta en un descenso continuo
de la demanda hasta que el gobierno interviene.
En Estados Unidos, el número creciente de desempleados des-
plazados y desalentados es un costo para los contribuyentes y para
los familiares y amigos que proveen el seguro de desempleo, el ali-
vio económico y los cuidados del bienestar, y para la viabilidad del
sistema político y económico nacional. Este costo excede por mu-
cho los beneficios excesivos que reciben unos cuantos ejecutivos
corporativos y las ganancias extra de los accionistas. ¡De hecho,
los ingresos domésticos brutos (las ventas) están descendiendo!
Deberíamos elevar la economía global a nuestro estándar de
vida, como hicimos con Europa y Japón. ¡En vez de ello, estas
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 191

políticas están haciendo descender nuestro nivel al suyo! Más


adelante hablaremos del comercio y la globalización de manera
más detallada.

Resumen de las soluciones


Las siguientes son soluciones que apuntan a aumentar el número
de clientes, compradores y consumidores:
1. Establecer tarifas salariales diferenciadas para los países de
bajos salarios, con el fin de suscitar un incremento significa-
tivo en los consumidores del extranjero.
2. Establecer un ingreso mínimo para consumidores de cali-
dad en todo el país.
3. Incentivar el desarrollo de sindicatos para el sector privado,
con una regulación apropiada y vigilancia sobre sus opera-
ciones. ¡Los salarios y las prestaciones sociales dentro de
una industria competitiva deben ser relativamente iguales!
4. Desarrollar contratos de trabajo universales para todos.
5. Ofrecer mayor financiamiento gubernamental para re-
ducir las presiones salariales sobre las empresas (véase
la sección VI).
6. Asegurarse de que la gente tenga suficiente dinero para
gastar (véase la sección VI).
7. Reducir los impuestos de nómina para trabajadores que ga-
nen menos de 130 mil dólares.
8. Reducir la competencia sobre los salarios y las prestacio-
nes sociales.
9. Comenzar por reducir la jornada de 40 horas por semana,
aumentar las vacaciones, las bajas por enfermedad y las li-
cencias personales.
10. Incrementar la posibilidad de retirarse tempranamente.
192 Democratizar el dinero

Sección III
No hay suficiente competencia

“Un mercado completamente desregulado eventualmente se con-


vierte en un monopolio o, en el mejor de los casos, un oligopolio,
eliminado así el mercado”

Incrementar la competencia
No existe algo tal como el “libre mercado”. Por ello prefiero
hablar de “mercados competitivos”. Todos los mercados reales
son instituciones políticas, en las que alguna instancia que las
rige, por lo general gobiernos, regula la competencia económi-
ca entre grupos diferentes dentro de la sociedad.
El 3 de agosto de 1910, el republicano Theodore Roosvelt ofre-
ció un feroz discurso en Kansas. El expresidente celebró el nuevo
poder comercial extraordinario, pero también advirtió que la eco-
nomía industrial de Estados Unidos había sido conquistada por un
puñado de gigantes corporativos que estaban generando una rique-
za sin precedentes para un pequeño número de personas y ejercien-
do un creciente poder sobre la política estadounidense. Roosvelt
advirtió que el país que había sido fundado sobre el principio de la
igualdad de oportunidades, estaba en peligro de convertirse en la
tierra del privilegio corporativo, y se comprometió a hacer cuanto
estuviera a su alcance para poner bajo control a estos gigantes.
En la década de 1970, Estados Unidos relajó la aplicación de las
leyes antimonopolio porque adoptó los principios de la economía
del laissez faire. Los libertarios, partidarios del laissez faire, creen
que el mercado es perfecto y autorregulado. Los libertarios no ven
ningún problema en las cada vez más comunes fusiones y adquisi-
ciones corporativas, las cuales crean monopolios y oligopolios. En
consecuencia, hemos visto una consolidación masiva de firmas en
muchas industrias, junto con la colusión y la formación de cárteles
empresariales. Desafortunadamente, las instituciones, operaciones
y conductas humanas no son perfectas ni se autorregulan; así que
los libertarios contradicen sus teorías económicas, pues la ausen-
cia de políticas antimonopólicas elimina o reduce severamente al
mercado.
Un estudio de la Economist Magazine dividió la economía esta-
dounidense en aproximadamente 900 sectores examinados por los
5 censos anuales, y encontró que dos tercios de ellos estaban más
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 193

concentrados en 2012 que en 1997. El promedio ponderado de la


porción perteneciente a las cuatro principales formas de cada sec-
tor creció del 26 al 32 por ciento.
Se asume que las empresas son perfectamente competitivas; es
decir, se asume que las firmas aceptan los precios a los que pueden
vender su producto. Pero esto está lejos de lo que sucede realmente
en la economía moderna, donde las firmas tienen un poder comer-
cial y político considerable y, así, pueden determinar sus propias
políticas de precios. Pocas firmas son monopolios puros, pues en-
frentan cierta competencia, pero saben que lo que pueden vender
depende del precio que establecen. Son, pues, monopolísticamente
competitivas.
Estos monopolios y oligopolios reducen la competencia, lo que
produce efectos negativos en la economía. Estas condiciones de
mercado reducen la calidad del producto, el empleo, la innovación,
la inversión, los gastos de investigación y desarrollo y el libre in-
tercambio de bienes y servicios, al volver altamente frágiles las
cadenas de producción y los sistemas complejos. Los monopolios
incrementan los precios, los requerimientos de regulación, inhiben
la formación de nuevas empresas, fomentan las quiebras y la des-
igualdad. Los monopolios y oligopolios destruyen propiedades y
libertades. La concentración excesiva suprime el ingreso y los be-
neficios personales, lo que resulta en un menor poder de compra de
nuestros clientes (véase la sección II). Adam Smith escribió que los
monopolios incrementan los precios, reducen los salarios, socavan
la inversión, desestabilizan las relaciones internacionales, alteran
el funcionamiento de los mercados, y son enemigos de la buena
gestión. También escribió que los monopolistas, a veces, destruyen
a personas, gobiernos y naciones.
Hay muchos tipos de monopolios y oligopolios. Son etiqueta-
dos como sigue: horizontal, vertical, local, de ferrocarril, de co-
mercio, público privatizado, leapfrog y futuros. He inventado un
nuevo tipo, al que llamo “oligopolio financiero”. Debido a la con-
centración del poder monetario (capacidad de endeudamiento) y la
exitosa capacidad de reunir fondos, un pequeño número de orga-
nizaciones de capital privado posee y controla un gran número de
nuestras empresas. En 2013 estas compañías, respaldadas por ca-
pital privado, controlaban el 23% de las empresas medianas de Es-
tados Unidos y el 11% de las grandes. Carlyle tiene 275 empresas
en su portafolio, empleando a 725.000 personas. Las 115 empresas
194 Democratizar el dinero

de KKR emplean a 715.000 personas. Este número de empleados


los convierte en empleadores más grandes que cualquier compañía
estadounidense, con excepción de Walmart.
La descripción completa de los monopolios y sus poderes so-
bre el mercado es demasiado larga para ser enumerada aquí. Este
capítulo está basado en Cornered, de Barry C. Lynn. Es uno de
los mejores libros actuales sobre el tema. En este libro usted verá
cuán vasto y complejo es este tema, no obstante su influjo evidente
en la vigente eliminación gradual de los mercados competitivos.
Al respecto, puede consultar la web del Instituto Estadounidense
Antimonopolios.
Los llamados “mercados libres” desregulados, sin pesos y con-
trapesos, están acabando con las economías a una tasa alarmante.
Por lo tanto, el gobierno necesita expandir vastamente sus agencias
antimonopólicas en el Departamento de Justicia. Necesitamos de
un staff que investigue los mercados, y crear y aplicar una regula-
ción adecuada para neutralizar los esquemas anticompetitivos y el
intercambio depredador. Estos funcionarios tendrán que asegurarse
de que tales políticas no sean demasiado agresivas en su aplica-
ción ni demasiado débiles. Las decisiones deben centrarse en si
una compañía o grupo de compañías tiene un poder de mercado
excesivo. Las políticas antimonopolio deben volver a su propósi-
to original de alcanzar la competencia de mercado, lo que reduce
la influencia política de los poderes monetarios. Las regulaciones
antimonopólicas deben determinar cuándo separar compañías o
cuando regularlas. Es una tarea compleja. Los creadores de políti-
cas prudentes deben reinventar las acciones antimonopólicas para
la era digital. Esto significa estar más alertas de las consecuencias
en el largo plazo de que las grandes firmas se apropien de las star-
tups más prometedoras. Ello implica facilitar a los consumidores
transferir sus datos de una compañía a otra, y prevenir que las com-
pañías de tecnología privilegien injustamente sus propios servicios
sobre las plataformas que controlan. Y ello significa también ase-
gurarse de que la gente tenga opciones de autentificar su identidad
en línea. Para más sobre este tema, sugiero los trabajos del econo-
mista ganador del Nobel, Jean Tirole, de la Escuela de Economía
de Toulouse, Francia.
Debe ponerse atención especial en la consolidación del sistema
financiero actual. La capacidad de reunir o crear dinero a partir de
la relación o la propiedad directa de un banco comercial, permite a
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 195

estos agentes financieros convertirse en propietarios ausentes. Tie-


nen tanto dinero a su disposición que fácilmente pueden comprar
compañías e incluso acorralar o controlar los mercados. Regular-
mente, sus objetivos son maximizar las ganancias y/o el efectivo en
el corto plazo, en detrimento de las ganancias de largo-plazo, ge-
nerando así una destrucción económica. Con la implementación de
una verdadera reforma monetaria (como el descrito en la Sección
I), habrá más capital disponible para invertir en que más personas
expandan el marco competitivo.
Es por esto que resulta muy importante crear y ejecutar una
política antimonopólica. ¡Mientras más competencia, mejor! La
competencia crea más empleos, lo que genera más clientes. Re-
compensa la eficiencia con ganancias, y castiga la ineficiencia
con pérdidas. Agudiza los esfuerzos de los administradores,
mejora la calidad e incrementa la innovación. También ayuda
a reducir la inflación en exceso. Esto dificulta a los individuos
y negocios ganar control monopólico sobre el mercado. La re-
partición del poder y la redistribución de la participación en el
mercado, son esenciales para crear un ambiente empresarial
saludable. Si no podemos tener esta competencia de libre mer-
cado y abierta a múltiples compañías, entonces tendremos que
regular los monopolios y los oligopolios, incluyendo los precios,
como utilidades públicas.
Otra cuestión relacionada atañe a las regulaciones excesivas
para entrar en una industria o profesión. Esto socava la competen-
cia, creando un mercado más pequeño. La obstaculización de la
entrada al mercado por leyes y reglamentos, siempre debe revisarse
para no excluir a personas calificadas y formaciones empresariales
de participar en una industria. La banca en línea ayudará a reducir
estas barreras. La tecnología moderna aumentará la competencia al
reducir las barreras en otras industrias. Además, la División Anti-
monopolio tiene que asegurar que las agencias gubernamentales,
tanto locales como federales, no favorezcan a las grandes empresas
en detrimento de las pequeñas, como sucede con la SEC-FINRA,
que impone una costosa carga de regulaciones y auditorías, difí-
ciles de enfrentar por las menos acaudaladas, obligándolas a salir
del negocio y reduciendo así la competencia. Además, las mayores
compañías han conquistado una gran porción del mercado estable-
ciendo barreras a través de contratos, la duración de las patentes,
los derechos de autor, la propiedad intelectual, la litigación y el
196 Democratizar el dinero

cabildeo. Definitivamente necesitamos que la entrada a la banca


comercial sea más sencilla. La banca en línea ayudará a tirar estas
barreras. Hay una excelente discusión de este tema, con ejemplos
incluidos, en los Capítulos 5,6 y 20 del libro Saving Capitalism de
Robert Reich.

Ampliar el capitalismo de mercados competitivos


La ampliación del sistema capitalista incrementa el ingreso total
gravable, lo que ayuda al gobierno a proveer los servicios que ne-
cesita. El gobierno debe perseguir políticas que fomenten y faci-
liten la formación de negocios, las operaciones y la competencia.
Los gobiernos locales y nacionales necesitan reducir o mantener
bajas las barreras a la formación de nuevas empresas –incentivan-
do así el espíritu de empresa.
El gobierno también puede jugar un papel clave en el desarrollo
empresarial mejorando las condiciones del ingreso a la economía
y las operaciones. Es necesario que todas las políticas guberna-
mentales limiten aquellos incentivos que obstaculizan la iniciativa,
la innovación, la productividad, la inversión, la investigación y el
desarrollo. El gobierno siempre necesita simplificar continuamen-
te las leyes y los reglamentos fiscales, es decir, los trámites buro-
cráticos, para facilitar el ingreso al mercado. Los reguladores no
deben regular en exceso lo bueno, sino más bien buscar lo malo
e incrementar sus castigos. El gobierno necesita asegurar la igual-
dad de condiciones en el mercado para asegurar una competencia
justa.
El gobierno debe desincentivar la competencia en el trabajo
dentro de una misma industria y área geopolítica en función
del costo de los gastos básicos, pues esto reduce la calidad de
los consumidores. (Véase la Sección VI para una solución com-
pleta). Los reguladores de los gobiernos necesitan asegurar la uti-
lización del trabajo, los incentivos apropiados y la flexibilidad de
contratación y despido protegiendo al mismo tiempo los derechos
de los trabajadores y los derechos de los desempleados. Las regu-
laciones necesitan crear la movilidad de los beneficios, el promedio
del impuesto sobre la renta y otras características para la fuerza la-
boral, más móvil en la actualidad. La política gubernamental puede
impulsar la productividad invirtiendo en infraestructura y creando
una educación de calidad más accesible y asequible para todos; de
este modo se creará una fuerza laboral más calificada.
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 197

¡Las empresas necesitan a los gobiernos! Los gobiernos proveen


el sistema legal y la seguridad básica que, de entrada, le permite a
las compañías operar. Además educan a los trabajadores de los que
dependen, y crean la infraestructura –caminos, vías férreas, control
de tráfico aéreo– que permite a las compañías poner sus bienes en
el mercado. Más aun, los gobiernos se hacen cargo de gran parte
de la investigación científica que las empresas pueden convertir
en productos comerciales, desde el Internet y los sistemas de po-
sicionamiento satelital hasta el desarrollo de fármacos. En muchas
industrias, los gobiernos son clientes importantes.
La liberación del sistema monetario (Sección I) puede pro-
porcionar un capital adicional para empresas más pequeñas
o nuevas. Es muy difícil competir con la capacidad adquisitiva y
el poder de fijación de precios de los gigantes mundiales, quienes
además pueden lidiar con los reglamentos excesivos.

Regular los monopolios y los oligopolios


Hay ciertas compañías y productos que tienen el estatuto de mo-
nopolios y no pueden ser fragmentados. Así que debe haber una
forma de regulación que incluya el poder de fijación de precio y la
colusión. El perfecto ejemplo de esto son las comisiones que regu-
lan las tarifas, procesan las quejas de los clientes y varias formas de
vigilancia. Necesitamos implementar comisiones que vigilen los
monopolios y ciertos oligopolios. Estas comisiones de vigilancia
no tienen que pertenecer al nivel federal; la mayoría de las comi-
siones públicas tiene un carácter local. A los monopolios también
se les puede imponer un impuesto sobre el exceso de beneficios
para compensar la falta de competencia.
Ejemplos de estos monopolios son Monsanto, algunos provee-
dores de fármacos, ciertos servicios de salud como los grandes
hospitales, las compañías de seguros médicos en ciertas áreas geo-
gráficas, Bank of America, Alcoa, compañías de tarjetas de crédito,
entre muchas otras.
Además de las comisiones, pueden aprobarse leyes para obli-
gar a ensanchar la competencia. Un ejemplo es la incapacidad del
Sistema público de salud (Medicare) de comprar insumos farma-
céuticos. Debemos tener una ley que establezca que las compañías
farmacéuticas no pueden cargar más del 10 por ciento por encima
de lo que cobran a países como Japón, Reino Unido y Alemania.
¿Por qué subsidiar a estos países ricos con precios más altos, fi-
198 Democratizar el dinero

nanciando así la investigación y el desarrollo de sus farmacéuticas?


También existe una competencia limitada que se asegura que los
precios de las compañías no caigan por colusiones involuntarias in-
directas. Es difícil para los reguladores demostrar la colusión; una
solución consistiría en poner un tope a los precios que ponen. Por
lo tanto, la expansión de la competencia y las posibles comisiones
regulatorias reducirán la colusión.

Resumen de las recomendaciones


1. Cambiar el nombre de la División Antimonopolios del sistema
de justicia a la División Competitiva, como en Europa. Siempre
debe impedirse que los intereses del dinero influencien este de-
partamento.
2. Incrementar drásticamente el número de investigadores, econo-
mistas y fiscales de la División Antimonopolios para generar una
implementación cuidadosa, fundamentada y actualizada. Actual-
mente, esta División ha estado persiguiendo a compañías tecno-
lógicas, que son las más difíciles de juzgar, y dejando que en las
industrias más básicas los monopolios se consoliden, como en
los seguros médicos, las comunicaciones y la comida.
3. Esta agencia debe abrir más casos de monopolización para fichar
a aquellas compañías que hayan abusado de su poder monopólico
o lo hayan adquirido de manera ilegítima.
4. Someter a escrutinio y desincentivar las fusiones y adquisiciones.
5. Fomentar que otros países utilicen nuestra investigación y políti-
cas implementadas para incrementar la competencia.
6. Desarrollar comisiones que regulan los monopolios y ciertos oli-
gopolios.
7. Facilitar que las startups y las firmas pequeñas accedan a la inver-
sión de capital (véase la sección I).
8. Reducir las regulaciones –la burocracia– especialmente para las
firmas pequeñas.
9. Revisar los procedimientos de adquisición de licencias que pro-
tegen a ciertas industrias.
10. Aprobar una legislación que derogue la ley antimonopolio que
fue creada a favor de los monopolios.
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 199

Sección IV
No hay suficiente planificación de largo alcance

“Mientras más tiempo estás en el negocio, mayores las


ganancias que obtienes”

“El fraude y las prácticas engañosas son muy rentables


en el corto plazo”

Ganancias en el largo plazo vs. ganancias en el corto plazo


Hay una obsesión con la maximización inmediata de la ganancia
en el corto plazo. Dicho brevemente: “dinero rápido”. El capital
privado (Wall Street) y la dirección de las corporaciones constan-
temente esperan tasas de retorno relativamente rápidas y altas. El
capital del gobierno está más orientado hacia el largo plazo y no
persigue el lucro, así que funciona para el beneficio de la sociedad,
incluidas las empresas. Esto se nota claramente en las inversiones
en infraestructura, educación, investigación y otros proyectos ne-
cesarios. Las regulaciones gubernamentales y las políticas fiscales
deben siempre incentivar una planeación orientada al largo plazo
en el sector privado. La planeación de largo plazo es difícil de re-
gular sin intervenir en exceso y restringir las operaciones. Pero hay
algunas políticas que nuestros líderes, tanto los elegidos como los
no elegidos, pueden implementar para incentivar la planificación
dual en el corto y el largo plazo.
Un excelente ejemplo de cómo se incentiva la planificación de
largo plazo en el sector privado es la política fiscal sobre los divi-
dendos. Los dividendos deben ser gravados al mismo nivel que los
salarios de los individuos, con una pequeña excepción para quie-
nes tienen ingresos menores. Sin embargo, los dividendos deben
ser deducibles para las corporaciones, lo mismo que los intereses
sobre su deuda. Este cambio en la política fiscal incentivaría el
capital más que la deuda, y el pago de dividendos en vez de su
acumulación. Esta nueva política tendrá un efecto inmenso sobre
los directivos, quienes tratarán de mantener los dividendos durante
un periodo de tiempo mayor, resultando en mejores políticas de
largo plazo sobre las de corto plazo en el comercio de acciones.
Este cambio puede ser neutral en cuanto a los ingresos fiscales.
Generalmente, una empresa ganará mucho más dinero porque
sobrevivirá más tiempo con planes y operaciones apropiados
200 Democratizar el dinero

para el largo plazo. Los efectos de la bancarrota de las empre-


sas por la falta de planificación a largo plazo, duran décadas.
Otra ventaja de utilizar el capital social en lugar de la deuda es
que el pago de intereses es obligatorio, mientras que el pago de
dividendos no lo es y puede detenerse o reducirse.
Actualmente la manera en que los CEOs son compensados
contribuye a la obsesión de las compañías con las ganancias de
corto plazo. Los CEOs reciben opciones sobre las acciones de la
compañía como forma de pago, un incentivo para que busquen
elevar el valor de las acciones en el corto plazo durante su tiem-
po en el cargo. Necesitamos pensar en formas de cambiar esta
compensación para utilizar evaluaciones de largo plazo. Hacer
los dividendos deducibles ayuda, pero tal vez algunas acciones
de largo plazo que no puedan ser vendidas en 10 años ayuda-
rán a los ejecutivos y sus familias a que se beneficien de los
dividendos y las apreciaciones futuras. Las acciones con reque-
rimientos de largo plazo pueden conceder mayores derechos de
voto, como la Ley Florange en Francia.
La gerencia corporativa actual pone en marcha programas
de recompra de acciones, que reducen el monto de las acciones
y, así, incrementan el beneficio por acción sin añadir ningún
valor a la compañía. Esta política es ejecutada para que las
acciones y las opciones tengan un valor mayor al ser vendidas.
Por lo tanto, el monto de la compra de acciones debe ser con-
trolada y restringida por la ley, la junta directiva o las regula-
ciones bursátiles.
Un cambio en los sistemas contables, tal como la contabili-
dad del “ciclo de vida”, también puede fomentar la planifica-
ción de largo plazo. Puede incrementar la planificación de tres
o cinco años, a una planificación de 30 o 100, como es hecho por
las compañías japonesas.
Las empresas necesitan realizar una planificación dual. La
gerencia debe mantener la vista en la imagen de corto-plazo,
asegurándose de alcanzar los objetivos de crecimiento y ganan-
cia. La gerencia también debe implementar los planes de inver-
sión de largo plazo para el crecimiento rentable y sustentable.
No debe interesarse en intercambiar la ganancia en el corto
plazo a cambio del crecimiento y la rentabilidad en el largo
plazo. Las compañías necesitan concentrarse en construir re-
laciones durables en el largo plazo con sus clientes, empleados,
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 201

accionistas y la comunidad en general. Los propietarios y di-


rectivos no deben dejarse engañar por la maximización de la
ganancia en el corto plazo. Las compañías que pagan bien a sus
empleados también pueden tener ganancias elevadas. ¡La falta
de planificación de largo plazo explica por qué sólo queda una
compañía del Dow Jones 30 original, y menos del 15 por ciento
del Standard & Poors 500 desde su creación en 1923!
La contaminación es otro ejemplo notable. ¿Es redituable maxi-
mizar la ganancia en el corto plazo desoyendo los controles am-
bientales apropiados, generando costos de limpieza, multas y una
posible extinción, sin mencionar el daño letal a los clientes o el
enfermarlos de manera que tengan que gastar más en los seguros
de salud que en los bienes y servicios que ofrece la compañía? No,
no lo es. Los controles ambientales maximizan los beneficios en
el largo plazo no sólo para la gente, sino para todas las empresas.
Un excelente ejemplo de la planificación de corto plazo fue la
reciente crisis financiera. Las compañías bancarias y de hipotecas y
el Congreso querían que más personas tuvieran acceso a una casa,
de modo que el sector bancario privado creó los préstamos sub-
prime, que en lo esencial elevaban los pagos del deudor después
de dos años. Este marcado incremento en un periodo de tiempo
tan corto impedía a los deudores realizar sus pagos, lo que desem-
bocaba en la ejecución de las hipotecas. Esto causó pérdidas a los
propietarios, bancos, inversionistas y el mundo en general. Lo que
los acreedores debieron haber hecho para hacer dinero en el largo
plazo es emitir hipotecas de participación o de tasa fija, en que los
acreedores pudieran recibir el 10%, 20% o 30% de las ganancias
al vender, refinanciar o regalar el inmueble. Esto habría dado más
ingresos a los acreedores que las comisiones de las hipotecas de
alto riesgo, en lugar de ir a la bancarrota y tener que ser rescatados
por el gobierno y la Reserva Federal.
¡Recordemos que, para una compañía, el total de las ganancias
en el largo plazo, al mantenerse en el negocio por más tiempo,
siempre debe ser mayor a la suma de todas las ganancias de corto
plazo! Una planificación de largo plazo que produzca ganancias
tanto para las empresas como para las comunidades es, con el
tiempo, el modelo económico más sustentable.
202 Democratizar el dinero

Resumen de las recomendaciones


1. Hacer los dividendos deducibles de impuestos para las
corporaciones (véanse los impuestos corporativos en la
sección V).
2. Modificar la paga del CEO y otros ejecutivos para fomen-
tar la planificación a largo plazo.
3. Controlar y restringir los programas de recompra de ac-
ciones.
4. Todos los líderes de la comunidad, tanto los electos como
los no electos, deberían usar sus tribunas para fomentar
una planificación de más largo plazo.
5. Fomentar más programas de responsabilidad social cor-
porativa (ver sección V).

Sección V
Otros temas económicos

“Aportando mis dos centavos”

Globalización y comercio
La globalización es el incremento y la expansión continuos del
comercio a través de empresas individuales alrededor del mundo.
Como consecuencia, la globalización produce una eliminación gra-
dual de los límites nacionales, allí donde el comercio se realiza.
Ahora bien, estas firmas globales están en competencia una con
otra, no con países individuales. Sin embargo, hay algunas firmas
más grandes que son propiedad de un gobierno o están respalda-
dos por éste, especialmente en China. El comercio más allá de las
fronteras ha generado efectos tanto positivos como negativos. Las
mayores deficiencias del capitalismo que han seguido a la globali-
zación deben ser enfrentadas en escala internacional.
Existen pocos organismos internacionales de regulación que
vigilen a estas compañías, con excepción de la Organización
Mundial de Comercio, que no tiene mucho poder y favorece a las
compañías sobre los países y los consumidores. Obviamente, ne-
cesitaremos desarrollar más instituciones para este propósito. Será
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 203

un desafío mayor para la futura administración enfrentar de manera


comprehensiva estas cuestiones. Así pues, ¿cómo podríamos com-
petir como una nación cuando nuestras empresas y las empresas
de otros países compran, venden y producen alrededor del mundo
aprovechando las ventajas de estas deficiencias del capitalismo?
¡No podemos! Por ende, la mayor preocupación de nuestros go-
biernos es y debe ser el bienestar económico de la gente, nuestros
consumidores. La idea de una fuerza de trabajo bien remunerada,
generadora de consumidores de calidad, es un objetivo principal de
cada país. Para reequilibrar los salarios y el comercio globalmente,
debemos hacer que el nivel de los salarios de la fuerza de trabajo
internacional progresen hacia nosotros, no hacer que nosotros des-
cendamos al de ellos.
Países como China están intentando competir como países, no
como un conjunto de negocios independientes. El gobierno es pro-
pietario de muchas de sus principales empresas. Se trata de un es-
quema socialista, no de capitalismo. China compite beneficiándose
del segundo error descrito en la Sección II. China toma ventaja de
la inmensa base de consumidores (clase media) de Estados Unidos
y Europa. El principal problema en el largo plazo con esta estra-
tegia es que no está construyendo una base de consumidores en
China suficientemente amplia. Esto explica que el gobierno Chino
tenga un gasto doméstico significativo e inventarios en exceso. Si
los consumidores de Estados Unidos reducen levemente su con-
sumo debido a una reducción de sus salarios o en el uso de sus
tarjetas de crédito, una reducción de las líneas hipotecarias, o si
se presenta una recesión menor, China puede sufrir una recesión/
depresión significativa.
Dado que Estados Unidos sigue siendo un cliente principal,
tiene el poder de introducir cambios en las tarifas, no para pro-
teger industrias, sino para proteger el poder de compra de la
población. De manera más importante, para forzar a los países
con ingresos bajos a pagar un salario adecuado de manera que
puedan convertirse en clientes adecuados. No tenemos que bus-
car salarios iguales, sino salarios razonables, no-esclavos, que
seguirán incrementándose para ser admitidos en nuestros mer-
cados. Sí, los salarios mínimos y los sindicatos son un método
adicional que contribuyen a la creación de una base de con-
sumidores adecuada, pero también es necesario imponer una
tarifa diferencial a los salarios.
204 Democratizar el dinero

Un artículo de Justin Pierce, de la Reserva Federal, y Peter


Schott, de la Universidad de Yale, argumenta que su adhesión a la
OMC (Organización Mundial del Comercio) eliminó para China
el riesgo de un aumento considerable de los aranceles estadouni-
denses, haciendo menos peligroso para sus empresas invertir en
nuevas fábricas. Los autores descubrieron que las industrias en las
que los aumentos de los aranceles fueron más reducidos, sufrieron
las mayores pérdidas de empleo en los Estados Unidos.
Es absurda la idea según la cual el que los estadounidenses ten-
gan bienes y servicios tan baratos compensa el descenso de nues-
tros salarios. Este diferencial –que nos permite comprar diez cami-
sas en vez de nueve– no está justificado económicamente cuando
los trabajadores que fabrican las camisas no pueden comprar nues-
tra producción de bienes y servicios. Más aún, el incremento en el
componente laboral de las manufacturas en otros países no incre-
mentará significativamente los precios como para alterar nuestros
hábitos de consumo. Debemos eliminar o reducir todas las tarifas
con aquellos países que tienen prácticas salariales y ambientales
adecuadas. Y debemos imponer tarifas sobre quienes no las tienen.
También debemos considerar una pequeña tarifa general (1 a 2 por
ciento) sobre todos los bienes como una estructura para recaudar
ingresos, adicional a los impuestos.
En cierta medida, el déficit comercial excesivo también resulta
engañoso. El déficit comercial no incluye el dinero que entra en los
Estados Unidos bajo la forma de educación de estudiantes extran-
jeros, inversiones en acciones, bienes raíces y bonos del gobier-
no. Otros países reciben nuestro dinero y nosotros recibimos sus
bienes y servicios. Lo que significa que los individuos, empresas
y países extranjeros son dueños de activos nuestros tal como noso-
tros somos dueños de activos suyos. ¡Esta es la verdadera globa-
lización! ¿Cómo competir en este entorno? La solución es reducir
nuestra dependencia del petróleo extranjero y crear un incremento
en los salarios de otros países, a través de aumentos de los arance-
les salariales, para que sus trabajadores puedan permitirse comprar
nuestros bienes y servicios.
El argumento del “comercio justo vs. libre comercio” es, en
cierto modo, falso, pues casi todos los países industrializados tie-
nen algún tipo de arancel. Estoy a favor del libre comercio con los
aranceles adecuados para proteger las diferencias salariales de la
base de consumidores, las diferencias ecológicas y las prácticas an-
Mark Pash. Crear una economía ganar-ganar para el siglo XXI 205

ticompetitivas (dumping y subsidios) de los gobiernos con grandes


bolsillos. Nuestras empresas pueden competir con cualquier
empresa a nivel mundial; sólo necesitan un campo de juego re-
lativamente nivelado. Puede revisar la sección de comercio en
la sección II, que también se relaciona con este tema.
La implementación de una verdadera reforma monetaria
(Sección I), eliminará o reducirá sustancialmente la necesidad
de bonos del gobierno. Los países con balanzas comerciales po-
sitivas (cuando las exportaciones superan a las importaciones)
tendrán por lo general monedas más fuertes, con una capaci-
dad limitada para manipular sus monedas. También obstacu-
lizará el comercio de muchos de los países menos productivos
para adquirir los bienes y servicios de los países con saldo posi-
tivo. Esto es similar a como suceden las cosas hoy en día.
Para superar este problema comercial, hay que establecer
un mecanismo internacional que devuelva las divisas a los paí-
ses con déficit comercial. Esto permitirá a esos países deficita-
rios seguir comerciando con los países que tienen una balanza
comercial positiva. ¡Estos países deficitarios lo gastarán direc-
tamente en las economías de los países con superávit! ¡Este
mecanismo estimulará el comercio y estabilizará la moneda de
ambos países! Recuerde que el dinero es lo único que no cuesta
producir, salvo por la inflación excesiva, que ya ha sido reduci-
da por las balanzas comerciales positivas. Habrá que desarro-
llar cálculos proporcionales para llevar a cabo las transferen-
cias. Esencialmente es similar a la ayuda exterior.
Los tipos de cambio mundiales cambiarán completamente
cuando el trilema Mandell-Fleming sea eliminado. Esto se co-
noce como la imposible trinidad (o trinidad inconsistente), que
dice que un país debe elegir entre el libre flujo de capitales, la
administración de los tipos de interés y la autonomía moneta-
ria. Actualmente la moneda de Estados Unidos es la principal
moneda de reserva que será menos utilizada como reserva pero
que seguirá siendo una moneda importante para el comercio
por otras razones (véase “Biography of the Dollar” de Craig
Karmin).
Si la moneda de un país se vuelve tan fuerte (la llamada “en-
fermedad holandesa”) que impide a las compañías exportado-
ras competir alrededor del globo, puede haber otro mecanismo
para darles un pequeño porcentaje de efectivo de manera que
206 Democratizar el dinero

puedan bajar sus precios para ser competitivos en el mercado


global. No se trata de los grandes subsidios que les permiten
menoscabar la competencia, utilizados por ciertos países para
convertirse en los agentes dominantes de un mercado.
La creación de dinero en la economía moderna
Michael McLeay, Amar Radia y Ryland Thomas

• Este artículo explica cómo, en las economías modernas, la


mayoría del dinero es creada por los bancos comerciales a
través de la emisión de préstamos.

• La creación monetaria, en la práctica, difiere de algunas


concepciones erróneas muy difundidas –los bancos no son
simples intermediarios que prestan los depósitos que los
ahorradores les han entregado, y no “multiplican” el dinero
del banco central creando nuevos créditos y depósitos.

• El monto de dinero creado en la economía depende, en últi-


ma instancia, de la política monetaria del banco central. En
tiempos normales, esto se lleva a cabo mediante la fijación
de la tasa de interés. El banco central también puede influir
en el monto de dinero directamente, mediante la compra
de activos, lo que se conoce como Quantitative Easing (en
adelante QE).

* Este artículo ha sido traducido con el consentimiento del Banco de In-


glaterra a partir de la versión original en inglés, titulada “Money Crea-
tion in the Modern Economy”, autoría de Michael McLeay, Amar Radia
y Ryland Thomas. Todos los derechos pertenecen al Banco de Inglaterra
(2014). El artículo original puede encontrarse en: [Link]
[Link]/quarterly-bulletin/2014/q1/money-creation-in-the-mo-
dern-economy. El Banco de Inglaterra no ha revisado esta traducción ni
se hace responsable de la exactitud ni la integralidad de esta traducción.
** Banco de Inglaterra. Dirección de Análisis Monetario. Los autores agra-
decen a Lewis Kirkham su ayuda en la redacción de este artículo.
208 Democratizar el dinero

Síntesis
En la economía moderna, casi todo el dinero existente toma la for-
ma de los depósitos bancarios. Pero la manera en que se crean estos
depósitos a menudo es mal comprendida: la principal vía es la emi-
sión de préstamos por parte de los bancos comerciales. Cuando un
banco concede un préstamo, simultáneamente crea un depósito
correspondiente en la cuenta del banco del deudor, creando así
nuevo dinero.
La realidad de cómo se crea el dinero actualmente difiere de la
descripción que se encuentra en algunos libros de texto:
– En vez de que los bancos reciban depósitos cuando los ho-
gares ahorran para, posteriormente, prestar ese dinero, los
préstamos bancarios crean los depósitos.
– En tiempos normales, el banco central no fija la cantidad de
dinero en circulación, y no es verdad que el dinero del banco
central se “multiplique” en más préstamos y depósitos.
Aunque los bancos comerciales crean dinero a través del crédito,
no pueden hacerlo libre e ilimitadamente. Los bancos deben limitar
la cantidad que prestan si desean mantener su rentabilidad dentro
de un sistema bancario competitivo. La regulación prudencial tam-
bién actúa como un constreñimiento en las actividades bancarias,
con el fin de mantener la resiliencia del sistema financiero. Y los
hogares y las compañías que reciben el dinero creado a partir de
los nuevos créditos pueden tomar acciones que afectan el stock de
dinero –pueden, por ejemplo, “destruir” dinero rápidamente para
pagar sus deudas existentes.
La política monetaria actúa como el límite último a la crea-
ción monetaria. El Banco de Inglaterra procura asegurarse de que
el monto de la creación monetaria en la economía sea coherente
con el mantenimiento de una inflación baja y estable. En tiempos
normales, el Banco de Inglaterra implementa su política monetaria
fijando una tasa de interés sobre las reservas del banco central. Esto
afecta a una gama de tasas de interés en la economía, incluyendo la
de los créditos bancarios.
En circunstancias excepcionales, cuando las tasas de interés se
encuentran en su nivel mínimo de efectividad, la creación y el gas-
to de dinero en la economía todavía pueden ser demasiado bajos
como para ser consistentes con los objetivos de la política mone-
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 209

taria del banco central. Una respuesta posible es llevar a cabo una
serie de compras de activos, lo que se conoce como Flexibilización
Cuantitativa (Quantitative easing o QE). El QE busca incrementar
el monto de dinero en la economía directamente mediante la com-
pra de activos, principalmente a compañías financieras no banca-
rias.
El QE inicialmente incrementa el monto de depósitos bancarios
que las compañías poseen (a cambio de los activos que venden).
Estas compañías, luego, desearán reequilibrar sus portafolios me-
diante la compra de activos de mayor rendimiento, incrementando
el precio de aquellos activos y estimulando el gasto en la economía.
Como subproducto del QE, se crean nuevas reservas del banco
central. Pero éstas no son una parte importante del mecanismo de
transición. Este artículo explica por qué estas reservas –al igual que
en los tiempos normales– no pueden ser multiplicadas en más prés-
tamos y depósitos, y por qué estas reservas no representan “dinero
gratis” para los bancos.

Introducción
El artículo “El dinero en la economía moderna: una introducción”,
que es un complemento de este artículo, ofrece una revisión de lo
que significa el dinero y los diferentes tipos de dinero que existen
en la economía moderna, explorando brevemente cómo es creado
cada uno de ellos.
Este artículo comienza delineando dos concepciones equivoca-
das comunes acerca de la creación monetaria y explicando que,
en las economías modernas, el dinero es creado principalmente
por los bancos comerciales cuando conceden préstamos.1 El artí-
culo discute los límites de la capacidad de creación monetaria del
sistema bancario y el importante papel de las políticas del banco
central en el aseguramiento de que el crecimiento del dinero y el
crédito sea consistente con la estabilidad monetaria y financiera de
la economía. La sección final discute el papel del dinero en los me-
canismos de transición monetaria durante el periodo de la Flexibi-
lización Cuantitativa, y despeja ciertos mitos en torno a la creación

1 A lo largo de este artículo, los términos “bancos” y “bancos comerciales”


se refieren a bancos y sociedades de construcción en conjunto.
210 Democratizar el dinero

de dinero y el QE. Junto con este texto, también puede consultarse


un video que explica algunos de los temas cruciales aquí tratados.2

Dos concepciones erróneas sobre la creación del dinero


La vasta mayoría del dinero poseído por la gente se presenta bajo
la forma de un depósito bancario. Pero la pregunta por la prove-
niencia de este stock de dinero, a menudo es entendida de manera
equivocada. Un error frecuente es la creencia de que los bancos
actúan simplemente como intermediarios, prestando los depósitos
que los ahorradores ponen en sus manos. Según esta perspectiva,
habitualmente los depósitos son “creados” por las decisiones de
ahorro de los particulares. Luego, los bancos “prestan” esos depó-
sitos existentes a los deudores, como por ejemplo las compañías
que buscan financiar sus inversiones o los individuos que desean
comprar una casa.
En los hechos, no obstante, cuando los hogares deciden ahorrar
más dinero en sus cuentas bancarias, esos depósitos se hacen a ex-
pensas de los depósitos que de otro modo habrían ido a parar a las
empresas como pago de bienes y servicios. El ahorro por sí mismo
no incrementa los depósitos o “fondos disponibles” que los bancos
pueden prestar. De hecho, en la realidad de la economía moderna,
los bancos comerciales son creadores de los depósitos de dinero.
Este artículo explica cómo, en vez de que los bancos presten los
depósitos que resguardan, el acto de prestar dinero crea los depósi-
tos –lo inverso a la secuencia que generalmente describen los libros
de texto.3
Otra concepción común, también equivocada, es que el banco
central determina la cantidad de préstamos y depósitos en la eco-
nomía controlando la cantidad de dinero del banco central –el lla-
mado enfoque del “multiplicador del dinero”–. Según este punto
de vista, los bancos centrales implementan su política monetaria
eligiendo una cantidad de reservas. Y como se asume que hay una
ratio constante entre el dinero ampliado y la base monetaria, estas
reservas se “multiplican” en una cantidad mucho mayor de présta-
mos y depósitos. Para que esta teoría se sostenga, el monto de las
2 Véase, [Link]/watch?v=CvRAqR2pAgw.
3 Hay una extensa literatura que reconoce la naturaleza “endógena” del
proceso de creación monetaria en la práctica. Véase, por ejemplo, Moore
(1988), Howells (1995) y Palley (1996).
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 211

reservas debe ser un constreñimiento que limite la emisión de prés-


tamos, y el banco central debe determinar el monto de las reservas
existentes. Si bien la teoría del multiplicador del dinero puede ser
una forma útil de introducir al tema del dinero y de la actividad
bancaria en los libros de texto, ella no ofrece una descripción acer-
tada de la manera en que el dinero se crea en realidad. Más que
controlar la cantidad de reservas, los bancos centrales habitual-
mente implementan su política monetaria estableciendo el precio
de las reservas –es decir, la tasa de interés.
En realidad, ni las reservas son un constreñimiento que limita
la emisión de préstamos, ni el banco central fija el monto de re-
servas disponibles. Como sucede con la relación entre depósitos
y préstamos, la relación entre reservas y préstamos generalmente
opera en sentido inverso al que describen los libros de texto de
economía. Primero los bancos deciden cuánto prestar, dependiendo
de la rentabilidad de las oportunidades de crédito que tienen a su
disposición –lo cual depende crucialmente de la tasa de interés fi-
jada por el Banco de Inglaterra–. El monto de depósitos bancarios,
a su vez, influye en la cantidad de dinero del banco central que los
bancos comerciales desean conservar en reserva (para satisfacer
los retiros de dinero de sus clientes, hacer pagos a otros bancos o
cumplir con los requerimientos de liquidez de las regulaciones), el
cual, en tiempos normales, es suministrado bajo demanda por el
Banco de Inglaterra. El resto de este artículo discute estas prácticas
en mayor detalle.

La realidad de la creación monetaria


Los préstamos crean los depósitos –la determinación del dinero
ampliado en el nivel agregado
Como se explica en “El dinero en la economía moderna: una in-
troducción”, el dinero ampliado [broad money] es una medida del
monto total de dinero poseído por hogares y empresas dentro de
una economía. El dinero ampliado se compone de depósitos ban-
carios (que son, en esencia, pagarés [IOUs] de los bancos comer-
ciales a los hogares y las empresas) y la moneda nacional (en su
212 Democratizar el dinero

mayoría billetes, es decir, pagarés del banco central).4 5 De los dos


componentes del dinero ampliado, los depósitos bancarios repre-
sentan la vasta mayoría –97 por ciento del monto de dinero actual-
mente en circulación–.6 Y en la economía moderna, estos depósitos
bancarios son creados por los propios bancos comerciales.
Los bancos comerciales crean dinero, en la forma de depósitos
bancarios, mediante la emisión de nuevos créditos. Cuando un ban-
co hace un préstamo, por ejemplo, a alguien que solicita una hipo-
teca para comprar una casa, por lo general no le entrega las miles
de libras de valor en billetes. En lugar de ello, abona a una cuenta
bancaria un depósito por el monto de la hipoteca. En ese momento,
se crea nuevo dinero. Por esta razón, algunos economistas se han
referido a los depósitos bancarios como “pluma fuente de dinero”,
dinero creado de un plumazo por los banqueros al aprobar los prés-
tamos.7
Este proceso es ilustrado en la Figura 1, que muestra cómo el
otorgamiento de un crédito afecta la hoja de balance de los di-
ferentes sectores de la economía (en “El dinero en la economía
moderna: una introducción”, se introducen diagramas similares).
Como muestra la tercera línea de la Figura 1, el nuevo depósito
incrementa los activos del consumidor (que aquí representa a los
hogares y las compañías) –las barras rojas extra– y el nuevo présta-
mo incrementa su pasivo –las barras blancas–. Se ha creado nuevo
“dinero ampliado”. De manera similar, los dos lados de la hoja de

4 La definición de dinero ampliado utilizada por el Banco de Inglaterra, M4,


también incluye una gama de obligaciones bancarias más amplia que los
depósitos ordinarios; véase Burgess y Janssen (2007) para más detalles.
Por simplicidad, este artículo describe todas estas obligaciones como de-
pósitos. En un recuadro posterior se ofrecen más detalles sobre la gama de
agregados monetarios más populares en Reino Unido.
5 Alrededor del 6 por ciento de la “moneda nacional” está conformada por
las monedas metálicas, producidas por la Casa de Moneda Real. De los
billetes que circulan en la economía del Reino Unido, algunos son emitidos
por algunos bancos comerciales escoceses y norirlandeses, si bien éstos
son igualados por el dinero del Banco de Inglaterra mantenido en el banco.
6 En diciembre de 2013.
7 El dinero de pluma fuente es discutido en Tobin (1963), quien lo mencio-
na  al argumentar que los bancos no pueden crear montos ilimitados de
dinero en la práctica.
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 213

balance del sector bancario comercial se expanden cuando se crean


el nuevo dinero y el nuevo crédito. Es importante notar que aunque
el diagrama simplificado de la Figura 1 muestra que el monto de
nuevo dinero creado es idéntico al monto del nuevo préstamo, en
la práctica siempre habrá varios factores que, subsecuentemente,
pueden causar que el monto de los depósitos sea diferente al monto
del préstamo. Estos factores se discuten detalladamente en la si-
guiente sección.
La primera fila de la Figura 1 muestra que, cuando se crea el
nuevo “dinero ampliado” en la hoja de balance del consumidor,
esto se produce –al menos en un primer momento– sin cambio al-
guno en el dinero del banco central o “base monetaria”. Como se
señaló antes, un stock más alto de depósitos puede significar que
los bancos quieren o están obligados a retener más dinero del ban-
co central para satisfacer los retiros de dinero de sus clientes o
hacer pagos a otros bancos. Y en tiempos normales, las reservas
son suministradas a los bancos comerciales “bajo demanda” por
el Banco de Inglaterra a cambio de otros activos de sus hojas de
balance. En modo alguno la cantidad agregada de reservas cons-
triñe directamente el monto del crédito bancario o la creación de
depósitos.
Esta descripción de la creación monetaria contrasta con la no-
ción de que los bancos sólo pueden prestar dinero preexistente,
como esbozamos en la sección previa. Los depósitos bancarios
simplemente son un registro de cuánto dinero le debe el propio
banco a sus clientes. Por lo tanto, son una obligación (un pasivo)
del banco, no un activo que pueda ser prestado. Una concepción
errónea asociada a lo anterior es la idea de que los bancos pueden
prestar sus reservas. Las reservas sólo pueden ser prestadas entre
los bancos, pues los consumidores no tienen acceso a las cuentas
de reservas en el Banco de Inglaterra.8

8 Parte de la confusión reside en el uso que hacen algunos economistas del


término “reservas” al referirse a las “reservas en exceso” –poseídas por
un banco por encima del mínimo requerido por la regulación–. En este
contexto, los “préstamos de reservas” pueden ser una forma simplificada
de describir el proceso de aumentar los créditos y los depósitos hasta que
la proporción del banco alcance el máximo. Ya que en el Reino Unido no
existen los requerimientos de reservas, este proceso es menos importante
para los bancos de Reino Unido.
214 Democratizar el dinero

Figura 1. Creación de dinero mediante la emisión de un préstamo


por el sector bancario (a)

Antes del préstamo Después del préstamo

Banco Central (b)


Activos Pasivos Activos Pasivos

Reservas Reservas
No-dinero Base No-dinero Base
monetaria monetaria
Billetes y Billetes y
monedas monedas

Bancos comerciales (c)


Activos Pasivos

Nuevos Nuevos
préstamos depósitos

Activos Pasivos

Reservas Reservas
Depósitos Depósitos

Billetes y Billetes y
monedas monedas

Consumidores (d)
Activos Pasivos

Nuevos Nuevos
depósitos préstamos

Activos Pasivos Dinero


ampliado

Depósitos Depósitos
Dinero
ampliado
No-dinero No-dinero

Billetes y Billetes y
monedas monedas
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 215

Explicación de la Figura 1:
(a) Los balances están simplificados para facilitar la exposición: las cantidades
mostradas de cada tipo de dinero no corresponden a las cantidades realmente
poseídas por el balance de cada sector.
(b) El balance del Banco Central sólo muestra el pasivo de la base monetaria y
los activos correspondientes. En la práctica, el banco central posee otros
pasivos que no son dinero. Sus activos no monetarios se componen
principalmente de deuda gubernamental. Como la deuda gubernamental está
en posesión del Bank of England Asset Purchase Facility, no aparece
directamente en el balance.
(c) El balance de los bancos comerciales sólo muestra activos y pasivos antes de
la emisión de los préstamos.
(d) Los consumidores incluyen tanto a hogares como empresas. El balance sólo
muestra como activos el dinero ampliado y el pasivo correspondiente –no se
muestran activos reales como el inmueble intercambiado–. El pasivo no-
monetario de los consumidores incluye préstamos securitizados y no
securitizados en circulación.

Otras formas de crear y destruir depósitos


Así como la emisión de un crédito crea dinero, el reembolso del
crédito lo destruye.9 Por ejemplo, supongamos que a lo largo del
mes un cliente ha gastado dinero en el supermercado utilizando
una tarjeta de crédito. Cada compra hecha con la tarjeta de crédito
habrá incrementado tanto el crédito en circulación en la hoja de ba-
lance del cliente, como los depósitos en la hoja de balance del su-
permercado (de manera semejante a la Figura 1). Si el consumidor
paga la totalidad de la cuenta de su tarjeta de crédito a fin de mes, el
banco reducirá en la cuenta de depósitos del consumidor un monto
igual al valor del adeudo en la tarjeta de crédito, destruyendo así
todo el dinero recién creado.
Los bancos que emiten los préstamos, y los clientes que las re-
embolsan, son las formas más significativas en que los depósitos
bancarios se crean y destruyen en la economía moderna. Pero están
lejos de ser los únicos caminos. La creación o destrucción de de-
pósitos tiene lugar cada vez que el sector bancario (incluyendo el

9 La caída en la emisión de créditos en Reino Unido desde 2008 es una ra-


zón importante de que el crecimiento del dinero en la economía haya sido
más bajo que en los años previos a la crisis, como se discute en Bridges,
Rosseiter y Thomas (2011) y Butt et al (2012).
216 Democratizar el dinero

banco central) compra o vende activos existentes de o a los consu-


midores o, más frecuentemente, las empresas y el gobierno.
La compra y venta de bonos gubernamentales por parte de los
bancos, es una vía particularmente importante para la creación y
destrucción de dinero. Los bancos a menudo compran y conservan
bonos gubernamentales como parte de su portafolio de activos lí-
quidos, los cuales pueden ser vendidos rápidamente a cambio de
dinero del banco central en el caso de que, por ejemplo, los clientes
quieran retirar dinero en efectivo en grandes cantidades.10 Cuan-
do los bancos compran bonos gubernamentales de una entidad no
bancaria del sector privado, abonan a la cuenta de los vendedores
con un depósito bancario.11 Y, como se discutirá más tarde en este
artículo, la compra de activos por parte del banco central conoci-
da como Quantitative Easing, tiene implicaciones similares en la
creación monetaria.
El dinero también puede ser destruido a través de la emisión de
instrumentos de deuda y capital de largo plazo por parte de los ban-
cos. Además de los depósitos, los bancos tienen otras obligaciones
en sus hojas de balance. Los bancos gestionan sus obligaciones
para asegurar que al menos tengan cierto capital y obligaciones
de largo plazo para mitigar algunos riesgos y cumplir con los re-
querimientos de las regulaciones. Ya que estas obligaciones –di-
ferentes de los depósitos– representan inversiones de largo plazo
de los hogares y las empresas, no pueden ser intercambiadas por
dinero central tan fácilmente como los depósitos bancarios, y por
lo tanto incrementan la resiliencia del banco. Cuando los bancos
emiten estos instrumentos de deuda y capital de largo plazo para
empresas financieras no bancarias, dichas empresas pagan por ellas
con depósitos bancarios. Esto reduce el monto de los depósitos –o

10 Es por esta razón que la posesión de algunos bonos gubernamentales son


considerados para cumplir con los requerimientos prudenciales de liqui-
dez, como se describe detalladamente en Farag, Harland y Nixon (2013).
11 En un diagrama de hojas de balance como el de la Figura 1, si los bancos
compran de los consumidores bonos gubernamentales, ello representaría
un cambio en la composición en los activos de los consumidores (de bonos
del gobierno a depósitos) y un incremento tanto de depósitos como de bo-
nos del gobierno en la hoja de balance de los bancos comerciales.
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 217

el dinero–, un pasivo en la hoja de balance del sector bancario, e


incrementa las obligaciones distintas de los depósitos.12
La compra y venta de los activos existentes y la emisión de
obligaciones de largo plazo pueden generar una brecha entre los
créditos y los depósitos en una economía cerrada. Adicionalmente,
en una economía abierta como la del Reino Unido, los depósitos
pueden pasar de residentes en el interior a residentes en el extran-
jero, o bien los depósitos en una moneda pueden ser convertidos en
depósitos en moneda extranjera. Estas transacciones no destruyen
dinero por sí mismas, pero los depósitos de los residentes en el
extranjero y los depósitos en moneda extranjera no siempre son
contabilizados como parte de la oferta monetaria de un país.

Límites a la creación del dinero ampliado


Aunque los bancos comerciales crean dinero a través de su com-
portamiento como prestamistas, no pueden hacer esto sin límites.
En particular, el precio de los préstamos fijado por los bancos –es
decir, la tasa de interés más las comisiones–, determina el monto de
lo que los hogares y las empresas están dispuestos a pedir prestado.
Diversos factores influyen en el precio de los nuevos créditos, y la
política monetaria del Banco de Inglaterra no es el último de ellos,
pues afecta el nivel de varias tasas de interés en la economía.
Los límites a la creación monetaria del sistema bancario fueron
discutidos en un artículo del economista ganador del Premio Nobel
James Tobin, y recientemente el tema ha sido objeto de debate en-
tre numerosos comentaristas económicos y blogueros.13 En la eco-
nomía moderna hay tres conjuntos de constreñimientos principales
que restringen el monto de dinero que los bancos pueden crear.

12 Las compras de bonos gubernamentales de los bancos comerciales y su


emisión de deuda y capital de largo plazo, han sido influencias importan-
tes en el crecimiento del dinero ampliado durante las crisis financieras,
como se discute en Bridges, Rossiter y Thomas (2011) y Butt et al. (2012).
13 Tobin (1963) argumentó que los bancos no poseen la “vasija de la viuda”,
refiriéndose a la historia bíblica (antes introducida en la economía por
John Maynard Keynes), en la que una viuda es capaz de, milagrosamente,
llenar una vasija (una olla o jarra) de aceite durante una hambruna. Tobin
argumentaba que había límites a la cantidad de préstamos que podrían ser
equilibrados automáticamente por los depósitos.
218 Democratizar el dinero

(I)  Los propios bancos enfrentan limitaciones a la cantidad que


pueden prestar. En particular:
– Las fuerzas de mercado limitan la emisión de préstamos
porque en un mercado competitivo los bancos individua-
les deben ser capaces de prestar de manera que les resulte
rentable.
– El otorgamiento de créditos también está constreñido por-
que los bancos deben tomar acciones para mitigar los ries-
gos asociados con la creación de nuevos créditos.
– La política regulatoria actúa como un constreñimiento a
las actividades de los bancos para mitigar la generación de
riesgos que podrían amenazar la estabilidad del sistema fi-
nanciero.
(II) La creación monetaria también está constreñida por el com-
portamiento de los propietarios del dinero –hogares y empre-
sas–. Los hogares y las compañías que reciben el dinero creado,
pueden llevar a cabo transacciones que inmediatamente lo des-
truye, como por ejemplo el reembolsar las deudas existentes.
(III) En última instancia, el constreñimiento a la creación de
dinero es la política monetaria. Al influir sobre el nivel de las
tasas de interés en la economía, la política monetaria del Banco
de Inglaterra influye sobre la cantidad de dinero que hogares
y compañías están dispuestos a pedir prestado. Esto ocurre di-
rectamente, mediante la manipulación de la tasa de interés que
los bancos cargan sobre el crédito, pero también indirectamen-
te, mediante el efecto general de la política económica sobre la
actividad económica. Como resultado, el Banco de Inglaterra
puede asegurar que el crecimiento del dinero es consistente con
sus objetivos de inflación baja y estable.
El resto de esta sección explica cómo funciona cada uno de estos
mecanismos en la práctica.

(I) Los límites a la cantidad que los bancos pueden prestar.


Las fuerzas del mercado que enfrentan los bancos individuales
La Figura 1 mostró que, para el sector bancario en su conjunto, los
créditos inicialmente se crean con depósitos que los compensan.
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 219

Pero esto no significa que un banco individual dado, pueda libre-


mente prestar y crear dinero sin límite alguno. Esto es así porque
en un mercado competitivo los bancos tienen que ser capaces de
prestar de manera rentable, y asegurarse de que administren ade-
cuadamente los riesgos asociados a la emisión de créditos.
Los bancos reciben intereses sobre sus activos, tales como los
créditos, pero generalmente también tienen que pagar intereses so-
bre sus pasivos, tales como las cuentas de depósitos. El modelo de
negocio de un banco descansa en el principio de cobrar una tasa
de interés sobre sus créditos (u otros activos) más alta que la tasa
de interés que paga sobre sus depósitos (u otros pasivos). Las ta-
sas de interés sobre los activos y los pasivos del banco, dependen
de la tasa establecida por el Banco de Inglaterra, que actúa como
el constreñimiento último sobre la creación monetaria. El banco
comercial aprovecha la diferencia o brecha [spread] entre el be-
neficio esperado de sus activos y pasivos para cubrir sus costos de
operación y obtener una ganancia.14 Para conceder créditos extra,
un banco individual normalmente tiene que bajar sus tasas de in-
terés en relación con sus competidores para inducir a los hogares
y las empresas a solicitar más créditos. Y una vez que concede el
crédito, es susceptible de “perder” los depósitos que ha creado ante
los bancos competidores. Los dos factores afectan la rentabilidad
de la emisión de un crédito para un banco individual y determinan
cuántos préstamos se producen.
Por ejemplo, supongamos que un banco individual disminuye
la tasa que carga sobre sus préstamos, y que ello incita a un hogar
a solicitar una hipoteca para comprar una casa. En el momento en
que se realiza el préstamo, se abona un nuevo depósito a la cuenta
del deudor. Cuando se ejecuta la compra de la casa, se transfiere
este nuevo depósito a la cuenta del vendedor de la casa. La situa-
ción se muestra en la primera línea de la Figura 2. El comprador
queda con un nuevo activo bajo la forma de una casa y una nueva
obligación bajo la forma del nuevo préstamo. El vendedor queda
con dinero bajo la forma de un depósito bancario en vez de la casa.
Lo más probable es que el vendedor tenga su cuenta en un banco
diferente al del comprador. Así que, cuando la transacción tiene
lugar, el nuevo depósito es transferido al banco del vendedor, como
se muestra en la segunda fila de la Figura 2. El banco del com-

14 Véase Bulton, Pezzini y Rossiter (2010) para una exploración de la forma en


que los bancos determinan el precio de los nuevos préstamos.
220 Democratizar el dinero

Figura 2. Creación de dinero para un banco individual…


Cambios en la hojas de balance del comprador y el vendedor
Comprador de la Vendedor de la Comprador de la Vendedor de la
casa casa casa casa
Activos Pasivos Activos Pasivos Activos Pasivos Activos Pasivos

No-dinero Nuevo Nuevo No-dinero


(casa) depósito Préstamo (casa)

No-dinero No-dinero
Reservas Reservas Depósitos Depósitos
No-dinero No-dinero

Billetes y Billetes y Billetes y Billetes y


monedas monedas monedas monedas

Balances antes del préstamo. El comprador pide una hipoteca…

Cambios en los balances de los bancos del comprador y el vendedor


Banco del Banco del Banco del Banco del
comprador vendedor comprador vendedor
Activos Pasivos Activos Pasivos Activos Pasivos Activos Pasivos

Nuevo Nuevo
Préstamo depósito

Reservas Reservas Reservas Reservas


Depósitos Depósitos Depósitos Depósitos

Billetes y Billetes y Billetes y Billetes y


monedas monedas monedas monedas

Balances antes del préstamo. El préstamo del deudor crea nuevos


depósitos…

Pero saldar todas las transacciones de este modo sería


insostenible:
- El banco del comprador tendría menos reservas para
sus egresos como, por ejemplo, los retiros de depósitos.
- Y si lleva a cabo demasiados préstamos eventualmente
se quedará sin reservas.

De modo que el banco del comprador buscará retener o


atraer nuevos depósitos (y reservas) –en el ejemplo que
mostramos aquí, del banco del vendedor– que acompañen
a sus nuevos préstamos.
Continúa en la siguiente página...
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 221

… mediante la emisión de un préstamo adicional (a)

Comprador de la Vendedor de la
casa casa
Activos Pasivos Activos Pasivos

No-dinero Nuevo Nuevo


(casa) Préstamo depósito

No-dinero
Depósitos Depósitos
No-dinero

Billetes y Billetes y
monedas monedas

Y utiliza sus nuevos depósitos para pagarle al vendedor de la casa

Banco del Banco del


comprador vendedor
Activos Pasivos Activos Pasivos

Reservas
Nuevo
transferi-
depósito
das

Nuevo
Préstamo
Reservas
Depósitos Depósitos
Reservas

Billetes y Billetes y
monedas monedas

Que son transferidos al banco del vendedor, junto con las reservas
que el banco del comprador utilizar para saldar la transacción

Banco del Banco del


comprador vendedor
Activos Pasivos Activos Pasivos

Nuevo Nuevo
Préstamo depósito

(a) Los balances están sim-


Reservas
plificados para facilitar la
Reservas
exposición: las cantidades mos-
Depósitos Depósitos
Reservas tradas de cada tipo de dinero no
corresponden a las cantidades
Billetes y Billetes y realmente poseídas por el ba-
monedas monedas
lance de cada sector.
222 Democratizar el dinero

prador, entonces, tendrá menos depósitos que activos. En primera


instancia, el banco del comprador salda la transacción con el banco
del vendedor transfiriéndole reservas. Pero esto dejaría al banco del
comprador con menos reservas y más préstamos en relación con
los depósitos que tenía antes. Es probable que esto sea problemáti-
co para el banco, dado que ello incrementaría el riesgo de no poder
equilibrar la totalidad de las probables salidas de dinero. Y en la
práctica, los bancos conceden muchos préstamos de este tipo todos
los días. Así que, si un cierto banco financiara todos sus préstamos
de esta manera, muy pronto se quedaría sin reservas.
Los bancos, por lo tanto, intentan atraer o retener obligaciones
adicionales que acompañen a sus nuevos préstamos. En la prácti-
ca, otros bancos también hacen nuevos préstamos y crean nuevos
depósitos, y una forma de hacerlo es tratar de atraer una parte de
esos depósitos creados. En un sector bancario competitivo, ello
puede implicar el incremento de la tasa que ofrece a las cuentas de
depósitos de los particulares. Atrayendo nuevos depósitos, el ban-
co puede conceder más créditos sin que disminuyan sus reservas,
como se muestra en la tercera fila de la Figura 2. Alternativamente,
un banco puede pedir prestado de otros bancos o atraer otras for-
mas de obligaciones, al menos temporalmente. Pero ya sea que lo
haga a través de depósitos o de otras obligaciones, el banco nece-
sitaría asegurarse de atraer y retener alguna clase de fondos para
mantener la expansión de los préstamos. Y el costo de ello tiene
que ser ponderado contra los intereses que el banco espera ganar
sobre los créditos que está concediendo, lo que a su vez depende
del nivel de la tasa de referencia fijada por el Banco de Inglaterra.
Si, por ejemplo, un banco continuara atrayendo nuevos deudores
e incrementando sus préstamos mediante la reducción de las tasas
a las hipotecas, y buscara atraer nuevos depósitos incrementando
las tasas que paga sobre los depósitos de sus clientes, pronto po-
dría encontrar que no es rentable continuar con la expansión de los
créditos. Así, la competencia por los créditos y los depósitos, y el
deseo de obtener ganancias, limitan la creación de dinero llevada a
cabo por los bancos.

La gestión de los riesgos asociados con la emisión de préstamos


Los bancos también necesitan gestionar los riesgos asociados con
la emisión de nuevos créditos. Una forma de hacerlo es asegurarse
de atraer depósitos relativamente estables para equilibrar sus nue-
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 223

vos préstamos, es decir, depósitos que es improbable o imposible


que sean retirados en grandes sumas. Esto puede actuar como un
límite adicional a la cantidad de préstamos que los bancos pue-
den emitir. Por ejemplo, si todos los depósitos que un banco tiene
estuvieran en cuentas a las que se tiene acceso inmediato, como
las cuentas corrientes, entonces el banco correría el riesgo de que
muchos de estos depósitos fueran retirados en un periodo de tiem-
po corto. Como los bancos tienden a prestar por periodos de mu-
chos meses o años, es posible que el banco no pueda reembolsar
todos estos depósitos –es decir que enfrentaría un gran riesgo de
liquidez–. Para reducir el riesgo de liquidez, los bancos intentan
asegurarse de que algunos de sus depósitos estén anclados a ciertos
periodos de tiempo o plazo fijo.15 Sin embargo, es probable que los
consumidores soliciten una compensación por el inconveniente de
tener depósitos de mayor plazo, así que estos depósitos pueden ser
más costosos para los bancos, limitando el monto de créditos que
los bancos están dispuestos a conceder. Y como se discutió antes,
si los bancos se protegen del riesgo de liquidez emitiendo obliga-
ciones de largo plazo, esto puede destruir dinero directamente si las
compañías pagan por ellas utilizando depósitos.
La emisión de créditos de un banco individual también está li-
mitada por consideraciones propias del riesgo de crédito. Este es
el riesgo, para el banco, de prestar a deudores que a su vez pue-
den ser incapaces de rembolsar sus deudas. En parte, los bancos
pueden protegerse contra el riesgo de crédito teniendo suficiente
capital para absorber cualquier pérdida inesperada en sus créditos.
Pero dado que los préstamos siempre supondrán para los bancos el
riesgo de causarles pérdidas, el costo de estas pérdidas será tomado
en cuenta al ponerle precio al crédito. Cuando los bancos emiten
un préstamo, la tasa de interés que cobran típicamente incluirá una
compensación por el nivel promedio de pérdidas que el banco es-
pera sufrir. El tamaño de este componente de la tasa de interés será
mayor cuando los bancos estimen que sufrirán pérdidas más altas,
como por ejemplo cuando prestan a deudores hipotecarios cuya

15 Los bancos también se protegen del riesgo de liquidez conservando ac-


tivos líquidos (incluyendo reservas y dinero en efectivo), que pueden
ser utilizados directamente para cubrir los egresos o, si no, pueden ser
convertidos rápidamente y a bajo costo en activos que sí los cubran. Sin
embargo, si los bancos compran activos líquidos tales como bonos guber-
namentales del sector no bancario, esto puede engendrar más depósitos.
224 Democratizar el dinero

ratio préstamo/valor es alta. A medida que los bancos expanden los


préstamos, es probable que la pérdida esperada promedio se incre-
mente, haciendo menos rentables estos préstamos. Esto limita aún
más el monto de los créditos que los bancos pueden emitir mante-
niendo la rentabilidad, y el dinero que, por ende, pueden crear.
Las fuerzas del mercado no siempre conducen a los bancos in-
dividuales a que se protejan lo suficiente contra los riesgos de li-
quidez y crédito. Debido a esto, la regulación prudencial apunta a
asegurar que los bancos no tomen riesgos excesivos al conceder
créditos, incluyendo requerimientos de posesión de capital y liqui-
dez. Por lo tanto, estos requisitos pueden actuar como un freno
adicional a la cantidad de dinero que los bancos comerciales crean.
El marco de la regulación prudencial, así como una exposición más
detallada del capital y la liquidez, son descritos en Farag, Harland
y Nixon (2013).
Hasta el momento, esta sección ha considerado el caso de un
banco individual que emite préstamos adicionales ofreciendo tasas
de interés competitivas –tanto en sus préstamos como en sus depó-
sitos–. Pero si todos los bancos simultáneamente deciden intentar
prestar más, el dinero crece y puede no estar limitado de la misma
manera. Aunque un banco individual pueda perder algunos depó-
sitos contra otros bancos, es probable que gane otros depósitos,
como resultado de que los demás bancos emiten préstamos.
Hay varias razones por las que muchos bancos pueden optar
por aumentar notablemente sus préstamos al mismo tiempo. Por
ejemplo, la rentabilidad de los préstamos a determinados tipos de
interés podría aumentar debido a una mejora general de las condi-
ciones económicas. Alternativamente, los bancos pueden decidir
prestar más si perciben que los riesgos asociados a la concesión de
préstamos a los hogares y las empresas han disminuido. A veces se
argumenta que este tipo de evolución es una de las razones de que
los préstamos bancarios se hubieran extendido tanto en el período
previo a la crisis financiera.16 Pero si la percepción de un entorno
menos arriesgado no está justificada, el resultado puede ser un sis-
tema financiero más frágil.17 Una de las respuestas a la crisis en el
Reino Unido ha sido la creación de una autoridad macroprudencial,

16 Véase, por ejemplo, Haldane (2009).


17 Tucker (2009) discute la posibilidad de esa “ilusión del riesgo” en el sis-
tema financiero.
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 225

el Comité de Política Financiera, para identificar, supervisar y to-


mar medidas que tienen el fin de reducir o eliminar los riesgos que
amenazan la capacidad de recuperación del sistema financiero en
su conjunto.18

(II) Constreñimientos provenientes de las respuestas de los


hogares y las empresas
Además de la gama de constreñimientos que actúan para limitar
la creación monetaria, el comportamiento de los hogares y las em-
presas en respuesta a la creación monetaria por el sector bancario
puede ser importante, como argumenta Tobin. El comportamiento
del sector privado no bancario influencia el impacto que en última
instancia tiene la creación de crédito bancario sobre el stock de
dinero, dado que es posible que cree más (o menos) dinero del
que desean tener en relación con otros activos (como propiedades
o acciones). Si los hogares y empresas que solicitan los présta-
mos lo hacen porque quieren gastar más, al hacer esto rápidamente
transferirán ese dinero a otras personas. La manera en que estos
hogares y empresas reaccionen, determinará el stock de dinero de
la economía, y potencialmente tendrá implicaciones en los niveles
de gasto e inflación.
Hay dos posibilidades principales en cuanto a lo que puede pa-
sar con los depósitos recién creados. En primer lugar, como sugiere
Tobin, el dinero puede ser rápidamente destruido si los hogares o
empresas que reciben el dinero una vez que el préstamo es gastado,
desean utilizarlo para pagar sus propias deudas bancarias ya exis-
tentes. En ocasiones, esto ha sido denominado “teoría del reflujo”.19
Por ejemplo, el primer comprador de una casa puede pedir
una hipoteca para comprar la casa de una persona mayor que, a
su vez, reembolsa su hipoteca existente y se muda allí con su fa-
milia. Como se discutió previamente, el reembolsar un préstamo
bancario destruye dinero, de la misma manera que los préstamos lo
crean. Así en este caso, la hoja de balance de los consumidores de
la economía volvería a la posición en la que estaba antes de que se
hiciera el préstamo.
18 Tucker, Hall y Pattani (2013) describen los nuevos poderes de la política
monetaria macroprudencial en el Reino Unido en el surgimiento de la
crisis financiera reciente.
19 Véase Kaldor y Trevithick (1981).
226 Democratizar el dinero

El segundo resultado posible es que la creación de dinero suple-


mentario por los bancos conduzca a un incremento del gasto en la
economía. Para que el dinero recién creado se destruya, se necesita
que pase a los hogares y las empresas con créditos existentes que
desean liquidarlas. Pero este no es siempre el caso, dado que las
posiciones de activos y deudas tienden a variar considerablemen-
te entre los individuos de la economía.20 Por el contrario, el dinero
puede pasar inicialmente a los hogares o las compañías con una ba-
lanza positiva de activos financieros: la persona mayor puede haber
pagado ya su hipoteca, o una empresa que recibe el dinero como
pago puede tener suficientes activos líquidos para cubrir sus posi-
bles gastos. Si este es el caso, pueden encontrarse en posesión de
más dinero del que desean y entonces intentar reducir su dinero “en
exceso” incrementando su gasto en bienes y servicios. (En el caso de
una compañía, puede comprar otros activos de mayor rendimiento).
Estos dos escenarios de lo que puede ocurrir con el dinero creado
–ser rápidamente destruido o ser transferido a través del gasto– tie-
nen implicaciones muy diferentes para la actividad económica. En el
segundo, el dinero puede seguir circulando entre hogares y empresas
diferentes, cada una de las cuales, a su vez, puede incrementar su
gasto. Este proceso –llamado en ocasiones efecto “papa caliente”–
puede llevar, si lo demás permanece constante, al incremento de las
presiones inflacionarias en la economía.21 En contraste, si el dinero
es destruido rápidamente, como en el primer escenario, no habrá
más efectos en la economía.
Hasta aquí, esta sección ha discutido cómo las acciones de los
bancos, hogares y compañías pueden afectar el monto de dinero en
la economía y, por ende, las presiones inflacionarias. Pero la deter-
minación última de las condiciones monetarias en la economía es la
política monetaria del banco central.

(III) Política monetaria. El constreñimiento


último de la creación monetaria
Uno de los objetivos principales del Banco de Inglaterra es asegu-
rar la estabilidad monetaria, manteniendo bajo control la inflación

20 Véase Kamath et al (2011).


21 Este mecanismo se explica más detalladamente en artículos como Laidler
(1984), Congdon (1992, 2005), Howells (1995), Laidler y Robson (1995),
Bridges, Rossiter y Thomas (2011) y Bridges y Thomas (2012).
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 227

de los precios al consumidor alrededor del objetivo del 2 por ciento


establecido por el gobierno. Como se discute en el recuadro de
las pp. siguientes, en ciertos periodos de tiempo, algunas métricas
del dinero se han incrementado a una tasa de crecimiento similar
al gasto nominal, la cual determina la presión inflacionaria en la
economía en el mediano plazo. Así pues, la elección de una política
monetaria adecuada para alcanzar el objetivo de inflación, debe, en
última instancia, asegurar una tasa estable de creación de crédito
y dinero consistente con dicho objetivo. Esta sección explica la
relación entre la política monetaria y los diferentes tipos de dinero.
En tiempos ordinarios, el Comité de Política Monetaria (CPM),
como la mayoría de sus equivalentes en otros países, implementa
la política monetaria fijando una tasa de interés de corto plazo, es-
pecíficamente fijando la tasa de interés pagada sobre las reservas
del banco central en posesión de los bancos. Es capaz de hacer esto
debido a su posición como proveedor monopólico del dinero del
banco central en Reino Unido. Y es porque hay demanda de dinero
del banco central –el medio de pago definitivo para los bancos,
los creadores del dinero ampliado– que el precio de las reservas
tiene un impacto significativo en otras tasas de interés dentro de la
economía.
La tasa de interés que los bancos comerciales pueden obtener
sobre el dinero depositado en el banco central, afecta la tasa a la
que están dispuestos a prestar en los mercados de dinero de la mis-
ma moneda –los mercados en los que el Banco y los bancos comer-
ciales se prestan dinero entre sí y a otras instituciones financieras–.
Los detalles precisos de cómo el banco central utiliza sus opera-
ciones en el mercado abierto para implementar la política moneta-
ria han variado con el tiempo, y los procedimientos operativos de
los bancos centrales en la actualidad varían parcialmente de país
a país, como es discutido en Clews, Salmon y Weeken (2010).22
Las variaciones de los tipos de interés interbancarios impactan en
una gama más amplia de tipos de interés a través de diferentes
mercados y en diferentes plazos, incluidos los tipos de interés que
los bancos cobran a los deudores por los préstamos, y los que ofre-

22 El marco para las operaciones del Banco de Inglaterra en los mercados de


libras esterlinas está establecido en el “Libro Rojo” del Banco, disponible
en: [Link]/markets/Documents/money/publications/
[Link]. Desarrollos recientes en los mercados de libras son discuti-
dos por Jackson y Sim (2013).
228 Democratizar el dinero

cen a los ahorradores por los depósitos.23 Al influir de este modo en


el precio del crédito, la política monetaria determina la creación de
dinero ampliado.
Esta descripción de la relación entre la política monetaria y el
dinero difiere de la descripción que se ofrece en muchos libros de
texto introductorios, según los cuales los bancos centrales deter-
minan la cantidad de dinero ampliado a través del “multiplicador
del dinero”, haciendo variar activamente la cantidad de reservas.24
Según esta perspectiva, los bancos centrales implementan la políti-
ca monetaria eligiendo una cantidad de reservas. Y como se asume
que existe una ratio estable entre dinero ampliado y base de dinero,
estas reservas son entonces “multiplicadas” en una escala mucho
mayor al convertirse en depósitos bancarios a medida que los ban-
cos incrementan los préstamos y los depósitos.
Ningún paso de esta narración constituye una descripción ade-
cuada de la relación entre dinero y política monetaria en la eco-
nomía moderna. Los bancos centrales no eligen una cantidad de
reservas para alcanzar la tasa de interés de corto plazo deseada.25
Por el contrario, los bancos centrales se concentran en los precios,
estableciendo tasas de interés.26 El Banco de Inglaterra controla
la tasa de intereses suministrando y remunerando las reservas a la
tasa de su elección. El suministro, tanto de las reservas como de la
moneda nacional (que, en conjunto, conforman la base monetaria),
es determinado por la demanda de reservas por parte de los bancos
tanto para liquidar pagos como para satisfacer la demanda de di-
nero de sus clientes –demanda que habitualmente el banco central
ajusta.
Por lo tanto, es más probable que esta demanda de dinero-base
sea una consecuencia del hecho de que los bancos emiten crédi-
tos y crean dinero ampliado, no una causa. Esto es así porque las
decisiones de los bancos en torno a la extensión de créditos están

23 El Banco de Inglaterra (1999) describe con mayor detalle los mecanismos


de transmisión de la política monetaria.
24 Benes y Kumhof (1999) discuten con mayor detalle el mito del multipli
cador del dinero.
25 Como señala Disyatat (2008).
26 Bindseil (2004) ofrece una descripción detallada de cómo funciona la
implementación de la política monetaria a través de las tasas de interés de
corto plazo.
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 229

basadas en las oportunidades de créditos rentables en cualquier


punto del tiempo. La rentabilidad de un préstamo depende de cier-
to número de factores, como vimos anteriormente. Uno de ellos es
el costo de los fondos que el banco enfrenta, lo que está estrecha-
mente relacionado con la tasa de interés que las reservas pagan, la
tasa de referencia.
En contraste, la cantidad de reservas ya existentes en el sistema
no limita la creación de dinero ampliado a través de la emisión
de créditos.27 En ocasiones, esta fase del multiplicador monetario
está motivada por el cumplimiento de los requisitos de reserva del
banco central, en virtud de los cuales los bancos están obligados a
mantener una cantidad mínima de reservas igual a una proporción
fija de sus depósitos. Pero los requerimientos de reservas no son
un aspecto importante de los marcos de política monetaria en la
mayoría de las economías avanzadas de hoy en día.28
Es probable que una postura más flexible de la política moneta-
ria aumente el stock de dinero ampliado, mediante la reducción de
las tasas de interés de los préstamos y el aumento del volumen de
los mismos. Y una mayor reserva de dinero ampliado, acompañada
de un mayor nivel de gasto en la economía, puede hacer que los
bancos y los clientes exijan más reservas y dinero en efectivo.29
Así que, en realidad, la teoría del multiplicador del dinero opera de
forma inversa a como se describe normalmente.

27 Carpenter y Demiralp (2012) muestra que en los Estados Unidos los cam-
bios en las cantidades de reservas no están relacionados con los cambios
en los préstamos.
28 Actualmente, el Banco de Inglaterra no impone formalmente requerimien-
tos de reservas, por ejemplo. Exige que los bancos mantengan en el Banco
una proporción de una ratio efectivo-depósitos [cash ratio deposits] que
no rinden interés como un subconjunto de sus obligaciones. Pero la fun-
ción de esta proporción de efectivo y depósitos no es operativa. El único
propósito es suministrar un ingreso al banco central. Bernanke (2007) dis-
cute cómo actualmente los requerimientos de reservas en Estados Unidos
son un constreñimiento menor que en el pasado.
29 Kydland y Prescott (1990) encontraron que el agregado del dinero amplia-
do conduce el ciclo, mientras que el agregado de dinero base tiende a ir
ligeramente retrasado en el ciclo.
230 Democratizar el dinero

Recuadro 1. El contenido de los diferentes tipos de


dinero y agregados monetarios
Uno de los objetivos principales del Banco de Inglaterra es asegurar la estabili-
dad monetaria, manteniendo bajo control la inflación alrededor del objetivo de
2 por ciento fijado por el gobierno. Es famoso el argumento de Milton Friedman
(1963) de que la inflación “es siempre y en todo momento un fenómeno moneta-
rio”. Así pues, los cambios en la oferta monetaria pueden contener información
valiosa acerca del gasto y la presión inflacionaria en la economía. Dado que
el dinero es esencial para la compra de bienes y servicios, es posible que con-
tenga información corroborativa sobre el nivel actual del gasto nominal en
la economía. También puede proporcionar información incremental sobre los
movimientos futuros de los gastos nominales, por lo que puede ser un indicador
útil de la futura presión inflacionaria. Finalmente, el comportamiento del dinero
puede contribuir a revelar la naturaleza del mecanismo de transmisión mone-
taria, especialmente cuando la política monetaria opera a través del QE.
En la práctica, una dificultad crucial es la evaluación de qué mediciones del
dinero son las apropiadas para indagar cada uno de los objetivos. Actualmen-
te el Banco de Inglaterra construye ciertos agregados monetarios y publica la
gama de datos que permite construirlos, como la Tabla 1 sintetiza. El Cuadro
A muestra algunas series históricas del crecimiento de los agregados moneta-
rios en el largo plazo, en comparación con el del gasto nacional en la econo-
mía.1 Habida cuenta de los muchos cambios en el régimen monetario de Reino
Unido en los últimos 150 años, es improbable que un solo indicador monetario
capture perfectamente tanto la información monetaria corroborativa como la
incremental. El sector financiero de Reino Unido actual también ha atravesado
numerosos cambios estructurales que deben ser tomados en cuenta cuando se
considera el vínculo subyacente entre dinero y gasto. Por ejemplo, durante los
periodos en que el sector financiero ha crecido en relación con el resto de la
economía (como en los primeros años de la década de 1980 y los 2000), el
dinero ampliado ha tendido a crecer persistentemente más rápido que el gasto
nominal.
Las medidas más estrechas del dinero, como la contabilización del dinero
en billetes, monedas y depósitos a la vista (cuentas que pueden ser retiradas
inmediatamente sin penalización alguna) son, en principio, mejores indicadores
corroborativos del gasto, pues es probable que sean el tipo de dinero utilizado
para llevar a cabo la mayoría de las transacciones en bienes y servicios en la
economía. La suma de billetes y monedas y depósitos a la vista poseídas por el
sector privado no bancario, a veces se conoce como “dinero de madurez cero”
[zero maturity money] o “MZM”.2
Las medidas de dinero más amplias pueden ser más apropiadas como indi-
cadores incrementales del gasto futuro y más reveladoras sobre la naturaleza
de los mecanismos de transmisión. M2, por ejemplo, incluye adicionalmente
depósitos a plazo fijo de los hogares como las cuentas de ahorro.3 Y M4 es una
medida aún más amplia, que incluye todos los depósitos a la vista y los depó-
sitos de plazo poseídos por empresas no financieras y compañías no bancarias.
El artículo principal describe cómo funciona el QE, incrementando primero los
depósitos de las compañías financieras. A medida que estas compañías reequi-
libran sus portafolios, es probable que el precio de los activos se incremente y,
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 231

con un cierto retraso, conduzcan al incremento del gasto de los hogares y las
empresas. Así que el monitoreo del dinero ampliado ha sido una parte impor-
tante de la evaluación de la efectividad del QE.4
Ciertos estudios econométricos sugieren que los movimientos sectoriales
en el dinero ampliado también pueden proveer información incremental valio-
sa sobre el gasto en la economía.5 Por ejemplo, los depósitos de las compañías
no financieras parecen ser un indicador líder de la inversión de las empresas en
la economía. Uno puede también ponderar los tipos diferentes de dinero estre-
cho y amplio, utilizando una métrica de qué monto de cada tipo de dinero es
emitido en las transacciones –conocido como Índice Divisia–.6 En la práctica,
el interés pagado por un determinado tipo de dinero se utiliza habitualmente
como una medida de ponderación. Ello se debe a que probablemente los parti-
culares y las empresas retendrán el dinero que rinde un bajo interés en relación
con otros instrumentos financieros sólo si se les compensa prestando mayores
servicios de transacciones.
Identificar las mediciones de dinero apropiadas se ha complicado por el
desarrollo continuo del sector financiero. Esto ha expandido el rango de instru-
mentos que pueden servir como dinero y el rango de instituciones financieras
que piden prestado a –y depositan en– el sistema bancario tradicional. Por
ejemplo, los acuerdos de venta y recompra (conocidos como repos) –en los
que una compañía compra un activo de un banco bajo el acuerdo de revenderlo
más tarde– actualmente son incluidos en M4, pues la obligación del banco
puede ser pensada como un depósito asegurado.
Adicionalmente, algunos economistas argumentan que el rango de instru-
mentos ofrecidos como garantía para los distintos tipos de créditos y deudas,
también pueden ser incluidos dentro de una medición de dinero más amplia.7
Más aún, muchas instituciones no-bancarias que poseen depósitos, son inter-
mediarios entre los propios bancos. Es posible que los depósitos de estas ins-
tituciones, conocidas como “otras corporaciones financieras intermediarias”
[intermediate other financial corporations, o IOFCs], reflejen actividades del
sector bancario que no están directamente relacionadas con el gasto en la eco-
nomía.8 Por esta razón, la principal medición de dinero ampliado del Banco es
M4ex, que excluye los depósitos de las IOFCs.
1
 Estas series suponen el empalme de información actual del Banco de Inglaterra, con datos
históricos de los agregados monetarios.
2
También se puede construir una medición más estrecha conocida como M1 libre de interés.
Esta medida se ha vuelto una medición agregada menos útil dado que actualmente la mayoría
de los depósitos a la vista paga alguna forma de interés. Por ejemplo, durante la crisis finan-
ciera, cuando las tasas de interés cayeron hasta casi cero, el crecimiento de M1 libre de interés
aumentó rápidamente, pues el costo relativo de poseer un dinero que no rinde interés cayó
marcadamente en relación con el dinero que paga interés. El concentrarse en M1 hubiera dado
una señal equivocada del crecimiento nominal del gasto en la economía.
3
 M2 abarca los billetes y monedas en manos del sector privado no bancario, además de los
depósitos “minoristas”, los cuales pagan una tasa de interés anunciada. En gran parte, se trata
de los depósitos de los hogares, pero también de algunos depósitos de empresas.
4
  Véase Bridges, Rossiter y Thomas (1011) y Butt et al (2012).
5
  Véase, por ejemplo, Astley y Haldane (1995), Thomas (1997a,b) y Brigden y Mizen (2004).
6
  Véase, por ejemplo, Hancook (2005).
7
  Véase, por ejemplo, Singh (2013).
8
  Véase Burgess y Hanssen (2007) y [Link]/statistics/Pages/iadb/notesiadb/
[Link] para más detalles.
232 Democratizar el dinero

Tabla 1. Agregados de dinero más populares que pueden construirse con


datos disponibles del Reino Unido
Nombre Definición Descripción (b) Disponibilidad
Billetes Monedas y Medición más reducida del dine- 1870 –
y mone- billetes en cir- ro, utilizada como un indicador presente(c)
das culación fuera de las transacciones realizadas
del Banco en efectivo.
Central.
M0 Monedas y Históricamente, la medida de la 1870 –
billetes más base monetaria usada en los cál- presente(c)
reservas del culos del multiplicador del di-
Banco Central. nero. A menudo utilizada como
una medida aproximada del ta-
maño del balance del Banco de
Inglaterra. El Banco de Inglate-
rra dejó de publicarla pero pue-
de ser reconstruida.
M1, no Monedas y Indicador de las transacciones 1921 –
genera- billetes más en bienes y servicios en la eco- presente(c)
dor de depósitos a nomía, menos útil actualmente
interés la vista libres porque la mayoría de los depó-
de interés en sitos a la vista paga algún tipo
manos del de interés. No publicada por el
sector privado Banco de Inglaterra pero puede
no bancario. ser construida a partir de com-
ponentes publicados.
MZM Monedas y Indicador de transacciones en 1977 –
billetes más bienes y servicios en la econo- presente(c)
todos los mía. No publicado por el Banco
depósitos a la de Inglaterra pero puede ser
vista en manos construido a partir de compo-
del sector nentes publicados. El Banco
privado no también produce una medición
bancario. basada en la definición de M1
del BCE.
M2 o Monedas y Medición más amplia que MZM, 1982 –
M4 mi- billetes más abarca todos los depósitos mino- presente(c)
norista depósitos ristas. Las adiciones cruciales
minoristas son los depósitos a plazo de los
(incluyendo hogares y algunos depósitos
los depósitos minoristas de corporaciones. El
a término) Banco también produce una me-
en manos del dición basada en la definición
sector privado de M2 del BCE.
no bancario
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 233

Nombre Definición Descripción (b) Disponibilidad


M3 Monedas y billetes Hasta 1987 fue el princi- 1870-1990 (c)
más todos los pal indicador agregado del
depósitos a la dinero ampliado del Ban-
vista y a término co de Inglaterra. El Banco
(excluyendo socie- también produce una medi-
dades de présta- da basada en la definición
mo) en manos del de M3 del BCE.
sector privado no
bancario.
M4 Monedas y Hasta 2007 fue el princi- 1963 –
billetes, depósitos, pal indicador agregado del presente(c)
certificados de dinero ampliado del Banco
depósitos, re- de Inglaterra.
compras y títulos
con tiempo de
maduración menor
a 5 años en manos
del sector privado
no bancario.
M4ex M4 excluyendo Desde 2007 es el principal 1997 –
los depósitos indicador agregado del di- presente(c)
IOFCs. nero ampliado del Banco
de Inglaterra.
Divisia Suma ponderada Se propone medir la por- 1997 –
de los diferentes ción de activos de dinero presente(c)
tipos de dinero ampliado, de acuerdo con
los servicios de transaccio-
nes que ofrecen.(e)
(a) Todas las definiciones se refieren únicamente a instrumentos en Libras. Algunas
definiciones de esta tabla fueron cambiadas en ciertos puntos de la historia. Por ejem-
plo, el agregado original M3 incluía los depósitos del sector público y depósitos del
sector privado no bancario denominados en moneda extranjera. Una historia compre-
hensiva del desarrollo de los agregados monetarios en Reino Unido se encuentra en:
[Link]/statistics/Documents/ms/articles/[Link].
(b) Publicados por el Banco de Inglaterra a menos que se indique lo contrario.
(c) Estas series utilizan datos construidos por Capie y Webber (1985).
(d) Los datos de M0 fueron descontinuados tras las reformas a las operaciones de
mercado del Banco de Inglaterra en 2006. Para más detalles véase: [Link]-
[Link]/statistics/Documents/ms/articles/[Link]
(e) Los Índices Divisia para otras corporaciones financieras y el sector privado no ban-
cario fueron descontinuados en 2013. Para más detalles véase [Link].
[Link]/statistics/Documents/ms/articles/[Link]
234 Democratizar el dinero

Gráfica 1. Diferentes agregados monetarios y del gasto nominal

Cambio porcentual respecto del año previo

Fuentes: Banco de Inglaterra, Capie y Webber (1985), Mitchell (1988),


ONS, Sefton y Weale (1995), Solomou y Weale (1991) y cálculos del banco.
Todas las series son ajustadas a los periodos e interrupciones donde es
posible. Los datos históricos se ajustan periódicamente utilizando X12.

(a) 1969 Q2 a 2013 Q4 — billetes y monedas en circulación. M0 de 1870


Q1 a 1969 Q2, de Capie y Webber (1985).
(b) 1977 Q1 a 2013 Q4 — billetes y monedas del sector no bancario y las
sociedades privadas de préstamo inmobiliario más los depósitos que no
rinden interés. Antes de Q1 2008, se excluyen los depósitos de las
sociedades de préstamo inmobiliario. De 1963 Q1 a 1977 Q1 – los datos
históricos de M1 provienen del England Quarterly Bulletins. 1921 Q4 a
1963 Q1 – Capie y Webber (1985).
(c) Billetes y monedas del sector no bancario y las sociedades privadas de
préstamo inmobiliario más el total de los depósitos a la vista. Antes de 1998-
Q4 se excluyen los depósitos de las sociedades de préstamo inmobiliario.
(d) Billetes y monedas y depósitos minoristas del sector no bancario y las
sociedades de préstamo inmobiliario.
(e) De 1997-Q4 a 2013-Q4 – M4 excluye los intermediarios OFC’s. De
1963-Q1 a 1997-Q4 – M4. 1870 Q2 a 1963 Q1 – M3 de Capie y Webber
(1985).
(f) Estimación compuesta del PIB nominal a precios de mercado. Véase el
apéndice de Hills, Thomas y Dimsdale (2010) para más detalles.
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 235

La Flexibilización Cuantitativa – crear directamente dinero


ampliado a través de la política monetaria
La sección anterior mostró que la política monetaria puede ser vista
como el límite último a la creación monetaria de los bancos comer-
ciales. Pero también es posible que los bancos creen demasiado
poco dinero para satisfacer la tasa de inflación. En tiempos nor-
males, el Comité de Política Monetaria [CPM] puede responder
bajando la tasa de referencia como incentivo para el crédito y, así,
para la creación monetaria. Sin embargo, en respuesta a la crisis
financiera, el CPM cortó la tasa de interés del banco central a 0.5
por ciento –el llamado límite efectivo inferior.
Una vez que la tasa de interés de corto plazo alcanza el límite
efectivo inferior, no es posible para el banco central suministrar un
mayor estímulo a la economía rebajando la tasa de interés a la que
remunera la posesión de reservas.30 Una forma posible de suminis-
trar un mayor estímulo monetario a la economía es a través de un
programa de compra de activos (Quantitative Easing). Al igual que
las reducciones en la tasa de referencia, las compras de activos son
un medio por el que el CPM puede relajar la disciplina de la polí-
tica monetaria para estimular la actividad económica y alcanzar el
objetivo de la tasa de inflación. Pero el papel del dinero en estas
dos políticas no es el mismo.
El QE supone un desplazamiento en el foco de la política mo-
netaria hacia la cantidad del dinero: el banco central compra una
cierta cantidad de activos, financiándose mediante la creación de
dinero ampliado y un incremento correspondiente en el monto de
las reservas del banco central. Los vendedores de los activos ad-
quirirán los nuevos depósitos creados en lugar de los bonos del
gobierno. Es probable que tengan más dinero del que desean en
relación con otros activos que desean tener, así que querrán reequi-
librar sus portafolios, por ejemplo, utilizando los nuevos depósitos
para comprar activos de mayor rendimiento tales como bonos y

30 Si el banco central redujera la tasa de interés significativamente por deba-


jo de cero, los bancos podrían intercambiar sus reservas bancarias por di-
nero en efectivo, que pagan una tasa de interés mayor (de cero o un poco
menos, tomando en cuenta los costos de almacenamiento del dinero en
efectivo). Dicho de otra forma, la demanda de reservas del banco central
desaparecería, así que el banco central no podría influir en la economía
cambiando el precio de dichas reservas.
236 Democratizar el dinero

acciones emitidas por compañías –desencadenando el efecto “papa


caliente” señalado antes–. Esto elevará el valor de esos activos y,
para las compañías, reducirá el costo de financiarse en el mercado.
Esto, a su vez, debe conducir hacia un mayor gasto en la econo-
mía.31 La manera en que el QE funciona puede, por lo tanto, diferir
de dos concepciones equivocadas acerca de la compra de activos
por los bancos centrales: que el QE implica dar a los bancos “di-
nero gratis”, y que el objetivo crucial del QE es incrementar los
créditos bancarios suministrando más reservas al sistema bancario,
como puede ser descrito por la teoría del multiplicador del dinero.
Esta sección explica la relación entre dinero y QE y disipa estas
concepciones erróneas.

El vínculo entre el QE y las cantidades de dinero


El QE ejerce un influjo directo en las cantidades tanto del dinero
base como del dinero ampliado debido a la forma en que el banco
central lleva a cabo la compra de activos. La política apunta a com-
prarle activos y bonos gubernamentales principalmente a compa-
ñías financieras no bancarias, tales como los fondos de pensión o
las compañías de seguros. Consideremos, por ejemplo, la compra
de mil millones de libras en bonos del gobierno a un fondo de pen-
sión. Una forma en que el Banco puede realizar esta compra sería
imprimir los mil millones en billetes y entregárselos directamente
al fondo de pensión. Pero una transacción de esa magnitud en bille-
tes es impráctica. Este tipo de transacciones, pues, se lleva a cabo
utilizando formas electrónicas de dinero.
Ya que el fondo de pensión no tiene una cuenta de reservas con el
Banco de Inglaterra, el banco comercial en el que tiene su cuenta es
utilizado como intermediario. El banco del fondo de pensión abona
mil millones de libras en la cuenta del fondo de pensión a cambio
de los bonos gubernamentales. Esto se muestra en el primer panel
de la Figura 3. El Banco de Inglaterra financia su compra abonando
reservas al banco del fondo de pensión (entregando al banco co-
mercial un título de deuda, como se muestra en la segunda fila). La
hoja de balance del banco comercial se expande: los nuevos depó-

31 Las formas en que el QE afecta a la economía están cubiertas en detalle


en Benford et al (2009), Joyce, Tong y Woods (2011) y Bowdler y Radia
(2012). El rol del dinero es descrito con mayor detalle en Bridges, Rossi-
ter y Thomas (2011), Bridges y Thomas (2012) y But et al (2012).
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 237

Figura 3. Impacto del QE en las hojas de balance (a)

Antes de la Después de la
compra de activos compra de activos

Fondo de pensión
Activos Pasivos Activos Pasivos

Deuda
del Otros Depósitos Otros
gobierno

Banco central (b)


Activos Pasivos

Deuda
del
Activos Pasivos gobierno
Reservas
Otros
Reservas Depósitos
activos

Banco comercial
Activos Pasivos

Activos Pasivos
Reservas Depósitos

Reservas Depósitos

(a) Los balances están simplificados para facilitar la exposición: las


cantidades mostradas de cada tipo de dinero no corresponden a las
cantidades realmente poseídas por el balance de cada sector.
(b) En la realidad, la deuda gubernamental es comprada por el Asset Purchase
Facility, parte del Banco de Inglaterra, a través de un préstamo del propio
Banco de Inglaterra, de modo que no aparece directamente en el balance
consolidado oficial del banco.
238 Democratizar el dinero

sitos en el pasivo se equilibran con un activo, es decir, las nuevas


reservas (la tercera fila).

Dos concepciones equivocadas sobre cómo funciona el QE


Por qué las reservas extra no son “dinero gratis” para los bancos
Mientras la compra de activos del banco central implica –y afec-
ta– el balance de los bancos comerciales, el papel principal de esos
bancos es fungir como intermediarios para facilitar la transacción
entre el banco central y el fondo de pensión. Las reservas adicio-
nales mostradas en la Figura 3 son simplemente un producto se-
cundario de esta transacción. A veces se argumenta que, como son
activos en posesión de bancos comerciales que ganan intereses,
estas reservas representan “dinero gratis” para los bancos. Pero si
bien los bancos ganan intereses sobre las nuevas reservas creadas,
el QE también crea una obligación correspondiente para el banco
bajo la forma de un depósito del fondo de pensión, por el que el
banco normalmente tendrá que pagar intereses. En otras palabras,
el QE deja a los bancos con una nueva forma de pagaré del banco
central, pero también con un nuevo pagaré, por el mismo monto,
para los consumidores (en este caso, el fondo de pensión), y las
tasas de interés de ambos dependen de la tasa de referencia.

¿Por qué las reservas extra no se multiplican a través de los


nuevos préstamos y el dinero ampliado?
Como se discutió antes, los mecanismos de transmisión del QE
dependen de los efectos del dinero ampliado creado (más que del
dinero base). El comienzo de esa transmisión es la creación de de-
pósitos bancarios en el balance del poseedor de los activos a cam-
bio de la deuda gubernamental (Figura 3, primera fila). De manera
importante, las reservas creadas en el sector bancario (Figura 3,
tercera fila), no juegan un papel central. Esto es así porque, como
se explicó antes, los bancos no pueden prestar sus reservas directa-
mente. Las reservas son un pagaré del banco central hacia los ban-
cos comerciales. Estos bancos pueden utilizarlas para hacer pagos
a otros bancos, pero no pueden “prestarlas” a los consumidores en
la economía, pues ellos carecen de una cuenta de reservas. Cuando
los bancos emiten préstamos adicionales, éstos son equilibrados
por depósitos adicionales, pero el monto de las reservas no cambia.
McLeay, Radia y Thomas, La creación de dinero... 239

Más aún, las nuevas reservas no se multiplican mecánicamen-


te mediante nuevos préstamos y depósitos, como predice la teoría
del multiplicador del dinero. El QE propulsa el dinero ampliado
sin conducir hacia, ni requerir de, un aumento en la emisión de
préstamos. Mientras que la primera sección de la teoría del multi-
plicador del dinero se sostiene durante el QE –la postura monetaria
determina mecánicamente la cantidad de reservas– las nuevas re-
servas creadas, por sí mismas, no cambian significativamente los
incentivos que tienen los bancos para crear nuevo dinero mediante
el crédito. Es posible que el QE pueda afectar indirectamente los
incentivos de los bancos para emitir nuevos préstamos, por ejem-
plo, mediante la reducción de los costos de financiamiento, o au-
mentando la cantidad de crédito al acelerar la actividad.32 Pero de
igual manera, el QE podría llevar a las compañías a pagar sus deu-
das si emiten más bonos o acciones y utilizan esos fondos para
reembolsar los préstamos bancarios. En el conjunto, por lo menos,
es posible que el QE aumente o reduzca la cantidad de préstamos
bancarios en la economía. Sin embargo, no se esperaba que estos
canales fueran partes clave del mecanismo de transmisión: en cam-
bio, el QE opera eludiendo al sector bancario, con el objetivo de
aumentar directamente el gasto del sector privado.33

Conclusión
Este artículo ha discutido cómo se crea el dinero en la economía
moderna. La mayor parte del dinero en circulación es creada no por
la imprenta de dinero del Banco de Inglaterra, sino por los bancos
comerciales mismos: los bancos crean dinero cuando emiten un
préstamo a alguien o compran un activo de los consumidores. Y en
contraste con las descripciones encontradas en algunos libros de
texto, el Banco de Inglaterra, sin embargo, aún es capaz de influen-
ciar el monto de dinero en la economía. En tiempos normales hace
esto a través de la política monetaria –a través de la tasa de interés
que paga sobre las reservas que los bancos tienen con el Banco de
Inglaterra–. Más recientemente, empero, con la tasa de referencia
32 Un mecanismo similar por el cual el QE podría incrementar la emisión de
préstamos es permitir que los bancos atraigan más fondos estables, como
discute Miles (2012).
33 Estos canales, junto con el efecto del QE en la emisión de créditos ban-
carios, son discutidos detalladamente en el recuadro en Butt et al (2012).
240 Democratizar el dinero

bancaria constreñida por el límite efectivo inferior, el programa de


compra de activos del Banco de Inglaterra ha procurado aumentar
la cantidad de dinero ampliado en circulación. Esto, a su vez, afec-
ta los precios y las cantidades de diversos activos en la economía,
incluyendo el dinero.

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