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Sexualidad y Adolescencia: Desarrollo y Educación

La sexualidad en la adolescencia implica el desarrollo físico y mental del joven, incluyendo la adquisición de caracteres sexuales secundarios y el despertar de un comportamiento sexual. Se pasa por tres etapas clave - la adolescencia temprana, media y tardía - cada una con sus propias características en términos de cambios físicos, deseos sexuales e interacciones sociales. Recibir una buena educación sexual es crucial para que los adolescentes puedan explorar su sexualidad de manera segura y establecer patrones de comportamiento sal

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Sexualidad y Adolescencia: Desarrollo y Educación

La sexualidad en la adolescencia implica el desarrollo físico y mental del joven, incluyendo la adquisición de caracteres sexuales secundarios y el despertar de un comportamiento sexual. Se pasa por tres etapas clave - la adolescencia temprana, media y tardía - cada una con sus propias características en términos de cambios físicos, deseos sexuales e interacciones sociales. Recibir una buena educación sexual es crucial para que los adolescentes puedan explorar su sexualidad de manera segura y establecer patrones de comportamiento sal

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La sexualidad forma parte del desarrollo normal del niño y el adolescente.

Desde la primera
infancia el niño experimenta sensaciones placenteras al tocarse, al ser acariciado y besado, y
observa las expresiones de afecto y las actitudes sexuales de los adultos que le rodean, que
en ocasiones trata de imitar. Durante el periodo prepuberal se establece la identidad sexual
y el niño continúa recogiendo información sobre la sexualidad a partir de los amigos, los
maestros y la familia. En esta etapa el niño puede desarrollar una actitud negativa hacia la
sexualidad si descubre que los adultos evitan hablar de las partes de su cuerpo relacionadas
con la sexualidad, las describen con eufemismos o rechazan cualquier tipo de conducta
relacionada con el sexo, incluidas las que el niño puede manifestar espontáneamente, como
la erección.
Al iniciarse la pubertad aumenta la preocupación por la sexualidad. En la primera etapa de la
adolescencia es frecuente la masturbación y las fantasías sexuales, en ocasiones con
compañeros del mismo sexo, motivando dudas sobre la orientación sexual, con ansiedad y
sentimientos de culpa. La masturbación es más frecuente en los chicos que en las chicas.
Generalmente está motivada por la curiosidad y el deseo de disfrutar un placer intenso. Más
adelante puede ser vivida como una descarga de ansiedad o de tensiones.
En la adolescencia media suelen producirse los primeros contactos físicos (intercambios de
besos y caricias) como una forma de exploración y aventura y en la adolescencia tardía
habitualmente se inician las relaciones sexuales que incluyen el coito. A diferencia del adulto,
la actividad sexual del adolescente suele ser esporádica, con periodos prolongados durante
los cuales el adolescente permanece en abstinencia. Muchos adolescentes mantienen lo que
se denomina una "monogamia seriada", con enamoramientos intensos y apasionados, pero
de duración más corta que la del adulto. Son más frecuentes las disfunciones sexuales, que
pueden guardar relación con: temor al embarazo, a ser descubiertos, conflictos de conciencia
o actuar bajo presión de la pareja. También influyen las condiciones en que muchos
adolescentes mantienen relaciones sexuales, de forma incómoda y rápida.
¿Qué es la sexualidad en la adolescencia?

La sexualidad en la adolescencia es aquella en la que el joven se desarrolla física y


mentalmente, adquiriendo los caracteres sexuales secundarios (los que no tienen que ver
con el órgano reproductor, como la nuez en los hombres o el ensanchamiento de las caderas
en las mujeres) y desarrollando el pensamiento maduro; pero también despierta un
comportamiento sexual, se transforma en un ser sexual.
La sexualidad no sólo tiene que ver con el acto de reproducirse, sino que representa la
generación de deseos, sentimientos, fantasías y emociones, es decir, el desarrollo de una
identidad sexual, que se puede definir como aquella parte de la identidad del individuo que
le permite reconocerse y actuar como un ser sexual.

Etapas del desarrollo de la sexualidad

Al igual que el desarrollo físico y mental, la sexualidad se forma gradualmente y necesita


pasar por una serie de etapas antes de completarse. Los cambios que se producen en la
sexualidad pueden enmarcarse dentro de las etapas de la adolescencia y la pubertad, ya que
las transformaciones físicas y mentales condicionan sobremanera el desarrollo de la
sexualidad y de la identidad sexual.
Adolescencia temprana (11-13 años): Durante esta etapa, que se caracteriza por la velocidad
de los cambios físicos en el adolescente, el joven se encuentra aún lejos del deseo sexual
adulto, por lo que se presenta como una fase de autoexploración (a menudo a través de la
masturbación), debido a los nuevos cambios físicos y psíquicos que experimenta (como la
aparición de los primeros impulsos sexuales y de la espermarquia o primera eyaculación), y
también de exploración del contacto con el otro sexo.
Adolescencia media (14-17 años): El adolescente ya está casi completamente desarrollado,
sus órganos sexuales están listos para la reproducción y el deseo sexual se incrementa. En
esta fase se desarrolla una sensación de invulnerabilidad y fortaleza que inducen al joven a
comportarse de una forma narcisista. Se empieza a buscar el contacto habitual con el otro
sexo y pueden llegar las primeras relaciones sexuales. El adolescente no sólo responde a sus
impulsos sexuales, sino también a su narcisismo, es decir, pone a prueba la propia capacidad
de atraer al otro. También se considera que durante esta etapa se produce el auge de las
fantasías románticas. Las relaciones sociales fuera del entorno familiar, especialmente con
amigos, empiezan a tener preponderancia, por lo que el adolescente contrapone los valores
y la educación sexual recibida de sus padres con la de sus amigos (en muchas ocasiones
llenas de mitos derivados de la poca o nula experiencia sexual), lo que puede acarrear
riesgos, si a esto se suma que el adolescente aún no ha desarrollado del todo el pensamiento
abstracto y en algunas ocasiones le cuesta pensar en las consecuencias de sus actos.
Además, al no haber desarrollado por completo el pensamiento adulto, el adolescente utiliza
los sentidos para expresar sus emociones.
Adolescencia tardía (17-21 años): El adolescente se ha desarrollado por completo, física y
psíquicamente. La capacidad de pensar en abstracto y de ser consciente de las consecuencias
futuras de los actos hace que el joven pueda mantener relaciones sexuales maduras y
seguras. El deseo ya no sólo responde a un estímulo o pulsión sexual, sino que el
adolescente, ya adulto, comienza a buscar otros valores en sus relaciones sociales, como la
confianza o la reciprocidad.

La importancia de recibir una buena educación sexual

La pubertad y el desarrollo sexual son etapas de cambios constantes, donde el deseo y los
impulsos sexuales dominan a una parte racional que no está del todo desarrollada. Recibir
una buena educación sexual es muy importante, no sólo a corto plazo, es decir, para que el
adolescente supere sin riesgos sus etapas de maduración física y psíquica, sino también para
establecer el comportamiento sexual que tendrá el joven cuando sea adulto.
Durante la adolescencia, el joven está expuesto a riesgos que se deben evitar mediante
medidas preventivas:

 La sexualidad entra dentro de la intimidad: Las relaciones sexuales pertenecen a la


intimidad de las personas, por lo que no es necesario compartir los detalles sobre las
mismas, a no ser que se quiera hacer. Los padres y el entorno no deben presionar al
adolescente.
 Desarrollo de habilidades sociales y de autocontrol: Los impulsos sexuales dominan a
los racionales durante la adolescencia, sobre todo al comienzo de la fase de
adolescencia media, donde el joven ya ha desarrollado por completo sus órganos
sexuales, pero no el pensamiento adulto. La educación debe proveer al adolescente
de conocimientos que le permitan desarrollar conductas y comportamientos sexuales
correctos.
 Informar: Es vital dotar al adolescente de la información necesaria sobre los riesgos
que traen las relaciones sexuales sin protección (embarazo precoz, Enfermedades de
Transmisión Sexual, etcétera), así como de los beneficios que reporta practicar sexo
seguro.

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