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Adoración y Reflexión Eucarística

Este documento contiene oraciones de adoración al Santísimo Sacramento, incluyendo peticiones de perdón y agradecimiento a Dios. Se realizan actos de fe, adoración y amor hacia Dios Padre, Jesucristo y la Virgen María, pidiendo gracias y conversión de los pecadores. Finalmente, se pide perdón por los pecados propios y de la humanidad.
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Adoración y Reflexión Eucarística

Este documento contiene oraciones de adoración al Santísimo Sacramento, incluyendo peticiones de perdón y agradecimiento a Dios. Se realizan actos de fe, adoración y amor hacia Dios Padre, Jesucristo y la Virgen María, pidiendo gracias y conversión de los pecadores. Finalmente, se pide perdón por los pecados propios y de la humanidad.
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Diócesis “San Carlos Borromeo” – Puno

Parroquia “Señor de los Milagros” – Juliaca


Comunidad “Santa Clara de Asís”

ADORACION AL SANTÍSIMO
Eterno Padre, yo te agradezco porque Tu infinito Amor me ha salvado, aún
contra mi propia voluntad. Gracias, Padre mío, por Tu inmensa paciencia
que me ha esperado. Gracias, Dios mío, por Tu inconmensurable compasión
que tuvo piedad de mí. La única recompensa que puedo darte en retribución
de todo lo que me has dado es mi debilidad, mi dolor y mi miseria.
Estoy delante Tuyo, Espíritu de Amor, que eres fuego inextinguible y quiero
permanecer en tu adorable presencia, quiero reparar mis culpas, renovarme
en el fervor de mi consagración y entregarte mi homenaje de alabanza y
adoración.
Jesús bendito, estoy frente a Ti y quiero arrancar a Tu Divino Corazón
innumerables gracias para mí y para todas las almas, para la Santa Iglesia,
tus sacerdotes y religiosos. Permite, oh Jesús, que estas horas sean
verdaderamente horas de intimidad, horas de amor en las cuales me sea dado
recibir todas las gracias que Tu Corazón divino me tiene reservadas.
Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, me uno a Ti y te suplico me
hagas partícipe de los sentimientos de Tu Corazón Inmaculado.
¡Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no
creen, no adoran, no esperan y no te aman.
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y
te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro
Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación
de todos los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es
ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón y del
Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres
pecadores.
ACTO DE FE Y ADORACIÓN
Creo, oh Jesús, con mi más viva fe, que estás realmente presente, aquí,
delante mío, bajo las especies Eucarísticas; Tú, el Verbo eterno del Padre,
engendrado desde todos los siglos y encarnado luego en las entrañas de la
Virgen Madre, Jesucristo Redentor y Rey. Creo, realmente, que estás
presente en la verdad inefable de Tu Divinidad y de Tu Humanidad.
Diócesis “San Carlos Borromeo” – Puno
Parroquia “Señor de los Milagros” – Juliaca
Comunidad “Santa Clara de Asís”

Jesús, eres el mismo de Belén, el divino Niño que aceptara por mí, el
aniquilamiento, la pobreza y la persecución. Eres el Jesús de Nazaret, que
por mi amor abrazó el ocultamiento, las fatigas y la obediencia. Eres el
Divino Maestro, aquel que vino para enseñarme las dulces verdades de la fe,
a traer el gran mandamiento del amor: Tu mandamiento. Eres el Salvador
Misericordioso, el que te inclinas sobre todas mis miserias con infinita
comprensión y conmovedora bondad, pronto siempre a perdonar, a curar, a
renovar. Eres la Víctima Santa, inmolada para gloria del Padre y bien de
todas las almas. Eres el Jesús que por mí sudó sangre en el Huerto de
Getsemaní; quien por mí sufrió la condenación de tribunales humanos, la
dolorosísima flagelación, la cruel y humillante coronación de espinas, el
martirio cruel de la crucifixión. Eres quien quiso agonizar y morir por mí.
Tú eres Jesús Resucitado, el vencedor de la muerte, del pecado y del infierno.
Quien está deseoso de comunicarme los tesoros de la vida divina que posees
en toda su plenitud.
Jesús mío, Te encuentras aquí, presente en la Hostia Consagrada, Santa, con
un Corazón desbordante de ternura, un Corazón que ama infinitamente. En
Tu Corazón, Jesús, encuentro el Amor Infinito, la Caridad divina: Dios,
principio de vida, existente y vivificante. ¡Qué dulce me es, Dios mío,
Trinidad Santísima, ¡adorarte en este Sagrario en el que ahora estás!
Por ello me uno a los Ángeles y Santos quienes, invisibles pero presentes y
vigilantes junto a Tu Sagrario, Te adoran incesantemente. Me uno, sobre
todo, a Tu Santísima Madre y a los sentimientos de profunda adoración y de
intenso amor que brotaron de Su alma desde el primer instante de Tu
Encarnación y cuando te llevaba en Su seno inmaculado.
Y mientras Te adoro en este Sagrario, lo hago en todos los del mundo y,
especialmente, en aquellos en los cuales estás más abandonado y olvidado.
Te adoro en cada Hostia Consagrada que existe entre el Cielo y la tierra.
Te adoro, Dios Padre, porque por medio de Cristo has descendido hasta mi
humanidad y porque, por Su Corazón adorable, Te has unido tan
estrechamente al hombre, a mí, pobre criatura ingrata. Te adoro en este
templo, santificado por la presencia siempre actual de Tu Ser divino; me
postro hasta la nada, en adoración delante de Tu Majestad Soberana, pero, al
mismo tiempo, el amor me eleva hasta Ti.
Diócesis “San Carlos Borromeo” – Puno
Parroquia “Señor de los Milagros” – Juliaca
Comunidad “Santa Clara de Asís”

Te adoro, Dios Padre, y te amo; el amor y la adoración están totalmente


confundidos y mezclados en mi alma, tanto que no sabría decir si más adoro
que amo o si más amo que adoro... Te adoro porque encuentro en Ti todo
poder y toda santidad, justicia y sabiduría; porque Tú eres mi Creador y mi
Dios. Te amo porque encuentro en Ti toda belleza, toda bondad, toda ternura
y toda misericordia. Te amo porque me has hecho el regalo de un tesoro
invalorable.
Jesús es mi tesoro, es mío y a cada instante puedo sacar de El gracias a manos
llenas, pues lo encuentro siempre abundante. De El tomo cuanto necesito
para pagar mis deudas, para remediar mis necesidades, encontrar delicia,
ganarme una corona. ¡Qué don inefable es este Jesús con Su Corazón
desbordante de ternuras! Un tesoro que jamás se agota: mientras más saco,
él más aumenta.
Oh, Dios Padre, tanto has amado a tus criaturas que les diste a Tu único Hijo
y, para que la Majestad de Tu Verbo no nos infundiese temor y nuestras
almas se pudieran dirigir a Él con confianza, lo revestiste de una carne
semejante a la nuestra. Lo has embellecido con las gracias más atrayentes y,
sobre todo, le has dado un Corazón infinitamente perfecto; tanto que debía
ser la morada de Tus delicias, porque Tu divina plenitud vive en El y la más
humilde de las criaturas tiene allí su lugar de privilegio.
Ese adorado Corazón, inmenso como Tú, Dios mío, porque te contiene, es
también mi morada, pues me ama. En El me encuentro con Tu divinidad y,
al verme en este Sagrado asilo, Tu justa ira se aplaca y Tu justicia se desarma.
Te adoro, Dios Padre, por Jesús y en Jesús. Adoro a Jesús, Tu Hijo, quien
por Su Humanidad es mi hermano y por Su Divinidad es mi Dios. Te amo
por Jesús y con Jesús. Te amo por el Corazón de Jesús, que el amor hizo mío.
Te amo en Jesús. Por Él Te llega mi amor, por El puedo alcanzarte y
abrazarte.
SALMO 51
Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, contra Ti, contra Ti solo he pecado,
por tu inmensa ternura borra mi delito, lo malo a tus ojos cometí.
lávame a fondo de mi culpa, Por que aparezca tu justicia cuando
y de mi pecado purifícame. hablas
Pues mi delito yo lo reconozco, y tu victoria cuando juzgas.
mi pecado sin cesar está ante mí; Mira que en la culpa ya nací,
Diócesis “San Carlos Borromeo” – Puno
Parroquia “Señor de los Milagros” – Juliaca
Comunidad “Santa Clara de Asís”

pecador me concibió mi madre. Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi


Mas Tú amas la verdad en lo íntimo del salvación,
ser, y aclamará mi lengua tu justicia;
y en lo secreto me enseñas la sabiduría. abre, Señor, mis labios,
Rocíame con el hisopo, y seré limpio, y publicará mi boca tu alabanza.
lávame, y quedaré más blanco que la Pues no te agrada el sacrificio,
nieve. sí ofrezco un holocausto no lo aceptas.
Devuélveme el son del gozo y la alegría, El sacrificio a Dios es un espíritu
exulten los huesos que machacaste Tú. contrito;
Retira tu faz de mis pecados, un corazón contrito y humillado, oh
borra todas mis culpas. Dios, no lo desprecias.
Crea en mí, oh Dios, un puro corazón, ¡Favorece a Sión en tu benevolencia,
un espíritu dentro de mí renueva; reconstruye las murallas de Jerusalén!
no me rechaces lejos de tu rostro, Entonces te agradarán los sacrificios
no retires de mí tu santo espíritu. justos,
Vuélveme la alegría de tu salvación, --holocausto y oblación entera--
y en espíritu generoso afiánzame; se ofrecerán entonces sobre tu altar
enseñaré a los rebeldes tus caminos, novillos.
y los pecadores volverán a Ti.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.


Como era en el principio, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Amén.

Con la confianza de haber obtenido de Tu infinita Misericordia el perdón por mis


innumerables culpas, ofensas y negligencias me permito, oh Jesús, pedirte perdón
también por mis hermanos.
Pienso en los innumerables pecados que se cometen en el mundo día a día: pecados de
los individuos y de las naciones, pecados de los súbditos y de los gobernantes; pecados
de orgullo, de sensualidad y de codicia; pecados de pensamiento, de palabra, de obras
y de omisión.
Por todos estos pecados y por los pobres infelices que los cometen, me atrevo a pedir,
oh Jesús, la efusión de Tu infinita misericordia. Son los pecados los que Te hicieron
agonizar en el Huerto de los Olivos y sumergieron Tu alma santísima en un mar de
tristeza.
No olvides, oh Jesús, que libremente quisiste cargar con ellos; que has querido "hacerte
pecado", para borrar los nuestros; no olvides, oh Jesús, que Te ofreciste a la ira del
Padre, para rescatar a Tus hermanos culpables.
Diócesis “San Carlos Borromeo” – Puno
Parroquia “Señor de los Milagros” – Juliaca
Comunidad “Santa Clara de Asís”

Oh Jesús, Te ruego renueves Tu ofrecimiento al Padre, presentándole nuevamente Tus


llagas; muéstrale las espinas, los flagelos y los clavos que traspasaron tus carnes; pero,
especialmente, hazle ver Tu Corazón herido y rebosante de amor por El y por nosotros,
y pide Su perdón.
Recuerda, oh Jesús, que mayor que todas nuestras culpas es Tu misericordia. Viértela,
oh Jesús, sobre el mundo culpable. Busca las ovejas que se alejaron de Tu redil y
muéstrales cuán grande es la potencia de Tu amor de Salvador.
Y ya que Tu Corazón está herido por las culpas de los más íntimos, para los que
renuevan el beso de Judas o la negación de Pedro, también para ellos, oh Jesús, invoco
Tu perdón. Que ninguno de ellos cumpla el gesto desesperado de Judas, sino que Tu
gracia los induzca, como a Pedro, a una reparación de amor.

Súplica ante el Santo Sagrario


Antes de alejarme de este Santo Sagrario quiero, oh Jesús mío, recurrir a las riquezas
infinitas de Tu Corazón divino.
Consagrado a Tu amor, creo que no puedo pedir nada mejor que la satisfacción de Tus
mismos deseos. Son estos, Tus deseos divinos, los que quiero presentar al Padre antes
de terminar este tiempo de gracias y en Tu nombre suplicar que los escuche.
El primer deseo de Jesús es la salvación de las almas; redimir al mundo mediante el
amor, establecer el Reino del Amor Infinito en toda la tierra.
Permite pues, oh Jesús, que exprese mi ardiente voto de que se establezca en todo el
mundo el Reino de Tu Amor. Oh Amor Infinito, viviente en el Divino Corazón de
Jesús, hazte conocer de los hombres a fin de que ellos Te amen como Tú quieres ser
amado.
El segundo deseo de Jesús es el de servirse, para este gran trabajo, de los Sacerdotes;
hacer de ellos obreros activos y, por su intermedio, obrar en las almas y en el mundo.
Oh Jesús, Sacerdote eterno y Salvador del mundo, para realizar este ardiente deseo de
Tu Corazón, multiplica las vocaciones. Envía muchos y santos operarios a Tu mies.
Oh Jesús, haz de cada Sacerdote un verdadero sembrador de Tu amor.
Te ruego por el Santo Padre, por los Obispos, por todos los Sacerdotes que me han
hecho bien... por todos los Sacerdotes.
Te pido, oh Jesús que los sostengas en las batallas, los confortes en la soledad, los
alientes en los fracasos, fecundes sus fatigas y derrames en sus corazones el amor de
Tu Corazón divino.

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