Mujeres y Política en el M-19
Mujeres y Política en el M-19
1
MUJERES HILANDO HISTORIA: UNA APROXIMACIÓN AL PENSAMIENTO
POLÍTICO DE LAS MUJERES EN EL M-19
Director:
Mario Diego Romero
Profesor Departamento de Historia
2
Agradecimientos
Al iniciar este camino encontré muchos tropiezos que nublaban la posibilidad de
culminar este estudio; agradezco a cada una de las personas que hicieron lo
posible y se atrevieron a reconstruir un fragmento de esta historia de mujeres que
forjaron un nuevo país, de aquellas luchadoras incansables que lo dieron todo por
sus sueños y anhelos por un país diferente, con justicia y dignidad.
Al profesor Mario Diego Romero quien confió en mí y me guió en este proceso,
gracias a sus aportes aprendí que la historia no solo tiene una cara, sino que hay
diversas formas de reescribirla y es precisamente estas nuevas formas del que
hacer historiográfico las que debemos emprender los estudiantes de Historia y
Licenciatura en Historia.
Agradezco inmensamente al profesor Jaime Perea quien tuvo toda la
disponibilidad para resolver mis inquietudes, por su confianza, su tiempo y
dedicación para el desarrollo de este estudio, por realizar la conexión con estas
maravillosas mujeres que aún tenían reservados en sus memorias esta parte de la
historia de nuestro país que aún desconocía; gracias por hacer este puente
maravilloso con estas guerreras a las que dejaron el todo por el todo y aún en la
actualidad siguen luchando por la construcción de un país diferente.
Gracias a todas estas mujeres aguerridas con las que pude compartir más que
una experiencia de vida: Adíela Osorio Duque, Juana, La tía, Micaela, Sara Lucía,
Fanny Gómez, María, Patricia, Rocío, moño Y a Sara, gracias por cada minuto
que estuvieron dispuestas a hacer escuchar sus voces a través de cada palabra
contenida en este trabajo, gracias por permitirse soñar y por permitirnos creer que
se pueden alcanzar esos sueños; como lo planteó el escritor Eduardo Galeano:
a pesar de que la utopía se aleje cada vez más pasos es indispensable seguirla
caminando, es importante seguir labrando caminos alternativos de dignidad, amor
y alegría.
A mi madre, quien fue la primera mujer a la cual admiré por su tenacidad y
capacidad de luchar por las personas que más quiere, por la nobleza de sus actos,
de su responsabilidad y amor dedicado a cada actividad diaria. Gracias también, a
mis familiares quienes estuvieron en los momentos más difíciles, a mis amigos y
compañeros de vida con los que compartimos sueños de mundos imposibles y
hermosos, con los que construimos espacios alternativos en los que esos mundos
se materializaron e hicieron crecer nuestras esperanzas de que todo puede
llevarse a la realidad.
A mis amigas de la infancia que aún seguimos acompañando nuestros pasos y
etapas de la vida, Paola Andrea Quintana y Lizeth Natalia Sinisterra, a ella le
agradezco profundamente por su tiempo, dedicación y asesoría durante la
elaboración de este estudio.
3
A mi compañero de vida, cómplice y amante agradezco cada espacio y tiempo que
la vida nos ha permitido compartir, los largos debates, las noches junto a
amaneceres de sueños cumplidos y por cumplir.
A la profesora Lorena Rojas, de la cual aprendí la importancia de asumir nuestros
roles como profesores desde una posición política y comprometida con una mejor
sociedad, a desaprender las viejas costumbres de una escuela repetitiva y
amañada. A la profesora Rosangela Valencia y Eduardo Mejía de quienes no solo
aprendí habilidades propias de nuestra carrera sino la importancia de practicar con
el ejemplo el humanismo desde el quehacer diario.
Finalmente, a la Universidad del Valle, al Departamento de Historia por cada uno
de sus valiosos aprendizajes, porque en este espacio me formé no sólo como
profesional sino también como persona.
4
Contenido
INTRODUCCIÓN ..............................................................................................................................6
CAPÍTULO I. ................................................................................................................................... 21
DEL ESPACIO PRIVADO AL ESPACIO PÚBLICO: UNA APROXIMACIÓN A LAS
LUCHAS DE LAS MUJERES EN COLOMBIA A MEDIADOS DEL SIGLO XX ................... 21
1.1 No las rompe ni el diablo............................................................................................... 22
1.2 Flor del trabajo ..................................................................................................................... 25
1.3 La Violencia toca a la puerta ¡mucho cuidado que es daltónica! ................................. 28
1.4 La bandera nacional bajo la promesa de paz: ................................................................ 31
1.5 Mujeres insurrectas: una aproximación a la incursión de la mujer en la guerrilla. .... 36
CAPÍTULO II ................................................................................................................................... 48
LAS VOCES DE LAS MUJERES: PENSAMIENTOS E HISTORIAS EN SU PASO POR EL
M-19 ................................................................................................................................................. 48
2.1 De comadrona a madre asistida: el parto de un movimiento político y militar. .......... 49
2.2 ¡Macondo Noticias! Aparece una guerrilla urbana ......................................................... 55
2.3 ¡Todo ciudadano debe armarse como pueda! Y nosotros lo hicimos ......................... 64
2.4 Del Robín Hood al Che Guevara, la guerra contra la oligarquía ................................. 76
2.5 Con los fierros al hombro tras un sueño de paz truncados: la nueva fuerza de
Antioquia primer intento de la unidad guerrillera................................................................... 84
2.6 ―–Hola compañera, usted ¿Qué piensa de la paz?– ¿paz? y eso ¿qué es?‖ .......... 92
CONCLUSIÓN .............................................................................................................................. 104
BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................................. 108
5
INTRODUCCIÓN
En este sentido para nosotros es pertinente abordar estas problemáticas que nos
permite reconocer escenarios alternos en donde las mujeres lograron
empoderarse y transgredieron los roles en los cuales habían sido estereotipadas,
mediante los cuales configuraron nuevos espacios políticos en los que habían
sido vedadas. Latinoamérica en el siglo XX presenta un escenario de grandes
cambios económicos, políticos y sociales que no fueron ajenos a los hechos más
trascendentales de la historia mundial como fueron las luchas expansionistas e
ideológicas que causaron la I, la II Guerra Mundial y la Guerra Fría; en ese mismo
orden, fueron apareciendo nuevas influencias que dieron pie a la formación de
diferentes grupos guerrilleros que buscaron acceder al poder político y militar por
vía armada.
6
protagonistas de diversas investigaciones de tipo históricos, sociales,
periodísticos y económicos. A pesar de ello, existen grandes vacíos históricos que
No nos permiten comprender esta dimensión política de la mujer desde estos
escenarios de guerra, en su participación directa como militante.
7
participaron políticamente. Ello favorecido en buena parte por la flexibilidad que
presentó el grupo que no configuró un militante homogéneo, sino heterogéneo
entre las décadas de 1970 y 1980.
A través de las historias de vida de 10 mujeres que fueron entrevistadas para este
estudio, se pretende hacer una aproximación de esa participación política de las
mujeres en el Movimiento, las cuales provenían de diferentes espacios
geográficos, económicos, políticos y sociales, no obstante, a pesar de sus
diferencias lograron ser parte de una acción colectiva tras un objetivo común. Con
base en lo que plantea el sociólogo Mario Luna: ―la acción colectiva crea
esquemas de identificación, con pretensiones normativas, en función de los
intercambios políticos. Este perfil puede subordinar otras aristas de identificación
sociocultural presentes en la biografía de esos partícipes. En el caso del M-19, el
asunto es específico: el grupo no impulsó la creación de un tipo de militante
orgánico, homogeneizado por una ideología y una política. En las condiciones
históricas particulares de Colombia, como indicaremos, fue abierto y flexible,
hecho que va a suponer relaciones diversas entre sus militantes y la acción
colectiva buscada‖1
1
Luna Benítez, Mario. El reconocimiento de sí mismo en los militantes del M-19:
Centro de Investigaciones -CIDSE- de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la
Universidad del Valle , 2007, página 45, [en línea]
http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:aKuGmy3gJgEJ:sociedadyeconomia.univ
alle.edu.co/index.php/sye/article/download/142/150+&cd=4&hl=es&ct=clnk&gl=co [citado en 16 de
marzo de 2016]
2
Se utilizará el concepto de sujetas políticas en esta investigación debido a que, la variable de
estudio son las mujeres.
3
Touraine, Alain. ¿Qué es la democracia? México: Fondo de Cultura Económica, 2006, 182 p.
8
En este estudio se pretende resaltar ese rol político de las mujeres que hicieron
parte del Movimiento M-19 a través del análisis de estudios de caso, el cual es una
alternativa muy utilizada en la investigación cualitativa y que como lo expone
Robert K Yin4 hace referencia al estudio de un fenómeno dentro de su contexto de
la vida real, no obstante para Edgar Castro5, los estudios de caso no constituyen
una muestra de una población o de un universo completo, por esa razón no se
puede generalizar estadísticamente a partir de ellos. Sin embargo, a partir de
estudio de caso se puede comprender y entender la interacción entre las distintas
partes de un sistema y las características relevantes de este, de tal forma que, el
análisis realizado puede ser aplicado de manera genérica en situaciones similares.
4
Yin, Robert K. Case study research: design and methods, Thousand Oaks, CA: SAGE
publications, 1994.
5
Castro, Edgar. El estudio de casos como metodología de investigación y su importancia en la
dirección y administración de empresas. En: Revista Nacional de Administración, Vol. 1, No 2, p.
31- 54.
6
Melo Ibarra, Mujeres e Insurrección en Colombia, reconfiguración de la identidad femenina en la
guerrilla. Colombia, Santiago de Cali: Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de Ciencia
Jurídica y Política, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, 79 p.
7
Madariaga, Patricia. ‗Yo estaba perdida y en el EME me encontré‘. Apuntes sobre
comunidad, identidad y género en el M-19. En: Controversia. Diciembre 2006. No. 187, Bogotá, p.
114 - 133. [en línea]
http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/Colombia/cinep/20100920093601/art05emeContro
versia187.pdf [Citado 20 abr,. 2016]
8
Vidaurrázaga Aránguiz, Tamara. Subjetividades sexo genéricas en mujeres militantes de
organizaciones político-militares de izquierda en el cono sur. En: Revista estudios de género. La
Ventana. Enero-junio de 2015. No. 41, p. 14, ISSN 1405-9436. [en línea]
http://biblat.unam.mx/es/revista/la-ventana/articulo/subjetividades-sexo-genericas-en-mujeres-
militantes-de-organizaciones-politico-militares-de-izquierda-en-el-cono-sur [Citado 16 ene. 2017].
9
Beatriz garrido y Alejandra Giselle Schwartz9 en dónde se pueden evidenciar estas
características generales en mujeres combatientes de la décadas de los 70 y 80
en otros movimientos armados, tal es el caso de Los Montoneros en Argentina, el
Movimiento de Izquierda revolucionario (MIR) en Chile y los Tupamaros en
Uruguay.
9
Garrido, Beatriz y Schwartz, Giselle. Las mujeres en las organizaciones armadas de los 70:
Montoneros. En: Revista del Centro de Estudios Históricos e Interdisciplinario Sobre las Mujeres.
Facultad de Filosofía y letras Universidad Nacional de Tucumán. Septiembre de 2005. No 2, [en
línea] http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:t4q9ga04rOoJ:filo.unt.edu.ar/wp-
content/uploads/2015/11/t2_web_art_garrido_mujeres_organizaciones_armadas.pdf+&cd=1&hl=es
&ct=clnk&gl=co [Citado 4, feb,.2017]
10
Holguín Pedroza, Jorge Albeiro y Reyes Sanabria Miguel Ángel. Militancia urbana y accionar
colectivo del m-19 en Cali, 1974-1985. Un enfoque teóricamente situado. Tesis de pregrado
Licenciatura en Historia. Cali: Universidad del Valle, Cali. Facultad de Humanidades, 2014.
11
Ibíd., p 280 - 284. Ver anexos.
10
una carencia historiográfica, tan solo haciendo una referencia al análisis de la
bibliografía propuesta por estos dos historiadores en los cuales encontramos solo
6 textos académicos12 que hacen referencia en la reflexión del papel de la mujer
en el Movimiento y a la identidad de género, más la reflexión de su participación
política sigue siendo un elemento al que debe proponerse desde el campo de las
ciencias sociales.
Con respecto a esto, realizamos una revisión bibliográfica que fuese pertinente
para el desarrollo de este estudio; en el cual resaltaremos algunos de ellos: Sobre
las acciones del M-19 revisamos una serie de textos que muestran las formas y
estrategias usadas para realizarlas, por ejemplo, en el caso de la toma a la
embajada en la que fue protagonista a nivel internacional una mujer que
representaba al grupo, Carmenza Londoño ―la Chiqui‖ por su papel intermediario
en los diálogos de negociación para el fin de la toma entre el grupo y el gobierno.
El texto es escrito por Rosemberg Pabón ―comandante uno‖ tiene en sus páginas
algunas partes del diario de Carmenza Londoño, en donde se puede apreciar sus
pensamientos y decisiones frente a la acción que estaban ejecutando:
Nosotros escogimos para representarnos una compañera, porque
pensábamos que a esta burguesía machista lo que más le dolía era que le
mandáramos a una mujer, seguíamos rompiendo sus esquemas,
imponiéndoles los nuestros. Reivindicábamos la lucha de la mujer, pero
también utilizábamos la concepción machista del enemigo… decíamos:
mandémosle a una persona dura, que les grite, que pelee con ellos, pero
también sensitiva, capaz de desarmarlos, alguien firme, pero flexible.
Mandemos a la mujer para que vean con quien se van a encontrar. 13
Inicialmente, para nosotros era muy importante este tipo de temáticas que
planteaban abiertamente la participación femenina desde diversos aspectos como
fundamental en el desarrollo de las acciones y crecimiento del grupo, aunque era
necesario ahondar más en estas cuestiones para poder obtener una conclusión
más acercada en ámbito académico que nos compete en este momento.
Así mismo, encontramos diversos textos sobre la acción del palacio de justicia, los
cuales han tenido diversas dimensiones que van desde lo periodístico, la novela,
académicos, informes desde el gobierno nacional y testimonios brindados por las
12
Hacemos referencia a las tres últimas categorías de clasificación: textos académicos, tesis de
grado y pregrado.
13
Pabón, Rosemberg Así nos tomamos la embajada. Bogotá: Editorial Planeta Colombiana, S.A,
1985, p 60-61.
11
víctimas, entre otros, pero en este caso resaltaremos la novela de Olga Behar14
que narra la historia de ―Clara‖ una militante que hizo parte del operativo de la
toma del Palacio de Justicia en 1986, en donde se cuenta la forma en que conoce
y se interesa en integrarse al grupo del M-19, sus vivencias entre la dualidad de su
vida legal e ilegal bajo su militancia, sus amores y formas en las que se
desempeñaba en la acción más catastrófica en la vida política y militar del M-19.
A pesar de que es una novela, y que la autora advierte en leerla como tal, se
hallan algunas similitudes de su historia con algunos acontecimientos de la vida
diaria del grupo, por ejemplo, la manera en que compartimentaban la información 15
para llevar a cabo las acciones, el manejo de las relaciones amorosas entre
militantes, la forma en que debían actuar para adquirir diferentes personalidades y
camuflarse entre la población civil, entre otros que son elementos que nos
permitirán evaluar el accionar de algunas de estas mujeres en el desarrollo de su
militancia. Que son aspectos importantes para abordar este estudio.
A su vez, el profesor Humberto Vélez y Adolfo León Atehortúa Cruz ofrecen en su
libro ¿Qué pasó en el Palacio de Justicia16? Un relato objetivo que pretende
aclarar muchas preguntas que existen alrededor de este suceso, por ejemplo, a
cerca de la posible alianza del narcotráfico con el M-19, la cantidad de armas
empleadas para la operación, entre otras que, nos ayudan a comprender varios
factores que se involucraron en este momento crucial en la historia nacional, que
permiten hacer un cruce de fuentes sobre textos como el de Behar mencionado
anteriormente.
14
Behar, Olga. Noches de humo: cómo se planeó y ejecutó la toma del Palacio de Justicia.
Bogotá: Planeta. 1988.
15
La ―compartimentación‖ se refiere a la seguridad con la que se lleva la información sobre el
grupo, militantes o acciones del mismo, es saber que como militante dedo saber solamente lo
necesario y en el momento justo, para evitar la filtración de la información.
16
Atehortúa Cruz, Adolfo León y Vélez Ramírez, Humberto. ¿Qué pasó en el Palacio de Justicia?
1ed. Cali: Editorial Región, 2005.
17
Castro Caycedo, Germán. El Karina. Bogotá: Plaza & Janés Editores, 1985.
12
armas estancadas en la Guajira y posteriormente un avión que fue tomado por
parte del grupo para transportar las armas hasta el Caquetá.
En esta última acción participan dos militantes del grupo que hacían parte del
comando urbano, las cuales tiene el seudónimo de Carmen y Patricia, que se
encargaran de garantizar la logística de introducir las armas al avión, que luego
serán usadas para reducir a la tripulación del mismo y así lograr conducir las
armas estancadas en la Guajira hacia el Caquetá. De este texto podemos resaltar
el papel de la mujer como participe y determinante a la hora de desarrollar
acciones de alto nivel de riesgo con igual número de responsabilidades y
consecuencias a la de sus comandos superiores, atendiendo en todo momento a
posturas políticas propias, asumiendo compromisos autónomamente adquiridos,
con lo cual, se disponen a entregar su propia existencia en la búsqueda de un
objetivo común para el grupo.
Entre los trabajos biográficos encontrados dos textos que narran la vida y
pensamiento de Jaime Bateman Cayón19 máximo dirigente del movimiento. A su
vez destaca diferentes aspectos generales y políticos del M19, como es el caso de
la amnistía en los primeros acercamientos de los diálogos para la paz a mediados
de los 80, el aspecto diverso que caracterizó al grupo: abierto y flexible frente a los
diferentes aportes de sus militantes en pro del desarrollo del mismo. Este tipo de
texto nos llevó a reflexionar y a plantear que sus militantes, tanto hombres como
mujeres, podían aportar desde su individualidad en los aspectos militares o
políticos del grupo; aproximaciones que nos permitieron seguir adelante con la
18
Jaramillo, Jaime. La espada de Bolívar. El M-19 narrado por José Yamel Riaño en conversación
con Jaime Jaramillo Panesso. Medellín: ITM, 2007.
19
Ariza, Patricia; Keilland, Peggy Ann y Romero Bateman Clara. Bateman, Testimonio múltiple
sobre Jaime Bateman Cayón. Político, guerrillero, caminante. Colombia: Editorial Planeta
Colombiana S.A, 1992. Ver también: Villamizar Darío. Comp. Jaime Bateman: profeta de la paz
Bogotá: Centro de Documentación para la Paz, 1995.
13
investigación, teniendo en cuenta que, era solo el inicio de este arduo camino por
el que apenas empezamos a andar.
Estos fueron algunos de los textos revisados inicialmente que nos ayudaron a
consolidar nuestro estudio y su importancia en el aporte de la historiografía, a su
vez, fueron complementados con lecturas académicas que señalan algunos
aspectos importantes de la vida de este grupo con relación a la historia de nuestro
país, estudios que van desde enfoques sociológicos, psicológicos, de género,
políticos, historiográficos entre otros, que nos permitieron acercarnos teóricamente
desde diferentes enfoques que nos sirvieron de base a la investigación.
20
Vásquez, María Eugenia. Escrito para no morir, bitácora de una militancia. Colombia: Ministerio
de Cultura, 2000.
21
Grave Vera, Razones de Vida. Bogotá: Editorial Planeta Colombiana, S.A, Septiembre 2000.
14
En este sentido, referente al tema, era imprescindible consultar a Eduardo Pizarro
Leongómez, quien es uno de los investigadores en nuestro país que más ha
trabajado sobre las guerrillas en nuestro país (incluyendo al M-19), de esta
manera en su ensayo ―Elementos para una sociología de la guerrilla en Colombia”
22
, encontramos algunas de las caracterizaciones de los grupos insurgentes en
nuestro país‖, frente a procesos insurgentes latinoamericanos como Cuba y
Nicaragua que lograron llevar a cabo su lucha guerrillera y toma del poder político,
de esta manera, brinda una series de tipologías para los mismos. El autor se
enfoca a que ninguno de los grupos insurgentes en nuestro país logra
consolidarse como un factor de poder alternativo como ocurrió en Cuba o
Nicaragua, por el contrario se convierten en una serie de ―insurgencia crónica‖ 23
que ahonda más en la violencia política del país.
Más adelante publica su libro ―Insurgencia sin revolución‖24, donde logra exponer
más ampliamente algunos de los puntos trabajados en su ensayo. En este texto
reafirma su postura frente a los grupos insurgentes de Colombia quienes según el
autor no tuvieron y/o desarrollaron todas las condiciones necesarias para
consolidar sus proyectos revolucionarios, lo que los llevó a una serie de fracaso.
Retoma la sociología de la guerrilla en Colombia, el cual es uno de los primeros
intentos de realizar una tipología de estos movimientos en nuestro país: guerrilla
militar, guerrilla de partido, guerrilla societal. Sin embargo, al contrastar con lo
expuesto por el profesor Mario Luna nos brindaron una serie de debates que nos
ayudaron en el análisis de la información y posterior desarrollo del estudio.
15
que sugieren el estudio de cada uno, en este sentido deja a un lado la idea de
que supone son continuadores de la violencia política del país:
Adicionalmente, Luna esboza los rasgos esenciales del M-19, indispensables para
este estudio, en dónde analiza las diversas fases que atraviesa el grupo desde
1974 que lo convierten en un caso particular como guerrilla en Colombia, desde su
carácter urbano, el tipo de acciones que realizaron, la diversidad de sus
militantes, entre otros, que nos permiten ubicarlos en un terreno político que va
más allá de la ―como continuadores de la violencia‖ como lo planteó Pizarro:
16
siempre apuntó a los escenarios políticos del país: ―El M-19 es un actor político
por su pretensión de generar una acción colectiva de oposición orientada a
ampliar la participación en el régimen democrático colombiano‖28.
28
Ibíd., 46.
29
Madariaga. Op. Cit.
17
diferentes escenarios donde actuaron algunas de las mujeres del M-19 y mediante
esto realizar un acercamiento a su desarrollo como sujeta política dentro del
movimiento. A su vez, cada una de las historias refleja un momento crucial en el
desarrollo de la actividad política-militar del grupo en el cual se puede vislumbrar
una reconstrucción de la historia del movimiento que nos permite acercarnos a
cada una de las etapas que en él vivieron algunas mujeres que contribuyó al
fortalecimiento del grupo en sus aspectos político-militar.
18
En cuanto a las fuentes secundarias, se realizó una revisión bibliográfica para
articular y darle sustento a las fuentes primarias, en donde se hizo alusión a
autores como: Mario Luna, Alain Touraine, María Eugenia Ibarra Melo, Mauricio
Archila, patricia Madariaga, entre otros. Los testimonios escritos de algunos ex
militantes como maría Eugenia Vázquez y vera Grave fueron indispensables para
realizar contrastes y triangulación de algunas reflexiones aportadas por las
entrevistadas; el uso de algunos archivos aportados por una de las entrevistadas
de los encuentros realizados por la Red Nacional de Mujeres Excombatientes de
la Insurgencia que permitieron realizar análisis con base a la experiencias y
comparaciones que ellas mismas han abordado, fueron contrapuestos y
considerados dentro de este estudio.
Por otro lado, en este canal encontramos algunas canciones que hacen parte del
imaginario de las mujeres entrevistadas en el momento de su militancia, tal es el
caso de Patricia, quien en la entrevista nos cantó un fragmento de una de las
canciones que le gustaba entonar:
30
Centro de Documentación y Cultura para la Paz. Colombia: Canal de You Tube [en línea]
https://www.youtube.com/channel/UCb748-C4WAyC6S6UAzcE-
YA/videos?view=0&sort=dd&shelf_id=0 [Citado 12 dic. 2016]
31
Colombia: Canal de You Tube. Los Cañaguateros. La guerrillera [en línea]
https://www.youtube.com/watch?v=ihU3_1ncwiE [Citado 03 dic. 2016]
19
del embudo”32 de Los Betos, el himno del Movimiento y ―la certeza del amor‖33
junto a otros vallenatos y canciones sociales que siguen siendo parte de sus
imaginarios individuales y colectivos que les recuerda emociones y pensamiento
de su paso por el Movimiento. Sobre esta última canción cabe anotar que, en
entrevista con Micaela, una de las ex militantes, nos narra que la compuso
estando en Nicaragua tras el accidente de Jaime Bateman, y la construye
retomando algunas de sus palabras referentes a lo que él llamaba ―cadena de los
afectos‖:
32
Colombia: Canal de You Tube. Los Betos. La ley del embudo. [en línea]
https://www.youtube.com/watch?v=COnnrQ9STpQ [Citado 18 nov. 2016 ]
33
Colombia: Canal de You Tube. 19983 [en línea]https://www.youtube.com/watch?v=gcoDPbs-LM0
[Citado 12 mayo. 2016]
20
CAPÍTULO I.
La amenaza latente de la pérdida del poder por parte de los partidos tradicionales,
inició una nueva guerra silenciosa que se hizo pública desde el saboteo por parte
de diversos gremios al gobierno de Rojas que lo llevó a su renuncia. El mutuo
21
acuerdo entre estas dos partes conocida como ―El Frente Nacional‖ nos devuelve
a un panorama inestable, que a pesar de apaciguar las confrontaciones bélicas
entre estos dos partidos, dejó a un lado la posibilidad de la realización de la
democracia en el ejercicio del poder y de la posibilidad de que nuevos actores
protagonizaran ese escenario político.
34
Jaramillo, Ana María. Industria, proletariado, mujeres y religión. Mujeres obreras, empresarios e
industrias en la primera mitad del siglo XX en Antioquia. En: Velásquez Toro, Magdala (Coord.).
Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II, Mujeres y sociedad. Consejería presidencial para
la sociedad. Grupo Editorial Norma, Bogotá, 1995. p. 393
22
(1899-1902), la pérdida de Panamá (1903), la crisis económica consecuencia de la
misma guerra y del ciclo recesivo mundial‖35
Estas nacientes industrias necesitaron mano de obra para sus labores, pero esta
debía tener una condición para poder generar grandes ganancias, que fuese
35
Archila, Mauricio. Colombia 1900-1930: La búsqueda de la modernización. En: Velásquez Toro,
Magdala (Coord.). Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II, Mujeres y sociedad. Consejería
presidencial para la sociedad. Grupo Editorial Norma, Bogotá, 1995, p, 323.
36
Ibíd. P. 325.
37
Ibíd. P. 333
23
barata, que dedicara un buen rendimiento de horas diarias y sobre todo que no
cuestionaran las reglas establecidas. Las mujeres en la época fueron unas de las
principales fuerzas de trabajo en las industrias textileras, especialmente en
Antioquia, que era uno de los departamentos de mayor influencia industrial de la
época el cual alcanzó, por ejemplo, en el año de 1916 un número de 2056
trabajadoras, no sólo en los textiles sino también en las trilladoras, fábricas de
cigarrillos, fósforos, alimentos y bebidas38 esto no quiere decir que los hombres
quedaron aislados de esta parte de la economía, sino que, queremos resaltar el
aporte y la importancia en este desarrollo económico del papel femenino, que al
igual que en la política y otras formas de participación social, estaba muy relegado
frente a un país de corte muy machista, como lo menciona Jaramillo, a principios
de siglo no se tenía la noción de ―obrera‖ sino la existencia de ―obreros‖ y para
completar esta visión, las mujeres eran consideradas como ―dóciles‖ y su pago era
mucho menor39 razón por la cual fue preferida en estas nuevas industrias,
generando aún más ganancias.
Acorde a esta nueva visión empresarial, Don Emilio Restrepo no dudó en incluir a
muchas mujeres (niñas y jóvenes) a su gran empresa, que ostentaba de ser un
ícono de la economía Antioqueña y uno de los pilares de la industrialización en
Colombia, recordemos que el personal femenino era mayoritario (cerca del 80%,
frente al personal masculino que laboraban en esta empresa). Adicionalmente, la
iglesia avalaba estas formas de trabajo en las mujeres, ya que en ellas terminarían
de concluir su formación moral de servicio y entrega total:
Las mujeres y las niñas que se incorporan a las fábricas parecen ingresar
despojadas de toda dignidad, conocimiento o habilidad propios: más que
―aportar‖ a las fábricas, parecen ―recibir‖. Las empresas exaltan su labor
educativa y salvadora: son escuelas que forman y moralizan40
38
Jaramillo. Op. Cit., p 397
39
Ibíd. P. 396
40
Arango Acota, Luz Ángela. Industria textil y saberes femeninos. Historia Crítica 9. citada por
Garcés Hurtado, Juan David. La mano de obra femenina en la industria de Medellín (1900-1925).
En: Revista Pensar Historia. Núm. 3. Julio-Diciembre del 2013, P 28. [En línea]
http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/pensarh/article/viewFile/18387/15814 [citado
20 Ene. 2017]
24
Espinal junto a Trina Tamayo, Adelina González, Carmen Agudelo y Teresa
Piedrahita encabezaron esta lucha. Los reclamos y exigencias iban en torno a
que: se les aumentara un 40% el salario recibido, se mermaran las horas laborales
diarias de 12 a 10 horas, no se les descontaran los días no laborados por cuestión
de enfermedad, se redujeran las multas injustas (que reducían aún más su
remuneración salarial), poder asistir calzadas a sus trabajos (ya que la humedad y
ciertas características del piso aumentaban los riesgos de accidentalidad y
enfermedad para ellas) y el fin del acoso sexual al que eran sometidas por algunos
de los capataces:
Algunas ganan 1 peso y 50 centavos semanalmente, otras ganan –según la
productividad y cargo– 3 pesos y 50 centavos, y las más pobres ganan sólo
40 o 60 centavos a la semana. Además de esto se les cobra una multa a
las obreras si se rompe un telar o se daña una lanzadera o si su tarea
resulta con algún desperfecto. Si se enferman un día les cuesta 10
centavos‖. La elevación del jornal en un 40% y su nivel con el de los
varones, inspiró la consigna que exclamaba ―a igual trabajo, igual salario‖.
De esta manera la desigualdad en la jerarquía laboral y la nimia valoración
del oficio que realizaban las mujeres en la fábrica exhortaban estas
demandas.41
Tras varias semanas de iniciada esta huelga, finalizó en buenos términos para las
mujeres que las encabezaron, pues lograron que sus demandas fuesen
escuchadas y atendidas en su totalidad; representó un esfuerzo de tenacidad
puesto que no contaban inicialmente con el apoyo masculino de los trabajadores
que eran sus compañeros, haciendo a un lado esa imagen paternalista, delicada y
sumisa en las que todavía se consagraban, demostraron que al igual que las telas
de Don Emilio, a ellas tampoco ―no las rompía ni el diablo‖.
41
Ibíd. P. 32.
25
debate no se lo voy a hacer. La gente sabe quién soy y cuál es mi criterio‖.
María Cano42
María Cano fue una mujer que logró trasgredir los límites políticos, literarios,
sociales y económicos de las mujeres de su época, los cuales las enmarcaban en
roles sumisos, sin derechos políticos y económicos actitudes propias de un país
donde todavía se lograba enmarcar la figura femenina bajo la mirada moral de la
iglesia católica, que continuaba ejerciendo control y poder en la estructura social -
moral de la población. Esta frase con la que iniciamos el texto logra mostrar un
poco esa realidad en donde, las mujeres aún no podían (a nivel social y político)
asumir su propio criterio sino estaban bajo la sombra de un modelo patriarcal que
la asumiera y la dirigiera, no tenía garantías legales ni para dirigir su propio
destino.
A pesar que las mujeres a principio del siglo XX logran transgredir la esfera
privada del hogar a la esfera pública a través de la incorporación al trabajo fabril,
sus roles sociales no se transformaron de igual manera, las empresas prefieren
incorporar a las mujeres solteras y muy jóvenes para que los hogares no fueran
abandonados en su totalidad43, pues la mujer sigue configurada como ―el bello
sexo‖ que se encarga de la formación de la familia en la ―buena moral‖.
Sus ingresos en comparación con el de los varones eran inferiores con jornadas
laborales extenuantes, largas, sin condiciones dignas para su desempeño, sin
mencionar la falta de derechos económicos y civiles sobre los ingresos que ellas
mismas generaban, ya que estos quedaban a supervisión de los hombres que ―las
controlaran‖ (padres, hermanos o marido), Sólo hasta 1932 bajo la ley 28, las
mujeres logran acceder a unos de sus primeros derechos estatales económicos,
obteniendo así la capacidad civil (solo para las mujeres casadas) de administrar
42
Fragmento de la carta enviada por María Cano al Secretario General del Partido Comunista a
fines de la década de los 20. En: Rivas, Luis Miguel y Rosado Duque, Juan Bernardo. María Cano
una voz de mujer les grita. Medellín: Escuela Nacional Sindical, 2007, p, 27. [En línea]
http://www.bdigital.unal.edu.co/47749/. [citado en 15 ene. 2017]
43
Jaramillo. Op. Cit., p. 396.
44
Escuela Nacional Sindical. Op. Cit., p, 43.
26
sus bienes, sus ingresos y celebrar contratos independientemente del marido, ya
que su situación frente al matrimonio era desigual al quedar relegada a las
decisiones de su conyugue.45
Las primeras décadas del siglo XX en nuestro país fueron acompañadas por una
oleada de reclamos por derechos laborales, huelgas, paros y agrupaciones de
trabajadores en reclamo de ciertas exigencias fueron parte de la realidad social y
política; la modernización que estaba tocando la puerta no resolvió las
necesidades de los sectores más vulnerables de la población, por el contrario,
grandes empresarios se aprovecharon de esas necesidades para poder
empoderar sus producciones que les generaban mayores ganancias, a costa de
condiciones inhumanas e insalubres a los que muchos obreros y obreras se
tuvieron que enfrentar, tan solo entre la década de los 20 se registraron alrededor
de ―141 conflictos huelguísticos‖ incluyendo las huelgas petroleras de 1924, 1927
y la Masacre de las Bananeras46, esta última que ha pasado a la historia como un
suceso trágico que demuestra el poco interés que se tenía desde el gobierno en
cuanto políticas sociales y defensa de los derechos de los trabajadores.
―La Flor del Trabajo‖, como fue bautizada María Cano, realizó una importante
labor de luchas sindicales, destacó y resaltó su lucha desde su perspectiva de
género, participó en la creación del Partido Socialista Revolucionario ―y por
primera vez en la historia del país una mujer ocupa un puesto directivo en una
45
Para mayor información sobre este tema: Gómez Molina, Paola Marcela. Régimen patrimonial
del matrimonio: contexto histórico que rodeó la promulgación de la Ley 28 de 1932. En: Estudios
Socio-Jurídicos, 17(1), 2015, 41-76. [En línea].
https://revistas.urosario.edu.co/index.php/sociojuridicos/article/view/3162/2628 [Citado 4 feb. 2017]
46
Archila. Op. Cit., p. 352.
27
organización política. Los dirigentes de este partido fueron perseguidos y llevados
a la cárcel, más adelante tomará el nombre de Partico Comunista de Colombia, el
cual desarrolló actividades de manera clandestina en medio de la disputa
bipartidista entre Liberales y Conservadores.
Adíela Osorio Duque47 nos cuenta, que en sus recuerdos de Infancia tiene muy
presente hechos en los que la Violencia tocó su puerta, en las primeras
ocasiones, era ya común para ellas en ciudades como Pereira, observar carros
tipo Jeeps bajar repletos de cuerpos sin vida tras enfrentamientos entre liberales y
conservadores, pero que fue más tenaz el encuentro directo en Sevilla valle,
cuando casi queda atrapada en fuego cruzado estando de visita en una finca de
una vecina suya:
Este tipo de recuerdos son parte de la memoria que acompaña a las generaciones
de nuestros abuelos (as) y padres, que de alguna manera alcanzaron a vivir esta
oleada de Violencia que se agudizó en los años de 1946 a 1957 49 periodo en el
cual la intolerancia política se trasladó a todos los rincones del país,
47
Testimonio oral. Entrevista realizada a Adíela Osorio Duque el 13 de Marzo del 2016.
48
Ibíd. Fragmento.
49
Acevedo Darío. La Colombia Contemporánea, 1930-1990 En: Velásquez Toro, Magdala
(Coord.). Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II, Mujeres y sociedad. Consejería
presidencial para la sociedad. Grupo Editorial Norma, Bogotá, 1995, p 457. Acevedo nos aclara
que este es periodo en el que muchos historiadores has logrado establecer el recrudecimiento de
acciones violentas a raíz de la intolerancia política de la época, no quiere decir que solo en este
periodo se presentaron hechos ―violentos‖ sino que es un periodo de la historiografía ha catalogado
en base a ―un incremento de los enfrentamientos de bandas y grupos militantes, hechos que
degeneran en muertes, heridos, éxodos y amenazas‖.
28
especialmente en la zonas rurales que era donde estaba concentrada la mayor
parte de la población50. La hegemonía liberal iniciada con Enrique Olaya Herrera
en 1930 no acarreó mayor problemática entre los intereses de ambos partidos, las
alianzas al interior de los mismos fue frecuente en un intento por mantener acceso
al poder y control político de ambas partes, pacto conocido con el nombre de
―Concentración Nacional‖ otorgando la mitad de los ministerios al Conservatismo y
preservando las riendas de la ―moralidad‖ encabezada por la iglesia católica. Pero
los roces no se hicieron esperar, las apariciones focalizadas de actos violentos
fueron parte de mediados de los 30, en donde se concentraron de nuevo las
desconfianzas de principios de siglo:
En Colombia se habla todavía del partido liberal para designar una masa
amorfa, informe y contradictoria que sólo puede compararse o calificarse
como creación imaginaria de épocas pretéritas: el basilisco. El basilisco era
un monstruo que reproducía la cabeza de una especie animal, de otra la
cara, de una distinta los brazos y los pies de otra cosa deforme, para formar
un ser amedrentador y terrible del cual se decía que mataba con la mirada.
Nuestro basilisco camina con pies de confusión y de ingenuidad, con
piernas de atropello y de violencia, con un inmenso estomago oligárquico,
50
―En 1938 en 70 % de la población residía en el campo y sólo el 15 % en núcleos de más de
10.000 habitantes…‖ Rueda Plata, José Olinto. El campo y la ciudad. Colombia, de país rural a
país urbano. En: Revista Credencial Historia. Bogotá, Noviembre de 1999. Núm. 119. [En línea ]
http://www.banrepcultural.org/node/32860 [Citado en 23 Ene. 2017]
51
Acevedo. Op. Cit., p, 459.
29
con un pecho de ira, con brazos masónicos y con una diminuta pequeña
cabeza comunista, pero que es la cabeza; y así tenemos que el fenómeno
mayor que ha ocurrido en los últimos tiempos, el 9 de abril, fue un
fenómeno típicamente comunista ejecutado por el basilisco, la cabeza
pequeña e imperceptible lo dispuso y el cuerpo lo llevo a cabo para
vergüenza nacional.52
30
campesinas que más tarde irán tomando otras connotaciones en el escenario
político y militar del país.
55
Fragmento de la entrevista realizada Adíela Osorio Duque.
31
Ecuador 1929
Uruguay 1932
Brasil 1932
Cuba 1934
República Dominicana 1942
Guatemala 1945
Panamá 1946
Argentina 1947
Venezuela 1947
Chile 1949
Costa Rica 1949
El Salvador 1950
Bolivia 1952
México 1953
Colombia 1954
Perú 1955
Honduras 1955
Nicaragua 1955
Paraguay 1961
Fuente: Mujeres Latinoamericanas en cifras, Flacso56
Estas conquistas a su vez son el resultado de varias luchas emprendidas por las
mujeres que venían exigiendo y reclamando sus derechos como sujetas políticas
que podían incidir en el desarrollo de las naciones, antecedidas por movimientos
como el de las ―sufragistas‖ que tuvo gran eco en países como Inglaterra (1928) y
la participación de mujeres en congresos donde podían realizar debates y
reflexiones sobre sus derechos y pensamientos políticos. Tras la finalización de la
Segunda Guerra Mundial, y la preocupación de la declaración de derechos
Humanos Universales, se incluyeron algunos de estos pensamientos que dio
reconocimiento a la mujer como ―sujetas de derechos‖ que dará paso a su figura
como ―sujetas políticas‖, ampliando esta gama de garantías para la vida tras los
desastres dejados por los enfrentamientos bélicos más grandes de la historia;
incluyendo de esta manera a sectores antes excluidos como era el caso femenino.
56
Citado en Ortega Magda, Zabala, Nadiesda. Documento elaborado para el Diplomado Mujeres,
paz y seguridad. Destejiendo la guerra, tejiendo la paz. Escuela de Estudios de Género
Universidad nacional-FOKUS, 2011, PP 147 a 158
32
En Colombia hubo manifestaciones de mujeres en búsqueda de la exigencia de
sus derechos y el de otros sectores sociales, pero estos finalmente se ven
―aplazados‖ en medio de la violencia y los intereses particulares de sectores
políticos bipartidistas y la fuerte influencia de la iglesia católica que marcaron la
época.
57
Fragmento de entrevista Adíela Osorio Duque.
33
estas expresiones auspiciado por el ―Estado de Sitio‖ que generó el fortalecimiento
de nuevos grupos (legales e Ilegales) que creían en la necesidad de cambio y de
intervención política para el desarrollo de nuevas propuestas.
El sin sabor de una alianza política que muestra desinterés en relación a lo social
y económico: la pérdida de tierras, los desplazamientos, entre otros, propicia la
creación de organizaciones sociales y armadas de distintas índoles (la Disidencia
de los Liberales (MRL) Movimiento Revolucionario Liberal, la ANAPO (Alianza
Nacional Popular), grupos de izquierda que se fortalecían con los proyectos
revolucionarios de Cuba, China, la guerra de Vietnam, entre otros que mostraban
el descontento en cuanto a representación social y política en los partidos
tradicionalistas ―El Frente nacional anuló, pues, la competencia política, estimuló el
clientelismo a niveles alarmantes e impidió la ampliación del espectro político al
negar y entorpecer los derechos de los nuevos grupos y movimientos‖59.
58
Vélez Ramírez, Humberto. El conflicto político armado en Colombia. Negociación o guerra. Santiago de
Cali: Editorial Universidad del Valle, mayo de 1998, p, 75 -93.
59
Acevedo. Op. Cit., p, 470.
34
Pastrana, descontento que se generó a partir de una serie de irregularidades
frente al conteo de votos y entregas de informes de los mismos: en los primeros
informes la radio y en la prensa60 el triunfo inevitable era de Rojas, pero finalmente
el gobierno hizo unas prohibiciones a los medios públicos para seguir dando esos
informes y al día siguiente el ganador anunciado fue Pastrana.
60
Ayala Diago, César Augusto. Las elecciones del 19 de abril de 1970 y sus significaciones. En: El
Populismo Atrapado, la memoria y el miedo, el caso de las elecciones de 1970. Medellín: La
Carreta Editores, Universidad Nacional de Colombia, p. 201-234. [En línea]
http://www.bdigital.unal.edu.co/1319/11/09CAPI08.pdf [Citado 05 mar. 2017]
61
Riaño. Op. Cit., p, 219.
62
Ibíd. P, 204
35
la acción de otras formas de pensamiento en su miedo por el desarraigo del
poder. En ese sentido, se inició la lucha de algunas mujeres que por cuestiones
políticas, sociales, económicas o desde su misma condición como mujer
(estudiante, obrera, campesina, etc.) decidieron optar por el camino de las armas,
vislumbrando de esta manera, un accionar que irrumpió en este escenario político
de los últimos 30 años del siglo XX.
... sólo dimos con la cama caliente en la que había pernoctado Benito Ulloa
y con una carta en la que una señora le dice que un conservador
importante le ha dicho en confianza que esa noche o el día siguiente irán
fuerzas del gobierno a perseguirlo y capturarlo. En esto y en las demás
indicaciones de los amigos comprendimos que estamos entre verdaderos
Judas...64
63
Jaramillo Castillo, Carlos Eduardo. Las juanas de la revolución. El papel de las mujeres y los
niños en la guerra de los mil días. En: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura,
número 15, 1987, p, 212. [En línea]:
http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/achsc/issue/view/3399. [Citado 26 mar. 2017]
64
Telegrama enviado por el oficial conservador, Moisés Gómez, al Ministro de Guerra. Citado por
Jaramillo Castillo, ibíd., p, 216.
36
Este fragmento nos deja entrever la importancia del trabajo de esas mujeres en
cuanto a sus funciones como espías y mensajeras, en medio de esta guerra de
principio de siglo, las cuales aportaban sin distinción de clases o posición
económica sus conocimientos para el apoyo de las tropas, otro de los casos
citados por Jaramillo es de las señoras en Ibagué, que en cabeza de Ascensión
Guzmán, recolectaban elementos para la guerra de las tropas liberales, en
contraste, las mujeres de la zona rural, recogían las vainillas y cascarones para
que fueran recalzadas por los liberales, funciones que de igual manea fueron
fundamentales para las tropas de guerrillas liberales en medio de la escasez de
recursos que se encontraban en el desarrollo de estas contiendas.
Por otro lado, también se encontraron mujeres que apoyaron la lucha desde el
combate, es decir, participaron como combatientes durante las batallas que
enfrentaron contra las tropas conservadoras, sobre estas mujeres Jaramillo
destaca algunos nombres de estas mujeres: ―Ana María Veléncia, abanderada del
batallón Pamplona, muerta en Palonegro; Inés Melgar, segundo jefe del batallón
Gaitán de Panamá; Carmen Bernal, corneta de órdenes el general Hermógenes
Gallo; y Mila Arellano, quien siendo hija de un general ecuatoriano, fue jefe de la
columna Parra que operó en la zona fronteriza con este país‖ 65 este grupo de
mujeres las destaca como aquellas que asumieron como oficiales en la
conducción de las tropas de los liberales ―Ejército Restaurador‖66 así mismo,
señala algunas mujeres que estuvieron en la línea del combate sin ningún cargo
de mando pero de igual manera afrontaron la contienda como guerrilleras
liberales:
Natalia Galindo, Ercilia Zorrillo, Luisa Guzmán, Rosa Vera, María Luisa,
Mónica y Saturnina Higuera, Eulogia Chaparro, Carmen Galindo, Ramona
Mendoza, Virginia Alonso, la seca Lucinda, la negra Liboria, Carmen
Santana, Rosaura Rodríguez y Diogracias Charcas, entre cientos de otros
nombres que nadie se ocupó de conservar.67
65
Jaramillo Castillo, Carlos Eduardo. Mujeres en Guerra. En: Velásquez Toro, Magdala (Coord.).
Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II, Mujeres y sociedad. Consejería presidencial para
la sociedad. Grupo Editorial Norma, Bogotá, 1995, p, 376.
66
Ibíd. P, 376.
67
Ibíd. P, 376.
37
XX, una época que en nuestra historia nacional ha sido característica de
enfrentamientos constantes entre diferentes grupos que intentaron ganar el poder
por medio de una estructura armada.
Así mismo, estas mujeres tuvieron que enfrentar el castigo por osar a salir del
molde del orden establecido culturalmente por la Iglesia católica y por un gobierno
conservador que quiso perpetuar sus ideas en el poder: las excomulgaciones,
azotes, castigos, encierros y golpizas fueron parte de la cotidianidad para aquellas
que caían en manos del enemigo y se les reconocía su participación o simpatía
con la ideología contraria (liberal o conservador). Otro aspecto que es importante
señalar, es que, innegablemente no se puede desdibujar el aporte que de igual
manera efectuaron las mujeres conservadoras en el desarrollo de esta lucha
ideológica y militar, en cuanto a su participación directa respecto a la de las
mujeres liberales fue en menor proporción; esta idea la consolida este autor en
carácter irregular del ejército liberal, que no tenía cánones impuestos sobre sus
ejércitos, lo cual permitió el ingreso y la participación de las mujeres con más
intensidad que en el conservador
Es decir que, la flexibilidad que proporcionó en un principio las tropas liberales que
no estaban condicionadas a las reglas gubernamentales (en este caso
conservadoras) permitió que la participación de mujeres hiciera parte y trabajaran
en sus tropas ya sea en las labores de logística o de combate, un espacio que fue
aprovechado por ellas y que les en donde pudieron de alguna forma
(independientemente de los motivos con los que ingresaron) trasgredir los roles
que se les había impuesto desde la oficialidad y explorar desde este espacio la
construcción de nuevos valores para la sociedad.
Con esto no queremos afirmar que fue este el primer escenario de guerra en el
que incursionaron las mujeres en la historia nacional, por el contrario, aunque es
muy difícil de rastrear, cabe anotar que las mujeres han sido partícipes de los
diferentes procesos históricos que han marcado la historia de Colombia. Referente
68
Ibíd. P, 376.
38
a esto, logramos vislumbrar algunos nombres y hazañas en las que ellas
participaron no solo como actoras pasivas (espectadoras o víctimas de la guerra)
sino activas, como aquellas que fueron partícipes en estos hechos que marcaron y
construyeron historia, ejemplo de ello lo propone María Eugenia Ibarra Melo,
citando a Evelyn Cherpak para afirmar que la existencia de registros que prueban
la presencia de mujeres en la Batalla de Boyacá en 1819, un hecho ignorado por
la historia de Colombia‖ 69, que nos da cuenta de la participación de muchas
mujeres que por diferentes razones estuvieron presentes en estas luchas, dejando
a un lado los estereotipos que sobre ellas, la sociedad había impuesto.
69
Ibarra Melo. Op. Cit., p 62.
70
Ibíd. P, 50.
39
De tal forma que, desde diferentes perspectivas tanto culturales como históricas71,
las mujeres han sido subvaloradas y excluidas de actividades que se opongan a
los roles e identidades programados, María Eugenia Ibarra Melo, intenta resaltar
que es importante el estudio de género en cuanto nos ayuda a reconstruir
nuevamente las identidades de los individuos desligadas de su sexo en las que se
les permita desarrollar diferentes posibilidades de participación e interacción con la
sociedad, en el caso que nos compete, el ámbito político y de la guerra como
vehículo para el desarrollo de su construcción como sujetas políticas, es preciso
tener en cuenta estas anotaciones para su análisis ya que, en el caso de nuestra
historia nacional, las mujeres no han sido ajenas a este escenario estereotipado.
71
Sobre este tema se puede consultar: Ibíd. P, 49 - 69.
72
Bermúdez, Isabel Cristina, El ángel del hogar: una aplicación de la semántica liberal a las
mujeres en el siglo XIX andino. Artículo de desarrollo de la investigación para optar el título de
doctor en Historia. Apoyo de COLCIENCIAS. Universidad del Valle, departamento de Historia. [En
línea] http://bibliotecadigital.univalle.edu.co:8000/handle/10893/1011 [Citado 28 ene. 2017]
73
Ibíd. P, 3.
74
Soledad Acosta de Samper. Cartas a una recién casada. En: El domingo de la familia cristiana.
No 12, Bogotá, junio 9 de 1989, p, 223 Citada por Patricia Londoño. El ideal femenino del siglo XIX
en Colombia. Velásquez Toro, Magdala (Coord.). Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo III,
Mujeres y cultura. Consejería presidencial para la sociedad. Grupo Editorial Norma, Bogotá, 1995,
p, 319.
40
A pesar de que esas figuras se impusieran en nuestra sociedad, reiteramos que,
en las páginas de la historia se han colado nombres y figuras femeninas que se
negaron a amoldarse y transgredieron las diferentes esferas sociales, políticas
económicas, culturales y militares; se han rastreado participación de las mujeres
desde las luchas independentistas en diversos roles, por ejemplo, en labores
domésticas como la elaboración de comida de las tropas, prestando servicios
como enfermeras, de espías y en menor medida en el frente de batalla 75.
…Era una mujer gorda, bajita, no era muy alta, gruesa, muy formal. A ella
le tocó meterse al movimiento, a la guerrilla, porque le mataron el esposo,
por allá en el norte del Tolima. Entonces tomó venganza. Según versiones,
mató por ahí a unos y le tocó buscar los movimientos. Ella no se
diferenciaba de los hombres, era uniformada como un soldado…77
41
lavanderas, enfermería, entre otros. Las exigencias de la guerra comprometieron
a que se liberara del apoyo logístico al campo de batalla como combatiente, como
protagonista de la acción violenta, encontrando un contraste claro con lo que se
había explorado al inicio de este apartado, en segundo lugar, se percibe que las
mujeres han entrado a este escenario por diferentes motivos que no se centran en
la voluntad política, sino que se ha visto obligada por las circunstancias de ese
contexto como lo plantea Elsy Marulanda Álvarez, estas mujeres (de origen
campesino) libraban estas batallas motivadas por la necesidad de ―salvar la vida e
integridad de la familia, más que por la lucha por la tierra y haberes, mucho menos
por la defensa de banderas partidistas‖78 aun así ellas avanzaban en el camino de
las mujeres en espacios masculinizados, comprometiéndolas como sujetos de
transformación de la historia.
78
Ibíd., página 482
79
En el caso latinoamericano: ―Política de buen vecino‖ plateada por el gobierno de Franklin D.
Roosevelt o su predecesora ―Alianza para el progreso‖.
80
Con referencia al fin de la I y II Guerra Mundial.
42
En el caso de Nicaragua, frente a la dictadura de Atanasio Somoza García surgió
el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en el año de 1961 81, una de
las pocas guerrillas latinoamericanas que logró su objetivo de la toma del poder
por medio del desarrollo de sus tácticas políticas - militares en escenarios rurales y
urbanos. En iniciativa de la conformación de este Frente se reconocen los
nombres de Carlos Fonseca, Tomás Borge, Silvio Mayorga y el coronel Santos
López82, pero en voz de una de sus ex militantes, Mónica Baltodano83, se
reconocen algunas mujeres que hicieron partícipes del grupo guerrillero desde
fundación, como es el caso de Rosi López Huelva, Michele Najli y Olga Avilés. Se
reconoce la participación de las mujeres en este escenario como una forma de
trasgresiones de los espacios privados a los públicos84 un imaginario que va muy
ligado al caso nacional, donde los roles femeninos y masculinos se encontraban
estereotipados frente a los roles que cada uno debía desempañar, adicionalmente
se puede anotar que, la participación de las mujeres en este grupo estuvo
orientado por diferentes motivaciones, en sus filas marcharon mujeres de
diferentes condiciones sociales y de nivel de escolaridad, las cuales fueron parte
fundamental de su triunfo tras el desempeño que cada uno tuvo en los escenarios
de combate y actividad política (rurales y urbanos).
81
Gonzáles Arana, Roberto. Nicaragua, dictadura y revolución. En: Memorias. año 6. No. 10.
Barranquilla. Uninorte, Julio del 2009, ISSN 1794-8886, página 239. [En línea]
http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:aobakbJvnBAJ:rcientificas.uninorte.edu.c
o/index.php/memorias/article/viewArticle/474+&cd=4&hl=es&ct=clnk&gl=co [Citado 2 abr. 2017]
82
Ibíd. Página 238.
83
Baltodano, Mónica. Memorias de la lucha sandinista. Managua: Fundación Roxa Luxemburgo,
Tomo III: El camino a la unidad y al triunfo: Chinandega, Frente Sur, Masaya y la toma del Búnker,
Primera Edición 2010, p, 1 – 35. [En línea]
https://memoriasdelaluchasandinista.org/media/books/62.stories.pdf [Citada10 abr. 2017]
84
Palazón Sáez, Gema D. Antes, durante, después de la revolución...la lucha continúa,
movimiento feminista en Nicaragua. En: lectora, No.13, 2007395-1995, 2007, página 115. [En
línea]
http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:RNGIBk9qUtUJ:revistes.ub.edu/index.ph
p/lectora/article/view/7404+&cd=2&hl=es&ct=clnk&gl=co [Citado 18 abr. 2017].
43
a las políticas Estadounidenses, la revolución cubana, el inicio de revueltas
latinoamericanas y del mundo, sin dejar a un lado su contexto político que se
marca en un antes y un después del Peronismo85 que incitó el surgimiento de
movimientos políticos y sociales como el PRT (Partido Revolucionario del Pueblo)
que fue cuna del ERP.
El ERP tuvo gran participación femenina, cerca del 40%86 del total de sus
militantes para el año de 1975 eran mujeres ―Es importante señalar que a
principios de la década del sesenta pareciera que había escasas mujeres en el
PRT, y la mayoría de ellas se encontraban en el movimiento estudiantil. Sin
embargo, después de 1969 el reclutamiento de mujeres, de todos los sectores
sociales, parece haber aumentado notablemente anota Pablo Pozzi que, su
participación mayor, en cuanto a la estructura, estuvieron en los sectores medios
de organización y en menor medida desde el Comité Central.
En el caso de las mujeres montoneras, movimiento que tiene sus orígenes en los
movimientos Peronistas de este periodo, consolida su accionar armado en la
década de los 70, su participación también fue masiva como en el caso de las
mueres del ERP, el discurso igualitario, la toma del poder por medio de la acción
armada eran parte de los ideales que tenían en su agrupación. A pesar de que no
tenían un planteamiento feminista, el ideario político de muchas de ellas de
irrumpir en este escenario por medio de esta vía armada fue trascendental, lo que
posibilitó las fracturas de los moldes de la sociedad patriarcal impuestos87.
85
Se trata del derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955.
86
Pozzi, Pablo. Una mujer en la guerrilla argentina: ―Nadie me tenía en cuenta‖. En: Experimentar
en la izquierda: historias de militancia en América Latina, 1950-1990 / Pablo Pozzi... [et.al.];
coordinado por Patricia Pensado Leglise. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO,
2013, p, 21.
87
Garrido y Schwartz. Op. Cit., p, 9.
88
Nercesian, Inés. La política en armas y las armas de la política, Brasil, Chile y Uruguay, 1950 –
1970. Buenos Aires: Instituto de Estudios de América latina y el Caribe, 2013, 195.
44
Respecto a esto, en Las actas Tupamaras podemos encontrar que, se
reivindicaba las luchas de las mujeres en igualdad de condiciones, las cuales
aportaban al óptimo desempeño del grupo: ―…la mujer es una combatiente más
con todas las posibilidades de aporte y desarrollo al proceso revolucionario en
marcha. No sin lucha, el MLN-T ofrece hoy un lugar de militancia las mujeres sin
prejuicios, y sólo en función de lograr lo mejor para la revolución‖ 89 en este
sentido, desde la estructura se promulgaba un trato igualitario y sin distinción de
sexos que permitió de alguna manera a estas mujeres romper los estereotipos y
sueños de las mujeres de la época90 (ser esposas, tener hijos, una vida en la
tranquilidad del hogar) e incursionar en un espacio masculinizado del quehacer
político-militar.
89
Actas Tupamaras. Una experiencia de guerrilla urbana. Madrid: Editorial Revolución, 1986.
citadas por Vidaurrázaga Aránguiz. Op. Cit., p, 14.
90
Ibíd. P, 13.
91
Ibíd. P, 20.
92
Más adelante ampliaremos un poco a cerca de los orígenes de estos grupos guerrilleros.
45
desempeño rural de su trayectoria militar, las primeras mujeres tuvieron
desempeños enmarcados en las posiciones machistas propias de la cultura
dominante y en una proporción mucho menor respecto a los hombres.
El M-19 fue un grupo guerrillero en donde hubo una participación más concurrente
de las mujeres respecto a otros contemporáneos, la presencia femenina en sus
filas estuvieron desde su fundación hasta su desmovilización; su participación fue
diversa y activa a lo largo y ancho de su estructura jerárquica, esta fue una de las
razones que nos incentivó a iniciar con este estudio, nos inquietaba conocer las
razones que posibilitaron la participación masiva de estas mujeres en este grupo
político militar, el cual planteaba tanto en accionar como en propuestas, un modelo
totalmente diferente a los que habían hecho aparición hasta ese momento.
93
Ibarra Melo. Op. Cit., p 60.
94
Benítez Luna, Op. Cit., 2007.
46
De esta manera, como hemos podido apreciar en los anteriores apartados,
algunas mujeres han sido partícipes –en nuestro caso de estudio- de estos
escenarios de guerra, política y movilización social, de tal manera que, para
nosotros es muy importante este trabajo que pretende aportar en el análisis de la
historiografía a las mujeres en espacios tan vedados como estos: su participación
en la guerrilla y como sujetas políticas, centrándonos en el caso específico de las
mujeres en el M-19, teniendo claro primero que, su participación en las guerrillas
posibilitó que ellas lograran trasgredir los roles estereotipados establecidos y de
alguna manera esto les ayudó a consolidarse dentro de la organización como
sujetas políticas en el escenario público, así como lo platea Jutta Marx
95
Marx, Jutta. Mujeres, participación política y poder. En: MAFFÍA, Diana y Clara Kuschnir. 1994.
Capacitación política para mujeres. Géneros y cambio social en la Argentina actual. Feminaria.
Buenos Aires. Citada por Garrido y Schwartz. Op. Cit., p, 7.
47
CAPÍTULO II
En un intento por presentar las historias de vida de 10 mujeres que dan cuenta a
través de sus voces de una parte de la historia del Movimiento 19 de Abril se
expondrá en este capítulo sus experiencias que nos permitirán acercarnos al
desarrollo de su pensamiento político en cada uno de los procesos del M-19. En
este sentido, se pretende rastrear la configuración de las mujeres como sujetas
políticas a partir de la irrupción de los espacios en los que cada una se encontraba
al interior del grupo, el cual se caracterizó por ser un movimiento amplio y
heterogéneo razón por la cual, los individuos (en este caso, las mujeres) lograron
irrumpir en los espacios políticos, de esta contribuyeron en el desarrollo de las
acciones colectivas políticas-militares del Movimiento. En este capítulo, se
pretende además que el o la lectora pueda a preciar estas experiencias de
manera particular y colectiva de tal manera que le permita acercarse al
pensamiento político que acompañó a estas mujeres y les permitió irrumpir a su
vez, en la transformación del escenario político colombiano.
96
Las fuerzas especiales dentro del movimiento hacía alusión un grupo de individuos (hombres y
mujeres) que contaban con una preparación militar especializada para efectuar operaciones de alto
nivel.
48
historiografía no se ha abordado) sobre el trabajo en Antioquia junto a otra fuerza
militar que era el EPL. Por último, desde la historia de vida de ―Moño‖, Patricia y
―Rocío‖ se pretende analizar la participación de estas mujeres que ingresaron
desde niñas a militar en el grupo, su incidencia radica en que ellas a diferencia de
las mujeres que se mencionaron anteriormente, no tenían una preparación
académica superior, pero a pesar de ello, lograron desempeñar actividades como
mandos en las cuadrillas que operaban en el sector rural.
Adíela Osorio Duque nos cuenta que en el transcurso de su vida tuvo una
experiencia muy linda en el Chocó en la década de los 60 por El Cañón de las
Garrapatas, en este lugar participó en la colonización de un pueblo en compañía
de unos compañeros de la Universidad Santiago de Cali; su acompañamiento a la
población era de diversas formas: cultivar especies híbridas del cacao para lograr
una mejor producción, como enfermera, ayudaba en la solución de los problemas
de la comunidad y una experiencia que recuerda con especial cariño, fue haber
sido comadrona. La comadrona es una persona encargada de tratar los partos de
manera tradicional, hoy en día se usa mucho en poblaciones alejadas de las
urbes, regularmente a aquellas que no cuentan con acceso al servicio médico. En
su regreso a su ciudad natal en Pereira, ya tenía un campo amplio en este oficio a
pesar de su corta edad, por eso no negaba ni un momento su ayuda a quien lo
necesitara, ya que la situación económica y el desarrollo social en Colombia iba
decreciendo.
Y es que no era para menos, el Frente Nacional en sus políticas había asumido
otros retos que dejaban a un lado el desarrollo social de la población; evidencia de
esto lo encontramos por ejemplo en el sector rural que seguía a la espera de una
reforma agraria que permitiera a los campesinos acceder a la tierra, detonante
que estaba pendiente desde principios del siglo XX y punto central durante la
―violencia‖ de mitad de siglo. Esta situación problemática, junto a otros factores
como la represión de las protestas y los reclamos de diversos sectores de la
sociedad sirvió como impulso en la creación de grupos armados fuera del orden
legal como las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias, Ejército del Pueblo)
49
que surgen en 196497 a partir de una serie de reivindicaciones de orden agrario
con una línea ideológica marxista-leninista y un accionar eminentemente rural98;
en respuesta a un ataque en Marquetalia, donde se hallaban concentrados aún
como Autodefensas Campesinas:
Su origen era netamente campesino, eran propietarios agrarios, propietarios de
fincas, de parcelas, dueños de ganados, de cultivos, es decir, pequeños
productores campesinos liberales en su inmensa mayoría, hicieron suyas las
luchas por la conquista y defensa de la tierra. Luchaban por la titulación de sus
fundos, por el derecho al trabajo. Por allá estuvieron comisiones del Instituto de
Reforma Agraria, pero al fin y al cabo nada se concretó99
97
Arenas Jacobo. Cese al Fuego, una historia política de las FARC. Bogotá: Editorial Oveja
Negra, Abril 1985, 2 edición, p, 88.
98
Narváez Jaimes, Janeth Esmeralda. La guerra Revolucionaria del M-19 (1974-1989). Tesis para
optar el título de Magister en Historia. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. Facultad de
Ciencias Humanas. Departamento de Historia, 2012, 31 p.
99
Arenas Jacobo. Las FARC: La Resistencia de Marquetalia. citado por Behar, Olga. Las Guerras
de la Paz. Bogotá: Editorial Planeta, 1985, p, 68 - 73.
100
Nombre con el que se le conocía popularmente al grupo de guerrilleros Cubanos que en cabeza
de Fidel Castro, logran tomarse el poder por la fuerza en Cuba en el año de 1959.
101
Narváez Jaimes. Op. Cit., p 31.
50
La ―violencia‖ generó desplazamientos masivos en las ciudades, que tuvieron un
fuerte crecimiento urbano a partir de 1960, urbes que acogieron sin mayor
planificación esa masiva migración a lo largo y ancho del territorio nacional: ―En
Colombia se ha vivido en los últimos decenios un precipitado fenómeno de
urbanización, hasta el punto de que si a finales de los cincuenta más de la mitad
de la población vivía en el Campo, hoy esta proporción se reduce a un treinta por
ciento‖102 la cual incrementó la problemática social y económica de la población,
aumentando la brecha de la desigualdad que no se apaciguó en el periodo del
Frente Nacional, contrario a esto, se pudo observar que las cifras demostraron que
la pobreza y la miseria económica era uno de los principales problemas de la
sociedad Colombiana, la cual azotaba tanto a las urbes como al campo, pero de
manera más notoria a este último. Respecto a esto, el economista Jesús Antonio
Bejarano, escribió:
…En términos de nivel de vida, mientras que en 1964 el 25% del total de la fuerza
de trabajo, el 25% del total de la fuerza de trabajo, el 24,6% de la fuerza de trabajo
urbana y el 25,4% de la rural, estaban por debajo de la línea de extrema pobreza,
porque éramos un país subdesarrollado; ahora que somos un país de mediano
desarrollo, estos porcentajes se han elevado para 1973 a 50.7%, 43.4% y 67.5
respetivamente. Calcúlese que para 1975, el 43% de la población no alcanzaba el
mínimo de subsistencia y que el 30.6% de la población total era consideraba
francamente indigente. Este porcentaje equivale a 11.133.000 personas que
estaban padeciendo hambre física. En 1975 Colombia estaba en el grupo de
países que ostentan la desigualdad más alta en la distribución del ingreso, a tal
punto que sólo somos superados por 8 países en la concentración del ingreso. 103
51
Y en medio de este contexto, a fines de la década de los 60, Adíela accede a
acompañar como comadrona el parto de una familiar suya, ya que por la situación
económica en la que vivía junto a su compañero (estudiante de la universidad de
Pereira) no podían atenderlo en un centro médico, cuando de repente, en medio
del parto irrumpió un amigo de él:
Y empezó a preguntar: -¿quién está atendiendo a tu compañera?; el muchacho le
respondió -una pariente muy lejana de ella- inmediatamente el extraño visitante
empezó a cuestionar mi trabajo insistiendo a su amigo que era muy irresponsable
el dejar en manos de una ―culicagada‖ la vida de su esposa e hijo; la verdad sus
comentarios me molestaron mucho, pues él no me conocía y me estaba juzgando
sin conocer mi trabajo. Afortunadamente todo salió bien y cuando terminamos, ese
visitante quedó ¡de una sola pieza!, asombrado porque me desenvolví muy bien en
el parto; ese extraño era Iván Marino Ospina, luego Comandante del M-19.105
Este encuentro con este joven (Iván Marino Ospina) dejó muy molesta a Adíela,
ella no quería saber nada más de este sujeto que la había cuestionado y juzgado
aun sin conocer su experiencia y legado en esta labor, por lo contrario, a él lo llenó
de curiosidad la labor de esta mujer y su insistencia lo llevó a querer conocerla
más a fondo, empezó frecuentando los espacios a los que ella asistía para poder
entablar conversaciones con ella, motivo que la disgustaba profundamente, pero
que fue cambiando al tratar asuntos políticos, porque sobre esto Adíela si asumía
posición y le encantaba discutir sobre ellos:
Cuando empezó a hablarme de política, la cosa empezó a cambiar, me preguntaba
sobre qué pensaba de la situación del país y cómo veía el asunto; le expresé
sobre lo que me gustaba, que este país debía cambiar, que no me gustaba tanta
injusticia, el desorden en la política bipartidista, de la que ya estaba ―mamada‖, del
sectarismo de la izquierda que no llegaba a ninguna parte, mejor dicho…pero él de
una vez estuvo de acuerdo conmigo y me dijo: Precisamente a ese punto quería
llegar; me preguntó ¿estarías dispuesta a formar algo que reuniera toda esa
izquierda y cambiara al país? De una le dije que sí, pues en esos días andaba
como una ―paloma de aquí para allá sin rumbo fijo.106
Adíela nos cuenta que para esta época Iván Marino todavía estaba militando en
las FARC, incluso muchas veces llevó compañeros a su residencia para que le
ayudara con curaciones, compañeros que con el tiempo, se dio cuenta eran
también militantes de este grupo guerrillero. Al poco tiempo conoció a Jaime
105
Fragmento entrevista a Adíela Osorio.
106
Ibíd.
52
Bateman Cayón, Gustavo Arias (Boris) y Lucho Otero107, con los que iniciaron
operaciones para la recuperación de armas y dinero para una naciente
organización que pretendía reunir a la izquierda colombiana y cambiar el
panorama social, económico y político nacional:
Al poco tiempo conocí a Boris (Gustavo Arias), después a Lucho Otero y a Jaime
Bateman y conformamos una red, no éramos organización, sino un grupo de
sujetos inconformes de tanto sectarismo, con la idea de reunir la mayor cantidad
de gente y formar una organización que fuera una sola voz para cambiar este país.
En Pereira con Iván, empecé a hacer operativos para conseguir dinero, porque
teníamos la firme convicción de que debíamos armarnos para poder seguir con
ese sueño de cambio, y claro está, nos tocó andar con gente que manejaba
armas, que sabía robar, manejar explosivos y cosas de este tipo a la que no
estábamos acostumbrados; nos tocó aprender de todo un poco, hasta teatro,
porque en el trabajo clandestino tienes que ser muchos personajes, a hacer
maquillaje de manera rudimentaria, prácticamente con lo que había a la mano para
seguir con el proceso…en Pereira la cosa se estaba volviendo complicada para él,
pues ya estaba expulsado de las FARC e intentaron matarlo, así que nos
trasladamos a la ciudad de Bogotá.108
Cabe resaltar que para este momento esa ―red‖ como la llama Adíela, todavía no
era un grupo o movimiento que actuara bajo un nombre en particular, estaban en
la búsqueda por crear algo que les permitiera irrumpir en el escenario político
validados por las armas, porque Bateman tenía como proyecto -aun cuando
estaba en las FARC- traer la guerrilla a las ciudades109 ya que hacía falta atacar
desde este frente porque las guerrillas hasta el momento conformadas se hallaban
concentradas en las periferias, tenía como propósito unificar todas esas
alternativas de lucha para consolidar el propósito del cambio en la política
nacional: ―Integrar todas esas fuerzas sociales y políticas en un solo esfuerzo,
unitariamente, para golpear en una misma dirección, para definir el sentido
principal del golpe hacia la oligarquía y el imperialismo sin que esos problemas de
orden interno y de sectarismo siguieran como se estaban dando‖110.
107
Que pasarían a ser parte del estado mayor del Movimiento 19 de Abril; el primero fue su
máximo dirigente, Oriundo de Santa Marta y militante de la Juco y posteriormente de las FARC,
Luis Otero de la ciudad de Cali y Gustavo Arias, todos provenientes de la guerrilla de las FARC.
108
Fragmento entrevista a Adíela Osorio Duque.
109109
Vásquez Perdomo. Op. Cit., p 86.
110
Behar. Op. Cit., p79, 1985.
53
Rojas Niño (Raulito) Helmer Marín, Arjaid Artunduaga, Slendy Puentes111, Omar
Vesga junto a los ya mencionados se configuró el primer grupo que se llamó
―Comuneros‖, el cual se regía por una política que trataba tres aspectos
fundamentales: antiimperialismo, anti oligárquica, y anti sectaria. Adicionalmente el
nombre también pretendía reivindicar aspectos nacionales que lograran identificar
a la gente con un pasado histórico que los uniera con el grupo e implementar
adiestramiento en el manejo y uso de las armas112 En esa reunión asistieron tres
mujeres: Adíela, María Eugenia (la negra) y Eslendi113, que al igual que los
hombres participaron activamente de los operativos que dieron origen al M-19.
Adíela Osorio, por ejemplo, realizó muchos de los operativos para poder conseguir
las primeras armas que llegaron al Movimiento, en compañía de Jaime Bateman e
Iván Marino Ospina, algunos de ellos descritos por María Eugenia Vásquez 114 en
donde aparece con su seudónimo de Ana María. Con el tiempo los y las
comuneras se dieron cuenta que su grupo tenía un aparto militar pero no político,
lo que generó un aislamiento del mismo de las masas populares, lo que
claramente evidenció que necesitan replantear esa lucha que estaban gestando
hasta el momento:
Llegó el momento en el que el grupo no tenía fuerza en la gente, concluimos que
era hora que la organización tuviese más presencia en el país, de tener un
nombre de peso, un trabajo de masas. Para esas fechas se dio la coyuntura del
fraude electoral de Misael Pastrana con Rojas Pinilla y empezamos a unir nuestros
intereses con ese momento en el que vivía el país: defender las decisiones del
pueblo sería nuestra base en el accionar político del país, porque hasta el
momento éramos sólo aparato militar. Nosotros teníamos algunos contactos con la
ANAPO y fueron apareciendo así personajes como Israel Santa María, Carlos
Toledo Plata, Andrés Almarales, entre otros compañeros, e hicimos una división en
el grupo para manejar los lados políticos y militares, yo me quedé en el aparato
militar. De esta manera, en una de las reuniones de la dirección entre todos
empezamos a dar opciones de nombre para nuestra organización, entre los cuales
se destacó el propuesto por Álvaro Fayad de Movimiento 19 de abril, en donde
podíamos recoger el suceso político nacional (de fraude electoral) y en defensa del
pueblo, acorde con nuestra nueva forma de trabajo político y militar. Ya de ahí en
111
Hija del Senador anapista Milton Puentes, aparece como fundadora del Movimiento 19 de Abril
en el libro: Bateman. Keilland, Peggy y Romero. Op. Cit., p, 274.
112
Vásquez Perdomo. Op. Cit., 113. También se puede revisar el texto de Grave. Op. Cit., p, 53 -
55.
113
Ibíd. Página 112. Adíela Osorio Duque confirma esta información en la entrevista.
114
Ibíd., p, 89 - 127.
54
adelante empezamos a trabajar en pro de esta nueva dinámica y a realizar toda la
actividad propagandística que ya todo el mundo conoce.115
115
Fragmento entrevista a Adíela.
116
―Behar. Op. Cit., p, 82.
117
Entrevista a Adíela Osorio. Ella cuenta que uno de las primeras desilusiones sobre la izquierda
se la lleva al ingresar a la Universidad Santiago de Cali, en donde el sectarismo de los diferentes
grupos (Maoístas, Comunistas, Marxistas, entre otros, la llevaba a ese análisis sobre el fracaso de
la izquierda en Colombia, además de su rechazo a la desigualdad social Nacional de la que fue
testigo en varias situaciones de su vida, sobre todo en su experiencia en la colonización de una
población en el Chocó.
55
gerente de INFICALI en esa época que era Iván Escobar Mellizo118 para que
cediera unos lotes que tenían para engorde; hablé con mi esposo para
movilizarnos a este lugar, pues tenía 4 hijos y no me querían arrendar, estaba
cansada de esta búsqueda y decidida me quedé en Petecuy. Al llegar me encontré
que esos muchachos eran los del grupo M-19, de una me acogieron con mi familia,
me dieron un lugar pasajero para vivir mientras me construían una casa en ladrillo,
preocupada les dije que no tenía un peso para esa construcción pero su respuesta
fue que nadie estaba pidiéndonos plata, que ellos estaban ahí para ayudar a la
gente como nosotros y que nos iban a colaborar en cualquier cosa que
necesitáramos, porque ellos luchaban por la democracia y por una justicia
social.119
118
Vargas, Carlos Alberto. Petecuy más allá de un estigma. Cali viejo. Blog spot. [En línea]
http://cronicasdebarrio-caliviejo.blogspot.com.co/2015/02/historia-barrio-petecuy.html. [Citado15,
junio, 2015] dice que no es Iván mellizo sino, Renán Trujillo.
119
Testimonio oral. Entrevista a ―La Tía‖. 30 de mayo del 2015. Simpatizante del M-19 a principios
de los años 80 en el barrio Petecuy.
120
Aunque la palabra jarillón no está aceptada en el Diccionario de la Real Academia Española,
con esto se pretende designar el crestón o parte de un filón que sobresale del suelo.
En el diccionario aparece referida como tal la palabra farillón, pero en Cali esa palabra se ha
transformado en jarillón para hacer referencia a la barrera que construyó la CVC en la década de
los años sesenta para evitar que el río Cauca siguiera generando inundaciones en la ciudad: Diario
El País. ¿Qué es el jarillón? Cali 1 de septiembre del 2014 [En línea]
http://historico.elpais.com.co/paisonline/calionline/notas/Junio052005/HECHO1.html [Consultado 5
abr. 2017].
56
correspondiente, yo en la casa en mi radio pendiente cuando empezó la noticia
―Radio eco, eco, la noticia del momento, comando del M-19 se tomó el hospital de
López‖ cuando llegó la policía al hospital yo ya estaba con mi hijo contenta y
agradecida porque siempre estuvieron muy pendientes de mí y mi familia. Ellos
arriesgaban su vida por la causa de la comunidad. Otras veces cuando
andábamos mal de remesa ellos conseguían a través de las empresas como
Puracé, primero hablaban con los gerentes y si ellos no querían aportar
voluntariamente ellos intervenían algún camión de entrega y nos repartían a todos
en el barrio. Otros recuerdos que tengo es que a veces llegaban los muchachos y
me decían ―tía, hoy usted no hace nada‖ y me ayudaban con el aseo, la cocinada,
mejor dicho todo lo de la casa, era muy lindo eso.
Ese agradecimiento que sentía ―La Tía‖ por el M-19, responde a que de alguna
manera se sintió apoyada por un grupo de jóvenes que estaban dispuestos a
escuchar e intervenir en sectores vulnerables de la población que el gobierno –con
el alza en los precios de productos de consumo básico, la falta de vivienda,
acceso a servicios básicos, entre otros- no habían sido suplidos121,
adicionalmente, esto respondía al desarrollo de una estructura y accionar que
había asumido el M-19 que proponía la combinación de un accionar político-
militar.
Jaime Bateman recalcaba que era primordial atacar al gobierno por todos los
frentes posibles, para él y sus compañeros que venían de ese tipo de guerra
tradicional –como Iván Marino Ospina- era indispensable considerar a la ciudad
como un escenario importante en donde se podía desarrollar acciones de gran
magnitud que les permitieran la toma del poder, en la medida de que las urbes
eran un punto de masiva concentración de población y vital en el desarrollo de las
políticas económicas y sociales de la nación. Estratégicamente en las zonas
rurales existía la participación de grupos armados como las FARC, el ELN y el
EPL, pero en las ciudades la lucha guerrillera no había tenido una participación.
121
―Se destaca que a finales de los setenta, en Cali se presencia una fuerte invasión en sectores
como el Distrito de Agua Blanca donde fueron invadidas de 300 hectáreas, a pesar de que desde
el gobierno en a partir de la ley 61 de 1978 se había establecido adoptar planes de desarrollo
urbanístico y re direccionar presupuestos para las zonas más deprimidas de las ciudades, pero aun
así los planes se quedaron cortos frente a las necesidades reales de estas poblaciones ―a pesar de
la gran actividad del ITC e InVicali en el impulso de proyectos urbanizadores, muchos de ellos
levantados sobre terrenos inadecuados y con un alto grado de especulación con los precios de la
tierra, el panorama del acceso a vivienda y servicios públicos básicos para los pobladores urbanos
de las fronteras de Cali seguía siendo limitado‖ Holguín Pedroza y Reyes Sanabria. Op. Cit., p, 194
- 195.
57
Su modelo inicialmente de guerrilla urbana los llevó a conformar células que
operaron en las principales ciudades de Colombia, especialmente en Bogotá,
Manizales, Pereira, Medellín, Barrancabermeja, Bucaramanga y Cali 122 donde
tenían una presencia fuerte. Su estructura se organizaba en lo que ellos llamaban
OPM123 (Organización Política Militar) en donde promulgaban realizar operaciones
que tuvieran contenidos políticos pero respaldados a través de la fuerza armada,
esbozando a través de ella su nivel organizativo que quedó plasmado en la Quinta
Conferencia Nacional en 1977, Holguín y Reyes en su tesis logran teorizar esa
forma de organización y brindan un análisis de la misma que nos ayudan a
comprenderla mejor; establecen que el desarrollo de la OPM se dio de manera
desigual en las diferentes regiones en donde tuvo acción el M-19, pero estaban
enmarcadas en tres puntos esenciales en la que fue diseñada: 1) Construcción de
partido, en donde se refleja el abandono del Anapismo como plataforma política y
se propone la edificación de una propia. 2) Creación de un partido de vanguardia
pluralista en donde participen todos los sectores subalternos de la sociedad y
3)‖Frente amplio de masas‖ nombre que se le daba a todos los sectores que
estuvieran en una situación de explotación por parte de un sector económico o
político que controlaba el estado Colombiano, ampliando su campo de acción
política y la búsqueda de nuevos cuadros políticos que no se limitaran en lo obrero
o estudiantil. Propone –como lo habíamos mencionado anteriormente- priorizar el
carácter político de sus acciones, lo que permitió consolidarlo como una alternativa
de poder.124
122
Ibíd. Página 124.
123
Sobre este tipo de estructura militar nos habló Adíela Osorio, Micaela, Martha Lucía Pérez,
Jaime Perea en las entrevistas realizadas.
124
‖ Holguín Pedroza y Reyes Sanabria. Op. Cit., p, 118 a 124.
58
125
Este tipo de accionar fue muy característico de esta primera fase del grupo, una
que muchos -como Jaime Perea126 o Yamel Riaño127- han llamado ―fase a lo
Robín Hood‖, catalogándolo cómo la parte romántica, mágica y de enamoramiento
hacia el grupo; la participación en estas acciones tanto de mujeres como hombres
fue activa en los diferentes rangos, inclusive, se destaca en la historia de vida de
―la Tía‖ y de ―Juana‖, el accionar femenino como fundamental para el
establecimiento de relaciones entre el grupo y las comunidades, en donde
muchas veces entraron a mediar entre los problemas de parejas o de la misma
comunidad; a través de labores como estas, el M-19 irrumpió en la vida cotidiana
de las personas tocando problemáticas de su diario vivir, pero todo esto mantenía
su trasfondo político que, en este caso, era en contra de las alza de precios en
productos de consumo diario como consecuencia de la falta de políticas efectivas
125
El Caleño. Cali. 22, septiembre, 1979. No. 1046, p, 7.
126
Testimonio oral. Entrevista realizada al profesor Jaime Perea. 31 de marzo del 2016.
127
Jaramillo Panesso. Op. Cit., p, 91.
59
para las poblaciones más vulnerables, las acciones políticas-militares del M-19
iban acompañadas de comunicados que ellos elaboraban, como se puede
apreciar en este caso, en la parte inferior izquierda de la publicación de El Caleño:
128
128
Comunicado del M-19 en donde se adjudican y justifican la acción del asalto al camión de leche
de la empresa Puracé publicado en la prensa El caleño. Ibíd.
129
Holguín Pedroza y Reyes Sanabria. Op. Cit., p, 187.
60
Neira131 también hicieron parte del desarrollo de sus acciones, apoyar la lucha de
la gente –como lo proponen Holguín y Reyes- era parte de la consolidación del
―espacio político amplio‖132 que se convirtió en un importante polo de desarrollo de
la actividad política—militar del M-19.
En este mismo campo de acción se desarrolló la militancia de Sara Lucía 133, una
mujer oriunda de Cali, proveniente de una familia económicamente acomodada
(estrato 4) que se vinculó al M-19 en el año de 1978 bajo la estructura de la OPM,
sus actividades se centraron principalmente en barrios de Cali como Siloé, Terrón
Colorado y el Distrito de Agua Blanca, sus funciones eran diversas, al principio
colaboraba con la producción de periódicos de la organización, transcripción de
notas, esténciles, alfabetización de los niños, colaboración en la organización de la
comunidad y más adelante en una muy particular en donde se encargaba de la
transmisión clandestina de la emisora del M-19 que se llamaba ―Macondo
Noticias‖134. A pesar de posición económica, nos narra que el amor y el trabajo
130
Retenido y posteriormente asesinado en el años de 1976, en una acción que su comandante
máximo Jaime Bateman calificó de juicio al dirigente sindical por ―traición a la patria y a la clase
obrera y enemigo del pueblo. Centro de Memoria Histórica. José Raquel Mercado, un crimen para
la historia de la infamia. 21, abril del 2016. [En línea] http://centromemoria.gov.co/jose-raquel-
mercado-un-crimen-para-la-historia-de-la-infamia/ [Citado 16 mar. 2017]
131
Gerente de Indupalma retenido por el M-19 en el año de 1977 para presionar las negociaciones
con el sindicato que se había levantado en huelga en el marco del paro nacional que se presentó
en ese mismo año bajo el gobierno de Alfonso López Michelsen.
132
Holguín Pedroza y Reyes Sanabria. Op. Cit., p, 188.
133
Testimonio oral. Entrevista realizada a ―Sara Lucía‖. 29, Marzo, 2016.
134
Macondo noticias era la emisora del M-19 por medio de la se entregaban mensajes a los
ciudadanos por arte de los comandantes del M-19, manteniéndolos al tanto de su accionar y de la
realidad política del país. Sara Lucía fue la encargada en la ciudad de Cali de la transmisión de
estos mensajes, respecto a esto nos cuenta: Un tiempo realicé el trabajo de comunicación del ―M‖
con una antena que usábamos para interferir la transmisión de radio y mandar mensajes a la gente
de la organización. Recuerdo que me tocaba andar con unas faldas larguísimas para esconder la
antena entre las piernas, e iban con migo personas que me cuidaban, aunque muchas veces ni
siquiera les vi el rostro. ―Era una antenita, un triangulito con tres huequitos, en una basecita en
donde se ponía, y esas antenas tenían un alcance ni el tenaz… había una grabadora, porque en
esa época era con casetcito (casete) y estaba el amplificador… tomábamos un sitio referencial en
cualquiera de las casas de las familias, en Terrón, Siloé o el distrito; se ponía la antenita y
prendíamos los equipos. Alrededor teníamos la avanzada que eran los que estaban cuidándonos a
nosotros –los que teníamos que hacer el operativo- … teníamos un campo de acción para para
llegar y bloquear una emisora que se llamaba Bienvenida estéreo 88.5 Fundación Carvajal y lo
primero que poníamos era la canción típica de nosotros, -la que nos une, digo yo- Soy Colombiano,
y no más sonaba la gente ya sabía ¡el M va a hablar! Y no apagaban el radio, escuchaban los
mensajes, cuando llegaba ¡Macondo Noticias! Porque así se llamaba la emisora, y poníamos
mensajes de Pizarro, Afranio, Iván Marino, Bateman, Carlos Toledo… todo el Comando Superior,
para poder estar actualizándonos políticamente, que era lo que estaba pasando con la situación
del país, que era una forma de capacitar, yo diría que era una alfabetización cultural de la que se
61
con la gente fue la que la impulsó a trabajar con el M-19 hasta el punto de
abandonar su estilo de vida:
…Como tenía bonita letra, mis primeras acciones se enmarcaban en la realización
de esténciles, elaboración de panfletos, cartillitas (muchas veces a mano, cuando
había con que, en máquina), realizar dibujos y como en esta parte de la
elaboración de información para la gente; era muy raro porque nos tocaba
aprender a transcribir ciertos comunicados sin leer; esto hacía parte de una
preparación para la compartimentación, conocer información sin necesidad era
ponerse en riesgo, todo lo que se hacía era en la clandestinidad. Esta parte para
mí fue muy complicada, aprender a no reconocerme y no reconocer al otro –yo que
he sido tan amiguera-, a no visibilizarme, fue muy verriondo‖; pero estaba ―¡en lo
mío!‖; sobre todo cuando empecé a trabajar directamente con la comunidad, en
Terrón Colorado, Siloé y Distrito de Agua Blanca, en esos lugares
alfabetizábamos con los niños, jugábamos y era muy lindo; ―saber que muchas
veces uno no había comido nada y tener quien te diera, quien te abrigara, sentir
esa parte tan humana, tener quien te quisiera sin saber quién era uno, poner a los
niños al pie de uno, de su familia…
En la reflexión que ella misma hace de su accionar menciona que el trabajo para
ella en el Movimiento fue muy flexible, era la forma en la que ella –como individuo-
podía proponer y realizar actividades que transformaran el entorno político, social
y cultural de nuestro país ―en el M no te obligaban a nada, uno hacía lo que quería
y podía, así se daban cuenta de las capacidades de cada persona, se sentía esa
fraternidad y ese compañerismos; la hermandad entre nosotros continua, así no
nos conozcamos todos‖ de igual manera el aporte que cada uno realizara –así no
fuera desde la acción armada- era de vital importancia para el logro de esos
objetivos planteados como organización: ―Para mí todas las acciones del M-19
fueron muy importantes, desde recoger comida, medicamentos, ir a una casa a
hacer las ―cacorras135‖, mover un balde con agua, enseñar a los niños a leer, a
construir cuentos… ¡todo, realmente todo! Era importante e indispensable para
que el M funcionara‖.
El aporte de estas mujeres fue de vital importancia para el desarrollo del accionar
político-militar del M-19 desde la OPM, cada una logró llevar a cabo propuestas
que les permitiera transformar su entorno cotidiano, de las cuales dieron una
resonancia nacional, el conjunto de acciones –por pequeñas que parecieran como
habla hoy, nosotros ya la hacíamos en esa época, creo que fuimos los primeros gestores de paz y
los primeros educadores populares que tuvo Colombia‖.
135
Así se le llamaba en el grupo al alimento realizado a base de harina de trigo, el cual se le
conocen culturalmente como hojaldras.
62
el repartir alimento o la alfabetización de un grupo de niños- tenían una dirección
política, que más adelante va a propiciar un reconocimiento de la organización a
nivel nacional e internacional:
En el M se manejaba cierta libertad, creo que por eso amamos esto, todavía la
gente habla de esto con pasión. Uno se metía con los ojos cerrados, con ganas de
entregarlo todo por esos ideales, todo era hasta la vida misma, porque sabíamos
que habían muchos riesgos; pero ―si uno no hubiese visto esas semillitas que cada
uno aportaba, no nos habíamos metido en esto, porque debíamos aportar una
transformación; la cual se dio, no como quisiéramos, pero uno de esos es la
constitución política Colombiana‖ de 1991.136
Así desde mujeres como ―la tía‖ que afirma ―la verdad sino hubiese tenido mis
hijos yo había seguido con ellos porque a mí me encantaba lo que ellos hacían por
nosotros‖ o Sara Lucía que en contraste con ―la tía‖ venía de una clase social
diferente, se arriesgaron a participar de una transformación política y social, con
esto no queremos entrar a evaluar si era la forma correcta o no de hacerlo, sino
resaltar que desde sus diferentes posiciones y formas de expresiones políticas,
cada una desempeñó actividades enfocadas a dar otro panorama al contexto en el
que vivían, se dieron la tarea de participar –a pesar del riesgo- en la construcción
de lo que ellas entendían como una Colombia nueva.
136
Fragmento entrevista a ―Sara lucía‖
137
Touraine. Op. Cit., p, 182 - 183
63
2.3 ¡Todo ciudadano debe armarse como pueda! Y nosotros lo hicimos138
El inicio del año de 1979 en Colombia, estaba inundado de un gran sin sabor para
las autoridades nacionales: Las noticias anunciaban el robo de alrededor de 5000
armas de los propios arsenales del ejército, hecho de gran impacto que fue
protagonizado por un comando del M-19 que había designado este operativo bajo
el nombre de ―Operación Colombia‖139, con el propósito de sustraer las armas del
Cantón Norte en la ciudad de Bogotá:
140
138
Parte del eslogan que usa en su comunicado el M-19 para adjudicarse la sustracción de las
armas del Cantón norte en 1978. El Tiempo. Bogotá. 3, enero, 1979. No. 23.532, p, 6ª.
139
Morris Holman. Operación Ballena Azul, las armas del Cantón Norte. Colombia: Editorial
Intermedio, p, 101. [En línea] http://www.cedema.org/uploads/Operacion_Ballena_Azul.pdf [Citado
3 ene. 2017]
140
Ibíd.
64
En efecto, el impacto que generó a nivel nacional el Movimiento, fue de que su
estructura guerrillera podía ejecutar operaciones de gran impacto bélico y con un
toque táctico, lo que le proporcionó una posición fuerte como grupo alzado en
armas, a su vez, para el Movimiento, las armas que habían conseguido estaban
fijadas en la conquista de un objetivo mayor, consolidar la formación de un
―ejército de liberación nacional‖141 que fuese capaz de hacer frente no sólo político
sino también militar al nuevo gobierno encabezado por Turbay Ayala (presidente
de Colombia entre 1978-1982)142 posicionaba su poder en el estamento militar, el
cual había adquirido fuerzas extraordinarias y habían asumido gran autonomía del
manejo del control público bajo la implementación del estado de sitio 143 y de
nombramientos de algunos militares en alcaldías144 desde el gobierno López
Michelsen (1974-1978).
En el plano nacional, esta acción posicionó al grupo guerrillero en el ámbito militar,
quienes habían desafiado de manera directa a las fuerzas militares y al gobierno
nacional con un zarpazo imperdonable, la operación puso en jaque la credibilidad
de la seguridad nacional que había sido vulnerada en uno de sus punto más
fuertes –el Ejército Nacional- como muestra el diario El Caleño refiriéndose a esta
acción: ―El M-19 dejó de ser un movimiento fantasma como había logrado
mantenerse desde su aparición hace 5 años‖145 frente a esto, la respuesta del
gobierno se tradujo en una oleada de detenciones masivas 146,, denuncias de
torturas, allanamientos 147, y desapariciones forzadas como formas de represión
estatal que buscaba posicionarse nuevamente como la autoridad nacional.
141
V Conferencia Nacional. Villamizar Darío. ). Aquel 19 será. Una historia del M-19, de sus
hombres y sus gestas. Un relato entre la guerra, la negociación y la paz. Bogotá: Planeta, 1995, p,
93 citado por Holguín Pedroza y Reyes Sanabria. Op. Cit., p, 127.
142
Periodo presidencial
143
Ibíd. P, 124 - 125
144
Molano Camargo, Frank. El Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre de 1977 en Bogotá, Las
clases subalternas contra el modelo hegemónico de ciudad. En: Revista Ciudad Paz-ando. Bogotá.
Segundo semestre, 2010.Vol. 3, No. 2, 118p. [En línea]
http://revistas.udistrital.edu.co/ojs/index.php/cpaz/article/view/7356/9076 [Citado 4 mar. 2017]
145
El Caleño. Cali. 5, enero, 1979. No. 835, p, 5.
146
Sobre algunas de estas detenciones se puede consultar: ―Retenidos dirigentes Anapistas‖. En:
El País. Bogotá. 5, enero, 1979. No. 23.534, p, 12A
147
Sobre estos operativos se pueden consultar: ―Allanada clínica en otro operativo militar‖. En: El
Caleño. Cali. 16, enero, 1979. No. 843, p, 7. ―En Bogotá recuperan arsenal: 3mil armas fueron
localizadas en distintos operativos. El M-19 en desgracia‖. En: El Caleño. Cali. 17, enero, 1979.
No.844, p, 6 - 7. ―En las dos cárceles del pueblo armas de todos los calibre más de 200 suman,
con máscaras y uniformes militar‖. En: El Caleño. Cali. 16, enero, 1979. No. 843, p, 4 -7. ―Como un
regalo las armas llegaron a Cali‖. El Caleño. Cali. 19, enero, 1979. N 846. P, 1, 8-9. ―Dos golpes al
M-19: en túnel de casa campestre‖. El Caleño. Cali. 16, enero, 1979. No. 845, p, 10 y 11. ―Casa
de Villa Carmelo: cuartel de los golpes. El Caleño. Cali. 17, enero, 1970, p, 12 – 13.
65
Casi a diario, en las páginas principales de los periódicos nacionales se
anunciaban con gran fervor las detenciones masivas de supuestos militantes del
M-19, cada golpe propinado era merecedor de la primera página ―Ejército recupera
sus armas‖148 ―El estado defendiendo los derechos que tiene‖149, ―Caen 200 armas
y cárcel del pueblo‖150 ―por fin… Así fue la toma de la cárcel del pueblo‖151 ―Gran
concejo de guerra contra M-19, 223 presos juzgan‖152, entre otros, en los que el
gobierno de alguna manera pretendía restablecer en el imaginario colectivo de que
tenían el control de la situación y más aún cuando se había desafiado uno de sus
estamentos principales, el militar.
Fanny Gómez153, ex militante del M-19, participó la mayor parte del tiempo en el
área urbana, su camino en el Movimiento inició a principios los años 70; a muy
temprana edad hizo parte de la JUCO (Juventudes Comunistas de Colombia)
desde ese espacio –junto a sus compañeros- luchaban por un país que lograra
dar más posibilidades a los jóvenes para salir adelante y construir un país donde
se pudiera participar más abiertamente en la política; resalta que su postura crítica
frente a la injustica, a las políticas sectarias que se ofrecían desde los gobiernos
bipartidistas de la época y la persecución hacia otros sectores políticos, la motivó
para estar involucrada en estos escenarios, los cuales le ofrecían –en ese
momento de la historia- una posibilidad de transformación.
Su padre fue el encargado de su crianza junto a sus dos hermanos debido a que,
su madre había fallecido siendo ella una niña, él a su vez era un militante activo
del partido Comunista de Colombia como miembro del comité central, la
precariedad de la situación económica en la que su familia se encontraba propició
que la sede política del partido fuese su hogar, creció entre los ideales del partido
que para la época eran revolucionarias, orientadas por los principios del marxismo
y el leninismo, bastiones de ese partido político. Frente a este tipo de expresiones
los gobiernos bipartidistas tomaron represiones, es decir, hubo persecución
política hacia planteamientos diferentes a los liberales y los conservadores,
recordemos que los gobiernos del siglo XX en Colombia no fueron ajenos a las
políticas estadounidenses en las que intervenían directamente en los gobiernos
Latinoamericanos no sólo en asuntos económicos sino también políticos, en donde
había una clara persecución a cualquier forma de expresión comunista.
148
El Tiempo. Bogotá. 17, enero, 1979. No. 23.546, p, 1.
149
Ibíd. Página 8ª.
150
El Caleño. Cali. 16, enero, 1979. No. 843, p, 1
151
El Caleño. Cali. 7, enero, 1979. No. 837, p, 1.
152
El Caleño. Cali. 21, noviembre, 1979. No. 1095, p, 8 - 9.
153
Testimonio oral. Entrevista realizada a Fanny Gómez. 31, Marzo, 2016.
66
Ese escenario fue parte de la cotidianidad de Fanny, quien enfrentó la persecución
política a muy temprana edad desde la experiencia directa de su padre quien
estuvo detenido en varias ocasiones, fue torturado, su casa -que era la misma
sede del partido- era frecuentemente allanada, razón por la cual muchas veces no
pudo estar cerca a sus hijos:
En mi niñez vi muchas veces al SIC154… allanando mi casa, [iban] a ver si
teníamos armas, vi a mi papá 15 veces en la cárcel por sus ideas... [Él estuvo],
unas veces en la cárcel, otras veces huyendo, y los tres hijos quedamos mirando
qué lo que va a pasar, ¿cuándo es que va a parecer? Porque de pronto un día
aparece y viene una nochecita y después se vuelve a ir. Pero eso no quiere decir
que, por ejemplo, no hubiéramos tenido de parte de él toda la atención que
requeríamos, porque cuando uno nace en ese hogar, uno sabe y tiene la
conciencia de que el papá está luchando por otras cosas, estaba luchando por
todos y especialmente por sus hijos, sabíamos que estábamos sacrificados
[porque] lo veíamos muy poco, a veces [en] a la cárcel, pero teníamos por dentro
mucho orgullo porque ese hombre estuviera allá porque él estaba en una lucha,
eso siempre nos hizo sentir a los hijos muy orgullosos.155
Para la década de los 70, década en a que se dio la fundación del movimiento ella
se encontraba casada y tenía dos niños pequeños, a pesar de ello estuvo en
permanente colaboración con las actividades del Movimiento, para Fanny fueron
tiempos difíciles, porque además del agite propias del desarrollo de sus
actividades políticas-militares en el grupo, tenía que desempeñar labores como
madre y atender a su padre que estaba a punto de iniciar un Concejo de Guerra
en el municipio de Cartago, localizado en el Departamento del Valle del Cauca.
154
Servicio de Inteligencia Colombiana, que funcionó desde 1953 hasta 1960, en el que fue
denominado como DAS (Departamento Administrativo de Seguridad)
155
Fragmento entrevista a Fanny Gómez.
67
Tras la acción de la sustracción de las armas del Cantón Norte el país vivió un
momento de conmoción, la cacería de brujas había iniciado, y cualquier persona
podía ser sospechosa de ser un militante activo del M-19; situación a la que no fue
ajena
El Robo de las armas fue en un Diciembre del año 78- y en enero del 79 fue que
todo el mundo se dio cuenta que se habían robado las armas y se desató toda esa
violencia del gobierno a coger a toda la gente, en esas nos retuvieron con mi
compañero, él trato salir de donde estaba con ayuda mía y de los niños se fugó de
ahí pero cuando vieron que no lo encontraron pidieron refuerzos (los militares) y
empezaron a revisar casa por casa –él se había pasado a una casa (vecina)- la
señora (de la casa donde se había metido él) le dio mucho susto cuando lo vio ahí
metido, llamó al ejército y lo entregó.156
156
Ibíd.
157
Ibíd.
158
Artículo 28 de la Constitución Política Colombiana de 1886: ―Aun en tiempo de guerra nadie
podrá ser penado ex-post-facto sino con arreglo a la ley, orden o decreto con que previamente se
haya prohibido el hecho y determinándose la pena correspondiente. Esta disposición no impide
que aun en tiempo de paz, pero habiendo graves motivos para temer perturbación del orden
público, sean aprehendidas y retenidas, de orden del Gobierno y previo dictamen de los ministros,
las personas contra quienes haya graves indicios de que atentan contra la paz pública‖ bajo el
decreto de 1981 número 3642 que en el tercer inciso proclamó: ―El gobierno podrá liberar a los
68
detenido todo tipo de torturas para sacar información, entre ellas se volvió común
la violación a las mujeres, choques eléctricos, ahogamientos, entre otras
barbaridades que hasta el momento pasaban desapercibidas por la sociedad en
general ya que esas denuncias hacia la violación de derechos humanos eran
ignoradas; muchas de las mujeres entrevistadas explicaron la sensación de alivio
que para ellas significó la llegada a las cárceles porque las torturas eran tenaces e
inimaginables, las desapariciones eran comunes por eso usaban como técnica de
prevención en el momento de la detención hacer bastante algarabía al gritar sus
nombres completos, de esta manera quedaban testigos por si nunca volvían
aparecer.
Por su parte, los organismos de seguridad del Estado amparados en el artículo 28
de la constitución que les permitía retener hasta por diez días cualquier
sospechoso de alterar el orden público, efectuaron numerosos operativos policiales
en diferentes ciudades del país. Fueron arrestados varios militantes de
organizaciones políticas, se presentaron denuncias por abuso de fuerza, torturas y
asesinatos extrajudiciales. Así, la administración Turbay se inauguró con un
intenso periodo de confrontación entre las organizaciones insurgentes, los partidos
políticos de oposición y las Fuerzas Armadas del Estado.159
Las desapariciones fueron pan de cada día, no solo con personas que estaban
involucradas en movimientos armados, bastaba mostrar simpatía con cualquier
forma de lucha social y apoyo a la defensa de derechos humanos, en este sentido,
uno de los primeros casos registrados como desaparición forzada en Colombia fue
el de Omaira Montoya Henao y Mauricio Trujillo Uribe, quienes fueron detenidos
arbitrariamente, torturados y posteriormente desaparecidos por agentes de F2 160
presuntamente desde el 9 de septiembre de 1977 en la ciudad de Barranquilla 161
de los cuales, hasta la actualidad no se tiene conocimiento acerca de lo que fue su
posterior destino, sobre estos hechos, el Centro de Memoria Histórica Nacional
señala que solo hasta la Constitución de 1991 estableció el derecho a no ser
retenidos o ponerlos a disposición del juez competente, si hubiere lugar a ello, aun antes de
vencidos los diez (10) días a que se refiere el artículo 28 de la Constitución Nacional. En ningún
caso la retención podrá sobrepasar el término de diez (10) días, contados a partir del momento de
la aprehensión, sin que el retenido sea liberado o puesto a disposición de los jueces competentes
junto con las pruebas allegadas.‖ [En línea]
http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=7153 [Citado 4, febrero, 2017].
159
Holguín Pedroza y Reyes Sanabria. Op. Cit., p, 126.
160
Servicio de Inteligencia (Sipec)
161
Centro Nacional de Memoria Histórica. Normas y dimensiones de la desaparición forzada en
Colombia. Bogotá: Imprenta Nacional, 2014. Tomo I, p, 77 [En línea]
http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informes2014/desaparicion-forzada/Tomo-
I.pdf [Citado 2 ene. 2017]
69
desaparecido162 y sólo hasta el año 2000 el código penal163 colombiano tipificó
como delito esta conducta que, hasta aquel entonces había sido investigada como
modalidad de secuestro, sin serlo. En relación a esto, las mujeres entrevistadas
que pasaron por estos hechos de tortura y detenciones arbitrarias manifestaron
que, sentían un gran alivio y alegría al llegar a la cárcel porque esto significaba
que habían ganado una partida a la vida y a la guerra que seguían enfrentado, a
pesar de que sus cuerpos eran testigo de las humillaciones a las que se
enfrentaron por soñar un país distinto y desafiar los órdenes establecidos.
Para el Movimiento, que era testigo de esos vejámenes a los que se enfrentaron
muchas personas en ese momento de la historia, fue de vital importancia
establecer denuncias claras que evidenciaran la complicidad del estado en la
violación de derechos humanos, por eso en las ciudades donde tenían presencia
se iniciaron campañas para denunciar públicamente lo que estaba sucediendo al
interior de país y que para la mayoría de ciudadanos era aún desconocido.
Frente a estas acciones de denuncia, el 17 de enero de 1979 el ministro de
defensa Camacho Leyva expresó a la prensa: ―Lo que pasa es que las denuncias
de tortura –ya lo hemos dicho- son un sofisma de distracción con el objeto de
esconder los aspectos principales de las investigaciones‖164 para el M-19 estas
declaraciones eran insolentes ya que escondían una realidad que están viviendo
por lo cual, seguir denunciando y colocando en el lastre público estos hechos se
convirtieron en arte fundamental de su accionar político más que militar:
162
Artículo 12 de la Constitución Política Nacional de 1991: Nadie será sometido a desaparición
forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes. [En línea]
http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=4125 [Citado 5, febrero, 2017]
163
Artículo 165, Código Penal o Ley 599 de 2000. [En línea]
http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=6388 [Citado 6, febrero, 2017]
164
―El estado está defendiendo los derechos que tiene‖. El Tiempo. Bogotá. 17, enero, 1979. No.
23.546, p, 8 A.
70
165
166
Las dos primeras imágenes hacen parte de un boletín que repartió el M-19 a la
prensa local publicado por el periódico El Caleño, en este boletín el M-19
denunciaba las torturas y las violaciones a los Derechos Humanos que se estaban
cometiendo por parte del Gobierno Nacional, el cual estaba firmado por Carlos
Toledo Plata que hasta ese momento era uno de los sindicados de ser la figura
principal del Movimiento, el comunicado iba acompañado de estas dos caricaturas
que hacían mofa de la situación que estuvo aconteciendo en nuestro país.
La segunda imagen fue publicada en el mismo periódico tras una toma que
efectuó un comando del grupo guerrillero en las instalaciones del Caleño en la
Ciudad de Cali, en la cual tuvo como objetivo principal denunciar por ese medio de
165
Boletín del M-19. En: El Caleño. Cali. 3, marzo, 1979, p, 5. Sobre esta referencia obtenida de la
Hemeroteca de la Biblioteca Departamental de la ciudad de Cali en el Departamento del Valle del
Cauca cabe anotar que, no aparece la primera página de esta edición de la prensa, aparece en el
mes abril de ese año que es el número 908.
166
El Caleño. Cali. 17, abril, 1979. No. 921, p, 1.
71
comunicación las políticas del entonces actual gobierno de Turbay Ayala, la
imagen representa al presidente Turbay y a su ministro de defensa Camacho
Leyva en un solo personaje que desechaban los derechos humanos al negar
todas estas denuncias
María167 fue una militante del M-19 que participó en la toma del periódico el
Caleño; es oriunda del departamento del Cauca pero se traslada a la ciudad de
Cali al unirse con un muchacho con el que tuvo 3 hijos. Su unión con este joven no
duró mucho tiempo, la corta edad con la que tomó estas decisiones, junto a una
acumulación de problemas que fueron presentándose a nivel personal fueron
detonantes para que se diera su separación, por este motivo continuó trabajando,
estudiando y respondiendo por sus hijos de cuenta propia.
En la universidad su espíritu revolucionario floreció, le encantaba perderse en las
lecturas marxistas, que la forma en un aspecto muy radical en cuanto a lo que
debe ser un verdadero revolucionario; a la par trabajaba en una escuela del sector
privado. Su encuentro con el Movimiento se dio en medio de su desempeño como
estudiante, aunque manifiesta que tuvo muchos problemas de adaptación porque
no compartía esa flexibilidad que se presentaba al interior del grupo, para ella,
como marxista radical era contradictorio el concepto que manejaban de
democracia en donde todo el mundo cabía en la lucha: ricos, pobres, campesinos,
entre otros, para ella debía ser más estricto y firme respecto al desarrollo de sus
acciones e ingreso de militantes.
Su concepción era una: la lucha de clases, esa que tenía un enemigo común
claro, la clase burguesa, la dueña de los medios de producción, en este sentido,
ninguna de las dos (clases) se podía mezclar, y en el Movimiento se percató que
no importaba la condición de clase, etnia, género o creencia, cualquiera que
tuviera la disposición podía convertirse en un militante. En este sentido, con base
a lo que expone Luna, podemos rectificar en los relatos de estas mujeres que la
configuración de los militantes fue heterogénea, no se consolidó un tipo de
militante, y es precisamente estos espacios urbanos o rurales que algunas de las
mujeres militantes lograron penetrar para incidir con su pensamiento y accionar al
interior del grupo, que a su vez tuvo una dimensión política nacional a través del
accionar colectivo.
167
Testimonio oral. Entrevista realizada a ―María‖. 16, mayo, 2016
72
realidad nacional ―el sancocho nacional‖, que era la forma en la que Jaime
Bateman explicaba la importancia de que en Colombia era necesario que se
desarrollará una democracia real, es decir, una en la que abarcaran la diversidad
de pensamientos y expresiones culturales que aquí se presentaban:
Lo más revolucionario hoy en Colombia es la democracia. Y cuando decía
(Bateman) que lo más revolucionario en Colombia era la democracia, estaba
abriendo una tronera inmensa a todas las posiciones marxistas leninistas, porque
estaba diciendo que la democracia, la misma que de alguna manera proclamaba la
burguesía colombiana y sectores de dirigencia del país, nos identificaba. Pero él
aclaraba: La democracia burguesa es exactamente la antítesis de la democracia,
porque es una democracia para poquitos, una democracia para los dirigentes, no
es una democracia para el pueblo. El pueblo no tiene que excluir a los burgueses,
sino involucrarlos en el proceso democrático, pero también tiene que incluirse él
como pueblo, como campesino, como obrero, como estudiante. El sancocho era
volver todo y hacer un proyecto político capaz de sacar adelante el país.
Pensábamos eso.168
Para ella una de las operaciones que más recuerda, en la que tuvo participación
fue la ―toma del Caleño‖, la cual hacía parte de un conjunto de acciones que
pretendía denunciar las violaciones de los derechos humanos por parte del
gobierno, y mostrar que el Movimiento seguía vigente en su accionar político a
pesar de las detenciones arbitrarias que había asumido tras la recuperación del
arsenal del Cantón Norte:
168
Jaramillo Panesso. Op. Cit., p, 118
73
169
María fue detenida al poco tiempo de haber participado en esta acción –alrededor
de un mes- su casa fue allanada por la policía, inicialmente no lograron encontrar
nada que la vinculara como miembro del Movimiento, pero en medio de sus
documentos conservaba como un tesoro uno de los periódicos que se imprimieron
el día de la toma del Caleño, finalmente esta fue su caída, las autoridades
consideraron que esta era una prueba irrefutable que la involucraba con esta
acción.
En su detención fue testigo directa de los hechos que con anterioridad había
denunciado, la tortura cobró vida en carne propia, esas historias de las dictaduras
en el Cono Sur se trasladaban a la habitación donde esperaba en silencio el látigo
fuerte de su verdugo, en la cual ella se convertía en Pedro170, y conocía de
antemano las escenas de sufrimiento a que la habían designado, entendió que la
169
El caleño. Cali. 20, abril, 1971. No. 921, p, 1. La imagen muestra a una de las cinco mujeres que
participaron en esta toma.
170
Benedetti Mario, Pedro y el capitán. Buenos Aires: Editorial Sudamericana. 89, p. [En línea]
http://laprensadelazonaoeste.com/LIBROS/Benedetti,%20Mario%20-
%20Pedro%20y%20el%20capitan.pdf [consultado 31 mar. 2016] Esta historia era uno de los textos
obligados para los militantes del M-19 que buscaba prepararlos a través de la lectura a una posible
tortura.
74
realidad supera cualquier cueto de ficción, es más tenaz, es más cruel… su
encuentro con la muerte estuvo cerca, finalizó al llegar a la Picota en la ciudad de
Bogotá, lugar a donde fueron trasladados la mayoría de detenidos sindicados de
ser militantes del M-19.
Al llegar a este lugar se encontró que sus compañeras la recibían entre cantos que
enarbolaban su reencuentro con la vida, estaba viva y esa era una ganancia frente
a la batalla que aún no se acababa. La experiencia en la Picota fue a nivel general
una ganancia política para el Movimiento, contrario a lo que planeó el gobierno
para desgarrarlos física y moralmente a través de la tortura y el encierro, Micaela,
compañera de celda de María y ex militante del M-19 nos narra su experiencia en
la Picota de la siguiente manera:
Cuando llegamos habían como 300 compañeros de nosotros ahí metidos –incluso
los que eran colaboradores, simpatizantes, gente que no tenía que ver, mejor
dicho, había de todo- pero como estaba gente del Comando Superior la primera
orden fue: ―nada de ponerse a decir nada de nada, el rendir cuentas será después,
en este momento debemos olvidarnos de eso, ahora vamos a estar unidos. Somos
una sola fuerza, y vamos aquí a hacer política, a luchar realmente por el país
desde la cárcel‖ de esta forma, la cárcel se nos convirtió en la mejor escuela
política. Creo que es en ese momento donde empezó el M-19 a hace política en
grande.171
De esta manera, para las mujeres que fueron detenidas en esta época, la cárcel
se convirtió en una escuela política en donde llegaron a asumir y transformar los
espacios que ofrecían estos centros que iban en pro de la denigración y la pérdida
de la moral de quienes llegaban ahí, ellas, por lo contrario, implementaron un gran
nivel de organización que les permitió realizar actividades para convertir estos
escenarios y aprovecharlos para ser una ventana política de la Organización, a
través de las visitas, por ejemplo, que realizan simpatizantes lograron transmitir los
ideales de la luchan que encaminaban.172
Así, la organización que tuvo el Movimiento en este punto álgido fue fundamental
para aprovecharse políticamente de esta situación junto a otros acciones que se
dieron a nivel nacional como la ―toma de la Embajada Dominicana‖ fueron
cruciales para que se ubicara en el debate público la problemática social del país,
tema que se evidenció a nivel internacional, a través del trabajo conjunto con
grupos de derechos humanos que lograron reconocerlos como presos políticos y
exponer su proyecto de país ante las comunidad nacional e internacional.
171
Fragmento entrevista a Ruth Amparo Erazo.
75
2.4 Del Robín Hood al Che Guevara, la guerra contra la oligarquía
Juana173, ex militante del M-19 fue una mujer que tuvo su accionar en una nueva
fuerza que se planteó el M-19 en la década de los 80; esta mujer originaria del
municipio de Palmira en el Valle del Cauca creció en medio de los cañaduzales
que hacen parte del cotidiano paisaje del Valle del Cauca desde un poco más de
un siglo. Su padre trabajaba en el Ingenio Manuelita como uno de los encargados
de la supervisión del proceso, en la elaboración del azúcar, por esta razón, ellos
residían en este lugar.
Ella hace una evaluación acerca de las situaciones que la llevaron a configurar su
pensamiento político el cual fue propicio para su vinculación con el movimiento,
entre estos, resalta la importancia que fue su desarrollo personal en este ambiente
dentro de los ingenios, en el cual, por primera vez presencio la desigualdad y las
injusticias sociales:
Aprendí a notar las diferencias sociales que crean injusticia entre la gente,
porque entre las familias que vivíamos allá se apreciaba una especie de
separación o apartheid según el rango de desempeño laboral que ofrecían
al ingenio. En el ―pueblo‖ –así le decíamos- habían una casitas sencillas
que contaban con unas ―pozetas‖174 y unas palancas que eran usadas por
varias familias para tomar agua y satisfacer esta necesidad, una de esas
imágenes que recuerdo era la gente alrededor tomando agua y niños
bañándose ahí. Nosotros vivíamos por decirlo así en un sector ―medio‖, mi
padre era supervisor, y aunque no estudió sino hasta 3ro o 4to de primaria,
tenía mucho saber en ese proceso del azúcar… teníamos una casa también
muy sencilla, pero contábamos con los servicios básicos al interior de
nuestro hogar…Los ―altos mandos‖ compartían muy de cerca el sitio donde
nosotros estábamos ubicados, pero sus viviendas eran ―señoras casas‖
¡grandísimas!, eran unas mansiones, pero uno no podía arrimarse por esos
lugares.175
Para ella, esta situación era muy compleja, se imponía una clara estratificación
social dentro de un mismo territorio, el cual no comprendía inicialmente el por qué,
pero que fue detonante de una reflexión profunda que la acompañó durante
mucho tiempo, en su camino por el colegio se topó con un grupo de jóvenes
universitarios que realizaban unos talleres de formación, en ese espacio por
173
Testimonio oral. Entrevista a ―Juana‖. Realizada el 29, marzo, 2016.
174
Pozo
175
Ibíd.
76
primera vez se encontró frente a las realidades latinoamericanas que visitaban a
través de la lectura y los debates en los que todos participaban, entre ellas estaba
tan vigente todo el boom de la revolución cubana que los inspiró profundamente,
la situación del país entre otros temas. Para Juana este grupo estudiantil fue muy
importante, todas sus actividades le ayudaron a destacar posiciones propias más
allá de lo político y social, este espacio estudiantil le ayudó a escalar escenarios
de transgresión en su familia y en el plano social.
176
Federación de Estudiantes de la Universidad del Valle.
77
De esta manera, operó inicialmente bajo la estructura de la OPM, en una célula en
la que operaba junto a tres compañeros también estudiantes de la universidad,
cada uno encargado de la parte militar, otro de la política y ella se encargaba de
las masas‖ afirma, entre esas actividades estaban en buscar otras personas que
pudieran ser militantes, repartir propaganda, cualificarse junto a otros compañeros
políticamente, entre otras; con el pasar del tiempo sus responsabilidades fueron
creciendo hasta el momento de llegar a ocuparse de la dirección de una estructura
cuando el modelo de la OPM cambió; inicialmente Juana no se sentía con la
preparación suficiente para asumir este nuevo cargo, pero de igual manera asumió
esta nueva responsabilidad, porque para ella era muy importante la acción del
Movimiento ya que ―era un momento en el que sentíamos que íbamos a hacer la
revolución ¡ya! y estábamos para las que fuera e íbamos para las que fuera, era
como una carrera contra tiempo, la consigna de la organización era: ―guerra a la
oligarquía‖ y se entregaba hasta la vida misma‖ de esta manera, fue desligándose
de la Universidad y el activismo estudiantil para poder continuar con bajo perfil en
su actividad política-militar en el grupo.
Para el año de 1982, fue detenida junto a otros compañeros tras haber ejecutado
una acción en el Valle que pretendió sabotear los comicios electorales que se
estaban presentando, aunque el ejército no les encontró nada sospechoso fueron
detenidos porque un compañero estaba herido y eso para ello fue indicio de
sospecha de haber sido los autores materiales del hecho. Aún bajo el Gobierno de
Turbay Ayala, fue torturada durante tres días, en los cuales vivió un miedo latente
de engrosar el número en la lista de desaparecidos, ―en nuestra formación como
militantes, sabíamos que en cualquier momento podíamos caer detenidos, que
nos podían desaparecer, caer preso o nos mataban, esas eran las opciones‖ y en
ese sentido ellos enfrentaron esa situación con la firme convicción de no
desfallecer ni dejarse doblegar del enemigo, así el cuerpo flaqueara, los ideales
debieron seguir fuertes.
Pasados esos tres días fue presentada para que le rindieran declaratoria, gracias
a la rápida acción de los estudiantes de la Universidad del Valle que junto a su
hermana mayor marcharon y presionaron al gobierno para que aparecieran; de
esta manera fue recluida por unos meses hasta el momento de la firma de la
amnistía con el gobierno de Belisario Betancur. Juana salió amnistiada junto a sus
compañeros con quienes siguieron su vida normal, en medio de las labores
académicas y propias de la militancia, pero poco a poco se percataron que sus
pasos siempre estaban acompañados, nunca estaban solos porque en todo
momento eran perseguidos, al percatarse de esta realidad Juana, por temor a que
78
su familia estuviera en peligro decide pasar al anonimato, y es así como pasa de
esta estructura urbana a la rural.
177
Holguín Pedroza y Reyes Sanabria. Op. Cit., p, 56.‖
178
Entrevista a Alvear, 14, enero, 2013. Holguín Pedroza y Reyes Sanabria. Op. Cit., p, 197.
79
Ecuador179, en donde claramente Jaime Bateman como máximo comandante de
la Organización planteó la necesidad ―construir un ejército‖180
La democracia en Colombia sólo será posible cuando la base del poderío de la
antidemocracia, el ejército, sea minada completamente en su voluntad y capacidad
de combate. La democracia para el pueblo será la derrota política y militar de la
oligarquía y su ejército (…) Construir el ejército del pueblo es, pues, la única
garantía del triunfo de la democracia .181
Con esta nueva tarea, su comandante máximo buscaba que el M-19 trascendiera
de ser una guerrilla a un ejército que lograra respaldar el proyecto de democracia
de manera estratégica que lograra defender los acuerdos de paz que se intentaron
pactar con el presidente Belisario Betancur que se posicionó en ese mismo año, el
escenario rural era un nuevo frente que se consolidó tras esta Conferencia,
incluso, ya se habían hecho algunas actividades exploratorias con las ―móviles del
Caquetá‖ en donde muchos militantes urbanos empezaron a prepararse a este
campo con compañeros que habían recibido instrucción militar en el exterior.
Otro de los temas que se debatieron en esta oportunidad fue la posición de las
mujeres en este ―ejército del pueblo‖ que proponía Bateman, debate suscitado
bajo una opinión que el mismo expresó en el transcurso de la reunión, frente a
esta situación Vera Grave relata lo siguiente:
En el 82, en la Octava Conferencia, cuando se estaba planteando la construcción
de un ejército, surgió la discusión de la participación de la mujer. El Flaco
argumentó: `En ese ejército no debe haber mujeres porque eso crea demasiados
problemas. Mujeres en los ejércitos no hay, ni siquiera en el ejército soviético´. Citó
otros ejemplos y por supuesto se armó la gazapera más horrorosa porque las
mujeres dijimos `Estamos aquí, ¿nos van a echar o qué? ¿Qué van a hacer con
nosotras? ¿Cómo vamos a vincularnos?´ La reacción de las mujeres fue lindísima:
nos agrupamos y citamos al comandante Bateman. Éramos veinte mujeres
emplazándolo… Eso sirvió para plantear los problemas específicos de las mujeres:
compañeras a las que les pegaban los compañeros, otras a las que ponían a lavar
ropa, y el embarazo como una dificultad para los guerrilleros. Hablamos de las
expresiones de machismo que se estaban dando al interior del M-19. Entonces el
Flaco se vio obligado a cambiar su posición y de allí surgió una ordenanza que
179
Grave. Op. Cit., p, 166.
180
Patiño Hormanza, Otty, Grabe Loewenherz, Vera y García-Durán, Mauricio. El camino del M-19
de la lucha armada a la democracia: una búsqueda de cómo hacer política en sintonía con el país
En: García-Durán (editor). De la insurgencia a la democracia. Bogotá: Centro de Investigación y
Educación Popular, CINEP. agosto, 2009, p, 56.
181
Holguín Pedroza y Reyes Sanabria. Op. Cit., p, 151.
80
escandalizó a muchos. Incluía: no al maltrato, sí al aborto, sí al derecho al control
natal, igualdad de trato, educación para las mujeres que se vinculaban a la
guerrilla.182
Y es que como hemos venido reiterando en esta investigación, el M-19 fue uno de
los primeros grupos guerrilleros que tuvieron por primera vez una participación
femenina concurrida respecto a otras guerrillas de la época, no obstante, no se ha
podido determinar con exactitud el total de las mujeres que fueron partícipes de
este proyecto armado se estimó que –por lo menos en el momento de la entrega
de armas tras los acuerdos de paz de finales de los 80- cerca del 30%183 del total
de sus militante eran mujeres, ellas a lo largo de su militancia transgredieron los
espacios a los que se había configurado culturalmente mujeres y de esta forma
dentro del Movimiento hicieron respetar sus posiciones y acciones como
militantes, tal como lo vimos en el ejemplo de la VIII conferencia, donde asentaron
sus posturas como mujeres militante y crearon espacios para el desarrollo de su
pensamiento y accionar en el Movimiento, en donde paulatinamente fueron
posicionándose como sujetas políticas dentro de una estructura política-militar,
espacio que se consolida gracias a que el M-19 por su composición heterogénea y
flexible les permitió esa configuración e irrumpir de esta manera en el escenario
político como Movimiento.
182
Grave, Vera. Citada por Madariaga. Op. Cit., p, 127. Este fragmento aparece también en
Villamizar Herrera (comp.). Op. Cit., p, 270-271
183
Madariaga Op. Cit., p, 125.
81
4. La única limitación para la combatiente es no tener hijos mientras esté en la
fuerza militar; tiene derecho a anticonceptivos bajo supervisión médica, y si
hay embarazo por razón imprevista el derecho voluntario al aborto en los
dos primeros meses de embarazo.
5. El derecho d todo y toda combatiente a la vida íntima, si no interfiere en el
desarrollo político y militar y no crea problemas al colectivo; el derecho de la
y el combatiente a escoger su compañero (a) para vivir, casarse o no, exigir
el divorcio, exponiendo sus razones ante asamblea de combatientes‖184
Respecto a esto, Juana también hace una reflexión desde su experiencia como
mujer en el Movimiento, ella reconoce que debido a que fue una estructura abierta
fue que ellas lograron participar y posicionarse dentro de la estructura y que
algunos compañeros reconociera su liderazgo al interior del mismo, porque a
pesar de la diversidad de sus militantes, cada uno y cada se generaba una
identidad respecto al objetivo común que les permitió accionar de manera
colectiva:
184
Grave. Op. Cit., p, 167.
185
Realizada en el corregimiento de Yarumales, Municipio de Padilla en el departamento del
Cauca, 1982.
186
Ibíd. Página 236.
82
futuro de armonía, nosotras creíamos en ese cuento del hombre nuevo, -el
feminismo apenas venía escalando posiciones- y no se hablaba del hombre y la
mujer nueva, pero ya habían algunas cosas que nosotras por estar en ese medio
asumíamos, como que éramos capaces de hacerlas. Así no tuviéramos un
discurso feminista, les decíamos a los compañeros no, ¡es que yo puedo!, por
ejemplo, me acuerdo mucho de un compañero que en medio de la discusión me
decía: compañerita, ¡huy! Eso para mí era molesto ¡yo lo veía chiquitico! Yo le
decía compañera, sin el diminutivo. Nosotras nos hacíamos respetar, porque en
ese espacio no éramos hombres y mujeres, éramos militantes y estábamos todos
en la capacidad de hacer las labores necesarias, el hecho del género no tenía
implicaciones. Pero estamos de acuerdo en que había compañeros que
comprendían esta dinámica, pero no quiero decir con esto de que el Eme no
existían compañeros que tenían actitudes machistas, pero puedo afirmar que poco
a poco, nosotras como mujeres, nos fuimos ganando el espacio.187
En este sentido, podemos observar que en los casos estudiados, por ejemplo en
el caso concreto de Juana o las mujeres que participaron en la VIII Conferencia
generaron espacios de participación que les permitió incidir en los asuntos propios
del grupo, se hicieron visibles defendiendo sus pensamientos y posiciones
referentes a las decisiones que se asumían o se aportaban, por ejemplo, en los
idearios que cada una tenía de país así como lo menciona Juana, y es preciso en
este grupo político militar donde ellas lograron trabajar en pro de esos proyectos
políticos, que fueron el escenario de acción que tuvieron estas mujeres para lograr
esas metas.188
El trabajo que ellas defendieron aún frente a posiciones machistas que se dieron
al interior de grupo, fue las que permitieron que se siguiera valorando su trabajo
dentro y fuera del Movimiento, porque en los diferentes espacios de jerarquía y de
campos de acción dieron el debate defendiendo sus postras políticas, militares o
sociales; Juana por ejemplo a pesar de la incomodidad que sintió al enfrentarse al
nuevo escenario rural, logró posicionarse y seguir trabajando al interior del grupo:
Mi vida como militante en este nuevo espacio continua, haciendo frente a estas
nuevas experiencias y aprendizajes que iban apareciendo, para mí era muy
importante ―operar‖ yo quería hacer cosas que salieran en la prensa, que fueran de
gran importancia para la organización, y en este afán por participar de ―cosas
grandes‖ ingresé a una nueva estructura militar que era muy exigente: por esos
días se hizo una escuela con personas de determinadas características físicas,
187
Fragmento entrevista a Juana. Op. Cit. 2016.
83
éramos hombres y mujeres que nos entrenaron para hacer ―cosas especiales‖,
para dar golpes de mano al enemigo.189
De esta manera, Juana pudo desempeñar labores en las que se sentía cómoda,
estaba en un espacio al cual quería pertenecer, ella hizo parte de un grupo selecto
al que denominaba ―Fuerzas Especiales‖ un comando al que le designaron tareas
y trabajos específicos de gran importancia militar, afirma que en este escenario no
tuvo problemas desde su posición como mujer, siempre demostró ser capaz de
enfrentar retos y asumir diferentes responsabilidades que le permitió seguir
posicionándose al interior del grupo, a pesar de que en el espacio rural las
condiciones cambiaron rotundamente en la forma de accionar y en el desarrollo de
la militancia, afrontó por ejemplo los prejuicios iniciales sobre su procedencia
citadina, con su caso pudimos observar el cambio de la estrategia militar del
grupo, cambio que significó reestructuraciones al interior del mismo, vimos a
algunas mujeres que lograron posicionarse dentro del grupo haciendo valer sus
posiciones dentro del mismo, a su vez, estas posiciones posibilitaron que mujeres
como Juana lograran desempeñarse en la lucha rural, asumiendo nuevos retos,
haciéndose valer y reconocerse frente al resto de sus compañeros como militante
-independientemente de su género- aún en cargos que exigían un gran esfuerzo
físico y de inteligencia estratégica desde las Fuerzas Especiales.
2.5 Con los fierros al hombro tras un sueño de paz truncados: la nueva
fuerza de Antioquia primer intento de la unidad guerrillera.
Micaela es el nombre con el que Ruth Amparo190 ha decidido ser reconocida hasta
que–para ella- en este país realmente halla una democracia real, un país libre de
injusticas y sectarismos; ella ha estado decidida a edificar ese sueño que
compartió con sus compañeros del Movimiento, esa la razón por la que decidió ser
militante, y aunque ahora no tenga su fusil en el hombro, está convencida que
desde su quehacer diario ha de seguir luchando para seguir caminado esa utopía
que persiguió desde muy joven.
189
Ibíd.
190
Testimonio oral. Entrevista a Ruth Amparo Erazo. 11, mayo, 2016.
84
ríos que baña a esta ciudad de Cali que acogió a toda su familia en un momento
crucial, debatido entre la muerte acechante y el inicio de una nueva vida junto a
sus seis hermanos.
Recuerda que siempre ha sido una mujer muy crítica, desde muy pequeña se
cuestionaba acerca de las cosas a las que no le hallaba sentido y expresaba estas
cuestiones en caso de ser necesario, aún en el colegio de carácter católico
manejado por monjas ella era una de las que planteaba el debate cuando sus
profesoras imponían el origen de la vida a través del Génesis y dejaban a un lado
la historia geológica, la evolución y las eras que se explican desde la ciencia. Su
rebeldía era heredada, para ella la valentía y tenacidad de su padre fue vital para
el desarrollo de su pensamiento.
La primera escuela política que ella reconoce fue la Universidad del Valle, su
ingreso se da en el año de 1966, una época que recuerda por su gran
efervescencia revolucionaria: ―Los 60 y 70 fue época de las grandes revoluciones,
la revolución cubana, Vietnam, el problema del cono Sur, que es una cosa
tremenda, nosotros estudiamos mucho el problema de los países del cono Sur con
esas dictaduras militares y eso nos fue formando llevándonos a la conclusión de
que debíamos hacer algo‖, por eso fue importante esa época para ella, se nutrió
del debate, la crítica y las lecturas marxistas, leninistas, de la china de Mao Tse
Tung y las realidades Latinoamericanas.
85
Pero su encuentro con una mujer que la impregno de dinamismo y una energía
especial fue la bienvenida que cambió su vida hasta ese momento:
Cuando metió la cabeza (a la oficina) una mujer con unos ojos pícaros y dijo: -¿tú
eres la nueva ingeniera? entro de una y me hecho carreta a la lata -esa mujer era
Adíela Osorio Duque- y hablamos largo rato, me sentí muy a gusto porque era una
persona con la que poder tener mucha empatía y compartir muchas cosas -desde
esa época somos como hermanas191
Poco a poco fue escalando rangos, su primer ascenso lo realizó cuanto trabajó
con Vera Grave, en donde fue nombrada como oficial 2do, en donde operaba
como responsable de tres comandos, en este sentido ella resalta que cada rango
obtenido en su transcurso por el Movimiento fue en reconocimiento a la efectividad
de su trabajo, la responsabilidad y disciplina que ella tenía con la Organización,
porque para ser promovido de rango se debía pasar por una evaluación. Esta
etapa de trabajo urbano, el cual desarrolló principalmente en la ciudad de Bogotá
191
Fragmento entrevista a Ruth Amparo Erazo.
86
se daba en medio del desarrollo de su vida diaria, era Marta192 y Ruth, una doble
vida que compartieron muchos de sus compañeros.
Esta forma de vida se reconfiguró en el años de 1968, tras la acción del Cantón,
fue perseguida junto a su primer compañero y esposo, los allanamientos a su
casa, los interrogatorios a familiares y a amigos la obligó a ―clandestinizarse‖ es
decir a dejar un lado su vida como Rut y esconderse de las autoridades. Estuvo
viviendo en Bogotá participando de un comando junto a Vera Grave, este se
encargaba de la realización de documentos falsos como cédulas y pasaportes
para los miembros de la Organización, así transcurrieron varios meses, hasta que
dio a luz a su primer hijo en septiembre de 1979.
El 26 de octubre espera en su casa a la mona193 -la única que conocía su
paradero- había quedado de encontrarse con ella para preparar un sancocho en
celebración del nacimiento de su hijo y su cumpleaños194, pero el tiempo pasó y
nunca apreció, este hecho le generó muchas dudas y empezó a destruir los
documentos y la información que la relacionara con el Movimiento. Una noche
pasó lo inevitable, el GOES (Grupo de Operaciones Especiales en Colombia)
irrumpió violentamente en su casa y se la llevaron detenida junto a su bebé.
Estuvo en interrogatorios junto a su hijo hasta que fue trasladada a la cárcel del
Buen Pastor en Bogotá, en donde inició una lucha constante para que sus
familiares consiguieran llevarse al niño porque las condiciones en las que estaba
no eran apropiadas para él. En ese lugar estuvo recluida un año, luego la
trasladaron a La Escuela de Artillería junto a otras 19 mujeres acusadas de ser
militantes del M-19:
…Nosotras nos convertimos en una familia, hicimos un montón de cosas chéveres,
nos tenían que cambiar la guardia porque cada rato los convencíamos a los
soldados (acerca de su lucha por el pueblo y la democracia), el ejército llegó a
decirle a esos soldaditos que iban a donde un montón de prostitutas y lesbianas
miserables, que tuvieran mucho cuidado porque si se acercaban, nosotras les
íbamos a cortar la cara unas barbaridades; nosotras en cambio llegábamos –y por
los huequitos del galpón en donde nos tenían- les pasábamos dulcecitos, comida,
de lo que nos hubiera llevado la familia, y le echábamos la carreta sobre nuestra
lucha195
192
Fue el primer seudónimo que acogió Ruth Amparo Erazo para el desarrollo de sus primeros
años como militante.
193
Se refiere a Vera Grave
194
Grave. Op. Cit., p, 98.
195
Fragmento entrevista a Ruth Amparo Erazo.
87
Fue trasladada posteriormente a la Picota donde fue la responsable (al mando) del
pabellón de las mujeres, haciendo puente entre las directivas de la cárcel y sus
compañeras, en asuntos relacionados con las luchas que realizaron al interior de
la misma en donde buscaron garantizarse las cosas básicas en su estancia por
este lugar. Cuando regresa a la libertad, retoma su trabajo militar, esta vez se
desempeña a nivel internacional en el país de Nicaragua, junto Vera Grave y a
Jaime Bateman donde desencadenaron un trabajo basado en lo político y en la
diplomacia realizando enlaces para el Movimiento con otros jefes de estado,
explicando el trabajo que tenían en Colombia como proyecto político,
adicionalmente participó de entrenamientos militares fuertes con otros ejércitos.
196
Grave. Op. Cit., p, 243.
197
Fragmento entrevista a Ruth Amparo Erazo.
88
nacional que era Pablo Escobar198, las comunas en las que ellos trabajaban no
eran ajenas a esta cultura.
En el escenario rural se consolidaba con mayor fuerza la parte militar, esa fuerza
que pretendieron fortalecer en un trabajo conjunto con el EPL, que se convirtió en
el primer intento del desarrollo de la Coordinadora Nacional Guerrillera 199, un
esfuerzo por conformar la unidad de fuerzas guerrilleras colombianas en su lucha
contra el gobierno, el cual centró su accionar en algunos pueblos de Antioquia.
En esta misma fuerza militó Sara200, esta mujer es oriunda de la ciudad de Cali
proveniente de una familia humilde y muy trabajadora, a pesar de que no tenían
muchas comodidades, en su casa nunca faltó lo esencial; desde muy pequeñas
fueron un poco sobreprotegidas por parte de su padre, piensa que esto tuvo
relación con el hecho de que en su mayoría eran mujeres, pues solo tenían un
hermano varón, y era prohibido salir a jugar en la calle, pero como eran varios se
entretenían entre todos en los juegos que realizaban en el antejardín de su hogar.
El colegio fue una parte fundamental para ella en el desarrollo de su pensamiento
político, estudiaba en el INEM (Instituto de Educación Media Diversificada) que
funcionaba con un currículo un poco flexible, recuerda que, por ejemplo a
diferencia de otras instituciones de la época las clases se daban muy similar a las
Universidades, en donde el estudiante rotaban de salón a medida que los horarios
de clase cambiaban.
Ella y sus hermanas que también estudiaban en este colegio hacían parte de los
movimientos estudiantiles de la época, desde ese espacio fueron teniendo
acercamientos con compañeros que militaban en el M-19 que funcionaron como
medios para su vinculación. Ellas desconocían que a la par estaban vinculadas a
este grupo porque las reuniones eran compartimentadas, es decir que, entre los
miembros que asistían ocultaban su rostro por medio de capuchas y sus nombres
con seudónimos, era una de las reglas que se implantaron por motivos de
seguridad ya que, eran comandos urbanos vulnerables y si alguien era detenido
por las fuerzas gubernamentales no podía dar información de sus compañeros
porque la desconocían. En medio de una de estas reuniones se percató que una
de sus hermanas estaba presente porque reconoció sus zapatos, como parte de la
norma, nunca le informó nada a nadie, así cada una de las hermanas continuó su
militancia desde comandos diferentes.
198
Ibíd. Página 247.
199
Coordinadora Nacional Guerrillera (integrada por las organizaciones del ELN, EPL, M-19, ADO,
FRF, PRT, MAQL, MIR-PL) militancia y accionar página 221.
200
Testimonio oral. Entrevista realizada a ―Sara‖ 3, abril, 2016.
89
Como parte de la rutina de la militancia de su comando urbano salían a hacer
deporte, entre esas rutinas un día llegó la noticia que iban a seleccionar a algunos
compañeros de su comando para que se fueran al monte, es decir, para que
realizaran trabajo rural; un anhelo que ella había tenido desde que inició su
militancia; en medio de la efervescencia juvenil siempre soñó con ser una
guerrillera rural pues hasta el momento su accionar urbano no había participado
en actividades grandes sino que se marcó mucho en el entrenamiento y labor
social desde el sector estudiantil, así que se preparó para poder ser seleccionada.
201
Grave, Op. Cit. P, 250 – 251.
202
Entrevista a Micaela.
90
no observar las normas generaba desorden y atentaba contra la voluntad
revolucionaria, y nosotros éramos demasiado promiscuos e informales.203
Para evitar problemas asignaron dirigentes de cada una de las organizaciones que
funcionó por un tiempo, pero con el devenir de los días las diferencias que cada
uno de ellos tenía iban tomando fuerza para su posterior separación. Mientras
Micaela y Sara continuaban en Antioquia, les llegaron las noticias de lo acontecido
en el Palacio de justicia en 1985, todos y todas, incluyendo a los altos mandos de
esta fuerza desconocían los detalles de esta acción, sabían que había algo grande
por acontecer porque estaban seleccionando los mejores hombres y mujeres para
algo especial, pero la realidad surgida fue ajena hasta ese momento, los detalles
los fueron conociendo por los informes que escuchaban radialmente, respecto
esto, las discusiones y señalamiento no se hicieron esperar, todos daban su
opinión respecto al hecho, pero ante eso, el dolor fue más fuerte al recordar que
muchos de los que dieron su vida en esta misión eran hombres y mujeres muy
valiosos con los que habían compartido más que un sueño.
Otra noticia dolorosa que llegó a la regional de Antioquia fue la muerte del que en
ese momento era su máximo dirigente Álvaro Fayad el 13 de marzo de 1986 204,
quien había sido asesinado en la ciudad de Bogotá cuando estaba estableciendo
contactos políticos, fortaleciendo esa idea que había emprendido de la unidad
guerrillera, tras este suceso asume la comandancia general Carlos Pizarro y se da
la orden a este grupo de salir de Antioquia y regresar al Cauca, Micaela organizó
toda la logística para emprender el viaje porque los recursos económicos eran
escasos, por otro lado, el ejército fue cercando a parte de este grupo y murió en
combate otro de sus comandantes que era Israel Santa María.
Micaela resalta la importancia que tuvo esta fuerza en el desarrollo rural del M-19,
menciona que esta experiencia fue olvidada en la historia porque muchos
compañeros ni siquiera la recuerdan ―La historia de nosotros en Antioquia da para
escribir otro libro, y si hablas con alguien de la organización, nadie la menciona,
que hicimos un trabajo, conformamos una fuerza militar, que esa fuerza la inventó
la gente del Cauca con gente muy buena, nosotros nos llevamos para este lugar
una fuerza considerable en número, pero eso se perdió en la historia‖ como ella
misma relata, es un episodio el cual poco se menciona, a pesar de que tuvo que
ser desmontada fue la que nutrió el trabajo rural del Cauca no solo en número sino
en la cualificación y la experiencia que habían adquirido en esta estructura
203
Grave, Op. Cit. P, 250 – 251.
204
Ibíd. P, 268. Ver también: ―La policía colombiana siega la vida de Álvaro Fayad, máximo
dirigente del grupo guerrillero M-19‖. El país. Bogotá. 15, marzo, 1986. [En línea]
http://elpais.com/diario/1986/03/15/internacional/511225205_850215.html [citado 9, feb. 2017].
91
adicionalmente fue el espacio donde se pudo consolidar por primera vez el trabajo
en equipo con otras organizaciones guerrilleras, un trabajo que se consolidó
posteriormente en lo que se conoció como La Coordinadora Guerrillera Simón
Bolívar (CGSM) que tuvo eco político y militar a fines de la década de los 80.
2.6 “–Hola compañera, usted ¿Qué piensa de la paz?– ¿paz? y eso ¿qué
es?”205
92
motivó inicialmente a su ingreso a la guerrilla, en este momento había cursado
hasta segundo de primaria en la escuelita que había cerca a la vereda dónde
vivía.
Transcurría el año de 1984 y el Huila era uno de los escenarios para las firmas de
las treguas entre algunos grupos guerrilleros y el gobierno de Belisario Betancur,
entre ellos el M-19, de quien ya había escuchado hablar, junto a una amiga
planearon presentarse para ser parte del movimiento, ellas habían escuchado que
no recibían niños y por eso mintieron acerca de la edad que tenían realmente. Las
primeras charlas que recibieron fueron sobre la seguridad que cada uno de los
militantes debía tener en el grupo, resaltaban la importancia de lo que ellos
llamaban ―compartimentación‖, que se refería a no dar información respecto a la
vida personal a nadie, ni siquiera a los comandantes –comenta- y acto seguido
pasaban a escoger su nueva identidad, es ahí cuando ella decide convertirse en
Patricia, sobre su motivación al ingresar al grupo ella comenta:
Mi primera motivación al entrar al grupo fue mejorar mi condición de vida
económicamente, pues en mi familia existían muchas incomodidades por la
pobreza en que vivíamos, pero con el tiempo, fui aprendiendo sobre los ideales del
―M‖ la importancia de la toma del poder por parte del pueblo y la democracia208
La educación era parte de las actividades en los campamentos, por eso fue una
de las primeras actividades a las que asistió, le enseñaron a leer y a escribir,
tenían charlas sobre métodos de planificación familiar, aseo personal, primeros
auxilios e instrucción familiar, estas escuelas eran dirigidas por personas
profesionales que hacían parte de la estructura, recuerda por ejemplo que habían
médicos y profesores; sobre este aspecto recalca que casi no le gustaba asistir a
estas escuelas, le interesaba más la participación en el ámbito militar.
Toda su militancia fue rural, sus acciones se centraron en los departamentos del
Valle, Cauca y Quindío, en donde se destacó entre otros compañeros por su
capacidad en el manejo de personas, la organización y por ser buena militante
debido a esto a la edad de 16 años fue ascendida al rango de teniente, figura que
el resto de sus compañeros y compañeras respetaron, comenta que, nunca tuvo
problemas en el desarrollo en sus propuestas en los rangos que ocupó como
guerrillera:
208
Ibíd. Fragmento.
93
su condición, es decir, no importaba si eras hombre o mujer, sino que todos
valíamos por nuestras acciones. De igual manera se establecían sanciones si
alguien no acataba el reglamento, ante todo éramos militares, y algunas de ellas
se basaban en poner ejercicios, doblar el trabajo o actividades encomendadas.209
A pesar de que la consigna era ―la orden se cumple y después se discute‖ hace la
aclaración de que ellos como militantes, sin importar el rango en que se
encontraban, edad, sexo, religión o etnia tenían la posibilidad de expresar su
inconformismo si tenían algún inconveniente con un mando o alguna actividad
dada, este espacio se daba en las reuniones generales que se daban cada 8 días
en los campamentos, esto da pie a concebir la posibilidad de que en el grupo era
posible el debate y el diálogo de sus militantes, esa flexibilidad permitió que
algunas mujeres hicieran uso de esos espacios que fueron convertidos en
posibilidades para ser partícipes directas del proyecto político que estaban
desarrollando, desde sus individualidades cada una generó un lugar político para
su incidencia en el movimiento, como lo vimos en un caso anterior, en la VIII
Conferencia.
209
Ibíd.
210
Grave. Op. Cit., p, 88, 237.
211
Vásquez Perdomo. Op. Cit., p,146
94
Me sentía más a gusto con los hombres, eso me hacía sentir más ―macha‖ 212, pero
con las mujeres que estuve no tuve inconvenientes, aunque tenía fama de ser
―tirriosa‖213 por mi temperamento fuerte y de mando‖214
Una de las acciones que más recuerda fue la recuperación que hizo su compañía
de una ametralladora M60 y un fusil Galil que obtuvieron tras derrumbar un
helicóptero del ejército colombiano, relata que era la primera acción de este tipo
que se daba en el M-19, en reconocimiento los bautizaron como La Compañía
Mariscal Sucre, porque hasta ese momento no tenía nombre; a nivel nacional se
recuerda a esta Compañía por la toma que realizaron en Génova Quindío215,esta
toma estaba en el marco del rompimiento de la tregua pactada por varios grupos
guerrilleros con el gobierno de Belisario Betancur fue la antesala de una serie de
choque entre las fuerzas militares y el M-19 quien realizó otras operaciones de
corte militar a nivel nacional, tal es el caso del ataque de las Fuerzas Especiales
al Batallón Cisneros de Armenia y el intento de secuestro al Comandante del
ejército, general Rafael Zamudio Molina216.
95
hogar y buscar refugio en otro lado: ―Entro al M-19 entro no por conocimientos
políticos ni nada de eso entro porque conocí a una muchacha que tenía un
hermano allá y entonces una tarde mi mamá me había dado una cueriza y
entonces dije me voy de la casa, pero no tanto por la cueriza sino por otras
cosas…‖ el plan que tenía en medio de la inocencia propia de su edad era
ingresar a la ―policía‖, idea que se había llevado tras una charla que había
sostenido con una pareja que había conocido en el pueblo de Pueblo Nuevo en el
Cauca que le habían dicho que eran policías y que cuando quisiera convertirse en
uno de ellos podía ir a buscarlos en ese mismo lugar, Rocío recalca que a pesar
de su corta edad, era bien robusta, lo que la hacía parecer una muchacha joven y
esta cualidad la usó para poder ingresar.
Tras una última discusión con su madre tomó la decisión de embarcarse a ese
rumbo desconocido para ella, así que alistó una biblia y se arregló lo mejor que
pudo, mini falda color amarillo, el cabello bien peinado y unos zapatos altos que se
llevó de su madre, al llegar a Pueblo Nuevo, buscó por todos lados a esa pareja,
preguntó por ellos en todos lados pero nadie le daba razón, se sintió extrañada
porque veía gente con ropas militares y otros con ropa normal pero ninguno con
pinta de policía, así que se acercó a una muchacha que vio muy bonita que
estaba en ese lugar a la que llamaban Fercha, una Bogotana que la atendió,
inmediatamente le explicó las cosas como eran, que era el M-19, no la policía y
que ellos no recibían niños, Roció le dijo que ella no era una niña, que ella ya tenía
17 años y la rola continuó indagando a cera de ella, sobre el año escolar que
cursaba, y otras cosas a las que Rocío contestó con mentiras.
Fercha le pasó una ―gacha‖217un pantalón, camiseta y botas, la ropa le quedo muy
grande y dice que así parecía de 20 años, esa mimas noche llegaron a recogerlos
en unas chivas los dejaron en una vereda donde iniciaron unas caminatas de más
d 4 días, estos primeros meses fueron duros, el trato que le daban era el de a una
militante cualquiera, tenía un equipo pesado y le asignaban las mismas tareas que
al resto, a pesar de que las condiciones eran fuertes afirma no haber dicho nada
porque le daba vergüenza regresar a su casa, pero al ver que las otras
muchachas que la acompañaban eran muy fuertes y verracas y eso le daba ánimo
para continuar, con ellas también compartía el ―cambuche‖218 lo que la hacía sentir
más tranquila.
217
Era el término que usaban en la guerrilla para designar a un recipiente en donde comían, como
una paila o sartén.
218
Vivienda precaria y construida rudimentariamente.
96
219
A pesar que inicialmente le tocó hacer grandes esfuerzos físicos para continuar en
el grupo, ella tiene muchos recuerdos de la fantasía y los juegos que ella sola se
inventaba tras su paso por esas trochas y esa vida de guerrera; le encantaba
contemplar la hermosura de la naturaleza, se quedaba perpleja admirando los
colores de las flores, el rocío de la mañana y el corretear en miedo de la neblina
que intentaba en vano atrapar, disfrutar del agua cristalina que retenían los
musgos… para ella cada cosa era un juego, incluso la vez que les tocó levantar
un campamento cuando llegó a formar parte de la Compañía Mariscal Sucre:
Empezamos a hacer un campamento, nos tocó empezar a echar pica, echar
azadón, hacer de todo, a trabajar y empezar a hacer como un pueblito, eso sí me
parecía hermoso, porque era como lo que uno hacía de niña, me gustaba hacer la
219
LA imagen de la niña que se ve marchando delante de los dos jóvenes es Rocío, en los campamentos de
paz. Imagen tomada del video: Video Arjaid. Centro de Documentación para la Paz. Canal de You Tube
minuto 3:18. [En línea] https://www.youtube.com/watch?v=-Uh2sW1KCKU&t=242s [Citado 7 abr. 2017]
97
casita, hacerle el caminito y acá el baño y eso ahí se estaba haciendo real, tu
veías la casa acá en madera, los cambuches, las trincheras y me metía en ellas
pero en la cabecita mía eso era como un juego, era como si estuviera jugando220
Para ella era un juego, para los otros compañeros estaban en la revolución, por
eso estuvo mucho tiempo sancionada porque no hacía las cosas como sus
compañeros esperaban, recuerda por ejemplo que una vez los hizo perder en
medio de una caminata nocturna, o que en el momento de recorrer los ―filos‖ como
llama Rocío a las montañas muy empinadas, le gustaba resbalarse sobre el
plástico que a cada uno le daban, dejaba mohosear el fusil cuando lo deba fuera
del cambuche o las instrucciones de izquierda o derecha las contraponía., en
conclusión ella vivía una historia totalmente diferente.
La escuela que más le gustó fue la que hizo fuera de la Mariscal, esta estaba a
cargo de un Capitán llamado Andrés en ella le enseñaron a defenderse, a realizar
emboscadas, a abrir camino en medio de la selva a realizar avanzadas, rodillos
etc., pero una de las cosas que más le gustó fue que el Capitán descubrió su gran
secreto y ya no le tocaba comportarse como una mujer adulta:
Él era muy observador y se daba cuenta que yo estaba era en otro mundo… yo le
conté la verdad de que no tenía todos esos años que había dicho, sino que tenía
(en ese momento) 13 años y le conté mi historia…Cuando yo lo veía a mí me
palpitaba el corazón porque era el que me defendía, ya no ponía hacer las mismas
cosas que hacían los demás, fue una escuela muy chévere porque para mí era
como un sueño.221
220
Fragmento entrevista a ―Rocío‖
221
Fragmento entrevista ―Rocío‖.
222
Ibíd.
98
En ese momento de su militancia, la inocencia era marcada y la situación política,
económica o social de país no eran parte de su imaginario en ese momento, sin
embargo expresa que desde muy pequeña siempre trataba de ayudar a alguien
que estuviera en una situación más complicada que la de ella en ese momento no
hacía parte de su imaginario; tras la desmovilización ha realizado reflexiones
sobre este aspecto de su vida, y ha trabajado con el Colectivo de Mujeres
Excombatientes que le ha ayudado a comprender las dimensiones políticas y
sociales de la situación:
De mi vivencia con el Eme puedo decir que a pesar de lo duro fue muy bonita,
ellos eran personas muy solidarias, cuando uno necesita algo le ayudan, le daban
a uno muchos consejos, yo allá terminé de estudiar, porque a mí no me gustaba
leer mucho y ellos me enseñaron…223
Por otro lado, tenemos la historia de Moño224, que a diferencia de patricia y Rocío
tiene un origen rural, es oriunda del municipio de Jamundí en el Valle del Cauca,
de su niñez recuerda que fueron frecuentes los problemas y la desunión, ella vivía
con sus hermanos, su mamá y su padrastro, no terminó la escuela, la
problemática en su casa aumentó así que al cumplir la edad de 9 años su madre
la sacó de su casa en medio de los celos que le generaba el pensar que su hija le
fuese a arrebatar su marido. De esta manera, Moño empieza a vivir de la caridad
de la gente en diferentes sitios, deambulando de un lugar a otro en la hostilidad
que representaba para una niña la calle. A la edad de 13 años empieza a trabajar
con una organización en pro de las personas que no tenían casa ―de destechados‖
aquí conoció gente que estaba militando en el M-19, estos muchachos le parecían
a ella muy solidarios y cariñosos y se sentía tranquila en el trabajo comunal con
ellos.
223
Ibíd.
224
Testimonio oral. Entrevista a ―Moño.22, marzo, 2016.
99
atención a esos comentarios, y seguía junto a ellos, incluso en el momento en el
que acorralan los campamentos en Jamundí poco a poco los militantes fueron
partiendo, y ella los perseguía para que no la fueran a dejar, de esta manera llega
a Siloé un sector vulnerable de la ciudad de Cali que se ubica en la parte de la
ladera hacia el occidente de la ciudad; el trabajo que se dispusieron a realizar era
muy similar al de Jamundí, trabajo con la comunidad, escuelas y los
campamentos, recalca que la única diferencia era que en este lugar mantenían
frecuentemente en enfrentamientos armados con la policía ―Llegamos a Siloé a
armar campamentos y continuar con el trabajo social, en ese lugar estuvimos
mucho tiempo, fue una experiencia única; hacíamos muchas escuelas y prácticas
de todo, porque permanecíamos en combates, allá sepa o no sepa, diario
permanecíamos en combates, manteníamos de fiesta, porque eso era para
nosotros el combate, una fiesta‖.225
La situación estaba muy álgida así que en el año de 1985 se fue para el monte,
decisión que tomó porque los otros 22 compañeros (hombres) de su comando
prefirieron quedarse en la ciudad. Al llegar a la estructura rural, sintió de nuevo el
rechazo de los militantes que se encontraban allá, en este momento ella tenía 14
años, pero la terquedad estuvo presente en ella y se quedó; al pasar el tiempo
fueron aceptándola, de ellos dice recibió mucho cariño y protección:
225
Ibíd.
226
Ibíd.
100
Me cuidaban mucho, para ellos era la niña, la niña por aquí, y la niña por allá, por
eso me cuidaban mucho, me consentían bastante, y tenían consideración para
mandarme a hacer tareas de la militancia, eso sí, me respetaron mucho y nunca
me obligaron a hacer algo que no quisiera.227
El grupo se convirtió para ella en una familia, esa que le negaron desde muy
pequeña; al pasar el tiempo se cansó de ser tratada como ―la niña‖ y de los tratos
especiales, dice que un día les explicó que ella quería ser tratada como una
militante más y asumir las mismas tareas que tenían sus compañeros
Un día me les enojé y dije que no quería que me consistieran más y me propuse
ser igual que los demás, quería desempeñarme y hacer las labores que todos
hacían, mis compañeros accedieron, y así me convertí en una militante más, igual
a todos, porque en los campamentos todos valíamos por igual, hacíamos las
mismas funciones, sin importar si eras hombre o mujer, el trato era equitativo para
todos.228
Así inauguró para ella su adultez como militante, asumió las tareas de rutina
propias de esas estructuras, por ejemplo: hacer ―guardia‖229, hacer el ―rancho‖230
traer leña, y traer madera, algo que si no podía faltar en la noche era escuchar
noticias, ella cuenta que les insistían que siempre debían estar enterados de lo
que acontecía en el país, era el espacio para el debate nacional. Recuerda que en
orden de rangos la estructura se organizaba de mayor a menor entre tenientes,
subtenientes y capitanes, el compromiso que había adquirido con la organización,
el desempeño que tenía, la capacidad y voz de mando proporcionó que fuera
nombrada Subteniente, en este cargo debía responder por una escuadra con la
que cumplía las funciones que venían de sus superiores. De este modo las
noticias sobre los diálogos de paz que se entablaron entre el gobierno de Virgilio
Barco y el M-19 se fue haciendo realidad, Pizarro fue uno de los encargados de
hablar con ello sobre la importancia que tenía para todos ellos los acuerdos:
Nosotros como grupo pensábamos que íbamos a lograr los objetivos propuestos:
un pueblo justo, igualdad, una Colombia diferente, pero se empezaban a
cuestionar estos logros si seguíamos en el monte. Una vez antes de entrar a los
diálogos, nos reunieron a todos y nos empezaron a explicar la idea de los diálogos,
el encargado de esa función era Pizarro, muchos no estuvimos de acuerdo, pero la
paz estaba ya muy encarrilada y el ―eme‖ se estaba comprometiendo, yo le decía a
Pizarro: ―papá ¿por qué vamos a hacer esto?, yo ¡no quiero!‖ Pero él siempre
comprensivo me decía: es lo mejor, ya acá en el monte no tenemos por quien
227
Ibíd.
228
Ibíd..
229
Turnos para vigilar
230
Elaboración de las comidas diarias de los militantes
101
pelear, vamos a pelear de otra forma, ya no con armas… así fue el inicio de los
diálogos para la paz con nosotros.231
Para ella este fue el segundo momento más traumático en su paso por el
Movimiento, emocionalmente ella estaba muy ligada al Movimiento, no obstante
ella dice que compartía los ideales de un país diferente, democrático y en contra
de las injusticias, pero su vinculación inicial se da bajo un momento muy difícil en
su vida, donde el grupo entró a llenar el vacío de familia que tenía, la convivencia
con sus compañeros y el trato que de daba entre ellos la aferró más a ese
sentimiento:
Para esa época ya estaba en embarazo, y a hora del desarme si iba acercando,
era a lo que más le temía; para mí la ciudad era un territorio desconocido, no tenía
relación con nadie, no tenía nada en la ciudad, pensaba que me iban a discriminar
y hacer el feo, por eso no quería salir del campamento. Pero la hora llegó, por mi
estado de preñez fui una de las primeras en salir; esa era la orden, debía apoyar a
un grupo político, en donde iba mi compañero para hacer campaña para Pizarro,
eso fue como en el año de 1990 o 91…me explicaban que no me podía quedar en
el campamento porque debía apoyar a mi compañero, pero no entendía razones,
solo repetía: ¡yo no me quiero ir, yo lucho sola con mi muchacho acá, yo me quedo
trabajando con la comunidad indígena, no tengo nada que hacer en la ciudad, yo
no me voy! –a pesar de que toda mi familia estaba en la ciudad, yo no quería irme,
a mí lo que pensara mi familia me tenía sin cuidado, porque ellos me odiaban.
Pero la orden llegó y me tocó cumplir, tenía ya entre 4 y 5 meses de embarazo, yo
lloraba, hice pataleta, y a la fuerza me sacaron.232
Tenía 21 años cuando le tocó desarraigarse del movimiento, recalca que fue la
única cosa que la obligaron a hacer continuó realizando en la vida civil trabajo
comunitario con niños que se encontraban en la misma situación en la que llegó al
Movimiento ―sin techo, sin familia, sin educación‖; no obstante enfrentar esta
nueva forma de vida fue un desafío en el que continúa luchando, dando lo mejor
de sí para la gente que la rodea.
Con estos relatos nos acercamos un poco a las historias de vida de estas mujeres
que se involucraron en la lucha armada del M-19 desde niñas, recordemos que la
UNICEF233 declara que un niño soldado es ―es toda persona menor de 18 años de
edad que forma parte de cualquier fuerza armada regular o irregular en la
capacidad que sea‖ de esta manera ellas se involucraron en el Movimiento por
231
Ibíd.
232
Ibíd.
233
Siglas en inglés: United Nations International Children's Emergency Fund. Organización
encargada de la defensa y promoción de los derechos de los niños y las niñas a nivel internacional.
102
diferentes razones: no tenían hogar, existían agresiones físicas y situaciones
económicas difíciles.
El hecho de la presencia de niños y niñas en las filas del M-19 no fue un secreto
para nadie, las autoridades nacionales y los mandos de la organización se
percataron del asunto, sobre esta situación en el periódico El Tiempo en el año de
1985 señala que ―los niños son reclutados en los barrios de Cali, se les ofrecen
$15.000 de sueldo y se le enseña a manejar toda clase de armas‖ 234 haciendo
énfasis a que se atraían a las filas del Movimiento a través de engaños y sin
ninguna clase de escrúpulo, también relata los casos de algunos jóvenes que en
medio de la captura gritaban arengas o hacían algún tipo de defensa hacia al
movimiento a quienes llaman ―niños alienados‖.
Frente a estas acusaciones que se hicieron presentes en la época Vera Grave
relata: ―El ejército decía que reclutábamos niños, pero lo cierto es que llegaban
niños, huérfanos o volados de su casa, huyendo de otra violencia, la interna y
silenciosa que atraviesa la familia Colombiana‖235
Reflexión que surge de su contacto con un niño que estuvo con ella en la regional
de Antioquia, un niño de quince años que provenía de las barriadas de Medellín.
Ella hace alusión de que la presencia de estos niños en el grupo era parte de la
realidad que se afrontaba en el país, esa a la que no era ajena el grupo que era
una radiografía y una consecuencia de la inequidad, la violencia y la precariedad
económica de la mayoría de sus habitantes.
María Eugenia Vázquez también hace referencia a esta situación 236 a la que se
enfrentó por primera vez en la Novena Conferencia que tuvo lugar en Los Robles
donde se encontró con 12 niños guerrilleros, niños que afirma ―devolvían por su
edad pero regresaban para quedarse‖ muy similar a la historia de Moño, que
insistió hasta el cansancio para quedarse en el Movimiento, en el texto de
Vázquez también concuerda con la narración de Moño y Rocío al afirmar que
como niños tenían ciertos privilegios en la guerrilla como ser los primeros en
comer y recibían educación. Con esto no resalta que fuera un lugar ideal para
ellos, todo lo contrario, esta situación a ella la entristeció mucho y la llevó a
formularse una pregunta ―¿cómo estaría de mal el país que la guerrilla resulta
alternativa para un niño pobre?‖
234
Los niños de la guerrilla. El Tiempo. Bogotá, 9, julio, 1985. No. 25.883, p, 8 A
235
Grave, Op. Cit., p, 267.
236
Vásquez Perdomo. Op. Cit., p, 363 – 366.
103
Y es que estas historias nos llevan a la conclusión de que en los casos
estudiados, de alguna manera, el movimiento resultó ser un refugio para estas
niñas a las que el Estado, la familia y la sociedad habían excluido, las situación de
pobreza y miseria de las familias, la falta de amor, la desprotección el maltrato
físico y psicológico fueron parte del escenario que empujaron a los niños y niñas a
la militancia. Esto no quiere decir que el Movimiento fue un escenario ideal para el
desarrollo de estas niñas, las guerras y los conflictos armados son las peores
atmósferas para el desarrollo de la infancia.
CONCLUSIÓN
De esta manera, poco a poco las mujeres fueron ganando batallas legales que les
permitieron ir accediendo a algunos derechos reservado a los caballeros, ejemplo
de ello fue la Ley 28 de 1932 tras el cual podían asumir criterios propios respecto
al manejo de sus recursos económicos y más adelante en 1954, el derecho a
decidir por medio del voto en las cuestiones políticas del país; pero estos nuevos
logros conquistados se vieron nublados en medio de la situación tan tenaz de
violencia que fue muy marcada como característica propia de nuestra historia, esa
intolerancia política replegó familias enteras y generó desplazamientos de las
mismas a las urbes, en ese contexto se da el nacimiento de las primeras guerrillas
liberales, donde encontramos como partícipes a algunas mujeres, las cuales,
mediante el ejercicio de investigación realizado se mostró que tenían unas
motivaciones instintivas, motivadas en su mayoría por salvaguardar su ida y la de
104
sus familias, o incluso por venganza frente a hechos violentos en los que habían
figurado como protagonistas; a pesar de esto, estuvieron marcando un nuevo
camino en cuanto a los roles estereotipados de las mujeres de la época,
incursionaron en espacios masculinizados, comprometiéndolas como sujetas en la
transformación de la historia.
Tras el pacto del Frente Nacional que se configuraba bajo una promesa de paz, la
situación social y política se agudizó aún más, cada gobierno ejerció su poder bajo
intereses particulares que no dieron una articulación entre uno u otro generó un
atraso frente a las políticas sociales y económicas que enfrentaba el país, la
exclusión a diversos sectores fue más notoria, caso concreto frente a
comunidades afro o indígenas a las que no se les reconocían sus derechos ni
costumbres; junto al miedo latente de desarraigo del poder de los partidos Liberal
y Conservador se promulgó la persecución hacia cualquier expresión política
diferente que nubló este escenario nacional.
En consecuencia, en la segunda década del siglo XX fueron apareciendo varios
grupos armados los cuales se rebelaron en contra de los gobiernos establecidos e
inspirados en procesos revolucionarios de carácter internacional; entre estos, en
la década de los 70 permeó el escenario político militar el Movimiento 19 de abril,
donde se pudo apreciar la participación de la mujer activamente en desde su
fundación hasta su posterior entrega de armas a finales de los 80; este escenario
político militar no sólo se dio en Colombia, se pudo apreciar en otros movimientos
guerrilleros Latinoamericanos, los cuales debido a las condiciones que cada uno
generaron se convirtieron en bastión de expresión política mediante el uso de las
armas.
El Movimiento 19 de Abril, al igual que otras guerrillas latinoamericanas se
configuraron como un espacio abierto y flexible, muy diferente al caso del ejército
o las políticas legalmente establecidas desde los gobiernos, estas condiciones
posibilitó que convergieran diferentes sujetos que encontraron una posibilidad de
accionar política y/o militar que los impulsaron como opción en este contexto
histórico, y es precisamente estas condiciones las que en la década de los 70
favoreció la participación de mujeres en estas agrupaciones, las cuales
vislumbraron alternativas de accionar frente a la formalidad del estado, el cual
tenía mucha influencia machista heredada desde tiempos coloniales.
105
que posibilitó su participación política y militar, esto lo vimos a través de las
diferentes historias de vida que se expusieron en el segundo capítulo, ejemplo de
ello fueron: cuando enfrentaron el encarcelamiento, para ellas fue indispensable
cambiar la dinámica en la que se encontraban, trabajar en conjunto por mejorar la
alimentación, el trato hacia sus familiares que iban de visita, las actividades que se
realizaban al interior que no fuera degradante como seres humanos, entre otras
fueron dando un aporte que las fueron consolidando en un sentido político,
ejemplo de ello fue La Picota en Bogotá, en donde se encontraban detenidas la
mayoría de hombres y mujeres del Movimiento tras el hecho del Cantón Norte.
Este escenario fue transformado en una ventana política del Movimiento, en dónde
algunas mujeres encabezaron un activismo que posibilitó comunicar al país el
proyecto del M-19 a través de su lucha para que las visitas no se limitaran a sus
familiares, sino que tuvieran presencia de otros actores tales como, estudiantes
universitarios, periodistas, obreros, entre otros que permitió una conversación
constante con esos sectores, proyectando sus pensamientos y metas propuestas
como grupo, a su vez tuvo un eco internacional con la ayuda de otras acciones
como la toma de la Embajada de la república Dominicana, en la cual tuvieron
apoyo de comisiones de Derechos Humanos que los y las reconocían como
presos políticos. Las luchas de estas mujeres, bajo la acción colectiva,
intervinieron así en el escenario nacional, en donde plantearon en el debate la
situación del país, en este caso a cerca de las dinámicas en cuanto a Derechos
Humanos.
En este sentido, otro de los espacios que irrumpieron estas mujeres fue el de la
VIII Conferencia Nacional del Movimiento, el rechazo que manifestaron frente a la
exclusión propuesta desde la Comandancia por Jaime Bateman en el ejército que
buscaron consolidar en su paso al escenario rural; su reacción fue contundente, y
en ese sentido posicionaron su papel y rol en el grupo, estableciendo nuevas
reglas de juego en el que claramente se hacían énfasis a las Mujeres, en el que,
entre otras cosas, insistieron en un trato igualitario, la no discriminación en caso
de promoción y/0 rango, la incidencia en aspectos personales y propios del grupo.
Estas luchas que fueron ganando posibilitó más adelante el trabajo rural de las
mujeres que hicieron parte política-militar en este escenario que se consolidaba
como nuevo, frente a la combinación de este mismo con la lucha urbana que
venían implementando desde su formación; de esta manera, mujeres como Juana
colonizaron nuevamente estos espacios masculinizados propios del medio
revolucionario de la época, e incidieron en acciones político-militares de magnitud
nacional, tal fue el caso del ataque al Batallón Cisneros de Armenia en 1984 en
106
medio del rompimiento de los primeros diálogos de paz con el gobierno de
Belisario Betancur.
Con la tesis de Mario Luna notamos que esta configuración fue clave en el
desarrollo del M-19, la característica que reflejaba como movimiento abierto y
flexible que no condicionó un militante homogéneo permitió que las mujeres
lograran una mayor participación en el escenario político y militar, en este orden
de ideas, logramos observar que en los diferentes escenarios en los que se
encontraron aprovecharon para ser partícipes de las discusiones y situaciones que
creyeron pertinente según sus propias posturas, en donde plantearon elementos
que lograron garantizarles su desarrollo en el movimiento, en ese mismo sentido
ocuparon rangos altos y medios en la estructura de la organización como lo
pudimos observar a través de cada una de las historias de vida, observamos a 10
mujeres con orígenes, posturas y condiciones sociales totalmente diferentes, aun
así, se permitieron efectuar una acción colectiva en la que no sólo transformaron
los espacios al interior del grupo, sino que a través de este lograron irrumpir en el
escenario político militar del país, en donde marcaron una ruptura frente al ideal
guerrillero de la época y en la forma de hacer política.
107
BIBLIOGRAFÍA
Fuentes primarias
Fuentes orales
Entrevista a Adíela Osorio Duque - "Ana María". 13, Marzo, 2016. Residencia de
la entrevistada. Realizada por la autora. Cali
Entrevista a ―María‖. 16, mayo, 2016. Universidad del Valle. Realizada por la
autora. Cali
Entrevista a Ruth Amparo Erazo - "Micaela". 11, mayo, 2016. Universidad del
Valle. Realizada por la autora. Cali
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