Tesis Doctoral Silvana Milozzi
Tesis Doctoral Silvana Milozzi
net/publication/353270251
CITATIONS READS
0 758
1 author:
Silvana Milozzi
Universidad del Salvador
2 PUBLICATIONS 0 CITATIONS
SEE PROFILE
Some of the authors of this publication are also working on these related projects:
La evaluación de estrategias de apego en el contexto de una psicoterapia Cognitivo conductual View project
TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE Y APEGO: Factores específicos de la conducta parental concordantes con la presencia de patrones comportamentales
congruentes con el transtorno negativista desafiante. View project
All content following this page was uploaded by Silvana Milozzi on 15 July 2021.
Agradecimientos:
En primer lugar, quiero agradecer a mi directora de tesis Ana, por todo el tiempo que
A mi familia, por su paciencia, compañía y apoyo: A Luis, mi figura de apego actual, por
su amor incondicional, su sinceridad y por cubrirme en los momentos en que no pude estar.
A Mirta y Graciela, porque siempre están cerca y ayudándome en cada cosa que hago. A mis
vida y a quienes amo profundamente: mi hijo Francisco y mis sobrinos Juana, Manuela y
Santino. A mis padres, por todo lo que recibí y aprendí de ellos, por ser modelos de
honestidad en el trabajo, por enseñarme que detrás de cada paciente hay una persona y una
historia, por lo que me dieron y lo que no me pudieron dar también… A mis tías, que
estuvieron muy presentes en los primeros años de vida y con quienes pasé hermosos
momentos. A Dora, quien asistió a mamá en la crianza y de quien todavía recibimos amor y
cuidados.
fueron fundamentales para poder terminar este proyecto: a Yasmín, Carolina y Hernán en
especial.
A las personas que me formaron en el modelo del apego que tanto me apasiona: Juan
Balbi porque con el conocí la teoría del apego; Patricia Crittenden, referente fundamental
sobre preescolares.
3
A los que ya no están pero siguen formando parte de mi mundo interno, mi maestro y
querido amigo Eduardo Mata, quien me enseñó gran parte de lo que sé, mis abuelos y Gladys
A los niños y padres que colaboraron desinteresadamente con esta tesis y a mis amigas
Vivian y Iara que me ayudaron a conseguir la muestra y grabar las evaluaciones. A mis
pacientes, que confían en mí y de quienes aprendo día a día. Al Instituto Juan XXIII, la
A los terapeutas que tuve a lo largo de los años Gladys, Liliana, Javier y Marilisa porque
“Amar a un niño y tener buenas intenciones no alcanza para ser un buen padre.”
Resumen
recurrente rechazo a la autoridad, que dura al menos 6 meses. Esta tesis intenta comprender
al mismo como una estrategia de apego que utiliza el niño para regular la disponibilidad
años con diagnóstico de Trastorno Negativista Desafiante (En adelante, TND) y 20 niños que
que presentan los niños con y sin el trastorno y el estilo parental de los cuidadores. Por lo
de los distintos aspectos del vínculo que estos cuidadores mantienen con sus hijos.
establecimiento de un apego seguro. Por el contrario, cuando es uno sólo el que está a cargo
del niño debido a la ausencia física o emocional del otro cuidador, esta persona se encuentra
cansada y sin energía, lo que genera un alto nivel de activación en el niño, es decir,
irritabilidad, ansiedad y una gran necesidad de descarga física de esa ansiedad. En el grupo
de niños con trastorno negativista desafiante, encontramos que algunos de los cuidadores
primeros meses de vida del niño, y un alto porcentaje de madres que no pudieron amamantar
a su hijo (70%). Se corroboró que estos cuidadores tienen dificultades para regular sus
6
propias emociones y las del niño. Por otro lado, en el grupo de niños con un apego seguro,
encontramos padres emocionalmente disponibles para sus hijos, con una relación satisfactoria
entre ellos y con el niño, que presentan capacidad de poner límites, regulando sus emociones
y las del pequeño. La tesis concluye con una descripción y análisis pormenorizado de las
Se estima que los aportes surgidos de esta tesis podrán ser utilizados en la clínica
Palabras clave:
Índice
Agradecimientos
2
Resumen 4
1. Introducción 11
Problema de investigación 17
Objetivo general 18
Objetivos específicos 18
Hipótesis 19
2. APARTADO TEÓRICO 20
DSM V 21
Marco teórico 38
La influencia de la etología 43
El apego 44
La madre sensible 63
La madre controladora 63
La madre no responsiva 64
El patrón evitativo o A 65
El patrón seguro o B 65
El patrón coercitivo o C 66
Indicadores conductuales 75
Subcategorías 75
Patrones conductuales 77
Subpatrones 78
Despliegue de afecto 80
9
El juego 81
Figuras de apego 81
Patrones de conducta 83
Exploración y afiliación 85
Subcategorías 86
3. APARTADO EMPÍRICO 93
Metodología 94
Enfoque 94
Diseño y alcance 95
Instrumentos 99
5. Conclusiones 178
Introducción:
En las últimas décadas las prácticas familiares e institucionales han variado fuertemente.
padre, madre e hijo con la consecuente disolución de las posiciones de protección y autoridad
de los padres hacia los hijos. No sólo se observa la simetría de lugares sino que en muchos
Nos encontramos frente a una clara falta de diferenciación entre el mundo del adulto y el
Décadas atrás, el niño se dedicaba sólo a ser niño, jugar, curiosear, divertirse. Los temas
de adultos se hablaban entre adultos y eran éstos los responsables de resolver los problemas,
trabajar y ser el sostén familiar, existiendo incluso distintos roles entre los padres. La madre
era la encargada del cuidado de los niños y el padre era el proveedor de la casa y la figura de
autoridad. El niño de hoy es conciente de los problemas del hogar, del país y del mundo;
mira las noticias, las novelas, es receptor de información que no está en condiciones de
mayoría de los hogares. Muchos niños de corta edad pasan horas frente a la computadora sin
un adulto que supervise los contenidos a los que acceden o los acompañen. Ellos interpretan
esa información que reciben y muchas veces son golpeados por realidades que son muy
crudas para sus escasos años. En muchos casos, todo esto sucede en concordancia con la
ausencia de otras estructuras igualmente necesarias como los horarios y rutinas que brindan
exige a los adultos en sus trabajos, a las largas jornadas laborales y a que generalmente
12
ambos progenitores trabajan, hay una falta de presencia emocional de los padres en el hogar.
Ellos pueden estar presentes físicamente, pero demasiado agotados o dispersos para compartir
tiempo con sus hijos, ya que éstos demandan una energía de la que sus padres no disponen.
Por otro lado, muchas abuelas también trabajan por lo que no pueden estar disponibles para
ayudar a sus hijos con la crianza de sus nietos, acompañarlos en este proceso, aconsejarlos o
contenerlos.
La mencionada autora sostiene que otro factor característico de esta época es que la
urgencia se convirtió en una forma de vida. Muchos padres viven apurados y apuran a sus
hijos. Los niños aprenden desde muy pequeños que no hay peor cosa que perder el tiempo, y
prepararlos para la vida, se aceleran procesos: muchos niños aprenden inglés, les enseñan a
leer y escribir antes de empezar el colegio y hacen múltiples deportes; esto hace que se
Por otro lado, en muchos casos, los padres se angustian frente a la expresión de malestar
de sus hijos, pues no toleran verlos frustrados, tristes o enojados y sienten que fracasan en
modular estas emociones, lo que las intensifica y retroalimenta. O peor aún, muchos padres y
madres son incapaces de regular sus propias emociones o carecen del sostén emocional de
otro adulto, por lo que utilizan a su hijo como consuelo o confidente. En esos casos, se
observan los roles invertidos, y el niño pasa a ser la figura de apego del padre o la madre.
Esos niños se ven obligados a inhibir sus propias emociones y a intentar calmar a sus padres.
(Crittenden, 2004)
Otra de las características distintivas de esta época es la relatividad en las normas y en los
permitido, niños utilizados como escudo en disputas de pareja, niños ocupando el lugar de
Por otro lado, se observan familias en las que se protege a los hijos de los riesgos del
actualidad, éste se ha vuelto inhabitable y la familia procura dilatar la salida de los niños al
familiar no es aquél que fortalece, sino el que lo preserva al hijo de los riesgos externos.
Una situación muy importante que afecta a algunas familias, es la desocupación, no como
algo temporario, sino como marca de identidad, acompañada del sentimiento de vergüenza
como factor erosionante de la autoridad familiar: “padres que no pueden”, hijos que lo
indudablemente en los vínculos familiares y las consecuencias se observan, entre otras cosas,
Negativista desafiante tiene cada vez más prevalencia. Esta oscila actualmente entre el 1 y el
11%, según el DSM V (2014). Este trastorno se caracteriza por un patrón persistente de
Los signos específicos de este trastorno incluyen discusiones, peleas, rabietas, niveles
atribución externa de los propios errores. Los niños más pequeños con TND tienen una muy
baja tolerancia a la frustración, suelen hacer berrinches y presentar grandes dificultades para
14
postergar la gratificación. Los de más edad, suelen contestar a sus padres y maestros, ser
El TND constituye un tema de relevancia tanto para los agentes de atención primaria
como para los profesionales de la salud mental. Esto se debe principalmente a su creciente
familiar y social.
Los niños con trastorno negativista desafiante tienen riesgo de presentar finalmente otro
impulsos, abuso de sustancias, ansiedad y depresión. Este trastorno también está asociado a
un aumento del riesgo de intentos de suicidio, incluso después de controlar los trastornos
Debido a su gran prevalencia, los recursos especializados para abordarlo son escasos y las
abordado desde una mirada reduccionista, que entiende el trastorno como algo “externo” al
Actualmente, la perspectiva médica del TND deja de lado aspectos fundamentales, tales
como, el sentido de ese síntoma en el contexto que aparece, el tipo de vínculo del niño con
su cuidador, las características del cuidador que fomentan las conductas oposicionistas, las
emociones asociadas a esta problemática tanto en el niño como en su figura de apego y otros
Bowlby (1980) sostiene en su libro Una Base Segura, que en algún momento de sus vidas,
la mayor parte de los seres humanos desean tener hijos, como también desean que sus hijos
15
enorme, pero al contrario, para quienes no logran criarlos como personas sanas, felices y
vergüenza o culpa puede ser elevado. Por lo tanto, tener hijos supone correr un gran riesgo.
Además, como la paternidad exitosa es una clave importante para la salud mental de la
El autor agrega que ser un padre exitoso supone un trabajo arduo. Cuidar a un bebé es un
trabajo de veinticuatro horas diarias durante los siete días de la semana y aunque la carga se
alivie un poco a medida que los niños crecen, si han de desarrollarse armoniosamente
necesitan mucho tiempo y atención. El cuidado de un bebé o un niño pequeño no es una tarea
para una sola persona, para que el trabajo esté bien hecho, y el responsable de la atención no
esté demasiado exhausto, él o ella necesita una gran dosis de ayuda que podrá provenir de
relaciones con el mundo físico y social. Si bien todas las personas vienen al mundo con la
Mary Ainsworth, (1977) demostró que los niños construyen expectativas respecto de la
de protección. Por esta razón, generan patrones de conducta que funcionan estratégicamente
16
Esta tesis fue motivada por más de 10 años de trabajo en clínica con niños que presentan
apego frente a un ambiente familiar que se presenta como inconsistente y poco previsible, y
pretende descubrir cuáles son los aspectos específicos de la conducta parental que se
Problema de investigación:
apego frente a un ambiente familiar inseguro. Se verificó el estilo de apego que presentan los
niños con TND y se profundizó en aquellos aspectos del vínculo de apego que generan y
El hecho de conocer los factores que potencian la aparición del trastorno posibilitó
pensar un abordaje comprensivo que podrá ser utilizado no sólo por psicólogos, sino también
por aquellos profesionales que se encargan de la atención primaria de la salud como médicos
aquel profesional que esté a cargo de niños para la psicoprofilaxis y el abordaje clínico del
trastorno.
La singularidad del proyecto radica en que se pensó el TND desde la perspectiva del
Modelo Dinámico Maduracional del apego (Crittenden, 1992), entendiéndolo como una
padres.
brindar una explicación del mismo desde la perspectiva del Modelo Dinámico Maduracional
del Apego.
Este modelo, fue elegido como marco teórico porque integra los aportes provenientes de la
Teoría del Apego (Bowlby, Attachment and Loss, 1969), las investigaciones empíricas de
décadas de investigación con poblaciones de riesgo. Es decir, muestra una visión integradora
18
prevención.
hipótesis siguientes:
Objetivos:
Objetivo General:
Objetivos Específicos:
Caracterizar el ambiente familiar informado por los padres de niños con y sin TND
Comparar los patrones de apego que presentan los niños con y sin TND
grupos
Evaluar la capacidad de la madre de regular sus propias emociones y las del niño por
grupo
19
Analizar el estilo de puesta de límites que presentan los padres por grupo
Hipótesis:
Hipótesis Principal:
Hipótesis Auxiliares:
Las figuras de apego de niños con TND presentan dificultades para regular sus
Las figuras de apego de los niños con TND tienen dificultades para poner límites.
Los padres de niños con TND presentan dificultades para ponerse de acuerdo en la
Apartado Teórico
21
tomando como eje los aspectos descriptivos del DSM V para el TND, los aportes que nos
DSM V
autoridad, que dura al menos 6 meses”. Este trastorno tiene su inicio antes de los 9 años y
desobediente y provocador y la ausencia de otros actos que violen la ley y los derechos de los
Trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta. Los trastornos descritos
en este capítulo son singulares en el sentido de que se traducen en conductas que violan los
menos seis meses, que se manifiesta por lo menos con cuatro síntomas de cualquiera de las
22
categorías siguientes y que se exhibe durante la interacción por lo menos con un individuo
desafía activamente o rechaza satisfacer la petición por parte de las figuras de autoridad o
respetar las normas. En algunas ocasiones molesta a los demás deliberadamente y culpa a
Vengativo: Ha sido rencoroso o vengativo por lo menos dos veces en los últimos seis meses.
comportamientos para distinguir los que se consideren dentro de los límites normales de los
sintomáticos. En los niños de menos de cinco años el comportamiento debe aparecer todos
los días durante un período de seis meses por lo menos (Criterio A8). En los niños de cinco
años o más, el comportamiento debe aparecer por lo menos una vez por semana durante al
menos seis meses, a menos que se observe otra cosa (Criterio A8). Además, se deben tener en
cuenta el grado mínimo orientativo para definir los síntomas y otros factores, por ejemplo, si
la frecuencia y la intensidad de los síntomas rebasan lo normal para el grado de desarrollo del
tienen un impacto negativo en las áreas social, educativa, profesional u otras importantes.
23
La intensidad del trastorno puede ser leve, en ese caso, los síntomas se limitan a un entorno
como la casa, la escuela, con los compañeros. Cuando los síntomas aparecen en dos entornos
por lo menos se clasifica como moderado y cuando algunos síntomas aparecen en tres o más
pataletas, discute con los adultos, los desafía activamente y rehúsa cumplir sus demandas,
molesta deliberadamente a otras personas, acusa a otros de sus errores o mal comportamiento,
Las conductas propias de este trastorno son esperadas en ciertas etapas del desarrollo del
niño. Por esto, algunos investigadores coinciden en señalar que el diagnóstico TND debe
darse si: a) los comportamientos no son identificados en algunas etapas del desarrollo del
niño; y b) cuando son severos comparados con los esperables para su estadio evolutivo,
(Skovgaard, 2004).
Para el DSM V, para poder diagnosticar el trastorno, al menos cuatro de los síntomas
frecuencia de los mismos debe exceder lo normativo para el individuo según su edad, género
y cultura. Por ejemplo, en el caso de los niños evaluados en esta tesis, los arrebatos y
berrinches deben presentarse la mayoría de los días en los seis meses precedentes,
Los síntomas del TND pueden estar cinscunscritos a un entorno único y es frecuente que
éste sea la casa. Los individuos que muestran suficientes síntomas para llegar al diagnóstico
pueden presentar un deterioro social significativo. En los casos más graves del trastorno, los
El DSM V advierte que dado que estos comportamientos son frecuentes entre hermanos,
para poder diagnosticar TND, es fundamental que éstos sean observados en interacciones con
otras personas que no sean los hermanos. También aclara que los síntomas del trastorno son
típicamente más evidentes en las interacciones con adultos o compañeros a los que el
individuo conoce bien, por lo que pueden no ser evidentes durante la evaluación clínica.
problemáticas con otros y en ocasiones puede ser difícil determinar por ejemplo si es el
comportamiento del niño que lleva a los padres a comportarse de manera más hostil, si la
hostilidad de los padres condujo a los problemas del hijo o una combinación de ambas.
El TND es más prevalente en familias en las que el cuidado de los niños está alterado por
una sucesión de distintos cuidadores y en las familias en que el trato severo, inconstante o
comunes en la infancia, con una prevalencia de entre el 1 y el 11%, siendo más frecuente y
severo en los niños que en las niñas (1,4: 1) antes de la adolescencia. Esta predominancia del
adultos.
niños, adolescentes y adultos con Trastorno por déficit de atención con hiperactividad y a
25
menudo precede al trastorno de conducta. Son frecuentes en los niños con TND los trastornos
de ansiedad y la depresión. Los adolescentes y adultos con TND muestran una mayor tasa de
DSM V (APA, 2014) hace referencia a los factores temperamentales relacionados con
crianza de los hijos es frecuente en las familias con niños o adolescentes con TND y que esas
más baja que en otros grupos así como la reactividad reducida del cortisol basal y
no diferencian a los niños con TND de aquellos con trastorno de conducta. (APA, 2014).
Uno de los mayores cambios teóricos que se dieron en los últimos años es el giro de la
relacional fue construyéndose a partir del aporte de muchos autores que fueron planteando
propuestas en las que el papel del otro en la constitución del psiquismo cobraba toda su
El estudio del niño en desarrollo condujo a no poder dejar de tener en cuenta a los padres
y adultos que hacen posible la vida humana, de modo que las teorías fueron incorporando una
(Bleichmar, 2005).
desarrollo, han quedado superados por sistemas más complejos y abarcativos de motivaciones
concepción modular del cerebro y de la mente (Fodor, 1986), que produjo un enorme impacto
incluso en las teorías psicoanalíticas, al mostrar que el psiquismo humano funciona por
autor, propone que cada módulo es concebido como una base de datos específica que procesa
27
masa cerebral de forma diferenciada dando lugar a la arquitectura modular. La autora toma
plasticidad neuronal del neonato y las investigaciones sobre el factor capital para el desarrollo
en que se constituye la díada temprana (Annette Karmiloff Smith 1992). Basándose en estos
muerte como únicos motores del psiquismo. Stern (1985), Pine (1990), Bleichmar (1997)
cuadros psicopatológicos son deconstruídos para indagar en cada uno de ellos el estado del
vínculo de apego, las representaciones del sí mismo, las formas de placer sensual-sexual, los
transformadora tiene que incorporar a los adultos, pieza clave en una concepción moderna
de esta capacidad, orientan el desarrollo del niño y lo encausan cuando éste se desvía, le
creciendo.
propias figuras de apego. Otros factores que pueden interferir con estas capacidades son:
dificultades relacionales con el otro progenitor, estar en duelo, estar enfermo o presentar
problemas emocionales serios como por ejemplo una depresión o un trastorno severo de la
personalidad.
Según Emilce Dío Bleichmar (2005), las capacidades de parentalización son las
niño a regular sus estados fisiológicos: sueño, hambre, activación, dolor, etc.; capacidad para
codificar como resolubles los conflictos con la realidad interna y externa.; capacidad para
parentalización, la autora también incluye la capacidad de brindar cuidados, que está dada
por la competencia para hacerse cargo del mantenimiento de la vida del niño, detectando
los riesgos para la integridad física, ya sea de forma personal o proveyendo los medios , la
presente, disponible y comprometido en los cuidados del niño, la capacidad para disfrutar del
mentales propios, de las demás personas y los hijos, para lograr un adecuado equilibrio entre
confiar en los otros, para reconocer y permitir relaciones del niño con sus figuras sustitutivas
niño: su género, personalidad, sentimientos y actividades, para valorar los esfuerzos, ser
actividades estimulantes para el niño. Por último, la autora menciona las capacidades para
poner límites a conductas disruptivas o demandas exageradas de los niños sin sentirse
pulsiones del yo, los mecanismos de defensa, el superyó y el ideal del yo se constituyen en la
matriz extrauterina creadora del universo psíquico del futuro ser humano. El bebé nace
dotado por la biología para el desarrollo, pero necesita encontrar un adulto mejor dotado para
los casos la encargada de mantenerlo con vida y permitir su desarrollo. (Janin, 2012)
La madre aporta los cuidados y es a través de esta interacción que se activarán los diversos
centros funcionales innatos en el bebé que irán configurando los distintos sistemas
acción. Al mismo tiempo, los cuidados irán imprimiendo modalidades de desarrollo en ese
bebé. Para comprender la vida subjetiva de un niño pequeño es necesario observar las
Asimismo, la regulación emocional es uno de los aspectos centrales de la vida del bebé.
importantes los aspectos temperamentales. Hay bebés que nacen con mayores capacidades
para la regulación y facilitan la tarea de la madre y a su vez, madres con mayor capacidad de
(Bleichmar E. D., 2005). Por temperamento y autorregulación innata del bebé, los
representación tanto del sí mismo como del otro. (B. Beebe, F. Lachmann y J. Jaffe , 1994).
mantener un estado óptimo de activación del sistema nervioso central (Bleichmar E. D.,
2005). El sistema que gobierna la regulación de los estados de activación madura entre el
activación, que a su vez facilita los procesos de percepción y atención. Si el niño se encuentra
Como todas las capacidades del infante, la regulación afectiva y el tono de sus emociones,
afectivo a través de las expresiones faciales y de la conducta del infante. Las investigaciones
la interacción afectiva con la figura de apego. (Schore, 2001). Estas interacciones son
altamente complejas, ya que el adulto participa con sus propias emociones y no siempre está
excesiva, compartir la alegría, consolar un estado de mal humor, requieren una alta capacidad
radica principalmente en que los niños toman las expresiones afectivas de los adultos como
Emilce Dio Bleichmar(2005, Op. Cit, pg. 70) esquematiza el proceso de regulación en
algún estímulo que lo causa. Es decir, reconoce y legitima los estados emocionales infantiles.
El niño por su parte, vive la experiencia del afecto y su entonamiento por parte del adulto,
32
recibe la definición que hace éste de su estado, reconoce subjetivamente el estado enunciado
y vivencia los procedimientos que utiliza el adulto para disminuir el afecto displacentero.
Con la repetición de este proceso, será capaz de poner en acción los mismos procedimientos
que una acción va seguida de un estado afectivo: alegría al completar una tarea, malestar al
perder contacto con un objeto deseado, miedo si se aleja mucho de un adulto conocido,
estas secuencias afectivas hace presuponer la emergencia de un sentido de self como agente,
pensamiento sobre las consecuencias de los afectos que surgen en la interacción, así como
tratar de encontrar los medios para regular la relación indican un alto grado de capacidad de
plantear “cuadros fijos”, sino pensar que conflictivas están en juego, tanto a nivel inter como
intrasubjetivo. Para esta teoría, resulta imposible pensar en el niño sin preguntarse por la
vivenciado.
Al analizar el TND, Beatriz Janín (2012) sostiene que los adultos presentan dificultades
para sostener las diferencias niño-adulto, no pueden ser garantes de un futuro mejor y esperan
que los niños los sostengan narcisísticamente. De esta manera, generan actitudes frente a las
33
que después sienten mucha hostilidad. La autora agrega que es frecuente que estos niños
traten a los adultos como pares e intenten imponer su voluntad frente a ellos. Por otro lado,
individuales, como por ejemplo, que los niños no deben pasar incomodidades (lo cual es muy
difícil de lograr cuando los niños son pequeños) o que las mujeres deben desarrollarse
plenamente a nivel laboral, que deben ser tenidas en cuenta en la producción de estas
Para Janín (2012), los niños negativistas desmienten el dolor, suponen que tienen que
funcionar como poderosos, es por eso que el tratamiento suele ser difícil en un principio.
Esta autora coincide en que los padres del niño negativista fracasan en contenerlo y
los otros son la causa de su malestar. Además, teme perder al otro porque no lo considera
seguro, por lo que supone que va a quedar a merced de él. Mostrarse autosuficiente y
negarse a obedecerlo, puede ser el modo en que intenta sostener un armado narcisista
precario. La autora también menciona otros niños que se unifican en el “no” como modo de
ser porque se sienten arrasados por el avance del otro, lo que serviría como un indicador de la
dificultad que presenta el adulto para sostener la diferencia. Estos niños pierden la
percepción de sus deseos y lo único que desean es oponerse al deseo del otro.
Dío Bleichmar (2005), sostiene que es frecuente también que los padres de estos niños
tiránicos, proyecten sobre ellos una imagen de indefensión de su propio pasado y por eso les
persistente de rebeldía, desobediencia y hostilidad hacia las figuras de autoridad como padres
y profesores (Friedberg y Mc. Clure 2005). Estos niños suelen hacer una atribución externa
de sus responsabilidades, es decir, culpan a los demás por lo que les pasa y por sus propias
para retrasar la gratificación y pataletas (Kronenberger y Meyer, 1996). Los niños que
presentan este trastorno no suelen estar motivados para cambiar, lo habitual es que quieran
Los pequeños con TND suelen presentar fallas en sus habilidades sociales. Por
interlocutores. Estas destrezas permiten al niño producir en el otro los efectos que se
proponga, sin utilizar ningún tipo de violencia, ni física ni psicológica (Michelson, 1987).
Los niños con TND presentan un estilo agresivo, no respetan los derechos de los demás, son
abusivos, carecen de empatía y de capacidad para inhibir la ira. Sus diálogos internos les
inducen a actuar impulsivamente y tienden a pensar que los demás les hacen las cosas a
(Luria, 1980). Estas hacen referencia a procesos de control cognitivo multidimensionales que
morales compartidos por la comunidad. Para que esto sea posible, el niño debe tener
desarrollo del control ejecutivo es fundamental para la regulación emocional (Rueda, 2013).
37
Marco Teórico:
La teoría del apego de John Bowlby supuso una verdadera revolución dentro del campo
padres.
Si bien hizo sus formulaciones dentro del psicoanálisis, estaba muy interesado en las
una muestra. Sus relaciones con Julian Huxley, Robert Hinde y, especialmente, con Konrad
Lorenz, lo acercaron a la etología, donde intentó reunir evidencia de los lazos que unen a una
madre con sus crías, verificando la existencia del vínculo de apego en los animales
superiores. Postuló que entre las motivaciones que unen a un hijo con su madre se
encuentran no sólo el sexo y la nutrición, estudiados por Freud, sino también el apego. Dada
Bowlby se interesó también por las teorías cognitivas, incorporó al psicoanálisis las ideas
de procesamiento inconsciente de información, y las aplicó a las relaciones entre el niño y sus
El autor era también terapeuta familiar, de manera que la observación de las relaciones
por el niño. Entonces, postuló que a partir de estas interacciones del niño con sus padres,
sistemas de creencias- tanto del sí mismo como de las figuras de apego y su relación con
estructuras de significado que permitan interpretar la experiencia. Todo niño viene al mundo
con la tendencia a aferrarse a un cuidador, pero es este último el que determinará de qué
apego.
La calidad del vínculo, las actitudes del cuidador, la consistencia en los cuidados, etc.
desarrollo.
Es importante destacar, que si bien Bowlby llevó a cabo una gran integración de los
del modo que lo hicieron de no haber sido por el gran aporte de Mary Ainsworth. Con ella,
capacidad de respuesta de las figuras de apego para atender a sus necesidades de protección.
39
El estudio de las formas específicas de apego fue llevado a cabo por Ainsworth y sus
Patricia Crittenden, uno de los principales referentes de la teoría del apego, ha hecho un
enorme esfuerzo por integrar diversas teorías evolutivas con los aportes de las neurociencias
y los nuevos datos empíricos obtenidos con poblaciones de riesgo. Desde el modelo
conceptual que ella propuso, se considera que el aspecto clave para comprender la
que en esta tarea de protegerse del peligro, la mente en desarrollo puede llevar a cabo
apego. Estas distorsiones son para ella los medios por los cuales la psicopatología se
Para poder comprender como se estructura ese vínculo que Bowlby (1969) llama apego es
teoría de las presiones selectivas o de la selección natural propuesta por Darwin (1859).
En el hombre y en los mamíferos superiores más cercanos al hombre, hay una función
denominada apego que se presenta desde el momento mismo del nacimiento y es la tendencia
millones de años: en un ambiente de peligros como el hambre, el frío, los depredadores, etc.
el apego era evidentemente un vínculo con carácter de protección. La cría que no se apegaba
a su madre inevitablemente moría. En todo ese largo período, la función del apego consistió
fundamentalmente a las crías o animales solos, no se atacan a las manadas; de modo que,
sobrevivieron. El apego sirvió para la defensa del grupo y estableció una serie de relaciones
entre sus miembros, que incluye lenguaje, juego, protección, crianza de las crías, etc. En la
programado, en parte, pero con una salvedad: requiere inevitablemente del ambiente y las
La influencia de la Etología:
Bowlby estaba también muy interesado por los estudios con animales y recurrió a los
psicoanalistas, quienes consideraban que el autor reducía al ser humano a la condición de rata
El autor se interesó por las experiencias de impronta, estudiada por Konrad Lorenz
pichones de pato o ganso pueden establecer una relación con una figura específica, aunque no
medie la nutrición. En las filmaciones de Lorenz se observa cómo los polluelos siguen al
investigador sin haber alimentación de por medio, pues habían establecido con él una
relación.
anteriormente. El autor llevó a cabo un experimento muy conocido en el que colocó en una
jaula dos monas de alambre, una de ellas tenía una mamadera y la otra no tenía mamadera
Por medio de esta investigación, se pudo observar que, si bien los monos se alimentaban
de la mamadera, pasaban la mayor parte del tiempo con la mona de alambre peluda, y más
42
aún, cuando había situaciones de angustia o tensión corrían hacia ella. De esta manera,
empezó a perfilarse la idea de que había algún motivo de relación que iba más allá de la
El apego:
Bowlby (1969) afirma que al examinar la naturaleza del vínculo del niño con su madre,
vida y que tienen el efecto de mantener al niño en una proximidad más o menos estrecha con
su figura de apego. El autor sostiene que el neonato saludable, posee la capacidad para
entrar en una forma de interacción social elemental y la madre sensible puede participar con
Cuando un niño de tres o cuatro semanas y su madre se encuentran frente a frente, tienen
lugar fases de animada interacción social, alternando con fases de desconexión. En tanto la
iniciación de la interacción por parte del niño tiende a seguir su propio ritmo autónomo, una
madre sensible regula su conducta de modo que responda a la de él. Además, el tono de voz
madres de sensibilidad corriente, como las llama Bowlby, se adaptan rápidamente a los
ritmos naturales del hijo, y al prestar atención a su conducta, descubre lo que lo satisface y
Ainsworth y sus colegas (1978), han observado que los niños cuyas madres han
respondido sensiblemente a sus señales durante el primer año de vida, no sólo lloran menos
durante la segunda mitad de ese año que los bebés de las madres menos sensibles, sino que
están mejor dispuestos a aceptar los deseos de sus padres. El bebé humano está
43
Gran parte del comportamiento de cuidado surge de manera natural frente a la demanda
del hijo. Sin embargo, incluso cuando las condiciones sociales y económicas son favorables,
sostiene que las madres y padres de sensibilidad corriente responden a las señales de su hijo
de manera más o menos apropiada, y que son capaces de controlar los efectos que sus
comporte de esta manera, son necesarios un tiempo adecuado y una atmósfera relajada. Aquí
es donde el progenitor, especialmente la madre, que por lo general lleva adelante la mayor
parte de la crianza durante los primeros meses o años, necesita toda la ayuda posible, no con
el cuidado del bebé –que es su tarea-, sino en los quehaceres domésticos (Bowlby 1980).
madre un gran soporte emocional. Existen pruebas clínicas que demuestran que la actitud de
la madre hacia su bebé y sus sentimientos, están profundamente influidos por sus anteriores
experiencias personales, especialmente aquellas que tuvo con sus propios padres. Por
ejemplo, lo que una madre hace cuando su hijo muestra aflicción suele ser una clara réplica
(1973) muestra que las mujeres que presentan una historia de separación de uno o ambos
padres antes de los once años de edad, muy probablemente tendrán dificultades maritales y
alimentación de sus niños. Otro estudio, también realizado en Londres de Wolking, Hall y
Pawlby (1977) amplía este descubrimiento y demuestra que las mujeres con este tipo de
meses de edad que las mujeres que tuvieron una infancia más estable. Estos y otros estudios,
proporcionan pruebas de que las mujeres cuya infancia ha sido perturbada tienden a entablar
con sus hijos una menor interacción que la que entablan madres con infancias más felices en
un período de la vida del bebé en la que la cantidad de interacción que se produce está
Bowlby afirma que de las muchas otras pautas alteradas de crianza que pueden tener su
origen –al menos en parte- en la experiencia infantil, existe una que también se encuentra
muy documentada en estudios sobre madres que maltratan a sus hijos ( Morris y Gould,
1963; Steele y Pollock, 1968; Green, Gaines y Sandgrun, 1974, y DeLozier 1982). Se trata
de la tendencia a esperar y exigir cuidado y atención por parte de sus propios hijos, en otras
palabras, de invertir la relación. La mayoría de los padres, y tal vez todos, que esperan que
sus hijos se ocupen de ellos han experimentado, a su vez una crianza muy inadecuada.
Lamentablemente, las mencionadas experiencias con demasiada frecuencia les crean a sus
Mary Ainsworth, quien trabajó con Bowlby en la Clínica Tavistock durante los primeros
años de la década del cincuenta, pasó varios años estudiando la interacción de las madres y
En el curso de sus estudios, ella quedó sorprendida por el modo en el que los niños, una
vez que pueden moverse solos, utilizan a las madres como base a partir de la cual explorar.
Cuando las condiciones son favorables, los niños se alejan de sus madres para explorar el
ambiente y luego regresan a su lado de vez en cuando. Casi todos los niños de ocho meses de
edad que tenían una figura materna a la que apegarse mostraban este comportamiento. En el
madre corriente y dedicada, proporciona al niño una base segura desde la que puede explorar
y a la cual puede regresar cuando está preocupado o asustado. El concepto de base segura es
decisivo dentro de la teoría del apego para comprender el modo en que una persona
sólo estudiar este tipo de conducta en profundidad, sino que además describió muchas
cuando estos estaban en casa con sus madres y también cuando se encontraban en una
maternos recibidos por los niños (Mediante prolongadas sesiones de observación en el hogar
del niño), la autora estuvo en condiciones de presentar hipótesis en las que se relacionaba
cierto tipo de desarrollo emocional y conductual a los doce meses de edad con ciertos tipos de
Ainsworth (1977) clasificó a los niños en tres grupos de acuerdo con dos criterios: (a) si
exploran mucho o exploran poco cuando están con la madre o sin ella y (b) cómo tratan a la
madre cuando está presente, cuando se va, y sobre todo, cuando vuelve.
regresando a ella cada tanto para compartir un contacto mutuo agradable. Si su madre había
estado ausente durante un lapso breve, al regresar la saludaban cálidamente. Otro grupo de
ausencia, pero mostraban una actitud hostil cuando ella regresaba. Un tercer grupo de niños
embargo, cuando la encontraban parecían no disfrutar del contacto con ella y a menudo
luchaban por volver a separarse. Debido a que Ainsworth y sus investigadores habían pasado
muchas horas junto a esos niños y sus madres en su hogar, pudieron sacar conclusiones en
relación a la correlación entre calidad de vínculo y conducta del niño. Ellos descubrieron que
los niños que tienen madres que responden consistentemente a sus expresiones de necesidad
de manera confortante, es decir, que son sensibles, accesibles y se muestran cooperativas con
él, son niños que desarrollan seguridad y un alto grado de confianza en su madre y disfrutan
de su compañía. A la inversa, las madres que se muestran insensibles a las señales de sus
hijos, tal vez porque estén preocupadas o afectadas por otras cuestiones, que interfieren con
ellos, o simplemente los rechazan, probablemente tendrán hijos desdichados, ansiosos o con
problemas.
cantidad de tiempo que lloraba un bebé y el modo en que lo trataba su madre. Al final del
primer año, los bebés cuyas madres los habían atendido rápidamente cuando lloraban, lo
hacían mucho menos que aquellos cuyas madres los habían dejado llorar. Es decir, que en la
interacción.
Es importante considerar, que cuidar a un bebé o a un niño que empieza a caminar es una
tarea muy ardua y agotadora, incluso para una mujer que ha tenido una infancia feliz y que
una mujer que no cuenta con ninguna de estas ventajas tenga problemas emocionales. Sin
embargo, los investigaciones llevadas por los teóricos del apego demuestran que los bebés y
niños que son cuidados por personas insensibles a sus necesidades presentan temor a perder a
47
ausencia y en casos graves, el niño puede desarrollar una gran desesperación por tener una
estructura y funcionamiento. Estos avances han generado cambios en la teoría del apego
clásica. En 1994, Allan Schore ofreció gran cantidad de datos, que comprobaban que las
relaciones de apego son cruciales para el desarrollo estructural del cerebro derecho. Esos
la auto-regulación.
El mencionado autor (1994) afirma que la tarea esencial del ser humano durante el primer
año de vida es la de lograr una comunicación emocional con su cuidador que permita
establecer una relación de apego seguro. Para poder entrar en esta comunicación, la madre
debe estar psicobiológicamente sintonizada con los cambios internos de activación central o
madre co-regula el incipiente sistema nervioso central y autónomo del niño en desarrollo.
Cuanto más sincronizados están emocionalmente madre e hijo, más posibilidades de que la
madre pueda calmarlo en momentos de malestar. Las madres seguras, están constantemente
regulando los cambios en el nivel de activación de sus hijos. Como consecuencia de haber
infantil de evaluar los cambios estresantes que se dan en su entorno, especialmente el entorno
importante considerar que no sólo las situaciones dolorosas son estresantes, sino también las
complejizarse.
Para que haya salud mental, es necesario que haya un buen funcionamiento de los sistemas
biológicos en los que se sustentan las funciones psicológicas (Schore, 2001). Estos sistemas
se encuentran en el cerebro y se sabe que los eventos que lo afectan durante los primeros
meses de vida tienen efectos a largo plazo, por eso es que se denomina a este período,
Desde los últimos meses de gestación, hasta el segundo año de vida, el cerebro se
niveles adecuados de nutrientes, sino también experiencias interpersonales reguladas para una
óptima maduración. Durante este período crítico, el crecimiento del cerebro es muy
1994). En esta etapa, el cerebro está generando ácidos nucleicos que programan procesos de
desarrollo a una tasa que nunca más alcanzará. Esta masiva producción en el cerebro, está
las influencias ambientales (N.A Fox, 1994). Las experiencias ambientales son críticas para
la diferenciación del tejido cerebral mismo y el desarrollo potencial sólo puede darse si el
En su libro Apego (1993), Bowlby investigó los mecanismos por los cuales el niño forma
internaliza en la forma de una capacidad duradera para regular sus emociones y con ello
madre- hijo está acompañada por los más intensos sentimientos y emociones, felicidad y
tonos de voz, cambios fisiológicos, y estas relaciones de apego dan lugar a un sistema de
control biológico que opera sobre el nivel de activación del organismo. Entonces, la
capacidad de afrontar el estrés de los niños está correlacionada con ciertas conductas
Schore sostiene que la teoría del apego de Bowlby es en esencia una teoría de la auto-
interacciones tempranas del niño con su cuidador primario (Schore, 1994). El sistema
información social implícita en las expresiones faciales para brindar respuestas salientes que
permitan adaptarse al entorno (Mesulam M. , 1998). El sistema límbico está implicado en las
respuesta psicobiológica adecuada a las mismas (Selye, 1956). Las investigaciones actuales
50
sobre el desarrollo indican que las diferencias en los sistemas nerviosos central y periférico se
Según Schore (1994), las potencialidades que brinda la naturaleza, sólo pueden
neurociencias, concluyen que el cerebro humano ha sido diseñado para ser moldeado por el
ambiente(Thomas, 1997).
Los componentes simpáticos y parasimpáticos del sistema nervioso autónomo así como
los componentes del sistema límbico y los corticales, se organizan pre y post natalmente y
postnatal temprano resulta crítico para el desarrollo del circuito autonómico del sistema
límbico. Durante esta etapa, los eventos ambientales pueden participar dando forma al
Los eventos ambientales que influyen en el desarrollo de los circuitos sistema nervioso
niño en las interacciones con la figura de apego. Estos circuitos se enfatizan en el cerebro
derecho, ya que el sistema límbico derecho, parece estar mejor conectado con los sistemas
51
sistema límbico en desarrollo (Schore, 1994). En cambio, cuando las experiencias tempranas
son adversas, éstas tienen un efecto complejo a largo plazo sobre las sustancias
neuroquímicas relacionadas con la regulación de las emociones (Coplan, 1998). Las historias
ineficientes en la regulación del afecto y el afrontamiento del estrés (Schore, 1997). Este
déficit se expresa en la dificultad para iniciar respuestas neuroquímicas al estrés cuando son
organismo puede utilizar eficazmente los recursos de su ambiente para la satisfacción de sus
necesidades sin poner en riesgo su desarrollo futuro. En cambio, cuando el curso del
factores de estrés. Esta autora considera que cuando los sistemas de alostasis ante estímulos
Integrando estas conceptualizaciones, Schore (2014) sostiene que la salud mental infantil
puede definirse como la capacidad más temprana de utilizar estrategias eficientes y resilientes
para lidiar con el estrés, mientras que la salud mental maladaptativa es un déficit en las
psicopatología. Tanto la salud mental adaptativa, como la maladaptativa son producto de los
procesos de apego (Schore, 2014). Esto concuerda con las formulaciones de Main (1996) de
que las formas inseguras de apego son factores de riesgo primario para el desarrollo de
La maduración del cerebro del bebé depende del ambiente y permite que emerjan
capacidades funcionales más complejas para lidiar con estresores, especialmente aquellos que
de apego seguro entre el infante y su cuidador. El hecho de aprender cómo comunicarse con
la figura de apego es tal vez la tarea más importante de la infancia (H. Papousek, M.
Papousek , 1997).
Durante las primeras semanas de vida, el niño utiliza sus habilidades sensoriales y motoras
en desarrollo para interactuar con el ambiente social. Al finalizar el segundo mes se produce
cambio metabólico rápido en la corteza visual primaria de los niños. De esta manera, se
occipital son modificadas por la experiencia visual (H. Yamada, N. Sadato, Y. Konishi, S.
Cuando se establece entre ellos dos, un lazo los une y esto se transforma en la situación social
más poderosa (j. Allman & Brothers M., 1994). Las interacciones cara a cara, son
activadoras de una alta carga emocional, así como una importante fuente de información
cognitiva y social. Estos episodios de sincronía afectiva constituyen las primeras muestras de
juego social. En esta matriz interactiva, ambas partes coinciden en sus estados y ajustan su
atención, nivel de activación y estimulación a las respuestas del otro. La sincronización con
los estados emocionales del niño, le permite a la madre regular la atención infantil, facilitar
da cuando ambas partes ajustan su atención y estimulación en respuesta a las señales del otro
(R. Feldman, C.W Greenbaum, & N. Yirmiya, 1999). Estos eventos son críticos, ya que
sincronización con el cuidador, facilita el procesamiento de la información por parte del bebé.
Estas interacciones son fundamentales para el desarrollo afectivo saludable del mismo. En
estos estados de sintonía afectiva, madre e hijo recrean un estado psicobiológico similar al de
la otra parte y cada uno siente lo mismo que el otro. Para actuar como un regulador del nivel
de activación del bebé, ella debe ser capaz de regular su propio nivel de activación (Schore,
2001). Las señales faciales recíprocas actúan como un canal abierto de señalización social y
la conducta parental frente a la expresión de los estados internos del niño actúa como
catalizador de un cambio en el mismo. Para que esto ocurra, la madre debe estar
niveles que están por debajo de la consciencia (H.J. Polan, & M.A. Hofer, 1999). Como
reguladora de la conducta infantil, ella corrige los niveles altos de activación del niño y
54
también los niveles altos de estimulación que incrementan la activación del niño. Ella no
sólo regula el tipo sino también la intensidad de información socio-afectiva que recibe su
Nuevamente, la clave está en la capacidad del adulto de observar y modular sus propios
estados internos, especialmente el afecto negativo. Schore (2001) sostiene que existen en
toda díada momentos de falta de sintonía, pero las madres “suficientemente buenas” son
capaces de modular el malestar que su propia falta de sintonía provocó en el niño. El autor
afirma también que el efecto de reexperimentar afecto positivo luego de una experiencia
indicador de salud mental. Una de las funciones esenciales del apego es promover la
Schore (2000) sostiene que el apego, no sólo contribuye a la disminución del malestar,
sino también a una intensificación de los afectos positivos. Las relaciones con el cuidador
primario, no sólo brindan seguridad, además estimulan la curiosidad por la exploración del
En el siguiente apartado, focalizaré sobre el DMM que es el modelo teórico sobre el que
El Modelo Dinámico Maduracional del apego fue desarrollado por Patricia Crittenden en
1992 y es una extensión de la teoría del apego de Bowlby y Ainsworth (Crittenden 2008).
Como tal, enfatiza la importancia de las figuras de apego cuando el niño se siente amenazado,
apego (Bowlby 1973, 1980). Siguiendo a Bowlby, el DMM propone que cuando las figuras
de apego no ayudan a resolver las amenazas serias a las que está expuesto el niño, hay riesgo
evidencia empírica de las formas diferentes en que los individuos se organizan psicológica y
conductualmente para resolver esas amenazas. Estas diferencias se describen en los patrones
estrategias que las que Ainsworth encontró en la infancia (Crittenden 1995). Ella también
(Crittenden 1997)
El DMM considera que hay tres motivaciones biológicas básicas en el ser humano: La
supervivencia física, el encontrar a una pareja que permita la reproducción y el proteger a los
estimulación sensorial en información relevante para el sí mismo con la cual predecir peligros
potenciales, y sobre la base de estas predicciones organizar la conducta. Dos fuentes básicas
memoria, cada uno de los cuáles representa la relación del sí mismo con el contexto, aunque
56
relevante porque brinda información acerca de cuándo podría ocurrir algo peligroso. Esta
conducta del ser humano. La memoria procedural representa lo que el niño de manera
implícita y pre-consciente sabe cómo hacer, basándose en el orden temporal de los eventos
estimulación sensorial que experimenta el bebé desde un principio en el vínculo con sus
cuidadores. La ansiedad está asociada tanto a excesos como carencias en los niveles de
El DMM sostiene que existen dos estados afectivos primarios y opuestos: comodidad y
ansiedad (Crittenden, 2010). El primero refleja un nivel bajo de activación y el segundo una
activación alta. La ansiedad puede ser diferenciada en al menos tres estados motivacionales
más específicos: rabia, que motiva acercamiento con agresión; deseo de apoyo, que motiva
lucha-huída.
57
Los niños de edad pre-escolar son capaces de organizar estrategias efectivas basadas en
resultado indeseable, el niño debe estar preparado para cambiar el despliegue de manera
2010)
aparecen reglas verbalizadas que guían la conducta del niño. La memoria semántica es
otras cosas, información provista por las figuras de apego. Algunos de los conocimientos que
contiene esta memoria reflejan las conclusiones semánticas de otras personas y contienen
información acerca de quién es uno mismo, qué debe hacer, y qué consecuencias tiene ser o
58
comportarse de una determinada manera. Estas reglas semánticas que definen la relación del
sí mismo con la realidad pueden ser conocidas explícitamente, pero más a menudo funcionan
comunicación verbal. Estas formas incluyen el lenguaje evocador, aquél que se transmite
tanto con el tono de voz, como con palabras de relevancia emocional utilizadas por ambos,
padres o niños. Los sonidos evocadores no verbales incluyen el canto, los suspiros, el llanto,
etc.
errores, pero cuando son usados en conjunto, pueden producir expectativas relativamente
Los niños tipo B, relacionan la figura de apego al incremento del bienestar, confían en las
demás personas y son capaces de expresar abierta y adecuadamente sus necesidades. Cuando
éstas están satisfechas, ellos pueden explorar el mundo, descansar, etc. El niño B1-B2 es un
niño más bien tímido, el B3 es el más equilibrado, y el B4-B5 es un niño que puede
reaccionar con enojo o mostrar algún berrinche, por eso Crittenden (2004) considera que este
Basados en su experiencia con los cuidadores, que han sido consistentemente rechazantes
información cognitiva, ellos son individuos que utilizan una estrategia evitativa (A). Dentro
de esta categoría Crittenden incluye a los niños inhibidos, tipo A1-A2, quienes inhiben la
expresión de afectos negativos tales como rabia o tristeza y a los niños A+ o pre
59
compulsivos, quienes además de la inhibición despliegan una falsa alegría o euforia. Este
mismo.
Por último, algunos niños enfatizan el poder de los sentimientos para guiar la conducta,
en términos de apego; estos individuos utilizan una estrategia coercitiva (C). La organización
disminución de otros que son sentidos pero no desplegados y el fracaso para aprender a partir
vulnerable y dependiente. Los niños C+ intensifican las conductas que presentan los niños C1
preescolar.
Los individuos con un apego seguro son los que utilizan de manera balanceada ambas
fuentes de información. Los individuos tipo A/C alternan el uso de estrategias A y C. Estas
personas están limitadas por ambos tipos de distorsiones. A pesar de sus evidentes
desventajas, esta estrategia calza bien con figuras de apego que son peligrosas de manera
cambiante como figuras con trastorno bipolar, adictos, personas abusivas y negligentes. De
este modo, existen dos fuentes de información que permiten cuatro tipo principales de apego
(Crittenden, 2004)
60
Esquema 1
Patricia Crittenden (2010) sostiene que todos los bebés humanos están preparados para
buscar y responder al comportamiento interactivo de los adultos, pero no todos los adultos
están preparados para responder sensiblemente a las necesidades de los niños. Ellos difieren
que los niños sean activos, mientras que otras prefieren que observen y sigan las directivas
del cuidador.
la interacción madre-hijo derivado de la teoría del apego llamado CARE-Index. (2010). Este
instrumento puede utilizarse con niños que tienen entre 0-15 meses.
únicas del infante. Además, los adultos sensibles estimulan al niño para obtener su atención,
pequeños muy estimulados para evitar perder su atención. Ninguna de estas conductas es
apropiada por sí misma, sino que el comportamiento del adulto debe responder
La madre sensible:
La madre sensible es aquélla que está atenta a las señales del bebé y responde
interacciones cara a cara puede exagerar lentamente sus expresiones faciales normales si el
bebé está alerta, cambiar su voz para estimularlo , etc. Su expresión vocal es cálida, lenta,
apacible y rítmica, acorde a la edad del niño. Ej. Una voz más alta que la normal con bebés
alerta, una voz calma con bebés apenados o una voz con sorpresas rítmicas con bebés
juguetones. En las interacciones se observa al bebé cómodo y con acceso físico a la madre.
Hay calidez vocal, visual y cenestésica, caricias suaves, murmullos y sonrisas compartidas.
Esta madre es capaz de orientar su actividad en base a las señales del infante en un claro
intento de crear un diálogo. En el juego ella refuerza el comportamiento positivo del niño y
posible de ser realizada por él y agradable en el modo en que es presentada. Este tipo de
La madre controladora:
Su expresión facial es incongruente con el estado emocional del niño, suele mostrar una
sonrisa permanente, generalmente mostrando los dientes. En ocasiones ríe cuando el niño se
llanto o expresión de necesidad del bebé. Puede exhibir una dulzura o sonrisa exagerada al
hablar, también puede mostrarse abiertamente hostil en la interacción (Díada de alto riesgo).
63
Lo que caracteriza a esta madre es el hecho de ser intrusiva, no respetar el espacio físico
del infante. Se mueve dentro del espacio del niño, manipula su cuerpo contra su voluntad o
con el estado emocional del niño. Ella puede presentar una actitud abiertamente hostil, con
infantiles cuando éstas indican que el niño prefiere otro juguete o actividad. Sus acciones
parecen depender más de ella misma que de cualquier señal infantil y refuerza las conductas
negativas del niño, puesto que generalmente responde frente a la intensificación del afecto,
Cuando están jugando, la actividad que le presenta al niño es avanzada, difícil o compleja
forma en que debe usarse, sin que el infante pueda explorarlo. Asimismo, ofrece varias
La madre no responsiva:
En la interacción con el niño se distrae, raramente chequea su cara y si hay otros adultos
presentes, está más atenta a ellos que al propio bebé. Su voz es plana, sin expresión, el
volumen de su voz es bajo y su discurso lento o susurrado y suele sostener por detrás al niño
sin poder ver su rostro. Cuando el niño llora o se aferra a ella lo aleja, favoreciendo la
La madre no responsiva no se involucra activamente en el juego del niño por lo que suele
haber pausas largas entre las instancias del mismo. Ella puede parecer mantener su atención
constante, pero hay poco reforzamiento positivo en la interacción con el niño. Este juega
sin que el adulto esté conectado o hay juego paralelo. Las actividades elegidas son
Los patrones de apego que distingue el DMM en la infancia son los siguientes:
Patrón Evitativo o A:
Estos niños tienen padres que son consistentemente no responsivos o rechazantes frente a
esta manera que su despliegue de afecto negativo no sirve o aleja a sus figuras de apego.
Como estrategia, comienzan a inhibirlo y a mostrar las conductas que “esperan” los
cuidadores.
Entre los indicadores conductuales que presentan los niños con un patrón de apego A se
sostener manos u objetos frente al rostro cuando se está frente al adulto con la finalidad de
ocultar sus expresiones faciales o inhibir el despliegue de afecto negativo frente a éste. Sus
ojos están bien abiertos y se pueden observar cambios faciales al mirar lejos, mayormente
exhibición de conductas felices y brillantes como cantar y bailar que aparecen de golpe y no
En estos niños puede haber un excesivo nivel de activación. Otros pueden presentar
si caen lo hacen en bloque, sus hombros están levantados y sus puños apretados. Los niños
intereses del adulto, deferencia hacia el adulto en la elección de la actividad o juegos, falta
Patrón Seguro o B:
Estos niños tienen padres sensibles que saben cómo calmar sus necesidades, por lo que
Son niños que pueden alejarse físicamente de sus cuidadores, explorar, jugar con otros niños
incertidumbre. Estos niños son curiosos y presentan un gran interés por explorar el
ambiente, disfrutan del juego y del contacto con la naturaleza. En cuanto a sus expresiones
faciales, se observan sonrisas que se desarrollan lentamente, son producto del placer en la
compartido. Su tono de voz es relajado, no plano ni constreñido con suaves variaciones que
66
se ajustan a la actividad y al tono de voz del adulto. Su tono muscular es relajado pero no
realizando.
Patrón coercitivo o C:
decir, en ocasiones consuelan y alivian al niño y en ocasiones no. Como consecuencia de ello,
estos niños no confían en que expresar sus necesidades traerá aparejado el alivio de las
observa un alto nivel de activación, llanto, rabietas, sonidos guturales, miradas amenazantes,
evitación activa de la mirada, sonrisa dientuda o dientes desnudos, ojos penetrantes, ceño
ansiosos o tímidos.
Al finalizar el segundo año de vida, los niños B han aprendido el valor predictivo y
Los niños A han aprendido a organizar su conducta en base a la cognición, pero han
dejado de lado el afecto. Ellos saben cómo evitar consecuencias punitivas, pero no cómo
suscitar el afecto que desean. Los niños C han sido reforzados por su conducta afectiva, pero
Hacia el final del segundo año de vida, emergen de nuevas capacidades como el habla, la
disimular afectos negativos y para simular estados afectivos que el niño no tiene.
preescolar. Los niños serán capaces de inhibir su conducta, mostrar un falso afecto,
apego como lo es en la primera infancia. La conducta de los niños de edad pre-escolar debe
ser considerada en términos de su funcionalidad para cada niño. Es decir, que la estrategia
interpersonales, así como sus precursores y consecuencias, es esencial para realizar estas
68
conductas despliega el niño, en qué secuencia de interacción, cuán a menudo son utilizadas y
qué tan intensamente son desplegadas. El foco de atención es cómo las conductas del niño
• Una estrategia autoprotectora que le sirve al niño para volver al adulto “cuidador”. Es
• El patrón de una relación específica. Según la forma en que se relacionó con sus
vida.
construye una imagen mental de “quién es él”, cómo es su relación con los demás,
qué cosas debe hacer y qué cosas evitar para mantener a las figuras significativas
particularmente problemas en relación a la seguridad y el apoyo. Para los niños con un apego
Los niños que usan la estrategia evitativa (A) minimizan la apariencia e importancia del
Los niños que utilizan la estrategia coercitiva (C) exageran la evidencia sobre la existencia
coerción se convierte en un modo poderoso de influir sobre los otros y es usada por niños y
de los niños con una estrategia A y C cuanto más alta es la numeración, más grave es la
apego constituyen todo un espectro que va desde una estrategia más moderada hasta una
Cuanto más extrema sea la estrategia de un niño, mayor es la cantidad de información que
está siendo distorsionada. El hecho de que esa información esté ausente permite al niño
organizar una estrategia más efectiva que su inclusión y es por lo que se excluye.
están establecidas hace tiempo. Los niños preescolares, cuyas habilidades cognitivas y
interactuar con ellas. A esta edad el niño está en condiciones de tolerar sin mayor ansiedad,
separaciones más largas que los infantes y ya no necesita tanto el contacto físico con sus
peligro inminente.
70
Los cambios en los patrones de búsqueda de proximidad son particularmente claros entre
los preescolares con un patrón de apego A. Estos niños en la primera infancia evitan el
contacto físico con el cuidador y envían la señal de que no desean el contacto con él. Esto es
a veces percibido por el cuidador como un desaire y a menudo genera en él bronca o hiere sus
vuelve más consciente de este resultado y busca formas más sutiles de distanciamiento. De
esta manera, la distancia va dejando de ser física para ser psicológica. De este modo, los
preescolares evitantes ajustan su conducta para tolerar mayor proximidad física mientras que
ejemplo estar absorto en un plan de juego o bloquear la mirada sosteniendo un juguete con
una sonrisa brillante. Los niños tipo A pueden manejar una cercanía física considerable si
hay una actividad u objeto que medie entre ellos y su figura de apego. Los niños con un
patrón de apego A también pueden buscar la cercanía con otros adultos, incluso
miedo y deseo de apoyo) alternando entre el deseo de apoyo y la rabia. En los años
con súplicas inmaduras (deseo de apoyo) y tímida vulnerabilidad (miedo). Esto puede incluir
el uso de alguna conducta evitativa para “castigar” al cuidador. Siendo consciente de las
consecuencias de sus conductas, ellos transmiten su rabia a los otros mediante la exhibición
Esquema 2
Integración de información
Verdadera (Tipo B)
Cognición Afecto Negativo
Verdadera Verdadero
Cómodo
Reservado Reactivo
Inhibido/ Intimidante
Socialización / Cautivador
Superficial
Afecto
Cognición
Cuidador Compulsivo/ Agresivo/
(Tipo C)
(Tipo A) Complaciente Vulnerabilidad
compulsivo fingida
(Crittenden 2001)
72
Cuando hablamos de patrón de apego, hacemos referencia a una serie de conductas que se
Estos niños usan una estrategia de expresión directa de sus emociones y deseos y son
capaces de negociar sus planes y diferencias con sus figuras de apego. Ellos tienen también
la capacidad para reconocer que su propia figura de apego puede tener planes o necesidades
diferentes pero que no serán abandonados cuando los cuidadores atiendan a estas otras
preocupaciones.
Los niños tipo B comparten la responsabilidad de regular sus estados afectivos. Ellos
producir una separación (por ej. para ir a jugar) y expresan abiertamente cualquier
sentimiento de ansiedad y/o rabia pero también ejercen control sobre su propia conducta, de
modo que estos afectos son expresados pero sin abrumarlos. Ellos también pueden usar la
73
ayuda de otros adultos cuando sus padres no están presentes para calmar sus sentimientos y
obtener información.
Las figuras de apego de estos niños están típicamente interesadas en las actividades de los
Indicadores conductuales:
Cuando la díada interactúa se observa que hay afecto positivo compartido, contacto
En cuanto a las actividades planteadas por el adulto, éstas son acordes a la edad del niño y
para responder antes de volver a estimular. El niño disfruta de explorar los juguetes y se
adulto en el mismo. La comunicación entre ellos es clara y hay negociación respecto a los
planes y sentimientos
Subcategorías:
74
En primer lugar, Crittenden menciona a los niños B1-B2, a los que llama reservados.
Estos niños tienden a ser verbalmente directos y claros y a tomar la iniciativa en involucrar a
proximidad cercana con ellos. Cuando se reúnen con su figura de apego después de una
separación, pueden parecer algo inhibidos pero buscan apoyo verbal y proximidad con la
figura de apego.
En segundo lugar, la autora describe a los niños Cómodos (B3). Estos niños son capaces
de disfrutar plenamente del vínculo y el juego con sus cuidadores. Ellos saben que el adulto
tiene intereses que van más allá de él mismo y pueden negociar planes e intenciones con
ellos.
En último lugar, dentro del apego seguro, ella incluye los Niños Reactivos (B4). Estos
pequeños tienden a necesitar más reafirmación que los niños clasificados como B3.
Presentan sus sentimientos abiertamente y necesitan más ayuda con la regulación del afecto
que los otros niños B. Sin embargo, confían en la disponibilidad del adulto para ayudarlos.
Conductualmente, buscan proximidad física con sus cuidadores y si estos se van es probable
que lloren. A diferencia de los niños coercitivos, los niños B4 buscan una solución a sus
Como ya se mencionó, estos niños han aprendido a confiar en las cogniciones pero a
inhibir el despliegue de afecto negativo, ya que sus figuras de apego reaccionan con rechazo
Los que utilizan una estrategia más severa, además de la inhibición, muestran un falso
afecto positivo (conducta alegre y brillante como bailar, cantar, o reír), para activar o alegrar
a sus padres. Son niños que tienden a mostrar lo que sus padres desean y esperan de ellos.
Los niños con un patrón de apego A se sienten cómodos con extraños, pueden iniciar una
problemas. Cuando se sienten mal o no pueden resolver algo tienden a “distraer” a la otra
persona y solucionar sus problemas ellos mismos. Este patrón de apego se genera en
familias en las que por alguna razón, uno o ambos cuidadores están emocionalmente
hermano con una discapacidad o perdieron alguno de sus padres. Un apego evitativo también
es frecuente en aquellos niños cuyos padres se han separado en malos términos o en los casos
en que uno de los progenitores quedó emocionalmente muy dañado después de la separación
y utiliza a su hijo como sostén emocional. En todos los casos mencionados, se produce una
inversión de roles y el niño se vuelve cuidador del adulto, ya que encuentra que esta es la
En la edad pre-escolar, existen cuatro subpatrones de apego tipo A. Las figuras de apego
del primer grupo (A1-A2) son protectoras, pero no especialmente confortantes. En particular,
no les gusta el afecto negativo innecesario. Es decir, cuando el afecto negativo es usado por
los niños para señalar una necesidad real de protección, estas figuras de apego responden
protegiendo, con poco o nada de rabia y probablemente con algo de apoyo. En cambio, las
figuras de apego del segundo grupo (A3- A4) no son especialmente sustentadores y
retiro del amor como castigo. Esto es, usan el afecto y el apoyo contingentemente en vez de
76
severamente al niño, incluso como para dañarlo o son tan alejados y desatentos que lo
descuidan. Estas condiciones elicitan patrones de estrategia que difieren muy poco por parte
la posibilidad de peligro.
Los niños con apego tipo A organizan su conducta para mantener acceso a las figuras de
estrategia podría ser descrita como “Cerca pero no demasiado cerca” (Crittenden, 2004).
Estos pequeños monitorean la conducta y el afecto de sus figuras de apego para inferir sus
problemas de la relación y centrarse en tópicos más neutrales como los juguetes y las
actividades.
Los niños A1-A2 inhiben hacer las cosas equivocadas desde la perspectiva de otras
personas mientras que los A3-A4 además de inhibir hacer las cosas “equivocadas”, exhiben la
Patrones conductuales:
Crittenden (2004) sostiene que los niños que comparten un patrón de apego despliegan
una conducta similar. Es decir, que existe un número limitado de patrones conductuales y
Los niños tipo A buscan manejar sus sentimientos de ansiedad (rabia, miedo, y deseo de
apoyo) hacia sus figuras de apego sin exponerse aún más al rechazo.
77
Subpatrones:
Como se mencionó con anterioridad, dentro de este patrón de apego se observan distintos
En primer lugar, los niños tipo A1-A2 Crittenden se refiere a ellos como niños defendidos.
Estos son pequeños cuyos padres rechazan el afecto negativo, por lo que ellos utilizan la
estrategia de inhibir la evidencia de deseo de contacto cercano con sus figuras de apego. Esto
implica un cuidadoso balance entre acercamiento y evitación por parte del niño, pero no la
ausencia total de afecto, generalmente solo el afecto negativo es inhibido. Sin embargo, se
presume que algún afecto será falso o estará fuera de lugar. Por ej. Agresión
figura de apego está demasiado cerca o demasiado distante; la alegría aparece o desaparece
La diferencia entre el niño tipo A1 y el tipo A2 radica principalmente en que el niño tipo
A2 suele ser más complaciente y deferente hacia la figura de apego y el observador aunque
esto solo ocurre a nivel superficial, ya que al igual que el niño A1 evita la intimidad.
Dentro de los subpatrones compulsivos, se encuentra el niño con un patrón de apego tipo
A3, el Cuidador Compulsivo: Estos pequeños tienen figuras de apego que se comportan de
Para hacerlo, desarrollan un patrón de conducta de cuidador. (Bowlby 1980, Main y Cassidi,
1988). Esta conducta puede abarcar desde realizar intentos por alegrar a la figura de apego,
78
miedo y deseo de apoyo) asociada con no tener una figura de apego sensiblemente
responsiva. Al igual que en el caso del apego de tipo A1-A2, la estrategia es la de mantener
cuarto grupo de niños, aquellos cuyas figuras de apego se comportan de manera hostil, se
defienden de la rabia y el rechazo por parte de sus cuidadores siendo complacientes. Estos
demandas por parte de la figura de apego. Son niños que se anticipan a las expectativas y
deseos de los demás, por lo que sus cuidadores raramente parecen demandantes o
inhabilidad para comprometerse en el juego productivo son señales parciales de este patrón.
Al igual que los niños A3, su atención se encuentra centrada en la figura de apego.
incompletos de conductas (Sonrisas con ojos tristes, risas sin sonido, boca abierta sin emitir
palabra), tono de voz constreñido, evasión pero no evitación activa del contacto ocular,
excesiva vigilancia: alerta visual y auditiva sin contacto ocular o monitoreo periférico de la
figura de apego. Estos niños suelen desplegar un afecto positivo brillante combinado con
menos afecto positivo por parte del adulto. Suelen presentar retrasos temporales en la
expresión de placer (sonrisas y risas tardías), además, el niño muestra incomodidad ante el
acercamiento parental. Sus expresiones faciales pueden ser vacías, sin foco o vagas cuando
79
Al igual que los infantes evitativos, los preescolares buscan regular sus emociones casi
completamente por sus propios medios. La experiencia les ha demostrado que sus figuras de
apego no lo ayudarán a resolver los sentimientos incómodos de ansiedad y rabia y que los
despliegues de tales sentimientos solo lo llevarán a una exacerbación de los mismos (Ekman
1992). A menudo ellos logran la inhibición de los afectos negativos centrando su atención
genuino cuando sus figuras de apego no están presentes y falso afecto positivo cuando ellas
están.
A veces, los niños tipo A pueden jugar solos de manera bastante productiva y parecen
por estar solos ni organizan su juego para incluír a la desaparecida figura de apego. Los niños
tipo A que no están seguros, sienten pánico y se estresan bastante aunque no despliegan esas
Despliegue de afecto:
Tal como se describió con anterioridad, los niños tipo A intentan inhibir la expresión de su
afecto negativo pero a menudo muestran un falso afecto positivo. En estos casos, el
despliegue de afecto positivo es incompleto (Una sonrisa sin ojos sonrientes) o un poco
distorsionado (Una sonrisa torcida o media sonrisa). En ocasiones, estos niños utilizan
activación, el discurso del niño es enteramente claro. Otras veces, las señales no verbales son
poco claras. Obviamente, la ambigüedad es utilizada por el niño para esconder a su figura de
Algunos niños tipo A inhiben la rabia, mientras que otros la despliegan hacia los objetos.
El juego:
Los niños tipo A, a menudo utilizan los juguetes como una distracción, ya que dirigir
hacia ellos su atención durante períodos de estrés les permite regular sus sentimientos y
simbólica e interactiva que posee el juego del niño tipo B (Crittenden, 2004)
Figuras de apego:
Las figuras de apego de los niños tipo A, tienden a ser rechazantes de la conducta de
apego innecesaria, especialmente si el niño suplica intimidad. Esto no quiere decir que son
rechazantes todo el tiempo, de hecho, ellos pueden estimular a la distancia los tipos de juego
Algunas figuras de apego exhiben un falso afecto brillante que está desincronizado con el
Los padres de niños que tienen una estrategia compulsiva tienden a demandar desempeño
para exhibir afecto positivo y rechazar a sus hijos cuando estos no despliegan la conducta
esperada. (Niños A4). Otras figuras de apego de niños tipo A (A3) son no responsivas y
81
retiradas afectivamente. Estos cuidadores no logran ayudar a sus hijos a resolver desafíos y
hacia su figura de apego. Otros observadores, aceptan la conducta superficial y presumen que
Los niños tipo C exhiben un afecto negativo exagerado y despliegan dos paquetes de
sus cuidadores. Estos pequeños, sondean el estado afectivo de los padres y luego deciden que
comportamiento desplegar. En las díadas tipo C existe una lucha subyacente que se puede
observar en la interacción.
Las figuras de apego de los niños C despliegan culpa y preocupación frente a sus hijos.
La culpa extrema en una figura de apego puede resultar en que el niño se convierta en
amenazantemente agresivo. En otras ocasiones, las figuras de apego muestran rabia frente a
desesperanzadas de cuidado.
Algunos niños C (C1-C2) despliegan estos comportamientos frente a sus figuras de apego,
comprometen. Para otros niños tipo C (C3-C4) los problemas en la relación de apego
desenvuelven.
Los niños tipo C usan una estrategia de mantener tanta disponibilidad de la figura de
apego como sea posible, para lograr esto, limitan substancialmente la atención que le
conceden a otras actividades como la exploración y la afiliación con pares. Estos pequeños
eligen que aspecto de la realidad aceptar y disputan con otras personas si su realidad personal
o sumisa para mantener a la figura de apego incapaz de predecir cómo se sentirá el niño o
Los niños tipo C destacan y exageran los problemas en la relación de manera que no le
Patrones de conducta:
conseguir que sus cuidadores hagan lo que ellos desean. Ellos despliegan su resistencia
agresiva para forzar a sus padres a obedecerlos y la pasividad y desamparo para incitarlos a
Cuando se encuentran sin sus padres, muchos niños tipo C exploran más vigorosamente y
son capaces de jugar productivamente. Cuando están juntos, sus figuras de apego están
muy activada por lo que el juego y la exploración son pobres. Otro grupo de niños tipo C
están muy preocupados por el regreso de sus padres. Algunos se muestran asustados y otros
enojados pero siempre con un nivel de activación muy alta y son incapaces de atender a nada
más. Estos niños suspenden todas las actividades hasta que sus padres regresan. Crittenden
(2004) sostiene que las figuras de apego de estos niños son bastante preocupadas de sí
mismas e inefectivas, muchas están asustadas, deprimidas y/o son abusadas por sus parejas.
En casos extremos, la conducta desarmante toma la forma de súplica. Esto ocurre cuando
el niño siente que imperiosamente que debe conseguir el apoyo de sus padres que se
muestran impenetrables a las súplicas menos intensas o despliegues de rabia. Las súplicas
pueden alternarse con rabietas y pueden ser pagadas con signos de depresión.
Los niños tipo C no pueden regular por sí mismos sus estados afectivos internos, necesitan
Los que tienen una estrategia amenazante (aquellos que en el esquema de Crittenden tienen
mientras que los niños desarmantes (C2 y C4) a menudo intensifican su adorabilidad a la vez
coordinadas basándose en la lectura del estado afectivo de las figuras de apego. Si estas se
84
contrario, si los cuidadores parecen estar hartos, los niños C despliegan la conducta
Exploración y afiliación:
Los niños tipo C tienden a estar preocupados por sus figuras de apego lo cual puede
Algunos niños coercitivos tienden a estar muy activos y son incapaces de centrarse en una
A diferencia de los niños tipo B, los coercitivos no suelen ser recíprocos en el vínculo. Otros
En la situación extraña, muchos niños tipo C tienen dificultades para jugar cuando se
encuentran solos, pero pueden jugar de manera más atenta y madura con la extraña. En
general, los niños tipo C1 y C2 usan a la extraña para jugar mientras que los C3 y C4
activamente la excluyen o ignoran, demostrando que para ellos solo la relación con sus
cuidadores es importante.
Las figuras de apego de niños tipo C típicamente los adulan y amenazan. Algunos incluso
los engañan o sobornan para lograr su colaboración. Esta conducta de utilizar la superioridad
cognitiva para burlar al niño es frecuente en los padres de niños tipo C y Crittenden la llama
Estos cuidadores muchas veces ceden poder al niño y sienten culpa cuando este no se
encuentra complacido. Esto crea una inversión de roles en la relación entre el niño y el
progenitor.
Los observadores de niños tipo C a menudo se sienten irritados con el niño y su figura de
observador, pero estos usualmente desaparecen frente a la resoluta falta de voluntad del niño
para hacer algo por sí mismo. La rabia y la compasión son posibles respuestas afectivas para
Subcategorías:
enumera.
La primera es C1, el niño amenazante: Estos pequeños utilizan la conducta resistente para
obtener la atención de sus padres, intentando centrarla todo el tiempo sobre ellos. Esto ocurre
especialmente si estos intentan conversar con otras personas o realizar alguna actividad que
no tiene que ver con ellos. Los niños C1 alternan la rabia y las quejas con dulzura y
En segundo lugar, ella menciona al subpatrón C2, el niño desarmante: Estos niños utilizan
complacientes con sus deseos. Dan muestras de inmadurez para elicitar cuidado más a
timidez y dulzura, con competitividad, deseos de atención y rabia. Al igual que los niños C1,
suelen ser más productivos en sus juegos cuando sus padres no están presentes.
Generalmente, estos pequeños esperan que sus padres resuelvan sus problemas por ellos.
En tercer lugar, Crittenden coloca al subpatrón C3, el niño agresivo: Las figuras de apego
de estos niños pueden estar deprimidas, crónicamente enojadas o ser imprevisibles, pero a
diferencia de las figuras de apego de los niños tipo A, estos cuidadores parecen depender
abiertamente del afecto y atención de sus hijos. El niño capitaliza esto siendo abiertamente
agresivo cuando está molesto o frustrado. El niño C3 parece estar al borde de un estado
enfocado y su resolución parece igualmente inaccesible. Suele ser abierto en cuanto a sus
sensación de que el niño está siempre enojado, frecuentemente es abiertamente agresivo con
Por último, ella describe el subpatrón C4, el niño con desesperanza fingida: Estos
Exageran las señales de desesperanza y evitan hacer cualquier cosa por sí mismos. Su timidez
y pasividad son extremas, además de indicar su necesidad de apoyo, le sirven para desarmar
la rabia del adulto. Ellos se aseguran de que su figura de apego esté consciente de su
situación. De no ocurrir esto, ellos intensifican su señal de desesperanza hasta que su figura
de apego responda. Estos pequeños abiertamente expresan las señales de estrés, pero incluso
A menudo sus figuras de apego se encuentran complacidas ante le evidencia de que su hijo
los necesita tanto, pero no satisfacen o satisfacen poco esta necesidad. Estos cuidadores
suelen ser sobreprotectores e interfieren con la capacidad del niño para resolver sus
87
problemas y confiar en sus sensaciones. Crittenden sostiene que estos niños no perciben el
temeroso.
utilizan como estrategia que demanda “rescate” por parte de la figura de apego. Evidencia de
esto, es su mayor competencia cuando no hay nadie a quién coaccionar. A diferencia de los
niños C2, los niños C4 tienen un humor temeroso que no se alivia a pesar de los esfuerzos de
ennumera: miradas de lado, esquivas, con ojos tristes, expresión facial de timidez o
vergüenza, voz infantil elevada, mostrar el abdomen, pararse como si tuviera el tobillo
quebrado y manos suplicantes como en oración. Cuando esta conducta es más intensa, el
Entre los indicadores conductuales de rabia la autora menciona que en relación a las
expresiones faciales se observa la barbilla empujada hacia adelante, cara de enojo con los
labios curvados hacia abajo, dientes al descubierto, lengua puntiaguda empujada hacia afuera
refiere manos empuñadas, puño levantado o mano que golpea e intrusiones en el espacio de
otra persona. Estos niños no respetan el espacio físico de los demás, interrumpen
En síntesis:
Las figuras de apego de los niños con un patrón de apego tipo B Son consistentes y
cognitiva. El niño con patrón de apego tipo B es un niño típicamente colaborador, es capaz
de usar información cognitiva y emocional, puede negociar sus planes e intenciones con sus
figuras de apego y es capaz de recurrir a ellas cuando lo necesita. El resto del tiempo juega
y explora el ambiente.
El niño con un patrón de apego B1-2 puede parecer algo inhibido pero recurre a la figura
de apego cuando lo necesita. El niño con un patrón de apego B3 disfruta plenamente del
vínculo. El niño con un patrón de apego de tipo B4 expresa abiertamente sus emociones,
pero necesita más ayuda que otros niños B para autorregularse. Aun así confía en la
Las figuras de apego de los niños con un patrón de apego tipo A1-A2 son protectoras
pero no cálidas, rechazan el afecto negativo innecesario, pero lo permiten cuando el niño
se lastima o la tristeza es por una causa justificada. Ellos responden con algo de apoyo frente
a una necesidad real . Son cuidadores que valoran el logro y el rendimiento. Las figuras de
apego de los niños A2 suelen desplegar falso afecto brillante desincronizado con el de su
hijo. A diferencia de éstos, las figuras de apego de los niños con un patrón de apego A3 y A4
cuidador del niño con un patrón de apego tipo A3 es un padre retirado y no responsivo, suele
ser una persona que está deprimida, enferma, en duelo o con algún trastorno psiquiátrico. En
cambio, la figura de apego del niño con un patrón A4- es hostil o no responsivo, usa el amor
89
El niño tipo A1-A2 inhibe hacer las cosas “equivocadas” y puede mostrar una alegría
falsificada en ocasiones. En cambio, el niño A3-A4 además de inhibir hacer las cosas
equivocadas, exhibe la conducta “correcta” desde la perspectiva del otro. Se anticipa a las
expectativas del otro. En lugar de explorar y jugar está todo el tiempo atento a las
El niño con un patrón de apego A3 “cuida” de sus padres. Y el niño con un patrón de
Las figuras de apego de los niños con un patrón de patrón de apego tipo C típicamente son
inconsistentes, utilizan el engaño y la cognición falsa y ceden poder al niño sintiendo culpa
Cuando la estrategia es severa, tipo C3/C4 la figura de apego actúa como si dependiera
del afecto y atención de su hijo. El niño capitaliza esto mostrándose abiertamente agresivo
cuando está frustrado y encantadoramente cálido cuando intenta imponer algo a su figura de
apego. Estos cuidadores entablan una lucha con el niño tratando de mostrar autoridad delante
de otros.
Los niños con un patrón de apego tipo C1-C2 son cooperadores bajo condiciones no
Es ruidoso y desordenado.
En los niños con un patrón de apego tipo C3-C4 los problemas de apego prevalecen en
Los estudios sobre apego y problemas de conducta, muestran que el apego seguro actuaría
cols, 1990).
Estos autores sostienen que los niños con un trastorno negativista desafiante presentan de
desafiante en niños en edad escolar encontrando cuatro dimensiones que predicen, según su
predictores de riesgo. Cuando un niño presenta al menos dos o más de estos factores de
En cuanto a las prácticas parentales, ante todo serían la ambigüedad y la permisividad, los
un tipo punitivo de interacción entre padres e hijos, las relaciones poco afectivas o calurosas
91
El modelo dinámico maduracional del apego, integra los aportes de los distintos teóricos
del apego y se focaliza en la finalidad de la conducta, es decir, ¿“Para qué” el niño hace lo
que hace?, ¿Qué pretende generar en su cuidador? Este es un aporte que Crittenden toma de
Mary Ainsworth. Asimismo, toma de Bowlby la importancia del vínculo de apego para la
supervivencia física y el desarrollo emocional del niño y los aportes de las últimas
Apartado empírico
93
METODOLOGÍA
situación extraña adaptada por Patricia Crittenden para Preescolares: Pre-School Assessment
modelo dinámico maduracional del apego (1992) y observar las conductas de la díada,
Diseño:
por ser intencional. El alcance del estudio fue descriptivo y transversal. (Roberto Hernández
trabajo. En esta situación se incluyen los estudios en los que existe modelaje teórico de los
sistemática es la que aplica al tema y problema de tesis planteado (López Alonso, 2006)
Población y muestra:
Para llevar a cabo este estudio comparativo se evaluaron 40 díadas. El grupo experimental
estaba formado por 20 niños de 5 años de edad que tenían un diagnóstico de TND y sus
madres, y el grupo control por 20 niños de 5 años de edad con un patrón de apego seguro y
sus madres. El muestreo fue no probabilístico ya que los sujetos con TND fueron
94
privados.
Procedimientos:
Con el fin de contar con un registro de las conductas realizadas por cada díada, se
particular en el que se construyó una cámara Gesell y se instaló una filmadora inalámbrica
marca P2P IP Camera para poder monitorear de cerca las expresiones faciales, posturas y la
comunicación, etc.
parental con el fin de explorar su estado de salud y se registró la historia de los aspectos
expresión de los afectos, la capacidad de regular los mismos y las prácticas disciplinarias.
95
informado
en el hogar
significativos salud de la
madre en el el embarazo y
embarazo y embarazo y
vida niño
padres
niño
niño en el vínculo
la madre afectos
adecuada
de conducta PAA
Criterios de inclusión:
Criterios de exclusión:
• Niños que presentan comorbilidad con trastorno por déficit de atención con
hiperactividad
Criterios de inclusión:
Criterios de exclusión:
• Niños que presentan comorbilidad con trastorno por déficit de atención con
hiperactividad
Instrumentos:
Para evaluar los niños y sus madres se utilizó la evaluación pre-school assessment of
codificador asignar una estrategia autoprotectora a un niño en relación con una figura de
99
Por otro lado, se construyó un cuestionario de estilo parental basado en la teoría del
preguntas con dos opciones de respuesta si- no para cada una de ellas. En la construcción
del mismo se tuvieron en cuenta las siguientes variables: composición del grupo familiar,
estado de salud de la madre durante el embarazo, estado de salud de la madre en los primeros
meses de vida del niño, estado de salud de la madre y del padre en la actualidad, presencia de
padre en la actualidad, presencia de problemas familiares que obligaron a que el niño quedara
a cargo de otras personas en los primeros 12 meses de vida, presencia de dificultades para
meses de vida, fortalecimiento del vínculo entre ambos padres luego del nacimiento del niño,
presencia de cansancio o falta de energía cuando la madre está a cargo del niño, posibilidad
de la madre de calmar los estados de tristeza, enojo y miedo en el niño, capacidad de la madre
de autorregularse frente a los estados de tristeza y enojo del niño y al despliegue de mala
conducta, utilización de tablets, computadoras o celulares por parte del niño cuando la madre
no puede ocuparse de él, permisividad en la madre, capacidad para poner límites de manera
transmitir al niño, mantenimiento de las penitencias impuestas por ambos padres, satisfacción
en la madre por el vínculo que tiene con el hijo, presencia de culpa o tristeza en la madre por
no poder satisfacer al niño o por retarlo tanto, dedicación de al menos dos horas de atención
Prueba piloto:
Con el propósito de poner a prueba las expresiones idiomáticas del cuestionario generado,
se realizó una prueba piloto del instrumento confeccionado en el que se aplicó el cuestionario
para cada uno de los ítems relevados, tanto su valor absoluto como el porcentaje
Resultados globales
Presentación de datos:
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
Vive con No 7 3 10
ambos padres 35,0% 15,0% 25,0%
Si 13 17 30
65,0% 85,0% 75,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20
Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
Vive sólo No 13 17 30
con la 65,0% 85,0% 75,0%
madre Si 7 3 10
35,0% 15,0% 25,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20
Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
Tiene No 8 8 16
hermanos 40,0% 40,0% 40,0%
Si 12 12 24
60,0% 60,0% 60,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
12
Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
10
8
Recuento
0
No Si
Tiene hermanos
104
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
Vive con uno No 18 20 38
o más 90,0% 100,0% 95,0%
abuelos Si 2 0 2
10,0% ,0% 5,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20
Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
Uno o ambos No 8 8 16
padres 40,0% 40,0% 40,0%
profesionales Si 12 12 24
60,0% 60,0% 60,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
12
Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
10
8
Recuento
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
Más de 4 hs diarias a No 7 8 15
cargo de otras 35,0% 40,0% 37,5%
personas Si 13 12 25
65,0% 60,0% 62,5%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
12,5
10,0
Recuento
7,5
5,0
2,5
0,0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre presentó No 17 20 37
complicaciones de 85,0% 100,0% 92,5%
salud en el Si 3 0 3
embarazo 15,0% ,0% 7,5%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre presentó No 13 19 32
problemas 65,0% 95,0% 80,0%
emocionales en el Si 7 1 8
embarazo 35,0% 5,0% 20,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre presentó No 17 20 37
problemas de 85,0% 100,0% 92,5%
salud Si 3 0 3
significativos
luego del 15,0% ,0% 7,5%
nacimiento
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre tuvo No 6 20 26
problemas para 30,0% 100,0% 65,0%
amamantar al niño Si 14 0 14
70,0% ,0% 35,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20
Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
Estuvo a cargo de No 18 20 38
otras personas 90,0% 100,0% 95,0%
durante los primeros Si 2 0 2
meses de vida 10,0% ,0% 5,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
El niño tuvo No 15 18 33
problemas de salud 75,0% 90,0% 82,5%
significativos en los Si 5 2 7
primeros meses de
25,0% 10,0% 17,5%
vida
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La relación entre No 17 4 21
los padres se 85,0% 20,0% 52,5%
fortaleció luego Si 3 16 19
del nacimiento 15,0% 80,0% 47,5%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre se siente No 4 15 19
cansada y con 20,0% 75,0% 47,5%
poca energía Si 16 5 21
cuando está a
80,0% 25,0% 52,5%
cargo del niño
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
El padre del niño No 18 19 37
presenta 90,0% 95,0% 92,5%
problemas Si 2 1 3
emocionales que
10,0% 5,0% 7,5%
lo limitan
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre del niño No 10 20 30
presenta 52,6% 100,0% 76,9%
problemas Si 9 0 9
emocionales que
47,4% ,0% 23,1%
la limitan
Total 19 20 39
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
Alguno de los No 16 19 35
padres está 80,0% 95,0% 87,5%
limitado por un Si 4 1 5
problema de salud
20,0% 5,0% 12,5%
actualmente
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre No 8 1 9
reacciona con 40,0% 5,0% 22,5%
calma cuando el Si 12 19 31
niño se lastima 60,0% 95,0% 77,5%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20
Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre puede No 14 0 14
mantenerse tranquila 70,0% ,0% 35,0%
cuando el niño se Si 6 20 26
angustia o tiene
30,0% 100,0% 65,0%
miedo
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
Los padres le prestan No 4 6 10
el celular, tablet o 20,0% 30,0% 25,0%
computadora cuando Si 16 14 30
no pueden encargarse
80,0% 70,0% 75,0%
de él
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre se No 8 18 26
considera permisiva 40,0% 90,0% 65,0%
Si 12 2 14
60,0% 10,0% 35,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20
Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre puede poner No 15 4 19
límites de manera 75,0% 20,0% 47,5%
calma mediante la Si 5 16 21
palabra 25,0% 80,0% 52,5%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
Ambos padres No 13 3 16
respetan las 65,0% 15,0% 40,0%
penitencias impuestas Si 7 17 24
al niño 35,0% 85,0% 60,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20
Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre pierde la No 3 20 23
paciencia cuando 15,0% 100,0% 57,5%
el niño Si 17 0 17
desobedece o se
85,0% ,0% 42,5%
porta mal
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
Ambos padres están No 11 3 14
de acuerdo en 55,0% 15,0% 35,0%
cuanto a castigos y Si 9 17 26
valores a transmitir
45,0% 85,0% 65,0%
al niño
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
10
Recuento
0
No Si
Ambos padres están de acuerdo en cuanto a castigos y
valores a transmitir al niño
126
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
Los padres se apoyan No 10 2 12
mutuamente en la 50,0% 10,0% 30,0%
crianza Si 10 18 28
50,0% 90,0% 70,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20
Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
El vínculo se torna No 1 17 18
difícil a la hora de 5,0% 85,0% 45,0%
convencer al niño de Si 19 3 22
hacer algo que no
95,0% 15,0% 55,0%
quiere
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre está No 13 0 13
conforme con la 65,0% ,0% 32,5%
relación que tiene con Si 7 20 27
el hijo 35,0% 100,0% 67,5%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre siente No 12 12 24
culpa por no estar 60,0% 60,0% 60,0%
suficiente tiempo Si 8 8 16
con el hijo 40,0% 40,0% 40,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
12 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
10
8
Recuento
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre se No 3 19 22
entristece de retarlo 15,0% 95,0% 55,0%
tanto Si 17 1 18
85,0% 5,0% 45,0%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20
Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Tabla de contingencia
Grupo
Con Sin
transtorno Transtorno Total
La madre se pone No 3 20 23
mal por no poder 15,0% 100,0% 57,5%
manejar la conducta Si 17 0 17
del niño 85,0% ,0% 42,5%
Total 20 20 40
100,0% 100,0% 100,0%
Gráfico de barras
20 Grupo
Con transtorno
Sin Transtorno
15
Recuento
10
0
No Si
Hasta aquí se presentaron los porcentajes de respuesta a cada pregunta del cuestionario
continuación se presenta una tabla en la que figuran los resultados de las pruebas de
diferencias de proporciones entre los dos grupos llevadas a cabo para cada item del
cuestionario.
significativas fueron:
Item Significación
Tiene hermanos Ns
La madre está conforme con la relación que tiene con el hijo ***
135
que hay inhibición de la expresión del afecto negativo en presencia del adulto; A3
negativos en presencia del cuidador se despliega un falso afecto positivo y se busca activar a
la figura de apego cuidando de ella. Dentro del grupo de niños que tienen un apego seguro,
se encontró el patrón B1-2, que corresponde al patrón de apego reservado, este niño puede
parecer algo inhibido pero recurre a la figura de apego cuando lo necesita; el patrón de apego
B3 es el que Crittenden menciona como cómodo, este pequeño disfruta plenamente del
vínculo y el patrón de tipo B4, este niño, expresa abiertamente sus emociones, pero necesita
más ayuda que otros niños B para autorregularse. Por último, dentro del patrón de apego
sus figuras de apego; por último, el patrón C3 hace referencia al niño agresivo, que despliega
A continuación se presenta una tabla que muestra los patrones de apego que se
A1 1 -
A1-2 3 -
A3 - -
A4 - -
B1-2…. - 8
B3 - 4
B4-B5 - 8
C1 7 -
C2 2 -
C3 5 -
C4 - -
138
Recuento
Interrumpe a los
adultos
No Si Total
Estilo A1-2 0 1 1
de A2 1 2 3
apego A3 2 0 2
B1-2 0 8 8
B3 0 4 4
B4-5 0 8 8
C1 3 4 7
C2 0 2 2
C3 1 4 5
Total 7 33 40
Gráfico de barras
8
Estilo de apego
A1-2
A2
A3
B1-2
B3
6 B4-5
C1
C2
C3
Recuento
0
No Si
Recuento
Irrumpe en el
espacio físico de la
madre
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 2 1 3
apego A3 2 0 2
B1-2 1 7 8
B3 1 3 4
B4-5 1 7 8
C1 6 1 7
C2 1 1 2
C3 3 2 5
Total 18 22 40
Gráfico de barras
Estilo de apego
A1-2
A2
A3
6
B1-2
B3
B4-5
C1
C2
C3
Recuento
0
No Si
Recuento
Levanta la voz
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 0 3 3
apego A3 0 2 2
B1-2 7 1 8
B3 4 0 4
B4-5 7 1 8
C1 2 5 7
C2 1 1 2
C3 1 4 5
Total 23 17 40
Gráfico de barras
Estilo de apego
A1-2
A2
A3
6
B1-2
B3
B4-5
C1
C2
C3
Recuento
0
No Si
Levanta la voz
141
Recuento
Desobedece una
orden
No Si Total
Estilo A1-2 0 1 1
de A2 1 2 3
apego A3 0 2 2
B1-2 8 0 8
B3 4 0 4
B4-5 6 2 8
C1 0 7 7
C2 0 2 2
C3 0 5 5
Total 19 21 40
Gráfico de barras
8
Estilo de apego
A1-2
A2
A3
B1-2
B3
6 B4-5
C1
C2
C3
Recuento
0
No Si
Recuento
Abre la puerta para
buscar a la madre
No Si Total
Estilo A1-2 0 1 1
de A2 3 0 3
apego A3 2 0 2
B1-2 8 0 8
B3 4 0 4
B4-5 8 0 8
C1 4 3 7
C2 1 1 2
C3 4 1 5
Total 34 6 40
Gráfico de barras
8
Estilo de apego
A1-2
A2
A3
B1-2
B3
6 B4-5
C1
C2
C3
Recuento
0
No Si
Recuento
Golpea los juguetes
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 1 2 3
apego A3 1 1 2
B1-2 8 0 8
B3 4 0 4
B4-5 8 0 8
C1 3 4 7
C2 1 1 2
C3 0 5 5
Total 27 13 40
Gráfico de barras
8
Estilo de apego
A1-2
A2
A3
B1-2
B3
6 B4-5
C1
C2
C3
Recuento
0
No Si
Recuento
Recurre a la extraña
en busca de
información
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 1 2 3
apego A3 1 1 2
B1-2 1 7 8
B3 0 4 4
B4-5 0 8 8
C1 5 2 7
C2 1 1 2
C3 4 1 5
Total 14 26 40
Gráfico de barras
Estilo de apego
Gráfico de barras
8
Estilo de apego
A1-2
A2
A3
B1-2
B3
6 B4-5
C1
C2
C3
Recuento
0
No Si
Recuento
Se observa
reciprocidad madre-
hijo en miradas y
sonrisas
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 1 2 3
apego A3 2 0 2
B1-2 0 8 8
B3 0 4 4
B4-5 0 8 8
C1 3 4 7
C2 1 1 2
C3 0 5 5
Total 8 32 40
Gráfico de barras
9
Estilo de apego
8
A1-2
7
A2
6 A3
B1-2
5
B3
4 B4-5
C1
3
C2
2 C3
0
No Si
Recuento
Juega interactuando
con la madre
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 2 1 3
apego A3 0 2 2
B1-2 0 8 8
B3 0 4 4
B4-5 0 8 8
C1 6 1 7
C2 1 1 2
C3 3 2 5
Total 13 27 40
Gráfico de barras
8
Estilo de apego
A1-2
A2
A3
B1-2
B3
6 B4-5
C1
C2
C3
Recuento
0
No Si
Recuento
Juega con la extraña
No Si Total
Estilo A1-2 0 1 1
de A2 0 3 3
apego A3 1 1 2
B1-2 0 8 8
B3 0 4 4
B4-5 0 8 8
C1 1 6 7
C2 0 2 2
C3 4 1 5
Total 6 34 40
Gráfico de barras
8
Estilo de apego
A1-2
A2
A3
B1-2
B3
6 B4-5
C1
C2
C3
Recuento
0
No Si
Establece más confianza con la extraña que con la madre y Estilo de apego
Recuento
Establece más
confianza con la
extraña que con la
madre
No Si Total
Estilo A1-2 0 1 1
de A2 0 3 3
apego A3 1 1 2
B1-2 8 0 8
B3 4 0 4
B4-5 8 0 8
C1 6 1 7
C2 2 0 2
C3 5 0 5
Total 34 6 40
Gráfico de barras
8
Estilo de apego
A1-2
A2
A3
B1-2
B3
6 B4-5
C1
C2
C3
Recuento
0
No Si
Recuento
Se activa en las
salidas de la madre
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 3 0 3
apego A3 1 1 2
B1-2 7 1 8
B3 4 0 4
B4-5 5 3 8
C1 4 3 7
C2 0 2 2
C3 0 5 5
Total 25 15 40
Gráfico de barras
Estilo de apego
A1-2
A2
A3
6
B1-2
B3
B4-5
C1
C2
C3
Recuento
0
No Si
Recuento
Recurre a la madre
en busca de
información
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 3 0 3
apego A3 1 1 2
B1-2 1 7 8
B3 0 4 4
B4-5 1 7 8
C1 5 2 7
C2 1 1 2
C3 4 1 5
Total 17 23 40
Gráfico de barras
Estilo de apego
A1-2
A2
A3
6
B1-2
B3
B4-5
C1
C2
C3
Recuento
0
No Si
Mantiene la atención
centrada en el niño
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 3 0 3
apego
A3 1 1 2
B1-2 0 8 8
B3 0 4 4
B4-5 0 8 8
C1 5 2 7
C2 1 1 2
C3 4 1 5
Total 15 25 40
Gráfico de barras
8
A1-2
7
A2
6
A3
5 B1-2
4 B3
B4-5
3
C1
2 C2
1 C3
0
No Si
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 3 0 3
apego
A3 0 2 2
B1-2 5 3 8
B3 4 0 4
B4-5 8 0 8
C1 5 2 7
C2 0 2 2
C3 1 4 5
Total 27 13 40
Gráfico de barras
7 A1-2
A2
6
A3
5 B1-2
B3
4
B4-5
3 C1
C2
2
C3
1
0
No Si
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 0 3 3
apego
A3 2 0 2
B1-2 8 0 8
B3 4 0 4
B4-5 8 0 8
C1 4 3 7
C2 2 0 2
C3 2 3 5
Total 31 9 40
Gráfico de barras
7
A1-2
6 A2
A3
5
B1-2
4 B3
B4-5
3
C1
2 C2
C3
1
0
No Si
Indicios de no
responsividad
No Si Total
Estilo A1-2 0 1 1
de A2 1 2 3
apego
A3 1 1 2
B1-2 8 0 8
B3 4 0 4
B4-5 8 0 8
C1 5 2 7
C2 0 2 2
C3 1 4 5
Total 28 12 40
Gráfico de barras
7
A1-2
6 A2
A3
5 B1-2
B3
4
B4-5
C1
3
C2
2 C3
0
No Si
Indicios de no responsividad
155
No Si Total
Estilo A1-2 0 1 1
de A2 1 2 3
apego
A3 1 1 2
B1-2 6 2 8
B3 4 0 4
B4-5 0 8 8
C1 4 3 7
C2 2 0 2
C3 3 2 5
Total 21 19 40
Gráfico de barras
7 A1-2
A2
6
A3
5 B1-2
B3
4
B4-5
3
C1
2 C2
C3
1
0
No Si
Sonríe al niño
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 2 1 3
apego
A3 1 1 2
B1-2 2 6 8
B3 0 4 4
B4-5 1 7 8
C1 4 3 7
C2 1 1 2
C3 2 3 5
Total 14 26 40
Gráfico de barras
A1-2
6
A2
5 A3
B1-2
4
B3
3 B4-5
C1
2 C2
C3
1
0
No Si
Sonríe al niño
157
Se focaliza más en la
extraña que en el niño
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 1 2 3
apego
A3 1 1 2
B1-2 7 1 8
B3 4 0 4
B4-5 7 1 8
C1 3 4 7
C2 0 2 2
C3 1 4 5
Total 25 15 40
Gráfico de barras
7 A1-2
A2
6
A3
5 B1-2
B3
4
B4-5
3 C1
2 C2
C3
1
0
No Si
Se preocupa por el
estado en que el niño
deja el consultorio
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 2 1 3
apego
A3 1 1 2
B1-2 2 6 8
B3 3 1 4
B4-5 3 5 8
C1 6 1 7
C2 1 1 2
C3 3 2 5
Total 22 18 40
Gráfico de barras
6
A1-2
5 A2
A3
4 B1-2
B3
3
B4-5
2 C1
C2
1 C3
0
No Si
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 3 0 3
apego
A3 2 0 2
B1-2 0 8 8
B3 0 4 4
B4-5 0 8 8
C1 6 1 7
C2 2 0 2
C3 4 1 5
Total 18 22 40
Gráfico de barras
7 A1-2
A2
6
A3
5 B1-2
B3
4
B4-5
3
C1
2 C2
C3
1
0
No Si
Se acerca al niño al
regresar
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 1 2 3
apego
A3 1 1 2
B1-2 0 8 8
B3 0 4 4
B4-5 0 8 8
C1 6 1 7
C2 0 2 2
C3 3 2 5
Total 12 28 40
Gráfico de barras
7 A1-2
A2
6
A3
5 B1-2
B3
4
B4-5
3
C1
2 C2
C3
1
0
No Si
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 1 2 3
apego
A3 1 1 2
B1-2 0 8 8
B3 0 4 4
B4-5 0 8 8
C1 5 2 7
C2 2 0 2
C3 3 2 5
Total 13 27 40
Gráfico de barras
7
A1-2
6 A2
A3
5 B1-2
B3
4
B4-5
3 C1
C2
2
C3
0
No Si
Juego paralelo
No Si Total
Estilo A1-2 1 0 1
de A2 1 2 3
apego
A3 2 0 2
B1-2 7 1 8
B3 4 0 4
B4-5 8 0 8
C1 4 3 7
C2 1 1 2
C3 3 2 5
Total 31 9 40
Gráfico de barras
7 A1-2
A2
6
A3
5 B1-2
B3
4
B4-5
3 C1
C2
2
C3
1
0
No Si
Juego paralelo
163
El 35% de los niños con TND vive solo con la madre mientras que sólo el 15 % de los
niños sin TND lo hace, eso indicaría que la presencia de ambos padres favorece el
Tiene Hermanos:
En ambos grupos encontramos un 60% de niños con hermanos y un 40% de niños que no
los tienen, no habría diferencias significativas entre los grupos en relación a esta pregunta.
En el grupo de niños con TND un 10% vive con los abuelos y en el grupo de niños sin el
Estuvo a cargo de otras personas que no fueron los padres durante los primeros meses de
vida:
Esto sólo ocurrió en un 10% de los casos de niños con TND que tuvieron que ser cuidados
En el grupo con TND un 60% de los padres son profesionales y en el grupo de niños sin
El niño pasa más de cuatro horas diarias a cargo de otras personas que no son los padres:
En el grupo de niños con TND un 65% pasa más de 4 hs. diarias a cargo de otros adultos
que no son los padres, mientras que en el grupo de niños sin trastorno el porcentaje es de
Sólo el 50% de las madres del grupo de niños con el trastorno respondieron
afirmativamente, mientras que el 90% de las madres del grupo de niños sin el trastorno lo
hizo. Esto indicaría que este es un factor fundamental relacionado con el establecimiento de
La relación entre los padres se vio fortalecida luego del nacimiento del niño:
Sólo el 15% de las madres del grupo experimental está de acuerdo con esta afirmación,
Los padres le prestan el celular, la computadora y la tablet cuando no pueden ocuparse de él:
electrónicos cuando no pueden prestarles atención a sus hijos de manera que éstos se
encuentren entretenidos. Esto se dio en un 80% de los niños del grupo de niños con TND y en
el 70% de los niños sin el trastorno. No se encontraron diferencias significativas entre los
grupos.
165
El vínculo se torna difícil a la hora de convencer al niño de hacer algo que no quiere:
Un 95% de las madres de los niños con TND manifestaron que el vínculo con el niño se
torna difícil a la hora de convencerlo de hacer algo que no quiere, mientras que en el grupo
de niños sin el trastorno sólo el 5% de las madres estuvo de acuerdo con esta afirmación. Los
niños con TND suelen ser muy insistentes y “ganarles a sus padres por cansancio” cuando se
presentan los niños de 5 años con y sin TND se obtuvieron los siguientes resultados en los
Este dato podría ser un indicador significativo de que la salud mental de la madre en el
momento del embarazo y el nacimiento del niño es un factor predictor de salud mental en el
niño. En el caso de los niños sin trastorno, solo un 5% de las madres presentaron problemas
emocionales.
166
Un 15% de las madres de los niños con TND presentaron problemas de salud
de estas madres de responder sensiblemente a las necesidades de los niños. En el caso de las
madres de niños sin el trastorno, no se observaron casos en los que la madre haya presentado
problemas significativos de salud luego del nacimiento, con lo cual, la energía de la madre
Este dato parece ser estadísticamente muy significativo, ya que se da en un 70% de las
díadas de niños con TND y no se observó este indicador en ninguno de los casos de niños con
de las emociones del niño. También podría pensarse que las dificultades para amamantar
El niño tuvo problemas significativos de salud durante los primeros meses de vida:
Un 25% de niños con TND los presentaron, mientras que sólo un 10% de niños sin el
trastorno lo hizo. Esto puede haber hecho que sus madres los consintieran más y sintieran
culpa al ponerles límites. También se podría pensar en que sus defensas estuvieran
Un 10% del grupo con TND y un 5% del grupo sin TND respondió afirmativamente a esta
pregunta.
Un 47,4% de las madres de niños con TND presenta problemas emocionales. Ninguna
madre del grupo de niños sin TND los presenta. Esto podría ser un indicador de que el TND
Un 20% de padres de niños con TND y un 5 % de padres de niños sin TND presentan
problemas de salud en la actualidad. Este factor podría estar relacionado con un descenso en
de niños con el trastorno, sólo un 25% de ellas lo hacen. El resto está pendiente de la extraña
o se distrae en la interacción.
168
Esta conducta, también asociada a la baja responsividad, está presente en el 65% de las
madres del grupo experimental y sólo en el 10% de las madres del grupo control.
Esto se observa en un 50% de las madres de niños con el trastorno, mientras que en el
Esto se da en el 60% de las madres del grupo experimental y en ninguna de las madres del
Según se puede observar en el PAA, sólo el 35% de las madres del grupo de niños con
TND juegan con su hijo, mientras que todas las madres del grupo de niños sin el trastorno lo
hacen.
Juego paralelo:
niños con TND, mientras que sólo se observa en el 5% de las madres del grupo de niños sin
TND.
Esta conducta está relacionada con la capacidad de empatía y de prever los estados
emocionales del niño y se observa sólo en el 10% de las madres del grupo de niños con TND,
169
el resto sale de la habitación sin decir nada. En el grupo de madres sin el trastorno, esta
conducta se observa en la totalidad de las madres, quienes están sintonizadas con el estado
Este indicador, relacionado con la sensibilidad materna frente a los estados emocionales
del niño, se observa sólo en el 40% de las madres del grupo experimental, mientras que está
presente en todas las del grupo de niños sin el trastorno. Estas últimas se acercan y chequean
Al comparar los patrones de apego que presentan los niños de ambos grupos, se
obtuvieron los siguientes resultados: Dentro del grupo de niños con el trastorno, hay un 5%
de niños con un patrón de apego A1-2, un 15% de niños con un patrón de apego A2, un 10%
de niños con un patrón de apego A3, Un 35% niños con un patrón C1, un 10% con un
patrón C2 y un 25% de niños con un patrón de apego C3. En el grupo de niños sin el
trastorno, la totalidad de ellos tiene un apego seguro, observándose un 40% de niños con un
patrón de apego B1-2, un 20% de niños con un patrón de apego B3 y un 40% de niños con
En cuanto a las expresiones afectivas que se activan en relación al hijo en las madres de
En este ítem, las diferencias también son muy significativas. Las madres de niños sin
TND manifiestan sentirse satisfechas por la relación que tienen con su hijo, basada en el
170
las madres de los niños con TND manifestaron estarlo. Ellas en cambio se sienten frustradas,
La madre siente culpa por no poder estar suficiente tiempo con el hijo:
En este ítem encontramos iguales porcentajes en los dos grupos evaluados. Un 40% de
las madres de los dos grupos sienten culpa por no estar suficiente tiempo con sus hijos, por
Esto se da en un 85% de las madres de los niños del grupo con TND, ya que como se
mencionó antes, la relación es ambivalente, las madres oscilan entre el enojo y la culpa. En el
Esto es referido por el 85% de las madres del grupo de niños con TND y no se da en
ningún caso del grupo de niños sin el trastorno. Las madres del grupo experimental sienten
impotencia, culpa y decepción en relación al vínculo con sus hijos y actúan de manera que
siguientes resultados:
171
manera calma cuando al niño le pasa algo. De esta manera, retroalimentan el malestar y el
miedo del niño, enviando información emocional de que lastimarse es peligroso y de que el
niño no tiene recursos para afrontar la situación. En contraposición a esto, un 95% de las
madres de niños sin TND pueden reaccionar de manera calma en esa situación.
Un 70 % de las madres de niños con TND reconocen no poder mantener la calma en las
situaciones en que el niño se angustia o tiene miedo, esto contribuye a la desregulación del
niño, ya que las tonalidades emocionales que se activan en él están en sintonía con las de su
mamá. En contraposición a esto, todas las madres de niños con apego seguro manifestaron
Al evaluar el estilo de puesta de límites de los padres de cada grupo se obtuvieron los
siguientes resultados en los ítems del cuestionario de estilo parental que lo exploran:
Un 60% de las madres del grupo de niños con TND manifestaron considerarse a sí
mismas demasiado permisivas, esto está relacionado con las dificultades que tienen estos
niños a la hora de respetar límites, obedecer consignas o responder frente a una autoridad. En
el caso del grupo de niños con apego seguro, las madres no presentan dificultades a la hora de
En esta pregunta, un 65% de las madres de niños con TND manifestaron que no hay
acuerdo entre los padres en cuanto a las penitencias impuestas al niño. A veces estas son
respetadas y a veces no, por lo que el niño se encuentra en un sistema de refuerzo de razón
variable (Skinner 1969), que hace que su conducta se mantenga en niveles altos. Además
las cosas.
El 85% de las madres de niños con TND reconocieron perder la paciencia cuando el niño
desobedece o se porta mal. Ellas gritan, les tiran del pelo o les pegan retroalimentando la
rabia del niño e invalidando sus emociones. Por el contrario, esto no les sucede a las madres
de los niños del grupo con apego seguro, que pueden expresar su malestar adecuadamente
mediante la palabra.
Un 85% de madres de niños sin el trastorno manifestaron estar de acuerdo con el padre del
niño en cuanto a castigos y valores a transmitir al niño. Esta consistencia entre ambos padres
haga. En estas familias se respetan también los castigos, con lo que la palabra de los padres
toma fuerza y el niño empieza a comprender la lógica de las cosas. Por el contrario, en el
grupo de madres de niños con TND sólo un 45% afirmó esto, pero son padres que suelen
recurrir a los castigos físicos y a responder impulsivamente frente a los errores de sus hijos
Un 80% de las madres del grupo de niños sin el trastorno estuvo de acuerdo con este ítem.
Por el contrario, en el grupo de niños con TND sólo un 25% de las madres respondió
madres.
Análisis cualitativo:
A partir del estudio realizado, podemos observar que el ambiente familiar de los niños
con apego seguro se caracteriza por la calidez en los vínculos, la presencia afectiva de ambos
padres y una relación de amor, respeto y apoyo mutuo entre los mismos. Asimismo, hay
acuerdo entre los padres en cuanto a normas y valores a transmitir al niño. Por el contrario, el
ambiente familiar de los niños con TND, se caracteriza por la ambivalencia en los vínculos
con el niño y entre los propios padres. Otro factor que parece tener un rol protagónico en la
génesis del trastorno lo constituye la inconsistencia entre los progenitores. La mayoría de las
madres de niños con TND, refirieron que el vínculo con el padre del niño empeoró desde el
nacimiento de éste, especialmente porque hay diferencias entre ellos relacionadas con el
modo en que cada uno cree que debería educar a su hijo, ponerle límites, etc. Generalmente,
hay uno de los dos padres que es más permisivo y el otro es más estricto y eso genera
dificultades entre ellos. En algunos casos, las madres reconocieron tener una relación mala
con sus maridos, discutir y gritarse delante de sus hijos, aunque se mostraron apenadas por
eso.
En cuanto al grado de responsividad de los cuidadores, las madres de niños con TND en
su mayoría no son responsivas a las necesidades de sus hijos, por lo que estos niños suelen
estar enojados, retroalimentando el malestar materno, tal como lo explica Patricia Crittenden
174
(2002). En las filmaciones del PAA, se observan indicios de no responsividad en las madres
de niños con TND: tono de voz monocorde, nivel de activación bajo, no censuran las
conductas inadecuadas o lo hacen de una forma que no es eficaz con el niño; además, su no
responsividad fue admitida por ellas en el cuestionario de estilo parental, cuando se indaga
en los momentos en que se está a cargo del niño. Esta no responsividad genera un nivel de
(Crittenden, 2002). Esto se puede observar en la conducta disruptiva del niño, uso de malas
palabras y mal comportamiento. Estas conductas pueden ser desplegadas sólo en presencia
de los padres, en los casos más leves o en todos los ambientes en los que se desenvuelve el
niño, en los casos más graves y contribuyen al deterioro de las relaciones interpersonales del
éste.
Un dato significativo lo constituye el hecho que un alto número de las madres de niños
con TND presentaron problemas para amamantar al niño. Esto podría sugerir que las
dificultades en la relación de apego en estas díadas existen desde el momento mismo del
nacimiento, y que este acto es de gran importancia para la construcción de un apego seguro
y para la regulación de los estados emocionales y afectivos del niño en los primeros meses de
vida.
En relación a los patrones de apego observados, encontramos dentro del grupo de niños
con TND, los patrones de apego A1-A2, A3, C1, C2 y C3. De estos niños, aquéllos con un
terceros, pero no frente a los padres. Lo contrario ocurre con los niños C1 y C2, que
ambientes en los que se sienten seguros. Por último, los niños tipo C3 muestran su
175
agresividad en todos los ambientes en los que se desenvuelven y esté o no presente la figura
En relación a la expresión afectiva, se pudo observar que las madres de los niños con un
apego seguro tienen un vínculo afectivo cálido y amoroso con sus hijos y una imagen
positiva de éstos. Ellas se sienten satisfechas y sus hijos activan en ellas afectos positivos y
madres. Para ellas estar con sus hijos constituye siempre un buen plan. Por el contrario, se
pudo observar que existe ambivalencia en el vínculo entre los niños con TND y sus madres.
Esto se evidencia, entre otras cosas, en contradicciones e inconsistencias en las respuestas del
cuestionario de estilo parental. En el discurso, se hace notorio cuando las madres hacen
referencia a sus hijos. Ellas oscilan entre la idealización y la devaluación de los mismos en
sus comentarios. Los niños por su parte, también oscilan entre el deseo de vincularse con sus
Otro dato importante en cuanto a la afectividad, lo constituye el hecho de que las madres
de niños con TND manifiestan sentirse tristes por la relación que tienen con el niño y sienten
culpa por la forma en que lo tratan. Ellas están decepcionadas en su rol de madres y a
menudo se sienten victimizadas por sus hijos. Se establece entre ellas y el niño una lucha de
poder, y ésta se pone de manifiesto especialmente si hay otras personas presentes. Estas
madres sienten que sus hijos les sacan la energía, que no tienen resto y que hagan lo que
los niños del grupo con TND reconocen tener severas dificultades para controlar sus afectos e
impulsos. Muchas de ellas gritan y pegan a sus hijos cuando estos se portan mal y luego los
176
censuran cuando ellos repiten esta conducta con sus pares u otras personas. Indudablemente,
ellos aprenden por observación (Albert Bandura y Richard walters, 1963) que ésa es la
forma de resolver conflictos o de actuar con el otro cuando se está molesto. Los cuidadores
de estos niños suelen pretender que sus hijos se controlen cuando ellos mismos no son
capaces de hacerlo ni de validar las emociones del niño para que éste se calme. A diferencia
de éstos, los cuidadores de niños con apego seguro pueden modular sus propias emociones y
reaccionar de manera calma cuando el niño se enoja, se lastima o se porta mal. De esta
manera son pueden modular también los estados internos del niño.
Por último, los padres de niños con un apego seguro son capaces de censurar
deseables. Además, cuando imponen un castigo o penitencia, ambos padres están de acuerdo
esto, los padres de niños con TND reconocen descontrolarse frente a su comportamiento y
reaccionar con insultos, gritos e incluso recurrir a la violencia física para disciplinarlo, lo cual
no sólo retroalimenta su rabia sino que también se presenta para estos niños como un modo
Conclusiones:
El primer grupo tenía la siguiente distribución de patrones de apego: 1 niño A1, 3 niños
A1-2, 2 niños A3, 7 niños C1, 2 niños C2 y 5 niños C3. En el segundo grupo, se distribuían
de la siguiente manera: 8 niños B1-2, 4 niños B3, 8 niños B4-5. Crittenden (2004)
describe a los niños tipo C como ruidosos, agresivos, con un despliegue intensificado de
afectos negativos, especialmente la rabia, que alterna por momentos con deseo de apoyo.
diferencia radica en que el niño C1 muestra estas conductas sólo delante de la figura de
apego, mientras que el C3 lo hace en todos los ambientes. Dentro del mismo grupo, se
encontraron niños con un patrón de apego evitativo; estos niños no muestran su enojo ni sus
jardín y probablemente con la finalidad de autoregularse. Esto concuerda con lo que sostiene
Crittenden (1995) de que los niños evitativos inhiben la expresión de afectos negativos
Del análisis de los instrumentos utilizados para el estudio, se puede concluir que en
ambos grupos hay niños que viven con los dos padres y otros sólo con la madre; esto último
se da en mayor medida en el grupo de niños con TND, por lo que se puede inferir que la
como lo sostenía John Bowlby (2009). Este autor expresa que los adolescentes y adultos
jóvenes felices son producto de hogares estables donde ambos padres dedican tiempo a la
desarrollo puede verse afectada por la separación de los padres, especialmente si ésta se diera
padres separados muestran más desajustes psicológicos que los que pertenecen a familias
Bidges e Insabella (1998) señalan como relevantes algunos factores como la ausencia de la
figura paterna, el incremento del estrés económico en el grupo con las subsiguientes
consecuencias en el trato a los hijos, y lo negativo que trae consigo la tensión interparental.
Wallerstein y cols. (1980) han considerado que el sexo del niño determina diferencias en el
desajuste frente a una separación, evidenciando que los varones tienen mayores dificultades
para superar las crisis, presentando más sentimientos negativos, más problemas escolares y
más irritabilidad. El impacto de la separación puede ser muy diferente para cada niño, pero
modifican completamente sus vidas. La gran mayoría de los hijos de padres separados o
divorcio, tanto la infancia como el ejercicio de las funciones de paternidad de la pareja rota se
ven desafiadas, aunque sea también cierto que en muchos casos tanto hijos como padres se
pueden ver liberados de una convivencia infeliz (Orellana Reyes Vallejo, Fernando Sanchez-
desafío surge porque tienen que reestablecer el funcionamiento económico, social y parental,
y en el caso de los hijos porque, a todas las edades, luchan con la desconcertante demanda de
tener que redefinir sus contactos con ambos padres. Cuando el progenitor que queda a cargo
padece un desajuste emocional asociado con la difícil situación que suele conllevar la ruptura
con la pareja, esto tiene consecuencias en la conducta y las emociones de los hijos. Con
desempeña prácticas educativas erráticas, con poco control sobre el comportamiento del hijo
y escasa sistematicidad en el seguimiento de reglas, con las consecuencias negativas que son
179
Vallejo, Pablo Sanchez-Barranco Vallejo, 2004). Esto coincide con lo que se pudo observar
en este trabajo de tesis en las respuestas de las madres al cuestionario cuando hacían
referencia a las prácticas disciplinarias y el estilo de puesta de límites, así como a las
porcentaje. Lo mismo ocurre en relación al hecho de tener padres profesionales, por lo que
cantidad de tiempo que los niños de ambos grupos pasan a cargo de otras personas.
En el grupo de niños con trastorno negativista desafiante se observa que algunas madres
presentaron problemas de salud (entre ellos problemas oncológicos) luego del nacimiento.
Esto coincide con los datos aportados por autores como Robert Kohn y cols. (2001) quienes
realizados en el Uruguay, concluyen que los sucesos vitales adversos pueden aumentar el
riesgo que corre un niño de tener problemas conductuales o emocionales. Estos actúan como
factores que menoscaban el desarrollo de una sana interacción entre padres e hijos e influyen
respecto a la actualidad, alrededor del 20% de los padres de niños del grupo con TND tienen
puesto que cuando una persona se encuentra enferma, repliega la energía sobre sí misma con
el fin de recuperarse. En el caso de los niños de 5 años como los observados en esta tesis, se
podría pensar que si bien a esa edad no comprenden la gravedad de la situación de una
enfermedad, sus rutinas y estabilidad se han visto afectadas durante un lapso de tiempo
180
importante generando ansiedad y frustración que se expresa a través de las rabietas y las
conductas oposicionistas.
del grupo experimental padecieron trastornos emocionales durante el embarazo, mientras que
en el grupo de niños sin TND, sólo una madre lo hizo. Se puede afirmar, que la salud
bienestar y la plenitud psicológica, no siempre es así, y cuando esto ocurre, las madres lo
viven con mucha culpa y malestar (Jadresic, 2010). Uno de los trastornos más frecuentes
las mujeres en período de gestación, según estadísticas de otros países (Inés Ceballos-
observado en los niños cuyas madres no presentaron tales síntomas durante la gestación.
Además, aquellos adolescentes cuyas madres tuvieron una depresión durante sus embarazos,
presentan un riesgo 4,7 veces mayor de estar deprimidos a los 16 años de edad, en
2009). Otro de los diagnósticos que frecuentemente presentan las embarazadas son los
ansiedad de la madre pueden tener repercusiones significativas sobre la salud mental infantil.
En concreto la ansiedad materna en la segunda mitad del embarazo puede producir cambios
persistentes en el sistema de adaptación al estrés del niño (a nivel del eje hipotálamo-
181
hiperactividad (O'Connor T., 2003). El desarrollo del sistema límbico y el cortex prefrontal
también parecen ser afectados por la ansiedad prenatal y el estrés. Todo esto parece apoyar la
algunas semanas críticas del tercer trimestre del embarazo: el estrés materno en dichas
Un hecho que llama la atención es que un alto porcentaje (70%) de madres del grupo de
niños con TND tuvieron problemas para amamantar el bebé mientras que en el grupo de
niños sin TND este indicador no se da en ningún caso. Son conocidos hace tiempo los
primeros meses de vida, han demostrado ser responsables fundamentales en la futura salud
física, emocional e intelectual de los recién nacidos y sus madres (Pinto, 2007). La lactancia
natural exclusiva, al menos durante los primeros seis meses de vida, por sí sola determina una
los últimos años demuestran fehacientemente que los niños que fueron alimentados al
menos durante seis meses con lactancia natural exclusiva, son más inteligentes y presentan
con menos frecuencia diferentes enfermedades como asma bronquial, enfermedades atópicas,
I y II, enfermedades autoinmunes, etc., en comparación con los niños que no tuvieron ese
privilegio. A largo plazo continúan con mejor salud, con menor incidencia de enfermedades
(Pinto, 2007). A partir de los resultados del cuestionario de estilo parental, podría
182
en el vínculo de apego.
meses de vida es más alto en los niños con TN (25%) que en el grupo control (10%), lo cual
podría relacionarse con la baja responsividad de las madres frente a las necesidades infantiles
y a que los niños responden con el cuerpo cuando no pueden simbolizar o poner en palabras
parental, en el que un alto porcentaje de madres de niños con TND afirman sentirse cansadas
y sin energía cuando están a cargo de sus hijos. Esto también es observado en la situación
paralelo o estar más atenta a la extraña que al propio hijo (Crittenden 2004). Además,
diversos autores enfatizan que hay ciertas emociones que son dañinas para la salud física
(Barra, 2003a, 2003b; Cacioppo, 2003; Crossley & Morgado, 2004; Fredrickson, 2001;
Mendoza & Mendoza, 2001; Nieto-Munuera, Abad, Albert & Arreal, 2003; Ryff & Singer,
2003; Salovey, Rothman, Detweiler & Steward, 2000; Suinn, 2001; Valdés & De Flores,
1990), entre las que destacan la rabia, ira, ansiedad, hostilidad y estrés; éstas pueden afectar
que tanto el estilo de apego coercitivo como el evitativo, están más expuestos a problemas de
salud física por la presencia constante, justamente, de las emociones que producen los
mayores daños según lo reportado en la mayoría de las investigaciones. En el caso del estilo
de apego seguro, el hecho de presentar en mayor medida emociones como alegría, confianza,
(Rojas, 2006). Según lo que reporta Fredrickson (2001), las emociones positivas ayudan al
bienestar emocional. En la misma línea, Ryff y Singer (2003) enfatizan que las emociones
Otro dato importante es que en el grupo de niños sin TND, el nacimiento del niño
comparten valores y normas a transmitir al niño. Esto sólo se dio en unos pocos casos de
niños con TND (15%). Podríamos concluir que el TND se relaciona con la inconsistencia
entre los padres, quienes parecen mantener un vínculo de ambivalencia entre ellos y con el
niño, tal como lo sostiene Patricia Crittenden (2004) en relación a los niños coercitivos.
Cabrera, Guevara y Barrera (2006), encontraron que las funciones de esposos y padres, tales
los hijos. Son muchos los investigadores que han identificado cómo las pautas de crianza
niños (Rodríguez, 2010). En este sentido, Salvo, Silvares y Toni (2005) encontraron que las
Un 47,4 % de madres de niños con TND presentan problemas emocionales, por los que
se encuentran en tratamiento, y casi todas tienen dificultades para regular sus propias
emociones además de las del niño, tal como lo confirman en el cuestionario de estilo parental,
en el que la mayoría de las madres del grupo experimental manifiesta perder la paciencia con
184
facilidad cuando el niño se enoja o desobedece. No es extraño entonces, que sus hijos
tengan dificultades para reaccionar de manera calma, resolver problemas y controlar sus
propios impulsos, puesto que muchas de estas cosas se aprenden observando la manera en
En cuanto a sus emociones, un 85% de las madres de los niños con TND manifiestan
sentir culpa por el trato que dan a sus hijos y tristeza por no poder relacionarse bien con
ellos. Estas madres tienen una imagen negativa de sus hijos y de su relación con ellos y
puesto que los niños pueden reconstruirse a sí mismos como personas en consonancia con la
información que pueden abstraer de su ambiente familiar (Guidano, 2001), es de esperar que
construyan una imagen de sí mismos negativa que se mantenga a lo largo del tiempo. Esto
coincide con el modelo del self y las relaciones con los demás propuesto por Bartholomew.
(Bartholomew y Horowitz, 1991). Por el contrario, todas las madres de niños del grupo sin
TND manifiestan estar conformes con la relación que tienen con sus hijos y disfrutan de ésta,
valioso.
En relación a las prácticas disciplinarias, las madres de niños con TND reconocen que se
comportamientos podrían retroalimentar el enojo de los niños y además ser aprendidos por
observación como estrategias para resolver conflictos, poner límites y expresar el enojo. En
contraposición a esto, las madres de niños sin TND reconocen que en ocasiones el vínculo
con sus hijos se torna difícil, pero pueden calmarse y pensar en frío antes de actuar y poner
En el análisis de la situación extraña, se observa que todos los niños sin TND tienen un
patrón de apego seguro (tipo B). A pesar de eso, algunos de estos niños despliegan
conductas coercitivas como desobedecer una orden, irrumpir en el espacio físico de la madre
o interrumpir, pero son corregidos de manera adecuada por ella. En cambio las madres de los
niños con TND no censuran los comportamientos inadecuados o lo hacen en un tono de voz
bajo, sin mirarlo a los ojos, de manera que no resulta eficaz con el niño. Estas madres
tampoco se preocupan por la forma en que su hijo deja el consultorio luego de la evaluación.
Todo esto indica que el estilo de puesta de límites es un factor que contribuye al desarrollo
del trastorno. En consonancia con estos hallazgos, varias investigaciones han comprobado
refuerzos positivos a las conductas disruptivas de sus hijos (DiGiusseppe, 1988; Patterson,
2002).
muestra utilizada es pequeña y no se pueden generalizar los resultados a toda la población por
Sería interesante extender el presente trabajo a otros grupos que posean diferentes
características como nivel socioeconómico, familias con muchos hijos, convivientes con la
familia extendida o familia monoparentales y comparar los resultados que se obtengan con
vínculo de apego entre los niños con y sin TND y sus madres desde la perspectiva de éstas y
a través de la mirada objetiva que proporciona la filmación, para una mejor comprensión de
los factores vinculares y familiares asociados a la aparición del trastorno dentro de nuestra
Los resultados obtenidos en esta tesis podrán ser utilizados por pediatras y profesionales
de atención primaria de la salud para orientar a padres en la prevención del trastorno, así
como por psicólogos, docentes, y otros agentes educativos para el mismo fin . También
trastorno y ayudar al niño que lo padece y a sus padres. Estos talleres se focalizarían en
aquellos aspectos que fomenten el desarrollo de un apego seguro. Asimismo, podrán ser
Para esos fines, se elaboraron dos propuestas: Una de entrevistas quincenales con los padres
para trabajar en paralelo con la terapia cognitivo-conductual de los niños con trastorno
negativista desafiante y una de taller psicoeducativo para padres. Este último es una
adaptación del programa de entrenamiento para padres desarrollado por Russell Barkley
Linehan. (1993) Consta de 6 encuentros que tienen una duración de una hora y media y
187
deben realizarse cada 15 días. Los grupos estarán formados por 8/10 parejas de padres. Es
necesario que ambos padres concurran a los encuentros. Los mismos estarían coordinados
Los padres son el espejo en el que se miran los niños, y las personas tendemos a vernos a
nosotros mismos de manera consistente con la imagen que hemos podido abstraer de nuestro
ambiente familiar temprano. Vittorio Guidano (2001) sostenía que el niño puede
reconstruirse como persona a través de la actitud de sus padres, por la manera en que éstos se
relacionan con él y le expresan sus emociones. El autor agregaba que el apego es un proceso
partir de este vínculo que se construyen las creencias más básicas acerca de uno mismo, de
las demás personas y del mundo que servirán para interpretar los distintos eventos
Por estas razones, sería muy interesante poder investigar acerca de las creencias que los niños
con TND construyen siendo que ellos generalmente reciben críticas, castigos y en muchas
ocasiones son rechazados por sus pares. A pesar de que las conductas negativistas y
desafiantes pueden ir disminuyendo con el tratamiento y con el tiempo, eso no sucede con las
mantienen a través del tiempo, así como las creencias más básicas que tenemos del mundo y
las demás personas. Todas éstas son muy difíciles de modificar, incluso en psicoterapia.
Esta intentará que estas creencias se activen la menor cantidad de veces posibles y con la
menor intensidad, pero en muchos casos, las creencias más profundas no pueden ser
modificadas (Obst Camerini, 2004). Es por eso que desde esta tesis se hace tanto énfasis en
188
entrevistas con los padres en el contexto de una psicoterapia individual para niños con
Referencias Bibliográficas:
B.H. Friedman, J. T. (1998). Autonomic Balance Revisited: Panic anxiety and heart rate
Barkley R. (1998) Hijos Desafiantes y Rebeldes. New York. The Guilford Press
Bateson, P., Barker, D., Clutton-Brock, T. et al. (2004) Developmental plasticity and human
Paidós.
mujeres Mexicanas, Revista del Instituto Méxicano del Seguro Social 48, 71-74
Cramer, B. B. (1993). La relación más Temprana, padres, bebés y el drama del apego inicial.
Attachment Theory: Historical, Clinical, and Social. New York: Analytic Press.
Promolibro.
Di Bártolo, I. (2016). El Apego, Cómo nuestros vínculos nos hacen quienes somos. Buenos
191
Doux, J. L. (1996). The Emotinal Brain: The mysterious underpinning of Emotional Life.
Ekman, P. (1992). Facial expression of emotion: New finding, new questions. Psychological
Science 3, 34-38.
Fonagy, M. T. (1996). Playing with realityII: The development of pshychic reality from
Freud, S. (1996). Lo Inconsciente, en Obras Completas, Vol. XIV . Buenos Aires: Amorrortu.
Friedberg, Robert; Mc Clure Jessica (2005). Práctica Clinica de terapia cognitiva con niños
Genise G., y Genise N. Fonzo está furioso. Buenos Aires. Librería Akadia Editorial
Gomar J., Mandil J., y Bunge E. (2010) Manual de Terapia Cognitiva Comportamental con
Ishii, . (2000). A milestone for normal development of the infantile brain detected by
H.J. Polan, & M.A. Hofer. (1999). Psychobiological origins of infant attachment and
Hetherington, E.M., Bridges, M.; Insabella, G.M., "What matters? What"s does no? Five
j. Allman & Brothers M. (1994). Faces, fear and the amygdala. Nature,372, 313-314.
Joseph Lichtenberg. (1989). Psychoanalysis and Motivation. Hillsdale, NJ: The Analytic
Press.
193
Kehoe, P. S. (1996). Repeated isolation in the neonatal rat produces alterations in behavior
and ventral striatal dopamine release in the juvenile after amphetamine challenge.
Kohn Robert, Itzhak Levav, Paulo Alterwain, Gloria Ruocco, Myriam Contera y Sheri Della
Lopez Alonso, A. (2006). Tesis doctorales: una guía integrada de sus métodos cualitativos y
64, 237–243.
Edición.
N.A Fox, S. C. (1994). Neural plasticity and development in the first two years of life:
Psychopathology 6 , 677-696.
Obst Camerini, Julio (2004) Introducción a la Terapia Cognitiva, CATREC, Buenos Aires
inhibitory coping strategy in infancy. Journal of Abnormal and Child Psyhology, 16,
585-589.
Pine, F. (1990). Drive, Ego, Objetc and Self: A synthesis for Clinical Work . New York :
Basic Books.
Pinto Fernando (2007) Apego y Lactancia natural. Revista Chilena de Pediatría 78. 96-102
195
Premack, D.; Woodruff ,G. (1978). Tiene teoría de la mente un chimpancé. Barcelona:
Paidos.
2731–2741.
Arbor, 89-126.
Scandar, R. (2016). El niño que no podía dejar de portarse mal. Buenos Aires: Distal.
Schore, A. (1994). Affect regulation and the Beggining of the Self. New Jersey: Earlbaum.
Schore, A. (1997). Early organization of the nonlinear right brain and development of a
631.
Schore, A. (2000). Foreword to the reissue of attachment and loss, vol. 1: Attachment by
Schore, A. (2001). The Effects of a Secure Attachment on Right Brain Development, Affect
Regulation and Infant Mental Health. Infant Mental Health Journal, 7-66.
Shore, A. (2001). The effects of early relational trauma on right brain development, affect
regularion and child mental health. Infant Mental Health Journal n°22, 269-291.
Silvia Duschatzky y Cristina Corea. (2001). Chicos en banda, los caminos de la subjetividad
Sroufe, L. (1996). Emotional development: The organization of emotional life in the early
Trevarthen, C. (1993). The self born in intersubjectivity. En U. Neisser, The perceived self:
Vega, E. (2015) Clínica de niños y adolescentes¿Qué hay de nuevo? Buenos Aires: Lugar
Editorial
Wallerstein, J.S.; Kelly, J.B., Surviving the break up: How children and parents cope with
Wittling, w. (1997). The right hemisphere and the human stress response. Acta Physiologica
ANEXO 1
Consentimiento informado
Aclaración _______________________________________________
DNI ____________________________________________________
DNI ____________________________________________________
Aclaración________________________________________________
DNI_____________________________________________________
ANEXO 2
199
Datos personales:
Responde el cuestionario:
Composición Familiar:
Padre
Madre
Hermano/a
Hermano/a
Hermano/a
Hermano/a
Otros:___________________
200
Personas que están a cargo del niño (Se encargan de cuidarlo, bañarlo, jugar con él, hacerle la
comida, etc)
Cuidador 1
Cuidador 2
Cuidador 3
Cuidador 4
201
Consigna: Marque con una cruz la opción que considere más acertada. Por favor, en caso de
tener otros hijos considere la historia evolutiva del niño evaluado a la hora de responder.
Si No
Si No
Le grito
No le dirijo la palabra
Le pego
Me voy
Me descontrolo y lo insulto
Otro__________________
205
Grupo experimental Si No
Tiene hermanos
Si No
Interrumpe
Levanta la voz
Estilo de apego
209
Si No
Indicios de no responsividad
Sonríe al niño
Juego paralelo
ANEXO 6
Tipos de Madre
A- Madre sensible:
a. Está atenta a las señales del bebé y responde consistentemente a las mismas.
Ej. En las interacciones cara a cara puede exagerar lentamente sus expresiones
faciales normales si el bebé está alerta, cambiar su voz para estimularlo , etc.
niño. Ej. Una voz más alta que la normal con bebés alerta, una voz calma con
bebés apenados o una voz con sorpresas rítmicas con bebés juguetones.
compartidas.
diálogo
de seguir estimulando.
del niño.
B- La madre controladora:
f. Se mueve dentro del espacio del niño, manipula su cuerpo contra su voluntad
del niño.
i. No registra las señales infantiles cuando estas indican que prefiere otro juguete
o actividad.
j. Refuerza las conductas negativas del niño riendo cuando el niño llora o está
k. Sus acciones parecen depender más de ella misma que de cualquier señal
infantil.
estructurando la forma en que debe usarse, sin que el infante pueda explorarlo.
212
C- La madre no responsiva:
lento o susurrado
f. No se involucra activamente en el juego del niño. Hay pausas largas entre las
instancias de juego
en la interacción.
h. El niño juega sin que el adulto esté conectado o hay juego paralelo.
de contacto físico, etc. Ellos aprenden de esta manera, que su despliegue de afectos
Indicadores conductuales:
i- Voz constreñida.
disfrutando el momento.
quejarse.
1- Patrón Seguro o B: Tienen padres sensibles que saben cómo calmar sus necesidades.
cognición y afecto. Son niños que pueden alejarse físicamente de sus cuidadores,
Indicadores conductuales:
b- Curiosidad.
realizando.
ocasiones no. Como consecuencia de ello, estos niños no confían en que el expresar
sus necesidades traerá aparejado el alivio de las mismas, de manera que aprenden a
cuidadores.
Indicadores conductuales:
d- Ojos penetrantes.
e- Ceño fruncido.
f- Muecas.
g- Quejas vocales.
i- Defensiva a dormirse.
j- Inquietud.
k- Irritabilidad.
m- Arrojar juguetes.
n- Escupir la comida.
su presencia.
del niño
emoción
cognitiva y emocional
se siente bien
vínculo.
necesidad real
Otros lo descuidan y ponen
rendimiento.
A3- Padre retirado y no
desincronizado con el de su
A4- Padre hostil o no
hijo.
responsivo. Usa el amor
contingentemente.
220
apego.
de otros.
222
desordenado
ANEXO 7
A partir de los déficit observados en los cuidadores de niños con trastorno negativista
Desde este modelo, la función del terapeuta no es “arreglar al niño” para que los padres
estén contentos con él, sino que tendrá los siguientes objetivos:
Todo esto, de acuerdo con la noción de Crittenden (2004) de que el patrón de apego es
una contribución del niño a su propio bienestar y que cada estrategia es la mejor dentro del
ambiente en el que aparece. La autora sostiene que antes de sacarle a un niño su estrategia es
Como terapeutas, es preciso ser empáticos y comprender que cada padre transmite a su
hijo aquellas herramientas que cree que lo ayudarán a desenvolverse mejor en la vida
(Crittenden, 1995).
Esta tarea a veces resulta difícil, especialmente frente a padres muy intrusivos o no
Modalidad de trabajo
Realizaremos una entrevista inicial con ambos padres a la que le otorgaremos gran
importancia.
b. Personas que están a cargo del niño cuando los cuidadores no están presentes
meses de vida
cabeza, cuándo se sentó, gateó, cuándo dio sus primeros pasos y dijo sus
primeras palabras)
g. Pautas de cuidado
tristeza en el niño
225
n. Adaptación al jardín
Daremos especial atención no sólo a la información verbal que nos brindan los padres, si
Nos preguntaremos cuál es nuestra respuesta afectiva como observadores de esos padres
porque eso también nos ayudará a hacer un diagnóstico desde el modelo del apego.
establecer con él un vínculo de confianza, ya que el terapeuta deberá funcionar como base
En esta entrevista:
En el caso de que los padres se muestren insensibles frente al niño o que el terapeuta no
pueda empatizar con ellos puede ser beneficioso conversar sobre su propia historia de apego.
En el caso de que haya un solo cuidador en esa familia, lo alentaremos a buscar ayuda en
otros adultos de la familia, ya que cuidar a un niño desafiante es una tarea muy desgastante
para una sola persona. También se recomendará buscar ayuda psicoterapéutica individual a
Luego de la entrevista de devolución se pautará trabajar una vez por semana con el niño
conducta de sus hijos. Muchas veces, los padres confunden las conductas deseables con
conductas esperables y es necesario trabajar sobre ese aspecto para evitar conflictos
Entre sesión y sesión, los padres llevarán un registro de las situaciones que no pueden
manejar con sus hijos que luego serán conversadas y se pensarán estrategias para afrontarlas
en el futuro.
227
mismos y el otro. También se trabajará sobre la manera más adecuada de poner límites,
enfatizando en los componentes no verbales del mensaje, que brindan a los niños,
El terapeuta enseñará a los padres a validar las emociones del niño y ayudarlo a calmarse
en lugar de entrar en una lucha que retroalimente el malestar. Para esto, ellos tendrán que ser
realidad.
Por último, es importante que ellos aprendan a ver los aspectos positivos de su hijo y
reforzarlos adecuadamente, de manera que el niño perciba que su esfuerzo vale la pena.
Las entrevistas con los padres pueden espaciarse y realizarse una vez por mes una vez que
los síntomas oposicionistas empiecen a disminuir y los padres ganen confianza en sus propios
recursos.
es lo mismo si un niño llora 4 o 5 veces por semana cuando no obtiene lo que quiere que si lo
hace 4 o 5 veces por día. Muchas veces, los datos obtenidos objetivamente ponen de
manifiesto que la conducta aparece con mucha menos frecuencia de lo que estiman los
228
padres. También es interesante diseñar con los padres una escala de intensidad que permita
evaluar hasta qué punto la conducta del niño es atípica. (Ej. 1 pto. Discusiones, 2 ptos. Gritos,
Refuerzos
El refuerzo es una estrategia conductual básica que suele producir resultados rápidos
refuerzo puede implicar dar algo positivo como un halago, un abrazo, un helado o retirar algo
negativo como tener que ayudar en las tareas domésticas (Barkley y otros, 1999). En el
Tiempo de juego:
El tiempo en el suelo es un tiempo que los padres pasan con sus hijos jugando en el suelo
y siguiendo las orientaciones del niño. Los padres que juegan con sus hijos los refuerzan y
mejoran el vínculo que tienen con ellos (Friedberg y Mc Clure, 2005). Cuando esto sucede,
el niño se siente valorado por el padre lo cuál suele mejorar su obediencia en esta y otras
situaciones. También puede utilizarse este tiempo para modelar y practicar la resolución de
problemas con el niño. Cuando están jugando es importante que el padre refuerce las
Moldeamiento:
deseada. Cada paso constituye un sub-objetivo. Al principio se premian los pequeños logros,
229
hasta que estos se dan con frecuencia y luego se refuerzan pasos más completos. También se
les enseña a los padres a dar refuerzos diferenciales a las conductas más elaboradas o a
niveles más altos de la secuencia. Para evitar que los niños se habitúen a los reforzadores se
Ignorar:
reforzar sin querer muchas de las conductas desadaptativas de los niños. Ignorar es una
técnica que consiste simplemente en retirar la atención de la conducta del niño y es una
2005).
Es importante tener en cuenta que no se puede enseñar a los padres a ignorar conductas
potencialmente peligrosas o destructivas y que para que funcione la estrategia, ellos deben
Cuando enseñamos a los padres a hacer esto, es importante que conecten lo que retiran
con el comportamiento concreto del niño. Es importante especificar durante cuánto tiempo
perderá el privilegio, elegir lapsos que se puedan sostener y cumplirlos. Los padres no deben
dejarse llevar por sus emociones para llevar a cabo esta estrategia.
230
ANEXO 8
Este taller se deriva de los datos observados en este estudio. Se trata de un taller
para padres desarrollado por Russell Barkley (1998) con el agregado de algunos aportes de la
tienen una duración de una hora y media. Los grupos estarán formados por 8/10 parejas de
padres. Es necesario que ambos padres concurran a los encuentros. Los encuentros están
PRIMER ENCUENTRO:
Estrategias para disminuir las conductas oposicionistas en los niños: ¿por qué es
necesario aprenderlas?
• Estas técnicas están diseñadas para reducir la terquedad y las conductas oposicionistas y
general.
cordial.
ambas partes.
Cuando un niño aprende a ajustarse a las peticiones y normas de sus padres está
adquiriendo una actitud básica de cooperación y una postura receptiva a aprender de los
adultos. Ambas son necesarias para el desarrollo social y la adaptación al mundo adulto.
Las investigaciones demuestran que el niño de corta edad que aprende que la
conductas agresivas son eficaces para escaparse del requerimiento de los adultos y de las
Este programa de entrenamiento sirve para niños entre 2 y 12 años que tienen un nivel de
1. Recuerde la peor persona para la que haya trabajado y piense cómo le trataba, las
cosas que hacía que a ud. le disgustaban. Haga una lista con las peores cualidades de
esa persona.
2. A continuación piense en la mejor persona con la que haya trabajado, alguien con
quién le gustaría volver a trabajar. Si esa persona le hubiera pedido algún esfuerzo
extra de seguro lo hubiera hecho. Haga una lista de las características positivas de esa
persona.
3. Ahora mire con atención las cosas que escribió y decida honestamente como lo
calificaría su hijo.
Los chicos y adolescentes entienden mejor las consecuencias que las razones.
Las consecuencias positivas suelen ser más eficaces para el cambio que las negativas.
Es más probable que su hijo haga algo que usted le pide si le dice que obtendrá tal cosa que
Si haciendo un berrinche su hijo logra lo que desea, es muy probable que al día siguiente lo
repita.
Si por comer toda la comida su hijo tiene el privilegio de ver su programa favorito, es
Es más probable que quiera bañarse si lo estimula con premios que si lo amenaza con
castigos.
Es genial cuando…
¡Buen trabajo!
¡Bien hecho!
Abrazos
Sonreír
234
Un beso suave
Guiñar el ojo.
Importante:
Seleccione un momento de exclusividad cada día que dedicará a jugar con su hijo
durante aproximadamente media hora. El niño deberá elegir la actividad, pero es preferible
que sea algo que disfruten los dos. Es importante focalizar la atención en el niño durante ese
rato, dejando de lado el celular o cualquier otro dispositivo que pudiera interrumpir ese
momento. No elija momentos en que esté apurado o preocupado por otra cosa. DISFRUTE.
Realice esta actividad todos los días durante los quince días que transcurren entre los
SEGUNDO ENCUENTRO
Enseñarle obediencia
Una vez que mejoró la relación con el niño está listo para enseñarle a obedecer órdenes
simples.
Cuando su hijo cumpla con una orden márquele enseguida lo bien que lo está haciendo.
Puede irse por unos momentos si tiene que hacerlo pero regrese frecuentemente para
elogiarlo. Si lo encuentra realizando una tarea que ud. no solicitó este es el momento para
Elija dos o tres órdenes que él obedezca muy inconsistentemente, esto debe hacerlo en un
Ningún niño cumple todas las órdenes que se le dan, sin embargo la manera en que se
Asegúrese de que va a cumplir lo que dice. “No vas a salir en todo el año” por ej. Es un
No presente el mandato como una pregunta o un favor. “Mi amorcito no serías tan bueno
Dé solo una instrucción específica a la vez.”Juancito andá a lavarte los dientes, después la
cara, ordená tu cuarto y ayudame a poner la mesa”, cree que lo recordará? Qué
probabilidades hay de que lo logre? Con tantos mandatos la motivación de su hijo disminuirá
y se sentirá frustrado.
Si la tarea es compleja sepárela en pasos más sencillos: Una vez que se lavó los dientes
pídale que se lave la cara. Luego de hacerlo que ordene la pieza, etc.
Asegúrese de que el niño lo mira a los ojos. Con su mirada puede enfatizar su pedido y
Reduzca todas las distracciones. Si su hijo está jugando en la computadora y ud. lo llama a
Importante:
Su hijo tiene que empezar a comprender el funcionamiento y la lógica de las cosas, por
eso es muy importante trabajar en el valor de su palabra. Es fundamental cumplir con los
premios y castigos prometidos y para hacerlo, estos deben ser realistas. También es
TERCER ENCUENTRO
Este sistema consiste en usar fichas o puntos para premiar la buena conducta y disminuir
la inadecuada.
Haga una lista de las conductas adecuadas por las cuáles será premiado y un listado de
Especifique cuántos puntos valdrá cada conducta y cuántos puntos valdrá cada beneficio.
Sea especialmente generoso con las cosas que producen más tensión en la familia.
Es muy importante que las recompensas no sean obtenidas fuera del sistema de puntos.
Importante:
Con los niños con problemas de conducta muchas veces con la felicitación no es
suficiente. Por eso se recomienda la utilización de este sistema que ha demostrado ser
Elaboramos un sistema de fichas para motivar a nuestro hijo a aprender las conductas
deseadas.
238
CUARTO ENCUENTRO
Los castigos físicos y los gritos solo generan frustración y empeoran aún más su relación
con su hijo. Por eso se propone la implementación de una modalidad llamada Tiempo
Fuera. De una orden en voz firme pero agradable, cuente en voz alta del 1 al 5. Si el niño no
ha comenzado a obedecer, establezca contacto visual directo con él. Alce la voz levemente,
adopte una postura firme y diga, “¡Si no haces lo que te pedí, entonces vas a sentarte en esa
silla!” Cuente nuevamente hasta 5 en voz alta. Si no comenzó a obedecer dígale: “No hiciste
lo que te pedí así que tenés que ir a la silla” y llévelo. Debe ir a la silla sin importar las
promesas que pueda hacer. Coloque al niño en la silla y diga firmemente “¡Te quedás ahí
hasta que yo diga que te levantes!”. Puede decirle que ud. no regresará a la silla hasta que se
calme. No discuta con el mientras está en tiempo fuera. Ninguna persona debe hablarle. No
gravedad del comportamiento inapropiado. Deberá estar calmado una vez que cumpla el
tiempo y debe acceder a hacer lo que se le pidió. En el caso de que se lo haya mandado a la
silla por una falla que no puede corregir debe prometer no volver a hacerlo. La silla debe
estar colocada lejos de la pared para que el niño no pueda patearla y sin objetos cerca con los
que pueda jugar. No debe ver televisión desde la silla, esta debe estar ubicada de manera que
los padres puedan seguir sus actividades sin necesidad de pararse delante de él para mirarlo.
La primera semana será la más difícil, ya que durante los primeros días pueden
Algunos padres temen por la autoestima de sus hijos, pero si se hace un análisis del modo
en que resuelven los conflictos con el hijo constatan que se producen escaladas de agresión
con gritos y palabras hirientes e incluso en ocasiones se llega al castigo físico. El tiempo
fuera solo consiste en que el pequeño no puede hacer nada por un rato y se le retira el
refuerzo de la aprobación.
Explíquele que podrá ir cuando cumplan los requisitos para abandonar la silla.
Estos comentarios suelen ser para manipular o estar relacionados con momentos de gran
activación emocional.
Estas conductas son tomadas como abandono de la silla e implican comenzar de nuevo.
Una vez que descubren que esta estrategia no sirve suelen dejarla de lado.
Esto ocurre sobre todo cuando los padres tienen dificultades para que el niño coma o se
vaya a dormir.
Podrá hacerlo cuando cumpla las tres condiciones para abandonar la silla.
6- Negarse a abandonar la silla una vez que terminó el tiempo afuera: “Ahora no me voy,
QUINTO ENCUENTRO
Los niños negativistas desafiantes pueden volverse más oposicionistas aún cuando se
encuentran en lugares públicos o frente a terceras personas. Ellos establecen una lucha de
poder con sus padres en la que éstos suelen quedar mal parados, con sensación de frustración
Anticípese y establezca reglas antes de entrar al lugar. Dé dos o tres reglas claras. “Ahora
Si tiene que esperar en salas de espera de consultorios, hacer largos viajes, esperar en un
Realizar salidas a lugares públicos con el niño para poner en práctica lo aprendido.
SEXTO ENCUENTRO
Los niños negativistas desafiantes tienden a sentir rabia con mucha facilidad y es
importante que los padres aprendan a modular esa emoción y a descargarla de manera
socialmente aceptada.
validación, el niño está acompañado en su dolor emocional y esa es una forma de no agregar
validan.
NO dar respuesta de gran intensidad emocional frente a la expresión del rabia del niño.
No responder con culpa, críticas, juicios u otras respuestas que aumenten el conflicto.
Lo que es válido algunas veces y otras no: La conducta, los pensamientos y planes para
habla
despacio
como te sentiste”
243
perspectiva
manera”
Nuestros diálogos internos regulan la forma en que nos sentimos y actuamos. Escribo en
una tarjeta cinco frases que me ayuden a controlar mis reacciones cuando la conducta de mi
dentro de una hora si reacciono de esta manera? ¿Cómo me voy a sentir dentro de tres
horas? ¿Mañana? ¿De qué otra manera puedo resolver esta situación?
Feedback:
¿Qué cosas aprendí en este taller? ¿Hubo alguna expectativa que no se cumplió? ¿Pude