Guía de estudio.
Nociones Generales
del Concepto Persona
Juan Eduardo Gutiérrez Muñoz
Bloque VI. Nociones Generales del Concepto Persona 2
Patrimonio 2
Introducción 2
Concepto y naturaleza. 2
Bienes y su clasificación. 5
Bienes muebles. 9
Bienes inmuebles. 11
Glosario 12
Lista de referencias 13
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Bloque VI. Nociones Generales del Concepto
Persona
Patrimonio
Introducción
A lo largo de la lectura de nuestra guía de estudio, estaremos revisando el concepto
de patrimonio, cuáles son sus características y su naturaleza, cómo se clasifican los
bienes, exponiéndose las clasificaciones más importantes y cuáles son las figuras
jurídicas utilizadas en el Derecho Romano para proteger la posesión y la propiedad
de los bienes, algunas de las cuales perduran hasta nuestros días.
Concepto y naturaleza.
Guillermo Floris Margadant define al patrimonio como el conjunto de cosas tangibles
(res corporales), créditos y cosas intangibles (res incorporales) y deudas que
corresponden a una persona; es decir, el patrimonio es uno de los atributos de la
personalidad jurídica, por ejemplo, en el derecho romano los esclavos carecían de
personalidad jurídica y por lo tanto no podían tener patrimonio.
Asimismo, en el derecho romano preclásico el patrimonio se integraba con los bienes
del pater familias, sin considerar sus deudas y derechos reales y de crédito;
igualmente, el derecho a tener patrimonio se consideraba dentro del derecho privado
como una modalidad de ius commercii, toda vez que el derecho a comerciar era la
forma más común de adquirir patrimonio.
En ese sentido, en la actualidad por regla general toda persona tiene un patrimonio
por más mínimo que sea, comenzando por la ropa que lleva puesta y cada patrimonio
pertenece una persona, es decir toda cosa tiene un dueño, inclusive las cosas que
aparentemente no tienen dueño. Aunque cabe precisar que hay patrimonios con
características especiales, como por ejemplo en el derecho sucesorio existe la
separatio bonorum, que consiste en que el heredo puede tener dos patrimonios
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separados, uno el suyo propio y el otro el derivado de la herencia, lo cual ocurre
cuando el autor de la herencia deja deudas, estas se hacen efectivas con la herencia
pero sin afectar el patrimonio propio del heredero, pero también con la finalidad de
que acreedores del autor de la herencia se cobren la deuda sobre el patrimonio de la
herencia antes que los acreedores del heredero hagan lo propio con el patrimonio de
la sucesión.
Volviendo al derecho romano, este regulaba el patrimonio de diversas formas, una de
ellas era que solo el paterfamilias tenía derecho a tener patrimonio, por lo que los
hijos de familia, los esclavos y la mujer in mano, no podían tenerlo ya que se
consideraban alieni iuris. Aunque los hijos del paterfamilias y los esclavos si podían
administrar un peculium formado por pequeño rebaño inicialmente, pero con el paso
del tiempo el concepto de peculium fue acrecentándose hasta abarcar todo tipo de
bienes, como tiendas, barcos o cualquier tipo de negocio. Posteriormente, en el
Derecho romano clásico, se reconoce cierta capacidad de adquirir patrimonio al hijo
de familia bajo los siguientes conceptos:
A. Peculium profecticium (peculio profecticio), aunque realmente el
patrimonio no pasaba en propiedad a manos del hijo de familia, sino
que consistía en la administración de bienes que el paterfamilias le
encargaba a su hijo (a patre profectum) o al esclavo (a domino
profectum), pero de la misma forma en que encomendaba la
administración del patrimonio, en cualquier momento podía retirarles
esa administración (adimere peculium), aunque la retractación del
peculio era desaprobada socialmente.
Así las cosas, cuando moría el hijo, el peculio regresaba al padre, pero cuando moría
el padre, el peculio pasaba a formar parte de la herencia; asimismo, se acostumbraba
que cuando el hijo se emancipaba o el esclavo era manumitido, se les concedía el
peculio, inclusive las hijas y esclavas eran susceptibles de recibir peculio.
B. Peculio castrense: esta figura jurídica aparece con Augusto, quien
reguló que el hijo de familia militar podía disponer, por testamento, de
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los bienes adquiridos durante el servicio, pero posteriormente Adriano
establece que esta prerrogativa también se conceda a los veterani
(licenciados del ejército); por lo que esta disposición beneficia a los
hijos de familia, quienes pudieron disponer de los bienes adquiridos en
campaña, sueldo y botín, donaciones que recibieran por ingresar al
ejército, herencias de compañeros de armas y la herencia de su mujer,
sin que la dote ingresara al peculio; pero si el hijo no disponía por
testamento del peculio, este pasaba al padre por iure peculli, pero no
como herencia.
C. Peculio quasi castrense: esta forma de peculio aparece con
Constantino y era un privilegio que se concedía a los hijos de familia
con motivo del desempeño de una función pública o eclesiástica o por
donaciones realizadas por el Emperador o Emperatriz; este peculio era
muy similar al peculio militar, salvo que no se podía disponer de el por
testamento, aunque posteriormente Justiniano permite hacer
testamento sobre el peculio.
D. Bona materna: también con Constantino aparece esta figura jurídica,
bajo la cual los hijos de familia podrían adquirir la propiedad sobre los
bienes adquiridos en sucesión de la madre, otorgándole al
paterfamilias el derecho a la administración, pero de manera limitada
ya que no podía enajenar ni gravar, pero el hijo si lo podía hacer con
el consentimiento del paterfamilias.
E. Bona materni y peculium adventicium. La designación bona manterni
se refería a los bienes que procedían de ascendientes maternos,
mientras que el peculium adventicium era el relativo a cualquier
adquisición del hijo que no proviniera del patrimonio del padre, pero el
padre tenía el usufructo y el hijo la propiedad; posteriormente se acepta
que el padre fuera excluido de la administración y el usufructo en caso
de que así fuera dispuesto por el donante o el testado.
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Regulación especial merecía la situación patrimonio dentro del matrimonio, donde se
dieron varias formas saber:
A. Matrimonio cum manu: cuando la mujer era alieni iuris al momento de casarse
bajo el cum cum, su situación no cambiaba, ya que no tenía patrimonio propio
y sólo cambiaba su potestas a otro paterfamilias.
Si la mujer era sui iuris y se establecía la manus, su patrimonio pasaba al marido, sus
deudas se extinguían, a excepción de las hereditarias, las cuales pasaba a ser
responsabilidad de quien adquiría la manus, esto con el fin de que los acreedores de
la mujer quedaran desprotegidos.
B. Matrimonio sine manu. Cuando la mujer era alieni iuris continuaba in potestante
patris. Si la mujer era sui iuris y no entra bajo la manus de su marido,
conservará su patrimonio, siendo este el antecedente histórico del matrimonio
bajo el régimen de separación de bienes.
C. Donationes inter virum et uxorem. Era la prohibición de realizar donaciones
entre consortes.
D. Dote. Era el bien o bienes, que la mujer o su familia entregaba al marido para
ayudar en los gastos del matrimonio.
Bienes y su clasificación.
Antes de continuar, es conveniente precisar que en el Derecho romano e inclusive en
el derecho contemporáneo, el término “bien” se utiliza como un sinónimo de cosa,
motivo por el cual, en el transcurso de la unidad nos referiremos indistintamente con
el término cosa (res) o “bien”, para hacer referencia a un mismo concepto.
Bajo esa tesitura, las cosas o los bienes son elementos del mundo exterior que
producen una satisfacción al ser humano, pudiendo estar dentro del comercio cuando
son susceptibles de apropiación o fuera del comercio por razones físicas (el sol, la
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luna, las estrellas, etc.) o por su naturaleza jurídica como lo son las cosas que
pertenecen a todos por derecho natural como el mar, las cosas públicas, es decir las
que son de dominio público como las carreteras, las res universitatum, que fueron
sustraídas del comercio público para ser destinadas al uso de una institución pública
En ese sentido existe una muy diversa clasificación de las cosas, de las cuales a
continuación se exponen las principales:
A. Las res divini iuris, en el derecho romano que son las que derivaban del
derecho divino y a su vez se dividen en res sacrae, res religiosae y res sanctae.
Las res sacrae que se destinan al culto de los dioses supremos, como los
templos y las iglesias; las res religiosae que se destinaban para el culto de los
dioses manes, como los sepulcros y los monumentos mortuorios; las res
sanctae que eran las mullas y puertas de la ciudad, las cuales eran
consideradas santas porque estaban bajo la protección de los dioses.
B. Las res humani iuris, que son las cosas del derecho humano y Gayo las dividía
en res publicae y res privatae. Las res publicae que eran las que pertenecían
al pueblo romano como las calles, las plazas públicas, los puentes, ríos,
acueductos; mientras que las res privatae eran las cosas que podían ser motivo
de apropiación de los particulares y que no habían sido excluidas por el
derecho divino ni por el derecho natural.
C. Las res corporales y las res incorporales, las cuales de acuerdo con Gayo eran
corporales las que se podían tocar, como la ropa, un esclavo, un edificio, un
metal; mientras que eran incorporales las que no se podían tocar, como los
derechos u obligaciones contraídas
D. Res communes omnium. De acuerdo con Marciano, eran las cosas que por
Derecho natural corresponden a todos, como el aire, el agua corriente, el mar
y sus costas
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E. Res mancipi y res nec mancipi. Eran res mancipi las transmitidas a través de
la mancipación o in iure cesio (cesión de derechos), como fundos y
construcciones, esclavos, animales de tiro y carga, servidumbres rústicas, etc.,
es decir, cosas importantes económicamente en Roma, mientras que las res
nec mancipi se transmitían con la simple entrega
F. Cosas fungibles y no fungibles. Se entiende que son fungibles las cosas
substituibles por otras de la misma especia y calidad, tales como el dinero, los
granos, los metales; mientras que las cosas no fungibles son los bienes que se
identifican por su individualidad, como las obras de arte o un caballo de
carreras.
G. Cosas consumibles (res quae usu consumuntur) y cosas no consumibles. Son
consumibles los bienes que se acaban con su primer uso, en tanto que las
cosas consumibles no se extinguen en su primer uso.
H. Cosas muebles e inmuebles. Es tal vez la clasificación más común,
entendiéndose por cosas muebles aquellas que se pueden trasladar de un
lugar a otro, como los vehículos y las joyas, mientras que los inmuebles son
los bienes que se encuentran fijos sobre la tierra, como las casas, los terrenos,
los edificios.
I. Cosas divisibles e indivisibles. Son divisibles las que pueden partirse
conservando su misma utilidad, por ejemplo, un terreno y los granos; mientras
que las indivisibles son las que al ser fraccionadas se vuelven inútiles, bien por
su propia naturaleza no es factible su división, por ejemplo, un animal vivo.
J. Cosas genéricas y cosas específicas. Genéricas son las que tienen un destino
económico-social sin individualidad y se determinan en razón de su cantidad,
peso, medida, por ejemplo, cinco kilos de maíz, un litro de aceite; mientras que
las cosas específicas: son las que tienen una individualidad característica y no
pueden ser cambiadas por otra.
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Su distinción es de importancia para el cumplimiento de las obligaciones, por ejemplo,
la pérdida de una cosa específica por caso fortuito perece, mientras que una cosa
genérica no perece.
K. Cosas principales y cosas accesorias. Las principales son las que tienen
individualidad propia como un caballo o un fundo; mientras que las accesorias
son elementos que dependen de la cosa principal, son parte integradora de la
principal o bien, son de utilidad para el funcionamiento de la principal.
Sobre esta clasificación existe un principio jurídico que refiere que lo accesorio sigue
la suerte de lo principal (accesorium sequitur principale); asimismo, cabe precisar que
todas las cosas accesorias tienen una cosa principal, pero las cosas principales no
necesariamente tienen una cosa accesoria.
L. Cosas simples y cosas compuestas. Las cosas simples son todos los bienes
unitarios, considerados como entes singulares, es decir, se consideran una
unidad con independencia de sus elementos integrantes, por ejemplo, un perro
o un metal; mientras que las compuestas son la consecuencia de la
manufactura o mecánica a través de la cual se unen varias cosas simples, las
cuales unidas le dan origen a la cosa compuesta, por ejemplo, un vehículo que
se compone de un chasis, un motor, puertas, llantas, etc.
M. Cosas fructíferas y no fructíferas. Las fructíferas son las dan nacimiento
periódicamente a una nueva cosa denominada fruto, que se desprende de ella
pero sin alterar su esencia ni su actividad productiva, como por ejemplo los
árboles frutales y los animales destinados a la reproducción de ganado, a los
cuales se les conoce como frutos naturales; pero también existen los frutos
civiles, que son las sumas económicas (ganancias) que se producen por la
cesión de una cosa, por ejemplo el arrendamiento de una casa o los intereses
generados por un préstamo.
Mientras que las cosas no fructíferas son las que no producen periódicamente ningún
lucro; en ese sentido, una cosa puede clasificarse tato como fructífera como no
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fructífera, por ejemplo, cuando una casa es destinada a la habitación de su propietario
es una cosa no fructífera, pero si el dueño la otorga en arrendamiento, entonces se
convierte en una cosa fructífera.
Bienes muebles.
Como ya se mencionó en el apartado que antecede, las cosas muebles son las que
se pueden trasladar sin perder su esencia, como los granos, los vehículos, las joyas.
Existen ciertas figuras jurídicas que se pueden ejecutar sobre los bienes muebles,
pero no sobre los inmuebles y viceversa, por ejemplo, un bien mueble se puede dar
en garantía prendaria, pero inmueble no, ya que el inmueble se da en garantía
hipotecaria; en ese sentido los gravámenes impuestos sobre bienes inmuebles se
deben inscribir en el registro público de la propiedad, pero no así los gravámenes que
pesan sobre los bienes muebles.
La compraventa de un bien mueble generalmente se perfecciona con la simple
transmisión de la posesión de la cosa y el pago del precio, mientras que la
compraventa de inmueble para que surta efectos ante terceros debe realizarse ante
fedatario público e inscribirse en la oficina gubernamental correspondiente.
Sobre un bien mueble no se puede constituir una servidumbre, pero sobre un bien
inmueble sí; pero también hay actos jurídicos comunes a ambos tipos de bienes, por
ejemplo, tanto los bienes muebles como los inmuebles se pueden dar en donación,
en comodato o en usufructo, también son susceptibles de transmitirse a través de una
sucesión.
Hablando de la posesión y la propiedad de bienes muebles, el derecho romano
contemplaba diversas formas para proteger estas, siendo las más representativas las
que a continuación se mencionan:
A. Interdicta retinendae possessionis. Son los interdictos que servían para
retener la posesión de una cosa y eran conocidos como el interdictum uti
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possidetis y el interdictum utrubi, y en ambos casos el pretor prohibía a las
partes, caracterizándose porque cada parte tenía la doble calidad de ser
actor y demandado a la vez.
B. Rei vindicatio. Que es la reivindicación, la cual era intentada por el
propietario no poseedor en contra el poseedor no propietario, subsistiendo
esta figura jurídica hasta nuestros días. Si el actor logra probar su derecho
no implicaba que acreditara la propiedad de la cosa y a su vez si no lograba
acreditar su acción, tampoco significaba que el poseedor fuera el
propietario de la cosa.
La reivindicación podía ejercitarse de dos maneras, como rei vindicatio per
sponsionem o como rei vindicatio per formulam petitoriam.
En la rei vindicatio per sponsionem, al inicio de la contienda el demandado se
comprometía a pagar una cantidad como indemnización si resultaba ser el dueño de
la cosa y la sentencia se concretaba a decir si el actor era o no el propietario de la
cosa, desapareciendo esta figura jurídica en la época posclásica.
La rei vindicatio per formulam petitoriam. Se da de una forma más sencilla sin
necesidad del compromiso del demandado y la sentencia del juez se concreta a
determinar condenar al demandado si el demandante prueba su derecho, pero la
formula tiene una condena pecuniaria; en tal caso se ordena al demandado restituir
la cosa al actor y de restituirla no habrá lugar a la condena pecuniaria, pero si el
demandado no restituye la cosa, la conservará en propiedad bonitaria, pero será
condenado a pagar al actor el valor de la cosa.
C. Actio ad exhibendum. Si el propietario no poseedor demandaba con la
acción petitoria podía ocurrir que el demandado no se presentara a juicio o
que abandonara dolosamente la cosa, por lo que en ambos casos no era
posible continuar con la acción inicial, por lo que para solventar esta
circunstancia el pretor hacia valer esta acción con el fin de salvaguardar
los derechos del actor, a través del cual el pretor decretaba que se
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entregara el mueble al actor y si no se hacía así, obligaba al demandado a
presentarse a juicio para que exhibiera el bien materia del litigio y si no lo
presentaba, era condenado a pagar la suma que estimara prudente.
D. Actio Publiciana. Esta acción se otorgaba al comprador de una res mancipi
adquirida por simple traditio, cuando se perdía la posesión antes de la
usucapio, entonces el pretor daba esta acción por la que se fingía haber
cumplido el plazo de la usucapión, para proteger al comprador como si
fuera propietario.
E. Exceptio rei venditae et traditae. Es la excepción de cosa vendida y
entregada, la cual se oponía por un adquirente demandado cuando se
pretendía desposeerlo de una cosa que había adquirido sin observar la
mancipatio o la in iure cessio.
Bienes inmuebles.
Como ya se expuso en esta unidad, los bienes inmuebles son aquellas cosas que
están fijas, que no se pueden trasladar de un lugar a otro, como las casas, los
edificios, los terrenos.
En ese sentido, es preciso señalar las diversas acepciones que se le han dado a los
inmuebles desde el derecho romano y hasta la actualidad, la palabra fundus (fundo)
es utilizada genéricamente para referirse a todo inmueble, predium para hacer
referencia a un espacio de terreno (con o sin edificación) que constituye una unidad,
locus era una parte del predio; villa hace referencia a la parte edificada de un predio
rústico y ager la parte sin construir; aedes para una casa, insula la casa de varios
pisos para viviendas; área al espacio sin edificar de un terreno urbano; el terreno sin
construir se denomina solum (suelo) a la superficie construida vuelo (lo edificado o
plantado).
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Al igual que en los muebles, para retener o recuperar la posesión o la propiedad en
bienes inmuebles, desde el derecho romanos contemplaban diversas acciones,
siendo las más representativas las siguientes:
A. Interdictum uti possidetis (tal como poseéis). Mediante el cual el pretor
protegía al poseedor sin vicios en relación con la parte contraria. Pero si el
poseedor había obtenido la posesión por medio de la violencia,
clandestinamente o a título de precario, debía reintegrar la posesión.
B. Interdictum unde vi armata (de donde violencia armada). Concedía la
posesión al que, desposeído a manos de gente armada, diferenciándose
de otros interdictos en que este no tenía límites se diferencia de los demás
interdictos en que no tiene límites para poder ser ejercitado.
C. Interdictum quem fundum. El pretor ordenaba al demandado restituir el
inmueble al demandante y si no lo restituía era condenado a pagar al actor
una suma que este mismo estimará.
Glosario
Patrimonio: Conjunto de cosas tangibles (res corporales), créditos y cosas
intangibles (res incorporales) y deudas que corresponden a una persona;
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Lista de referencias
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S., G. F. (1968). El Derecho Romano Privado como introducción a la cultura jurídica
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