Charles G.
Finney
Charles Grandison Finney (1792-1875), uno de los evangelistas más controvertidos como
usados por Dios. Su conversión, su llamado al ministerio y pasión por las almas fueron
únicos. Fue usado por el Espiritu Santo para los grandes avivamientos en Estados Unidos
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En el otoño de 1821, un estudiante de leyes de veintinueve años de edad comenzó a buscar
al Señor. Durante el pasado año un avivamiento se había extendido en su ciudad natal de
Adams, Nueva York, y él había rehusado participar.
Pero después comenzó a orar. Cuarenta años más tarde, recordó de esta manera su
conversión: "El Espíritu Santo descendió sobre mí con tal fuerza que parecía que me
traspasaba el cuerpo y el alma. La impresión fue como de una ola de electricidad que me
traspasó enteramente. Parecía venir sobre mí en olas de amor, pues no lo pudiera expresar
de otra manera. Parecía como el aliento mismo de Dios. Puedo recordar expresamente que
parecía abanicarme, como inmensas alas. No tengo palabras para expresar el maravilloso
amor que fue derramado en mi corazón".
Así comenzó el ministerio de Charles Grandison Finney (1792-1875), uno de los más
destacados e influyentes evangelistas en la historia de los Estados Unidos.
El ministerio de Finney fue el apogeo del Segundo Gran Despertamiento (alrededor de
1792-1835). Vivió en la época de rápida expansión al Oeste, en que hubo un crecimiento de
población sin precedentes. Los norteamericanos habían asimilado la doctrina del "Destino
Manifiesto", y con ella el optimismo en los logros y el potencial humanos únicos en la
historia. Finney era la personificación espiritual de ese ideal.
Poco después de su dramática conversión, Finney comenzó a estudiar bajo su pastor
presbiteriano, George Gale. Éste lo animó a asistir al Seminario Princeton. Pero como no
sentía gran respeto por la teología ni los teólogos, Finney escribió: "Llana y plenamente les
dije que no me sometería a la influencia bajo la que ellos habían estado".
En sus memorias, Gale lo recuerda de otra manera: "Finney no asistió al seminario porque
no pudo ser aceptado".
Por cualquiera razón, Finney no procuró hacerse de una educación teológica formal. Como
resultado, su presbiterio lo puso bajo tutela de Gale y otro pastor. En 1823, Finney recibió
licencia para predicar, y fue ordenado en 1824.
Los métodos de Finney eran novedosos. No evangelizó como sus predecesores: Jonathan
Edwards, George Whitefield, y Asahel Nettleton. 4 Para tener conversiones, a propósito
elevó el timbre emocional de las reuniones. Adoptó y popularizó la práctica metodista de
llamar a los conversos a pasar al altar o sentarse en la silla del penitente para significar su
decisión de seguir a Cristo. Para agotar a los oyentes y llevarlos a hacer una entrega,
alargaba sus reuniones. A veces las reuniones duraban cuatro horas y más. Estas formas
de manipulación no escaparon a los críticos.
El ministerio de Finney fue único. En un tiempo cuando casi todos los pastores leían sus
sermones, Finney predicaba sin notas, y generalmente sin prepararse. Se levantaba a
hablar según el Espíritu lo inspiraba. Más adelante, se valió de un sencillo bosquejo para
sus prédicas.
Finney despreciaba la preparación formal. A veces era criticado por su estilo de predicación
tajante y sentenciosa.
Finney practicó muchas novedades. Como no creía en el pecado original, suponía que el
hombre puede arrepentirse y volverse a Dios sin intervención sobrenatural. Por lo tanto,
cualquier medida que pudiera provocar una decisión por Cristo era justificada.
Caracterizaban su obra los llamados al altar, la práctica de orar públicamente por los
inconversos que estaban presentes, y la exigencia a tomar una decisión inmediata de seguir
a Cristo.
Aunque los metodistas, y algunos bautistas, ya habían estado practicando estos métodos,
Finney los popularizó. Siguen en uso hoy. Como señala Murray: "Lo que sucedió allí [en la
Nueva York occidental bajo Finney] llegó a marcar un hito en la historia evangélica, y trajo
entre los líderes que también profesaban fe en la obra del Espíritu Santo, la primera gran
controversia respecto del significado del avivamiento".
A su favor se dirá que Finney también motivó las aplicaciones sociales del evangelio.
Finney, Mahan, y sus seguidores fueron algunos de los primeros líderes en el movimiento
que abogaba por la abolición de la esclavitud. También asumió una firme postura contra la
orden masónica.