CosmologíaCreación del Mundo
Al oeste del lago Izabal, Guatemala en la ciudad maya de Quiriguá la
Estela C -realizada en el siglo VIII- contiene un relato metafórico de
la creación.
Indica que el 11 de agosto de 3114 a. C. los dioses
unieron tres piedras para dar lugar al primer fogón.
Era prioridad construir un lugar para cocinar, los
hombres debían alimentarse, aún antes de construir la
casa. La representación indicaba además "sembrar" y
luego "envolver".
El Popol-Vuh, libro sagrado maya, redactado poco
después de la Conquista por los maya-quiché de
Guatemala, nos ofrece la descripción de la creación y
el origen del hombre:
La Tierra fue creada junto con los animales.
El hombre es creado primero -por tres
dioses- de fango pero se deshace; luego siete
dioses crean al hombre a partir de la madera,
pero no tiene alma. Finalmente trece dioses logran la creación
definitiva, esta vez a partir del maíz. Los primeros cuatro hombres
son creados con granos de maíz molidos y de ellos sus parejas
femeninas correspondientes.
"Todo fue medido y marcado en cuatro divisiones. Las cuerdas de
medir de la matriz del cielo y la matriz de la tierra fueron plegadas y
estiradas en las cuatro esquinas, en los cuatro lados... ".
En el Chilam Balam de Chumayel, texto de finales del
siglo XVIII del norte de Yucatán, la creación comienza
con un universo cautivo de los dioses del inframundo,
poblado por abejas. Según el relato, fue una época en
que llovió fuego y ceniza, y en que cayeron árboles y
piedras. En un mundo sin Sol, sin noche y sin Luna, los
dioses del cielo, decididos a propagar la semilla que
habían salvado de ese caos, destruyeron todo bajo un diluvio y
flecharon a quienes habían quedado. A partir de ese universo
aniquilado habría de comenzar la nueva creación: los cuatro bacab,
dioses sostenedores del cielo, colocados uno en cada esquina del
mundo, levantaron la tierra que se había hundido al desplomarse el
firmamento y sembraron una ceiba al centro: axis mundi del universo
maya y camino que conduce al cielo.
Existen mitos de destrucción entre los mayas que
siempre propician una nueva creación. Comparte con el
resto de los pueblos mesoamericanos la visión
catastrófica y renovadora que conduce a la creación
humana.
Una de esas catástrofes está relatada en la "pagina del
diluvio" -folio 74- del Códice Dresde. El reptil con el
cuerpo formado por signos celestes, se dobla para
vomitar una corriente de líquido que emana de su boca
pero también de su cuerpo. La vieja diosa Chak
Chel ayuda a anegar la tierra con un cántaro vertido
sobre el anciano Dios L, identificable por su tocado de
pájaro moan aunque aparezca blandiendo armas y con
el cuerpo pintado de negro. Podría ser la profecía de una inundación
masiva o un evento del pasado, como el diluvio bíblico.
Estructura del universo
Punto Cardinal Color Bacab El universo tiene cuatro esquinas, cada una
orientada hacia un punto cardinal -asociado a
Norte Blanco Zac-cimi
un color- y sostenida por un bacab.
Oeste Negro Hosan-ek Los bacabob eran cuatro hermanos que tenían
la misión de sostener el cielo por temor a que
Sur Amarillo Hobnil
caiga. Una profecía del Chilam Balam
Este Rojo Cantzicnal vaticina: “Luego el cielo caerá, caerá sobre la
Tierra, donde los cuatro dioses, los Bacabob
están situados, los que evitaban la destrucción de nuestro mundo”. Estas
deidades eran especialmente veneradas en Yucatán, algunos autores
sostienen que había un quinto bacab verde en el centro.
La estructura estaba dividida en tres niveles, la tierra, representada
generalmente por la espalda del caimán (Itzam Cab Ain), el mundo
superior (Oxlahuntikú) y el inframundo (Xibalbá). La ceiba sagrada
(Yaxché) comunicaba los niveles.
El mundo superior esta formado por trece niveles gobernado por un
grupo de deidades denominado Oxlahuntikú ("Trece dioses") que
eran considerados como una sola deidad y al mismo tiempo como
trece dioses separados. Cada uno de los trece niveles celestiales tiene
sus propias características y en conjunto forman los mundos
espirituales superiores. Las trece energías superiores eran invocadas
en las plegarias en su aspecto de divinidades.
El inframundo (Xibalbá) estaba
conformado por nueve niveles, cada
uno de los cuales estaba presidido
por uno de los Nueve Señores del
inframundo o Bolontikú. Sus
habitantes son vistos como enemigos
de la humanidad, ya que suelen traer
enfermedades y muerte a los demás
Itzam Cab Ain seres vivos.
Códice Dresde, folios 4 y 5.
La superficie de la tierra es el lomo
rugoso -que representa los accidentes
naturales- del caimán sagrado,
divinidad que encarna la fertilidad
cósmica y terrenal. En consecuencia la
tierra en sí misma constituye una
deidad, los mayas habitan en un dios
que les proporciona lo necesario para
sobrevivir.
Cosmogonía maya
La vida de los mayas giraba en torno del conocimiento del cosmos, lugar de donde provenían
sus deidades, sus ceremonias y mitología. Esos elementos daban significado al pueblo maya,
eran su fuente de sus argumentos para poder explicar sus acontecimientos diarios. Con base a
ello, edificaban sus templos y planeaban sus cosechas, principal actividad económica de los
mayas. Concebían al mundo como una triplicidad que era integrada por la tierra, el cielo y el
inframundo. También concibieron el tiempo como el dinamismo de la realidad espacial y
cambio cósmico producido por el movimiento de un ser sagrado.
El cielo se integraba de 13 niveles escalonados gobernado por un dios, con 7 peldaños
ascendentes y 7 descendientes. Por su parte, el inframundo constaba de 7 niveles de manera
escalonada, pero en el plano descendente. Cada plano se dividía en 4 rumbos o regiones y un
centro, en cada uno se levantaba el árbol sagrado de los mayas, la ceiba, que elevaba su copa
hacia los 13 cielos y hundía sus raíces en los 9 niveles del inframundo. Entre los dioses
creadores del Oxlahuntikú están: Kukulkán, dios de las tempestades; Huracán, dios del viento,
tormenta y fuego; y tepeu, dios del cielo.
En pocas palabras, la cosmogonía maya trata sobre la sucesión de ciclos y eras cósmicas
determinadas por las deidades creadoras de acuerdo al orden de la temporalidad cíclica. El
concepto de temporalidad para los mayas no era abstracto, sino era el evidente y eterno
dinamismo del espacio que dieron los seres sobre el origen y crearon el mito cosmogónico
como una historia sagrada. Los mitos cosmogónicos fueron escritos en monumentos y códices
y posteriormente recogidos en libros que los mayas escribieron en la época colonial. El más
estructurado y completo sobre el origen del cosmos se encuentra en el Popol Vuh.
Origen del universo y de la vida
Consideraban a los otros mundos anteriores destruidos por un diluvio y que el actual estaba
sostenido por 4 guardianes (los puntos cardinales). Los 3 dioses principales mencionados
participaron en la creación de la vida, Kukulkán creó la vida mediante el agua, Huracán ayudó
al desarrollo de la humanidad en el tercer intento y Tepeu participó en los 3 intentos de crear
la humanidad.
El fin del mundo
Según con el calendario maya, el 21 de diciembre del 2012 iba a ser el apocalipsis, en esa fecha
terminaba el calendario y que se basaba en 5 unidades de tiempo denominadas “la última
creación”.
Rituales
Los sacrificios formaban parte importante de la ideología maya y de los rituales. Por ejemplo,
el Pok Ta Pok (juego de pelota) era uno de los de mayor importancia, los ganadores eran
sacrificados porque los mayas creían que se iban a reunir con los dioses, ya que consideraban a
la vida como un sueño y la muerte el despertar de éste.
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Cosmogonía Griega
La cosmogonía y cosmología de los antiguos griegos se encuentra
profundamente vinculada. Sus elementos cosmológicos si bien prescinden de la
mitología desde los razonamientos del primer filósofo griego, Tales de Mileto,
se puede rastrear el origen de algunos de estos en ella. Los relatos de la
cosmogonía griega pueden ubicarse en los textos de Homero y
la Teogonía de Hesíodo, en los que se ilustra la estructura de su universo y sus
dioses.
Para los griegos, el universo surge del caos, del cual una fuerza creadora
empieza a tomar forma y se manifiesta como Eurínome. Eurínome, adoptando
forma de paloma deposita un huevo que es calentado por Ofión, la serpiente
primigenia. Una vez el huevo eclosiona, surge el universo, y de ahí Urano (el
cielo) y Gea (la Tierra). Estos, constituyen la primera generación de dioses de la
teogonía. Una vez creado el universo, Eurínome y Ofión se radican en el monte
Olimpo, pero al atribuirse Ofión la creación del universo, Eurínome lo castiga
enviándolo al Tártaro (inframundo).
Del matrimonio de la primera generación de dioses, su acto copulativo genera
todas las formas de la Tierra y el firmamento, así como a las primeras razas de la
tierra, los titanes y titánides. La Tierra creada es de forma circular, y rodeada
completamente por el gran río Océanos. La superficie separaba dos mundos, el
inframundo debajo, y arriba el firmamento como concebido a forma de un
cascarón sólido. Este último concepto, rastreable en culturas cristianas y
judaicas se refleja en la separación del bien y el mal, de la perfección y lo
imperfecto. La Tierra y el inframundo se caracteriza por el mal y la imperfección,
motivo por el cual existe la vida humana, y su superficie esta accidentada. El
firmamento, representación de los designios de sus dioses (las constelaciones y
astros eran gobernados por estos, y en sus formas y movimientos se reflejaba
su naturaleza de vida) era perfecto, con formas circulares y esféricas, y de
naturaleza de fuego.
Cosmología mesopotámica con una Tierra plana, extendida en las primeras
cosmogonías. Adaptación de New American Bible.