Aspectos De: Historia y Relaciones Internacionales
Aspectos De: Historia y Relaciones Internacionales
Historia y relaciones
internacionales
Aspectos de Holanda 3: Historia y Relaciones Internacionales
Aspectos
de Holanda
diciembre 1958
INDICE
Historia de Holanda
El Benelux
Introducción - Historia del Benelux - Entrada en vigor de la Unión Aduanera:
1 de enero de 1948 - Entrada en vigor de la Unión Provisional: 1 julio 1949 -
Protocolo de coordinación de la política económica y social: 24 dejulio de 1953 -
Protocolo sobre política comercial común: 9 diciembre 1953 - Importación y
exportación libres - Importación y exportación contingentadas - Protocolo sobre
armonización de la política agraria: 3 de mayo de 1955 - Migración de mano
de obra - La Unión Económica - El Acuerdo de creación de la Unión Económica
- Disposiciones monetarias - Las instituciones de la Unión - Disposiciones transi-
torias - Resultados
Holanda en el mundo de la política internacional
Su posición - Su política
Holanda y la ayuda técnica internacional
El esfuerzo militar
Principios de la organización de la defensa - Reclutamiento y Servicio Militar
Obligatorio - La Marina - El Ejército - La Aviación - La Marina Mercante
La Nueva Guinea Holandesa
HISTORIA DE HOLANDA
Cuenta la tradición que los batavos - que con los frisones y otras tribus germanas y
celtas, son históricamente los primeros poblacores de Holanda - descendieron el
curso del Rin sobre troncos de árbol hacia la pantanosa zona de su delta, en los
Países Bajos. Claro está que esto no ha de ser interpretado literalmente; los troncos de
árbol habrán sido por lo menos balsas de maderos y muchos de estos nómadas ger-
manos, que vivían de la caza y la ganadería, habrán llegado a nuestro país, sin duda,
en carretas de bueyes.
Con todo, la tradición no deja de tener valor simbólico en la historia de Holanda, por
la cual corre el Rin como hilo de plata. O tal vez sería más acertado decir que la
historia de Holanda es la historia de la desembocadura de dos de los grandes ríos de
Europa, el Mosa y el Rin.
Sus condiciones naturales y su clima templado hacían a esta zona apta por excelencia
para el ejercicio intenso de la agricultura: y, en efecto, ya desde tiempos remotos contri-
buye esta actividad en buena medida al alto grado de prosperidad que ha alcanzado
el país y hace posible la subsistencia de una densa población (Holanda figura actual-
mente entre los países más densamente poblados del mundo).
El extenso litoral de estas regiones invitaba a la pesca y a la navegación; en tales
condiciones y gracias a su proximidad con el archipiélago británico y otros centros
culturales, como Francia y los países bálticos, no tardó en desarrollarse intenso
comercio. Y el Rin, cuyo nacimiento se encuentra en el corazón mismo de Europa, y
que desde fecha muy temprana constituyó una de las más importantes arterias del
tráfico europeo, pues por él se traía al norte de Europa hasta la seda que llegada al
puerto de Venecia desde la lejana China, ofreció a estas tierras bajas la oportunidad
de convertirse en una de las regiones comerciales más importantes de Europa, posi-
ción que Holanda ha sabido mantener hasta el presente.
Pero volvamos a nuestros batavos, que muy poco después de su establecimiento
hubieron de aceptar una alianza con los romanos. La dominación romana en el delta
del Mosa y Rin duró cuatrocientos años. En esta época inició la población una
lucha que sigue siendo parte integrante de la historia de Holanda: la lucha contra el
agua. Las vías fluviales naturales fueron completándose con canales (el paisaje ho-
landés se caracteriza aun en nuestros días por sus pólderes cortados por canales y
moteados de molinos de viento). Se limitaron los desastrosas consecuencias de las
inundaciones periódicas del Rin - al producirse el deshielo en los Alpes suizos y del
Mosa durante la temporada de fuertes lluvias en los Vosgos y las Ardenas - construy-
endo diques a lo largo de su curso. Con el desmoronamiento del Imperio romano
desapareció por mucho tiempo la organización que había hecho posible conservar en
buen estado diques y canales.
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En la baja Edad Media los Países Bajos constituyeron un a modo de apéndice del
Imperio Franco y más tarde - después de la muerte de Carlomagno (814) y el reparto
de su Imperio - del Imperio Alemán centroeuropeo, que gozaba de relativa indepen-
dencia. En efecto, los 'reyezuelos' locales, y en especial los de la zona occidental
del país, 'Holanda' - nombre que ahora sirve para designar toda la nación -, separados
como estaban del resto del Imperio por pantanos y ríos, lograron fuerte grado de
independencia, apoyados en su esfuerzo por una próspera población de pescadores,
navegantes y mercaderes. Mientras que otras muchas regiones de Europa muestran
durante toda la Edad Media - y algunas de ellas incluso hasta en fecha muy reciente -
un decidido predominio de la población agraria como consecuencia de la sociedad
feudal, en Holanda se desarrolla en las ciudades una clase social de comerciantes,
que influye decisivamente en la evolución nacional.
La prosperidad de estas ciudades, algunas de las cuales como Maastricht, Nimega y
Utrecht datan de la época romana, atrajo el interés de las sucesivas dinatías. Al
decrecer la autoridad de los emperadores alemanes tuvieron los duques de Borgoña,
poderosos señores del norte de la nación francesa cuya importancia crecía por mo-
mentos, la oportunidad de extender rápidamente su autoridad sobre los Países Bajos,
la mayor parte de los cuales llegaron a poseer en el curso de los siglos XIV y XV por
alianzas matrimoniales y acciones guerreras. El nacimiento de la conciencia nacional
holandesa data del llamado período borgoñés, pues fué un duque borgoñés, Felipe
el Bueno, quien por primera vez convocó, en 1463, a los Estados Generales, los re-
presentantes de la nobleza y la burguesía de las diferentes provincias holandesas,
concediéndolos importantes privilegios. El desarrollo económico se vió favorecido
en esta época por el fuerte impulso que recibieron las obras hidráulicas, que ya
habían sido reanudadas en el siblo X. Se construyeron más diques, y en su conser-
vación colaboraban todos los habitantes de la región, dirigidos por los representantes
del poder central ('dijkgraven').
También la vida espiritual y cultural adquirieron pleno florecimiento. Tomás de
Kempis y la 'devoción moderna' eran exponentes de una mística cristiana; Erasmo
de Rotterdam, del viejo humanismo (la cristianización de Holanda se remonta ya al
siglo VIII) y tuvo lugar principalmente desde Inglaterra). Artistas como los hermanos
Hubert, Juan van Eyck, Jerónimo Bosco y Pedro Brueghel nos ofrecen las primeras
manifestaciones del arte pictórico holandés, que tan alto nivel había de alcanzar.
En 1515 pasaron los Países Bajos a integrar el imperio de Carlos V de Habsburgo,
emperador electo de Alemania, rey de España y heredero de los príncipes borgoñones,
iniciándose el período español en la historia de Holanda. Carlos V conquistó las
regiones septentrionales y occidentales de los Países Bajos que aun se mantenían
aparte y concedió a las provincias holandesas cierta independencia jurídica dentro
del Imperio alemán. Tan comprensiva actitud del rey de España y emperador de
Alemania se explica porque Carlos V había nacido en los Países Bajos, siendo su
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preceptor un prelado de Utrecht que más tarde ocuparía la Silla de San Pedro con
el nombre de Adriano VI; fué, por lo demás el primero y único'papa holandés.
Cuarenta años después de su entronización, abdicó Carlos V en favor de su hijo
Felipe II (1555), nacido y educado en España, para quien los Países Bajos no eran
sino un territorio más de los que recibiera en herencia y que por lo tanto debían ser
gobernados por las mismas leyes que los otros. En estas condiciones, el espíritu
de independencia de los naturales, acostumbrados de antiguo a ordenar sus propios
asuntos, no tardó en rebelarse contra la política de centralización de este monarca.
Y la presión fiscal ejercida sobre estas florecientes provincias, de las que pretendía
sacar los recursos necesarios para la expansión de su imperio, encontró fuerte oposi-
ción entre los opulentos mercaderes. Finalmente, su intolerancia frente al naciente
protestantismo, que trató de ahogar con precedimientos análogos a los empleados por
Inquisición española, provocó también violenta reacción.
Fué la nobleza de Holanda la primera en alzar el pendón de la resistencia contra la
arbitraria actuación del soberano; poco después se exteriorizaba el descontento gene-
ral en forma violenta.
El envío, en 1568, de tropas españolas para vencer la resistencia de los Países Bajos
encendió la 'guerra de los 80 años', nombre con que se conoce en Holanda su período
de lucha por la independencia. Asumió la dirección el príncipe Guillermo de Orange,
llamado el Taciturno, quien debe a este hecho el título de Padre de la Patria con que
se le distingue.
Guillermo de Orange, el fundador de la actual dinastía, cabeza y corazón de la resis-
tencia, era él mismo paladín de los principios de tolerancia y libertad individual.
Bajo su dirección aunaron las siete provincias septentrionales sus fuerzas y constituidas
en la República de las Provincias Unidas, continuaron la lucha incluso cuando las
provincias meridionales volvieron a someterse al dominio español.
Los principios rectores del Príncipe Guillermo, los encontramos recogidos una y
otra vez en las decisiones del organismo ejecutivo de la República, los Estados Gene-
rales. Esta corporación, al abjurar a Felipe II de España por oprimir a sus súbditos
en lugar de protegerlos, expresaba su opinión de que todos los hombres han nacido
libres y que es su derecho y su obligación defender esta 'libertad innata' contra la
tiranía.
En este período de lucha sentaron los holandeses las bases de su independencia
nacional, la cual hubo de reconocer España por el tratado de Munster de 1648, si
bien la independencia de los Países Bajos era ya un hecho desde varios decenios antes.
De la lucha misma se derivó un nuevo y mayor florecimiento nacional. El comercio y
la navegación - apoyada ésta por la construcción naval, que ya desde sus comienzos
había conseguido lanzar nuevos tipos de embarcaciones, de características revolucio-
narias - venían desarrollando intensa actividad que abarcaba toda Europa. Por otra
parte el comercio y la navegación hispano-portugueses constituían una empresa
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mundial pues el descubrimiento de América por Cristóbal Colón y el hallazgo de la
ruta marítima al continente asiático por Vasco da Gama habían concentrado el
tráfico con las Indias en los puertos peninsulares. Y todos ellos quedaron cerrados
para los holandeses cuando Felipe II incorporó Portugal a sus dominios.
En estas condiciones los holandeses se vieron enfrentados con la alternativa de re-
signarse a perder su participación en el comercio de los valiosos productos coloniales
o bien establecer rutas propias hacia los países de origen. Esto es lo que decidieron y
aun ardía la guerra de los 80 años cuando sus barcos supieron abrirse camino hacia
Asia y América. Cornelis Houtman arribó en 1596 con la primera flota holandesa a
las que pronto iban a ser las Indias Holandesas. Olivier van Noort realizó el primero
y arriesgado viaje alrededor del mundo bajo pabellón holandés de 1598 a 1601.
En Amsterdam inició en 1609 el inglés Henry Hudson al servicio de Holanda su
viaje que no sólo conduciría al descubrimiento del río Hudson sino también a la
fundación de Nueva Amsterdam, la Nueva York de hoy, en 1626. También en el
Brasil surgió una colonia holandesa.
Así vemos que ya antes de que fuera reconocida de hecho su independencia, Holanda
se había convertido en la primera potencia marítima del mundo. El agua, enemigo
secular y viejo aliado de los habitantes de estas tierras bajas, cobraba plena signifi-
cación. Las mercancías traídas por mar de los más apartados rincones del mundo
eran transportadas por el Rin hasta el corazón de Europa o bien transbordadas a
otros barcos que las llevaban a los vecinos países del mar del Norte y el Báltico. Y
en medio de tanta actividad se proseguía la desecación de lagos interiores, añadién-
dose nuevas tierras de labor a la relativamente escasísima superficie laborable de que
disponían los holandeses para su sustento.
Dominan el panorama del siglo XVII holandés dos importantes factores. Su calidad
de más grande potencia marítima y comercial del mundo trajo una prosperidad y un
florecimiento cultural tales, que situaron a la Holanda de entonces a la cabeza de
Europa y justifican que en la historia nacional se denomine este período el Siglo de
Oro. Y al mismo tiempo esta posición constituía un reto a otras naciones y así se vió
Holanda envuelta en lucha con Inglaterra por la hegemonía marítima.
Al mismo tiempo que una agrupación de comerciantes, la Compañía de las Indias
Orientales, levantaba el edificio del imperio colonial holandés y se proseguían los
viajes de exploración - Abel Tasman descubría en 1642 Tasmania y Nueva Zelanda
y con anterioridad los navegantes holandeses habían explorado las costas de Austra-
lia en los Países Bajos mismos alcanzaban las artes y las ciencias un período de
florecimiento sin precedentes. Rembrandt, el maestro del clarooscuro, Francisco Hals,
Juan Steen, Juan Vermeer de Delft y tantos otros pintores más de la Escuela Flamenca
llevaban la fama de Holanda por todo el mundo. Hugo Grocio, genio universal y
uno de los fundadores del derecho internacional, escribía sus fundamentales obras:
De jure belli ac pacis y Mare liberum.
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Cristián Huygens, uno de los más grandes científicos de todos los tiempos lanzaba
sus teorías fundamentales sobre la oscilación y construía el primer reloj de péndulo.
Leeuwenhoek y Swammerdam construían el microscopio y realizaban descrubri-
mientos transcendentales como los animales unicelulares. La ética del filósofo
Spinoza no ha perdido actualidad. El espíritu de tolerancia que caracterizaba a la
República hizo que numerosos extranjeros vinieran a ella deseosos de ejercer libre-
mente sus actividades. Aquí trabajó muchos años el filósofo inglés Locke; en los
Países Bajos escribió su obra fundamental el francés René Descartes. Y en Holanda
está enterrado el pensador y pedagogo Comenius.
La lucha con Inglaterra, reñida principalmente en el mar empezó casi a raíz del
tratado de Munster (1648) y se prolongó por más de un siglo. En las diferentes fases
de la contienda, Holanda ofreció heroica resistencia a la superioridad numérica del
enemigo.
En 1672, el año catastrófico, se vió Holanda - con apenas dos millones de habitantes -
enfrentada con une colaición formada por Inglaterra, Francia (la gran Francia de
Luis XIV, el Rey Sol) y los príncipes alemanes de Munster y Colonia, que reunían
una población de varias decenas de millones. Y aunque Holanda, bajo la acertada
dirección del estatúder Guillermo III supo una vez más salir airosa de tan difícil
situación, a principios del siglo XVII hubo de inclinarse ante la supremacía de Ingla-
terra en el mar y de Francia en el continente europeo.
Tras el supremo esfuerzo del Siglo de Oro no pudo por menos de producirse una
reacción. La intervención de Holanda en la política internacional había terminado.
Cabía sólo administrar prudentemente las riquezas acumuladas. La Bolsa de Amster-
dam siguió siendo centro económico del mundo y también las universidades holan-
desas conservaron su prestigio dentro de Europa, atrayendo a numerosos extranjeros.
El comercio, por el contrario, decayó sufriendo grave perjuicio de la cuarta y última
guerra con la Gran Bretaña (1780-1784), originada por la ayuda que prestara Holanda
al movimiento de independencia norteamericano.
La vida política seguía determinada por la institución nacida durante la guerra de
80 años, los Estados Generales, compuestos por representantes de las diferentes
provincias, y que gozaban de una autoridad soberana; los estatúderes de la dinastía
de Orange eran a la vez jefes militares y símbolo de la unidad nacional. En el curso
del siglo XVIII fueron adquiriendo autoridad cada vez mayor los Regentes, es decir,
personalidades rectoras de la actividad mercantil.
En 1795 las tropas revolucionarias francesas invadieron Holanda marchando por sus
helados ríos y establecieron una República Batava, que en 1806 se convirtió por volun-
tad de Napoleón en el Reino de Holanda. En 1810 Napoleón anexionó Holanda a
Francia. Entre tanto el estatúder Guillermo V había huido a Inglaterra con su familia.
He aquí el triste panorama que ofrecía Holanda en las postrimerías del siglo XVII y
comienzos del XIX.
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Después de la derrota de los ejércitos napoleónicos en la batalla de las Naciones
(Leipzig, octubre de 1813) vino el resurgimiento de Holanda, ahora como reino,
regido por la dinastía de Orange. Por breve tiempo Bélgica formó parte de este reino.
La unión de ambos países estuvo lejos de constituir un éxito y en 1830 los belgas se
declararon independientes, hecho que Holanda reconoció en 1839.
En 1848 se proclamó en Holanda una constitución liberal, en la cual se establecía
la respondabilidad ministerial, constitución que aceleró la evolución del país hacia
la democracia parlamentaria. La implantación del sufragio universal para varones
enl917yenl919 para la mujer, proporcionó a esta democracia las amplias y sólidas
bases sobre las que hoy se asienta. En efecto, la influencia del pueblo, tradicional en
Holanda, si bien en un principio había quedado limitada, como es comprensible, a
las clases dirigentes del comercio en particular, que había venido aumentando sin
sacudidas violentas mediante la ampliación paulatina del derecho electoral, se
extendía ahora a todos los ciudadanos del Reino.
En política internacional Holanda mantuvo durante todo el siglo pasado y los pri-
meros decenios del que corre una actitud de neutralidad. Este período se caracteriza
por un renacimiento de la vida económica, que había sufrido rudo golpe durante la
dominación francesa.
La industrialización, iniciada ya en los albores del siglo XIV, cobró pleno valor a
partir de 1870. Holanda, país de agricultores, navegantes y mercaderes, se convirtió
en potencia industrial. El proceso de industrialización se vió fuertemente estimulado
por el avance de los conocimientos técnicos, consecuencia a su vez del florecimiento
de las ciencias exactas en Holanda. Nada menos que nueve holandeses han visto
reconocidos sus méritos científicos por la concesión del premio Nobel.
Y si el avance técnico hizo posible la industrialización, el crecimiento demográfico
la reclamaba imperiosamente. En 1850 la población de Holanda no llegaba a los tres
millones; un siglo después excedía de los diez millones y ello a pesar de una corriente
emigratoria de bastante consideración. Excusado es decir que el cultivo de un suelo
fértil aunque reducido en extensión, por intenso que fuera, no podía abastecer a 10
millones de campesinos, navegantes y pescadores. La fuente de trabajo para tan densa
población y la garantía de permanencia de un nivel de prosperidad general en con-
tinuo aumento, había que buscarlas en la industrialización. Y así tenemos que en
nuestros días la industria ocupa a doble número de obreros que la agricultura.
A los productos que de antiguo exportaba Holanda, ganado vacuno selecto, produc-
tos lácteos, patatas para la siembra, bulbos florales, etc. vinieron a unirse otros
muchos más procedentes de la actividad industrial, entre los que la construcción
naval y la producción textil siguen ocupando muy honroso lugar. En medio de todo,
Holanda conserva su tradicional carácter de centro mercantil tanto por el comercio
de sus propios productos como su intervención en las transacciones internacionales
tripartitas y en el comercio de tránsito.
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Se prosiguió la lucha contra el agua con la desecación del Zuiderzee, con 1.400 millas 2
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EL BENELUX
Introducción
La colaboración entre Holanda, Bélgica y Luxemburgo tiene, en cierto modo, carácter
tradicional. Ya en los años situados entre las dos Guerras Mundiales - para limitarnos
al pasado más reciente - los tres países adoptaron una actitud común en diferentes
conferencias internacionales. Conjuntamente se esforzaron en numerosas ocasiones
por conseguir que fueran suprimidas las trabas que impedían el amplio desarrollo
del tráfico internacional de mercancías. Por aquellos años se manifestó en numerosos
sectores la conveniencia de llegar a una unión económica permanente entre los tres
países. Sin embargo los intentos realizados en tal sentido no condujeron a resultados
prácticos.
El estrecho contacto que mantuvieron los gobiernos de Holanda, Bélgica y Luxem-
burgo en exilio, durante la última Conflagración Mundial hizo nacer un sentimiento
de solidaridad, siendo cada día más firme la convicción de que el restablecimiento de
la prosperidad una vez terminada la guerra requería imprescindiblemente la cola-
boración económica entre las tres naciones.
El 5 de septiembre de 1944 firmaban Holanda, Bélgica y Luxemburgo la Unión
Aduanera, por la cual las tres potencias contratantes decidían no percibir en lo sucesi-
vo derechos de aduana por las mercancías importadas de cualquiera de ellos, y
establecer tarifas arancelarias comunes para las importaciones de otros países.
Este fué el primer paso hacia la meta que perseguía el Benelux: una unión económica
en la que el tráfico de personas, mercancías, servicios y capitales entre los tres países
no sólo estuviera libre de gravámenes sino también de cualquier otra limitación o
traba, de forma que las potencias contratantes constituyeran una verdadera unidad
económica, incluso frente a terceros.
La meta fué alcanzada el 3 de febrero de 1958 al ser firmado el tratado estableciendo
la Unión Económica, digno remate de un edificio que se había venido levantando
piedra por piedra en el transcurso de varios años.
Historia del Benelux
Como queda dicho la unión aduanera de 1944 pretendía la supresión de derechos
de aduana en el tráfico entre los tres países contratantes y el establecimiento de aran-
celes comunes en la importación de mercancías procedentes de otras naciones. Ahora
bien, por consecuencia de la guerra, la situación económica de los países del Benelux
distaba mucho de ser uniforme, así que no fué posible poner en ejecución al acuerdo
nada más terminar la guerra, como se había proyectado.
Con el fin de no demorar por más tiempo la ejecución del tratado, se celebró el 17
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y 18 de abril de 1946 en La Haya la primera Conferencia de Ministros del Benelux,
seguida en el curso del mismo año por otras varias más. A los Consejos instituidos en
virtud del acuerdo, a saber, Consejo de la Reglamentación Aduanera, Consejo de
Tratados Comerciales y Consejo de la Unión Económica les fué asignada una tarea
claramente delimitada.
Entrada en vigor de la Unión Aduanera: 1 de enero de 1948
La imprescindible revisión de las tarifas arancelarias poryectadas en Londres exigió,
sin embargo, más tiempo del que inicialmente se pensara, de forma que hasta el 1
de enero de 1948 no pudo entrar en vigor el acuerdo londinense, que entre tanto
había sido adaptado a las circunstancias de la postguerra. Desde la fecha indicada,
el tráfico de mercancías entre los países del Benelux está exento del pago de derechos
de aduana, y las tarifas arancelarias para las mercancías importadas de otros países
son uniformes en todo el territorio de la Unión. Durante este período de revisión
inició también sus actividades el secretariado general de los Consejos, establecido en
Bruselas.
El sector particular, por su parte, se preocupó igualmente por crear un ambiente
favorable a la colaboración, en el terreno cultural entre otros, instituyendo el
Comité de Colaboración Belgo-Holando-Luxemburguesa, cuya labor ha resultado
en extremo fructífera.
Entrada en vigor de la Unión Provisional: 1 julio 1949
Paso importante hacia el mercado común lo constituyó el llamado acuerdo de la
Unión Preliminar concluido en octubre de 1949 durante una reunión de Ministros del
Benelux que se celebró en Luxemburgo. Este acuerdo que propugnaba la liberación
parcial del comercio mutuo, entró en vigor, con efecto retroactivo desde el 1 de julio
de 1949. Su realización fué posible gracias a la mejora que entre tanto había experi-
mentado la situación económica.
Como consecuencia de este acuerdo el tráfico de mercancías entre los tres países
- excepción hecha del de productos agrícolas, sometido a una regulación especial
ha quedado liberado de restricciones cuantitativas. Actualmente un 96,5 por ciento
del comercio inter-Benelux está liberalizado, habiéndose comprometido los tres
países contratantes a no modificar tal estado de cosas si no es de común acuerdo.
Por tratado de 18 de febrero de 1950, se acordó, además, unificar los derechos de
consumo y el derecho de garantía de calidad, pudiendo ser suprimidos impuestos de
compensación en las fronteras. Desde entonces han sido suprimidos o unificados
diferentes derechos de consumo.
La crisis de Corea de 1950/1951 estuvo a punto de cortar este proceso de estrecha
colaboración económica del Benelux. En efecto, como consecuencia de dicha crisis
las exportaciones belgas mostraron en 1952 fuerte retroceso, lo cual ocasionó graves
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dificultades a determinados ramos de la industria belga. El comercio exterior holandés,
cuyo restablecimiento era ya completo, esperimentó, por el contrario, nuevo aumento.
Resultado de tan divergente evolución fué que numerosas industrias de Bélgica sin-
tieran amenazada su existencia por las importaciones de Holanda.
Protocolo de coordinación de la política económica y social: 24 de julio 1953
Ahora bien, también estas dificultades fueron superadas gracias a la decidida y
unánime voluntad de los tres gobiernos de defender las conquistas del pasado. Este
período queda cerrado por la firma del protocolo referente a la coordinación de la
política económica y social, el 24 de julio de 1953. El protocolo preve la coordinación
de la política económica y social de los tres países, encaminada a la creación y mante-
nimiento de fuentes de trabajo en grado satisfactorio y del nivel de prosperidad gene-
ral más alto posible, sin perturbar el equilibrio de la balanza de pagos.
Dentro de esta política económica, de miras comunes, se aspirará a una readaptación
común del nivel de salarios y política de alquileres en los tres países, si bien, como
estipula concretamente el protocolo, tal readaptación no ha de poner en peligro los
principios básicos de libre cambio y libre competencia. Para evitar que el proceso de
adaptación consiguiente al nacimiento de un mercado común del Benelux pudiera
crear dificultades a determinadas industrias por causa de la competencia de alguno
de los países contratantes, incluye el protocolo una cláusula que permite apartarse,
en casos especiales y de común acuerdo, del principio de libre cambio y libre com-
petencia.
Protocolo sobre política comercial común: 9 diciembre 1953
Este mismo año, exactamente el 9 de diciembre de 1953, tuvo lugar la firma del
protocolo sobre política comercial común. La unificación de la política comercial
es, en efecto, indispensable ya que en la Unión Económica no sólo ha de ser posible
la circulación libre de mercancías en el mercado común (tal como lo establece la
Unión Preliminar) sino que también los productos importados de otros países han
de poder circular libremente dentro del territorio de los contratantes. Excusado es
decir que la libertad de comercio por lo que respecta a las mercancías importadas
depende, en buena medida, de la uniformidad en la reglamentación del comercio
exterior por los tres países, pues en caso contrario este comercio tendería a desarrol-
larse a través del cocantratante que menos obstáculos pusiera, lo que acarrearía
desplazamientos indeseables. La aludida uniformidad afecta especialmente a las
medidas de contingentación.
Pues bien, el protocolo aludido satisface a estas consideraciones - no descuidando
tampoco la firma de tratados comerciales conjuntos con otros países - y habrá de
verse convertido en realidad el 1 de enero de 1959.
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Importación y exportación libres
En el marco de esta política comercial común, se establecieron listas de productos
procedentes de los países del OECE y AGTT así como del área del dólar, que podrán
ser importados en el Benelux sin restricciones cuantitativas de ningún género. Lista
análoga se estableció por lo que respecta a las exportaciones a dichos países. Esto
significa que en cuanto a la libre importación y exportación existe ahora una regla-
mentación uniforme del Benelux. El 20 de enero de 1956 el Consejo del OECE
reconoció al Benelux como unidad económica.
Importación y exportación contingentadas
a. El protocolo de 9 de diciembre de 1953 dispone que también la importación y
exportación contingentadas habrán de regirse por una reglamentación común. Para
aquellos productos cuyo comercio no es libre aún dentro del territorio del Benelux,
se determina que sean establecidos contingentes para la BLEU (Unión Económica
Belgo-Luxenburguesa) y Holanda por separado.
b. Acuerdos conjuntos con terceras potencias
En virtud del protocolo que nos ocupa, se concertarán acuerdos comerciales conjuntos
con terceras potencias. Estos acuerdos regularán el tráfico comercial entre el Benelux
y terceras potencias por cuanto se refiere al sector contingentado. Como norma se
procederá a la contratación de acuerdos conjuntos con terceras potencias en el
momento en que caduquen los acuerdos bilaterales existentes entre terceras potencias
y cada uno de los países del Benelux por separado.
El primer acuerdo de este género fué firmado el 28 de diciembre de 1956 con Dina-
marca. Posteriormente han sido concertados sendos acuerdos con Portugal, Suecia,
Austria, Noruega, Suiza y la Gran Bretaña.
Las negociaciones correspondientes fueron encomendadas a una sola delegación del
Benelux. El presidente, un funcionario de uno de estos países, recibe sus instrucciones
del Comité de Ministros del Benelux y eleva su informe a este Comité.
Durante las negociaciones el presidente es el portavoz de la delegación y rubrica
también los acuerdos concertados.
Movimiento de capitales
Un año después se procedió a una considerable liberación del movimiento de capitales
dentro del Benelux, por acuerdo de 8 de julio de 1954. El protocolo correspondiente
determina que los capitales invertidos en Holanda por personas residentes en los
países de la BLEU y los capitales invertidos en territorio de la BLEU por personas
residentes en Holanda podrán ser convertidos en efectivo y negociados entre residentes
de los tres países.
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Las persones residentes en los tres países podrán transferir capitales de Holanda a la
BLEU y de la BLEU a Holanda, invertir capitales en estos países en cualquier forma
que sea, y sustituir una inversión determinada por otra.
Las transacciones en efectos habrán de referirse a valores emitidos por personas
jurídicas públicas o particulares de Holanda,Bélgica, el Congo Belga o Luxemburgo
que recen en florines holandeses o en francos belgas, congoleses o luxemburgueses.
Protocolo sobre armonización de la política agraria: 3 de mayo de 1955
Los problemas derivados de la actividad agrícola y cuestiones con ella relacionadas,
revistieron desde un principio carácter especial dentro del Benelux como consecuen-
cia de las diferencias que presenta el sector agrario en los tres países afectados, dife-
rencias que son el resultado de una evolución histórica. La agricultura holandesa
concentra buena parte de su interés en la exportación, en tanto que la belga y la
luxemburguesa no aspiran sino a cubrir las necesidades nacionales. En estas condi-
ciones se manifestaban diferencias de precio de costo, a veces considerables, entre la
agricultura holandesa por un lado y la belgo-luxemburguesa por otro que constituían
serio obstáculo para llegar a la libertad de tráfico interfronterizo. Con el fin de alcan-
zar esta meta en el futuro para toda la producción agrícola, se decidió en 1955
proceder a la armonización paulatina de la política agraria. En virtud del acuerdo
correspondiente, las restricciones existentes, consecuencia de los protocolos agrarios
firmados en 1947 y 1950, habrán de quedar totalmente eliminadas dentro de un
plazo de siete años.
Migración de mano de obra
Hasta tanto que surta efecto el tratado laboral del 7 de junio de 1956, cuya entrada en
vigor coincidirá con la de la Unión Económica, rige a este respecto el reglamento
interino de abril de 1957, que representa la realización casi total del mercado laboral
común, por cuanto afecta a los obreros asalariados. El protocolo contiene la dis-
posición de que todo obrero procedente de la BLEU que sea empleado en Holanda
y, a la inversa, todo obrero holandés que sea empleado en la BLEU, gozará de las
mismas condiciones laborales - concepto que abarca igualmente las previsiones
sociales - que el natural del país.
Durante el período de vigencia del acuerdo se ha llegado, además, a regulaciones
especiales.
La Unión Económica
Debido a la conclusión de los acuerdos que hemos ido detallando, la Unión Econó-
mica entre los tres países del Benelux era ya poco menos que una realidad. En efecto,
sus respectivas economías estaban ya fuertemente entrelazadas; cada vez resultaba
más difícil desistir de la colaboración iniciada sin daño para la totalidad o merma de
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la prosperidad de cada uno de los países interesados. Los resultados de la colabora-
ción ofrecían garantía suficiente para proceder a la realización del acuerdo de la
Unión Económica.
En el curso de dos reuniones del Comité de Ministros, celebradas en la primavera de
1957 se llegó a un acuerdo casi completo sobre el tratado de la Unión, que ya el 17 de
septiembre pudo ser refrendado en Nueva York. Antes de proceder a su firma
sometieron los gobiernos el texto del proyecto de tratado al Consejo Interparlamen-
tario del Benelux. Este Consejo discutió el tratado en sus reuniones del 22 y 23 de
noviembre de 1957, proponiendo algunas adiciones. Eliminados así los últimos ob-
stáculos ya nada se oponía a la firma del tratado que por su prolongado período de
vigencia, a saber, 50 años, y los muchos elementos constructivos que contiene,
abre nuevas perspectivas a la consumación de la integración de la economía del
Benelux.
El Acuerdo de creación de la Unión Económica
El Acuerdo de creación de la Unión Económica es en primer lugar una codificación
de los acuerdos hasta entonces concluidos. Constituye además la base firme sobre la
que habrá de asentarse el Benelux. El Acuerdo detalla como finalidades de la Unión
Económica: a) el libre movimiento de personas, mercancías, servicios y capitales
entre los tres países; b) la coordinación de la política económica interna; c) la cele-
bración de una política comercial común frente al extranjero.
a) La libertad de tráfico interfronterizo
El libre movimiento de mercancías, servicios, capital y trabajo queda establecido en el
Acuerdo. Al respecto de consigna que el libre tráfico entre los tres países no podrá
ser entorpecido por causa de medidas nacionales de otra naturaleza que la económica
o financiera. Con ello se alude concretamente a impedimentos no económicos o
financieros que imposibiliten el libre paso por las fronteras, como prohibiciones de
importación establecidas para proteger la sanidad pública o las buenas constumbres
así como las medidas legales que a pesar de su carácter puramente interno produzcan
un efecto obstaculizador, como las exigencias de calidad. Las medidas de control en
las fronteras comunes o el registro de datos con fines estadísticos no constituyen
impedimentos en el sentido de las cláusulas del Acuerdo. Dado que las condiciones
de competencia podrán entorpecer el libre tráfico, dispone el Acuerdo que habrá
de evitarse toda modificación maliciosa de las condiciones de la competencia comercial.
b) Coordinación de la política económica, financiera y social
El Acuerdo preve además la coordinación de la política económica, financiera y
social con el fin de crear las condiciones necesarias para la integración económica del
Benelux.
13
c) Actuación coordinada o conjunta, en su caso, frente al extranjero
En cuanto a la política económica exterior prescribe el Acuerdo previa deliberación,
a fin de determinar el punto de vista en el cuadro de instituciones internacionales y
de la integración regional económica o en las relaciones con otros países, por cuanto
estas afecten a las finalidades de la Unión.
Al mismo tiempo queda establecida una política conjunta en cuanto al tráfico de
mercancías y de pagos con lo cual se crea la posibilidad de libre circulación de
mercancías procedentes de otros países.
Por lo que respecta a las tarifas y demás derechos, se establece que la importación,
exportación y tránsito de mercancías procedentes o destinadas a otros países deven-
garán derechos arancelarios o de otro tipo según tarifas uniformes en todo el Benelux.
El sistema de concesión de licencias y la fijación de contingentes serán también uni-
formes. En la regulación de todas las demás cuestiones relacionadas con la impor-
tación, exportación y tránsito se procederá en forma coordinada.
Disposiciones monetarias
Considerando que la Unión Económica no encierra la unión monetaria, recoge el
Acuerdo una reglamentación de cuestiones monetarias, indispensable* al buen funcio-
namiento de la Unión Económica. Entre las disposiciones destacamos la de que los
gobiernos fijarán de común acuerdo su política con respecto a los cambios. Cuando se
encuentren en peligro intereses vitales de alguno de los contratantes, el Comité de
Ministros podrá establecer medidas de tenor diferente a las disposiciones del Acuerdo.
Las instituciones de la Unión
La Unión cuenta ocho instituciones, a saber:
1. El Comité de Ministros;
2. el Consejo Consultivo Interparlamentario;
3. el Consejo de la Unión Económica;
4. las Comisiones y Comisiones Especiales;
5. el Secretariado General;
6. los Servicios Conjuntos;
7. el Colegio de Arbitros;
8. el Consejo Social y Económico
1. El Comité de Ministros en el que están representados los gobiernos de los tres países
por tres miembros cada uno, es el órgano rector de la Unión Económica. Cuida de la
aplicación del Acuerdo de la Unión y toma las medidas necesarias al efecto. Para el
cumplimiento de su tarea el Comité de Ministros tiene la atribución de tomar de-
cisiones por unanimidad, de carácter obligatorio para los tres gobiernos. Por lo
14
demás el Comité de Ministros traza las directivas que han de seguir los organismos de
él dependientes y mantiene contacto con el Consejo Consultivo Interparlamentario.
2. El Consejo Interparlamentario del Benelux está compuesto por 49 miembros de los
cuales 21 son designados por el parlamanto belga de su seno, 21 por el holandés y
7 por el luxemburgués igualmente de su seno.
El Consejo está capacitado para deliberar y asesorar a los tres gobiernos sobre asuntos
relacionados con:
1. la realización y el funcionamiento de la Unión Económica entre los tres estados;
2. el acercamiento cultural entre los tres estados;
3. la colaboración de los tres estados en el terreno de la política exterior;
4. la unificación del derecho en los tres estados
Además delibera y asesora el Consejo sobre asuntos de interés común.
3. Del Comité de Ministros depende en primer lugar el Consejo de la Unión Económica,
que actúa como organismo coordinador de las demás instituciones. Está formado por
3 presidentes designados por los gobiernos. respectivos y 3 representantes de las
comisiones, nombrados igualmente por los gobiernos.
4. Las Comisiones, en número de siete, abarcan juntas todo el campo de actividades de
la Unión, hay además 5 Comisiones Especiales que tienen encomendadas tareas
específicas.
Además del derecho de iniciativa, es decir, de hacer propuestas, tienen las Comisiones
una tarea ejecutiva y de control de la ejecución por las administraciones nacionales de
las decisiones adoptadas.
5. El Secretariado General de la Unión Económica a quien corresponden las actividades
normales de secretaría del Comité de Ministros y de las demás instituciones, está
establecido en Bruselas, si bien al frente de él se encuentra un holandés.
6. El Acuerdo confiere al Comité de Ministros la facultad de establecer, en caso necesa-
rio, Servicios Conjuntos.
7. Las diferencias que pudieran surgir entre los estados contratantes en cuanto a la
ejecución del Acuerdo serán dirimidas por un Colegio de Arbitros. Siempre que se
presente el caso, cada uno de los países contratantes nombrará un árbitro y un
árbitro suplente nacionales.
8. El Acuerdo preve igualmente la creación de un Consejo Asesor Social y Económico.
Este Consejo, cuyos miembros son designados por los gobiernos de los tres países
15
previa consulta a las organizaciones sociales y económicas, goza de la atribución de
emitir dictamen - ora a petición del Comité de Ministros, ora por propia iniciativa -
sobre problemas directamente relacionados con el funcionamiento de la Unión
Económica.
La aplicación del Acuerdo queda limitada al territorio situado en Europa. Por lo
que se refiere a la política económica conjunta, se establece la posibilidad de tener
también en cuenta los intereses de los territorios de ultramar al concertar tratados
comerciales con terceros países.
El Acuerdo ha sido concertado por un período de 50 años, y se considerará tácita-
mente prorrogado por 10 años cada vez, a menos que alguno de los países contra-
tantes manifieste un año antes de finalizar el período de vigencia en curso, su deseo de
rescindirlo.
Disposiciones transitorias
El Acuerdo contiene, finalmente, disposiciones transitorias que permiten excep-
ciones de carácter temporal al principio del mercado común. Así por ejemplo, por
consecuencia de las grandes diferencias que presenta la estructura agrícola de los
tres países contratantes, se ha llegado a una reglamentación especial para este sector,
que supedita el libre movimiento de productos agrícolas a determinadas condiciones.
Se trata de una medida de transición, hasta tanto se llegue a la plena armonización
de la política agraria de los tres países, para lo cual se preve en el acuerdo transitorio
un plazo de 5 años (que finaliza en 1962).
En cuanto al transporte, entre otras disposiciones se ha tomado la de que las restric-
ciones cuantitativas aque están sujetos el transporte de mercancías y el transporte
irregular de personas por carretera habrán de ser suprimidas dentro de un plazo
máximo de tres años.
Las excepciones a que se refieren las disposiciones transitorias serán revisadas cada
año por el Comité de Ministros con elfinde estudiar la posibilidad de su eliminación.
En caso de manifiesta necesidad el Comité de Ministros podrá prorrogar por dos
años los plazos de transición previstos.
Resultados
La estrecha colaboración económica resultado de esta evolución, ha constituido indis-
cutible estímulo al desarrollo económico de los tres países. Aspecto importante de
esta colaboración es el desarrollo del comercio mutuo, que muestra un aumento
regular de la participación de los tres países en el total de sus importaciones.
La participación de la BLEU en las importaciones holandesas subió del 12 por ciento
en 1938 al 19 por ciento de 1957. Y a la inversa, la participación de Holanda en las
importaciones de la BLEU, aumentó del 7 por ciento en 1938 al 14 por ciento en 1957.
La renta nacional de ambos grupos ha experimentado igualmente una subida debido
16
a la favorable influencia de la liberación del comercio mutuo, que permite el más
racional aprovechamiento de los recursos nacionales. La renta nacional belga,
calculada a base de precios constantes, había experimentado en 1956 un aumento del
50 por ciento con relación a 1938; la de Holanda un 70 por ciento.
Gracias a la supresión de fronteras entre el Benelux, está desarrollándose pues una
nueva estructura económica que sin ser aun perfecta - entre otros motivos porque la
colaboración en el sector agrario no ha alcanzado aun pleno valor-, comprende ya
extensos núcleos de las fuerzas económicas nacionales.
El incremento del nivel de prosperidad en el Benelux no ha dejado de estimular el
tráfico comercial con otros países. Prueba de ello es que al aumento de la renta
nacional va unida una elevación del volumen de importaciones, que alcanza la cifra
de 65 y 85 por ciento respectivamente. Vemos, pues, que la estrecha colaboración
de los países del Benelux está lejos de redundar en perjuicio de su comercio con
terceros países. Este no fué nunca, por lo demás, el propósito de los tres países contra-
tantes. Al contrario, la política comercial unificada que ahora se sigue, tiende igual-
mente a una mayor liberación del comercio internacional. Y precisamente en este
aspecto la política común es instrumento valioso, pues el Benelux, cuarta potencia
comercial del mundo, puede apoyar y estimular con más autoridad dicha liberación
del comercio internacional. Los países del Benelux siguen dándose buena cuenta de
que ahora como en el pasado su desenvolvimiento económico depende en importante
y creciente medida del desarrollo de sus relaciones con otros países, tanto dentro
como fuera de la Europa occidental.
17
HOLANDA EN EL M U N D O DE LA POLÍTICA INTERNACIONAL
Su posición
La actitud de Holanda en política internacional se ha caracterizado desde el momento
en que consiguió su independencia - o sea desde que nació como estado por el
esfuerzo por conservar lo adquirido; así lo expuso hace bastantes años el jurisconsulto
A. A. H. Struyken, miembro del Consejo de Estado, diciendo: 'La larga lucha por la
liberación, coronada por la paz de Westfalia, dió plena satisfacción a las aspiraciones
territoriales de Holanda. Nuestros antepasados nunca se esforzaron por extender sus
dominios'. ) Struyken puede hablar, pues, de un 'peuple satisfait'. Ya antes, van
x
(de los Países Bajos) . .. fué, ante todo, la política de un estado saciado' ) y Kranen- 3
burg: 'Es que nuestra política exterior no tenía otra mira que el mantenimiento de
nuestro ser nacional? En efecto, no tenía otra'. ) 4
18
Buen ejemplo del apego a la idea de neutralidad que sentían tantos holandeses lo
tenemos en el ya citado opúsculo de Struyken. Considerando nuestro interés en el
equilibrio político por un lado, y la concepción de que 'con el poder se ha perdido la
oportunidad de desempeñar papel dirigente en el torneo de la alta política' por otro
lado, ha de llegarse a la conclusión de que . .no le queda al pueblo holandés otra
política que la de neutralidad e inhibición...'Como si el interés nacional bien
entendido no pudiera obligar a desempeñar un papel, aun comprendiendo la imposi-
bilidad de dirigir la marcha de los acontecimientos mundiales. Y de hecho los argu-
mentos de Struyken habían sido refutados ya en 1908 por el ministro señor de Marees
van Swinderen al exponer en la Segunda Cámara que: 'si bien en el concierto europeo
no debe aspirar Holanda a llevar la voz cantante, no hemos de perder de vista por
un momento, que también los instrumentos secundarios pueden contribuir decisiva-
mente al efecto armónico del conjunto, siempre que estén bien afinados y sean tocados
con maestría'. ) 2
ideológico' en el que no se cernía sobre nosotros la amenaza de una guerra total con
la total destrucción de un sistema político y orden social sino que se luchaba sólo por
determinados intereses nacionales.
Observemos de paso que la neutralidad holandesa no era cuestión de ética sino de
política - a diferencia de lo que los neutrales suelen complacerse en afirmar -. No
era tampoco cuestión jurídica; sólo y exclusivamente cuestión política, a dilucidar en
última instancia por las grandes potencias, y notemos, finalmente, que no se derivaba,
como la neutralidad de Bélgica después de 1839, del derecho de gentes, sino que era
el resultado de propia elección. Por lo demás esta elección no estaba determinada
tanto por el poder propio como por el equilibrio de las grandes potencias y por lo
tanto dependiente de éste. Ya el 1936 previno de Leeuw: 'La alteración misma de los
términos . . . está minando esta neutralidad'. ) 4
19
la lucha contra la preponderancia y por la equilibrada relación entre las potencias
vecinas' ).
1
En efecto, este delta de los grandes ríos europeos, Rin, Mosa y Escalda, que es
Holanda, con su extenso litoral y excelentes puertos; este país llano, abierto al tráfico
por los cuatro puntos cardinales, situado en el cruce de lo que se llamó 'las nacionali-
dades germana, romana y anglosajona', constituía ya en el período borgoñón - si
no antes - centro del comercio y la navegación. Y si nuestra fuerza como potencia
colonial, es ya historia, nuestra posición de país cuya existencia nacional depende,
en mayor medida que la de cualquier otro estado occidental, del comercio y la nave-
gación, sigue siendo factor determinante de nuestra política exterior. De ahí la impor-
tancia que el Gobierno de Holanda concede a la integración económica, a la creación
de un gran mercado europeo, dentro del problema de la unificación de Europa.
Así como del esfuerzo por conservar nuestra independencia se deriva nuestro interés
por el equilibrio político de Europa y a la larga en todo el mundo, de este último y
de nuestro interés en la libertad de comercio y navegación se deriva nuestro celo por
el desarrollo del derecho internacional. Así lo expresa el ya citado van Hamel: 'No
es preciso ser un adepto del llamado materialismo histórico para reconocer la íntima
relación y correlación entre los intereses económicos de un pueblo y sus concepciones
éticas. Un pueblo carente de aspiraciones territoriales, que ve en el comercio de
20
ultramar fuente de subsistencia, cuyos intereses sólo la paz puede favorecer, tal pueblo
constituye por naturaleza terreno abonado para el nacimiento y el desarrollo de
concepciones éticas dirigidas hacia el mantenimiento de la paz mundial' Y en otro
lugar de su obra: 'Nuestras fuentes de subsistencia son las mismas que en tiempos
pasados: la libertad del comercio y de la navegación son condiciones indispensables
al efecto. Todo cuanto redunde en beneficio del tráfico ordenado y pacífico entre los
pueblos redundará en beneficio de la nación holandesa; toda ordenación jurídica de la
sociedad de naciones constituirá beneficio positivo' ). 2
conservar lo adquirido.
Schmidt concede al 'coadyuvar en la realización y mantenimiento de una paz justa y
duradera' - formulación de evidente sabor a la época en que se compone la obra,
1945 - el segundo lugar entre los puntos fundamentales de la política exterior activa
que postula, inmediatamente después del clásico 'mantenimiento de nuestro ser
nacional independiente" ). 4
Vemos, pues, sin género de duda que el fomento de una ordenación jurídica inter-
nacional tanto por consideraciones ideológicas como en provecho de intereses muy
reales, constituye uno de los firmes principios de la política holandesa. En estos
momentos en que, pasada la etapa liberal del siglo anterior con su doctrina de la
primacía de la libertad individual, vuelve a situarse en primer plano la tarea del estado
en el mantenimiento y el fomento de la prosperidad nacional (y parte de esta tarea ha
venido a situarse incluso en plan internacional, pero esto merece capítulo aparte), ha
de agregarse a las finalidades fundamentales de la política exterior de Holanda la del
fomento del bienestar, de la prosperidad material y moral.
Así pues, por cuanto se traduzca en medidas concretas encaminadas a robustecer la
posición económica del país en medio de la comunidad actual de pueblos, podríamos
ver en tal política un reconocimiento por parte del Gobierno de que Holanda es
esencialmente potencia comercial y marítima - lo que nos conduce de nuevo al archi-
conocido postulado -. Ahora bien, por cuanto se relaciona al bienestar moral, a la
conservación y profundización de la cultura occidental fundamentada en el cristi-
anismo - como podría también formularse -, hemos vuelto en estos sombríos co-
mienzos de la segunda mitad del siglo XX con la amenaza del Oriente, a la concepción
de que nuestra cultura ha de ser defendida - lo mismo que antaño contra moros,
turcos y tártaros - con las armas en la mano y también con las fuerzas del espíritu.
21
Notable es cómo esto último encuentra expresión en las cláusulas culturales del
Tratado de Bruselas y del Pacto del Atlántico Norte.
Considerando, para terminar, los factores determinantes de la política seguida por el
Gobierno, hemos de consignar en primer lugar la fuerza. Lo mismo que la política de
neutralidad, si bien dependía por un lado de la aceptación pasiva por parte de las
grandes potencias, se sustentaba por otra parte en la fuerza, y concretamente en la
fuerza militar que Holanda podía y quería poner al servicio de esta política (política
tanto más débil a medida que disminuía nuestro poderío militar, como nos enseña
la historia del siglo XVII), ahora nuestra política de defensa del ser nacional mediante
alianzas será tanto más efectiva cuanto mayor sea la fuerza que aportemos al fondo
común de la coalición.
Ahora bien, como expuso el ex-ministro de Asuntos Exteriores Beyen en cierta
ocasión, 'La fuerza física no es el único factor decisivo en la vida de los pueblos'. La
capacitación de políticos y diplomáticos es, en efecto, fuerza de mayor eficacia para
la realización de una política determinada en esta época de 'paz un tanto excesiva-
mente fria', según acertada calificación de De Block.
Y la capacitación específica de políticos y funcionarios se ve respaldada en la ejecución
de la política exterior holandesa por la fama de pericia que Holanda ha sabido con-
quistarse en todo el mundo por las notables realizaciones de sus comerciantes, sus
agricultores, sus industriales, sus ingenieros hidráulicos, sus marinos, sus especialis-
tas en cuestiones tropicales y de tantos otros hijos de su suelo en todo el amplio
dominio de las ciencias.
Finalmente, el efecto de la política depende, claro está, de la determinación de esta
política (dependiente a su vez de la antes consignada capacitación) y de la continuidad
de la misma. En este aspecto, el apoyo que siempre prestó Holanda a todo intento
de ordenación jurídica internacional, constituye ya de por sí una fuerza.
Su política
Pasando ahora a considerar la política internacional de Holanda, vemos en primer
lugar que considera como su más efecaz aportación a la convivencia pacífica de los
pueblos su colaboración en la labor de las Naciones Unidas ya que este organismo
encarna cuanto ha sido posible construir, muchas veces a costa de penosos esfuerzos,
en el terreno de la ordenación jurídica internacional, y labora además por el mante-
nimiento y consolidación del derecho de gentes. Sin olvidar su carácter de pequeña
potencia, estima Holanda que no ha de renunciar a ejercer influencia en la marcha de
las cosas en las Naciones Unidas y sus organismos especializados, interviniendo en
los debates en el momento oportuno y con espíritu constructivo.
1 ) Prof. A. L. de Block. Het Primaat der Buitenlandse Politiek (El fundamento básico de la política
exterior), Economie, julio/agosto 1949; pag. 453
22
En este aspecto se guía Holanda por la convicción de que el exacto cumplimiento de
las disposiciones de la Carta y en particular del conocido párrafo 7 del artículo 2, que
substrae expresamente a la competencia de la ONU los asuntos que incumben a la
jurisdicción de los Estados miembro, puede contribuir en gran medida a favorecer la
marcha de las cosas. El respeto de los derechos del hombre y de las libertades funda-
mentales que establecen los artículos 55 y 56 de la Carta es asunto que, a juicio de
Holanda, pertenece por entero a la zona de jurisdicción de la ONU.
En atención a que el número de países miembro de las Naciones Unidas se eleva
actualmente a 80 - por la admisión de 16 estados en 1955 - estima Holanda que
estaría justificado proceder a la ampliación de Consejo de Seguridad y del Consejo
Económico Social.
La admisión de la República Popular China no le parece oportuna a Holanda mien-
tras subsistan en el seno de las Naciones Unidas las profundas diferencias de opinión
que ahora se manifiestan.
De los asuntos que, en el marco de las Naciones Unidas, nos afectan especialmente,
tenemos la cuestión de la Nueva Guinea. El punto de vista holandés es que la Nueva
Guinea holandesa ha de ser mantenida bajo la soberanía de Holanda. Con ánimo
sincero y decidido y aceptando las obligaciones financieras y políticas que ello supone,
va preparando Holanda la emancipación paulatina de dicho territorio.
La ayuda a las regiones menos desarrolladas ha de ser mantenido con toda energía,
pues el desarrollo económico de estas regiones constituye problema de urgente solu-
ción. El gobierno de Holanda desea que sea constituido en el plazo más breve posible
un fondo especial de las Naciones Unidas (SUNFED) que permita el financia-
miento de la infraestructura social y económica de las regiones menos desarrolladas.
Por lo que respecta a la ayuda económica a la Europa meridional y sudoriental, los
países del ECE se han mostrado dispuestos a contribuir al desarrollo económico de
estos países (Grecia, Italia, Turquía y Yugoeslavia) en cuanto sean presentadas
propuestas concretas.
En cuanto a la reducción de armamentos sustenta el Gobierno de Holanda el punto
de vista de que ésta sólo podrá ser decidida si el acuerdo a que se llegue no pone en
peligro la seguridad del Occidente ni del mundo libre en general. Holanda espera que
en las negociaciones al efecto no deje de considerarse al mismo tiempo la limitación
de pruebas nucleares.
Las rivalidades y los problemas entre el Oriente y el Occidente reclaman la continua
atención de Holanda tanto en el marco de las Naciones Unidas como fuera de él.
La segunda conferencia de Ginebra (julio de 1954) mostró ya un brusco viraje en en
la 'política de sonrisas' de Moscú. La política soviética en el Oriente Medio y la
intervención en los estados satélites muestran que la política de la Unión Soviética
sigue siendo la misma, que los dirigentes comunistas recurren an todos los medios
- políticos, económicos, de violencia - para mantener y extender donde sea posible
23
su zona de influencia. Los dramáticos sucesos de Hungría donde miles de patriotas
pagaron con su sangre sus ansias de libertad, han conmovido profundamente al
Gobierno de Holanda.
En el Oriente Medio es la nacionalización unilateral por parte de Egipto del Canal de
Suez la que desde un principio preocupó seriamente al Gobierno, que participó en las
dos conferencias de Londres, llevado del deseo de no escatimar esfuerzo por contri-
buir a la solución del conflicto surgido. La colaboración de las potencias interesadas,
la estima Holanda indispensable.
Holanda consideró siempre con la máxima simpatía los sentimientos nacionalistas de
las naciones jóvenes; teme sólo los excesos del nacionalismo tanto más peligrosos
cuanto que se ven azuzados y apoyados por la Unión Soviética y sus satélites.
La segunda Conferencia de Londres condujo al proyecto de crear la SCUA (Asocia-
ción de Usuarios del Canal de Suez) a la que se afiliaron diferentes países, Holanda
entre ellos, que representan el 90 por ciento aproximadamente del tonelaje que hace
uso de esta vía marítima. La acción militar de Israel y del Reino Unido y Francia, ha
creado una nueva situación que son las Naciones Unidas las llamadas a estudiar y
resolver satisfactoriamente.
La gran importancia que reviste para los pequeños países como Holanda, e incluso
en lo político, la colaboración atlántica, es cada día más evidente. Las finalidades
militares de los aliados están claramente delimitadas. Una organización suprana-
cional en este terreno no se estima necesaria. Holanda se propone estimular y ex-
tender la colaboración en todos los terrenos; en el militar, convencida como está de
que la situación política y militar del mundo no tolera una relajación al respecto, y
en el no militar considerando que la colaboración militar sin amplia coordinación
de la política exterior y la economía de los estados miembro nunca seiá respuesta
categórica a las amenazas con que el mundo libre sigue enfrentándose. El contacto
parlementario regular de los países del Atlántico contribuiría sin duda a la realización
del artículo 2 del Pacto del Atlántico Norte.
El hecho de que en la guerra fría el acento se haya desplazado del frente político al
económico, no ha venido a facilitar la colaboración internacional. La guerra fría
económica pudiera forzar a los países libres y en particular a los del OECE a adoptar
medidas en pugna con la liberalización y multilateralización del tráfico de mercancías
y de pagos que en tan alto grado ha contribuido, durante la presente postguerra, al
restablecimiento economicó. Además una ofensiva económica establecerá exigencias
mucho mayores a la cohesión política interna del mundo atlántico. Por eso es motivo
de satisfacción para Holanda que el Consejo del Atlántico Norte decidiera en mayo
de 1956 dedicar mayor atención a los aspectos políticos de los problemas económicos.
En las nuevas concepciones militares se ha puesto aun más de relieve la necesidad de
tener al día el aparato defensivo. La decisión de Holanda - tomada a instancias de la
NATO - de aumentar sus efectivos militares elevando de 1 a 2 el número de divisiones
24
listas para la acción inmediata, demuestra que el país ve clara la necesidad de con-
struir un baluarte de fuerzas militares convencionales para la defensa de Europa
occidental.
La colaboración en el terreno militar dentro de Europa misma tiene lugar a través de
la Unión Europeooccidental. Labora Holanda porque la Unión constituya un foro
de discución política entre los siete países integrantes. En este terreno se aspira igual-
mente a la integración cultural y social, prestándose por de pronto la máxima aten-
ción a la adaptación de los nuevos miembros, la República Federal alemana e Italia,
a los acuerdos concertados dentro del marco del Pacto de Bruselas.
Al tratar de la colaboración europea en el terreno política y económico llegamos a un
dominio en el que desempeña importante papel el tercero de los objetivos de la polí-
tica internacional de Holanda, a saber, el fomento del bienestar material y moral.
En el Benelux, en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero y en la Organiza-
ción Europea de Cooperación Económica labora Holanda en pro de la prosperidad
de su pueblo y de la intensificación de la colaboración entre las naciones occidentales.
También el Consejo de Europa ha de servir a estos fines.
Holanda continuará apoyando enérgicamente toda nueva modalidad de integración.
El nacimiento simultáneo del Mercado Común y del Euratom constituyen para ella
motivo de satisfacción.
Holanda celebra que la Gran Bretaña se muestre dispuesta a colaborar más estre-
chamente con los países de la CECA, y ello tanto por motivos políticos - consolida-
ción de la alianza entre el Reino Unido y la Europa occidental -, como económicos
- la creación de una zona de librecambio extiende el área en que el tráfico comercial
es liberalizado -.
El 18 de agosto de 1956 entró en vigor el Protocolo del Benelux relativo a la política
comercial; dentro de los dos años siguientes habrá de haberse realizado la unificación
de la política comercial. Pero ya con anterioridad se han sentado las bases para el
establecimiento de tratados comerciales conjuntos con terceros países; en efecto, a
fines de 1956 negoció la primera delegación del Benelux un acuerdo con Dinamarca.
El que en esta exposición, breve e incompleta por lo demás, se haya aludido una y
otra vez a los objetivos de la política internacional de Holanda, demuestra que la
voluntad de conservar nuestra independencia nacional, el deseo de fomentar la orde-
nación jurídica internacional y la aspiración de contribuir al bienestar material y
moral de nuestro pueblo - por abstractas que puedan parecer estas formulaciones -
determinan en alto grado la actitud de Holanda frente a los problemas políticos que
plantea el mundo de nuestros días, elevando su política a algo más que mera reacción
circunstancial y comunicándola rasgos propios y genuinamente holandeses.
25
HOLANDA Y LA AYUDA TÉCNICA INTERNACIONAL
26
b. la acogida de 'fellows' de países menos desarrollados en los de alto desarrollo;
c. la aportación de material auxiliar.
Por 'fellow' se entiende, en el caso que nos ocupa, la persona que ha alcanzado el
más alto grado posible de capacitación profesional en su país, y desempeña en él un
cargo destacado.
Dado que Holanda, como queda dicho, considera la ayuda técnica internacional
como asunto de la mayor importancia, en cuanto se hizo público que las Naciones
Unidas iban a establecer un programa, procedió a constituir una comisión inter-
ministerial, pues que las actividades en el terreno afectarían a varios ministerios. Al
mismo tiempo fué creada en el Ministerio de Asuntos Exteriores una Oficina de
Ayuda Técnica Internacional, que actúa como Secretariado de la Comisión inter-
ministerial y está encargada de la ejecución práctica de las actividades en el terreno
de la ayuda técnica internacional.
Recogemos a continuación un cuadro que detalla junto a la amplitud de la ayuda
técnica internacional, la parte que en ella ha correspondido a Holanda:
Especialistas Fellows En
enviados, Holandeses acogidos, Holanda
total total
1950/51 797 47 845 56
1952 1626 105 2127 165
1953 1825 117 1195 151
1954 1584 97 1529 151
1955 2386 131 2094 190
1956 2463 139 2291 205
10.681 636 10.081 918
De los 139 especialistas que proporcionó Holanda en 1957, 17 actuaron bajo los
auspicios de la TAA, la International Telecommunication Union (ITU) y la World
Meteorological Organization (WMO); 17 bajo los auspicios de la UNESCO; 62 en la
FAO; 15 en la ILO; 18 en la WHO y 10 en la International Civil Aviation Organiza-
tion (ICAO).
Ayuda bilateral
A más de la Ayuda Técnica Internacional de las Naciones Unidas cabe citar la Ayuda
Bilateral Norteamericana (ICA), creada por Estados Unidos para enviar, por cuenta
propia, especialistas norteamericanos y recibir 'fellows' a los efectos de su ulterior
capacitación. Ahora bien, al correr de los años ha ido ganando terreno la convicción
de que la eficacia de la labor se verá aumentada por la inclusión de otros países
27
desarrollados, y asi recibe Holanda, entre otros países, 'fellows' y proporciona infor-
mación en el marco del programa de ayuda norteamericana.
Otra modalidad es la de prestar mediación cuando un país solicita individualmente
ayuda técnica para la ejecución de un proyecto determinado. Así han recurrido a
Holanda, algunos países entre los que citamos Irak, el Sudán, los países de la costa
occidental de Africa, Turkia y Birma.
Dentro del marco de la ayuda bilateral, prestaban servicio en el extranjero 142
especialistas holandeses que unidos a otros 16 que actuaban bajo los auspicios de
diferentes organizaciones internacionales y a los 139 del Programa de Ayuda Técnica
Internacional, hacen un total de 297 especialistas holandeses al servicio del extranjero.
De ellos trabajaban 88 en Africa, 59 en Asia y el Lejano Oriente; 22 en Europa; 50
en la América Central y del Sur y 78 en el Oriente Medio.
El número de fellows a que dió acogida Holanda en 1956 fué de 271, desglosados
como sigue; 205 bajo los auspicios del Programa de Ayuda Técnica Internacional y
66 en la ejecución de programas de ayuda bilateral. Estos fellows vienen a Holanda
a estudiar las materias más diversas. La duración de su estancia va de tres semanas
e seis meses.
Institutos Internacionales
La ejecución de programas de ayuda técnica ha impulsado en Holanda la creación
de diferentes institutos especialmente destinados para acoger a extranjeros, entre los
que destacamos el Instituto de Estudios Sociales, de La Haya; el Instituto Inter-
nacional de Cartografía Aérea, de Delft; el Centro Internacional de Estudios Agra-
rios, de Wageningen y el Curso Internacional de Pequeñas Industrias, de Delft. En
período de organización se encuentra un Curso Internacional de Ingeniería
hidráulica en Delft.
La creación de tales institutos ha contribuido a eliminar uno de los mayores obstá-
culos, el del idioma.
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EL ESFUERZO MILITAR
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tas aunque eficaces y modernamente equipadas fuerzas navales y aéreas junto con
las más considerables tropas de tierra se ha desarrollado satisfactoriamente.
De conformidad con los principios de la cooperación aliada dentro de la OTAN, se
ha recibido de Estados Unidos y el Canadá, considerable ayuda económica y material
para la organización de la defensa, sin la cual hubiera resultado imposible armar y
equipar los contingentes proyectados y, lo que es más, alcanzados.
Reclutamiento y Servicio Militar Obligatorio
Desde comienzos del presente siglo rige en Holanda el sistema de servicio militar
obligatorio para todos los varones hábiles que han alcanzado la edad de 20 años.
Con una población de más de 10 millones de almas, alcanzan la edad militar unos
55.000 jóvenes hábiles cada año. El período mínimo de servicio militar es de 18
meses. Los cuadros, los téchnicos y los especialistas, prestan servicio algunos meses más.
La Marina
Dentro del sistema de defensa del Altántico Norte, contribuye la Marina de guerra
holandesa a la defensa del área de la OTAN. De acuerdo con el programa naval,
Holanda ha construido una flota enteramente nueva, compuesta por los tipos de
embarcaciones más modernos. La Real Marina de Guerra holandesa dispone actu-
almente de submarinos, dragaminas, portaviones, patrulleros y embarcaciones
auxiliares. El Servicio Aéreo de la Marina ha recibido nuevos tipos de aparatos
tanto para las bases terrestres como para portaviones.
El portaviones ha sido por completo modernizado equipándosele con catapulta a
vapor. Los cruceros y destructores son de diseño revolucionario lo mismo que cuatro
submarinos que están en construcción. Para albergar la nueva flota ha sido necesario
ampliar y modernizar la base naval de Den Helder.
En la Real Marina de Guerra Holandesa está incorporado el Cuerpo de Fusileros
Marinos, los cuales prestan servicio en las instalaciones de tierra, a bordo de las
embarcaciones y en los territorios de ultramar.
El Ejército
Según los planes de organización, trazados en íntima deliberación con la NATO,
se perseguía originalmente como objetivos disponer a fines de 1957 de:
a. un Cuerpo de Ejército de cinco divisiones de infantería completas con sus ele-
mentos logísticos y auxiliares, que sería puesto a la disposición del Mando Supre-
mo Aliado en Europa;
b. las fuerzas necesarias para la defensa interna, es decir, protección de las comuni-
caciones, centros vitales, etc. y tropas para la defensa aérea en cooperación con
las fuerzas aéreas;
c. un ejército territorial para el servicio local.
En conjunto alcanzarían estos efectivos la cifra de más de 250.000 hombres. Del
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Cuerpo de Ejército, una división con sus elementos auxiliares debería estar lista para
entrar en acción en cualquier momento; los demás efectivos habrían de poder ser
movilizados en el plazo de tres días.
De las fuerzas proyectadas estaban disponibles en octubre de 1954 tres divisiones con
sus elementos auxiliares. Las dos divisiones restantes vendrían a sumarse en 1956 y
1957 respectivamente. Pero en 1956, después de haber sido constituida una nueva
división, se decidió modificar el plan de organización dado que importaba disponer
de fuerzas activas en mayor cantidad. El nuevo plan redujo el número de divisiones
a 4, pero elevó a 2 el de las que deberían estar listas para entrar en acción en cual-
quier momento. Una vez terminada la reorganización que se inició en 1957, la con-
tribución de Holanda a las fuerzas terrestres de la OTAN será, pues, de un cuerpo
activo formado por dos divisiones y un cuerpo de reserva formado por otras dos.
Por lo que respecta a las tropas para la defensa interna, el programa ha quedado
realizado entre tanto.
La Aviación
Las obligaciones contraidas por Holanda frente a la OTAN en virtud del plan de
París de 1951, comprendían una aportación, que habría de ser efectiva a fines de
1955, de:
13 bases aéreas operacionales de acuerdo con les normas de la OTAN; 6 escuadrones
de cazas diurnos y 3 escuadrones de cazas nocturnos para la defensa aérea; 6 escu-
adrones de cazas-bombarderos tácticos; algunos escuadrones de aviones de recono-
cimiento y de transporte.
Aunque estas cifras, comparadas con la totalidad de las fuerzas aéreas de la OTAN,
son un tanto modestas, representan un esfuerzo considerable para este país, el más
densamente poblado de Europa, y en el que por ejemplo la construcción de bases
aéreas para aviones de caza completamente equipadas, equivale a sacrificar extensas
superficies de tierra laborable. El plan representa también el máximo asequible dentro
del plazo estipulado. A fines de 1956 estaba totalmente realizado.
La Marina Mercante
La importancia de Holanda como potencia marítima queda demostrada por la ex-
tensión de su marina mercante, que alcanza la cifra de 3.851.351 toneladas de Registro
según datos de julio de 1956, ocupando el séptimo lugar entre las flotas mercantes del
mundo.
Lo mismo que durante las pasada guerra, estas embarcaciones habrán de llevar el
armamento y demás efectivos necesarios para su protección y sus tripulantes han de
ser instruidos en el uso y conservación de este armamento. Constituye ello tarea
adicional de la Real Marina de Guerra Holandesa que tiene organizados cursos al
efecto. Actualmente se dispone ya de la mitad del armamento de la flota mercante.
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LA NUEVA GUINEA HOLANDESA
latitud sur y entre los meridianos 130 y 141; éste último forma la frontera con la
parte de la isla que pertenece a Australia.
La extensión total de la zona holandesa incluyendo las islas adyacentes es de 160.000
millas cuadradas aproximadamente; la población aborigen se estima en unos 700.000
habitantes, de los cuales fueron registrados 311.400 en 1956. De ellos 215.000 son
cristianos, 17.000 mahometanos, unos 2.200 budistas y confucianos y paganos los
demás. La población europea era dicho año de 14.400 hombres y la asiática de unos
16.000.
La presencia de extensas zonas pantanosas y de escarpados e inhóspitos macizos
montañosos dificulta en alto grado la travesía del territorio - bastante más inaccesible
que la parte australiana - con el resultado de que el control administrativo de la
región montañosa central ha progresado muy lentamente. Estos últimos años va
mejorando sensiblemente la situación al respecto pues cada vez se hace uso con más
intensidad de aviones. Gracias a ello ha sido posible establecer en 1956 un nuevo
centro administrativo en el valle de Baliem.
Geológicamente Nueva Guinea constituye una prolongación del continente austra-
liano, con el que está conectado por los bajíos de Sahoul; la fauna muestra gran
afinidad con la de Australia y también el paisaje, buen ejemplo de lo cual lo consti-
tuye el hecho de que en ambos territorios viva el canguro.
La población indígena pertenece al grupo racial négrido y sus lenguas, distintas de
las australianas, constituyen grupo aparte. Los macizos montañosos de Nueva Guinea
están formados principalmente por rocas arenosas y calizas químicamente pobres,
margas y pizarras. Los elementos de origen volcánico, tan importantes para la fer-
tilidad del suelo, faltan por completo. En los valles y zonas llanas se encuentran aquí
y allá algunas extensiones de razonable calidad, debido generalmente a la presencia
de una capa de mantillo, que permitirán cierto desarrollo de la agricultura si se hace
de ellas el uso acertado. Sin embargo, el porvenir de Nueva Guinea no ha de bus-
carse, en primer lugar, en la agricultura.
Su suelo contiene diversos minerales. Pero con excepción del petróleo, el níquel y el
cobalto, hasta ahora nada prueba que estos minerales se encuentren en cantidad
suficiente para una explotación remuneradora. La gran extensión maderera - los
bosques ocupan una superficie de 40 millones de hectáreas aproximadamente - con-
stituye la mayor riqueza natural de la isla. La explotación forestal tropieza, sin em-
bargo, con la dificultad del transporte de los árboles a la costa. Los bosques sumini-
stran además resinas, goma copal y roten. Extensas plantaciones de sagú proporcionan
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alimento a la mayor parte de la población papú. Se estú estudiando la posibilidad de
la explotación comercial de este producto.
El principal artículo de exportación lo constituye la copra.
Hasta la Segunda Guerra Mundial, Nueva Guinea integraba las Indias Orientales
neerlandesas. Al ser traneferida a la República de los Estados Unidos de Indonesia
la soberanía sobre estos territorios, Nueva Guinea quedó expresamente excluida,
conservando el status quo existente. En estas condiciones la relación entre Holanda y
Nueva Guinea es la de metrópoli frente a un territorio no autónomo, al que son de
aplicación los artículos 73 y 74 del capítulo XI de la Carta de las Naciones Unidas.
En conformidad con ello, Holanda se dedica con el máximo afán al desarrollo del
territorio u de su población, en pleno reconocimiento del principio de que los inte-
reses de la población son primarios. La educación política de los papúes y su prepara-
ción para la autonomía merecen la atención especial del gobierno holandés.
Holanda se esfuerza igualmente por fomentar la cooperación con otras potencias,
Australia en particular, y también por colaborar dentro del marco de la Comisión del
Pacífico, co las potencias que administran territorios no autónomos del área del
Pacífico.
La administración general de la isla está dirigida por un gobernador con residencia en
Hollandia, que ejerce su autoridad en nombre del Rey - de acuerdo con el tenor del
Acta de Nueva Guinea - y sigue las directivas que recibe de la Corona. Asisten al
Gobernador ocho servicios administrativos, al frente de cada uno de los cuales se
encuentra un director, que abarcan: Asuntos Interiores, Asuntos Culturales, Asuntos
Sociales, Sanidad Pública, Financias, Agricultura y Pesca, Transporte y Energía,
Obras Públicas y Construcción. Dispone además el gobernador de una Secretaría del
Gobierno, una Oficina de Legislación y Asuntos Jurídicos, una Oficina de Cuestiones
Generales de Personal, una Oficina de Información y Propaganda y una Oficina de
Asuntos Indígenas.
En lo administrativo, el territorio de Nueva Guinea está dividido en seis regiones
administrativas: Hollandia (capital, Hollandia); Geelvink Bay (capital, Biak); Nueva
Guinea Central (cuya capital no ha sido designada aun); Nueva Guinea Meridional
(capital, Merauke); Nueva Guinea Occidental (capital, Sorong-Doom) y Fak-Fak
(capital, Fak-Fak). Todas estas regiones están divididas en distritos; Hollandia
cuenta 5 distritos; Geelvink Bay, 4; Nueva Guinea Meridional, 5; Nueva Guinea
Occidental, 6; Fak-Fak, 3 y Nueva Guinea Central, 3.
Las regiones están dirigidas por funcionarios que llevan el título de residentes; los
distritos por controladores al servicio de la administración interna. La tarea del
residente es la de coordinar los diferentes servicios de la administración general en la
zona de su jurisdicción, siendo también jefe de los servicios de policía. Es responsable
por su actuación ante el Gobernador.
Para comprender la tarea con que Holanda se vió enfrentada en 1950, basta considerar
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que el grado de civilización de Nueva Guinea apenas excedía del de la Edad de
Piedra y que el territorio había sufrido graves daños durante la guerra. En primer
lugar había de erigirse el edificio administrativo sobre las ruinas existentes y éste
había de ser del tipo adecuado para la compleja tarea que se presentaba. Habían de
construirse viviendas y edificios administrativos, escuelas y hospitales; era preciso
reparar carreteras y aeiodromos y construir otros nuevos; reconstruir y ampliar las
instalaciones portuarias; había que organizar el transporte por tierra, mar y aire y
poner los medios de comunicación al alcance de la población. En suma, era necesario
proveer en todos los elementos básicos sin los cuales el desarrollo del país y de la
población de Nueva Guinea resultaría imposible. Considerables sacrificios económi-
cos se ha impuesta ya Holanda y muchos habrá de imponerse en el futuro pues han
de transcurrir bastantes años hasta que la situación de Nueva Guinea le permita
satisfacer de sus propios recursos los gastos de colonización.
He aquí el cuadro que muestran los presupuestos correspondientes a los ejercicios
1950 a 1954, resumidos en cifras de ingresos, gastos y aportación de Holanda:
Gastos Ingresos Aportación
de Holanda
1950 fls. 36.000.000 20.500.000 15.500.000
1951 fls. 47.000.000 31.000.000 16.000.000
1952 fls. 58.500.000 40.000.000 18.500.000
1953 fls. 77.500.000 53.000.000 24.500.000
1954 fls. 94.000.000 51.500.000 42.500.000
En cuanto a los presupuestos de 1955 y 1956, las cifras correspondientes son:
1955 fls. 141.500.000 56.500.000 85.000.000
1956 fls. 126.000.000 60.000.000 66.000.000
Se labora activamente por extender el área de control administrativo. La Escuela de
Administración Pública de Hollandia instruye a los papúes en estas tareas; y con el
mismo fin fué creado en 1954 un instituto especial para la preparación de jóvenes
holandeses que han cursado la segunda enseñanza.
En la enseñanza elemental se han realizado grandes progresos. En 1956 había en el
área controlada 547 escuelas rurales, 17 escuelas secundarias, 13 escuelas públicas y
13 escuelas europeas de primera enseñanza. A la vez preparan a la población papú
para las actividades que ha de desempeñar en el desarrollo de su propio territorio,
escuelas técnicas, una escuela de policía, una escuela elemental de náutica, diversos
cursos de preparación para el personal administrativo, escuelas normales de maestros
rurales y cursos de agricultura práctica.
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Se sostiene una lucha infatigable contra las enfermedades endémicas - malaria, fram-
bosia, filariasis, lepra, tuberculosis . .. para limitarnos a mencionar las más impor-
tantes Se intensifica la vacunación contra la vuruela y todos los hospitales han
sido dotados de un consultorio con el fin de reducir la mortalidad infantil.
En el área controlada, que cuenta alrededor de 400.000 habitantes (comprendidos
todos los grupos de población), hay un médico por cada 8.000 personas; en 1956 el
número de días de hospitalización fué de 293.576 y el de consultas en las clínicas de
849.948. En 1955 se dió comienzo a una intensa campaña contra la malaria, con el
apoyo de la W. H. O. y la UNICEF.
Ha comenzado ya el desarrollo de un plan destinado a independizar la Nueva Guinea,
dentro del plazo más breve posible, en cuanto a sus necesidades de arroz y madera.
En las proximidades de Merauke los cultivos de arroz y la construcción de silos
avanzan lenta y seguramente. Un pólder experimental de 400 hectáreas alcanzó en
1955 tan satisfactorio desarrollo que un año después pudo procederse ya a la siembra
mecánica de arroz en una extensión de 80 hectáreas. En Manokwari se está con-
struyendo una serrería mecánica de mediana categoría, habiendo empezado a fun-
cionar una instalación provisional de aserrado de la misma compañía.
Por lo que respecta a los minerales, hasta el presente sólo se explota el petróleo; en
1956 la producción total fué de 363.371 toneladas. Prosigue la búsqueda sistemática
de otros minerales de interés económico.
El análisis del suelo con fines agrícolas se ha realizado ya sobre una extensión de 2
millones de hectáreas aproximadamente.
El transporte aéreo interior progresa con rapidez, esperándose acelerar el avance
más aun mediante la construcción de nuevos aeródromos y la ampliación del material
de vuelo. La K.L.M. tiene servicios entre Amsterdam y Sydney y la compañía austra-
liana QANTAS entre Australia y Nueva Guinea. La red de transportes internos está
organizada principalmente por la K.L.M.
El número de barcos que hicieron escala en puestos de Nueva Guinea subió de 2.147
con una capacidad de 3 millones de metros cúbicos en 1951 a 5.084 y casi 6 millones
de metros cúbicos en 1956. La Koninklijke Paketvaart Maatschappij (Real Compañía
Holandesa de Paquebotes) mantiene servicios entre Nueva Guinea y Timor-Dilli
y Singapur y la K.J.C.P.L. con Sydney y Bangkok. Las comunicaciones marítimas
con Holanda las mantienen el Rotterdamse Lloyd (Lloyd Roterdamés) y la Maat-
schappij Nederland (Compañía Holanda). En cuanto al tráfico de cabotaje, la Real
Compañía Holandesa de Paquebotes mantiene servicios quincenales todo a lo largo
de la costa septentrional y mensuales a lo largo del litoral sur. Los pequeños costeros
del gobierno navegan entre los establecimientos del litoral y la desembocadura de los
ríos a los fines del transporte de productos forestales y de copra a los centros de
distribución.
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BIBLIOGRAFÍA
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