Tragedia: Tal y como si nombre nos puede hacer ver, se refiere a una obra triste, con una trama
bastante negativa, y que, por lo general, puede tener un final desolador en el que el protagonista
o protagonistas caen en desgracia, más incluso de lo que ya estaban en un principio. Grandes
autores de la tragedia los encontramos en Séneca o Shakespeare.
Comedia: La comedia es un género en el que se busca un final feliz para los personajes de la
historia. A diferencia de la tragedia, en la que todo es negativo y con una temática bastante
oscura, en la comedia lo que se intenta es que el público salga con una sonrisa en la boca y que
durante la actuación se puedan escuchar varias risas. Aristófanes y Menandro fueron los grandes
comediantes en la época en la que la Comedia tenía más tirón.
Drama: El drama es uno de los géneros que a día de hoy todavía se sigue utilizando y se sigue
creando nuevas obras de teatro, ya que ayuda a representar escenas cotidianas que ocurren
diariamente, dándole cabida a los sentimientos de los personajes, a sus preocupaciones y sus
sentimientos. Se diferencia de la tragedia en que no tiene porque tratarse de una temática oscura
o extremadamente triste. Se apoya mucho en los diálogos de los personajes y actualmente se
pueden clasificar en otras categorías inferiores según el tipo de representación que sea, o bien
histórico, lírico, social, entre muchos otros.
Tragicomedia: La tragicomedia es aquel género en el que se busca por un lado la tristeza del
público, como también la carcajada, todo en una misma obra. Un ejemplo de esto podría ser “La
celestina”.
Farsa: La farsa es una forma dramática en la que los personajes se desenvuelven de manera
caricaturesca o en situaciones fantásticas.