Claude Bernard.
* Conocido por los doctores y doctores Claude Bernard, un médico deFrancia, se hizo
famosa como investigadora de procesos de secreción interna, merecidamente
considerada la fundadora de la ciencia de la endocrinología, y también es autora de una
gran cantidad de artículos científicos. A pesar del hecho de que los métodos y las ideas
sobre fisiología se están desarrollando rápidamente y avanzan, las investigaciones y
monografías del científico son relevantes para este día. En los círculos médicos, el
nombre del científico todavía despierta el deleite y la admiración, y su asombrosa
creatividad interesa tanto a los médicos jóvenes como a los experimentados. Claude
Bernard es considerado el fundador de la medicina experimental. En los trabajos
científicos de este doctor, cada lector encontrará por sí mismo muchos pensamientos
útiles que no pueden subestimarse.
* Claude Bernard nació el 12 de julio de 1813 en la ciudad de Villfranche, cerca de Lyon
(sureste de Francia). El joven Claude dominó la educación clásica en la universidad jesuita.
Trabajó mucho en su laboratorio. Estas obras no fueron en vano. Bernard encontró el
éxito y la fama en ciertos círculos. Él tenía sus discípulos y seguidores.
*El científico Claude Bernard trabajó en todas las áreas de la fisiología conocidas en ese
momento. Las actividades de Claude en ciencia y medicina se dividen en dos períodos:
° 1843-1868;
° 1868-1877
*En el primer período se dedicó a las ideas. Fisiología patológica y normal. El año 1843
resultó especialmente fructífero. Luego, un médico de treinta años publicó los primeros
trabajos científicos sobre el papel de una de las glándulas en los animales, sobre la
importancia del páncreas en la digestión de las grasas y el proceso de su absorción.
* Bernard se convirtió en el fundador de la endocrinología, cuando realizó exitosos
estudios clásicos de una de las glándulas: el páncreas. Pronto, el médico defiende un
doctorado dedicado a la investigación sobre las propiedades del jugo gástrico y su papel
en el proceso digestivo. En 1849, el médico abrió la Sociedad de Biólogos y en 1867 fue
nombrado presidente. Este año en la carrera científica de bernard también fue
significativo. Hizo otro gran descubrimiento. Bernard Claude descubrió que el azúcar de los
intestinos que entran al hígado se convierte en glucógeno.
Síndrome de Claude Bernard
Este síndrome es más a menudo llamado una [Link]. Y debe tenerse en
cuenta que el propio Dr. Horner descubrió el síndrome, pero Claude Bernard notó y
describió los síntomas de la enfermedad mucho antes. El síndrome de Bernard-Horner es
una enfermedad que causa daño al sistema simpático de los nervios en el cuerpo. Hay
otro nombre para el síndrome - oculosimpático. Del latín "oculus" - el ojo. El síndrome
actúa no solo sobre los músculos alrededor de los ojos, sino también sobre el órgano
visual en sí.
Bernard describió sus síntomas en su edad:
ralentizando las capacidades adaptativas del alumno;
Heterocronismo;
Enoftalmos, o caída del cuerpo del globo ocular;
Miosis, o constricción antinatural de las pupilas, etc.
Joseph Lister (1827-1912).
° Médico y cirujano inglés, considerado el fundador de la medicina antiséptica y
preventiva. Joseph Lister procedía de una familia de cuáqueros y era hijo de un
comerciante de vinos, con gran habilidad para la microscopía. Ello propició que Lister
diseñara su propio microscopio acromático en 1813, contribuyendo así al comienzo de la
moderna microscopía. También estudió arte en Londres y comenzó a interesarse por la
medicina; obtuvo el título de cirujano en 1852. Posteriormente trabajó en Edimburgo,
Glasgow y Londres. En 1877 fue nombrado profesor del King's College.
° Influido por los descubrimientos de Pasteur sobre el origen de la fermentación y la
putrefacción, se interesó por la prevención séptica de las heridas. En 1867 demostró
que los métodos antisépticos eran fundamentales para evitar la infección de las heridas.
Lister usó una solución de fenol sin purificar, su antiséptico preferido tanto para el
instrumental como para la vestimenta de los profesionales de la medicina.
° Asimismo, solía emplear la solución anterior para desinfectar el aire de las salas de
operaciones. En 1887 abandonó el uso del pulverizador, utilizando el vapor como agente
esterilizador. Gracias a sus investigaciones disminuyó enormemente el riesgo de las
infecciones postquirúrgicas, que, por lo general, resultaban mortales para los pacientes.
° Los trabajos de Joseph Lister se relacionan, en su gran mayoría, con su sistema
antiséptico, con las inflamaciones, con la bacteriología y con las ligaduras quirúrgicas y su
esterilización, sobre todo con catgut. Revolucionó la cirugía general al hacerla más segura.
Su nombre quedó asociado al género Listeria, un género de bacterias del que sólo se
conoce la especie Listeria monocytogenes, que en los animales produce una enfermedad
y que también puede afectar al hombre, ocasionándole daños en las vías respiratorias e
incluso algún tipo de encefalitis, que a veces se acompaña de monocitosis.
Ignác Semmelweis
(1818- 1865).
Nació el 1 de julio de 1818 en Buda (orilla derecha del río Danubio, capital de Hungría).
Cursó estudios en las universidades de Pest y Viena, y más tarde trabaja como profesor
ayudante de la maternidad del Hospital General de Viena.
En la década de 1840, la fiebre puerperal diezmaba las salas atacando en algunos casos
de manera simultánea a todas las mujeres de una hilera de camas de los grandes
pabellones.
Semmelweis percibió que las mujeres que eran examinadas por estudiantes de medicina
que no se habían lavado las manos tras abandonar las salas de autopsia, mostraban una
tasa de mortalidad mucho más elevada. Cuando un colega suyo murió a consecuencia de
una infección tras cortarse con un escalpelo, llegó a la conclusión de que la fiebre
puerperal era séptica y contagiosa.
Ordenó que los estudiantes se lavaran las manos con agua de cal clorada y consiguió
reducir la tasa de mortalidad por maternidad del 12,24 al 1,27 % en dos años.
En 1850 se trasladó a la Universidad de Pest, donde fue catedrático de obstetricia del
hospital universitario.
A pesar de haber introducido la antisepsia y de haber reducido la tasa de mortalidad por
fiebres puerperales a un 0,85 %, los descubrimientos y publicaciones de Semmelweis se
enfrentaron a la oposición de las autoridades sanitarias, tanto en Hungría como en el
extranjero.
La extraña fiebre que mataba a las madres
Hacia mediados del siglo XIX, -anota Charles Volcy en un artículo recogido por Iatreia- en la
maternidad vienesa fallecían más del 13% de las mujeres que daban a luz, lo que se
traduce en cerca de 700 muertes al año. Poco antes de incorporarse a la clínica, en julio
de 1846, el propio Semmelweis reconocía perplejo que en un solo mes habían perdido la
vida por esa causa 36 de 208 madres.
Mucho antes de que Pasteur desvelara el origen de las enfermedades infecciosas,
Semmelweis centró sus estudios en la fiebre puerperal
No era un problema exclusivo del hospital de la capital austriaca. La fiebre puerperal
había dejado epidemias en Leipzig, Copenhague o Frankfort entre los siglos XVII y XVIII. En
algunos casos con terribles tasas de mortalidad del 90%. Según los datos recogidos por
Volcy, en 1746 y 1774 el Hospital Hotel-Dieu de París sufrió una crisis similar, con el 58%
de las parturientas afectadas. Por esa misma época la fiebre golpeó a las madres del
Hospital Westminster, en Londres, donde la mortandad escaló al 68%.
Las afectadas sufrían escalofríos, cefalalgia, se le enrojecían los ojos… En cuestión de
días convulsionaban, deliraban y fallecían. En un intento por explicarlo, los médicos lo
achacaban al frío, la humedad, el hacinamiento en las salas de maternidad, la dieta, la
ansiedad de las parturientas… Incluso a la Providencia. Faltaban años aún para que Louis
Pasteur expusiera su teoría sobre las enfermedades infecciosas mediante microbios y
recomendase a los doctores hervir su instrumental. En 1807 la Sociedad de Medicina de
Marsella quiso condecorar con su medalla de oro al investigador que aclarase la
naturaleza de la fiebre puerperal. Casi una veintena de médicos aceptaron el reto, pero
el premio se quedó sin entregar.
Un lavado de manos salva vidas
En ese contexto llegó Semmelweis al Hospital General de Viena. Estudiante de leyes que
viró su carrera profesional hacia la Medicina tras presenciar una autopsia, Ignaz obtuvo
su titulación de galeno en 1844 y su especialización en Obstetricia en 1846. Ese mismo
año empezó a trabajar en el centro. “Me asusté cuando escuché el porcentaje de
pacientes fallecidas”, escribió por aquella época el doctor, de solo 26 años: “¿Por qué
tantas mujeres mueren de esta fiebre después de haber dado a luz sin problemas?” El
joven médico fue incapaz de cerrar los ojos ante aquella situación y decidió plantarle
cara: “Todo lo que aquí se hace me parece muy inútil. Se continúa operando sin tratar de
saber por qué tal enfermo sucumbe antes que otros”.
El médico comenzó a recopilar datos estadísticos sobre la fiebre que mataba a
centenares de mujeres, provocada por la "materia putrefacta" que portaban los
estudiantes
Su gran mérito fue empezar a hacer anotaciones y recopilar datos estadísticos de
ambas salas, aplicando las lecciones que había aprendido de su maestro Josef Skoda.
¿Qué observó? Lo evidente. Y lo no tan evidente. Que la mortalidad era mucho mayor en
la sala de estudiantes de Medicina que en la de matronas. Que muchas mujeres contraían
la fiebre antes de dar a luz. Que la infección siempre surgía en el útero. Incluso que las
madres que alumbraban en la calle padecían la dolencia con menos frecuencia. Y lo más
importante: que los alumnos que examinaban a las pacientes acudían de sus prácticas de
anatomía con cadáveres sin haberse lavado antes las manos. En esas condiciones
exploraban a las mujeres. Las matronas que trabajaban en la segunda sala sin embargo
no realizaban estudios forenses.
A Semmelweis se le ocurrió entonces que quizás aquellos estudiantes transportaban en
sus dedos “materia putrefacta” que trasladaban de la morgue a las futuras madres. Su
teoría no gustó nada a Klein, influyente galeno que veía en la propuesta de su
subordinado un ataque intolerable al gremio. Al fin y al cabo daba a entender que los
médicos eran los culpables de cientos de muertes. Para Klein tenía más sentido que
aquellas diferencias entre las dos salas del hospital las ocasionara la brusquedad con la
que los estudiantes de Medicina hacían los exámenes vaginales.
Tras sufrir una crisis nerviosa, ingresó en un manicomio de Viena, donde muere el 13 de
agosto de 1865 a causa de una infección que había contraído durante una intervención
realizada con anterioridad.
Friedrich Hoffmann.
Friedrich Hoffmann . Químico y farmacéutico alemán que realizó numerosas
contribuciones a la ciencia, desde el punto de vista farmacéutico y conocido por ser el
inventor del caucho sintético.
Friedrich Hofmann, empleaba el sobrenombre de Fritz, nació el 2 de noviembre de 1866
en la pequeña localidad alemana de Kölleda, cerca de Weimar. Era el sexto hijo de una
familia de comerciantes. Realizó sus estudios primarios en un colegio religioso de
Donndorf y en la escuela regional de Pforta. A continuación empezó a trabajar como
aprendiz en la principal farmacia de Gotinga. Después de eso marchó a Berlín a estudiar
la carrera de Farmacia. Tras realizar sus estudios y aprobar la reválida, obtuvo su
capacitación profesional como farmacéutico. Hofmann estudió Química en la Universidad
de Rostock , allí se doctoró magna cum laude en el año 1895. Durante dos años, Hofmann
impartió clases en la Universidad Técnica de Aquisgrán, hasta que el día 1 de agosto de
1897 empezó a trabajar en la fábrica de Bayer & Co. en Elberfeld.
Contribuciones a la rama farmacéutica
Durante los años que estuvo en Bayer, Hofmann participó muy activamente en el
desarrollo de productos farmacéuticos. Los empleados del entonces recién fundado
Instituto de Quimioterapia, por ejemplo, trabajaron bajo su dirección en la búsqueda de
principios activos contra enfermedades como la tuberculosis, la malaria o el cáncer. Él
mismo preparó numerosos estudios sobre analgesia y también colaboró en el desarrollo
de productos fitosanitarios. Tras 21 años de actividad profesional, y siendo director de
diversos laboratorios científicos, en el año 1918, a los 52 años de edad, Hofmann
abandonó la empresa para dedicarse hasta su jubilación a la dirección del Instituto de
Investigación del Carbón que la Sociedad Kaiser Wilhelm para el Fomento de las Ciencias
tiene en la ciudad de Breslau.
Caucho sintético
En 1909, un equipo liderado por Fritz Hofmann, trabajando en el laboratorio Bayer en
Elberfeld, Alemania, también tuvo éxito en polimerizar el metil isopreno, el primer caucho
sintético.1 Metil isopreno es 2,3-dimetil-buta-1,3-dieno.2 Este descubrimeinto fue la
aportación más importante de Friedrich Hofmann a la Ciencia, el desarrollo del caucho
sintético. Con el progreso de la industrialización, a comienzos del siglo XX se había llegado
al límite de lo posible con productos fabricados a base de caucho natural. Además de no
poder hacer frente a la fuerte demanda de productos de caucho, esta materia prima
estaba sometida a oscilaciones en lo referido a calidad y precio. Asimismo, el caucho
natural no era lo suficientemente resistente al calor y casi no se podía someter a
modificaciones químicas. En el año 1906, la convocatoria de un premio por parte de su
empleador, la compañía Farbenfabriken vorm. Friedrich Bayer & Co, situada en la
localidad alemana de Elberfeld, así como un artículo que casualmente cayó en sus manos
sobre la posibilidad de sintetizar caucho, motivaron a Hofmann para empezar a buscar
una alternativa sintética al caucho natural. La dirección de la empresa percibía que la
acelerada demanda de caucho para la fabricación de neumáticos y para su aplicación en
la industria eléctrica supondría un beneficioso negocio, siempre que se pudiera fabricar
caucho artificial. Hofmann se puso manos a la obra y en menos de tres años logró
desarrollar un caucho metilo que fue patentado en la Oficina Imperial de Patentes de
Alemania el día 12 de septiembre de 1909 . Hoy en día el caucho sintético tiene una gran
cantidad de aplicaciones, desde la fabricación de neumáticos hasta la manufactura de
balones, guantes o protectores de pantallas. Desde el 2009, con motivo del centenario,
se ha organizado el primer día mundial del caucho el 12 de septiembre para conmemorar
este descubrimiento y recordar a su artífice, Fritz Hofmann.