Teología pastoral – 2da parte – Pstr.
Prieto – 27/08/2018
El Pastor y la Palabra
La Teología Pastoral habla de lo que dice la Palabra a la Iglesia. Esto tiene que ver con como
hace el pastor para darle vida a la iglesia a través de la palabra.
Ver Salmo 119 (el alefato hebreo, porque empieza con la letra Alef)
A lo largo de todo este Salmo el salmista expresa algo que vive y hace relación con la
Palabra. Expresa un sentimiento, habla de una lucha, expresa un sentimiento, pero siempre
lo relaciona con la palabra.
Salmo 119 :97 ¡Cuánto amo tu ley! Todo el día ella es mi meditación.
La Palabra de Dios es vida para nosotros. Por eso no puede haber un pastor que NO tenga
la Palabra. Es muy peligroso un pastor SIN la Palabra, puede lastimar muchos corazones.
El trabajo pastoral es realmente reconfortar el corazón de las personas, cumpliendo con el
propósito que Dios nos dio, desarrollando el potencial de cada hijo acorde al Su propósito y
a lo que dice la Palabra. La responsabilidad del pastor es grande.
La Palabra es nuestra guía, es lampara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino. No es
letra de hombre, ni cualquier palabra, es la Palabra de Dios. Es la revelación de Dios que le
dió a sus discípulos, inspirada por el Espíritu Santo, es palabra divina, palabra que
transforma, que renueva, que reestablece, que vivifica. Es nuestro alimento espiritual.
La iglesia es un organismo espiritual y se alimenta de la Palabra, cobra vida y es DINAMICA,
fluye y va generando cambios. Son como semillas que se plantan en los corazones de las
personas, y dan su fruto a su tiempo.
El pastor recibe un llamado, Dios nos llama de acuerdo con lo que la palabra produjo en mí y
de acuerdo con el propósito que Él tiene para nuestras vidas. Si no hay llamado es muy
difícil llevar el ministerio adelante.
Tenemos que llevar la palabra en forma diligente, disciplinadamente y con integridad,
La palabra "diligencia" tiene el significado de: "cuidado, esfuerzo y eficacia en hacer algo".
La diligencia es una actitud que no se desarrolla automáticamente, es una importante
característica que hay que buscarla y perfeccionarla. Muchos son diligentes en sus
respectivos trabajos, en su arreglo personal, en la alimentación de sus hijos, en el cuidado
de su hogar, su salud, y su auto, etc. Pero, la Escritura nos exhorta a ser diligentes en buscar
las virtudes espirituales y el conocimiento de la Palabra de Dios las cuales nos hacen sabios
para la salvación (2Tim. 3:15; 2Ped. 1:5-7). Lo contrario a la diligencia es la pereza por lo que
la Biblia nos dice: "En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu,
sirviendo al Señor." (Rom. 12:11). El apóstol Pedro enumera unas 8 virtudes las cuales
requieren diligencia para poder obtenerlas y éstas son: fe, virtud, conocimiento, dominio
propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. Busquemos pues estas virtudes para que
adornen nuestro carácter cristiano y agrademos a Dios.
El que tiene el llamado, por mas que la vida lo haya golpeado, él va a velar por que su gente
no pase por lo mismo, a pesar de cualquier situación o problema que haya.
El hecho de tener que ser abiertos con la gente para llevar la Palabra, hace que los pastores
sean vulnerables. En las Escrituras hay muchos ejemplos de pastores que maltratan a las
ovejas, que las explotan, porque no son pastores conforme al corazón de Dios. Entonces, la
vida del Pastor tiene que estar hermanada y coordinada con la Palabra de Dios. Es parte de
la vida del pastor, no estudiamos la Biblia para predicar, sino que la palabra nos va
formando, transformando, moldeando al diseño que Dios tiene preparado para nosotros.
Isaias 66:2 2 Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová;
pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.
Dios mirará a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a Su palabra. Como
Cristo es la Palabra Encarnada, es vida, esta palabra nos debe causar temblor. Los que no
tiemblan son los que han optado por vivir a su manera, conforme al pecado, conforme a los
deseos de su propio corazón. Estas personas son indiferentes a lo que Dios hable, pero una
persona que tiembla con la palabra es una persona “pobre y humilde” de espíritu. Esta
persona es la que reconoce su necesidad de Dios, que cuando necesita ayuda, sabe de
donde viene y la toma de allí. Reconoce la Palabra de Dios como la autoridad máxima. La
Palabra es el manual con que se rige la vida de cristiano, nos da la forma y el estilo de vida
que Dios quiere que vivamos.
En el área pastoral, es lo que enseñamos a través de nuestra vida. Por eso el pastor y la
Palabra deben ser una sola cosa. La tarea del pastor debe tener congruencia y
compatibilidad con la Palabra. Esto es lo que la gente quiere ver en el pastor. Por eso si el
pastor abraza la Palabra, también serán uno con la gente y Cristo estará con nosotros.
2 Timoteo 2:15 15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no
tiene de qué avergonzarse, que traza (usa) bien la palabra de verdad.
El Apóstol Pablo esta entrenando a Timoteo y le da recomendaciones que son importantes.
La Palabra es parte y es autoridad en la vida del pastor, y además es lo que rige la moral, la
conducta y el estilo de vida. Pablo le dice a Timoteo acerca de su carácter, que debe ser una
persona aprobada ante Dios, también enseñar bien la palabra, no con nuestros propios
pensamientos. Tenemos que estar seguros de que lo que decimos es Palabra de Dios.
Tenemos que tomar tiempo con Dios, orar, preparar bien el tema. No se trata de predicar MI
sermón, se trata de la palabra que Dios nos dá, no lo que a mí me guste.
Marcos 12:24 24 Entonces Jesús les dijo: —¿No es por esto que están equivocados, porque no
conocen las Escrituras ni tampoco el poder de Dios?
Tenemos que ser conscientes cuando predicamos que lo que trae vida a la iglesia es la
Palabra de Dios. No es cuestión de gritos o de palabras motivadoras, sino que el contenido
sea Palabra de Dios. Tiene que ser Dios quien dé la Palabra al pastor y esta siga su propósito
para la que fue soltada, es la promesa de Dios. Ignorar las Escrituras lleva a cometer muchos
errores, herejías, nuevas sectas, etc. Lo mismo sucede si le damos un tratamiento muy
superficial, no escudriñamos la Palabra. Para esto Dios nos capacita, en medio de un
proceso que Él mismo va guiando y vamos a la par haciendo nuestra experiencia.
2 Samuel 1:26 Estoy afligido por ti, Jonatán, hermano mío; tú me has sido muy estimado. Tu
amor fue para mí más maravilloso que el amor de las mujeres.
Una mala interpretación de este versículo, que es real, dió la posibilidad de creer que la
Biblia avala el homosexualismo. Un error de interpretación se usó como base teológica.
Si ignoramos la escritura o la tomamos como un mero conocimiento intelectual, cometemos
errores y como pastores, influimos en los fundamentos transmitidos a la iglesia.
2 Timoteo 3:16-17 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto, enteramente (íntegramente) preparado para toda buena obra.
Dice TODA escritura, que es inspirada por Dios, no es cualquier libro. La palabra nos ayuda
para que todos los hombres de Dios sean preparados, íntegramente, en el ministerio, en el
matrimonio, en su conducta personal, en la obra de edificación de la iglesia.
2 Timoteo 4:1-2 Te encarezco (encargo) delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a
los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra; que
instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y
doctrina.
No podemos NO darle importancia a la Palabra. No es conocimiento intelectual, sino que es
palabra inspirada para que seamos a imagen y semejanza de Cristo. Su propósito es mostrar
a la gente como vivir de acuerdo con lo que a Dios le agrada. Tenemos que reflexionar,
meditar y aplicar la Palabra de Dios. Tomar un tiempo adecuado para atesorarla en nuestro
corazón, darle el tiempo a Dios para que hable a mi vida a través de la palabra.
La gente necesita recibir la Palabra de Dios, que penetra hasta los tuétanos (lo más íntimo y
más profundo)
Proverbios 16:6 6 Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová
los hombres se apartan del mal.
Con misericordia y verdad se corrige el pecado ….. no a los golpes.
Tres cosas importantes para la vida del Pastor
Diligencia:
Salmo 119:97 !!Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
Necesitamos ser diligentes ya que los tiempos que vivimos no son fáciles, no tenemos
mucho tiempo. Tenemos que aprovechar todo el tiempo posible para dedicar a la Palabra.
Tenemos que llevar el Evangelio a toda persona porque si no lo hacemos, otras personas lo
harán y no sabemos cómo y qué le dirán. Los tiempos que vivimos son malos. Por eso estar
estudiando y preparándonos en el estudio de las Escrituras es diligente. Involucrarse de una
manera decidida para que algo suceda en nuestras vidas y así tener un nivel de influencia
muy alto, para dar razón de lo que es nuestra fe, con fundamento bíblico y revelación de
Dios. Conocer mas cada día la Palabra, alimenta el espíritu, bendición para el alma. El
alimento es espiritual, no intelectual. Si como pastor no tengo la Palabra, es como que NO
nací de nuevo. Hay teólogos brillantes que no nacieron de nuevo, o sea conocen MUCHO de
la Palabra, pero en forma intelectual, sin revelación divina. Tenemos que buscar otro nivel
espiritual.
Disciplina
Necesitamos ser disciplinados, estudiar la Palabra disciplinada y sistemáticamente. Las
tareas y los trabajos son las disciplinas de aprendizaje. Ayuda mucho conocer griego Koiné
para el estudio de la hermenéutica. Tenemos que lograr una disciplina profunda para tener
bases fuertes. No es estudiar para no quedar fuera de un ministerio. Tenemos que analizar y
examinarlo todo, solo reteniendo lo bueno. Es un estilo de vida lo que enseñamos. Pero hay
corrientes filosóficas, humanistas y materialistas, que modifican el real significado de las
Escrituras a su conveniencia, cambiando la moral y las costumbres cristianas. Nosotros
somos la sal de la tierra y la luz del mundo, haciendo que el mundo no se corrompa, por eso
tenemos la responsabilidad de enseñar bien a todas las personas, preparadas o no. La
Palabra de Dios debe fluir entre las personas en forma disciplinada.
Integridad
Capacidad de obrar con rectitud y limpieza. Compromiso con la honestidad, la franqueza y la
justicia. La clave de la integridad es hacer las cosas bien e intentar hacer las cosas correctas,
ayudando a la realización propia y a la de los demás.
Tenemos que predicar lo que la Palabra de Dios dice, no lo que yo creo que dice, tenemos
que ser honestos en eso. Tenemos que saber que enseña la Palabra acerca de el amor, el
liderazgo familiar, al sacerdocio, los roles de hombres y mujeres, respeto al trabajo, a las
relaciones interpersonales, etc.
Debemos ser honestos (íntegros) con lo que dice la escritura, teniendo en cuenta el
contexto, y al propósito que Dios tiene sobre cada uno de nosotros.
ETAPAS Y PROCESOS QUE TENEMOS QUE PASAR COMO PASTOR
1- Conocimiento intelectual: es lo que primero recibimos como información (39-27), no
por revelación. Estudiamos los distintos tipos de sermones, epístolas, orígenes,
costumbres judías, etc. También agregamos un orden para la enseñanza, una gráfica
explicativa o aclaratoria. Es muy importante pasar por esta etapa, pero no quedarnos
en ella.
2- Conocimiento por experiencia: lo que practicamos lo experimentamos, por ejemplo,
aprender a perdonar. No sabemos como la persona va a reaccionar, si va a obedecer o
no. Empezamos viviendo la palabra, practicando el perdón en primera persona para
luego poder transmitir la experiencia.
2 Pedro 3:18 18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador
Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
El conocimiento al que hace referencia es que nos dá la práctica, no el intelectual. Uno es
capaz de perdonar cuando alguna vez lo practicó. Lo mismo con la consolación. Necesitamos
experiencias con Dios, que generan convicciones, un estilo de vida, nos da autoridad.
Necesitamos practicar la obediencia a la palabra, practicar la sanidad divina, etc.
El sermón ahora no es solo una prédica, sino que es practico debido a una experiencia, y
esto le da autoridad.
3- Conocimiento por revelación: Es el desafío de todo predicador. Se trata de preparar
un mensaje que proviene de una tarea encomendada por el Espíritu Santo. La vida de
obediencia y oración hace que estas manifestaciones sucedan. A veces un simple
versículo, al intimar con él y en compañía del espíritu Santo, hace que fluya a través
nuestro una palabra que es la misma revelación que proviene de Dios, y nos damos
cuenta de que no es palabra intelectual. Es palabra que libera, que sana, que restaura.
2 Corintios 2:4 y mi mensaje (mi palabra) y mi predicación no fueron con palabras
persuasiva de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,
Por eso Pablo siendo muy capacitado intelectualmente, no predicó a los judíos sino a los
gentiles, con palabras del Espíritu Santo. Lo mismo pasó con Pedro, que siendo pescador
predicó entre los judíos.
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El Pastor y la consejería cristiana – Pstr. Prieto 03/09/2018
Es un ministerio muy importante dentro de la iglesia. No es psicología ni siquiatría, es
consejería cristiana. La primera esta basada en estudios y experiencias que tienen que ver
con la MENTE, el alma, las emociones, la voluntad, etc. En el segundo caso el consejo es de
Dios hacia el espíritu del hombre, la ministración de la Palabra de Dios hacia el hombre, de
manera espiritual (Dios es Espíritu). La palabra de Dios es divina e inspirada por Dios.
2 TIM 3:16 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir,
para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra.
¿Qué tipo de obras? Las obras de Dios que tiene planeadas a través de su iglesia, de su
familia, para que seamos el testimonio vivo, de la resurrección de Jesucristo.
La psiquiatría trabaja con mecanismos de la mente tratando de ajustar cuestiones de la
mente, incluso en casos extremos se usa medicación correctiva o paliativa.
Para poder atender al espíritu del hombre, tiene que obrar Dios. A partir de ahí se puede
renovar la vida de una persona.
2 Corintios 5: 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas
pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
COL. 3:9-11 9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con
sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va
renovando hasta el conocimiento pleno,
El nuevo hombre es creado con una naturaleza distinta a la del viejo hombre. Jesús nos
enseña con Nicodemo, que le dice que es necesario nacer de nuevo, porque lo que es
nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del espíritu, espíritu es (creado según Dios).
En la consejería pastoral, se respeta la psicología, la psiquiatría, en lo que respecta a los
tratamientos del cuerpo y del alma.
La Biblia trabaja con el cuerpo, el alma y el espíritu.
1 Tesalonicenses 5:23 Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y
conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro
Señor Jesucristo.
Desde el punto de vista bíblico, la consejería debe trazar muy bien la Palabra y que el
consejo de la Palabra tiene que ver con el Espíritu de Dios hacia el espíritu del hombre. Si
creemos que este último es renovado, es restaurado, tiene un encuentro con Dios y nace de
nuevo, el alma, las emociones, la mente, pueden ser restauradas también.
Eclesiastés 8:11 11 Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de
los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.
Es un consejo y la correspondiente corrección (consejería)
¿Quién es Dios para nosotros? ¿cómo ve el mundo la Palabra de Dios? En la iglesia hay una
gran variedad de problemáticas, casi todas de origen espiritual y con el alma (falta de
perdón, no tener paz, etc.) que llevan a las personas a refugiarse lejos de lo que es Dios. Aún
estando muy bien psicológicamente, no tienen paz en su corazón, no es feliz.
Jesús trae esa paz que no te da el mundo.
Juan 14:27 27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe
vuestro corazón, ni tenga miedo.
No es una paz pasajera, sino la paz espiritual que la gente necesita.
Hay una diferencia muy grande entre lo que es la consejería cristiana y la consejería
psicológica. En esto tenemos que ser fieles y aprender en que consiste la consejería.
Entender lo que esta pasando la persona y acercarla hacia Dios.
2 Timoteo 3:1-7 Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 2 Pero es
necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente,
decoroso, hospedador, apto para enseñar; 3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de
ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4 que gobierne bien su casa, que
tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5 (pues el que no sabe gobernar su propia
casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga
en la condenación del diablo. 7 También es necesario que tenga buen testimonio de los de
afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.
La palabra hace hincapié en el gobierno de la casa, porque si no gobierna su casa menos va
a poder gobernar su iglesia.
Tiene que haber una relación entre el Pastor y el aconsejado. La consejería cristiana tiene su
poder en base a principios. Para ser pastor y poder aconsejar, tenemos que tener la casa en
orden, para tener autoridad moral. Tiene que haber una coherencia entre lo que hace, dice
y vive.
La consejería cristiana está basada en principios divinos, no en formas que se nos enseñaron
en otras épocas. Hay personas que confunden formas o tradiciones con un consejo.
La diferencia esta en que el consejero cristiano practica lo que la Palabra de Dios dice. Se va
formando a través de la vida, el proceso largo, donde uno vive para Dios porque sabe que es
un referente en la iglesia, esto habla de principios.
Todo lo que tiene que ver con la consejería cristiana esta asociada a una serie de principios,
para que el nuevo hombre según Dios sea formado en nosotros. Esto es, una persona
herida, por ejemplo, comenzará a sanar su alma cuando se convierte a Cristo, nace de nuevo
espiritualmente y su alma es sanada y restaurada en la medida que se transforma en el
nuevo hombre. El viejo hombre no se puede regenerar nunca, tendrá que aprender a vivir
con él.
La prioridad es que las personas conozcan a Jesús para que puedan llegar a ser salvas, ese es
el propósito de Dios, que la gente no se pierda y vuelva a tener una relación con Dios.
Como pastores y consejeros cristianos, nuestra función es que las personas conozcan a
Jesús. Después de lograr esta base tenemos que enseñarle a vestirse de ese nuevo hombre,
aconsejándola con principios. Pero si esta persona no ha tenido un encuentro con Dios, no
va a entender todo este proceso. Necesita además nacer de nuevo.
Nosotros aconsejamos principios a las personas, y con su nueva vida, comiencen a vestirse
del nuevo hombre creado según Dios, con la mente de Cristo. Para esto necesitamos que el
Espíritu de Dios ministre al espíritu de las personas, para que estas puedan ser
transformadas y renovadas.
Romanos 12:2 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la
renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de
Dios, agradable y perfecta.
Quiere decir que no tomemos la forma que el mundo nos dá, no nos acomodemos a la
forma de pensar de este mundo, sino seamos transformados en nuestro entendimiento, con
el fin de agradar a Dios.
Todos los casos de las experiencias son distintas, por eso debemos explicar y aplicar
principios. No es lo mismo analizar y tratar el adulterio eventual con una prostituta, que el
adulterio de una relación duradera a escondidas. Por eso usamos principios divinos.
Otro principio es NO ROBAR, y Dios nos enseña que robar es pecado. Si tenemos una
relación con Dios, tendremos convicción de pecado y no robaremos, por temor a Dios.
Como pasó con José de Egipto que, por su convicción y temor a Dios, no accedió al
adulterio.
Genesis39:9 9 No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a
ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra
Dios?
José pensó en no ofender a Dios, ni siquiera pensó en el adulterio. Tenía muy claro el
principio de la obediencia.
Si aplicamos principios que no son divinos, la cosa no funciona, no hay transformación, no
hay cambios, no hay renovación.
No es lo mismo enseñar formas de resolver problemas que enseñar principios divinos.
Primero tenemos que llegar al corazón de las personas para hacer que conozcan a Jesús. Hay
personas que pasan mucho tiempo sin conocer a Jesús y son personas de vida religiosa,
llenos de tradiciones pero que no habían nacido de nuevo. Si no se nace de nuevo, es muy
probable que se vuelva a caer.
Tenemos que conocer muy bien los principios. Nosotros como concejeros debemos trazar
bien la palabra de verdad. Debemos enseñar lo que dice la escritura respecto al
matrimonio, a los hijos, a las relaciones interpersonales.
En base a esto, nosotros podemos dar un consejo, que va respaldado con nuestras
experiencias.
Los consejos cristianos no fallan, los que fallan son los que no los aplican bien los consejos,
en base a los principios. No son reglas ni procedimientos, son principios divinos.
Luego de los principios, comienzan los procesos. En la consejería, lo primero que tengo que
asegurarme es que la persona haya conocido a Dios.
Nuestra meta como consejeros cristianos es que la gente conozca a Dios. Esto tiene un
proceso (recibimos a Jesús en nuestro corazón, tenemos un encuentro con Él, nos
arrepentimos de los pecados, nos damos cuenta de que habían vivido mal, le damos lugar al
señorío de Cristo en nuestras vidas, y así empezamos a caminar como cristianos). No es de
un día para otro. Se forja un nuevo carácter cristiano, no del viejo hombre. Todo esto
depende de cuanto practicamos la palabra, cuanto tiempo le dedicamos a Dios, tomando al
cristianismo como una forma de vida. No es pertenecer a una denominación. No es lo
mismo tener 30 años de evangélico, que 30 años de cristiano. A los cristianos (significa
“pequeños cristos”) se los denominaba así, porque vivían a la manera de Jesús, por los
valores y enseñanzas que Él daba a la gente.
Tiene que ser un proceso gradual, donde se van quemando etapas de conocimiento y de
práctica. A medida que vamos creciendo, vamos tomando herramientas para en un futuro
poder aconsejar a otros.
GÁLATAS 6:1 Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois
espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que
tú también seas tentado.
Si vemos que un hermano peca y es débil, que es inmaduro, y vemos que no va a lograr
ciertas cosas, tenemos que aconsejarlo, meterlo en la cadena de procesos y lograr que
prospere espiritualmente.
Como consejeros, tenemos que discernir cuáles son las características del recién nacido
espiritualmente hablando, qué luchas tienen (por lo general les cuesta creer en la salvación,
por ejemplo, a raíz de no tener muchas convicciones que son provistas por la Palabra). Por
eso los aconsejamos a leer la Palabra y acompañamos en los primeros pasos, entendiendo el
perdón de los pecados, que tanta culpa genera en los primeros tiempos. Luego vamos
incorporando hábitos de oración, de lectura, recursos espirituales.
También ayuda conocer las reacciones psicológicas propias de cada etapa de la vida, para
conocer de antemano las reacciones, para poder tratarlas acorde a los consejos de la
Palabra.
Separar las personas por edades es una buena forma de poder abordar los problemas de
inmadurez propios de cada etapa de la vida, por ejemplo, la rebeldía en la adolescencia.
Otra técnica es ver si el problema de un joven es en realidad propio o derivado de los
padres, y así abordar el problema según el origen, bajo la lupa de la Palabra.
Esta serie de procesos nos llevan a la madurez en Cristo, incorporando de a poco los
principios.
Escuchar es muy importante. Esto puede atrapar a una persona, en el buen sentido.
También mostrarle que le amamos.
En la vida del pastor consejero, tiene que haber amor por la gente. No es una charla
unidireccional. Tenemos que expresarle el amor de Cristo hacia ellos. Así seremos referentes
a imagen y semejanza de Jesús, entendiendo sus luchas y enseñándoles a vivir la Palabra. El
nuevo creyente tiene que ver que el proceso SI funciona.
Así cada miembro se va desarrollando dentro del cuerpo de la iglesia.
Proverbios 16:6 6 Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová
los hombres se apartan del mal.
Por eso tenemos que decir la verdad, pero acompañado de misericordia, para corregir el
pecado. Así empezamos a madurar.
Tenemos que edificar el cuerpo con los principios de Dios. Pero tenemos que tener mucho
cuidado de hacer a la gente dependiente de uno, en la consejería. De lo contrario, lo mas
probable es que el creyente no pueda desarrollarse nunca, porque sabe que la solución a su
vida esta en el consejero, y no evoluciona, busca la solución fácil. Esto también genera
miedo e inseguridad en el nuevo creyente. Esto termina en un desgate y una pérdida de
tiempo.
La gente toma sus decisiones y hay casos en que no quieren hacer el cambio de vida,
necesita equivocarse.
Si nosotros no entendemos los procesos y que hay límites en ellos, caeremos en el desgaste.
Pero tenemos que respetar la decisión del creyente y su individualidad.
Como consejeros tenemos el propósito de que la gente llegue a “la estatura del valor
perfecto”. Tenemos que ser facilitadores para que la gente madure, se desarrolle y así,
cumpla Dios con su propósito en ellos.
No formamos gente para que sirva en nuestro ministerio, sino para cumpla el ministerio de
la obra de Dios. Nos puede tocar formar a una persona que para dios tiene propósito en
otro lugar, y tendremos que hacerlo y bendecirlo para que el propósito de Dios se cumpla en
él. Nuestra misión es aconsejar y guiar en base a principios.
Si la gente se siente manipulada u oprimida, recibe malos consejos, se siente oprimida por la
exigencia desmedida del consejero líder, es un extremo enfermizo. Lo mismo cuando el
nuevo creyente requiere continuamente consejo para todo, sin límites.
No olvidemos que el consejo de Dios es espiritual, y si tenemos una buena comunión con
Dios, puede venir una palabra de ciencia de Dios que diga qué esta pasando con esa vida, o
una palabra de sabiduría para saber cómo poder aplicar los principios. Este es un
conocimiento que no viene de nosotros, de nuestra experiencia. Viene directo de Dios.
El pastor y la consejería están muy relacionados con la comunión que tengamos con Él. Ya
que damos consejos espirituales, tenemos que estar conectados con el Espíritu de Dios,
para ser guiados por Él en el discernimiento espiritual de lo que vamos a aconsejar, para que
Dios cumpla Su propósito en el creyente.