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Tutela y Curatela en Derecho Romano

La tutela y la curatela son instituciones protectoras de las personas incapaces. La tutela implica una representación total debido a la incapacidad total y permanente. La curatela solo requiere de una capacidad complementaria para realizar ciertos actos, como en el caso de emancipados, mayores de edad o personas declaradas incapaces para administrar sus bienes. La principal diferencia es que la tutela supone una incapacidad absoluta mientras que la curatela complementa parcialmente la capacidad.

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Tutela y Curatela en Derecho Romano

La tutela y la curatela son instituciones protectoras de las personas incapaces. La tutela implica una representación total debido a la incapacidad total y permanente. La curatela solo requiere de una capacidad complementaria para realizar ciertos actos, como en el caso de emancipados, mayores de edad o personas declaradas incapaces para administrar sus bienes. La principal diferencia es que la tutela supone una incapacidad absoluta mientras que la curatela complementa parcialmente la capacidad.

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Instituciones Protectoras del Incapaz:

4.1 Tutela
4.2 Curatela
4.3 Diferencia entre tutela y curatela
Alumno: Carlos Eduardo Martínez Arreola
4.1 Tutela
La tutela en el derecho romano, era una figura jurídica, por la cual se le daba
protección al menor y a las mujeres; ya que era un poder, que era permitido por
el derecho civil que se le daba a una persona libre para que protegiera a otra
que por su corta edad no pudiera hacerlo, este poder que se le otorgaba a esta
persona para representar a otra, no podía ser malintencionado no podía
utilizarlo en provecho propio.

Tutela del Impúber


Existieron 3 maneras diferentes para designar el tutor del impúber:
La designación por testamento del jefe de familia.
El llamamiento por ley.
La designación por el magistrado.
Clases de Tutela
Las modalidades eran las siguientes en el derecho romano:
 Tutela Testamentaria: Esta clase de tutela se da por voluntad del jefe de familia
o pater familias que al momento de su muerte, lo que estaba bajo su patria
potestad (hijos) quedaran impúberes entonces el dejaba estipulado en su
testamento la designación del tutor. Este derecho tiene origen desde las doce
tablas y subsistió a través de varias épocas. Es importante analizar el punto de
que el tutoe testamentario debía tener la factio testamenti pasiva, esto quiere
decir que debía tener capacidad jurídica para su tutor. Si se declaraba nulo el
testamento, también lo era la designación del tutor testamentario.
 Tutela Legitima: Cuando faltaba un tutor testamentario, durante la ley de las
doce tablas, se estipulo que el tutor seria el mas próximo agnado del impúber,
esto quiere decir que mas próximo con el que tenga vínculos civiles, pero esto
cambio durante el derecho de Justiniano; ya que se modifico al mas próximo
cognado (Vínculos de sangre)
 Tutela Dativa: Cuando no se presentaba ninguna de las dos anteriores figuras
de tutela se daba la tutela dativa, que era conferida por el magistrado, y esta se
hacía por petición de los parientes o de cualquier interesado.

Funciones del Tutor


Estas funciones que ejercía el tutor cuando era designado, recaen solo sobre el
patrimonio del pupilo, no se incluía ni cuidado personal ni educación ya que esto era
responsabilidad de los parientes próximos que generalmente era la madre del menor,
la excepción era cuando la madre también moría en este caso si se dejaba la
responsabilidad del cuidado personal al tutor, y los gastos de educación eran
regulados por el magistrado.
LA CURATELA

Se entendía por ella un cargo público que obligaba a una persona designada
por la ley o por el magistrado a dirigir la administración de los bienes de un sui
iuris púber e incapaz de ejercer por sí solo sus derechos.

En un principio no hubo curatela testamentaria, sino exclusivamente legítima o


dativa, pero si el paterfamilias nombraba curador testamentario a persona bajo
su potestad, el pretor confirmaba ese nombramiento.

El curador administraba los bienes de la persona en curatela, pero sin dar


auctoritas.

La Ley de las XII Tablas la organizó sólo para remediar la incapacidad de los
furiosi sin intervalos lúcidos y de los pródigos que disipaban los bienes
recibidos ab intestato de sus ascendientes paternos. Los restantes dementes y
pródigos no estaban en curatela, lo cual se explicaba por la finalidad de la
curatela en aquellos tiempos, no encaminada a proteger los intereses de los
incapaces, sino los de la familia agnada.

El derecho romano hizo distinción entre el furiosi y el mente capti. El primero


era el completamente privado de razón, tuviera o no intervalos lúcidos, en tanto
que el segundo era el poseedor de un poco de inteligencia o de facultades
intelectuales escasamente desarrolladas. Pero al ocuparse la ley decenviral
únicamente del furiosus sui iuris y púber (sin la protección, consecuentemente,
de un paterfamilias o de un tutor), determinó que quedara sometido a la
curatela legítima de los agnados y, en subsidio, de los gentiles, quedando claro
que desde el momento mismo de la manifestación de la locura en el púber sui
iuris se abrían las puertas a la curatela sin la necesidad de previo decreto de
interdicción judicial.

Al curador del furiosus le asistía la obligación tanto de administrar los bienes de


éste como de velar por su curación, sin que el pupilo, mientras durara la locura,
pudiera ejecutar acto jurídico alguno, por lo que, contrario sensu, al recobrar
toda su capacidad intelectiva, podía obrar por sí solo como si nunca hubiera
estado loco.

En suma, tratandose del furiosus, el curador debía limitarse en cuanto a los


bienes administrarlos sin llegar a la auctoritas, quedando con la obligación de
rendir cuentas al concluir la curatela e, incluso, en todas las ocasiones en que
el pupilo, por recobrar la cordura, reclamaba la administración de sus bienes.

Debido a los pretores la curaduría en mención se extendió a personas urgidas


de protección por padecimiento de enfermedades permanentes, como los
mente capti, los sordos, los mudos, y, en general, todos aquellos que a raíz de
enfermedades graves y, pese a ser púberes sui iuris, no estaban en
condiciones de velar personalmente por sus intereses.

Diferencia entre tutela y curatela


La principal diferencia entre tutela y curatela nace de las capacidades que tiene
la persona afectada. La persona que está sujeta a tutela carece de capacidad y
necesita una representación en todos los aspectos. En cambio, la persona que
está sujeta a curatela sólo necesita una capacidad complementaria.
El historial médico determinará si la persona está afectada o no por una
incapacidad total y permanente, limitando así su capacidad para gestionarse a
sí misma y administrar sus propios bienes, entonces necesitaría de tutela. Si,
por el contrario, sólo requiere de medidas que complementen su capacidad
para que pueda realizar determinados actos, en este caso se hablaría
de curatela.
De hecho, la curatela tiene el objetivo de complementar la capacidad en
algunas actuaciones en concreto. Están bajo curatela los emancipados cuyos
padres han muerto o están incapacitados, los que han obtenido el beneficio de
la mayor edad y los declarados incapaces para administrar sus bienes.

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