1823.
El anciano Antonio Salieri es encontrado por sus sirvientes tras haber intentado
suicidarse cortándose el cuello, lo que hace que lo lleven a un manicomio, donde recibe la
visita del padre Vogler, un joven sacerdote que trata de confesarle ante su insistencia en
afirmar que él mató a Mozart.
Salieri le cuenta que fue el compositor más famoso de su época, habiendo escrito 40 óperas,
con las que triunfó, aunque el sacerdote no es capaz de identificar ninguna de sus melodías,
aunque cuando finalmente reconoce una, esta no es de él, sino de Mozart.
Le confiesa entonces al sacerdote que admiraba a Mozart desde niño, cuando este era objeto
ya de admiración tocando ante reyes y ante el propio Papa.
Él por el contrario no era apoyado por su padre frente a su deseo de dedicarse a la música,
pidiéndole a Dios que le ayudara a ser el mejor músico, ofreciéndole a cambio su celibato.
Y, de repente sucedió el milagro. Su padre murió y pasó de ser un niño frustrado a vivir en
Viena, donde, tras estudiar música llegó a ser el maestro de cámara del Emperador José II.
Salieri tenía curiosidad por conocer a Mozart, conocedor de que había compuesto su primer
concierto a los 4 años, su primera sinfonía a los 7 y su primera ópera a los 12, lo que le lleva a
pensar que sería fácil reconocerlo, pues tal genio tendría necesariamente algún rasgo que
evidenciara su talento.
Lo busca por ello en una recepción ofrecida por su protector, el arzobispo de Salzburgo entre
los invitados, para descubrirlo jugueteando con una muchacha, comprobando que el admirado
genio no es más que un jovencito soez y atontado.
Sabiendo que Mozart está allí, el emperador decide retenerlo en Austria.
Para su recepción Salieri compone una pequeña pieza de bienvenida que tocará el propio
Emperador mientras entra el joven, el cual una vez ante el emperador le muestra que pese a
haberla escuchado una vez recuerda la pieza, que él mismo adorna, convirtiéndola en algo más
brillante tras improvisar sobre la marcha.
El Emperador está interesado en encargarle a Mozart la composición de una ópera, que este le
propone que sea en alemán, componiendo así "El rapto en el Serrallo".
En el estreno, Salieri reconoce el genio de Mozart, y se asombra al comprobar cómo la
intérprete de la obra es Katerina Cavalieri, la mujer de la que él siempre estuvo enamorado
aunque nunca se lo dijo debido a su promesa de ser célibe, comprobando además con horror
que además ha sido amante de Mozart.
La ópera gusta, aunque el hecho de que el Emperador dijera que le sobraban notas, hace que
no tenga demasiadas representaciones.
Entretanto Mozart decide casarse, pese a la expresa petición de su padre, con Constanze, la
hija de su patrona.
El Emperador decide encomendarle a su sobrina para que Mozart le dé clases de música,
aunque el celoso Salieri sugiere que para ello pase una prueba, que Mozart se niega a realizar,
por lo que finalmente no le encomiendan el trabajo, lo que hace que el compositor pase por
graves dificultades económicas.
Pero Constanze, menos orgullosa que él acude a espaldas de su marido a ver a Salieri para
pedirle que interceda por él para que consiga el trabajo, mostrándole lo trabajador que es su
marido, llevándole sus últimas composiciones, comprobando que este escribe sin cambiar
nada, siendo Salieri capaz de reconocer en esas composiciones la voz de Dios.
Le dice a Constanze que intercederá ante el emperador, pero solo si ella va esa noche a verlo,
lo que la muchacha hará, desnudándose ante él dispuesta a acostarse con él a cambio de sus
favores, aunque él la rechaza.
Y esa noche, Salieri se declara enemigo de Jesucristo, que le dio la capacidad de reconocer en
otro lo sublime de su obra, pero no el talento para crearla, prometiendo hacerle el mayor daño
posible a Mozart.
Advertido de la situación en que vive su hijo llega a Viena el padre de Mozart, yendo juntos a
una fiesta de disfraces, donde en un juego le imponen castigos como imitar a Bach, o tocar al
revés, pidiéndole Salieri, amparado en su máscara, que toque como él. Y Mozart lo hará
burlándose de él para acabar con un sonoro pedo.
Un día aparece en casa de Mozart una muchacha que dice que trabajará como criada en su
casa y que le pagará un admirador, sin revelarles que este es Salieri, que podrá tener acceso a
través de ella a toda la información sobre sus actividades.
Se entera de ese modo que está escribiendo una ópera basada en "Las bodas de Fígaro", obra
declarada indeseable por el emperador, el cual llama a Mozart a su presencia tratando de
convencerlo de que escriba sobre temas más trascendentes, lo que Mozart considera aburrido,
consiguiendo convencer al Emperador para que le permita seguir con su proyecto.
Ante ello Mozart pone otra pega. El emperador había prohibido el ballet en la ópera, algo que
Mozart ha introducido, aunque será el propio Emperador, quien, tras acudir al ensayo de la
obra, algo que nunca había hecho, permita que se haga, aunque con posterioridad, y ya
durante el estreno de la obra el Emperador bosteza una vez, lo que supone que la obra tenga
tan solo 9 representaciones.
Por el contrario Salieri escribe su siguiente ópera que es alabada por el Emperador como la
más brillante escrita.
Esa misma noche, y mientras Mozart se disponía a dar una fiesta le informan de la muerte de
su padre, surgiendo así su obra más oscura, Don Giovanni, que Salieri consiguió que se
representara en solo 5 ocasiones, aunque él acudió en secreto a cada una de ellas admirado
por su perfección.
Sabiendo que en el fondo de la obra latía el dolor por la muerte de su padre, Salieri idea una
venganza: disfrazado con una máscara similar a la que llevaba Leopold Mozart el día de la
fiesta de disfraces, y, vestido de ese modo le encarga una misa de réquiem, entregándole a
cambio una importante cantidad de dinero., haciendo que este sienta que es su propio padre
quien le hace el encargo.
Salieri conseguirá así su gran venganza. Acabará con Mozart y durante su funeral sonará el
Réquiem escrito por él mismo, pero que llevaría el nombre de Salieri, ignorando todo el
mundo su verdadera autoría.
Mozart, enfermo y en una situación financiera penosa se obsesiona con el encargo, aunque
entonces un amigo suyo le sugiere que deje de trabajar para el emperador y la corte que lo
haga para el teatro popular, pensando que al pueblo le encantará si escribe un vodevil, y que a
cambio obtendrá la mitad de la recaudación.
A partir de ese momento trabajará obsesivamente en las dos obras mientras le consume la
enfermedad, siendo abandonado por Constanze y su hijo.
Finalmente estrena La flauta mágica, que será en efecto un éxito, pero durante la cual Mozart
se desmaya, siendo atendido por el propio Salieri que le acompañará a su casa, ayudándole en
la redacción del Réquiem.
Regresa entonces Constanze que lo encuentra moribundo junto a Salieri, ante el que afirma
que no permitirá que continúe con la obra, muriendo entonces el músico.
Será enterrado en una fosa común, acudiendo a su entierro solo un puñado de personas entre
las que se encuentra el propio Salieri.
Calificación: 4