LA INFLUENCIA DE LA TEOLOGÍA LIBERAL EN LA DOCTRINA DE LA
INSPIRACIÓN DEL NUEVO TESTAMENTO
DOCENTE: DR. JAMES BEARS
ESTUDIANTE: BRUNO GODOY H.
TRABAJO ELABORADO PARA EL MODULO DE:
INTRODUCCIÓN AL NUEVO TESTAMENTO - MAESTRÍA
SEMINARIO REFORMADO LATINOAMERICANO
SAN CARLOS – CHILE
15-11-2022
BOSQUEJO
I.- La Teología Liberal
A. Definición y antecedentes históricos
B. Finalidad y objetivos.
II.- Doctrina de la Inspiración
A. Plenaria
B. Verbal
III.- Influencias y repercusiones de la Teología Liberal
A. Positivas
B. Negativas
INTRODUCCIÓN
Desde el principio de los tiempos, Satanás ha intentado por diferentes medios hacer
que se dude de la Palabra de Dios desencadenando una batalla que podríamos definir como
la “madre de las batallas” entre la verdad y la mentira.
Por una parte, Dios nos ha comunicado su revelación de manera escrita con la
finalidad de darse a conocer al hombre. Por otra parte, Satanás ha influenciado para que ese
mensaje sea desacreditado, ignorado o comunicado con error. El Pr. Augustus Nicodemus,
en el prefacio del libro “Hasta que ruja el León”, del Pr. Miguel Nuñez lo describe así:
Ciertamente, el arma mas poderosa de Satanás en su guerra contra la Iglesia es el
error religioso. No hay arma más eficaz. Al difundir doctrinas falsas, Satanás
confunde a la gente y, por lo tanto, se obstaculiza la verdad del evangelio y el
progreso de la Iglesia.1
Durante cada época la iglesia ha debido hacer frente a diferentes luchas doctrinales,
pero desde el surgimiento de la Teología Liberal esta batalla ha recrudecido tanto así que,
finalmente nos preguntamos si quienes siguen esta teología, podrían ser considerados
cristianos.
Debido a esto, es de suma importancia que identifiquemos estas doctrinas erróneas y
podamos ver las repercusiones que han tenido y las consecuencias prácticas de abrazar
dichas doctrinas, para ser conscientes de las implicaciones de ellas, y así poder contender
ardientemente por la fe.
1 Miguel Nuñez, Hasta que ruja el león, (Nashville, TN: Vida, 2022), 7.
Es por ello que en este ensayo presentaremos en primer lugar, un breve recorrido
histórico para comprender el trasfondo filosófico de esta teología, una breve descripción de
lo que históricamente se ha entendido como inspiración verbal y plenaria de las Escrituras y
finalmente, haremos una evaluación de las principales repercusiones prácticas que tiene
dicha teología en el cristianismo actual.
I. La teología liberal
A. Definición y antecedentes históricos
Durante los siglos XV y XVI, en el mundo occidental, se vivió una época conocida
como el “Renacimiento”, que introdujo una reformulación completa de la humanidad,
pasando del Teocentrismo al Antropocentrismo.
Este gran cambio en la cosmovisión humana, influenció a las generaciones futuras,
y también afectó la forma de ver e interpretar las Escrituras, derivando en pensamientos
teológicos con fuerte tinte humanista, como describe Carlos Jiménez en su libro: “Crisis en
la teología contemporánea”:
Empezaban a ver las ideas y los escritos con ojos mucho más críticos. Para ellos, el
hombre tenía que buscar su propia salvación; poca necesidad tenía de una revelación
de Dios. Así comenzaron a depender de la razón humana más que antes. De esta
forma prepararon el camino para el racionalismo. 2
2 Carlos Jiménez R., Crisis en la teología contemporánea, (Deerfield, FL: Vida, 1994), 27-28.
Es así como llegamos al Racionalismo en el siglo XVIII, donde los pensadores de la
época, buscaban establecer que en un mundo moderno ya no había espacio para
supersticiones místicas que desafiaran la razón.
El racionalismo no logró satisfacer al ser humano con explicaciones meramente
racionales y matemáticas, y surge el romanticismo. Emmanuel Kant (1724-1804), fue una
figura preponderante para la teología protestante de este periodo, que atacó, por un lado, los
postulados “causa y efecto” del racionalismo, pero por otro debilitó la doctrina de las
Escrituras inspiradas y la deidad de Cristo. Carlos Jiménez lo describe de la siguiente
manera:
Este filósofo quería conservar la creencia en Dios, pero negó la necesidad y validez
de la revelación divina. Para Kant, Jesús fue simplemente un gran maestro de moral.
Redujo la religión a una ética teísta y así preparó el camino para el liberalismo. 3
Luego de esto, de la mano del teólogo alemán Federico Schleiermacher, nace el
liberalismo teológico, quien en un intento por defender la religión de los pensamientos
críticos racionalistas, pero contrario a la teología ortodoxa, plantea un religión plenamente
sentimentalista donde Dios es absoluto en todo y puede ser encontrado en cualquier
manifestación humana, por lo tanto, cualquier religión es Dios, sustituyendo por completo
las declaraciones de fe reformadas, en su libro “La fe cristiana” (1821).
3 Carlos Jiménez R., Crisis, 31
En este periodo (siglo XVIII / XIX) y con los planteamientos de Schleiermacher en
pleno auge, surgen otros personajes que aportaron aun mas ideas a este movimiento
“liberal”, a saber, Jorge Hegel y Federico Ritschl, filósofos y teólogos alemanes.
Hegel, impulsa un estudio crítico al texto bíblico conocido como “alta crítica”.
Influenciado por su pensamiento de un Dios que no es trascendente, sino que está limitado
solo a nuestro universo, ponía en duda las doctrinas fundamentales como; la encarnación,
expiación y la trinidad.
Por otro lado, Ritschl, se enfocó en lo que luego se conocería como “Evangelio
Social”, nombre que, nuevamente, suena atractivo y coherente, pero que en su trasfondo
teológico dista enormemente del verdadero evangelio de Cristo, ya que lo rebaja solo a un
conjunto de normas éticas y valóricas, poniendo como centro al hombre, planteando que
Jesús no murió por los pecados, sino que fue solo un acto de vocación.
Debido al abandono completo de las doctrinas fundamentales que dan estructura al
pensamiento cristiano, J. Gresham en su libro “Cristianismo y Liberalismo”, concluye que
no se debería considerar a este movimiento dentro del cristianismo;
No es de extrañarse, entonces, que el liberalismo sea totalmente diferente al
cristianismo, ya que el fundamento es distinto. El cristianismo está fundado sobre la
Biblia. Se basa en la Biblia tanto en su pensamiento como en su vida. El liberalismo,
por el contrario, está fundado sobre las emociones cambiantes de hombres pecadores.
4
4 J. Gresham Machen, El cristianismo y el liberalismo, (Tampa, FL: Doulos, 2015), 78.
Debido a que éste movimiento está basado en el hombre y para el hombre, debe
adaptarse continuamente para seguir siendo relevante, es por eso que debió mutar a la
“Neo-ortodoxia” a comienzos del 1900, donde por un lado no se aceptan los postulados
históricos de la iglesia cristiana, pero por otro, tampoco adhieren al pensamiento liberal
sobre el racionalismo, si no mas bien a una experiencia netamente emocional. Henry
Virkler, nos comenta sobre la Neo-ortodoxia lo siguiente: “Ellos sostienen que Dios no se
revela en palabras, sino solo mediante su presencia. Cuando una persona lee las palabras de
la Biblia y responde a la presencia de Dios en fe, la revelación ocurre."5
B. Finalidad y objetivos
El Dr. R.C. Sproul, acuñó la famosa frase “Las ideas tienen consecuencias”, y es
precisamente lo que podemos observar en el desarrollo de la teología liberal. Que en su
afán de tender un puente entre la teología, el racionalismo y el empirismo de la ilustración
reinante, con la finalidad de hacer del cristianismo una religión mas creíble, libre de mitos y
relevante para la sociedad, perdió de vista que los puentes permiten la comunicación en
ambos sentidos.
El resultado fue desastroso, ya que para poder hacer que encajen con el pensamiento
cristiano, había que derribar los pilares mismos del cristianismo; la deidad de Cristo, su
nacimiento virginal, su muerte vicaria, su resurrección y su regreso. Por lo que finalmente
5 Henry A. Virkler, Hermenéutica, trad. de David Gómez R. (Deerfield, FL: Vida, 1981), 60.
lo que se obtuvo fue una reinterpretación total y completa de todas las doctrinas cristianas
aceptadas históricamente, poniendo al hombre en el centro.
II.- Doctrina de la Inspiración
Solo con decir “Palabra inspirada de Dios", debería bastar, pero como hemos visto
en el desarrollo de estas doctrinas liberales, cada vez que algo no se cierra completamente,
deja espacio para el ingreso de malas interpretaciones y tergiversaciones.
El Dr. Charles C. Ryrie, en su libro “Síntesis de doctrina bíblica”, nos ilustra sobre
como al correr del tiempo, la definición ha tenido que ser adecuada: “En el día de hoy
tenemos que decir: “la Palabra de Dios, infalible, verbal y plenariamente inspirada,
inerrante en los manuscritos originales”. ¡Y todavía puede que no lo explique con
claridad.”6
M. Pearlman, en su libro de teología sistemática, define “inspiración”, citando el
diccionario de Webster: “Es la influencia sobrenatural del Espíritu de Dios ejercida sobre la
mente del hombre, influencia que capacitó a los profetas, apóstoles y escritores sagrados
para exponer la verdad divina sin mezcla de error.”7
Estas definiciones encuentran su génesis en la propia Palabra de Dios, donde nos
presenta de manera clara esta doctrina en dos versículos claves, 2ª Timoteo 3:16 y en 2ª
6 Charles C. Ryrie, Síntesis de doctrina bíblica, trad. de José Flores E. (Gran Rapids, MI: Potavoz, 1979), 46.
7 Myer Pearlman, Teología bíblica y sistemática, trad. de Benjamín Mercado. (Deerfield, FL: Vida, 1992), 14.
Pedro 1:21, donde la palabra “inspiración” proviene del término griego “Theopneustos”,
que según nos comenta J. Oliver, la traducción sería un poco imprecisa y sería mejor usar el
término “Exhaladas por Dios”:
Warfield dice, la palabra tal como la usamos es engañosa. Parece enseñar que Dios
había soplado dentro de las Escrituras, no siendo esto el significado de la palabra
original. Como ya se ha explicado, las Escrituras son “exhaladas por Dios”. Son la
mismísima Palabra de Dios, el producto de la acción creadora de Dios.8
Pero a pesar de estas evidencias, siempre la Palabra de Dios ha contado con una
lucha enorme a través de los siglos, que busca desacreditar o poner en duda su veracidad e
inspiración, por lo que ha sido necesario el agregar elementos clasificatorios a las
definiciones tratando así de guardar el concepto inicial que fue claramente estipulado en las
Escrituras y entendidos por los primeros cristianos. Así lo ve también M. Pearlman: “Pero
con el transcurso de los años, la iglesia se vio confrontada con puntos de vista erróneos y
defectuosos con respecto a doctrinas y se vio obligada entonces a cercarlas y protegerlas
con definiciones.”9
A. Plenaria
Hace referencia a que la totalidad de la Biblia es inspirada por Dios. Esto en
respuesta a la teoría de la inspiración parcial, que plantea que los escritores fueron
inspirados por Dios y librados del error solo en cuanto al mensaje salvífico, pero no en los
asuntos históricos, científicos, cronológicos, etc.
8 Donald E. Demaray, Introducción a la Biblia, (Miami, FL: Unilit, 1996), 222.
9 Myer Pearlman, Teología bíblica, 15.
De ser esto cierto, el cuestionamiento surge naturalmente, ¿cómo se cuál parte es
inspirada? Teniendo en cuenta que nuestra fe no se basa en una creencia ciega, sino que está
fundada sobre verdades y hechos, esta teoría quita el piso de estabilidad histórica de nuestra
fe. Pearlman lo describe de la siguiente manera: “Y si la historia de la Biblia es falsa, luego
la doctrina no puede ser verdadera, pues la doctrina bíblica se fundamenta en la historia
bíblica.”10 J. Oliver tiene una opinión parecida al respecto:
Además, nuestro sistema cristiano de doctrina está íntimamente relacionado con
acontecimientos históricos, que, si los asuntos históricos y reales no son transmitidos
correctamente, el creyente no tiene manera de determinar los límites de los así
llamados valores religiosos.11
B. Verbal
Verbalmente inspirada hace referencia a que cada palabra cuenta, no tan solo las
palabras, sino las letras, puntuaciones, comas, tildes etc. En respuestas nuevamente a otra
teoría de inspiración parcial, que afirma que los “conceptos bíblicos” son los inspirados,
pero no así las palabras ya que ellas están sujetas al error humano de los escritores bíblicos.
Ahora con respecto a que la inspiración sea verbal, no quiere decir que fue un
dictado mecánico, sino que está referido a la extensión de la inspiración y no al modo, esto
fue lo que dijo J. Oliver al respecto: “Verbal quiere decir sencillamente que cada palabra es
10 Myer Pearlman, Teología bíblica, 17.
11 Donald E. Demaray, Introducción, 222.
la Palabra de Dios y que cada palabra es verdad… los únicos que atribuyen dictado
mecánico a la inspiración verbal son los que rechazan la inspiración verbal”12
Por lo tanto, creemos que la Palabra de Dios es plenariamente y verbalmente
inspirada por Dios, inerrante e infalible en sus escritos originales. Y que, mediante la
doctrina de la preservación tenemos la confianza que ésta ha sido guardada a través de los
siglos, por lo que hoy contamos con esa palabra fiel.
III.- Influencias y repercusiones de la Teología Liberal
A. Positivas
Primero, a lo largo de la historia del cristianismo siempre a existido el ataque de
satanás por derrumbar la palabra de Dios y por ende las doctrinas fundamentales que de allí
emanan. Los hermanos de los primeros siglos tuvieron que batallar con herejías referentes a
la deidad de Cristo, a su encarnación, a su unión hipostática, la trinidad, etc. Por lo que, en
ese sentido, los concilios han sido fundamentales para hacer una revisión exhaustiva de las
Escrituras y poder así dar argumentaciones en cuanto a nuestra fe.
Entonces, es positivo que, producto del cuestionamiento, la iglesia se vea en la
obligación de escudriñar las Escrituras en profundidad y poder así presentar defensa de la
fe.
12 Donald E. Demaray, Introducción, 227.
Segundo, al conocer abiertamente y sin tapujos el planteamiento de la teología
liberal y su desestimación de la doctrina de la inspiración, nos permite separarnos
completamente de ellos, ya que si alguno niega la deidad de Cristo, sus milagros, su
encarnación, su regreso, las doctrinas apostólicas, la inspiración, etc. entonces no puede
llamarse “cristiano”, y es positivo saberlo de antemano para cerrar la puerta a sus
postulados, como si emanaran de un hermano que tiene “otro punto de vista” de alguna
doctrina de las Escrituras.
B. Negativas
Primero, con respecto a no considerar como inspiradas las Escrituras, si no fue Dios
quien las inspiró sino el hombre, esta sujeta a error, entonces, no puedo confiar en lo que
ella dice en referencia a quien es Dios y quién es el hombre. Por ende, me encuentro
nuevamente con las interrogantes básicas del ser humano; ¿Quién soy?, ¿de donde vengo?,
¿a donde voy? Por lo que la vida humana queda desprovista de un propósito eterno, carente
de sentido.
Segundo, si las Escrituras no son inspiradas, entonces no son autoritativas y
quedamos a la deriva. Es el hombre quien va a determinar el bien y el mal quedando a
expensas de nuestros propios razonamientos para determinar el camino a seguir. Teniendo
en cuenta las advertencias dadas desde la Palabra de Dios a lo necio que sería confiar en
nuestros corazones como una guía digna de confianza, el hombre queda totalmente
desamparado y sin el único camino que lleva a la salvación, Cristo. Por lo cual,
irremediablemente perdido.
Tercero, si la Escritura no es inspirada, entonces no existe una verdad objetiva, y al
no contar con ella, ésta debe ir en constante adaptación para poder existir. La escritora
Nancy Pearcey lo presenta así en su libro “Verdad total”:
La teología sobrante después de este proceso es, por lo general, tan delgada que el
liberalismo acaba pidiendo prestado un marco interpretativo de otra fuente: el
existencialismo, o marxismo, o feminismo o filosofía del proceso, o postmodernismo.
Las categorías cristianas son luego reinterpretadlas en función del marco conceptual
externo.13
Una Biblia que no dice “la verdad” es un libro sin valor, que deja al hombre sin una
guía absoluta, sino dependiente de las “filosofías y huecas sutilezas” reinantes en cada
época. Presos de las mentiras de Satanás, sin el único testimonio confiable dado por Dios,
por la cual entendemos quién es Él, cuales son sus atributos, y cuales son sus
requerimientos. Por ende, Dios queda sujeto a la construcción que el hombre quiera hacer
de él.
Por último, si la Escritura no es inspirada, quedamos con una Iglesia carente de
poder. El poder que se le entregó a los creyentes en el relato de Hechos, descansa en la
facultad dada por Dios y asistida por el Espíritu Santo para ser testigos suyos. En eso
consiste la gran comisión de “ir y predicar el Evangelio a cada criatura”. Pero si esta
13 Nancy Pearcey, Verdad Total, trad. de Antonio Pérez. (Tyler, TX: JUCUM, 2014), 126.
“buena noticia” no es real, y solo es un conjunto de historias, mitos y normas ético-morales,
quedamos desprovistos del “Dunamis” otorgado por Dios para la misión de la Iglesia en la
tierra.
Cuando nos referimos a “poder”, no nos referimos a la demostración de milagros y
señales que persiguen algunos creyentes hoy en día, en búsqueda de satisfacer una
necesidad temporal y terrenal. Sino a la verdadera demostración de poder enseñada en las
Escrituras, ese poder transformador que regenera al hombre y lo pasa de un estado de
muerte espiritual a vida. M. Pearlman, termina su argumentación sobre la inspiración de las
Escrituras con esta reflexión:
La defensa intelectual de la Biblia tiene su sitio, pero, después de todo, el mejor
argumento es el práctico. La Biblia ha influenciado en las civilizaciones, ha
transformado vidas, ha traído luz, inspiración y consuelo a millones de personas. Y su
obra continúa.14
14 Myer Pearlman, Teología bíblica, 20.
CONCLUSIÓN
En conclusión, la Teología Liberal, no se pude considerar como cristianismo, no por
lo menos desde el punto de vista tanto histórico como teológico ortodoxo, ya que, al
abandonar las doctrinas fundamentales, han abandonado a Cristo mismo, y en su reemplazo
han levantado al hombre como el centro de esta “nueva religión”.
En la teología liberal, es el hombre quien ha creado un dios a su imagen y
semejanza, ha formulado su propia “palabra” y ha creado un “mini cristo” histórico. En
consecuencia, ha creado personajes inmanentes, sin poder, sin trascendencia, sin soberanía,
impotentes y lo más triste de todo, sin la capacidad de salvar al hombre perdido.
Es por eso que el llamado actual es hacer nuestras las palabras de Judas, y tomar
acciones concretas ante este llamado, que a la luz de lo estudiado cobra una importancia
superlativa:
Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común
salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis
ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos
hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados
para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de
nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo. (Jd.
1:3-4)
Esta teología ha privado al hombre del sentido de propósito, le ha quitado a Dios,
Cristo y la verdad, dejando en consecuencia, una Iglesia totalmente secularizada,
secuestrada por las ideologías postmodernistas de esta época, irrelevante y desprovista de
poder para cumplir su comisión primaria, de ir y predicar las buenas nuevas de salvación.
Esas “buenas nuevas” están sustentadas en una verdad absoluta y objetiva, que no
puede ser cambiada, vendida ni acomodada a los sub-valores presentes en nuestra sociedad.
Por lo que se requiere que seamos fieles expositores y defensores de esa verdad absoluta,
tanto en la batalla cultural, como en el ámbito académico teológico y, sobre todo, dentro de
nuestras propias iglesias, disponiendo nuestros recursos, dones y talentos para la
edificación de la Iglesia de Cristo.
La verdad es solo una, está contenida en la persona de Cristo, mediante su palabra
inerrante, infalible, plenaria y verbalmente inspirada. Quien no lo crea así, debe reflexionar
seriamente sobre si el nombre “cristiano”, es el mas apropiado para su ideología.
BIBLIOGRAFÍA
Demaray, Donald E. Introducción a la Biblia. Miami, FL: Unilit, 1996.
Gresham, J. Machen. El cristianismo y el liberalismo. Tampa, FL: Doulos, 2015.
Jiménez, Carlos. Crisis en la teología contemporánea. Deerfield, FL: Vida, 1994.
Nuñez, Miguel. Hasta que ruja el león. Nashville, TN: Vida, 2022.
Pearcey, Nancy. Verdad Total. Trad. de Antonio Pérez. Tyler, TX: JUCUM, 2014.
Pearlman, Myer. Teología bíblica y sistemática. Trad. de Benjamín Mercado. Deerfield, FL:
Vida, 1992.
Ryrie, Charles C. Síntesis de doctrina bíblica. Trad. de José Flores E. Gran Rapids, MI:
Potavoz, 1979.
Virkley, Henry A. Hermenéutica. Trad. de David Gómez R. Deerfield, FL: Vida, 1981.