Dr.
IÑAKI PIÑUEL
Autor del éxito de ventas Amor Zero
CÓMO SOBREVIVIR
A LOS PSICÓPATAS EN FAM 1LIA
Índice
Cita
Dedicatoria
Cita Evangelio de Marcos
Introducción
Un test para comenzar: ¿Procedes de una Familia Zero?
PARTE!
EL TRAUMA DE TRAICIÓN ORIGINAL EN LAS FAMILIAS ZERO
1.El cuento de blancanieves como modelo de aprendizaje vital para las víctimas
del abuso familiar
2. ¿Existen víctimas propiciatorias de los psicópatas integrados?
3. DÓnde, cuándo y cómo aprendiste a ser vulnerable a la violación de tu alma:
los niños perdidos
4. La falsa promesa de redención
5. Por qué las situaciones de crisis y de vulnerabilidad atraen a los psicópatas
6. Los huérfanos psicológicos y sus mecanismos de adaptación a la falta de base
segura de apego
7. La ausencia de un progenitor psicológicamente disponible como vulnerabilidad
en la vida adulta
8. El skandalon o la fijación del apego infantil al perpetrador del abuso
9. La proyección del abuso intrafamiliar infantil en la vida del adulto
PARTE II
TIPOS DE FAMILIA ZERO Y TIPOS DE REACCIONES AL TRAUMA
INTRAFAMI LIAR
12. La Familia Zero como generadora de vulnerabilidad al trance disociativo y a
los guiones de vida tóxicos
13. Los 8 tipos de progenitor indisponible. Las 4 reacciones al trauma en el
sistema de apego
14. La reacción UP a la Familia Zero. La huida hacia delante en la grandiosidad,
el éxito y el narcisismo
15. La reacción DOWN a la Familia Zero. La indefensión aprendida y la retirada
al interior: la depresión
16. La reacción IN a la Familia Zero. Codependientes, Nice guys, pagafantas y
alma maters
17. La reacción OUT a la Familia Zero. La misión imposible o la fijación en los
obstáculos
PARTEIII
LAS SECUELAS PSICOLÓGICAS Y RELACIONALES DE LA FAMIUA ZERO Y
CÓMO SUPERARLAS
18. la paralización por la culpa y el trance disociativo como «soluciones» al
trauma
19. la transfusión de la maldad hacia la víctima: la inversión dellocus de control
20. el mecanismo sacríficial del chivo expiatorio en las Familias Zero
21.los efectos neurológicos del trauma de la Familia Zero
22. los 10 bloqueos emocionales (skandalon) entre las víctimas de las Familias
Zero
23. La consciencia del trauma de la Familia Zero. La desensibilización de la pena
y la tristeza
PARTE IV
PSICOTERAPIA ZERO:
LAS 6 FASES PARA SUPERAR EL TRAUMA DE UNAFAMILIAZERO
24. Estabilización.Cómo divorciarte de tu Familia Zero: la técnica del contacto
cero
25. Seguridad. Cómo crear tu lugar seguro interno. La re-parentización y la
adopción de ti mismo
26. Psicoeducación. Entender el trastorno de estrés postraumático y los cambios
en tu personalidad
27. Desensibilización. Cómo superar la amnesia, la abreacción, las adicciones y la
ira. El protocolo especial emdr de la psicoterapia zero
28. Reprocesamiento, autocuidado, autoestima, autocompasión. El nuevo yo y la
nueva mente racional
29. Integración existencial. La espiritualidad en la recuperación del trauma.
Sentido existencial, integración funcional del trance y perdón
Otros libros del autor
Datos de interés
Notas
Créditos
Vino a los suyos y los suyos no le recibieron.
(Jn 1, 11)
Este libro está dedicado a todos cuantos vinieron a este mundo y los suyos no los
recibieron.
«En aquel tiempo llegaron la madre de Jesús y sus hermanos, y desde fuera lo
mandaron llamar porque decían que estaba fuera de sí.
La gente que tenía sentada a su alrededor le dijo:
"iOye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan".
Él les responde:
"¿Quién es mi madre y mis hermanos?".
Y, mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice:
"iEstos son mi madre y mis hermanos!"».
EVANGELIO DE MA.RCOS
Introducción
Durante los últimos años he desarrollado una intensa labor de divulgación en
todo lo referente al acoso en sus diferentes manifestaciones.
Mi trabajo de investigación sobre el mobbing y el bullying (acoso laboral y acoso
escolar)! me llevó muy pronto a enfrentarme a la raíz común del problema: los
individuos que originan y causan estos terribles procesos de victimización sin
par, es decir, los psicópatas integrados.
Con el paso de los años he tratado a víctimas de todo tipo de procesos de acoso, y
de una manera más especial a las víctimas de los psicópatas integrados. En
especial a las víctimas de los denominados «amores psicopáticos», esto es, las
personas que han sufrido, casi siempre sin entender nada, el abuso emocional de
todo tipo de psicópatas integrados en las relaciones amorosas de pareja.
Gracias a una acumulación ingente de experiencia con tantas víctimas de lo que
yo denominé «el Amor Zero»2 (un proceso de emparejamiento totalmente
aparente y fraudulento que tiene de «amor» solamente el nombre), escribí en
2014 un libro, manual esencial para ayudar a estas víctimas a detectar a tiempo a
tales individuos y a sobrevivir a las relaciones de pareja con psicópatas
integrados.
Dicho manual, publicado por esta editorial y ya en su s. a edición, se ha
convertido en un best seller mundial como libro de cabecera esencial y de
referencia para el número abrumador de personas que por todo el mundo han
sido devastadas por los «amores psicopáticos».
Leer a tiempo ese libro ha salvado literalmente la vida a miles de personas,
destruidas, víctimas de abusos, consumidas por relaciones psicopáticas, muchas
de ellas al borde de la desesperación por no entender nada de lo que les estaba
ocurriendo.
El testimonio recibido de esas personas a través del grupo de Facebook
denominado «Comunidad Zero», de mi canal YouTube o del correo electrónico
(
[email protected]) ha supuesto durante estos años la constatación de una
verdadera epidemia que genera a diario en todo el mundo un largo reguero de
víctimas, muy frecuentemente devastadas para el resto de sus vidas.
Merced a su capacidad de pasar desapercibidos, a su encanto personal y a la
ingenuidad e ignorancia de la mayoría, los psicópatas integrados irradian un tipo
de toxicidad mental y emocional de «guante blanco», que expande la destrucción
por doquier. Arrasan a la vez que seducen a víctimas completamente
desprevenidas e indefensas ante sus juegos de manipulación.
A tenor de la investigación más reciente, podemos decir que hoy sabemos que un
psicópata al final de su existencia habrá arrasado a un promedio de setenta
víctimas, que habrán quedado destruidas por el huracán del abuso psicopático.
Generalmente las víctimas de los psicópatas integrados no suelen ser capaces de
identificarlos como tales y los suelen confundir con personas egoístas, difíciles o
con algún problema psicológico menor, como una adicción, un vicio o similares.
Son víctimas de su enorme capacidad de camuflaje y de la seducción. Pero
también suelen presentar una típica vulnerabilidad que se remonta a sus familias
de origen, que en muchos casos podríamos considerar familias disfuncionales o
Familias Zero.
Las Familias Zero pasan, al igual que los psicópatas integrados, desapercibidas.
Son trivializadas y banalizadas por sus miembros y juzgadas por todos como
familias normales.
Los miembros de un núcleo familiar disfuncional tienen, como veremos más
adelante, mucha mayor dificultad a la hora de darse cuenta a tiempo y escapar al
influjo destructivo de todo tipo de abusadores, y muy especialmente de los
psicópatas integrados.
Para las víctimas de numerosos tipos de abusos resulta muy difícil darse cuenta a
tiempo y salir indemnes del contacto con sus abusadores, debido a una
vulnerabilidad previa ignorada y trivializada en su familia tóxica de origen.
Suelen haber padecido de forma encubierta a un padre, una madre o unos
hermanos que fueron simple y llanamente sus primeros y más tempranos
abusadores.
El estilo de vida parasitario, la autopropaganda, el bombardeo amoroso y las
tremendas capacidades de encanto, seducción y manipulación de un psicópata
integrado explican lo difícil que resulta hacer que sus víctimas entiendan su
situación real. Durante el proceso de Psicoterapia Zero la víctima desarrolla una
feroz resistencia a aceptar que no está ante un simple conflicto relacional,
profesional o familiar, sino que se enfrenta a una amenaza inquietante: un
agresor sin barreras, con cero escrúpulos y cero conciencia.
Son necesarias numerosas y arduas sesiones de psicoterapia y tratamiento de
recuperación emocional antes de que una persona traicionada por su pareja, un
trabajador acosado, un socio estafado entiendan y acepten que su agresor no es
alguien ordinario o normal, sino que se trata de un psicópata integrado.
La probabilidad de identificar a un psicópata integrado es mucho más reducida
cuando la víctima procede de un tipo de familia que yo denomino Familia Zero,
es decir, una familia generadora de la formidable herida vital y existencial que
conduce a la víctima a normalizar y trivializar todo tipo de abusos en su vida
adulta.
Los fuertes vínculos de apego parental y familiar propios de la especie de
mamíferos altamente socializados que somos condenan de antemano a cualquier
víctima de una Familia Zero a desplegar potentes mecanismos de ajuste a dicha
familia en forma de negación, racionalización, trivialización y banalización de la
conducta destructiva de sus familiares más tóxicos, muy frecuentemente
personalidades maquiavélicas, narcisistas malignos o, lisa y llanamente,
psicópatas integrados.
A nadie debería sorprender que un psicópata integrado sea perfectamente capaz
de destrozar y dejar hechos polvo a sus propios padres, a sus hermanos, a sus
hijos, a sus nietos o a otros miembros de su círculo familiar. Un psicópata no lo es
a tiempo parcial, ni por temporadas, y su labor destructiva suele afectar a los
miembros de su propia familia.
Los psicópatas integrados son también padres y madres de familia. Los
miembros de su entorno familiar suelen convertirse muy tempranamente en un
tipo de víctimas encubiertas completamente inconscientes, merced a la
manipulación y a la disonancia cognitiva que generan siempre estos camaleones
sociales.
No todos los progenitores de las Familias Zero presentan una psicopatía, ni
mucho menos. Las Familias Zero pueden tener diversas configuraciones, tal y
como veremos más adelante.
Un niño que ha sido sometido al doble vínculo del abuso familiar zero vive la
seducción y el encantamiento junto a la humillación, ya que la Familia Zero
combina la propaganda con la manipulación por la vergüenza y la culpa.
El niño, hoy adulto, se encuentra muy lejos de poder reconocer en su abusador
adulto (su acosador laboral, su pareja abusadora, su socio oportunista o su amigo
parasitario) el perfil de un psicópata integrado.
El abuso de las Familias Zero combina la parte aparentemente positiva en forma
de seducción, bombardeo amoroso e idealización con la parte más oscura del
abandono, el caos, la indisponibilidad y la negligencia parental.
Algunos progenitores zero, incapaces de cuidarlos o amarlos incondicionalmente,
seducen a sus hijos.
Incapaces de protegerlos, despliegan a cambio la propaganda parental para
proclamarse buenos padres y madres.
Inhábiles para dotarles de una educación coherente y un tipo de apego seguro y
resistente, simulan y proyectan una apariencia social benevolente e impecable,
que no resiste el contraste de la realidad de los hechos.
Algunos de estos progenitores zero son narcisistas a los que nada les importa,
excepto sacar ventaja de todo y de todos como meros objetos de usar y tirar,
incluidos sus propios hijos. Nadie les importa excepto ellos mismos. En el
extremo de ese narcisismo maligno encontraremos el progenitor zero más
psicopático.
Otros pueden ser alcohólicos o adictos al juego, al sexo, a la medicación o a las
sustancias más variopintas y ello les hace inhábiles para cuidarse a sí mismos y a
su prole.
Otros tipos de progenitores zero presentan depresiones o trastornos de la
personalidad más o menos severos, que comprometen su labor parental y les
impiden atender las necesidades de sus hijos.
Los más evidentes serán los violentos y maltratadores que convertirán a sus
familias y a sus hijos en los reclusos de un campo de concentración donde el
maltrato doméstico, los abusos físicos, sexuales y las violaciones de todo tipo
serán una tónica habitual.
Los hijos de todos estos tipos de Familias Zero compa1tirán un destino trágico
común: el de convertirse en su vida adulta en vulnerables a la disonancia
cognitiva, la trivialización y la negación de los peores abusos, humillaciones,
manipulaciones y enganches.
Gracias a la experiencia sufrida en las Familias Zero de sus víctimas, los
abusadores más maquiavélicos, narcisistas o psicopáticos permanecerán ocultos
y camuflados y pasarán muchos años, incluso décadas, antes de que aquellos
niños, hoy adultos, puedan zafarse de ellos.
Este libro pretende explicarte cómo los procesos psicológicos en entornos
familiares abusivos de origen propician hasta un extremo desconocido la
paralización y la indefensión del adulto ante ulteriores abusos.
Describe y analiza cómo los enganches adultos en relaciones tóxicas y abusivas
tienen origen en una infancia en un tipo de familias nocivas y tóxicas que
denominamos Familias Zero.
La presión psicológica interna que nos fuerza a apegarnos a nuestros
progenitores a cualquier precio y el mecanismo de apego al maltratador, propio
de los traumas psicológicos relacionales, se suman a la presión de un sistema
social que declara a la familia biológica y los vínculos familíares como «sagrados»
o intocables y conducen a este desastre anunciado en la vida adulta.
Estos mecanismos son condicionantes muy poderosos, ante los cuales las
víctimas del abuso y la negligencia familíar tienen muy pocas oportunidades.
En lugar de identificar el peligro y escapar mediante el «Contacto Cero para
siempre» de sus relaciones abusivas, el condicionamiento de una infancia vivida
en Familias Zero las lleva a perseverar en ellas.
De este modo, todo tipo de personajes fríos, oportunistas, sin conciencia y sin
remedio alguno mantienen a su merced a sus víctimas a lo largo de vidas enteras,
apoyados en sus antiguas heridas de infancia.
Familia Zero es un manual de supervivencia para poder identificar a tiempo la
vulnerabilidad ante el abuso y el maltrato que tienen en su vida adulta las
víctimas que proceden de una familía tóxica.
Conociendo y trabajando interiormente esos patrones de indefensión aprendidos
en los diferentes tipos de Familías Zero, las víctimas adultas de muchos
psicópatas integrados y de otros abusadores pueden tener una oportunidad de
identificar a tiempo sus estilos abusivos y parasitarios, antes de que puedan
destruir su vida, sus emociones, su resistencia psicológica o su salud mental.
Familia Zero puede servir también a las personas que en la vida adulta siguen
enmarañadas en relaciones destmctivas con sus progenitores tóxicos. Son cada
vez más los que acuden a nuestros talleres o centros de recuperación emocional y
cuentan que, habiendo sido víctimas de una Familia Zero, repitieron la misma
experiencia con una pareja psicopática (Amor Zero).
Merced a la divulgación de nuestro trabajo de «vacunación social
antipsicopática», muchas víctimas van adquiriendo una consciencia que les
permite crear sus propios «anticuerpos antipsicopáticos», un recurso que libros
como este pueden ofrecer a las víctimas.
La experiencia del paso de un psicópata por la propia vida siempre es
devastadora. Si el psicópata integrado es un miembro de tu familía y no lo sabes,
puedes quedar condenado a un martirio interminable, años de rompecabezas
mentales, preguntas sin respuestas, disonancia cognitiva, confusión, vergüenza,
sentimientos de culpa. Y al final posiblemente te quedes vacío y sin energía,
consumido emocionalmente.
Si has sufrido en tus propias carnes el proceso de «violación del alma» de una
Familia Zero, te animo a que leas este libro y a que apliques las medidas de
recuperación que en él se proponen.
También te animo a que te conviertas en divulgador de este conocimiento
innovador entre aquellos que puedan necesitarlo dentro de tu entorno inmediato,
pues la mayoría de las víctimas de una Familia Zero no saben que lo son e
ignoran las consecuencias dramáticas de serlo.
A medida que vayas avanzando en el libro, irás adquiriendo consciencia de que
todo apunta a que nos encontramos ante un imparable proceso de
psicopatización creciente y masiva de nuestra sociedad.
Podrás reconocer a tu alrededor numerosos casos de víctimas de relaciones
abusivas que anteriormente fueron víctimas en el seno de sus Familias Zero, y así
ayudarlas decisivamente a salir adelante con el discernimiento, el trabajo interior
y el conocimiento para la recuperación que promueve este libro.
Si eres la víctima directa de un psicópata integrado en cualquiera de sus
materializaciones, máscaras o facetas, este libro va a ayudarte a tomar decisiones
difíciles, pero acaso salvadoras de tu vida, que implican volver sobre un pasado
familiar zero y cerrar así la vulnerabilidad de origen que abrió tu alma al
predador y facilitó tu destrucción.
Te animo a que te adentres en el conocimiento y reconocimiento siempre
doloroso del proceso de victimización en tus orígenes familiares zero y a que te
aprestes a recuperarte y salir adelante, con la convicción de que «hay vida más
allá de los psicópatas» de miles de víctimas que escaparon y sobrevivieron al
huracán psicopático.
Este libro te lo mostrará y te explicará cómo escapar y resucitar de esa muerte y
alcanzar una vida verdadera más allá de la psicopatía.
iMucho ánimo y feliz Contacto Cero!
Un test para comenzar:
¿PROCEDES DE UNA FAMILIA
ZERO?
Miras a la gente a tu alrededor en la calle o en una fiesta y te dices: «Me gustaría
haber sido como ellos».
Te dices a ti mismo que si supieran lo que estás pensando quedarían
decepcionados de ti.
Amas a tu mujer y a tus hijos y los cuidas y proteges, pero te encuentras distante,
despegado o temeroso ante esas relaciones.
Sientes que todo va bien en tu vida y es perfecto hasta que descubres que tu hijo
es alcohólico, drogadicto, bulímico, se ha fugado de casa o se ha intentado
suicidar.
Estás crónicamente subempleado y atascado en trabajos por debajo de tus
capacidades o de tu potencial, que aguantas solo porque te sientes perdido,
inadecuado o lleno de miedos.
Tienes un problema con el alcohol, con las drogas o con la comida.
Eres un experto en cefaleas y migrañas, o un vigoréxico, o un maestro en
relaciones amorosas fallidas.
Puedes ser el «rey del mambo» de tu entorno social, aunque te sientes solo en
medio de toda esa gente pese a tu éxito o riqueza.
Creciste en una familia caótica, en medio del alcoholismo, el incesto, la violencia
y los abusos emocionales y espirituales.
Te sientes paralizado porque los abusos en tu familia eran tan encubiertos y
secretos que no puedes siquiera permitirte encararlos o hacer algo para salir de
eso.
Eras comparado sistemáticamente con un hermano o hermana que iba bien en
los estudios.
Algunas personas de tu entorno fueron llevadas a pensar de ti que solo podrías
ser valioso como fontanero, electricista, médico, abogado o psicólogo, pero no
como ser humano.
Tuviste que aprender a sobrevivir en una familia «al borde de un ataque de
nervios», en la que papá trabajaba mucho en varios sitios y mamá estaba
abrumada cuidando a sus cuatro hijos y donde todo el mundo estaba siempre
agotado y al límite.
Fuiste olvidado o abandonado emocionalmente, porque nadie estaba presente
para cuidar de ti.
Aunque recibiste alimento y cuidados materiales, te faltaron el consuelo y la
atención a tus necesidades emocionales.
Te consintieron o mimaron o sedujeron hasta el punto de que permaneciste en el
nido sin independizarte mucho más tiempo que la mayoría de los compañeros de
tu edad.
Te da miedo la gente, y especialmente temes a las figuras de autoridad.
Aterrorizas a los tuyos o los controlas para que vivan aislados del mundo para
poder dominarlos mejor.
Militas fervientemente en una religión o eres rabiosamente ateo.
Usas y abusas de la gente o eres usado y abusan de ti.
Eres alguien que solo sonríe, solo llora, solo siente temor o tristeza.
Te empeñas tanto que siempre pierdes, o te empeñas tan poco que jamás vives la
vida.
Das la imagen de ser el hombre perfecto o la mujer perfecta.
No te sientes de ningún lugar ni te sientes en casa en ningún sitio (no tienes
donde reclinar la cabeza).
Sientes que estás deprimido o cabreado.
Vives con una sensación de vacío o de estar siempre sumido en el caos.
Vives en una montaña rusa emocional o en el vacío del aburrimiento constante.
Sonríes aunque por dentro estés llorando o te enfadas para no sentirte triste.
Te abandonas a ti mismo aunque estés siempre cuidando a alguien.
Cuando te sientes infeliz lo ocultas para que nadie se entere de que eres humano,
o incluso te vuelves invisible para que nadie lo sepa.
Tienes problemas para relacionarte con tu hijo, con tu hija o con ambos.
Puedes hacer el amor, pero no sientes conexión, ni intimidad, ni puedes «dejarte
ir» en el sexo.
Estás pendiente de los demás todo el tiempo, para detectar a la mínima ocasión,
como si tuvieras un radar, si todo va bien o no.
Te notas mejor que algunos y peor que otros, pero nunca te sientes perteneciente
a grupo alguno.
Te sientes atrapado en un tipo de vida que nunca elegiste.
Te sientes anclado en el pasado, preocupado por el futuro y siempre ansioso en el
presente.
Trabajas hasta la e:xi:enuación sin saber muy bien el motivo.
Nunca estás satisfecho.
Temes al Señor o siempre esperas que Él te saque las castañas del fuego.
Temes o detestas a la gente que es diferente de ti.
Te metes en relaciones de amistad y luego no sabes cómo salir de ellas.
Estás apegado a cosas, costumbres o rituales de un modo obsesivo.
Proyectas tus conflictos internos sobre tus propios hijos.
Te avergüenza tu cuerpo o tu apariencia física.
No sabes la razón por la que estás aquí.
Sufres «a chorros», todo lo que puede sufrir un ser humano.
Ves a un policía y te sientes por dentro como si hubieras hecho algo malo.
Sacrificas tu dignidad a cambio de una falsa seguridad.
Demandas amor, pero rara vez lo alcanzas.
Pides las cosas en lugar de ir directamente a por ellas y conseguir lo que quieres o
necesitas por ti mismo.
Anhelas siempre lo mejor o te esperas lo peor, pero nunca disfrutas del momento
presente.
Cuando estás cenando solo en un restaurante, te parece que la humanidad tiene
como fin hacerte sentir mal.
Sientes que nunca nadie está ahí para atender a tus preguntas y darte las
respuestas.
Sales huyendo cada vez que te enamoras o te olvidas de ti mismo cuando entras
en una relación de pareja.
Mimas a los que amas, crujes a los que amas, o ambas cosas a la vez.
Has cambiado el rumbo de la historia gracias a tu actuación o bien vives en total
anonimato y olvidado.
Al crecer odiaste a tus padres, o bien los mantuviste en el pedestal de la
idealización infantil, pero nunca los pudiste ver como los seres humanos falibles y
limitados que todos somos.
Te sientes culpable por el modo en que fuiste tratado en comparación con tus
hermanos, o sientes celos por cómo fueron tratados ellos en comparación
contigo.
Odias a tu padre y sobreproteges a tu madre, o bien odias a tu madre y
sobreproteges a tu padre.
Fuiste abusado sexualmente por alguien cuando tenías cinco años y te culpas por
no haberlo visto venir o haber dejado hacer al agresor.
Tuviste a uno de tus padres crónicamente enfermo mientras eras pequeño.
Tuviste a uno de tus padres con una depresión o una enfermedad mental cuando
-
eras pequeno.
No tuviste padre, o madre, o ninguno de los dos cuando eras pequeño, o
murieron o desaparecieron para no volver nunca más.
Eres un superviviente que rezas por dentro para que algún día tu 'vida sea algo
mas' .
que mera superv1venc1a. .
Eres un amante de la vida que esperas que algún día algo o alguien libere al niño
interior que está prisionero dentro de ti.
Si presentas estos y otros muchos síntomas en tu vida, este libro es para ti. Sufres
el impacto diferido en el tiempo de una Familia Zero.
La manifestación de esta experiencia en tu vida supone para ti una serie de
síntomas que:
Niegan y dan la espalda a la dolorosa realidad que fueron tu infancia y tu familia
de origen.
Crean la necesidad de estar siempre alerta y controlarlo todo.
Surgen como una respuesta habitual cada vez que te enfrentas a algún tipo de
estrés o vivencia dolorosa.
Son un modo de protegerte de un dolor que de niño no pudiste evitar.
Suponen la negación y represión de sentimientos dolorosos.
Bloquean la intimidad y tus relaciones cercanas con los demás de distintos
modos.
Suponen para ti vergüenza y humillación, y tienes que ocultarlos.
Tus síntomas psicológicos y físicos suponen experimentar en tu vida de manera
recurrente un infierno, en el que sufres habitualmente:
Ansiedad.
Sentimientos de culpa.
Depresión.
Obsesiones y conductas obsesivas.
Adicción a sustancias.
Baja autoestima.
Trastornos de la personalidad.
Miedos y fobias.
Dependencia de los demás.
Histrionismo.
Problemas sexuales.
Suspicacia y paranoia.
Problemas de relación y con la intimidad.
Disociación.
Anhedonia.
Introversión y retraimiento social.
Problemas de concentración.
Ataques de ira.
Baja tolerancia a la frustración.
Respuestas pasivoj agresivas.
Problemas de asertividad.
Incapacidad de experimentar alegría.
Búsqueda de aprobación y afán de agradar a los demás.
Vacío y problemas de identidad.
Alcoholismo.
Anorexia.
Bulimia.
Vigorexia.
Ludopatía.
Accidentabilidad.
Dolores crónicos.
Fibromialgia.
Cefaleas tensionales y migrañas.
Palpitaciones.
Gastritis, diarreas, problemas digestivos.
Problemas de sueño.
Tensión muscular.
Bruxismo.
Flashbacks.
Te ocurriera lo que te ocurriera en tu Familia Zero de origen, sucedió ya hace
mucho tiempo. Fue muchas veces, pero ya pasó.
Causó en ti numerosas heridas interiores, no porque fueras culpable o merecedor
de ello.
Tuviste que salir adelante y sobrevivir como pudiste y protegerte del único modo
que un niño podía sobrevivir.
Hoy todavía sigues protegiéndote, pero ya no funciona el viejo mecanismo.
No elegiste ni mereciste ser víctima, pero hoy puedes elegir dejar de serlo.
Hoy comienza tu recuperación.
PARTE!
,
EL TRAUMA DE TRAICION
ORIGINAL EN LAS FAMILIAS
ZERO
ELCUENTODEBLANCAmEVESCOMO
MODELO DE APRENDIZAJE VITAL
PARA LAS VÍCTIMAS DEL ABUSO
FAMILIAR
Después de muchos años de trabajar en la recuperación emocional de las víctimas
de psicópatas, narcisistas y otras malas hierbas, he descubierto el modo más
rápido y efectivo de explicar a mis pacientes victimizados y destrozados cómo
funcionan los psicópatas y demás narcisistas malignos y su proceso de violación
del alma de sus víctimas.
Les cuento, y analizamos juntos, el cuento de Blancanieves y los siete enanitos.
En mi opinión este cuento funciona como una especie de arquetipo de todo lo que
se va a encontrar una persona que sufra en su vida un proceso de abuso narcisista
y psicopático por parte de alguien cercano, como puede ser un familiar, una
pareja o un compañero de trabajo.
Nuestra tradición oral y escrita está repleta de cuentos para los niños que tienen
como verdadero objetivo ser «vacunas psicológicas», que intentan dar cuenta, de
manera sencilla, de problemas complejos y difíciles de comprender.
El cuento es original de los Hermanos Grimm y fue publicado en 1812. Al parecer
se basa en la existencia real de una bella y joven noble alemana, envidiada y
acosada por su madrastra.
Érase una vez, en pleno invierno, una reina que se dedicaba a la costura sentada
cerca de una ventana con marco de ébano negro. Los copos de nieve caían del
cielo como plumones. Mirando nevar, se pinchó un dedo con su aguja y tres gotas
de sangre cayeron en la nieve. Como el efecto que hacía el rojo sobre la blanca
nieve era tan bello, la reina se dijo:
- iOjalá tuviera una niña tan blanca como la nieve, tan roja como la sangre y tan
negra como la madera de ébano!
Poco después tuvo una niñita que era tan blanca como la nieve, tan encarnada
como la sangre y cuyos cabellos eran tan negros como el ébano.
Por todo eso fue llamada Blancanieves. Y al nacer la niña, la reina murió.
Un año más tarde el rey tomó otra esposa. Era una mujer bella, pero orgullosa y
arrogante, y no podía soportar que nadie la superara en belleza. Tenía un espejo
maravilloso y cuando se ponía frente a él, mirándose, le preguntaba:
- iEspejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?
Entonces el espejo respondía:
-La reina es la más hermosa de esta región.
Ella quedaba satisfecha, pues sabía que su espejo siempre decía la verdad.
Pero Blancanieves crecía y se embellecía cada vez más; cuando alcanzó los siete
años era tan bella como la clara luz del día y aun más linda que la reina.
Ocurrió que un día cuando le preguntó al espejo:
-iEspejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?
El espejo respondió:
-La reina es hermosa, pero la linda Blancanieves lo es mucho más.
Entonces la reina tuvo miedo y se puso amarilla y verde de envidia. A partir de
ese momento, cuando veía a Blancanieves el corazón le daba un vuelco en el
pecho, tal era el odio que profesaba a la niña. Y su envidia y su orgullo crecían
cada día más, como una mala hierba, de tal modo que no encontraba reposo, ni
de día ni de noche.
Entonces hizo llamar a un cazador y le dijo:
-Lleva a esa niña al bosque; no quiero que aparezca más ante mis ojos. La
matarás y me traerás sus pulmones y su hígado como prueba.
El cazador obedeció y se la llevó, pero, cuando quiso atravesar el corazón de
Blancanieves, la niña se puso a llorar y exclamó:
-iMi buen cazador, no me mates! Correré hacia el bosque espeso y no volveré
'
nunca mas.
Como era tan linda, el cazador tuvo piedad y dijo:
-iCorre, pues, mi pobre niña!
Pensaba, sin embargo, que las fieras pronto la devorarían. No obstante, no tener
que matarla fue para él como si le quitaran un peso del corazón. Un cerdito venía
saltando; el cazador lo mató, extrajo sus pulmones y su hígado y los llevó a la
reina como prueba de que había cumplido su misión. El cocinero los cocinó con
sal y la mala mujer los comió creyendo comer los pulmones y el hígado de
Blancanieves.
Por su parte, la pobre niña se encontraba en medio de los grandes bosques,
abandonada por todos y con tal miedo que todas las hojas de los árboles la
asustaban.
No tenía idea de cómo arreglárselas y entonces corrió y corrió sobre pedruscos
afilados y a través de las zarzas. Los animales salvajes se cruzaban con ella, pero
no le hacían ningún daño.
Corrió hasta la caída de la tarde; entonces vio una casita a la que entró para
descansar. En la cabañita todo era pequeño, pero tan lindo y limpio como se
pueda imaginar.
Había una mesita pequeña con un mantel blanco y sobre él siete platitos, cada
uno con su pequeña cuchara, más siete cuchillos, siete tenedores y siete vasos,
todos pequeños. A lo largo de la pared estaban dispuestas, unas junto a las otras,
siete camitas cubiertas con sábanas blancas como la nieve. Como tenía mucha
hambre y mucha sed, Blancanieves comió trozos de legumbres y de pan de cada
platito y bebió una gota de vino de cada vasito.
Luego se sintió muy cansada y se quiso acostar en una de las camas. Pero
ninguna era de su medida; una era demasiado larga, otra un poco corta, hasta
que finalmente la séptima le vino bien. Se acostó, se encomendó a Dios y se
durmió.
Cuando cayó la noche, volvieron los dueños de la casa; eran siete enanos que
excavaban y extraían metal en las montañas. Encendieron sus siete farolitos y
vieron que alguien había venido, pues las cosas no estaban en el orden en que las
habían dejado.
Descubrieron a Blancanieves, acostada y dormida.
- iOh, Dios -exclamaron- , qué bella es esta niña!
Y sintieron una alegria tan grande que no la despertaron y la dejaron proseguir su
sueño. El séptimo enano se acostó una hora con cada uno de sus compañeros y
así pasó la noche.
Al amanecer, Blancanieves despertó y, viendo a los siete enanos, tuvo miedo.
Pero ellos se mostraron amables y le preguntaron.
_ ¿cómo te llamas?
-Me llamo Blancanieves -respondió ella.
_¿cómo llegaste hasta nuestra casa?
Entonces les contó que su madrastra había querido matarla, pero el cazador
había tenido piedad de ella permitiéndole correr durante todo el día hasta
encontrar la casita.
Los enanos le dijeron:
-Si quieres hacer la tarea de la casa, cocinar, hacer las camas, lavar, coser y tejer
y si tienes todo en orden y bien limpio, puedes quedarte con nosotros; no te
faltará nada.
-Sí -respondió Blancanieves-, acepto de todo corazón. -Y se quedó con ellos.
Blancanieves tuvo la casa en orden. Por las mañanas los enanos partían hacia las
montañas, donde buscaban los minerales y el oro, y regresaban por la noche.
Para entonces la comida estaba lista.
Durante todo el día la niña permanecía sola; los buenos enanos la previnieron:
-iCuídate de tu madrastra; pronto sabrá que estás aquí! iNo dejes entrar a
nadie!
La reina, una vez que comió los que creía que eran los pulmones y el hígado de
Blancanieves, se creyó de nuevo la principal y la más bella de todas las mujeres.
Se puso ante el espejo y dijo:
-iEspejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?
Entonces el espejo respondió:
-La reina es la más hermosa de este lugar. Pero, pasando los bosques, en la casa
de los enanos, la linda Blancanieves lo es mucho más.
La reina quedó aterrorizada, pues sabía que el espejo no mentía nunca. Se dio
cuenta de que el cazador la había engañado y de que Blancanieves vivía.
Reflexionó y buscó un nuevo modo de deshacerse de ella, pues hasta que no fuera
la más bella de la región la envidia no le daría tregua ni reposo. Cuando
finalmente urdió un plan, se pintó la cara, se vistió como una vieja buhonera y
quedó totalmente irreconocible.
Así disfrazada atravesó las siete montañas y llegó a la casa de los siete enanos,
golpeó a la puerta y gritó:
-iVendo buena mercadería! iVendo! iVendo!
Blancaníeves miró por la ventana y dijo:
-Buen día, buena mujer. ¿Qué vende usted?
-Una excelente mercadería -respondió-, cintas de todos los colores.
La vieja sacó una trenzada en seda multicolor, y Blancaníeves pensó:
-Bien puedo dejar entrar a esta buena mujer.
Corrió el cerrojo para pennítirle el paso y poder comprar esa linda cinta.
-Niña -dijo la vieja-, iqué mal te has puesto esa cinta! Acércate, que te la
arreglo como se debe.
Blancaníeves, que no desconfiaba, se colocó delante de ella para que le arreglara
el lazo. Pero rápidamente la vieja lo oprimió tan fuerte que Blancaníeves perdió el
aliento y cayó como muerta.
-Y bien -dijo la vieja-, dejaste de ser la más bella. -Y se fue.
Poco después, a la noche, los siete enanos regresaron a la casa y se asustaron
mucho al ver a Blancanieves en el suelo, inmóvil. La levantaron y descubrieron el
lazo que la oprimía. Lo cortaron y Blancaníeves comenzó a respirar y a
.
reammarse poco a poco.
Cuando los enanos supieron lo que había pasado, dijeron:
-La vieja vendedora no era otra que la malvada reina. iTen mucho cuidado y no
dejes entrar a nadie cuando no estamos cerca!
Cuando la reina volvió a su casa, se puso frente al espejo y preguntó:
-iEspejíto, espejito, de mí habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?
Entonces, como la vez anterior, respondió:
-La reina es la más hermosa de este lugar, pero pasando los bosques, en la casa
de los enanos, la linda Blancanieves lo es mucho más.
Cuando oyó estas palabras, toda la sangre le afluyó al corazón. El terror la
invadió, pues era claro que Blancanieves había recobrado la vida.
-Pero ahora -dijo ella- voy a inventar algo que te hará perecer.
Y con la ayuda de sortilegios, en los que era experta, fabricó un peine
envenenado. Luego se disfrazó tomando el aspecto de otra vieja. Así vestida,
atravesó las siete montañas y llegó a la casa de los siete enanos. Golpeó a la
puerta y glitó:
-iVendo buena mercadería! iVendo! iVendo!
Blancanieves miró desde dentro y dijo:
-Sigue tu camino; no puedo dejar entrar a nadie.
-Al menos podrás mirar -dijo la vieja, sacando el peme envenenado y
levantándolo en el aire.
Tanto le gustó a la niña que se dejó seducir y ablió la puerta. Cuando se pusieron
de acuerdo sobre la compra, la vieja le dijo:
-Ahora te voy a peinar como corresponde.
La pobre Blancanieves, que nunca pensaba mal, dejó hacer a la vieja, pero,
apenas esta le había puesto el peine en los cabellos, el veneno hizo su efecto y la
pequeña cayó sin conocimiento.
-iOh, prodigio de belleza! -dijo la mala mujer-, iahora sí que acabé contigo!
Por suerte la noche llegó pronto trayendo a los enanos con ella. Cuando vieron a
Blancanieves en el suelo, como muerta, sospecharon enseguida de la madrastra.
Examinaron a la niña y encontraron el peine envenenado. Apenas lo retiraron,
Blancanieves volvió en sí y les contó lo que había sucedido. Entonces le
advirtieron una vez más que debería cuidarse y no abrir la puerta a nadie.
En cuanto llegó a su casa la reina, se colocó frente al espejo y dijo:
-iEspejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?
Y el espejito respondió nuevamente:
-La reina es la más hermosa de este lugar, pero pasando los bosques, en la casa
de los enanos, la linda Blancanieves lo es mucho más.
La reina, al oír hablar al espejo de ese modo, se estremeció y tembló de cólera.
-Es necesario que Blancanieves muera -exclamó-, aunque me cueste la vida a
, .
m1rmsma.
Se dirigió entonces a una habitación escondida y solitaria a la que nadie podía
entrar y fabricó una manzana envenenada. Exteriormente parecía buena, blanca
y roja, y tan bien hecha que tentaba a quien la veía; pero apenas se comía un
trocito sobrevenía la muerte. Cuando la manzana estuvo pronta, se pintó la cara,
se disfrazó de campesina y atravesó las siete montañas hasta llegar a la casa de
los siete enanos.
Golpeó. Blancanieves sacó la cabeza por la ventana y dijo:
-No puedo dejar entrar a nadie; los enanos me lo han prohibido.
-No es nada -dijo la campesina-; me voy a librar de mis manzanas. Toma, te
voy a dar una.
-No -dijo Blancanieves-, tampoco debo aceptar nada.
-¿Temes que esté envenenada? -dijo la vieja-; mira, corto la manzana en dos
partes; tú comerás la parte roja y yo, la blanca.
La manzana estaba tan ingeniosamente hecha que solamente la parte roja
contenía veneno. La bella manzana tentaba a Blancanieves y cuando vio a la
campesina comer no pudo resistir más, estiró la mano y tomó la mitad
envenenada. Apenas tuvo un trozo en la boca, cayó muerta.
Entonces la vieja la examinó con mirada horrible, río muy fuerte y dijo:
-Blanca como la nieve, roja como la sangre, negra como el ébano. iEsta vez los
enanos no podrán reanimarte!
Vuelta a su casa interrogó al espejo:
-iEspejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?
Y el espejo finalmente respondió.
-La reina es la más hermosa de esta región.
Entonces su corazón envidioso encontró reposo, si es que los corazones
envidiosos pueden encontrar alguna vez reposo.
A la noche, al volver a la casa, los enanitos encontraron a Blancanieves tendida en
el suelo sin que un solo aliento escapara de su boca: estaba muerta. La
levantaron, buscaron alguna cosa envenenada, aflojaron sus lazos, le peinaron los
cabellos, la lavaron con agua y con vino, pero todo esto no sirvió de nada: la
querida niña estaba muerta y siguió están dolo.
La pusieron en una parihuela. Se sentaron junto a ella y durante tres días
lloraron. Luego quisieron enterrarla, pero ella estaba tan fresca como una
persona viva y mantenía aún sus mejillas sonrosadas.
Los enanos se dijeron:
-No podemos meterla bajo la negra tierra.
E hicieron un ataúd de vidrio para que se la pudiera ver desde todos los ángulos,
la pusieron dentro e inscribieron su nombre en letras de oro proclamando que
era hija de un rey. Luego expusieron el ataúd en la montaña. Uno de ellos
permanecería siempre a su lado para cuidarla. Los animales también vinieron a
llorada: primero un mochuelo, luego un cuervo y más tarde una palomita.
Blancanieves permaneció mucho tiempo en el ataúd sin descomponerse; al
contrario, parecía dormir, ya que siempre estaba blanca como la nieve, roja como
la sangre y sus cabellos eran negros como el ébano.
Ocurrió una vez que el hijo de un rey llegó, por azar, al bosque y fue a casa de los
enanos a pasar la noche. En la montaña vio el ataúd con la hermosa Blancanieves
en su interior y leyó lo que estaba escrito en letras de oro.
Entonces dijo a los enanos:
-Dadme ese ataúd; os daré lo que queráis a cambio.
-No te lo daríamos por todo el oro del mundo -respondieron los enanos.
-En ese caso -replicó el príncipe- regaládmelo, pues no puedo vivir sin ver a
Blancanieves. La honraré, la estimaré como a lo que más quiero en el mundo.
Al oírlo hablar de este modo, los enanos tuvieron piedad de él y le dieron el
ataúd. El príncipe lo hizo llevar sobre las espaldas de sus servidores; pero sucedió
que estos tropezaron contra un arbusto y, como consecuencia de la sacudida, el
trozo de manzana envenenada que Blancanieves aún conservaba en su garganta
fue despedido hacia afuera. Poco después abrió los ojos, levantó la tapa del ataúd
y se irguió, resucitada.
-iOh, Dios!, ¿dónde estoy? -exclamó.
-Estás a mi lado -le dijo el príncipe lleno de alegría.
Le contó lo que había pasado y le dijo:
-Te amo como a nadie en el mundo; ven conmigo al castillo de mi padre; serás
. .
mi muJer.
Entonces Blancanieves comenzó a sentir cariño por él y se preparó la boda con
gran pompa y magnificencia.
También fue invitada a la fiesta la madrastra criminal de Blancanieves. Después
de vestirse con sus hermosos trajes fue ante el espejo y preguntó:
-iEspejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?
El espejo respondió:
-La reina es la más hermosa de este lugar. Pero la joven reina lo es mucho más.
Entonces la mala mujer lanzó un juramento y tuvo tanto, tanto miedo, que no
supo qué hacer. Al principio no quería ir de ningún modo a la boda. Pero no
encontró reposo hasta ver a la joven reina.
Al entrar reconoció a Blancanieves y la angustia y el espanto que le produjo el
descubrimiento la dejaron clavada al piso sin poder moverse.
Pero ya habían puesto zapatos de hierro sobre carbones encendidos y luego los
colocaron delante de ella con tenazas.
Se obligó a la bruja a entrar en esos zapatos incandescentes y a bailar hasta que le
llegara la muerte.
La factoría Disney ha reducido y estereotipado el cuento original, privándole así
de su naturaleza medicinal y preventiva en materia de psicópatas integrados y
narcisistas malignos en la propia familia.
A continuación, voy a repasar contigo los diferentes insights o aprendizajes
profundos que puede proporcionarte este cuento como vacuna antipsicópatas y
antinarcísistas malignos.
¿EXISTEN VÍCTIMAS PROPICIATORIAS
DE LOS PSICÓPATAS INTEGRADOS?
Todo el mundo es bueno.
MANUEL SUMMERS
Todo el mundo es tonto.
EL PSICÓPATA
En los cientos de entrevistas que he realizado en los últimos años con diferentes
medios de comunicación, para la divulgación de los problemas de acoso moral,
abuso emocional y victimización por parte de psicópatas integrados, en algún
momento surge siempre la pregunta del millón.
¿Existe un perfil previo a la hora de convertirte en víctima de un psicópata
integrado?
La formulación de la pregunta por parte del entrevistador suele llevar un hilo de
preocupación y emoción contenida, pues cada quien se pregunta si podría tener
perfil de víctima.
Lo cierto es que cualquier ser humano puede resultar victimizado por un
psicópata.
Basta con que el psicópata fije su atención en una persona para que la
probabilidad de escapar a sus estrategias de abuso y manipulación sea nula.
Robert Hare nos decía siempre a los psicólogos especializados que cualquiera,
incluidos nosotros, los supuestos expertos, podía sucumbir a la seducción
psicopática.
Nadie está exento, lo cual significa que no hay un perfil previo, de «VÍctima»
potencial.
Cualquier ser humano que presente para un psicópata una opottunidad de abuso
y depredación puede convertirse en su siguiente objetivo y en una segura víctima.
Las personas normales tienden a pensar que la gente a su alrededor es más o
menos semejante a ellas. Generalmente creemos que «todo el mundo es bueno»,
inherentemente bueno por naturaleza, y que, si le das la oportunidad, todo ser
humano alberga un potencial para hacer el bien, recapacitar y cambiar de vida.
El problema es que con los psicópatas integrados nada es así.
Pensar de este modo ingenuo nos convierte, más pronto que tarde, en sus
potenciales víctimas.
Ser una buena persona no es en sí negativo ni peligroso ... A menos que te cruces
con un psicópata integrado.
El buenismo generalizado de nuestra sociedad conspira a favor de la depredación
psicopática y nos convierte en víctimas propiciatorias por defecto.
Las continuas mentiras, manipulaciones y argucias que usan una y otra vez
suelen dejarnos atónitos y ello explica nuestra incapacidad para creer que
realmente son así.
Para cualquiera que se enfrente a ellos es difícil aceptar que no les importamos
nada en absoluto y que nos ven como meros objetos o instrumentos para
conseguir sus fines a costa de lo que sea y de quien sea, pues carecen de
remordimientos o de conciencia moral alguna.
El cuento de Blancanieves nos ofrece una primera revelación acerca de quienes
tienden a convertirse en sus víctimas prioritariamente: los mejores seres
humanos del mundo:
«Una niñita que era tan blanca como la nieve, tan encarnada como la sangre y
cuyos cabellos eran tan negros como el ébano. Por todo eso fue llamada
Blancanieves».
Inocencia, ingenuidad, buena intención ... Son los rasgos típicos de la víctima
propiciatoria preferida por un psicópata. El cuento de Blancanieves presenta
estas características como antecedentes psicológicos habituales en todas las
situaciones de depredación y abuso. Una persona bondadosa, pura, ingenua
exhibe, debido a ello, un alto potencial de parasitación.
Ser una buena persona solo es un factor de riesgo si te las tienes que ver con un
psicópata integrado. Por eso hay que atribuir la culpa al causante del abuso
psicopático y no a la víctima.
Una persona ingenua o naíf, incapaz de ver el mal en el otro, es el objetivo ideal
para ellos. Alguien que no tiene tacha en lo personal, tan blanco, puro e
inmaculado como Blancanieves.
Todos los que están alrededor de las víctimas de los abusos de los psicópatas se
preguntan qué tienen aquellas para haber atraído a estos. La revelación del
cuento es contundente. La víctima de un psicópata integrado es siempre inocente.
No cabe encontrar en ella nada que haga que merezca el abuso.
La causa del abuso psicopático no estriba en lo que has hecho, sino en lo que
representas para el narcisismo maligno de todo psicópata: una amenaza o una
oportunidad.
Al narcisista maligno que es todo psicópata integrado le molesta de modo
especial la luz que la víctima tiene (que sea brillante, competente, atractiva,
bondadosa, apreciada en su trabajo, premiada, reconocida, eficaz, etc.).
Con su estrategia busca convertir a la víctima en un mal clon de sí misma, es
decir, en una persona vacía, sin luz. Procura su destrucción de mil maneras,
consiguiendo al final que la víctima no esté bien, que no se sienta válida, no sea
feliz ni competente.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
El abuso y el amor son excluyentes
Quien bien te quiere NO te hará llorar. Alguien que te quiere de verdad no
buscará nunca que te avergüences por tus fallos, que sufras por tus defectos o
errores o que tengas que pagar un precio, el que sea, por ser humano y falible.
Ten en cuenta que el juego de la manipulación emocional de los psicópatas se
hace bajo el pretexto del amor parental o del cariño familiar o de pareja.
Tienes que desobedecer a todo psicópata cuando te ordena que dejes de ser tú
mismo y te conviertas en alguien como él.
Psicópata
Yo estoy mal, tú estás bien
Abuso
psicopático
Cadáveres Futuras
en el armario vlctímas
Víctima
Víctima antes del abuso después del abuso
Yo estoy Yo estoy
bien mal
La luz de las víctimas desencadena en ellos sentimientos de celos, ira, rabia y
envidia.
Quieren eliminar ese malestar, liquidando su fuente, es decir, hundiéndote a ti.
No importa que seas su hijo, su hermano, su pareja o su socio. No pueden
soportar tu luz.
El espejo simbólico en el que se mira la madrastra es la comparación sistemática
que hacen los psicópatas narcisistas con sus víctimas.
El método de un psicópata consiste en canibalizarte, es decir, devorarte, para
que, una vez consumido por completo, te conviertas en un ser como él, vacío, sin
alma, sin conciencia. Tiene que acabar con la luz que irradias y que él no puede
soportar.
Intentará destruir en ti de manera preferente todo aquello de lo que él carece, y
que tu presencia le recuerda cada día, inundándolo de sentimientos profundos de
rabia y soterrada envidia.
No entres en su juego. No le hagas el favor de cambiar tu forma de ser.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
Artistas del camuflaje y camaleonismo emocional
Los narcisistas malignos que son todos los psicópatas no sufren en lo profundo,
ni padecen emociones como la ansiedad, la culpa, la vergüenza o el
remordimiento.
Las pueden simular, aunque no las experimentan realmente.
Todo les sirve para una representación teatral que busca conmover a un público
ingenuo e incauto que ellos saben trastear y manipular como buenos titiriteros
emocionales. El objetivo es siempre aprovecharse más y mejor de sus víctimas
con sus juegos de piedad e historias conmovedoras en las que siempre intentan
ser las víctimas del relato.
No te creas nunca la emoción que exhibe un psicópata.
Menos aún cuando con ella pretenda avergonzarte, culpabilizarte, sacarte dinero
o desviar la atención de sus conductas abusivas.
3
DÓNDE, CUÁNDO Y CÓMO
APRENDISTE A SER VULNERABLE A LA
VIOLACIÓN DE TU ALMA: LOS NIÑOS
PERDIDOS
La verdadera especialidad de todo psicópata es violar el alma de sus víctimas.
Puede parecer extremo utilizar al término «violación del alma» al referirme al
paso por tu vida y, sin embargo, es el término que más frecuentemente utílízan
las personas que han sufrido esta depredación dentro de la propia familia.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PAR.-4. TU RECUPERACIÓN
No te detengas, corre ... ¿y sí es de tu familia?
«Sí tienes un psicópata en tu vida, no te detengas, corre», solía repetir Robert
Hare, en sus recomendaciones binarias de no dar segundas oportunidades a los
psicópatas de volverte a destruir.
Y, sin embargo, cuando el psicópata es alguien de tu familia, esto no es tan fácil
de hacer como de decir.
Hay que conocer y superar los obstáculos internos y externos que conspiran
contra las víctimas de todo tipo de abusadores y psicópatas famílíares y para
ayudarlas a dar el paso imprescindible del Contacto Cero.
Las dos principales características del psicópata integrado como violador de
almas son:
Capacidad de seducir a su víctima mediante una promesa de redención, gracias a
su gran capacidad de simular, mentir y manipular emociones mediante la culpa,
la vergüenza o la estrategia de la confusión.
Capacidad de traicionar a su víctima sin ningún remordimiento, debido a su
absoluta incapacidad moral de experimentar empatía o tener contención en sus
actuaciones más perversas.
Es conocido que la moral utilitalia y teleológica de todo psicópata no se detiene
ante las relaciones familiares, ni frente a sus propios hijos, padres o hermanos.
Sigue siendo psicópata a tiempo completo.
Su espectacular capacidad de violar el alma y romper el corazón de cualquiera
adquiere dimensiones colosales cuando hablamos de personas con las que tienen
vínculos de sangre y apellido, muy especialmente cuando esas víctimas son
menores.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
Los niños perdidos de las Familias Zero
Denomino «niños perdidos» a aquellas personas, hoy adultas, que sufren las
consecuencias del trauma de proceder de familias disfuncionales o Familias Zero
en las que asumieron esquemas mentales, roles, expectativas que las convierten
en víctimas fáciles de la seducción psicopática en la vida adulta.
Sus traumas no identificados en la infancia les han transformado en adultos
vulnerables al peor abuso psicopático en todo tipo de relaciones, muy
especialmente en el ámbito de la pareja.
Los hijos de progenitores zero (manipuladores, maquiavélicos, narcisistas y
psicópatas) están especialmente expuestos a sufrir el doble vínculo típico que
establecen con todas sus víctimas, pero de un modo especialmente perverso.
El sistema humano de apego es un «programa de supervivencia biológico» con el
que todos venimos «pre-cableados» al mundo, por el cual nuestra legítima
expectativa al venir al mundo es que los que nos reciben nos cuiden, alimenten y
protejan del peligro.
Cuando, en lugar de esto, el niño se encuentra con un progenitor zero, se enfrenta
a una experiencia inconmensurable, que no puede resolver.
El denominado «trauma de traición» es un trauma relacional de tipo 11, que no
tiene como causa grandes eventos traumatizantes (violencias, abusos sexuales,
abandonos), sino una miríada persistente e incesante, «chapapote emocional» en
forma de lluvia fina de pequeños actos y actitudes, que la víctima no advierte casi
nunca mientras la padece, a menudo durante muchos años, pero que va a marcar
y devastar su sistema de apego, volviéndolo vulnerable en la vida adulta a las
actuaciones perversas de los peores psicópatas.
La esencia del trauma por traición que sufren los hijos de los progenitores
abusadores, negligentes o tóxicos radica en la combinación de dos elementos que
devastan el sistema psíquico de cualquier ser humano: el encadenamiento
sucesivo de dos mecanismos de supervivencia incompatibles y contradictorios
que se encuentran enfrentados y en pugna continua en la experiencia de la
víctima.
Por un lado, la necesidad de apegarse, de vincularse a un miembro esencial y
relevante de su familia biológica, su progenitor, para sobrevivir.
Por otro lado, la experiencia devastadora del abuso psicopático reiterado a manos
de ese mismo progenitor y la necesidad de huida y evitación para sobrevivir.
Esta terrible experiencia de intentar sobrevivir entre dos tendencias
contrapuestas es la causa de generación de heridas intergeneracionales que
permanecen después en la vida del futuro adulto de modo latente y que se
manifiestan en el momento en el que vuelven a encontrarse en al ámbito social
con individuos que les suenan familiares: otros abusadores de corte narcisista o
psicopático.
Resultan tan familiares, suenan, porque tienen las mismas características que el
familiar o progenitor zero que los abandonó, abusó de ellos o los maltrató
psicológica y emocionalmente durante su infancia.
Trauma de traición o violación del alma:
Necesidad de vincularse y apegarse (aproximación) + Repetición del abuso
psicopático (Evitación) = Futura vulnerabilidad a la promesa de redención
psicopática.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
12 razones por las que los niños de una Familia Zero son adultos más vulnerables
a los psicópatas
No aprendieron a distinguir las buenas de las malas intenciones de quienes se
relacionaban con ellos durante su periodo crítico de aprendizaje.
No aprendieron a diferenciar el verdadero amor, confundiéndolo con el maltrato,
el abuso, el chantaje y la manipulación emocional.
No aprendieron a establecer y defender los límites necesarios en sus relaciones, al
ver una y otra vez transgredidos y violados todo tipo de límites por el abuso
psicopático.
Aprendieron a disociarse ante los abusos, de tal manera que la huida y el escape
de la realidad se volvió un recurso habitual que hoy permanece activo. Hoy, en
lugar de defenderse o huir, se disocian.
Aprendieron el tóxico y psicopático mantra de que «quien bien te quiere te hará
llorar», banalizando el abuso emocional y psicológico de los psicópatas como algo
normal y esperable en las relaciones.
Los abusos continuados, ocurridos en posición de dominio y superioridad del
progenitor psicópata, les impidieron desarrollar y completar el desarrollo de una
sólida autoestima y su correlativa asertividad para defenderse proactivamente de
los intentos perversos de otras personas de aprovecharse de ellos.
Se convirtieron en especialmente sensibles a las promesas de redención y
liberación del sufrimiento, siendo hoy propensos a dejarse encandilar o seducir
mucho más rápidamente que los demás.
No tuvieron buenos modelos de identificación e imitación en relaciones de pareja
sanas o funcionales, trivializando y normalizando entornos caóticos,
desregulados y violentos en los que vivían a diario la manipulación y los abusos
psicopáticos. No pudieron ver atendidas sus necesidades básicas de cuidado,
consuelo y base segura, de tal manera que quedaron anclados en ese tipo de
necesidades básicas y ahora son vulnerables a la seducción de los psicópatas que
les prometen atenderlas.
No pudieron ver atendidas sus necesidades básicas de cuidado, consuelo y base
segura, de tal manera que quedaron anclados en ese tipo de necesidades básicas y
ahora son vulnerables a la seducción de los psicópatas que les prometen
atenderlas.
Se acostumbraron a vivir en la incertidumbre, la inseguridad, el caos y el vaivén
emocional constante, algo que siempre caracteriza la relación con un psicópata.
Se aclimataron al abuso, al amor condicional, al chantaje emocional, la
manipulación por la denigración, la culpa y la vergüenza.
Se vieron forzados a «parentizar» a sus propios padres, convirtiéndose en
cuidadores y salvadores de los progenitores más abusivos, egoístas y perversos,
que ponían sus necesidades, su comodidad o sus caprichos por delante de las
necesidades de cuidado y atención del propio hijo.
Cualquiera que aparezca en la vida adulta de este <<niño perdido» como portador
de una promesa de redención o rescate de estas dolorosas sensaciones generadas
en la infancia lo tiene muy fácil.
La pérdida de la propia infancia en procesos de trauma intrafarniliar crónico y
abusos y negligencias de todo tipo convierte la adultez de aquellos niños
maltratados y abandonados en una segunda parte aún más dura de sus
padecimientos.
La falsa promesa de redimir o salvar al niño perdido de sus padecimientos por
parte de un psicópata integrado viola de nuevo el alma de estos seres humanos,
que arrastran así una vida de penurias y un calvario personal y emocional
repetido.
Al no comprender el origen de todo ello, la culpa aumenta el daño y la vergüenza,
llevándolos a ser cada vez más proclives a aceptar y acomodarse a cualquier
abuso y maltrato emocional.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
El día que nací yo, qué planeta reinaría...
En esta copla de Imperio Argentina queda plasmada a la perfección la pregunta
del millón que se hacen casi todas las víctimas del abuso psicopático: ¿por qué
me ocurren estos abusos a mí de manera repetida?
El trauma de repetición no se basa en una actitud masoquista de la víctima, ni en
profundos o ignotos deseos de autosabotaje y autodestrucción que irían conh·a el
mecanismo básico de supervivencia de todo ser humano.
No hay nada de eso.
Las víctimas del abuso psicopático repetido adulto suelen haber sido víctimas de
procesos de abuso familiar temprano, que aprendieron a sobrellevar por medio
de mecanismos de defensa de normalización, banalización y trivialización de los
maltratos, del abandono o de la negligencia parental en los años cruciales de su
desarrollo infantil, normalmente en el seno de familias disfuncionales o Familias
Zero.
La herida invisible de estos niños perdidos es una vulnerabilidad que todos los
psicópatas olfatean e identifican con gran pericia. Convierten a los niños perdidos
en sus víctimas preferentes por la facilidad con la que pueden ser seducidos, ya
que están dispuestos a creer en la promesa de redención que les va a ofrecer
siempre el psicópata.
4
LA FALSA PROMESA DE REDENCIÓN
Al igual que la protagonista del cuento de Blancanieves, todas las víctimas del
abuso familiar zero son huérfanas de facto y víctimas de la depredación y los
abusos de «madrastras» (o falsos progenitores) que aparentan cuidado, cariño y
amor, pero que solo ofrecen experiencias de abusos emocionales, físicos o
sexuales más o menos encubiertos, junto al abandono, la negligencia, el uso, la
manipulación del niño pequeño.
Cuando, ya en la vida adulta, alguien aparece con promesas de redención y de
amor incondicional, se activa la parte herida, o niño interior abandonado, y el
niño perdido se convierte en altamente depredable por los peores manipuladores
de sus heridas emocionales.
La tecnología de la seducción psicopática mediante la promesa de redención
consiste en la combinación de cuatro manipulaciones de los psicópatas:
La inducción a la creencia en una falsa promesa, sueño o anhelo que viene a
resolver o calmar la herida o vulnerabilidad previa de la víctima.
El trance emocional, el bombardeo afectivo y la propaganda psycho gracias a la
labia, el desparpajo verbal, la locuacidad y capacidad de encanto que suelen
presentar casi todos los psicópatas integrados.
La manipulación de la percepción de la realidad por la víctima mediante la duda
de sí misma, la confusión, la disonancia cognitiva y la negación del abuso
psícopátíco.
La inducción de la reacción de disociación ante los abusos a través del doble
vínculo psicopátíco y del trauma de traición generado en la víctima.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PAR.-4. TU RECUPERACIÓN
No puedes viajar en el tiempo, pero sí puedes defenderte
No importa la edad que tengas, nunca es demasiado tarde para salir de la
montaña rusa emocional en la que te sumió durante años el abuso y abandono
que sufriste en el seno de una familia dísfuncíonal, a manos de un progenitor
zero.
No haber sido cuidado o amado incondicionalmente no dice nada malo de ti, sino
de aquellos que te fallaron y fracasaron en sus obligaciones parentales de haber
construido para tí una base segura de apego y consuelo.
Con la ayuda de este libro y la de un psícoterapeuta experimentado, asumirás
que, aunque no puedes usar la máquina del tiempo ni restañar las heridas de una
infancia perdida en la que no obtuviste el amor incondicional de una
«madrastra» o progenitor abusivo o psícopátíco, sí puedes aprender a
proporcionártelo tú mismo y a esperarlo y obtenerlo de las personas adecuadas.
Eso significa convertirte en tu propio progenitor y, con amor racional a tí mismo,
proporcionarte una experiencia de aceptación incondicional, protección y
cuidado de la que careciste en tu infancia.
Cuando alguien te vuelva a prometer amarte incondicionalmente, te guardarás de
él y recordarás que dicha experiencia en la vida adulta solamente la puedes
esperar de ti mismo.
Quien te promete amor incondicional o ser tu «alma gemela» tiene muchas
probabilidades de ser un manipulador de tipo psicopático que olfatea en ti la
herida abierta de una necesidad parental no satisfecha.
En el núcleo del abuso psicopático siempre encontramos una falsa promesa de
redención, que los psicópatas integrados usan como cebo para enganchar a sus
víctimas.
Primero estudian las heridas de la víctima para montar una estratagema de
captación e inocular una serie de esperanzas en la víctima, que desencadenarán
las más maravillosas sensaciones que jamás haya experimentado en su vida.
La estrategia psycho es siempre la misma: construir un tejido de mentiras,
promesas y expectativas falsas sobre el vacío, el trauma, la herida o la
vulnerabilidad personal o social de aquel a quien se propone desplumar social,
económica, afectiva o sexualmente.
Entender la falsa promesa de redención resulta crucial para la recuperación de
cualquier víctima de un psicópata integrado, y no hacerlo es la causa del eterno
retorno de los psicópatas a su vida.
Es muy difícil, e inaceptable para la víctima, creer que detrás de las actuaciones
estelares de los psicópatas integrados y de sus más variopintas promesas de
redención no hay hecho alguno que las respalde.
La promesa que permitirá curar la herida, eludir el vacío, superar el abandono o
resolver el problema afectivo básico que arrastra la víctima es el caballo de Troya
con el que el psicópata integrado penetra y viola su alma.
El uso que hace de dicha promesa es como un fuerte disolvente de todo sentido
de realidad, que obnubila a la víctima y la conduce a abandonar todo sentido
común y todo sentido de realidad, por querer creer a toda costa en la verdad de
esa mentira.
Querer creer a toda costa en la verdad de esa mentira es el marcador constante
que acompaña a toda víctima del auténtico depredador intraespecie.
No es cuestión de un déficit de inteligencia, formación o capacidad intelectual. Lo
que proporciona ventaja al psicópata integrado es su formidable capacidad de
clonar y emular todas las necesidades que ha sabido identificar estudiando a sus
víctimas.
No te condenes, pues, a la pena suplementaria de creer que si un psicópata te
enganchó fue por tu estupidez, tu falta de inteligencia o tu escaso sentido común.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
Renunciar a creer en la mentira
Querer creer desesperadamente en la redención que tu psicópata te promete
falsamente crea en tu mente un espejismo del que te va a costar salir.
Esa madre ideal, ese padre dedicado, ese atento esposo, ese amigo que nunca
falla o ese leal socio que tu psicópata proyecta en tu mente no existe en la
realidad.
Los hechos de la realidad lo desmienten. Lo sabes en lo más profundo de tu ser,
pero no quieres aceptarlo.
La promesa de redención y tu deseo de creer en la veracidad de esa mentira son
tan intensos y el influjo en ti de la propaganda psycho es tan poderoso que
ignoras todas las señales de lo evidente y terminas aceptando lo más inaudito.
Tu creencia en la promesa de redención ejerció en ti un efecto tan fascinante que
permite explicar por qué avanzó tanto tu proceso de destrucción. Debes saber que
esas promesas fueron un mero artificio, producto de la capacidad camaleónica
del psicópata de detectar tus heridas, clonar tus emociones y presentarse como la
solución de todo.
Querías tener la esperanza de que fuera cierta la promesa, y creer en esa mentira
te hizo caer en la trampa.
Salir adelante y cerrarle el paso a tu psicópata requiere ahora por tu parte
enfrentar potentes sentimientos de duelo, tristeza y culpa por habértelo creído
todo, bloquear el acceso en tu mente a las dudas y la disonancia cognitiva y dejar
de rumiar en tu cabeza si la falsa promesa pudiera resultar cierta.
5
POR QUÉ LAS SITUACIONES DE CRISIS
Y DE VULNERABILIDAD ATRAEN A LOS
PSICÓPATAS
Del relato de las víctimas de los psicópatas integrados se deduce que el origen de
la atracción radica en las situaciones de alta vulnerabilidad que estas víctimas
atraviesan y que van a ser identificadas por el depredador intraespecie.
Relatan sistemáticamente el modo perverso en que, en el peor momento de sus
vidas, surgieron los psicópatas para aprovecharse de ello.
Un psicópata integrado es un depredador atento a la menor oportunidad de
aprovechar toda vulnerabilidad en su beneficio.
Preferirá siempre atacar a la presa más indefensa y fácil que a la que pueda
ofrecer más resistencia o defensa.
Como un lobo con piel de cordero, el psicópata busca economía de medios y
olfatea a kilómetros la oportunidad que se le ofrece. La vulnerabilidad supone un
reto irresistible para su capacidad de aprovecharla en su beneficio.
Todas las personas atravesamos a lo largo de la vida periodos en los que somos
más susceptibles a ser heridos o dañados. Durante ese tiempo nuestro sistema
inmunitario psicológico se encuentra bajo mínimos, es decir, estamos «a tiro» de
aquellos que quieran atacarnos.
Las situaciones personales, familiares y existenciales complicadas o críticas
excitan el afán de los psicópatas de aprovechar y maximizar sus posibilidades
para cazarte.
Conocemos que las probabilidades de ser enganchado por un psicópata integrado
aumentan significativamente en situaciones vitales de crisis, abandono,
enfermedad, aislamiento o sufrimiento, como las siguientes:
Periodos de abandono, soledad o aislamiento de la familia, amigos o seres
queridos.
Procesos de victimización (malos tratos, abusos, mobbing, acoso sexual, etc.).
Crisis de pareja, infidelidad, violencia doméstica, separaciones, divorcios u otros
traumas familiares.
Etapas de disminución radical de la propia sensación de valía o autoestima.
Crisis vitales en las que se ve mermada la seguridad en uno mismo o existen
dudas sobre las propias convicciones básicas (crisis de fe, desempleo, cambios
vitales, etc.).
Cambios de residencia, emigración, mudanzas a otro país u otra ciudad.
Crisis por la muerte de un ser querido o de una figura de apego básica (la pareja,
padres, hermanos, hijos o amigos íntimos).
Situación de paro o de grave crisis profesional o laboral.
La superación de una grave enfermedad.
Cualquier otra situación de pérdida, abandono o estrés vital y existencial.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PAR.-4. TU RECUPERACIÓN
Cuidado con los momentos de crisis existencial
El clásico consejo ignaciano recomienda no hacer cambios en periodos de
desolación o crisis existencial.
El radar psicológico de un psicópata integrado es un verdadero detector de
vulnerabilidad, que determina su acercamiento a las personas en las peores
situaciones de postración emocional o familiar, oliendo las enormes posibilidades
que la experiencia de naufragio existencial de la víctima puede reportarles.
No hace falta que la víctima le revele expresamente sus problemas o su crisis
personal. Su capacidad de leer sus gestos, escanear su tono vital y aprehender su
estado mental le proporciona un diagnóstico certero e infalible: el peor momento
personal y vital de esa presa le resulta hiperfavorable a sus planes.
El psicópata suele asestar su golpe maestro de seducción cuando la víctima se
encuentra más desvalida, sola y necesitada de apoyo que nunca.
La necesidad de apoyo, alivio o consuelo de una víctima en un mal momento es la
hendidura psicológica por la que se cuela en su alma, para violarla.
6
LOS HUÉRFANOS PSICOLÓGI~OS Y SUS
MECANISMOS DE ADAPTACION A LA
FALTA DE BASE SEGURA DE APEGO
Las verdaderas madres generalmente aman y cuidan a sus pequeños humanos
con cariño y dedicación.
Estos les devuelven esa atención reflejándolas dentro de ellos, constituyendo así
el Yo o idea que cada ser humano se hace de sí mismo.
El ciclo se realimenta mediante potentes mecanismos biológicos que sustentan el
apego mutuo y que explicarán que la madre esté dispuesta a sacrificarlo todo,
incluso a sí misma llegado el caso, con tal de salvar o preservar a su bebé.
Todo niño viene «pre-cableado» y tiene su hardware cerebral preparado y
dispuesto para encontrarse con la experiencia de ser cuidado y atendido por los
suyos.
Tiene la legítima expectativa y la necesidad de ser cuidado, tomado en serio y
respetado por su madre.
El psicólogo Winnicott ha puesto de relieve la importancia de este proceso de
bonding o vinculación entre la madre y el niño para el correcto desarrollo de la
personalidad, los recursos psicológicos, la autoestima y la asertividad del futuro
adulto.
Este tipo de madre se convierte para el bebé en lo que los psicólogos
denominamos «base segura de apego» y en un esencial recurso durante el resto
de su vida para que, cuando las cosas no vayan bien, lleguen las crisis o estemos
en peligro, dispongamos de un mecanismo mental de salvaguarda, con el que
recordar el modo en que fuimos queridos, amados y protegidos. Con ello, el
adulto que tuvo en su madre una base segura de apego se sabe merecedor de lo
mejor y también es capaz de rechazar lo malo, protegiéndose y cuidándose a sí
mismo del mismo modo que fue protegido y cuidado por una amorosa madre.
El niño que fue mirado por su madre con amor la imita y la refleja sobre sí
mismo. Gracias a sus neuronas espejo, reproduce esa misma mirada en su
interior, refleja la misma actitud de amor incondicional que experimentó y quedó
grabada a fuego en su memoria emocional.
La madre amorosa no fija en el niño una mirada interesada, egoísta, como si
fuera un objeto de uso u aprovechamiento. Su hijo es un fin en sí mismo. No es el
medio para alcanzar u obtener nada. Lo cuida, ama y protege porque es su hijo,
no por la utilidad que le reporte ni por características que pueda presentar que la
puedan beneficiar.
Ese niño encuentra en esa mirada maternal de amor incondicional la base de su
futuro Yo, modelado con la actitud de un progenitor presente y protector, cuya
incondicionalidad queda fuera de toda duda, pues vela por sus necesidades hasta
el punto de ponerlas sistemáticamente por delante de las suyas.
Este proceso normalmente conduce al robustecimiento del Yo y de la
personalidad del niño y lo fortalecerá en la vida adulta frente a la adversidad o los
ataques externos a su autoestima que pueda recibir.
La reacción hormonal que despierta el recién nacido en su madre alimenta el
denominado «instinto maternal», lo refuerza y prolonga durante semanas
después del parto con el contacto habitual, la lactancia y el contacto sensorial,
ocular y epidérmico frecuente entre ambos (bonding).
Según los psicólogos que más y mejor han estudiado la relevancia del apego
(Winnicott, Erikson, Miller, Morris, Leboyer, etc.), ese bonding inicial le da al
pequeño infante humano la seguridad y confianza básicas que marcan desde muy
temprana edad (antes de los 6 meses de edad) la que será su posición básica ante
el mundo, ante sí mismo, ante los demás y ante el futuro.
El premio nobel Konrad Lorenz descubrió la naturaleza genética del imprinting,
fenómeno por el cual la mayoría de las especies animales tienen «programación»
de apego a las primeras figuras presentes en el momento del nacimiento, ya sea la
madre biológica o el experimentador, si este es el que está allí en ese trance.
El lado malo es la irreversibilidad del imprinting y los problemas que puede
generar cuando resulta fallido en la especie, pues no es reprogramable, una vez
pasado el momento evolutivo concreto en que debe desplegarse.
Cuando esa primera y temprana vinculación entre madre e hijo falla por
diferentes razones, se pierde una oportunidad biológica única e irrepetible de
obtener los buenos resultados que un apego sano y seguro produciría.
Pasada esta ventana de oportunidad única para vincularse madre e hijo, el
proceso será irrecuperable y la mente del pequeño infante ensayará diversas
estrategias sustitutivas para poder suplir ese proceso fallido de otras maneras.
Pero ya no serán la genuina y conllevarán costes de adaptación y a veces toda una
vida de repetición de patrones erróneos o disfuncionales que lastrarán la vida y
las emociones de este niño.
Los procesos de vinculación o bonding entre madre e hijo pueden fracasar debido
a muchas razones, entre ellas se encuentran:
El abandono o la muerte prematura de la madre.
La enfermedad corporal de la madre que impide su presencia física al lado del
bebé.
La enfermedad mental grave de la madre que impide su presencia, disponibilidad
y atención al niño.
Los trastornos de la personalidad (depresión, ansiedad, personalidad límite, etc.).
El alcoholismo o las adicciones.
Cuando la madre no es capaz de ayudar a su hijo, atenderlo, alimentarlo o
cuidarlo por diferentes razones, el niño queda psicológicamente huérfano, al
igual que Blancanieves en el cuento, y tiende a sustituir su base de apego fallido
por otra nueva que supla la necesidad psicológica y biológicamente establecida de
vinculación o bondíng.
Sí el niño tiene la oportunidad de crecer y vincularse a una madre
emocionalmente presente y disponible para él, tendrá la suerte de desarrollarse y
madurar una personalidad normal y un yo funcional capaz de adaptarse a las
distintas situaciones en la vida.
Una sana autoestima y un Yo autoconsciente le permitirán en el futuro conocer,
aceptar y atender a sus propias necesidades, dando prioridad a estas, sin
complejo de culpa.
Se permitirá vivir sus propias emociones sin culpa o vergüenza, permitiéndose
estar alegre, enfadado o triste sin temor a dañar a otros o sin tener que ocultar
sus sentimientos por vergüenza o por miedo a la pérdida de su apego.
Sabrá lo que no quiere y lo que sí quiere en su vida, pudiendo elegirlo
activamente, sin lastres mentales significativos.
Desde la construcción de una base segura en su madre, el niño podrá después
enfrentarse sin problemas al desafío y a la confrontación externos.
Cuando su madre no es excesivamente cariñosa o afectiva, el niño suele adaptarse
y suplir mediante otros mecanismos compensatorios esa carencia. Siempre y
cuando la madre no lo impida o bloquee activamente al niño, este tenderá a
encontrar en otras figuras de apego disponibles en su entorno inmediato aquello
que le falta a su madre, estableciendo vínculos sustitutivos o secundarios con
otras personas, que pasan a funcionar como primarios.
El padre, una hermana mayor, la abuela, el tío materno, un maestro o cualquiera
que se muestre disponible en su entorno puede pasar a figurar en el cerebro del
niño como una fuente de apego y base segura sustitutiva. Esa figura de apego
sustitutiva ofrece al niño una posibilidad de bonding alternativo.
El infante humano es increíblemente hábil para obrar esta sustitución tras su
vinculación fallida con una madre indisponible por diversas causas y, a pesar de
esa orfandad psicológica primaria, es capaz de encontrar alimento afectivo en
otras figuras secundarias para satisfacer su necesidad esencial de apego y base
seguros.
El proceso de sustitución es, por decirlo así, un salvavidas, un mecanismo de
emergencia cuando, por diferentes avatares, la madre no se encuentra disponible.
El fallo del bonding con la figura primaria
y su mecanismo de sustitución
SISTEMA BIOLÓGICO DE APEGO O VINCULACIÓN
Primer
NIÑO MADRE INDISPONIBLE O intento
PEQUEÑO AUSENTE fallido
de apego
~----------------------------------------~
BONDING O
FIGURA DE APEGO APEGO CON
SECUNDARIA LA FIGURA
(Padre, hermano, SECUNDARIA
tío, maestro)
Segundo intento
de apego
La ausencia, la indisponibilidad física o psicológica de la madre biológica
despierta en el niño pequeño su formidable potencial de adaptación para
establecer, cueste lo que cueste, el ansiado y biológicamente predeterminado
vínculo.
Es cuestión de supervivencia y nuestra especie lo sabe bien.
De ahí que los huérfanos psicológicos que atendemos en consulta suelan
relatamos cómo pudieron salvar esa indisponibilidad y arreglárselas para
encontrar en otras personas las fuentes para satisfacer su necesidad de base y
apego seguros.
7
LA AUSENCIA DE UN PROGENITOR
PSICOLÓGICAMENTE DISPONIBLE
COMO VULNERABILIDAD EN LA VIDA
ADULTA
El proceso de orfandad que acabamos de relatar ha provocado en el niño que se
ha quedado en la situación imposible para nuestra especie de «huérfano
psicológico» la entrada en funcionamiento de los mecanismos de sustitución que
rigen en la especie humana y que le llevan a buscar su base segura de apego en
cualquier otra persona disponible.
El problema, sin embargo, puede ser más grave sí por alguna razón el niño
tampoco consigue establecer ese vínculo de protección con una figura secundaria
o sustitutiva de apego por diversas razones.
El niño primariamente abandonado por una madre indisponíble para él no quiere
por nada del mundo ver de nuevo frustrado ese proceso con la figura vicaria. No
puede permitirse vivir una nueva experiencia fallida que dé al traste con su
necesidad de apegarse sanamente a la nueva figura de apego. El sistema de apego
del niño no puede pennítirse fallar en este segundo intento.
Ante el fallo del primer intento con la madre índísponíble, el sistema de apego se
encuentra ante varias alternativas:
Su primera opción es quedar fijado y anclado sobre la madre emocionalmente
índisponible e intentar repetir la jugada una y otra vez, sin resultado alguno. Se
trata de un bloqueo que suele llevar a la temprana abdicación del intento de
apegarse o de buscar alternativamente otra figura sustitutiva para completar y
satisfacer su necesidad de apego seguro. El sistema de apego queda bloqueado o
congelado en el tiempo, desarrollando en el niño una indefensión aprendida que
le llevará a una posición de retirada temprana de la vida, de huida de la realidad y
del afrontamiento de las situaciones de desafío y confrontación.
La otra opción consiste en variar la dirección y dirigir sus intentos de apego sobre
una figura sustitutiva del amor materno no logrado. En ese caso cualquiera que
pueda proporcionarle un mínimo de cariño, acompañamiento, protección o
incluso presencia física puede ser buen candidato. Todo vale con tal de cumplir
con los requerimientos del potente sistema de apego humano. Más vale apegarse
a alguien, aunque imperfecto, que nada. Es así como estos huérfanos pueden
terminar conformándose con figuras sustitutivas que les hacen pagar precios
enormes en todos los sentidos, incluyendo posibles abusos sexuales, físicos o
emocionales. Nada les sale gratis ...
Esta segunda opción resulta muy dolorosa para el niño aunque inexorable, y
constituye un fenómeno que aparece continuamente en mi experiencia clínica en
el acompañamiento a miles de víctimas de abuso psicopático: a lo largo de sus
vidas adultas siguen inmersos en una «compulsión de repetición» que busca
encontrar una base segura de apego en cualquier persona que pueda
remotamente representar o simular una figura de apego alternativa, ante el fallo
o la incompetencia de las figuras primarias o secundarias.
En el arte de hacerse pasar por una pretendida «base segura de apego» que estos
huérfanos siguen buscando, los psicópatas son verdaderamente los «reyes del
mambo».
Los psicópatas integrados son expertos depredadores, especializados en olfatear
la vulnerabilidad psicológica que estos huérfanos presentan. No tardan en darse
cuenta de que estos serán capaces de «hacer cualquier cosa» para adaptarse con
tal de que se les prometa el amor incondicional, la protección, el cuidado y el
cariño que no obtuvieron en su momento debido al fracaso del proceso de apego
con una madre indisponible y con unas figuras sustitutivas secundarias de apego
que tampoco funcionaron.
La falta de escrúpulos y de conciencia de los psicópatas y su proverbial
amoralidad los llevan a evaluar esa dolorosa y traumática situación como una
gran oportunidad. Su enorme capacidad camaleónica obra una metamorfosis
mimética, para transformarse en la persona que parece cubrir las necesidades
insatisfechas de aquel niño huérfano de madre, hoy adulto.
El cuento de Blancanieves nos habla de una madre biológica «desaparecida en
combate» (fallecida), pero también del fallo de la figura secundaria de apego, que
se encuentra también ausente o indisponible: el padre de Blancanieves y rey del
país del que no se sabe nada, y que no se ocupa debidamente de cubrir el hueco
dejado por una madre fallecida y que no protege a la niña de los sucesivos
intentos de eliminación a manos de su perversa madrastra.
En la base del problema esencial que narra este libro, la vulnerabilidad de base de
los huérfanos ante el abuso psicopático de todo tipo, encontramos el fallo básico
en la constitución del vínculo y de una base segura de apego con una madre
ausente, desaparecida o emocionalmente indisponible, o una madre que, aunque
pudiera haber estado presente, no fue capaz de cubrir esa necesidad básica de
consuelo, base segura y refugio, o que careció, por diferentes razones, de la
fiabilidad, consistencia, continuidad y constancia necesarias en las labores de
cuidado de su hijo.
Esta situación existencial crítica condenará al futuro adulto a vivir en el pasado,
le impedirá sentirse seguro y saber quién es durante el resto de su vida.
Ese adulto vivirá sin saberlo en el pasado, ensayando una serie de intentos
repetidos y frustrados de encontrar su base segura de apego y consuelo en su
relación con los demás.
A medida que el niño va fracasando en la tarea de encontrar su base segura de
apego, se vuelve más y más capaz de pagar todo tipo de precios e hipotecas
psicológicas con tal de lograr apegarse «a quien sea». Se convierte en un mal
vendedor de sí mismo y se entrega a cualquiera que sea capaz de darle o
prometerle «amor incondicional».
El doble fallo del bonding
y la vulnerabilidad al abuso psicopático
SISTEMA BIOLÓGICO DE APEGO O VINCULACIÓN
Primer
NIÑO .. )1
MADRE INDISPONIBLE proceso fallido
PEQUEÑO O AUSENTE de apego
Segundo
FIGURA DE APEGO SECUNDARIA proceso fallido
(sustitativa) de apego
PSICÓPATAS
COMPULSIÓN DE REPETICIÓN
ILUSIÓN DEL AMOR
(intentos sucesivos fall idos de apego)
(madrastras)
REENACTUACIÓN DEL TRAUMA )1
VULNERABILIDAD
AL ABUSO PSICOPÁTICO
Es la ilusión del amor. La generación de una mentira que el niño y futuro adulto
va a querer creer a toda costa con tal de salvar la situación de indisponibilidad de
figuras de apego básicas a fuerza de mecanismos de defensa, negación y
proyección que comprometen su contacto con la realidad y le dan una ingenuidad
o naiveté creciente.
Ese niño va perdiendo el dinamismo vital y generando todo tipo de síntomas que
nacen de la disociación estructural (DE) de su personalidad, lo que origina por un
lado una Personalidad Aparentemente Normal (PAN), con la que el futuro adulto
va a intentar seguir con su vida, y por otro lado una serie de Partes Emocionales
(PE) con las que va a intentar resolver distintos problemas que quedaron en el
tintero, sin resolver, y que surgen de lo más profundo en el momento más
inesperado, complicando y empeorando su situación existencial.
El fracaso en la búsqueda «como sea» de alguien que lo ame incondicionalmente
está prácticamente garantizado, ya que el tipo de amor y cuidado incondicional
que busca en sus relaciones con los demás ya no puede encontrarse entre adultos,
pues tan solo se da en nuestra especie en la relación absorbente y exclusiva
madre-hijo, y ello debido a razones fundamentalmente biológicas y además
genéticamente programadas.
El proceso frustrante de «buscar y no encontrar» repetidamente agota al adulto
en una «compulsión de repetición» que es la expresión de la reproducción del
trauma original y le lleva paulatinamente a la ceguera psicológica sistemática en
su relación con los demás: la ilusión del amor.
Esta incapacidad de valorar correctamente lo que puede esperar de las relaciones
humanas compromete su buen juicio y su racionalidad y le conduce a un contacto
inadecuado con la realidad mediante el despliegue de tres mecanismos
psicológicos de defensa que solo pueden derrotarse mediante la psicoterapia
especializada:
La disonancia cognitiva.
La racionalización.
La negación.
Aquellos niños, hoy adultos, siguen buscando a mamá en los demás y quedan
encarcelados de por vida en un ciclo sin final de relaciones abusivas, nocivas o
tóxicas, siempre dolorosas que no son capaces de identificar casi nunca debido a
su ingenuidad hasta que es demasiado tarde.
No entienden las razones ni por qué pasan sin solución de continuidad de un
progenitor indisponible a una serie de relaciones sucesivas igualmente tóxicas, no
identificadas al principio.
Desgranan relaciones y decepciones que les dejan cada vez más vacíos y con
menos autoestima, y terminan preguntándose qué tipo de maldición los persigue,
culpándose a sí mismos de no encontrar a nadie adecuado, o de ser responsables
de aguantar el maltrato, el abuso y la explotación a manos de todo tipo de
abusadores narcisistas y psicópatas.
En la búsqueda del Santo Grial que el niño perdido emprendió hace años y que el
adulto continúa hoy, va quedando la persona devastada, consumida, vacía que
acude a nuestras consultas.
El doble fallo del bonding y el desarrollo de la disociación
FRACASO EN El
Orfandad INTENTO ~UN DARlO
PROCESO
psicológica oyo~tNG
~
DEBONDING
DISONANCIA
CON LA MADRE + .
ILUSIÓN DEL AMOR RACIONAUZACION
+
l
NEGACIÓN
Falsa adaptación
e ~~~lo
......_.Parte (PAN)
ATe'f~~N
aparentemeRte
noQ!!.al
t
DISOCIACIÓN
<\MOR l~C~NmCIONAL
ÉSTBUCTURAL
PARTES EMOCIONALES
• Falso Yo (máscara)
• Fragilidad de la artoestima
+
(PE)
• Negación 1represión Pérdida del
de sentimíentos
• Perfeccioniamo Dinamismo Vital
NACIMIENTO • Grandiosidad +
• nseguridad, culpa y vergüenza Síntomas
Y PRIMERA INFANCIA
• Indefensión aprendida/ psícosomáticos
• Vulnerabilidad al abuso lf
a las relaciones de explotaCión
• lt19enuidad 1na té
1(pagalan~m~)
• Raaocionee
p ico&olnátiCas @ Dr. lñaki Piñuel
Bajo la máscara de una vida normal, tan solo en apariencia, se evidencia una
pavorosa pérdida del dinamismo vital y el desarrollo de un falso Yo (máscara)
que incluye el despliegue de diferentes mecanismos de defensa patológicos, de
acting in (indefensión, inseguridad, depresión, retraimiento y retirada al interior)
o de acting out (grandiosidad, éxito, logro mundano y actívismo y militancias
extremas).
Nos encontramos con un ser humano que en lo más profundo de sí mismo no
sabe quién es, ni qué quiere en la vida, y que, debido a ello, va buscando esa
respuesta en los demás, resultando a la postre vapuleado y devastado por los
individuos más abusivos de cada lugar, que se aprovecharán de su vulnerabilidad
ostensible.
Escaso de autoestima y de seguridad interior, vivirá sus necesidades naturales
más básicas y legítimas como inadecuadas, impropias y pecaminosas, eon la
sensación de no merecimiento, pidiendo perdón por existir y arrastrando un
permanente sentimiento tóxico de culpa y vergüenza.
O bien vivirá dentro de una «huida hacia delante sin retorno», encadenado a una
insaciable necesidad de «redención mediante el éxito y el reconocimiento»
exteriores que le afirmen en su mérito y valía, comprometiendo en ello su vida, su
energía y su salud en un activismo ingente que terminará prematuramente en el
tipo de burnout existencial que ya he analizado en algunos de mis libros (como La
dimisión interior o Liderazgo zero, citados en la bibliografía).
8
EL SKANDALON O LA FIJACIÓN DEL
APEGOINFANTILALPERPETRADOR
DEL ABUSO
En la mayoría de los traumas relacionales nos encontramos con una reacción
postraumática denominada problema del «apego al perpetrador».
La psicología nos explica la importancia del sistema de apego humano como
responsable de la felicidad y bienestar de la persona y de las atribuciones
positivas que le llevan a la autoestima, el autocuidado y la asertividad.
Bowlby señala que el objetivo del sistema de apego humano es que el mno
perciba seguridad.
La presencia de las figuras parentales de apego debería bastar si todo va bien.
La ansiedad, la incertidumbre y el miedo se ven reducidos por la confianza en la
disponibilidad y accesibilidad de las figuras de apego para el niño. Ainsworth
señala que quienes no son capaces de establecer apegos seguros con sus padres
durante la infancia tienden a buscar figuras de apego sustitutivas.
Los modelos de apego o sistemas de apego son relativamente constantes y
reflejan las experiencias tempranas de fracaso o logro en la consecución del
apego con la familia de origen.
Sabemos que los niños sometidos al devastador proceso de no haber podido
apegarse de un modo seguro en un momento crítico para su desarrollo
psicológico a un progenitor psicológicamente indisponible o físicamente
inexistente (desaparecido o ausente), quedan comprometidos de por vida a
bregar y tener que salir adelante con un sistema de apego averiado. Presentan un
daño permanente en su capacidad para vincularse a otros.
El poder que tienen los adultos de proporcionar una base segura a sus hijos
supone un contrato biosocial básico mutuo.
Sin embargo, este contrato se rompe cuando estos, en lugar de ser una base
segura de apego y refugio, infligen a sus hijos una herida formidable y generan el
trauma por abuso.
Los abusos abarcan un amplio espectro en la perversión del sistema de apego del
niño, y su utilización indebida de forma inapropiada o incluso inversa.
Tradicionalmente se entiende bien el trauma que causan en los niños pequeños
los abusos sexuales, el castigo y la violencia física.
Sin embargo, no queda tan claro cuando incorporamos a la lista el uso del niño
en modos y maneras que no están previstos por su sistema de apego en forma de
abusos emocionales, chantajes afectivos, abandono del cuidado físico y
psicológico o parentización.
Siempre que un niño es utilizado para algo y esto no es percibido como un fin en
sí mismo, en el sentido del imperativo categórico kantiano, se produce una
violación del alma infantil.
Cualquier tipo de abuso, sexual, físico, emocional o el mismo abandono, quiebra
la expectativa del niño de ser cuidado y protegido por sus progenitores y le coloca
en una situación imposible para sobrevivir.
Tiene que arreglárselas para continuar viviendo en un entorno impredecible e
inseguro para él debido a adultos que son fuentes de peligro o causa de un
abandono y descuido peligrosos, al mismo tiempo que necesita apegarse a ellos
para poder sobrevivir.
El niño vive la terrible y perversa paradoja del abuso infantil. Sus cuidadores son
al mismo tiempo figuras de apego a las que recurre en busca de protección y de
consuelo y además los causantes de un peligro y de una amenaza real y cierta.
La simultaneidad de ambos procesos fija el destino del futuro adulto, creando un
terrible mecanismo y un círculo vicioso que le acompañará en adelante y que será
responsable de su vulnerabilidad ante todo tipo de relaciones tóxicas. Es el apego
al perpetrador.
Cuanto más aterrorizado y angustiado esté el nmo, más se aferrará al
perpetrador.
Aunque suelen creerse en manos de un destino ciego e implacable que los
condena al sufrimiento, lo cierto es que, sin saberlo, el trauma ha hiperactivado
en estos niños un enganche al obstáculo. Algo tan funesto y terrible denominado
en griego skandalon (obstáculo que engancha) y a lo que el mismo Jesucristo en
la Biblia reserva la peor de las condenas.
Aquellos que condenan a los niños a quedar vinculados y atados al trauma a
través de la fijación en el obstáculo (skandalon) son merecedores de que se les
arroje al río con una piedra de molino al cuello (Le 17, 2).
El escándalo o skandalon en griego podría traducirse como «un obstáculo con el
que uno se tropieza sistemáticamente».
Escandalizar a un niño y quedar escandalizado supone, según el genial análisis
del antropólogo René Girard, quedar vinculado sin querer a un proceso cíclico e
inconsciente de tropiezo sistemático con un mismo obstáculo y, por tanto, a
repetir el trauma básico original del intento frustrado del niño de encontrar una
base segura.
Ese niño, hoy adulto, sigue estando hoy absorbido (poseído) por el skandalon. De
algún modo es atraído hacia el obstáculo, y reactiva y recrea situaciones en las
que se sitúa una y otra vez en riesgo de volver a vivir la traición, el abuso y el
abandono.
Nada tiene esto que ver con un deseo inconsciente de castigo o deseo masoquista
de sufrir.
Las neuronas espejo y su funcionamiento mimético explican sobradamente el
modo en que alguien, completamente normal por lo demás, puede ver
comprometida su vida y sus emociones en esos ciclos de abuso repetitivos.
Fijado y petrificado en la antigua vivencia de un trauma infantil de abandono o
traición, el adulto repite cansinamente los mismos errores y patrones
situacionales, esperando obtener resultados distintos, con la misma y frustrante
consecuencia: la repetición compulsiva del trauma original.
El skandalon o el proceso de apego al perpetrador
INTENTO FALLIDO DE APEGO Y BASE SEGURA
Frustración del proceso de apego:
Sistema de apego dañado
(sin base segura de apego)
(Necesidad
Niño de apego TRAUMA DE TRAICIÓN (ABUSO)
seguro) O ABANDONO
RECHAZO
....
NEGLIGENCIA
CAOS
...
, , 1
1
- - ...
ABANDONO
' ........ ABUSO 1
.... - .... _ MALTRATO _ _ - - -
--------- Proyección del
estilo parental
1
SKANDALON
Fijación y cristalización del trauma
Repetición o reenactuación del trauma de traición o abandono
RELACIONES TÓXICAS:
Adu lto •
• Afectivas
Familiares
! - - - ---
---
.... • Sociales -
, , --
' .... ' - • LaboraJes - - - - " .,. --.__ _.
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/
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' ' ... ... TRAUMA DE TRAICIÓN (ABUSO) ... ,. ,. ,. '
' - TRAUMA POR ABANDONO - _..
' '
'-
- -------- -...
ABUSO PSICOPÁTICO ... ,.
La repetición de dicha frustración va desgastando cada vez más a una persona
que, sin entender nada, permanece fijada y encadenada durante años sin término
a diferentes tipos de obstáculos.
Liberar a la persona de esa compulsión de repetición identificando el obstáculo es
la tarea de la psicoterapia y es parte esencial de la misión de este libro.
Para ello es imprescindible alejarse de míticas representaciones culpabilizadoras
y revictimizadoras, como la de la supuesta complementariedad o carácter
masoquista de las víctimas de los psicópatas integrados (psicoanálisis, teoría de
la complementariedad y similares).
Es crucial ayudar a la víctima a entender su propia inocencia desde la explicación
técnica de cómo funcionan el mimetismo y las neuronas espejo en materia de
deseo y cómo se activa el skandalon en las víctimas como apego al obstáculo.
Una vez que comprende cómo funciona miméticamente el encadenamiento al
obstáculo o apego al perpetrador, la víctima puede entenderse a sí misma no
como autora de extraños procesos inconscientes, sino como inocente por haber
sido «escandalizada» por adultos que no cuidaron de ella y que perpetraron sobre
ella todo tipo de abusos. De ese modo se le puede ayudar a salir rápida y
eficazmente de ese patrón.
Cuando ciertos terapeutas inexpertos o perversos, y otros muchos coachs tan
voluntaristas como ignorantes, se dedican (frecuentemente desde el psicoanálisis,
la psicología «positiva» y las terapias New Age) a culpabilizar a las víctimas, sus
pacientes no encuentran mejoría alguna en su sufrimiento.
Ocurre lo contrario. Convencidas de su propia responsabilidad o culpa en la
creación de un vínculo obsesivo nocivo, o creyéndose portadoras de extraños
rasgos masoquistas de complementariedad o codependencia, ven incrementado
el riesgo de romper el Contacto Cero y volver a ser enganchadas una y otra vez
por sus abusadores psicopáticos, que las culpan igualmente de ser ellas las
causantes del problema.
A aquellos niños que buscaban un entorno seguro, predecible y consistente al que
apegarse, se les ofreció a cambio un entorno familiar desregulado, caótico o
abusivo, en el que sus progenitores no fueron capaces de ofrecerles la suficiente
validación ni la debida protección.
Ese entorno se convirtió para ellos en invalidante o abusivo, y en él, sus
necesidades básicas de consuelo, refugio y seguridad no obtuvieron la respuesta
adecuada.
El resultado catastrófico para estos pobres niños perdidos fue una incapacitación
para el apego en sus relaciones adultas normalizadas, debido a dos tipos de
limitaciones psicológicas creadas por las familias tóxicas:
El estilo de comunicación familiar perverso o distorsionado les convenció de que
estaban equivocados tanto en sus pretensiones o necesidades de cuidado como en
la descripción y la vivencia de sus propias necesidades y emociones, que eran
sistemáticamente ignoradas, puestas en duda, o distorsionadas (en especial las
que tenían como causa la conducta negligente, abandonista o abusiva de sus
progenitores).
La injusta y fraudulenta atribución de las emociones dolorosas y de los
mecanismos de supervivencia del niño abusado, acting out(rabia, violencia,
conducta adictiva, rebeldía, etc.) o acting in( depresión, indefensión, retraimiento,
timidez, somatizaciones, etc.), a una personalidad deficitaria o incluso a rasgos
psicopatológicos.
En ese entorno «escandaloso» el cachorro humano se vio sometido a dos fuerzas
contrapuestas biológicamente, predeterminadas e inscritas en el genotipo, que
tenían el mismo objetivo de supervivencia:
Un sistema de aproximación o sistema de apego que le lleva a sentirse seguro en
un entorno predecible y consistente que lo cuide, alimente y proteja del peligro.
Un sistema de huida que debería llevarle a escapar del dolor que le producen sus
progenitores cuando no respaldan ni validan sus emociones o incluso cuando no
las cuestionan, comportándose de manera abusiva.
O, lo que es lo mismo, una dicotomía insalvable entre:
La imperiosa y genéticamente determinada necesidad de apegarse a unos
progenitores, emocionalmente tóxicos por indisponibles, abandonistas o
abusivos.
El problema de tener que defenderse, contraatacar o huir de esos mismos
progenitores.
La solución a este rompecabezas mental no fue otra que la disociación estructural
o partición de la personalidad del niño o de la unidad del Yo.
El recurso a la disociación produce un splito hendidura profunda en la unidad de
la psiquedel niño traumatizado que le permite sobrevivir y atender a las
exigencias de ese doble mecanismo que lo desgarra internamente.
El niño consigue integrar las dos experiencias simultáneas e incompatibles a base
de compartimentar sus experiencias dolorosas y asignarles lugares estancos,
facetas, o personalidades que rompen el Yo en particiones o fragmentos más o
menos conectados.
La disociación estructural de la personalidad produce la aparición de toda una
pléyade de «patologías psicológicas y psiquiátricas» aparentemente inexplicables
en un niñoj adolescentej adulto, que le van a ser atribuidas como males
endógenos:
Los trastornos de conversión somática (enfermedades psicosomáticas).
Las enfermedades somáticas(enfermedades físicas generadas por el desgaste del
sistema de defensa o inmunológico, como alergias, enfermedades autoinmunes,
etc.).
Los trastornos disociativos de la personalidad (personalidad múltiple,
desórdenes disociativos, esquizofrenias, psicosis, etc.).
Los trastornos de la personalidad límite (borderlines).
Los trastornos de la personalidad (paranoide, narcisista, por evitación,
histriónico, etc.).
Las adicciones de todo tipo.
El problema radica en que, una vez iniciado el proceso de disociación en la más
temprana infancia, nada parece detenerlo y el niño escandalizado sigue y sigue
ensayando la búsqueda del amor incondicional no recibido en el momento
adecuado.
Una vez fijados esos patrones, acompañarán al niño por el resto de su vida,
haciéndolo vulnerable al abuso psicopático adulto.
9
LA PROYECCIÓN DEL ABUSO
INTRAFAMI LIAR INFANTIL EN LA VIDA
DEL ADULTO
El modo en que el trauma sufrido se reproduce no tiene nada de masoquismo y
por el contrario obedece a razones técnicas profundas bastante lógicas.
Van der Kolk dice, por su experiencia de trabajo clínico con las víctimas del
trauma intrafamiliar temprano, que es habitual que estas continúen recreando el
trauma para ellas y para otras personas como forma de buscar una segunda
oportunidad para controlar la experiencia, intentando darle un final feliz
alternativo y, por tanto, entrando en la máquina del tiempo una y otra vez, con
resultados funestos. Los veteranos de las guerras se alistan como mercenarios, las
víctimas del incesto parental pueden volverse prostitutas, las víctimas del
maltrato físico pueden autolesionarse y las víctimas del abuso infantil pueden
llegar a colocarse en situaciones similares de abuso en sus futuras familias.
Vivir un vínculo traumático en la infancia puede ser la causa de que se
arrastrepor el resto de la existencia un estilo de vida que, sin saber cómo ni por
qué, reproduce esas mismas condiciones en las relaciones futuras de la víctima.
El abuso violento, sexual o emocional en las familias disfuncionales a manos de
madres o padres psicológicamente indisponibles, emocionalmente abusivos,
abandonistas o manipuladores se encuentramuy frecuentemente en el historial
de las víctimas de psicópatas que atendemos.
Los traumas de traición vividos en sus familias de origen impiden que los
psicópatas integrados víctimas sean capaces de percibir sus malas intenciones.
Quienes no tuvieron la oportunidad desde niños de distinguir a quienes buscan
su bien o maquinan su mal desarrollaron una incapacidad esencial de discriminar
y discernir y separar correctamente a amigos de enemigos y, lo que es peor, son
ya incapaces de fiarse de sus propias percepciones de la realidad. Presentan
especiales dificultades para defender los límites frente a los demás, pues no
aprendieron a decir que no, a defenderse, a señalar ni defender límites ni
barreras frente al abuso de sus progenitores.
Esos traumas de traición crearon guiones de vidadesde muy temprana edad, que
funcionan a modo de replicantes profecías autocumplidas.
Con el tiempo la víctima fue cada vez más vulnerable y perdió toda capacidad de
detectar a los depredadores que aparecían en su vida y que sabían identificar esa
vulnerabilidad oculta en ella.
La adicción al peligro, a las emociones intensas, al drama emocional y a vivir al
límite de la tragedia no son sino las reminiscencias de lo que el niño vivió en su
entorno familiar. Explican la facilidad de aclimatarse a lo peor y la persistencia
en el mantenimiento de vínculos de traición con los demás, cada vez más
destructivos.
Los vínculos traumáticos pueden establecerse muy rápidamente ydurar décadas o
una vida entera.
Los relatos de víctimas de los peores abusos psicopáticos están llenos de
situaciones que les recuerdan cosas que ya vivieron en sus familias de origen a
manos de progenitores a los que no dudan en calificar como psicópatas.
Los niños que sufrieron el maltrato físico o lo presenciaron en sus familias de
origen quedan con el sistema de alerta averiado o congelado. Una vez inutilizada
la alarma ignoran las primeras señales de una pareja abusadora o infiel.
Los niños que sufrieron abuso sexual a manos de sus padres biológicos o
adoptivos despliegan sistemas de apego ambivalentes, que son aprovechados por
abusadores adultos.
Los niños abandonados generan una tendencia compulsiva a hacer cuanto sea
necesario para que no los vuelvan a dejar tirados. Harán cualquier cosa y sufrirán
cualquier humillación para mantener a su lado a los peores maltratadores. No
quieren sufrir de nuevo la experiencia terrible del abandono.
Los niños que fueron escandalizados así se convirtieron en pequeños adultos,
cuidadores de los progenitores que los abandonaron. Este proceso se denomina
parentizacióno reversión del cuidado parental.
De esta forma se acostumbraron a relegar sus necesidades de cuidado y cariño o
incluso a acallarlas internamente sin llegar siquiera a sentirlas.
No se consideran merecedores de cuidados y atenciones de otros por haber
tenido que prestarlos desde niños a sus propios progenitores, y no es raro que
acaben siendo cuidadores profesionales (asistentes sociales, enfermeras,
sacerdotes, psicólogos, médicos).
Esta actitud de Alma matero Pagafantasha sido estudiada y descrita en algunos
de mis libros (véase Las 5 trampas del amor: por qué fracasan las relaciones y
cómo evitarlo) y tiene base en el trauma abandónicode niños parentizadosque
vieron invertido el proceso de apego seguro y tuvieron que convertirse ellos
mismos en la base segura de unos progenitores inseguros o ambivalentes.
De este modo el trauma de infancia se proyecta en el tiempo convirtiendo a los
niños escandalizados en títeres del mecanismo de apego al perpetradory en
futuras víctimas del peor abuso psicopático por parte de otras figuras sustitutivas
(pareja, familiares, amigos, socios, colegas profesionales).
El fallido proceso de apego forjó un apego inaudito a los peores perpetradores,
generando una lealtad y una fidelidad absolutamente inconcebibles, ajenas a la
lógica y al sentido común.
Por ello, la recuperación y el escape de una relación con un psicópata integrado
suele requerir apoyo y asistencia continuada de un profesional experimentado y
acreditado que pueda dar a la víctima la clave de salida y huida del proceso de
victimización.
Recordemos una vez más que cualquiera puededesarrollar un vínculo traumático
de traición siempre y cuando haya aprendido los elementos básicos de la
indefensión y la disociación en la infancia. Esto no depende de la inteligencia ni
de la formación de la persona.
El núcleo esencial de un vínculo traumático de traición es la experiencia
inconmensurable que para cualquiera supone ser traicionado, sufrir abusos y ser
dañado por los suyos.
Aunque el cerebro humano ha sido diseñado para afrontar las situaciones de
peligro o amenaza exterior, no está preparado para enfrentarse al daño cuando
este procede de las personas más próximas y significativas.
No podemos encajar adecuadamente la traición y el trauma cuando proceden de
nuestros seres queridos más cercanos.
El cerebro empieza a funcionar mal.
Entra en un modo de repetición, queriendo entender lo incomprensible y tener
control sobre la experiencia traumatizante, volviéndola a representar una y otra
vez en la mente (flashbacks) y después en la vida real, mediante la compulsión de
repetición (la extraña repetición compulsiva del trauma), como si fuera un eterno
retorno.
La repetición compulsiva del trauma de traición lleva a mantener cerca de
nosotros a otros seres que nos traicionan igualmente, sin poder siquiera colegir el
mecanismo que la causa.
La vulnerabilidad de la víctima del trauma relacional familiar temprano es
aprovechada de un modo oportunista por los psicópatas integrados, que son
perfectamente capaces de manipular a sus víctimas con enorme facilidad. Esos
mecanismos de manipulación se aprovechan de la vulnerabilidad de los niños
perdidos ante la denominada promesa de redención o ilusión del amor.
10
CÓMO EL TRAUMA DE TRAICIÓN
GENERA LA VULNERABILIDAD ANTE
LAS PROMESAS DE REDENCIÓN
La madrastra finge ser benevolente con Blancanieves.
No es extraño que esto ocurra. Sin embargo, llama la atención cómo los tres
intentos de manipular a la niña simulando hacerle un regalo o un bien no la
lleven tan siquiera a sospechar las malas intenciones de la vieja bruja.
Los sucesivos intentos de la madrastra de eliminar a Blancanieves mediante
artimañas tienen el mismo tipo de respuesta en la niña: total ingenuidad y cero
desconfianza.
La niña noretrocede ni desconfía de las intenciones de la vieja ante la cinta con la
que intenta estrangularla, ni ante el peine envenenado que le clava, ni ante la
manzana tóxica que le ofrece.
Después de los dos primeros intentos algo debería haber alertado a la niña para
que se cuidara de las malas intenciones de la madrastra disfrazada y, sin
embargo, no es así.
Las víctimas de abusos infantiles o de familias disfuncionales franquean la
entrada en sus vidas a los peores personajes, de los que no sospechan su
verdadera intención.
Los vínculos traumáticos de traiciónse caracterizan por estos tres fenómenos:
La ingenuidad o naivetépertinaz y ajena al sentido común.
La incapacidad de desvincularse o separarse de la relación tóxica o adicción al
perpetrador.
La ceguera relacional o negación de la realidad del abuso que conduce a la propia
destrucción.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
Síntomas de que sufres un vínculo traumátieo de traición
Estas son las señales que te permiten evaluar si sufres un vínculo h·aumático de
traición:
Si te obsesionas por personas que te han hecho daño y que hace tiempo que están
fuera de tu vida y, aun así, te preguntas por lo que será de ellos y qué estarán
haciendo. O simplemente si sigues pensando en ellos.
Sí buscas contacto con personas dañinas para tí, que sabes de sobra que no te
convienen y que te van a hacer daño.
Sí sigues acudiendo al rescate yen ayuda de personas que han demostrado ser
destructivas para ti.
Sí sigues jugando a ser honesto y leal con personas que te han hecho daño o te
han destruido.
Sí sigues queriendo contactar con personas que te han utilizado de forma
abusiva.
Sí sigues queriendo confiar en personas que han demostrado sobradamente que
no son dignas de tu confianza.
Sí no eres capaz de distanciarte y desapegarte de relaciones perjudiciales o
tóxicas.
Sí pretendes ser comprendido por personas a las que no les importas nada y
«pasan de tí».
Sí eliges seguir en contacto con personas nocivas a las que te costaría poco
apartar de tu vida.
Sí persistes en convencer a personas nocivas de que existe un problema, aunque
ellas nunca estén dispuestas a recapacitar o a responsabilizarse por nada.
Sí sigues siendo leal a personas que te traicionaron.
Sí te ves atraído una y otra vez por personas no fiables ni recomendables.
Sí guardas el secreto de los abusos que has sufrido a manos de personas nocivas,
y no cuentas nada a nadie para taparlas o encubrirlas.
Cuando mantienes el contacto con un abusador que no reconoce responsabilidad
alguna por sus acciones, ni se siente concernido por el daño que te ha causado.
El trauma original y la experiencia del abuso o la negligencia por parte de quienes
debieron cuidar a la víctima la sitúan en una vulnerabilidad relacional formidable
respecto a la promesa de redención que subyace en toda seducción.
En efecto, en el núcleo de todo abuso psicopático se encuentra la falsa promesa
de redención que el depredador va a usar como cebo para su víctima.
La estratagema usada por todas las madrastras del mundo es siempre la misma:
apoyarse en el vacío, el trauma, la herida o la vulnerabilidad personal del niño
herido por el trauma de la orfandad psicológica. La promesa de redención es
diseñada por el psicópata como el remedio o panacea para el dolor del abandono
que aflige a ese huérfano.
La promesa de redención le permitirá curar o calmar la herida, eludir el vacío,
superar el duelo. En una palabra, resolver el dolor emocional que la víctima
padece.
El uso manipulador que hacen las madrastras de esa promesa es tan eficaz que
conduce a toda víctima a abandonar el sentido común y el sentido de realidad, sin
siquiera querer chequear la veracidad de su contenido.
Ello no depende de la mucha o poca inteligencia de la víctima, sino de la
formidable capacidad de la madrastra de captar y emular todas las necesidades
de su víctima (un lazo, un peine o una manzana) y convertirlas en soluciones
mágicas que solamente ella puede proporcionar.
Desea tan desesperadamente lo que la madrastra le promete que entra en el
espejismo de la falsa realidad.
El deseo de creer en la verdad de la promesa de redención es tan intenso y el
espejismo es tan poderoso que la víctima ignora lo evidente y más obvio y
termina aceptando lo más increíble.
La creencia en la veracidad de la promesa de redención ejerce un efecto
inmediato de fascinación o encantamiento en la víctima, que entra en un trance o
sopor de la consciencia, viviendo en el mundo paralelo de la seducción
psícopátíca.
De este trance la víctima saldrá completamente paralizada (Blancaníeves queda
como muerta según el cuento) y destruida, generando los sentimientos de duelo,
tristeza o culpa por seguir dudando de sí finalmente la promesa pudiera ser cierta
o sí ella la merece.
El skandalon como trance hipnótico
Seducción
TRANCE HIPNÓTICO
La promesa de redención
SKANDALON
Víctima Fijación y cristalización del trauma
TRAUMA DE TRAICIÓN FAMILIAR
(ABUSO FAMILIAR TEMPRANO)
RECHAZO
NEGLIGENCIA
Necesidad "- , AB¡~~NO ., " Proyección
frustrada ' ... ABuso .,. del estilo
de apego ' - _ MALTRATO _ - "" parental
seguro ~ , - - - - - - - - - - - - - ,. :
~' , REENACTUACIÓN "" ., ,
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' '
'
,, '.....' ................
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-- ---- TRAUMA DE TRAICIÓN
ABUSO PSICOPATICO
--
--- ,.- "" "" " .- ,
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', ' - - REPET!CIÓNE NREIACIONES: ... ...- .,.. .-" ., "
, ......... --- • Afectivas -- ...,.."' ,
..... - ..... • Familiares _ - "'
' ..... - - - • Laborales - - .., ,.
- .....
-- ------ -• Sociales - '
La promesa de redención no es más que un artefacto en la mente psicopática,
producto de su capacidad camaleónica de detectar emociones, copiarlas y
devolvérselas a la víctima en forma de soluciones mágicas.
La víctima del trauma infantil desea tener esperanza de que sea cierta la promesa,
y eso hace que caiga en todas las trampas de sus reiterados maltratado res.
Entender las características internas de este proceso de engaño y seducción
basado en las antiguas heridas de la víctima es esencial para su recuperación.
11
LA SEDUCCIÓN PARENTAL EN LA
FAMILIA DISFUNCIONAL O FAMILIA
ZERO
La vulnerabilidad ante la seducción y las ataduras propias del abuso psicopático
no es cuestión, en absoluto, de debilidad de carácter, de falta de personalidad o
de poca inteligencia o estupidez de las víctimas.
Hunde sus raíces en procesos biológicos y neurológicos que van a ser activados
por el escenario de traición vivido por el niño en su relación con el progenitor
autor del abuso psicopático.
Los escenarios del trauma de traición infantil en la familia de origen producen
generalmente el set o estilo de respuesta estereotipado, fijo y congelado que
encontramos después en la vida adulta y que perjudica a tantas víctimas de
psicópatas.
La emocionalidad y calidez que simula la madrastra del cuento (un falso
progenitor) ante Blancanieves mediante su máscara externa de benevolente
viejecita genera en ella una respuesta arquetípica, que se observa en todas las
víctimas del abuso psicopático y que incluye la confusión, la negación y la
disonancia cognitiva.
La mera apariencia de cariño, las falsas declaraciones de amor, la supuesta
dedicación, el presunto cuidado y la constante autopropaganda («nadie te quiere
como tu mamá») de los psicópatas en las relaciones familiares configuran un
escenario de traición que resulta muy incisivo y permanente en la personalidad
del niño sometido a esa seducción.
Este escenario dual de declaraciones de amor y de máscaras de supuesto cariño
familiar y cuidado no resiste ningún análisis de la realidad de los hechos.
También en los escenarios de relaciones con familiares psicópatas hay que aplicar
la regla de oro evangélica que rige para los demás psychos, y que recomienda
atender a los hechos y no a las declaraciones: «Por sus obras los conoceréis».
La seducción psicopática no se detiene ante los propios hijos.
Lo mismo que el resto del mundo, también los hijos de los psicópatas integrados
resultan a la postre enganchados y seducidos por ellos.
¿De dónde sacarían la conciencia o los escrúpulos morales para detener sus
maquinaciones o limitarlas ante sus propios hijos?
Aunque resulta inaceptable para muchos, los psicópatas, incapaces de amar a
nadie, tampoco aman a sus hijos.
Los seducen, manipulan y dirigen de mil maneras perversas, que muchos de ellos
no advierten hasta muy avanzada edad y que la mayoría jamás es capaz de
identificar y reconocer.
El abuso psicopático de un progenitor (una madrastra) psycho hacia sus hijos no
es diferente del resto de abusos psicopáticos comunes. Solo que, en este caso, está
enormemente potenciado por los mecanismos biológicos del apego humano, que
ya hemos analizado. Dichos mecanismos facilitan la labor psicopática más
perversa, pues conspiran a favor de inhibir la desconfianza del niño hacia sus
progenitores psicópatas, por muy lesivas y abusivas que sean sus actuaciones.
Para desesperación de muchas parejas de psicópatas que comparten con ellos los
hijos comunes, no hay casi nada que hacer cuando los niños son pequeños para
mostrarles y demostrarles que su papi o su mami son consumados artistas de la
simulación de la paternidad o maternidad y que en realidad son falsos padres
(padrastros) o madres (madrastras) psicopatizados.
Los poderosos mecanismos del apego humano explican la pertinaz e
incombustible ceguera de un niño pequeño para cuestionar a su padre o a su
madre, por muy psicópatas que sean.
Los niños lo aguantan todo, lo resisten todo, lo perdonan todo y lo olvidan todo
con tal de mantener sus pequeños recursos biológicos de supervivencia basados
en el sistema de apego.
Suelen ser seducidos sin remedio en la infancia por sus progenitores psicópatas, y
tan solo en la edad adulta, a veces mediando años de psicoterapia y de trabajo
interior, podrán tener alguna oportunidad de reconocer de forma dolorosa que
«no hubo nadie para ellos» y que sus aparentemente amantes progenitores no
eran más que consumados artistas de la simulación y de la seducción.
Generalmente estos procesos de revelación y awareness adulto suelen venir
motivados por otros procesos de victimización en los que estos antiguos niños,
otrora seducidos por un progenitor psicópata, han sido enganchados y
reenganchados una y otra vez por todo tipo de depredadores psicopatizados de
los que cada día pueblan más nuestro mundo.
Con harto dolor, estos pacientes se ven abocados a identificar y reconocer que
fueron enganchados en todo tipo de relaciones (de pareja, amistades, colegas,
socios) por otros psicópatas que les resultaban familiares debido precisamente a
rasgos que compartían con sus padres o madres psicópatas.
La súbita revelación del mecanismo de enganche psicopático basado en la
seducción (alta calidez + baja intencionalidad) los lleva a empezar a abrir la
puerta al doloroso reconocimiento del mismo mecanismo en sus relaciones
familiares más tempranas, en las que ya vivieron los siguientes modos perversos
de la seducción parental:
Expresiones y declaraciones formales de admiración y cariño aparentes pero
desprovistas de contenido real amoroso (te quiero, eres mi niña, mi princesa,
nadie te quiere más que yo).
Expresiones y declaraciones verbales de cuidado y preocupación meramente
formales o nominales, sin reflejo alguno en los hechos (me preocupo por tu
bienestar, me preocupo por ti, nadie te cuida como yo).
Gestos de afecto y anclajes físicos superficiales y ell.'ternos (abrazos, besos,
caricias y todo tipo de contacto físico) que fueron solo meras apariencias de
carmo, pero que realmente estaban desprovistos de resonancia emocional
afectiva real y profunda.
Obligación de tomar partido a favor del progenitor psicopatizado, usando
revelaciones inadecuadas de secretos familiares, presentando sesgadamente sus
conflictos conyugales o problemas personales bajo apariencia de confianza en el
niño. Estos comportamientos realmente lo dañaban, al poner sobre sus hombros
la carga emocionalmente inasumible de corresponder a la seducción del
progenitor psicópata, tomando partido por él en sus guerras contra el otro
,
conyuge.
Asignación al niño de un rol adulto de cuidador (el hombre de la casa, la que
cuida de mí, etc.), «confiando» a él problemas que lo superaban (alcoholismo,
drogas, ludopatía, violencia doméstica, enfermedades físicas o mentales, etc.).
Colocación indebida e inadecuada del rol del niño como pareja de facto del
progenitor psicópata, como fuente de consuelo, compañía o explotación
parasitaria de varios tipos (económica, afectiva, sexual).
La verdadera agenda encubierta que encontramos bajo estos variados modos de
seducción es el intento de un progenitor manipulador y psicopático de usar a su
hijo en su propia ventaja y beneficio, obviando su necesidad de ser amado y
atendido como un fin en sí mismo.
Al privarle de su expectativa razonable y humana de ser cuidado y atendido por sí
mismo, como niño, este aprende un guion de vida nocivo que luego repetirá en su
existencia adulta y que lo conducirá a ser depredado por otros psicópatas, que
verán en él un filón de oportunidades de aprovechamiento, uso y abuso.
El citado guion eonsiste en la falsa creencia de que el amor, la aceptación, la
seguridad, el éxito, la intimidad y hasta la salvación de su alma dependen
fundamentalmente de su propia capacidad de «hacer las cosas bien» y de
«portarse bien».
El contenido del guion no es estúpido, pues solamente hay algo peor que aceptar
que no te quieran, y es que no haya una razón para ello.
Para el niño, es menos doloroso creer que hay alguna razón para que no le hayan
cuidado y amado incondicionalmente, aunque esta razón la tenga que inventar y
crear en su interior.
La razón de no haber obtenido el afecto, el cuidado o el amor incondicional de un
progenitor psicópata no se encuentra obviamente dentro del niño, sino fuera de
él, en la incapacidad de amar a nadie, incluidos sus propios hijos, que tienen
todos los psicópatas, pero la manipulación psicopática se lo hace ver así
falsamente.
El niño crece creyendo que debe portarse bien con sus maltratadores, y que si
ellos se portan mal y abusan de él se debe a su mala actitud, a sus defectos o
incluso a no ser digno o merecedor del amor.
El guion central de la seducción lleva al niño a crecer manteniendo en su interior
la idea de que el camino hacia el amor, la intimidad y la aceptación pasa por su
habilidad para hacer lo que cree que los demás quieren o esperan que haga.
Su bienestar y su sensación de seguridad quedan vinculados a su capacidad de
complacer, adaptarse o plegarse a las necesidades, ocurrencias, caprichos o
abusos de los demás.
PARTE II
TIPOS DE FAMILIA ZERO Y
TIPOS DE REACCIONES AL
TRAUMA INTRAFAMI LIAR
12
LAFAMILIAZERO COMO
GENERADORA DE VULNERABIUDAD
AL TRANCE DISOCIATIVO Y A LOS
GUIONES DE VIDA TÓXICOS
Uno de los aspectos centrales de mi trabajo en la recuperación psicológica de las
víctimas radica en poder explicarles el papel de su familia disfuncional de origen
en los abusos posteriores en la vida adulta.
Es común observar que el abuso psicopático en pareja (el Amor Zero) o el acoso
psicológico en el trabajo (mobbing) tiene como víctimas a muchos adultos
altamente vulnerables a estos tipos de abusos debido a la herida siempre abierta,
aunque habitualmente encubierta, que dejó en ellos la inconmensurable
experiencia traumática de una Familia Zero.
Denomino «Familia Zero» a toda familia disfuncional caracterizada por el abuso
y el trauma que causa en los hijos una herida abierta y permanente en forma de
reacciones disociativas, guiones de vida o vulnerabilidad al trance que los llevan a
convertirse fácilmente en víctimas de todo tipo de abusos en la vida adulta.
Y es que una Familia Zero es, ante todo, un tipo de familia tóxica encubierta,
cuyas víctimas casi nunca la identifican como tal, pues las personas que vivieron
en este tipo de familias en las que el abuso y el trauma eran la tónica no suelen
ser conscientes de la relación que hay entre haber pertenecido a ese tipo de
familia y los abusos que después, como adultos, han ido encadenando en todo
tipo de relaciones tóxicas: mobbing, acoso moral, abusos psicopáticos, etc...
Viven como Blancanieves, sumidas en un tipo de trance hipnótico o sopor (ni
vivas, ni muertas) que las lleva a todo tipo de guiones de vida tóxicos que siguen
al pie de la letra sin darse cuenta.
Son particularmente vulnerables a la seducción narcisista y psicopática debido a
que la vivieron de forma habitual en sus familias y terminaron normalizando las
siguientes experiencias:
La intrusión en los límites del niño era la tónica; y el respeto a sus límites,
privacidad o intimidad, la excepción. Por ello no aprendió que el respeto de los
propios límites es exigible a los demás.
El abuso y la explotación habituales a que estaba sometido pusieron al niño ante
la necesidad de banalizarlos y trivializarlos; por ello hoy, como adulto, se siente
como un juguete roto o averiado.
El cuidado y protección del niño no existían o no eran prioritarios, lo que le llevó
a aprender a hacer lo mismo consigo mismo, es decir, a abandonarse o
descuidarse (me trato como me trataron).
La inseguridad e impredecibilidad de la violencia, los abusos o las reacciones
inconsistentes de los progenitores llevaron al niño a perder toda capacidad de
estar vigilante o alerta, y a desarrollar una pavorosa ingenuidad que hoy como
adulto le deja inerme e indefenso ante las peores situaciones al no llegar a
detectarlas a tiempo.
La inconsistencia e inconstancia parental condujeron al niño a perder todo juicio,
discernimiento, sentido común o seguridad en su propio criterio abandonando la
lógica por la magia o la imaginación, y haciéndole incapaz de enfrentarse a los
peores abusos y manipulaciones ya en la vida adulta.
Los secretos y la distorsión de la comunicación llevaron al niño a no poder
contactar con sus propias emociones, que eran negadas, y al desarrollo de un
falso YO que como un radar aprendió a detectar y aclimatarse a lo que intuía o
adivinaba que los demás esperaban de él.
La vergüenza tóxica o sentimiento de inadecuación e indignidad llevó al niño a no
poder sentirse digno de amor, aceptación o cuidado, y a aceptar y esperar de los
demás todo tipo de abusos, maltrato, traición o abandono, con naturalidad.
La seducción que vivió en su familia llevó al niño a ser vulnerable a cualquiera
que le prometiera amor, cuidado, compañía o amistad, sin cuestionar sus
intenciones ni poder siquiera ver la trampa del manipulador-seductor. Así el
adulto que es hoy es atraído una y otra vez por las trampas de los que le prometen
«el oro y el moro».
La familiaridad con la traición hace que el niño termine buscando en su vida sin
saberlo los patrones familiares conocidos entre los sujetos más depredadores que
lo van a dañar y traicionar. El maltrato y el abandono son contratados
repetidamente por el adulto, que ignora que el origen de su trauma está en su
Familia Zero.
TIPOS DE FAMILIA ZERO
Podemos identificar 4 tipos básicos:
Tipo 1. Adicta: alcoholismo, adicción a sustancias, al juego, etc.
Tipo 2. Emocionalmente inestable: caos, negligencia, falta de cuidados,
inconsistencia e incongruencia en la educación parental, enfermedad mental,
psicosis, depresiones, trastornos de la personalidad.
Tipo 3. Violenta y abusiva: violencia doméstica, maltrato y abusos fisicos y
sexuales. Incesto. Violación de todo tipo de límites. Gestión por el terror, el
miedo y las amenazas.
Tipo 4. Manipuladora: manipulación, seducción narcisista y abuso psicopático.
Uso y abuso. Coacciones, chantajes, incesto emocional.
En estas Familias Zero los niños no tienen ninguna oportunidad de desarrollar
un tipo de apego seguro que les permita enfrentarse con firmeza a los avatares de
la vida adulta. Nonnalmente entran en un «modo de supervivencia» que los lleva
a vivir disociados de la realidad, en mayor o menor grado, y a comportarse como
si vivieran en una especie de trance o hipnosis que los lleva a segmr
determinados patrones automáticos en forma de «guiones de vida» .
Los 4 tipos de Familias Zero
Tipo 1 Tipo2
Adicciones Emocionalmente
Alcoholismo inestable
Abuso de sustancias Borderflne
Ludopatía '
• • •• •
•••••••••
••
••
/
••
Depresión
•• •
:Familias:
•• ••
••
•
Zero •
••
•• • •
•• ••
•• ••
Tipo 3
/ •••••••••
' Tipo 4
Violencia doméstica
Manipulación
Abusos físicos
Seducción narcisista
Abusos sexuales
Abuso psicopático
Se aferran a un modo de funcionamiento robótico y semiautomático,
distanciándose de sus propias emociones de daño y de las realidades familiares
que las provocaron, comprometiéndose severamente su ajuste a la realidad.
Se tornan adictos a la irrealidad, la fantasía o la ficción como modos de escapar
de una realidad cotidiana dolorosa a la que no pueden enfrentarse.
Cuanto menos esperanza sienten de satisfacer sus necesidades de apego y
vinculación, más se exacerba su tendencia a vivir ajenos a su dolorosa realidad.
Algunos se convertirán en quijotes empedernidos, transformando sus vidas en
una ficción, militando activamente en todo tipo de causas en las que proyectan
sus traumas familiares, sin saber que son víctimas del acting out.
Muchos jamás regresan del sufrimiento, adoptando una dolorida actitud de
retirada del mundo y de la realidad que les impide establecer vínculos estables
con el común de las personas, a las que consideran fundamentalmente nocivas y
peligrosas.
Otros optarán por militar en causas animalistas, medioambientales y ecológicas
sin saber que están sufriendo el efecto de un tipo de acting in que les impide caer
en la cuenta de cuál es el problema raíz y les imposibilita salir del trauma
relacional originario.
Un nutrido grupo de ellos se convertirán en víctimas de las sectas o de los grupos
más exclusivos y cerrados en los que pretenderán encontrar la intimidad, la
protección, el cariño y la seguridad que sus familias no pudieron proporcionarles.
El precio que tendrán que pagar en forma de sometimiento a los líderes de la
secta y pérdida de su libertad individual será siempre más alto que el proceso de
sanarse de las consecuencias de su Familia Zero.
Otros, al llegar la vida adulta, se convertirán en nice guys o nice girls agradado res
profesionales, desarrollando una especial sensibilidad para adelantarse a las
necesidades de los demás y complacerlos.
Algunos se especializarán en ser cuidadores profesionales y buscarán enganchar
sus vidas a personas adictas o indisponibles, convirtiéndose en codependientes
de estas.
Veremos a continuación las características de este tipo de Familias Zero y las
reacciones que provocan habitualmente en sus miembros y que condicionan y
afectan de por vida sus relaciones, creando condiciones de disfuncionalidad y
sufrimiento.
Veremos cómo estos cuatro tipos de Familia Zero generan cuatro tipos de daños
permanentes sobre el sistema de apego del niño en la vida adulta que explican
además los emparejamientos tóxicos o colusiones más frecuentes.
Los 4 tipos de Familias Zero
y las 4 salidas existenciales y relacionales
GRANDIOSIDAD NARCISISMO
(Apego al logro y al éxito)
Tipo 1 UP
Adicciones Tipo 3
Alcoholismo
Abuso de sustancias
Ludopatía '
•
t
• • • • • • • • ••
Emocionalmente
inestable
Borderline
Depresión
•• ••
• • ••
CODEPENDENCIA •• ••
AMOR ZERO
Cuidador
compulsivo ...._......_ :Familias:
• •
La misión
--!)11~ «imposible»
(Apego mediante
la adicción) :• Zero :• (Apego al obstáculo)
•• • •
•• • •
•• •
Tipo2 , ••••••••• • Tipo 4
Violencia doméstica Manipulación
Abusos físicos
Abusos sexuales l
DOWN
Seducción narcisista
Abuso psicopático
INDEFENSIÓN APRENDIDA
(desapego de los demás y retirada)
LAS COLUSIONES O EMPAREJAMIENTOS HABITUALES EN LA VIDA
ADULTA
T ipos de emparejamientos (colusiones) más frecuentes
en la vida adulta
Alta necesidad de apego
a los demás
IN OUT
AMORZERO
NICE GUY 1 GIRL
ALMAMATER MISIÓN
IMPOSIBLE
CODEPENDIENTE
APEGO
PAGAFANTAS AL OBSTÁCULO
Baja Alta
necesidad necesidad
de éxito de éxit o
OOWN UP
DEPRESIVO GRANDIOSIDAD
INDEFENSIÓN NARCISISTA
•
ADICCIONES PSICOPATA
Baj a necesidad de apego
a los demás
EL PROGENITOR ZERO: LAS 8 CAUSAS
FRECUENTES DE INDISPONIBILIDAD
COMO FIGURA DE APEGO
Para entender el fenómeno de la Familia
Zero, hay que buscar sus antecedentes en
los progenitores tóxicos y en las bases que
causan generalmente su indisponibilidad
psicológica para cuidar a sus hijos y
atender de manera efectiva y eficaz su
necesidad de crear una base segura de algo.
Las causas que hacen que un padre o una
madre no atiendan a esas necesidades de
cuidado y protección y se comporten de un
modo negligente o abusivo hay que
buscarlas en el desarrollo de ocho tipos de
trastornos o condiciones psicológicas que
provocan dicha indisponibilidad, a saber:
Alcoholismo, ludopatía y otras adicciones:
el progenitor adicto
Los efectos adversos de las adicciones
convierten a sus h~os en pequeños
cuidadores o polic1as. Producen niños
adultos que tienden a convertirse en nice
guys, alma maters o pagafantas y en
cmdadores compulsivos (codependientes).
Trastornos psicológicos habituales entre los progenitores
Zero o psicológicamente indisponibles
Alcoholismo,
ludopatía
adicciones
Depresión
Personalidad Psicosis
evitativa
(la ermitaña) ......... (esquizofrenia)
Enfermedad mental
' • ••
••
•• ••
• ••
/
• • Personalidad
Personalidad
dependiente •
:Familias:
• •
límite o
•• • borderline
(la huérfana)
•• Zero •
••
(la bruja)
•• ••
••
• .•••••••••. •••
Personalidad / '
maquiavélica
(la manipuladora) t
Personalidad
Personalidad
narcisista
(la reina)
psicopática
Depresión, fsicosis u otras enfermedades
mentales: e progenitor «depre»
Su enfermedad produce la indisponibilidad
emocional o la conducta errática o
inconsecuente que daña la autoestima e
interfiere la construcción de un Yo
consistente :y robusto en el niño.
Personalidad límite o borderline: el
progenitor «loco»
Sus conductas erráticas, sus explosiones de
rabia o su tendencia a colgarse
emocionalmente de los demás producen en
el niño un proceso simultáneo de apego y
desapego que puede hacer que desarrolle
también un trastorno grave en su sistema
de apego.
Personalidad evitativa: el progenitor
«miedoso»
Producen
. . en los
"
niños inseguridad
.. ,
y .
suspicacia, asi como una VISion negativa
del mundo y de las intenciones de los
demás.
Personalidad dependiente: el progenitor
«huérfano»
Producen en sus hijos la conducta de apego
compulsivo.
Tríada
. ,oscura
. de las personalidades
psicopaticas:
(psicopatas integrados o subclínicos)
maquiavélicos, narcisistas y psicópatas.
Estos tres últimos constituyen la tríada
oculta de las personalidades psicopáticas,
son los psicópatas integrados o subclínicos.
Destruyen el sistema de apego de sus hijos
y les vuelven vulnerables a las promesas de
redención, las almas gemelas, los
seductores, las personas egocéntricas.
Producen la disociación y el trance que los
conducirán a un futuro de infelicidad y
traumas.
14
LAREACCIÓNUP ALAFAMILIAZERO.
LA HUIDA HACIA DELANTE EN LA
GRANDIOSIDAD, EL ÉXITO Y EL
NARCISISMO
LA REACCIÓN UP COMO SUSTITUCIÓN DEL AMOR NO RECIBIDO POR EL
ÉXITO Y EL LOGRO
La primera estrategia extrema que ensayan los niños escandalizados por las que
viven en los entornos de las Familias Zero es intentar alcanzar mediante una
ilusión el merecimiento del amor incondicional que les faltó.
Es la reacción que denominaremos UP o huida hacia delante en la búsqueda del
reconocimiento externo y el éxito como sucedáneos del amor parental no
recibido.
La ilusión procede una vez más del fallo del potente mecanismo del apego infantil
humano. Si me esfuerzo, si tengo éxito, si soy grande, si los demás me aplauden y
si gano el éxito social, demostraré que era digno del amor que mi Familia Zero no
. '
me proporcwno.
Esta estrategia del niño escandalizado por la falta de amor incondicional o por un
aparente amor «condicional» a sus resultados procede de su aclimatación a las
expectativas de los progenitores más narcisistas, que intentan compensar sus
carencias tomando al hijo como una extensión de sus realizaciones en el mundo.
Pero también procede del secreto miedo que atenaza al niño de no ser merecedor
por defraudar las expectativas puestas sobre él.
Los 4 tipos de Familias Zero y sus efectos
GRANDIOSIDAD
NARCISISMO
Huida hacia delante
Tipo 1 Tlpo 3
mediante el logro del éxito
ADICTA lÍMITE
t
Adicciones Emocionalmente
Alcoholismo indisponible
Abuso de sustancias Borderlines
Ludopatia ' •••••••••• • Bipolares
• • ••
• • ••
•• ••
«MISIÓN
NICEGUY
~
ALMATER ....
:Familias:
•• ••
IMPOSIBLE»
AMOR ZERO
CODEPENDENCIA
•
•• Zero ••
•
(abuso psicopátíco
en pareja)
•• • •
•
•• • •
• ••••••••• ••
Tipo 2 Tipo 4
MALTRATADORA MANIPULADORA
Violencia doméstica Seducción narcislsíta
Abusos físicos Abuso psicopático
Abusos sexuales DEPRESIÓN
INDEFENSIÓN APRENDIDA
Retirada, renuncia y
huldade mundo
Tiene que garantizar esas expectativas y aprende desde muy pequeño que será
amado solo en la medida que desarrolle y despliegue ciertas capacidades,
talentos, inteligencia, belleza o realizaciones con las que pueda satisfacer las
necesidades idealizadas de su Familia Zero, por lo que intentará generar una
ficción de amor incondicional mediante su éxito o sus logros exteriores.
Este tipo de niños perdidos se esfuerzan denodadamente a lo largo de toda la vida
en resultar «aptos» para unos padres que, sin importar lo que consigan, jamás les
darán el visto bueno.
El miedo al fracaso les atenaza en lo más profundo. Su apariencia externa de
éxito y grandiosidad lleva aparejado un profundo terror a no resultar validados
por la diosa del éxito.
Detrás de esa fachada de resolución, decisión y aplomo que muestran, se esconde
un yo muy quebradizo que requiere siempre de nuevas y mayores dosis de
aprobación externa en forma de éxito social, profesional o económico.
Los 4 tipos de efectos traumáticos causados
por las Familias Zero
GRANDIOSIDAD NARCISISMO
Búsqueda del logro y del éxito
UP
t
••••••••• •
• • •
•• ••
•• ••
• • OUT
IN
NICEGUY
:Familias:
• •
«MISIÓN
_....,.~ IMPOSIBLE»
AMOR ZERO
ALMAMATER
CODEPENDIENTE :• Zero :• (abuso psicopático
en pareja)
•• • •
• •• ••
•••••••••• ••
DOWN
DEPRESIÓN INDEFENSIÓN APRENDIDA
Renuncia y retirada del mundo
El terror se instala en ellos, pues cuanto más consiguen menos obtienen.
A pesar de sus grandes aptitudes y talentos en lo más profundo de su herida
causada por progenitores fríos, «abandónicos», despegados o indisponibles,
pervive el sentimiento de inadecuación y la secreta rabia infantil por no haber
suscitado en ellos más que un pobre amor condicional y condicionado a que
repita siempre el truco para el que lo amaestraron.
Por mucho que lo intente, no podrá salvar la verdad profunda y seguirá
creyéndose inadecuado por no haber logrado el amor incondicional de sus
progenitores.
Vivirá amenazado por la catástrofe que significaría fracasar y dejar de tener éxito.
Le faltará siempre la genuina autoestima de los niños basada en un apego seguro
y en saberse incondicionalmente amados y aceptados por sus progenitores. Y ya
no podrán obtenerla del exterior en la vida adulta por ningún procedimiento
sustitutivo, aunque lo intenten.
Ni el éxito, ni la riqueza, ni las realizaciones humanas más extraordinarias
podrán salvar el hecho de que ese pobre niño no fue querido, amado o cuidado.
Hasta que no renuncie a la grandiosidad de su huida adelante en el éxito y se
permita vivir el duelo por unos padres in disponibles que no estuvieron para él, no
podrá verse libre del fantasma del fracaso y sus terribles secuelas depresivas.
LA TENTACIÓN DE HACER ALGO ESPECTACULAR PARA SEDUCIR,
ENCANTAR, ENCANDILARA LOS DEMÁS Y OBTENER EL AMOR EN FORMA
DE RECONOCIMIENTO SOCIAL
Una primera forma de salir adelante con respecto a la ausencia del amor
incondicional de la Familia Zero es realizar algo espectacular para seducir a los
demás y obtener de ellos el aprecio y reconocimiento. Con esa finalidad hay que
fascinarlos, asombrarlos, atraerlos, encantarlos o seducirlos para derivar de ellos
la energía que el niño perdido no tiene.
Para ello es imprescindible cuidar y cultivar la «imagen» y la «apariencia»
superficial y externa. Realizar algo insólito, único, inédito, inaudito, excepcional,
diferente, excéntrico, fuera de lo común, original, para atraer el aplauso y la
admiración del mundo entero. Realizar algo extraordinario y fuera de lo común
que convierta a los demás en fascinados seguidores y admiradores de uno mismo.
En el caso de Jesucristo, el tentador le coloca en un lugar bien visible (el alero o
pináculo del templo de Jerusalén) y le propone hacer un acto de manifestación
gloriosa y majestuosa que arrastre a todos «en pos» suyo: «Tírate ahí abajo» y
verás como todos los demás te admiran y quedan fascinados. Después no tendrás
problema para que te sigan adonde les digas.
Tirarse abajo desde una altura así es suicidio. El tentador sabe que la búsqueda
en el exterior de la autoestima, que solo puede encontrarse dentro de uno mismo,
es básicamente una búsqueda abocada a la propia destrucción.
El programa narcisista y grandioso de convertir al mundo entero en admirador y
seguidor de su red social, sea como influencer de YouTube o como un modelo
social de admiración para todos los demás, está hoy a la orden del día. Se trata de
ser seguidos por miles o millones para obtener de ellos la energía amorosa de la
que el niño perdido en su Familia Zero careció.
Calmar un vacío de amor y cariño a través de un acto externo (en forma de éxito o
logro humano), es decir, hacer algo portentoso es una estrategia abocada a la
frustración. Media humanidad, a pesar de ello, sigue la sugerencia del tentador
satánico.
Hacer algo portentoso, por muy espectacular que sea, no cambia la esencia de su
ser ni calma la sensación de vacío, por lo que nunca hay suficiente medicina para
cerrar la herida del desamor infantil de ese niño perdido. Pues, como he dicho, no
basta con realizar algo portentoso, sino que además necesito que el mundo entero
lo sepa.
Los UP buscan introducir a los demás en el círculo vicioso de la seducción y el
encantamiento mediante el logro y el éxito.
En nuestra sociedad narcisista, la mayoría quiere llegar a ser alguien mediante el
proceso de fascinar a otros. Sin embargo, son muy pocos los que tienen la
sabiduría de escapar de ese círculo infernal.
Solamente una transformación o conversión interior (metanoia) franquea el
exorcismo de la necesidad de una mirada de admiración por parte de los demás,
pues quien se pretende seductor y agente del encantamiento de los otros, en
realidad va a resultar atrapado en el círculo infernal que él mismo crea.
Los niños de las Familias Zero escandalizados antaño por progenitores
indisponibles debido a su propio egocentrismo y narcisismo se convierten en
nuevos egocéntricos narcisistas progenitores que prolongan a su vez el trauma
intrafamiliar y lo proyectan hacia sus propios hijos, perpetuándose sobre la
siguiente generación dicho trauma, que así deviene intergeneracional.
LA SERVIDUMBRE DE LA GRANDIOSIDAD Y EL NARCISISMO
El virus de la grandiosidad y el narcisismo de los UP es fuertemente adictivo. Los
que pretenden convertir al otro en la fuente de su autoestima, desde una mirada
fascinada y prestada, necesitarán cada vez más dosis suplementarias de esa
droga.
Irán siempre en pos de una nueva marca, un logro más dificultoso, buscando el
«más difícil todavía». Se verán obligados a reinventarse constantemente» a sí
mismos y a inventar hitos y atractores sociales cada vez más «extraños, originales
o extravagantes» para mantener a la parroquia entretenida.
Uegan a transformar sus vidas y la misma realidad en una ficción organizada y
en un delirante circo de siete pistas continuo. Muchas personas terminan
creyendo ser el centro mismo de una vorágine social que jamás ha existido salvo
en sus locas cabezas.
Tanto sus supuestos admiradores como sus supuestos enemigos o detractores son
tan imaginarios como la autoestima que cree le están suministrando o
arrebatando. Sirven al propósito imaginario de generar una fuente permanente
de heteroestima o falsa autoestima. Una mentira social que ayuda a ese «pobre
yo» a sobrevivir a la inaceptable verdad de su vacuidad.
De este modo, los psicólogos encontramos por doquier a estos UP como pacientes
obsesionados por su aspecto o su reputación social, que padecen supuestos
problemas que afectan a su imagen pública, su fama, su prestigio, etc., esto es,
por unos elementos míticos que les hacen sufrir enormemente pero que nunca
existieron más allá de los límites de sus locas cabezas.
Basta con que alguien se proponga convertirse en el objeto de la mirada fascinada
de otros para que este proceso lo transforme paulatina y sutilmente en lo que
denominamos técnicamente una personalidad narcisista.
Su necesidad de superar el vacío existencial mediante la transformación de su
pobre YO en «alguien» importante para los demás explica que muchos entren a
vivir una ficción, convirtiendo a los demás en proveedores de la gratificación
social y externa que todo narcisista requiere. Así, los otros son convertidos en
puros espejos que devuelven al narcisista supuestas miradas fascinadas.
El niño perdido se convierte en una nueva madrastra que necesita mirarse todos
los días en el espejo social de los demás para preguntarle si aún es «la más bella
de todas las del reino».
Todo narcisista vive en una ficción. Y para mantenerla necesita ser el objeto de
las miradas fascinadas y de la admiración de todos los demás.
De ahí precisamente procede su potencial peligro en las relaciones con los otros.
Especialmente resultan nocivos para aquellos que puedan hacerles sombra como
la Blancanieves del cuento.
Si algo frustra su irreal ilusión de ser los mejores, los narcisistas suelen
reaccionar con enorme rabia y resentimiento cargando furiosamente contra
quienes puedan amenazar esa ficción.
De la grandiosidad narcisista nacen las peores posiciones autorreferenciales y
paranoides que se observan en la actividad clínica.
Quienes viven permanentemente con la sensación de ser el centro del mundo
terminan en una posición delirante y autorreferencial por la que creen que todos
les envidian y acaban creyendo que todos les zancadillean, les odian y no
pretenden más que hundirlos
EL TRASTORNO NARCISISTA DE LA PERSONALIDAD Y SUS
CARACTERÍSTICAS PATOLÓGICAS
El término narcisismo procede del mito griego de Narciso, quien se enamoró de
su propia imagen reflejada en las aguas de un estanque.
Su destino fue ahogarse en él.
Los demás no existen para un narcisista, salvo en su condición de reflejos de sí
mismo. Su enorme vacío existencial suele producirse en su Familia Zero de
origen, generalmente por una madre fría o emocionalmente indisponible. Este
déficit de origen le obliga a buscar en los demás la validación y aceptación
incondicional que le faltó y que no siente dentro de él.
La mayoría de los autores explican la configuración de la personalidad narcisista
por una carencia emocional temprana producida por una madre emocionalmente
fría o indiferente o con una agresividad encubierta hacia su hijo.
Kernberg sostiene que la megalomanía propia del narcisista obedece a fuertes y
profundos sentimientos de envidia, miedo, privación y rabia nacidos en las
primeras etapas en las que el niño presenta enormes dificultades para encontrar
la debida experiencia del amor incondicional materno.
La sensación de ser único, importante y diferente de los demás que tiene el
narcisista no traduce sino la herida temprana de un niño perdido al que le
faltaron esos elementos en el proceso de apego materno primordial. Y esa
posición es el reverso de un vacío personal que pretende compensar con una
actitud de búsqueda del reconocimiento en el exterior.
EL NARCISISMO COMO ENFERMEDAD PSICOLÓGICA Y SOCIAL CRÓNICA
Este mal social tan característico de nuestra época que es el narcisismo vuelve un
paciente casi irrecuperable al niño que, escandalizado por su Familia Zero, se
convirtió en un adicto a la valoración de los demás, la fama, la notoriedad, el
aplauso, el éxito profesional o económico y la apariencia social.
Al pasar el tiempo, el narcisismo y la grandiosidad empeoran y sumen a la
persona en un ciclo de sufrimiento sin fin.
El carácter irrecuperable de la mayoría de estos casos procede de la construcción
de una identidad falsa y de un espejismo que crean y mantienen precariamente
durante años, para ocultarse a sí mismos la falta de amor y de disponibilidad de
sus progenitores, muchos de los cuales eran, a su vez, empedernidos narcisos.
La postura del narcisista ante el envejecimiento, los avatares de la vida y la
precariedad natural de cualquier riqueza, éxito o posición social se torna
estructuralmente inestable, y así, para sobrevivir, se ve obligado a darle la
espalda a la realidad y al onanismo mental.
El trance en el que vive todo narcisista, envuelto cada vez más en su nube de
fantasía, le exige invertir crecientes niveles de energía psíquica para mantener la
mentira narcisista fundamental que se cuenta a diario frente a su espejo mágico
de que es y sigue siendo «alguien relevante o esencial para los demás».
Veremos a continuación por qué el proyecto de todos los narcisistas del mundo es
siempre un cuento que acaba mal, con todos ellos despeñados por el precipicio de
la realidad. Ser y seguir siendo «alguien» mediante la apariencia, el éxito o la
imagen que proyectamos hacia los demás termina siendo una opción imposible
por tres razones fundamentales que ya avancé en mi libro Liderazgo zero (2008):
El deseo de «ser alguien» deriva de la búsqueda de la autonomía del ser, de modo
que cuanto mayor es el intento de ser autónomo siendo alguien para los demás,
menos autónomo y más heterónomo se es en realidad, demostrando que quien
está detrás de ese narcisista no es más que un pobre niño, solo abandonado y
asustado que busca a su mamá indisponible.
Esto le obliga a vivir en la mentira continuada de su supuesta independencia y
desapego y a tener que sofocar y negar su real dependencia de la opinión y de la
mirada admirativa de los demás.
Recurre a la simulación de indiferencia por la que aparenta que ni le interesa ni
le importa realmente la opinión del otro (esta es la mentira de su supuesta
autonomía), y a tener que inventar siempre nuevos trucos para conseguir atraer
su atención y admiración.
Mantenerse alto en el ranking social, profesional o económico, para ser alguien
desde la apariencia externa o la imagen pública, requiere siempre un plus de
originalidad, novedad, diferencia o excentricidad.
El éxito aparente de ser tomado como modelo por otros conlleva un fracaso,
principalmente debido a lo efímera que resulta siempre esta situación y a la
tremenda energía psicológica que se ve obligado a desplegar el narcisista,
agregando siempre nuevos seguidores y admiradores de cara a mantener alto el
pabellón y consolidar su imagen ante los antiguos.
El círculo infinito del narcisista: cuanto más quiere escapar a la ley de los otros,
más se convierte en su esclavo. Cuanto más esclavo de los demás es, más intentos
realiza por escapar a la ley de los otros. Ello no tiene fin y se transforn1a en el
denominado infierno narcisista.
LOS 20 RASGOS (UP) DE LA HUIDA HACIA DELANTE EN LA
GRANDIOSIDAD, EL ÉXITO Y EL NARCISISMO
No es difícil encontrar en nuestro entorno personajes que presentan la herida
emocional UP, fijada y congelada en la grandiosidad procedente de su pasado
como miembro de una Familia Zero.
La comprensión científica profunda de que nos encontramos en presencia de
antiguos niños «escandalizados» por familias megatóxicas que no estuvieron
disponibles permite antes compadecerse de ellos que juzgarlos.
A continuación, se identifican sus 20 rasgos principales:
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
La huida hacia delante (UP) en la grandiosidad y el éxito
Pensamientos y declaraciones continuas de autovaloración, autobombo y
autopropaganda.
Arrogancia, prepotencia o comportamiento hipercrítico o abusivo hacia los
juicios o las opiniones de los demás.
Historias de grandes logros o tribulaciones en el pasado.
Hipersensibilidad a ser evaluado o juzgado por los demás.
Utilización de los demás como espejo, auditorio o público para lucirse.
Sentido de grandiosidad, de ser único, original o de ser especial.
Sensación de ser imprescindible o esencial.
Pretensiones de alta realización, éxito profesional o económico.
Monopolización del mérito en exclusiva con respecto a las contribuciones de los
demás.
Mesianismo y delirios de grandeza irreales.
Comportamiento parasitario.
Escaparatismo y obsesión por la estética o en mostrar objetos, ropa para su
apariencia externa.
Susceptibilidad y vulnerabilidad a la envidia hacia los demás.
Extensión y propagación de la mediocridad en su entorno.
Sensibilidad a las comparaciones, rivalidad y competitividad exacerbadas.
Acoso y persecución hacia los que pueden hacerle sombra.
Sensibilidad a la categoría o el nivel social de las personas.
Pensamiento autorreferencial y egocentrismo constantes.
Fobia al riesgo y terror al fracaso.
Énfasis en la apariencia física con frecuentes operaciones de cirugía estética o
conectiva, implantes, etc.
LA PEREGRINACIÓN DEL UP: DESDE LA VERDAD DOLOROSA DEL
ABANDONO PARENTAL HASTA LA FICCIÓN DE LA AUTONOMÍA
El adulto narcisista es alguien que se empeña en sobrevivir mediante la creación
de una ficción de autonomía y suficiencia que pretende ocultar la
indisponibilidad básica de una figura de apego de progenitores que no estuvieron
para él.
Vivir en la mentira se paga muy caro, pues el individuo se ve obligado a movilizar
enormes recursos energéticos y emocionales para mantener en pie el chiringuito.
A continuación, veremos por qué este recorrido es tan nocivo y por qué el niño
que fue abandonado se puede convertir en un adulto UP narcisista.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
El falso recorrido del narcisismo (UP) desde la verdad hasta la mentira
Desde la VERDAD Hasta la MENTIRA
Ausencia de una figura de apegoAutonomía aparente. No
emocionalmente indisponible. necesito de los demás.
Falso Yo o necesidad de aparentar unaFalsa yoidad o trascendencia
identidad. por la imagen o apariencia (soy
mi apariencia).
.d . , Necesidad de fascinar, seducir
Falsa autoestima o necesidad de val1 acwn
(ser tomado como modelo por
exterior por parte de los demás.
otros).
Complejo de inferioridad. Posición compensatoria de
falsa superioridad, nivel o
Sentimientos de inadecuación reprimidos Ycategoría (arrogancia y
proyectados. prepotencia).
Huida hacia delante por el
. · to masum1
Sent 1m1en · 'ble d e per
, d'd ·
1 a 1rrepara ble logro
, y . el
t éxito
. l) (rechazo del
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ps1qmca para mantener el
secreto y la mentira.
EL NARCISISTA COMO JEFE PSICOLÓGICAMENTE TÓXICO O ÚDER ZERO
En varios de mis libros he ofrecido el tremendo retrato robot de este tipo de
personajes cuando alcanzan el poder empresarial y organizacional.3
Padecerlos es verdaderamente nocivo y la experiencia habitual es tener un jefe
con quien el subordinado se encuentra permanentemente abocado a convertirse
en sostén, paño de lágrimas, auditorio fascinado, público admirador o víctima de
su envidia y persecución.
Expongo a continuación los resultados de nuestra investigación acerca de los
directivos narcisistas. Sus 20 rasgos más típicos son:
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
Los 20 rasgos de un jefe tóxico narcisista
Los subordinados son para él un auditorio, un espejo en el que se mira
continuamente. Reclama atención y admiración de manera continua. Le encanta
que le hagan «la pelota».
Monopoliza «todo» el mérito para él. Rebaja sistemáticamente el mérito de los
demás. Todo resultado positivo se debe a su genialidad.
Cree pertenecer a una élite social o intelectual de personas «especiales» por su
genialidad, brillantez o pertenencia a algún tipo de «casta» social. Lo que rige
para los demás no rige para él.
Busca subordinados serviles, dóciles y obedientes. Le resultan amenazantes la
libertad de criterio y el pensamiento alternativo.
Selecciona sistemáticamente para su equipo a quienes no le puedan hacer
sombra, es decir, a los menos capaces. Propaga en su departamento un tipo de
mediocridad intelectual y profesional como forn1a de asegurarse y sentirse a
salvo.
Busca el culto a la personalidad. Cultiva la adulación y el vasallaje feudal de sus
subordinados hacia él. Puede llegar a ser despótico con los que considera
inferiores, despreciándolos.
Despliega un comportamiento de maltrato y abuso verbal mediante gritos,
insultos, reprensiones y humíllaciones de todo tipo a sus subordinados. Ello le
proporciona una sensación de seguridad por mantener a raya a todos.
Infla de modo compensatorio su autoestima mediante continuas referencias a su
pretendida valía, brillantez profesional, contactos relevantes con
«personalidades» o poderosos.
Incapacitado emocionalmente para reconocer que ignora o no sabe de algo, y por
lo tanto para el aprendizaje, se manifiesta arrogante, prepotente y «sabelotodo».
Queda pronto desfasado y profesionalmente obsoleto. Ello refuerza su
sentimiento profundo de inadecuación y su actitud defensiva ante el cambio o la
. .
/
mnovacwn.
Su falta de actualización profesional le lleva al dogmatismo y a la rigidez
intelectual: quien se permite discrepar supone, desde muy pronto, una amenaza
personal para él por no saber rebatir sus argumentos o convencer con los suyos.
Persigue y elimina a los posibles competidores, especialmente a los más
brillantes. Cultiva y fomenta el enanismo intelectual y a los «bonsáis psíquicos»
en el equipo.
Tiene aversión a correr riesgos por el miedo al fracaso y por su incapacidad
emocional de hacer frente a él. Uega a bloquear a su unidad por su falta de
decisión y actitud «laisser aller>>.
Explota laboralmente a sus subordinados exigiendo de ellos sacrificios, adhesión
incondicional y personal, e incluso «buena cara» ante sus abusos de autoridad y
excesos.
Desarrolla el discurso de la imprescindibilidad: «¿Qué sería de vosotros sin mí?».
Se presenta como un «salvador» o una persona crucial para la organización.
A pesar de sus declaraciones externas, en lo profundo es un enemigo declarado
de la capacitación, la formación, la actualización profesional, la innovación y el
aprendizaje, que son siempre elementos amenazantes para sus sentimientos de
escaso nivel o inadecuación personal y profesional.
Se muestra hipersensible a toda crítica o discrepancia y reacciona
desproporcionadamente a ellas. Vive las diferencias de opinión de forma
dramática y amenazadora como un ataque personal o como una falta de respeto.
Utiliza un tipo de lenguaje que pasa de lo hiperabstracto a lo hiperconcreto. Huye
de la conceptualización de problemas reales por no saber cómo enfocarlos o
enfrentarlos de forma real y práctica.
Se muestra de forma despectiva con sus subordinados y adulador con los
superiores, a los que, secretamente, envidia y desprecia.
Está obsesionado por la envidia que cree que todos le tienen. Su pensamiento
solo se refiere a sí mismo. Todo lo que ocurre tiene que ver con él.
Su despacho, su zona de trabajo, su automóvil o su atuendo o vestimenta son
escaparates con los que pretende demostrar el valor de su propietario. Adorna
sus zonas de trabajo con objetos lujosos de marcas caras, fotos con personajes
famosos, premios, diplomas, títulos, trofeos ... que, supuestamente, acreditan y
prueban a los demás la cualidad especial de su propietario.
LA SOCIEDAD NARCISISTA COMO PROMOTORA DE LA REACCIÓN UP
Nuestra sociedad actual, llena de Familias Zero y de individuos UP, ha terminado
elevando a modelo universal el «individuo autónomo» que todos deberíamos ser:
un moderno «dios para sí mismo» y, por lo tanto, un «dios para los demás».
El aparente individuo original, autónomo, «solipsista» y enamorado de sí mismo
que simula no requerir de nada ni de nadie vive, sin embargo, ante la exigencia de
ser digno de adoración, emulación e imitación ante el mundo entero.
El reino narcisista del perfecto ser autosuficiente, dueño de sí e independiente, se
alimenta en realidad de modo furtivo de la admiración, respeto y prestigio que
mendiga de los demás.
Cultivador de una imagen y apariencia de las que vive emocionalmente, y víctima
del perfeccionismo, se someterá al dictado de dietas, gimnasios, cirugías
estéticas, productos cosméticos, será un esclavo constante de la moda, de la
«dictadura de las tallas pequeñas», del miedo al rechazo social de los
«perdedores» y de su inextinguible necesidad de ser aceptado, reconocido,
integrado por su apariencia física.
Los esfuerzos y sacrificios más extremos merecerán la pena de cara a mantener
socialmente la mentira de su autonomía, independencia y autoestima, y tapar la
realidad de su «yo disminuido».
Ir contracorriente de esta tendencia social al narcisismo requerirá una energía
formidable y enfrentarse a la mentira de la supuesta individualidad y autonomía
con respecto a los demás. Efectivamente, la Psicoterapia Zero de un niño perdido
que busca sustituir a un progenitor indisponible o narcisista mediante el éxito y
la realización pasa por hacerle caer en la cuenta de que todo ese sometimiento y
esclavitud al dictado de los demás puede terminar para él en el momento que sea
capaz de aceptar el duelo que pretende ocultarse a sí mismo.
En ese momento podrá comenzar a recuperar su dinamismo vital, su verdadero
Yo y su auténtica autoestima, cerrando la absurda cruzada en pos del otro, como
fantasma sustitutivo de los progenitores que nunca estuvieron para él.
Aceptar esa dolorosa pero inapelable verdad le llevará a no tener que invertir más
energía en el proceso de demostrarse a sí mismo y a los demás que era digno del
cuidado y el amor parental.
Al igual que los demás niños perdidos del mundo que «vinieron a los suyos y
estos no los acogieron», también él fue una inocente víctima del proceso.
Ya no tiene que disimularlo más ni pagar precios psicológicos.
Esto le permitirá liberarse interiormente del proyecto del tentador satánico y de
la desviación idolátrica de trascendencia, basada en intentar ser un «dios para los
demás» que caracteriza al narcisismo.
15
LA REACCIÓN DOWN A LA FAMILIA
ZERO. ~
LA INDEFENSION APRENDIDA Y LA
RETIRADA AL INTERIOR: LA
DEPRESIÓN
LA REACCIÓN DOWN COMO RESIGNACIÓN AL APEGO IMPOSIBLE A LA
FAMILIA ZERO
El psicólogo norteamericano Martín Seligman descubrió en los años setenta lo
que le ocurre a alguien cuando es sometido de un modo reiterado y sistemático al
castigo, sin opción a escapar de este.
Si a un organismo se le castiga sistemáticamente de manera continua sin escape
posible, desarrollará una respuesta de congelación por la cual dejará de
enfrentarse a esa situación o de intentar salir de ella, perdiendo toda esperanza y
abandonándose con resignación.
En muchos de los niños procedentes de las Familias Zero, la resignación no es
efecto de un episodio aislado, sino de una situación habitual y repetida de
acumulación o «gota a gota» de malos tratos, castigos, violencias, negligencias o
abandono a los que han ido aclimatándose desarrollando una respuesta de
fijación o bloqueo.
La repetición de ese «gota a gota» quiebra el organismo del niño y genera un tipo
de paralización que se denomina técnicamente «indefensión aprendida».
La indefensión causa la depresión y las innumerables transformaciones
psicosomáticas que sufren muchos niños procedentes de las Familias Zero. No es
un rasgo de personalidad, sino una respuesta aprendida e internalizada como
resultado de una situación imposible de apego causada a estos niños por un
proceso de victimización generalmente encubierto.
Los 4 tipos de efectos traumáticos causados
por las Familias Zero
GRANDIOSIDAD NARCISISMO
Búsqueda del logro y del éxito
UP
t
••••••••••
•
• •• ••
••
•
IN
•• •• OUT
· MISIÓN
NICEGUY I
ALMAMATER
:Familias:
•• ••
IMPOSIBLE»
AMORZERO
CODEPENDIENTE
•
•
• Zero •
•
•
(abuso psicopático
en pareía)
•• ••
•• • •
•• • •
•••• • ••••
DOWN
DEPRESIÓN INDEFENSIÓN APRENDIDA
Renuncia y retirada del mundo
La indefensión procede de la vivencia traumática recurrente del niño de no poder
encontrar en su Familia Zero las condiciones de un amor y aceptación
incondicionales que le permitan forjar un apego seguro. Siente que no puede
escapar a esta situación ni evitarla para eludir su sufrimiento. La sensación de no
tener ningún control sobre ella explica la aparición del cuadro de indefensión.
La indefensión produce la paralización y el bloqueo psicológico de las posibles
respuestas de huida, defensa o evitación respecto de la Familia Zero.
El niño bloqueado en esta respuesta ya no intentará huir o escapar de su Familia
Zero de origen, sino que permanecerá resignado durante años o toda una vida a
la experiencia de no haber sido amado incondicionalmente, sin intentar ya nada
para resolverlo.
Se viene abajo en todas sus conductas de iniciativa o exploratorias del mundo y
esto le lleva a la retirada interior, la introversión, el retraimiento social, el
aislamiento y el rechazo de relaciones con el mundo exterior.
Ruptura del vínculo instrumental entre el comportamiento
del niño y su efectividad para apegarse de modo seguro
RESPUESTA DOWN:
RESIGNACIÓN, INDEFENSIÓN Y DEPRESIÓN
Maltrato
Abandono
Abusos
CAUSA
Necesidad de
l. EFECTO
Ineficacia de la
ap ego conducta de apego
Indefensión
APRENDIDA
Entra en una espiral de apatía y pesimismo y en un estado de ánimo habitual de
tristeza, pena y desesperanza.
Una respuesta extrema a este rechazo familiar inicíallo encontramos en ciertas
reacciones autistas no determinadas genéticamente o en ciertas esquizofrenias y
. .
pSlCOSlS.
Sin llegar a tanto, la mayoría de los niños indefensos frente a sus Familias Zero
desarrollan una retirada a su mundo intelior en el que intentan buscar cobijo y
refugio ante la indisponibilidad parental.
El aprendizaje de la indefensión procede de la irracionalidad, la brutalidad o la
ininteligibilidad que un niño percibe en el abuso, el maltrato o la indisponibilidad
emocional de sus progenitores. No entiende lo que ocurre. No comprende lo que
ha hecho para merecer el maltrato o los abusos.
La indefensión aprendida significa para el niño resignarse ante fuerzas
abrumadoras sobre las que no tiene ningún control y ante las cuales termina
generalizando la fatal expectativa de creer que todo intento de respuesta o
confrontación será imposible o ineficaz.
Aprendizaje de la indefensión o Respuesta DOWN
Indefensión
BLOQUEO EN El NltiJO
DE LAS RESPUESTAS DE:
ABUSOS • EVASIÓN - HUIDA CONGELACIÓN
MALTRATO • CONFRONTACIÓN RESIGNACIÓN
MANIPULACIÓN ·EVITACIÓN SUMISIÓN
ABANDONO
LA REACCIÓN DOWN EN EL ADULTO
Esa respuesta de indefensión y retirada al interior ante la vida y ante las
posibilidades de vincularse afectivamente a los demás acompaña al niño durante
el resto de su vida.
La posición incuestionable de una Familia Zero, más idealizada por los niños que
reaccionan viniéndose abajo (DOWN) cuanto mayor sea el abuso o el abandono,
explica por qué estos niños internalizan el abandono y el maltrato sufrido
convirtiéndolo en una posición depresiva, culpable, basada en el no
merecimiento y en su correspondiente dolor.
Sin embargo, estos elementos permanecerán velados para el adulto, que deberá
vivir de espaldas a ellos al no poder asumir lo inasumible de una Familia Zero,
una vez más la última verdad de que «Vino a los suyos y los suyos no lo
recibieron» (Jn 1, 11).
El adulto vivirá de espaldas, idealizando a su Familia Zero, aferrándose a la idea
de haber sido realmente amado, desplazando y proyectando sobre los demás la
maldad, el abandono o el maltrato que vivió en su infancia, pero que no se puede
permitir reconocer o asumir. En muchos casos su retirada al interior de sí mismo
adoptará las apariencias más aceptables socialmente de un carácter huraño,
ermitaño o del amor y gusto por la soledad y la vida casera u hogareña.
Nada de eso es la verdad. Para el adulto que ha desarrollado la respuesta DOWN
como reacción a su Familia Zero de origen, los demás son peligrosos, y no es ni
seguro ni conveniente vincularse emocionalmente a ellos ni tampoco permanecer
a su alcance.
El modo de no resultar afectado consistirá en la migración mental hacia su
mundo interior y la huida del mundo y de las relaciones sociales.
LA INDEFENSIÓN APRENDIDA COMO PROFECÍA AUTOCUMPLIDA QUE
CONDUCE A LA DEPRESIÓN DEL ADULTO
El aprendizaje de la indefensión acarrea siempre pesimismo, tristeza y depresión
en el individuo.
El pesimismo existencial del niño escandalizado por su Familia Zero le aboca a
vivir en la espiral de malos augurios que se transforman en peores resultados,
que a su vez confirmarán la validez de sus pésimas expectativas hacia el mundo,
hacia el futuro y hacia sí mismos.
Esta tríada de expectativas cognitivas nefastas se conoce en psicología como la
tríada cognitiva de la depresión (véase el magnífico trabajo sobre las bases
cognitivas de la depresión de Aaron T. Beck).
En el caso de los niños de las Familias Zero no hay nada de irracional en sus
expectativas.
El fallo en el sistema de apego y sus poderosos mecanismos distorsionadores les
han llevado a aceptar erróneamente su propia culpabilidad y responsabilidad
antes que tener que reconocer que sus progenitores no les amaron. Internalizar
sentimientos de vergüenza, inadecuación y culparse a sí mismo de haberlo hecho
«todo mal» salva la disponibilidad parental a costa de introducir al adulto en una
cárcel mental de por vida.
Su hipersensibilidad, paranoidismo, autorreproches o desesperanza vital
proceden de sentimientos desplazados que no puede permitirse vivir en relación
a los que fueron en realidad sus causantes: sus progenitores indisponibles.
Cuanto más extraños, irracionales, disonantes y desconectados de la realidad
fáctica del adulto sean dichos sentimientos, más suponen reacciones tardías a
situaciones que están aún por revelarse a él en relación con su infancia perdida.
La salida de esa cárcel mental pasa por cuestionar y debatir con el paciente sus
pensamientos negativos de autocastigo y autosabotaje (característicos de un daño
psicológico por indefensión), explicándole que dichas creencias tóxicas no son
simplemente irracionales, sino que obedecen a la implacable lógica de su sistema
de apego humano frustrado por el funcionamiento fallido en el seno de su
Familia Zero.
Ayudarle a hacer el duelo por su Familia Zero es la condición insalvable de su
recuperación y su salida adelante.
Revelarle científicamente su propia inocencia en el fallido intento de su sistema
de apego de apegarse a progenitores indisponibles es esencial para evitar que
internalice dicho fracaso mediante la atribución de rasgos o defectos que le
hubieran hecho responsable de esa indisponibilídad.
También es crucial ayudarle a salir de la máquina del tiempo, explicándole que ya
no es un mno indefenso frente a adultos todopoderosos, peligrosos o
indisponibles.
SALIR DE LA INDEFENSIÓN, LA DEPRESIÓN Y LAS SOMATIZACIONES
EXIGE ELABORAR, ENTENDER Y ELABORAR EL DUELO DE UNA FAMILIA
ZERO
Resulta absolutamente imprescindible identificar cuanto antes la causa de la
indefensión aprendida, pues esta es responsable de todos los cuadros
psicológicos y psicosomáticos que suelen desarrollar en sus vidas los hijos de las
Familias Zero.
Se trata de ayudar a la antigua víctima del abuso y negligencia parental a
transformarse en protagonista activa y principal de su propia vida.
Sin embargo, exigir a una víctima que salga de su indefensión sin más recurso
que su propia voluntad es algo irreal y neciamente voluntarista.
Salir de la indefensión que han aprendido a veces lleva tiempo y requiere de la
tecnología y del apoyo psicoterapéutico experto y especializado, centrado en que
el adulto que es hoy acepte por fin la mayor de las heridas de una infancia: el no
haber sido amado por lo que uno era.
El niño que no fue amado ni cuidado es víctima en la vida adulta de sentimientos
de vergüenza, inadecuación y culpa. Vive con miedo o terror la posibilidad de
haber sido el causante de ese abandono y de haberlo merecido.
Su adaptación temprana al trauma vivenciado en forma de represión y
disociación creó los síntomas que solo pueden revertirse desde la aceptación
pacífica de la verdad de su inocencia. Tan pronto esa herida puede ser vivida por
el adulto, las distorsiones y los mecanismos compensatorios podrán desaparecer
y dejar de manifestarse en sus relaciones con los demás y consigo mismo.
Entonces podrá dejar de generalizar, en el mundo y en los demás, el antagonismo
y la decepción que secretamente alberga contra sus progenitores más abusivos o
indisponibles. Dejará de ver a los demás, por defecto, como fuentes de decepción
o de peligros sin fin y podrá, por fin, salir al mundo y enfrentarse a él con la
seguridad y el aplomo de un adulto.
No necesitará proyectar en los demás las injusticias que no pudo aceptar en su
vida y dejará de tener que militar compensatoriamente en todo tipo de causas
alternativas que le distraían de la injusticia última e inconfesable vivida en su
propia familia de origen.
Renunciará a la idealización familiar, dándole la perspectiva realista y adecuada a
las heridas que arrastra de su falsa «infancia feliz», reencontrando por fin la
fuerza vital y la autoestima, y liberándose de las racionalizaciones y las falsas
atribuciones de los supuestos déficits o inadecuación interna que salvaban hasta
ahora a sus progenitores de su responsabilidad.
Escapará al fatalismo de un supuesto destino que le condenaba a experimentar la
sistemática decepción de los demás, quebrando las condiciones de todas las
funestas profecías que hasta ahora tendía a cumplir mediante el autosabotaje,
garantizando un mundo coherente del cual obtenía solo lo que merecía, y merecía
solamente lo poco que se le ofrecía.
16
LA REACCIÓN IN A LA FAMILIA ZERO.
CODEPENDIENTES, NICE GUYS,
PAGAFANTAS Y ALMAMATERS
LA REACCIÓN IN DE PARENTIZACIÓN COMO REVERSIÓN DEL ROL
PARENTAL DEL CUIDADOR
Uno de los efectos más perversos del paso de un niño por una Familia Zero,
especialmente del tipo adictivo, consiste en la reversión del rol parental que lo
transforma en cuidador de sus cuidadores.
Esa reacción al trauma de una Familia Zero indisponible se denomina
parentización y significa un proceso de reversión (IN) de la paternidad y
maternidad, que convierte a estos niños en los progenitores psicológicos de sus
progenitores biológicos.
El proceso que determina la reacción IN del sistema de apego del niño suele tener
como causa un tipo de familia tóxica adictiva, en la que alguno de los
progenitores es alcohólico o presenta una adicción a sustancias o a
medicamentos.
Sin embargo, los niños adultos o parentizadores que reaccionan con la respuesta
IN también suelen proceder de otros tipos de Familia Zero que no estuvieron
para ellos o para el resto de los hermanos, forzando al niño pequeño a convertirse
en el cuidador de los padres o del resto de la prole.
La necesidad de cuidar a unos progenitores que no pueden cuidarse ni siquiera a
sí mismos aclimata al niño y bloquea su sistema de apego, fijándolo o
congelándolo en torno a la conducta y el rol de un cuidador.
Los 4 tipos de efectos traumáticos causados
por las Familias Zero
GRANDIOSIDAD NARCISISMO
Búsqueda del logro y del éxito
UP
•
t
• • • • • • • • ••
• • • ••
•
••• ••
•
OUT
" MISIÓN
IN
NICEGUY I :Familias:
• •
IMPOSIBLE»
-~)11~ AMOR ZERO
ALMAMATER
CODEPENDIENTE :• Zero :• (Abuso
pslcopátlco
•• •• en pareja)
•• ••
•• ••
•••••••••
DOWN
DEPRESIÓN INDEFENSIÓN APRENDIDA
Renuncia y retirada del mundo
Este tipo de cuidadores se denominan en la literatura psicológica especializada
codependientes.
La codependencia no es simplemente una conducta de dependencia emocional de
otras personas, como erróneamente suele asumirse, sino que supone un patrón
conductual, psicológico y emocional de adaptación que se desarrolla a resultas de
una prolongada exposición a las reglas y el funcionamiento de una Familia Zero.
En este tipo de familias disfuncionales, la existencia de problemas de alcoholismo
y j o adicciones más o menos encubiertas dificultan o hacen imposible en el niño
la expresión de sus pensamientos y emociones, llegando a comprometer la
autonomía y el desarrollo de su identidad y su concepto del Yo.
Tradicionalmente se diagnosticaba la codependencia cuando una persona
desarrollaba un patrón de conductas erráticas a consecuencia de verse
involucrada en el cuidado, vigilancia o protección de un progenitor o un familiar
alcohólico o adicto a sustancias.
Se definía a una esposa, un hijo o una pareja como codependiente cuando
presentaba un patrón disfuncional general de inadaptación que consistía en
conductas autodestructivas y disfuncionales con la desaparición de sus propias
necesidades y la disolución de su propia identidad en el cuidado de la persona
adicta a cuidar.
Desde hace varios años los que nos dedicamos a la psicología clínica hemos
entendido que esa codependencia es un patrón cuyas causas pueden ser muy
variadas y pueden abarcar muchos otros tipos de familias disfuncionales más allá
de las que se encuentran afectadas por el alcoholismo o las adicciones.
Las Familias Zero suelen crear codependientes a base de interferir en el
desarrollo normal de sus hijos, creando y manteniendo durante su infancia un
grupo de variadas reglas disfuncionales que causan un trauma en su desarrollo y
bloquean los cambios constructivos en el crecimiento y la maduración psicológica
de su personalidad.
LOS PROBLEMAS HABITUALES DE LOS CODEPENDIENTES
Los siguientes patrones no son exclusivos del desarrollo de una codependencia,
pero suelen presentarse en el90 por cien de los pacientes aquejados por ella:
Problemas y dificultades a la hora de identificar sus propios sentimientos o de
aceptarlos como válidos: «¿Me siento triste? ¿Molesto? ¿ofendido?
¿Decepcionado con alguien? ¿Deprimido? ¿Estoy acaso aterrorizado?».
Problemas para expresar sus sentimientos hacia otras personas: «Me siento
enfadado con alguien, pero no puedo permitirme decírselo. La ira es peligrosa,
inadecuada... Me siento deprimido, pero no puedo permitirme contárselo a
nadie. Nadie lo entendería... Sería una vergüenza para mí expresarlo ... ».
Dificultades para formar vínculos o mantener relaciones íntimas con los demás:
«Me gustaría tener amigos, pareja o relaciones, pero me aterra ser rechazado o
herido por los demás... Me siento torpe, inadecuado, estúpido ... No soy lo
suficientemente atractivo, guapo, inteligente... ».
Perfeccionismo y expectativas irreales acerca de uno mismo o de las demás
personas: «No hago nada a derechas. Todo lo termino arruinando. Siempre lo
fastidio todo. Todo me sale mal. Si los demás me aprecian, lo deben hacer todo
perfecto y no cometer jamás errores».
Rigidez y dogmatismo en la conducta o en las actitudes hacia el cambio: «Para mí
es demasiado tarde para cambiar... Aunque mi vida sea un asco, no conozco otro
modo de ser o de existir... Solo conozco un modo de hacer las cosas ... Así he
podido sobrevivir... ».
Problemas de adaptación al cambio: «Me siento rígido ... me resisto al cambio ...
me aferro a lo conocido».
Sentimiento abrumador de responsabilidad por las conductas o sentimientos de
otros: «Se suicidó por mi culpa... Si yo hubiera dicho, hecho... No puedo
abandonarlo ahora... No puede vivir sin mí... Debo disculparme con otros por lo
que X les dijo o les hizo ... Nunca podrá superar esto sin mi ayuda».
Necesidad constante de aprobación por parte de los demás para sentirse bien
consigo mismo: «Dime solo lo que necesitas y yo lo haré para que seas feliz ...
Nunca podría mirarles a la cara si me rechazan en este trabajo o en esta
Universidad... Quizás si me convierto en abogado mi padre se sentirá orgulloso
de mí».
Problemas para decidirse o tomar decisiones, rumiación y dubitación: «No puedo
decidirme ... no puedo permitirme cometer un error... el que no habla no peca...
Cuando tengo que tomar una decisión, me quedo paralizado y congelado sin
saber para dónde tirar».
Problemas para tomar iniciativas y escasa voluntad: «No tengo energía para
iniciar cosas... prefiero seguir los consejos de los demás que tomar iniciativas
personales. Se me pasa el tiempo dando vueltas a todas las opciones para al final
no decidir hacer nada».
Sentimientos de indefensión e inadecuación continuos y comparación
minusvalorativa: «No sirvo para esto ... No valgo para nada ... Nunca seré capaz de
hacer lo que los demás consiguen... Es mejor no intentar nada... Los demás sí que
valen».
Sentimientos de vergüenza tóxica y baja autoestima: «Cada vez que cometo un
error se demuestra el tipo de persona estúpida, vaga o torpe que soy... Debe
haber algo erróneo o equivocado en mi personalidad o en mi forma de ser».
Evitación constante de los conflictos y necesidad continua y patológica de agradar
y complacer a los demás: «Si no acepto su propuesta podría abandonarme o
enfadarse conmigo ... No puedo soportar decepcionar o contrariar a alguien,
aunque sea en contra de mis intereses... Un conflicto puede ser fatal y no me lo
puedo permitir... No puedo revelar o mostrar mi opinión verdadera o se
enfadarán conmigo».
Autoconcepto como bien de uso y abuso de los demás: «Si no sirvo, no valgo... Si
no soy usado y utilizado por alguien, no me siento validado... Necesito cuidar o
proteger a alguien para sentirme de utilidad o necesario».
¿víCTIMAS O VOLUNTARIOS?
Este es un dilema frecuente en muchos enfoques que se hacen del problema de la
codependencia. ¿se trata de víctimas de un trastorno o de personas que eligen un
determinado modo de vida, aunque este pueda ser erróneo y disfuncional?
Muchos auténticos codependientes funcionan bajo una máscara social y una
apariencia pública de personas fuertes, seguras de sí mismas o resueltas. Pueden
haber elegido profesiones asistenciales o de ayuda en las que despuntan como
profesionales excelentes.
Y, sin embargo, debajo de estas apariencias, estas personas pueden sentirse muy
vulnerables y vivir en un oculto remordimiento como si fueran un fraude social.
NICE GUYS, PAGAFANTAS Y ALMA MATERS
Estos tres términos se refieren a la misma realidad: un pagafantas, un nice guy
(nice girl) o alma mater es alguien cuyo lema es «dar y dar siempre más y mejor,
hasta que duela».
Por diferentes experiencias tóxicas que vivieron en sus Familias Zero de origen,
han tenninado confundiendo el amor y la vinculación con los demás con el
sufrimiento y la renuncia a sus necesidades existenciales de ser amados y
cuidados por otra persona.
El objetivo es ser usados por los demás como puros objetos de uso y abuso
destinados exclusivamente a su egoísta servicio. El correlato femenino al
pagafantas o nice guy se conoce con el término alma mater (literalmente, «madre
nutricia» ).
Los pagafantas y alma maters buscan colocarse al mismo nivel de un instrumento
de ayuda y cuidado, y para ello se convierten en objetos de «usar y tirar».
No plantean jamás sus necesidades. Mucho menos pelean o contienden por ellas.
No sienten siquiera que tengan derecho a experimentarlas.
Renuncian previamente a sus propios derechos y necesidades engolfándose en el
otro. Buscan atender, agradar y nunca defraudar a los demás por muy extremas y
egoístas que sean sus demandas.
Se trata de dar, dar y dar siempre más y mejor... Dar y dar hasta que duela.
Entregarse al servicio de los demás es su modo de vincularse a ellos.
Ese servilismo extremo encubre un profundo déficit de autoestima y un olvido de
sí mismo con pretexto de servir a otro.
La utilidad de su propia vida parece seguir el mantra del «necesito que me
necesites». El hecho de ser necesitado por el otro es lo que garantiza la seguridad
del vínculo que le une con los demás. Esa aparente dedicación y servicio a los
demás (hasta que duela) es la expresión de una profunda inseguridad, carencia y
dependencia emocional, que encubre el autoengaño permanente y las
racionalizaciones de todo tipo.
Combinan un enorme corazón y una formidable capacidad para intuir lo que el
otro necesita y adelantarse inmediatamente a proveer al mundo entero de sus
atenciones, cuidados y servicios.
Su infinita tolerancia a la frustración, que raya en la indefensión del DO\oVN, los
lleva al servilismo y con frecuencia se consideran a sí mismos «mártires del
amor».
Son los mártires de un amor asimétrico sin reciprocidad alguna, pues enseguida
pasan a la denominada zona friend en la que son considerados amigos para uso y
abuso o pagafantas, pero jamás son tomados en consideración como potenciales
.
pareJas.
Resulta doloroso escuchar las racionalizaciones y falsas teorías de todo tipo que
utilizan nice guys y alma maters para sobrevivir a su recurrente experiencia de
ser una y otra vez olvidados, ignorados y ninguneados por sus parejas.
Han dejado de ser seres humanos y de reivindicar sus propias necesidades para
militar «al servicio de» las necesidades de otros.
Abdican de su expectativa legítima de vincularse y ser amados por lo que son
para conformarse con «ser necesitados» debido al cuidado y las atenciones que
proporcwnan.
En algún momento de su infancia, estos niños tiraron la toalla con respecto a la
posibilidad de ser cuidados y protegidos por sus progenitores y aprendieron a
vincularse o apegarse a ellos, volviéndose sus imprescindibles cuidadores.
Cambiaron su estatus de «hijos que han de ser cuidados y protegidos» por el de
«pequeños adultos responsables» del bienestar, el cuidado y la asistencia física o
psicológica de sus progenitores biológicos.
Sus propias necesidades, anhelos, deseos o sueños quedaron borrados y
desaparecieron dando prioridad a los de sus padres.
Llegados a la edad adulta, repitieron el mismo esquema en su vinculación básica
con los demás, convirtiéndose en proveedores y donantes psicológicos
universales.
Los pagafantas y alma maters adultos son los perfectos complementos para los
peores narcisistas y ególatras que desean disponer de un sirviente perpetuo
gratuitamente.
En el pagafantas se produce un mecanismo de transformación. En su afán por
convertirse en alguien útil, pasa de ser un sujeto a convertirse en un objeto
totalmente asequible, completamente utilizable y a merced de todo aquel con el
que desea vincularse.
Mientras que en el mercado la escasez de un bien conduce al alza de su precio, la
abundancia del servicio de ayuda que un pagafantas está siempre dispuesto a
aportar a los demás explica que su valoración tienda continuamente a cero.
La paradoja está servida. Cuanto más cuida, protege y ayuda a los demás, menos
obtiene a modo de reciprocidad. La entrega ilimitada de su tiempo, su destreza o
sus capacidades al cuidado de otros no le conducen a una mejor valoración, sino
al desprecio, al olvido o a la humillación de estos.
Esa entrega y generosidad son valoradas por los demás como propias de un
sujeto escaso de autoestima. Y la mayoría de las veces la respuesta que reciben es
el menosprecio, la ignorancia, cuando no el abuso psicológico y emocional,
llegando incluso a veces al maltrato físico.
La disponibilidad infinita como «objetos de uso para el otro» los convierte en
artículos de «todo a cien» en el mercado de las relaciones humanas.
Sus parejas, conscientes de que su actitud aparentemente servicial procede en
realidad de su secreto desprecio por sí mismos y de una patética dependencia
emocional, también los consideran como «meros objetos» de «usar y tirar».
Sus experiencias tempranas en sus Familias Zero de origen los llevan a
convertirse inconscientemente en esclavos al servicio de otros seres humanos
generalmente abusivos. No hay nada de virtuoso en este sometimiento, sino una
traumática necesidad del otro, al que se es necesario comprar mediante un
servicio y cuidado sistemáticos.
Ponerse como un objeto «al servicio de otros» produce una caída radical en su
cotización y valoración como seres humanos, y ello explica por qué la mayoría
terminan enmarañándose en relaciones abusivas repetitivas como proveedores
sin fin de cuidados a alcohólicos, drogadictos, ludópatas, sexoadictos, etc.
Un pagafantas (o alma mater) no elige jamás a su pareja. No siente que tenga
derecho a ello. Se siente afortunado de ser elegido por otros. Estará encantado de
que alguien lo elija sin siquiera plantearse si esa otra persona le conviene.
Los más bajos personajes sin moral ni escrúpulos incorporan o anexan a sus
vidas a un pagafantas o alma mater para poderlo exprimir y explotar económica,
afectiva y sexualmente durante años o durante toda la vida.
Obtienen así un dispensador de atención, servicios y cuidados a modo de
cocinero, enfermero, cajero automático, mecánico, cuidador 24 horas barato y
aquiescente.
LA DOMA DEL IN Y SU FALTA DE AUTOESTIM..L\. Y DE LÍMITES
La falta de autoestima de los niños IN se traduce en la absoluta incapacidad de
poner límites a los requerimientos y demandas de los demás. Traumatizados y
domesticados por el maltrato, la violencia o el caos que vivieron en sus Familias
Zero de origen, no pueden aguantar la tensión que supone contrariar o poner
límites a los demás.
Un remanente e inconsciente temor infantil a perder el apego a progenitores
ausentes o índísponibles los lleva a la formidable complacencia y a aceptar todo
lo que los demás les pidan. Y su escasa autoestima los conduce a no poder
protegerse del egoísmo y los abusos de los demás.
Muy frecuentemente viven esa incapacidad como sí fuera una virtud,
engañándose respecto de la verdadera causa de su aparente entrega y
generosidad.
El amor a uno mismo exige poner límites al oportunismo y a los potenciales
abusos de los otros. Requiere aprender a decir NO en muchas ocasiones a sus
pretensiones.
Los niños IN procedentes de Familias Zero aprendieron nocivamente que decir
NO podía ser la causa de abandonos, castigos o de que las cosas empeoraran. Se
aclimataron a tener que hacer todo lo necesario para que las cosas marcharan
bien en esos hogares desestructurados por el alcohol, las drogas, la violencia, la
negligencia parental o el abandono. En un detenninado momento eso produjo la
reversión fatal del rol parental, que tuvieron que adoptar ellos mismos,
convirtiéndose en los cuidadores parentales de sus propios progenitores o
hermanos.
En la vida adulta mostrar a los demás una sistemática ausencia de límites
conduce a los peores abusos, a ser instrumentalizados por abusadores que
encuentran una gran oportunidad en los niños IN como nice guys y alma maters.
Los niños IN quieren comprar su derecho a existir y a ser aceptados por los
demás del mismo modo que aprendieron a sobrevivir en sus Familias Zero
originales: a través de una actitud de servicio y de entrega al cuidado de los otros.
Este sutil contrato de compraventa atrae hacia los IN a las personalidades más
egocéntricas, narcisistas o psicopáticas, siempre dispuestas a aprovecharse de su
vulnerabilidad.
De ahí que se esfuercen cada vez más para obtener cada vez menos.
LA DISONANCIA COGNITNA DEL IN: CUANTO PEOR LE TRATAN, MÁS
INSISTE
La Teoría de la Disonancia Cognitiva (TDC) enunciada por Leo Festinger en 1957
predice que todo ser humano busca obtener una visión consistente de la realidad
y de sí mismo y que si existen contradicciones entre diferentes cogniciones, ideas
o percepciones, se producirá un fuerte malestar y una tensión psicológica que es
necesario hacer desaparecer.
Para reducir ese malestar emocional a veces se requiere disminuir o eliminar las
percepciones disonantes, llegando incluso a negar su existencia.
La necesidad de consistencia cognitiva supone una formidable tensión para el
individuo y le obliga a desarrollar mecanismos reguladores esenciales para la
supervivencia del Yo, en especial mecanismos de negación y de distorsión de la
realidad.
Cuanto más se abusa de los niños IN devenidos en adultos nice guys o alma
maters, más crece su disonancia cognitiva.
Para resolver ese malestar, en lugar de cuestionar si esa relación merece la pena y
abandonarla, la tendencia a la consonancia cognitiva suele llevar al IN a
perseverar en el error. Así, descartará cualquier pensamiento crítico respecto a la
toxicidad y el carácter abusivo de la relación y tenderá a pensar más bien en todo
lo que lleva ya acumulado y sufrido. Ello hace que, cuantas más penalidades haya
pasado, más le merezca la pena continuar adelante.
Años de abusos, utilización, ninguneo o maltrato son ignorados y reinterpretados
por el IN (como nice guy o alma mater) como señales para seguir persistiendo.
Al cabo de los años, las posibilidades de que escapen de esas relaciones abusivas e
ínstrumentalizadoras son cada vez menores.
Solo sí nice guys y alma maters son finalmente abandonados, se detiene el
proceso de abuso. Este tiende a repetirse en ulteriores relaciones, toda vez que
solo aprendieron a vincularse con aquellos que los usan como objetos.
EL FINAL (IN) FELIZ PARA LOS NICE GUYS Y ALMA MATERS
El creciente agotamiento físico y emocional de un servicio sin fin les conduce a un
burn-out existencial temprano.
Abrumados y rodeados de una toxicidad relacional por doquier con amigos
aprovechateguís, parejas abusivas y familiares demandadores con infinitas
necesidades de atención y cuidado, obtienen a cambio como respuesta actitudes
cada vez más despiadadas, crueles o indiferentes.
No es infrecuente que incurran en todo tipo de adicciones secundarías para
compensar y aguantar todo ese abuso y maltrato. El ciclo se cierra repitiéndose
en la siguiente generación el trauma intrafamiliar original, que se convierte así en
íntergeneracional.
Encerrados por el trauma original en una estrategia relacional errónea, llegan a
creer que doblegarán la insensibilidad de esas amistades, parejas o relaciones
familiares abusivas y que finalmente su extensa hoja de servicios prestados «a
fondo perdido» obtendrá un resultado positivo.
En su falsa promesa de redención, imaginan al otro finalmente seducido y
subyugado por su capacidad de entrega y autosacrificio.
Sin embargo, la experiencia muestra que esa vana pretensión y ese final feliz
imaginado jamás llegan a producirse.
La evolución de todas las relaciones y su final son bastante predecibles.
Como cualquier otra típica relación instrumental, en la que un ser humano no es
un fin en sí mismo sino un medio o recurso para uso y abuso de otro, termina
cuando la utilidad cesa o la necesidad desaparece.
Tan pronto como los pagafantas y alma maters dejan de ser utilizables por
obsolescencia, vejez, enfermedad o aburrimiento del usuario, serán abandonados
y reemplazados por otros objetos más nuevos o que resulten más interesantes.
Son tratados como meros objetos de usar y tirar hasta el final.
El abandono es el trágico destino que les aguarda al final de todas sus relaciones.
LA PROFECÍA AUTOCUMPUDA Y EL MIMETISMO JUEGAN EN CONTRA DE
LOS NICE GUYS Y LAS ALMA MATERS
El modo en que nice guys y alma maters se olvidan de sí mismos y de sus
necesidades funciona como un modelo de imitación para el resto. Las leyes
miméticas y el funcionamiento de las neuronas espejo explican que, finalmente,
los demás terminen imitando el modo en que cada uno se trata a sí mismo.
Lo que los otros imitan en nice guys y alma maters es su secreta actitud de
desprecio, abandono y olvido de sí mismos, despreciándolos a imagen y
semejanza de cómo lo hacen interiormente ellos mismos.
Se cierra el bucle de la representación que les confirmará su más antigua y tóxica
autopercepción, pergeñada en la terrible infancia en el seno de sus Familias Zero:
la confirmación de su propia inadecuación y falta de mérito como seres humanos
para ser amados por sí mismos y de su escaso merecimiento.
La profecía profunda acerca de sí mismos se cumple de un modo inexorable y
trágico con un gran sufrimiento.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
Canción: El pagafantas
Autor: El Kanka
Siempre le ofrecía mi paraguas,
por si llovía... que no se mojara.
Y le tendía mi rebequita
justo a la hora en que refrescaba.
No me quería, y yo lo aceptaba,
pero seguía dando la vara.
La perseguía y la acosaba
por si cambiaba de opinión algún día.
Ella no quería romper nuestra amistad,
pero a mí todo eso me daba igual.
Tampoco era tan especial.
Y me moría por estar bajo su manta
y que dejasen de llamanne pagafantas.
Después de darle mi vida entera
y de encerarle las escaleras.
Y de invitarle a ... Todo, invitarle a todo.
Y de instalarle la tele por cable.
Entre llamadas y sms
y muchas otras gilipolleces
dilapidaba mi sueldo escaso.
Y, encima, no me hacía ni puto caso.
( ... )
Y que dejasen de llamarme pagafantas...
Y que dejasen de llamarme pagafantas.
Tras varios años de sufrimiento,
más una orden de alejamiento,
por fin, me harté de hacer el canelo ...
Y lo curioso es que ... desde el momento aquel
ella empezó...
como a echarme de menos.
El pagafantas en la zona friend
(Tomado de mi libro Las 5 trampas del amor. Por qué fracasan las relaciones
amorosas y cómo evitarlo)
Nos referimos aquí al eterno amigo-útil-pero-nada-más de la chica.
Al chico que está todo el día pegado a una chica, a su servicio, como paño de
lágrimas, chófer gratuito las veinticuatro horas del día, consejero sentimental,
recadero infatigable, que la consuela, acompaña, cuida y mima, pero sin ninguna
posibilidad sentimental, afectiva yj o sexual con ella. Un verdadero nice guy ...
El chico quiere algo con ella, pero ella solo lo ve como un mero amigo y un
recurso a explotar en todos los sentidos posibles.
El aprendiz de pagafantas es el que siempre está para todo, al servicio de su chica.
Le hace las mudanzas, la lleva a la uní, la ayuda con las «mates», le hace los
trabajos sucios de fontanería. Saca a su perro y riega sus plantas cuando se va de
finde con algún ligue que ha conocido por ahí. ..
Lo cierto es que este tipo de aprendiz termina al cabo del tiempo con la
acumulación de frustraciones que ha cosechado a base de años de servicios
prestados diligentemente, nunca reconocidos ni aun menos valorados por
aquellas utilitarias y prácticas amigas que siempre creyeron que era su derecho
natural aprovecharse de aquel gentil mozo que la providencia ponía a su
disposición.
El joven pagafantas, ante su vacío existencial, incapaz de encontrar nada digno de
valoración dentro de sí mismo, termina mimetizándose en «objeto al servicio» de
su majestad... el otro.
No le importa que la chica no le corresponda.
Tampoco que no valore sus repetidos servicios.
No le extraña que ella jamás se interese por sus propias necesidades y anhelos.
Solo existe para servirla. Vale solo quien sirve... como objeto.
Para el pagafantas, el amor verdadero es aquel que más sacrificios le cuesta,
sobre todo si esos sacrificios demuestran una y otra vez ser perfectamente
inútiles para suscitar en la chica la mínima correspondencia.
«El que la sigue, la consigue», se dice por dentro.
Y por ello va perseverando en el error de derrota en derrota.
Sigue un camino plagado de sinsabores, desplantes, feos, ninguneos,
humillaciones varias que acaba siempre del mismo modo. Cuando ya no lo
necesitan ... iadiós!
Es la experiencia que tan bien conoce del abandono.
«Al final, ellas siempre me dejan tirado», piensa sin entender por qué le ocurre.
No comprende por qué nadie querría tener como pareja a un perro faldero, un
bastón o una muleta.
En lugar de escarmentar y aprender de sus errores, el pagafantas se apresta a
repetir la jugada.
Se vuelve de nuevo un escudero a la busca de otro «señor al que servir».
Servirá a cualquiera que le quiera tomar a su servicio, usándolo y explotándolo de
nuevo como objeto.
No será extraño que vuelva a relacionarse con las personas más pérfidas y
egoístas.
El paso del tiempo y la repetición de la misma experiencia una y otra vez le llevan
a la convicción de que él no vale gran cosa y que la única relación que puede tener
con una chica interesante es la de convertirse en fiel criado para todo o en un
sirviente complaciente.
Si nada lo impide, el pagafantas terminará enfangándose en relaciones tóxicas
con los peores ejemplares de toda la fauna de las pérfidas. Tendrá suerte si al
menos no resulta ser una psicópata.
17
LA REACCIÓN OUT A LA FAMILIA
ZERO.
~ ~¿~Ig~Jrlc~s¿g~E O LA FIJACIÓN
El obstáculo más grave es el que se prefiere por encima de todo, pues es el más
adecuado para aumentar la pasión.
DENIS DE ROUGEMONT
LAS BASES DE LA REACCIÓN OUT AL TRAUMA DE LA FAMILIA ZERO
La mayoría de los niños procedentes del trauma de la Familia Zero se encontrará
ante el riesgo de engancharse a los peores obstáculos del mundo: los
manipuladores y depredadores intraespecie, que llamamos psicópatas, sociópatas
o narcisistas malignos.
Cuanto más frustrados ven sus deseos de apego y base segura, mayor es la
probabilidad de verse enganchados al perverso mecanismo generador de una de
las peores trampas amorosas (véase mi libro Las 5 trampas del amor. Por qué
fracasan las relaciones amorosas y cómo evitarlo), desarrollando la compulsiva
búsqueda autodestructiva de la misión imposible, buscando en sus parejas
sucesivas siempre a quien más y mejor frustre su deseo, persiguiendo finalmente
solo parejas tóxicas, distantes o emocionalmente indisponibles.
Este enganche al obstáculo resulta muy prevalente entre los hijos de las Familias
Zero que suelen presentar una formidable adicción o limerencia a relaciones de
pareja psicopáticas (Amor Zero ).
Se creen enamorados de sus psicópatas cuando lo que están experimentando es
un tipo de regresión emocional que les condena recurrentemente a apegarse o
engancharse a personajes que se parecen enormemente y emulan el estilo de sus
progenitores tóxicos de origen.
Los 4 tipos de efectos traumáticos causados
por las Familias Zero
GRANDIOSIDAD NARCISISMO
Búsqueda del logro y del éxito
UP
t
••••••••••
•• ••
•• ••
• OUT
IN
•• •• «MISIÓN
NICEGUY /
ALMAMATER
:Familias:
• •
IMPOSIBLE»
AMORZERO
CODEPENDI ENTE :• Zero :• (Abuso
psicopático
•• • • en pareja)
•• • •
• •••••••••• ••
DOWN
DEPRES IÓN INDEFENSIÓN APRENDIDA
Renuncia y retirada del mundo
El apego al obstáculo o skandalon sitúa a la víctima de la perversa actuación de
un progenitor psicopático ante la aporía de la divinización de todo tipo de
obstáculo que se vuelve un dios, tanto más objeto de adoración y adicción cuanto
mayor es el maltrato o desprecio que recibe por el dios.
El trance hipnótico psicopático supone siempre un proceso de imantación de las
víctimas hacia quienes más las desprecian, ignoran o anulan.
El hecho conocido de que los abusadores psicopáticos se muestran como
verdaderos agujeros negros psíquicos, es decir, como incapaces de dar o devolver
nada en una relación, produce una fascinación inaudita entre las antiguas
víctimas del abuso psicopátíco familiar. Estas resultan atraídas como moscas a la
miel, merced a la focalización obsesiva de un deseo de vinculación que el
psicópata siempre frustra en todos aquellos con los que se relaciona.
La fascinación y el trance hipnótico que generan los psicópatas son inducidos por
su cualidad como seres inasequibles al bien y al amor.
La inasequibilidad es para el niño escandalizado por su Família Zero de origen la
prueba de la divinidad y del carácter único y deseable de su psicópata.
La víctima de este proceso pierde su libertad y queda enganchada en un círculo
infernal del que le es muy difícil escapar.
Sus neuronas espejo hacen el resto, produciendo en ella el efecto de quedar
enganchada recursivamente a un proceso de frustración sin solución de
continuidad que la va desgastando y minando.
El deseo se vuelve dependiente del obstáculo y convierte al más psicópatico
compañero en un dios ante el cual la víctima se ve totalmente desprovista de todo
sentido de realidad y de su propia voluntad.
El enganche con los psicópatas se basa en el trance hipnótico que inducen en sus
víctimas, por el que estas quedan absorbidas y obnubiladas gracias a su cualidad
de obstáculo inasequible.
Uegan a desear aquello que es imposible conseguir (el amor de alguien que es,
por pura imposibilidad material, incapaz de amar), pero como si lo pudiesen
conseguir (frustración).
Las carencias afectivas y emocionales que vivieron en el seno de una Família
Zero, unidas a la inicial estrategia de seducción de los psicópatas, hacen que
queden en un estado de adicción o fijación al obstáculo que se incrementa aún
más cuando, pasado un cierto tiempo y ya aburridos, sus psicópatas dejan de
hacer el menor esfuerzo por ocultar su frialdad o desinterés y dejan caer su
'
mascara.
En este momento la víctima entra en la desesperación y el infierno del vínculo
psycho, que consiste en no poder dejar de desear estar con quien sabe que la va a
destruir sin remedio.
Se necesita enorme habilidad terapéutica para explicar con detalle el proceso a
las víctimas y para poder ayudarlas a despertar del trance relacional de un
«enganche al obstáculo» que las ha condenado a vivir en un «infierno en vida».
La frecuencia con la que los psicópatas suelen triangular a sus víctimas, es decir,
exacerban deliberadamente el deseo mimético por ellos poniéndolos en situación
de competir o rivalizar con terceras personas, completa el panorama desolador de
unas víctimas que han alcanzado ciertamente la sima infernal más abisal.
LA RESPUESTA MIMÉTICA DE LAS NEURONAS ESPEJO ANTE EL
OBSTÁCULO PSICOPÁTICO
Sabemos que el deseo amoroso es tanto más intenso cuanto mayor es la
dificultad, el obstáculo o los esfuerzos que son necesarios efectuar para
alcanzarlo.
El deseo se nutre de los mayores obstáculos y, una vez desaparecidos estos,
desaparece.
Los psicópatas saben cómo hacer para constituirse en obstáculos permanentes
para sus víctimas. Permanecer como tales les garantiza el perpetuo enganche o
adicción de sus víctimas. Lo saben y lo aplican implacablemente.
La disonancia cognitiva que induce esta actitud explica por qué muchas víctimas
ensayan denodadamente una y otra vez sucesivas relaciones traumáticas con todo
tipo de personalidades psicopáticas.
Las leyes del deseo amoroso, cuyo funcionamiento viene regido por el mimetismo
de nuestras neuronas espejo, predicen que cuanto mayor es la dificultad para
alcanzar un objeto amoroso, mayor es el deseo por conseguirlo.
El trance hipnótico amoroso del abusador psicopático queda así garantizado,
siendo los psicópatas integrados los objetos amorosos más imposibles e
inasequibles. A fuerza de presentarse como personajes emocionalmente
indisponibles, egocéntricos, narcisistas, malignos, bad girls, bad boys, etc., sus
víctimas quedan encadenadas a la lógica perversa del deseo mimético.
La repetición compulsiva de este esquema a lo largo de su vida conduce a los
niños procedentes de las Familias Zero a confundir el amor con el maltrato, la
pasión con el menosprecio y las broncas permanentes, quedando ofuscados por el
carácter tormentoso, siempre activador del deseo, del abuso psicopático, tanto
más deseable cuanto más doloroso sea.
Nadie debe extrañarse, pues, de que el Amor Zero o la experiencia de
emparejarse con un psicópata sea quizás una de las experiencias más intensas e
incomparables que la vida puede ofrecer a alguien.
Muchos no vivieron para contarlo, pues prefirieron morir a seguir
experimentando el infierno en vida. Lástima que nadie les señaló la puerta de
salida del infierno ...
Amar a alguien sencillamente porque es alguien indisponible, egocéntrico o
imposible es uno de los destinos relacionales de las víctimas de las Familias Zero.
Es el denominado síndrome de la «misión imposible» el que convierte a su
víctima en un don Quijote molido a palos, pues para él solo es digno de ser
deseado aquel obstáculo que más se le resiste.
Las personas más inadecuadas para apegarse a ellas producen una atracción
irresistible en los niños «escandalizados» por sus Familias Zero. La fruta
prohibida, el objeto inalcanzable y el más difícil todavía aseguran locas peripecias
que nunca terminan en un final feliz y que convierten al niño victimizado en un
adulto romántico buscando siempre más y mejores obstáculos amorosos y
condenado a repetir el patrón que le conduce «de victoria en victoria hasta la
derrota final».
Las neuronas espejo y las leyes miméticas que las rigen explican por qué los
objetos que se vuelven obstáculos para el deseo son siempre más fascinantes.
También influye el trauma de la familia que falló y los progenitores que no
estuvieron a la altura.
Un objeto de apego o amor que resulta imposible, lejano o inalcanzable, lejos de
desanimar al niño tempranamente victimizado por progenitores indisponibles,
acaba atrayéndolo irremisiblemente.
Las coquetas, los ególatras, los narcisistas y los más psicopáticos bad boys del
mundo entero funcionan como atractores extraños del deseo de muchos niños
procedentes de estas Familias Zero.
La transformación de la misión imposible en misión heroica produce una locura:
la persecución de un objeto amoroso imposible como objeto divino digno de
adoración.
Para los niños traumatizados por una Familia Zero, los obstáculos, los límites, las
prohibiciones suelen funcionar hipnóticamente como sugestiones negativas
especialmente potentes, lo que conduce a un enganche recurrente a los peores
sujetos, cosa que tiene para ellos las peores consecuencias.
Estos niños sufren determinados mantras que son fruto de la fijación y el anclaje
en el obstáculo:
Cuanto más difícil es conseguirla o mantenerla, más valoran una relación.
Cuanto mayor es el desprecio o el ninguneo que les prodiga, más atractiva les
parece la persona.
Cuanto más dolorosa y tóxica es una relación, más interesante les resulta.
Cuanto más peligro supone para su integridad una persona, más fascinante les
resulta.
A nadie en su sano juicio le parecerá lógico seguir estos mantras y, sin embargo,
el trauma en sus sistemas de apego hace que experimenten un intenso apego a los
obstáculos.
El deseo mimético es afectado y forjado por el trauma que significó el sistema de
apego frustrado por progenitores fríos, maltratadores o emocionalmente
indisponibles de una Familia Zero, y genera un comportamiento compulsivo
adictivo y pasional hacia los peores candidatos.
El deseo por estos objetos imposibles es terco, obstinado y obsesivo, a pesar del
peligro manifiesto y de la imposibilidad real de apegarse a ellos.
Solamente se enamoran de «objetos imposibles». Curiosamente, un NO por
respuesta exacerba su interés mientras que un «adelante» produce el desinterés y
la apatía.
Los objetos imposibles obsesionan, encantan y fascinan, llegando a pervertir el
deseo de una persona solo porque aparecen como obstáculos imposibles de
alcanzar.
Apegarse a objetos imposibles es siempre una misión imposible, pues está
abocada al fracaso. Este patrón convierte la vida de muchas personas en un
verdadero infierno.
Cuanto más dificultoso, complicado, inaccesible es el objetivo, la prueba o el
riesgo, mayor es la atracción que experimenta aquel a quien su misión imposible
le convierte en un superhéroe.
La paradoja está servida, pues solo una derrota amorosa puede confirmarle
plenamente la validez de la elección de su objetivo amoroso como deseable. Y al
contrario, la conquista del objetivo amoroso supondrá caer en un desinterés y
apatía inmediatos, pues su carácter asequible y alcanzable les demostrará que no
era el verdadero objetivo a ser alcanzado.
Tan pronto como un objeto pierde el estatus mítico de inalcanzable o deja de
interesarles ... , deja de ser deseable.
Así ocurre en la realidad.
En cuanto desaparece la necesidad de realizar un duro esfuerzo o de superar el
obstáculo, se acaba la misión imposible; y el objetivo, ahora ya accesible, vencido
y conquistado, deja de interesar. Desaparece de su área de interés tan rápida y
repentinamente como anterionnente se le manifestó su deseo o interés por él.
EL VIRUS MENTAL QUE CONDUCE DE DERROTA EN DERROTA HASTA LA
DERROTA FINAL
El conquistador de las cumbres del amor, siempre en pos de la aventura de
conquistar el monte más alto e inalcanzable del amor más psicopático, es un
doble exacto de los numerosos montañeros que dejan cada año su vida debido a
la «llamada de las cumbres». Siempre más y mejor. Más cumbres y más altas.
Una «cumbre amorosa alcanzada» solo significa una nueva y humillante
decepción, tras la cual es preciso fijarse inmediatamente otro objetivo.
El triunfo suscita la duda de si esa elección era correcta.
Esta locura parece propia de masoquistas y, sin embargo, tan solo es efecto de las
condiciones traumáticas de las Familias Zero y de las secuelas que estas dejan en
la vida adulta de sus víctimas.
La búsqueda de la propia humillación no es masoquismo, sino el efecto de un
mecanismo reflector de sus neuronas espejo, que confunden «lo que no se
puede» con lo que «verdaderamente merece la pena». Así, estas personas
permanecen congeladas o fijadas en los obstáculos y dedicarán todos los
esfuerzos durante su vida entera a conseguir superarlos y vencerlos. Una
obsesión de origen traumático que lleva a nuevos traumas y al «día de la
marmota», es decir, a repetirlos una y otra vez.
El apego al riesgo, a vivir al límite, a flirtear con el peligro, a las aventuras más
locas, a vivir siempre en una voluntad de superación no son más que expresiones
exteriores del mismo mecanismo traumático de búsqueda de la misión imposible.
EL OBSTÁCULO OPERA COMO SUGESTIÓN HIPNÓTICA NEGATIVA: EL
BALANCÍN INFERNAL
Las sugestiones negativas son mucho más potentes en los seres humanos que las
positivas.
Las sugestiones negativas más poderosas para los que sufren el mecanismo
compulsivo de la misión imposible son las siguientes:
Cuanto más vehementemente se me resiste alguien, más deseable se vuelve.
Cuantas más dificultades me pone una persona, más atractiva me parece.
Cuanto más extrema es su indisponibilidad, más interés suscita en mí.
Es el mimetismo del deseo y su antigua frustración producida por el trauma
intrafamiliar de las Familias Zero lo que conduce al individuo a considerar todo
aquello que se le resiste como verdadero objetivo a conseguir.
El objeto imposible es divinizado como genuino modelo de identificación y
adoración. De ahí la esclavitud a la que tennina sometiendo al sujeto deseante.
Derrotar, dominándolo, al dios que el mimetismo nos sugiere es algo imposible,
puesto que la victoria sobre él y el alcance de un objeto imposible lleva siempre
aparejada una derrota. El fruto prohibido alcanzado es, al final, siempre un fruto
amargo.
La imposibilidad de permanecer en un estado de equilibrio lleva a la necesidad de
manipularse uno al otro para poder seguir adelante. O tú eres un dios
inalcanzable para mí, o yo lo debo ser para ti. Esa necesidad de seducir, encantar,
enamorar al otro tiene como inmediata consecuencia la aparición del balancín
infernal relacional que numerosas parejas conocen, pues viven en él desde hace
años. Para que uno esté arriba, el otro debe estar abajo, y viceversa.
LA ATRACCIÓN FATAL: DE LAFAMILIAZEROALAMORZERO
Una señal inequívoca de haber caído bajo el hipnótico influjo de la misión
imposible es ver a las antiguas víctimas de las Familias Zero estrellarse una y otra
vez contra objetos imposibles.
Una auténtica «atracción fatal» las arrastra a verse atraídas irremisiblemente por
quienes más y mejor las desprecian, humillan y maltratan a todos los niveles.
Pasan muchas veces años sin entender nada de lo que les sucede. No se sienten
atraídas sino por las personas más perversas, nocivas y tóxicas que existen. Los
atractores más formidables para los niños que resultaron victimizados por
Familias Zero y por progenitores tóxicos o indisponibles son nuevamente las
personas más tóxicas e indisponibles del universo: las personalidades narcisistas
o psicopáticas.
Psicópatas y perversos narcisistas de todo pelaje operan como atractores extraños
gracias a que su frialdad, falta de empatía y emociones les transforman en
potentes imanes relacionales para quienes sufren el impacto del virus de la
misión imposible.
Resulta ser misión imposible lograr que los perversos narcisistas que los atraen
sientan genuino amor por ellos o que los psicópatas que los enganchan expresen
verdadero afecto o cariño.
La inmersión durante años en esas relaciones megatóxicas los lleva a
considerarse a sí mismos como auténticos superhéroes, reclutados para la
verdadera misión imposible de obtener amor o reciprocidad de sus parejas más
psicopáticas.
Pretenden redimir a estas parejas tóxicas y para ello confían en que bastarán su
amor incondicional y su ejemplo para conmoverlas y arrastrarlas finalmente.
Quieren domesticar al cocodrilo logrando lo que nadie puede conseguir. ..
alcanzar el más dificil todavía, la cumbre psicológica más inaccesible.
La experiencia en el trabajo de rehabilitación psicológica de las víctimas del Amor
Zero nos enseña que muy frecuentemente detrás de una persona atraída y
machacada recurrentemente por parejas psicópatas y perversos narcisistas, y de
la grandiosidad característica de alguien afectado por el virus de la misión
imposible, se encuentra una víctima encubierta de padres y madres igualmente
psicópatas o narcisistas.
Si se quiere ayudar a estos pacientes, los profesionales que los acompañan en la
psicoterapia o el coaching deben explicarles científicamente, sin culpabilizarlos
(lo cual significaría una demoledora revictimización), las raíces de cómo
funcionan estos vínculos tóxicos por los que sus vidas se convirtieron en un
calvario recurrente, pasando del sufrimiento intrafamiliar temprano de una
Familia Zero al rosario de sucesivas relaciones de pareja tan dolorosas como
fallidas.
Ello requiere poner en marcha una decisión activa y la acción deliberada de la
voluntad de la víctima para ayudarle a terminar para siempre con el patrón
comportamental compulsivo que la domina como una verdadera adicción al
fracaso relacional.
LA TRAMPA ENCUBIERTA DETRÁS DE LA MISIÓN IMPOSIBLE
Sí la persona enamorada de un objeto imposible lo alcanza finalmente, el interés
termina y el juego se acabó para ella. El éxito en la conquista del objetivo
amoroso supone su fracaso, pues haberlo conseguido significa que ese no era el
objetivo.
Este satánico bucle de feedback explica por qué le interesan solo los candidatos
que más y mejor la destruyan.
La revelación científica del funcionamiento de este mecanismo basado en el
mimetismo, las neuronas espejo y el trauma íntrafamíliar temprano de la víctima
nos informa de que el objetivo a alcanzar no tiene valor por sí mismo.
Se dice que la belleza está en los ojos del que la contempla. Así, el valor del objeto
amoroso no existe intrínsecamente. La víctima de este mecanismo perverso solo
puede enamorarse en la medida en que el objeto de su amor aparece ante ella
como un obstáculo total.
El deseo amoroso dura tanto como el objetivo pueda mantenerse inaccesible,
resistiéndose a la capacidad de conseguirlo del amante pretendiente.
La maldición del éxito en sus aventuras amorosas radica en que, puesto que pudo
conseguirlo, ello es señal de que el objetivo amoroso no era realmente tan valioso,
y que quien lo alcanzó se equivocó al juzgarlo como un objetivo maravilloso o
divino. El éxito en la conquista señala el error en la elección prevía del objetivo.
Tardará muy poco en abandonarlo y pasar a buscar otra cosa.
¿A quién buscará? A aquellos candidatos cuya índísponíbilídad, frialdad o
deslealtad le confirmen que son los objetivos que merecen la pena.
La busca y captura de parejas cada vez más imposibles por tóxicas o
indisponíbles conduce inexorablemente a la derrota final de estos
conquistadores, que terminarán siendo derrotados y destruidos por el único
objeto que merecerá la pena de verdad: aquel que nunca se dejará conquistar.
Psicópatas y narcisistas malignos serán los objetos que les obnubilarán y
fascinarán, terminando por subyugarles, por la única razón de que no han podido
con ellos.
Los superhéroes que se asignan a sí mismos la tarea de proyectar en sus vidas
adultas la ficción de la misión imposible, vivenciada en su infancia en su Familia
Zero, terminan consiguiendo que la ficción se convierta en una monstruosa
realidad.
Incapaces de disfrutar de las relaciones que consiguen, acaban deseando
solamente aquellas relaciones que siempre las destruirán más y mejor.
PARTE III
LAS SEC,.UELAS
PSICOLOGICAS Y
RELACIONALES DE,. LA
FAMILIA ZERO Y COMO
SUPERARLAS
18
LA PARALIZACIÓN POR LA CULPA YEL
TRANCE DISOCIATIVO COMO
«SOLUCIONES» AL TRAUMA
Blancanieves por fin sucumbe a la madrastra cuando esta consigue hacer que la
niña muerda la manzana envenenada y caiga paralizada (bloqueada).
De todos es sabido que la culpa paraliza. Quien se cree culpable no se defiende.
Los perversos triunfan definitivamente sobre sus víctimas cuando consiguen
hacerlas creer que ellas son responsables de lo que les está ocurriendo.
Todo perverso manipulador se esfuerza denodadamente en hacer que su víctima
se sienta culpable de todo lo que le está ocurriendo, pues sabe que una víctima
culpabilizada es una víctima inerme y paralizada.
La manipulada víctima no va a ser capaz de cuestionar nunca las maquinaciones
perversas de un manipulador que, de forma activa y consciente, trabaja
proyectando siempre sobre ella su propia maldad, intentando inocular su veneno
mediante la culpabilización.
Cuando logra inocular dentro de ella su veneno en forma de culpa, consigue una
víctima propiciatoria que será improbable que se defienda y que defienda su
derecho básico a no ser abusada.
El cuento de Blancanieves explica el método típico de camuflaje del abusador
psicopático que se presenta frecuentemente bajo el disfraz psicológico de alguien
que nunca es: lo usual en las familias es una madrastra (una falsa madre).
De ese modo, el proceso de abuso psicopático en las familias rara vez se produce
abierta o manifiestamente, sino bajo la máscara de alguien que, mientras busca
destruir, acorralar, aniquilar y eliminar a su víctima, realiza protestas de amor, de
cuidado o protección que pasan por verdaderas ante terceras personas.
Las mil caras de un abusador psicópata le permiten disfrazarse, presentándose
ante el resto de la familia, el vecindario o la comunidad como una persona
aparentemente bondadosa, pacífica, moralmente intachable, incluso
bienintencionada e interesada en hacer el bien a su víctima.
El cuento asigna a la madrastra el disfraz más inocente y equívoco para un ser
humano: el de una venerable e indefensa anciana que regala a la niña el objeto
más sano del mundo: una manzana.
Nadie sospechará que debajo de las máscaras de todo tipo de abusadores
psicopáticos se oculta un ser con tan aviesas intenciones.
El mal supremo que siempre es la destrucción de un ser indefenso, como es un
niño frente a un psicópata, suele adoptar entonces una falsa apariencia de bien:
la apetitosa manzana, símbolo en nuestra cultura al mismo tiempo de la salud y
de la culpabilidad.
En el abuso psicopático, lo mismo que en el cuento, la manzana está envenenada.
El veneno no se especifica, salvo por su efecto, que resulta ser paralizante.
Una vez que las víctimas muerden el anzuelo de la culpabilidad, tal y como narra
el cuento, caen paralizadas.
La parálisis habitual ante el abuso psicopático nace del modo terrible con que el
depredador camufla bajo la apariencia de benevolencia su más perversa
actuación. Y es precisamente esto lo que lleva a su víctima a internalizar o
introyectar la culpabilidad. Todo lo que le está ocurriendo es debido a su torpeza,
estupidez y maldad, y por lo tanto se lo merece.
Sentirse culpable significa quedar paralizado ante el abuso, pues nadie se
defiende si siente que se merece el maltrato.
Esto le viene muy bien al acosador porque una víctima paralizada por la
culpabilidad (quedó «como muerta», dice el cuento de Blancanieves) es alguien
fácil de victimizar con menor riesgo de respuesta.
De ahí ese empeño casi obsesivo en todos los manipuladores de acusar a sus
víctimas de ser la causa de los propios malos tratos que sufren. La culpabilidad,
una vez convencidas de ser merecedoras de su castigo y del acoso, las vuelve
inocuas para los acosadores.
El proceso psíquico de acoso ejecutado bajo apariencia de un bien para la víctima
provoca en esta la aparición de cuadros de estrés postraumático. Un Síndrome de
Estrés Postraumático es un cúmulo de recuerdos de experiencias traumáticas que
la persona no ha podido encajar y que, atravesadas y no digeridas por la mente
(como el trozo de manzana), producen todo tipo de interferencias dejando a las
víctimas como muertas (los enanitos creyeron que Blancanieves había muerto).
La disociación en las víctimas no es un efecto inhabitual de la mente
traumatizada.
A lo largo de estos años he encontrado muchos pacientes adultos que guardaban
el terrible secreto de los recursos disociativos que utilizaban desde muy pequeños
para desaparecer mentalmente de los peores escenarios de abusos, terror y
violencia intrafamiliar a base de inventar historias y emularlas en sus cabezas
hasta el punto de vivirlas como en una realidad alternatíva.
Las posibilidades disociatívas de los niños procedentes de las Familias Zero son
enormes, pues el cerebro infantil es especialmente proclive a la exacerbación de
la fantasía, más aún cuando este recurso a la imaginación puede ser cuestíón de
supervivencia para el niño.
El split de la mente traumatizada es una forn1a de seguir con su vida sin permitir
que la experiencia dolorosa de la víctíma la bloquee.
Puede consistir en muy variadas estrategias con mayor o menor separación y
conexión de las diferentes partes creadas en la partición estructural del Yo.
En muchos casos adopta la forma de la amnesia y no son pocos los pacientes que
acuden a consulta y que en la sesión de anamnesis o exploración de sus vidas
reportan no recordar absolutamente nada de sus infancias. Ello suele ser un
signo de disociación extrema debido a infancias terribles que a veces es necesario
recuperar mediante hipnosis o EMDR (Técnica de Movimientos Oculares,
Desensibilización y Reprocesamiento).
En casos más extremos la disociación estructural de la personalidad alcanza
particiones o partes que tienen mayor autonomía entre ellas, configurándose
trastornos disociativos de mayor o menor entidad, desde las personalidades
múltiples hasta los más graves casos de esquizofrenia.
Compañeras habituales de la disociación suelen ser las adicciones, en especial
aquellas a sustancias alucinógenas que pueden crear estados psicodélicos o
inducir a estados alterados de conciencia (hongos, tripis, LSD, marihuana,
cannabis, peyote, ayahuasca, etc.).
Muchas víctimas del trauma familiar encubierto desconocen que ciertas formas
de religiosidad extrema o de prácticas espirituales New Age crean estados
alterados de conciencia que pueden resultar altamente adictivos por inducir
estados religiosos y místicos de éxtasis y disociación evasivos.
Otras adicciones producen excitación y obsesión que permiten reprimir los
sentimientos dolorosos de las víctimas.
Así funcionan algunas de las más extrañas adicciones, como la «adicción al
enamoramiento», que afecta a muchas víctimas de las Familias Zero y que las
lleva a encadenar romances una y otra vez, creyendo que el próximo amante será
quien las pueda liberar del doloroso e insoportable pasado de inaceptación,
descuido y abuso en sus familias de origen.
Lo mismo ocurre en el alcoholismo, la bulimia, la ludopatía y otras adicciones de
las que hay que recordar que quien las sufre se encuentra casi siempre en un
estado de sonambulismo disociativo, llegando a ser la Personalidad
Aparentemente Normal (PAN) muy diferente de la Parte Emocional (PE), que
toma el control ejecutivo de la conducta cuando se produce la adicción.
Los signos que nos permiten identificar a una víctima del abuso psicopático
familiar temprano cuando esta se encuentra bajo un trance disociativo son los
siguientes:
Desenganches de la realidad o black-outs ante películas que inducen potentes
emociones que se acercan a las emociones dolorosas del abuso psicopático
familiar.
Encontrarse soñando despierto cuando la realidad exterior se vuelve dura o
problemática.
Sentirse como fuera del cuerpo como reacción a un flashback especialmente
intenso o doloroso.
Experimentar olvidos frecuentes con respecto a lapsos de tiempo en los que han
estado «ausentes» o cosas que uno no recuerda haber hecho.
Estar con la cabeza «en otra cosa» y «en otra parte» distinta a aquello que
requiere prestar atención en ese momento.
Tener experiencias vitales tan compartimentalizadas que parecen no pertenecer a
la misma persona que las ejecuta.
Vivir dobles vidas.
Vivir ensoñaciones constantes en la vida diaria que le sacan del aquí y ahora.
Vivir en una fantasía romántica, imaginando aventuras, amores idealizados, etc.,
que no le permiten hacer una vida normal.
Hasta cierto punto, los estados de trance disociativos son comunes a nuestra
experiencia diaria. Los vivimos cuando conducimos sin darnos cuenta de por
dónde hemos pasado, cuando estamos viendo una película en un cine o cuando
no nos damos cuenta de que llevamos más tiempo del que creemos haciendo
algo, absortos en ello.
Sin embargo, el problema de la disociación traumática procede del proceso por el
que el niño sufrió tan brutales abusos en su infancia que solo es capaz de vivir en
un estado disociado que le lleva a la paralización y al bloqueo de su dinamismo
vital.
La inadaptación llega a un extremo incapacitante cuando el paciente no es capaz
de integrar el dolor reprimido y prefiere vivir en su «nube de fantasía», en su
adicción o en su trance disociativo favorito antes que vivir su propia vida.
Blancanieves debe salir del sopor y la paralización con el cuidado de los siete
enanitos y el beso del príncipe que le permitan evitar tener que elaborar siempre
nuevas ilusiones para renegar de la infancia dolorosa en la que sus progenitores
no estuvieron para ella.
Solamente al reconocer esa verdad y aceptar esa realidad las víctimas de una
Familia Zero pueden, con la pertinente ayuda psicoterapéutica, darse cuenta de
que llevan toda la vida huyendo y dándole la espalda, temiendo y rechazando algo
que ya nunca podrá volver a ocurrir, pues ya ocurrió una vez. Algo que ocurrió
cuando eran niños indefensos, sin posibilidad de huir, escapar o hacer frente a
aquellos progenitores tóxicos o abusivos.
Y sin embargo, vivir esto desde la consciencia del adulto que es hoy permite al
paciente hacerse cargo de las partes disociativas que permanecen congeladas en
la máquina del tiempo y ofrecerles el consuelo, el cariño y la protección que no
obtuvieron en el pasado.
Vivir conscientemente el abuso, la manipulación y el abandono del abuso
psicopático familiar de su Familia Zero de origen le permite al paciente verse
libre por fin de esos sentimientos sin tener que reprimirlos o disociarse
constantemente de su propia vida real.
Solo al transfonnar lo que estaba mal digerido, atragantado en su psique,
Blancanieves puede por fin extroyectar el trauma y permitirse seguir adelante con
su vida sin tener que pagar más peajes psicológicos y emocionales.
Salvando la ilusión de la familia feliz y aceptando la realidad de la Familia Zero,
el sujeto vuelve a recuperar su dinamismo vital sabiéndose inocente, y sin tener
que recurrir a la partición de su vida en trozos estancos y desconectados.
Las aparentes soluciones al trauma suponen bloqueos habituales para los adultos
que vivieron en una Familia Zero.
19
LA TRANSFUSIÓN DE LA MALDAD
HACIA LA VÍCTIMA: LA INVERSIÓN
DEL LOCUS DE CONTROL
Solamente hay algo peor que haber sufrido abusos en una Familia Zero. Y es
haberlos sufrido sin ninguna razón.
La necesidad de sentido que experimentan las víctimas de los abusos parentales
les conduce a experimentar lo que en Psicología del Trauma denominamos
«<nversión o reversión dellocus de control».
Esto se traduce para el niño victimizado en una verdadera «transfusión de
maldad» hacia su interior que puede llegar a comprometerle severamente en el
futuro.
Cuando el perpetrador de un trauma es una figura parental de apego primaria, el
problema para el niño pequeño abusado o abandonado es doble.
Por un lado, debe sobrevivir al trauma y, por otro, debe apegarse de un modo
seguro a la figura parental que es al mismo tiempo la fuente del abuso, del
abandono o de un tipo de cuidado negligente.
La mente del niño obra entonces un doble salto mortal hacia delante para poder
combinar estas dos exigencias simultáneas y biológicamente determinadas.
La explicación de lo que le ocurre pasa a tener que ver con sus propias
características internas: «Me ocurrió esto porque era malo».
En muchas Familias Zero, la inversión dellocus de control viene determinada por
el sistemático maltrato, abuso físico o sexual o negligencia que practican sobre
sus hijos.
Sin embargo, buena parte del maltrato que sufren los hijos de las Familias Zero
consiste en abusos de tipo emocional y verbal con los que el niño pequeño recibe
una lluvia incesante de hostilidad, invalidación, denigración, ataques verbales,
burlas, menosprecio, ridiculización, comparaciones o desvaloración que le sitúan
en una mayor vulnerabilidad de cara a la reversión del locus de control, puesto
que generan automáticamente los correspondientes sentimientos de
inadecuación y merecimiento del maltrato.
Cuando atendemos a los adultos que resultaron abusados en el seno de este tipo
de familias, la amnesia perversa suele haber hecho olvidar todo el «chapapote»
que sufrieron. Sin embargo, permanece en ellos una sutil y velada atribución
negativa hacia sí mismos que no es fácil que aflore inmediatamente.
El hecho curioso es que, en lo más profundo de su ser, y a veces bajo numerosas
capas de racionalización y negación, estos adultos sienten que merecieron lo que
les pasó.
«Me ocurrió porque me lo merecía, porque no era digno, válido, inteligente o
bueno».
Los mecanismos de supervivencia de la víctima al trauma mediante la
«identificación con el agresor» o mediante el abandono de sí misma a su suerte
(aceptando y aprendiendo la víctima la indefensión mediante la respuesta de
paralización y congelación) ya han sido analizados como dos caras de la misma
moneda que supone el epifenómeno traumático del apego al perpetrador.
LA INVERSIÓN DEL LOCUS DE CONTROL
El término locus o lugar de control es un concepto desarrollado por Rotter en su
teoría del aprendizaje social de la personalidad.
El «lugar de control» es una atribución que da predominancia a las percepciones
que tiene la persona respecto al origen o causa de lo que acaece en su vida diaria.
Se refiere a su creencia básica respecto al origen interno (dentro del individuo) o
externo (fuera del individuo) de las cosas que le ocurren.
Algunos atribuyen un rol predominante de sí mismos como sujetos activos,
responsables y protagonistas de lo que les ocurre. Se habla entonces de «locus de
control interno», pues el individuo interpreta que son sus propios pensamientos,
actitudes o rasgos internos los autores de lo que le ocurre.
Sostienen la atribución de que aquello que le ocurre tiene origen en su propia
conducta y actuación. Todo nace de lo que piensan, sienten y operan en su
entorno.
Quienes despliegan un «locus de control externo» dan prioridad a atribuir al
exterior la responsabilidad de lo que les ocurre: las circunstancias, las demás
personas, la suerte, la voluntad de Dios, el karma, el destino, la fatalidad ...
La necesidad de dar un sentido a la experiencia traumática del abuso
intrafamiliar y de sobrevivir a este conduce frecuentemente al niño a una
inversión de su lugar de control o a un reforzamiento perverso de su
responsabilidad en los eventos traumáticos.
El cambio o reversión hacia el «locus de control interno» significa para el niño
abusado autoatribuirse la responsabilidad sobre todo lo que le ocurrió,
imputándose a él mismo ser merecedor, por inadecuado y falto de valía, de las
peores actuaciones tóxicas de sus progenitores.
La imputación recurrente del progenitor abusivo y hostil al niño de ser el
causante de sus propios males, junto a la acusación sistemática de que todo lo
hace mal, es inadecuado, se porta mal, no se somete lo suficiente al abuso, etc.,
aumentan la fuerza de esta tendencia de la víctima a invertir ellocus de control
para encontrar una cierta predecibilidad y control sobre su vida.
Las víctimas dudan de sí mismas primero, para finalmente convencerse de que
tienen razón los que los maltratan.
Desde el momento en que se produce esta inversión en el niño abusado, será
mucho más fácil manipularle o someterle en la vida adulta, pues creerá que su
abandono o maltrato posterior son inveterados y proceden de su temprana
inadecuación y escaso valor como ser humano. Atribuirá a esas características
internas las causas de la hostilidad, el maltrato o el abuso psicopático que sufrirá
en la adultez por parte de los demás.
El proceso de transfusión de maldad en las Familias Zero
INDEFENSIÓN
SATANIZACIÓN ABUSOS
ceSoy malo» MALTRATO
Creación del chivo REPETICIÓN ABANDONO,
NEGLIGENCIA
expiatorio DEL CICLO
Inversión DESTRUCCIÓN
PROFECÍAS DE LA BASE
AUTOCUMPLIDAS dellocus SEGURA
de control DE APEGO
VERGÜENZA DESTRUCCIÓN
ceNo soy digno CULPABILIZACIÓN
DE LA ceNo merecí ser
de ser bien AUTO ESTIMA
tratado» cuidado»
El cambio o la reversión dellocus de control es una perversa transfusión del mal
al Yo del niño traumatizado, convirtiendo al progenitor perpetrador en bueno y,
por lo tanto, en alguien al que el niño puede apegarse de modo seguro. Resuelve
el problema generado por el skandalon o apego al perpetrador, ya visto en el
capítulo 8 .
Es una estrategia esencial del niño para evitar el duelo imposible de tener que
reconocer que «vino a los suyos y los suyos no lo recibieron».
Ese duelo se evita cada día con una pléyade de síntomas, diagnósticos, adicciones
y conductas destructivas que el niño desarrolla. Dichos síntomas, junto con la
amnesia traumática, tienen como función mantener intacto el sistema de apego,
básico para la supervivencia del niño.
De este modo no es esperable que la inversión dellocus de control operada en el
niño y mantenida hoy en el esquema estructural del adulto revierta
espontáneamente.
Se refuerza a diario en el paciente mediante:
Automensajes negativos.
Conductas autodestructivas.
Conductas autolesivas y autoabusivas.
Adicciones.
Puestas en peligro y asunción de riesgos (accidentabilidad).
Autodenegación de felicidad.
Autodenegación de éxitos.
Autosabotajes variados (profesionales, relaciones, familiares, sociales).
Contratación de abusos con terceras personas.
Solemos encontrar recurrentemente estos patrones de reversión del locus de
control en la mayoría de las personas que sufren violencia doméstica, en la
población carcelaria (presos internos), en los enfermos psiquiátricos más graves
(cuadros psicóticos mayores) y en las personas socialmente desestructuradas o
marginales (mendigos, vagabundos).
La salida de la inversión del locus de control pasa por ayudar a revertir estos
cambios en las atribuciones que realizó para sobrevivir cuando de niño se
abusaba de él, y revelarle al paciente la verdad técnica de la inocencia de todas las
víctimas del abuso familiar, señalando la responsabilidad y la verdadera
culpabilidad allá donde se encuentra: en la indisponibilidad o la toxicidad de
unos progenitores a los que el pequeño no pudo apegarse de un modo seguro.
Se trata, una vez más, de que el paciente acepte la verdad más dolorosa que un
ser humano puede enfrentar: la de unos padres indisponibles que no estuvieron
para él y la de una familia que le falló y que tuvo solamente una mera apariencia
externa y social como familia, pero que no le sirvió como base segura de
protección y refugio, una Familia Zero.
20
EL MECANISMO SACRIFICIAL DEL
CHIVO EXPIATORIO EN LAS FAMILIAS
ZERO
Siguiendo al genial antropólogo René Girard y aplicando su teoría mimética,
podemos decir que las víctimas de los sistemas familiares más perversos a
menudo cumplen un rol salvífica para estos como chivos expiatorios.
El mecanismo terrible por el cual un niño abusado se convierte en la víctima
propiciatoria de su Familia Zero permite a esta sobrevivir a costa de su
destrucción. El niño abusado es el que «paga el pato» de la disfuncionalidad
familiar.
Sin embargo, tener un chivo expiatorio es por definición no saber que uno tiene
un chivo expiatorio. Esto le ocurre a la Familia Zero, y para mantener el secreto
del abuso y sacrificio habitual de alguno de sus miembros es necesario recurrir a
la distorsión de la realidad y de la comunicación.
UN MECANISMO NUCLEAR CONFIGURADOR DE ORDEN
La Familia Zero que lincha a uno de sus miembros queda envuelta en una
representación falsa de lo que está ocurriendo. A excepción quizás de aquel
progenitor psicopatizado, que SÍ sabe lo que hace y que suele ser el instigador
original de todo un proceso de abuso intrafamiliar generalizado, todos los demás
participan «de buena fe» en el linchamiento y la eliminación de la víctima.
El acoso grupal y el mecanismo sacrificial de abuso funciona tanto más engrasado
cuanto menos conscientes son los miembros de un gang familiar de estar
envueltos en esta dinámica grupal.
El desconocimiento del mecanismo del chivo expiatorio es un requisito esencial
para que «todo salga a la perfección».
Toda revelación de la inocencia de la víctima estorba y molesta el desarrollo de la
ficción de su culpabilidad y es viven ciado por la familia como amenazante.
En toda Familia Zero hay una «oveja negra», «punto filipino», «garbanzo
negro» ... que carga siempre con todas las culpas, los castigos, los abusos, y es
culpabilizado por toda la disfuncionalidad familiar.
La terapia familiar sistémica avanza cada vez más para entender este mecanismo
tan trivial y banal que genera la mayoría de los cuadros psicóticos mayores, desde
las psicosis hasta los trastornos límite.
Cualquiera que se sitúe del lado de una víctima dentro de este sistema familiar en
el momento en que sufre los abusos corre el riesgo de terminar tan linchada como
ella.
El niño con muy poco poder real y efectivo frente a sus progenitores u otros
hermanos es aislado y progresivamente hostigado y maltratado por los miembros
familiares, que terminan imitándose unos a otros en la estigmatización, el
abandono y el maltrato psicológico contra la misma víctima.
Todos los procesos de maltrato y linchamiento grupal se camuflan tras
sentimientos, racionalizaciones y mitos.
Los sentimientos de odio, ira y resentimiento contra el chivo expiatorio canalizan
de forma sustitutiva o vicaria la frustración del grupo familiar zero en crisis.
Las racionalizaciones de sus miembros convierten el abuso intrafamiliar grupal
en el bien y a la resistencia del niño victimizado al acoso y su autodefensa como el
mal.
El mito central de la maldad intrínseca de la víctima ayuda a transformar en
aceptables todos los abusos. A medida que estos aumentan, también lo hacen las
percepciones sesgadas y míticas del resto de los miembros de la familia acerca de
su víctima común.
La resistencia de la víctima y su renuencia a reconocerse merecedora de la
violencia suele exacerbar la violencia y el linchamiento grupal de los gangs
familiares más nocivos. No solo aplastan al niño con todo su potencial de
violencia, abuso emocional, manipulación y hostigamiento verbal, sino que le
fuerzan a confesar su merecimiento y culpabilidad.
La necesidad de vencer su disonancia cognitiva y su «buena conciencia como
progenitores modélicos» camufla la verdad de su propia violencia hacia su hijo,
convertido así en un chivo expiatorio familiar.
La mayoría de las víctimas del abuso intrafamiliar terminan cediendo a esta
presión grupal familiar gigantesca y se tragan de mil maneras el trauma,
aceptando su responsabilidad, introyectando su inadecuación, su incapacidad o
su mala actitud.
Blancanieves tragando la manzana envenenada una vez más.
Se convierte en un «niño malo», un «niño problema».
La psicoterapia familiar sistémica nos revela el rol habitual de estos pobres niños
abandonados y linchados por sistemas familiares perversos en el mantenimiento
estructural a modo de claves de bóveda o piedras angulares de dichos sistemas.
El mito central generado los perseguirá toda su vida hasta la edad adulta.
La acusación central de ese mito suele ser formulada y lanzada por un progenitor
psicopático que, sabiendo lo que hace, inventa de manera perversa la versión
falsa que justifica el linchamiento de su propio hijo.
En otros casos la acusación mítica es asumida implícitamente por el grupo
familiar, necesitado de encontrar una justificación a su propia violencia y
linchamiento, pergeñando así un argumento colectivo y mítico que consagre la
unanimidad persecutoria.
La violencia familiar y el abuso se justifican como reparadores debido a una falta
terrible, una debilidad o los errores que las víctimas han cometido. Los
perseguidores familiares necesitan creer que sus víctimas son realmente
culpables para lincharlas «en buena conciencia».
Aunque es muy fácil convencer a todo el mundo de la inocencia de un chivo
expiatorio en abstracto, es casi imposible que los miembros de una Familia Zero
reconozcan como tales a sus propios chivos expiatorios.
Y es que compartir un enemigo interno común permite distraer la atención de las
disfuncionalídades familiares reales y reunifica a las familias más
desestructuradas, consiguiendo la cooperación en un objetivo común: hostigar y
maltratar en grupo a su chivo expiatorio.
El desconocimiento del mecanismo sacrificial grupal del chivo expiatorio es un
requisito esencial para que este funcione bien engrasado, generando orden en el
caos estructural de una familia disfuncional.
De ahí que el mecanismo deba ser disimulado mediante todo tipo de distorsiones
y que el abuso familiar funcione siempre como algo clandestino y secreto en el
seno de la Familia Zero en la que se produce.
La revelación de la verdad técnica y científica respecto al carácter arbitrario de la
victimización de los chivos ex'Piatorios en las Familias Zero rompe el mito central
de su culpabilidad e impide la reconciliación de esos grupos familiares tóxicos
sobre las espaldas de sus víctimas.
Debido a esto, la psicoterapia de un miembro abusado y linchado como chivo
expiatorio familiar, hoy adulto, suele requerir en la mayoría de los casos su
desacople y preservación total de su familia de origen mediante las estrategias de
Contacto Cero.
No ser conscientes de este mecanismo mimético es la garantía del mantenimiento
estructural de las Familias Zero en el tiempo, y por ello no es lógico esperar que
estas acepten reconocer su propia disfuncionalidad, y menos aún la creación y el
mantenimiento del mecanismo del chivo expiatorio como base de su
funcionamiento.
Esa ceguera mimética convierte a los abusadores familiares en auténticos fariseos
respecto a sus propias violencias, abandonos o negligencias para las que siempre
encontrarán buenas razones y justificaciones.
Sintiéndose en todo momento inocentes de sus abusos, estarán dispuestos a
condenar a cualquiera, o incluso al universo entero a su alrededor, con tal de no
reconocer a sus chivos expiatorios como sus víctimas.
EL SILENCIO DE LOS CORDEROS Y EL PACTO DE MUTUA INDIFERENCIA
Es constatable en nuestra especie la habitual indiferencia al sufrimiento y a las
desgracias de los demás. No es distinto en el seno de las Familias Zero. Frente a
los abusos traumáticos e injustos que les produjeron sus Familias Zero, es
frecuente que las víctimas refieran haber sufrido más por haberse sentido
abandonadas a su suerte por el resto de familiares no directamente abusivos (que
miraron a otro lado y no los defendieron), que por el abuso directo de sus
maltratadores.
Es especialmente terrible para los niños abusados que sean precisamente los
seres humanos más cercanos a ellos, sus familiares más próximos (el otro
progenitor, sus hermanos, tíos, abuelos, etc.), quienes permanecieron al margen,
poseídos por una pasmosa indiferencia y aparente neutralidad ante sus
sufrimientos.
Esta actitud indiferente, característica de los denominados «testigos mudos»,
resulta psicológicamente demoledora para los niños abusados, pues supone un
abandono social en un momento esencial y crítico en que el apoyo familiar
resultaría imprescindible.
El síndrome de «no va conmigo» transforma a los testigos familiares de la
injusticia, el abuso, el maltrato y la violencia en seres indiferentes e indolentes
respecto al sufrimiento del niño abusado, y los convierte en auténticos testigos
silenciosos o mudos.
La pasividad ante el sufrimiento de otro produce en nuestra especie humana una
disonancia formidable, y esos testigos familiares mudos ante los abusos no
tardan en desarrollar explicaciones para justificarlos de mil maneras.
La necesidad de reducir la disonancia que genera la indiferencia ante las víctimas
produce otro efecto perverso: la creación de una estrategia psicológica mediante
una especie de contrato implícito o pacto de mutua indiferencia.
La mente realiza una curiosa pirueta racionalizadora. Mediante una especie de
pacto implícito, cada uno de los miembros de la Familia Zero renuncia de
antemano a ser ayudado por los demás miembros en el futuro, a cambio de
quedar liberado de su obligación moral de socorrer o defender al que sufre los
abusos, que es quien lo necesita en la situación presente.
Este «pacto de mutua indiferencia» sirve para aplacar la mala conciencia de los
indiferentes o testigos mudos, pero garantiza la posición de dominio permanente
de todos los abusadores familiares.
A cambio de no tener que ayudar a nadie, los miembros de la Familia Zero
renuncian en el futuro a un «supuesto» derecho a recibir ayuda por parte de los
demás. La reciprocidad social se preserva, pero a costa de anular la solidaridad
colectiva como legítima expectativa del grupo familiar. Una omertá negativa se
extiende así, consolidando el poder psicopático familiar por eones.
Esta salida individual mediante el «pacto de mutua indiferencia» extiende en
toda la sociedad el relativismo moral respecto a todo tipo de abusos a los que se
busca racionalización y justificación.
La obligación natural de ayuda a las víctimas cercanas o próximas que en todas
las culturas humanas era un patrón universal se ve desactivada gracias al impacto
de la psicopatización familiar.
Quienes se mostraron anteriormente indiferentes ante las injusticias de otros y
son hoy víctimas de las mismas o parecidas injusticias no sienten así que tengan
moralmente el derecho a reclamar ni a recabar el auxilio de los demás. El ordo
psychopaticus se extiende por todo el mundo con una sociedad llena de
miembros indiferentes a todo tipo de víctimas inmersas en mecanismos de
linchamiento.
El resultado concreto de todo esto es la paralización ética de casi todos y la
extensión y propagación del mal en medio de la inacción de la mayoría.
Esta sociedad moralmente paralizada es así el producto de individuos que
adoptan una misma posición indiferente ante la suerte de otros.
Todos y cada uno de los miembros de la familia en la que se produce el abuso
tienden a ser incorporados de alguna manera al proceso, hasta el punto de que,
tarde o temprano, se les exigirá a todos los miembros un posicionamiento
individual no ambiguo y explícito.
El mimetismo obliga tarde o temprano a todos los miembros de un grupo
humano a alinearse, es decir, a posicionarse ética y moralmente a favor o en
contra de cada una de las partes enfrentadas en el abuso: a favor o en contra.
En todos los procesos de victimización se termina produciendo este tipo de
alternativa diabólica.
Quien no hace nada por socorrer a las víctimas no solo ya está tácitamente del
lado de quien abusa de ellas, sino que, además, con el tiempo, es requerido y
urgido a integrarse defacto al gang de los que practican dichas injusticias.
Es una cuestión de tiempo que todos los agentes del entorno familiar del acoso se
vean obligados a alinearse, es decir, a elegir entre «el gang o la víctima».
La presión que reciben los testigos mudos para pasar a ser miembros activos del
gang familiar es mayor en la medida en que cualquier posicionamiento solidario a
favor de las víctimas puede resultar peligroso por quebrar la unanimidad
necesaria para que resulte eficaz el mecanismo del chivo expiatorio.
Un posicionamiento solidario puede llegar a producir la detención e incluso la
reversión de un proceso de acoso contra sus instigadores.
Los abusadores familiares suelen deformar los procesos de comunicación en
detrimento de sus víctimas. Las modalidades para distorsionar los hechos que
utilizan suelen ser muy variadas. Una comunicación pervertida y deformada
ayuda decisivamente en el proceso de introyección de la culpabilidad. Se suelen
apoyar en cuatro comportamientos de manipulación para generar la culpabilidad
en sus víctimas:
Selección: escogen de manera sesgada un acontecimiento o situación, o una parte
específica de este, aislándolo del resto. Se inventan todo lo demás, manipulando a
su antojo los datos reales.
Dramatización: amplifican perversamente la repercusión del hecho aislado,
inventando supuestos perjuicios de ese hecho, inflando las consecuencias
adversas o negativas o, simplemente, inventándoselas, situándose ellos como
primeras víctimas.
Generalización: utilizan un hecho aislado, señalándolo como muestra
significativa de habitual y general comportamiento inadecuado e inaceptable de
la víctima. Se trata supuestamente de una muestra o indicador del «mal»
comportamiento ti pico y habitual en ella.
Atribución: atribuyen a la víctima una intencionalidad perversa, o la presunción
de mala fe o de actuar mal adrede, buscando perjudicar a la familia, su imagen,
su fama, etc.
El abusador familiar deriva de esa acusación aislada la atribución a las víctimas
de rasgos internos indeseables o incompatibles con un comportamiento filial
adecuado.
Este proceso de «satanización» hace creer verdaderamente a las víctimas del
abuso familiar en las imputaciones perversas que hacen contra ellas.
A base de repetir la acusación, manipular la información y deformar la
comunicación, el abusador familiar consigue que la víctima acepte sus
acusaciones e internalice la culpabilidad.
Estas estrategias pretenden lograr la paralización, la duda, la indecisión, la
inseguridad y, finalmente, la indefensión de la víctima ante sus ataques.
El proceso de convertir a alguien en un ser moralmente reprobable para lograr su
destrucción y eliminación psicológica presenta cuatro fases:
En cuanto la víctima acepta su responsabilidad por las acusaciones de que es
objeto, el maltratador trabaja sobre su culpabilización.
En cuanto la víctima acepta su culpabilidad, el maltratador trabaja para generar
en ella un sentimiento interno de vergüenza.
En cuanto la víctima siente vergüenza de sí misma, el maltratador trabaja para
que se sienta mala o perversa moralmente.
Una vez que acepta el rol de malvada, el ciclo se completa y la víctima abusada
siente que es mala persona, un mal hijo, un mal hermano, etc.
La víctima no solo siente que ha cometido errores, sino que cree que ella es el
error. Cuando se convence a la víctima de que es un error, no es extraño que
aparezcan ideación o intentos auto líticos.
Este tipo de abusadores tóxicos fomentan a todos los niveles la rivalidad y el
conflicto crónico en la propia familia.
Los juegos psicológicos de «suma cero» y la extensión de la cizaña, de la
estrategia de «dividir para vencer», hacen que cada uno viva a los demás
familiares como adversarios a batir en una especie de ley de la selva generalizada
que transforma paulatinamente todas las relaciones familiares en alternativas de
yo gano-tú pierdes, o bien de tú ganas-yo pierdo.
La cooperación se vuelve imposible y la confianza se extingue.
El mecanismo sacrificial del chivo expiatorio o culpable universal de todo cuanto
de malo ocurre en esa Familia Zero explica que todos sus miembros,
convenientemente manipulados y convencidos de la culpabilidad de la víctima,
son requeridos y urgidos a cooperar en el linchamiento.
21
LOS EFECTOS NEUROLÓGICOS DEL
TRAUMA DE lA FAMILIA ZERO
A nivel cerebral son varios los mecanismos activados e involucrados en la
continuación del trauma en la vida del niño traumatizado y futuro adulto.
Los cruninos neuronales que activa el trauma terminan asociando este a otras
conductas por las que la víctima va a pagar un alto precio a lo largo de su vida. De
este modo, a una infancia dolorosa y cruel sucede una vida plagada de
dificultades creadas por los efectos neurológicos que el mismo trauma creó.
Cuando el niño ensaya repetidamente apegarse y obtiene a cambio una
sistemática frustración que culmina cada uno de sus intentos, su cerebro
comienza a trazar senderos neuronales que recorre una y otra vez en forma de
ensayo y error y que se convierten en los caminos habituales (vías neurales
preferentes) para ensayar de manera análoga sus futuras conductas de apego,
amor, sexo o afiliación cuando estas se activen en el adulto.
No parecerán extraños ciertos fenómenos que ocurren a las víctimas del trauma
de una Familia Zero cada vez que en la vida adulta se enmarañan en todo tipo de
experiencias de afiliación tóxicas.
Un trauma, según la psicología, queda definido por el impacto que deja en un
organismo un evento traumático. El criterio nuclear para el diagnóstico de un
Trastorno de Estrés Postraumático es la presencia de un evento traumático. Se
define un evento traumático como <<Una situación en la que una persona ha
experimentado, presenciado o hecho frente a un acontecimiento o
acontecimientos que involucraron un riesgo para la vida o la integridad propia o
de terceros, o una amenaza para la integridad física propia o de terceros».
La persona puede haber reaccionado desarrollando un intenso miedo,
indefensión u horror. En los niños pueden desarrollarse comportamientos
desorganizados o agitación.
Estrés Postraumático = acontecimiento extremo + respuesta extrema
En el fondo no existen puros acontecimientos traumatizantes per se,
independientemente de la respuesta que da el individuo.
La variabilidad de los sujetos a los mismos acontecimientos traumatizantes
puede ser elevada. Por eso el problema para establecer el carácter traumatizante
de una experiencia es arduo y hay que atenerse siempre a un análisis
pormenorizado de cada caso.
Existen acontecimientos universalmente traumatizantes: un acto terrorista, una
catástrofe natural, un intento de asesinato o un accidente en el que mueren los
miembros de la propia familia.
La respuesta de estrés postraumático del cerebro ante el trauma es una respuesta
normal ante un hecho anormal para el que no estamos preparados.
Los traumas que generan en el cerebro de la víctima la respuesta de estrés
postraumático se suelen clasificar en 4 tipos:
Trauma simple: un hecho puntual muy grave, como una catástrofe, un accidente,
un terremoto, un tsunami, un huracán.
Trauma relacional: el evento conlleva la intención subjetiva de hacer daño:
maltrato, violencia, crímenes, torturas, secuestro, actos de terrorismo.
Trauma del desarrollo: maltrato infantil, abusos sexuales, palizas, incesto,
negligencia, divorcio, abandono.
Trauma complejo: combina dos o más de los traumas anteriores.
El trauma de traición que vive el niño en el seno de una Familia Zero es un
trauma complejo que suele involucrar los tipos de trauma relacional y del
desarrollo.
La hiperreacción al trauma es habitual en nuestra especie ante estos
acontecimientos. Sin embargo, en no pocas ocasiones las personas pueden
experimentar ante el acontecimiento traumatizante otras reacciones diferentes
que no son de miedo, indefensión y horror.
Es muy habitual en la clínica observar la existencia de otro tipo de reacciones
ante el trauma consistentes en:
Embotamiento emocional.
Desapego.
Desconexión del entorno.
Desrealización.
Frialdad emocional!congelación.
Despersonalización.
Amnesia disociativa.
Sensación de irrealidad.
La idea que la mayoría de las personas se hacen del estrés postraumático tiene
que ver con la representación de un suceso vital extremo para el que nuestro
cerebro no está preparado y una respuesta emocional igualmente extrema que se
corresponde con la magnitud del evento.
Los grandes traumas obedecen a esta ley. Se les denomina «traumas de tipo 1».
¿Qué ocurre cuando los acontecimientos traumáticos no son tan extremos,
consisten en acontecimientos no tan intensos, pero más repetidos y frecuentes en
el tiempo?
Los casos de mobbing (acoso laboral), bullying (acoso escolar) o las situaciones
de emparejamiento con psicópatas (Amor Zero) nos ofrecen buenos ejemplos de
esta segunda modalidad de generación de un TEPT.
La reacción extrema en estos casos no depende de la intensidad del
acontecimiento traumático, casi nunca un evento intensamente traumatizante,
sino del gota o gota o tántalo que la víctima recibe dentro de un entorno del que
no puede escapar, que lo somete a indefensión como, por ejemplo, el trabajo, la
escuela o la íntima relación de pareja y familiar. Se les denomina «traumas de
tipo 2».
Otro problema ante el trauma intrafamiliar es que los acontecimientos
traumatizantes pueden adoptar una forma negativa. Es decir, no se refiere tanto a
sucesos que el niño haya vivído en su Familia Zero, sino a los que no ha vivído.
Las cosas terribles que le ocurrieron en su infancia pueden llegar a ser mucho
menos traumatizantes que las cosas que NO ocurrieron y debieron haber
ocurrido.
En este sentido la falta de cuidado, amor, protección, atención, afecto, límites o
respeto han dejado al niño traumatizado.
El no haber sido especial, no ser el niño de papi o mami, o el no haber recibido
ninguna atención en momentos cruciales de su desarrollo pueden llegar a pesar
más que los abusos directos, el maltrato, la violencia o las humillaciones.
El trauma más profundo e inexpugnable de las Familias Zero no es el tipo de
disfuncionalidad que resulta evidente, sino la que permanece encubierta para las
propias víctimas.
En su recuerdo no es posible encontrar escenas altamente traumáticas ni
violencias o abusos sexuales. No es que las hayan olvidado, es que no e:xistieron.
Sin embargo, los pecados de omisión de las Familias Zero llegaron a destruirlos
igualmente.
Desde la Psicología del Trauma, lo más grave que nos encontramos no son
siempre ataques a la integridad del niño, como palizas, golpes, abusos
emocionales, físicos o sexuales.
Suelen ser mucho más graves, por encubiertas e integradas en la normalidad del
adulto, aquellas situaciones que no ocurrieron y que debieron haber ocurrido. En
especial los ataques al proceso de apego y la incapacidad de los progenitores de
consolidar una base segura de apego para sus hijos debido a distintas causas. Una
madre fría, desapegada o abandónica no resulta así para la DSM (clasificación
internacional de enfermedades mentales) un criterio suficiente para acreditar el
desarrollo de un TEPT.
Las necesidades psicológicas básicas que un niño busca en el comportamiento de
sus progenitores son las de:
Apoyo.
Respeto y aceptación de sus límites.
Validación intrínseca.
Cariño, afecto incondicional, amor.
Dirección y guiado.
Consistencia.
Seguridad física y cuidados físicos.
Cuando estas funciones no se satisfacen suficientemente, el cerebro del niño se ve
obligado a sortear esto de mil maneras cada vez más costosas, pues tendrá que
emplear toda su energía psíquica para sortear la indisponibilidad de su Familia
Zero.
Lo que realmente importa para el desarrollo del trauma en el cerebro de los niños
procedentes de las Familias Zero es el fallo en el sistema de apego que estos van a
arrastrar a lo largo de sus vidas.
DOS ELEMENTOS ESENCL.<\LES PARA CALCULAR EL TRAUMA DE LAS
FAMILIAS ZERO: LA CARGA DE TRAUMA (CT) Y EL UMBRAL CRÍTICO
TRAUMÁTICO (UCT)
El Trauma se genera siempre a partir de una compleja interacción entre
acontecimientos externos y la respuesta del organismo a ellos. En esta
interacción se suelen activar neuronalmente muchos senderos, bucles de
feedback, reacciones recursivas y flechas causales en distintas direcciones.
Hay riesgos del pasado, bases genéticas de mayor o menor resistencia,
experiencias natales y perinatales condicionantes, etc., que impiden una
evaluación simplista basada solo en la cantidad de exposición al acontecimiento
externo desencadenante.
Uno de los elementos que más nos han servido a los psicólogos que nos
dedicamos al trauma es haber aprendido a evaluar en los sujetos que asisten a
terapia la Carga de Trauma (CT) como un elemento esencial.
Se trata de entender que los traumas no aparecen en medio de la nada
existencial, sino que los sujetos traumatizados proceden de otras experiencias
anteriores que los han dejado marcados, sensibles o vulnerables al subsiguiente
trauma.
El concepto de umbral comprende el modo en que una persona puede ir
incorporando traumas en su vida hasta el momento en que cualquier pequeña
carga suplementaria de un suceso activador es susceptible de desencadenar una
respuesta de estrés postraumático.
Los sucesos traumáticos continuados (ongoing trauma) pueden suponer meses o
años de No Respuesta por parte del sujeto, hasta el momento en que un día, sin
que ocurra nada de mayor entidad o gravedad, el sistema psíquico se viene abajo
y se produce la crisis.
¿por qué de repente un trabajador sometido a acoso laboral o un niño que es
víctima del acoso escolar un día determinado no pueden más y entran en crisis?
La respuesta a esta extraña reacción es que el trauma es un gota a gota que va
erosionando y minando la resistencia psíquica hasta el día en que el sujeto
alcanza un determinado umbral en su carga de trauma y el vaso se desborda.
Lisa y llanamente, no puede más. No le cabe más y entonces alcanza un umbral
crítico (Umbral Crítico Traumático), desarrollando a partir de ahí el cuadro
clínico postraumático, que suele aparecer con una crisis de pánico o ataque de
ansiedad.
Alcanzar el Umbral Crítico Traumático (UCT) puede depender de otras variables
diferentes a la mera acumulación de traumas por el gota a gota.
Si tomamos como ejemplo el abuso sexual infantil, sabemos que este trauma
puede suscitar mayor o menor respuesta traumática dependiendo de otras
variables, como pueden ser el número de abusos, si van o no acompañados de
violencia, la edad de inicio de los abusos, la duración total del proceso, si era
compartido o no por otros miembros de la familia, el grado de intimidación,
violencia o amenazas involucrados, el grado de parentesco o dependencia
respecto del perpetrador, el secreto en las actuaciones y, sobre todo, la
combinación de ese abuso sexual con otros tipos de traumas infantiles en la
misma Familia Zero de origen.
Parece que el cerebro humano viene al mundo con una cierta resiliencia o
capacidad de carga de trauma, y que muchos individuos suman muchos puntos
muy rápidamente, llegando ya desde muy pequeños a estar anegados por una
insuperable carga traumática.
A mayor carga traumática, mayor susceptibilidad al nuevo trauma y menor
resistencia.
No hay nada positivo en el hecho de acumular trauma, como algunos
indocumentados parecen sugerir. Un trauma no prepara para el nuevo trauma,
sino que complica la supervivencia de forma decisiva acelerando la quiebra del
sistema psíquico. Cuanto mayor es la carga, mayor es la rapidez con la que el
sujeto nuevamente traumatizado se quebrará mentalmente.
También hay que tener en cuenta la susceptibilidad cerebral del sujeto como
variable moduladora. Ciertos niños resisten mejor que otros el embate del
trauma.
La ciencia ha descrito diversas situaciones prenatales que comprometen ya al feto
para la futura edad adulta: enfermedades de la madre, alcoholismo, adicciones, el
impacto de medicamentos, el maltrato emocional o físico a la madre, etc.
La carga del trauma se activa desde antes de nacer y muchas personas pagan el
precio de ello décadas después convertidas en altamente susceptibles al trauma.
EL PRIMING (PRIMADO) TRAUMÁTICO PREVIO AUMENTA LA CT (CARGA
DE TRAUMA)
El primado ( priming) ocurre en todos los órdenes de nuestra vida. Es más fácil
transitar un camino ya frecuentado que abrir una senda en medio del bosque.
A nivel neuronal ocurre lo mismo: se abren ciertos surcos, ciertas vías preferentes
por las que corren más rápidos los impulsos eléctricos.
El descubrimiento más reciente en Psicología del Trauma consiste en la
confirmación de algo que el sentido común ya nos dictaba. Sabemos de forma
fehaciente que la susceptibilidad al trauma puede verse incrementada y
potenciada por la existencia de traumas anteriores.
Lo sabemos desde el trabajo con los veteranos de las guerras, siempre más
vulnerables a desarrollar TEPT en la medida en que procedían de Familias Zero
donde habían sufrido anteriormente abusos y traumas infantiles crónicos.
Los circuitos neuronales de los niños que proceden de las Familias Zero han
sufrido un más que probable deterioro debido a las enormes y crónicas dosis de
cortisol que segregaron sus cerebros ante el trauma continuado.
Con mucha probabilidad, el cíngulo hipocampal y otras estructuras críticas han
resultado afectadas con la aparición en el cerebro de metabolitos tóxicos que
pueden explicar las susceptibilidades, sensibilidades y reacciones extrañas que
sufren muchos de estos niños traumatizados, hoy adultos. Las modificaciones de
las estructuras hipocampales ante el trauma continuado, de las que ya tenemos
pruebas físicas y estudios hechos mediante escáner MR14 permiten explicar que
la susceptibilidad al trauma es exponencial y que a mayor carga traumática,
mayor será la susceptibilidad ulterior al trauma debido a los cambios en el
tamaño, la atrofia y la hipoactividad en el funcionamiento del hipocampo.
El daño en algunas neuronas y la muerte de otras garantizan el mal
funcionamiento del cerebro del niño traumatizado, que ve comprometidas sus
estructuras neurológicas (hardware) en los momentos más críticos de su
desarrollo.
La mayor comorbilidad y la aparición de multitud de extraños síntomas
contingentes al desarrollo del TEPT pueden ser explicadas por el deterioro
temprano del hardware del niño traumatizado.
La buena noticia radica en la reversibilidad de muchas de estas lesiones y en la
enorme plasticidad del cerebro humano, que tiene una formidable capacidad de
autorreparación de la que hoy aún somos apenas conscientes.
LOS CIRCUITOS ELÉCTRICOS NEURONALES Y LA QUÍMICA CEREBR.-'\L
ANTEELTRAUMA
A causa del trauma, el circuito eléctrico neuronal se encuentra ante una respuesta
extrema, activándose todo el cerebro para hacer frente a una crisis mayor de
. .
superv1venc1a.
Trascendiendo el funcionamiento normal, el cerebro se activa a un nivel superior
de energía y muchos de los circuitos más delicados terminan «fundiéndose» o
funcionando anormalmente.
El trauma coloca al cerebro como en un «acelerador lineal de partículas». Sus
modos de funcionamiento adquieren otras propiedades emergentes distintas
cuando se encuentra «acelerado» por el impacto del trauma. Esa aceleración
emocional hace que el niño traumatizado vea alterados los funcionamientos más
normales de su cerebro.
El dilema imposible de elegir entre la respuesta de huida o la de confrontación
expone al pequeño a un tipo de neurosis experimental sin salida, pues pasa de
una a otra sin poder resolverlas nunca.
Los esquemas de desarrollo más necesarios y sus requerimientos primordiales
quedan alterados. Los circuitos neuronales asociados a sus funciones
primordiales quedan alterados. En el futuro presentará alteraciones y un
funcionamiento deficitario en las siguientes áreas de su desarrollo:
La conexión con los demás y la adaptación al entorno.
La autonomía y autoeficacia (independencia emocional).
El establecimiento de límites realistas (sentido del Yo).
Las capacidades de autodirección interna (voluntad), autodeterminación
(asertividad) y autoexpresión (internal talk).
La espontaneidad y el disfrute de la vida.
También la química cerebral se verá comprometida por el trauma debido a una
serie de funcionamientos anómalos.
Muchos de los niños traumatizados con un TEPT crónico, o que desarrollaron las
heridas de un sistema de apego devastado por los abusos o la inconsistencia
parental (como es el caso del Trastorno Límite de la Personalidad) han aprendido
a poner la química del cerebro a su servicio.
De manera fortuita, aprenden a usar el ciclo de la sHT o serotonina cerebral a su
favor, induciendo ciertas lesiones físicas (automutilación mediante pequeños
cortes o lesiones) que estimulan la farmacopea neurológíca y le inducen a fabricar
una serie de calmantes biológicos inmediatos que tienen como resultado aliviar la
pena, la tristeza o la angustia.
Muchos niños y adultos se automutilan de ese modo buscando aliviar el dolor que
la alta intensidad emocional de un cerebro acelerado por el trauma les depara,
usando para ello la misma química del cerebro.
De ese modo se colocan en situaciones de riesgo o de nuevos peligros que
disparan el circuito noradrenérgico por la ansiedad generada, esperando la
reacción del cerebro de contrarrestar todo eso con la subsecuente fabricación de
serotonina.
Dicho de otro modo, se ponen en situaciones de mayor traumatización para
intentar mitigar los daños de otras situaciones traumáticas anteriores.
22
LOS 10 BLOQUEOS EMOCIONALES
(SKANDALON) ENTRE LAS VICTIMAS
DE LAS FAMILIAS ZERO
El punto cero de partida de toda recuperación exige en el niño traicionado y hoy
adulto superviviente de su Familia Zero una completa aceptación de la traición y
del consiguiente trauma y bloqueo que se han derivado en su vida.
Sin este reconocimiento, a veces muy doloroso, queda anclado y bloqueado en
una serie de rutinas y compulsiones de repetición.
Los fallos en la configuración inicial de su sistema de apego lo vinculan a veces de
modo incoherente o caótico a dos fuerzas contradictorias que le condenan a sufrir
extraños fenómenos relacionales de por vida:
Por un lado, sufre una fuerza interna que le conduce a experimentar la necesidad
de acercarse a los demás, someterse a sus expectativas, necesidades o
requerimientos para poder tener cercanía e intimidad con ellos.
Por otro lado, no puede evitar la compulsión de tener que huir, alejarse de ellos y
evitarlos, pues siente que la cercanía e intimidad puede ser peligrosa y letal.
Si no se asoma a la ventana de su verdad respecto a su familia de origen, corre el
riesgo de quedar finalmente bloqueado en un bucle de repetición que consumirá
e hipotecará la mayoría de su energía psíquica por el resto de su vida.
Al igual que un ordenador cuando se bloquea requiere un reinicio o reset, lo
mismo le ocurre a la víctima del trauma familiar zero: requiere un tipo de terapia
que le ayude a resetear su sistema de apego congelado o fijado en la dirección
equivocada.
Las defensas que crea el niño para sobrevivir en el entorno invalidante de una
Familia Zero son adaptativas y le permiten sobrevivir en las circunstancias
adversas de su familia abusiva durante su infancia. El problema llega en la vida
adulta cuando esas defensas se vuelven inadaptativas, es decir, impiden al
superviviente percibir los abusos o defenderse de ellos a tiempo.
Bloqueos más habituales entre las víctimas
de las Familias Zero
Límites o borderlines
Ingenuos, (apego y rechazo
bonachones a los demás) Independientes
(identificación compulsivos
compulsiva
con los demás)
•
t
•••••••••• /
(impu lsivos,
excesiva
autoconlianza)
• • ••
• • ••
Dependientes
• •
: IDENTIFICACIÓN : Cuidador
afectivos •• NEGACIÓN
••
(demandadores ....
..,._ compulsivo
compulsivos
•• REENACTUACION •• (codependíente
de cuidados) • •• o alma mater)
: DEL TRAUMA •
•• • •
•• • •
•• ••
Sumisión
(identificación
/ •••••••••
Agradadores
(nice guys,
compulsiva nice girls,
con el abusador) poliánicos)
Indefensión
compulsiva
Los mecanismos de defensa, otrora eficaces, se vuelven fuentes de todo tipo de
bloqueos, causando gran sufrimiento para el adulto y condenándolo a pasar de
unos abusos a otros sin solución de continuidad. De la Familia Zero al Amor
Zero. Del progenitor abusador originario a la pareja maltratadora o abusiva en la
vida adulta.
Los bloqueos que experimentan las antiguas víctimas de las Familias Zero en la
vida adulta suponen la sistemática fijación en el obstáculo de repetición
(skandalon), que es siempre el frustrado intento del niño de que sus progenitores
aseguren su supervivencia básica, permitiéndole crear en su relación con ellos
una base segura de apego.
Los 10 bloqueos más habituales entre las víctimas de las Familias Zero son los
siguientes:
Indefensión compulsiva (autoabandono).
Sumisos (identificación compulsiva con el abusador).
Independientes compulsivos (impulsividad, exceso de autoconfianza y de
asunción de riesgos).
Cuidadores compulsivos (codependientes y alma maters).
Dependientes afectivos (demandadores compulsivos de cuidados).
Límites o borderlines (ira, comportamiento simultáneo de apego y rechazo a los
demás).
Agradadores compulsivos (nice guys, nice girls, pagafantas y personalidades
poliánicas o no confrontativas).
Ingenuos, bonachones, crédulos (identificación compulsiva con los demás).
Negadores (negación, separación o distorsión compulsiva de la realidad).
Contratadores compulsivos de nuevos abusos (reenactuación del trauma).
1. INDEFENSIÓN COMPULSNA (AUTOABANDONO)
Los niños se ven a sí mismos del mismo modo que los ven los ojos de sus
cuidadores primarios. «Se cuida como lo cuidaron. Se descuida a sí mismo como
lo descuidaron».
El niño está tan absorbido y focalizado (escandalizado) por el obstáculo que un
progenitor indisponible significa que no advierte ya sus propias necesidades.
Aprende a no cuidar correctamente de sí mismo, a fuerza de repetir el patrón
habitual de los modos y maneras con los que fue tratado.
Sus neuronas espejo emulan el comportamiento abandónico de sus progenitores
y lo repite desarrollando esa misma actitud hacia sí mismo como un patrón de
comportamiento recursivo.
«Me cuido del mismo modo que me cuidaron. Me abandono del mismo modo
que fui abandonado».
Esta inatención del niño hacia sí mismo se transforma en el adulto en un patrón
constante de indefensión aprendida. Reaccionará en la vida con ese patrón cada
vez que perciba peligros o ataques externos.
Estos adultos terminan viviendo en el abandono y descuido físico, material,
médico y psicológico de sí mismos. Viven replicando el caos primordial que ya
VIVIeron.
Trivializan y normalizan un modo de vivir en el que ellos mismos ya no se
encuentran dentro de la ecuación.
Sus entornos vitales muestran y demuestran un descuido patente que indica su
convencimiento de que para ellos mismos no merecen la atención o la dedicación
suficientes.
2. SUMISOS (IDENTIFICACIÓN COMPULSIVA CON EL ABUSADOR)
Por razones evidentes de supervivencia, el niño se ve obligado a aprenderlo todo
del progenitor abusador, a anticiparse a sus intenciones, a aplacarlo, a no
provocarlo y a esquivarlo adaptándose a todos sus caprichos, mandatos u
. mas
ocurrenc1as ' .
peregnnas.
El niño queda supeditado a los estados de ánimo del progenitor abusador, siendo
estos caóticos, variables e impredecibles. De este modo, pierde la consistencia y
coherencia que le ayudarían a desarrollar su propio Yo como separado del de sus
tóxicos progenitores.
Cualquiera que tenga poder representará para él en la vida adulta un peligro, del
mismo modo que lo representaban papá o mamá.
Manejar esta situación mediante el recurso a doblegarse y someterse será su
especialidad.
En estas circunstancias no puede derivarse ninguna asertividad de ese niño,
cuando ni siquiera pudo saber quién es ni qué quiere en la vida.
3. INDEPENDIENTES COMPULSIVOS (IMPULSIVIDAD, EXCESO DE
AUTOCONFIANZA Y DE ASUNCIÓN DE RIESGOS)
Algunos niños reaccionan hiperactivando su conducta eli.'Ploratoria y de asunción
de riesgos de un modo excesivo y peligroso, convirtiéndose en adultos intrépidos
e indómitos, siempre a la busca de nuevas experiencias «plus ultra», más allá de
todos los límites.
Estos niños tienden a sufrir accidentes ya desde muy pequeños por no conocer el
límite a su fantasía de poder explorarlo todo sin importar que no están bajo el
cuidado o supervisión de progenitores fallidos.
Ni esperan ni solicitan ya una protección, cuidado o refugio que saben les serán
negados y reniegan de toda posibilidad de ayuda o consuelo. Evitan todo afecto y
todo cariño en la vida adulta, pues aprendieron que jamás llega para él. Y si no
cabe recibirlo, ¿a qué esperarlo de nadie?
Antes que ser rechazados, abandonan la expectativa poniéndose a distancia de los
demás. La cercanía o intimidad significa peligro y desarrollan todo tipo de
mecanismos evitativos para mantenerse lejos de quienes pretenden más
intimidad con ellos.
Se volverán autosuficientes y emocionalmente distantes. No desearán
vinculaciones, pues para ellos el vínculo afectivo y la intimidad significan, o
peligro, o sufrimiento asegurados.
4. CUIDADORES COMPULSIVOS (CODEPENDIENTES Y ALMA MATERS)
Los agradadores se convierten en radares a la búsqueda de sintonizar y
adelantarse a las necesidades de los demás. Son niños que han terminado
fundiéndose con el obstáculo, desapareciendo literalmente como personas al
servicio del cuidado y la satisfacción de los demás.
Con frecuencia eligen profesiones de asistencia y protección.
Suelen racionalizar el autosacrificio de mil maneras para no detectar o identificar
el origen traun1ático y mantener el secreto de la Familia Zero.
El cuidado se proporciona, sea este solicitado o no. Dar y dar hasta que duela es
el lema de tantos codependientes y alma maters que confunden dar con recibir y
que se convierten en víctimas de todo tipo de abusos y explotación interpersonal,
económica, afectiva, sexual y profesional.
El cuidador compulsivo es un sujeto fácilmente explotable, pues no espera a que
le ordenen nada, sino que se adelanta y da generosamente por defecto y sin
ninguna contención. Lo da todo sin que le sea devuelto nada.
Su esperanza inconsciente de ser algún día rehabilitado o que se le devuelvan los
rendimientos de su inversión en el cuidado y la atención de los demás no es
nunca satisfecha y acumulan un sordo resentimiento a medida que se van
quemando (burnout) irremisiblemente.
5. DEPENDIENTES AFECTIVOS (DEMANDADORES COMPULSIVOS DE
CUIDADOS)
Estos niños exacerban su necesidad de cuidado agrandándola y convirtiéndola en
nuclear y obsesiva. Buscan ser objeto de atenciones por parte de los demás y
hacen lo que sea con tal de obtenerlas.
Se cuelgan afectivamente de figuras de autoridad en todo tipo de relaciones, que
para ellos significan la sustitución del no cuidado parental por la demanda de
cuidados y dirección en todas las áreas de su vida.
El único modo de acercarse a ellos es a través de la provisión de mimos, cuidados
o atenciones. El futuro es convertirse en proveedor de dependiente afectivo,
dejando que este se cuelgue firmemente del nuevo progenitor.
Pueden llegar a enfermar o simular estar enfermos con tal de recibir esas
atenciones. Tan grande es su necesidad.
6. LÍMITES O BORDERLINES (IRA, COMPORTAMIENTO SIMULTÁi~EO DE
APEGO Y RECHAZO A LOS DEMÁS)
Aunque parece regido por la locura y la incoherencia, el comportamiento límite o
borderline tiene una lógica interna muy precisa en relación al apego fallido.
Estos niños desarrollan una compulsión de rechazo y apego secuencial.
En cuanto perciben la indisponibilidad de la figura de apego o su falta de
respuesta a sus requerimientos, despliegan la ira, la rabia y las reacciones
típicamente borderlines, rompiendo la relación con tal de no ser abandonados de
nuevo.
«Te rechazaré antes de darte una nueva oportunidad de rechazarme, de
abandonarme o rechazarme de nuevo».
La violencia emocional surge como reminiscencia de una Familia Zero violenta o
incoherente. Como adultos, esta volatilidad emocional puede llevarlos a
víctimizar a otros, o a sus propios hijos, y de este modo repetir de nuevo el ciclo
de la Familia Zero.
7. AGRADADORES COMPULSIVOS (NICE GUYS, NICE GIRLS, PAGAFANTAS
Y PERSONALIDADES POLIÁNICAS O NO CONFRONTATIVAS)
El sometimiento compulsivo a agradar a los demás de la nutrida población
planetaria de nice guys, nice girls, pagafantas, personalidades poliánicas y otros
«agradadores profesionales» no debe ser considerado para nada una virtud, sino
un problema muy grave, efecto del trauma intrafamiliar vívido de pequeños.
Estas actitudes no confrontativas nacen de la necesidad del niño de sobrevivir
agradando al progenitor agresor, no enfrentándose a él.
Al no poder huir, y frente al peligro constante y habitual, el niño aprende a ser
«simpático» y a complacer y agradar a sus progenitores tóxicos.
Al quedar bloqueados por el sistema de apego humano los mecanismos de huida
(no hay dónde ir) y de confrontación (el niño no puede enfrentarse con éxito al
abusador adulto), se desarrolla una respuesta adaptativa de aclimatación y
congelación consistente en nunca contrariar ni decir que no. Por lo que el niño
traumatizado pagará un precio enorme en la vida adulta.
En efecto, los agradadores compulsivos no señalan límites a los demás ni ponen
coto a sus demandas por muy injustas o abusivas que estas sean.
Se comprometen en cosas que no desean hacer o que van en contra de sus
intereses. Desvelan secretos o información de sí mismos que no deberían revelar
a otros, o terminan embarcados en todo tipo de compromisos que no les
benefician.
Terminan embarcándose en actividades peligrosas, nocivas o autodestructivas
solamente porque los demás se las han solicitado.
Nunca llevan la contraria a nadie y son incapaces de negarse a nada.
Se aclimatan por defecto a todo lo que se les demanda, pues su imaginación
traumatizada los lleva al convencimiento de que negarse puede conducir a lo
peor. En estas personas interviene decisivamente la doma temprana de las
Familias Zero a través de la culpa y la vergüenza.
No someterse a las demandas de los progenitores tóxicos significaba para el niño
sufrir la avalancha de la crítica, la invalidación, la denigración y la manipulación.
8. INGENUOS, BONACHONES, CRÉDULOS (IDENTIFICACIÓN
COMPULSNA CON LOS DEMÁS)
Estas personalidades naif, crédulas, ingenuas y bonachones no son en absoluto
naturales, sino el producto del trauma intrafamiliar. Se caracterizan por haber
perdido todo sentido de la realidad relacional y ser sencillamente incapaces de
ver o percibir el mal o las malas intenciones en los demás.
«Todo el mundo es bueno. El mal no existe. Si le das una oportunidad al otro,
este siempre se portará bien contigo».
El trauma intrafamiliar extremo vivenciado en el seno de sus Familias Zero las ha
llevado a abandonar toda militancia a favor de sí mismas, identificándose
compulsiva y erróneamente con sus abusadores (skandalon) y con sus
pretensiones de abusar de ellas.
Sienten una simpatía instantánea por los demás y una credulidad por defecto en
sus intenciones, sean cuales sean.
Su incapacidad de ver los procesos de intención, el odio o el intento de
manipulación no es el efecto de la estupidez o la escasez intelectual, sino de un
bloqueo emocional o afectivo procedente del trauma intrafamiliar.
Su disposición previa y absoluta a creer en todo tipo de mentiras, cuentos chinos
y de ser vulnerables a todo tipo de historias tristes que inducen a la compasión las
lleva a ser «carne de cañón» de todo tipo de psicópatas y manipuladores en la
vida adulta.
Su crédito de intención es total y universal, dejándolas inermes frente a las
peores actuaciones abusivas de otros en la vida adulta.
Aunque puedan ser capaces de identificar las mentiras de la seducción y la
incoherencia del relato de los manipuladores, se muestran inermes.
Malos negociadores, y pésimos abogados de sí mismos, tienden a ceder ante los
demás a las primeras de cambio, sin defender sus posiciones o intereses. Su
ingenuidad y bonachonería les conduce a constantes pérdidas y al caos creciente
en sus vidas.
Suelen ser víctimas de todo tipo de estafas piramidales, timos o inversiones
ruinosas y catastróficas que les conducen a la ruina económica. Están en el punto
de mira de todos los grupos sectarios que apuestan por seducir y enganchar a
estos seres ingenuos y crédulos mediante las más burdas promesas de redención
y seducción.
La ingenuidad les hace más proclives a padecer los estragos de la disonancia
cognitiva que inducen las personalidades psicopáticas en sus víctimas a fuerza de
unas actuaciones que no cuadran ni casan con su locuacidad encantadora, su
desparpajo o autopropaganda narcisista.
El no poder creer en la maldad, perdonar siempre por defecto, no dar pábulo al
mal y ofrecer constantes «segundas oportunidades» a los peores abusadores les
garantiza una vida de sufrimientos, a no ser que promedie un proceso radical de
psicoterapia que les ayude a identificar y escapar a este patrón tóxico y erróneo
que dejó en sus vidas el trauma de una Familia Zero.
9. NEGADORES (NEGACIÓN, SEPARACIÓN O DISTORSIÓN COMPULSNA
DE LA REALIDAD)
El niño sobrevive a base de no ver el abuso como abuso.
Su estrategia en este caso para sobrevivir pasa por simular que no ocurre nada.
Las excusas, la racionalización, la trivialización y otros mecanismos de defensa se
combinan para encajar cada vez más abusos intrafamiliares en el seno de todas
las Familias Zero.
Esta ceguera procede de la esperanza de que las mentiras del progenitor abusivo
y manipulador sean ciertas (quién te va a querer más que tu mamá, o tu papá) y
del potente mecanismo del sistema de apego humano que hace todo lo posible,
saltando incluso por encima de la mismísima realidad de los hechos, para
producir el tan necesario vínculo del niño con sus progenitores.
Ya en su vida adulta, el niño que fue traumatizado por una Familia Zero ignorará
los peligros y los abusos más obvios, quedando con facilidad seducido por la
promesa de redención que manejan a la perfección todo tipo de abusadores.
No será extraño encontrarlo en la vida adulta subyugado y a la merced de todo
tipo de psicópatas y narcisistas malignos, diestros en el arte de la seducción y el
enganche de estos antiguos <<niños perdidos».
La disonancia cognitiva que ya les afectó de niños abre una brecha en su
funcionamiento adulto, volviendo a manifestarse cuando aparecen de nuevo
otros abusadores.
10. CONTRATADORES COMPULSNOS DE NUEVOS ABUSOS
(REENACTUACIÓN DEL TRAUMA)
El niño escandalizado por la desatención, la negligencia, el descuido, el abuso o el
abandono de sus progenitores queda fijado o congelado por el obstáculo
(skandalon) que significa el abuso de la Familia Zero. Permanece anclado y
congelado en el tiempo en un eterno deseo frustrado que no alcanza satisfacción.
La víctima que reproduce los mismos o similares escenarios de abuso NO es una
masoquista, en busca de gozar de nuevo del placer de ser destruida.
Tal versión de los hechos es muy habitual, pero ignora la Psicología del Trauma y
su mecanismo central de repetición: la reenactuación del trauma.
Por su propia naturaleza, las neuronas espejo producen el eco de repetición del
intento fallido de satisfacción del deseo a lo largo del resto de la vida del niño.
Esta repetición de escenarios, que la víctima siempre vive inconscientemente,
busca masterizar o dominar el resultado o output de lo que ocurrió, intentando
cambiar el final.
Es como revivir una película en una moviola, intentando modificar la historia y
darle un final feliz.
Tal cosa no es posible, y las víctimas quedan encerradas en un «día de la
marmota», en el que repiten una y otra vez tanto los escenarios traumáticos de
origen como los catastróficos resultados habituales.
Sin saberlo, el niño traumatizado, hoy adulto, busca las amistades más
peligrosas, los socios más inadecuados o las parejas más emocionalmente
indisponibles, desleales o traicioneras, para volver a experimentar una vez más el
trauma, pero intentando salir airoso esta vez. El resultado es catastrófico.
Para que funcione una relación, según ellos, deberá estar configurada de modo
parecido al escenario de abuso y traición original.
El deseo de apego queda fijado o congelado solamente en un tipo de personas:
aquellas cuyas características le recuerdan a la madre tóxica o al padre tóxico de
.
ongen.
Persigue una misión imposible, esto es, apegarse a personas inasequibles, frías,
emocionalmente indisponibles, abandónicas, desleales o perversas a imagen y
semejanza de las que produjeron la frustración inicial en su infancia.
Como «contratador de fracasos», es víctima del trance de la misión imposible.
Persistirá en ese pervertido patrón relacional en su vida adulta contratando
sistemáticamente el maltrato, el abuso, la traición y el abandono.
Usará de 3 estrategias inconscientes para conseguir sus fines:
Arruinará deliberadamente aquello que funciona en sus relaciones para inducir el
fracaso, el abandono o el alejamiento de los demás.
Tenderá a seleccionar a los compañeros más inadecuados para que lo maltraten,
humillen, abusen, traicionen del mismo modo que lo hicieron sus progenitores.
Ignorará sistemáticamente las señales de peligro, apagando sus sistemas de
alerta temprana, obviando los signos que pudieran avisarle a tiempo de la
nocividad o toxicidad de esas personas.
23
LA CONSCIENCIA DEL TRAUMA DE LA
FAMILIA ZERO.
LA DESENSIBILIZACIÓN DE LA PENA Y
LA TRISTEZA
Los patrones compulsivos comenzaron muy pronto en la vida de los mnos
procedentes de las Familias Zero como estrategias de supervivencia (soluciones al
trauma).
Lo cierto es que permitieron a esos niños traumatizados adaptarse y sobrevivir a
los entornos caóticos, violentos, abandónicos o impredecibles de ese tipo de
familias. En ese sentido, funcionaron correctamente en la medida que
permitieron la supervivencia del niño traumatizado por el trauma básico de
traición vivido en su familia de origen a manos de progenitores inhábiles o
peligrosos.
El problema es que con el tiempo esos patrones de conducta se volvieron nocivos,
ya que encarcelaron al adulto en los ciclos repetidos desadaptativos (bloqueos)
con comportamientos disfuncionales y dolorosos de los que es necesario
liberarlos.
Reconstruir el camino original al trauma de la Familia Zero de origen constituye
un avance considerable en la recuperación de las víctimas, y un gran insight
' .
ps1qmco.
Las soluciones disfuncionales que el adulto ensaya hoy al trauma infantil de ayer
no pueden funcionar jamás. Debe sustituirlas. Y para ello es imprescindible que
tome consciencia de ellas desde la aceptación de una verdad dolorosa.
Es muy esperable que al detener estas estrategias ya antiguas, y que han
acompañado desde su infancia al adulto que acude a consulta, aparezcan
reacciones y abreacciones variadas.
Son buena señal de la «descongelación» del trauma. No deben impedir que el
trabajo psicoterapéutico prosiga adelante.
Es muy probable que:
Regresen los recuerdos de los abusos, manipulaciones, violencias, abandonos
infantiles que estaban reprimidos y quedaron sepultados tras el velo de la
amnesia o la congelación del síntoma psicosomático.
Se produzcan intensas reacciones emocionales en forma de abreacciones o
fuertes estallídos emocionales. La abreacción, cuando es una reacción
espontánea, no es negativa sino catártica. El problema es cuando algunos
terapeutas inexpertos la fomentan o facilitan creyendo equivocadamente que
cuanto más abreacción mayor liberación del trauma. Contra esta perniciosa
práctica, hay que recordar que lo contrario a la abreacción es la intensa memoria
y el permitir que el recuerdo fluya desacoplándolo de la memoria emocional
anexa o engranada en él. A ello puede servir enormemente el trabajo con la
técnica EMDR, técnica s1empre de referencia para la desensibilización del
trauma.
Se complete la información parcial o incompleta respecto de los abusos y lo que
ocurrió en el pasado. El objetivo no es realizar una terapia de memorias
traumáticas, pues no tiene sentido establecer un juicio de veracidad. Mantener la
denominada «neutralidad terapéutica» respecto a la veracidad o no de las
memorias de los abusos en las familiaz zero resulta esencial y evita todo tipo de
malas praxis y revictimizaciones.
Se reconecten los aspectos continuistas de los patrones de abusos con las
conductas inadaptativas del adulto de hoy.
Se evalúe el coste psicológico y emocional que tiene para el adulto mantener esas
estrategias activas hoy en día como inasumible y, por lo tanto, que el sujeto tome
una decisión.
No es nada fácil hacer aceptar la existencia de un vínculo traumático de traición a
una persona que ha sufrido una Familia Zero.
Intervienen la negación, la disonancia cognitiva y la presión social de un entorno
y una sociedad que tiende a idealizar a la familia, la maternidad o la filiación
como los más sagrados vínculos.
Hacerle reconocer a un paciente que su familia de origen no estuvo ahí para él es
siempre una tarea dolorosa para la víctima y muy ardua hasta para los más
experimentados psicoterapeutas.
Es un requisito de primer orden que el psicólogo que atiende a este tipo de
víctimas se halle ya «trabajado» y liberado de sus propios fantasmas familiares
traumáticos de origen; de lo contrario, se proyectarán en la psicoterapia sus
problemas no resueltos y sus propios mecanismos de disonancia y negación.
El paciente se encuentra sometido a poderosas fuerzas que vive de forma muy
dolorosa, pues no hay nada más potente en nuestra psique que la tendencia a
apegarnos y nada más poderoso que los mecanismos puestos en marcha por ella
para salvar esa indisponibilidad.
¿Qué pasaría si todo esto fuera cierto?
¿Qué diría acerca de mi validez como ser humano?
¿pude ser yo responsable o culpable del abuso?
¿Hay algo erróneo o equivocado en mi enfoque de estos problemas?
¿Acaso tengo alguna tara genética o caracteriológica?
¿Es normal mi personalidad?
¿Qué pasa con mis relaciones con mi familia de origen si tengo que aceptar que
todo esto es cierto?
lTengo que taparlo todo? ¿Debo contarlo todo? ¿Debo cuestionar a mis padres o
enfrentarme a ellos?
¿Es mejor no remover el pasado?
Los pacientes con el acompañamiento profesional especializado van a elaborar su
propio duelo y pasar por sus fases habituales de:
Negación: esto no puede ser cierto, no puede haberme ocurrido a mí.
Miedo: si es verdad, ¿cómo voy a poder enfrentarme a ello?
Enfado: esto no es justo, ¿por qué me ha tenido que pasar a mí?
Dolor profundo por la pérdida: esto es demasiado duro de sobrellevar.
Aceptación y derivación de sentido a todo lo que ha ocurrido: integración de lo
sucedido aceptando que el paciente no eligió (en el pasado) ser una víctima (es
inocente), pero ahora (en el presente) puede elegir dejar de pagar el precio
emocional de haberlo sido.
Los efectos del vinculo traumático de traición creado por las Familias Zero son de
diferente tipo y suelen permanecer encubiertos o velados a la consciencia de la
víctima. La mayoría de estas consecuencias no están a la vista ni menos aún
conectadas en la mente del paciente con sus causas.
Es recomendable ayudar a la víctima para que reflexione acerca de las potenciales
consecuencias de diferente tipo que ha tenido el trauma de una Familia Zero en
su vida.
A continuación, presentamos para la reflexión algunas típicas secuelas.
Consecuencias emocionales:
Pensamientos o sentimientos de quitarte de en medio.
Intentos de suicidio.
Pensamientos o sentimientos de matar a alguien.
Sentimientos de desesperación e indefensión.
Intentos fallidos de controlar tus relaciones.
Sentimiento de tener doble vida: una vida pública y una vida secreta.
Depresión, paranoia, sentimientos de estar «mal de la cabeza».
Pérdida del contacto con la realidad.
Pérdida de la autoestima.
Pérdida de objetivos en la vida.
Actuaciones contra tus propios intereses u objetivos.
Actuaciones contra tus propios valores y creencias.
Potentes sentimientos de culpa y vergüenza tóxicos.
Potentes sentimientos de aislamiento y soledad.
Potentes miedos acerca del futuro.
Cansancio emocional.
Consecuencias físicas:
Continuación de relaciones a pesar del riesgo para tu salud.
Severas pérdidas o ganancias de peso corporal.
Problemas psicosomáticos: úlceras gástricas, presión arterial alta, etc.
Abuso físico, violencia o maltrato por parte de otros.
Involucración en actividades o situaciones altamente peligrosas.
Accidentes con vehículos (coche, moto, bicicleta, etc.) y otros.
Daños físicos como resultado de tus relaciones.
Problemas de sueño (insomnio, exceso de sueño, despertar temprano).
Cansancio físico.
Otras consecuencias físicas relacionadas con tu conducta sexual (ETS, VIH).
Consecuencias espirituales:
Sentimientos de vacío o alienación espiritual.
Sentimientos de desconexión contigo mismo y con el mundo.
Sentimientos de abandono por parte de Dios o del Poder Superior.
Rabia, ira o furia contra Dios o el Poder Superior.
Pérdida de la fe en la espiritualidad.
Otras consecuencias espirituales.
Consecuencias familiares:
Riesgo de perder a la pareja o cónyuge.
Pérdida efectiva de la pareja o cónyuge.
Aumento de los problemas maritales o de pareja.
Puesta en riesgo del bienestar de tu familia.
Pérdida del respeto y la consideración de tu pareja o cónyuge.
Aumento de los problemas con los hijos.
Pérdida de tu familia de origen.
Otras consecuencias familiares y de pareja.
Consecuencias formativas y profesionales:
Pérdida de la productividad en el trabajo.
Democión, despido o pérdida de oportunidades de promoción profesionales.
Pérdida de la consideración o del respeto de colegas.
Pérdida de oportunidades de trabajar en el sector o profesión de tu elección.
Malas notas o malos resultados académicos en el colegio.
Pérdida de oportunidades educativas, de formación o capacitación.
Pérdida de negocios, clientes o socios.
Cambios forzosos de actividad profesional o de carrera.
No poder trabajar al nivel de tu propia capacidad.
Despido del trabajo.
Otras consecuencias profesionales o de carrera.
Otras consecuencias:
Pérdida de importantes amistades.
Pérdida de interés en hobbies o actividades de ocio.
Pocos o ningún amigo a consecuencia de problemas de relación.
Problemas financieros.
Actividades ilegales, detenciones, arrestos o judiciales.
Implicación en acciones, procedimientos penales o judiciales.
Demandas e imputaciones judiciales.
Prisión, arresto domiciliario o prisión condicional.
Robos o delitos menores para mantener la conducta.
Otras consecuencias.
A medida que el paciente va repasando estas consecuencias en su vida, es normal
que se remuevan sus emociones y que terminen llegándole flashbacks y recuerdos
dolorosos.
El reconocimiento de estas consecuencias le coloca en la verdad técnica de su
inocencia o no merecimiento de tener que haber padecido estas secuelas a lo
largo de toda su vida desde pequeño.
La aceptación de esta verdad le permite superar el acolchamiento o
embotamiento emocional que envuelve siempre la emoción más inaceptable y
dolorosa de la especie humana por ser la más peligrosa: la tristeza o pena.
Todas las demás emociones, tal y como se ve en la figura de la página siguiente,
tienen como función el impedir el acceso a la pena o tristeza que llevaría al
individuo a no poder levantarse de la cama, ir al trabajo, alimentarse, defenderse
del enemigo, etc.
Es imprescindible llegar a perforar ese enorme yacimiento de tristeza y pena que
el paciente arrastra desde su infancia en esa Familia Zero con la ayuda de
técnicas terapéuticas eficaces, como EMDR, con el objetivo de que este se vea
instantáneamente liberado tanto de la propia tristeza profunda como de las
emociones periféricas protectivas que intentan preservar al sujeto de conectarse
con ella.
Modelo concéntrico de las emociones barrera
o protectoras que impiden la manifestación de la tristeza
0 010 IRA CÓLERA
MIEDO
CULPA
TRISTEZA
Recorrer el camino desde el odio, la ira y la cólera hacia la profundización en la
aceptación de la pena o tristeza por esa infancia perdida y por las secuelas y
consecuencias nefastas reiteradas en su vida permite salir adelante a la víctima.
Dicho camino terapéutico hacia la emoción más profunda e interior que es la
pena o tristeza puede verse comprometido si el paciente se entretiene en las
emociones periféricas y distractivas, a saber: el miedo, la culpa, la vergüenza o la
1ra.
Estas emociones están a veces grabadas a fuego por los propios abusos recibidos
en las Familias Zero y las reglas del terror y de la omertá familiar.
El psicoterapeuta experto en trauma no se debe dejar llevar por este espejismo
emocional, y debe centrarse en hacer que el paciente se permita experimentar
toda la pena o tristeza y vivirla y consumirla por completo.
El procedimiento no es a través de la abreacción, que consiste en un puro acting
out (transformar emociones en conductas), sino todo lo contrario, mediante la
desensibilización de esa pena o tristeza profunda a través de una plena atención,
consciencia y conexión con ella.
Una vez que se ayuda al paciente a dirigirse y centrarse en la tristeza o pena y la
trabaja, conectando con ella, desensibilizándola completamente, puede constatar,
maravillado, cómo se libera de ella y simultáneamente de las demás emociones
(ira, culpa, vergüenza) que solo tenían un rol funcional protector.
Hacer este trabajo básico y sencillo puede ahorrar al paciente años inútiles de
regurgitación traumática sin fin, tan dolorosa como inútil, de los abusos vividos
en el seno de su Familia Zero.
El odio, el deseo de venganza, la ira, la culpa y la vergüenza contienen en todos
los sentidos de la palabra la emoción más peligrosa para nuestra especie contra la
que el sistema psíquico se defiende «como gato panza arriba».
La gradualidad tampoco es necesaria, puesto que el afrontamiento directo de la
pena y la tristeza del paciente no requieren, según nuestra experiencia, ir
pasando por desensibilizar previamente el resto de emociones protectoras.
Esta labor se parece a un tipo de prospección petrolífera emocional, en que el
objetivo no es tanto quedarse en las capas perforadas, sino profundizar y alcanzar
cuanto antes el yacimiento de tristeza y pena profundas que inundan a la víctima
y complican su vida.
Una vez perforado, el yacimiento libera toda la energía de contención del sistema
psíquico de la víctima y esta deja de tener que invertir la mayoría de su energía en
defenderse de la tristeza y la pena profunda que la embargan (nunca mejor
dicho).
Modelo concéntrico de las emociones barrera
o protectoras que impiden la manifestación de la tristeza
QD\0 IRA CÓLERA
MIEDO
CULPA
\JE.RGÜEN?,.:¡
/. '
TRISTEZA
PARTE IV
PSICOTERAPIA ZERO:
LAS6FASESPARASUPERAR
EL TRAUMA DE UNA
FAMILIA ZERO
24
ESTABILIZACIÓN.
CÓMO DIVORCIARTE DE TU FAMILIA
ZERO: LA TÉCNICA DEL CONTACTO
CERO
LAS 6 FASES EN LA RECUPERACIÓN DEL TRAUMA INTRAFAMILIAR: LA
PSICOTERAPIA ZERO
Trabajamos desde la Psicoterapia Zero en 6 fases con 3 grandes etapas para la
superación del trauma intrafamiliar:
Etapa I: estabilización, seguridad y psicoeducación.
Etapa II: trabajo activo de desensibilización de las memorias traumáticas.
Etapa III: reprocesamiento, elaboración del duelo e integración.
No tiene ningún sentido iniciar la recuperación psicoterapéutica y la terapia del
trauma si el paciente deprimido, quebrado y devastado emocionalmente sigue
siendo retraumatizado por su Familia Zero de origen. Si se quiere tener éxito, hay
que garantizar una mínima seguridad básica y la estabilización del paciente.
Una vez conseguidas la seguridad básica y la estabilización, es posible iniciar el
tratamiento del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) y elaborar el duelo.
El tratamiento del TEPT significa erradicar y superar la variedad de síntomas
activos del paciente y su tono vital básico de miedo, horror, ansiedad y pánico.
Supone enfrentarse a las adicciones de la víctima y otras formas de acting out y
terminar con el huracán emocional y la inestabilidad.
Fases de trabajo de la Psicoterapia Zero
~~[;~=Fa=s=e=V=I:=IN=T,=E=G=R~A~C;IÓ;N~__.]
Fase V: REPROCESAMIENTO
Fase IV: DESENSIBILIZACIÓN
Fase 111: PSICOEDUCACIÓN
Fase JI: SEGURIDAD
Fase 1: ESTABILIZACIÓN @ Dr. lñaki Piñuel
Una vez estabilizado el paciente, podemos centrarnos en trabajar con él sobre el
contenido de las memorias traumáticas para desensibilizarlo mediante EMDR. Se
trata de enfrentarse a las cosas malas que ocurrieron en su infancia y que no
debieron ocurrir, y también a las cosas buenas que debieron ocurrir y no
ocurneron.
Ello requiere superar la amnesia perversa que lleva a olvidarlo todo para no
volverlo a sufrir y desactivar las memorias dolorosas o traumáticas mediante su
desensibilización.
A continuación, trabajamos con el paciente en la elaboración del duelo por la
pérdida, el abandono o la indisponibilidad de unos padres que no estuvieron a la
altura o que causaron, por acción o por negligencia culposa, el dolor y el trauma
en el niño perdido.
Se trata de ayudar al paciente a elaborar el duelo por la pérdida de unos
progenitores que nunca tuvo. El paciente debe salvar dicha indisponibilidad
parental, aceptando la cruda realidad de unos padres funcionales que nunca
estuvieron para él, aceptándose a pesar de ello y no culpándose a sí mismo
debido a ello.
Esos progenitores que el paciente nunca tuvo fueron unos padres consistentes,
coherentes, afectuosos, así como razonablemente equilibrados y mentalmente
sanos, que proporcionaron al niño la seguridad y estabilidad básica y que fijaron
límites cuando este los necesitó.
En el proceso de psicoterapia debe ser confrontada la Gestalt total de una
infancia dolorosa y traumática, y no simplemente este o aquel suceso traumático
o doloroso.
Una vez el paciente elabora ese duelo y acepta el dolor por una infancia feliz
perdida que nunca existió, se encuentra preparado para pasar adelante, superar
el trauma, integrarlo y seguir con su propia vida.
LA FAMILIA ZERO Y LA PSICOPATÍA INTEGRADA: EL CONTACTO CERO
COMO EXIGENCIA
Salir adelante del trauma creado por una Familia Zero requiere con frecuencia
divorciarse de los correspondientes «progenitores zero» que no estuvieron a la
altura y que aún hoy, años o décadas después, con sus errores o su pertinaz mala
fe siguen causando estragos.
Muchos de ellos presentan lo que denominamos personalidades psicopáticas
integradas en alguna de las modalidades de la famosa tríada oscura: narcisismo
maligno, maquiavelismo y autopromoción aberrante.
Después de muchos años trabajando con las víctimas de los peores abusadores
psicopáticos, estoy convencido de que con la inmensa mayoría no cabe intentar
solucionar nada, sino que conviene preservarse de ellos.
Querer hacerle la cirugía estética al cocodrilo solo lleva a que quien lo intente se
lleve una buena dentellada. Es el caso de la mayor parte de los bienintencionados,
pero inútiles intentos, de hacer cambios en las personalidades psicopáticas.
La recomendación terapéutica más importante sigue siendo la misma: si tienes a
un psicópata en tu vida, no te detengas, icorre!
Eso también rige cuando el psicópata integrado pertenece a tu propia familia o
incluso es uno de tus progenitores biológicos.
Esto no es tan sencillo de hacer para una víctima del abuso psicopático familiar,
pues opera en su contra toda la programación biológica y social que compele a
cada ser humano a apegarse e integrarse como sea y cueste lo que cueste dentro
de la familia biológica a la que uno pertenece.
Después de sufrir una relación con un psicópata integrado, una regla se impone a
todos los que trabajamos con sus víctimas: la regla del Contacto Cero.
Esta regla no admite ningún tipo de excepción.
No es posible salir adelante de un trauma relacional complejo, como es la
relación con un psicópata, mientras la víctima sigue sometida a una
retraumatización constante.
Lo saben quienes han tenido un padre o madre psicópata y solo después de
muchos años de sufrimiento y retraumatización constante se han podido alejar de
ellos.
La ingenuidad de una persona normal la lleva a creer que la psicopatía cede o
remite con la edad y que los psicópatas integrados dejan de serlo cuando se
vuelven mayores o tornan en inofensivos viejecitos.
Para nada es así. Un psicópata integrado cuando es viejo no es más que un
psicópata integrado «añoso», generalmente envilecido por años y años de
práctica y refinamiento de su perversa tecnología de destrucción.
He recomendado en mi canal YouTube, y a numerosos de mis pacientes
victimizados por psicópatas de la tercera edad, que no dejen de ver la película
francesa Tatie Danielle (Qué hacemos con la abuela), del genial Étienne Chatiliez.
Se trata de un ejemplo de manual de lo que son capaces de hacer los viejecitos
psicópatas integrados contra los miembros de sus familias cuando se ocultan
detrás de la máscara de la venerabilidad aparente de la vejez.
Con independencia del grado de daño que pueda haberte hecho la relación con un
progenitor psicopatizado o pervertido por un narcisismo maligno y recalcitrante,
una cosa es segura: tu contacto ulterior con él no hará más que agravar tu daño y
hacerte volver cada vez a la casilla de salida en la recuperación de tu duelo
mediante todo tipo de actuaciones perversas y manipuladoras c.ontra ti.
Se impone el Contacto Cero.
En los casos en que no te veas con fuerzas para seguir radicalmente este consejo
salvífico que sabiamente recomiendan todos los que conocen algo de psicopatía
integrada en el mundo, deberías tratar de minimizar al máximo toda relación y
todo contacto con progenitores, hermanos u otros familiares psicopatizados.
NO ES ODIO, SINO AUTO PRESERVACIÓN
El Contacto Cero no es en absoluto una medida de castigo o venganza.
No requiere del odio ni del resentimiento de la víctima.
Nace del amor a uno mismo y del absoluto compromiso contigo mismo de
ponerte a salvo y resguardarte de nuevos sufrimientos.
Debe significar para ti adoptar una firme decisión de preservarte de una vez y
para siempre de toda posible retraumatización y de sus intentos de manipularte
mediante juegos de piedad, culpabilización u otras estratagemas que seguirán
ensayando tan pronto estés «a tiro».
Eso quiere decir bloquear toda comunicación con tu progenitor o familiares
psicopatizados, reduciendo al máximo el contacto con ellos o eliminándolo por
completo:
Celebraciones o reuniones familiares.
Comidas, cumpleaños o festividades entrañables.
Contactos telefónicos tanto por iniciativa propia o de otros.
Debes entender que todo contacto por mínimo que sea no puede más que dañarte
en un grado más o menos importante y reactivar viejos trances o reacciones que
intentas que desaparezcan de tu vida.
Trabajar personal y psicológicamente el trauma del abuso y el vínculo traumático
de traición requiere salir de las 10 habituales racionalizaciones que operan
cuando se trata de miembros psicopatizados de la propia familia.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PAR.-4. TU RECUPERACIÓN
10 puntos débiles básicos frente a los psicópatas integrados en la familia
No queremos creer que existen personas como los psicópatas integrados dentro
de nuestra propia familia.
Tenemos una incapacidad manifiesta para enfrentar el engaño, la manipulación y
la violencia cuando procede de nuestra propia familia.
Tenemos la idea de que podemos cambiar a cualquiera solo con empeñarnos en
ello.
Reaccionamos con culpa e indefensión en lugar de hacer frente a sus estrategias
de manipulación.
Tenemos problemas de autoestima y no confiamos en nuestras posibilidades.
Tenemos ideas equivocadas de lo que podemos esperar de un familiar
psicopatizado.
Desoímos las alertas y nuesh·a intuición cuando se trata de agresores de nuestra
propia familia.
Abandonamos la sensatez y el buen juicio a cambio de todo tipo de disculpas y
racionalizaciones cuando el psicópata es un familiar.
Tendemos a pensar que todo el mundo es bueno, y más aún los miembros de
nuestra familia.
Creemos que pensar mal o desconfiar de un familiar es especialmente perverso y
desatendemos lo que hace, queriendo creer más en lo que dice.
(Elaboración propia a partir del trabajo de José M. Po zueco y Vicente Garrido)5
La confusión, la disonancia cognitiva, la alteración emocional, la depresión, el
vacío y la inseguridad personal son los efectos de mantener contacto por
cualquier vía con los psicópatas integrados, incluidos los de la propia Familia
Zero.
La técnica del Contacto Cero ayuda a la recuperación exponencial de las
relaciones con manipuladores y gente tóxica en general en la medida que cuanto
más tiempo pases sin contacto con ellos, mayor será tu recuperación emocional.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
Estrategias de Contacto Cero con tu expsicópata
(tomado de mi libro Amor Zero.
Cómo sobrevivir a las relaciones con psicópatas )
Clausura y cierra todas las vías de comunicación del psicópata hacia ti. Ello
incluye el bloqueo de teléfonos, mails, chats, Facebook, WhatsApp, y de cualquier
otro método por el que el psicópata pueda acceder a la conexión contigo.
Elude los sitios comunes, los posibles encuentros casuales o fortuitos, las
coincidencias, los lugares en los que podáis encontraros «por causalidad».
Evita las amistades comunes o hablar con conocidos de ambos sobre lo que hace
o deja de hacer. Evita dar explicaciones sobre por qué haces lo que haces. Tienes
derecho a preservar tu integridad psicológica sin dar explicaciones a nadie.
Evita la tentación habitual de alertar a sus nuevas víctimas o de contactar con
ellas para avisarlas o advertirlas del peligro. Corres el riesgo de que te tomen por
una persona loca o desestabilizada.
Líbrate de todo, sí, de todo objeto que pueda recordarte tu relación con tu ex
psicópata. Renuncia a los álbumes de fotos, borra las fotos comunes de tu móvil,
de tu ordenador, borra todos sus e-mails, sus cartas de amor, la música, etc., todo
aquello que te recuerde esa relación tóxica debe ser eliminado.
Líbrate de modo muy especial de todos los objetos que te puedan recordar
emocionalmente o afectivamente esa relación.
Recuerda que, al fin y al cabo, eso no fue nada verdadero. No dudes en tirar a la
basura o regalar dichos objetos.
No dudes en librarte de los regalos que te pudo haber hecho en las fases de
seducción en que aparentemente «todo iba bien», recordando que solo fueron
parte de sus estrategias para lanzar el anzuelo y «pescarte» más fácilmente.
Recuerda que aquello no fue amor sino manipulación, y que esos objetos
reactivan traumáticamente tus vínculos con alguien que solo pretendía
aprovecharse de ti, abusar y manipularte para sus oscuros fines.
No fue una relación de amor real sino una apariencia de amor, una simulación
muy bien orquestada al servicio de tu destrucción.
No había cariño, sino íntencíonalídad perversa de parasitarte. Todos los
recordatorios físicos de esa porquería de relación deben desaparecer de tu vida ya
.
m1smo.
Cuando llegue de nuevo el momento, tu psicópata querrá violar la regla que has
establecido de no contacto. A los psicópatas les resulta irresistible todo lo que
supone prohibiciones, retos o franquear límites. Llegado ese momento no caigas
en la trampa ni muerdas ese anzuelo. Sus constantes intentos de restablecer
contacto pueden variar desde el tono más cariñoso, meloso, sensual hasta la
amenaza, el chantaje o el odio... Nada de ello es verdad. Solo se trata una vez más
de ganar. Ten mucho cuidado con las promesas de cambio, la propuesta de seguir
desde la amistad la relación o la de seguir colaborando profesionalmente.
Recuerda que lo que echa de menos no es a ti sino su dominio y total control
sobre ti... No quiere a la persona que hay en tí, necesita restablecer el control que
le dé la sensación de ser ganador en la relación. N o se lo permitas. Sus
sentimientos de pena, tristeza, abandono o pérdida solo encubren el deseo de
volver a tener la sartén por el mango. Tienen terror a haber perdido
definitivamente la partida del control sobre ti y sobre tu vida.
Ten mucho cuidado con el alcohol y otras sustancias que pueden alterar tus
emociones y comportamientos. Recuerda que toda pérdida de control por tu
parte en forma de llamadas, mensajes fuera de tono, recriminaciones, insultos,
etc., lo tomará como una prueba de tu desequilibrio e inmadurez psicológica y lo
utilizará para validar ante terceras personas su campaña de desprestigio sobre ti.
No es el momento de tu destrucción sino de tu recuperación. El alcohol y las
drogas la comprometen y retrasan severamente.
Vuelve a conectar con las personas que formaban parte de tu vida. Es el momento
de reforzar el vínculo con tus familiares, con los amigos verdaderos, y de hacerte
ayudar por ellos.
Tu consejo de sabios resulta esencial en esta tarea, así como recurrir, si lo
requieres, a un psicólogo debidamente capacitado y experimentado en trauma
relacional, abuso emocional y en vínculos traumáticos.
No es el momento de encerrarte, sino el de buscar apoyo y ayuda. No tengas
miedo de expresar tu vulnerabilidad actual ante las personas adecuadas.
Elude a los amigos de Job, es decir, a aquellas personas que buscan consciente o
inconscientemente inculparte y hacerte profundizar en tu indefensión
psicológica. Lo que menos necesitas son personas que ahonden en la mentira y el
mito de que la víctima es siempre culpable. Tú no eres culpable. N o has hecho
nada malo. Ser una buena persona o ser ingenuo no es un problema más que
cuando te encuentras o cruzas con un psicópata. Recuerda lo básico en el trauma
de abuso, acoso y maltrato: la víctima es siempre inocente. Nada hay que
justifique su destrucción o abuso a manos de alguien con intenciones aviesas
como es el psicópata.
No se te ocurra hacer lo que tantas víctimas hacen mentalmente. Quedar con el
psicópata para cantarle las cuarenta, ajustarle las cuentas, insultarle o decirle que
has descubierto que es un psicópata y que sabes que miente, ha abusado de ti, te
ha manipulado y te ha depredado. Sencillamente, al psicópata le da lo mismo. Lo
sabe y le resbala...Tu dolor le da igual. Lo importante es ganar la partida sobre ti.
En el caso de ser económicamente dependiente o de no tener adónde ir para
escapar de tu psicópata, no dudes en solicitar ayuda a tus amigos, familiares o
seres queridos. Múdate una temporada con algún familiar o amigo hasta que se
pase el tirón emocional del principio de la ruptura. Recuerda que existen los pisos
de acogida para personas maltratadas.
En el caso de trabajar con tu expsicópata, recuerda que existen modos de
minimizar al máximo el contacto con ellos, y evitar sus manipulaciones y
chantajes. En caso de necesidad no dudes en solicitar consejo legal, pues muchas
de sus coacciones o manipulaciones pueden resultar ser delitos.
Recuerda que cualquier contacto con un expsicópata te vuelve a colocar en la
casilla cero de tu recuperación emocional.
25
SEGURIDAD.
CÓMO CREAR TU LUGAR SEGURO
INTERNO. LARE-PARENTIZACIÓNYLA
ADOPCIÓN DE TI MISMO
DEL ABAi~DONO FAMILLA.R AL NIÑO INTERIOR HUÉRFANO Y
ABANDONADO
Antes de comenzar el trabajo terapéutico en sí mismo, es imprescindible calmar
al niño interior asustado y abandonado que se encuentra en la mayoría de las
víctimas de las Familias Zero.
La orfandad real requiere de un progenitor que no estuvo y que generó dentro del
niño interior necesidades no cubiertas de:
Apoyo.
Respeto y aceptación.
Validación.
Cariño, contacto y amor incondicional.
Consistencia.
Seguridad.
La carencia de seguridad y cuidado reales de tu historial como miembro de una
Familia Zero terminaron generando en ti una simétrica actitud hacia ti mismo,
actitud que replica ese descuido y lo proyecta desde dentro, lo que genera
interiormente diferentes partes disociativas del sistema traumatizado: por un
lado, un niño interior huérfano y abandonado y, por otro, unos padres
internalizados abusivos, criticos o abandónicos.
¿Quién calmará a ese niño abandonado?
La estrategia terapéutica consiste en crear dentro del paciente lugares internos de
seguridad en los que el niño interior abandonado pueda encontrar la total
experiencia de seguridad para evitar tener que buscarla fuera a cambio de precios
exorbitantes o de una frustración sin final.
LA CREACIÓN DE UN LUGAR INTERNO SEGURO
La psicoterapia del trauma refuerza siempre en los pacientes más traumatizados
la necesidad de sentir un lugar de refugio y un puerto seguro dentro de uno
m1smo.
Los lugares seguros internos pueden calmar y asegurar las partes traumatizadas
del paciente, lo que reduce el impacto y la necesidad de las adicciones y de las
acciones de castigo de las partes internas que reproducen a los progenitores
tóxicos.
Desarrollar estos lugares internos de seguridad requiere desactivar y transforn1ar
el panorama interior existente en la víctima y reconstruirlo sobre nuevas bases
más sanas. Ello se consigue gracias a las capacidades dísociativas y de la
imaginación que suelen tener muchos de los pacientes más traumatizados por sus
Familias Zero de origen.
A menudo estos territorios internos de seguridad desaparecen cuando ya no se
necesitan tras la integración y el trabajo terapéutico con las partes disociadas del
sistema y de la personalidad de la víctima.
El recurso a la imaginación guiada, la PNL (Programación Neurolingüística) o la
relajación progresiva del paciente son técnicas esenciales para crear el espacio
interno seguro.
Asimismo, las variantes de la técnica EMDR que más utilizamos en el trabajo con
este tipo de víctimas incorporan como primer paso la creación de este espacio
seguro interno con la ayuda de la imaginación del paciente.
La meditación, la práctica de la oración de contemplación, el silencio interior o la
mindfulness también son recursos que cualquier paciente puede aprender con
facilidad a desplegar de cara a su recuperación.
TU ORFANDAD INTERIOR REQUIERE DE PADRES ADOPTNOS
INTERIORES: TUS NUEVOS PADRES INTERNALIZADOS NO TÓXICOS
Con la ayuda de estas técnicas se pueden también crear nuevos progenitores
internos no tóxicos, que son la alternativa a los progenitores críticos
internalizados que suelen presentar habitualmente las víctimas de las Familias
Zero más abusivas o negligentes.
Lo que el paciente se dice a sí mismo (incluyendo a veces los mandatos o voces
internas en los más traumatizados y disociados) es el resultado de un proceso de
representación interna de aquellos padres que le hicieron daño.
Forjar la imagen interna de padres y madres amorosos e incondicionales ayuda a
desterrar a las partes críticas del sistema disociativo generado por el trauma.
Una vez creada la imagen interiorízada de tus padres buenos es posible que estos
adopten a tu niño interior, es decir, al huérfano que llevas dentro desde el
momento en que no recibiste el cuidado necesario de tus verdaderos progenitores
biológicos. Este proceso es una adopción interior en toda regla por parte de una
madre buena y de un padre protector.
Tu ansiedad y tu miedo se verán erradicados en la medida en que tu niño interior
sienta la confianza y la disponibilidad de tus nuevas figuras internalizadas de
apego.
TU NUEVO SISTEMA DE APEGO INTERNALIZADO
El resultado psicológico y emocional de tu nuevo sistema internalizado de apego
será que experimentarás por vez primera una seguridad interna a prueba de toda
circunstancia o avatar externo.
Estos buenos padres internalizados te permiten cubrir a partir de ahora las 4
funciones básicas que requiere tu sistema de apego para funcionar
correctamente, a saber:
Tu necesidad de contacto : descubrirás que puedes hacerte compañía a ti mismo
frente a la experiencia desoladora anterior de abandonarte y desertar de tu niño
interior. Nunca más temerás la soledad, pues habrás descubierto que mediante
esa compañía interna siempre puedes acompañarte a ti mismo y podrás descartar
la necesidad de contacto exterior como superflua y no esencial.
Tu necesidad de proximidad: tendrás siempre a disposición, muy cerca de ti, en
tu interior, una fuente siempre presente y activa de consuelo desde la que podrás
explorar con seguridad el mundo y adentrarte en lo desconocido.
Tu necesidad de una base segura: podrás contar siempre en caso de necesidad
con tu propio apoyo y tu propia actitud incondicional hacia ti mismo sin temer
nunca más abandonos o traiciones.
Tu necesidad de refugio seguro: tendrás siempre de tu parte un abogado y
consolador internalizado cuando te sientas deficitario, equivocado, inadecuado o
culpable para rehabilitar tu inocencia como base de una energía y dinamismo
vital renovados para atreverte con el mundo exterior.
26
PSICOEDUCACIÓN.
ENTENDER EL TRASTORNO DE ESTRÉS
POSTRAUMÁTICO Y LOS CAMBIOS EN
TU PERSONALIDAD
LOS INDICADORES CLAVE PARA SABER SI SUFRES ESTRÉS
POSTRAUMÁTICO
A continuación, veremos los grupos de síntomas que suelen presentar las
víctimas que sufren del TEPT.
1. Sensación continua de amenaza
Vivencia de amenaza continuada consistente en:
La pérdida de tu familia.
La ruina de tu carrera profesional.
La pérdida de tu propia salud.
La pérdida del sustento económico.
La pérdida de la relación matrimonial.
2. Depresión reactiva
Se trata de una reacción de depresión que tiene su origen en agresiones externas.
La sensación de depresión lleva a la víctima a frecuentes pensamientos suicidas,
intentos de suicidio o incluso al suicidio consumado. Se suele evaluar a menudo
de manera incorrecta una depresión en las víctimas del trauma. En estos casos la
depresión existe, pero es el efecto de un tipo de abusos y negligencia frente a las
cuales la víctima desarrolla indefensión.
3. Inconsciencia o ingenuidad
La víctima no suele ser consciente de los abusos y negligencias y los niega o los
olvida por completo. Si en algún momento toma conciencia de los mismos, no
suele admitir fácilmente que la fuente de sus males se encuentra en sus
progenitores o en miembros de su familia que actuaron hostilmente contra ella.
La víctima se siente aturdida, desconcertada, confusa y, finalmente, aterrorizada.
4. Invasión de visualizaciones recurrentes o flashbacks
Experimenta de manera regular la invasión de visualizaciones y recuerdos de los
abusos padecidos. Se producen en forma de escenas que se ven, se escuchan o se
sienten de manera atroz y dolorosa, despertándose sentimientos de dolor, culpa y
angustia. Las víctimas suelen encontrarse soñando despiertas, visualizando y
reviviendo dichas escenas una y otra vez.
5. Vivencia de terror
Reacciones de angustia, miedo, terror, ansiedad crónica e incluso ataques de
pánico a consecuencia de cualquier asociación consciente o inconsciente con las
condiciones del abuso.
Se producen ataques de pánico, palpitaciones, temblores, sudoración, escalofríos.
La víctima evita de modo constante decir o hacer cualquier cosa que le recuerde
el horror del abuso que sufrió.
6. Dificultades o imposibilidad de emprender una vida social normal y pérdida
de relaciones familiares y sociales significativas
La vida social queda restringida al máximo. La necesidad de ganarse la vida,
combinada con la incapacitación psicológica y emocional de relacionarse
socialmente hacen aún más profundo el daño social. Se pierden o desaparecen los
vínculos sociales básicos y las relaciones de amistad o familiares.
7. Deterioro y embotamiento intelectual y problemas de memoria
Deterioro de la capacidad de pensar claramente. Fallos en la memoria con la
incapacidad para recordar detalles que previamente no revestían dificultad para
la víctima.
Resulta afectada en especial la memoria a corto plazo. No se recuerda dónde se
aparcó el automóvil, dónde se archivaron unos documentos, el argumento de lo
que acaba de leer.
8. Pérdida de la capacidad de atención y de concentración
La capacidad de concentración se ve afectada de tal manera que impide a la
víctima de modo efectivo prestar atención o concentrarse en una tarea. Suele
afectar en especial a su capacidad de trabajar o de ejecutar tareas con atención a
los detalles.
9. Focalización y obsesión
La víctima se focaliza en el trauma que sufre, con exclusión y eclipsamiento de
todas las demás esferas vitales de su persona. El trauma pasa a ser el tema en
torno al cual gira toda su vida. Las obsesiones pueden llegar a ser continuas.
Todas las demás áreas de interés que la víctima tenía anteriormente pasan a un
segundo plano. Pueden aparecer rituales obsesivos y comportamientos
compulsivos como forma de sentir seguridad y atenuar los flashbacks.
10. Aislamiento social y profesional
Aislamiento, retirada e introversión. La víctima prefiere estar aislada, sola, y evita
el contacto social. Las situaciones sociales le resultan penosas por tener que
«aguantar el tipo» y no poder contener muchas de las manifestaciones de la ira,
la depresión o la ansiedad.
11. Anhedonia. Incapacidad o dificultades para obtener placer o experimentar
alegría
Ya no puede disfrutar de las cosas o situaciones de las que anteriormente
disfrutaba. Nada le llena y nada le produce alegría. Pérdida generalizada de la
mayoría de los reforzadores.
12. Insensibilidad o despersonalización
Amortiguamiento de la afectividad hacia las personas y despersonalización en las
relaciones. Sensación robótica o de irrealidad. Embotamiento emocional.
13. Abandono profesional
Tendencia a abandonar el propio trabajo, la dedicación o la profesión. Muchas
víctimas abandonan sus carreras profesionales. Dimiten, solicitan la baja, la
excedencia indefinida o la jubilación anticipada porque sienten que no pueden
/
mas.
14. Insomnio retrógrado y agotamiento mental
Despertar temprano entre las tres y las cinco de la madrugada. Sueño angustioso
no reparador. Al levantarse, la víctima se encuentra, según sus palabras, más
cansada que al acostarse. Los sentimientos depresivos empeoran por las
mañanas, con la sensación de que la jornada se le echa encima como algo
insoportable. Agotamiento mental que no cede con el descanso.
15. Ira, irritabilidad e hipersensibilidad a la crítica
La víctima está permanentemente irritada y explota por las cosas más nimias o
los acontecimientos más irrelevantes.
Se vuelve hipersensible a cualquier crítica, a los retrasos o contratiempos más
leves. Se pueden producir ataques de ira desencadenados por nimiedades o
estímulos irrelevantes.
16. Hipervigilancia
Desconfianza absoluta hacia los demás. Vivencias pseudoparanoides y
autorreferenciales. Reacciones de evitación, lucha o escape. El sistema psíquico
se encuentra en modo de alerta como un radar, en modo defensivo permanente
ante el menor estímulo ambiguo interpretándolo como nocivo o amenazador.
SUFRIR EL TEPT PUEDE CAMBIAR TU PERSONALIDAD
El TEPT es uno de los cuadros más rebeldes en psicoterapia.
Muchos cuadros clínicos pueden remitir y curarse sin ayuda y espontáneamente
con el mero paso del tiempo; sin embargo, no ocurre así con el TEPT. Este se
tennina cronificando y produce cambios permanentes en la personalidad del
paciente.
Las personas que sufrieron abusos y graves negligencias en sus Familias Zero de
origen suelen seguir sufriendo muchos años después el impacto y las secuelas del
TEPT originado por el trauma complejo.
Si no se trata de modo específico el TEPT mediante la psicoterapia y la técnica
EMDR, este se suele cronificar y da paso a cambios en la personalidad. Estos
cambios se van instalando gradualmente y se prolongan en el tiempo, haciendo
que las víctimas no se reconozcan a sí mismas, señalando que «ya no son quienes
eran».
Los cambios más frecuentes en la personalidad de las víctimas apuntan a 3
posibles configuraciones:
A) Configuración de la personalidad de tipo obsesivo:
Actitud paranoide, hostil y suspicaz.
Sentimiento crónico de nerviosismo, ansiedad y peligro inminente.
Fijación compulsiva en el destino, la fatalidad, provocando aislamiento y soledad.
Hipersensibilidad compulsiva respecto a las injusticias cometidas sobre otras
personas, animales, etc.
B) Configuración de la personalidad de tipo depresivo:
Indefensión, tristeza, pena, apatía y abatimiento.
Sentimiento de abandono vacío y desesperanza.
Incapacidad crónica para disfrutar o sentir placer con nada (anhedonia).
Riesgo de conductas adictivas (drogas, alcohol, juego).
C) Configuración de la personalidad de tipo introvertido:
Timidez, aislamiento social, introversión.
Sentimiento de ser excluido de la sociedad (efecto de marginación).
Actitud cínica y desapegada hacia el mundo.
Descuido personal (falta de autocuidado) y emocional de sí mismo.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
Escala EPT de Estrés Postraumático
¿Hasta qué punto te han molestado los siguientes síntomas en las últimas
semanas?
1 2 3 4 5
Nada Poco Moderado Bastante Mucho
Tengo problemas de memoria.
Tengo dificultades para concentrarme.
Me vienen visualizaciones y recuerdos de escenas horribles o desagradables.
Tengo sensaciones de miedo o peligro inminente.
Evito rememorar cosas desagradables que me han ocurrido.
Tengo dificultad para hablar de experiencias desagradables que me han ocurrido.
Siento indefensión ante algunas cosas que me ocurren.
Tengo la sensación de que algo malo va a ocurrir.
Me siento inseguro todo el tiempo.
Tengo preocupaciones que no me puedo quitar de la cabeza.
Tengo pesadillas terribles.
Me cuesta dormirme.
Tengo un sueño muy ligero o interrumpido.
Me despierto de madrugada y ya no puedo dormir.
Tengo ideas suicidas o ideas de acabar con mí vida.
Me vienen ideas sobre la muerte o sobre el hecho de morir.
Me siento culpable.
Corrección de estrés postraumático: suma la puntuación asignada a cada ítem y
consulta la tabla
Nivel de riesgo BAJO MEDIO ALTO
Puntuación 17-25 26-35 36-85
27
DESENSIBILIZACIÓN.
CÓMO SUP~RAR LA AMNESIA, LA
ABREACCION, LAS ADICCIONES Y LA
IRA.
EL PROTOCOLO ESPECIAL EMDR DE lA
PSICOTERAPIA ZERO
EL SECRETO DELABUSO FAMILIARZERO
Un elemento esencial en la recuperación del vínculo traumático de traición de la
Familia Zero y de sus efectos colaterales en la vida actual del paciente es la
denominada «ruptura del secreto».
El secreto del abuso, el abandono o la manipulación sufrida en la infancia del
paciente permanece guardado bajo siete llaves como un bien a preservar de
forma absoluta.
Las reglas de lealtad demencial a la Familia Zero rigen como nunca bajo los
auspicios del resto de los traumas de traición más significativos: la víctima es la
guardiana de que no se conozca el secreto de su propio abuso familiar ni las
características abusivas de su propia Familia Zero.
Como veremos a continuación, a base de guardar el secreto, no pensar en él y no
experimentar las emociones dolorosas asociadas a este se termina olvidando.
LA AMNESIA PERVERSA: POR QUÉ OLVIDAS LO MALO Y SOLO TE
ACUERDAS DE LO BUENO
El fenómeno de la amnesia perversa explica que, a pesar de todo el sufrimiento
generado por su Familia Zero, la víctima termina prisionero de los recuerdos
buenos, recordando solo lo bueno de sus abusadores y olvidando sus abusos y
manipulación.
Muchos de los niños traumatizados recurrentemente en infancias terribles y
desgraciadas no llegan a recordar nada pasado un umbral de edad hacia atrás.
Siendo el propósito esencial del sistema de apego el de sentir seguridad, cuando
este no funciona adecuadamente, el cerebro genera un mecanismo de
supervivencia destinado a salvar a cualquier precio el apego.
El precio que el niño abandonado o abusado paga para poder apegarse a sus
progenitores peligrosos, abandónicos o manipuladores es el de la amnesia.
El cerebro humano valora como esencial y fundamental mantener y conservar a
cualquier precio los sistemas de apego. Y el propósito de la amnesia en cualquier
tipo de trauma es, precisamente, mantener intactos todos los sistemas de apego.
De ahí que todas las personas maltratadas por una figura de apego, padre, madre
o pareja tienden a olvidar sorprendentemente pronto todo aquello que les ha
hecho sufrir su maltratador, al que, de este modo, pueden seguir apegados.
El abuso continuado desencadena una señal de peligro para los sistemas de apego
del niño traumatizado por una Familia Zero. Su cerebro comienza a desarrollar
todo tipo de estrategias para mantener intactos, más allá de que sean o no
funcionales, los sistemas de apego parental.
El niño pequeño olvida pronto todo porque necesita apegarse.
En nuestra especie humana, quien quedaba aislado de sus redes parentales de
apoyo, solidaridad y alimento no sobrevivía por mucho tiempo.
Para poder convivir con quienes te hacían daño, tu cerebro desplegó la oxitocina
necesaria para que olvidaras el mal que te hacían y así poder apegarte y sentir
seguridad y cobijo bajo los más abusivos y tóxicos progenitores.
Este mecanismo de la «amnesia perversa» trabaja en contra de tu supervivencia
emocional y tu integridad psicológica a largo plazo en tu vida adulta, pues,
habiendo olvidado dichos abusos y manipulaciones, se incrementa la
probabilidad de reexperimentarlos de nuevo en análogas experiencias de
victimización por parte de los mismos familiares, que perpetúan así en tu vida las
más perversas actuaciones.
ESCRIBE TU «CATÁLOGO DE HORRORES» Y SUSCRIBE UN CONTRATO
CONTIGO MISMO PARA NO VOLVER A PERMITIR QUE ABUSEN DE TI
Para vencer la amnesia perversa, es imprescindible avanzar en la verdad de tu
vida y de tu familia, sin permitirte excesivas contemplaciones ni falsas
racionalizaciones, aceptando por fin la mala noticia de unos progenitores que no
estuvieron ahí para ti.
Reconocer el catálogo de los horrores que has atravesado en tu vida y en tu
Familia Zero no sirve para regodearte en el victimismo o para complacerte en el
dolor, sino para que alcances una posición contundente de incondicional amor y
protección de tu persona y nunca vuelvas a permitir que nadie te trate de forma
abusiva y explotadora, como hacía tu Familia Zero.
Una vez reconocidos estos horrores, resulta crucial que realices tu compromiso o
contrato contigo mismo para juramentarte proteger al niño interior que vas a
adoptar.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
Contrato conmigo mismo
Yo (nombre y apellidos), consciente y responsable de mi obligación de cuidar de
mí mismo y de poner todos los medios para alcanzar mi felicidad personal en esta
vida, RESUELVO Y ACUERDO en el día de hoy CONMIGO MISMO LO
SIGUIENTE:
ME PROMETO SOLEMNEMENTE A MÍ MISMO no aguantar más en adelante la
humillación ni la carga emocional que se deriva de mantener una relación de
abuso o sometimiento con mi progenitor (rellenar con el nombre de tu progenitor
zero).
ME PROMETO SOLEMNEMENTE A MÍ MISMO no tener ni mantener
relaciones con nadie con quien tenga que invertir tanto a cambio de obtener tan
poco.
ME PROMETO SOLEMNEMENTE A MÍ MISMO tratarme con respeto y amor, y
mantener relaciones solo con personas que me traten igual de bien que yo me
trato.
ME PROMETO SOLEMNEMENTE A MÍ MISMO amarme, cuidarme y
respetarme tanto en la salud como en la enfermedad, en la riqueza o en la
pobreza, todos los días de mi vida.
ME PROMETO SOLEMNEMENTE A MÍ MISMO cuidar y promover fielmente
mi salud física, mi bienestar psicológico y emocional, así como mi felicidad,
buscando sus condiciones y solicitando ayuda siempre que lo requiera.
ME PROMETO SOLEMNEMENTE A MÍ MISMO que a lo largo de mi vida en
mis viajes, contactos y relaciones sociales observaré un especial cuidado y estaré
especialmente atento a mi intuición respecto a todas las personas tóxicas y
nocivas que pueda encontrarme, y me mantendré al margen de relaciones con
ellas y saldré de su esfera de influencia de forma inmediata, sin juicios o
recriminaciones, asegurándome que esa relación no se inicie o no siga adelante.
ME PROMETO SOLEMNEMENTE A MI' MISMO aceptar todas las lecciones
existenciales y vitales que esta experiencia me ha enseñado, sacar el máximo
partido a este aprendizaje y regresar a mi auténtica identidad o Yo, reconociendo
que tengo todas las capacidades y potencialidades para alcanzar la felicidad
completa y la paz conmigo mismo en esta tierra.
ME PROMETO SOLEMNEMENTE A MÍ MISMO no permitir que mi experiencia
dolorosa o traumática con mi padre o madre (rellenar con el nombre del
progenitor zero) arruine o perjudique mis futuras relaciones con otras personas.
ME PROMETO SOLEMNEMENTE A MÍ MISMO no entrar en relaciones con
personas que puedan requerir terapia o ayuda profesional, por tener problemas
graves psicológicos o emocionales o enfermedades mentales, y me prohíbo
contratar psicológicamente la repetición de abusos o maltratos como los que
experimenté en mi familia de origen.
DE LA ABREACCIÓN AL RECUERDO INTENSO
Casi todas las personas traumatizadas que he atendido en mi vida creen que el
objetivo de la psicoterapia del trauma es liberar catárticamente el dolor
reprimido o contenido suscitado por el proceso traumático.
Acuden al psicólogo creyendo que mejorarán sí dejan salir sus emociones
dolorosas reprimidas libremente y no las contienen más, del mismo modo que
reventar un absceso de pus permite dejar salir la infección y elimina la presión
del sistema interno.
Muchos acuden buscando un alivio o consuelo que creen que el psicólogo les
puede dar a base de escuchar y contener la expresión dolorosa de sus emociones
alteradas.
Todas estas expectativas suponen un completo despropósito si de lo que se trata
es de curar o resolver cualquier trauma psíquico.
Ni la expresión desaforada emocional ni el presunto alivio terapéutico que creen
que les va a proporcionar son susceptibles de curar el trauma.
Generalmente, un examen atento y cuidadoso de la víctima que acude a
psicoterapia por causa del trauma intrafamiliar cronificado suele resultar en un
psicodiagnóstico de «Trastorno de Estrés Postraumátíco crónico».
Como síntoma nuclear, además del insomnio retrógrado, la irritabilidad y las
alteraciones cognitivas y atencionales, este tipo de víctimas suelen padecer la
irrupción frecuentes de flashbacks o memorias emocionales dolorosas.
Lo que le lleva a la persona a sufrir el demoledor impacto de los flashbacks o
memorias emocionales es el hecho de que estas han quedado vinculadas en la
mente de la víctima a todo tipo de situaciones que han adquirido, por asociación
mental, visual, auditiva u olfativa, un potencial evocador de la memoria
emocional dolorosa correspondiente.
Con el tiempo, los procesos de generalización y los procesos de condicionamiento
clásico pueden llegar a hacer que cualquier estímulo antes neutral
(incondicionado) adquiera el potencial de evocar el correspondiente flashback.
'
Así aparecen las alergias y las sensibilidades alimentarias o energéticas mas
extrañas sobre todo tipo de víctimas inconscientes de que lo son.
El proceso de sensibilización tiene que revertirse y para ello no queda otro
remedio que la desensibilización.
LA REVOLUCIÓN PSICOTERAPÉUTICA DEL EMDR
La psicóloga recientemente desaparecida Francine Shapiro descubrió en la
década de los ochenta del pasado siglo una técnica que ha revolucionado el
tratamiento del trauma psíquico reduciendo sustancialmente el tiempo de
recuperación y aumentando críticamente la eficacia del proceso psicoterapéutico.
La técnica denominada EMDR, que obedece en español al nombre de
«Desensibilización y Reprocesamiento a través de los Movimientos Oculares», no
es sino una gran herramienta de desensibilización sistemática a través del reseteo
cerebral asociado a la representación de estímulos desencadenantes de la
respuesta emocional o flashbacks.
Desde que comenzamos a aplicar EMDR a nuestros pacientes traumatizados por
el mobbing, el bullying o el Amor Zero, el tiempo promedio de tratamiento se
redujo y los pacientes alcanzaron rápida y gradualmente una mejor calidad de
vida.
A medida que íbamos aplicando los procesos de EMDR, los pacientes mejoraban
sustancialmente, en especial disminuía la frecuencia e intensidad de sus
flashbacks o memorias emocionales asociadas.
La importancia de reducir los flashbacks radica en que para el cerebro
traumatizado experimentar uno de ellos significa lo mismo que volver a revivir el
trauma original con toda su intensidad emocional.
La acumulación de memorias emocionales traumáticas hacía de los pacientes
más traumatizados malos candidatos para la psicoterapia verbal, pues no podían
siquiera verbalizar nada de lo que les había ocurrido, tan grande era el dolor
emocional que debían soportar.
El impacto en la reducción de los flashbacks de la técnica EMDR mejoró no solo
la calidad de vida y la verbalización terapéutica de los pacientes más
traumatizados, sino también sus índices de supervivencia, reduciendo
significativamente sus comportamientos autolíticos.
La solvencia y la eficacia demostrada de la técnica EMDR en todo el mundo (un
tratamiento basado empíricamente en la evidencia) nos ha llevado a entender
mejor la mente de una persona traumatizada y nos ayuda cada día a emprender
con mucha seguridad los procesos de desensibilización mediante procesos de
desensibilización de las memorias traumáticas.
Frente a la abreacción, siempre es mejor elegir terapéuticamente la intensa
conexión con la memoria traumática y su desensibilización efectiva.
En el momento en que se desensibiliza la respuesta traumática emocional de un
evento respecto al mismo evento o respecto a su recuerdo, el paciente queda
liberado de su obligada inversión de energía para sortear todo tipo de situaciones
asociadas al trauma original.
Desde el momento en que se consume totalmente la emoción mediante la
desensibilización de EMDR, esta deja de tener el poder de manifestarse en
cualquier situación o lugar asociado al trauma.
Esto supone la más grande liberación de la hipoteca de energía psíquica que el
paciente traumatizado puede llegar a experimentar.
EL ROL DE LAS ADICCIONES EN EL TRAUMA Y CÓMO ACABAR CON ELLAS
Todos los psicoterapeutas que trabajamos con víctimas traumatizadas nos
enfrentamos con el problema de las adicciones.
En los pacientes traumatizados por las Familias Zero, como en todas las demás
víctimas del trauma, las adicciones siempre son secundarias, es decir, no son el
núcleo del problema a tratar. Suponen intentos del paciente de seguir del mejor
modo posible con su vida a pesar del trauma.
De ahí que el enfoque correcto del tratamiento y erradicación de las adicciones
exige desde el principio el rol que estas presentan como respuesta primero
adaptativa (en origen) y, después, desadaptativa al trauma.
Adicción es lo opuesto a desensibilización.
Toda adicción supone siempre un intento del paciente traumatizado de tomar la
máquina del tiempo para dejar de estar aquí y ahora debido a la presencia en el
aquí y ahora de sentimientos y conflictos psíquicos intolerables, que pueden ser
de miedo, terror, angustia, ansiedad, vacío, soledad, aburrimiento o tristeza.
El propósito de la adicción es agarrar al paciente y sacarlo del doloroso territorio
del aquí y ahora para enviarlo a un allí donde supuestamente no existe ese dolor.
Salir del aquí y el ahora y enviar al paciente al allí se consigue de muchas y
variadas formas. Al paciente traumatizado le sirven todo tipo de vehículos para la
teletransportación física, mental y temporal que supone la adicción.
Hay que entender en este sentido amplio que deben conceptualizarse como
adicciones todo tipo de comportamientos que consiguen ese teletransporte
psíquico: heroína, alcohol, cocaína, ira, autolesiones, bulimia, compras
compulsivas, flashbacks, ninfomanía, adicción al pomo, sexo causal, web pomo,
masturbación, sadomasoquismo, depresión, cleptomanía, rituales obsesivos,
compulsiones de limpieza, etc.
El problema de llegar al allí de la adicción es la pléyade de efectos perniciosos en
la salud física y mental, en la economía y en el bienestar social y familiar del
paciente que ensaya esa estrategia para superar el dolor del aquí y ahora.
Entender que adicción y desensibilización son polos opuestos resulta esencial en
la asistencia de los pacientes traumatizados y en su recuperación.
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DESENSIBILIZACIÓN •
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La función que tiene cualquier adicción en el paciente traumatizado es evitar a la
víctima una serie de síntomas y conflictos que pueden hacerle sufrir en el aquí y
ahora. Puede decirse, pues, que cumple la función dentro de la lógica de
supervivencia del paciente como proceso de evitación del dolor.
El cambio en el locus de control o transfusión de maldad que hemos visto
anteriormente es un ejemplo más de evitación que coloca la atención del paciente
en el progenitor crítico internalizado y le da una sensación de control que no
tenía antes.
Extroyección de la maldad y del progenitor interno critico
ATRIBUCIÓN CONFRONTACIÓN
POSITIVA EXTERIOR
«Soy bueno~ DE LOS ABUSOS
«Merezco cuidado RECHAZO DEL «Quién, cuándo, cómo
y respeto» MERECIMIENTO cometió esos abusos~
CONFRONTACIÓN
RECHAZO RECHAZO
DEL PROGENITOR
DELA CRÍTICO DELA
MALDAD INTERIOR INDEFENSIÓN
AUTOESTIMA RECHAZO DE
ASERTIVIDAD
«Soy digno de amor» LA INADECUAC IÓN
«Soy capaz y puedo
«Soy valíoso» defenderme»
La desactivación de las adicciones y del progenitor crítico interno tiene siempre el
mismo principio universal de la psicoterapia del trauma: hacer que el paciente
deje de evitar ese dolor y regrese al aquí y ahora.
En un sentido general y desde el tratamiento psicológico del trauma, es necesario
recordar que:
las alucinaciones auditivas,
las rumiaciones y la charla interior auto crítica,
los pensamientos suicidas,
las drogas,
la conducta borderlíne o límite,
los ataques de pánico,
la masturbación compulsiva,
los rituales obsesivos,
la anorexia y la bulimia,
los ataques de ira,
etc.
... sirven todos ellos al mismo propósito de evitación del paciente traumatizado.
Para ello es imprescindible ayudarlo a desensibilízar el dolor presente en el aquí y
ahora.
Ello requiere de la acción de la voluntad del paciente.
Una vez que se le explica que todo es evitación, el paciente recibe la buena noticia
de que, si lo decide, puede enfrentarse al dolor y al sufrimiento del presente sin
tener que pagar el precio y los efectos secundarios que sus adicciones le están
provocando.
El compromiso por mantenerse sobrio, limpio o ajeno a todas sus adicciones es
algo que el terapeuta no puede suplir y debe ser una elección y un acto de la
voluntad del paciente. Tampoco puede ser suplido por la pareja, el padre o el hijo
del superviviente al trauma, sino que debe ser el mismo paciente el que decida
desde su libertad y voluntad terminar aquí y ahora con su enganche.
Técnicas como las de los 12 pasos o similares pueden servir para que el adicto se
dé márgenes o plazos para no acabar instantáneamente con su adicción en el
presente.
Y en materia de adicciones el planteamiento terapéutico debe ser radical y
binario: o estás limpio o estás enganchado, o sigues tomando o estás sobrio.
No hay tercera vía.
El mantra mendaz del «lo está consiguiendo», tan típico de una época y una
sociedad narcisista basada en la mentira y el autoengaño, no es más que una
barata consolación que permite al paciente seguir engañándose, sin confrontar su
evitación del dolor y sin erradicar la causa de su mal.
ENFOQUE DE LA PSICOTERAPIA ZERO PARA SALIR DE LA ADICCIÓN
DESDE LA DECISIÓN DE LA VOLUNTAD: «HAZLO O NO LO HAGAS, PERO
NO LO INTENTES»
Definir la adicción del paciente traumatizado como una estrategia de
supervivencia, aunque inadecuada, que es el fruto de su elección, libera a este de
un rol pernicioso de «VÍctima indefensa» y lo coloca en la perspectiva del
empoderamiento más radical desde la acción de la propia voluntad de cuidarse y
de estar sobrio o limpio.
La experiencia de cientos de pacientes traumatizados que han terminado con sus
adicciones de manera instantánea confirma que el enfoque que yo denomino jedi
del «hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes» de la salida de la adicción es el
único que funciona.
El enfoque jedi evita que el paciente se cuelgue del psicoterapeuta como
indefenso y dependiente niño y adopte el rol imprescindible de adulto
solucionador de sus propios problemas, con poder y capacidad de usar
estrategias afectivas para regular sus estados de ánimo y calmarse a sí mismo sin
el recurso a la adicción.
Para muchos pacientes traumatizados por Familias Zero, su adicción reemplaza a
la madre o al padre tranquilizador que no tuvieron. Solo convertirse en su propia
fuente autónoma de paz y calma le permitirá al adulto dejar de recurrir al alcohol,
a las sustancias o a los comportamientos adictivos más disfuncionales para
calmarse.
Colocar el control comportamental del adicto en terceras personas o cuidadores
que lo vigilen o custodien las veinticuatro horas supone un largo o interminable
camino de recuperación que suele descarrilar casi siempre, y que conduce a todo
tipo de trampas y recaídas.
Colocar al paciente ante su responsabilidad como adulto de aprender a cuidarse y
autocalmarse y decidirse a ello sin recurrir a esas estrategias de evitación del
dolor es el camino terapéutico correcto que suele dar frutos tan inmediatos como
permanentes.
Sabiendo que los síndromes de abstinencia químicos o el «mono» no dura más
que un tiempo limitado y puede ser suplido rápidamente, al paciente
traumatizado se le ofrece la opción de decidir aquí y ahora salir de su adicción,
adoptando la decisión adulta de cuidarse y calmarse a sí mismo sin recurrir a las
drogas o al alcohol.
En mi trabajo con los pacientes más traumatizados he observado que este
enfoque basado en la voluntad, la toma de decisión y el empoderamiento del
paciente surte efecto y produce el éxito real, evitando las «trampas al solitario»
típicas en los adictos en sus procesos de recuperación.
Suelo aprovechar el efecto terapéutico de la presión mimética grupal en terapia
de grupo, que obra maravillas cuando esos compromisos se solicitan y se hacen
en presencia de otros pacientes que también han resultado traumatizados y que
ya han podido terminar anteriormente con sus conductas adictivas.
LA IDEACIÓN SUICIDA, LAS AUTO LESIONES Y LA IRA COMO ADICCIONES
Estar pensando o rumiando el propio suicidio es una estrategia de evitación
susceptible de producir la paz de un Lugar Seguro (la muerte), la distracción, el
reforzamiento de la inversión del locus de control (el paciente siente tener el
control de poder terminar con su sufrimiento a voluntad), etc.
El paciente no tiene tiempo de sentir tristeza, soledad o angustia mientras está
ocupado en buscar pastillas, hacer testamento, masturbar mentalmente su
funeral o escribir notas de despedida.
El suicidio es la última estrategia de evitación. Y debemos dejarle claro al
paciente que es él quien debe terminar, con la fuerza de su voluntad, con toda
adicción como forma de evitación.
Lo mismo ocurre con las autolesiones, frecuentes desencadenadoras de
sustancias endógenas similares a los opiáceos. Arrancarse el pelo, las uñas,
practicarse cortes o pequeñas lesiones, o golpearse contra la pared, pueden ser
eficaces para que el cerebro emita la orden de segregar potentes drogas internas.
Enseñar al paciente a calmarse y tolerar el sufrimiento emocional sin recurrir a
estas sustancias resulta decisivo para establecer y fijar una respuesta distinta a la
auto lesión cada vez que se siente angustiado o culpable.
En la psicoterapia del trauma el síntoma del paciente casi nunca es el problema a
resolver. Este es el indicador de otro tipo de causa a la que el síntoma intenta dar
solución de un modo disfuncional y más doloroso a largo plazo.
De este modo, hay que buscar las razones detrás de síntomas aparentemente tan
absurdos o disfuncionales como la ideación suicida, las explosiones de ira, la
violencia intrafamiliar, los flashbacks, el abuso de drogas. Todos ellos deben ser
contemplados como intentos de resolución inadecuados a otros problemas
subyacentes que el paciente traumatizado intenta evitar con el síntoma.
La tarea del psicoterapeuta es siempre encontrar con la ayuda del paciente la
lógica tras el síntoma y detectar cuál es el problema que dicho síntoma resuelve
para encontrar una respuesta más adaptativa y saludable.
Los rabiahólicos, o adictos a la ira, no son casos diferentes.
Se trata de explicarle al adicto a la ira que dicha emoción es una emoción normal
y saludable. Especialmente parece una respuesta emocional bastante coherente a
la luz del trato abusivo, negligente o inconsistente que el paciente suele haber
recibido en el seno de su Familia Zero.
La ira supone una respuesta de supervivencia que cumple varias funciones en el
paciente traumatizado.
En general, experimentar ira proporciona energía y nos saca de estados de
indefensión, tristeza y apatía que pueden ser extremadamente peligrosos para la
supervivencia de nuestra especie.
La ira es además el antidepresivo más eficaz y barato del mundo. Su
manifestación es incompatible con la depresión. Ira y depresión no pueden existir
de manera simultánea. Los chutes de adrenalina de tu cerebro son incompatibles
con las manifestaciones clínicas de la depresión.
De ahí que la ira suele cumplir el saludable papel de servir para eludir la
depresión en los pacientes más traumatizados. Estos no podrían seguir con sus
vidas si no se vieran energizados por el cabreo que diariamente experimentan
ante ciertos recuerdos o ciertas situaciones.
LA GESTIÓN DELAIRAEN LAS VÍCTIMAS DE LAS FAMILIASZERO
El paciente aquejado de ataques de ira necesita desensibilizarse de una respuesta
extrema que perjudica a sus emociones, su salud física y sus relaciones con los
demás.
Esa respuesta de ira le permite mantener vivo el recuerdo de la injusticia, el
trauma, el abandono o la negligencia de la que fue objeto en su infancia.
Por otro lado, su ira le permite vivir en la ficción de que controla el entorno y es
capaz de mantener a raya y lejos a los posibles agresores o abusadores que le
harían de nuevo daño. «No hay mejor defensa que un buen ataque».
En su Familia Zero abusiva de origen, este paciente aprendió que experimentar
rabia era peligroso para él, pues generalmente le llevaba a una conducta rebelde y
opositora que conducía al castigo y la violencia. Esa es la razón de que se vea
obligado a camuflar, ocultar o reprimir su rabia si quiere protegerse.
Tener que reprimir ese sentimiento le lleva a experimentar una injusticia por no
poder defenderse del daño mediante la ira, lo que aumenta su enfado consigo
mismo, haciendo crecer aún más la presión interna de la ira en un círculo vicioso.
Con la ayuda del proceso terapéutico, el paciente puede aprender a expresar con
efectividad su enfado sin tener que reprimirlo. Esto le ayuda, como hemos visto, a
librarse de la depresión, sentimiento incompatible con la ira.
Por otro lado, se le ayuda a adquirir habilidades para gestionar inteligentemente
la emoción de la ira, graduando esa respuesta, desensibilizándola y
convirtiéndola poco a poco en una respuesta adaptativa y socialmente aceptable
en su entorno.
Ni se verá obligado a reprimirla ni a odiarse por ello, ni a explotar sin control
cuando ya no pueda más.
El trabajo de desensibilización de la ira es uno de los más productivos en la
psicoterapia, pues produce al mismo tiempo múltiples beneficios para el paciente
traumatizado por una Familia Zero:
Le ayuda a salir de la depresión.
Le permite desensibilizarse de la fobia a la ira (miedo a ser castigado si expresa
su enfado).
Aprende a graduar su enfado haciéndolo aceptable a las normas sociales de
convivencia básicas.
Corrige su error cognitivo de creerse dominado por fuerzas emocionales
incontrolables que le condenaban ineluctablemente al descontrol, la violencia, la
locura, el crimen, la autolesión o el suicidio.
Desconfinna su expectativa irracional de creer que seguiría descontrolando de
por vida cada vez que quiere expresar su cabreo, frustración o decepción con
alguien o algo.
El paciente con el rol adquirido de víctima pasiva y con problemas para expresar
su rabia es animado en la terapia a expresar esa rabia acumulada en diferentes
zonas de su cuerpo en forma de dolores, afecciones o reacciones psicosomáticas.
Con técnicas de bodyscan guiado se le conduce a notar cómo la expresión
controlada y paulatina de su rabia libera su energía corporal, desata ciertos
bloqueos físicos y, al mismo tiempo, impide que se instalen sentimientos de
tristeza o depresión.
El paciente límite o borderline, afectado por todo tipo de comportamientos de
acting out que grita su rabia incontenida contra su Familia Zero de mierda a cada
instante de modo inapropiado, es invitado a expresar verbalmente el verdadero
objeto de su rabia.
La repetición de su ira cada día con su pareja, compañeros de trabajo, sus hijos,
su psicólogo o cualquiera que se cruce con él en su camino convierte
erróneamente su sentimiento de dolor en una inefectiva e inapropiada ira.
A este paciente le proponemos que repita en voz alta, dirigiéndose a su progenitor
zero:
No pude conseguir que me protegieras de papá.
No pude conseguir que me amaras.
No puede conseguir que cuidaras de mí.
No pude conseguir ser para ti más importante que tu trabajo.
No pude conseguir que me prefirieras a mi hermano.
No pude conseguir tu atención y tu interés sobre mi vida.
Mientras se le hace repetir estos mensajes en voz alta durante la psicoterapia, el
terapeuta le propone que observe cómo se esconde detrás de su ira para no tener
que evocar o aceptar el duelo.
En ambos casos los dos pacientes usan la disociación como mecanismo para
separar la ira de la pena, pues no pueden experimentar a la vez ambos.
Cada uno entra en un trance distinto que les leva en la máquina del tiempo a vivir
en otro tiempo y en otro lugar.
La víctima pasiva se vuelve pequeñita, indefensa, vulnerable, con el consiguiente
riesgo de experimentar un doloroso flashback en cada instante.
La víctima límite o borderline está literalmente poseída por un trance que la ha
llevado al pasado de sus abusos. Literalmente se encuentra allí de nuevo, ante sus
abusadores, intentando que su cólera la proteja de nuevos abusos.
Ambos pacientes requieren regresar al presente, al aquí y ahora y enraizarse en la
realidad del hoy.
El trabajo terapéutico con los pacientes permite la expresión de su ira, enfado y
cólera en un modo adecuado y civilizado, pudiendo convertirse así en un tipo de
emoción aceptable y funcional. Esto les ayuda a salir de la vergüenza tóxica que
han arrastrado a lo largo de una vida entera, y que les ha debilitado sobremanera.
Pueden acrecentar su sensación de control, valía y confianza en sí mismos
terminando con años de vivir conteniendo, ocultando o siendo víctimas internas
de una rabia incontenible.
28
REPROCESAMIENTO, AUTOCUJDADO,
AUTOESTIMA, AUTOCOMPASION.
EL NUEVO YO Y LA NUEVA MENTE
RACIONAL
CÓMO DESARROLLAR UNA MENTE RACIONAL LIBRE DE DISTORSIONES
La instalación del nuevo Yo o Parte aparentemente normal de la víctima requiere
que esta sustituya los patrones de autodescuido, autoabandono, autosabotaje y
autocrítica que quedaron integrados dentro de un falso Yo por el trauma de la
Familia Zero.
Es un hecho que estos pacientes aprendieron a cuidarse y a tratarse a sí mismos
cuando fueron (mal) tratados y (des) cuidados.
Esta dinámica debe ser revertida durante la psicoterapia, con la mirada
incondicional (loving eyes) del terapeuta.
La autoestima y la confianza en uno mismo se basan en una clara y sana
percepción de la realidad, libre de distorsiones.
Sin embargo, el trauma suele incrustar en la mente de las víctimas una serie de
ideas irracionales que surgen e irrumpen automáticamente en el pensamiento y
lo distorsionan, incidiendo negativamente en la vida, las emociones y las
relaciones del paciente traumatizado.
Aunque hacer un catálogo exhaustivo resulta imposible, presento a continuación
las principales distorsiones que afectan a la mente y que configuran las
mencionadas ideas irracionales. El trabajo paciente con la víctima debe llevar a
cuestionarlas y reemplazarlas por otros patrones más adecuados y ajustados.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
Ideas irracionales más frecuentes en los pacientes traumatizados
Es necesario para el ser humano ser querido y aceptado por todo el mundo.
Uno tiene que ser muy competente y saber resolverlo todo si quiere considerarse
necesario y útil.
Hay gente mala y despreciable que debe recibir su merecido.
Es horrible que las cosas no salgan como a uno le gustaría.
La desgracia humana se debe a causas externas, y las personas no tenemos
ninguna o muy pocas posibilidades de controlar nuestros disgustos, emociones y
trastornos.
Si algo es o puede ser peligroso o da miedo, hay que preocuparse mucho y
recrearse constantemente en la posibilidad de que ocurra.
Es más fácil evitar que hacer frente a algunas dificultades o responsabilidades
personales.
Se necesita siempre a alguien más fuerte que uno en quien poder confiar.
Un suceso pasado es un determinante importante de la conducta actual. Si algo
me afectó mucho, continuará afectándome indefinidamente.
Uno debe preocuparse continuamente por los problemas de los demás.
El psicoterapeuta Zero ayuda a implantar nuevos patrones de pensamiento
racional sano.
La higiene mental de las víctimas requiere que adopten algunas medidas de salud
psíquica personal, como pueden ser las siguientes:
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
10 pensamientos racionales con los que puedes cambiar tu vida
Renuncia a la necesidad de aceptación social general: que todo el mundo te
quiera o te acepte es algo imposible.
Renuncia a ser un superhombrej supermujer como fuente de tu autoestima
personal. No es preciso que alcances cotas de excelencia o de perfección en todo o
en parte para autovalorarte.
Acepta que, en la película de la vida, los malos no siempre pierden y los buenos
no siempre ganan. Incrementa tu tolerancia a la frustración, la ira y el
resentimiento por las injusticias que padeces. Al único que le afecta tu odio es a
ti.
Aprende a tolerar tu frustración: cambia lo que es evitable y aprende a cooperar
absolutamente con lo inevitable.
Escapa de la indefensión. Procurar entender qué comportamientos pueden
orientarse a la solución o ser parte de ella.
Ocúpate, en lugar de preocuparte.
Acepta la responsabilidad de dar respuesta, y de hacerlo de manera efectiva.
Renuncia a la dependencia psicológica de otras personas para estar bien.
Conviértete en la causa principal de tu bienestar y de tu felicidad.
Rompe el condicionamiento del pasado viviendo intensamente el momento
presente.
Dimite como director general de la humanidad. Nadie te ha nombrado
responsable universal de todo lo que pasa a tu alrededor.
CÓMO DESARROLLAR LA COMPASIÓN POR TI Y POR LOS DEMÁS
Desarrollar la autoestima requiere una profunda, robusta y decidida compasión
por uno mismo. La víctima suele tener que crearla de la nada, pues generalmente,
por ausencia, negligencia o abandono, no tuvo el modelo mimético de sus
progenitores para aprender de estos.
La programación inculcada desde la infancia por el trauma hace estragos en la
capacidad de autocompasión del adulto que procede de una Familia Zero. En
nuestro entorno social muchos menosprecian a aquellos que se compadecen de sí
mismos, al considerarlas personas flojas, débiles o perdedoras.
Y, sin embargo, nadie es más vulnerable y manipulable que una víctima del
trauma que carece de esta capacidad.
El vapuleo constante de la autocrítica y de los autorreproches sistemáticos, por
influencia del progenitor crítico o abandónico, martirizan al niño perdido y lo
acompañan de por vida.
La disociación interna es utilizada en su provecho por todo tipo de abusadores,
como auténticos especialistas en detectar las grietas o las debilidades internas de
sus potenciales víctimas.
Debes trabajar la capacidad de autocompasión con la ayuda de un psicoterapeuta
especializado.
El trabajo interior debe movilizar los músculos internos de tu autoestima, sobre
todo la capacidad esencial de comprenderte y aceptarte siempre y en toda
circunstancia.
COMPRENDERTE A TI MISMO
Con la comprensión de ti mismo alcanzas un tipo de inteligencia emocional que
hace que, sin justificarlas, puedas entender sin culpa las situaciones que causaron
los abusos y le negligencia que padeciste en tu Familia Zero de origen.
Entender cómo se aprovechan de tu vulnerabilidad y de tu escasa autoestima
otros abusadores en el presente debe llevarte a una mayor comprensión y no a
mayor autocrítica y autocastigo.
Comprenderte a ti mismo es esencial para desactivarte emocionalmente,
permanecer tranquilo y sereno frente a los abusos y desplegar comportamientos
equilibrados y sensatos con los que poder defenderte.
ACEPTARTE INCONDICIONALMENTE
No tuviste padres cariñosos o protectores, pero te tienes a ti mismo. La
comprensión meramente intelectual de ello no basta.
Una vez que entiendes lo que ocurrió y comprendes los problemas actuales de tu
vida adulta derivados de ello, debes armarte de fuerza interior para aceptar
siempre y bajo toda circunstancia a tu niño interior.
La aceptación es la parte más difícil de la compasión, pues requiere un cierto
abandono psicológico de ti mismo. En muchas ocasiones el trabajo sobre la
aceptación personal es largo y requiere desbloquear otros resortes y mecanismos
psicológicos activos en la víctima:
Aceptar una visión realista y no mítica de tus progenitores tóxicos, negligentes o
abusivos, con sus defectos, fallos y equivocaciones, y a la luz de los abusos,
negligencias y agresiones que sufriste. Comprender sus circunstancias no es
validar sus abusos y aún menos obligarte a tener contacto con ellos. Es
imprescindible para tu recuperación que elabores el duelo por los padres que
nunca tuviste y que te fallaron totalmente.
Aceptar tu apariencia física con todas sus características, sin emitir juicios
negativos ni rechazar parte alguna. Mirar tu cuerpo y tu apariencia con una
actitud incondicional y amorosa.
Aceptar tu personalidad y tu forma de ser, con sus sesgos, tendencias y
mecanismos recurrentes de defensa, así como los condicionamientos y
consecuencias dolorosas del trauma mientras estas persistan y no puedas
erradicarlas.
Aceptar tu pasado, tu historia, los archivos claros y oscuros de tu vida. No elegiste
ser víctima de esos abusos o negligencias familiares, pero hoy puedes elegir
curarte y escapar de los condicionantes de esa experiencia.
Aceptar los daños psíquicos, las adicciones y las enfermedades psicosomáticas
que puede haberte producido tu Família Zero, como secuelas inevitables para
cualquier ser humano que hubiera atravesado por las mismas circunstancias.
Entender, sin culparte, las dificultades que ha causado en tu vida el haber
pertenecido a una Familia Zero.
Aceptar, como parte de un universo donde rige el libre albedrío, la existencia de
ciertos tipos de progenitores negligentes, perversos o malvados para con sus
hijos, cuyas actuaciones tienen causa en su historia personal. Sin justificarlos ni
convertir en aceptables sus abusos, puedes explicarte por qué pudieron ocurrir.
En esta aceptación, debes aplicar la máxima de intentar cambiar aquello que
puede ser cambiado y conllevar todo lo demás con paz, paciencia y tolerancia.
Aceptar significa siempre aprender a cooperar absolutamente con lo inevitable.
No significa permitir que lo evitable siga su curso, ni entrar en ningún tipo de
indefensión.
Desarrollar esta respuesta de compasión por ti supone la auténtica revolución,
pues significa pasar de la posición de «VÍctima indefensa» a la posición
emocionalmente inteligente y proactiva de comenzar a cuidarte y protegerte.
La compasión da paso a una nueva dinámica o patrón, juzgar los hechos que
ocurrieron en tu vida y en tu Familia Zero de origen con las tres preguntas
básicas siguientes:
¿cuál es la necesidad que estaba buscando satisfacer con esa conducta?
¿cuáles son las vivencias, las creencias, el historial personal o el tipo de
ignorancia o desconocimiento que influyeron en esa conducta y la ocasionaron?
¿Qué tipo de dolor, daño, trauma previo, enfermedad mental o frustración
personal influyó en esa conducta?
Una vez comprendidos los motivos de las conductas de tus progenitores zero,
para lograr la paz interior, se trata de que aceptes a las personas autoras (no
importa si están vivas o muertas o si tienes relación con ellas o, por el contrario,
practicas el Contacto Cero) de esos comportamientos abusivos mediante estas
tres estrategias de aceptación:
Desearía que esto no hubiera sucedido, pero con ello no intento satisfacer sus
(patológicas e incluso perversas) necesidades.
Acepto lo que sucedió sin obligarme a que nazca en mí una sensación de
malevolencia u odio. Me libero del odio como sutil vínculo que me encadenaría a
esta persona.
Por desafortunada y dolorosa que fuera su conducta, acepto que la persona que la
adoptó es alguien que pudo no conocer otro modo de hacer las cosas u otro modo
de sobrevivir, o que incluso pudo creer que lo hizo lo mejor posible.
29
INTEGRACIÓN EXISTENCIAL.
LA ESPIRITUALIDAD EN LA
RECUPERACIÓN DEL TRAUMA.
SENTIDO EXISTENCIAL, INTEGRA~IÓN
FUNCIONAL DEL TRANCE Y PERDON
EL IMPACTO DEL TRAUMA EN LA ESPIRITUALIDAD Y SU ROL POTENCIAL
EN LA RECUPERACIÓN DE LAS VÍCTIMAS
Es frecuente que la persona traumatizada por la abrumadora experiencia de una
Familia Zero se pregunte por el sentido de lo que le ha ocurrido.
Sus preguntas existenciales llevan a replantearse una y otra vez su cosmovisión,
el papel de Dios, la fe, la batalla cósmica del bien contra el mal, etc.
Vive con la constante exigencia de encontrar un sentido a lo que le ha ocurrido
dentro del plan del universo, del designio divino o de la voluntad de Dios.
Pero la razón dice que no hay ningún sentido existencial en un trauma de abuso
parental zero, pues no hay nada que justifique que un niño pequeño sufra abusos,
o sea abandonado o tratado con descuido o negligencia, al punto de que eso le
genere secuelas permanentes.
Sin embargo, la experiencia clínica nos permite afirmar que muchos pacientes,
con ocasión de su recuperación del trauma, llegan a experimentar importantes
experiencias en la comprensión de sí mismos, del mundo y del universo, que
pasan a ser parte de una cosmovisión nueva dentro del ámbito de su
espiritualidad.
Dichas experiencias espirituales incluyen los estados alterados de conciencia, en
forma de trances místicos o insights profundos acerca del sentido de la
existencia, de sus vidas o del universo.
Pueden implicar apariciones, revelaciones o mensajes de figuras religiosas
relevantes o estados contemplativos sublimes.
La espiritualidad recibe cada vez más atención por parte de los especialistas en
trauma psíquico, como parte importante de los procesos de recuperación de las
víctimas.
Se abren grandes oportunidades si incorporamos al proceso de sanación la
perspectiva del sentido existencial y las capacidades trascendentes y espirituales
del ser humano.
Entiendo que la espiritualidad puede abarcar aspectos formales que tienen que
ver con la religión organizada, pero no queda limitada solo a ese ámbito.
Hemos visto cómo a lo largo del proceso de generación del trauma y de la
respuesta de supervivencia a él, la mente humana suele reaccionar con la
disociación, que no está lejos de lo que se denomina trance.
La respuesta del niño pequeño al trauma abre su mente a la disociación, y a los
diferentes trances que hemos visto que producen efectos secundarios,
generalmente negativos, a lo largo de la vida a la víctima.
Pero las capacidades disociativas generadas también pueden ser usadas de forma
positiva.
La mente produce un split y se disocia tempranamente dejando al niño de por
vida con una enorme capacidad para el trance, y por lo tanto abierto a todo tipo
de experiencias que son suscitadas por sus estados disociativos y que se
denominan Estados Alterados de Conciencia (EAC).
El trauma puede configurar en la vida de las personas traumatizadas una puerta
de apertura al trance y les proporciona gran propensión a los EAC, que son a su
vez causa de conexión con la zona trascendente o zona T. Nadie debe entender
que propongamos por ello generar traumas para alcanzar dichos estados. Nada
de eso.
Es conocido que los EAC se encuentran en la base de muchos de los fenómenos
espirituales y religiosos más comunes en todo el mundo.
La inducción de un EAC mediante la meditación, el consumo de ciertas
sustancias sagradas, la recitación de mantras o la percusión ritual de tambores u
otro tipo de instrumentos musicales induce en las culturas de todo el mundo a
entrar en contacto eon la denominada zona T (Zona Trascendente).
Entender la conexión entre el trauma y la espiritualidad resulta esencial en la
perspectiva ínterdisciplínar más completa del tratamiento del trauma psíquico.
LA ESPIRITUALIDAD O ZONA TRASCENDENTE (ZONA T)
Los psícoterapeutas que tratamos a pacientes traumatizados podemos tener
creencias, opiniones o planteamientos existenciales o espirituales parecidos o
diferentes de los de nuestros clientes.
Incluso cuando se comparte una misma fe, religión o práctica espiritual
organizada, puede haber diferencias. En mí opinión, la disonancia entre creencias
de terapeutas y pacientes no es obstáculo para asistir a estos frente a los
potenciales conflictos espirituales o existenciales que inevitablemente surgen a lo
largo del proeeso de sanacíón del trauma.
El respeto de las creencias y la aceptación de las experiencias de un paciente es
una buena norma terapéutica a seguir, siempre y cuando dichas creencias o
prácticas no afecten a los derechos, la seguridad o el bienestar de los demás o no
pongan en peligro su integridad.
Comparto con muchos otros terapeutas expertos en el tratamiento del trauma la
visión y la posición no dogmática de que es posible integrar, incorporar y
compatibilizar la espiritualidad con el trabajo profesional de recuperación del
trauma de un paciente víctimízado.
El tipo de enfoque de trabajo que presento a continuación es compatible con
todas las religiones, credos, creencias espirituales o planteamientos filosóficos o
existenciales. El único objetivo es proporcionar al paciente, dentro del proceso de
recuperación, un marco más amplio de comprensión que le ayude a integrar,
comprender e interpretar sus experiencias, creencias y percepciones.
En este sentido conviene aclarar que entiendo por espiritualidad:
La búsqueda de un sentido más profundo de conexión con algo más grande y
diferente que el Yo y que las relaciones personales.
Algo que puede o no abarcar la religión organizada.
Algo que puede o no estar asociado a la creencia en Dios o en dioses.
Un enfoque que abarca la esencia de todas las religiones y sistemas de creencias y
que no conlleva daño hacia uno mismo ni hacia los demás.
CONFUCTOS ESPIRITUALES SUSCITADOS POR EL TRAUM...L\
Es muy habitual que en torno al abandono y el trauma de traición surjan los
conflictos espirituales más variados.
Uno de los conflictos más típicos es el que tiene que ver con la dificultad de
escapar de un abusador familiar, habitualmente un progenitor tóxico, cuando la
creencia religiosa o espiritual manda honrar al padre o a la madre o mantener un
contacto privilegiado con ellos de por vida.
Algunos conflictos parecen de naturaleza espiritual, pero una exploración más
atenta de ellos puede revelar importantes elementos traumáticos no identificados
y que suelen tener que ver con los problemas ya analizados del apego al
perpetrador (skandalon) y de la reversión dellocus de control.
Una vez que se resuelven dentro de la psicoterapia mediante los procedimientos
terapéuticos adecuados, suelen aclararse o desaparecer los presuntos problemas
espirituales que aquejaban al paciente.
El deseo de encontrar un sentido a lo que le ocurrió al paciente traumatizado por
su Familia Zero suele ser la manifestación de su necesidad de instrumentalizar y
romper los procesos que mantienen la indefensión aprendida, y no tanto la
necesidad de dotar de un guion a la película traumática de su vida.
El problema del cuarto mandamiento de la tradición judeocristiana (honrarás a
tu padre y a tu madre), que afecta a muchos cristianos sinceros pero víctimas del
abuso de sus progenitores tóxicos, debe ser enfrentado y resuelto en psicoterapia
como una potencial fuente de negación, racionalización o represión de emociones
sinceras y justas, y que puede operar como elemento mantenedor del apego
crónico al perpetrador (skandalon).
Muchas de las crisis espirituales de fe en un Dios benevolente o en un universo
amigable tienen que ver con aspectos psicológicos no resueltos de
desplazamiento y proyección de emociones vicarias de duelo, rabia, tristeza y
traición, que se corresponden con el problema mencionado de apego al
perpetrador.
La fijación patológica en el destino, en el pago necesario de deudas del karma, en
el aprendizaje de las lecciones del universo o en un abrumador sentido de pecado
o de culpa son habituales problemas relacionados con la espiritualidad, que el
psicoterapeuta experto debe saber enfocar correctamente para ayudar a su
paciente a salir de un posible enmarañamiento.
La espiritualidad suele sufrir alteraciones por efecto del trauma y hacer que un
paciente maltratado por su progenitor zero proyecte en Dios la necesidad de ser
castigado por sus pecados, como forma de racionalizar y mantener intacto su
apego al progenitor perpetrador que lo traicionó.
El trauma puede ocasionar en la espiritualidad de algunos pacientes un intento
de ganarse el favor de Dios a través de una estricta observancia, una ascesis
extrema o una posición dogmática extremista, para mantener aplacado al Dios
que «permitió los abusos», y verse libres de otros castigos ulteriores.
Los problemas más frecuentes suelen estar relacionados con la reversión del
locus de control, el apego al perpetrador y el pensamiento mágico del niño
traumatizado. Pueden incluir:
El cuestionamiento existencial de un Dios benevolente o de un universo
amigable.
La proyección y las atribuciones de Dios como castigador, debido a la culpa de la
víctima y su internalización de la maldad.
El desplazamiento hacia Dios o el universo de los sentimientos de traición, rabia
o ira contra el abusador parental, en forma de agnosticismo, ateísmo radical o
militante actitud antirreligiosa extrema.
La proyección de la indefensión aprendida en Dios, como conseguidor universal
(Dios me sacará de mis problemas) o como perpetrador (si Dios lo ha permitido,
yo no puedo ni debo hacer nada para escapar de esto).
Creencias de castigo o penitencia por los propios pecados, las vidas pasadas o las
deudas kármicas (debido al karma pendiente).
El abuso es la prueba de la inexistencia de Dios (agnosticismo o ateísmo).
Fijación y proyección del trauma sobre otras causas trascendentes vicarias
(militancias animalistas, ecológicas o ambientales: salvar las ballenas, la
Antártida o la Amazonia es como salvarme a mí).
Posición existencialista o nihilista (la falta de sentido de los abusos que sufrí
prueba que nada tiene sentido y que todo es absurdo).
Posición de indefensión kármica inconsciente (lo que me pasó lo elegí yo para
aprender lecciones o para saldar karma con mis familiares en una vida pasada).
EXPERIENCIAS ESPIRITUALES EN LA ZONA T HABITUALMENTE
CONTADAS POR LOS PACIENTES
En el proceso de acompañamiento terapéutico, el objetivo no es nunca validar o
cuestionar la realidad o irrealidad de las experiencias espirituales del paciente,
sino adoptar una perspectiva fenomenológica, aceptando que son experiencias
que el paciente ha tenido en verdad y ante las cuales priman la neutralidad
terapéutica y el respeto absoluto del psicoterapeuta.
Dicha neutralidad no significa aceptar o validar las alucinaciones o el
comportamiento delirante, agresivo, claramente psicótico del paciente, que debe
ser identificado como tal y cuestionado y reconducido mediante la
correspondiente estabilización.
La neutralidad tampoco significa negar de un modo dogmático todas las
experiencias en zona T como meros delirios o experiencias psicóticas.
Muchos pacientes informan de una variedad de experiencias espirituales
significativas y válidas a lo largo de sus vivencias traumáticas, tanto durante la
infancia como después, a lo largo del tratamiento del trauma generado.
Pueden ir desde la percepción de la presencia de Dios, del universo, de los
ángeles guardianes, de un familiar difunto, guías espirituales, santos o figuras
religiosas de diverso tipo, hasta contactos con seres espirituales de otras
dimensiones.
La conexión suele incluir la actitud consoladora de dichos seres benevolentes, con
palabras reconfortantes y de seguridad, palabras de ánimo porque van a estar
bien, van a recibir cuidado, protección o amor.
En muchos casos la experiencia no se presenta con palabras o mensajes, sino que
consiste en una sensación, una presencia, que aporta calma, paz, esperanza y
alivio.
En muchos casos la conexión es visual y en otras, meras sensaciones de que
alguien se encuentra ahí.
En ciertos pacientes también aparecen alguna vez ataques espirituales o la
experiencia de ser bombardeados o atacados por seres malevolentes u oscuros.
Dichas experiencias pueden ser visuales o sensaciones de presencias.
La mentalidad occidental común suele ser muy escéptica respecto a experiencias
que pueden llegar a ser vivencias muy comunes en otros entornos, culturas o
tradiciones espirituales de muchas partes del mundo. Mucha gente toma algunas
de estas experiencias con gran suspicacia, desde un paradigma netamente
parcial, etnocéntrico, considerándolas meros artefactos producidos por la mente
o el cerebro.
Para muchas tradiciones espirituales nativas de todo el mundo, en América,
África, Asia u Oceanía, es bastante normal el entrar en un estado alterado de
conciencia mediante ritos de iniciación o rituales de todo tipo.
Incluso la tradición cristiana occidental de corte pentecostal insiste en la
experiencia de posesión o trance espiritual (estado alterado de conciencia) por
parte del Espíritu Santo como base de la iniciación religiosa (bautismo en el
espíritu).
Como psicólogo, mi práctica y mi recomendación es siempre mantener la actitud
prudente y no dogmática de respeto y ser NO directivo en relación a la fe del
paciente y a la interpretación de los hechos o experiencias de su propia
espiritualidad.
Decidir si las experiencias espirituales que tiene el paciente de consuelo, alivio o
confort o de ataque psíquico externo y extremo son o no son literales, o si son o
no facetas simbólicas de una experiencia de cotte psicológico, no es tarea del
profesional que acompaña a la persona traumatizada. No se trata de juzgarlas,
validarlas o desecharlas. Se trata de acompañar al paciente en ellas.
El papel del psicoterapeuta consiste en acompañar al paciente y ayudarle a
encontrar su propia interpretación y comprensión, así como la integración de sus
experiencias (también las de corte místico o espiritual), siendo la única excepción
la ya comentada anteriormente del comportamiento peligroso o agresivo de tipo
delirante o paranoide.
El discernimiento profesional de estos casos requiere gran prudencia y
experiencia terapéutica y, en caso de duda, conviene siempre acudir al contraste
de otros colegas y a la supervisión profesional.
¿RESIGNARSE AL PODER SUPREMO (LA VOLUNTAD DE DIOS) VERSUS
RESPONSABILIDAD PERSONAL?
Aceptar lo ocurrido optando por resignarse a la voluntad de Dios o del universo o
luchar y reaccionar contra ello es un dilema que aparece con mucha frecuencia
como problema de interpretación del significado existencial del trauma.
El dilema que viven: resignarse y aceptar lo que les ocurrió o rechazarlo.
En relación a esto hay un concepto muy extendido en muchas h·adiciones
espirituales: todo cuanto nos ocurre está puesto ahí para nuestro bien y hay un
designio divino o cósmico que explica por qué ha ocurrido.
La aceptación y la resignación a lo que nos trae la vida como experiencia está en
el núcleo de la vivencia espiritual de muchas personas, tanto de las que
pertenecen a religiones organizadas como de las que no.
El enfoque terapéutico de la cuestión del trauma no excluye, en mi opinión, poner
la confianza en el poder providente de Dios o del universo a la vez que se asume
la propia responsabilidad ante el trauma.
Al paciente debe recordársele que no eligió los abusos, ni ser traumatizado y que
no fue responsable ni culpable de ellos. No pudo evitarlos.
Sin embargo, el principio de responsabilidad personal debe llevarle a considerar
que ahora sí puede adoptar decisiones para erradicar las consecuencias del
trauma y a favor de su recuperación.
No elegiste ser una víctima, pero ahora puedes elegir dejar de serlo.
La fe en un Dios amoroso o en un universo ordenado y benevolente o providente
no es, en mi opinión, incompatible con la responsabilidad personal del paciente
para salir adelante y curarse.
No elegimos las cosas malas que otros, en uso de su libertad, eligieron hacernos,
pero podemos elegir hacer hoy las buenas cosas que conducen a nuestra
." y sanacwn.
recuperacwn ."
Desde este enfoque (no directivo y ajeno a los juicios morales o a los prejuicios)
prevalece el trabajo terapéutico de inclusión de la perspectiva espiritual dentro de
la recuperación total e integral del paciente.
El crecimiento y la maduración de la experiencia traumática familiar de origen
permite encontrar un sentido existencial a ella e integrarla dentro de una visión
del paciente de sí mismo, de los demás, de Dios o del universo, que le permita
seguir adelante con su vida del modo más adaptativo y funcional posible.
Preguntas que pueden ayudar a estas reflexiones:
¿cómo interpretas esta experiencia que has tenido?
¿cómo encaja esta experiencia en tus propias creencias?
¿Qué dice de ti, del mundo y de los demás esta experiencia?
¿cómo íntegras lo que has vívido en tu vida corriente de todos los días?
LA RECONDUCCIÓN Y TRANSFORMACIÓN DEL TRANCE DISOCIATIVO EN
FORMAS SOCIALMENTE ACEPTABLES PARA EL PACIENTE
Para sobrevivir, las víctimas del trauma íntrafamílíar pueden desarrollar
respuestas disociativas que siguen el patrón de las siguientes secuelas negativas y
disfuncíonales:
Trastornos de conversión.
Trastornos somáticos.
Trastornos dísociatívos (múltiple personalidad, alters, etc.).
Trastornos límite.
Debido a la disociación, se convierten en individuos «experimentados en» y
«propensos a» entrar con gran facílídad en todo tipo de trances.
Para ellos es más fácil lograr los estados dísociatívos comúnmente descritos por
la antropología cultural y por la psicología como estados alterados de conciencia
(EAC).
Tradicionalmente estos EAC eran reconducidos con la ayuda de la espiritualidad,
los chamanes, los curanderos o los representantes y guardianes del mundo
espiritual de las tribus humanas.
En nuestro moderno mundo occidental la falta de disponibilidad de dichas
prácticas terapéuticas tradicionales dentro del maínstream científico deja
huérfanas a muchas personas traumatizadas, que no encuentran el modo técnico
de reconducir de una forma funcional y socialmente aceptable sus tendencias
dísocíatívas y su facílídad para entrar en un EAC o trance.
El proceso de terapia puede y debe incluir la reoríentación de los estados
disociatívos, desde sus manifestaciones socialmente más disfuncionales e
inaceptables hasta otras más funcionales y aceptables.
Se puede llegar a usar los EAC para la curación del sujeto traumatizado.
Sí se hace de un modo correcto, estos sujetos seguirán pudiendo entrar en
estados dísocíatívos, con la ayuda y supervisión del terapeuta, pero aprendiendo
a hacerlo de un modo socialmente aceptable e integrativo, beneficioso para ellos.
La reorientación de los estados disociativos más disfuncionales me parece cada
vez más esencial, para que los pacientes más traumatizados integren tanto sus
experiencias disociativas o EAC, como sus capacidades de disociación de un
modo que les resulte ventajoso.
El psicólogo Erickson y otros muchos psicoterapeutas abogaron por la utilización
del trance como herramienta para superar las limitaciones de los sistemas de
creencias bloqueantes, realizar sugestiones indirectas y producir la reorientación
del paciente desde la aparente desorientación inicial.
La utilización del trance y de los estados disociativos del Yo permite acceder al
potencial inmenso de curación de la mente inconsciente del paciente.
Este aspecto terapéutico del trance contribuye a superar las limitaciones de los
sistemas de creencias distorsionados del paciente traumatizado y hacerle
receptivo a otros patrones y modos de funcionamiento mental distintos, que le
ayuden a salir adelante.
Diferentes estados de trance espiritual permiten acceder a los niveles más
profundos y provocar el cambio o metanoia del sujeto.
Las técnicas de sofronización, hipnosis o inducción al trance profundo vehiculan
el acceso a un funcionamiento distinto y no ordinario de la mente, que puede
ayudar al paciente a acceder a un material inédito y espectacularmente sanador
de su parte más inconsciente.
EL PERDÓN Y SU SIGNIFICADO EN PSICOTERAPIA
Hay que tener mucho cuidado con la palabra «perdón» cuando se trabaja con
víctimas del trauma.
En décadas de asistencia a las víctimas de traumas de todo tipo, he recibido a
muchas que acudían culpabilizadas por terapeutas y coachs que les habían
forzado a perdonar a los abusadores como requisito para curarse. Forzadas a ese
perdón, la mayoría de ellas no sentían que pudieran ni que quisieran emprender
ese camino. Muchas se sentían revictimizadas por ello.
El perdón del abusador está a la orden del día en foros, chats y libros de
autoayuda que tratan del trauma.
Por eso, ante todo es imprescindible clarificar de qué estamos hablando
exactamente cuando nos referimos al perdón.
Mi perspectiva respecto al perdón es que perdonar al abusador no es, desde
luego, sinónimo de condonarlo, validarlo, decir que estuvo bien lo que hizo, o que
ya no importa lo que ocurrió.
Tampoco creo que el perdón signifique olvidar o dejar pasar las cosas que
ocurneron.
Aún menos significa la obligación de tener contacto con el maltratador, y no
digamos la obligación de quererle o de cuidarle.
Nada de esto entra en mi perspectiva del perdón en el trabajo con las víctimas.
Para mí el perdón significa literalmente un proceso que resulta de la curación del
paciente, por el cual finalmente la víctima saca el abuso y al abusador de su
mente y de sus neuronas.
Desde esa perspectiva, el perdón supone la liberación final del paciente de todo
vínculo con el perpetrador.
EL ODIO ES UN VENENO QUE TÚ BEBES PARA QUE LE HAGA DAÑO A
OTRO
El odio termina encadenando al paciente traumatizado a quien abusó de él.
Es crucial ayudar al paciente que sufrió abusos a escapar del trance disociativo
que le lleva a vivir continuamente en el pasado y que le lleva a experimentar
dolorosos flashbacks.
El odio se convierte en una cadena de flashbacks que hipoteca la atención y la
emoción y que bloquea la totalidad de la energía del paciente ante el trauma.
Los flashbacks no se curan con el perdón, sino mediante las técnicas de
desensibilización y reprocesamiento ya comentadas.
El odio de la víctima la desgasta interiormente, pues toda una formidable energía
emocional y atencional se centra en el abuso y en sus secuelas.
No basta con proponer al paciente un tipo de perdón intelectual y voluntarista.
Sin la comprensión y aceptación previa de su propia inocencia, la desactivación
de sus mecanismos de defensa y la desensibilización y el reprocesamiento de sus
síntomas postraumáticos, no sirve de nada exigir a la víctima el perdón del
abusador.
Ello no conduce más que a las racionalizaciones más inefectivas y la
revictimización encubierta.
Dicho enfoque simplista de tantos coachs y psicólogos ignora la Psicología del
Trauma y sus exigencias de rehabilitación real y efectiva de las víctimas antes de
abordar el perdón.
Frente a él se impone el más contundente de los rechazos.
SILENCIO Y REFLEXIÓN PARA TU RECUPERACIÓN
El perdón ante el maltrato y los abusos psicopáticos
(Tomado del grupo de Facebook Comunidad Zero)
Cada vez veo a más gente que no sabe nada de trauma psíquico recomendar el
perdón de los agresores como forma de sanar. Esto es falso.
El consejo parece caritativo y bien intencionado (muy New Age), pero oculta un
fraude intelectual a las víctimas que estas no siempre están en disposición de
detectar ni menos aún de rechazar.
Os doy mis siete argumentos:
No se debe recomendar el perdón antes de sanar ninguna herida. Hacerlo es
sencillamente poner el carro delante de los bueyes, creyendo que ello curará a la
víctima. No es cierto en absoluto. El perdón del agresor es el resultado y no la
causa de la curación psicológica. Pretender que perdonar cura el trauma es
pretender que un efecto produzca una causa.
Perdonar a quien sigue maltratándote es darle una nueva oportunidad para que
te siga haciendo lo mismo, sabedor este de que no le vas a poner límites y que
basta con esperar a que lo vuelvas a perdonar.
En general, los maltratadores habituales, los psychos o los narcisistas malignos
jamás piden perdón. Tampoco reconocen o aceptan su responsabilidad por el
daño que te hacen. La recomendación de perdonarlos pone a la víctima en el
peligro del «eterno retorno» de los psicópatas, con su capacidad de enganchar de
nuevo a sus víctimas una y otra vez.
Las condiciones para perdonar a alguien son:
a. Que reconozca su error.
b. Que sienta verdadero arrepentimiento.
c. Que proponga no hacerlo más.
d. Que lo exprese y se comprometa verbalmente.
e. Que lo cumpla y repare el daño.
Generalmente, los psicópatas integrados no suelen cumplir ni siquiera una de
ellas. Los maltratado res crónicos y los narcisistas tampoco.
Se propone a las víctimas que consideren a los maltratadores maestros que les
enseñaron «lecciones de vida». Para nada es así. Los maltratadores solo buscan
un interés egoísta. Considerarlos «maestros de vida» no solo es un fraude, sino
una revictimización del maltratado. Las «lecciones de vida», en caso de darse, no
se aprenden gracias al maltrato sino a pesar de este.
Normalmente, las personas que se apresuran a perdonar no quieren enfrentar la
dura y amarga realidad de que seguramente son víctimas del problema que yo he
denominado en mis libros el «apego al perpetrador» y, por lo tanto, ocultan tras
ese perdón un mecanismo de defensa para no tener que terminar de una vez con
una relación tóxica.
Muchos coachs, curanderos, gurúes New Age, sanadores o incluso psicólogos que
pululan por la Red, a falta de conocimientos para aplicar las técnicas para curar el
trauma, recomiendan este remedio casero del perdón. Les aconsejo que vayan y
aprendan a curar y tratar con tecnología el trauma en lugar de recomendar los
remedios de la abuela y que dejen de revictimizar a las víctimas exigiéndoles un
perdón que no quieren, ni pueden otorgar mientras no estén curadas.
FORZAR A LA VÍCTIMA AL PERDÓN SIEMPRE ES PERVERSO Y, A VECES,
CÓMPLICE.
NADA DE PERDONAR.
CURARSE, SÍ.
PONERSE A SALVO, SÍ.
CONTACTO CERO por siempre jamás.
Tras la recuperación afectiva y efectiva del daño postraumático de la víctima, el
perdón de un abusador o maltratador narcisista o psicopático (que vive de una
patológica necesidad de suscitar daño y sufrimiento psíquico en su víctima) corta
su suministro energético y rompe la cadena alimenticia del vampiro psíquico que
es.
Perdonar consiste entonces en interrumpir esa continua atención agresiva hacia
el abusador y quedar libre emocionalmente de él.
Trabajamos en torno al perdón del acosador no por el agresor, sino para liberar a
la víctima de la cadena de contradependencia psíquica que suele continuar
vinculándola con sus abusadores muchos años después de haber terminado los
abusos.
Si ya finalizó el abuso, sacando de sus neuronas el odio, dispondrá de toda su
energía, anteriormente congelada y focalizada por este, y podrá canalizarla hacia
otros proyectos vitales más productivos.
Después de salir del daño psíquico postraumático es importante pasar página
mediante estas declaraciones interiores:
Se acabó, soy capaz de desvincularme de la cadena que me ataba.
Nadie me debe nada, ni yo me debo nada por lo que ha ocurrido.
Ahora sigo por mi camino sin lastres ni cadenas emocionales que limiten mi
libertad, mi felicidad o mis relaciones.
Con esto se completa el proceso liberador de la víctima, que produce la respuesta
compasiva, comenzando por ella misma y alcanzando solidariamente a otros que,
como ella poco tiempo antes, aún luchan por liberarse de las cadenas.
La formidable energía y el bienestar interior que experimenta ahora son la señal
inequívoca de que ha dejado de ser una víctima y ha sobrevivido finalmente al
abuso familiar zero y a las secuelas que condicionaban su vida y sus relaciones
con los demás.
Otros libros del autor
Mobbing: cómo sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo, Sal Terrae,
Santander, 2001. Existe versión e-book kindle de Amazon.
Mobbing: manual de autoayuda, Aguilar, Madrid, 2003.
Neomanagement, jefes tóxicos y sus víctimas, Aguilar, Madrid, 2004.
Test AVE. Acoso y violencia escolar, Tea, Madrid, 2006.
(Con Araceli Oñate) Acoso y violencia escolar en España, Informe Cisneros X, Ed.
IIEDDI, Madrid, 2007.
(Con Araceli Oñate) Mobbing escolar. Acoso y violencia escolar contra los niños,
Ceac, Barcelona, 2007.
Mi jefe es un psicópata. Por qué la gente normal se vuelve perversa al alcanzar el
poder, Ed. Alienta, Barcelona, 2008. Existe versión e-book kindle en Amazon.
La dimisión interior. Del síndrome post-vacacional a los riesgos psicosociales,
Pirámide, Madrid, 2008.
Mobbing: el estado de la cuestión. Todo lo que siempre quiso saber sobre el acoso
psicológico y nadie le explicó, Gestión 2000, Barcelona, 2008.
Liderazgo zero. El liderazgo más allá del poder, la rivalidad y la violencia, LID,
Madrid, 2009 (ganador del Premio Everis 2008). Existe versión electrónica.
Por si acaso te acosan: 100 cosas que debes saber para salir del acoso psicológico
en el trabajo, Códice, Buenos Aires, 2013. Existe versión e-book kindle en
Amazon.
La Evaluación del mobbing. Cómo peritar el acoso psicológico en el ámbito
forense, Sb, Buenos Aires, 2015.
Amor Zero. Cómo sobrevivir a los amores con psicópatas, La Esfera de los Libros,
Madrid, 2016.
Tratamiento EMDR del mobbing y el bullying, Eos Psicología, Madrid, 2016.
Existe versión e-book kindle de Amazon.
Las 5 trampas del amor. Por qué fracasan las relaciones y cómo evitarlo, La
Esfera de los Libros, Madrid, 2017.
Las 100 claves del mobbing. Detectar y salir del acoso psicológico en el trabajo,
EOS, Madrid, 2017.
(Con Óscar Cortijo) Cómo prevenir el acoso escolar: implantación de protocolos
antibullying en los centros escolares, CEU, Madrid, 2017. Existe versión e-book
kindle de Amazon.
Psicoterapia Zero: Tratamiento psicológico de las víctimas del trauma complejo
post-psicópatas, Madrid, EOS Psicología, (en preparación).
Datos de interés
INSTITUTO IÑAKI PIÑUEL
El Instituto Iñaki Piñuel tiene sede en Madrid (España) y está también presente a
través de sus profesionales asociados en México, Argentina y otros países de
América a través de sus centros asociados.
Este equipo de psicólogos dirigidos por el profesor Dr. Iñaki Piñuel ofrece
tratamiento psicológico especializado y consultas ON LINE para las víctimas del
Amor Zero utilizando un enfoque bimodal con base en la técnica EMDR y la
psicoterapia cognitivo-conductual.
Se trata de un equipo especializado desde hace 25 años en el tratamiento de las
víctimas de psicópatas integrados, en relaciones de pareja (Amor Zero), en el
trabajo (mobbing o acoso psicológico laboral) y Bullying (Acoso escolar).
E-maíl: [email protected]
Teléfono de cita: ( +34) 91172 9036
Consulta on linea través de www.psicoterapiazero.com
Otras web del autor:
Mobbing, Bullying). La experiencia profesional del profesor Dr. Iñaki Piñuel y
Zabala, psicoterapeuta, investigador y pionero en la divulgación del acoso
psicológico y de las relaciones psicológicas tóxicas, y la de un equipo profesional
de expertos, te ofrecen desde PSICOTERAPIAZER0.COM la posibilidad de
ayudarte a recuperarte de tus relaciones tóxicas y del trauma relacional generado.
En PSICOTERAPIAZER0.COM desarrollamos una tecnología de curación real,
eficaz y breve basada en el éxito acreditado durante más de veinticinco años
tratando a víctimas de acoso, mobbing, amor Zero y otras relaciones tóxicas, con
un alto nivel de especialización en los cuadros postraumáticos generados por
estos traumas relacionales. Frente a la ideología, el arnateurismo y las malas
praxis habituales en el tratamiento de las víctimas, en
PSICOTERAPIAZER0.COM dispones de las tecnologías más innovadoras y
acreditadas en la evaluación y el tratamiento del trauma psíquico relacional.