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Unidad V

El documento habla sobre el concepto de "elemento de convicción" en el proceso penal. Un elemento de convicción representa las razones por las cuales el fiscal considera que el imputado cometió el delito. Los elementos de convicción surgen de las pruebas recopiladas durante la investigación y deben vincular razonablemente al imputado con la comisión del delito. El documento también describe el proceso de imputación formal ante un fiscal y algunos aspectos de la audiencia de imputación.

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Unidad V

El documento habla sobre el concepto de "elemento de convicción" en el proceso penal. Un elemento de convicción representa las razones por las cuales el fiscal considera que el imputado cometió el delito. Los elementos de convicción surgen de las pruebas recopiladas durante la investigación y deben vincular razonablemente al imputado con la comisión del delito. El documento también describe el proceso de imputación formal ante un fiscal y algunos aspectos de la audiencia de imputación.

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Unidad V: El elusivo concepto del “elemento de convicción”.

La demostración
material de la imputación inicial. La trascendencia del elemento de convicción
como fuente de prueba. Libertad y legalidad de la materialidad convictiva.

El elusivo concepto del “elemento de convicción”.

Estos elementos de convicción representan las razones por las cuales el


fiscal del Ministerio Público considera que el imputado fue autor o partícipe del
delito investigado; debiendo posteriormente comprobar que los hechos
cometidos son ciertamente conductas consideradas como delito por la ley..

Los elementos de convicción, son aquellas sospechas, indicios, huellas,


pesquisas y actos de investigación que realiza el Ministerio Público en la etapa
preliminar e investigación preparatoria formalizada, para estimar
razonablemente la comisión de un delito que vincule al imputado como autor o
partícipe del mismo.

Las Pruebas y los Elementos de Convicción

Los elementos de convicción deben emerger de las pruebas y en ese


sentido todas las pruebas deben producir elementos de convicción para que
puedan ser promovidas para su reproducción en el juicio oral y público.

Capítulo VI Del Imputado o Imputada


Sección Primera Normas Generales
Imputado o Imputada

Artículo 126. Se denomina imputado o imputada a toda persona a quien se le


señale como autor o autora, o participe de un hecho punible, por un acto de
procedimiento de las autoridades encargadas de la persecución penal
conforme a los establecido en este código.

De igual forma se denomina imputado o imputada a la persona investigada a


quien el fiscal del Ministerio Público le atribuye la comisión de un hecho punible
en acto de imputación formal ante el fiscal.

Con la admisión de la acusación el imputado o imputado adquiere la condición


de acusado o acusada.

La denominación de imputado o imputada podrá utilizarse indistintamente en


cualquier fase del proceso.
Acto de Imputación

Artículo 126-A. El acto de imputación formal es una facultad exclusiva del


Ministerio Público en los delitos de acción pública. Se llevará a cabo ante la
fiscal o el fiscal del Ministerio Público, una vez que exista la probabilidad
objetiva de responsabilidad en el fundamento de la imputación, con las
excepciones previstas en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela y este Código.

Para la celebración del acto de imputación el Ministerio Público deberá citar a


la imputada o al imputado por escrito, indicando fecha, hora, lugar y condición
con la cual deberá comparecer, y el emplazamiento a que acuda ante el
Tribunal en funciones de control de la jurisdicción correspondiente a los fines
de la designación y juramentación del defensor o defensora, abogado o
abogada que lo asistirá en el acto de imputación o en su defecto para que le
sea designado un defensor público o defensora pública. Este acto de
desarrollará con las formalidades de la declaración del imputado en fase
preparatoria.

La imputación en la reforma del COPP 2021


15 comentarios / Normas, Opinión / Por Francisco Ramírez Ramos

Un imputado es una persona a quien el Ministerio Público le atribuye la


comisión de un hecho punible. 

En la Reforma del Código Orgánico Procesal Penal publicada en la Gaceta


Oficial N° 6.644 Extraordinario del 17 de septiembre de 2021, se agregó un
nuevo artículo, el 126-A, cuya redacción quedó así:

El acto de imputación formal es una facultad exclusiva del Ministerio


Público en los delitos de acción pública. Se llevará a cabo ante la fiscal o el
fiscal del Ministerio Público, una vez que exista la probabilidad objetiva de
responsabilidad en el fundamento de la imputación, con las excepciones
previstas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y este
Código. Para la celebración del acto de imputación el Ministerio Público deberá
citar a la imputada o al imputado por escrito, indicando fecha, hora, lugar y
condición con la cual deberá comparecer, y el emplazamiento a que acuda ante
el Tribunal en funciones de control de la jurisdicción correspondiente a los fines
de la designación y juramentación del defensor o defensora, abogado o
abogada que lo asistirá en el acto de imputación o en su defecto para que le
sea designado un defensor público o defensora pública. Este acto de
desarrollará con las formalidades de la declaración del imputado en fase
preparatoria. 

Artículo 126-A, Código Orgánico Procesal Penal, 2021. (Negrillas propias)


Esta disposición legal parece poner fin a la medida cautelar de suspensión de
la aplicación del único aparte del artículo 305 del Código Orgánico Procesal
Penal de 2012, dictada por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia en sentencia del 12 de julio de 2017, caso Oscar Borges Prim y otros,
en el que los accionantes demandaron la nulidad de dicho artículo.

La demostración material de la imputación inicial.

Duración y Verificación de las Fórmulas Alternativas a la Prosecución del Proceso.

Artículo 361. Las Fórmulas Alternativas a la Prosecución del Proceso solicitadas por el
imputado o imputada, que se hayan acordado en la oportunidad de llevarse a cabo la
audiencia de imputación o en la audiencia preliminar; que consistan en la Suspensión
Condicional del Proceso o en un Acuerdo Reparatorio estipulado a plazos, su duración
no podrá ser inferior a tres meses ni superior a ocho meses, de cumplimiento efectivo de
las condiciones impuestas.

Vencido el lapso otorgado para la duración de las Fórmulas Alternativas a la


Prosecución del Proceso, prevista en el aparte anterior; el Juez o Jueza de Instancia
Municipal procederá a verificar, dentro de los diez días hábiles siguientes, el
cumplimiento de las condiciones impuestas si se trata de una Suspensión Condicional
del Proceso, o el cumplimiento definitivo si se trata de un Acuerdo Reparatorio, así
como el cumplimiento o no de las medidas cautelares sustitutivas a la privación judicial
preventiva de libertad.

Si de la verificación a la que se refiere el aparte anterior, el Juez o Jueza de Instancia


Municipal, comprueba el cumplimiento de las condiciones impuestas en la Suspensión
Condicional del Proceso, o el cumplimiento definitivo del Acuerdo Reparatorio, así
como el cumplimiento de las medidas cautelares sustitutivas a la privación judicial
preventiva de libertad decretadas en la audiencia de presentación, con posterioridad a
ésta o en la audiencia preliminar, podrá dictar sentencia de sobreseimiento por extinción
de la acción penal, notificando de ello a las partes y a la víctima no querellada.

Contra el auto que decrete el sobreseimiento de acuerdo a lo previsto en el aparte


anterior, las partes podrán ejercer recurso de apelación, el cual será conocido por la
Corte de Apelaciones del respectivo Circuito Judicial Penal.

Audiencia de imputación
Aspectos a considerar en esta audiencia de imputación:

Cuando se proceda a realizar a interponer una denuncia,


querella o de oficio, el Ministerio Público, debe realizar la
investigación preliminar y practicar las diligencias
tendientes a investigar y hacer constar la comisión del
delito, las circunstancias que permitan establecer la
calificación y responsabilidad de los autores y demás
participes.

Asegurando los objetos activos y pasivos relacionados con


el hecho punible.

Realizará el fiscal del Ministerio Publico, la respectiva


solicitud al Tribunal de Instancia Municipal que proceda a
convocar al imputado debidamente individualizado
para la celebración de una audiencia de presentación.

Esta audiencia de presentación debe ser celebrada dentro


de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a su
citación.

En esta audiencia de presentación se debe verificar los


extremos de la solicitud de privativa preventiva de libertad
del imputado, para que el Juez pueda decretarla, siempre
que se acredite que el hecho punible merezca la privativa
de libertad.

Que los elementos de convicción para estimar que el


imputado ha sido el autor o participe en la comisión del
hecho punible.

La presunción razonable, que haya peligro de fuga o de


obstaculización en la búsqueda de la verdad respecto de
un acto concreto de la investigación.

Dentro de las veinticuatro (24) horas siguientes a la


solicitud del fiscal el Juez de control resolverá al respecto.

En caso que proceda la privación judicial preventiva de


libertad, deberá el Juez expedir una orden de
aprehensión del imputado.

Dentro de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a


su aprehensión el imputado será conducido ante el
Juez, para la audiencia de presentación, con la presencia
de las partes, y de la victima si estuviere presente y
resolverá mantener la medida impuesta o sustituirla por
otra menos gravosa.

En el caso que el Juez decida mantener la medida de


privación judicial preventiva de libertad durante la fase
preparatoria, el fiscal deberá presentar la acusación,
solicitar el sobreseimiento o en su caso archivar las
actuaciones, dentro de los cuarenta y cinco (45) días
siguientes a la decisión judicial.

Vencido ese lapso sin que el Fiscal del Ministerio


Público haya presentado la acusación, el detenido
quedara en libertad, mediante decisión del Juez de Control,
quien impondrá una medida cautelar sustitutiva.

En todo caso el Juez de Juicio a solicitud del Ministerio


Público, decretará la privación judicial preventiva de
libertad del acusado, cuando se presuma que este acusado
no dará cumplimiento a los actos del proceso.

En aquel caso excepcional de extrema necesidad y


urgencia, siempre que concurran los supuestos antes
enunciados, el Juez de Control, a solicitud del Ministerio
Público autorizara por cualquier medio idóneo, la
aprehensión del investigado.

Esa autorización deberá ser ratificada por un auto


fundado dentro de las doce (12) horas siguientes a la
aprehensión y en los demás se seguirá el procedimiento
antes explicado.

En relación a la aprehensión la Sala Constitucional del TSJ


en sentencia No 1636 del 13 de julio del 2005 exp 05-
0124 manifestó que toda orden de aprehensión tiene como
presupuesto el análisis del cumplimiento de las exigencias
legales para decretar una medida de privativa judicial
preventiva de libertad.
Dicta la orden de aprehensión y capturado el imputado,
puede surgir una circunstancia en sede judicial que amerite
una medida cautelar o la libertad plena.

En sentencia de la misma Sala constitucional No 1472 exp


10-0028 del 11-08-2011 señaló que en virtud del derecho
fundamental a la libertad personal consagrado en el artículo
2 de la Carta Magna, la Sala observa que todas las
medidas de coerción personal deben ser dictadas con las
debidas garantías, por lo que el Juez Constitucional única y
excepcionalmente le corresponde el ejercicio del
denominado control externo de la medida de coerción
personal.

Que la medida de privativa de libertad, debe sustentarse en


una motivación fundada, razonada y concreta.

En esa audiencia de presentación, también se debe


verificar la legitimidad de la aprehensión y la medida de
coerción personal a imponer.

El Ministerio Público, realizará el acto de imputación,


informando al imputado del hecho delictivo que se atributa
y se indicarán las circunstancias de tiempo, modo y
lugar de la comisión del hecho punible donde se
incluirán aquellas de importancia para la calificación
jurídica y las disposiciones legales aplicables.

En esta audiencia de presentación el Juez de Instancia


Municipal deberá imponer al imputado del precepto
constitucional que le exima declarar en su contra.

También le informa el Juez al imputado de las formulas


alternativas a la prosecución de proceso, las cuales
deben ser solicitadas y podrán acordarse desde esa
misma oportunidad procesal.

Solo existe la excepción del procedimiento especial por


admisión de los hechos.
La resolución de lo planteado se dictará al término de la
audiencia de presentación.

Cuando el proceso se inicie con ocasión a la detención de


flagrancia del imputado la presentación de este
imputado se hará ante el juez de Instancia Municipal,
dentro de las 48 horas siguientes a su detención,
siguiendo lo dispuesto en el primer y segundo aparte
del artículo 356 del COPP.

En relación a los artículos 356 y 236 del COPP, existen


errores de técnica legislativa, lo cual crea confusión y
contradicciones con las disposiciones jurídicas del mismo
COPP, entre las cuales se puede señalar:

De manera contradictoria, a lo manifestado por el artículo


356 del COPP, se refiere a esta norma de manera
inapropiada a la existencia de una audiencia de
presentación.

Pero en este caso lo que se debe llevar a cabo, en este


acto procesal en la audiencia del investigado del hecho
delictivo que le es atribuido, donde se debe mencionar las
circunstancias de tiempo modo y lugar de su
comisión donde se debe incluir la calificación
jurídica que resultan del primer aparte del artículo 356
ejusdem.

Cuando se señala sobre la presentación, esta se justificaría


cuando el imputado es aprehendido en flagrancia.

Esta hipótesis se manifiesta en la parte in fine del articulo


antes mencionado.

Pero esta disposición se contradice o colide con el artículo


372 del mismo COPP, cuando señala que el Ministerio
Público podrá proponer la aplicación del procedimiento
abreviado cuando se trate de delitos flagrantes,
cualquiera sea la pena asignada al delito.
DESEO CONTRATAR AL ABOGADO
Es por ello que en los procedimientos abreviados. La Sala Constitucional señaló:
Como serian los delitos flagrantes cualquiera que sea
la pena asignada al delito.

En este sentido la Sala Constitucional del TSJ en


sentencia No 1054 de fecha 07 de mayo del 2003 exp No
02-2772 señaló que, en lo que respecta a la aplicación
indistinta del procedimiento abreviado u ordinario en los
casos de aprehensión en flagrancia, que la intención del
legislador al otorgarle a la flagrancia un procedimiento
especial, es que la misma sea tramitada por un
procedimiento abreviado sobre la base del principio de la
celeridad y economía procesal.

También que suprima las fases preparatoria e intermedia


del proceso penal.

No es viable que en la hipótesis que el Fiscal solicite


flagrancia y esta sea acordada, el Juez aplique el
procedimiento ordinario, ya que admitir lo contrario, seria
convertir tan preciado Código en meros enunciados de
carácter programático y dejar sin efecto sus disposiciones,
ya que se seguirá el procedimiento ordinario para aquellos
delitos que, sean de rápido tramite y juzgamiento.

Por lo que debe aplicarse el procedimiento


especial conforme lo dispone el Copp y el Ministerio
Público debe regirse por el procedimiento abreviado
cuando se verifique la flagrancia.

De manera contradictoria, con lo que se dispone en el


procedimiento abreviado por los delitos flagrantes que
se explican en el artículo 372 del COPP, dispone el
ultimo aparte del articulo 356 ejusdem que cuando el
proceso se inicie con la detención flagrante del imputado, la
presentación de ese imputado se hará ante el Juez de
Instancia Municipal, dentro de las 48 horas siguientes a
su aprehensión y siguiendo lo dispuesto en el primer y
segundo aparte del artículo 356 del COPP.

Entonces se encuentra la confusión de cuál es el


tramite que se debe seguir, por cuanto el artículo
372 que es una norma especial para los delitos
flagrantes, dispone de la aplicación de ese procedimiento
especial, cualquiera sea la pena asignada a ese delito, el
cual no discrimina si el delito es flagrante es más o menos
grave.

En tal sentido, los delitos flagrantes se deben seguir


por lo dispuesto en los artículos 372, 373 y 374 del
COPP independientemente de la pena que se deba
aplicar, ya que los delitos flagrantes siempre han sido
objeto de una regulación especial.

El procedimiento especial por admisión de los hechos


es regulado en forma particular para los delitos menos
graves, ya que del mismo, no está en concordancia con la
cantidad de años de la pena, sino la oportunidad procesal
de una sentencia condenatoria y la renuncia del imputado
al derecho de un juicio.

En la audiencia de presentación se debe verificar lo


señalado en el artículo 236 del COPP antes mencionado,
como es la legitimidad de la aprehensión y la medida de
coerción personal a imponer.

En tal sentido, esta argumentación anterior es


incoherente, por cuanto se trata de una audiencia de
imputación, donde comparece la persona investigada
previa citación, pero esto no significa que deba analizarse
la legitimidad de la aprehensión, que no ha existido ni
existe.

En esa audiencia de presentación el Ministerio


Público debe realizar el acto de imputación, informándole
al imputado del hecho delictivo que se le está atribuyendo
con mención de las circunstancias de tiempo, modo y lugar
de su comisión donde se incluya aquella de la calificación
jurídica y las disposiciones legales que le sean aplicables y
en ese acto el imputado debe estar asistido por su abogado
defensor previamente juramentado con lo indica el COPP.

El Juez de Instancia Municipal, como antes fue referido


debe imponerle al imputado el precepto constitucional de
no declarar en su contra, de las formulas alternativas a la
prosecución del proceso, las cuales deben ser solicitadas
y pueden acordarse desde esa misma oportunidad
procesal, con la excepción de la admisión de los hechos
que es un procedimiento especial.

Al finalizar la audiencia el Juez dictará su decisión.

Esta admisión de los hechos, trae confusión jurídica, por lo


que no tiene ningún sentido la excepción antes indicada
que es la admisión de los hechos en ese momento
procesal, por cuanto la misma no constituye una
alternativa a la prosecución del proceso

Sin embargo, pareciera que se debe imponer una medida


de coerción personal, cuya medida no tiene asidero legal,
con la excepción un riesgo procesal que la justifique.

En esta audiencia de presentación, según el artículo 356


del COPP el Fiscal del Ministerio Público, debe realizar el
acto de imputación, donde el respectivo imputado, deberá
ser informado del hecho delictivo que se le atribuye, con la
debida mención de tiempo, modo y lugar de su comisión y
donde se incluya la calificación jurídica.

El Juez de Instancia Municipal hará lo siguiente: Imponer al


imputado del precepto constitucional.

Informarle al imputado de las formulas alternativas a la


prosecución del proceso.
Las mismas deberán ser solicitas y pueden ser acordadas
de esa misma oportunidad procesal.

Pero con la excepción del procedimiento especial de


admisión de los hechos.

El Juez está legalmente facultado por el COPP, a dictar la


decisión a que haya lugar al término de la audiencia.

Es necesario y pertinente mencionar que las alternativas a


la prosecución del proceso en esta oportunidad procesal,
es indispensable realizar lo siguiente:

La aplicación del principio de oportunidad supone el


desarrollo de una investigación previa que al ser finalizada,
la misma determine que existen elementos de convicción
que fundamenten la acusación fiscal.

El COPP señala que el Fiscal puede prescindir previa


autorización judicial.

Esto significa que habrá la consecuencia negativa de


autorización por parte del Juez en funciones de control,
debe ser la presentación de la acusación.

Esto está en contradicción a la naturaleza de la


institución, la cual está prevista como una excepción al
principio de la legalidad procesal señalada en el artículo
285.4 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela, en concordancia con el artículo 11 del COPP.

Permitir como lo precisa el artículo 357 del mismo


COPP, que pueda acordarse esa alternativa, desde la
audiencia de imputación por no ser el momento
procesal pertinente.

El artículo 285.4 de la Carta Magna, señala que el ejercicio


de la acción penal la ejerce el Ministerio Público, en
nombre del Estado en los casos en que para intentarla o
proseguirla no fuere necesaria instancia de parte, salvo la
excepción establecida en la Ley.

El artículo 11 del COPP expresa que, la acción penal


corresponde al Estado a través del Ministerio Publico, que
está obligada a ejercerla, salvo las excepciones
constitucionales y legales.

El articulo 357 ejusdem precisa que, el principio de


oportunidad y los acuerdos reparatorios podrán
solicitarse y acordarse desde la audiencia de
imputación.

Los supuestos para la procedencia, cumplimiento y


aplicación de las formulas alternativas a la prosecución del
proceso, señaladas en el aparte anterior, se regirán por lo
previsto en la normas del procedimiento ordinario.

Prosiguiendo con el análisis antes mencionado, la


propuesta de reparar el daño causado a la victima supone
que la cualidad de esta haya sido reconocida. Pero el
procedimiento realizado queda muy confuso.

Debo observar que el artículo 357 del COPP, dispone los


supuestos para la procedencia y cumplimiento de las
formulas alternativas a la prosecución del proceso a
imponer en la audiencia de imputación, que se seguirán por
el procedimiento ordinario.

Es tal sentido, se puede visualizar que se modifican los


términos de procedencia de la suspensión condicional del
proceso, cuando se permite la admisión de los hechos
establecidos en el acto de imputación y no en la
acusación, como lo especifica el artículo 43 ejusdem.

Esta norma jurídica señala que, en los caso de delitos cuya


pena no exceda 8 años en su límite máximo, el imputado
podrá solicitar al Juez de Control o de Juicio, si se trata
del procedimiento abreviado, la suspensión condicional
del proceso y el Juez podrá acordarlo, siempre que el
solicitante admita plenamente el hecho que se le atribuye,
aceptando su responsabilidad.

Pero con la condición que no se encuentre sujeto a


esta medida por otro hecho, ni se hubiera acogido a
esta alternativa dentro de los 3 años anteriores.

Pero la solicitud debe contener una oferta de reparación


del daño causado por el delito y el compromiso del
imputado de someterse a las condiciones del tribunal de
conformidad con el artículo 45 del COPP.

Esta norma jurídica expresa, que el Juez fijará el plazo


del régimen de prueba, que no podrá ser inferior a un(1)
año ni superior a dos(2) y determinara las condiciones que
deberá cumplir el imputado como son entre otras las
siguientes: Residencia en un lugar determinado, prohibición
de visitar lugares o personas, no consumir drogas, bebidas
alcohólicas y sustancias estupefacientes o psicotrópicas,
por poseer armas, no conducir vehículos, en caso de
haberse utilizado este medio para cometer el delito.

Pero el derecho del imputado a mi entender al solicitar


la suspensión condicional del proceso solo procede
cuando el límite máximo del delito imputado no exceda
de 4 años, lo cual lo llevara a cumplir todos los requisitos
del artículo 43 del COPP.

Sin embargo se deberá cumplir con lo dispuesto en los


artículos 44 y 45 ejusdem, en el cual en la audiencia el
Juez debe oír a las partes en especial a la víctima. Debe
haber acuerdo entre las partes, ya que de lo contrario se
negara la petición, por cuanto esto pone fin al proceso y la
victima no podrá intentar la acción penal.

Las condiciones que imponga el Juez son enunciativas y de


carácter discrecional del Juez, por lo que el cumplimiento
de esas condiciones extingue la acción penal y el
respectivo sobreseimiento.

Luego de estas aclaratorias, debo señalar que el legislador


al cometer el error de técnica legislativa, tiende al confundir
en relación a las normas relativas al procedimiento
ordinario, que se encuentran el libro segundo del COPP
con las disposiciones generales desarrolladas en el libro
primero de este texto legal.

Estas últimas son las que regulan las alternativas a la


prosecución del proceso, aplican al procedimiento ordinario
y a los especiales en la medida en que los mismos no se
establezca alguna instrucción en contra, como se indica
en el artículo 353 del COPP, que trata de los asuntos
sujetos a procedimientos especiales, son aplicables las
disposiciones establecidas específicamente para cada uno
de ellos.

En lo no previsto y siempre que no se opongan a ellas, se


aplicaran las regalas del procedimiento ordinario.

Por tanto la suspensión condicional del proceso, es un


instrumento procesal del procedimiento a pruebas que
detiene el ejercicio de la acción penal a favor de un
sujeto imputado por la comisión de un delito.

Este imputado se somete durante un plazo a una prueba en


la cual deberá cumplir de manera satisfactoria con
determinadas obligaciones legales e instrucciones que
imparta el tribunal para el caso concreto, a cuyo término
se declara la extinción de la acción penal sin
consecuencias jurídico penales posteriores.

Ahora bien al violentarse o se cumple de manera


insatisfactoria la prueba, el tribunal, previa audiencia en la
que interviene el imputado tiene la facultad de revocar la
medida o retomar la persecución penal.
Por tanto con la suspensión condicional del proceso que no
es otra cosa que la suspensión del procedimiento a
pruebas de manera contradictoria a lo establecido en las
disposiciones generales del COPP, se indica en el artículo
358, que tal alternativa puede acordarse desde la fase
preparatoria, siempre que proceda y el imputado en la
oportunidad de la audiencia de presentación, así lo
haya solicitado y acepte previamente el hecho que se le
atribuye en la imputación fiscal.

Por lo que la solicitud que haga el imputado deberá estar


acompañada de una oferta de reparación social antes
estudiada, que consistirá en su participación en trabajos
comunitarios y su compromiso de someterse a todas las
condiciones impuestas por el Juez de Instancia Municipal.

En importante mencionar, que adelantar la oportunidad de


que se pueda hacer uso de la suspensión condicional del
proceso desde la audiencia de imputación, es volver a lo
que señalada el COPP en 1998, que permitía acudir a esa
alternativa en la fase preparatoria previa admisión del
hecho que se le atribuye al imputado.

QUIERO CONTRATAR AL ABOGADO LUIS


MARCANO
Excluyéndolo de posibles consecuencia muy graves, por si
la solicitud era denegada, la admisión que él hubiera
realizado en el tribunal, no podía considerarse como
reconocimiento de su responsabilidad.

De igual manera, es regresar a la formula inicial, la


extensión de esa alternativa a los delitos que en su límite
máximo no exceda los ocho (8) años de privación de
libertad y que se modifico en la reforma del COPP del
2001.

Es necesario recalcar que en la audiencia preliminar el


imputado puede solicitar la suspensión condicional del
proceso o la suspensión del procedimiento a pruebas, por
delitos menos graves.

Pero es un requisito que cuando se admita la acusación


fiscal, el imputado admita los hechos.

Es preciso recordar que el artículo 359 del COPP son


condiciones para el otorgamiento de la suspensión
condicional del proceso, la restitución, reparación o
indemnización del daño causado a la víctima en forma
material o simbólica, el trabajo comunitario del imputado,
acusado de cualquiera de los programas del Gobierno
Nacional en la forma y en los tiempos que señale el Juez.

Más sobre este tema en mi escrito sobre el procedimiento


de admisión de los hechos

Entre otros escritos también he publicado:

 Sobre el secuestro con fines políticos, así como sobre


el alistamiento forzoso, sobre los cómplices en el delito
de secuestro y sobre los atenuantes de este delito
 Dediqué unas palabras de feliz navidad para el 2017 y
de bienvenida al 2018

 En Venezuela, acto por el cual se informa a una persona que está


siendo investigada como autora o partícipe de un delito en el curso de
proceso penal. No implica un acto definitivo, pues ello ocurre con el acto
conclusivo donde la Fiscalía hace la acusación formal del imputado.

 IMPUTACIÓN Acceso a la Justicia

La trascendencia del elemento de convicción como fuente de


prueba.

¿Cuáles son las fuentes del derecho probatorio?


Para Carnelutti “testimonio, documento e indicio son las tres fuentes típicas de
prueba”, en cambio Devis Echandía dice que “testimonio, documento e indicio
son los tres medios típicos y Sentís Melendo afirma que el testimonio y la
declaración del testigo son medios, mientras que el testigo es la fuente.

Los medios de pruebas regulados en el Código Orgánico Procesal Penal son


los siguientes: la inspección judicial, el allanamiento, la comprobación del
hecho en casos especiales, la ocupación e interceptación de la
correspondencia, el testimonio, el reconocimiento de personas y objetos, el
careo, la experticia y la ...

LA PRUEBA
 
La prueba: concepto, objeto, naturaleza jurídica y oportunidad de la prueba;
Los actos de prueba; El fin y el resultado de la prueba: La verdad procesal;
La certeza material y la prueba; Elementos de la prueba: El objeto, La
fuente de Prueba: el órgano y el medio de prueba; La anticipación de la
prueba; Naturaleza de la prueba anticipada; El Valor Probatorio de la
Prueba Anticipada; La dicotomía de la prueba; Los Sistemas de Valoración
de La Prueba: La Prueba Tarifada, La libre convicción y La Sana
Crítica; El conocimiento personal o privado del juez sobre los hechos.

La prueba: dentro de la actividad probatoria, la prueba es el elemento


material que permite crear un determinado conocimiento judicial. Dentro
del proceso penal venezolano, en la fase de juicio oral, la ley establece a las
partes la carga de demostrar al juez la verdad de los hechos alegados, su
existencia o contenido quedaran fijados en la conciencia judicial, según la
eficacia de los medios y el debate que de ellos se haga.
 
Concepto de prueba: la palabra prueba en sentido estrictamente
gramatical, expresa la acción y efecto de probar y también la razón,
argumento o instrumento u otro medio con que se pretende mostrar y hacer
patente la verdad o falsedad de un hecho o cosa. Etimológicamente la
prueba, proviene del latín probo, bueno, honesto y probandum,
recomendar, aprobar, experimentar, patentizar, hacer fe. La prueba es un
elemento esencial del juicio, porque en él es necesario demostrar, por una
parte, la existencia de los hechos en que los litigantes fundan sus
pretensiones y por otra, la verdad de las afirmaciones y razonamientos
formulados en ellas.
 
La prueba, es el medio y la forma que oportunamente ofrecido, admitido,
recibido, debatido y evaluado en la etapa del juicio oral, será el elemento
lógico que permita dar sentido a la sentencia dictada por el juez.
 
El objeto de la prueba: En términos generales el objeto de la  prueba
consiste en demostrar la existencia o inexistencia de un hecho, por lo tanto
todo lo que pueda ser objeto del conocimiento y que se alega como
fundamento del derecho que se pretende, debe ser entendido como objeto
de la prueba. Los hechos que deben probarse son aquellos del cual surge o
depende el derecho discutido en un proceso y que resultan determinantes en
la decisión del mismo.
 
Es así que, en ocasiones ciertos hechos sirvan sólo para llegar al
conocimiento de otros que resultan creadores de la convicción en el juez
del acaecimiento de estos. En tal sentido el sentenciador, deberá resolver
sobre la prueba de hechos que hayan sido expuestos en la correspondiente
demanda, como también sobre aquellos que sean conducentes a la
demostración de los hechos alegados por las partes.
 
De igual manera hay determinados hechos cuya prueba no resulta
necesaria, como lo serían aquellos confesados o admitidos por las partes.
También es innecesaria la prueba de los hechos notorios, entendiendo como
tales aquellos cuyo conocimiento forma parte de la cultura normal propia
de un determinado círculo social en el momento en que la decisión se
pronuncia, por lo que pueden ser de muy variada índole, pero su principal
característica es que estos son del dominio público, en el sentido de que
nadie lo pone en duda.
 
En el mismo orden de ideas, aquellos hechos que no estén relacionados con
las afirmaciones que se discuten en el proceso, es decir que carezcan de
pertinencia no requieren ser probados.
 
Para Devis Echandia por objeto de la prueba debe entenderse lo que se
puede probar en general, es decir, resulta aquello sobre lo que puede recaer
la prueba y que sea susceptible de comprobación ante el órgano
jurisdiccional del Estado, abarcando los hechos pasados, presentes y
futuros, así como los asociados con determinadas operaciones reducibles a
silogismos o principios filosóficos. Según este autor, por hechos debemos
entender “todo lo que pueda ser percibido y que no es simple entidad
abstracta o idea pura” es decir todo lo que pueda probarse para fines
procesales.
 
Naturaleza jurídica: los modernos procesalistas enseñan que la naturaleza
jurídica del régimen probatorio pertenecen al campo procesal, ya que tanto
en su aplicación como en su estudio toca de lleno esta actividad procesal,
sin embargo en normas de derecho sustantivos encontramos elementos
específicos que caracterizan la naturaleza específica de la prueba.
 
De esta manera encontramos que la naturaleza jurídica del régimen
probatorio estaría contenida principalmente en el Código Orgánico
Procesal Penal y que  también encontramos disposiciones de carácter
probatorio en otras leyes como: el Código de Justicia Militar, La Ley
Orgánica para la Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, La Ley
Orgánica sobre el Derecho de la Mujer a una Vida Libre de Violencia, Ley
Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al
terrorismo, la Ley de Delitos Informáticos, entre otras.
 
Oportunidad de la prueba: se entiende entonces que la oportunidad de la
prueba está dada en el juicio oral y público, salvo las excepciones que
establece la anticipación de la prueba.
 
Los actos de prueba: Fundamentalmente es aquella actuación procesal que
realizan las partes en el juicio oral ante la presencia del Juez, con la
finalidad de determinar el alcance de las alegaciones fácticas presente en la
prueba y lograr así el convencimiento judicial. La excepción a esta regla lo
establece la anticipación de la prueba establecida en el artículo 289
de Código Orgánico Procesal Penal.
 
En el proceso acusatorio le corresponde a las parte realizar la actividad de
alegar, aunque esta regla encuentra su excepción en el contenido del
artículo 342 del Código Orgánico Procesal Penal, cuando establece al
tribunal la posibilidad de ordenar de oficio o a petición de parte, la
recepción de cualquier prueba, si en el curso del debate en juicio surgen
hechos o circunstancias nuevos que requieren su esclarecimiento.
 
En general los sistemas procesales de ámbito penal establecen, que los
actos de prueba tienen como finalidad convencer al juez del alcance y
bondad de las alegaciones hechas, en el caso particular del sistema procesal
acogido por la legislación venezolana, faculta al Juez a realizar preguntas,
en el sentido de permitir el interrogatorio a los órganos de prueba sobre el
conocimiento vertido en su declaración durante el juicio, ver artículos 337y
339 del Código Orgánico Procesal Penal, lo cual en mucho caso puede
sustituir la falta de acción fiscal o de la defensa, en el ejercicio propio de
sus funciones.
 
Se entiende entonces, que la verdadera actividad probatoria se pone de
manifiesto en la fase del Juicio oral, debatiendo así los argumentos de la
imputación planteados en la acusación fiscal, sometidos a la contra-
argumentación de la defensa, pero además, a la posibilidad otorgada por la
ley al Juez de interrogar a los órganos de prueba e inclusive de incorporar
nuevos elementos al debate.
 
Es así como todos los elementos de prueba van a interactuar para
conformar en la mente del juez la verdad procesal que será vertida, de
acuerdo a las reglas de la sana critica contenidas en el artículo 22 del
Código Orgánico Procesal Penal, en la valoración de la prueba contenida
en la motivación de la sentencia  del Juez.
 
Los actos de investigación se diferencian de los actos de prueba, en que
estos últimos se practican en presencia del órgano que ha de dictar
sentencia y de las partes, con lo que se garantizan plenamente los principios
de inmediación, contradicción y publicidad, en cambio que los actos de
investigación están orientados a recabar la información necesaria en la fase
preparatoria o de investigación, está sujeto al criterio fiscal y al control
judicial y constituyen solo elementos de convicción salvo la prueba
anticipada.  
 
El fin y el resultado de la prueba:  El juicio centra el interés de las partes
en el resultado que representa el veredicto. Mediante el debate de los
medios de prueba se construye la verdad procesal, la cual consiste en
plasmar en la conciencia del juez la evaluación objetiva y la
responsabilidad subjetiva que fijará los hechos sujetos a la sentencia.
 
El resultado se evidenciará de los hechos alegados y probados, dentro de lo
que se incluirán las normas jurídicas que fijará el supuesto fáctico, del que
se deriva la consecuencia jurídica. El tema del fin de la prueba busca como
respuesta: "qué se pretende probar”, y “que cosas deben probarse", el
resultado representa la condición objetiva que se materializa en el
convencimiento judicial y el veredicto plasmado en la sentencia.
 
La verdad procesal: La verdad viene a ser un valor axiológico de carácter
universal, de tan vieja data como la propia existencia de la naturaleza
humana en la faz de la tierra. De ahí que el ser humano, en procura de una
existencia ética, ha persistido en su historia en la búsqueda de valores de
verdad para impregnar con ella la coexistencia que determina el Derecho
para la sociedad.
 
La verdad como categoría filosófica ha sido abordada desde distintas
vertientes de opinión. Así, es como desde el punto de vista religioso y
específicamente el cristianismo, en la Biblia tal expresión adquiere una
significación equiparable con la redención de las almas, cuando Juan 8:32,
señala: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.  En tanto que en
el campo del materialismo dialéctico se llega a restringir la categoría en
cuestión, para acuñar el concepto de verdad que epistemológicamente se
sustenta sobre la existencia de elementos tangibles, la verdad metafísica
está considerada así como una realidad inexorable en donde su
comprobación es fundamental para sostener su material existencia.
 
La verdad epistemológica es la que resulta aprendida a través de los
sentidos, por el uso de la razón, circunscripta dentro de un marco
gnoseológico o cognoscitivo.
 
En términos empíricos, la verdad es lo que está conteste con la realidad, su
existencia emerge por la fuerza de la experiencia que está ligada a la
percepción sensorial que construye la verdad sobre el conocimiento
humano y su razón.
 
En el ámbito judicial, se distinguen tres categorías al valor axiológico de
verdad: la verdad fáctica, la verdad jurídica y la verdad procesal.
 
La verdad fáctica se enmarca dentro de lo que los romanos denominaban
“quaestio facti”, que significa, cuestión de hecho. Este término hace
referencia a la existencia de unos hechos que son atribuibles a alguien.
 
En cuanto a la verdad jurídica, los romanos entendían que en cuestiones
judiciales, no basta la existencia del hecho, ha de conformarse una verdad
jurídica, lo que en voz latina se conoce como “quaestio iuris”, que significa
cuestión de derecho. Al respecto, el derecho moderno ha conjugado estas
dos categorías, de lo cual se desprende, que frente a la existencia del hecho,
el juez siempre habrá de atenerse a la realidad del orden jurídico, nunca
podrá incluir en su fallo una norma jurídica inexistente, ni tampoco podrá
omitir una norma jurídica existente.
 
Es así como en razón a la consideración de verdad procesal, cabe indicar
que con ella se hace alusión a la verdad surgida tras el cumplimiento de las
formas procesales que en la fase de juicio, determina la conformación del
criterio que motiva la sentencia.
 
La certeza material y la prueba: La sociedad ha pretendido acercar el
valor de justicia con el acto de sentenciar, el cual representa un ejercicio
cognitivo para el juez, ello significa que la misma se ha formado en un
proceso complejo de conocimiento ejercitado en dos aspectos, uno externo
y otro interno.
 
El aspecto externo se refiere al conjunto de formalidades y actos que deben
realizarse y que por imperio de la ley deberán quedar fijados en el acta de
debate y en un medio de grabación. El segundo aspecto, el interno, se
refiere al fenómeno psicológico que se desarrolla en la mente del juez para
realizar la expresión del pensamiento y conciencia de entendimiento que
permitirá en definitiva la comprensión y valoración de los elementos de
pruebas debatidos en el juicio.
 
Dentro de la conciencia operan procesos lógicos que pasan por confrontar
los hechos expuestos con el derecho, así mismo interactúa en este proceso
todo el conocimiento racional y la experiencia que en la mente del juzgador
conforma su conciencia en plenitud. Se puede asumir que la deliberación
que conforma la sentencia es un proceso psicológico de interpretación de
los hechos y aplicación del derecho que ocurre en la conciencia del juez.
Representa así un conjunto complejo de juicios lógicos y axiológicos en
donde confluyen múltiples criterios y pensamientos que comportan su
carácter complejo, concluyendo en un juicio o expresión de la voluntad
humana, pero en su elaboración consiente para determinar el veredicto y
formar la motivación de lo decidido.
 
Es así como la verdad procesal, la certeza material y la prueba se conjugan
en factores críticos, ya que es indudable que el aspecto externo de la
sentencia puede analizarse objetivamente ya que representa un valor
material contenido en el acta del debate, en el medio de reproducción y en
la motivación contenida en la sentencia. Pero el estudio de la conformación
interna del pensamiento que concluyo en el veredicto y su motivación, está
sujeto las dificultades humanas de orden complejo, ya que en su formación
están implícitos fenómenos de la conciencia humana tales como la
reflexión, comprensión, interpretación, conocimiento entre otros. 
 
Elementos de la prueba: 
 
    Objeto de la prueba: El objeto de la prueba está centrado en demostrar
la veracidad o certeza de los hechos que al ser alegados, llevan consigo
la necesidad de determinar su verosimilitud. Carnelutti, sostiene que el
objeto de las pruebas judiciales está centrado en las afirmaciones que
hagan las partes en el juicio. Mientas que Devis Echandia, establece que
el objeto de la prueba está constituido en los hechos no admitidos y que
no se encuentran en la esfera de los hechos notorios, puesto que la
verdad absoluta que encierra estos hechos no admiten debate alguno y
por ello no exigen pruebas en contrario.
 
      La fuente de Prueba: Es el origen del conocimiento que señala la
existencia de una posible verdad o cosa, es aquello de donde fluye una
evidencia o señal. Es fuente de prueba también los documentos que
proporcionan un determinado conocimiento de personas o de cosas. La
fuente de prueba es aquel elemento que teniendo una manifestación
material o corpórea, en base a razonamientos lógicos, es capaz de
proporcionar información sobre la existencia de determinada prueba o
sobre su veracidad. Es así como, la fuente de prueba puede estar
contenida en una persona, lugar o cosa que sin estar necesariamente
involucrada en el proceso, representa algún interés por contener
información, que de alguna manera resulta útil para la investigación o la
formación de la prueba, es alguien o algo que se encuentra en el mundo
de las personas o cosas, que de alguna manera interactúa con los medios
de pruebas. La fuente de prueba es un concepto extraprocesal, ya que se
ubica en una realidad anterior, exterior e independiente del proceso
penal. Bajo el principio de libertad probatoria, las fuentes de prueba no
deben ser enumeradas ni limitados en la legislación, pues es su propia
naturaleza la que determina la técnica y los principios que la regirán. En
todo caso, lo único que deberían cuidar los legisladores, sería la
permanente actualización de las garantías de su obtención y manejo, con
la finalidad de ir adecuando las soluciones procesales a las novedades
extraprocesales que van surgiendo, e ir regulando los medios de prueba,
y a lo que deberá dedicar una gran dosis de atención. Ejemplo de ello
estaría presente en la fuente de prueba que se encuentra en elementos
telemáticos e informáticos, tales como teléfonos celulares y
computadoras, es por ello que el vaciado de información usados como
elemento de prueba, a criterio propio, estaría sujeto a la necesaria
autorización por parte del Juez de Control de lo contrario estaría
realizándose en contravención directa a las normas Constitucionales y
Legales que tutelan  el derecho relacionado con la intimidad personal y
el derecho de propiedad. 
 
o   El órgano de prueba: El testigo, es la persona en la que está
contenido el conocimiento sobre un hecho ocurrido, de su
testimonio podemos hacerlo brotar he incorporarlo de forma
material al acervo probatorio para demostrar una verdad. 
 
El testigo como órgano de prueba es aquella persona que tiene un
conocimiento sobre alegaciones controvertidas. El testigo es el
órgano de prueba, es fuente viva de prueba de carácter
extraprocesal, ya que el conocimiento que posee sobre unos
hechos, preexiste al proceso y su existencia estará allí presente,
sembrada en la conciencia del individuo a pesar de que el proceso
penal no llegará nunca a realizarse o a convocarlo.
 
Es así como, la incorporación del conocimiento del testigo, está
sujeto al inicio de un proceso penal y a la posibilidad del
Ministerio Publico o de alguna de las parte de su promoción. Es
así como, iniciado el proceso, alguna de las partes, conocedora de
la existencia de esa fuente viva, la promoverá como prueba
testimonial, para en definitiva ser empleado con la finalidad de
convencer al juzgador de la realidad de sus afirmaciones sobre los
hechos.
También constituye órganos de pruebas, la declaración rendida
por los testigos calificados: expertos, funcionarios policiales que
actuaron en el proceso, las víctimas y el imputado. 
 
o   Medio de prueba: el medios de prueba es un concepto jurídico-
procesal, que existe en, y para el proceso, es la actividad a través
de la cual se incorpora la fuente de prueba al proceso, constituye
la forma o mecanismo que permite incorporar un conocimiento
específico al proceso con la finalidad primaria de ponerlo en
contacto con los sujetos procesales para el ejercicio del derecho a
la defensa y luego al órgano judicial para la conformación de la
prueba. En el Juicio Oral y Público, es la actividad que se lleva a
cabo con la finalidad de proporcionar al juez o tribunal, el
convencimiento necesario para tomar una decisión. Como es
natural, el juez no puede sentenciar si no dispone de una serie de
datos lógicos, convincentes en cuanto a su exactitud y certeza,
que inspiren el sentido de su resolución, la convicción psicológica
del juez se logra mediante el contacto directo e inmediato de los
diversos medio de prueba. La legislación establece los medios de
prueba admisibles, pero incluso dentro de este catálogo de medios
de pruebas admisibles, puede suceder que de las pruebas
propuestas por las partes con frecuencia haya una o varias que no
sean admitidas por ilegales, impertinentes o innecesarias al
proceso.
 
La anticipación de la prueba: El Código Orgánico Procesal Penal, al
respeto establece que:
 
Artículo 289. Cuando sea necesario practicar un reconocimiento,
inspección o experticia, que por su naturaleza y características deban
ser consideradas como actos definitivos e irreproducibles, o cuando
deba recibirse una declaración que, por algún obstáculo difícil de
superar, se presuma que no podrá hacerse durante el juicio, el
Ministerio Público o cualquiera de las partes podrá requerir al Juez o
Jueza de Control que lo realice. Si el obstáculo no existiera para la
fecha del debate, la persona deberá concurrir a prestar su
declaración.
 
El Juez o Jueza practicará el acto, si lo considera admisible, citando
a todas las partes, incluyendo a la víctima aunque no se hubiere
querellado, quienes tendrán derecho de asistir con las facultades y
obligaciones previstas en este Código. 
 
En caso de no haber sido individualizado el imputado, se citará para
que concurra a la práctica de la prueba anticipada a un defensor o
defensora pública.
           
La anticipación probatoria o prueba anticipada, es la excepción al principio
de inmediación contenido en el artículo 16 del Código Orgánico Procesal
Penal, la cual establece la posibilidad de realizar el acto probatorio antes de
la realización de la etapa natural en el proceso del juicio oral en donde bien
corresponde.
 
Respecto de ello, Delgado Salazar, señala que la prueba anticipada
es:
 
Es aquella que en el proceso penal se realiza, en principio, en la fase
preparatoria, por razones de urgencia y necesidad de asegurar su
resultado, pudiendo ser apreciada por el juez como si se hubiera
practicado en el juicio, siempre que se incorpore allí mediante lectura
del acta que la contiene.
 
Por otra parte, Eric Pérez Sarmiento, señala que:
 
…/…La prueba anticipada es aquella que se realiza antes de la
oportunidad procesal en que debería tener lugar, ya sea por razones
de urgencia (periculum in mora) o de necesidad de aseguramiento de
sus resultados (irrepetibilidad). De ahí su denominación anticipada.

Todo lo cual implica, que la prueba anticipada puede ser solicitada en la


fase preparatoria o intermedia del proceso penal, en razón de la naturaleza
definitiva e irreproducible del acto, que presenta una lógica posibilidad de
que se haga imposible su producción en el Juicio Oral.
 
El artículo 290 del Código Orgánico Procesal Penal establece que
terminada la práctica anticipada de la prueba, las actas serán entregadas al
Ministerio Público, las víctimas y las partes podrán obtener copia.
 
Naturaleza de la Prueba Anticipada: La práctica del anticipo de prueba,
es una excepción al principio de Inmediación; esto es así, por cuanto el
Juez llamado a practicarla y valorarla es un juez distinto al que le
corresponde la responsabilidad de valorar las pruebas en la etapa de juicio.
Esta actividad probatoria, por la excepcionalidad contiene una serie de
requisitos propios, que la convierten en un instrumento procesal
excepcional. Algunos doctrinarios consideran, que el carácter excepcional
de la prueba anticipada se debe, a la naturaleza cautelar, como ha
comentado Delgado Salazar:
 
Para el proceso penal debe tenerse como de la misma naturaleza  
cautelar, a los fines de capturar los hechos o los medios de prueba
antes de la oportunidad de su inserción en el juicio y ante la
posibilidad de que desaparezcan, pero es incuestionable que su
práctica se aparte del importante postulado de inmediación, ya que en
principio, la lleva a cabo un juez distinto del que preside el juicio oral
y la evalúa en su sentencia.
 
Lo cual implica la naturaleza cautelar de la actividad probatoria, que
vendrá dada justamente por la necesidad y finalidad del anticipo de prueba,
en tal sentido señala Rivera Morales, que:
 
…/… impedir que la prueba se desvirtúe o pierda, o que al transcurrir
el tiempo se alteren las circunstancias de hecho que han de probarse
o se dificulte su reconocimiento, o bien para conservar las cosas que
posteriormente se deben probar en el proceso.
 
Es así como, la prueba practicada anticipadamente, constituyen un acto
procesal y de prueba, ya que la misma se produce siguiendo las reglas
establecidas para tal fin en el juicio oral, ejerciendo el control probatorio y
la contradicción de las partes, sin embargo el juez que la práctica es el juez
con competencia en materia de control, pudiendo realizarla tanto en la fase
preparatoria o intermedia del procedimiento penal ordinario. 
 
El Valor Probatorio de la Prueba Anticipada:  Uno de los aspectos más
interesantes de la Institución de la Prueba anticipada, es el relacionado con
la valoración de dicho acto. Se ha comentado con anterioridad que la
Prueba Anticipada representa una prueba en el sentido estricto de su
concepto, por cuanto es desarrollada y sometida al control y contradicción
por las partes, ante la presencia de un Juez. 
 
Ello representa una dificultad apreciativa y un evidente riesgo para quien
solicitó la anticipación, ya que el Juez que deberá analizar y decidir sobre la
prueba anticipadamente, es el Juez de Juicio, que salvo cuando la prueba
supere el obstáculo que permitió su anticipación y pueda rendirse en el juicio, el
juez de juicio no tendrá un contacto sensorial y quinestésico con la prueba, por
lo cual sólo tendrá acceso a su contenido por la incorporación mediante su
lectura, como lo establece el numeral 1 del artículo 322 del Código Orgánico
Procesal Penal.
 
En cuanto a la valoración del anticipo de prueba, indica el maestro Binder
que:
 
Una vez convalidada la prueba de un modo anticipado –y
convenientemente registrada- se incorpora ésta directamente a juicio.
Esta incorporación se realiza por su lectura, es decir, leyendo el acta
que recogió el resultado de la prueba.  Pero, repetimos, éste es un
mecanismo excepcional, ya que el principio de que sólo es prueba lo
que se produce en el juicio es un principio de una importancia
fundamental, que no debe ser abandonado ligeramente.

Es posible, sin embargo, que una vez practicada y registrada la prueba


anticipada, para el momento de la celebración del Juicio Oral, la
circunstancia que hacía irreproducible su práctica, hayan desaparecido, en
particular cuando se trata de la prueba testimonial o el juicio de un experto,
por lo que deberá reproducirse en el Juicio Oral, de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 289 del Código Orgánico Procesal Penal, que
señala: “Si el obstáculo no existiera para la fecha del debate, la persona
deberá concurrir a prestar su declaración”. Lo que no es claro, sin
embargo pareciera que el legislador bajo esas circunstancias le restara
eficacia a la prueba anticipada, visualizándola como una especie o forma de
prueba provisional, condicionando su existencia a una situación futura.
 
Similar criterio comparte el tratadista español Miranda Estrampes Manuel,
cuando afirma que: “Si en el momento de iniciarse las sesiones del Juicio
Oral hubiere desaparecido la causa que motivó la práctica anticipada de
la prueba, ésta deberá perder su eficacia y, por tanto, reproducirse
nuevamente en el acto de la vista oral”.
 
Todo ello evidencia, que la Prueba en sentido estricto es la que se practica
en el Juicio Oral, sin embargo, existe la posición que respalda lo inoficioso
de volver a reproducir la prueba que fue objeto de anticipo, por cuanto la
misma fue materia de control y contradicción por las partes, así como en su
formación existió la correspondiente aceptación de los resultados
materiales que pudo arrojar la práctica de la misma. 
 
De igual forma, este criterio sostiene que la única justificación posible para
evacuar nuevamente una prueba anticipada en juicio, estaría centrada en la
necesidad de confrontar posibles contradicciones que puedan suscitarse
entre el acta que registró la prueba anticipada y el desarrollo de la prueba
en el Juicio Oral. Esta posición sostiene que el testimonio practicado
anticipadamente, no es una mera declaración como las rendidas en los actos
de investigación, sino que ella comporta en sí misma un acto de Prueba.
 
La dicotomía de la prueba: Este tema aborda el carácter dicotómico del
contenido de la prueba en el proceso penal acusatorio, con ello se quiere
expresar, el resultado que es posible apreciar de la práctica de un acto de
investigación, en contraste con el producto de su evacuación en juicio en el
acto de prueba. 
 
La dicotomía de la prueba, que aún no ha sido estudiada ni analizada a
profundidad; consiste en que los actos de investigación o diligencias
realizadas en la fase preparatoria del proceso penal no tendrán valor
probatorio alguno, hasta tanto no sean ofertados o promovidos en la
acusación fiscal por parte del Ministerio Público, y estos por supuesto
hayan sido admitidos en la fase intermedia y practicados en el juicio oral,
lo que, acarrea, según el Dr. Eric Lorenzo Pérez Sarmiento, la denominada
“decantación de la prueba y la metamorfosis de la prueba”. Por
metamorfosis de la prueba, debemos deducir la mutación que podría
advertirse en cada una de las fases subsiguientes desde que el Ministerio
Público la enuncia en su acusación y hasta el resultado vertido en el juicio.
 
En tanto que la decantación de la prueba, pretende la purificación,
depuración y decantación de los actos de pruebas, que llegaran al juicio
oral, orientada sobre la necesidad, pertinencia, utilidad y legalidad del
elemento aportado. Esto quiere decir que las partes deben promover las
pruebas en la oportunidad procesal que le confiere la Ley Adjetiva Penal y
estas ser admitidas para su práctica en el juicio oral, deduciéndose que no
podrán ser valoradas o incorporadas al debate oral, las que sean
promovidas extemporáneamente, fuera del lapso legal, que sean
impertinentes o que su obtención haya sido contraria expresamente a la
ley.  
 
Por todo ello, en la misma fase preparatoria existe una serie de factores que
pueden influir de forma objetiva con el contenido de fondo y forma, en la
conformación de los elementos indiciarios y con ello atentar contra su
integridad al momento de la incorporación en la acusación, de igual forma
existen factores que pueden degenerar la esencia o contaminar la
existencias de los elementos indiciarios aportados en la fase intermedia, es
así como tal elementos de cambios podrían producir la transformación del
conocimiento esperado como prueba en la fase de juicio, ello representa
una ruptura con el resultado esperado y por tanto conlleva el
desencadenamiento de factores dicotómicos que distorsionan la integridad
de la prueba esperada en comparación con el producto de la actividad
probatoria que le dio origen.
 
Los riesgos que representan los resultados dicotómicos de la prueba, pasan
muchas veces inadvertidos, porque la parte proponente del medio de prueba
espera que el resultado de su evacuación coincida con el vertido en su
fuente indiciaria. La distorsión sobreviene cuando las manifestaciones de la
prueba se tornan divergentes o contradictorias al presentado como elemento
de convicción que fue obtenido en la fase de investigación; demostración
de ello seria, cuando un testigo, que declaró durante la fase preparatoria,
haber visto al acusado en la escena del crimen, luego en el juicio oral se
desmiente, afirmando que no vio nada, o cuando un experto señala una
cosa en su dictamen rendido en la fase preparatoria y luego señala otra
diversa en el juicio oral. Resultados inesperados también pudieran surgir
con la utilización de los intérpretes, cuando el experto no puede concurrir a
declarar en el juicio.  
 
Calificar los factores dicotómicos de riesgos, será tarea principalmente del
Ministerio Público, ello lo hará entendiendo el recorrido del medio de
prueba desde su obtención en la fase preparatoria, pasando por su
ofrecimiento y admisión en la fase intermedia, hasta su recepción en la fase
del juicio oral.
 
Al momento en que se inicia el proceso penal, el Fiscal del Ministerio
Público, tendrá su primer acercamiento al hecho penalmente relevante que
presuntamente ocurrió, lo que implica el desenvolvimiento del aparataje
investigativo a los fines de resguardar todos aquellos elementos activos y
pasivos que puedan permitir la construcción procesal de la situación fáctica
generadora del conflicto penal.  
 
Es por ello, que cobra un valor incalculable la forma y el modo en que el
Ministerio Público asume el contacto con la investigación, ahondando de
forma responsable sobre una de las características de riesgo que impregnan
la actividad probatoria, la cual es la Dicotomía de la Prueba.  
 
Analizar los riesgos presentes por dicotomía de la prueba, comienza
revisando los actos de investigación realizados en la fase preparatoria del
proceso penal, los cuales están caracterizados por ser actos unilaterales
dictados por parte del Ministerio Público, las unidades criminalísticas
adscritas a él o el Órgano de Policía de Investigaciones Científicas, Penales
y criminalísticas. En principio estos actos de investigación no están
sometidos al control de la víctima o la defensa del imputado que como
partes, solo podrán solicitar el Control Judicial cuando el criterio fiscal se
aparte o supere lo expresamente señalado por la Constitución y la ley.
 
Se tiene entonces, que en la fase preparatoria del proceso penal, los actos
de investigación tienen como objetivo primordial, recabar todos los
elementos de información que permitan establecer los elementos de
convicción, activos y pasivos relacionados con el hecho investigado, y la
individualización e identificación de los presuntos responsables y participes
de su comisión, dentro de los cuales se encuentran: la inspección técnica,
allanamientos, intervenciones telefónicas, práctica de reconocimientos
médico legales, experticias toxicológicas, protocolo de autopsia, entrevista
a testigos, experticia de vaciado a elementos informáticos, entre otras
actividades probatorias que seguramente arrojará elementos de convicción
que desde su obtención, pasando por su ofrecimiento y admisión en la fase
intermedia, hasta su recepción en la fase del juicio pretenderán crear la
convicción de probar en la mente del juez en la fase de juicio.  
 
Es así como los actos de prueba, constituyen la acreditación suficiente de
los actos investigativos, también considerados como informativos,
previamente incorporados mediante los medios de prueba rendidos en el
Juicio, en cumplimiento con el fin legal que establece la actividad
probatoria.
 
En torno a lo anteriormente expresado, señala Pérez Sarmiento:
 
El Procedimiento acusatorio impone la preponderancia del juicio oral
como fase fundamental del juzgamiento, a diferencia del inquisitivo,
que privilegia la investigación sumarial, cuyo acervo probatorio pasa
a ser valorado íntegramente en la sentencia definitiva, a menos que
resulte desvirtuado en el plenario.
 
Por todo ello, el carácter dicotómico del contenido de la prueba en el
proceso penal acusatorio, constituye la transformación del contenido de los
elementos de convicción en pruebas, que afecta su esencia propiamente
dichas, estableciendo consecuencias o características bifrontes de la
actividad probatoria en el proceso penal.
 
Los Sistemas de Valoración de La Prueba:  La valoración o apreciación
de la prueba constituye, una operación fundamental en el proceso penal.
Devis Echandia, la califica como el momento culminante y decisivo de la
actividad probatoria, consistente en aquella operación mental que tiene por
fin conocer el mérito o valor de convicción que puede deducirse de su
contenido. Mediante la valoración de la prueba, el juzgador determina la
eficacia o influencia que los elementos probatorios aportados al proceso
permiten alcanzar la conformación de la convicción judicial. 
 
Es así como el Juez con la valoración de la prueba determina el resultado
que infiere de la práctica de un determinado medio de prueba, es decir, el
grado de convicción o persuasión que alcanza con la prueba practicada, el
cual puede ser positivo, en cuyo caso se habrá logrado el fin de la prueba, o
negativo, al no alcanzarse dicho fin o convencimiento.  
 
Es por tanto una actividad psicológica e intelectual que corresponde única y
exclusivamente al órgano judicial, la apreciación probatoria se inicia, desde
el mismo momento en que el Juez en el juicio, entra en contacto con el
medio de prueba, salvo los supuestos legalmente admitidos y la prueba
anticipada. Desde este momento, y en virtud del principio de inmediación,
el juzgador irá formando su juicio acerca de la credibilidad y la eficacia de
la prueba.
 
Mediante la valoración de la prueba el juez depura los resultados obtenidos
con la práctica de los diferentes medios de prueba, interrelacionados unos
con otros para llegar finalmente a formar su convencimiento. La valoración
de la prueba y convicción o el convencimiento judicial no son conceptos
equivalentes sino distintos. La primera, comprende la actividad intelectual
e interacción del órgano jurisdiccional en el proceso, durante la práctica de
la prueba y precede siempre a la segunda, que no es más que el resultado
interior de la valoración psicológica que se alcanza en la mente del juez con
la apreciación integral y sistemática efectuada a la prueba.
 
En relación a la valoración de la prueba, la doctrina ha venido
distinguiendo tres tipos de sistemas: el sistema de la prueba legal o tarifada,
denominado también, de tarifa legal, el sistema de la íntima convicción o
de la libre convicción y el sistema de la libre convicción razonada o sana
crítica.
 
1.    La Prueba Tarifada: El sistema de la prueba legal, tasada o tarifada,
implica que en la ley, el legislador de antemano determinó el valor que
corresponde atribuir a la apreciación judicial de la prueba, o bien excluye o
impone la consideración probatoria que debe atribuírsele para la
demostración de los hechos. Es así como la ley, le otorga a las pruebas una
eficacia total, parcial o determina su ineficacia en el establecimiento de la
verdad durante el proceso. Para el juez su papel se reduce al de aplicador de
la ley ya que, a cada prueba, le establece un valor determinado.
  
    Los defensores del sistema arguyen que su aplicación evita la arbitrariedad
del juez, se anula su subjetividad y se le otorgan garantías reales a las
partes, ya que pueden conocer el valor probatorio otorgado a cada prueba
en el proceso.
   
    Los detractores de este sistema, afirman que conduce a la mecanización de
la función del juez, que se impone la verdad procesal sobre la verdad de los
hechos, que no importa el contexto de los hechos ya que se uniformiza el
proceso y por lo tanto la justicia y la sentencia pudieran no significar lo
mismo. 
 
El sistema de la prueba legal se puede traducir en dos formas
fundamentales: 

 Teoría de la prueba legal positiva: en esta hipótesis la ley


prescribe que, una vez verificados ciertos presupuestos,
en determinados hechos debe considerarse como cierto, aunque
este no esté convencido de ello; y

 Teoría de la prueba legal negativa, cuando la ley le prohíbe al


juez considerar como verdadero, si no tiene cierta prueba
mínima, que ella misma establece. 

La ley deduce la eficacia de la prueba de elementos extrínsecos,


como el modo, la constitución y la manifestación de cada uno de los
medios de pruebas.
En suma, ante el tribunal, según este método, no podía presentarse
como eficaz sino el contenido material de la prueba.
Este sistema presenta las siguientes características:

1. Se logra uniformidad en las decisiones judiciales en lo que


respecta a la valoración de la prueba;
2. El valor de cada medio de prueba se encuentra establecido por la
ley, en forma permanente, invariable e inalterable;
3. Suple la falta de experiencia e ignorancia de los jueces;
4. Impide el rechazo injustificado o arbitrario de medios de prueba
aportados al proceso.

El sistema de tarifa legal, nacido en el proceso inquisitorio, contradice la


esencia del proceso acusatorio, cuyo principio fundamental es la facultad
autónoma otorgada al juez desde la fase de investigación de los hechos en
la comprobación de la verdad.
 
2.   La libre convicción: En este sistema el convencimiento del juez se elabora
libremente, según su propio criterio, “la credibilidad de la prueba reside por
completo en la fuerza privada e interna del juez, es el método que
corresponde a una estructura del proceso que, con el auxilio de garantías
para las partes, repudia la desconfianza y las limitaciones propias de la ley,
es propio del sistema de justicia que emplea jurados y escabinos. Este
método se encuentra vinculado históricamente al proceso acusatorio, que se
caracteriza por los principios de oralidad, publicidad y contradicción.
 
Los derechos procesales atribuidos a las partes, y, en general, el
método del debate contradictorio, hacían que decayera, por la fuerza
de los hechos, la intervención de la ley, despojándola en algunos
casos de toda función.
 
Con arreglo al método del libre convencimiento o íntima convicción,
el juez debe examinar y apreciar las pruebas de conformidad con su
raciocinio y su conciencia; los medios de prueba tienen un contenido
material, que representa en este sistema diferencias fundamentales
respecto al método legislativo, el cual establece el valor conviccional
de la prueba y que en el sistema de la libre convicción el tasado fue
suprimido, dejando a libre criterio del juzgador su valoración. La
formación del convencimiento del juez sobre el material de las
pruebas, sin que la ley ponga trabas y determinaciones a priori,
constituye un método natural y humano.
 
El sistema de la libre apreciación lleva implícito el sistema de la
libertad de pruebas. Es suficiente que al juez le parezca,
razonablemente, que un elemento allegado al proceso en debida
forma tiene cierta fuerza probatoria, para que pueda considerarlo
como fundamento de su decisión. 
 
3.  La Sana Crítica: Couture define las reglas de la sana critica como "las
reglas del correcto entendimiento humano; contingentes y variables con
relación a la experiencia del tiempo y del lugar; pero estables y
permanentes en cuanto a los principios lógicos en que debe apoyarse la
sentencia".
 
Del mismo modo, el antes referido autor señala, que las reglas de la
sana crítica configuran una categoría intermedia entre la prueba legal
y la libre convicción. Sin la excesiva rigidez de la primera y sin la
excesiva incertidumbre de la última, configura una fórmula para
regular la actividad intelectual del juez frente a la prueba, constituida
en la motivación de la sentencia. 
 
El juez que decide con arreglo a la sana crítica, no es libre de razonar
a su entera voluntad, discrecionalidad o arbitrariedad. Su decisión
está sujeta a las reglas de la lógica, el conocimiento científico y la
razón ya que de lo contrario no sería sana crítica, sino libre
convicción. La sana crítica es la unión de la lógica y la experiencia
sin excesivas abstracciones de orden intelectual, pero también sin
olvidar esos preceptos que los filósofos llaman de higiene mental,
tendientes a asegurar el más certero y eficaz razonamiento.
 
Couture destaca la diferencia entre la sana crítica y la libre
convicción pues este último es "aquel modo de razonar que no se
apoya necesariamente en la prueba que el proceso exhibe al juez, ni
en medios de información que pueden ser fiscalizado por las partes.
Dentro de este método el magistrado adquiere el convencimiento de
la verdad con la prueba de autos, fuera de la prueba de autos y aun
contra la prueba de autos".
 
Respecto de la relación entre la sana crítica y la lógica, Couture hace
ver que las reglas de la sana crítica consisten en su sentido formal en
una operación lógica. Existen algunos principios de lógica que no
podrán ser nunca desoídos por el juez. 
 
Así, dice, nadie dudaría del error lógico de una sentencia en la cual
se razonara de la siguiente manera: los testigos declaran que
presenciaron un préstamo en monedas de oro; como las monedas de
oro son iguales a las monedas de plata, condeno a devolver monedas
de plata.
 
Evidentemente, está infringido el principio lógico de identidad,
según el cual una cosa solo es igual a sí misma. Las monedas de oro
solo son iguales a las monedas de oro, y no a las monedas de plata. 
 
De la misma manera, habría error lógico en la sentencia que
quebrantara el principio del tercero excluido, de falta de razón
suficiente o el de contradicción. 
 
Es evidente que la corrección lógica no basta para convalidar la
sentencia. La elaboración del juez puede ser correcta en su sentido
lógico formal y la sentencia ser errónea. Por ejemplo, un fallo razona
de la siguiente manera: todos los testigos de este pueblo son
mentirosos; este testigo es de este pueblo; en consecuencia, ha dicho
la verdad. 
 
El error lógico es manifiesto, pero desde el punto de vista jurídico la
solución puede ser justa si el testigo realmente ha dicho la verdad. 
 
Así mismo, puede ocurrir otra suposición inversa. Dice el juez: todos
los testigos de este pueblo son mentirosos; este testigo es de este
pueblo; en consecuencia es mentiroso. En este último supuesto los
principios lógicos han sido respetados ya que el desenvolvimiento
del silogismo ha sido correcto. Pero la sentencia sería injusta si
hubiera fallado una de las premisas: si todos los hombres del pueblo
no fueran mentirosos, o si el testigo no fuera hombre de ese pueblo.
 
La sana critica, le otorga igual importancia a los principios de la
lógica y a las reglas de la experiencia en la tarea de valoración de la
prueba ya que el juez no es una máquina de razonar, sino,
esencialmente, un hombre que toma conocimiento del mundo que le
rodea y le conoce a través de sus procesos sensibles e intelectuales. 
 
La sana crítica es, además de lógica, la correcta apreciación de
ciertas proposiciones de experiencia de que todo hombre se sirve en
la vida. Esas conclusiones no tienen la estrictez de los principios
lógicos tradicionales, sino que son contingentes y variables con
relación al tiempo y al lugar.
 
El progreso de la ciencia está hecho de una serie de máximas de
experiencia derogadas por otras más exactas; y aun frente a los
principios de la lógica tradicional, la lógica moderna muestra cómo
el pensamiento humano se halla en constante progreso en la manera
de razonar. 
 
Lo anterior lo lleva a concluir que es necesario considerar en la
valoración de la prueba el carácter forzosamente variable de la
experiencia humana, tanto como la necesidad de mantener con el
rigor posible los principios de lógica en que el derecho se apoya. 
 
Las llamadas máximas de experiencia Couture las define
como: "normas de valor general, independientes del caso específico,
pero como se extraen de la observación de lo que generalmente
ocurre en numerosos casos, son susceptibles de aplicación en todos
los otros casos de la misma especie".
 
Para Friedrich Stein, a quien se debe la introducción en el derecho
procesal del concepto máximas de experiencia, estas "son
definiciones o juicios hipotéticos de contenido general, desligados de
los hechos concretos que se juzgan en el proceso, procedentes de la
experiencia, pero independientes de los casos particulares de cuya
observación se han inducido y que, por encima de esos casos,
pretenden tener validez para otros nuevos”.
 
Calamendrei, por su parte, las define como aquellas "...extraídas de
su patrimonio intelectual (del juez) y de la conciencia pública..." y
destaca su utilidad pues "las máximas de experiencia poseídas por él,
por lo general, le servirán de premisa mayor para sus silogismos
(por ejemplo, la máxima de que la edad avanzada produce en
general un debilitamiento de la memoria, le hará considerar en
concreto la deposición de un testigo viejo menos digna de crédito
que la de un testigo todavía joven).../…".
 
En todo caso, cualquiera que sea el concepto que se dé sobre las
máximas de la experiencia, es posible encontrar ciertos elementos
que les son comunes y tales son, según un autor los siguientes: 
 
1.  Son juicios, esto es, valoraciones que no están referidas a los
hechos que son materia del proceso, sino que poseen un
contenido general. Tienen un valor propio e independiente, lo
que permite darle a la valoración un carácter lógico; 
 
2. Estos juicios tienen vida propia, se generan de hechos
particulares y reiterativos, se nutren de la vida en sociedad,
aflorando por el proceso inductivo del juez que los aplica; 
 
3.   No nacen ni fenecen con los hechos, sino que se prolongan
más allá de los mismos, y van a tener validez para otros
nuevos; 
 
4.  Son razones inductivas acreditadas en la regularidad o
normalidad de la vida, y, por lo mismo, implican una regla,
susceptible de ser utilizada por el juez para un hecho similar; 
 
5.   Las máximas carecen de universalidad. Están restringidas al
medio físico en que actúa el juez, puesto que ellas nacen de las
relaciones de la vida y comprenden todo lo que el juez tenga
como experiencia propia.
 
Digamos, finalmente, que por sus propias características a las
máximas de experiencia no les rige la prohibición común de no
admitir otros hechos que los probados en el juicio.
La máxima, “quod non est in actis non est in mundo”, no es aplicable
totalmente a ellas ya que implicaría rechazar juicios o razones que
por su generalidad, notoriedad, reiteración y permanencia en el
tiempo se tienen generalmente por aceptados por la sociedad.
 
El conocimiento personal o privado del juez sobre los hechos:  Se refiere
este principio a la necesidad de que los hechos sobre los cuales debe
fundarse la decisión del juez, estén demostrados en pruebas aportadas al
proceso por cualquiera de los interesados o por el juez, si éste tiene
facultades, sin que este funcionario pueda suplirla con el conocimiento
personal o privado que tenga sobre ellos, porque sería violar, la oralidad, la
publicidad y contradicción, indispensables para la validez de todo medio de
prueba.
 
La libertad de apreciación induce a la libertad de los medios de pruebas
pero no implica que los hechos puedan fijarse en el proceso por el
conocimiento personal del Juez, sin que exista medio alguno de prueba que
lo demuestre.
 
Este principio representa una inapreciable garantía para la libertad y los
derechos del individuo, que de otra manera estarían en manos de jueces
parciales y a merced de decisiones que no podrían ser verificadas por los
jueces superiores. 
 
Desconocer este principio sería dejar que se confundieran los oficios del
juez y testigo.
El jurista italiano Florian, en su obra La Prueba Penal, reclama la necesidad
de la prueba aportada con las formalidades procesales que garanticen la
seriedad y eficacia de su contenido.
 
Existe un principio según el cual el Juez debe juzgar de acuerdo a lo
alegado y probado por las partes, porque para el juez, lo que no consta en el
proceso, no existe en este mundo.
 
A causa de esto se admite que debe ser anulada toda sentencia basada en el
conocimiento personal de los hechos por el juez, por lo que debe inhibirse
cuando posee conocimiento personal de la infracción, ya que esta
circunstancia equivaldría a que, esta persona, podría ser citado como
testigo del proceso y oído como tal, según las reglas establecidas para
alcanzar la verdad de los hechos en el proceso penal.
 
El conocimiento privado representa entonces, la información precisa y
circunstanciada que está fijada en la conciencia de una persona sobre un
hecho en particular, cuando es el juez quien lo posee, impedirá u obstruirá
el cabal ejercicio de la imparcialidad en su tarea de aplicar la justicia que
impone el Estado.

Libertad y legalidad de la materialidad convictiva.

 
Es de Monitor Legislativo en nuestra función de seguimiento a lo que ocurre dentro de la
Asamblea Nacional por su vital importancia y repercusión en el funcionamiento de las
normativas legales que rigen la nación, nos hemos tomado la tarea de recordar cuales son
los instrumentos normativos que garantizan los derechos civiles; esto con motivo a las
recientes manifestaciones y protestas que se han registrado en el territorio nacional.
 
El derecho a la libertad en nuestra legislación
 
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en arreglo a la obligación
adquirida por el Estado para la garantía sobre el goce y ejercicio de los derechos humanos
(Art. 19 de la Carta Magna), y en concordancia con los artículos 1 y 9 de la Declaración
Universal de Derechos Humanos, y 5.1 y 9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos,  establece en su artículo 44 que la libertad personal es inviolable.
 
Basado en ello, ninguna persona puede ser arrestada o detenida sino en virtud de una
orden judicial, a menos que sea sorprendida in fraganti, en cuyo caso será llevada a un
tribunal competente en un período no mayor a 48 horas y excepcionalmente será privada
de su libertad (salvo las excepciones establecidas en el artículo 236 del Código Orgánico
Procesal Penal) durante el proceso de investigación y juzgamiento, cuya resulta  no podrá
configurarse en una sanción o pena de muerte, mayor a treinta años, ni podrán ser
condenas perpetuas o infamantes.
 
En ese sentido, y en concordancia con el artículo 49 de la Carta Magna (Debido Proceso),
toda persona detenida tiene derecho a comunicarse de inmediato con sus familiares,
abogado o persona de su confianza, y éstos, a su vez, tienen el derecho a ser informados
sobre el lugar donde se encuentra la persona detenida, a ser notificados inmediatamente
de los motivos de la detención y a que dejen constancia escrita en el expediente sobre el
estado físico y psíquico de la persona detenida, ya sea por sí mismos, o con el auxilio de
especialistas. Todo ello, registrado de manera escrita por las autoridades competentes,
quienes a su vez están obligados a identificarse debidamente.
 
Todo lo que suceda al margen de lo previamente mencionado se considera una detención
arbitraria y por ende una violación al derecho a la libertad personal que gozamos todas las
personas.  Es importante que las autoridades competentes recuerden que debe existir una
orden judicial o flagrancia para poder practicar una detención de una persona, las cuales
están predeterminadas por la comisión de un hecho punible (delito) tipificado como tal en
nuestra legislación.
 
Finalmente queremos señalar que, aun cumpliendo con los requisitos mínimos recogidos
en la ley vigente, la labor y desempeño de los cuerpos de seguridad del Estado y demás
organismos involucrados en el proceso (Ministerio Público y tribunales) no termina allí; las
personas legalmente aprehendidas o privadas de libertad se encuentran bajo el resguardo
exclusivo del Estado y por tanto debe velarse por la garantía de sus  derechos humanos,
especialmente aquellos basados en las reglas de actuación policial (art. 119) y los
derechos de los imputados (art. 127) establecidos en el Código Orgánico Procesal Penal.

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