0% encontró este documento útil (0 votos)
85 vistas56 páginas

PATETICAS

El documento trata sobre un malentendido en el velorio de Lola Morán. Carmen cree que su madre Lola falleció, pero resulta que Lola llega viva al velorio junto a su novio más joven. Se revela que la persona fallecida es en realidad el novio de Lola.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
85 vistas56 páginas

PATETICAS

El documento trata sobre un malentendido en el velorio de Lola Morán. Carmen cree que su madre Lola falleció, pero resulta que Lola llega viva al velorio junto a su novio más joven. Se revela que la persona fallecida es en realidad el novio de Lola.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

“PATÉTICAS”

Autora:
Analía V. Mayta
PERSONAJES:

CARMEN MORAN

RITA BUSTAMANTE

ALICIA VILLEGAS

BEBA RIMOLDI

LOLA MORAN

BERNARDO

FALCÓN

2
3
Velatorio en una funeraria. Hay un ataúd tapado en el lado izquierdo.
Hay una mujer exuberante de negro con anteojos negros y una capelina negra, a su
lado, un hombre vestido de negro, son las únicas personas. El velatorio es sencillo, hay
dos sillas y dos velas.

CARMEN: (Entra abruptamente por la puerta, tiene puesto un vestido negro, el pelo
tirante, usa anteojos y nada de maquillaje .Se queda inmóvil frente al cajón. Camina
lentamente hacia él, se deja caer encima del mismo y le habla llorando)
¡Mamá! ¿Porqué te fuiste así? sin que pudiéramos despedirnos, sin que pudiéramos
hablar. Me hubiera gustado tanto decirte lo arrepentida que estoy que nos peleáramos
tanto. Si no te hubiera criticado tanto, tal vez ahora viviríamos juntas. Si te hubiera
comprendido y entendido más. ¡Mamá! (llora) Quisiera regresar el tiempo, para que me
perdonaras por haberte dejado sola tantos años. Ahora me doy cuenta que hice mal.
Me gustaría poder decirte que cometí un error y que jamás volvería a dejarte sola. Pero
ya es demasiado tarde, porque Dios te llamo a su lado. Y aunque lo entiendo, es difícil
de aceptar .¡Mamá! ¡Mamá!
(La señora que tiene anteojos, se acerca despacio por detrás a Carmen)
LOLA:
(Levantándose la mantilla de la cara y se acerca a Carmen por detrás y le toca el
hombro) ¡Podés dejar de llorar como una idiota!
CARMEN:
(Siente la voz y se da vuelta para ver quien la esta tocando y cuando ve a
Lola se desmaya y cae al suelo)
BERNARDO. (Se acerca hasta Carmen y la trata de reanimar)
Lola, ¡mirá el susto que le hiciste pegar a la pobre!
LOLA. (Encendiendo un cigarrillo) Yo no sé... ¿a quién me salió tan tarada ésta?
Vení, sentála en esta silla para que se reanime.
BERNARDO: (Tratando de despertar a Carmen suavemente)
¡Carmen, despertáte, Carmen! ¿No sería mejor llamar a un médico?
LOLA:
¡Ay, por favor! No seas exagerado, si nada más se desmayó.
BERNARDO: (Mira a Carmen que esta reaccionando)
¡Ay! gracias a Dios que despertaste. ¿Cómo estás? ¿Qué sentís?
CARMEN.
(Se reincorpora confundida) ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy?

4
LOLA.:
En mi velorio
BERNARDO:
¡Lola, no seas bruta!, no ves que la chica no entiende nada. (La ayuda a sentarse bien)
Tranquila, lo que pasa es que te desmayaste cuando viste a tu mamá viva.
CARMEN: (Confundida)
¡Sí! ¿Mi mamá?... pero yo pensé que...
LOLA:
¡Qué había estirado la pata!
CARMEN: (Corre hacia su madre)
¡Mamá! ¡Estás viva! No lo puedo creer. No sabés lo mal que me sentía y lo arrepentida
que estoy (mira a Lola) todavía no lo creo, ¡mamá!
LOLA: (Apartándola y mirando a Bernardo)
No te digo, tiene que morirse una para que la tomen en cuenta.
CARMEN:
No digas eso, vos sabes cuanto te quiero a pesar de nuestras diferencias.
BERNARDO:
Bueno, pero es mejor que aprovechen a hablar ahora que están juntas ¿no les parece?
CARMEN
Pero... si vos estas viva ¿quién se murió?
LOLA:
Eh...este...
BERNARDO. (Interrumpiéndola)
Este... una amiga de tu mamá... te acordás de... de...Nora.
CARMEN.
¿Nora Sánchez?
LOLA.
Exactamente, la pobre hacía rato que estaba enferma.
BERNARDO.
Si, ojalá descanse en paz
CARMEN.
Pero... ¿Nora no se había muerto cuando yo estaba en cuarto año? ¡Claro! Si yo fui al
velatorio, me acuerdo perfectamente porque ese día tomaron exámen de física y yo
falté.
BERNARDO

5
Sabes que tenés razón, la que se murió es otra amiga de tu mamá, eh...
LOLA.
Decíle la verdad de una vez, de todas maneras se va a enterar y mejor que sea ahora
(enciende un cigarrillo)
CARMEN.
¿Qué verdad?
BERNARDO.
No me atrevo
LOLA.
¡Cobarde! La verdad es que la muerta... o más bien el muerto, es mi novio.
CARMEN.
¿Tu novio? Yo no sabía que tuvieras un novio.
LOLA.
Bueno, tampoco tengo que darte tantas explicaciones. Hace tanto tiempo que
no hablamos.
CARMEN.
Es cierto mamá, perdóname. Te debe haber afectado mucho su muerte, ¿hacía mucho
que salían?
LOLA.
Y... dos meses.
CARMEN.
¡Mamá! No me digas que era más joven que vos…
BERNARDO.
Unos veinte años o más. Cumplía los veinticinco ahora en marzo.
LOLA.
Y tenía una carrera brillante, lástima que se le cruzara ese camión por delante.
BERNARDO.
Lo peor fue que no lo vio.
CARMEN. ¿A qué se dedicaba?
LOLA.
Era pavimentador de ruta. Estaba en el cruce de Várela cuando no vio el camión que lo
atropelló. En fin la vida sigue y yo bastante hice con pagar su funeral.
CARMEN.
¡Mamá! Por favor no hables así, es una persona o más bien era.
BERNARDO.

6
Pero decíme Carmen, vos... ¿porqué creíste que la que se había muerto era Lola?
CARMEN.
Porque eso fue lo que dijeron por la radio. Que Lola Morán se había muerto.
LOLA.
¿Y de dónde sacaron esos idiotas que yo me había muerto?
BERNARDO.
Debe haber sido, la vecina chismosa de enfrente. Como me habrá visto subir al auto de
luto, supuso que te habías muerto. Ésa debe haber llamado a los periodistas.
LOLA.
¡Esperá que me entere qué radio fue! y vas a ver como les va a ir. Ya es como la
quinta vez que me matan. Bueno vamos Bernardo que ya me aburrí de estar acá (se da
vuelta y mira a Carmen) ¿Y vos? Mejor vamos a casa que tenemos una conversación
pendiente. No me mires así, ¿o qué? ahora que estoy viva ¿no vas a cumplir lo que
dijiste cuando creías que estaba muerta? Porque, esto puede haber sido un adelanto
de lo que me puede pasar. Y después no quiero lágrimas de cocodrilo. Acordáte que yo
soy lo único que te queda en esta vida. Y es mejor que pasemos juntas, los que
pueden ser mis últimos días en la tierra.
CARMEN.
Está bien, pero yo voy después.
LOLA.
¿Por qué?
CARMEN.
Porque Beba me aviso antes de salir que venía para acá y la quiero esperar.
LOLA.
Bueno, bueno, entonces yo me voy y te espero en casa. Y no faltes ¿eh?
CARMEN.
No mamá, en cuanto venga voy.
LOLA.
¡Chau! (Se va y Bernardo sale atrás)
CARMEN
¡Ay, Dios santo! Perdona a mi mamá por tantos pecados (mira el techo, suspira y se
persigna)
(Beba entra bruscamente con un casco de moto en la mano. Viene con campera de
cuero, tiene aspecto descuidado. Mira a Carmen y se queda extrañada)
BEBA.

7
¡Carmen! ¿qué pasó? ¿Estás bien? La verdad... es que no sé que decirte y mira que lo
pensé mientras venía en la moto, pero la verdad es que... lo siento mucho.
CARMEN.
¿Qué cosa?
BEBA. (Extrañada)
¿Cómo que cosa? Lo de tu vieja ¿te sentís bien?
CARMEN.
No se murió
BEBA.
¿Cómo, qué no se murió? ¿De qué me estás hablando? (deja el casco en el piso, y se
acerca al cajón, se fija adentro y se queda sorprendida) ¡Pero éste no es tu vieja!¿No
me digas que te equivocaste de velorio?
CARMEN.
¡No seas tonta Beba! ¿Cómo me voy a equivocar de velorio?
BEBA.
¿Qué tiene de extraño? A mí me paso una vez. Pero... espera... entonces no
entiendo nada. Vos me dijiste por teléfono que se había muerto tu vieja ¿o no?
CARMEN.
Lo que pasa es que... todo fue un error. Yo escuché por la radio que se había muerto
mamá, pero resultó ser mentira.
BEBA.
Otra vez, ¿no es como la cuarta vez que se muere?
CARMEN.
La quinta, pero no.
BEBA.
O sea...que tu vieja ¿está bien, está viva? ¿Y vos? ¿Cómo té enteraste de todo esto?
CARMEN.
Porque cuando yo llegué, vi a mamá que estaba con Bernardo.
BEBA.
(Mirando el cajón)
¡Ah! Pero hay algo que no me queda claro. Lo de tu vieja ya lo entendí, pero... ¿el
muerto quién es?
CARMEN. (Tímida, mirando el piso) Este... es el novio de mamá.
BEBA.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas ¿eh?

8
CARMEN.
¡Basta Beba! Yo no le veo la gracia, estamos hablando de mi mamá.
BEBA.
Por eso. Bueno, bueno esta bien ya no me río (no puede parar) pero no te enojes. Ya,
ya está (trata de ponerse seria) No me digas que... ¿a esta altura todavía te sorprende
lo que haga tu vieja?
CARMEN.
No, en eso tenés razón. Pero… ¿que querés? yo he rezado tanto para que cambie y
con los años que pasaron yo pensé que... no sé... había reflexionado.
BEBA
Aunque rezaras con el Papa, tu vieja no cambia. Tu problema amiga es que pensás
demasiado. (Agarra el casco del suelo) Mejor vamos, que no comí nada y ya me pica el
bagre.
CARMEN.
Se dice tengo hambre, no me pica el bagre. Pero si, vamos que yo tengo que ir a la
casa de mi mamá.
BEBA.
¿A qué?
CARMEN.
Vamos que en el camino te cuento

Carmen y Beba están saliendo. Cuando entran Rita, vestida extravagantemente y


Alicia, que viste de negro elegantemente.

BEBA. (Se queda estática cuando ve entrar a Rita y Alicia)


¿Ustedes acá? ¡No lo puedo creer!
ALICIA.
(Viene exageradamente vestida de negro, con vestido y capelina al tono, se ve
elegante. Esta muy pintada) (ofuscada)
Primero hola ¿no? se ve que no cambiaste nada. (Mira a Carmen, se acerca y la
abraza) ¡Ay! lo siento tanto Carmencita, pero bueno la vida sigue y tenés que ser fuerte
por tu familia.
RITA. (Esta vestida con una pollera corta roja y una remera fucsia, pegada al cuerpo es
muy llamativa y atractiva)
¿Qué familia? Si es hija única.

9
ALICIA.
Es una forma de decir Rita.
RITA.
(Apartando a Alicia)
A ver corréte. Aunque hace mucho que no nos vemos, siento mucho lo de tu vieja, no
sólo porque era tu mamá sino porque era una leyenda viviente y un icono para mí. Ya
no quedan vedettes como ella.
CARMEN.
Gracias Rita, pero la verdad es que...
ALICIA.
(Interrumpiendo) Si... ya sé, estas tan emocionada que no podés hablar. No te
preocupes nosotras entendemos.
BEBA.
Por lo visto vos tampoco cambiaste ni un poquito en este tiempo. Eso no es lo quiere
decirles Carmen.
CARMEN.
Beba, por favor
BEBA.
Decíles la verdad, vamos
CARMEN.
¡Basta Beba!
RITA.
Se puede saber ¿qué pasa?
BEBA.
Lo que pasa... es que perdieron el tiempo viniendo hasta acá para dar esas
condolencias falsas.
CARMEN.
¡Beba!
ALICIA.
¿Y vos quién sos para decir que mis condolencias son falsas? Me parece que me
estas metiendo en la misma bolsa que a Rita. Y dejáme decirte que esta y yo no
somos iguales.
RITA.
Mejor no te contesto. El hecho de que no nos veamos hace mucho tiempo, no significa
que no sienta de verdad lo que le pasó a Carmen.

10
CARMEN.
Chicas, por favor. Por el motivo que sea, lo importante es que me da mucho gusto
verlas. Beba dice eso porque... en realidad mi mamá no se murió.
ALICIA.
¡Qué!
RITA.
¿Y entonces?... ¿quién carajo se murió?
BEBA.
El novio
ALICIA.
¿Tu novio? ¡Ay! pobre Carmen otra desgracia en el amor.
RITA.
(Acercándose al cajón y mirando hacia adentro)
Era joven ¿no? ¡Qué mala suerte que este se te haya muerto!
CARMEN.
No es mi novio... es de mi mamá.
RITA. (Suelta una carcajada)
¡Qué! Eso quiere decir que la gran Lola Morán sigue siendo la misma reven... (Mira a
Carmen) perdón, amante de la buena vida (sigue riéndose)
ALICIA.
¡Qué loco! Nunca imaginé que nos íbamos a volver a ver en el velatorio de alguien que
ni siquiera conocemos.
RITA.
Hacía mucho tiempo que no me reía así,
BEBA.
Sí... es cierto (mira a las otras y se queda callada)
Silencio
CARMEN.
Que les parece si vienen el jueves a mi casa, hace tanto que no nos vemos ¿no les
gustaría?
ALICIA.
Yo, encantada. Así les puedo contar todo lo que estuve haciendo, después llámame
Carmen para arreglar la hora ¿si? (se acerca, le da una tarjeta y la saluda con un beso,
también saluda a Beba)

11
RITA.
Espérame que me voy con vos, así me tiras en el centro con el auto.
ALICIA.
Bueno, dale.
RITA.
¡Chau Carmen! la verdad es que no sé si puedo el jueves, pero igual me dio gusto
volver a verte.
(Alicia y Rita salen)
BEBA.
Yo no sé para que las invitaste el jueves, vas a ver que no van a venir. Vamos que se
hizo tarde.
CARMEN.
¿Viniste en la moto? Si me vas a llevar, anda despacio. Mira que a mi no me gusta la
velocidad.
BEBA.
Si, dale camina…
Salen

Living de la casa de Lola. Amplio y elegante. Con un sillón en el centro y otros dos a los
costados. Sobre una mesa de madera muchas fotografías. En una de las paredes hay
un gran espejo y al lado un pequeño bar con varias bebidas y copas. En una de las
esquinas hay un perchero con varios sombreros colgados y chales de diferentes
colores. Hay un teléfono en una mesita al lado del sillón. BERNARDO está limpiando
con un plumero en la mano y LOLA esta sentada en el sillón con un vaso de whisky en
la mano, vestida como para salir.
BERNARDO.
¡Cómo pasa el tiempo! Es increíble que haya pasado una semana de la muerte de...
LOLA.
No lo nombres, por favor Bernardo. Todavía no puedo recuperarme de su perdida.
BERNARDO.
Sí... me imagino
LOLA.
No, no podés imaginarte. Decíme, ¿no ves extraña a mi hija? Como... si le pasara algo
raro.

12
BERNARDO.
¿Algo? Aparte de estar viviendo con vos, ¿decís?
LOLA.
Te estoy hablando en serio.
BERNARDO.
Yo también. Pasa lo de siempre. Té empeñas en cambiar a Carmen.
LOLA.
Sabés lo que le cuesta a una persona como yo, aceptar una hija como Carmen. Es tan
introvertida, seria. A veces pienso que me la cambiaron en el hospital. Todo lo que le
digo le parece mal.
BERNARDO.
Me parece, que no fue buena idea que se viniera a vivir con vos.
LOLA.
No pierdo la esperanza. Lo que ella necesita es alguien con experiencia. Que le enseñe
a disfrutar de los placeres de la vida ¿no te parece? Alguien que le abra los ojos.
BERNARDO.
Es que si sigue tu ejemplo, los ojos no es lo único que se le va abrir. (Se ríe y escucha
unos pasos) Me parece que ahí viene Carmen. Mejor te dejo sola con ella (Sale por la
puerta de la cocina)
(SUENA EL TELEFONO)
LOLA. (Se acerca como si se escondiera y atiende)
Hola, querido Si, claro que nos podemos ver. No acá no, mejor en el lugar de siempre.
En diez minutos estoy ahí. (Escucha que alguien viene) Bueno te corto chau, chau.
Entra CARMEN con un libro en la mano, mientras camina.
LOLA.
(Sigue sentada, disimula y mira como Carmen se acerca al sillón sin mirarla,
concentrada en la lectura) ¿Cómo puede ser que no te canses de leer?
CARMEN.
¿Qué?
LOLA.
¡Carmen! ¡Te estoy hablando! Lo menos que podés hacer es mirarme ¿no?
CARMEN.
Perdonáme mamá, lo que pasa es que estaba concentrada ¿qué me decías?
LOLA.
En realidad, nada importante. O lo de siempre, que no te entiendo. ¿Cómo podes

13
pasarte todo el día leyendo y el colmo es que trabajes en la biblioteca. Es como si, no
sé... un carnicero coma todos los días carne.
CARMEN.
Mamá, te lo expliqué. Para mí la lectura es como una puerta que se abre y me
transporta. Me lleva a lugares que tal vez nunca conozca, me hace soñar. Además me
ayuda a saber más, por algo estudié letras ¿no?
LOLA.
Sí, para que trabajes en la biblioteca porque no te animás a dar clases.
CARMEN.
¿Podemos cambiar de tema?
LOLA.
Como quieras. De todos modos yo, ya me iba.
CARMEN.
¿A dónde?
LOLA.
Tengo una cita.
CARMEN.
¿Televisión?
LOLA.
Sabés, hace cuánto que no aparezco en televisión. Sólo me llaman cuando quieren que
opine sobre esas desnutridas que se hacen llamar vedettes. (Se mira en el espejo) Mi
cita es con una persona.
CARMEN.
(Asustada) ¿Con un hombre?
LOLA.
No, con un burro ¡claro que con un hombre! No me mires con esa cara, parece que
estas viendo un fantasma.
CARMEN.
¡Por Dios mamá! ¡El luto! Pero, si apenas la semana pasada se murió tu novio
LOLA.
¡Ay! Por favor, dejá a Dios afuera de todo esto. Yo no sé porque tenés la manía de
meterlo en todos lados.
CARMEN.
No es que yo lo meta mamá, él está en todos lados viéndonos y juzgando nuestros
actos. Para que después le rindamos cuenta de nuestros pecados, cuando estemos

14
ante su presencia.
LOLA.
Terminála ¿querés? parecés pastor. Primero que nada, falta mucho para que esté ante
su presencia. Y segundo; si como vos decís siempre me está mirando, se debe divertir
bastante conmigo.
CARMEN.
¡Virgen santa! ¡Cómo decís una cosa así! Té estás condenando.
LOLA.
¡Por favor! A mí, de la única manera que me pueden condenar es sino pago todas las
multas que tengo. No puedo creer que me digas esas cosas. ¡Ah! Y más vale que
saques a ese animal tuyo al patio, porque me molesta su presencia. A vos sola se te
ocurre tener un loro de mascota. ¡Un hombre tendrías que tener!
CARMEN.
Pero... ¿qué te hace el pobre de Aldito? Sí está todo el día en el palito.
LOLA.
¿Aldito? ¡Es el colmo! con versito y todo. Cualquier día de estos, con la malaria que
hay, me lo como en un guiso (mira su reloj) ¡Uy, que tarde se me hizo! Y todo, por estar
hablando de teología con vos. (Se aproxima a la puerta) ¡Me voy! no me esperen a
cenar.
(LOLA sale) (SUENA EL TIMBRE)
BERNARDO.
(Saliendo de la cocina rápido)
¡Carmen! ¿No escuchás la puerta?
CARMEN.
¿Qué?
BERNARDO.
(Llega hasta le puerta y se fija por la mirilla quien es)
Es tu amiga, Beba. (Mira a Carmen y como no responde, abre la puerta) Pasá.
BEBA.
¿Qué hacés? ¿Y Carmen?
BERNARDO. (Mirando a Carmen)
¡Ahí la tenés!
BEBA.
¡Che! Vi a tu vieja cuando entraba. La verdad es que se mantiene bien para la edad
que tiene. ¿Adónde iba? Porque estaba vestida como una pu... (Se interrumpe)

15
quiero…decir, que estaba muy coqueta.
CARMEN.
Ya sé lo que quisiste decir. La verdad es que no sé en que estaba pensando, cuando
acepté venir a vivir con ella. Por más que me cueste aceptarlo ella nunca va a cambiar
y siempre me va avergonzar.
BEBA.
Yo creo que tu vieja es como es y tenés que aceptarla. De todas maneras no creo que
a esta altura de su vida, la puedas cambiar. Lo que tenés que hacer vos es no darle
pelota como hago yo con la mía, que me hincha todo el día. Sí yo le hiciera caso,
andaría vestida con vestiditos estampados, casada, con diez pibes y me dirían Beba de
la pradera.
CARMEN.
La verdad es que no te imagino así.
(SUENA EL TIMBRE)
CARMEN.
¡Yo atiendo!
CARMEN. (Llega a la puerta, se fija por el mirador y abre)
¡Alicia, viniste! pasa, pasa, sentáte.
ALICIA.
¡Por supuesto que vine! Acaso lo dudabas. (Mira a Beba) Hola Beba, ¿Y Rita? ¿No
viene?
CARMEN.
Yo, todavía tengo la esperanza de que venga.
BEBA.
Yo, no creo que venga.
ALICIA
Bueno, cuando la vimos en el velorio estaba rara, ¿no les pareció? avejentada, y eso
que tiene nuestra edad. Imagínense cuando llegue a los cincuenta. Pero vaya a saber
la vida que ha estado llevando. Porque, por lo que me contó, trabaja de noche. Aunque
claro, no me quiso especificar en que ¿no les parece sospechoso?
(SUENA EL TIMBRE)
CARMEN.
(Se para a atender la puerta y grita) ¡Yo abro Bernardo!
BERNARDO.
(Llegando) ¡Igual ya estoy acá! Ahora me quedo a ver quien es.

16
CARMEN.
¡Rita! ¡Qué bueno que viniste! Yo sabía
RITA.
¿Puedo pasar?
CARMEN.
Si, por supuesto que si. Pasa, vení pasá. ¡Miren quien llegó chicas!
BEBA.
Así, que viniste.
RITA.
Si ¿algún problema?
ALICIA.
Justamente de vos estaba hablando. Les decía a las chicas que...
CARMEN.
Pónganse cómodas. ¿Qué les traigo de tomar?
BEBA.
Cerveza.
ALICIA.
Un whisky en las rocas.
RITA.
Un vodka tonic.
CARMEN.
Este…
BERNARDO
Dejá Carmen, yo me ocupo. Vos andá a conversar con tus amigas
ALICIA:
¿Y… que es de sus vidas? Y díganme... ¿se casaron? (mirando a Rita y Beba)
RITA.
Yo, por suerte no. Más vale sola que mal acompañada.
BEBA.
Yo tampoco.
ALICIA.
No me sorprende.
BEBA.
¿Qué querés decir?

17
ALICIA.
No te exaltés, lo digo por lo independiente que fuiste siempre y que lo debes seguir
siendo ¿o no?
BEBA
¡Ah! eso sí.
RITA.
¿Y vos? (A Alicia)
ALICIA.
¡Por supuesto! Con iglesia, vestido, fiesta y luna de miel.
CARMEN.
¡Qué lindo! ¡Cómo me hubiera gustado verte!
BERNARDO. (Viniendo con las bebidas)
Aquí tienen.
ALICIA.
Bueno Carmencita. Vos sabés, hacía tanto que no nos veíamos que la verdad se me
paso. Pero igual no se perdieron de nada. Fue algo sencillo, para la familia. Ustedes
saben, algo íntimo. Lo gracioso de todo fue que el salón era para 250 personas. Y la
organizadora de la fiesta se equivocó al hacer las cuentas y resultaron ser 300 (se ríe).
Tuvieron que mandar a pedir más caviar, champaña, en fin un lío. Pero por suerte se
pudo resolver.
RITA.
Menos mal que había sido íntima.
ALICIA.
Bueno, ustedes saben cómo es papá y como soy hija única. Además mi novio tenía
mucha familia.
CARMEN.
¿Tenés hijos?
ALICIA.
No, por suerte no
CARMEN.
¿Por qué decís eso?
ALICIA.
Porque, me divorcié
RITA.
Y ¿cuánto hacía que estabas casada?

18
ALICIA.
Y... habrán sido…. unos once meses, casi un año.
RITA.
(Se ríe) ¡Once meses! Todo un récord.
BEBA.
(Riéndose) Yo, que tu viejo. Te obligo a seguir casada hasta cobrarme todo lo que
gasté en tu fiesta.
RITA. (A Carmen)
¡Che! ¿Y tu vieja?
CARMEN.
No está. Acaba de salir justo un rato antes de que llegaran. Y me dijo que no llegaba a
cenar, así que no sé a que hora volverá.
RITA. (Mirando su vaso vacío) Me das más vodka. (A Bernardo) O mejor, traete la
botella.
BERNARDO.
Lo que vos digas. (Va a la cocina)
ALICIA.
Y ¿se puede saber que hacés de tu vida? (A Rita) Porque, que yo sepa en la escuela
querías ser algo del espectáculo.
RITA.
(Sirviéndose en el vaso vodka de la botella)
Actriz…bueno en algo del espectáculo trabajo, o mas bien del entretenimiento.
Justamente, hoy es mí día de franco.
CARMEN.
¡Qué lindo! ¿Y qué hacés?
RITA.
Bailo
CARMEN.
¿En alguna comedia musical? Porque a mí me encantan, La Novicia rebelde es mi
favorita, con toda la música y las monjitas que bailan...
RITA.
No, en un club nocturno. se llama "La Libélula danzante”
CARMEN.
¡Ay, la libélula que lindo bichito! Podríamos ir algún día ¿no les parece?

19
BEBA.
Carmen, si vos llegas a ir ahí te da te agarra el patatus. Este "club" es un cabarulo, no
sé sí me entendés. Esos lugares en donde las minas salen en bolas bailando con un
caño.
CARMEN.
(Escupe el jugo que esta tomando, por la impresión) ¡Dios mío! (Mira a Rita) ¿Y vos
hacés eso?
RITA.
Al principio, pero con el tiempo me hice amiga del Colifa, el dueño, y ahora me encargo
de toda la parte artística.
ALICIA.
¡Ah! ¿Ese boliche está sobre Corrientes y Malabia?
RITA.
Yo sabia que habías ido mascarita.
ALICIA.
¡Claro que no! lo que pasa es que pasé por ahí y se me vino a la mente el cartel.
Bueno, lo que es a mí, me va muy bien. Conduzco mi propio programa de Tv, que se
llama "El mundo de Ali". Y es muy exitoso.
RITA.
¿Así? ¿Tiene 0,001 de rating?
ALICIA.
¡Qué graciosa!!
BEBA.
¿Y de qué se trata el programa? Por ahí lo vi.
ALICIA.
(Mirando a Beba)
¿Vos? No creo que lo hayas visto nunca. Es un programa para la mujer de hoy,
además esta por cable. Pero es muy popular.
RITA
¡Ah! Es de esos programas idiotas que te enseñan a ser mujer y no morir en el intento
¿no?
ALICIA.
¡No! o sea, si enseñamos o mejor dicho preparamos a la mujer del nuevo milenio, que
no es lo mismo.
CARMEN

20
¿Qué tienen de malo? Yo los miro. El otro día enseñaban como hacer un bebedero de
colibrí con una chata que reciclaron del Moyano y…
ALICIA.
¡Ay, si! Esa fue mi idea. Y viste cuando cociné el tofu con arándanos que se me quemó
y casi incendio todo. Fue tan gracioso.
RITA. (Riéndose)
Pero vos no querías en la CNN. Ser periodista y cubrir las guerras y esas cosas
ALICIA.
Dejáme decirte, que soy periodista. Lo que pasa, es que no he tenido la oportunidad de
demostrar todo lo que sé. Pero ya la voy a tener. (Mira a Beba que se esta riendo) ¿y
vos? Seguís con lo de la gimnasia.
BEBA.
Bueno... Después que el viejo se murió, me tuve que hacer cargo del negocio y deje
de entrenar. Sobretodo porque el infeliz de mi hermano se fue al Uruguay y lo veo cada
muerte de obispo.
ALICIA.
¿De la verdulería?
BEBA.
Sí, y también doy clases de gimnasia en el club. Como quien dice me dedico al pepino.
(Se ríe)
ALICIA
¿Y vos Carmen? Supiste algo de Carlos, después de lo que pasó.
CARMEN.
No, nunca lo volví a ver.
BEBA.
Yo lo quisiera tener enfrente para... (Hace gestos de golpes con las manos)
BERNARDO.
¿Quién es Carlos?
CARMEN.
Carlos era mi novio en quinto año y planeábamos casarnos cuando yo terminara el
colegio. Ya teníamos todo listo, el vestido, la iglesia, en fin todo. Nosotros decidimos
casarnos por civil e iglesia el mismo día. Y yo logré que la iglesia fuera antes, porque
para mí era importante la bendición de Dios. Cuando llegué a la iglesia, me dijeron que
siga en el auto porque Carlos todavía no había llegado.
BEBA.

21
La cosa, es que estuvo dando vueltas a la manzana por más de dos horas, hasta que
la convencimos que bajara. (Mira a todas) ¿Se acuerdan?
BERNARDO
¡Qué raro tu mamá nunca me hablo de eso!
ALICIA
Justo ella te iba hablar
BERNARDO
¿Por qué? ¿Qué pasó?
CARMEN.
Cuando fui a buscarlo a su casa, para pedirle una explicación, vi a mamá saliendo de
ahí.
BERNARDO.
¿A Lola? No me digas que Lola y él...
BEBA.
Exactamente eso que estas pensando
CARMEN.
Después supe que él sólo se había acercado a mí por mi mamá, que se había
enamorado de ella.
BERNARDO.
¡No lo puedo creer! ¡Ah! y por eso se distanciaron ustedes dos.
CARMEN.
En parte, porque ese día que la vi, ella fue a cortar la relación con Carlos, por haberme
dejado plantada en la iglesia. Ese fue un buen gesto de parte de ella.
BEBA.
Si, buenísimo
RITA.
Bueno, pero eso pasó hace ocho años, me imagino que ya lo superaste.
ALICIA.
Esas cosas nunca se superan, como mi divorcio. Carmen y yo, somos víctimas del
amor.
CARMEN.
Creo que sí. En fin estudié letras y me recibí de profesora de literatura.
ALICA.
¡Ah! ¿Entonces das clases?
BEBA.

22
No se anima. La única vez que se paró frente a una clase, se puso tan nerviosa que
vomitó y se desmayó.
CARMEN.
Es cierto, la verdad es que me pongo muy nerviosa.
ALICIA.
¿Y entonces? ¿De qué trabajás?
CARMEN.
Trabajo en la biblioteca. Me encanta la literatura. Recomiendo los libro, los leo,
sobretodo a los chicos que me encantan.
ALICIA.
¿Libros, de qué? Porque yo una vez leí unos eróticos que estaban muy buenos.
CARMEN.
¡Qué decís Alicia! Eso es pecado.
RITA.
Pecado, es no leerlos. Yo también leí un par. Es que cuando una está sola, se pone
melancólica.

ALICIA.
No me digas que seguís siendo tan religiosa como en el colegio.
BEBA.
Ahora está peor. Yo siempre le digo que la tendrían que nombrar beota.
RITA.
¿Qué cosa?
CARMEN.
Beata, Beba se dice beata y no exagerés para eso tendría que hacer milagros y yo sólo
soy una humilde servidora del Señor.
BEBA.
Bueno, pero a virgen por lo menos llegas.
RITA.
No me digas que vos nunca... nunca le viste la cara a Dios
CARMEN.
(Se ríe) ¡Ay Rita! Dios es invisible.
RITA.
Osea que seguís igual que la última vez que te vi.
BEBA.

23
Sí, Carmen tendría que estar en el libro de los récord Guindes.
ALICIA.
De los Guinnes, bruta.
BEBA.
A mí no me digas bruta, que te emboco.
CARMEN.
Yo creo, que ustedes exageran. No creo que sea para tanto. No debo ser la única
mujer de 28 años que todavía es virgen ¿no?
RITA.
Que conozca viva, te aseguro que sí. (Se ríe, junto con las demás)
BEBA.
¡Che, Bernardo! ¿Cuándo comemos?
BERNARDO
En un momento, no puedo hacer todo solo.
RITA. (Se ríe a carcajadas)
¡Esto es increíble!

ALICIA. (Mira a Rita)


¡Ésta, ya se emborrachó! ¿De qué te reís?
RITA. (Se queda seria)
De vos, de mí, de todas. No se dan cuenta que somos cuatro patéticas sentadas acá.
Fingiendo que nuestras vidas son las mejores. Que no nos importa, que no hayamos
logrado nada de lo que queríamos en la secundaria. Todos nuestros sueños se fueron
al carajo.
CARMEN.
Sentáte Rita. Me parece que tomaste de más.
RITA.
¡Dejáme! (le tira el brazo) Ahora, ¿no me van a decir que esto es lo que querían para
ustedes? Me acuerdo que nos pasábamos horas planeando lo que íbamos hacer en el
futuro. (Se acerca a Alicia) ¡Alicia Villegas! Ibas a ser la mejor periodista, viajar por todo
el mundo, ¿y cómo terminaste? conduciendo un programa de mierda, y encima en el
cable.
ALICIA. (Enojada)
Conmigo, no te metas. Además, ¿quién te dijo que yo no cumplí mi meta? Para tu
información, yo sí estuve en un noticiero…dando el pronóstico.

24
RITA. (Riéndose)
No te digo. ¡Ah! Bebita ¿cuántas medallas ibas a ganar? ¡Beba Rimoldi! ¡Bravo, bravo!
Héroe nacional después de Maradona. Y ¿qué pasó? Te conformaste con levantar
cajones de naranjas y tomates ¡bravo, bravísimo!
BEBA.
¿Qué te pasa? ¿Querés pelear? Mirá, que yo no te tengo miedo.
RITA.
(Mira a Carmen) Mi preferida (la abraza) ¿cuántos hijos querías tener? dos, tres, no me
acuerdo. Lo peor es que ni siquiera practicás. Yo creo, sin lugar a dudas que la reinas
de las patéticas es... ¡Carmen Moran! ¡Aplausos! (aplaude sola)
ALICIA.
Ésta habla como si fuera la gran triunfadora de la vida.
BEBA.
Es cierto. ¿Acaso vos no querías ser actriz, y terminaste bailando en pelotas en un
cabarute de mala muerte. ¿De qué carajo me estas hablando?
ALICIA.
Beba tiene razón.
CARMEN.
Beba, basta.
BEBA.
(Mira a Carmen)
A mí que me decís. Decíle a ésta que la termine.
CARMEN. (Nerviosa)
Te lo digo a vos porque creo que Rita no está condiciones de entender en este
momento.
RITA.
¿Qué me estás queriendo decir? ¿Qué estoy borracha?
BERNARDO.
(Saliendo de la cocina y gritando) ¡La comida esta lista! (mira a todas, que están
serias)
ALICIA.
Danos un segundo que estamos arreglando un problemita que tenemos.
BERNARDO.
Y para eso me apure tanto. (Se va para la cocina)
RITA. (Mira a Carmen)

25
Esto es como una competencia de patéticas…
ALICIA.
¡Ah, bueno!
RITA.
La vida, que es una maldita ruleta rusa, si y te da pocas oportunidades,…si no las viste
o se te escaparon ¡listo fuiste!. Pero ¡ojo! porque si por esas putas casualidades la
atrapaste, guau, te ganaste la lotería. Lo que verdaderamente importa es que soy
exitosa, ¿en qué? no sé, no interesa. Lo único importante es la palabra éxito. (Mira a
las otras) ¿Y entonces, que nos queda a los demás, a los que la oportunidad se nos fue
o peor aún, nunca se presentó?
CARMEN.
¿De verdad pensás eso de nosotras?
RITA
¡Claro que si!
CARMEN.
Puede ser que yo sea patética para tus ojos. Y que como vos decís no haya cumplido
todos mis sueños. Pero, quien te dijo que yo no tengo sueños. Y que Beba y Alicia
también. Pero ¿sabes qué?, no hay ningún manual que te enseñe como vivir. Así que
no trates de hacerme sentir mal a mí, para sentirte bien vos.
RITA.
Carmen, la vida...
ALICIA.
¡Esta buena che! Mira Rita, yo no entendí nada de eso que dijiste del casino y de no sé
que ruleta. Yo lo único que sé, es que estás borracha y resentida.
BEBA.
¡Alicia tiene razón!
ALICIA. ¿Si?
BEBA.
La vida es algo que tenemos que aceptar. Y si, puede ser que sea una ruleta rusa, pero
depende de nosotros cuantas vueltas va dar
ALICIA.
Ah, ya entendí, lo de la ruleta es una metáfora ¿no?
BEBA.
Es muy cómodo decir; la vida no me dio oportunidades, pero honestamente quien de
nosotras puede decir eso. Creo que sin darnos cuenta desaprovechamos las nuestras.

26
Pero claro es más fácil lamentarse (mira a Rita) o resignarse (mira a Carmen) o peor
aún ni darse cuenta (mira a Alicia)
BERNARDO: (entrando)
Y… ¿vienen o no?
Entra Lola que ha estado escuchando todo desde la entrada, se hace la borracha)
LOLA:
(Tosiendo, todas se dan vuelta a verla y ella entra.)
CARMEN:
¡Mamá!
LOLA:
Hola.
CARMEN:
¡Por Dios! ¿Estás ebria?
LOLA.
No, (trata de disimular)
CARMEN.
¿Qué hacías ahí?
LOLA.
Estaba escuchando la sarta de boludeces, que decían vos y tus amiguitas.
CARMEN.
¿Qué?... pero mamá…nosotras…
LOLA.
Yo no puedo creer, que sean tan jóvenes y tan patéticas.
RITA.
Es justamente lo que les estaba diciendo yo, cuando…
LOLA.
¡Calláte, que para vos también hay!
BERNARDO.
Lola, sería mejor que te lleve a tu habitación ¿no te parece?
LOLA.
¡No! Antes le quiero decir un par de cositas a estas cuatro. Escuché lo suficiente como
para darme cuenta que no tienen idea de nada. La vida es un juego que hay que jugar
sin importar quien gane o quien pierda. Vivan como les de la gana, sean responsables,
o irresponsables, sean tristes o alegres, malas o buenas, exitosas o fracasadas. ¡No
importa! Pero, vivan, antes de sentarse acá a filosofar sobre la vida, como si supieran

27
de lo que están hablando. (Suspira) Bueno…total a mi que mi importa, (a Bernardo)
¡che! traéme mi tapado de piel.
BERNARDO.
Podrías decir por favor. (Sale)
CARMEN.
¿Vas a salir de vuelta?
LOLA.
Si, sólo vine a buscar un abrigo.
CARMEN.
Mamá; es peligroso que salgas sola a esta hora.
LOLA.
Lo peligroso es que me quede acá con ustedes.
BERNARDO. (Entrando)
¡Acá esta!
LOLA.
Gracias. ¡Ah! Y no me esperen despiertos (sale tambaleándose por la puerta de calle)

CARMEN.
Mamá, ¿te llevas el celular? (Lola sigue caminando y le hace un gesto de no
escucharla)¡Mamá!
BERNARDO.
No te molestes. En un ratito comemos. (Sale por la puerta de la cocina)
(Carmen, Rita, Beba y Alicia están sentadas en silencio y sin mirarse una a la otra)
CARMEN.
Chicas, les pido disculpas por lo de mi mamá, ustedes saben como es ella, que le
gusta opinar sobre todo.
ALICIA.
A mí me pareció bien lo que dijo, además esta discusión ya no daba para más
BEBA.
¿Y Carmen, para cuando la comida? ya me pica el bagre.
ALICIA.
¡Ay Beba! No seas ordinaria, eso no se pregunta.
BEBA. (Imitando a Alicia)
¡Ay Beba, no seas ordinaria! Seguís con la misma cantaleta de la secundaria, mira que
ahora no me contengo y te pego una piña que te dejo sentada.

28
ALICIA.
Lo dicho, no cambiaste nada.
BEBA.
¡Uy! Ahora si que te la buscaste (se propone acercarse a Alicia y esta se para como
escapando)
ALICIA. (Corre exagerada)
¡Auxilio, auxilio! (se esconde atrás de Carmen)
Carmen ayudáme, que esta animal a vos te escucha.
BEBA.
Dale seguí no más que vas a ver como te voy a dejar cuando te agarre.
CARMEN.
(Está entre las dos, tratando de proteger a Alicia)
¡Beba, basta!
RITA.
(Se para y agarra a Beba y se sientan en el sillón )—
¡Parála che! que si la agarras, no va a servir ni pa´ repuesto de boluda.
(Alicia, Beba y Carmen se la quedan mirando sorprendidas y se miran entre ellas)
RITA.
¿Qué pasa?
ALICIA.
¿No te diste cuenta, lo que dijiste?
RITA.
¿Qué?
ALICIA.
.Lo del repuesto para boluda, en la secundaria, vos siempre se lo decías a Beba, para
que no me pegue.
BEBA.
¿No te acordás?
RITA.
Si me acuerdo… pero prefiero olvidarme.
CARMEN.
Pero… ¿porqué? Si es un recuerdo muy lindo.
RITA.
Porque pasaron mucho años sin vernos. Creo que la última vez que estuvimos todas
juntas fue en el casamiento frustrado de Carmen. Ustedes cambiaron, yo cambié.

29
ALICIA
Si pensás eso ¿Para qué viniste?
RITA.
No sé, creo que en el fondo, todavía guardaba los recuerdos del colegio y las veía con
el uniforme puesto.
CARMEN.
Es verdad que hace mucho que no nos vemos, pero en el fondo seguimos siendo las
mismas.
ALICIA.
Bueno yo cambié mi peinado y me operé la nariz (Beba y Carmen la miran)
pero sigo igual.
CARMEN.
Rita, entonces todo lo que dijiste antes lo sentís de verdad.
RITA.
No sé, yo lo único que sé es que ustedes eran la única familia que yo tenía. Nos
contábamos todo, nos protegíamos. Cada una sabía que podía contar con la otra, una
mirada lo decía todo. Me acuerdo que siempre ganábamos las competencias gracias a
la fuerza de Beba. Si teníamos que convencer a alguien la mandábamos a Alicia, que
no sé si por cansancio o por talento convencía a cualquiera. Y cada vez que nos
metíamos en problemas, era Carmen la que lo solucionaba. Porque era la preferida de
las monjas (Se sienta y se tapa la cara llorando)
CARMEN.
Y vos eras nuestra líder, la que sabía que hacer en todo momento.
ALICIA.
La primera que saltaba, para defendernos…
BEBA. (Se limpia las lágrimas)
La que nos enseñaba las malas palabras. El colegio hubiera sido muy aburrido sin vos.
RITA.
La verdad... es que no sé que decir. O mejor dicho sí sé, perdónenme por todo lo que
les dije. La verdad es que, como me dijo Carmen; la resentida y patética soy yo, no
ustedes.
ALICIA.
En eso tenés razón
CARMEN.
No digas eso, Vas a ver que todo va a cambiar

30
ALICIA.
En mi también. Pero no presto plata ¿eh? (se ríen)
BEBA.
Entonces en mi también.
BERNARDO. (entrando)
¡Bravo, bravo! ¡Qué emocionante! No lloraba así desde que vi Titanic.
CARMEN.
¡Bernardo! ¿Estabas escuchando todo?
BERNARDO.
No me lo iba a perder. Bueno entonces ahora si podemos comer ¿no?
BEBA.
Si, por favor que me muero de hambre.
ALICIA.
Si, yo me comería un caballo.
BEBA. (La mira) Dale vamos
BERNARDO.
Vayan yendo ahora voy.
(Todas salen por la cocina, y Bernardo se queda parado en el centro del living.
Saca un pañuelo del bolsillo y se limpia los ojos. Después empieza a recoger vasos
de la mesa ratona)
BERNARDO.
Menos mal que todo se solucionó. Ojalá Carmen y Lola pudieran resolver sus
problemas así de fácil.
(SUENA EL TELEFONO)
BERNARDO.
¡Hola! ¡Ay! Carmen en este momento esta ocupada, pero me puede dejar el mensaje a
mi. Espere que anoto (busca papel) dígame; Se-cues-tra-mos a Lo-la Mo-rán.
Perfecto yo le doy el mensaje. Adiós que amable. (Lee el papel y se queda atónito,
hasta que grita)— ¡Carmen! (sale corriendo hacia la cocina)

ESCENA 3
Carmen sentada en el sillón, sin reaccionar. Beba que camina para un lado y para el
otro. Rita en el bar y se sirve un whisky. Alicia que está sentada al lado de Carmen
intentando darle fuerza.

31
BERNARDO. (Entrando, a Carmen)
Acá esta el tesito de tilo, tomálo para que te tranquilices.
CARMEN.
No, gracias Bernardo, pero no me pasa nada por la garganta.
BERNARDO.
Bueno, igual te lo dejo acá. (Lo pone arriba de la mesa)
ALICIA.
No te preocupes Carmen, todo va a salir bien. A mi tía Adela la secuestraron y nada
más le cortaron la lengua. Claro que eso no fue tan trágico, porque la verdad es que la
pobre era insoportable cuando se ponía a hablar. Así que técnicamente nos hicieron un
favor. ¡Ah! Y un amigo mío que también le paso lo mismo, pero...
BEBA. (Interrumpiéndola)
¡Te podés callar!
ALICIA.
¡Ay! ¿Qué te pasa? Estoy tratando de que Carmen se sienta mejor.
RITA.
Menos mal.
ALICIA.
Perdón pero en esta sala, yo soy la mas experimentada en cuanto a secuestros se
trata.
RITA.
¡Así! ¿Y cuantas veces te secuestraron?
ALICIA.
Casi una.
BERNARDO.
¿En serio? ¿Cómo fue?
ALICIA.
Fue en un viaje que hice a Nueva York, unos tipos trataron de agarrarme
porque me confundieron con Susana.
BERNARDO
¿Giménez?
ALICIA
Yes.
BEBA.
¿Y, esa es tu gran experiencia?

32
ALICIA.
Eso, y todos mis parientes que han secuestrado, no se olviden que mi family
es de la high. Lo importante en un secuestro es saber negociar, y hablar en el idioma
del secuestrador. Para que sepa que no esta hablando con una idiota.
RITA
Entonces no los dejamos hablar con vos.
BERNARDO.
Yo no aguanto tantos nervios. Me voy a tomar un calmante.¿Alguien quiere algo?
RITA.
Traéte otra botella de whisky, que la noche va a ser larga.
ALICIA.
A mi traéme un cafecito, pero con leche descremada y edulcorante por favor.
BERNARDO.
Bueno, ya vengo. (Sale por la puerta de la cocina)
ALICIA.
Ven lo que yo les decía, tendrían que haberme dejado hablar a mi.

BEBA.
Si, justo.
CARMEN.
Chicas no sería mejor que llamáramos a la policía, ellos deben saber manejar mejor
estas situaciones. ¿No les parece?
RITA.
¡No! Eso es lo peor que podemos hacer, la cana siempre enreda todo.
ALICIA.
En eso coincido con Rita. Siempre es mejor hablar con los secuestradores en un tet a
tet.
BEBA.
¿En un qué?
ALICIA.
En un mano a mano, bruta.
BEBA.
Perdón “Su” Y en cuanto a la cana, yo si creo que deberíamos llamarla.
BERNARDO. (Entrando a escena con una bandeja en las manos)
¿Llamar a quién?

33
CARMEN.
A la policía.
BERNARDO.
¡Ah! No se preocupen. Ya la llamé yo de la cocina. Es que si seguimos esperando
es peor. En cualquier minuto llegan.
RITA.
Vos y Alicia se pelean el primer puesto de pelotudos ¿No?
ALICIA.
¡Che, che, che! Que yo no quería llamar a la policía. Aparte prefiero ser pelotuda, que
mal vestida.
BERNARDO.
¿Qué pasa? ¿Hice mal?
RITA.
Si
CARMEN.
Rita por favor. (Acercándose a Bernardo) No te preocupes Bernardo, yo estaba
pensando en llamarla.
ALICIA.
La cosa es que si nos están vigilando, se van a dar cuenta que llamaste a la
policía (tomando café) y ahí sí, quien sabe como devolverán a Lola. Si es que la
devuelven.
BEBA.
¡Calláte, che! No seas pájaro de mal agüero.
ALICIA.
Yo nada mas digo lo que pienso, pero si les molesta me callo la boca y no
hablo mas.
RITA.
Si, le harías un gran favor a la humanidad. Pero ésta tiene razón en lo del cana. Si lo
ven, puede ser peligroso para tu vieja, Carmen.
BERNARDO.
¡Ay! No me digan eso, que si le pasa algo a Lola por mi culpa. No sé que soy capaz
de hacer.
CARMEN.
Tranquilízate Bernardo, vas a ver que mamá va a estar bien. Tenés que tener
confianza en Dios.

34
BERNARDO.
Ojalá tuviera tu fe, Carmen. Pero ¿ahora que hacemos?
BEBA.
Y lo único que nos queda es esperar y como dice Carmen, que sea lo que Dios quiera.
ALICIA.
Ustedes no sé, pero yo voy al baño. (Se levanta y sale por la puerta de la
cocina)
BEBA. (Mirándola)
Un día de estos se va a comer una piña, que no le van a quedar más ganas de decir
idioteces.
RITA.
Avisáme que te ayudo.
(SUENA EL TIMBRE)
BEBA.
Ahí está la cana. ¿Y ahora que hacemo?
RITA.
Primero que nada, tranquilizarnos, (piensa) ¡Ya esta! Le vamos a decir que
todo fue una equivocación. Una broma que le hicimos a Carmen y listo; asunto
resuelto. Lo único que tienen que hacer, es seguirme la corriente a mi ¿ok? (a
Bernardo) abrí la puerta.
BERNARDO. (Se fija por la mirilla de la puerta)
¡Che! Me parece que no es la policía. Es un tipo con una pizza. ¿Alguien pidió pizza?
BEBA.
Y por ahí fue Alicia, es tan tarada.
RITA.
No, debe ser un error. Abrí la puerta.
(Bernardo abre la puerta y hay un parado un hombre de unos 35 años, con sobretodo.
Tiene puesto un sombrero estilo 50´s, lleva bigotes, anteojos y habla en forma extraña.
Tiene una pizza en la mano. Cuando esta entrando se tropieza y cae de nariz al piso y
todos se lo quedan mirando con sorpresa)
BEBA.
(Conteniendo la risa)Nosotras no pedimos pizza.
FALCON.
(Levantándose del piso y arreglándose el sobretodo)
¿Y mi sombrero?

35
CARMEN. (Agarrándolo del piso y alcanzándoselo)
Aquí está.
FALCON. (Lo agarra y mira a Carmen como impactado)
Muchas gracias. (Agarra la caja de la pizza) La pizza... ah si..., digo no. Dejen que me
presente. Teniente inspector Raymundo Falcón. (Sacando su identificación y
mostrándosela a todos)
RITA.
Pero... ¿y la pizza?
FALCON.
¡Ah! Esa es una técnica que usamos para despistar a los delincuentes en los casos de
secuestro. Bueno yo estoy aquí porque recibimos una denuncia de secuestro realizada
por (saca su libreta y lee) Bernardo Muñoz.
BERNARDO.
Presente... quiero decir que soy yo.
FALCON.
(Acercándose) ¡Aja! bien (sigue leyendo) usted denunció el secuestro de Lola Morán.
¡Que casualidad! la víctima se llama igual que la vedette famosa ¿no?
BERNARDO.
No se llama igual, es la vedette famosa.
FALCON.
¿En serio? ¿Y la secuestraron?
RITA. (Acercándose)
En realidad, todo fue un malentendido. La verdad es que no hay ningún secuestro. Es
una broma que le hicimos nosotras a Carmen.
FALCON. (Anotando en su libretita)
Y... ¿Quién es Carmen?
CARMEN.
Soy yo
FALCON. (Acercándose)
Si, por supuesto. Ese hermoso nombre solo puede pertenecerle a usted. Hace juego
con su hermosa presencia, si me permite decirle.
CARMEN. (Nerviosa y sin saber que decir)
Lola es mi mamá.
FALCON.
¡Ah! Ahora entiendo.

36
CARMEN.
¿Qué cosa?
FALCON.
A quien sale usted tan linda. Su madre es una mujer escultural. (Tose) A si que una
broma, o sea que no hay nadie secuestrado.
RITA.
Exactamente.
FALCON.
Y usted ¿Quién es?
RITA.
Yo soy Rita Bustamante
FALCON.
Y le parece bonito andar jugando con la autoridad policial.
BEBA.
Nosotras no queríamos molestarlos.
FALCON.
Y usted, ¿Quién es?
BEBA.
Beba Rimoldi, amiga de Carmen.
FALCON.
Rimoldi como el jugador de River…
BEBA
Era mi viejo.
FALCON.
¡Qué honor! Bueno, bueno, viendo y considerando que no hay victimas y ya que estoy
aquí, me gustaría saludar a la señora Lola Morán. Es que soy un gran admirador de
ella. Además si vuelvo a la jefatura sin un autógrafo, los muchachos me matan.
BEBA.
Lola no está.
FALCON.
(Desconfiado) ¡Cómo, que no está!
RITA. (Mirando a Beba)
Quiso decir que no esta... en buenas condiciones, está enferma. Y usted sabe como
son las artistas, que no les gusta que las vean así.

37
FALCON.
Si claro, entiendo ¡qué pena! Me hubiera encantado conocerla.
RITA. (Llevándolo hacia la puerta)
Sí, claro, A ella también le encanta conocer a sus admiradores. Pero no faltara
oportunidad.
FALCON.
Bueno, entonces me voy y por favor les voy a pedir que no hagan más esta
clase de bromas. (A Carmen) Mándele mis respetos a su madre. Buenas noches a
todos. (esta saliendo por la puerta, cuando escucha a Alicia que entra de la cocina
gritando)
ALICIA. (Viene caminando con un vaso de agua en la mano y grita)
¡Carmen! ¿Llamaron los secuestradores?
FALCON. (Se da vuelta sorprendido)
¿Cómo es eso de los secuestradores? ¿Me podría explicar? Por favor.
(Rita, Beba y Bernardo le hacen señas de que se calle la boca)
ALICIA.
Sí, claro. Es muy simple, estamos esperando que llamen los que secuestraron a Lola
Moran (Se lo queda mirando)
Perdón, pero vos ¿quién sos?
FALCON.
Teniente Inspector Raymundo Falcón para servirle.
ALICIA.
¡Raymundo! ¡Que nombre más divertido! (le extiende la mano) — Mucho
gusto, Alicia Villegas.
FALCON. (Mirando a las demás)
Entonces, si, secuestraron a Lola Morán.
ALICIA.
Si obvio. ¿No me digas que sos periodista?
RITA.
Adelantándose)
No, ya te dijo que era policía y podés dejar las bromas. (Le pellizca el brazo)
ALICIA.
¡Ay! ¿Qué te pasa?
FALCON.
Bueno, bueno terminemos con esto. ¿Está o no está secuestrada Lola Morán?

38
ALICIA.
Si
RITA.
No
FALCON.
¿En qué quedamos?
CARMEN. (Acercándose)
La verdad es que le mentimos, mi mamá está secuestrada.
RITA.
Carmen, no...
CARMEN.
Rita si, las mentiras hacen llorar al niño Dios y entristecen al Papa Francisco.
FALCON.
Lo sospechaba.
RITA. (A Alicia)
Escucháme, tarada, ¿vos no veías que te hacíamos señas con Beba?
ALICIA.
¡Ah! ¿Eran señas? Yo pensé que le estabas enseñando a bailar a Beba.
RITA.
Ese es tu problema, tu cerebro no esta diseñado para eso.
(SUENA EL TELEFONO)
FALCON.
Deben ser los secuestradores. (A Carmen)
Atienda Carmen y quédese tranquila que ahora hay un profesional junto a usted.
CARMEN. (Atiende el teléfono nerviosa)
Ho-la, Si, entiendo. Pero... yo no… cuando...voy a tratar pero...hola, hola.
BEBA.
¿Qué pasó?
CARMEN.
Me cortaron.
FALCON.
¿Qué le dijeron?
CARMEN.
Me dijeron, que si quiero ver viva a mi mamá, les tengo que dar cien mil pesos. Que me
dan media hora para juntar la plata y que me van a llamar para decirme donde y como

39
les doy el dinero.
FALCON. (Anotando en su libretita)
Muy bien.
CARMEN.
No, no está bien. ¿De donde voy a sacar yo, cien mil pesos?
RITA.
Tu vieja no tiene plata en la casa o una caja fuerte.
CARMEN.
No, que yo sepa.
BEBA. (A Bernardo)
¿Vos no sabés?
BERNARDO.
No, en esta casa no hay caja fuerte y plata menos. Lo único de valor que tiene Lola,
son sus joyas. Pero la única que sabe donde están, es ella.
RITA.
Bueno, pero las podemos buscar y darle eso a los secuestradores. ¡Vamos a
buscarlas!

FALCON. (Tosiendo para que noten su presencia)


Disculpen, pero yo todavía estoy aquí y creo que soy el experto.
ALICIA.
En eso tiene razón Ramón.
FALCON.
Raymundo.
ALICIA.
¡Wherever!. La cosa es que, si ya lo llamaron que se gane el sueldo. Además ¿qué
hora es? (bostezando) Yo tengo un sueño.
BEBA.
Alicia si no ayudas, al menos cerrá tu jeta ¿sí?
ALICIA.
Por eso no digo más nada. (Se acuesta en el sillón)
FALCON.
Bueno, como dijo la señorita ya estoy aquí y debo hacerme cargo del asunto.
BEBA.
¿Qué propone?

40
FALCON.
(Se queda parado pensando) Bueno...este... en principio conseguir el dinero.
RITA.
Y para decirnos eso, no hay que ser policía.
BERNARDO.
Bueno, yo voy a ver si encuentro las dichosas joyas en la habitación de Lola. Ya vengo.
(Sale por la puerta del centro)
BEBA.
Esperemos que Bernardo encuentre las joyas. Sino estamos fritas.
CARMEN. (Juntando las manos y sentándose)
Sí, que Dios escuche mis plegarias.
RITA. (Acercándose a Falcón que está pensativo en un rincón)
Dígame...Falcón ¿no? ¿Usted tiene mucha experiencia en secuestros?
FALCON.
¡Uff, muchísima!
RITA.
¿Así? y ¿cuál es el porcentaje de que todo salga bien? (bajando la voz, para
que no la escuche Carmen)
Digo... de que devuelvan a Lola completa, no sé si me comprende.
FALCON.
(Hablando fuerte, pero no muy seguro)
Sí, claro (bajando la voz, cuando mira a Carmen) Y mire... según mi experiencia…
Yo diría que... no tengo la menor idea.
RITA. (Fuerte)
¡Cómo que no sabe! Si me acaba de decir que tenía mucha experiencia.
FALCON.
Le mentí, la verdad es que; es la primera vez que me enfrento cara a cara
con la delincuencia. Este es mi primer caso real.
RITA.
¿Qué? Pero es lo único que nos faltaba.
FALCON.
Lo que pasa es que yo siempre he trabajado en tareas administrativas y recién ahora
estoy empezando a enfrentarme con la delincuencia...
RITA. (Interrumpiéndolo y decepcionada)
Cara a cara.

41
FALCON.
Exactamente. Pero yo creo que con el tiempo, voy a superar este miedo.
RITA.
¿Qué miedo?
FALCON.
Bueno... es un secreto, pero...a mi me asustan las pistolas. Con decirle que jamás he
podido disparar un arma. Yo creo que es, porque de niño, mi mamá siempre me dijo;
que a las armas la carga el diablo. Como es la mente ¿No?
BERNARDO. (Entra gritando con las joyas en la mano)
¡Las encontré! ¡Las encontré! Miren, miren. (Les muestra las joyas)
CARMEN.
Gracias a Dios que las encontraste.
BERNARDO.
Y también, di vuelta todo.
BEBA.
¿Y ahora qué hacemos?
RITA.
Esperar que llamen.
FALCON.
En mi opinión, (a Carmen) tendría que...
SUENA EL TELEFONO
CARMEN.
Si (agarra el teléfono)
Ho...la, mire no conseguí la plata, pero tengo unas joyas que valen mucho. Si entiendo
(pide para anotar) si, si, en un tacho, está bien, y a mi mamá cuando la... hola, hola.
Me colgaron de vuelta
BEBA.
Pero ¿qué te dijeron?
CARMEN.
Quieren que vaya a la calle Rivadavia, a una esquina donde hay un kiosco que se
llama; “el agujero de Chicho”. Me dijeron que voy a encontrar un tacho de basura y que
tire ahí las joyas. Y que vaya sola o van a matar a mi mamá.
BERNARDO.
¡Uy! pero eso es peligroso.
CARMEN.

42
Si y no sé como voy a ir hasta allá, me tiemblan las piernas.
BEBA.
Vos no podés ir.
CARMEN.
Pero dijeron que vaya yo.
RITA.
Además la deben conocer, como para que vaya otro. Ahí, si pondríamos en peligro a
Lola.
FALCON.
Si me permiten (adelantándose) Yo debería ser el que vaya a entregar las joyas.
BERNARDO.
Pero lo van a reconocer.
RITA.
No, si va disfrazado de Carmen.
BEBA.
¿Cómo?
RITA.
Muy simple, alguno se pone la ropa de Carmen, se viste igual y lleva las joyas.
FALCON.
Perdón, pero eso me parece muy arriesgado para ustedes y para mí. (Saca un celular
de su sobretodo) Así que mejor vamos a llamar a mis compañeros para que se hagan
cargo. (Empieza a marcar)
(Rita agarra un jarrón de la mesa y va por detrás de Falcón y le pega en la cabeza.
Falcón cae desmayado en el sillón, arriba de Alicia que estaba dormida ahí)
ALICIA.
¡Che! ¿Qué pasa? ¡Sáquenme esto de encima!
RITA.
Vení Beba. Ayudáme.
Entre las dos acomodan a Falcón para que salga Alicia de debajo de él.
RITA.
¡Uf, como pesa!
CARMEN.
¿Porque hiciste eso?
RITA.
Porque este inútil, tiene de policía lo que yo de virgen.

43
ALICIA.
¡Ay! ¿lo mataste?
BEBA.
¡Idiota! No lo mató, nada más está desmayado.
ALICIA.
¡Ah! ¿Y por que?
RITA.
Porque iba a llamar a más canas y esto iba a ser un quilombo. Además yo tengo una
idea Que una de nosotras tome el lugar de Carmen y vaya a dejar las joyas.
BEBA.
Yo voy.
CARMEN.
No, Beba no puedo permitir que te arriesgues así. Lola es mi mamá así que voy a ir yo
BEBA.
Mira Carmen, vos sos muy nerviosa. Además si pasa algo yo puedo correr rápido. En
serio, no te preocupes.
RITA.
Beba tiene razón. Además por cualquier cosa yo también voy.
CARMEN.
Pero me dijeron que vaya sola.
RITA.
No te preocupes yo voy a estar mirando todo de lejos.
BEBA.
Bueno, entonces ahora nada más tengo que ponerme la ropa de Carmen.
RITA.
Si,
CARMEN.
Vení a cambiarte a mi habitación. (Carmen y Beba salen)
BERNARDO.
¡Espérenme! (sale corriendo atrás de ellas)
ALICIA.
¿Querés que te diga mi opinión?
RITA.
No
ALICIA.

44
Bueno, pero te la voy a dar igual. Este plan no va a resultar, van a descubrir a Beba y
sabe Dios que va a ser de la pobre Lola.
RITA.
Decíme una cosa; ¿vos siempre sos tan positiva?
ALICIA.
No se trata de ser positiva o no, se trata de ser realista. Solo un idiota podría
confundir a Beba con Carmen.
BEBA. (Entrando, tiene puesto un vestido del estilo de Carmen, y sus anteojos y tiene
el pelo peinado para atrás) Rita, ya está.
ALICIA. (Que estaba de espalda, se da vuelta, la mira y le dice)
¡Ah! menos mal que llegaste Carmen, porque justamente le estaba diciendo a Rita, lo
peligroso que puede resultar esto.
RITA.
Confirmado; sos una idiota.
ALICIA.
¿Por qué me decís eso?
RITA. (Acercándose a Beba)
Porque no es Carmen, es Beba.
CARMEN. (Entrando, sin ver nada con Bernardo)
¿Y, que les parece?
RITA.
Bárbaro, con decirte que Alicia confundió con Beba.
ALICIA.
La verdad es que estas bastante parecida.
BEBA. (Caminando)
¡Que modelito! Carmen.
ALICIA.
Menos cuando camina que parece camionero.
RITA.
Bueno, basta de pavadas. Vamos Beba, terminemos con esto de una vez. (Agarra unas
llaves que están en la mesa) Me llevo tu auto Alicia.
ALICIA.
Bueno. (Yendo atrás de Rita que se va) Pero tené cuidado ¿sabes manejar? ¿Tenés
registro? Mira que es un auto importado.
RITA. (Se para se da vuelta y le dice)

45
¡Chau!
( Beba sale con ella por la puerta de calle)
CARMEN.
¡Cuídense, por favor! no se arriesguen demasiado
ALICIA.
Todavía que les presto el auto, no me dan ninguna seguridad.
BERNARDO.
¡Qué nervios! Ojalá que todo salga bien.
ALICIA.
Qué tipo extraño, ¿no? Se fijaron como se viste (le toca el sobretodo) —Como puede
haber gente que salga así a la calle.
FALCON.
(Despertándose y tocándose la cabeza) ¡Ay! ¡Cómo me duele la cabeza! ¿Qué pasó?
¿Dónde estoy?
ALICIA. (Mirando a Carmen y a Bernardo)
¡Sonamos! Le agarro amnesia.
BERNARDO.
Y ahora ¿qué hacemos?
CARMEN. (Acercándose)
Inspector Falcón, ¿se acuerda de mí? soy Carmen.
FALCON.
Como olvidarla
CARMEN.
¿Cómo se siente?
FALCON.
Creo que bien, un poco mareado. Pero… ¿Qué pasó?
ALICIA.
Y que Rita le dio un…
BERNARDO. (Interrumpiéndola rápido)
Se cayó. Digo que usted se tropezó, se cayó y se golpeó la cabeza. ¿No se acuerda?
FALCON. (Parándose)
No, no me acuerdo.
ALICIA. (A Carmen)
Y que se va acordar.
FALCON.

46
Pero, bueno esto ya me ha pasado, otras veces. Siempre estoy cayéndome.
BERNARDO.
Ahí está.
ALICIA.
Evidentemente es un tarado.
CARMEN.
Pero, ¿está seguro que no quiere un médico?
FALCON.
No, (se para) estoy perfectamente (se marea) sería mejor que me quede sentado ¿no?
CARMEN.
Bernardo, tráele un poco de hielo, por favor.
BERNARDO.
Enseguida, ya vengo. (Sale)
FALCON.
(Mirando a su alrededor) ¿Y la otras dos señoritas?
ALICIA.
No están.
CARMEN.—Eh… se fueron al…
ALICIA.
Trabajo.
CARMEN. (La mira extrañada)
¿Al trabajo?
ALICIA. (Guiñándole un ojo)
Si, Carmen. No te acordás que Rita y Beba trabajan de noche.
FALCON.
¡Ah! Ya entiendo. No se preocupen, yo soy un respetuosos de las trabajadoras de la
noche.
CARMEN.
No, pero usted no entiende, ellas no…
FALCON.
Está bien Carmen, no me tiene que explicar nada. Pero la verdad no me lo hubiera
imaginado, sobretodo de la señorita Beba. La otra como que si da un poco mas.
BERNARDO. (Entrando)
Acá esta el hielo. (Dándoselo a Falcón) Aquí tiene pongáselo en la cabeza.
CARMEN. (Apartando a Alicia)

47
¿Porque le dijiste que Rita y Beba trabajaban de noche?
ALICIA.
¡Ay, Carmen! Fue lo primero que se me ocurrió.
CARMEN.
No sé, que va a decir Rita cuando se entere y Beba ni me quiero imaginar.
ALICIA.
Y quien dijo que se iban a enterar.
FALCON.
Y dígame Carmen. No me acuerdo. ¿Qué decidimos con respecto a su señora madre?
CARMEN.
Eh…bueno…
Rita y Beba entran por la puerta de calle. Beba no tiene puestos los lente y tiene suelto
el pelo.
RITA. (Viendo a Falcón)
Así que ya se despertó.
FALCON.
Si, si. Y veo que ustedes volvieron pronto.
BEBA.
Esta fue Alicia. (A Alicia) ¿Qué le dijiste?
ALICIA.
Nada, paranoica.
RITA. (A Falcón)
Si, ya volvimos.
FALCON.
La señorita Alicia me contó todo.
BEBA. (A Alicia)
Yo te mato.
FALCON. Y pueden estar tranquilas porque yo entiendo la situación, y no pienso
meterme. Cada uno tiene derecho a decidir por si mismo.
RITA.
Parece que el golpe le hizo bien.
FALCON.
No, simplemente que no quisiera que se sintieran amenazadas por mi presencia,
después de todo yo represento a la ley.
ALICIA. (Interrumpiéndolo)

48
No, no se preocupe que no se sienten amenazadas.
RITA.
¿De qué esta hablando?
FALCON.
Y pueden estar tranquilas, su secreto esta a salvo conmigo. Yo soy una tumba.
ALICIA. (Haciendo gestos de que esta loco)
¡Que amable! (Sentando a Falcón) Porque no se sienta, todavía no está recuperado
del todo.
FALCON.
Si gracias, la verdad es que me duele la cabeza.
RITA. (A Beba)
Qué extraño, se ve que el golpe no le hizo nada bien.
BEBA.
Y también, con el mazazo que le pusiste.
(SUENA EL TELEFONO)
CARMEN.
Ho…la. ¿Qué? pero si… acabamos… acabo de llevarlas donde me dijeron. Le juro que
es verdad. ¡No! no me diga eso, por favor. Hola, hola. (Carmen se queda con el
teléfono en la mano, sin reaccionar)
BEBA.
Carmen, Carmen, ¿Qué pasó? ¡Contestáme!
BERNARDO.
Carmen, por favor ¿le pasó algo a Lola? Habla por Dios.
CARMEN. (En shock)
Me dijeron que no habían recibido las joyas.
FALCON.
¿Que joyas?
BEBA.
¡Shh! ¿y?
CARMEN.
Y… que…que no espere a mi mamá con vida. (Se tapa la cara y llora)
BERNARDO.
Eso quiere decir que Lola está muer…ta (se pone a llorar)
ALICIA.
¡Que muerte espantosa! anda a saber cuanto la habrán hecho sufrir antes de…

49
BEBA. (Interrumpiéndola)
Si no te callas, ahora si que te meto una piña.
RITA. ¡Desgraciados! venir a matar a una leyenda como Lola Morán.
FALCON. (Llorando)
Si la verdad, habiendo tantos malvivientes por ahí. Es una gran perdida para el mundo.
CARMEN. (Llorando)
Y lo peor de todo, es que la última vez que la vi nos peleamos. Es mi culpa, yo no la
tendría que haber dejado salir sola tan tarde. Tendría que habérselo impedido.

Entra Lola y se extraña al ver tanta gente y a Carmen llorando. Entonces se adelanta.

LOLA.
¡Podés dejar de llorar como una idiota! (todos la miran sorprendidos)
CARMEN. (Se da vuelta, mira a Lola como si fuera un fantasma)
¿Mamá?
BERNARDO.
¡Lola! (la mira y se desmaya)
LOLA.
Si no es uno, es el otro.
CARMEN. (Parándose)
Mamá, ¿realmente sos vos?
LOLA.
No, soy Juana de Arco ¡claro que soy yo!
CARMEN.
(Corre hacía ella y la abraza)
¡Te soltaron! ¡Te soltaron! Yo creía que te habían, bueno creímos que no te veríamos
más.
LOLA. (Apartando a Carmen)
¿Qué? No entiendo nada
RITA. (Ayudando a Bernardo, con Beba)
¿Cómo te escapaste?
LOLA.
¿De dónde?
ALICIA.
De los secuestradores
LOLA.

50
¿Qué secuestradores? Me parece que ustedes estuvieron tomando mucho.
BERNARDO. (Yendo hacía Lola)
¡Lola! ¿Cómo estas? ¿Te hicieron algo esos brutos?
LOLA.
¡Solta! ¡Che! ¿Qué te pasa? ¿Vos también estuviste tomando? Alguien me puede
explicar que esta pasando.
CARMEN.
Es que me llamaron, diciendo que te habían secuestrado. Hasta me pidieron cien mil
pesos de rescate.
LOLA.
¡Que desgraciados! ¡Qué poco me cotizo en estos tiempos!
CARMEN.
¡Mamá! ¡Qué decís!
LOLA.
Lo que digo es que a mi no me secuestró nadie. No ves que sos una tarada. Sabés
cuantas veces me secuestraron durante mi carrera, mas de las que me mataron.
BERNARDO.
O sea, que no estabas secuestrada.
LOLA. (Se sirve una copa)
No. Y la verdad es que me sorprende que te lo hayas creído. Porque Carmen ya sé que
es tonta, pero vos Bernardo, parece mentira.
ALICIA.
¿Entonces? ¿Qué pasó con las joyas?
LOLA.
¿Qué joyas? No me digan que…
CARMEN.
Y… si mamá, dimos tus joyas.
BERNARDO.
Y de donde querías que sacarámos cien mil pesos.
LOLA. (Enojada)
¿Cómo se les ocurre dar mis joyas?, que valen una fortuna. Mucho más que cien mil
rasposos pesos. No lo puedo creer.
FALCON. (Acercándose)
Tranquilícese, Señora.
LOLA. (Mirándolo extrañada)

51
¿Y este? ¿Quién es?
FALCON.
Teniente Inspector Raymundo Falcón, para lo que necesite. Y si me permite decirle,
soy un gran admirador suyo.(le besa la mano)
LOLA.
Mis joyas, eso es lo que necesito. (Mirando a Carmen) Hasta llamaste a la policía ¡esto
es increíble! Pusiste mi vida en peligro.
CARMEN.
Pero mamá…
BERNARDO.
Lola no exageres, si no estuviste secuestrada. Además Carmen no llamó a la policía,
fui yo.
LOLA. (Teatralizando)
Pero si lo hubiera estado. Ahora estarían en mi velorio. Estas son las cosas que le
sirven a una, para darse cuenta, con quien realmente puede contar en los momentos
difíciles. Quienes te quieren de verdad y no están con vos por lástima o compasión.
(Mira a Carmen)

CARMEN.
Pero mamá no digas eso yo nunca…
LOLA.
¡Ni una palabra más! Mira Carmen lo estuve pensando muy bien y este hecho ha
terminado de confirmármelo. La verdad es que no podemos seguir viviendo juntas.
CARMEN.
Pero vos fuiste la que me dijo que volviera.
LOLA.
Si, lo sé y asumo mi culpa. Pero me doy cuenta que cometí un error al pedírtelo. Es
hora de que yo te deje libre Carmen. (Se acerca) Los hijos siempre dejan a los padres,
y ha llegado la hora de dejar el nido. Adiós hija mía, mucha suerte y no te preocupes
por esta pobre vieja que se resignara a no tenerte más a su lado. (La besa en la frente)
CARMEN. (Estupefacta)
Y… ¿cuándo querés que me vaya?
LOLA.
Hoy mismo, ahora.
CARMEN.

52
¿Ahora? pero no tengo a donde ir. Mi departamento está alquilado. Y tengo que hacer
la valija.
BEBA.
Podés venir a casa.
LOLA.
¡Ahí esta! Gracias Beba. Cuanto antes terminemos con esto va a ser menos
doloroso para las dos. Y por tus cosas no te preocupes, mañana te las lleva Bernardo.
FALCON.
Bueno, este… Visto que ya no soy útil, procedo a retirarme. (Se acerca a Lola) Un
placer enorme haberla conocido. Me alegro que todo haya sido un malentendido y que
se encuentre bien. (Se acerca a Carmen) Señorita Carmen, un placer haberla
conocido. Y si alguna vez tuviera cualquier clase de problema (saca una tarjeta y se la
da) no dude en llamarme. Buenas noches a todas. (Sale por la puerta de calle)
LOLA.
Bueno yo también me voy a descansar, porque ha sido un día muy largo.
BERNARDO.
Te vas a ir así, como si nada. Si dejas que Carmen se vaya, yo me voy con ella.
LOLA.
Bueno, cerrá cuando se vayan, pero tiráme la llave por debajo de la puerta.
BERNARDO.
Esto es el colmo. Voy a buscar mis cosas. Ya vengo. (Sale)
LOLA.
Bueno, me voy. Buenas noches a todas. (Sale)
TODAS.
¡Buenas noches!
BEBA.
Carmen, tu vieja se rayó
CARMEN.
La verdad es que no sé lo que le pasa.
ALICIA.
¿No tendrá alguna enfermedad terminal?
RITA.
No te parece un poco tarde para seguir diciendo boludeses.
BEBA.
Bueno por lo pronto no te preocupes, te podés quedar en casa el tiempo que

53
quieras y Bernardo también.
CARMEN.
Gracias Beba, solo va a ser mientras arreglo lo de mi departamento.
RITA.
¡Qué nochecita! ¿Eh?
BEBA.
La verdad que sí.
ALICIA.
En resumen, lo del secuestro fue mentira, perdiste las joyas de tu mamá, y ella te
hecho de la casa. Vos si que tenés suerte Carmen.
RITA Y BEBA. (La miran serias y se empiezan a reír a carcajadas)
BERNARDO.
(Entrando con un bolso)
Ya estoy listo. (Mirando como se ríen) ¿De qué se ríen)
RITA.
De lo patética que es Carmen.
CARMEN.
Ven, deberíamos encontrarnos de vuelta. Que les parece el jueves que
viene.
ALICIA. (Interrumpiendo)
¡En mi casa! digo…puedo poner mi casa.
CARMEN.
Perfecto.
RITA.
Ya veremos. (Se dirige hacia la puerta de calle y sale)
BEBA.
No sé. (Va detrás de Rita)
BERNARDO.
¿Yo puedo ir? (sale detrás de ellas)
VOZ EN OFF DE RITA.
¡Apúrense!
ALICIA. (Gritando)
¡Ahí vamos! (Agarrando a Carmen del brazo y caminando hacía la puerta) Che,
Carmen ¿vas a llamar al policía? se ve que le gustaste.
CARMEN.

54
¿Te parece? no sé me parece que…
ALICIA.
¡Ay! me encanta hacer de Celestina. Eso sí vamos a tener que cambiarle la forma de
vestir (la mira) y a vos también. Pero vos dejá que yo me encargue.
(Alicia y Carmen salen por la puerta de calle)

(Lola entra al living, esta vestida con un camisón de seda y mira el lugar como
cerciorándose que no haya nadie)
LOLA.
Vení, vení ya podés entrar. No hay nadie.
Entra Falcon, se saca los anteojos, el bigote y habla de manera clara y fuerte.
FALCON.
Al fin solos Lolita. (se abrazan)
LOLA.
Si, al fin solos.
FALCON.
Te sirvo algo de tomar. (Va hacía el bar)

LOLA.
Si, por favor querido. (Agarra el teléfono y marca) Hola, si, con Chicho por favor. Hola
Chicho. Si, ya me enteré de tu bromita, la próxima vez mata a tu abuela. Mañana vení a
buscar lo que arreglamos. ¡Ah! y en cuanto a las joyas, quédatelas, porque son de
bijouterie y no valen ni dos pesos. Bueno quedamos así. Chau.
FALCON. (Dándole un vaso)
Acá tenés. (Se sienta)
LOLA.
Gracias. (Agarra el vaso)
Bueno, por lo menos por una semana voy a tener privacidad.
FALCON.
¿Y con tu hija? ¿Qué vas hacer?
LOLA.
No sé, pero ya se me ocurrirá algo. Mejor contame como te fue a vos con ella ¡Salud!
(levanta el vaso)
FALCON. (Chocando el vaso)
¡Salud!

55
FINAL

56

También podría gustarte