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UNIVERSIDAD ANA G.

MÉNDEZ

RECINTO DE GURABO

ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES Y COMUNICACIONES

MANUAL DE TERAPIA ASISTIDA CON PERROS: FORTALECIENDO DEL

SENTIDO DE BIENESTAR EN ADULTOS MAYORES

Por

Keishla Medina Ortiz

PROYECTO DOCTORAL

Presentado como Requisito para la Obtención del Grado de Doctor en Psicología con

Especialidad en Consejería Psicológica

Gurabo, Puerto Rico

abril, 2019




ProQuest Number: 13882560




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ProQuest 13882560

Published by ProQuest LLC (2019 ). Copyright of the Dissertation is held by the Author.


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789 East Eisenhower Parkway
P.O. Box 1346
Ann Arbor, MI 48106 - 1346
UNIVERSIDAD ANA G. MÉNDEZ

CERTIFICACIÓN DE PROYECTO DOCTORAL

El proyecto doctoral de Keishla Medina Ortiz fue revisado y aprobado por los

miembros del Comité́ de Proyecto Doctoral. El formulario de Cumplimiento de

Requisitos Académicos Doctorales con las firmas de los miembros del comité́ se

encuentra depositado en el Registrador y en el Centro de Estudios Graduados e

Investigación de la Universidad Ana G. Méndez.

MIEMBROS DEL COMITÉ

Úrsula Aragunde Kohl, Psy. D.


Universidad Ana G. Méndez
Directora

Lionel Martínez Reyes, Ph. D.


Universidad Ana G. Méndez
Lector
©Copyright, 2019

Keishla Medina. Derechos Reservados.


MANUAL DE TERAPIA ASISTIDA CON PERROS: FORTALECIENDO DEL

SENTIDO DE BIENESTAR EN ADULTOS MAYORES

por

Keishla Medina Ortiz

Dra. Úrsula Aragunde Kohl, Psy. D.

Directora Comité de Proyecto Doctoral

RESUMEN

La vejez es parte del ciclo de vida del ser humano, etapa en la que se producen

cambios de naturaleza física, psicológica, emocional y social diferentes a los

experimentados en otras etapas del ciclo vital (Quintero, Henao, Villamil y León, 2015).

Diversas investigaciones evidencian que, la expectativa de vida del ser humano está en

constante incremento, asociada a la mortalidad y adelantos tecnológicos, adelantos que

favorecen el disfrute de la salud y promueven un envejecimiento productivo. Con el

propósito de tomar en consideración los cambios relacionados al proceso de

envejecimiento y favorecer la calidad de vida de los adultos mayores, es necesario

explorar otras alternativas terapéuticas como la Terapia Asistida por Animal.

Existe evidencia acerca del impacto positivo de la interacción humano-animal en

el mejoramiento de la salud mental y física. Los hallazgos de estudios realizados en esta

dirección y expuestos en este escrito ponen de manifiesto los beneficios de esta

interacción y la necesidad de que la psicología en Puerto Rico los integre como

iv

herramientas en el ejercicio de la profesión, así como que fomente su investigación y

adiestramiento en la academia. La información provista en este escrito ampliará

específicamente nuestro conocimiento acerca de los beneficios de la interacción entre las

personas y los perros de terapia en Puerto Rico; proveerá a los profesionales de la

conducta un marco más amplio que permita el desarrollo de nuevas intervenciones que

vayan a tono con las necesidades de los adultos mayores, así como el fortalecimiento de

las intervenciones existentes y una mejor orientación a los familiares. La importancia de

este trabajo es concienciar sobre la importancia de reconocer los efectos de la interacción

humano-animal sobre la experiencia de vida y mejoramiento del bienestar psicológico de

adultos mayores. Como aportación a la psicología y otras disciplinas de servicios de

salud, se crea el Manual de Terapia Asistida por Animal: Fortaleciendo el sentido de

bienestar en adultos mayores, como guía para la inserción de perros de terapia al proceso

terapéutico.

DEDICATORIA

Gracias a Dios, por haberme permitido llegar hasta donde estoy, por la salud y la

fortaleza para cumplir con esta gran meta. A “mamá” María Leonor, por ser una fuente

inagotable de amor: por enseñarme a que se puede ser la mejor versión de una misma y

tener los pies bien puestos en la tierra; por enseñarme que la edad no es más que un

número porque ella es “una vieja moderna”. A mi madre Anabel, que ha sido un ejemplo

de tenacidad, motivación y esperanza; por enseñarme el amor y la empatía por los

desventajados; por inspirarme a ser la voz de los que por alguna razón no pueden

defenderse; por cultivar en mí el genuino respeto por los “viejos”. A Noris, mi amor de 4

patas, de quien he recibido el amor más puro y libre de juicios que he conocido en estos

últimos años; quien me obliga a amarla a punta de arañazos; quien me acompaña hasta al

baño y me hace reír con sus destrezas maratonistas.

Por último, y no menos importante, a todos los adultos mayores de mi país y del

mundo por su compromiso social y por hacernos consientes de la fugacidad de la vida. A

todos los que perseguimos la justicia y a todos los animales que con su amor hacen más

amables nuestros días.

vi

AGRADECIMIENTOS

Agradezco a Dios principalmente por el milagro de la vida, por ser apoyo y

fortaleza en aquellos momentos de cansancio físico y emocional, por permitirme aportar

con mi conocimiento y calor humano a la calidad de vida de las poblaciones

desventajadas y marginadas en mi país.

Gracias a mis padres por ser los promotores de mis sueños y metas, por confiar y

creer en mí y en mi trabajo. A María Leonor por ser mi motor y mi más grande prueba de

amor incondicional. A mi hermana por comprender, respetar mi espacio y ser mi

defensora en las reuniones familiares, donde les decía a todos “no viene, está haciendo la

tesis”. A mi acompañante de vida por su paciencia, por el tiempo robado y por su apoyo

sin medidas, de quien estoy profundamente orgullosa y a quien espero compensar con mi

presencia.

Mi agradecimiento a la Dra. Úrsula Aragunde y al Dr. Lionel Martínez por

guiarme con respeto en la elaboración de este proyecto, por compartir su pasión, por

ayudar y defender a quienes no tienen voz.

A mis buenos amigos, les agradezco su comprensión y aliento en los buenos

momentos y en los no tan buenos. Este logro no es solo mío. No habría llegado hasta acá

sin ustedes o al menos no con pelo.

vii

TABLA DE CONTENIDO

Página

LISTA DE APÉNDICES .............................................................................................. x

CAPÍTULO I. REVISIÓN DE LITERATURA ......................................................... 1

Introducción ........................................................................................................ 1

Definición del concepto adultos mayores ........................................................... 2

Datos sociodemográficos de los adultos mayores .............................................. 3

Aspectos generales sobre el envejecimiento ....................................................... 5

Cambios físicos en la vejez ..................................................................... 5

Cambios psicosociales en la vejez .......................................................... 7

Calidad de vida en la edad avanzada .................................................................. 9

Soledad y depresión en la vejez .............................................................. 16

Suicidio en Puerto Rico .......................................................................... 20

Contexto cultural de la vejez ............................................................................... 23

Relación y vínculo entre el ser humano y los animales ...................................... 26

Evolución de las interacciones entre humanos y animales ..................... 27

Historia de la Terapia Asistida por Animal ............................................ 30

Definiciones y descripciones sobre la Terapia Asistida por Animal .................. 32

Tipos de Terapia Asistida por Animal .................................................... 34

Lugares donde se utiliza Terapia Asistida por Animal ........................... 35

Terapia Asistida por Animal en Puerto Rico .......................................... 35

Investigaciones sobre la Terapia Asistida por Animal ....................................... 36

El sentido de bienestar y la interacción humano-animal ........................ 36

viii

Relación entre la intervención asistida por animal y el envejecimiento .............. 41

Marco teórico ...................................................................................................... 45

Justificación ........................................................................................................ 47

Planteamiento del problema ................................................................................ 48

Propósito ............................................................................................................. 49

CAPÍTULO II: MÉTODO ........................................................................................... 51

Procedimiento para elaborar el manual ............................................................... 51

Características de los beneficiarios del manual .................................................. 52

Descripción del contenido ................................................................................... 54

CAPÍTULO III: DISEÑO DEL MANUAL ................................................................ 57

Propósito del manual ........................................................................................... 57

Objetivos del manual .......................................................................................... 58

Estructura organizacional .................................................................................... 59

CAPÍTULO IV: DISCUSIÓN ..................................................................................... 63

Conclusiones ....................................................................................................... 63

Aportaciones ....................................................................................................... 64

Recomendaciones ............................................................................................... 65

REFERENCIAS ............................................................................................................ 66

ix

LISTA DE APÉNDICES

Página

Apéndice A. Leyes para las personas de edad avanzada en Puerto Rico ..................... 79

Apéndice B. Leyes para la protección animal en Puerto Rico ..................................... 82

Apéndice C. Manual de terapia asistida por animal: Fortaleciendo el sentido de

bienestar en adultos mayores .................................................................. 83

Capítulo I

Revisión de literatura

Introducción

La expectativa de vida del ser humano está en constante transformación. Si realizamos

una mirada al mundo, podremos identificar que la transición demográfica ha marcado un

aumento de poblaciones envejecidas. La proporción de personas de edad avanza en Puerto Rico

ha ido en incremento en las pasadas décadas. Según reportes del censo en la Isla, para el 2000 el

15.4 % de la población eran personas de 60 años o más. Para el 2009 hubo un aumento

significativo en este porcentaje. Los resultados del Negociado del Censo contabilizaron 780,110

personas, representando el 19.7 por ciento de la población de la isla. Esto significa que casi un 20

% de la población de Puerto Rico son adultos mayores. De igual manera, tomando en

consideración estos hallazgos y los de pasadas décadas, el U. S. Census Bureau proyecta una

tendencia en el aumento de la población de personas de 60 años o más. Se espera que para el

2020 sea 25.5 % de la población total del país, es decir que una cuarta parte de la población será

de edad avanzada.

La nueva expectativa de vida del ser humano está acompañada de nuevos cambios y retos

para quien ofrecemos servicios a la población de adultos mayores. Deberán tomarse en

consideración las necesidades específicas de la población, con el propósito de responder a estas

con servicios de calidad desde un enfoque holístico. Durante las últimas décadas, diversas

disciplinas han unido esfuerzos para estudiar la población de adultos mayores y contribuir al

desarrollo de teorías e instrumentos que favorezcan un acercamiento integral (Uribe et al., 2010).

La disciplina de la psicología ha ratificado su interés en conocer y explicar el comportamiento a

lo largo de la vida del ser humano, pretendiendo identificar cuáles son las normas o patrones

representativos del sector de la tercera edad y los cambios que se producen con el paso de la edad

propios del ciclo vital (Fernández, 2004).

Durante el proceso de envejecimiento surgen muchísimos cambios tanto a nivel físico

como psicológico, que sin duda representan retos personales y colectivos. Se han identificado

cuantiosos factores que afectan la salud mental del adulto mayor. Algunos de estos están

relacionados a la identidad, autonomía y pertenencia. Se señala que la salud mental es afectada

específicamente por pérdidas significativas, deterioro físico propio de la vejez, pérdida de roles,

exclusión y pérdida de capacidades que repercuten en el vínculo social y pueden producir

sentimientos de soledad en los adultos mayores (Quintero, Henao, Villamil y León, 2015).

La literatura y un estudio de necesidades realizado por Aragunde (2008) pone de

manifiesto la necesidad de crear y desarrollar programas donde se considere la realidad social y

cultural puertorriqueña que beneficie a la comunidad de adultos mayores. De dicho estudio de

necesidades y el desarrollo del modelo de intervención psicoterapéutica basado en la Terapia

Asistida por Animal a personas de edad avanzada se desprende que la interacción humano-

animal tiene beneficios tanto en la salud física como mental del adulto mayor: reduce los

sentimientos de soledad y depresión, aumentando su bienestar psicológico.

Definición del concepto adultos mayores

En Puerto Rico, la Ley Núm. 121 de 1986, según enmendada, establece que una “persona

de edad avanzada” se define como ‘toda persona que tenga sesenta (60) años de edad o más’.

Pérez y Sierra (2009) definen el envejecimiento como un proceso gradual y paulatino en el que

ocurre paulatinamente un deterioro de la capacidad funcional del ser humano que termina con el

fin de la vida. La comunidad de adultos mayores se caracteriza por ser un grupo diverso,

acompañado de fortalezas y debilidades individuales. Se entiende la etapa de la adultez tardía

como un periodo normal del ciclo de la vida con cambios propios de su desarrollo, así como

oportunidades para el crecimiento psicológico. Dicha definición visualiza el envejecimiento

como una etapa más del desarrollo, que al igual que las demás etapas, posee su naturaleza

particular (Papalia y Maltorell, 2016). En la misma dirección, González-Celis y Lima (2017)

consideran el envejecimiento como un proceso natural de evolución continua y gradual, con

cambios y transformaciones biológicas, psicológicas y sociales unidas al desarrollo y deterioro.

Las teorías de desarrollo humano dividen el envejecimiento en dos tipos, el envejecimiento

primario que es normal y ocurre gradualmente dentro del ciclo de vida y el envejecimiento

secundario, el cual es causado por enfermedades, estilos de vida no saludable y posibles abusos,

es decir, sustancias, alcohol, estrés, etc. (Papalia y Maltorell, 2016).Desde el enfoque de la

gerontopsicología, Riley (1988, en Cornachione, 2008) establece tres grupos de adultos mayores

en función de su edad cronológica: a) Los viejos/jóvenes que tienen entre 65 y 74 años; b) Los

viejos/viejos entre 75 y 85 años y, c) viejos/muy viejos, donde se ubican aquellos con 86 años o

más.

Datos sociodemográficos de los adultos mayores

En la actualidad, el proceso de envejecimiento ha tenido un aumento sustancial. Belkys

(1998), citado en Aragunde (2008), argumenta que para el año 2010, se esperaba que uno de

cada 7 norteamericanos fuese anciano. Añadiendo que para el año 2030, esta cifra aumentará a 1

de cada 5.

Este fenómeno no solo está ocurriendo en Norteamérica, sino que estadísticas en Puerto

Rico se ha registrado un aumento significativo en la población de adultos mayores. De la misma

manera, sugieren que la expectativa de vida es mucho mayor. Algunas razones para el aumento

poblacional de los adultos mayores en Puerto Rico pudieran ser: disminución de la tasa de

natalidad, la emigración de personas jóvenes a Estados Unidos y la inmigración de personas

adultas a la Isla (Oficina del Procurador de las Personas de Edad Avanzada [OGAVE], 2005). De

igual modo, a los avances en los procesos médicos y tecnológicos que favorecen estilos de vida

más saludables y una mayor longevidad (Papalia y Maltorell, 2016).

En Puerto Rico, para el año 2013, habían 556, 018 personas de edad avanzada mayores

de 65 años, quienes ocupaban el 15.47 % de la población (U. S. Census Bureau, 2014). Según la

Oficina del Censo de los Estados Unidos, la población de adultos mayores de 60 años representó

el 21.3 % de la población total. Se espera que dichas cifras continúen aumentando

exponencialmente con el paso de los años. De acuerdo con la Oficina del Censo de Estados

Unidos, la mayor concentración dentro de la población de 60 años en adelante,

estratificadamente fue en el grupo de 65 a 74 años de edad. De este grupo, para el 2000 hubo

240, 951 personas (6.3 % de la población total), mientras que para el 2010 hubo un incremento

del 2.1 %. Lo que se traduce en 311, 662, o sea el 8.4 % de la población total de la Isla. Se

estima que para el 2040 la población de 60 años en adelante podría ser similar a la población de

20 a 29 años de edad (Hernández, 2013). De la misma manera que en Estados Unidos, la

expectativa de vida ha aumentado en Puerto Rico, siendo 77.2 años en el 2004 y 79.59 años en el

2013 (Departamento de Salud 2015).

Las proyecciones realizadas por el U. S. Census Bureau son reveladoras e indican que la

tendencia de aumento en la población continuará, ya que según las proyecciones del censo para

el año 2020, la población de 60 años o más representará un 25.5 % de la población total de la

isla. Es decir, una cuarta parte de la población será de edad avanzada. Se espera que para el año

2050, el 39.3 % de la población será de edad avanzada.

Como puede apreciarse, la comunidad poblacional de los adultos mayores se encuentra

en constante crecimiento, tanto en Puerto Rico, como en los Estados Unidos. Inclusive, se puede

exponer que Puerto Rico pasó a ser desde el año 2000 una población madura o vieja (Torres-

Degró 2012). Lo que pone de manifiesto la necesidad de continuar creando servicios y

programas que promuevan la independencia y el autocuidado garantizando una mejor calidad de

vida en el adulto mayor.

Aspectos generales sobre el envejecimiento

A medida que las personas avanzan en edad, ocurren cambios de naturaleza biológica,

psicológica y social. Durante el envejecimiento, permutan circunstancias valiosas que pueden

afectar el bienestar de la persona de edad avanzada, como cambio de residencia, el retiro o la

jubilación, y la muerte de la pareja y otras figuras significativas.

Estos cambios o alteraciones frecuentemente suponen un mayor aislamiento social y una

disminución de la energía, la movilidad y las funciones sensorio-motoras (Serra e Irizarry, 2015).

Igualmente, surgen actitudes negativas hacia el envejecimiento, que responden a la construcción

social de la vejez como una etapa de sufrimiento, soledad y pérdidas (Cerquera Córdoba y

Meléndez Merchán, 2010).

Cambios físicos en la vejez

Cuando se inicia el envejecimiento se perciben cambios notables de naturaleza física

(Papalia y Maltorell, 2016). Se produce un deterioro biológico en el individuo con el trascurso de

los años, particularmente luego de los 30 años. En dicho deterioro está incluida la pérdida

gradual de la estructura y funcionalidad del cuerpo. La funcionalidad puede evaluarse a través de

la condición física en general o las capacidades físicas específicas (Castellanos, Gómez y

Guerrero, 2017). Algunos de los cambios físicos que se producen durante el envejecimiento

incluyen: la disminución de la estatura, cambio de color en la piel, irregularidad en el ritmo

cardiaco, cambios en el funcionamiento sensorial (visión, audición, tacto, gusto y olfato) y

psicomotor (Aragunde, 2008). Estudios realizados con adultos mayores han confirmado una

reducción de la masa corporal, modificaciones estructurales en el sistema esquelético como la

desmineralización. Esto se traduce en una disminución de la anchura de las vértebras y

deformidad en la longitud de los huesos de las extremidades inferiores. De la misma manera, el

metabolismo se hace más lento y, por consiguiente, la tarea de bajar de peso se hace más ardua,

hecho que puede favorecer el sedentarismo (Sánchez et al., 2007; Aragunde, 2008; OMS, 2017).

Otro factor que afecta a personas de la tercera edad es el proceso de envejecimiento del

cerebro. Profesionales del desarrollo humano coinciden en que un estilo de vida saludable y la

actividad física y social favorecen el funcionamiento cerebral y cognitivo. Sin embargo, personas

con estilos de vida más sedentarios aceleran la pérdida de neuronas y de peso, cambios que

responden a todos los seres humanos, pero que podrían hacer su aparición de forma más drástica

que en quienes mantienen un estilo de vida más saludable (Papalia y Maltorell, 2016).Hogan

(2005) refiere que los cambios físicos más notables involucran los sistemas musculoesqueletal,

nervioso central y cardiovascular, y que la resiliencia en la población de adultos mayores

disminuye con el paso de los años. Este fenómeno hace más lenta su recuperación y afecta el

alcance del homeostasis. El deterioro en el sistema inmunitario y hematológico aumenta las

probabilidades de contraer infecciones. De la misma manera, las personas mayores presentan

más enfermedades físicas y mentales tales como: artritis, discapacidades motoras, Alzheimer,

demencia, Parkinson y depresión. Biológicamente, en la vejez ocurre una variabilidad en la

absorción de medicamentos que pueden afectar la efectividad de los tratamientos (Aragunde,

2008; Peña-Solano, Herazo-Dilson y Calvo-Gómez, 2009). Sin embrago, aspectos relacionados a

la generatividad en la vejez y el envejecimiento activo han transformado la visión y dirección del

proceso de envejecimiento en los adultos mayores.

Cambios psicosociales en la vejez

Otro aspecto relevante dentro del desarrollo humano de los adultos mayores es el

desarrollo psicosocial. Algunos de los cambios principales respecto a la vejez residen en el

estado de ánimo. Erickson (1971, 1987), citado en Bordignon (2005), afirma que existen crisis en

cada una de las etapas del desarrollo vital de los individuos, las cuales deben ser resueltas para

desarrollar las herramientas necesarias y así pasar a las etapas subsiguientes. De acuerdo a su

teoría, la manera en que se manejan estas crisis juega un papel fundamental en la vida del ser

humano. Esto determina si se desarrollan o no las virtudes y recursos indispensables para

avanzar hacia la próxima etapa.

En este sentido, Erickson (citado en Bruna, Reinoso y San Martín, 2013) menciona que el

adulto mayor también tiene que superar la última crisis de su etapa de desarrollo, a la que llama

integridad del yo versus desesperanza. El autor señala que la integridad es conceptualizada como

la disposición de defender la dignidad propia de cualquier ataque físico y económico. Del mismo

modo, menciona que lograr la integridad reside en el logro de un estado espiritual que se apoya

en la autoaceptación.

En relación con esa aceptación, Sherman (1981) refiere que es reconocer la realidad de lo

que se es y lo que se está viviendo tal y como es. En muchas ocasiones, los adultos mayores

pudieran no liberarse de ideas poco reales y de sentimientos asociados al fracaso, frustración y

decepción propias que provocan el sentimiento de desesperanza. Esta última etapa les

proporciona a los adultos mayores la oportunidad de evaluar, darle significado a su vida y dejar

un legado a las futuras generaciones (Martin, 1999; Valerio, 2018).

En la etapa de la vejez surgen muchos cambios sustanciales asociados a la jubilación o

retiro, cambios de viviendas, y la separación y muerte de amigos y la pareja (Arias, 2015). Las

pérdidas afectivas suelen ser complejas de superar, pudiendo desembocar en afecciones

psicológicas como la tristeza, ansiedad y depresión. Por otro lado, el retiro pudiera traer consigo

una reducción de los recursos económicos, así como también, aumentar la disponibilidad de

tiempo libre, que es preciso manejar adecuadamente.

Los adultos mayores ven cómo su rol en la vida y sociedad cambia de manera

considerable cuando se retiran, cuando muchos pasan de un estado activo a uno más pasivo y

sedentario. Asimismo, este estado pudiera estar acompañado de retos de salud que necesitan

cuidados y atención específica. Estas comúnmente son algunas de las causas de cambios en la

vivienda e ingresos a instituciones de cuidado prolongado.

Para aquellos adultos mayores saludables, autónomos y quienes viven en contextos

familiares responsables, amorosos y económicamente estables, el envejecimiento puede ser un

proceso satisfactorio y ameno. Existen múltiples investigaciones que evidencian el rol importante

que ejercen los adultos mayores en la sociedad. Sin embargo, frecuentemente existen

estereotipos asociados a una visión negativa en los que se les ve como incapaces, frágiles,

dependientes, inútiles y hasta como una carga económica. Estas son actitudes discriminatorias y

excluyentes hacia los adultos mayores que retrasan la promoción de una imagen positiva acerca

del envejecimiento.

Calidad de vida en la edad avanzada

La población de adultos mayores en Puerto Rico, y mundialmente, es cada vez más

numerosa. Por esta razón se han diseñado múltiples modelos e investigaciones que explican

estrategias para un envejecimiento saludable. No existe una fórmula inequívoca para lograr un

envejecimiento saludable, sin embargo, investigaciones revelan que los estilos de vida saludables

que incluyen una buena alimentación, actividad física y social, afectan positivamente el

envejecimiento (Papalia y Martorell, 2016). Es decir, que es posible lograr un envejecimiento

exitoso.

El concepto de envejecimiento exitoso puede ser definido de forma multidimensional,

desde el disfrute de la buena salud y factores biopsicosociales como la ausencia de enfermedad,

la baja probabilidad de enfermedad o discapacidad, un funcionamiento físico y mental adecuado,

y la participación social (García et al., 2010). Este envejecimiento generalmente está asociado al

concepto calidad de vida, el cual ha sido definido de diversas formas.

Ardila (2003) propone la siguiente definición:

Calidad de vida es un estado de satisfacción general, derivado de la realización de las

potencialidades de la persona. Posee aspectos subjetivos y aspectos objetivos. Es una

sensación subjetiva de bienestar físico, psicológico y social. Incluye como aspectos

subjetivos la intimidad, la expresión emocional, la seguridad percibida, la productividad

personal y la salud objetiva. Como aspectos objetivos incluye el bienestar material, las

relaciones armónicas con el ambiente físico, social y con la comunidad, y la salud

objetivamente percibida. (p. 163)

Según Calero y Navarro (2018), el concepto envejecimiento exitoso propiamente se viene

discutiendo recientemente, desde los años sesenta. A partir del mismo, se ha reconocido la

necesidad de promover la salud en todas las etapas de desarrollo. Esto implica que es igual de

importante promover la salud en la niñez como en la última etapa de la vida. Se reconoce a su

vez que estar y sentirse saludable reduce considerablemente los costos médicos y de cuidado en

los que incurre el estado.

Por otro lado, es importante hacer una diferenciación entre el “envejecimiento exitoso” y

el “envejecimiento normal”. Esta perspectiva resalta las enfermedades y padecimientos como

propios del envejecimiento normal. Sin embargo, algunos autores coinciden en que no son del

todo normales y que estos son el resultado de estilos de vida y otros factores que

comprometieron a las personas con enfermedades y discapacidades en la vejez. Contrario a este

planteamiento, el “envejecimiento exitoso” supone la habilidad de mantenerse en bajo riesgo de

contraer enfermedades, lo que pudiera implicar un considerable grado de actividad física y

mental. Todo ello, de la mano con estar comprometido consigo para mantener vigentes las

relaciones interpersonales y participar de actividades sociales significativas. Dicho arquetipo

expone lo siguiente: primero, que el miedo a perder funcionalidad frecuentemente es

sobrestimado; segundo, que muchas de estas pérdidas funcionales pudieron haberse evitado, y,

tercero, que la funcionalidad es restituible. O sea, que, en muchos casos, estas pérdidas

funcionales de los envejecidos pueden recuperarse (Brigeiro, 2005; Cabaco, Luz, Rueda y

Calzada, 2017).

Sin embargo, Rudman (2006) manifiesta que muchas enfermedades propias de esta etapa

de vida no solo responden a estilos de vida y que no siempre los adultos mayores tienen la

responsabilidad absoluta de lo que sucede con su salud, planteamiento que pone de manifiesto la

necesidad de poner en perspectiva las consecuencias naturales y esperadas dentro del ciclo de la

vida del individuo. Todo ello entendiendo que realizar cambios positivos en nuestros estilos de

vidas es importante, mas no necesariamente es el único predictor de nuestro bienestar al llegar a

la etapa de la vejez.

De esta manera, pudiéramos proponer que en efecto sí existe un “envejecimiento normal”

del cual no tenemos control, que pudiera involucrar factores genéticos y que no siempre

10

responde a estilos de vida saludables y activos. En este sentido, el “envejecimiento exitoso” sería

el compromiso de mejorar nuestra calidad de vida, a pesar de esos cambios naturales y esperados

del proceso de envejecimiento, cuando las acciones de prevención y de promoción de la salud

asumen un rol importante, dando paso a los buenos hábitos cotidianos de una alimentación

saludable, actividad física adaptada a esos cambios naturales y el fomento de las actividades

sociales. En otras palabras, que la percepción del bienestar en esta etapa de vida también es una

alternativa individual.

Además, Buck-Wenwe y Greiffenhagen (2007), citados en Aragunde (2008), enfatizan en

que el envejecimiento no tan solo depende de factores genéticos y de hábitos saludables, sino

también del estatus socioeconómico personal. Mientras más alto sea el estatus de un adulto

mayor, mayor es la probabilidad de tener un proceso de envejecimiento exitoso.

En la actualidad, un sinnúmero de estudios evidencia el desarrollo de problemas

cardiacos en los adultos mayores. Klein, Turvey y Pies (2007) afirman que ha ocurrido un

aumento en la prevalencia de los problemas cardiacos en los adultos mayores. Este fenómeno

produce un incremento en las hospitalizaciones de los adultos mayores de 65 años en adelante.

Su estudio examina la relación entre los estilos de afrontamiento, la calidad de vida y los

síntomas depresivos en pacientes mayores con insuficiencia cardíaca. Hallazgos sugieren la

necesidad de proporcionar a las personas con insuficiencia cardiaca las habilidades para abordar

y sobrellevar el estrés asociado a su enfermedad. Este estudio cobra relevancia al ilustrarnos

sobre cuáles son las estrategias de afrontamiento y herramientas adecuadas que pueden ayudar a

los adultos mayores a desempeñar un papel más activo en el manejo de su condición y que

pueden mejorar sus resultados psicológicos y cardíacos. Algunas de las estrategias efectivas que

plantean Klein, Turvey y Pies (2007) son la aceptación, el humor, la planificación y las

11

estrategias activas. Las estrategias consideradas como maladaptativas incluyeron la negación, la

falta de interés, la retirada emocional y conductual, la expresión continua de coraje o

sentimientos negativos, falta de aceptación y la conducta evitativa.

La muestra utilizada en este estudio constituyó de ochenta pacientes de 60 años o más,

quienes sufrían de insuficiencia cardíaca y buscaban tratamiento en una clínica ambulatoria de

insuficiencia cardíaca o de práctica familiar. Se les examinó en torno a la depresión, la

discapacidad y la insuficiencia cardíaca. Los pacientes completaron una entrevista clínica y

cuestionarios sobre el estado de ánimo, el deterioro funcional, la enfermedad comórbida, la

calidad de vida y el afrontamiento.

Según Klein, Turvey y Pies (2007), los resultados reflejan que la estrategia de

afrontamiento más utilizada es la aceptación, seguida por la religión y el apoyo emocional. Por

otro lado, se evidenció que la severidad de la insuficiencia cardíaca y los estilos de adaptación

inadecuados, que incluyen negación, auto-distracción y auto-culpa, afectan negativamente la

calidad de vida y los síntomas depresivos en los adultos mayores.

Estos datos nos indican que es relevante considerar y evaluar cómo los adultos mayores

se enfrentan a la complejidad de los retos de vida diarios y de qué manera manejan su salud

física. Todo ello entendiendo a su vez que la ausencia de estrategias de afrontamiento dificultará

aún más los retos de vida que estos se encuentran enfrentando, lo que se traduce en la carencia de

bienestar. Por consiguiente, es imperativo diseñar intervenciones que promuevan el desarrollo de

destrezas de vida para palear las vicisitudes que les aquejan. De esta forma, estaríamos aportando

al fortalecimiento de su sentido de bienestar. Las autoras Klein, Turvey y Pies (2007) coinciden

en que crear intervenciones que hagan posible la adquisición de estas estrategias de

12

afrontamiento va a favorecer la manera en que los adultos mayores se enfrentan a sus

dificultades, tanto física como mentales e interpersonales.

Otro estudio que analiza el concepto de calidad de vida dentro del marco de la etapa de la

vejez es el realizado por Vargas-Ricardo y Melguizo-Herrera (2017). Explorar sobre la

significancia y significado del concepto calidad de vida resulta importante para los profesionales

de la salud, ya que suele ser subjetivo y particular en cada individuo. De acuerdo con Vargas-

Ricardo y Melguizo-Herrera (2017), tomar en consideración los factores que influyen en la

percepción de la calidad de vida de los adultos mayores contribuye a la optimización de recursos

disponibles, de planes y programas de cuidados existentes para que se logre la satisfacción de las

expectativas de los adultos mayores.

En el estudio participaron 660 adultos mayores institucionalizados de una edad promedio

de 71 años, donde predominó el sexo femenino con un 55.7 %. Dicho estudio tenía como

propósito determinar factores asociados a la calidad de vida de los mayores en Cartagena. Se

utilizó como referencia la teoría de calidad de vida relacionada con la salud y se administraron

los cuestionarios de Pfeiffer, encuesta socio-demográfica, escala de depresión de Yesavage,

cuestionario de salud auto-percibida, escala de Barthel, Lawton y Brody, Índice Multicultural de

Calidad de Vida, y el cuestionario Duke- UNC-11, con el propósito de medir cada uno de los

conceptos planteados en la teoría. Según los resultados del estudio, la calidad de vida se asoció

positivamente con la percepción de apoyo social adecuado y la independencia para realizar

actividades instrumentales diarias. Vargas-Ricardo y Melguizo-Herrera (2017) concluyen que

sería indispensable la creación de programas que promuevan la independencia funcional en

adultos mayores.

13

Del mismo modo, Bergland y Narum (2007) refieren que la calidad de vida es un

concepto subjetivo y dinámico que va desarrollándose y cambiando a lo largo del ciclo de la vida

de cada individuo. El propósito de este estudio fue dilucidar el significado del concepto calidad

de vida para las mujeres de edad avanzada. La muestra consistió en 282 mujeres entre las edades

de 75 a 93 años de edad. Se les pidió definir e identificar por escrito lo que significaba para cada

una de ellas la calidad de vida.

Según los resultados, para las participantes de este estudio la calidad de vida incluía los

siguientes componentes: el 82.3 % mencionó la importancia del buen funcionamiento social, el

68.8 % mencionó la buena salud, el 22.3 % mencionó las buenas circunstancias económicas y el

14.9 % mencionó la importancia de vivir en su propio apartamento o casa. Se identificaron seis

categorías basadas en las descripciones de las participantes: holismo, relaciones, actividad y

participación, enfoque pragmático de la salud, pertenencia y entorno social y valores personales.

A través de la discusión de los resultados es necesario mencionar que para las participantes

calidad de vida supone gozar de la capacidad para hacer tareas diarias de manera independiente,

poseer la capacidad del disfrute y el placer, mantener su valor en la sociedad independientemente

de pertenecer a la comunidad de adultos mayores, poder tener la capacidad intelectual para

disfrutar de la lectura, la televisión y radio (Begland y Naurm, 2007). De la misma manera,

destacaron la importancia de continuar perteneciendo a la sociedad y poder realizar tareas de

relevancia.

Otra área importante para las participantes fue el sentimiento de pertenencia y seguridad

económica, destacándose la importancia de tener una casa o apartamento, y dinero para su

supervivencia (Begland y Naurm, 2007). De la misma manera, señalaban como significativo la

14

posibilidad de tener lugares donde congregarse socialmente, donde compartir y participar de

actividades con pares.

Partiendo de este estudio, se puede argumentar que existen concepciones en común sobre

las implicaciones de la calidad de vida en las personas de edad avanzada. Las definiciones

estuvieron relacionadas a las circunstancias de vida y la capacidad para tener un envejecimiento

exitoso. De igual; modo la capacidad de funcionar adecuadamente en el diario vivir, tanto

cognitiva como físicamente. También se destaca con importancia el mantener la capacidad para

tomar decisiones y el control sobre su vida sin que sean vistos como dependientes o inhábiles en

su desempeño cotidiano (Begland y Naurm, 2007). Esta información recibida de los participantes

del estudio sugiere que dichos elementos son importantes al momento de diseñar intervenciones

terapéuticas para los adultos mayores.

Una de las causas identificadas como factor de prevención de enfermedades físicas y

mentales en la etapa de la vejez es la actividad diaria. De acuerdo con Klumb y Maier (citados en

Aragunde, 2008), hay evidencia sobre la existencia de una relación positiva entre la actividad

diaria y mayor sobrevivencia en la edad avanzada. Los autores exponen que hay dos procesos a

considerar, uno de estos es el proceso físico y otro el proceso psicosocial. El proceso físico

implica caminar, ejercitarse y mantener la actividad física en tareas diarias. El psicosocial

conlleva el hacer pasatiempos, dialogar con otras personas, reunirse con amigos y realizar

actividades recreativas, entre otras.

Este estudio probó la hipótesis de que el tiempo dedicado a actividades que se consideran

regenerativas (por ejemplo, descansar), productivas (por ejemplo, tareas domésticas) y de

consumo (por ejemplo, reunirse con amigos) se asocia con la supervivencia en personas de 70

años o más. Los resultados apoyan la noción de que las actividades diarias están vinculadas a la

15

supervivencia a través de una vía psicosocial que podría involucrar la percepción de calidad de

vida. Las actividades de consumo (por ejemplo, reunirse con amigos, leer una novela) pueden

contribuir considerablemente a mantener la salud y lograr la longevidad, ya que se realizan a

diario y sus efectos pueden acumularse a lo largo del curso de la vida (Klumb y Maier, 2007).

La revisión de literatura científica presentada en este escrito evidencia la importancia de

mantener un estilo de vida saludable que promueva la actividad diaria, las actividades sociales e

interpersonales adaptativas, así como conservar la independencia y la productividad en las

personas de edad avanzada (Aagunde, 2008; Begland y Naurm, 2007; Brigeiro, 2005; Klein,

Turvey y Pies, 2007; Klumb y Maier, 2007; Rudman, 2006; Vargas-Ricardo y Melguizo-Herrera,

2017). Contrario a la actividad diaria, el sedentarismo tiene efectos negativos tanto para la salud

física como para la psicosocial. Wilson-Escalante, Sánchez-Rodríguez y Mendoza-Núñez (2009)

señalan que el ejercicio físico tiene beneficios contra la depresión en adultos mayores. Por tal

motivo, es recomendable implementar programas de ejercicio físico seguro y supervisado. En

este sentido, se ha demostrado que ciertos ejercicios tienen efectos biológicos y psicológicos

positivos en los adultos mayores, de la misma manera que es beneficioso mantener una

alimentación balanceada.

Soledad y depresión en la vejez

Es una realidad que una de las amenazas a la calidad de vida de los adultos mayores es la

soledad, la cual pudiera considerarse una de las enfermedades que más aqueja a los adultos

mayores. El nivel de soledad en adultos mayores institucionalizados suele ser mayor que en los

que viven en sus domicilios. Esto puede responder a que hay una disminución de las redes de

apoyo y separación de su entorno que afecta adversamente el bienestar del individuo (Berry et

al., 2012). Múltiples investigaciones evidencian que la soledad está asociada a efectos negativos

16

en el adulto mayor, como la depresión, la cual se ha relacionado estrechamente con el

sentimiento de soledad y el deterioro cognitivo (Gracía, Reyes y Corredor, 2015).

La soledad se considera un problema de salud pública directamente relacionado con la

salud humana y el bienestar (Cacioppo, et al., 2002; Kogan, 2016). Según Sanz (2016) y Rubio

(2001), la soledad que padecen los individuos puede ser objetiva o subjetiva. La soledad objetiva

hace referencia a la experiencia real de estar solo o a la carencia de compañía. Mientras que la

subjetiva, está vinculada al sentimiento de soledad a pesar de la convivencia o de estar

acompañado de otras personas, fenómeno que para muchos autores representa una soledad

legítima y preocupante, ya que da paso a sentimientos negativos sobre sí mismo y la realidad en

que se vive (Rubio, 2001; Sanz, 2016).

Rubio y Aleixandre (2001 en Quiroz, 2017) distinguen entre los conceptos de “sentirse

solo” y “estar solo”. Sentir la soledad es una sensación que la relacionan con la tristeza y la

describen como un sentimiento interno y doloroso, mientras que estar solo lo denominan como la

falta de compañía, tanto de contactos sociales como de familiares. Cardona et al. (2013)

expresan que el sentimiento de soledad es un estado que típicamente abate al ser humano y que

se agrava en la etapa final de la vida debido a las experiencias de pérdida que afectan la calidad

de vida, siendo a su vez uno de los factores asociados a la depresión.

En la etapa de la vejez se da un incremento de las limitaciones asociadas a la pérdida de

la salud y la disminución de contactos sociales, que pudiera incluir la viudez y la muerte de

amigos (Pinquart y Sorensen, 2001; Buz, 2013; González-Celis y Lima, 2017). Los sentimientos

de soledad y depresión también están asociados a la salida de los hijos del hogar, lo que

Schnittker (2007), citado en Aragunde (2008), menciona como un proceso natural del desarrollo

que se debe a la formación de nuevas familias.

17

La American Psychiatric Association (2000) describe la depresión como “una

enfermedad mental en la que la persona experimenta una tristeza profunda y la disminución de

su interés para casi todas las actividades”. La depresión es una de las enfermedades más comunes

y de las principales causas de atención psicológica y psiquiátrica, la cual se presenta más

frecuentemente en la comunidad geriátrica (Miranda-Bastidas, Gutiérrez-Segura, Bernal-

Buitrago y Escobar, 2000; Ayuso, 2008; Aguilar y Ávila, 2007).

Se ha encontrado que los adultos mayores con enfermedades asociadas a la depresión

presentan una gran cantidad de padecimientos físicos. La prevalencia de pacientes con depresión

y enfermedades médicas es elevada y la asociación entre estas es bidireccional. Aunque suelen

ser más comunes los estudios relacionados a la depresión como consecuencia de las

enfermedades físicas, la relación inversa también está de manifiesto, puesto que las personas con

síntomas depresivos también comúnmente desarrollan padecimientos físicos. En este sentido, si

comparamos la prevalencia de los síntomas depresivos en personas saludables versus quienes

tienen alguna discapacidad o condición, la prevalencia en estos últimos es mayor (Giner et al.,

2014). De la misma forma, Adegoke (2014) encontró una relación significativa entre la

depresión geriátrica, el estatus de salud, la soledad y el bienestar psicosocial.

Reportes estadísticos recientes han evidenciado que existe un incremento en las culturas

occidentales de adultos mayores que han disminuido sus redes de apoyo o están aislados

socialmente. Otros estudios ponen de manifiesto que el aislamiento social está asociado

directamente con la reducción del bienestar, la salud y la calidad de vida en general. Los adultos

mayores que se aíslan socialmente han demostrado ser menos autosuficientes y más dependientes

a servicios de atención primaria y de apoyo (Machielse, 2015).

18

En una investigación realizada por Estrada et al. (2013) se encontró que la pérdida de

roles, el estado de dependencia y la calidad de vida disminuida incrementan la sintomatología

depresiva. Este estudio tenía como propósito explorar los factores asociados a síntomas

depresivos en adultos mayores institucionalizados. La muestra consistió en 276 adultos mayores.

Se evaluaron características demográficas, funcionales, de ansiedad, salud percibida, sus redes de

apoyo, su estado nutricional y la calidad de vida.

En la discusión de esta investigación, se expuso que las variables asociadas a mayor

presencia de síntomas depresivos en adultos mayores incluían aspectos de calidad de vida,

carencia de escolaridad, deterioro funcional y dependencia para realizar tareas diarias. También

se encontró que en las mujeres hay mayor probabilidad de desarrollo de síntomas relacionados a

la depresión. De la misma manera, se encontró que las personas que manifestaban ansiedad

también son más propensas a experimentar síntomas depresivos. Sin embargo, no se encontraron

diferencias significativas en la prevalencia de síntomas depresivos por género (Estrada et al.,

2013).

En una revisión meta-analítica por Holt-Lunstad et al. (2015) se encontró que el

aislamiento social real y el aislamiento social percibido están asociados con un mayor riesgo de

mortalidad temprana. El objetivo de dicha investigación fue establecer la magnitud general y

relativa del aislamiento social y la soledad, y examinar los posibles moderadores. Se llevó a cabo

a través de una revisión bibliográfica de estudios que fueron realizados entre las fechas de enero

de 1980 a febrero de 2014.

Holt-Lunstad et al. (2015) refieren que en los estudios analizados no se encontraron

diferencias entre medidas de aislamiento social objetivo y subjetivo. Los hallazgos de estas

investigaciones son consistentes en género, duración del seguimiento y región del mundo, y

19

añaden que el estado de salud inicial influye en los resultados. En general, la influencia del

aislamiento social, tanto objetivo como subjetivo, en el riesgo de mortalidad es comparable con

los factores de riesgo bien establecidos para la mortalidad.

Estudios relacionados a la mortalidad y depresión en ancianos reflejan que el suicidio es

una de las causas de mortalidad más alarmantes en esta población. Según exponen Ribot,

Alfonso, Ramos y González (2012) la etiología del suicidio en los adultos mayores pudiera ser

multifactorial e incluye síntomas psicológicos, físicos y sociales, siendo la depresión la más

común en estos casos. Los síntomas depresivos son con mucha frecuencia asociados a conductas

suicidas (Fava y Cassano, 2009). La relevancia de esta relación radica no solo en la

sintomatología depresiva, sino que también en el reto de identificarla y diagnosticarla en los

adultos mayores.

Suicidio en Puerto Rico

Como se ha planteado a lo largo de este escrito investigativo, han ocurrido cambios

demográficos en la población en Puerto Rico. La expectativa de vida del ser humano ha

incrementado, fenómeno que va de la mano con las estadísticas de mortalidad en el país, donde

de una parte se espera que para el 2020 la población de adultos mayores sobrepase el 25 % de la

población, pero a su vez existe una alarmante estadística que expone el suicidio como un factor

importante en la mortalidad de ancianos en Puerto Rico.

La depresión es una de las causas a las que más peso se le da al hablar del suicidio en

adultos mayores en la Isla. Se estima que en un año el 15 % de la población entre los 18 y 74

años sufre de síntomas depresivos. También, psiquiatras refieren que más de un 10 % de la

población de envejecidos sufre depresión (Alsina-Pomales y Rodríguez, 1995). Estos datos son

alarmantes, sin embargo, cabe destacar que los adultos mayores que no acceden a servicios de

20

apoyo no están contabilizados en estas cifras. Kirsling (1986) expone que este dato está

subestimado, ya que su estudio revela que al menos el 30 % de las personas de 65 años o más

sufre de depresión. Según Charatan (1985), en muy pocas ocasiones los ancianos depresivos

expresan abiertamente sus sentimientos y síntomas.

La agencia encargada de realizar y publicar estadísticas sobre los suicidios en Puerto

Rico es la Comisión para la Prevención del Suicidio del Departamento de Salud. Esta fue creada

bajo la Ley Núm. 227 del 12 de agosto de 1999, conocida como “Ley para la Implantación de la

Política Publica en Prevención del Suicidio”. Para cumplir con dicha ley, mensualmente se

recopila estadísticas de suicidio en la Isla, las cuales permiten identificar la magnitud de la

problemática y desarrollar política pública y programas para mitigarla. Veamos las siguientes

estadísticas preliminares de 2000 al mes de febrero de 2018 que nos ayudarán a corroborar la

ocurrencia y prevalencia de suicidio en Puerto Rico.

Tabla I. Tasas de Suicidio en Puerto Rico: 2000 – febrero 2018

Año Población Numero de muertes por suicidio Tasa por cada 100,000 habitantes
2000 3,810,605 317 8.3
2001 3,818,774 318 8.3
2002 3,823,701 259 6.8
2003 3,82,6095 307 8.0
2004 3,826,878 331 8.6
2005 3,821,362 342 8.9
2006 3,805,214 299 7.9
2007 3,782,995 308 8.1
2008 3,760,866 340 9.0
2009 3,740,410 356 9.5
2010 3,721,525 353 9.5
2011 3,678,732 326 8.9
2012 3,634,488 317 8.7
2013 3,593,077 322 9.0
2014 3,534,874 265 7.5
2015 3,473,177 250 7.2
2016 3,406,520 196 5.8
2017 3,337,177 252 7.6
2018 - 31 -

21

Tabla 1 - Muestra el número de muertes por suicidio ocurridas en Puerto Rico desde el año

2000 hasta el presente.

Tabla II. Casos de Suicidio por Grupo de Edad Puerto Rico, 2013 – febrero 2018

2013 2014 2015 2016 2017 2018


Grupo de
Frec. Tasa Frec. Tasa Frec. Tasa Frec. Tasa Frec. Tasa Frec. Tasa
edad(años)
10-14 2 0.84 3 1.31 1 0.46 1 0.48 1 0.48 1 0.48
15-19 13 4.99 5 2.00 5 2.06 7 2.99 7 2.99 0 -
20-24 17 6.47 18 6.98 7 2.81 13 5.40 15 6.23 1 0.42
25-29 21 9.36 16 7.17 16 7.11 18 7.97 12 5.32 2 0.89
30-34 23 10.00 12 5.44 18 8.63 14 7.04 15 7.54 0 -
35-39 20 8.75 17 7.59 22 9.96 10 4.64 12 5.57 0 -
40-44 30 13.02 20 8.87 22 10.02 18 8.44 21 9.85 3 1.41
45-49 45 19.05 23 10.03 20 8.92 20 9.10 23 10.47 2 0.91
50-54 37 15.70 36 15.35 26 11.22 13 5.68 17 7.43 6 2.62
55-59 27 11.94 36 16.00 33 14.71 20 8.99 34 15.28 4 1.80
60-64 23 10.97 18 8.61 23 11.02 15 7.15 15 7.15 2 0.95
65-69 20 10.19 22 11.06 20 9.96 12 6.03 25 12.55 2 1.00
70-74 15 10.06 19 12.38 10 6.32 15 9.06 22 13.38 3 1.81
75-79 10 10.00 11 9.70 6 5.16 5 4.19 15 12.58 0 -
80-84 11 13.71 6 7.96 14 17.78 10 12.26 11 13.48 4 4.90
≥ 85 8 11.29 3 4.07 7 9.19 4 4.98 7 8.72 1 1.25
No info.
Total 322 265 250 196 252 31

22

Tabla 2 - Se observa que durante los años 2015 y 2016 la tasa de mortalidad por suicidio más

alta se registró en el grupo de envejecidos de 80 a 84 años de edad y durante el periodo de enero

a febrero del año 2018, la mayor tasa de mortalidad por suicidio también se presentó entre el

grupo de 80 a 84 años de edad.

En síntesis, la etapa de la vejez es una etapa que está influenciada por diversos

fenómenos que afectan negativamente la calidad de vida de los adultos mayores, como el

sentimiento de soledad y la depresión, lo que da paso a vulnerabilidad ante las enfermedades

psicosomáticas e, incluso, la muerte y suicidio.

Contexto cultural de la vejez

Si revisamos la literatura, y a su vez tomamos en cuenta nuestro contexto cultural,

observamos que la etapa de la vejez es comúnmente asociada a baja productividad, inactividad,

vulnerabilidad y dependencia. Por ello la percepción que se tiene sobre los adultos mayores es

negativa, estereotipada y patologizante, como si dicha etapa estuviera enmarcada únicamente en

el deterioro físico y mental. Papalia y Martorell (2016) exponen que el envejecimiento es

considerado indeseable y que, aunque deseamos vivir por mucho tiempo, no deseamos ser

ancianos o mayores, debido a connotaciones de fragilidad física, incompetencia y pérdida de

atractivo. En las pasadas décadas en Puerto Rico se han hecho esfuerzos para cambiar la

percepción que se tiene sobre la etapa de la vejez a la que todos estamos destinados a pertenecer.

Sin embargo, aún existe una opinión desfavorable muy arraigada, en la que los conceptos

“envejeciente” o “anciano” son etiquetas negativas y peyorativas. Podemos observar que en

ocasiones a las personas de edad avanzada se les llama “los de la edad dorada”, “adultos en

plenitud”, “los otros jóvenes” o “añejos” para de alguna manera contrarrestar la discriminación

por razones de edad (Papalia, 2009). Esta actitud discriminatoria nace de un profundo miedo a

23

envejecer (Butler, 1980; Goldani, 2010; Blanco-Molina y Pinazo-Hernandis, 2016).Esta visión

negativa supone concepciones erróneas sobre el envejecimiento: que las personas mayores

siempre están cansadas, que tienen muchos accidentes, son poco coordinados y se la pasan en la

cama. También que viven en instituciones, no son capaces de recordar o aprender, que son

totalmente dependientes y que no pueden disfrutar de ninguna actividad, inclusive de su

sexualidad (Papalia, 2009, Papalia y Martorell, 2016). Estas concepciones y estereotipos causan

menoscabo en el bienestar de los adultos mayores y perpetúan el aislamiento social que

obstaculiza su desarrollo integral. Papalia y Martorell (2016) refieren que podríamos estar siendo

culpables de un prejuicio semejante al racismo y el sexismo al discriminar contra los adultos

mayores. El senilismo define la estereotipificación negativa de los individuos con 65 años o más

de edad. Este prejuicio sobre la edad está perjudicando significativamente la manera de

interaccionar con los adultos mayores y guía nuestras ideas acerca del proceso de envejecimiento

(De los Heros, 2015).

En la actualidad, los avances tecnológicos y médicos permiten a muchas personas vivir

más tiempo, sin embargo, no siempre este hecho es congruente con su calidad de vida. Como se

ha mencionado anteriormente, la expectativa de vida del ser humano va en aumento y los adultos

mayores pudieran superar los 70 y 80 años. Guinn (1997), citada en Aragunde (2008), refiere que

esta expectativa de vida va acompañada de mayores retos físicos y mentales, y mayor

dependencia. Esto se traduce en una necesidad apremiante de monitoreo y cuido efectivo por

parte de los cuidadores. Esta necesidad va de la mano con el maltrato a los ancianos que incluye,

pero no se limita a negligencia, maltrato emocional o psicológico, maltrato físico, explotación

financiera y abuso sexual. Limitaciones cognitivas y sociales, y la necesidad de asistencia son

24

factores de riesgo para el abuso de ancianos (Sánchez-Salgado, 2007; Ruelas-González,

Pelcastre-Villafuerte y Reyes-Morales, 2014; García, Guisado y Torres, 2016).

Aunque desde hace algún tiempo se ha señalado que la población puertorriqueña ha

envejecido, no son visiblemente notables los ajustes que se han realizado para enfrentar los retos

que este cambio demográfico nos ha traído como país. Se plantea la necesidad de hacer censos

municipales de necesidades y crear mecanismos de apoyo comunitarios en respuesta a los

problemas de acceso a servicios de atención primaria y de salud mental. De la misma manera, se

reconoce que la infraestructura y el adiestramiento formal e informal es limitado para nuestros

ancianos. Tomar en consideración sus necesidades y ofrecer servicios óptimos que respondan a

dichas necesidades nos permitirá también adelantar la causa de un trato justo y digno para esta

población. Ante esta realidad, tenemos la responsabilidad de desarrollar y dar seguimiento a

políticas públicas, programas especializados y de servicios dirigidos a mejorar la calidad de vida

de los adultos mayores (OGAVE, 2005; 2017).

Relación y vínculo entre el ser humano y los animales

La contribución de los animales para la calidad de vida de los seres humanos ha sido

reconocida de una manera formal e informal a lo largo de nuestra historia. No hay duda del

vínculo existente entre los seres humanos y los animales debido a la exposición a estos desde

muy temprana edad. Desde el nacimiento, se promueve la interacción entre los niños y los

animales a través de muñecos en la cuna, ropa de cama y hasta en calcomanías, como parte del

ambiente en las habitaciones infantiles. Igualmente, desde muy temprana edad se inicia con la

lectura de cuentos e historias que involucran algún animal. De igual forma, los medios de

comunicación nos inundan con segmentos televisivos donde se evidencia la interacción humano-

animal a través de las caricaturas.

25

Un vínculo es caracterizado por la interacción afectiva, duradera y exclusiva con un

individuo (Ainsworth, 1991), interacción que tiene dos características: una, mantener proximidad

con otro animal y restaurar dicha proximidad cuando sea necesario, y, dos, la capacidad del otro

individuo para reconocerla (Bowlby, 1969; Carter, 2005). Aunque en su mayoría los vínculos

afectivos se desarrollan entre miembros de la misma especie, se han evidenciado vínculos entre

especies, como el vínculo entre el humano y el perro. Los perros son capaces de desarrollar y

mantener vínculos afectivos con el ser humano igual o más fuertes que los que pudiéramos

experimentar entre nuestra especie (Serpell, 1995). Esta es una de las razones por la cual los

perros son más frecuentemente utilizados en la Terapia Asistida por Animal.

Rodríguez (2005) y Silva y González-Ramírez (2017) refieren que se puede desarrollar la

capacidad de ser empáticos a través de un vínculo adecuado entre los humanos y los animales.

También pueden desarrollarse la autoaceptación y la optimización de relaciones interpersonales,

así como una mayor capacidad de concentración y disminución de niveles de ansiedad. Otros

autores también coinciden en beneficios observables de la salud como, por ejemplo, reducción de

presión arterial, beneficios a personas que sufren de problemas cardiacos, problemas

conductuales, autismo y depresión, entre otros (Schoen, 2002; Chandler, 20017; Cole,

Gawlinski, Steers y Kotlerman, 2007; Cherniack y Cherniack, 2014; Folch, Torrente, Heredia y

Vicens, 2016; Olarte y Videla, 2016).

Wilson (2003, 2017) asegura que las personas poseen una necesidad innata de conectarse

con los animales. A esta conexión se le dio por nombre “biofilia”. El autor explica que en nuestra

genética cargamos la predisposición de estar cerca de los animales, las plantas y la naturaleza.

Sin embargo, afirma que no se desarrolla en todos los seres humanos. Argumenta que en la

medida que entendemos a otros organismos, mejor podemos valorarlos y valorarnos a nosotros

26

mismos. El autor añade que, la biofilia implica la necesidad de los humanos de interaccionar con

otras especies y lograr bienestar y salud mental.

Esta hipótesis sugiere que el contacto entre seres humanos y perros en procesos

terapéuticos propicia un ambiente de cambio. Aunque a ciencia cierta no se conoce las bases

biológicas de dicho vínculo, estudios recientes han evidenciado que la mirada mutua entre el

humano y el perro produce un aumento en la secreción de oxitocina en ambos (Nagasawa et al.,

2015; Monleón, Martínez y Andreu, 2017).

Del mismo modo, Antonioli y Reveley (2005) expresan que nuestra salud psicofísica

depende estrictamente del medio ambiente, de aquí surge la importancia de protegerlo y

conservarlo. Mencionan que existe un deseo innato de mantener relaciones con nuestro medio

ambiente y que, si esta relación se afecta, el balance y equilibrio de nuestro bienestar físico y

mental también se afectaría.

Fine y Beck (2010) y Custance y Mayer (2012) coinciden en que existe un vínculo o

conexión afectiva entre el ser humano y un animal y tienen la capacidad de proveer esperanza y

razones para vivir. De la misma forma, los perros particularmente responden de manera empática

al ver a un humano llorar, independientemente este sea o no su guardián. Por lo que los autores

argumentan que dicho vínculo es el responsable de la habilidad que poseen para leer nuestras

emociones.

En Puerto Rico, una cantidad considerable de personas consideran a su mascota como

miembro de su familia; otros, como un mejor amigo. Esta información confirma que para

muchas personas una mascota significa más que “solo un animal”. Es por esto que de la misma

manera que con miembros significativos tradicionales o de la misma especie, entre los humanos

27

y los animales se desarrollan experiencias, sentimientos y emociones únicas que solidifican un

vínculo afectivo que a su vez tiene beneficios mutuos (Meléndez, 2014).

Evolución de las interacciones entre humanos y animales

La interacción de los humanos con animales ha sido diversa históricamente. De una relación

enmarcada en una visión de los animales como herramientas o vehículos relacionados a la

supervivencia como la caza y la protección, esta interacción hoy día se ha convertido en más

cercana y de afectividad. En este sentido, los animales han adoptado un rol importante

cambiando significativamente la manera en que nos relacionamos con ellos, así como con la

naturaleza en general. Aunque la interacción humano animal data desde civilizaciones antiguas,

no es hasta hace poco tiempo que se estudia científicamente su componente afectivo. Podríamos

decir que nos encontramos en una etapa descriptiva y que nos falta mucho por recorrer al abordar

este tema y los beneficios circunscritos a esta interacción. Son muchas las investigaciones que

abordan el tema a través de estrategias descriptivas o correlacionales de investigación. Por el

contrario, son pocos los estudios que han iniciado una evolución de hipótesis mediante estudios

experimentales. A pesar de esta limitación, la literatura ha comenzado a evidenciar perspectivas

consistentes que muestran los beneficios de quienes interaccionan con animales (Gutiérrez,

Granadas y Piar, 2007; Cherniack y Cherniack, 2014; Folch, Torrente, Heredia y Vicens, 2016;

Yang, Lee y Tsao, 2016; Olarte y Videla, 2016; De la Puente, 2017; Kelley y Eller, 2017).

Desde la Antigüedad se ha hablado sobre los beneficios terapéuticos de los animales en

diversas culturas alrededor del mundo. Por ejemplo, los egipcios otorgaban cualidades animales

a sus dioses y avalaban la creencia de que los perros podían curar las heridas de seres humanos

con tan solo lamerlas. De igual manera, los griegos creían fielmente en la unión entre la

naturaleza y el individuo, y se representaban a los seres mitológicos como antropomorfos

28

(Martínez, 2008). Incluso utilizaban a los caballos para fines terapéuticos con el propósito de

mejorar la autoestima de personas que padecían enfermedades crónicas (Elipe, 2013).

En la actualidad, los animales, en específico los perros, realizan múltiples tareas importantes

en la sociedad. Los perros desempeñan tareas dentro del cuerpo de la policía asociadas a la

detección de sustancias controladas, explosivos y otras sustancias para las cuales reciben

adiestramiento (Londoño, 2014). También tenemos perros guías, los cuales son fundamentales en

la convivencia de personas con incapacidades visuales y auditivas, así como también forman

parte esencial de la rehabilitación de niños y adultos mayores en hospitales y centros de cuidado.

En esta dirección, los perros también fungen como asistentes en el proceso de rescate a víctimas

de catástrofes naturales, tales como: terremotos, derrumbes, huracanes, etc.

Historia de la Terapia Asistida por Animal

A pesar de tener información sobre interacciones entre los humanos y animales con fines

terapéuticos, no es hasta el 1792 que se tiene constancia de la utilización de animales dentro del

proceso de terapia. En un proyecto realizado por la “Society of Friends”, William Tuke utilizó

por primera vez animales con enfermos mentales. Tuke planteó que los animales podían

favorecer los valores humanos en dichos enfermos, asistiéndoles en el manejo del control a

través del reforzamiento (Zamarra, 2002; Fine, 2010; Chandler, 2012, 2017).

Para el año 1867, los animales de compañía asistieron en el tratamiento de pacientes con

epilepsia de Bethel, Bielfield, Alemania. Este lugar hoy día es una institución hospitalaria que

ofrece servicios a pacientes con trastornos físicos y mentales, en la que los animales continúan

participando activamente como parte de los planes de tratamiento (Zamarra, 2002; Fine, 2010;

Chandler, 2012, 2017).

29

En Estados Unidos, el U. S. Army Veterinary Medicine Branch of the Health Command y el

Army Air Force Convalescent Center en Pawling comenzaron a utilizar animales con el

propósito de mejorar la calidad de vida del personal hospitalizado y sus familias luego de la

Segunda Guerra Mundial. Se trabajó con los veteranos de guerra, quienes luchaban contra

traumas físicos y emocionales a través del cuidado de animales de granja y el estudio de

animales y de reptiles locales (Martínez, 2008).

Para el 1948, el Dr. Ross fundó el centro de Green Chimneys en Nueva York, granja donde

se trabaja con la reeducación conductual de niños y jóvenes mediante el cuidado de animales.

Oficialmente, en el 1953 se inicia la Intervención Asistida por Animal apoyada en una

experiencia entre el psiquiatra Boris Levinson y su perro. Levinson propuso el uso de animales

como coterapeutas, luego de observar en consulta que su perro favorecía una interacción positiva

entre un niño con problemas de comunicación y él. La interacción propiciaba el mejoramiento de

la intercomunicación. Documentó su experiencia y los beneficios de la interacción humano-

animal en trabajos como “The Dog as a Co-Therapist”, para posteriormente publicar “Pet-

Oriented Child Psychotherapy” (1969) y “Pets and Human Development” (1972) (Zamarra,

2002; Cusak, 2008; Martínez, 2008; Fine, 2010).

Estas publicaciones fomentaron la implementación de la participación de animales como

coterapeutas en diversas instituciones hospitalarias, psiquiátricas, centros de cuidado, programas

residenciales para comunidades geriátricas y cárceles en Estados Unidos y Europa Occidental.

En los años 70, Sam y Elizabeth O’Leary Corson realizan una investigación para observar los

beneficios de las Terapia Asistida con Animales de Compañía (TAAC), en el Hospital de la

Universidad Estatal de Ohio. Pretendían explorar la interacción entre personas introvertidas y los

perros. Los resultados señalan que la interacción con los animales promovió la autoconfianza,

30

incrementó la responsabilidad entre los participantes y facilitó la interacción social y la

comunicación entre los participantes y con el personal (Corson y Corson, 1978; Martínez, 2008;

Chandler y Otting, 2018).

Cerca del 1980 se realizaron varios programas y estudios para evaluar la efectividad de la

Terapia Asistida por Animales. Se pusieron en práctica terapias en prisiones de mujeres con

perros rescatados que estaban destinados al sacrificio. Se les ofreció a las reclusas la oportunidad

de cuidar de un ser vivo. Algunas de estas eran madres que habían sido alejadas de sus hijos. A

través de dicha experiencia las reclusas tuvieron la oportunidad de aumentar su autoestima a

través de la interacción libre de juicio con el animal y de aprender un oficio, al entrenar estos

perros para asistir a personas discapacitadas. Igualmente, durante el siglo XX se crearon otros

programas dirigidos a personas de edad avanzada, personas que tenían historial delictivo,

personas con diagnóstico de autismo y pacientes psiquiátricos, y se evidenció la efectividad de

las interacciones humano-animal en el bienestar físico y mental de las personas (Zamarra, 2002;

Cusak, 2008; Martínez, 2008; Fine, 2010; Chandler y Otting, 2018). También se inicia el

surgimiento de programas de adiestramiento canino y asociaciones para defender los derechos de

los animales.

En la actualidad se mantienen las terapias con animales domésticos. El interés y la

motivación por el desarrollo de dichas terapias ha incrementado sustancialmente. Hoy en día

existen Terapias Asistidas por Animal para diversas situaciones de crisis y se han desarrollado

programas educativos a través de Intervenciones Asistidas por Animal (Butler, 2004, citado en

Aragunde, 2008).

Definiciones y descripciones sobre la Terapia Asistida por Animal

31

Las terminologías más comúnmente utilizadas para definir los conceptos asociados a la

Terapia Asistida por Animal son las desarrolladas por la Delta Society (1992, citado en Fine,

2000) donde se hace la diferenciación entre Actividades Asistidas con Animales (AAA),

Terapias Asistidas con Animales (TAA) y Terapias Facilitadas con Animales (TFA).

La Delta Society (1992, citado en Fine, 2000) definió los conceptos de la siguiente

manera.

La Terapia Asistida por Animales (TAA) es la intervención en la que un animal de

terapia, y debidamente adiestrado, forma parte de un tratamiento. Como parte de la terapia se han

establecido objetivos y hay un diseño específico, sea el fin de naturaleza física, médica o mental.

Estas terapias deben ser dirigidas por un profesional de la salud, tales como: psicólogos,

fisioterapeutas, médicos, terapeutas ocupacionales, etc. Igualmente, esta modalidad de terapia

conlleva una evaluación continua y sistemática de los cambios observados en el proceso. Las

Actividades Asistidas con Animales (AAA) son definidas como intervenciones con animales en

las cuales se obtienen beneficios para incrementar la calidad de vida de los seres humanos e

implican actividades culturales y recreativas que trabajan con la motivación (Delta Society,

1992, citado en Fine, 2000). En la misma dirección, enfatiza en que las Intervenciones

Facilitadas con Animales (IFA) suponen la utilización terapéutica de los vínculos entre las

personas y los animales para mejorar la salud física y emocional del participante.

Es importante hacer hincapié en la importancia de especificar que el animal a utilizar en

dichas intervenciones es un animal de terapia y no una mascota. Esto se debe a que el animal que

entra en el proceso terapéutico ha cumplido con un adiestramiento y disciplina que excede los

entrenamientos básicos que poseen las mascotas, que evalúa y determina su capacidad para

ejecutar en este tipo de intervenciones (Chandler, 2017). Contrario a la Terapia Asistida con

32

Animal, las Actividades Asistidas con Animales involucran la presencia del animal, pero no son

intervenciones estructuradas, sino más bien asumen un rol educativo que tiene como propósito

mejorar la calidad de vida de los participantes.

Butler (2004), citado en Aragunde (2008), define las tres maneras en las que se puede

distinguir la Terapia Asistida por Animal, específicamente con perros/as:

1. Perros/as terapéuticos/as que se utilizan en escenarios hospitalarios, centros

especializados o de rehabilitación y escuelas.

2. Perros/as terapéuticos/as utilizados por profesionales de la salud.

3. Perros/as terapéuticos/as usados para proveer apoyo emocional a personas con

impedimentos.

Sin embrago, añade que al hablar de perros terapéuticos se deben incluir todos los

animales que se utilizan en contextos terapéuticos. En este escrito investigativo se hará especial

atención a los perros/as de terapia (Butler, 2004, citado en Aragunde, 2008).

Tipos de Terapia Asistida por Animal

En la actualidad, el uso de animales con propósitos terapéuticos es más frecuente cada

día. Múltiples estudios han evidenciado los efectos beneficiosos del vínculo y la interacción entre

las personas y los animales. Tucker (2004) expresa que los perros, caballos y delfines son los

animales más frecuentemente empleados en la Terapia Asistida con Animales. Sin embargo,

reconoce que otro tipo de animales también han sido utilizados (conejos, peces, aves, etc.).

Mucho antes que los psicólogos y consejeros, una amplia gama de terapeutas integraron a

los perros en su trabajo para ayudar a mejorar las habilidades de sus clientes. Según Fine (2000),

las interacciones entre humanos y perros tradicionalmente se utilizaban para ofrecer servicios a

clientes con discapacidades, como perros de asistencia a personas con discapacidades visuales o

33

que trabajan con niños con autismo. Dichas intervenciones de tratamiento incluyeron

proporcionar seguridad y ofrecer independencia al cliente. En la actualidad, los perros son de los

animales más utilizados en las Terapias Asistidas por Animal y psicoterapia (Beck y Katcher,

2003).

Levinson (citado en Lauren, 1999) planteaba también que las mascotas podrían

convertirse en herramientas terapéuticas valiosas en psicoterapia, propiciando un ambiente

relajado y de confianza, donde se establezca una mejor alianza. Esto se debe a que la presencia

del animal permite que el participante desenfoque su atención en sí mismo y sienta mayor

comodidad en el proceso.

Butler (2013) establece que todo animal de terapia debe encontrarse en buen estado de

salud y evidenciar mediante una certificación médica que tiene al día su vacunación. De la

misma manera, el profesional a cargo de la mascota debe recibir adiestramiento especializado

junto con esta previo al ofrecimiento de los servicios.

Lugares donde se utiliza Terapia Asistida por Animal

La Terapia Asistida por Animal se utiliza en diversidad de escenarios, desde hospitales

pediátricos y unidades de rehabilitación hasta en programas de salud privados. Hoy en día la

Terapia Asistida por Animal se usa en múltiples ambientes terapéuticos, como hogares de

cuidado diurno, programas residenciales para adultos mayores o personas con alguna

discapacidad o trauma físico o psicológico, y centros donde se ofrecen servicios de terapia

ocupacional (Salotto, 2001; Burch, 2003; Chandler, 2005 en Aragunde, 2008; Chandler, 2017).

Del mismo modo, se reconoce la efectividad de las Terapias Asistidas por Animal en escenarios

y contextos donde se trabaja con niños víctimas del crimen, con problemas de aprendizaje y de

conducta (Chandler, 2012; Velázquez, 2014; Johnson, 2017).

34

Recientemente se diseñó un programa piloto de Lectura Asistida por Animal en la Clínica

de Patología del Habla-Lenguaje de la Universidad del Turabo. Como parte de los resultados se

evidenció una disminución en los niveles de ansiedad y una transformación positiva en los

sentimientos de los participantes hacia la lectura (Velázquez, 2014).

Terapia Asistida por Animal en Puerto Rico

Históricamente se documenta sobre la importancia del vínculo humano-animal y sus

beneficios biopsicosociales. Un sinnúmero de investigaciones evidencia que una relación

positiva entre las personas y los animales promueve bienestar tanto para los seres humanos como

para los animales. Sin embargo, aunque conocemos sobre dichos beneficios los esfuerzos por

documentar las interacciones entre humanos y animales en Puerto Rico han sido limitados

(Meléndez, 2014). Es un hecho que la disciplina de la psicología tiene la tarea de fomentar e

impulsar el bienestar en las personas, y es por esta razón que resulta necesaria la realización de

investigaciones en Puerto Rico hacia esa dirección. Según Meléndez (2014), la psicología en

Puerto Rico tiene la necesidad de integrar en las áreas de práctica, investigación y academia la

vinculación humano-animal.

Aragunde, Martínez y Torres (2018) proponen que aún nos falta camino por recorrer para

lograr la satisfacción óptima de las necesidades de salud de los adultos mayores en Puerto Rico.

los resultados de su investigación sugieren que existe la necesidad de adiestramientos adecuados

a profesionales de la salud para poder atender las necesidades de la población de edad avanzada.

De la misma manera, añaden que las investigaciones especializadas para trabajar con envejecidos

son escasas y las existentes no se enfocan íntegramente en componentes psicosociales, físicos y

de salud. Además, refieren que son inexistentes las intervenciones donde se involucra la Terapia

Asistida por Animal. Sin embargo, este estudio identificó un factor positivo importante, y es que

35

los profesionales de la salud que participaron del estudio reconocen la utilidad de crear

programas dirigidos a las personas de edad avanzada donde la Terapia Asistida por Animal sea

una alternativa de intervención, y a su vez validan los beneficios de dicha interacción.

Investigaciones sobre la Terapia Asistida por Animal

El sentido de bienestar y la interacción humano-animal

El bienestar no es la ausencia de enfermedad, estrés o discapacidad, sino la presencia de

equilibrio y plenitud. Estar bien significa que, incluso cuando tenemos contratiempos o

experimentamos estrés, somos resistentes. Tenemos las fortalezas, el conocimiento, los recursos

y el apoyo de otros para sobrevivir y prosperar. El bienestar implica la conciencia propia como

seres humanos completos, incluyendo un sentido de equilibrio y satisfacción. Es la sensación de

que las cosas nos están yendo bien en la actualidad y la esperanza de que pueden continuar de la

misma manera futuramente. Es la creencia de que tenemos relaciones significativas y un sentido

de este significado y propósito (Swarbrick, 1997, 2006; Ferguson y Goodwin, 2010; Ryff en

García, 2017).

Respecto a la relación entre el sentido de bienestar y la interacción humano-animal, existen

investigaciones que tienen como objetivo explorar la influencia de esta interacción en la

experiencia de vida de las personas, específicamente sobre el impacto hacia los ancianos o

adultos mayores. Históricamente, se evidencia que el ser humano tiene una relación muy cercana

con los animales. Muchos de estos han sido domesticados a través del tiempo, para beneficio del

hombre, sirviendo como alimento, protección, medio de transportación e investigación. Por

décadas esta relación se ha ido modificando y hoy día muchos animales juegan un rol importante

en nuestras familias (Díaz, 2015).

36

Se refiere a que los animales ayudan en la prevención de algunas enfermedades, al

afrontamiento de la enfermedad y su rehabilitación, promueven la independencia y la

motivación, y benefician el acercamiento social (Gutiérrez, Granados y Piar, 2007), eventos que

fomentan un envejecimiento de calidad, autónomo y más saludable al maximizar el potencial de

vida.

Oropesa et al. (2009) refieren que el uso de animales con fines terapéuticos produce

beneficios positivos de naturaleza física, social y psicológica para las personas, lo que se traduce

en el mantenimiento o mejoramiento de su calidad de vida. Respondiendo a la transformación de

la expectativa de vida del ser humano y a los retos que esta acompaña, se realizó una

investigación con 382 adultos mayores en Santiago, investigación que tuvo como objetivo

conocer la relación del adulto mayor con los animales de compañía y los factores que intervienen

en este proceso. Los hallazgos encontrados arrojaron que la presencia de mascotas favorece los

sentimientos de plenitud, alegría o satisfacción. Se encontró a su vez que existe una relación

positiva entre la tenencia de mascotas y el grado de actividad, mejor estado de salud y

sociabilidad (Núñez, León, Morales y Roa, 2010).

En esta misma dirección, Hernandorena et al. (2013) realizaron una investigación a través

de una encuesta dirigida a conocer la relación entre la tenencia de animales de compañía y la

satisfacción personal y de salud. Los hallazgos de su investigación sugieren que la convivencia

con animales de compañía aporta beneficios tanto a la salud física como psicoemocional, lo que

se traduce en una mejor calidad de vida para las personas.

En un estudio realizado por Banks y Banks (2002), en un programa residencial de adultos

mayores, se identificó una reducción en las puntuaciones del sentimiento de soledad entre los

participantes que recibieron servicios terapéuticos asistidos por animales en comparación con

37

aquellos que no recibieron Terapia Asistida por Animal. Como parte de la intervención, los

participantes fueron asignados aleatoriamente en tres grupos durante un programa que tuvo seis

semanas de duración. Al primer grupo se le ofrecieron tres sesiones de TAA de 30 minutos. Al

segundo grupo una sesión de TAA de 30 minutos, mientras que al tercer grupo no se le ofreció

TAA. Los resultados arrojaron igual eficacia al reducir el sentimiento de soledad tanto en los

grupos que recibieron tres TAA como en los que recibieron una sesión, lo que posiciona esta

intervención como beneficiosa al comparársele con el grupo donde no se ofreció la TAA y por

consiguiente no hubo cambios en su sentimiento de soledad.

Stanley, Bowen, Conwell y Van Orden (2014) realizaron un estudio que tuvo como

objetivo describir la asociación entre la tenencia de una mascota y el sentimiento de soledad en

adultos mayores. En este estudio se utilizó un cuestionario transversal de 830 pacientes de 60

años de atención primaria. Los resultados señalaron que aquellos pacientes que tenían mascotas

informaban un 36 % menos sentimientos de soledad que aquellos que no poseían mascotas.

También este análisis mostró una tendencia probabilística de altos niveles de soledad en adultos

mayores que vivían solos y no poseían una mascota. En conclusión, estos resultados sugieren que

tener una mascota puede ser positivo para el bienestar de la salud incluyendo la mitigación del

sentimiento de soledad y sus secuelas relacionadas, como problemas cardiovasculares, depresión,

etc. entre los adultos mayores que viven solos.

De igual manera, Filan y Llewenly-Jones (2006) expresan que el efecto de la compañía

tranquila entre humanos y perros reduce la presión arterial e incrementa los niveles

neuroquímicos asociados a la relajación. Los resultados de esta investigación concluyeron que

este hecho mira hacia una nueva posibilidad de beneficio en tratamientos de síntomas de

conducta y psicológicos para tratar la demencia.

38

En esta misma línea, un estudio realizado por Signes Llopis (2009) afirma que: “el

contacto con animales no solo ayuda en la recuperación de enfermedades cardiovasculares, sino

que incluso puede llegar a prevenirlas, la observación implícita o el estar en presencia de

animales tiene un impacto directo en la respuesta fisiológica y menor depresión”. González y

Landero (2013) concluyen “que los perros de terapia pueden contribuir en el proceso de re-

estructuración cognitiva, cuando se diseñan actividades en las que la participación del perro

potencia el trabajo de detectar y cuestionar pensamientos automáticos”. Además, según

Hernandorena et al. (2013), en estado de aislamiento o duelo los perros se convierten en la

compañía ideal.

La utilización de animales de compañía con fines terapéuticos se utiliza para alcanzar los

siguientes objetivos:

o Mejorar la autoestima.

o Proporcionar afecto sin amenazas y sin juicios.

o Estimular al cuidador del animal a desarrollar su sentido de la responsabilidad.

o Favorecer la comunicación interpersonal.

o Proporcionar un nuevo foco de atención.

o Proporcionar la compañía necesaria. (Cusack O., 2008).

Los resultados de una investigación realizada por Rodríguez y Muñoz (2015) indican que

tener un perro repercute positivamente en la salud percibida de los adultos mayores.

Según un estudio realizado por Mc Connell et al. (2011) en Ohio, los animales de

compañía pueden proporcionar apoyo emocional y social para sus dueños, tanto en personas con

problemas graves de salud como en quienes no tienen padecimientos físicos. Se observó una

mejor salud y aptitud física en las personas que tenían animales. También se identificó que eran

39

más felices, tenían mejor autoestima y tendían a ser menos solitarios y temerosos que quienes no

poseían animales de compañía.

Otro estudio que muestra efectividad en la Terapia Asistida con Animal es el de Barker y

Dawson (1998), el cual tenía como objetivo estudiar el efecto de esta terapia en los niveles de

ansiedad en pacientes psiquiátricos hospitalizados. La muestra consistió de 230 participantes,

quienes fueron divididos en dos grupos. A uno de estos grupos se le ofreció terapia asistida por

un perro terapéutico, mientras que al otro grupo se le ofreció la intervención sin la asistencia del

perro. A través de la escala autoadministrable State-Trait Anxiety Inventory, se midieron los

niveles de ansiedad en los participantes. Los resultados de esta investigación mostraron que los

niveles de ansiedad se redujeron durante las Terapias Asistidas por Animal en pacientes

diagnosticados con diferentes desórdenes psiquiátricos.

Del mismo modo, existe evidencia que apunta a que las Actividades Asistidas por

Animales con perros de terapia ayuda a aliviar el estrés. En el estudio realizado por Mawhinney

(2011) en la Universidad de San Francisco, se encontró una relación positiva entre la Actividad

Asistida con Perros y la reducción del estrés en estudiantes universitarios. Durante la

investigación se asignó un área específica en la biblioteca para que los estudiantes pudieran

interaccionar con los perros. Al finalizar el estudio los estudiantes reportaron que la interacción

con los perros les permitió olvidar su tensión por los exámenes finales. También hubo

estudiantes que refirieron sentir paz y armonía, y otros alegría y risa al compartir con los perros

de terapia.

Por otro lado, la Terapia Asistida por Animal también ha demostrado ser efectiva en la

reestructuración cognitiva. González y Landero (2013) realizaron un estudio que tenía como

objetivo evaluar los cambios en los pensamientos negativos luego de la participación en un taller

40

asistido por perros terapéuticos para el manejo de estrés. En la investigación participaron 9

mujeres, las cuales reportaron disminución significativa en los puntajes del Cuestionario de

Pensamientos Automáticos.

Relación entre la intervención asistida por animal y el envejecimiento

Investigaciones han evidenciado que la Terapia Asistida por Animal es beneficiosa en

niños y pacientes de salud mental. De la misma forma, Cusack (2008) expresa que los animales

de terapia pueden utilizarse en personas de edad avanzada para aliviar sentimientos de soledad,

depresión y aburrimiento. Igualmente, algunos adultos mayores han mostrado una mejor

habilidad en las relaciones interpersonales.

Según Becker (2002), los animales terapéuticos y las mascotas proporcionan a los

envejecidos la oportunidad de aumentar su calidad de vida, permitiéndoles mantener relaciones

afectivas y actividad en sus relaciones sociales. Del mismo modo, les ayuda a sentirse útiles y

productivos. Los animales trabajan como estímulo y motivación para el autocuidado, el sentido

de protección y el encuentro social con otras personas que también tienen perros. El desarrollo de

esta estimulación, resulta tan necesario en los adultos mayores debido a sus circunstancias de

vida y los nuevos retos a los que se enfrentan, donde en ocasiones la simple compañía del animal

frente a la soledad los motiva y aumenta su ánimo (Ridruejo, 2006).

Cirulli et al. (2011) expresa que existen otros beneficios para las personas de edad

avanzada relacionados con la tenencia de animales. Menciona que estos ayudan en la prevención

de enfermedades y facilitan la recuperación. Añadió que la actividad física producto de los

paseos con los animales ayuda en su salud física y en el mejoramiento de su autoestima y

estabilidad mental.

41

Un estudio llevado a cabo en Canadá arrojó que las personas de edad avanzada dueños de

mascotas presentaron un deterioro más lento de su capacidad para realizar actividades de la vida

diaria, en comparación con quienes no tenían mascota. Los adultos mayores dueños de mascotas

también reportaron que sus mascotas –especialmente los perros – les ayudaron a mantenerse

activos y les proporcionaron estructura y propósito a su vida (Raina et al., 1999).

En un estudio realizado por Folch, Torrente, Heredia y Vicens (2016), se concluyó que

las terapias asistidas con animales pueden ser beneficiosas para adultos mayores en centros

geriátricos. En el estudio participaron un total de 16 pacientes residentes de un centro para

adultos mayores, a quienes se les dividió en un grupo experimental y uno control. El programa

tuvo una duración de 12 sesiones que tenían como objetivo evaluar la efectividad de las

Intervenciones Asistidas por Animal en la población de envejecidos. Las intervenciones fueron

realizadas una vez a la semana con una duración máxima de 30 minutos. El animal de terapia era

un perro terapéutico de carácter estable y amigable. A través de diversos inventarios, se

evaluaron diferentes variables físicas y psicológicas antes y después de la intervención. Se

evidenció que las Terapias Asistidas por Animal pueden ser útiles en el mejoramiento de la

memoria inmediata y en la disminución de los síntomas depresivos y los niveles de presión

sanguínea.

Kane (2001), citada en Aragunde (2008), expresa que tener una mascota ayuda a los

adultos mayores a disminuir las visitas médicas, reducir síntomas de estrés y quejas físicas,

promueve la socialización, promueve el humor y satisface las necesidades de cercanía

emocional. También favorece la calidad de vida, reduciendo los gastos médicos.

Cerca del 1980, el doctor Fritz realizó su tesis en geriatría relacionada a la importancia de

los animales en la vida de las personas mayores de 60 años o más. Fritz administró cuestionarios

42

a los directores de centros de adultos mayores. Los resultados de dichos cuestionarios sugirieron

que más del 75 % de los directores afirmaron no haber experimentado ninguna dificultad

relacionada a la presencia de animales en sus establecimientos, y el 65 % de directores

expresaron que la presencia de animales tenía efectos positivos, les proporcionaba felicidad y les

ayudaba a las personas de edad avanzada a pensar en otras cosas más que en ellas mismas y sus

problemas, especialmente a personas que no tenían a su familia (Lara, 2004).

Churchill, Safaoui, McCabe y Baun (1999) estudiaron los efectos de la Terapia Asistida

por Animal en pacientes de Alzheimer, condición que tiene como resultado que el paciente tenga

menos interacciones personales y afectivas. Es aquí donde se inicia la labor del animal de

terapia. El animal terapéutico puede proveerle el espacio para desarrollar y mantener relaciones

sociales incondicionales a pesar de las dificultades motoras y cognitivas que acompañan la

condición (Olarte y Videla, 2016).

En la misma dirección, Edwards y Beck (2002) realizaron otro estudio con personas con

Alzheimer y los posibles beneficios de la Terapia Asistida por Animal, enfocados en la nutrición.

Los autores del estudio plantean que además de tener dificultades cognitivas y sociales, los

pacientes de Alzheimer tienen problemas con la pérdida de peso. Para esto sugirieron la

posibilidad de que la presencia de animales (peces) podría asistir en el aumento de la ingesta de

alimentos. Su estudio tuvo una muestra de 62 personas de diferentes instituciones, las cuales

fueron divididas en dos grupos: el grupo control y el experimental. En el comedor de los

participantes del grupo experimental se colocó un acuario y se les tomó el peso a los miembros

del grupo todas las semanas.

Al finalizar la investigación, los resultados apuntaron a que los participantes del grupo

experimental consumieron más alimentos que el grupo control. Además, que algunos de los

43

participantes con dificultades psicomotoras se mostraron más alertas y activos en presencia de

los peces. En síntesis, hubo un incremento de un 21 % del consumo nutricional durante el estudio

y un 27 % luego del estudio. Lo anterior sugiere que, la Terapia Asistida con Animales también

puede tener beneficios nutricionales en la población de adultos mayores (Edwards y Beck, 2002;

Muñoz, 2013).

Por otro lado, en otra institución hospitalaria geriátrica en Caufield, se introdujo un perro

a la unidad de pacientes crónicos y se observaron sus efectos. Las observaciones señalaban que

la presencia del perro estimulaba la sonrisa, el sentido del humor, y les motivaba a continuar

viviendo. La interacción entre los adultos mayores y el perro mejoraron la atmosfera de la

institución y les brindó un sentido de familiaridad y pertenencia similar a la de un hogar

(Tabares, Castro y Gómez, 2013 y Muñoz, 2013).

En general, se pudo evidenciar como la Terapia Asistida por Animal beneficia a las

personas de edad avanzada en diferentes contextos. Como se expuso a lo largo de la discusión de

las investigaciones presentadas, los beneficios de las interacciones e intervenciones entre los

animales terapéuticos y los adultos mayores son cuantiosos. Estos van desde la disminución de

síntomas depresivos y soledad hasta el aumento en la motivación, apetito, sentimientos de

felicidad y satisfacción por la vida. También se identificó que promueve las interacciones

sociales no solo con los animales sino también con otras personas que también tienen animales.

De la misma manera, estas intervenciones ayudan a la memoria inmediata, en la disminución de

los niveles de presión sanguínea y en el padecimiento de quejas y enfermedades, lo que se

traduce en menos visitas médicas y reducción en los costos de servicio (Cusack, 2008; Becker,

2002; Edwards y Beck, 2002; Churchill, Safaoui, McCabe y Baun,1999; Kane, 2001, citado en

Aragunde, 2008, y Folch, Torrente, Heredia y Vicens, 2016).

44

Marco teórico

A lo largo del tiempo se han desarrollado un sinnúmero de investigaciones que han

sentado bases sobre la importancia de la relación humano-animal y su aportación al bienestar de

los seres humanos. En la actualidad, los animales ocupan roles importantes en la vida de muchas

familias. Muchos son queridos y considerados como miembros de estas (Fine, 2010); otros,

desempeñan roles de compañía, siendo el perro quien ocupa el principal lugar dentro de los

animales domésticos. Los perros pueden ser entrenados para realizar actividades con propósitos

terapéuticos tales como: desarrollo de destrezas ocupacionales, habilidades de habla y lenguaje,

rehabilitación física y fortalecimiento, y mejoramiento de la calidad de vida del ser humano.

Independientemente de los propósitos por los cuales se decida acoger una mascota en el hogar, es

evidenciable la conexión entre esta y su dueño.

Tomando en consideración la palpable relación humano-animal, la cual incluye

elementos de seguridad, cercanía y protección, múltiples investigadores desarrollan teorías que

explican la necesidad de los individuos de proteger y sentirse protegidos. Bowlby (1998), citado

en Díaz (2014, expresó en su teoría del apego que tanto los seres humanos como los animales

están predispuestos biológicamente a buscar y mantener contacto físico y conexión emocional

entre sí, confiándoles la protección física y psicológica. Bowlby (1969), citado en Sable, 2013,

explicó que a lo largo de la vida el concepto de la búsqueda de proximidad ha sido trazado para

justificar la necesidad de proximidad física y disponibilidad emocional de figuras de apego.

Sable (2013) establece que una figura de apego para un adulto puede ser un esposo/a, otro

conyugue, un miembro de la familia, un amigo cercano o bien una mascota.

Bowlby (1969, 1980) y Ainsworth (1989), en sus teorías del apego, enfatizan en la

tendencia de las personas a desarrollar vínculos emocionales fuertes con otros. Dicho

45

planteamiento ayuda a entender la angustia psicológica asociada a la separación de figuras de

apego, experiencia de la que pudiera derivarse la ansiedad, la ira y la depresión. Coinciden en

que la conducta de apego puede definirse como cualquier forma de comportamiento que resulte

de la obtención y mantenimiento de cercanía a otro ser, lo que puede promover una mejor

manera para lidiar con el mundo (Blazina, 2011). Nuestras mascotas, especialmente perros y

gatos, son capaces de proporcionar compañía y generar sentimientos positivos como la alegría y

la risa, sentimientos que hacen que las personas se sientan menos solas. Es decir, que su vínculo

promueve el bienestar y la seguridad, así como también las oportunidades de ofrecer cuidados y

compromiso (Sable, 2013).

Justificación

Los temas asociados a la experiencia de vida de los adultos mayores son cada vez más

pertinentes para nuestra sociedad. Esto es así no solo porque pudieran considerarse

demográficamente como la población más numerosa, sino porque la sensibilidad hacia sus

necesidades se ha vuelto más imperativa.

La presencia de síntomas asociados a la soledad y la depresión es comúnmente

relacionada a los adultos mayores. Rubio (2001) refiere que: “Hay mucha soledad en nuestros

mayores porque existen en ellos paredes muy fuertes que impiden abrir una ventana a la luz de la

esperanza, paredes de soledad familiar, conyugal, social, existencial”. Estos atraviesan diversas

situaciones tanto físicas como de naturaleza psicológica y social que pudieran incrementar estos

sentimientos, afectando de manera adversa el bienestar integral del adulto mayor.

Sentimientos de soledad pueden manifestarse a cualquier edad, sin embargo, en adultos

mayores existen razones que pudieran producir un aumento de este sentimiento. Dentro de estas

46

razones se encuentran la salida de los hijos del hogar, la etapa de jubilación, la muerte de la

pareja o el abandono de figuras significativas como la familia.

La presencia de mascotas en la vida de los adultos mayores ha sido vinculada en los

pasados años con beneficios tales como: relajación, seguridad, incremento de la autoestima y

felicidad (González, 2013). Un estudio realizado por González y Landero (2011) a dueños de

perros arrojó que la presencia de mascotas en la vida de los adultos mayores produce una fuerte

conexión social, que coadyuva al bienestar de la salud de las personas, tanto física como mental,

disminuyendo el sentimiento de soledad y, por consiguiente, efectos adversos relacionados a la

salud como enfermedades cardiovasculares y depresión.

Se ha estimado que los síntomas depresivos son más frecuentes en las mujeres, y que el

15 % de la población puertorriqueña sobre los 65 años de edad presenta síntomas depresivos,

mientras que la prevalencia de depresión en la población general es menor, con un 4.3 % (Colón

de Martí, Guzmán Yunqué, y Guevara-Ramos, 1997). Estudios realizados en Puerto Rico han

encontrado hasta un 20.0 % de sintomatología depresiva en personas mayores de 65 años

(Martínez, Guiot, Casas-Dolz, González-Tejera, y Colón de Martí, 2003), mientras que otros han

documentado el diagnóstico de depresión en el 26.9 % de una muestra de personas entre 60 y 64

años de edad (Palloni et al., 2003). De igual manera, se ha comprobado que la interacción con

los animales reduce los niveles de ansiedad, la depresión y el sentimiento soledad, además de

que proporciona apoyo y bienestar (Walsh, 2009).

Planteamiento del problema

En la sociedad puertorriqueña actual, así como globalmente, las expectativas de vida de

la población están en aumento y la población de infantes en disminución. Este fenómeno ha

tenido como consecuencia que la población de adultos mayores sea cada vez más numerosa. Por

47

otro lado, razones relacionadas a factores físicos y sociales repercuten en su salud mental y

provocan sufrimiento en los adultos mayores.

En sinnúmero de ocasiones, hemos escuchado hablar acerca del sentimiento de soledad

que refieren los adultos mayores. Este es reseñado como un problema del diario vivir a los que

nuestros adultos mayores se enfrentan y que también tiene un impacto sustancial en la salud

pública, ya que se asocia con resultados negativos para la salud incluyendo mortalidad,

morbilidad, depresión y suicidio, así como el aumento en el uso de servicios de salud (Victor,

Scambler, Marston et al., 2006).

Muchas personas experimentan sentimientos de soledad como resultado de vivir solas y

de la falta de lazos familiares cercanos. Estas pérdidas se agravan por la discapacidad física y la

salud frágil, que pueden agravar el sentimiento de soledad, aislamiento y desmoralización (Singh

y Mishra, 2009).

Los animales pueden desempeñar un papel positivo tanto en la salud física como

psicológica de los adultos mayores. Se ha encontrado relaciones significativas entre la soledad, el

apego de la mascota, la ayuda social humana y el estado de ánimo depresivo. El apego de la

mascota tiene influencia en la relación entre la soledad y el estado de ánimo depresivo de donde

se desprende que la tenencia de una mascota beneficia grandemente a la población de adultos

mayores disminuyendo la sintomatología depresiva (Krause, 2012).

Propósito

El propósito de la investigación presente es evaluar la interacción humano-animal en

adultos mayores de 60 años en adelante a través de una revisión de literatura crítica. Esta

información facilitará la creación de un manual de Terapia Asistida por Animal, dirigido a

adultos mayores que ampliarán nuestro conocimiento acerca de los beneficios de la interacción

48

entre las personas y los animales y nos acercarán a intervenciones alternativas que beneficien a

los adultos mayores. El trabajo realizado servirá de base para nuevos estudios que conduzcan al

descenso del sentimiento de soledad, a los efectos a los cuales pudieran conducir tales

sentimientos y a su vez a identificar interacciones que favorezcan el sentido de bienestar en esta

población. La información relacionada a la percepción y satisfacción sobre la interacción

humano-animal y el sentimiento de bienestar que genera dicha interacción, proveerá a los

profesionales de la conducta un marco más amplio que permita el desarrollo de nuevas

intervenciones que vayan a tono con las necesidades de los adultos mayores, así como el

fortalecimiento de las intervenciones existentes. También permitiría una orientación integral por

parte de los profesionales hacia los familiares y la comunidad en general, acerca de los

beneficios de tal interacción, con recomendaciones específicas al bienestar del adulto mayor.

Conocer acerca de alternativas de interacción y beneficios con perros terapéuticos y

nuestra población de adultos mayores representaría una aportación no solo a la disciplina de la

psicología, sino que supondría un avance en términos de salud y bienestar social para nuestros

adultos mayores. Tomando en consideración las condiciones de salud mental de nuestro país, y la

alta tasa de suicidio y depresión, creemos que conocer nuevas alternativas de intervenciones

humano-animal, y los beneficios de tal interacción, podría generar cambios positivos en la

satisfacción y bienestar de nuestros viejos.

49

Capítulo II

Método

Procedimiento para elaborar el manual

El manual desarrollado está relacionado al fortalecimiento del sentido de bienestar de los

envejecidos a través de la Terapia Asistida por Animal. La población a la cual va dirigido es a

profesionales de la salud que ofrecen servicio directo a personas de edad avanzada. Se da

especial atención a profesionales de la salud mental tales como: psicólogos, trabajadores/as

sociales y psiquiatras. También pueden beneficiarse del mismo personal de enfermería, geriatras

y médicos que atienden en su práctica a la población de envejecidos.

Al examinar la revisión de literatura para el desarrollo de dicho manual se encontró que

en Puerto Rico existe la necesidad de desarrollar estrategias y actividades de Terapia Asistida

con Animales para trabajar con la población de adultos mayores. Por consiguiente, se desprende

que el conocimiento de muchos profesionales es limitado sobre dicha intervención.

El escrito propuesto pretende que el profesional de salud obtenga conocimientos

prácticos sobre la Terapia Asistida por Animal al trabajar con la comunidad de adultos mayores.

Se exploran alternativas de intervención a través de la inserción de canes en procesos

terapéuticos y en las experiencias de vida de los adultos mayores. Se presentan investigaciones

basadas en evidencia con el propósito de que los psicólogos y profesionales de salud vean como

alternativa la inclusión de animal en los procesos terapéuticos de adultos mayores. Se exponen

los beneficios de esta interacción y la importancia de la presencia de las mascotas en la

promoción del sentido de bienestar en la vida de los adultos mayores, los cuales han sido

evidenciados a través la literatura científica.

50

El manual se creó a base de una revisión de literatura científica enfocada en

investigaciones relacionadas la interacción humano-animal con adultos mayores. La revisión de

la literatura implica la detección, consulta y obtención de referencias y materiales útiles y

congruentes con el propósito de estudio, en los que se recopila información relevante para

enmarcar nuestro problema de investigación (Sampieri, 2014). En esta dirección, es una

evaluación critica de los escritos e investigaciones de trabajos que previamente se ha publicado,

donde se integra y evalúan proyectos investigativos de un mismo tema (APA, 2001). La revisión

de literatura para la Consejería Psicológica tiene gran relevancia, ya que permite examinar y

analizar la literatura existente sobre el tema de investigación seleccionado, evitando la duplicidad

de esfuerzos y promoviendo su análisis exhaustivo desde diferentes marcos conceptuales a través

de la identificación de similitudes y discrepancias en los hallazgos.

El presente proyecto investigativo es una revisión crítica de literatura que utilizará como

referencia libros e investigaciones científicas que discutan temas relacionados al sentido de

bienestar asociado a la interacción humano-animal en adultos mayores. También se exploran

alternativas de intervención a través de la inserción de caninos en procesos terapéuticos y en las

experiencias de vida de los adultos mayores. Se realizó la búsqueda en las principales bases de

datos de investigaciones psicológicas PsycINFO, además en Google Scholar y Dialnet.

Se discuten investigaciones y estudios realizados donde se evidencia el papel del vínculo

humano-animal en el desarrollo de los retos del envejecimiento y el desarrollo a lo largo de su

vida útil.

Características de los beneficiarios del manual

El manual está dirigido a profesionales de la salud en general, con énfasis en los de salud

mental. El escrito se dirige especialmente a profesionales que trabajan diariamente con pacientes

51

de edad avanzada, tales como: psicólogos, trabajadores/as sociales, psiquiatras, personal de

enfermería, geriatras y médicos. A través del manual se pretende crear conciencia y educar a los

profesionales que impactan dicha población con el fin de que estas nuevas herramientas les sean

útiles en incrementar el sentido de bienestar en los adultos mayores. De la misma manera,

contribuye en la sensibilización, capacitación y concientización sobre la importancia de la

presencia de los animales en la vida de los adultos mayores, importancia que se traduce en una

mejor calidad de vida y una percepción más positiva sobre su etapa de desarrollo.

Este escrito supone ser una alternativa terapéutica para los profesionales de la salud, que

a diario evalúan y trabajan con las necesidades, cambios y retos a los que se enfrenta la

comunidad de adultos mayores.

Entre las características de los profesionales de la salud y de la salud mental para los

cuales se diseña este manual figuran:

• Estar cualificados y debidamente licenciados por el estado para ejercer la práctica

de la profesión en su respectiva área de peritaje.

• Tener las acreditaciones actualizadas para garantizar una práctica responsable,

segura y experta en su área de formación profesional.

• Mostrar interés genuino en los retos a los cuales se enfrenta la población

geriátrica. Así como también interés y empatía por los animales, específicamente

por los perros.

El manual puede ser utilizado también por la comunidad en general interesada en

informarse sobre el bienestar de adultos mayores en Puerto Rico y los beneficios de la

interacción humano-animal. Sin embargo, las técnicas o ejercicios que se recogen en el mismo

52

no deberán implementarse por estos. Se desalienta totalmente la práctica no profesional de

quienes no poseen la formación necesaria para garantizar el bienestar de los adultos mayores.

Descripción del contenido

El manual resalta la importancia de la interacción humano-animal en el desarrollo del

sentido de bienestar en adultos mayores como alternativa para favorecer su bienestar integral.

Resalta también las actividades e intervenciones estudiadas que evidencian efectividad en esta

dirección. Está basado en estudios e investigaciones realizadas con el objetivo de evidenciar la

efectividad de las interacciones entre animales y humanos.

El manual está constituido de seis capítulos teórico-prácticos, que ayudarán al profesional

a entender y validar la importancia de la interacción entre los seres humanos y los animales,

específicamente con la población de adultos mayores. De la misma manera, les proporcionará los

conocimientos básicos para insertarse en las Intervenciones Asistidas por Animales (IAA).

En el capítulo 1, “Aspectos biopsicosociales de la vejez”, el lector podrá apreciar

aspectos cognitivos, físicos y psicosociales del envejecimiento. Podrá comprender conceptos

relacionados al envejecimiento normal y envejecimiento productivo y su relación con la calidad

de vida. Igualmente, puede examinar los cambios graduales en la expectativa de vida del ser

humano, tanto mundialmente como en Puerto Rico y sus efectos sociales.

El capítulo 2, “Introducción a la Terapia Asistida por Animal”, le permitirá al lector

reconocer la relevancia del vínculo humano-animal, conocer los antecedentes de la Terapia

Asistida por Animal (TAA) y acercarse a las prácticas de la Terapia Asistida por Animal en

Puerto Rico (TAA-PR).

El capítulo 3, “Intervenciones Terapéuticas Asistidas por Animal (IAA)”, le permitirá

conocer la diferencia entre los conceptos Intervención Asistida por Animal (IAA), Terapia

53

Asistida por Animal (TAA), Actividad Asistida por Animal (AAA) y Educación Asistida por

Animal (EAA). Aprenderá definir y reconocer las diferencias entre una mascota y un perro

terapéutico, así como también los criterios necesarios para la selección del perro de terapia.

A lo largo del capítulo 4, “Función de los animales en el mejoramiento del bienestar y la

calidad de vida de los adultos mayores”, se discuten temas asociados a la interacción humano-

animal en adultos mayores y la tenencia de perros en la tercera edad. Se pretende informar al

lector sobre los beneficios físicos, psicológicos, cognitivos, sociales y económicos de la

interacción humano-animal y la terapia asistida con perros en adultos mayores.

En el capítulo 5, “Implementación de la Terapia Asistida por Animal con Perros

(TAAP)”, conocerá sobre los estándares de la Terapia Asistida por Animal y los asuntos éticos y

legales al llevar a cabo intervenciones con animales. En la misma dirección, tendrá acceso a

información sobre organizaciones y recursos que certifican profesionales y ofrecen servicios de

Terapia Asistida por Animal en Puerto Rico.

En el capítulo 6, “Actividades Asistidas por Animal con Perros (AAA-P)”, se ofrecen 10

actividades para realizar tanto de forma grupal como individual. Cada una de estas actividades

cuenta con una descripción detallada, instrucciones específicas y sugerencias de implementación.

En este sentido, se dedica una sección a ejercicios adicionales dirigidos la psicoestimulación, los

cuales no requieren la participación del animal de terapia, pero están enfocados en temática

canina.

Esperamos que este manual cree conciencia e instruya a los profesionales que intervienen

con la población de adultos mayores sobre la importancia de la presencia de los animales en la

vida de los adultos mayores y las nuevas herramientas terapéuticas que favorecen su sentido de

bienestar. Del mismo modo, que provea la motivación necesaria y sea inspiración para futuras

54

investigaciones e implementación de nuevos programas de intervención enfocados en las TAA y

AAA, no solo con la población de adultos mayores, sino también para la comunidad en general.

55

Capítulo III

Diseño del manual

Propósito del manual

Este manual tiene como propósito ser guía para aquellos profesionales de la salud y la

salud mental que trabajan con la población gerontológica en Puerto Rico y quienes desean

incorporar perros de terapia a sus intervenciones. Pretende ser un nuevo recurso que asista al

profesional en la promoción de una mejor calidad de vida para los adultos mayores, fortaleciendo

su sentido de bienestar.

Aunque en Puerto Rico cada día son más los esfuerzos realizados por reconocer y

evidenciar las Intervenciones Asistidas por Animal, aún existe enajenación sobre el tema y los

beneficios de la interacción entre los humanos y los animales. Del mismo modo, existe una

apremiante necesidad de documentar dichas intervenciones y dar a conocer sus efectos en la

población puertorriqueña.

Es por esta razón que se espera que el Manual de Terapia Asistida por Perros:

Fortaleciendo el sentido de bienestar en adultos mayores sirva de apoyo para todos los

profesionales de la salud que intervienen con la población geriátrica del país. Se les exhorta a

mantenerse a la vanguardia sobre nuevas alternativas terapéuticas como lo son la Terapia

Asistida por Animal y a fomentar la empatía y el conocimiento continuo sobre la relación

humano-animal, de manera que el participante pueda sentirse comprendido, aceptado y pueda

participar activa y saludablemente en la sociedad, en el mejoramiento de su calidad de vida y

fortalecimiento de su sentido de bienestar a través de los beneficios provistos por dicha terapia.

56

Objetivos del manual

1. Desarrollar el conocimiento acerca de la Intervenciones Asistidas por Animal como

alternativa terapéutica y los beneficios de la relación humano-animal.

2. Reconocer los cambios y retos a los que se enfrenta la población de adultos mayores.

3. Orientar a los profesionales sobre el aumento en la población de adultos mayores en

Puerto Rico y las repercusiones sociales de ello, así como de los servicios dirigidos a la

satisfacción de sus necesidades individuales.

4. Conocer las normas y leyes que protegen y promueven la calidad de vida de los adultos

mayores y de los animales.

5. Conocer la legislación respecto a la intervención de animales en terapia.

6. Conocer los programas y asociaciones que promueven la IAA en Puerto Rico, tanto como

las actividades existentes dirigidas a fomentar la calidad de vida mediante la asistencia de

animales.

7. Conocer los beneficios a corto y largo plazo de la TAA como intervención terapéutica en

los adultos mayores y su sentido de bienestar.

8. Lograr conciencia en los profesionales de la salud de la importancia de crear

intervenciones terapéuticas diversas y congruentes a las necesidades individuales y que

favorezcan el sentido de bienestar en los participantes.

9. Lograr que los profesionales de la salud puedan identificar las áreas de necesidad en los

lugares donde brindan servicios, con el fin de mejorar sus intervenciones con los adultos

mayores haciendo uso de las IAA.

10. Estimular una actitud empática, responsable y de respeto hacia los animales.

11. Validar la importancia de la presencia de las mascotas en la vida de los participantes.

57

Estructura Organizacional

A continuación, se presentarán los diferentes capítulos que componen el Manual y las

diversas Actividades Asistidas por Perros propuestas a ser implementadas con adultos mayores

con el fin de desarrollar y fortalecer su sentido de bienestar.

Las secciones del Manual en el Capítulo III, están descritas de manera breve y sinóptica.

No obstante, favor de referirse al manual en detalle ubicado en el Apéndice C.

I. Portada

II. Tabla de contenido

III. Agradecimientos

IV. Prefacio

V. Abreviaturas

VI. Capítulo 1: Aspectos biopsicosociales de la vejez

Objetivos:

1. Conocer los cambios en la población de adultos mayores y sus estereotipos.

2. Comprender el cambio en la expectativa de vida y sus efectos en la sociedad.

3. Identificar cambios físicos propios de la etapa de la vejez y como pueden

variar entre los individuos.

4. Reconocer la influencia de los factores de salud física y psicológica en el

sentido de bienestar de los adultos mayores

5. Comprender e identificar las diferencias entre el envejecimiento

normal/esperado y envejecimiento saludable.

Temas:

1. Envejecimiento

58

2. Cambios Físicos en el envejecimiento

3. Cambios Psicosociales en el envejecimiento

4. Calidad de vida en la vejez

VII. Capítulo 2: Introducción a la Terapia Asistida por Animal

Objetivos:

1. Conocer la diferencia entre los conceptos IAA, TAA, AAA y EAA.

2. Definir el concepto “perro terapéutico”.

3. Reconocer las diferencias entre una mascota y un perro de terapia.

Temas:

1. Vínculo humano-animal

2. Historia de la Terapia Asistida con Animal

3. Evidencia de la Terapia Asistida con Animal

4. Contextualización de la Terapia Asistida por Animal en Puerto Rico

5. Utilización actual de animales de terapia

VIII. Capítulo 3: Intervenciones Terapéuticas Asistidas por Animal

Objetivos:

1. Reconocer la relevancia del vínculo humano-animal.

2. Conocer los antecedentes de la Terapia Asistida por Animal (TAA).

3. Acercarse a las prácticas de la Terapia Asistida por Animal en Puerto Rico

(TAA-PR)

4. Explorar evidencia científica acerca de investigaciones relacionadas a la TAA.

5. Explorar la utilización reciente de los animales de terapia.

Temas:

59

1. Actividades asistidas con animales

2. Terapia asistida con animales

3. Intervenciones asistidas con animales

4. Perros Terapéuticos

IX. Capítulo 4: Función de los animales en el mejoramiento del bienestar y la calidad de

vida de los adultos mayores

Objetivos:

1. Examinar la interacción humano-animal en adultos mayores y la tenencia de

perros en la tercera edad.

2. Explorar la transformación de la terapia asistida con perros en adultos

mayores.

3. Exponer los beneficios físicos, psicológicos, cognitivos, sociales y

económicos de la interacción humano-animal y la terapia asistida con perros

en adultos mayores.

Temas:

1. Adultos mayores y la tenencia de animales

2. Terapia Asistida por Perros con adultos mayores

3. Beneficios la Terapia Asistida por Perros

4. Beneficios físicos

5. Beneficios psicosociales

X. Capítulo 5: Implementación de la Terapia Asistida por Animal

Objetivos:

1. Conocer sobre los estándares de la Terapia Asistida por Animal.

60

2. Discutir los asuntos éticos y legales al llevar a cabo intervenciones con

animales.

3. Identificar organizaciones y recursos que ofrecen servicios de Terapia

Asistida por Animal.

4. Identificar organizaciones y recursos que certifican a profesionales y perros de

terapia.

Temas:

1. Principios básicos de la TAA

2. Asuntos éticos y legales: intervenciones con animales

3. Organizaciones y Recursos

XI. Capítulo 6: Actividades Asistidas con Perros en la tercera edad

Objetivos:

1. Proveer actividades fáciles de implementar en la población de adultos

mayores.

2. Proporcionar actividades que faciliten el desarrollo de las diversas habilidades

y destrezas cognitivas, sensoriales y psicosociales.

3. Fortalecer el sentido de bienestar de adultos mayores a través de la

implementación de las actividades propuestas.

4. Presentar ejercicios que promuevan la psicoestimulación cognitiva.

Temas:

1. Actividades Asistidas por Perros

2. Ejercicios de psicoestimulación

61

Capítulo IV

Discusión

Conclusiones

Se puede concluir que, con el aumento significativo en la expectativa de vida, y por

consiguiente en la población de adultos mayores en Puerto Rico, existe la necesidad de ampliar

los servicios de salud para dicha población. De la misma forma, las estadísticas también revelan

multiplicidad de factores y retos a los que se enfrenta dicho sector poblacional, los cuales no

están siendo satisfechos por las modalidades e intervenciones tradicionales u ortodoxas. Es por

estas razones que resulta imperativo que los diversos profesionales de la salud que se encuentren

en la práctica de su profesión en Puerto Rico amplíen su conocimiento sobre la existencia de

tratamientos alternativos como Intervenciones Asistidas por Animales que puede beneficiar

sustancialmente el bienestar integral y la calidad de vida de los adultos mayores.

En la misma dirección, también es urgentemente necesario hacer conscientes a los

profesionales de la salud y la salud mental sobre la importancia de la presencia de las mascotas

en la vida de los adultos mayores y su resultado beneficioso en la percepción que estos tiene

sobre su propio bienestar.

Múltiples investigaciones han coincidido en los beneficios holísticos que tiene el vínculo

y la interacción entre los humanos y los animales, en específico los perros. La evidencia revela

que la tenencia e interacción humano-animal sirve como catalizador emocional y reductor de

sentimientos de soledad, abandono, estrés y depresión en la comunidad geriátrica, síntomas

relacionados directamente con el sentido de bienestar (Banks y Banks, 2002; Barker y Dawson,

1998; Colombo et al., 2006; Le Roux y Kemp, 2009; De la Puente, 2017). Estudios realizados

por Baun, Johnson y McCabe (2007) arrojaron que los animales de compañía mejoran la calidad

62

de vida de los adultos mayores y aportan a su valor y significado. En esta dirección, los estudios

científicos evidencian que los adultos mayores con mascotas tienen menos problemas de salud y

visitas a servicios médicos que los que no las tienen (Zamarra, 2002; Boissonneault, 2010;

McNicholas, 2014; Cherniack y Cherniack, 2014; Folch, Torrente, Heredia y Vicens, 2016).

Aportaciones

La aportación principal de este manual es que provee a los profesionales de la salud y la

salud mental el conocimiento teórico y práctico básico necesario para poner en práctica la

Terapia Asistida por Animal en adultos mayores en Puerto Rico. Como parte del manual se

proponen Actividades Asistidas por Animal que responden a necesidades propias de la etapa de

desarrollo de los adultos mayores, con el propósito de maximizar los beneficios de la Terapia

Asistida por Perros específicamente.

Por otra parte, la literatura sobre los beneficios de las Intervenciones Asistidas por

Animal en Puerto Rico es limitada. A tales efectos, se espera que este manual aliente y motive a

los profesionales de la salud y la salud mental cualificados en Puerto Rico a integrar a los perros

de terapia como parte de sus intervenciones terapéuticas con la comunidad geriátrica y que

documenten dichas intervenciones. Se espera que de este modo puedan ampliar el conocimiento

sobre dichas intervenciones a través de estudios e investigaciones con la comunidad

puertorriqueña y la Terapia Asistida por Animal. Todo ello, con el fin de que se promueva la

orientación a la comunidad en general sobre los beneficios de la TAA/IAA y la tenencia de una

mascota para los adultos mayores.

63

Recomendaciones

• Se sugiere la realización de nuevos estudios enfocados en identificar las necesidades

particulares de la población de adultos mayores en Puerto Rico, tanto institucionalizados

como de quienes viven en domicilios propios.

• Se recomienda que se realicen investigaciones sobre los beneficios biopsicosociales de

las Intervenciones Asistidas con Animales en los adultos mayores no institucionalizados

del país.

• Tomando en consideración el incremento de la expectativa de vida del ser humano, y el

aumento en la población de personas de edad avanzada, se sugiere que:

o Se diseñen cursos académicos enfocados en las necesidades y alternativas

terapéuticas de la comunidad geriátrica en cada uno de los programas académicos

relacionados a la salud y la salud mental.

o Ofrecer acompañamiento psicológico a las personas de edad avanzada en Puerto

Rico, que les ayude a afrontar el sentimiento de soledad y promueva su sentido de

bienestar.

o Ofrecer psicoeducación y apoyo a cuidadores de adultos mayores para que estos

aprendan a identificar las necesidades de quienes están bajo su cuidado y

adquieran el conocimiento necesario para acceder a profesionales de atención

primaria y salud mental.

o Promover interacciones saludables y de respeto entre la sociedad puertorriqueña y

la comunidad de adultos mayores, donde se les reconozca su rol y aportaciones

sociales y culturales.

64

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APÉNDICE A

LEYES PARA LAS PERSONAS DE EDAD AVANZADA EN PUERTO RICO

• Ley Núm. 94 de 22 de junio de 1977, Ley de Establecimientos para Personas de Edad


Avanzada, según enmendada.
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• Ley Núm. 121 de 12 de julio de 1986, Ley de la Carta de Derechos de la Persona de Edad
Avanzada, según enmendada.
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• Ley Núm. 326 de 29 de diciembre de 2003, Ley para ordenar al Departamento de la


Familia, específicamente a la Administración de Familias y Niños (ADFAN) diseñe un
programa de apoyo, orientación y consejería para las personas de edad avanzada.
http://www.lexjuris.com/LEXLEX/Leyes2003/lexl2003326.htm

• Ley Núm. 244 Ley para la Creación de Proyectos de Vivienda de "Vida Asistida”
http://www.lexjuris.com/LEXLEX/Leyes2003/lexl2003244.htm

• Ley Núm. 183 de 1 de agosto de 2004. Para adicionar un Artículo 17A en la Ley Núm.
76 de 24 de junio de 1975, según enmendada, a fin de establecer que toda nueva
construcción que se realice a partir del 1 de enero de 2006, que se destine como
establecimiento para personas de edad avanzada, y/o con impedimentos cumpla con la
reglamentación vigente aplicable adoptada por el "United States Access board”.
http://www.lexjuris.com/lexlex/Leyes2004/lexl2004183.htm

• Ley Núm. 203 de 7 de agosto de 2004, según enmendada para establecer la Oficina del
Procurador(a) de las Personas de Edad Avanzada
http://www.lexjuris.com/lexlex/Leyes2004/lexl2004203.htm

• Ley Núm. 32 de 29 de mayo de 1984, (Departamento de la Familia) para enmendar la


Ley Núm. 171 del 30 de junio de 1968, para autorizar al Departamento de Servicios
Sociales (hoy Departamento de la Familia) a iniciar acciones de índole administrativo y
judicial en subrogación de los ancianos que reciben servicios de la Secretaría de Servicios
a la Familia; para proveer un plan de servicios funerales a los ancianos indigentes.

• Ley Núm. 43 de 15 de junio de 1966, según enmendada, para autorizar expedir


certificados de nacimiento, matrimonio y defunción, libre de costos, a las personas que
solicitan acogerse a los beneficios de seguridad social federal.

79

• Ley Núm. 108 de 12 de julio de 1985, (Departamento de Salud), según enmendada para
ordenar a todas las agencias, departamentos, dependencias, subdivisiones políticas y
cualesquiera otra instrumentalidad del Estado Libre Asociado de Puerto Rico a conceder
a mitad de precio el derecho de admisión a toda persona de 70 a 74 de edad y libre de
costo a toda persona mayor de 75 años a todo espectáculo, actividad artística o deportiva
que se ofrezca en sus facilidades y a todo servicios de transportación públicas que presten
tales agencias o dependencias gubernamentales.

• Ley Núm. 121 de 12 de julio de 1986, establece la Carta de Derechos de las Persona de
Edad Avanzada y la política pública respecto a las personas de edad avanzada.

• Ley Núm. 22 de 4 de febrero de 1995, para enmendar la Ley Núm. 115 de 22 de julio de
1974, a fin de tipificar como delito, negarle alimentos a un ascendiente de edad avanzada.

• Ley Núm. 23 de 4 de febrero de 1995, para enmendar la Ley Núm. 115 de 22 de julio de
1974 a fin de tipificar como delito, el abandono de personas de edad avanzada de 65 años
o más en cualquier sitio con intención de desampararlo.

• Ley Núm. 97 de 23 de agosto de1997, (Procedimientos Legales Especiales-Enmiendas)


para adicionar un inciso (d) al apartado 613 de la Ley de Procedimientos Legales
Especiales, según enmendada, a fin de que los abuelos tengan derecho a ser oídos en el
procedimiento de adopción de sus nietos huérfanos de padres, o de padre o de madre.

• Ley Núm. 182 de 22 de diciembre de 1997, para regular las relaciones entre abuelos y
nietos. http://www.lexjuris.com/LEXLEX/Ley1997/lex97182.htm

• Ley Núm. 168 de 12 de agosto de 2000, según enmendada, (“Ley de Mejoras al Sustento
de Personas de Edad Avanzada de Puerto Rico”) para establecer el Programa para el
Sustento de Personas de Edad Avanzada, adscrito a la Administración para el Sustento de
Menores; establecer mecanismos administrativos y judiciales para que personas de edad
avanzada con necesidad de alimentos de sus descendientes puedan utilizar dichos
mecanismos para facilitar la localización de alimentantes, el establecer el monto de
pensiones alimentarias para personas de edad avanzada; el cobro y distribución de las
mismas y procedimientos y remedios especiales con el fin de llevar a cabo los propósitos
de esta Ley; para establecer metodología de utilización de recursos ya existentes dentro
del Gobierno de Puerto Rico y proveer fondos para estos propósitos.
http://www.lexjuris.com/lexlex/Leyes2000/lexl20001689.htm

• Ley Núm. 194 de 25 de agosto de 2000, para establecer la “Carta de Derechos y


Responsabilidades del Paciente”; disponer los derechos y responsabilidades de los
pacientes y usuarios de servicios de salud médico-hospitalarios en Puerto Rico, así como
de los proveedores de tales servicios y sus aseguradores; definir términos; fijar
procedimientos de solución de querellas; imponer penalidades; y para otros fines
relacionados.
http://www.lexjuris.com/LEXLEX/Leyes2000/lex2000194.htm

80

• Ley Núm. 32 de 29 de mayo de 1984, (Departamento de la Familia) para enmendar la


Ley Núm. 171 del 30 de junio de 1968, para autorizar al Departamento de Servicios
Sociales (hoy Departamento de la Familia) a iniciar acciones de índole administrativo y
judicial para proveer un plan de servicios funerales a los ancianos indigentes.

81

APÉNDICE B

LEYES PARA LA PROTECCIÓN DE ANIMALES EN PUERTO RICO

• Ley Núm. 154 de 4 de agosto de 2008, para establecer la “Ley para el Bienestar y la
Protección de los Animales”, a fin de establecer los procesos judiciales,
facilitar la coordinación multi-sectorial entre municipios, agencias
gubernamentales y organizaciones privadas; tipificar delitos e imponer
penalidades; derogar la Ley Núm. 67 de 31 de mayo 1973, según enmendada,
conocida como Ley de Protección de Animales, entre otras; y otros fines.

Esta ley tiene como propósito exponer los derechos de los animales, imponer las sanciones
a quienes los violenten y establecer procesos judiciales para garantizar el bienestar animal.
Esta ley también conceptualiza los niveles de maltrato, consideraciones generales para
dueños de animales y la eutanasia. Aunque en Puerto Rico no existe legislación específica
para la Terapia Asistida por Animal, los profesionales y expertos en el área se rigen por los
más altos estándares de práctica, los cuales ha sido adoptados de la nación americana. En
la actualidad contamos con entidades como Family Dog K9, Puerto Rico Therapy Dogs,
entre otras.

82

APÉNDICE C

MANUAL DE TREAPIA ASISTIDA POR PERROS: FORTALECIENDO EL SENTIDO

DE BIENESTAR EN ADULTOS MAYORES

83

84

Manual de
Terapia Asistida por Perros

Fortaleciendo el sentido de bienestar


en Adultos Mayores

85

Tabla de contenido

Dedicatoria
Prefacio
Presentación de contenidos
Abreviaturas
CAPÍTULO 1
1.1La vejez de hoy y las expectativas de vida
1.2 El envejecimiento y los “adultos mayores”
1.3 El envejecimiento de la población puertorriqueña
1.4 Aspectos generales
del proceso de envejecimiento
1.5 DESARROLLO FÍSICO Y COGNITIVO
1.6 Cerebro del adulto mayor
1.7 DESARROLLO PSICOSOCIAL
1.8 Contexto cultural de la vejez
1.9 CALIDAD DE VIDA Y BIENESTAR
1.9.1 Calidad de vida
1.9.2 Dimensiones de la calidad de vida
1.9.3 Bienestar
1.9.4 Soledad y depresión en la vejez
1.10 Hacia un envejecimiento productivo
CAPÍTULO 2
2.1 Relación y vínculo entre el ser humano y los animales
2.2 Antecedendes de la TAA
2.3 Historia de la Terapia asistida por animal
2.4 Contextualización de la Terapia Asistida por Animal
en Puerto Rico

86

2.5 Utilización Actual de Animales de Terapia


2.6 Evidencia de la Terapia Asistida con Animal
CAPÍTULO 3
3.1 Definiciones y descripciones sobre la Terapia Asistida por Animal
3.1.1¿Qué es la AAA?
3.1.2 ¿Qué es la EAA?
3.1.3 ¿Qué es la TAA?
3.2 Perros terapéuticos
3.3 Selección del perro terapéutico
CAPÍTULO 4
4.1 Los adultos mayores y la interacción humano-animal
4.1.1 La tenencia de animales en la Tercera Edad
4.2 Terapia Asistida por Perros con adultos mayores
4.3 Beneficios de la Terapia Asistida por Perros
CAPÍTULO 5
5.1 Estándares de la Terapia Asistida por Animal
5.1.1 Estándares de práctica para el terapeuta
5.1.2 Estándares de práctica para el bienestar y la salud de perro de
terapia
5.1.3 Estándares de práctica para el bienestar de los participantes y
las practicas éticas
5.1.4 Estándares de práctica para la TAA y AAA con perros
5.2 Asuntos éticos y legales
5.2.1 Intervenciones con animales
5.2.2 Intervenciones con la población geriátrica
5.3 Organizaciones y Recursos
CAPÍTULO 6
6.1. Estructura de las actividades
Actividad 1 ¡Mimos y caricias!

87

Actividad 2 ¡De Paseo!


Actividad 3 ¡Toca y adivina!
Actividad 4 ¡Hábitos, los suyos y los míos!
Actividad 5 “Stroop canino”
Actividad 6 ¡Tirón de amor!
Actividad 7 Sorpresa para [nombre del animal]
Actividad 8 ¿Quién soy?
Actividad 9 Las etapas
Actividad 10 ¡Mi turno, tu turno!
6.2 Ejercicios de psicoestimulación
REFERENCIAS

88

Dedicatoria

A todos los adultos mayores de mi país y del mundo, por su compromiso social y
por hacernos consientes de la fugacidad de la vida. A todos los que
perseguimos la justicia y sobre todo a todos los animales que con su amor
hacen más amables nuestros días.

89

Prefacio
Los temas asociados a la experiencia de vida de los adultos mayores son cada
vez más pertinentes para nuestra sociedad. Entre las razones que figuran para
que esto sea así está el que demográficamente son la población más numerosa,
por lo que la sensibilidad hacia sus necesidades se ha vuelto más imperativa.

Razones relacionadas a factores físicos y sociales repercuten en su salud mental


pudiendo provocar sufrimiento en los adultos mayores. En esta dirección, los
animales pueden desempeñar un papel positivo en su salud física y psicológica.

El escrito propuesto pretende que el profesional de salud obtenga


conocimientos básicos y prácticos sobre la Terapia Asistida por Animal al trabajar
con la comunidad de adultos mayores. Se exploran alternativas de intervención
a través de la inserción de canes en procesos terapéuticos y en las experiencias
de vida de los adultos mayores. Se presentan investigaciones basadas en
evidencia con el propósito de que los psicólogos y otros profesionales de la salud
vean como alternativa la inclusión de animales en los procesos terapéuticos de
adultos mayores. Se exponen los beneficios de esta interacción y la importancia
de la presencia de las mascotas en la promoción del sentido de bienestar en la
vida de los adultos mayores, los cuales han sido evidenciados a través de la
literatura científica.

90

Presentación de contenidos

El manual resalta la importancia de la interacción humano-animal en el


desarrollo del sentido de bienestar en adultos mayores como alternativa para
favorecer su bienestar integral. Resalta también las actividades e
intervenciones estudiadas que evidencian efectividad en esta dirección. Está
basado en estudios e investigaciones realizadas con el objetivo de evidenciar
la efectividad de las interacciones entre animales y humanos.

El manual está constituido de seis capítulos teórico prácticos, que ayudarán al


profesional a entender y validar la importancia de la interacción entre los seres
humanos y los animales, específicamente con la población de adultos
mayores. De la misma manera, les proporcionará conocimientos básicos para
insertarse en las intervenciones asistidas por animales (IAA).

En el capítulo 1 “Aspectos Biopsicosociales de la Vejez” el lector podrá apreciar


aspectos cognitivos, físicos y psicosociales del envejecimiento. Podrá
comprender conceptos relacionados al envejecimiento normal y
envejecimiento productivo y su relación con la calidad de vida. Igualmente,
puede examinar los cambios graduales en la expectativa de vida del ser
humano, tanto mundialmente como en Puerto Rico y sus efectos sociales.

En el capítulo 2 “Introducción a la Terapia Asistida por Animal” le permitirá al


lector reconocer la relevancia del vínculo humano-animal, conocer los
antecedentes de la Terapia Asistida por Animal (TAA) y acercarse a las
prácticas de la Terapia Asistida por Animal en Puerto Rico (TAA-PR).

El capítulo 3 “Intervenciones Terapéuticas Asistidas por Animal (IAA)” le


permitirá conocer la diferencia entre los conceptos intervenciones asistidas por
animal (IAA), terapia asistida por animal (TAA), actividades asistidas por animal
(AAA) y educación asistida por animal (EAA). Aprenderá definir y reconocer las
diferencias entre una mascota y un perro terapéutico, así como también los
criterios necesarios para la selección del perro de terapia.
A lo largo del capítulo 4 “Función de los animales en el mejoramiento del
bienestar y la calidad de vida de los adultos mayores”, se discuten temas
asociados a la interacción humano-animal en adultos mayores y la tenencia de
perros en la tercera edad. Se pretende informar al lector sobre los beneficios
físicos, psicológicos, cognitivos, sociales y económicos de la interacción
humano-animal y la terapia asistida con perros en adultos mayores.

En el capítulo 5 “Implementación de la Terapia Asistida por Animal con Perros


(TAAP)” conocerá sobre los estándares de la Terapia Asistida por Animal y los

91

asuntos éticos y legales al llevar a cabo intervenciones con animales. En la


misma dirección, tendrá acceso a información sobre organizaciones y recursos
que certifican profesionales y ofrecen servicios de Terapia Asistida por Animal
en Puerto Rico.

En el capítulo 6 “Actividades Asistidas por Animal con Perros (AAA-P)” se


ofrecen 10 actividades para realizar tanto de forma grupal como individual.
Cada una de estas actividades cuenta con una descripción detallada,
instrucciones específicas y sugerencias de implementación. En este sentido, se
dedica una sección a ejercicios adicionales dirigidos a la psico-estimulación, los
cuales no requieren la participación del animal de terapia, pero están
enfocados en temática canina.

Esperamos que este manual cree conciencia e instruya a los profesionales que
intervienen con la población de adultos mayores sobre la importancia de la
presencia de los animales en la vida de los adultos mayores y las ventajas que
estas herramientas terapéuticas aportan en favorecer su sentido de bienestar.
Del mismo modo que provea la motivación necesaria y sea inspiración para
futuras investigaciones e implementación de nuevos programas de
intervención enfocados en las TAA y AAA, no solo con la población de adultos
mayores sino también para la comunidad en general.

92

Abreviaturas

AAA: Actividad Asistida por Animales

TAA: Terapia Asistida por Animales

AAP: Actividad Asistida por Perros

TAP: Terapia Asistida por Perros

IAA: Intervención Asistida por Animales

TAA-PR: Terapia Asistida por Animal en Puerto Rico

93

Capítulo 1
Aspectos Biopsicosociales de la Vejez

Objetivos
• Conocer los cambios en la población de adultos mayores y sus
estereotipos.
• Comprender el cambio en la expectativa de vida y sus efectos en la
sociedad.
• Identificar cambios físicos propios de la etapa de la vejez y cómo pueden
variar entre los individuos.
• Reconocer la influencia de los factores de salud física y psicológica en el
sentido de bienestar de los adultos mayores
• Comprender e identificar las diferencias entre el envejecimiento
normal/esperado y el envejecimiento saludable.

94

Longevidad y envejecimiento
1.1 La vejez de hoy y las expectativas de vida

L a expectativa de vida del ser humano está en constante transformación. Si


damos una mirada al mundo actual podremos identificar que la transición
demográfica ha marcado un aumento de poblaciones envejecidas. La
proporción de personas de edad avanza en Puerto Rico ha ido en incremento
en las pasadas décadas. Según reportes del censo en la Isla, para el 2000 el 15.4
porciento de la población eran personas de 60 años o más. Para el 2009 hubo
un aumento significativo en este porcentaje. Resultados del Negociado del
Censo contabilizaron 780,110 personas, representando el 19.7 por ciento de la
población de la isla. Esto significa que casi un 20 porciento de la población de
Puerto Rico son adultos mayores. De igual manera, tomando en consideración
estos hallazgos y los de pasadas décadas, el "US Bureau of the Census" proyecta
una tendencia en el aumento de la población de personas de 60 años o más.
Se espera que para el 2020 sea 25.5 porciento de la población total del país. Es
decir, una cuarta parte de la población será de edad avanzada.

La nueva expectativa de vida del ser humano está acompañada de cambios y


retos para quienes ofrecemos servicios a la población de adultos mayores.
Deberán tomarse en consideración las necesidades específicas de la población,
con el propósito de responder a éstas con servicios de calidad desde un enfoque
holístico. Durante las últimas décadas diversas disciplinas han unido esfuerzos
para estudiar la población de adultos mayores y contribuir al desarrollo de teorías
e instrumentos que favorezcan un acercamiento integral hacia ella (Uribe et al.,
2010). La disciplina de la psicología ha ratificado su interés en conocer y explicar
el comportamiento a lo largo de la vida del ser humano, pretendiendo identificar
cuáles son las normas o patrones representativos del sector de la tercera edad y
los cambios que se producen con el paso de la edad propios del ciclo vital
(Fernández, 2004).

Durante el proceso de envejecimiento surgen muchísimos cambios, tanto a nivel


físico como psicológico, que sin duda representan retos personales y colectivos.
Se han identificado cuantiosos factores que pueden afectar la salud mental del
adulto mayor. Algunas de estos están relacionadas a la identidad, la autonomía
y la pertenencia. Se señala que la salud mental puede verse afectada
específicamente por pérdidas significativas, el deterioro físico propio de la vejez,
la pérdida de roles, exclusión y pérdida de capacidades que repercuten en el

95

vínculo social y pudiendo a su vez repercutir en sentimientos de soledad en los


adultos mayores (Quintero, Henao, Villamil y León, 2015).

La literatura científica sustenta las necesidades particulares de la población de


los adultos mayores (González-Celis y Lima, 2017; Cano-Gutiérrez et al., 2017). En
Puerto Rico, un estudio de necesidades realizado por Aragunde (2008) pone de
manifiesto la necesidad de crear y desarrollar programas donde se considere la
realidad social y cultural puertorriqueña y que a su vez beneficien a la
comunidad de adultos mayores. De dicho estudio de necesidades y el desarrollo
del modelo de intervención psicoterapéutica basado en la Terapia Asistida por
Animal a personas de edad avanzada se desprende que la interacción humano-
animal tiene beneficios tanto en la salud física como mental del adulto mayor.
Se puede mencionar como parte de dichos beneficios la reducción de
sentimientos de soledad y depresión, aumentando a su vez el bienestar
psicológico.

1.2 El envejecimiento y los “adultos mayores”


En Puerto Rico, la Ley Núm. 121 de 1986, según enmendada, establece que una
“persona de edad avanzada” se define como toda persona que tenga sesenta
(60) años de edad o más. Pérez y Sierra (2009) definen el envejecimiento como
un proceso gradual donde ocurre paulatinamente un deterioro de la capacidad
funcional del ser humano desembocando en el final de la vida. Es importante
recalcar que la comunidad de adultos mayores se caracteriza por ser un grupo
diverso, acompañado de fortalezas y necesidades individuales. Se entiende la
etapa de la adultez tardía como un periodo normal del ciclo de la vida con
cambios propios de su etapa de desarrollo, así como oportunidades para el
continuo crecimiento psicológico. Dicha definición visualiza el envejecimiento
como una etapa más del desarrollo, que al igual que las demás etapas, posee
su naturaleza particular (Papalia y Maltorell, 2016).

En la misma dirección, González-Celis y Lima (2017) consideran el envejecimiento


como un proceso natural de evolución continua y gradual, con cambios y
transformaciones biológicas, psicológicas y sociales unidas al desarrollo y
deterioro. Las teorías de desarrollo humano dividen el envejecimiento en dos
tipos, el envejecimiento primario que es normal y ocurre gradualmente dentro
del ciclo de vida y el envejecimiento secundario, el cual es causado por
enfermedades, estilos de vida no saludable y posibles abusos (i.e. sustancias,
alcohol, estrés, etc.) (Papalia y Maltorell, 2016).

Desde el enfoque de la gerontopsicología, Riley (1988, en Cornachione, 2008)


establece tres grupos de adultos mayores en función de su edad cronológica: a)

96

Los viejos/jóvenes que tienen entre 65 y 74 años; b) Los viejos/viejos entre 75 y 85


años y, c) viejos/muy viejos, donde se ubican aquellos con 86 o más años.

1.3 El envejecimiento de la población puertorriqueña


En la actualidad el porcentaje de población envejecida ha tenido un aumento
sustancial. Belkys (1998) citado en Aragunde (2008), argumenta que para el año
2010, se esperaba que uno de cada 7 norteamericanos fuese anciano.
Añadiendo que para el año 2030, esta cifra aumentará a 1 de cada 5.

Este fenómeno no solo está ocurriendo en Norteamérica, sino que estadísticas en


Puerto Rico han registrado un aumento significativo en la población de adultos
mayores. De la misma manera, sugieren que la expectativa de vida es mucho
mayor. Algunas razones para el aumento poblacional de los adultos mayores en
Puerto Rico pudieran ser: disminución de la tasa de natalidad, la emigración de
personas jóvenes a Estados Unidos y la inmigración de personas adultas a la Isla
(Oficina del Procurador delas Personas de Edad Avanzada [OGAVE], 2005). De
igual modo, a los avances en los procesos médicos y tecnológicos que
favorecen estilos de vida más saludables y una mayor longevidad (Papalia y
Maltorell, 2016).
En Puerto Rico, para el año 2013, habían 556, 018 personas de edad avanzada
mayores de 65 años, quienes ocupaban el 15.47 porciento de la población (U.S.
Census Bureau, 2014). Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos la
población de adultos mayores de 60 años representó el 21.3% de la población
total. Se espera que dichas cifras continúen aumentando exponencialmente
con el paso de los años. De acuerdo con la Oficina del Censo de Estados Unidos,
la mayor concentración dentro de la población de 60 años en adelante,
estratificadamente fue en el grupo de 65 a 74 años de edad. De este grupo, para
el 2000 hubo 240, 951 personas (6.3% de la población total), mientras que para el
2010 hubo un incremento del 2.1%, lo que se traduce en 311, 662, o sea el 8.4%
de la población total de la Isla. Se estima que para el 2040 la población de 60
años en adelante podría ser similar a la población de 20 a 29 años de edad
(Hernández, 2013). Al igual que en Estados Unidos, la expectativa de vida ha
aumentado en Puerto Rico, siendo 77.2 años en el 2004 y 79.59 años en el 2013
(Departamento de Salud 2015).

Las proyecciones realizadas por el “US Bureau of the Census” son reveladoras e
indican que la tendencia de aumento en dicho sector poblacional continuará,
estimando que para el año 2020 la población de 60 años o más representará un
25.5 por ciento de la población total de la isla. Es decir, una cuarta parte de la
población será de edad avanzada. Se espera que para el año 2050, el 39.3 por
ciento de la población sea de edad avanzada.

97

Como puede apreciarse, el sector poblacional de los adultos mayores se


encuentra en constante crecimiento, tanto en Puerto Rico, como en los Estados
Unidos. De hecho, podría afirmarse que Puerto Rico pasó a ser desde el año 2000
una población madura o vieja (Torres – Degró 2012). Lo que pone de manifiesto
la necesidad de continuar creando servicios y programas que promuevan la
independencia y el autocuidado garantizando una mejor calidad de vida en el
adulto mayor.

1.4 Aspectos generales


del proceso de envejecimiento
A medida que las personas avanzan en edad ocurren cambios de naturaleza
biológica, psicológica y social. Durante el envejecimiento permutan también
circunstancias valiosas que pueden afectar el bienestar de la persona de edad
avanzada, como cambio de residencia, el retiro o la jubilación, y la muerte de
la pareja y otras figuras significativas.

1.5 DESARROLLO FÍSICO Y COGNITIVO

Cambios físicos y cognitivos en la vejez

Cuando se inicia el envejecimiento se perciben cambios notables de naturaleza


física (Papalia y Maltorell, 2016). Se produce un deterioro biológico en el individuo
con el trascurso de los años, particularmente luego de los 30 años. En dicho
deterioro está incluida la pérdida gradual de la estructura y funcionalidad del
cuerpo. La funcionalidad puede evaluarse a través de la condición física en
general o las capacidades físicas específicas (Castellanos, Gómez y Guerrero,
2017).

Estos cambios o alteraciones frecuentemente suponen un mayor aislamiento


social y una disminución de la energía, la movilidad y las funciones sensorio-
motoras (Cano-Gutiérrez et al., 2017). Igualmente, surgen actitudes negativas
hacia el envejecimiento, que responden a la construcción social de la vejez
como una etapa de sufrimiento, soledad y pérdidas (Cerquera Córdoba &
Meléndez Merchán, 2010).

Algunas de las alteraciones más comunes en la etapa de la vejez incluyen la


disminución o pérdida de la audición, la aparición de padecimientos de la vista
como las cataratas, dolores corporales y osteoartritis. También la diabetes, la
depresión, la ansiedad y la demencia pudieran hacer su aparición. Especialistas
del desarrollo coinciden en que entre más avanza el proceso de envejecimiento
aumenta la probabilidad de comorbilidad en estas afecciones.

98

La vejez también es caracterizada por el advenimiento de estados de salud


complejos que se presentan hacia el final de la etapa. Estos estados de salud son
denominados síndromes geriátricos (Luna et al., 2018). Generalmente son
producto de una multiplicidad de factores que incluyen: fragilidad,
incontinencia urinaria, caídas, estados delirantes y ulceras.

Kane citado en Luengo, Maicas, Navarro, y Romero (2007) define los síndromes
geriátricos como problemas presentes en la ancianidad. Expresa que son un
conjunto de cuadros que usualmente se originan por simultaneidad de
enfermedades de alta prevalencia en adultos mayores. Son la manifestación de
varias enfermedades al mismo tiempo, combinación que pudiera generar
consecuencias mucho más graves que la enfermedad que los produjo,
incluyendo la muerte (Luna et al., 2018).

En la etapa de la vejez los cambios físicos propios del envejecimiento se hacen


más evidentes. Ocurren cambios en el color de la piel, textura, elasticidad y se
hacen más notables las arrugas y las manchas. Tanto en hombres como en
mujeres el cabello se vuelve más blanco y menos abundante, y en algunos
adultos mayores aparecen vellos en lugares poco usuales como en la barbilla y
orejas.

Otros cambios físicos que se producen durante el envejecimiento incluyen: la


disminución de la estatura, irregularidad en el ritmo cardiaco, disminución de las
capacidades sensoriales (visión, audición, tacto, gusto y olfato) y psicomotoras
(Aragunde, 2008). Estudios realizados con adultos mayores han confirmado una
reducción de la masa corporal, modificaciones estructurales en el sistema
esqueletal, como la desmineralización. Esto se traduce en una disminución de la
anchura de las vértebras y deformidad en la longitud de los huesos de las
extremidades inferiores. De la misma manera, el metabolismo se hace más lento,
y, por consiguiente, la tarea de bajar de peso se hace más ardua. (Sánchez et
al., 2007; Aragunde, 2008; OMS, 2017).

Hogan (2005), refiere que los cambios físicos más notables involucran los
sistemas musculoesqueletal, nervioso central y cardiovascular. De la misma
manera, las personas mayores –en comparacio4n con el resto de la población
presentan más enfermedades físicas y mentales tales como: Artritis,
discapacidades motoras, Alzheimer, Demencia, Parkinson y Depresión (OMS,
2017). Además, biológicamente, en la vejez ocurre una variabilidad en la
absorción de medicamentos lo que pueden afectar la efectividad de los
tratamientos (Aragunde, 2008; Peña-Solano, Herazo-Dilson, & Calvo-Gómez,
2009). Sin embrago, aspectos relacionados a la generatividad en la vejez y el
envejecimiento activo han transformado la visión y dirección del proceso de
envejecimiento en muchos adultos mayores. Se conoce que las actividades
99

físicas promueven la salud y la prevención de enfermedades en el adulto


mayor, mientras favorecen el envejecimiento exitoso, el cual discutiremos más
adelante (Aliaga, Cuba & Mar, 2016).

1.6 Cerebro del adulto mayor


El proceso de envejecimiento del cerebro es otro factor que afecta a las
personas de la tercera edad. Profesionales del desarrollo humano coinciden en
que un estilo de vida saludable y el mantenimiento de la actividad física y social
favorecen el funcionamiento cerebral y cognitivo. Sin embargo, estilos de vida
más sedentarios pudieran acelerar la pérdida de neuronas. Aunque estos
cambios se esperan en la mayoría de los seres humanos conforme avanzan en
el ciclo vital, podrían hacer su aparición de forma más drástica en quienes
mantienen un estilo de vida menos saludable (Papalia y Maltorell, 2016).

Ocurren también cambios en los niveles de los neurotransmisores dopamínicos


debido a la pérdida de conexiones neuronales, cambio que generalmente
afecta el tiempo y rapidez de respuesta. De la misma manera, empieza a
reducirse la capa de mielina que permite la conducción neuronal, lo que se
asocia con un deterioro cognoscitivo (Papalia y Maltorell, 2016).

Los cambios cerebrales pueden tener repercusiones tanto sociales como


cognoscitivas. La pérdida de la función ejecutiva de la corteza frontal se ha
asociado con una disminución en la capacidad de inhibir pensamientos no
deseados o irrelevantes; una de las razones por la cual los adultos mayores
pudieran hablar repetidamente de temas no relacionados con la conversación
inicial. Sin embargo, la amígdala muestra menor respuesta a eventos negativos
y continúa funcionando adecuadamente frente a eventos positivos, lo que
beneficia la resolución de conflictos en los adultos mayores (Papalia, Wendkos,
Duskin, 2009; (Papalia y Maltorell, 2016).

Manes y Torralva (2007) en Bravo, Camacho, Valdés-Sosa & Pérez (2017),


miembros del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), exponen a través de sus
investigaciones, que el adulto mayor puede mantenerse activo cognitivamente
y que puede seguir aprendiendo, a pesar de estos cambios neurocognitivos.
Añaden que esto es posible gracias a que el cerebro conserva su capacidad de
plasticidad.

En la misma dirección, estudios sobre el incremento de enfermedades asociadas


a cerebro del adulto mayor sugieren que existe una relación entre el
entrenamiento cognitivo y la salud cerebral. Bravo, Camacho, Valdés-Sosa &
Pérez (2017) expresan que el entrenamiento cognitivo favorece la

100

compensación del déficit cognitivo asociados al envejecimiento, ya que en


dichos entrenamientos se estimulan estructuras cerebrales o neuronales que no
se utilizan generalmente en los cerebros sanos. El entrenamiento cognitivo
adecuado y atemperado a las particularidades del adulto mayor, favorece los
mecanismos de plasticidad cerebral y las reservas cognitivas que son necesarias
para prevenir el envejecimiento patológico. En este sentido, Bravo et al. (2017)
definen la reserva cognitiva como “la capacidad de activación progresiva de
redes neuronales en respuesta a demandas crecientes, siendo un nuevo modelo
teórico para el concepto de acondicionamiento cognitivo y activación de la
reserva cerebral”.

1.7 DESARROLLO PSICOSOCIAL

Cambios psicosociales en la vejez

Otro aspecto relevante dentro del desarrollo humano de los adultos mayores es
el desarrollo psicosocial. Algunos de los cambios principales respecto a la vejez
residen en el estado de ánimo. Erickson (1971, 1987) citado en Bordignon (2005)
afirma que existen crisis en cada una de las etapas del desarrollo vital de los
individuos, las cuales deben ser resueltas para desarrollar las herramientas
necesarias y así pasar a las etapas subsiguientes. De acuerdo a su teoría, la
manera en que se manejan estas crisis juega un papel fundamental en la vida
del ser humano. Esto determina si se desarrollan o no las virtudes y recursos
indispensables para avanzar hacia la próxima etapa.

En este sentido, Erickson (citado en Bruna, Reinoso y San Martín, 2013) menciona
que el adulto mayor también tiene que superar la última crisis de su etapa de
desarrollo, a la que llama integridad del yo versus desesperanza. El autor señala
que la integridad es conceptualizada como la disposición de defender la
dignidad propia de cualquier ataque físico y económico. Del mismo modo,
menciona que lograr la integridad reside en el logro de un estado espiritual que
se apoya en la autoaceptación.

En relación a esa aceptación, Sherman (1981) refiere que es reconocer la


realidad de lo que se es y lo que se está viviendo tal y como es. En muchas
ocasiones los adultos mayores pudieran no liberarse de ideas poco reales y de
sentimientos asociados al fracaso, frustración y decepción propias que provocan
el sentimiento de desesperanza. Esta última etapa les proporciona a los adultos
mayores la oportunidad de evaluar, darle significado a su vida y dejar un legado
a las futuras generaciones (Martin, 1999; Valerio, 2018).

En la etapa de la vejez surgen muchos cambios sustanciales asociados a la


jubilación o retiro, cambios de viviendas, y la separación y muerte de amigos y

101

la pareja (Arias, 2015). Las pérdidas afectivas suelen ser complejas de superar
pudiendo desembocar en afecciones psicológicas como la tristeza, ansiedad y
depresión. Por otro lado, el retiro pudiera traer consigo una reducción de los
recursos económicos, así como también, aumentar la disponibilidad de tiempo
libre, que es preciso manejar adecuadamente.

Los adultos mayores ven cómo su rol en la vida y sociedad cambia de manera
considerable cuando se retiran, donde muchos pasan de un estado activo a uno
más pasivo y sedentario. Asimismo, este estado pudiera estar acompañado de
retos de salud que necesitan cuidados y atención específica. Estas comúnmente
son algunas de las causas de cambios en la vivienda e ingresos a instituciones de
cuidado prolongado.

Para aquellos adultos mayores saludables, autónomos y quienes viven en


contextos familiares responsables, amorosos y económicamente estables, el
envejecimiento puede ser un proceso satisfactorio y ameno. Existen múltiples
investigaciones que evidencian el rol importante que ejercen los adultos mayores
en la sociedad. Sin embargo, frecuentemente existen estereotipos asociados a
una visión negativa donde se les ve como incapaces, frágiles, dependientes,
inútiles y hasta como una carga económica. Estas son actitudes discriminatorias
y excluyentes hacia los adultos mayores que retrasan la promoción de una
imagen positiva acerca del envejecimiento.

1.8 Contexto cultural de la vejez


Si revisamos la literatura, y a su vez tomamos en cuenta nuestro contexto cultural,
observamos que la etapa de la vejez es comúnmente asociada a baja
productividad, inactividad, vulnerabilidad y dependencia. Por ello la
percepción que se tiene sobre los adultos mayores es negativa, estereotipada y
patologizante, como si dicha etapa estuviera enmarcada únicamente en el
deterioro físico y mental. Papalia y Martorell (2016) exponen que el
envejecimiento es considerado indeseable y que, aunque deseamos vivir por
mucho tiempo, no deseamos ser ancianos o mayores, debido a connotaciones
de fragilidad física, incompetencia y pérdida de atractivo.

En las pasadas décadas en Puerto Rico se han hecho esfuerzos para cambiar la
percepción que se tiene sobre la etapa de la vejez a la que todos estamos
destinados a pertenecer. Sin embargo, aún existe una opinión desfavorable muy
arraigada, donde los conceptos “envejeciente” o “anciano” son etiquetas
negativas y peyorativas. Podemos observar que en ocasiones a las personas de
edad avanzada se les llama “los de la edad dorada”, “adultos en plenitud”, “los
otros jóvenes” o “añejos” para de alguna manera contrarrestar la discriminación
por razones de edad (Papalia, 2009). Esta actitud discriminatoria nace de un

102

profundo miedo a envejecer (Butler, 1980; Goldani, 2010; Blanco-Molina y Pinazo-


Hernandis, 2016).

Esta visión negativa supone concepciones erróneas sobre el envejecimiento: que


las personas mayores siempre están cansadas, que tienen muchos accidentes,
son poco coordinados y se la pasan en la cama. También que viven en
instituciones, no son capaces de recordar o aprender, que son totalmente
dependientes y que no pueden disfrutar de ninguna actividad, inclusive de su
sexualidad (Papalia, 2009, Papalia y Martorell, 2016). Estas concepciones y
estereotipos causan menoscabo en el bienestar de los adultos mayores y
perpetúan el aislamiento social que obstaculiza su desarrollo integral.

Papalia y Martorell (2016) refieren que podríamos estar siendo culpables de un


prejuicio semejante al racismo y el sexismo al discriminar contra los adultos
mayores. El senilismo define la estereotipificación negativa de los individuos con
65 años o más de edad. Este prejuicio sobre la edad está perjudicando
significativamente la manera de interaccionar con los adultos mayores y guía
nuestras ideas acerca del proceso de envejecimiento (De los Heros, 2015).

En la actualidad, los avances tecnológicos y médicos permiten a muchas


personas vivir más tiempo, sin embargo, no siempre este hecho es congruente
con su calidad de vida. Como se ha mencionado anteriormente, la expectativa
del ser humano va en aumento y muchos adultos mayores superan los 70 y 80
años. Guinn (1997) citada en Aragunde (2008) refiere que esta expectativa de
vida va acompañada de mayores retos físicos y mentales, y mayor
dependencia. Esto se traduce en una necesidad apremiante de monitoreo y
cuido efectivo por parte de los cuidadores. Esta necesidad va de la mano con
el maltrato a los ancianos que incluye, pero no se limita a negligencia, maltrato
emocional o psicológico, maltrato físico, explotación financiera y abuso sexual.
Limitaciones cognitivas y sociales, y la necesidad, de asistencia son factores de
riesgo para el abuso de ancianos (Sánchez-Salgado, 2007; Ruelas-González,
Pelcastre-Villafuerte y Reyes-Morales, 2014; García, Guisado y Torres, 2016).

Aunque desde hace algún tiempo se ha señalado que la población


puertorriqueña ha envejecido, no son visiblemente notables los ajustes que se
han realizado para enfrentar los retos que este cambio demográfico nos ha
traído como país. Se plantea la necesidad de hacer censos municipales de
necesidades y crear mecanismos de apoyo comunitarios en respuesta a los
problemas de acceso a servicios de atención primaria y de salud mental. De la
misma manera, se reconoce que la infraestructura y el adiestramiento formal e
informal es limitado para nuestros ancianos. Tomar en consideración sus
necesidades y ofrecer servicios óptimos que respondan a dichas necesidades
nos permitirá también adelantar la causa de un trato justo y digno para esta
población. Ante esta realidad, tenemos la responsabilidad de desarrollar y dar
103

seguimiento a políticas públicas, programas especializados y de servicios


dirigidos a mejorar la calidad de vida de los adultos mayores (OGAVE, 2005;
2017).

1.9 CALIDAD DE VIDA Y BIENESTAR

1.9.1 Calidad de vida

La población de adultos mayores en Puerto Rico, y mundialmente, es cada vez


más numerosa. Por esta razón se han diseñado múltiples modelos e
investigaciones que explican estrategias para un envejecimiento saludable. No
existe una fórmula inequívoca para lograr un envejecimiento saludable, sin
embargo, investigaciones revelan que los estilos de vida saludables que incluyen
una buena alimentación, actividad física y social, afectan positivamente el
envejecimiento (Papalia y Martorell, 2016). Es decir, que es posible lograr un
envejecimiento exitoso.

Este envejecimiento generalmente está asociado al concepto calidad de vida,


el cual ha sido definido de diversas formas.
Ardila (2003) propone la siguiente definición:

“Calidad de vida es un estado de satisfacción general, derivado de la


realización de las potencialidades de la persona. Posee aspectos
subjetivos y aspectos objetivos. Es una sensación subjetiva de bienestar
físico, psicológico y social. Incluye como aspectos subjetivos la intimidad,
la expresión emocional, la seguridad percibida, la productividad personal
y la salud objetiva. Como aspectos objetivos incluye el bienestar material,
las relaciones armónicas con el ambiente físico, social y con la comunidad,
y la salud objetivamente percibida”. (p.163)

Es importante precisar que la presencia de esperanza por la vida no supone por


sí misma una garantía de mayor calidad de vida, puesto que ésta no depende
únicamente de que el individuo disfrute de un buen estado de salud físico. Es
igual o más importante poseer cierto nivel de bienestar psicológico y social
(Castellón y Romero, 2004; Noriega et al., 2017).

Del mismo modo, la satisfacción, la felicidad, la autoestima y las relaciones


sociales saludables son indispensables al momento de determinar el nivel de
calidad de vida de un individuo, así como también el goce de un estado de
salud física sano (Real, 2008; Gómez, 2014).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1996), la calidad de vida es la


percepción que un individuo posee sobre el lugar que ocupa en el entorno

104

cultural y en el sistema de valores al que pertenece. Así también, la relación que


éste tiene con sus expectativas, objetivos y preocupaciones. Se trata de un
concepto más complejo que incorpora las variables: salud física y mental,
independencia, relaciones sociales, factores ambientales y creencias
personales.

La OMS (2011) expuso, “el envejecimiento biológico no siempre se corresponde


con los años. Algunos octogenarios tienen unas facultades físicas y psíquicas que
nada tienen que envidiar a las de muchachos veinteañeros […]” (p. 19). La
misma organización (OMS, 1996), determinó “esferas y facetas” como
indicadores con el propósito de evaluar el nivel de calidad de vida en el
individuo. Los mismos se muestran en la siguiente tabla.

Tabla I. Esferas y facetas adoptadas en el instrumento para evaluar la calidad de


vida

Esferas Facetas
Físico Dolor, malestar
Energía, cansancio
Sueño, descanso

Psicológico Sentimientos positivos


Labor de reflexión, aprendizaje, memoria, concentración
Autoestima
Imagen y apariencia corporal
Sentimientos negativos

Grado de independencia Movilidad


Actividades de la vida diaria
Dependencia a medicaciones y tratamientos
Capacidad de trabajo

Relaciones sociales Relaciones personales


Apoyo social
Actividad sexual

Entorno Seguridad física


Entorno domestico
Recursos financieros
Atención social y sanitaria: disponibilidad y calidad
Oportunidad para adquirir información y aptitudes nuevas
Actividades recreativas: participación y oportunidades
Entorno físico (contaminación, ruido, tráfico, clima)
Transporte

Espiritual Espiritualidad/religión/creencias personales

105

Independientemente de la diversidad o matices en las definiciones del


concepto, es importante destacar que debemos considerar la calidad de vida
como constructo multidimensional, conformado por elementos objetivos y
subjetivos. Incluye aspectos asociados a relaciones interpersonales, situaciones
de vida e indiscutiblemente de la percepción.

1.9.2 Dimensiones de la calidad de vida

Acerca de esta noción multidimensional, Lawton (2001en Sarango, 2018)


desarrolla un modelo ecológico constituido por cuatro categorías que contienen
otros dominios más específicos:

1. Calidad de vida física: dominio más directamente


física social ligado a lo biológico, en tanto que viene definido por los
estados de salud, la manifestación de dolor, síntomas o
Calidad limitaciones funcionales y/o cognitivas.
de vida
2. Calidad de vida social: dominio que incluye
percibida psicológica indicadores relativamente objetivos asociados a
relaciones con el entorno. Entre éstos se encuentra el
tamaño de las redes
de apoyo social, la frecuencia del contacto que se tiene con éstas y la
participación en actividades sociales.

3. Calidad de vida percibida: representa el aspecto subjetivo de la calidad


de vida social, en la que el individuo evalúa la calidad de las relaciones
interpersonales (familia y amigos) y la seguridad económica.

4. Calidad de vida psicológica: constituye el dominio compuesto por los


afectos, los estados de ánimo, las necesidades personales y sus
perspectivas.

1.9.3 Bienestar

Existe cierta congruencia a la hora de considerar que el bienestar es el


componente más relevante de la calidad de vida. Comúnmente se ha expuesto
que no implica la ausencia de enfermedad, estrés o discapacidad, sino la
presencia de equilibrio y plenitud. Estar bien significa que incluso cuando
tenemos contratiempos o experimentamos estrés, somos resistentes. Tenemos las

106

fortalezas, el conocimiento, los recursos y el apoyo de otros para sobrevivir y


prosperar.

El bienestar implica la conciencia propia como seres humanos completos,


incluyendo un sentido de equilibrio y satisfacción. Es la sensación de que las
cosas nos están yendo bien en la actualidad y la esperanza de que pueden
continuar de la misma manera futuramente. Es la creencia de que tenemos
relaciones significativas y un sentido de este significado y propósito (Swarbrick,
1997, 2006; Ferguson y Goodwin, 2010; Ryff en García, 2017).

Al igual que en la calidad de vida, el bienestar trae consigo dos componentes


importantes: subjetivo y psicológico. El bienestar subjetivo está relacionado
estrechamente con las experiencias positivas percibidas y el juicio cognitivo, y
reacciones afectivas (Diener, Lucas y Oishi, 2002 en Sanjuan y Avila, 2016). Más
bien, es el bienestar que surge luego de la valoración que ha hecho el individuo
sobre los que está viviendo. Este planteamiento sugiere que el bienestar
dependerá de la interpretación de las condiciones objetivas experimentadas. En
este sentido, el estado psicológico de un individuo ante las pérdidas o
alteraciones estará sujeto a la apreciación del evento más que al evento mismo.

Mientras que el bienestar subjetivo contiene variables como el afecto y la


satisfacción con la vida, el bienestar psicológico, se enfoca en el crecimiento
personal y el desarrollo de capacidades. Está influenciado por el estilo y las
destrezas de afrontamiento ante situaciones de reto. Es decir, que el bienestar
psicológico sería el resultado de la construcción personal del individuo en
relación con su desarrollo psicológico y sus capacidades para interaccionar de
manera saludable y equilibrada con lo que le rodea (Ryan y Deci, 2001 en
Sanjuan y Avila, 2016; Molina y Meléndez, 2006).

En esta línea, una de los planteamientos más integradores es el modelo de


bienestar psicológico propuesto por Ryff (1989 en Sanjuan y Avila, 2016). Quien
considera que el bienestar psicológico es un constructo multidimensional que
incluye diversas actitudes vitales como:

🐾 Auto aceptación: implica la identificación y aceptación de sus


fortalezas y limitaciones.

🐾 Relaciones positivas con otros: implica el desarrollo y mantenimiento


de relaciones interpersonales saludables.

🐾 Autonomía: implica el desarrollo de autodeterminación,


independencia y a la regulación de su conducta.

107

🐾 Dominio del entorno: la persona pueda escoger, adaptar o crear


ambientes que puedan satisfacer sus necesidades personales.

🐾 Propósito vital: la persona esté implicada en el logro de metas


significativas.

🐾 Crecimiento personal: implica el proceso continuo de desarrollar los


propios potenciales.

1.9.4 Soledad y depresión en la vejez

Es una realidad que una de las amenazas a la calidad de vida de los adultos
mayores es la soledad, la cual pudiera considerarse una de las enfermedades
que más aqueja a los adultos mayores. El nivel de soledad en adultos mayores
institucionalizados suele ser mayor que en los que viven en sus domicilios. Esto
puede responder a que hay una disminución de las redes de apoyo y separación
de su entorno que afecta adversamente el bienestar del individuo (Berry et al.,
2012). Múltiples investigaciones evidencian que la soledad está asociada a
efectos negativos en el adulto mayor, como la depresión, la que a su vez se ha
relacionado estrechamente con el sentimiento de soledad y el deterioro
cognitivo (García, Reyes y Corredor, 2015).

La soledad se considera un problema de salud pública directamente


relacionado con la salud humana y el bienestar (Cacioppo, et al., 2002; Kogan,
2016). Según Sanz (2016) y Rubio (2001) la soledad que padecen los individuos
puede ser objetiva o subjetiva. La soledad objetiva hace referencia a la
experiencia real de estar solo o a la carencia de compañía. Mientras que la
subjetiva está vinculada al sentimiento de soledad a pesar de la convivencia o
de estar acompañado de otras personas. Para muchos autores este fenómeno
que para muchos autores representa una soledad legítima y preocupante, ya
que da paso a sentimientos negativos sobre sí mismo y la realidad en que se vive
(Rubio, 2001; Sanz, 2016).

Rubio y Aleixandre (2001 en Quiroz, 2017) distinguen entre los conceptos de


“sentirse solo” y “estar solo”. Sentir la soledad es una sensación que la relacionan
con la tristeza y la describen como un sentimiento interno y doloroso, mientras
que estar solo lo denominan como la falta de compañía, tanto de contactos
sociales como de familiares. Cardona et al. (2013) expresan que el sentimiento
de soledad es un estado que típicamente abate al ser humano y que se agrava
en la etapa final de la vida debido a las experiencias de pérdida que afectan la
calidad de vida, siendo a su vez uno de los factores asociados a la depresión.

108

En la etapa de la vejez se da un incremento de las limitaciones asociadas a la


pérdida de la salud y la disminución de contactos sociales, que pudiera incluir la
viudez y la muerte de amigos (Pinquart y Sorensen, 2001; Buz, 2013; González-
Celis y Lima, 2017). Los sentimientos de soledad y depresión también están
asociados a la salida de los hijos del hogar, lo que Schnittker (2007) citado en
Aragunde (2008) menciona como un proceso natural del desarrollo que se debe
a la formación de nuevas familias.

La American Psychiatric Association (2000) describe la depresión como “una


enfermedad mental en la que la persona experimenta una tristeza profunda y la
disminución de su interés para casi todas las actividades”. La depresión es una
de las enfermedades más comunes y de las principales causas de atención
psicológica y psiquiátrica, la cual se presenta más frecuentemente en la
comunidad geriátrica (Miranda-Bastidas, Gutierrez-Segura, Bernal-Buitrago y
Escobar, 2000; Ayudo, 2008; Aguilar y Ávila, 2007).

Se han encontrado que los adultos mayores con enfermedades asociadas a la


depresión presentan una gran cantidad de padecimientos físicos. La
prevalencia de pacientes con depresión y enfermedades médicas es elevada y
la asociación entre estas es bidireccional. Aunque suelen ser más comunes los
estudios relacionados a la depresión como consecuencia de las enfermedades
físicas, la relación inversa también está de manifiesto. Encontramos entonces
que personas con síntomas depresivos también comúnmente desarrollan
padecimientos físicos. En este sentido, si comparamos la prevalencia de los
síntomas depresivos en personas saludables versus quienes tienen alguna
discapacidad o condición, la prevalencia en estos últimos es mayor (Giner et al.,
2014). De la misma forma, Adegoke (2014) encontró una relación significativa
entre la depresión geriátrica, el estatus de salud, la soledad y el bienestar
psicosocial.

En relación a la percepción de la soledad y la depresión, investigaciones


concluyen que los adultos mayores que viven en pareja, con sus hijos y en
hogares propios experimentan menos síntomas depresivos y sentimientos de
soledad (Kilic, Karadag, Kocak y Korhan, 2014). Esto parece indicar que una
relación íntima mitiga la soledad y la depresión. En este sentido, la soledad
puede visualizarse como un predictor del deterioro en la calidad de vida en los
adultos mayores (Giner et al., 2014).

Reportes estadísticos recientes han evidenciado que existe un incremento en las


culturas occidentales de adultos mayores que han disminuido sus redes de
apoyo o están aislados socialmente. Otros estudios ponen de manifiesto que el
aislamiento social está asociado directamente con la reducción del bienestar,
la salud y la calidad de vida en general. Los adultos mayores que se aíslan
109

socialmente han demostrado ser menos autosuficientes y más dependientes a


servicios de atención primaria y de apoyo (Machielse, 2015).

1.10 Hacia un envejecimiento productivo


El concepto de envejecimiento exitoso puede ser definido de forma
multidimensional. Estas definiciones abarcan desde el disfrute de la buena salud
y factores biopsicosociales, como la ausencia de enfermedad, la baja
probabilidad de enfermedad o discapacidad, un funcionamiento físico y mental
adecuado, y la participación social (García et al., 2010).

Según Calero y Navarro (2018), el concepto envejecimiento exitoso se viene


discutiendo propiamente desde los años sesenta. A partir del mismo se ha
reconocido la necesidad de promover la salud en todas las etapas de desarrollo.
Esto implica que es igual de importante promover la salud en la niñez como en
la última etapa de la vida. Se reconoce a su vez que estar y sentirse saludable
reduce considerablemente los costos médicos y de cuidado en los que incurre
el estado.

Por otro lado, es importante hacer una diferenciación entre el “envejecimiento


exitoso” y el “envejecimiento normal”. La perspectiva del envejecimiento normal
resalta las enfermedades y padecimientos como propios del envejecimiento
normal. Sin embargo, autores coinciden en que no son del todo normales y que
estos son el resultado de estilos de vida y otros factores que comprometieron a
las personas con enfermedades y discapacidades en la vejez. Contrario a este
planteamiento, el “envejecimiento exitoso” supone la habilidad de mantenerse
en bajo riesgo de contraer enfermedades, lo que pudiera implicar un
considerable grado de actividad física y mental. Todo ello, de la mano con estar
comprometido consigo para mantener vigentes las relaciones interpersonales y
participar de actividades sociales significativas. Dicho arquetipo expone lo
siguiente. Primero, que el miedo a perder funcionalidad frecuentemente es
sobrestimado. Segundo, que muchas de estas pérdidas funcionales pudieron
haberse evitado, y, tercero, que la funcionalidad es restituible. O sea que, en
muchos casos, estas pérdidas funcionales de los adultos mayores pueden
recuperarse (Brigeiro, 2005; Cabaco, Luz, Rueda y Calzada, 2017).

Sin embargo, Rudman (2006) manifiesta que muchas enfermedades propias de


esta etapa de vida no solo responden a estilos de vida y que no siempre los
adultos mayores tienen la responsabilidad absoluta de lo que sucede con su
salud. Planteamiento que pone de manifiesto la necesidad de poner en
perspectiva las consecuencias naturales y esperadas dentro del ciclo de la vida
del individuo. Todo ello entendiendo que realizar cambios positivos en nuestros

110

estilos de vidas es importante, mas no necesariamente es el único predictor de


nuestro bienestar al llegar a la etapa de la vejez.

De esta manera, pudiéramos proponer que en efecto sí existe un


“envejecimiento normal” del cual no tenemos control, que pudiera involucrar
factores genéticos, y que no siempre responde a estilos de vida saludables y
activos. En este sentido, el “envejecimiento exitoso” incluye el compromiso de
mejorar nuestra calidad de vida, a pesar de esos cambios naturales y esperados
del proceso de envejecimiento. Donde las acciones de prevención y de
promoción de la salud asumen un rol importante, dando paso a los buenos
hábitos cotidianos de una alimentación saludable, actividad física adaptada a
esos cambios naturales y el fomento de las actividades sociales. En otras
palabras, que la percepción del bienestar en esta etapa de vida también es una
alternativa individual.

Además, Buck-Wenwe y Greiffenhagen (2007) citado en Aragunde (2008),


enfatizan en que el envejecimiento no tan solo depende de factores genéticos
y de hábitos saludables, sino también del estatus socioeconómico personal.
Mientras más alto sea el estatus de un adulto mayor, mayor es la probabilidad
de tener un proceso de envejecimiento exitoso. Ya que los recursos económicos
facilitan la adquisición de una buena alimentación, recursos físicos, servicios
médicos y recreación, etc.

111

Capítulo 2
Evolución de las interacciones entre humanos y
animales
Objetivos

6. Reconocer la relevancia del vínculo humano-animal.


7. Conocer los antecedentes de la Terapia Asistida por Animal (TAA).
8. Acercarse a las prácticas de la Terapia Asistida por Animal en
Puerto Rico (TAA-PR)
9. Explorar evidencia científica acerca de investigaciones
relacionadas a la TAA.
10. Explorar la utilización reciente de los animales de terapia.

112

2.1 Relación y vínculo entre el ser humano y los


animales
La contribución de los animales a la calidad de vida de los seres humanos ha
sido reconocida de una manera formal e informal a lo largo de nuestra historia.
No hay duda del vínculo existente entre los seres humanos y los animales debido
a la exposición a estos desde muy temprana edad. Desde el nacimiento se
promueve la interacción entre los niños y los animales a través de muñecos en la
cuna, ropa de cama y hasta en calcomanías, todo ello como parte de la
ambientación en las habitaciones infantiles. Igualmente, desde muy temprana
edad se inicia con la lectura de cuentos e historias que involucran algún animal.
A su vez, los medios de comunicación nos inundan con segmentos televisivos
donde se evidencia la interacción humano-animal a través de las caricaturas.

Un vínculo es caracterizado por la interacción afectiva, duradera y exclusiva con


un individuo (Ainsworth, 1991). Dicha interacción tiene dos características. Una,
mantener proximidad con otro animal y restaurar dicha proximidad cuando sea
necesario. Dos, la capacidad del otro individuo para reconocerla (Bowlby, 1969;
Carter, 2005). Aunque en su mayoría los vínculos afectivos se desarrollan entre
miembros de la misma especie, se han evidenciado vínculos entre especies,
como el vínculo entre el humano y el perro. Los perros son capaces de desarrollar
y mantener vínculos afectivos con el ser humano igual o más fuertes que los que
pudiéramos experimentar entre nuestra especie (Serpell, 1995). Este
comportamiento puede ser explicado por la naturaleza y la tendencia al
antropoformismo (Díaz-Videla y López, 2017). Esta es una de las razones por la
cual los perros son más frecuentemente utilizados en la Terapia Asistida por
Animal.

Rodríguez (2005) y Silva y González-Ramírez (2017) refieren que se puede


desarrollar la capacidad de ser empáticos a través de un vínculo adecuado
entre los humanos y los animales. También pueden desarrollarse la auto-
aceptación y la optimización de relaciones interpersonales, así como una mayor
capacidad de concentración y disminución de niveles de ansiedad. Otros
autores también coinciden en beneficios observables de la salud, por ejemplo,
reducción de presión arterial, beneficios a personas que sufren de problemas
cardiacos, problemas conductuales, autismo y depresión, entre otros (Schoen,
2002; Chandler, 20017; Cole, Gawlinski, Steers y Kotlerman, 2007; Cherniack y
Cherniack, 2014; Folch, Torrente, Heredia y Vicens, 2016; Olarte y Videla, 2016).

Wilson (2003, 2017) asegura que las personas poseen una necesidad innata de
conectarse con los animales. A esta conexión se le dio por nombre “biofilia”. El
autor explica que en nuestra genética cargamos la predisposición de estar
cerca de los animales, las plantas y la naturaleza. Sin embargo, afirma que no se
113

desarrolla en todos los seres humanos. Argumenta que en la medida que


entendemos otros organismos, mejor podemos valorarlos y valorarnos a nosotros
mismos. El autor añade que, la biofilia implica la necesidad de los humanos de
interaccionar con otras especies y lograr bienestar y salud mental.

Aunque a ciencia cierta no se conocen las bases biológicas de dicho vínculo,


estudios recientes han evidenciado que la mirada mutua entre el humano y el
perro produce un aumento en la secreción de oxitocina en ambos (Nagasawa
et al., 2015; Monleón, Martínez y Andreu, 2017).

Del mismo modo, Antonioli y Reveley (2005) expresan que nuestra salud
psicofísica depende estrictamente del medio ambiente, de aquí surge la
importancia de protegerlo y conservarlo. Mencionan que existe un deseo innato
de mantener relaciones con nuestro medio ambiente y que, si esta relación se
afecta, el balance y equilibrio de nuestro bienestar físico y mental también se
afectaría.

Fine y Beck (2010) y Custance & Mayer (2012) coinciden en que existe un vínculo
o conexión afectiva entre el ser humano y un animal y que dicho vínculo tiene la
capacidad de proveer esperanza y razones para vivir. Los perros particularmente
responden de manera empática al ver a un humano llorar, independientemente
éste sea o no su guardián. Los autores argumentan que dicho vínculo es el
responsable de la habilidad que poseen los perros para leer nuestras emociones.

En Puerto Rico, una cantidad considerable de personas, consideran a su


mascota como miembro de su familia, otros como un mejor amigo. Esta
informacion confirma que para muchas personas una mascota significa más que
“solo un animal”. Es por esto que de la misma manera que con miembros
significativos tradicionales o de la misma especie, entre los humanos y los
animales se desarrollan experiencias, sentimientos y emociones únicas que
solidifican un vínculo afectivo que a su vez tiene beneficios mutuos (Meléndez,
2015).

2.2 Antecedentes de la TAA


La interacción de los humanos con animales ha sido diversa históricamente. De
una relación enmarcada en una visión de los animales como herramientas o
vehículos relacionados a la supervivencia como la caza y la protección, esta
interacción hoy día se ha convertido en una más cercana y de afectividad. En
este sentido, los animales han adoptado un rol importante cambiando
significativamente la manera en que nos relacionamos con ellos, así como con
la naturaleza en general. Aunque la interacción humano animal data desde
civilizaciones antiguas, no es hasta hace poco tiempo que se estudia

114

científicamente su componente afectivo. Podríamos decir que nos encontramos


en una etapa descriptiva y que nos falta mucho por recorrer al abordar este
tema y los beneficios circunscritos a esta interacción. Son muchas las
investigaciones que abordan el tema a través de estrategias descriptivas o
correlacionales de investigación. Por el contrario, son pocos los estudios que han
iniciado una evolución de hipótesis mediante estudios experimentales. A pesar
de esta limitación, la literatura ha comenzado a evidenciar perspectivas
consistentes que muestran los beneficios de quienes interaccionan con animales
(Gutiérrez, Granadas y Piar, 2007; Cherniack y Cherniack, 2014; Folch, Torrente,
Heredia y Vicens, 2016; Yang, Lee y Tsao, 2016; Olarte y Videla, 2016; De la Puente,
2017; Kelley y Eller, 2017).

Desde la antigüedad se ha hablado sobre los beneficios terapéuticos de los


animales en diversas culturas alrededor del mundo. Por ejemplo, los egipcios
otorgaban cualidades de animales a sus dioses y avalaban la creencia de que
los perros podían curar las heridas de los seres humanos con tan solo lamerlas. De
igual manera, los griegos creían fielmente en la unión entre la naturaleza y el
individuo, donde se representaban a los seres mitológicos como antropomorfos
(Martínez, 2008). Incluso, utilizaban a los caballos para fines terapéuticos con el
propósito de mejorar la autoestima de personas que padecían enfermedades
crónicas (Elipe, 2013).

En la actualidad los animales, en específico los perros, realizan múltiples tareas


importantes en la sociedad. Los perros desempeñan tareas dentro del cuerpo de
la policía asociadas a la detección de sustancias controladas, explosivos y otras
sustancias, tareas paras la cuales reciben adiestramiento (Londoño, 2014).
También tenemos perros guías, los cuales son fundamentales en la vida de
personas con incapacidades visuales y auditivas. También forman parte esencial
de la rehabilitación de niños y adultos mayores en hospitales y centros de
cuidado. En esta dirección, los perros también fungen como asistentes en el
proceso de rescate a víctimas de catástrofes naturales, tales como: terremotos,
derrumbes, huracanes, etc.

2.3 Historia de la Terapia asistida por animal


A pesar de tener información sobre interacciones entre los humanos y animales
con fines terapéuticos, no es hasta el 1792 que se tiene constancia de la
utilización de animales dentro del proceso de terapia. En un proyecto realizado
por la “Society of Friends”, William Tuke documentó por primera vez animales con
enfermos mentales. Tuke planteó que los animales podían favorecer los valores
humanos en dichos enfermos, asistiéndoles en el manejo del control a través del
reforzamiento (Zamarra, 2002; Fine, 2010; Chandler, 2012, 2017).

115

Para el año 1867, los animales de compañía asistieron en el tratamiento de


pacientes con epilepsia de Bethel, Bielfield, Alemania. Este lugar hoy día es una
institución hospitalaria que ofrece servicios a pacientes con trastornos físicos y
mentales, donde los animales continúan participando activamente como parte
de los planes de tratamiento (Zamarra, 2002; Fine, 2010; Chandler, 2012, 2017).

En Estados Unidos, US Army Veterinary Medicine Banch of the Health Command


y Army Air Force Convalescent Center en Pawling comenzaron a utilizar animales
con el propósito de mejorar la calidad de vida del personal hospitalizado y sus
familias luego de la Segunda Guerra Mundial. Fomentaban como parte del
trabajo de los veteranos de guerra de lidiar con traumas físicos y emocionales el
cuidado de animales de granja y el estudio de animales y de reptiles locales
(Martínez, 2008).

Para el 1948, el Dr. Ross fundó el centro de Green Chimneys en Nueva York, granja
donde se trabaja con la reeducación conductual de niños y jóvenes mediante
el cuidado de animales. Oficialmente en el 1953 se inicia la Intervención Asistida
por Animal apoyada en una experiencia entre el psiquiatra Boris Levinson y su
perro. Levinson propuso el uso de animales como coterapeutas, luego de
observar en consulta que su perro favorecía una interacción positiva entre un
niño con problemas de comunicación y él. La interacción propiciaba el
mejoramiento de la intercomunicación. Documentó su experiencia y los
beneficios de la interacción humano-animal en trabajos como “The dog as a co-
therapist”, para posteriormente publicar “Pet-Oriented Child Psychotherapy”
(1969) y “Pets and Human Development” (1972) (Zamarra, 2002; Cusak, 2008;
Martínez, 2008; Fine, 2010). Estas publicaciones fomentaron la implementación
de la participación de animales como coterapeutas en diversas instituciones
hospitalarias, psiquiátricas, centros de cuidado, programas residenciales para
comunidades geriátricas y cárceles en Estados Unidos y Europa Occidental.

En los años 70’, Sam y Elizabeth O´Leary Corson realizan una investigación para
observar los beneficios de la Terapia Asistida con Animales de Compañía (TAAC)
en el Hospital de la Universidad Estatal de Ohio. Pretendían explorar la
interacción entre personas introvertidas y los perros. Los resultados señalan que
la interacción con los animales promovió la autoconfianza, incrementó la
responsabilidad entre los participantes y facilitó la interacción social y la
comunicación entre los participantes, y con el personal (Corson y Corson, 1978;
Martínez, 2008; Chandler y Otting, 2018).

Cerca del 1980 se realizaron varios programas y estudios para evaluar la


efectividad de la Terapia Asistida por Animales. Se pusieron en práctica terapias
en prisiones de mujeres con perros rescatados que estaban destinados al
sacrificio. Se les ofreció a las reclusas la oportunidad de cuidar de un ser vivo.
Algunas de estas eran madres que habían sido alejadas de sus hijos. manera
116

través de dicha experiencia las reclusas tuvieron la oportunidad de aumentar su


autoestima a través de la interacción libre de juicio con el animal y de aprender
un oficio, al entrenar estos perros para asistir a personas discapacitadas.
Igualmente, durante el siglo XX se crearon otros programas dirigidos a personas
de edad avanzada, personas que tenían historial delictivo, personas con
diagnóstico de autismo y a pacientes psiquiátricos, donde se evidenció la
efectividad de las interacciones humano-animal en el bienestar físico y mental
de las personas (Zamarra, 2002; Cusak, 2008; Martínez, 2008; Fine, 2010; Chandler
y Otting, 2018). También se inicia el surgimiento de programas de adiestramiento
canino y asociaciones para defender los derechos de los animales.

En la actualidad se mantienen las terapias con animales domésticos. El interés y


la motivación por el desarrollo de dichas terapias ha incrementado
sustancialmente. Hoy en día existen Terapias Asistidas por Animal para diversas
situaciones de crisis y se han desarrollado programas educativos a través de
Intervenciones Asistidas por Animal (Butler, 2004, citado en Aragunde, 2008).

2.4 Contextualización de la Terapia Asistida por Animal


en Puerto Rico
Históricamente se ha documentado sobre la importancia del vínculo humano-
animal y sus beneficios biopsicosociales. Un sinnúmero de investigaciones
evidencia que una relación positiva entre las personas y los animales promueve
bienestar tanto para los seres humanos como para los animales. Sin embargo,
aunque conocemos sobre dichos beneficios, los esfuerzos por documentar las
interacciones entre humanos y animales en Puerto Rico han sido limitados
(Meléndez, 2014). Es un hecho que la disciplina de la psicología tiene la tarea de
fomentar e impulsar el bienestar en las personas, y es por esta razón que resulta
necesaria la realización de investigaciones en Puerto Rico hacia esa dirección.
Según Meléndez (2014), la Psicología en Puerto Rico tiene la necesidad de
integrar en las áreas de práctica, investigación y academia la vinculación
humano-animal.

Aragunde, Martínez y Torres (2018) proponen que aún nos falta camino por
recorrer para lograr la satisfacción óptima de las necesidades de salud de los
adultos mayores en Puerto Rico. Resultados de su investigación sugieren que
existe la necesidad de adiestramientos adecuados a profesionales de la salud
para poder atender las necesidades de la población de edad avanzada. De la
misma manera, añaden que las investigaciones especializadas para trabajar
con envejecidos son escasas y las existentes no se enfocan íntegramente en
componentes psicosociales, físicos y de salud. Además, refieren que son
inexistentes las intervenciones donde se involucra la Terapia Asistida por Animal.
Sin embargo, este estudio identificó un factor positivo importante, y es que los

117

profesionales de la salud que participaron del estudio reconocen la utilidad de


crear programas dirigidos a las personas de edad avanzada donde la Terapia
Asistida por Animal sea una alternativa de intervención, y a su vez validan los
beneficios de dicha interacción.

Para responder a esta necesidad, un grupo de Psicólogos miembros de la


Asociación de Psicólogos de Puerto Rico junto a la Dra. Úrsula Aragunde, se
dieron a la tarea de crear el Comité para el Bienestar Integral a través de la
Relación Humano-Animal. Cuyo propósito es contribuir y visibilizar el desarrollo y
reconocimiento de la disciplina de la interacción humano-animal en Puerto Rico.

2.5 Utilización Actual de Animales de Terapia


La Terapia Asistida por Animal se utiliza en diversidad de escenarios, desde
hospitales pediátricos y unidades de rehabilitación, hasta en programas de salud
privados. Hoy en día la Terapia Asistida por Animal se usa en múltiples ambientes
terapéuticos, como hogares de cuidado diurno, programas residenciales para
adultos mayores o personas con alguna discapacidad o trauma físico o
psicológico, y centros donde se ofrecen servicios de terapia ocupacional
(Salotto, 2001; Burch, 2003; Chandler, 2005 en Aragunde, 2008; Chandler, 2017).
Del mismo modo, se reconoce la efectividad de las Terapias Asistidas por Animal
en escenarios y contextos donde se trabaja con niños víctimas del crimen, con
problemas de aprendizaje y de conducta (Chandler, 2012; Velázquez, 2014;
Johnson, 2017).

Recientemente se diseñó un programa piloto de Lectura Asistida por Animal en


la Clínica de Patología del Habla-Lenguaje de la Universidad Ana G. Méndez,
Recinto de Gurabo, antes Universidad del Turabo. Como parte de los resultados
se evidenció una disminución en los niveles de ansiedad y una transformación
positiva en los sentimientos de los participantes hacia la lectura (Velázquez,
2014).

2.6 Evidencia de la Terapia Asistida con Animal


Se conoce que los estudios descriptivos o anecdóticos contribuyen a nuestro
conocimiento acerca de los fenómenos clínicos, pero no están diseñados para
cuantificar la efectividad o definir relaciones causales. Sin embargo, los estudios
experimentales se construyen para probar o descartar hipótesis, establecer las
relaciones causales y para cuantificar la existencia o la magnitud del efecto.

El concepto de involucrar a los animales en la terapia se ha investigado


académicamente desde mediados de los años sesenta. Los investigadores han
intentado vincular la interacción animal con una diversidad de beneficios para

118

la salud, incluidas las tasas de supervivencia y expectativa de vida (Cherniack y


Cherniack, 2014; Folch, Torrente, Heredia y Vicens, 2016; De la Puente, 201; Calero
y Navarro, 2018). Los investigadores han medido los cambios en los indicadores
de activación fisiológica (Cutt et al, 2008, Rhodes et al, 2012; Cherniack y
Cherniack, 2014) los niveles de sustancias químicas neuroendocrinas que se
correlacionan con conductas de apego y un mejor estado de ánimo Odendaal,
2000; Odendaal & Meintjes, 2003; Nagasawa et al.,2009; Handlin et al., 2011; Rehn
et al., 2014; Olarte y Videla, 2016.

Varios estudios experimentales también han evidenciado los beneficios de la


Terapia Asistida por Animal (TAA) en entornos de salud mental. Consulte el
Capítulo 4 de este manual para una revisión más detallada.

119

Capítulo 3
Intervenciones Terapéuticas Asistidas por
Animal
(IAA)
Objetivos

11. Conocer la diferencia entre los conceptos IAA, TAA, AAA y EAA.
12. Definir el concepto “perro terapéutico”.
13. Reconocer las diferencias entre una mascota y un perro de terapia.

120

3.1 Definiciones y descripciones sobre la Terapia


Asistida por Animal
Las terminologías más comúnmente utilizadas para definir los conceptos
asociados a la Terapia Asistida por Animal son las desarrolladas por Pet Partner
(2017) (antes Delta Society) donde se hace la diferenciación entre Intervención
Asistida con Animales (IAA), Actividad Asistida con Animales (AAA), Terapia
Asistida con Animales (TAA) y Educación Asistida con Animales (EAA).

Las intervenciones asistidas por animales (IAA) son intervenciones estructuradas


y orientadas a objetivos. Donde intencionalmente se incorporan animales en
áreas de la salud, educación y servicios humanos con el propósito de promover
la salud y el bienestar de los individuos.

Las terapias asistidas por animal (TAA), la educación asistida por animal (EAA) y
las actividades asistidas por animal (AAA) constituyen las diferentes categorías
de intervenciones asistidas por animal (IAA). En todas estas intervenciones, el
animal se encuentra bajo la dirección de un profesional adiestrado en la
materia.

Aunque AAI, AAA, AAT y AAE son los términos preferidos y los más utilizados,
también puede escuchar los términos “terapia facilitada por las mascotas” y
“terapia facilitada por los animales”. En el pasado también se utilizó el término
“terapia con mascotas”, sin embargo, este no es recomendado, ya que carece
de exactitud y precisión al considerar una mascota como animal de terapia.

3.1.1¿Qué es la AAA?

Las Actividades Asistidas por Animales (AAA) son intervenciones con animales
dirigidas a desarrollar beneficios motivacionales, educativos y / o recreativos
para mejorar la calidad de vida y bienestar de los receptores.
Implican actividades culturales y recreativas que trabajan con la motivación.
Estas actividades se realizan en una diversidad de escenarios y pueden ser
llevadas a cabo por: un profesional capacitado en el área, personal no
profesional y/o voluntarios que se han adiestrado (Per Partner, 2017).

Características de la AAA

🐾 No se planifican metas específicas para cada sesión.

121

🐾 Los proveedores y manejadores de las actividades no están obligados a llevar


notas detalladas de la intervención. Tampoco es necesario registrar y evaluar los
resultados de la intervención.

🐾 El contenido de las sesiones son espontáneas, carecen de estructura y


planificación específica.

Ejemplos de AAA

🐾 Los voluntarios y sus animales visitan centros de cuidado de adultos mayores


una vez al mes. Realizan sesiones grupales donde juegan, cepillan y acarician a
los animales. Los facilitadores llevan un registro de asistencia sin detalles
particulares, sino más bien con el propósito de contabilizar a los participantes.

🐾 Una voluntaria lleva a su perro a una escuela primaria, donde orienta a los
niños acerca del maltrato animal. Les permite acariciar su perro y pasearlo por el
salón.

🐾 Un grupo de estudiantes de psicología visita una comunidad con el propósito


de educarlos sobre el apego humano-animal y los beneficios de esta
interacción. Durante la orientación permiten que su perro haga algunos trucos
para animar a los participantes.

3.1.2 ¿Qué es la EAA?


La Educación Asistida por Animal (EAA) es una intervención orientada a
objetivos, planificada y estructurada dirigida por un profesional de educación
general o educación especial. El enfoque de las actividades se centra en los
objetivos académicos, las habilidades sociales, el funcionamiento cognitivo; y el
progreso del alumno se mide y documenta (Pet Partner, 2017; Ristol y Domènec,
2011).

Características de la EAA

🐾 La EAA es dirigida por un maestro de educación general o de educación


especial adiestrado.

🐾 La EAA es planificada y tiene objetivos específicos que deben definirse previo


a la sesión.

122

🐾 La EAA debe ofrecerse en un escenario educativo y documentarse. La


documentación debe incluir: observaciones de la sesión y progreso del
participante o participantes. En programas de educación especial, la EAA
puede formar parte de un plan educativo individualizado.

Ejemplos de EAA

🐾 Maestra coordina un programa de lectura asistida por animal para niños de


primer grado con dificultades en la compresión de lectura. La sesión es
supervisada por una maestra de educación especial y un terapeuta del habla y
lenguaje, quienes registran las observaciones y progreso de los niños.

🐾 Visita educativa con el propósito de promover la responsabilidad de la


tenencia de una mascota. Esta sesión implica una intervención terapéutica
asistida por animal enfocada en metas académicas y habilidades prosociales. El
progreso del estudiante es evaluado y documentado.

3.1.3 ¿Qué es la TAA?


La Terapia Asistida por Animales (TAA) es la intervención en la que un animal de
terapia, debidamente adiestrado, forma parte de un tratamiento. Como parte
de la terapia se han establecido objetivos y hay un diseño específico, sea el fin
de naturaleza física, médica o mental. Estas terapias deben ser dirigidas por un
profesional de la salud como: psicólogos, fisioterapeutas, médicos, terapeutas
ocupacionales, etc. Igualmente, esta modalidad de terapia conlleva una
evaluación continua y documentación de los cambios y progresos observados
en el proceso.

Características de la TAA

🐾 La TAA es dirigida por un proveedor de salud. El animal de terapia puede ser


parte de alguna organización y estar bajo la dirección del profesional o
pertenecer a este, quien documenta las sesiones. Estas pueden ser utilizadas
como parte de planes de cuidados individualizados en centros de cuidado
diurno o programas residenciales de adultos mayores.

🐾 El profesional debe incorporar al animal de terapia en tareas relacionadas a


su especialidad. Por ejemplo, los psicólogos deben incorporar el animal en el
contexto de la salud mental. Solo ofrecerá servicios para los cuales haya sido
debidamente adiestrado. Si únicamente lleva el animal de manera informal a un
taller a adultos mayores, este no será considerado como una TAA, sino como una
AAA.

123

🐾 La TAA debe ser planificada con anticipación y estar orientada a objetivos


específicos. Las interacciones tienen propósitos terapéuticos específicos. Si los
objetivos no se planifican con anterioridad a la sesión, esta no será considerada
como TAA, sino como AAA.

Ejemplos de TAA

🐾 Intervención llevada a cabo por un profesional de la salud quien pretende


ayudar a adultos mayores en su estimulación cognitiva y sensorial a través de la
intervención con un perro terapéutico.

🐾 Una psicóloga lleva a cabo una sesión grupal en un hogar de ancianos con
el propósito de incrementar sus habilidades psicosociales y su psicomotricidad.

🐾 Un psicólogo lleva a cabo varias sesiones en una unidad hospitalaria de


adultos mayores diagnosticados con demencia. A través de la interacción
humano-animal busca fortalecer la memoria a corto plazo de estos. Luego de
llevar a cabo varias actividades dentro de la sesión, les pide que le describan la
tarea realizada.

3.2 Perros terapéuticos


Es importante señalar que los perros utilizados con propósitos terapéuticos en el
contexto de la TAA no son iguales a los perros de asistencia. El animal de
asistencia es definido como “cualquier animal entrenado individualmente para
desarrollar un trabajo o desempeñar tareas en beneficio de una persona que
sufre una discapacidad” (Americans with Disabilities Act, 1990; citado en Duncan
& Allen, 2000; Chandler, 2017). Los roles de estos son diferentes.

Los perros de servicios desempeñan tareas de asistencia a personas con


discapacidad para realizar tareas diarias como, vestirse, caminar, abrir puertas,
etc. Mientras que los perros terapéuticos forman parte esencial de un proceso
de terapia asistida, que cuenta con objetivos y metas debidamente
establecidas y que benefician ya sea física, social, psicológica o cognitivamente
a un individuo. Los entrenamientos de estos difieren significativamente.

Es importante hacer hincapié en la importancia de especificar que el animal a


utilizar en dichas intervenciones es un animal de terapia y no una mascota. Esto
debido a que el animal que entra en el proceso terapéutico ha cumplido con
un adiestramiento y disciplina que excede los entrenamientos básicos que
poseen las mascotas, evaluando y determinando su capacidad para ejecutar
en este tipo de intervenciones (Chandler, 2017). Contrario a la Terapia Asistida
124

con Animal, las Actividades Asistidas con Animales involucran la presencia del
animal, pero no son sesiones estructuradas, sino más bien asumen un rol
educativo que tiene como propósito mejorar la calidad de vida de los
participantes.

Butler (2004) citado en Aragunde (2008) define las tres maneras en las que
se puede distinguir la Terapia Asistida por Animal, específicamente con
perros(as):

4. Perros (as) terapéuticos (as) que se utilizan en escenarios hospitalarios,


centros especializados o de rehabilitación y escuelas.
5. Perros (as) terapéuticos (as) utilizados por profesionales de la salud.
6. Perros (as) terapéuticos (as) usados para proveer apoyo emocional a
personas con impedimentos.

En la TAA el perro de terapia es considerado nuestra “herramienta de trabajo”,


sin embrago, no se debe ignorar la realidad de que es un ser vivo. Es necesario
poner en perspectiva sus necesidades fisiológicas, como las manifestaciones
conductuales propias de su especie (Garay, 2007; Pet Partners, 2015).

3.3 Selección del perro terapéutico


Uno de los retos más importantes a los que pudiera enfrentarse en el área de la
Terapia Asistida por Animal es la selección de su perro terapéutico. Sin embargo,
la capacitación en el área no debe estar condicionada a encontrar el perro de
terapia perfecto. Usted, como profesional de la salud, puede instruirse y
capacitarse durante el proceso de búsqueda. Sin duda su entrenamiento le
proporcionará el conocimiento y las herramientas necesarias para encontrar y
seleccionar más fácilmente a quién será su perro terapéutico. La información
provista en esta sección se ha diseñado con el propósito de promover una mejor
comprensión de lo que necesitará examinar al momento de seleccionar su perro
de terapia.

Si por alguna razón el candidato a perro de terapia seleccionado no es útil para


participar de un proceso terapéutico, no se desaliente. Podrá continuar con su
capacitación y con la búsqueda de una nueva mascota de terapia. Sin
embargo, habrá ganado un nuevo miembro familiar o amigo que seguramente
le proporcionará amor incondicional y bienestar.

Preparación y evaluación del perro de terapia

Al momento de seleccionar un perro de terapia es necesario cumplir con unas


condiciones mínimas de higiene tales como: evaluación física/médica inicial y

125

periódica para descartar enfermedades infecciosas, vacunación y


desparasitación. Debe estar bañado, cepillado y tanto sus oídos como ojos
deben estar aseados para evitar la emanación de mal olor.

El temperamento juega un papel importante al seleccionar nuestro perro de


terapia. Aunque se menciona que algunas razas de perros pudieran estar más
predispuestas a utilizarse en intervenciones asistidas por perros, todos los perros,
sin importar razas o pedigrí, son aptos para participar si cumplen con los
estándares mínimos necesarios (Chandler, 2017).

Pet Partner (antes Delta Society) citado en Martínez (2016) propone algunas
pruebas de aptitud que se han adoptado al momento de seleccionar el perro
de terapia, estas son:

🐾 Relacionarse tranquila y apropiadamente con un extraño. El perro no


debe saludar sin permiso o mostrar desconfianza.
🐾 Dejarse manipular y examinar. Que el participante de la terapia pueda
tocarlo y acariciarlo fácilmente sin que el perro se torne agresivo o huya.
🐾 Caminar con correa. Es necesario que el perro pueda dar caminatas sin
halar, brincar, ladrar u olfatear excesivamente.
🐾 Caminar entre muchas personas. En este sentido debería poder estar en
escenarios donde haya varias personas y no mostrar comportamientos
extraños o mostrarse demasiado activo y emocionado.
🐾 Reaccionar a distractores y estímulos apropiadamente. El perro puede
mostrar interés o sorpresa ante algún estímulo como un ruido o algún
movimiento, pero no debe mostrarse ansioso o agresivo.
🐾 Obedecer. El perro debe obedecer ante los comandos del terapeuta y al
entrenamiento recibido. Por ejemplo, debe obedecer ante las
instrucciones de permanecer quieto y a la distancia a la que debe
permanecer cuando se le llama.
🐾 Reaccionar tranquilamente ante la presencia de otro animal. No debe
mostrar comportamiento agresivo o temeroso.
🐾 Reaccionar dócilmente ante la manipulación torpe sin tornarse agresivo o
intentar huir.
🐾 Reaccionar de forma tranquila ante el acercamiento inesperado de otra
persona o perro. Por ejemplo, si lo tocan por detrás o si alguien se para
sorpresivamente detrás de él no debe reaccionar agresivo o ansioso.
🐾 Ser acariciado por varias personas simultáneamente.

126

🐾 Poder estar sostenido por un desconocido sin la mediación del guía. No


deberá mostrarse ansioso y huir hacia el terapeuta.

En general, su perro terapéutico debe ser cariñoso, sociable y amigable tanto


con usted como con desconocidos de diversas edades y género. De la misma
manera, debe tolerar ruidos y altos niveles de actividad. No debería mostrarse
agresivo, ansioso o irritado con otros perros o personas. Debe tener la capacidad
de obedecer, ser fácil de manejar o controlar y sobretodo tolerar altos niveles de
estrés. Los perros agresivos, parcialmente agresivos, temerosos o quienes ladran
mucho no son apropiados para trabajar como co-terapeutas. Pudieran ser
excelentes promotores de cariño y compañía, pero no perros de terapia.

En ocasiones resulta una estrategia muy útil parear el temperamento del perro
con el de la población al que ofrecerá servicios. Aunque muchos perros de
terapia son útiles para servir a poblaciones diversas, resulta conveniente analizar
ambos temperamentos. Hay características que pudieran ayudarlos a realizar un
pareo acertado. Por ejemplo, un perro joven y juguetón podría participar en
intervenciones con adolescentes con niveles de actividad más altos. Mientras
que un perro adulto o maduro fácilmente podría asistir a los adultos mayores o
niños muy pequeños (Chandler, 2017). Más adelante se discutirá en detalle los
estándares requeridos para los perros de terapia.

Si usted no tiene un perro al cual pudiera adiestrar como perro de terapia podría
adquirir un cachorro el cual podría ir entrenando desde pequeño. Sin embargo,
deberá tener al menos un año de edad para poder participar de un proceso de
asistencia terapéutica. Tener un perro desde que es un cachorro no garantiza
que será apropiado para ser un perro de terapia, pero le permitirá maximizar las
posibilidades al proveerle un ambiente seguro, de amor y cuidados. En el
proceso podrá ir observando su temperamento y familiarizarlo con destrezas de
obediencia.

Por otro lado, existen personas que desean ir un poco más a la segura y
adquieren perros jóvenes en lugares donde puede obtener información sobre su
linaje. También pudieran tener la oportunidad de conocer sus padres e historial.
Sin embargo, esta opción tampoco garantiza que el perro sea adecuado para
las intervenciones asistida por animal, pues, aunque ayude conocer el
temperamento de sus padres, no es un predictor absoluto del temperamento del
cachorro.

Al momento de elegir el cachorro podrá hacer algunas observaciones sobre su


capacidad para interaccionar que no le tomará mucho tiempo. Por ejemplo,
cómo juega con los demás cachorros de la camada, si busca esa interacción,
cuán activo, agresivo, temeroso o sumiso es. Igualmente, puede observarlo de

127

manera individual y observar si responde a estímulos de cercanía y separación.


De esta manera podrá ver su capacidad de socialización. Puede alejarlo de
usted y llamarlo a través de un sonido o aplauso y evaluar su respuesta. Lo
deseado es que el cachorro se acerque a usted. Así podrá comprobar si busca
y disfruta de la interacción social. Un cachorro que busca cercanía y contacto y
es cariñoso suele ser un buen perro de terapia. Sin embargo, un perro que no le
gusta que lo sostengan en brazos o jugar, no es un buen candidato (Chandler,
2017).

Algunas de las razas de perros más populares para la TAA son: Cocker Spaniel,
Labrador Retriever y Golden Retrievers. Aunque tambien se han utilizado: French
Bulldog, Beagle, German Shepherd, Yorkshire Terrier, King Charles Cavalier
Spaniel, razas mixtas, entre otros.

128

Capítulo 4

Función de los animales en el mejoramiento del


bienestar y la calidad de vida de los adultos
mayores

Objetivos

• Examinar la interacción humano-animal en adultos mayores y la tenencia


de perros en la tercera edad.
• Explorar la transformación de la terapia asistida con perros en adultos
mayores.
• Exponer los beneficios físicos, psicológicos, cognitivos, sociales y
económicos de la interacción humano-animal y la terapia asistida con
perros en adultos mayores.

129

4.1 Los adultos mayores y la interacción humano-


animal
Como se ha discutido en capítulos anteriores, cuando se llega a la adultez tardía
uno de los aspectos que más debe cuidarse es la salud. El deterioro del cuerpo
y de otros aspectos de la salud son más notables. Es por esta razón que los
profesionales de la salud estamos en constante búsqueda de avances que nos
ayuden a proporcionar un estado de salud óptimo a los adultos mayores.

Ya sea a través de la utilización de fármacos o mediante la ejecución de ciertos


hábitos, lo cierto es que se han descubierto diversidad de métodos que han
contribuido a la estabilidad y mejoramiento de las personas de edad avanzada.
Si bien es cierto que lo avances farmacológicos han beneficiado
significativamente la salud de los adultos mayores, sorprendentemente la
convivencia con un perro también ha proporcionado grandes beneficios para
la salud.

4.1.1 La tenencia de animales en la Tercera Edad


Múltiples estudios sobre la tenencia de perros como mascotas han evidenciado
cambios positivos en la salud. De la misma manera, se han realizado estudios
comparativos entre las personas que poseen mascotas y quienes no las tienen;
evidenciando que la tenencia de una mascota proporciona beneficios para la
salud física, así como una mayor percepción de salud y bienestar personal
(Headey, 1999; Raina et al, 1999; Pachana et al, 2005; Virués- Ortega et al, 2012;
Hugues, 2016; Hernandorena, 2018).

En esta dirección, y respondiendo a dichas necesidades, se han desarrollado


programas y servicios para asistir a las personas de edad avanzada a realizar
tareas cotidianas y mejorar su salud a través de la interacción con animales, en
específico con perros. Estas propuestas y programas de servicios han recorrido el
mundo.

Las mascotas también son foco de investigación en temas de percepción de


compañía, contacto físico, disminución de niveles de estrés y experiencias de
duelo para los adultos mayores (Raina et al, 1999; López y Martín, 2017). Sin
embargo, siempre se debe tomar en consideración las dificultades
sociodemográficas y económicas de los adultos mayores ya que pudieran
afrontar dificultades para satisfacer las necesidades de alimentación o cuidados
en general de su mascota.

130

En la adultez tardía los adultos mayores deben cuidar y fortalecer su


funcionamiento en general, y mantener activos sus intereses, con el propósito de
palear los cambios que acarrea el proceso de envejecimiento, tanto físico como
psicosocial (Carter y McGoldrick, 2005, Pérez, y Martínez,2016). En este sentido los
perros pueden jugar roles afectivos y de compañía que abonan a la distracción
y expresión de emociones de los adultos mayores (Hernandorena et al., 2013,
Mármol y Muñoz, 2015). Esto a su vez resulta provechoso para el bienestar en esta
etapa del ciclo de la vida (Walsh, 2009; Olarte y Videla, 2016; López, 2016).

Si bien es cierto que los gatos y los equinos son animales utilizados en procesos
terapéuticos, los perros ocupan el primer lugar dentro de este escenario. Esto es
debido a que el vínculo de confianza mutua se desarrolla más fácilmente entre
los perros y las personas (Díaz, 2017). En Puerto Rico existe un promedio 1.4 perros
por familia y se establece que es la mascota más común (Ipsos-Asi, 2010, citado
en Meléndez, 2014).

4.2 Terapia Asistida por Perros con adultos mayores


La Terapia Asistida con animales favorece las interacciones positivas entre
humanos y animales, en este caso específicamente con perros. Estas integran el
talento y las características de un animal en un ambiente terapéutico para
facilitar la recuperación o el mejoramiento del individuo y la asistencia
terapéutica a través de la supervisión de un profesional de la salud. Dicha
asistencia puede ser física, mental o emocional (Tabares, Castro y Gómez, 2013).

Entre los años 80’s y 90’s una de las comunidades más investigadas fue la
comunidad de personas de edad avanzada. Cerca del año 1989 en una
institución hospitalaria de California se introdujo una mascota. El propósito era
observar los efectos sobre los adultos mayores institucionalizados. En dicho
estudio se utilizaron las observaciones del personal sanitario, el cual identificó que
la presencia del animal favorecía las respuestas de los pacientes, les
proporcionaba placer y mejoraba el ambiente (Muñoz, 2013; Edwards y Beck,
2002).

Por otro lado, en otra institución hospitalaria geriátrica en Caufield, se introdujo


un perro a la unidad de pacientes crónicos y se observaron sus efectos. Las
observaciones señalaban que la presencia del perro estimulaba la sonrisa, el
sentido del humor, y les motivaba a continuar viviendo. La interacción entre los
adultos mayores y el perro mejoraron la atmósfera de la institución y les brindó
un sentido de familiaridad y pertenencia similar a la de un hogar (Tabares, Castro
y Gómez, 2013 y Muñoz, 2013).

131

Los animales tienen la capacidad ilimitada para aceptar, prestar atención,


perdonar y brindar amor incondicional a sus cuidadores y otras personas.
Aunque muchos grupos pueden ser beneficiarios de los servicios provistos por los
animales de compañía y perros terapéuticos, existe un potencial más elevado
en los casos de adultos mayores, ya que el vínculo con estos es mayor que en
otras etapas del ciclo vital (Cussak, 2008; Tabares, Castro y Gómez, 2013).

Una aportación importante relacionada con la práctica terapéutica con adultos


mayores fue llevada a cabo por Bustad en 1989. El autor estableció que la
Terapia Asistida con Perros facilita el tratamiento de la soledad, la depresión, la
hipertensión arterial, la fatiga y promueve la actividad física en esta población
(Tabares, Castro y Gómez, 2013).

El ser humano debe permanecer en contacto con la


naturaleza a lo largo de toda su vida para mantener una buena
salud mental.”

Boris M. Levinson

Los animales no sustituyen a las personas dentro o fuera del proceso terapéutico,
pero pueden proporcionar satisfacción a ciertas necesidades humanas. Por
ejemplo, cuando los hijos salen del hogar, los padres o cuidadores pudieran
experimentar un vacío emocional (Ordoñez, 2016). A este vacío se le conoce
como el síndrome del nido vacío, que en muchos casos suele contrabalancearse
con la presencia de un animal en casa, ya que los padres pueden proporcionar
los cuidados y la protección que antes ofrecían a sus hijos a los nuevos miembros
familiares y canalizar esa necesidad de proteger y ofrecer seguridad. En muchas
ocasiones, adultos mayores han expresado que perciben que de alguna manera
sus mascotas los reconocen y los entienden al hablarles (Muñoz, 2013).

La finalidad de la Terapia Asistida por Perros en adultos mayores es mejorar la


calidad de vida del usuario y facilitar el proceso de intervención. Para lograr un
entendimiento de los beneficios directos e indirectos de la Terapia Asistida con
Perros, hay que poner en perspectiva el rol que juega el animal en las sesiones
(Odendaal, 2000). La Terapia Asistida con Perros desempeña un rol importante
tanto en la psicología como en disciplinas asociadas a la rehabilitación física y
educativa.

132

4.3 Beneficios de la Terapia Asistida por Perros


Son numerosos los estudios que han evidenciado como los animales influyen de
manera positiva en la salud y en el bienestar y calidad de vida de los seres
humanos. Múltiples investigadores coinciden en que los beneficios de la Terapia
Asistida con Perros pueden clasificarse en cuatro áreas específicas: fisiológica,
psicológica, social y económica. De la misma manera, la tenencia de una
mascota y la TAA beneficia estas mismas áreas. En la siguiente tabla podrá
encontrar algunos de los beneficios específicos para la población e adultos
mayores.

A. Beneficios Fisiológicos

Resultados Investigaciones
Reducción de presión arterial, Anderson et al., 1992; Cole, K.
triglicéridos, colesterol y reducción M., Gawlinski, A., Steers, N., y
de riesgo cardiovascular. Kotlerman, J., 2007; Katcher &
Beck, 1987; Cherniack y
Cherniack, 2014; Folch,
Torrente, Heredia & Vicens,
2016.

Reducción del estrés por aumento Odendaal, 2000; Odendaal &


de oxitocina. Meintjes, 2003; Nagasawa et
al.,2009; Handlin et al., 2011;
Rehn et al., 2014; Olarte &
Videla, 2016.

Incremento en el bienestar físico. Zarebski et al., 2000; Mosello et


al., 2011; Olarte & Videla, 2016.

En pacientes con enfermedad de Fritz et al., 1995.; Churchill et al.,


Alzheimer aumento del contacto 1999; Olarte & Videla, 2016.
táctil y disminución de la excitación
psicomotriz.

Aumento en la movilidad y Cutt et al, 2008, Rhodes et al,


actividad física proporciona placer y 2012; Cherniack & Cherniack,
mitiga dolores físicos. 2014.

Reducción de síntomas de artritis y Beck, 1997.


dolores reumáticos.

133

Nutrición y aumento de apetito. Edwards & Beck, 2002.

B. Beneficios Psicológicos y Cognitivos

Resultados Investigaciones
Disminución de síntomas de Banks & Banks, 2002; Barker &
depresión y sentimientos de soledad Dawson, 1998; Colombo et al.,
y ansiedad. 2006; Le Roux & Kemp, 2009; De
la Puente,2017.

En pacientes con demencia Motomura et al., 2004; Mossello


disminución de apatía, ansiedad y et al., 2011; Bernabei, 2013;
tristeza. Olarte & Videla, 2016

Favorece los sentimientos de Núñez, León, Morales & Roa,


plenitud, alegría o satisfacción. 2004; Oropesa et al., 2009.

Promueve la relajación. Filan & Llewenly-Jones, 2006.

Contribuye en el proceso de re- González & Landero, 2013.


estructuración cognitiva.

Manejo del duelo. Hernandorena et al., 2012;


Sable, 2013.

Proporciona afecto sin amenazas y Cusack, 2008; Kelley & Eller,


sin juicios. 2017.

Mejoramiento de la memoria. Folch et al., 2016

Mejorar la autoestima. Cusack, 2008; Yang, Lee & Tsao,


2016.

C. Beneficios Sociales

Resultados Investigaciones
Incremento en conductas de Kongable et al., 1989; Fick, 1993;
socialización. Churchill et al., 1999; McCabe et
al. Motomura et al., 2004; Lasa
et al., 2015.

134

Estimula al cuidador del animal a Cusack, 2008.


desarrollar su sentido de
la responsabilidad.

Favorece la comunicación Cusack, 2008; Lasa et al., 2015.


interpersonal.

Proporciona la compañía necesaria. Cusack, 2008; De la


Puente,2017.

D. Beneficios Económicos

Resultados Investigaciones
Disminución de las visitas médicas. Zamarra, 2002; Boissonneault,
2010; McNicholas, 2014.

Reducción de gastos médicos tanto Zamarra, 2002; Boissonneault,


para usuarios como para 2010; McNicholas, 2014.
aseguradoras.

De la misma manera, la población en general (infantes, niños, adultos jóvenes y


de media edad) puede beneficiarse de esta interacción. Algunos de estos
beneficios son:

• Mejoramiento de la atención y la concentración.


• Favorece un estado de ánimo positivo.
• Aumento de la actividad física.
• Creación de vínculos.
• Potencia las habilidades sociales.
• Reduce la agresividad y el estrés.
• Disminuye la impulsividad y favorece la autodisciplina y respeto por
las normas sociales.
• Mejora el trabajo en equipo.
• Reducción del sentimiento de soledad.
• Estimulación multisensorial

135

Capítulo 5

Implementación de la Terapia Asistida por


Animal con Perros (TAA-P)

Objetivos

• Conocer sobre los estándares de la Terapia Asistida por Animal.


• Discutir los asuntos éticos y legales al llevar a cabo intervenciones con
animales.
• Identificar organizaciones y recursos que ofrecen servicios de Terapia
Asistida por Animal.
• Identificar organizaciones y recursos que certifican a profesionales y perros
de terapia.

136

5.1 Estándares de la Terapia Asistida por Animal


Con el propósito de ofrecer una base estructurada para lo que era un campo
emergente sobre las IAA, Delta Society (ahora Pet Partners) creó una guía de
estándares de práctica en el 1996. Esta se revisa constantemente con el
propósito de promover prácticas actualizadas y basadas en evidencia para las
intervenciones humano-animales. Estos estándares buscan cumplir con los
siguientes objetivos:

• Brindar una mejor calidad de servicio a todos los participantes de las


intervenciones.
• Proporcionar una guía en el manejo de riesgos al ofrecer las intervenciones
y asegurar la calidad de vida del animal de terapia dentro del proceso.
• Ofrecer un recurso educativo estructurado para garantizar la salud, el
bienestar y la seguridad de todos los involucrados (Delta Society, 1996; Pet
Partners, 2015).

De la misma manera la Animal Assisted Intervention International (AAII,


siglas en inglés) estableció estándares para la práctica de las intervenciones
asistidas por animal buscando ayudar y alentar a las personas, organizaciones,
instituciones y proveedores de servicios humanos y de salud que estén
interesados, ofrecen servicios o están implementando un programa de
intervención asistida por animales (ICA). Dichos estándares fueron establecidos
en 2011. La revisión más reciente se realizó en diciembre de 2018.

Estos estándares son las normas mínimas esperadas para llevar a cabo servicios
de IAA (Pet Partner, 2015; AAII, 2018). Se alienta a todos los profesionales a
trabajar en niveles superiores a los estándares mínimos, igualmente a cumplir con
los requisitos establecidos por los diferentes programas. A continuación, se
detallan dichos estándares los cuales han sido adaptados para el ofrecimiento
de IAA con perros en poblaciones geriátricas.

5.1.1 Estándares de práctica para el terapeuta

1. El terapeuta demuestra altos niveles de responsabilidad.

El terapeuta a cargo del perro de terapia debe tener la capacidad para


identificar y manejar apropiadamente sus necesidades. Deberá estar
comprometido con su bienestar y salud que incluye, pero no se limita a su:

• nutrición
• cuidados veterinarios
• estimulación mental

137

• actividad física

2. El terapeuta tiene vasto conocimiento sobre el comportamiento canino y


en específico sobre su perro de terapia.

El terapeuta debe conocer su perro de terapia y ser capaz de identificar


cambios en su salud física y mental, así como su lenguaje no verbal. Debe
tener la capacidad de predecir reacciones conductuales ante estímulos y
situaciones. Igualmente debe conocer sobre factores que pudieran afectar
la participación del animal en el proceso de intervención.

3. El terapeuta ha recibido un adiestramiento apropiado y específico para


ofrecer IAA, TAA y AAA y prever y manejar situaciones de riesgo.
Deberá ser capaz de:

• Dominar estrategias de entrenamiento canino y de manejo de


estrés.
• Mantener buenas relaciones interpersonales y una actitud
profesional.
• Respetar las opiniones de otras personas respecto a la presencia de
su perro de terapia. Entiéndase que no deberá presionar o imponer
la presencia del animal en ningún escenario.
• Asumir la responsabilidad por el bienestar del animal durante el
proceso de intervención.
• Manejar el estrés propio para que este no afecte los resultados de la
terapia.

4. El terapeuta se mantiene actualizado sobre los nuevos avances


relacionados a la práctica de las IAA.

Debe mantenerse a la vanguardia de los nuevos avances e investigaciones


a través de educaciones continuas y estudios independientes. Será
responsable también de mantener la vigencia de sus credenciales y solicitar
la supervisión o apoyo cuando sea necesario.

5. El terapeuta es responsable de la documentación.

Debe documentar el progreso y las observaciones ocurridas en las


intervenciones tanto del o los participantes como de su perro de terapia.

138

5.1.2 Estándares de práctica para el bienestar y la salud de perro


de terapia

1. El perro de terapia tiene derecho a:

• Expresar hambre, sed y cansancio. Será responsabilidad del


manejador o terapeuta el satisfacer dichas necesidades.
• Tener un espacio para el libre descanso, recreación y acceso a
espacios apropiados y cómodos. Bajo ningún concepto podrá
permanecer en espacios de extremas temperaturas o de riesgo.
• Disfrutar de buena salud física y mental y tener acceso a cuidados
de salud y preventivos.
• Estar libre de estrés, angustia y malestar psicológico.
• Expresar libremente su naturaleza animal. Ej. correr, caminar,
descansar y jugar.
• Decidir si quiere culminar la interacción con el participante.
• Un espacio “seguro” en el que se pueda retirar en cualquier
momento. ‘
• Días de descanso.
• Un ambiente predecible.
• Estar libre y sin restricción dentro de los espacios terapéuticos.

2. El perro de terapia también tiene derecho a la promoción de una buena


salud integral que incluye, pero no se limita a:

• Un espacio limpio y aseado.


• Acceso libre para disponer de sus desechos físicos.
• Visitas médicas preventivas y de tratamiento antes, durante y luego
de intervenciones terapéuticas para enfermedades contagiosas,
plagas, pulgas o garrapatas.
• No trabajar en estado de embarazo.
• Jubilación.

3. El perro de terapia debe cumplir con unos requisitos mínimos de


temperamento.

• Debe permanecer en control y no vocalizar en exceso e


inapropiadamente.
• No sobre reaccionar ante ciertos estímulos.
• Ser sociable.
• Permanecer calmado ante la presencia de otras personas y otros
perros.

139

• Debe utilizar chalecos de identificación y sentirse cómodos con


estos.
• Desear interactuar con los participantes.

4. El perro de terapia debe estar debidamente entrenado.


• Dominar ejercicios básicos de obediencia. Ej. sentarse, permanecer
quieto, acostarse, caminar tranquilamente, acercarse cuando se le
pide, etc.
• Los entrenamientos deben ser recibidos de manera positiva y
humana. No están permitidos los artefactos eléctricos o collares que
puedan generar malestar o dolor en él.
• Debe ser reevaluados físicamente de manera periódica.

5.1.3 Estándares de práctica para el bienestar de los participantes


y las prácticas éticas

1. El personal (proveedores de salud, entrenadores de perros, etc.) que


participan del proceso, deben demostrar una interacción humana
positiva con el participante y tener las habilidades sociales adecuadas
tanto para la comunicación verbal, como la no verbal.
2. Los participantes y otros profesionales deben ser tratados con respeto
en todo momento.
3. Los proveedores respetan la autonomía de los participantes y les
informan sobre lo que ocurrirá en terapia. Utilizarán el consentimiento
informado antes de iniciar cada una de las interacciones.
4. Los proveedores del servicio o terapeutas deben llevar a cabo un
proceso de planificación evitando recurrir a la improvisación en la
sesión.
5. El participante podrá decidir terminar la sesión en cualquier momento
si considera que no está siendo beneficiosa.
6. Los terapeutas o manejadores del perro de terapia serán responsables
de tener conocimiento sobre las necesidades de la población a la cual
le ofrecerán el servicio. Bajo ningún concepto deberán ofrecer servicios
si consideran que no están preparados para manejar alguna situación
específica, excepto cuando cuentan con un supervisor con vasta
experiencia.
7. Se recomienda que los proveedores se orienten sobre las políticas y
procedimientos relacionados con la seguridad de los participantes
tales como: leyes que protegen el bienestar de la población de adultos
mayores, códigos de éticas de las diversas disciplinas de la salud, Ley
HIPAA y cualquier otra regla o norma que deba conocer para
garantizar el derecho a la confidencialidad, seguridad y bienestar del
participante.

140

5.1.4 Estándares de práctica para la TAA y AAA con perros

Los programas o servicios de TAA y AAA cuentan con la participación de los


siguientes miembros importantes.

Programa de TAA Descripción Programa de AAA


Participante Beneficiario Participante

Manejador del Individuo que tiene Manejador del


perro* entrenamiento y experiencia perro
en manejo de perros y
entrenamiento canino.

Proveedor de *En la TAA el manejador y el


servicios* proveedor de servicios puede
ser la misma persona.

Perro de terapia Perro que ha recibido Perro de apoyo


(co-terapeuta) adiestramiento o ha sido
certificado para llevar a cabo
TAA o AAA.

1. Preparación

• Previo a la sesión, el manejador/proveedor debe visitar las


facilidades en las que ofrecerá los servicios. En esta ocasión no debe
ir con el perro de terapia.
• Se deben identificar las áreas específicas donde se llevarán las
sesiones planificadas. También se deben identificar los planes de
emergencia establecidos antes de comenzar.

2. Cualificaciones profesionales y normas éticas

• Las sesiones deben trabajarse siguiendo los más altos estándares de


práctica y para los cuales se esté debidamente cualificado y
adiestrado.

En muchos casos, el proveedor de TAA puede ser también


manejador/entrenador de perros. Para esto deberá haber recibido el

141

adiestramiento apropiado. Sin embargo, el manejador no deberá realizar


tareas que son propias del proveedor de servicios. Entiéndase que el
manejador podrá llevar a cabo AAA, pero no TAA. Esta última es una
modalidad de tratamiento dirigida por profesionales de la salud, quienes
conjuntamente con el participante establecen objetivos específicos para
lograr el mejoramiento de las funciones físicas, sociales, emocionales y
cognitivas.

• Tanto los proveedores de salud, como los manejadores del perro


que sean novatos, deben identificar algún mentor que pueda
apoyarles.

3. Se deben documentar todas las sesiones. La documentación debe incluir:

• Progreso del participante o los participantes


• Observaciones sobre el perro de terapia
• Incidentes ocurridos
• Interrupción de servicios
• Resumen mensual de los servicios ofrecidos por el perro, que incluya
tipo de servicios y horas trabajadas.

4. Terminación

• Los servicios deben interrumpirse si la intervención ya no beneficia al


participante, hay problemas de salud relacionados con el o los
participantes, profesionales o con el perro de terapia.

Es importante tomar en consideración que el abuso en el perro de terapia


podría afectar su capacidad para desempeñarse como un agente
terapéutico y de ayuda para otras personas (Fine, 2015; Chandler, 2012).

5.2 Asuntos éticos y legales


Como se ha mencionado anteriormente, el ser humano está en constante
transformación y muchos de estos cambios afectan la manera en que nos
relacionamos y nos enfrentamos a los nuevos retos y necesidades sociales,
emocionales y físicas. En respuesta a estos cambios se crean normas y leyes que
favorecen el orden, la sana convivencia y potencian la manera en que
mitigamos estas necesidades. Estas leyes promueven el bienestar y la vida de
todo ser viviente. En el ejercicio de proteger el bienestar de los animales en
general, y la población de adultos mayores, se han implementado los estatutos
que se discutirán a continuación.
142

5.2.1 Intervenciones con animales

Internacionalmente contamos con la Declaración Universal de los Derecho de


los Animales aprobada en 1977. Esta considera que “todos los animales nacen
iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia”.

En Puerto Rico tenemos la ley 154 (2008), Ley para el Bienestar y La Protección de
los Animales. Esta ley tiene como propósito exponer los derechos de los animales,
imponer las sanciones a quienes los violenten y establecer procesos judiciales
para garantizar el bienestar animal. Esta ley también conceptualiza los niveles de
maltrato, consideraciones generales para dueños de animales y la eutanasia.
Aunque en Puerto Rico no existe legislación específica para la Terapia Asistida
por Animal, los profesionales y expertos en el área se rigen por los más altos
estándares de práctica, los cuales han sido adoptados de la nación americana.
En la actualidad contamos con entidades como Family Dog K9, Puerto Rico
Therapy Dogs, entre otras.

Además, existen códigos éticos y protocolos que regulan la práctica de la


psicología y otras disciplinas asociadas a la salud que facilitan el establecimiento
de servicios de terapia, salvaguardando el bienestar del animal.

5.2.2 Intervenciones con la población geriátrica

En el caso de la población geriátrica, se han creado diversidad de leyes con el


propósito de protegerles, asegurar su bienestar y garantizar la calidad de los
servicios que se le ofrece. Algunas de estas leyes incluyen:

• Ley Núm. 121 de 12 de julio de 1986, según enmendada


Establece la Carta de Derechos de las Personas de Edad Avanzada y la
política pública respecto a las personas de edad avanzada.

• Ley Núm. 408 de 2 de octubre de 2000, según enmendada


(Ley de Salud Mental de Puerto Rico de 2000). Ley creada con el propósito
de establecer la necesidad de prevención, tratamiento, recuperación y
rehabilitación en salud mental; crear las "Cartas de Derecho” para
quienes reciben servicios de salud mental; regular lo relacionado a los
procedimientos asociados a estos derechos; establecer los estándares
básicos al ofrecer servicios de salud mental; derogar la Ley Núm. 116 de
12 de junio de 1980, conocida como "Código de Salud Mental de Puerto
Rico". De la misma manera establecer penalidades para el
incumplimiento de estas normas y derechos.

143

• Ley número 194 del 25 de agosto de 2000, según enmendada, (¨Carta de


Responsabilidades y Derechos del Paciente¨) La cual establece los
derechos y obligaciones de los pacientes, así como también garantizan
el acceso adecuado a servicios de salud de calidad.

144

5.3 Organizaciones y Recursos

D.A.S.H.A. Training Center


Rabito Kontento
PO Box 1631 PO BOX 1082
Cabo Rojo PR 00623 Hatillo, PR 00659
[email protected]
787-310-7300
[email protected]
[email protected]
[email protected]

Federación Canófila de
Puerto Rico

[email protected] Urb. Caribe


1580 Ave. Ponce de León
Río Piedras, PR 00926

PO Box 13968,
San Juan, PR 00908-3898

130 Winston Churchill 787-748-3654 / 787-748-3655


Avenue Suite 1, PMB 208
San Juan, Puerto Rico

[email protected]

http://www.pranimals.org

Comité para el Bienestar Integral a través de


la Relación Humano-Animal

500 Loaiza Cordero, Condominio El Centro II,


Suite 230-231
San Juan, PR

(787) 751-7100

Carr. 6671 Km. 16.1 - Bo Cabo Caribe,


Vega Baja PR 00693

(787) 528-4103 Puerto Rico

[email protected]

145

Capítulo 6

Actividades Asistidas por Animal con Perros


(AAA-P)

Objetivos

• Proveer actividades fáciles de implementar en la población de adultos


mayores.
• Proporcionar actividades que faciliten el desarrollo de las diversas
habilidades y destrezas cognitivas, sensoriales y psicosociales.
• Fortalecer el sentido de bienestar de adultos mayores a través de la
implementación de las actividades propuestas.

146

A lo largo del capítulo se ofrecen diversas actividades asistidas por perros con las
cuales el profesional puede enriquecer el proceso terapéutico que lleva con sus
participantes. Estas actividades tienen el objetivo de desarrollar y fortalecer
destrezas en los adultos mayores, así como también, promover su bienestar
integral. Las actividades propuestas han sido desarrolladas luego de evaluar
numerosas investigaciones y programas donde se evidencian resultados
beneficiosos para la población de adultos mayores. Cada una de estas
actividades cuenta con la siguiente estructurada (vea la tabla 6.1):

Tabla 6.1. Estructura de las actividades

Encabezado Incluye dos secciones: título y tipo de actividad. El tipo


de actividad toma en consideración el espacio físico
necesario para llevar acabo la actividad.
Características Duración: tiempo proyectado desde el inicio de la
actividad hasta el cierre. La duración es aproximada y
dependerá de la modalidad y las particularidades del
grupo o individuo.
Participación del perro de trabajo: se especifica el
nivel de participación del perro de trabajo de la
siguiente manera:
• 🐾 Participación activa
• 🐾: No se requiere la participación del perro de
trabajo
Tarea: ¿qué actividad se realizará?
Objetivos: ¿qué se pretende logra?
Recursos Descripción de recursos humanos y materiales
necesarios para llevar acabo la actividad.
Descripción Sugerencias sobre la cantidad de participantes.
Instrucciones para facilitar la implementación de la
actividad.
Instrucciones para la utilización de recursos y desarrollo
de la actividad.
Recomendaciones específicas.
¿Qué se Menciona las áreas que trabaja la actividad (cognitiva,
trabaja? sensorial-psicomotora, psicosocial, etc.).

147

1 ¡Mimos y caricias!
Tipo de actividad: [ ] en el suelo [✔] en silla [✔] en mesa [✔] exterior

Características

Duración: 30 minutos

Participación del perro de terapia: 🐾

Tarea: Identificar y expresar emociones a través del contacto físico con el perro
de terapia.

La identificación y expresión de emociones puede resultar incómoda para


muchos adultos. Sin embargo, al tener presente un elemento libre de juicio como
lo es el perro de terapia, muchos adultos se animan a expresar sus sentimientos y
emociones. La aceptación incondicional percibida del contacto con el animal
de terapia les provee confianza y libertad para expresar lo que experimentan
con mayor naturalidad.

Objetivos:

§ Favorecer la identificación y expresión de emociones.


§ Desarrolla esquema corporal.
§ Explorar las actitudes en relación al contacto físico.

Recursos humanos y materiales

§ Se requiere supervisión del terapeuta durante la actividad.


§ No se requieren ningún material para llevar a cabo la actividad.

Descripción

§ La actividad puede llevarse a cabo de manera individual o grupal. Se


sugiere que el grupo sea pequeño (10 personas aproximadamente).
§ Para esta actividad se le pide al participante que acaricie al perro en
diferentes partes del cuerpo. Se pretenderá que el participante identifique
en qué áreas del cuerpo le gusta más al perro que se le acaricie. Después
se le pedirá que diga como los perros demuestran afecto. Finalmente, se
le pedirá que comparé la manera en que el perro demuestra cariño y la
manera en que él o ella lo demuestra. Se le preguntará que tipo de mimos
o caricias prefiere hacerle a los demás.

148

¿Qué se trabaja?

§ Motricidad fina y gruesa


§ Comprensión
§ Atención
§ Observación
§ Expresión de emociones
§ Pensamiento abstracto-simbólico
§ Respetar turnos (modalidad grupal)
§ Capacidad de empatía

149

2 ¡De Paseo!
Tipo de actividad: [ ] en el suelo [ ] en silla [ ] en mesa [✔] exterior

Características

Duración: variable

Se sugieren caminatas de 15 minutos. Puede aumentarse gradualmente la


duración de la actividad de acuerdo a la respuesta física del participante.

Participación del perro de terapia: 🐾

Tarea: Promover la actividad física en el participante.

En ocasiones estos suelen negarse o expresan desinterés en realizar actividades


de naturaleza física. Sin embrago, la evidencia científica revela que la
implicación de un perro de terapia en el proceso, aumenta la participación de
los adultos mayores.

Objetivos:

§ Ejercitar la motricidad gruesa.


§ Ejercitar la orientación espacial.
§ Estimular la interacción social.

Recursos humanos y materiales

§ Se requiere supervisión del terapeuta durante la actividad.


§ Se requiere, además, collar y al menos dos correas. Una de estas será
portada por el participante y la otra permanecerá en todo momento con
el profesional.

Descripción
§ El ejercicio consiste en llevar de paseo al animal. Primero el participante
deberá colocarle la correa al collar. Luego iniciará la caminata.
§ Esta actividad es apta para persona en sillas de ruedas.

Es importante que el profesional tenga su correa atada al collar del perro en


todo momento para mantener la dirección y control del animal.

150

¿Qué se trabaja?

§ Motricidad fina
§ Motricidad gruesa
§ Equilibrio
§ Comprensión
§ Seguir instrucciones
§ Observación
§ Atención
§ Trabajo en equipo
§ Capacidad de empatía

151

3 ¡Toca y adivina!
Tipo de actividad: [ ] en el suelo [✔] en silla [✔] en mesa [✔] exterior

Características

Duración: 30 minutos aproximadamente

Participación del perro de terapia: 🐾

Tarea: Identificar las partes del cuerpo del perro a través de la estimulación
sensorial.

Acariciar al perro a menudo es divertido, tanto para niños como para adultos.
Se sugiere que este sea una de las actividades iniciales al introducir el perro de
terapia. El contacto físico con el animal permitirá mayor involucración y
confianza entre ambos facilitando la interacción en futuras intervenciones.

Objetivos:

§ Ejercitar la percepción táctil.


§ Desarrolla esquema corporal.
§ Reconocer las partes de un todo.
§ Favorece el ambiente acogedor, libre de ansiedad y juicio.

Recursos humanos y materiales

§ Se requiere supervisión del terapeuta durante la actividad.


§ Se requiere el uso de un antifaz o cinta para tapar los ojos del participante.
Se debe asegurar que esta cubra bien los ojos pero que no aprieten de
forma alguna el rostro.

Descripción

§ El ejercicio consiste en que el participante verbalice las partes del cuerpo


del animal según las va identificando por medio del tacto. Deberá
describir su textura, seguida del nombre de la parte del cuerpo mientras
tiene los ojos vendados.
§ Previo a colocarle el antifaz al participante, este deberá interaccionar con
el animal por espacio de 5-10 minutos. Es recomendable también que
haya tenido el espacio de conocer el animal en una sesión previa.

152

§ Mientras le coloca el antifaz al participante, pídale que toque al animal en


alguna parte del cuerpo donde se sienta más cómodo(a) o en confianza.
§ Se sugiere que el terapeuta estimule al participante a identificar y
verbalizar las siguientes partes del cuerpo: pelo, orejas, cola, almohadillas
de las patas, nariz. El participante también podría describir la temperatura
del cuerpo del vientre del animal o la rapidez de los latidos del corazón.

Si algún participante tuviera dificultad con ponerse el antifaz, puede llevar


acabo la actividad sin el uso de este. En este caso, preguntas más
específicas sobre la textura, la temperatura o color, podrían ser de gran
utilidad.

¿Qué se trabaja?

§ Motricidad fina
§ Lenguaje expresivo
§ Habilidad sensoriomotriz
§ Categorización
§ Atención y concentración
§ Coordinación motora

153

4 ¡Hábitos, los suyos y los míos!


Tipo de actividad: [ ] en el suelo [✔] en silla [✔] en mesa [✔] exterior

Características

Duración: 20 - 25 minutos aproximados

Participación del perro de terapia: 🐾

Objetivos:

§ Recordar actividades diarias.


§ Trabajar la categorización.
§ Desarrollar el razonamiento y la flexibilidad mental.
§ Desarrollar o fortalecer el vínculo humano-animal.

Tarea: Identificar actividades de autocuidado a través de la asociación y


discriminación de las actividades diarias caninas.

Recordar actividades previamente realizadas con el animal de terapia o con


nuestras mascotas, estimula la memoria y permite evocar recuerdos placenteros
que potencian la felicidad y el sentido de bienestar en el/los participante(s).

Recursos humanos y materiales

§ Para realizar esta actividad es necesaria la participación activa del


profesional.

§ Se requieren los siguientes materiales:


§ Artículos de aseo canino (cepillo, jabón, toalla, perfume, etc.).
§ Artículos de aseo personal (peine, cepillo, jabón, toalla, perfume,
desodorante, etc.)
§ Imágenes de artículos de autocuidado: comida animal, comida
humana, pañuelos o bandanas caninas, prendas de vestir, etc. Se
sugiere que lamine las imágenes para evitar su deterioro.
§ El ejercicio consiste en que el participante desarrolle la capacidad de
identificar la importancia del autocuidado y el cuidado de nuestros
compañeros caninos.
§ Estos deberán parear los artículos de aseo y cuidado canino con los
humanos. De esta manera estaríamos potenciando su conciencia sobre la

154

importancia de alimentarse correctamente y sobre el cuidado físico


necesario ante el riesgo de contagio o desarrollo de enfermedades.
§ Se sugiere el siguiente narrativo con el propósito de facilitar la explicación
de las instrucciones al participante o los participantes.

“Vamos a realizar una actividad un poco diferente a las que estamos


acostumbrados. Esta tiene que ver con las tareas que hacemos
diariamente. Es importante que todos y todas nos cuidemos diariamente
para mantenernos saludables y libres de ciertas enfermedades. Le invito (o
los invito) a que vea(n) las similitudes y diferencias que hay entre ______
(perro de terapia) y usted (nosotros) cuando realizamos estas actividades.
Tenemos ___ (cantidad) de cosas, entre imágenes y objetos, que se
pueden parear. Se formarán las parejas entendiendo que algunas de estas
también pudieran parear con imágenes”.

Instrucciones para el profesional:

§ Coloque las imágenes y objetos sobre la mesa.


§ Señale uno de los objetos. Pida que lo identifique y pregunte con que otro
objeto o imagen puede parearse. Haga preguntas que permitan
entender: ¿por qué parean?, ¿cuál es su uso?, y ¿cuál es la diferencia o
parecido que existe respecto a las personas y los animales en relación a su
uso?

¿Qué se trabaja?

§ Memoria
§ Atención visoespacial
§ Lenguaje espontáneo
§ Lenguaje expresivo
§ Discriminación visual
§ Abstracción de similitudes y diferencias
§ Aumento de autoconcepto

155

5 “Stroop canino”
Tipo de actividad: [ ] en el suelo [✔] en silla [✔] en mesa [ ] exterior

Características

Duración: 30 minutos

Participación del perro de terapia: 🐾

Objetivos:

§ Mejorar la atención y concentración.


§ Ejercitar la flexibilidad mental.
§ Potenciar las actividades viso-perceptivas.
§ Mejorar el tiempo de respuesta.
§ Fortalecer la memoria: inmediata, reciente y de trabajo.

Tarea: Identificar colores a través a través de la interferencia de stroop.


Memorizar colores y objetos. Expresar uso de los objetos.

El efecto stroop “consiste en la inhibición de respuestas automáticas en favor


de otras más inusuales” (Stroop, 1935).
La estimulación de la capacidad cognitiva y la ejercitación de la memoria
favorece la autonomía del adulto mayor, lo que beneficia y favorece el
desarrollo del bienestar. Realizar tareas con la presencia de un animal permite la
regulación de la ansiedad y beneficia la memoria de trabajo.

Recursos humanos y materiales

§ Para realizar esta actividad es necesaria la participación activa del


profesional.

§ Imágenes de objetos caninos tales como: cepillo, plato, collar, bola,


hueso, etc. Las imágenes pueden ser digitales o impresas. Se sugiere que
se elijan 4 diferentes.

Las imágenes deben ser a color. Deben incluir la palabra de un color diferente
al color de la imagen que se presenta. Por ejemplo, si la imagen contiene un
cepillo color rojo, el profesional deberá escribir la palabra “verde” en color verde
en la parte superior del objeto. Vea algunos ejemplos.

156

AZUL VERDE

Debe decir AMARILLO Debe decir ROJO

ROJO AMARILLO

Debe decir AZUL


Debe decir VERDE

Descripción

§ Esta actividad se puede trabajar tanto individual como en grupos.


§ La participación activa del animal no es requerida. Sin embargo, se
recomienda que esté presente en la sala.
§ El ejercicio contará con tres partes.

157

§ En la primera, se le mostrarán las imágenes al participante y este deberá


decir en voz alta el color del que está pintado el objeto lo más rápido que
pueda. NO LEER LA PALABRA. Esta primera parte, podrá ayudarle al
participante a prepararse para las próximas partes que implican mayor de
complejidad.
§ En la segunda parte se le mostraran nuevamente las mismas imágenes al
participante y este deberá identificar el color del objeto, decir su nombre
y mencionar al menos un uso.
§ En la tercera parte se le mostrarán las imágenes en un orden específico. El
participante deberá recordar el orden en que se presentaron y el color del
objeto.

El profesional podrá modificar el tiempo y rapidez en la que se presentan las


imágenes para aumentar la complejidad del ejercicio.

¿Qué se trabaja?

§ Atención sostenida
§ Concentración
§ Flexibilidad menta
§ Discriminación figura-fondo
§ Control de respuestas automáticas
§ Comprensión
§ Sentimiento de autoeficacia y competencia
§ Memoria

158

6 ¡Tirón de amor!
Tipo de actividad: [✔] en el suelo [ ] en silla [ ] en mesa [✔] exterior

Características

Duración: variable

Participación del perro de terapia: 🐾

Objetivos:

§ Seguir instrucciones.
§ Ejercitar la motricidad gruesa y fina.
§ Desarrollar fuerza muscular.
§ Experimentar el placer de logro.

Tarea: Movilizar la carreta con el perro de terapia siguiendo instrucciones


específicas respecto a la dirección.

Con el propósito de fortalecer la tonicidad muscular, disminuir el riesgo de caídas


y reducir la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, se
recomienda que los adultos mayores realicen actividades físicas regularmente.
Esta práctica también favorece la disminución del dolor físico y evoca
sensaciones placenteras, las cuales contribuyen en gran medida a la percepción
del bienestar y la calidad de vida del adulto mayor.

Recursos humanos y materiales

Para realizar esta actividad es necesaria la supervisión y participación activa del


profesional.

Se requiere también una carreta o superficie plana con ruedas y dos cuerdas,
las cuales se atarán a la carreta. Una de estas será sostenida por el participante
y la otra por el profesional, quién controlará la carreta para evitar accidentes.
También se requiere cinta adhesiva para identificar el espacio donde se ubicará
la carreta y los puntos hacia donde se moverá. Vea el siguiente recuadro.

159

frente

salida

Izq. dcha.

atrás

Descripción

§ Esta actividad se puede trabajar tanto individual como en grupos.


§ El ejercicio consistirá en mover la carreta de un punto a otro de acuerdo
a las instrucciones del profesional. El perro de terapia estará sentado sobre
la carreta con el propósito de que el participante necesite emplear algo
de fuerza física para movilizar el objeto.
§ El profesional deberá participar activamente del ejercicio y velar por la
seguridad, tanto del animal de terapia como del participante. Por esta
razón, se sugiere que la segunda cuerda que se atará a la carreta sea
sostenida por el profesional.
§ El profesional podrá dar instrucciones de hacia dónde desea que se
mueva la carreta. Determinará también la distancia de acuerdo a las
particularidades del participante o del grupo.
§ Esta actividad es excelente para trabajar la lateralidad, coordinación y
equilibrio.
Por ejemplo, podrá pedirle al participante que mueva __________ (nombre
del perro de terapia) hacia la derecha, izquierda, atrás o hacia delante.
§ Para aumentar la complejidad del ejercicio, podrá dar dos instrucciones
seguidas.
Por ejemplo, “mueve a _____ hacia el punto identificado a la derecha y
luego, llévalo a la izquierda”.

160

¿Qué se trabaja?

§ Coordinación motora
§ Lateralidad
§ Estimulación sensorial
§ Atención y concentración
§ Memoria
§ Capacidad para seguir instrucción
§ Compresión

161

7 Sorpresa para [nombre del animal] (grupal)


Tipo de actividad: [✔] en el suelo [✔] en silla [ ] en mesa [✔] exterior

Características

Duración: variable de acuerdo a las características del grupo

Participación del perro de terapia: 🐾

Objetivos:

§ Estimular la confianza en los demás.


§ Respetar turnos.
§ Aceptar normas sociales.
§ Fortalecer la interacción humano-animal.
§ Promover la relajación.

Tarea: Permitir la cercanía del perro de terapia. Acariciarlo y darle un premio


cuando se aproxime.

Recursos humanos y materiales

§ Se requiere supervisión del terapeuta durante la actividad.


§ Una canasta con ‘treats’ para premiar al perro de terapia.

Descripción

§ Esta actividad consiste en premiar al animal de terapia una vez este


identifique dónde se encuentra su ‘treat’.
§ Para esto el profesional les solicitará a los participantes que se coloquen
en círculo. Pasará la canasta y un solo participante a la vez tomará un
‘treat’. Lo esconderá en sus manos y pondrá sus manos detrás de la
espalda. Todos los participantes también pondrán sus manos cerradas
detrás de la espalda.
§ El perro utilizará el sentido del olfato para identificar donde está su premio.
Una vez lo identifique, el participante le dará el premio y podrá acariciarlo
durante algunos segundos hasta que le toque el turno al próximo
participante.

162

¿Qué se trabaja?

§ Trabajo en equipo.
§ Estimulación sensorial
§ Autocontrol
§ Capacidad para seguir instrucción
§ Autoconcepto
§ Habilidades sociales

163

8 ¿Quién soy? (grupal)


Tipo de actividad: [ ] en el suelo [✔] en silla [ ] en mesa [✔] exterior

Características

Duración: 20 minutos

Participación del perro de terapia: 🐾

Para esta actividad, los participantes podrán traer una mascota.

Objetivos:

§ Expresar sentimientos y emociones.


§ Favorecer la comunicación.
§ Generar sentimientos positivos.
§ Aumentar el bienestar personal y social.
§ Estimular la socialización.
§ Desarrollar y fortalecer la memoria.

Tarea: Presentarse, presentar a su mascota y ofrecer una característica suya y de


su perro (a). Recordar el nombre de los demás miembros del grupo y mencionar
una característica.

Recursos humanos y materiales

§ Se requiere supervisión del terapeuta durante la actividad.


§ Materiales como ‘treats’ y cuerdas son necesarias.

Descripción

§ Para esta tarea se les pedirá a los participantes que se coloquen en círculo
junto a sus mascotas.
§ Esta actividad consta de dos partes. Primero, los participantes deberán
presentarse y presentar a su mascota acompañado de una cualidad de
cada uno.
El profesional identificará el primer turno.
§ La segunda parte toma lugar al finalizar la ronda de presentación. El
profesional elegirá al azar a un participante y su mascota, y les preguntará
a los miembros del grupo el nombre de su compañero y una cualidad de
este.

164

El profesional debe estimular al participante a verbalizar una cualidad


descriptiva positiva de su compañero.

Algunas respuestas aceptables pudieran ser:

§ “Este es Juan y tiene un perrito que se llama Peluche”.


§ “Él es José y parece amigable”.
§ “No recuerdo su nombre, pero sé que su perrita se llama Negrita”.
§ “María tiene los ojos bonitos”.

¿Qué se trabaja?

§ Atención y concentración
§ Memoria
§ Habilidades sociales
§ Juicio
§ Lenguaje y comunicación
§ Discriminación visual

165

9 Las etapas
Tipo de actividad: [ ] en el suelo [✔] en silla [✔] en mesa [ ] exterior

Características

Duración: 30 minutos aproximadamente

Participación del perro de terapia: 🐾

Objetivos:

§ Estimular la interacción social y trabajo en equipo.


§ Estimular la escucha activa.
§ Favorecer la expresión verbal.
§ Expresar sentimientos y emociones claramente.
§ Facilitar el descubrimiento de nuevo conocimiento acerca de las etapas
de vida.

Tarea: Identificar las etapas de vida canina y realizar una comparación entre
estas y las etapas de la vida humana.

Investigaciones con adultos mayores coinciden en que existe una relación entre
la autopercepción de su salud y el estado mental. Razón que pone en evidencia
la necesidad de informar y orientar acerca del funcionamiento humano en las
diversas etapas de la vida. En este sentido, la presencia del perro de terapia en
el espacio terapéutico proporcionará un ambiente de seguridad que favorecerá
la adquisición del nuevo conocimiento y les permitirá expresar libremente sus
dudas.

Recursos humanos y materiales

§ Para realizar esta actividad es necesaria la participación activa del


profesional.
§ Son necesarias imágenes sobre las diversas etapas de vida, tanto del perro
como del humano. También imágenes sobre actividades realizadas por
perros y humanos en cada una de estas etapas. Las imágenes pueden ser
impresas o digitales (necesitará computadora y proyector).

166

Descripción

§ Para esta actividad, es necesario que el profesional prepare visuales que


demuestren las diversas etapas de vida, tanto de los perros como de los
humanos.
§ El profesional iniciará la sesión explicando en que consiste la actividad.
Mostrará una secuencia de imágenes sobre el desarrollo vital de los perros
y hará preguntas sobre la funcionalidad y particularidades del perro en
cada etapa del desarrollo. Luego pedirá que se relacionen con las etapas
del ser humano. Mostrará las imágenes del desarrollo humano.
§ Es importante hacer hincapié en los aspectos positivos del envejecimiento
humano. Esto ayudará a favorecer su percepción sobre envejecimiento y
a entender la etapa de vida en la que se encuentra.

¿Qué se trabaja?
• Atención y concentración
• Respetar turnos (modalidad grupal)
• Memoria
• Habilidades sociales
• Lenguaje y comunicación
• Comprensión

167

10 ¡Mi turno, tu turno!


Tipo de actividad: [ ] en el suelo [✔] en silla [ ] en mesa [ ] exterior

Características

Duración: 45 minutos aproximadamente

Participación del perro de terapia: 🐾

Objetivos:

§ Estimular y mejorar la comunicación verbal.


§ Mejorar las habilidades sociales.
§ Potenciar las relaciones interpersonales.
§ Mejorar la tolerancia a la frustración.
§ Desarrollar la afectividad y empatía.
§ Promover un ambiente relajado y libre de juicios.

Tarea: Expresar emociones y sentimientos asociados a aspectos incómodos de sí


mismo (a) utilizando como catalizador la presencia del perro de terapia. Lanzar
y recibir la pelota para tomar y asignar turnos.

Recursos humanos y materiales

§ Para realizar esta actividad es necesaria la participación activa del


profesional.
§ Será necesaria también una pelota blanda de peso ligero y ‘treats’ para
el perro.

Descripción

§ El profesional que dirige la sesión tirará una pelota al participante, quien lo


cogerá́ con ambas manos y llamará al perro. Luego de acariciarlo y jugar
un poco con él, el participante hablará sobre el tema seleccionado para
trabajar en la sesión. El perro permanecerá en compañía del participante
o los participantes, si ha hecho de esta actividad una grupal. En este
sentido, el perro servirá de apoyo emocional.
§ Luego de su participación verbal, el participante le tirará la pelota
nuevamente al profesional, quien podrá realizar nuevas preguntas o
ejercicios relacionados al tema en cuestión, o si el ejercicio se está

168

trabajando de manera grupal, podrá pasar la pelota a otro participante


para repetir el ejercicio.

¿Qué se trabaja?

§ Atención y concentración
§ Estimulación sensorial
§ Tonicidad muscular
§ Motricidad fina y gruesa
§ Expresión de emociones
§ Respetar turnos (modalidad grupal)

169

6.2 Ejercicios de psicoestimulación

La estimulación cognitiva involucra actividades dirigidas a estimular, mantener y


mejorar las capacidades cognitivas existentes. Investigaciones recientes sugieren
que la estimulación cognitiva es beneficiosa para trabajar capacidades
mnésicas. La atención, la memoria, la concentración, el leguaje y las funciones
ejecutivas son algunos de los procesos mentales que se trabajan mediante
ejercicios de psicoestimulación.

En esta sección encontrará algunos ejercicios útiles de psicoestimulación


cognitiva con temática canina para intervenciones con adultos mayores. Los
ejercicios propuestos no requieren la participación activa del animal de terapia,
sin embargo, su presencia resultaría beneficiosa para los participantes. Estos
ejercicios pueden trabajarse de manera individual y deben adaptarse a las
características y necesidades del participante.

Los ejercicios de psicoestimulación son una herramienta comúnmente utilizada


para trabajar con adultos mayores. Para conceptos de este manual, estos
ejercicios de psicoestimulación juegan un rol complementario a las AAA, donde
pueden ser útiles como preámbulo a la terapia o como clausura de esta, lo que
le permitirá al receptor consolidar el conocimiento aprendido en las sesiones de
TAA-P.

170

Nombre: ____________________________________________________
Fecha y hora: _______________________________________________
Lugar: _______________________________________________________

Busque en la sopa de letras todos los verbos relacionados con el


cuidado canino.

S F E R E C O R T A R V I L R

E E U A E P L P R A E T V Y H
CEPILLAR
C S I A O M E B A A M C I A N

A T L T R I O U R S R R N A A LAVAR

R C E P I L L A R L E G L S L BAÑAR
A E E E A P E R F U M A R C S
RECORTAR
C C T C M U L P R E A R A O N
PERFUMAR
U P A V E I R P T A I E R R U

R O P R A F D I M V A A A R S ACARICIAR

O A E C I L R U P C Ñ E I V L SECAR
M R C C A C A P A A S Y O R A
ASEAR
C V A N T V I V B A L E N R B

T S I R A N E A A A E C R E T

R Y T O C Q R F R R U R H C E

171

Nombre: ____________________________________________________
Fecha y hora: _______________________________________________
Lugar: _______________________________________________________

Busque en la sopa de letras todas las palabras relacionados con el


cuidado canino.

R S E C O M I D A
CEPILLO
S C O L L A R E H
PLATO
P O S S M E E L U
COMIDA
L R C E A M A A E
JUGUETE
A J U G U E T E S
CORREA
T E M F R U D U O
COLLAR
O C R R O E P L L
HUESO
E E O L A Z O L E
LAZO
P C E P I L L O G
PERFUME

172

Nombre: ____________________________________________________
Fecha y hora: _______________________________________________
Lugar: _______________________________________________________

Observe el siguiente recuadro y circule todos los números 9 que


encuentre. Trabaje tan rápido como pueda.

3 5 0 7 2 1 1 5 5 6
5 0 4 1 0 3 7 8 7 7
9 2 7 8 6 1 4 5 7 3
5 1 5 3 8 3 4 5 5 5
4 8 5 3 6 4 4 1 5 2
9 5 6 3 2 8 4 3 8 6
1 4 8 4 8 9 3 4 0 2
3 3 1 5 0 7 1 7 8 5
6 6 0 3 1 6 0 4 8 3
8 2 3 0 3 8 5 8 9 3
2 6 5 1 9 1 1 2 8 3
7 7 6 2 2 6 6 3 8 1

173

Nombre: ____________________________________________________
Fecha y hora: _______________________________________________
Lugar: _______________________________________________________

Observe el siguiente recuadro y circule las imágenes que se repiten


en cada fila.

174

Nombre: ____________________________________________________
Fecha y hora: _______________________________________________
Lugar: _______________________________________________________

Observe el siguiente recuadro y circule las imágenes que se repiten


en cada columna.

175

Nombre: ____________________________________________________
Fecha y hora: _______________________________________________
Lugar: _______________________________________________________

Ordene las palabras que se encuentran en el siguiente recuadro


para formar una oración completa.

humanos animales interacción la entre y

beneficiosa muchas es en personas

Frase 1. ____________________________________________________
____________________________________________________

esta evolucionado ha a través interacción la de

Frase 2. ____________________________________________________
____________________________________________________

ayudan perros encontrado arterial la se

ha a presión reducir los que

Frase 3. ____________________________________________________
____________________________________________________

176

Nombre: ____________________________________________________
Fecha y hora: _______________________________________________
Lugar: _______________________________________________________

Ordene las palabras que se encuentran en el siguiente recuadro


para formar una oración completa.

puede la perros proporcionar con felicidad relación

Frase 1. ____________________________________________________
____________________________________________________

a pasear nos mascota nuestra a ayuda ejercitarnos

Frase 2. ____________________________________________________
____________________________________________________

respetemos de forma vida toda

Frase 3. ____________________________________________________
____________________________________________________

177

Nombre: ____________________________________________________
Fecha y hora: _______________________________________________
Lugar: _______________________________________________________

¿Cuántos objetos hay en cada recuadro?

Total: ______

Total: ______

178

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