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De lectura
DERECHOS REALES (DER-178)
Profesor: José Grabiel Féliz Méndez
Asignacion: Control de lectura
Sustentante: Ines Rivas
Matricula: A00107684
27 de febrero del 2023
TÍTULO IV: DE LAS SERVIDUMBRES O CARGAS INMOBILIARIAS Art. 637.- La
servidumbre es una carga impuesta sobre una heredad, para el uso y utilidad de una finca
perteneciente a otro propietario.
Art. 638.- La servidumbre no establece preeminencia alguna de una heredad sobre otra.
Art. 639.- Tiene su origen o en la situación de los predios o en obligaciones impuestas por la
ley, o en contrato hecho entre los propietarios.
CAPÍTULO I: DE LAS SERVIDUMBRES QUE TIENEN SU ORIGEN EN LA SITUACIÓN
DE LOS PREDIOS. Art. 640.- Los predios inferiores están sujetos a recibir de los más
elevados, las aguas que de éstos se derivan, sin que contribuya a ello la mano del hombre.
El propietario inferior no puede elevar diques que impidan la corriente o descenso de las
aguas. El propietario superior no puede ejecutar nada que sea causa del aumento de
servidumbre que sufren los predios inferiores.
Art. 641.- El que tiene dentro de su propiedad un manantial, puede disponer de él según su
voluntad, salvo los derechos que el propietario del predio inferior haya podido adquirir por
título o prescripción.
Art. 646.- Todo propietario puede obligar al dueño colindante a acotar sus propiedades
contiguas. Los gastos de la obra se pagarán por mitad.
Art. 647.- Todo propietario puede cercar su heredad, excepto en el caso prescrito en el
artículo 682.
Art. 648.- El propietario que quiere construir la cerca, pierde su derecho a los
aprovechamientos comunes en proporción del terreno que sustrae.
PUNTOS A DESTACAR: Una restricción es un pago asignado a un inmueble por el uso y
aprovechamiento de terrenos pertenecientes a otro propietario.
El deslinde no constituye derecho preferente de una propiedad sobre otra. Esto se debe a la
situación de los inmuebles o las obligaciones impuestas por la ley o el convenio de los
propietarios.
Los estados inferiores están obligados a recibir de los superiores las aguas que brotan de
ellos, sin que en ello participe la mano del hombre. Un propietario inferior no puede levantar
diques que impidan el flujo o descenso de las aguas. El dueño superior no puede implementar
nada, lo que resulta en un aumento de la servidumbre deteriorada de las propiedades
inferiores.
• El que tiene un arco en la mano puede disponer de él según su voluntad, con excepción
de los derechos que el dueño de un inmueble inferior pudiera adquirir por posesión o
decreto.
• Todo propietario puede obligar al colindante a limitar el predio colindante. El costo
de la obra se paga a la mitad.
• Todo propietario puede cercar su propiedad, excepto en el caso previsto en el artículo
682.
• El arrendador que quiere hacer un cerco pierde el derecho al uso común de su terreno
reducido.
CAPÍTULO II: DE LAS SERVIDUMBRES ESTABLECIDAS POR LA LEY.
Art. 649.- Las servidumbres establecidas por la ley, tienen por objeto la utilidad pública de
los particulares.
Art. 650.- Las que se establezcan con motivo de la utilidad pública o comunal, tienen por
objeto la senda a orilla de los ríos, la construcción o reparación de los caminos, y otras obras
públicas o comunales. Todo lo que se refiere a esta clase de servidumbre, está determinado
por las leyes o reglamentos particulares.
Art. 651.- La ley somete a los propietarios a diferentes obligaciones, el uno respecto del otro,
e independientes de todo contrato.
Art. 652.- Parte de estas obligaciones están reglamentadas en las leyes de Policía Rural:
otras son relativas a la pared y zanjas medianeras, al caso en que haya que construir contra
muro; a las vistas sobre la propiedad del vecino, o las vertientes de los tejados o techos, y al
derecho de paso.
• Los beneficios que otorga la ley tienen por objeto el bien público de los particulares.
• Construido para fines públicos o municipales se refiere al terraplén, la construcción
o reparación de caminos y otras obras públicas o comunitarias. Todo lo que
presupone tal libertad está determinado por leyes o reglamentos específicos.
• La ley impone a los propietarios diversas obligaciones, unas contra otras e
independientemente de los contratos.
• Algunos de estos deberes están regulados en las leyes de policía de tierras: unos se
refieren al tabique y fosos, si han de hacerse adosados al muro; vistas sobre la
propiedad del vecino o sobre tejados o taludes y a la derecha de la calzada.
SECCIÓN 1A.: DE LA PARED Y ZANJA MEDIANERAS. Art. 653.- En los poblados y en
los campos, toda pared que sirva de separación entre edificios en toda su medianería o entre
patios y jardines, y aun entre cercados en los campos, se presume medianera si no hay títulos
ni señas que prueben lo contrario.
Art. 655.- La reparación y construcción de la pared medianera, son de cuenta de todos
aquellos que tengan derecho a la misma, y proporcionalmente al derecho de cada uno.
Art. 656.- Sin embargo, todo copropietario de una pared medianera, puede excusarse de
contribuir a los gastos de reparación y construcción, abonando el derecho de medianería,
siempre que la pared medianera no sostenga un edificio de su propiedad.
Art. 657.- Todo copropietario puede apoyar sus construcciones en el muro medianero,
haciendo descansar en él vigas o tirantes, en todo el grueso de la pared, dejando un espacio
de cincuenta y cuatro milímetros (dos pulgadas) próximamente, sin perjuicio del derecho
que tiene el dueño colindante de reducir desbastando el tirante hasta la mitad de la pared,
en el caso en que él mismo quisiera fijar las vigas en el mismo sitio o hacer en él una
chimenea. Art.
658.- Todo copropietario puede hacer elevar la pared medianera; pero debe pagar él solo los
gastos que aquella obra ocasione, los de las reparaciones para conservarla, y, además,
indemnizar, según su valor, por el peso que ocasione la mayor altura.
Art. 660.- El dueño colindante que no haya contribuido a la mayor altura, puede adquirir la
medianería de ella, pagando la mitad de su coste y el valor de la mitad del suelo tomado
para el exceso de espesor.
Art. 661.- Todo propietario, cuya casa está contigua a la pared, tiene también la facultad de
hacerla medianera en todo o en parte, reembolsando al dueño del muro la mitad de su valor,
o la mitad de lo que importe la porción que se desee convertir en medianera, y la mitad del
valor del suelo sobre el que está edificada la pared.
Art. 662.- Ninguno de los dueños colindantes puede hacer excavaciones en el fondo de la
pared medianera, ni apoyar en ella obra alguna, sin el consentimiento del otro, o sin hacer,
vista su negativa, determinar por peritos los medios necesarios para que la nueva obra no
perjudique los derechos del colindante.
Art. 663.- Cada uno puede obligar a su vecino en los poblados, a contribuir a las
construcciones y reparaciones de las cercas que separan sus casas, patios y jardines que
hubieren dentro de aquéllas; la altura de la cerca o pared se fijará, conforme a los
reglamentos particulares o a los usos constantes y admitidos; y a falta de usos o reglamentos,
toda pared de separación entre dos fincas vecinas que en lo futuro se construya o restablezca,
debe tener por lo menos treinta y dos centímetros (diez pies) de altura, comprendiendo el
caballete.
Art. 665.- Cuando se reedifique una pared medianera o una casa, las servidumbres activas
y pasivas se continúan respecto del nuevo muro o de la nueva casa, sin que puedan
aumentarse, y con tal de que la obra se haga antes que haya podido adquirirse prescripción.
Art. 666.- Las zanjas que haya entre dos predios, se suponen medianeras, siempre que no
haya título o señal en contrario.
Art. 667.- Se considerará señal de no existir la medianería, cuando la tierra extraída lo es
sólo y está arrojada de uno de los lados de la zanja.
Art. 668.- Se considerará dueño de la zanja, el propietario en cuya finca se haya echado la
tierra extraída.
Art. 669.- La conservación de la zanja medianera se hará a expensas de los dos dueños.
Art. 670.- Se reputa medianera la empalizada o vallado que separa dos fincas, a no ser que
una sola de ellas se encuentre en disposición de estar cercada, o que haya título o posesión
bastante en contrario.
Art. 671.- No está permitido plantar árboles grandes, sino a la distancia prescrita por las
reglas vigentes a la sazón, o por los usos constantes y admitidos; y a falta de unos o de otros,
podrá hacerse la plantación únicamente a la distancia de dos metros de la línea divisoria de
las dos fincas, para los árboles grandes, y a la distancia de medio metro para los más
pequeños y empalizadas vivas.
Art. 672.- El dueño colindante puede exigir que se arranquen los árboles y vallados
plantados a menor distancia. La persona sobre cuya propiedad caigan las ramas de los
árboles del predio contiguo, puede obligar a su dueño a cortarlas. Si son las raíces que
penetran en su propiedad puede él mismo cortarlas.
Art. 673.- Los árboles que se encuentren en el vallado intermedio, son medianeros como éste,
y cada uno de los propietarios tiene el derecho a cortarlos.
SECCIÓN 2A.: DE LA DISTANCIA Y OBRAS INTERMEDIAS EXIGIDAS PARA
DETERMINADAS CONSTRUCCIONES Art. 674.- El que haga excavar un pozo, algibe, pila
o letrina para su servicio cerca de una pared, sea o no medianera; el que en el mismo sitio
se proponga construir chimeneas, horno, fogón o fragua; construir al lado un establo o
establecer un almacén de sal o montón de materias corrosivas, está obligado a guardar la
distancia de diecinueve decímetros (seis pies) entre la obra y el muro.
SECCIÓN 3A.: DE LAS VISTAS SOBRE LA PROPIEDAD DEL DUEÑO COLINDANTE.
Art. 675.- Ninguno de los propietarios contiguos puede, sin consentimiento del otro, abrir en
la pared medianera ninguna ventana o abertura de cualquier clase que sea.
Art. 676.- El propietario de una pared no medianera, pero contigua de una manera
inmediata a la propiedad de otro, puede practicar en ella claraboyas o ventanas con rejas.
Estas ventanas deben estar provistas de enrejado, cuyas barras estén por lo menos a un
decímetro próximamente (tres pulgadas y ocho líneas) de distancia, y un bastidor de cristal
fijo.
Art. 677.- Estas claraboyas o ventanas no pueden abrirse sino a veintiséis decímetros (ocho
pies) por cima del piso al que se quiere dar luz, si es el cuarto bajo; y a diecinueve decímetros
(seis pies) más alta que el suelo de cada uno de ellos en los pisos superiores. Art. 678.- No
pueden abrirse miradores ni ventanas para asomarse, balcones o construcciones semejantes
sobre la propiedad, cerrada o no, del dueño contiguo, si no hay diecinueve decímetros (seis
pies) de distancia entre la pared en que se practican y la mencionada finca. Art. 679.- No se
pueden tener vistas de lado ni oblicuas sobre propiedades contiguas, a no ser a seis
decímetros (dos pies) de distancia. Art. 680.- La distancia de que se ha hablado en los dos
artículos precedentes, se cuenta desde la superficie exterior de la pared en que se hace la
abertura; y si hay balcones o voladizos semejantes, desde su línea exterior hasta la línea de
separación de las dos propiedades. SECCIÓN 4A.: DE LAS VERTIENTES DE LOS
TECHOS. Art. 681.- Todo propietario debe construir los techos de modo que viertan las
aguas pluviales a su propiedad o a la vía pública, no pudiendo arrojarlas a la propiedad
vecina. SECCIÓN 5A.: DEL DERECHO DE TRÁNSITO. Art. 682.- El propietario cuyas
fincas estén situadas dentro de otras y no tengan ninguna salida a la vía pública, puede
reclamar un tránsito a través de los predios contiguos para la explotación de su propiedad,
con la obligación de satisfacer indemnización proporcionada al daño que ocasione.
Art. 683.- El tránsito debe tomarse por lo regular del lado en que sea más corto el trayecto
a la vía pública.
Art. 684.- Sin embargo, debe fijarse en el sitio menos perjudicial para el propietario de la
finca que haya de gravarse.
Art. 685.- La acción de indemnización en el caso previsto por el artículo 682, es prescriptible;
y el tránsito debe continuar aunque no sea ya admisible dicha acción. CAPÍTULO III: DE
LAS SERVIDUMBRES ESTABLECIDAS POR LOS ACTOS DEL HOMBRE. SECCIÓN
1A.: DE LAS DIVERSAS ESPECIES DE SERVIDUMBRES QUE PUEDEN
ESTABLECERSE SOBRE LOS BIENES.
Art. 686.- Es lícito a los propietarios establecer sobre sus fincas, o en favor de las mismas,
las servidumbres que tengan por conveniente, siempre que el gravamen no se imponga a la
persona ni en favor de ella, sino solamente en una finca con relación a otra, y con tal de que
estas cargas no contengan nada contrario al orden público. El uso y extensión de las
servidumbres establecidas en esta forma, se determinan por el título de su constitución; y a
falta de éste, por las reglas siguientes.
Art. 687.- Las servidumbres se constituyen, o en beneficio de un edificio o de un terreno. Las
pertenecientes al primer grupo se llaman urbanas, ya estén situados los edificios en
poblados o en el campo. Las de segundo grupo se llaman rurales. Art. 688.- Las servidumbres
son continuas o discontinuas. Las primeras son aquellas cuyo uso es o puede ser continuo,
sin necesidad de los actos inmediatos del hombre, como las conducciones de aguas,
vertientes, vistas y otras de esta especie. Las servidumbres discontinuas son aquellas que
necesitan la intervención o el hecho inmediato actual del hombre para realizarse, tales como
los derechos del tránsito, pasto, extraer aguas de un pozo y otras semejantes.
Art. 689.- Las servidumbres son aparentes o no aparentes: Son aparentes, las que se
anuncian desde luego por las obras exteriores, como una puerta, una ventana o un
acueducto. Las servidumbres no aparentes, son las que no presentan signo exterior de su
existencia, por ejemplo, la prohibición de edificar en un solar o de limitar la construcción a
altura determinada.
SECCIÓN 2A.: MODO DE ESTABLECER LAS SERVIDUMBRES. Art. 690.- Las
servidumbres continuas y aparentes, se adquieren por título, o por la posesión de treinta
años.
Art. 691.- Las servidumbres continuas no aparentes, y las discontinuas aparentes o no, no
pueden constituirse sino en virtud de título. La posesión, aunque sea inmemorial, no basta
para establecerlas.
Art. 692.- El destino que dé el padre de familia, equivale a un título, respecto de las
servidumbres continuas y aparentes.
Art. 693.- Se entiende que se ha realizado el caso previsto en el artículo anterior, cuando se
haya probado que los dos predios ya divididos o separados, han pertenecido al mismo
propietario, por el cual se han puesto las cosas en el estado del que la servidumbre se deriva.
Art. 694.- Si el propietario de dos heredades, entre las cuales existe una señal aparente de
servidumbre, dispone de una de ellas sin que el contrato contenga ninguna cláusula relativa
a la servidumbre, continuará ésta existiendo en favor o en perjuicio de la finca enajenada.
Art. 695.- El título constitutivo de la servidumbre, respecto de aquellas que no pueden
adquirirse por prescripción, no puede ser reemplazado sino por otro título en que el dueño
del predio sirviente reconozca la servidumbre.
Art. 696.- Cuando se constituye una servidumbre, se reputa acordado todo cuanto sea
necesario para usar de ella. Así la servidumbre de extraer agua de la fuente de otro, tiene
necesariamente derecho a la servidumbre de tránsito.
SECCIÓN 3A.: DE LOS DERECHOS DEL PROPIETARIO DEL PREDIO DOMINANTE.
Art. 697.- El que tiene derecho a una servidumbre, lo tiene también para hacer todas las
obras necesarias para su uso y conservación.
Art. 698.- Estas obras se ejecutarán a su costa, y no a la del dueño del predio sirviente, a no
ser que establezca lo contrario el título de la constitución de la servidumbre.
Art. 699.- Aun en el caso en que el propietario de la finca sirviente, esté obligado, por el
título originario de la servidumbre, a hacer a su costa las obras necesarias para el uso o la
conservación de la servidumbre, puede siempre librarse de aquella carga, abandonando el
predio sirviente al dueño del dominante.
Art. 700.- Si la finca en cuyo favor se ha establecido, llega a dividirse, queda la servidumbre
en cada una de las dos porciones; pero sin que se aumente por esto el gravamen al predio
sirviente. Así es que si se trata de un derecho de tránsito, todos los copropietarios estarán
obligados a ejercitarlo por una misma parte.
Art. 701.- El dueño del predio sirviente nada puede hacer que se dirija a disminuir el uso de
la servidumbre o hacerlo más incómodo. Por lo tanto, no podrán mudar los sitios ni trasladar
el ejercicio de la servidumbre, a otro paraje diferente del que se fijó al principio. Pero si esta
designación primitiva hubiese llegado a ser más gravosa al dueño del predio sirviente, o si
impidiere hacer en ella reparaciones de grande utilidad, podría ofrecer al propietario de la
otra finca un sitio igualmente cómodo para el ejercicio de sus derechos, y éste no podrá
rehusarlo.
Art. 702.- El que tiene derecho de servidumbre no puede por su parte usar de él, sino
conforme al contenido de la escritura, sin poder hacer, ni el en predio sirviente, ni en aquel
a cuyo favor está la servidumbre, mudanza alguna que agrave la situación del predio.
SECCIÓN 4A.: DEL MODO DE EXTINGUIRSE LA SERVIDUMBRE. Art. 703.- Cesan las
servidumbres, cuando las cosas se ponen en tal estado que ya no puede usarse de ellas.
Art. 704.- Reviven, si las cosas se restablecen de modo que se pueda usar de las
servidumbres, a no ser que haya pasado el tiempo bastante para hacer presumir la extinción
de este derecho, según se dice en el artículo 707. Art.
705.- Toda servidumbre se extingue, cuando el predio a que se debe y el que lo debe se unen
en una misma persona.
Art. 706.- (Modificado por la Ley 585 del 28 de octubre de 1941, G. O. 5661). Se extingue la
servidumbre por el no uso en el espacio de veinte años.
Art. 707.- (Modificado por la Ley 585 del 28 de octubre de 1941, G. O. 5661). Los veinte años
comienzan a contarse, según las diversas especies de servidumbres, o desde el día en que se
dejó de usar de ellas, cuando se trata de las discontinuas, o desde el en que se ejecutó algún
acto contrario a las servidumbres, cuando se trata de las continuas.
Art. 708.- El modo de la servidumbre puede prescribirse como la misma servidumbre y de la
misma manera.
Art. 709.- Si el predio, en cuyo favor está la servidumbre, pertenece a muchos proindiviso,
el uso de uno de ellos impide la prescripción con respecto a los demás.
Art. 710.- Si entre los copropietarios se halla alguno contra quien no pudo correr la
prescripción, tal como un menor, éste habrá conservado el derecho de los demás.
Estos artículos muestran que este código debe cambiar y adaptarse a la
modernidad de las cosas pues se encuentran algunos términos que la sociedad
dominicana no utilizan, generando así un atraso en la adquisición de las
propiedades y las puntualidades de la misma, en cambio sí adoptamos una mirada
fresca y moderna en conjuntos con términos actuales este código.