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Trabajo Final - Ética Profesional

Este documento discute los principios de ética profesional que se ven involucrados en un caso periodístico sobre un juez que ostentó públicamente haber recibido un anillo de diamantes costoso como regalo. Los principios relevantes incluyen la imparcialidad, la integridad, la prudencia y la honestidad. Recibir regalos caros podría socavar la imparcialidad de un juez y reducir la confianza pública en el sistema judicial.

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Trabajo Final - Ética Profesional

Este documento discute los principios de ética profesional que se ven involucrados en un caso periodístico sobre un juez que ostentó públicamente haber recibido un anillo de diamantes costoso como regalo. Los principios relevantes incluyen la imparcialidad, la integridad, la prudencia y la honestidad. Recibir regalos caros podría socavar la imparcialidad de un juez y reducir la confianza pública en el sistema judicial.

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De Candilo, Victor Luciano

DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA DEL DERECHO


ÉTICA PROFESIONAL 
Comisión 0701 | Segundo Bimestre 2020

Ejercicio N° 1:

Una de las obligaciones de los jueces y juezas, y que para el caso es la que más nos
interesa, es la de sacar el conflicto de la calle y atraerlo hacia el derecho para que sean
administrados de acuerdo a este. Esta necesidad de genera atracción se denomina
“legitimidad” que es precisamente la capacidad de la institución, poder judicial, de generar
confianza en los conciudadanos. La otra obligación, no menos importante, es la de obtener
la mejor solución para los asuntos que estén bajo su competencia, es decir, resolver los
conflictos con justicia, Deben garantizar a los ciudadanos el derecho a ser juzgados
conforme a su constitución y sus leyes, para salvaguardar sus derechos fundamentales.
Hago este primer comentario debido a que los códigos de ética judicial, están mayormente
dirigidos a la obligación de aumentar la legitimidad y no tanto a la obligación de resolver
los conflictos con justicia. En este sentido considero pertinente realizar dos citas, por un
lado, una parte del prefacio del “Comentario relativo a los Principios de Bangalore sobre la
conducta judicial de la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito (Viena):
“Una judicatura de integridad inobjetable es la institución básica fundamental que garantiza
la vigencia de la democracia y la legalidad. Incluso cuando fallan todas las protecciones,
una judicatura de esas características ofrece al público un baluarte contra los atropellos a
los derechos y libertades garantizados por la ley” 1. Y, por otro lado, en nuestro ámbito,
algunos fragmentos de la exposición de motivos del Código Iberoamericano de Ética
Judicial: “… se hace necesario justificar este empeño en la aprobación de un Código
Modelo Iberoamericano de Ética Judicial. En último término, se trata de, a partir de las
exigencias que el propio Derecho plantea a la actividad judicial, profundizar en las mismas
y añadir otras, de cara a alcanzar lo que podría llamarse el “mejor” juez posible para
nuestras sociedades…. la ética judicial supone rechazar tanto los estándares de conducta
1
Disponible en https://www.unodc.org/documents/corruption/Publications/2012/V1380121-
SPAN_eBook.pdf

1
propios de un mal juez como los de un juez simplemente mediocre que se conforma con el
mínimo jurídicamente exigido. A este respecto corresponde advertir que la realidad actual
de la autoridad política en general, y de la judicial en particular, exhibe una visible crisis de
la legitimidad que conlleva, en los que la ejercen el deber de procurar que la ciudadanía
recupere la confianza en aquellas instituciones. La adopción de un Código de Ética implica
un mensaje que los mismos Poderes Judiciales envían a la sociedad reconociendo la
inquietud que provoca esa débil legitimidad y el empeño en asumir voluntariamente un
compromiso fuerte por la excelencia en la prestación del servicio de justicia… El poder que
se confiere a cada juez trae consigo determinadas exigencias que serían inapropiadas para
el ciudadano común que ejerce poderes privados; la aceptación de la función judicial lleva
consigo beneficios y ventajas, pero también cargas y desventajas. Desde esa perspectiva de
una sociedad mandante se comprende que el juez no solo debe preocuparse por ser, según
la dignidad propia del poder conferido, sino también por parecer, de manera que no suscite
legítimas dudas en la sociedad acerca del modo en el que se cumple el servicio judicial”2.

En este marco es que los códigos de ética judicial estipulan una lista de principios y valores
con los que todo juez/jueza debe cumplir, entre ellos: independencia, imparcialidad,
integridad, capacitación, motivación, equidad, diligencia, cortesía, secreto profesional,
honestidad.

En primer artículo periodístico que seleccioné es el titulado “El anillo de diamantes de


Oyarbide: una historia con dudas y denuncias”, en el cual detecto varias situaciones
conflictivas: ostentación de alhaja muy costosa, no sólo por el uso de la misma sino, sobre
todo, por el reconocimiento ante colegas y funcionarios de cómo la había conseguido,
reconocimiento de aceptación de regalos, repercusión y escándalo público, contradicción
respecto al valor de la joya. Unos de los principios en cuestión es el de imparcialidad; para
la resolución de conflictos es necesario que exista gran confianza entre los órganos que los
dirimen y la sociedad. Sin la existencia de la imparcialidad, de nada servirían los derechos
y garantías establecidos en la constitución, en la ley. Si bien esta regla se refiere a la
posición del juez frente al caso concreto que debe juzgar, imaginemos cuál es el impacto
que produce en la sociedad el hecho de conocer que un juez ha estado recibiendo regalos en

2
Disponible en http://www.oas.org/juridico/PDFs/mesicic5_mex_ane_57.pdf

2
los últimos años. Obviamente, no va a ser positivo, y eso, hablando de la sociedad en
general, ni imaginarse lo que podrían pensar las partes que fueron vencidas en juicios
resueltos por un juez que da a conocer que ha recibido regalos (figura del observador
razonable). Para que la imparcialidad sea efectiva, el comportamiento del juez/a debe
reflejar transparencia. Este principio va de la mano con otros, como el de la independencia,
la integridad, la prudencia, el decoro, por lo tanto, la conducta debida debería ser la de
abstenerse de recibir regalos y/o cualquier otro beneficio porque deben reflejar la condición
de juez imparcial. Por esto mismo es que el código modelo hace tanto hincapié en el hecho
de “no sólo ser, sino también parecer”, porque más allá de que una sentencia, por ejemplo,
haya sido llevada a cabo de manera imparcial, independiente, perfectamente motivada, si
un juez no parece ser portador de todas estas virtudes, igual está violando el código de
ética, el resultado es la baja en la confianza por parte de la sociedad y, por lo tanto, la
disminución de la legitimidad en el sistema. La virtud o cualidad de la integridad, se
encuentra vinculada con el comportamiento y la conducta de un juez honrado, con la
manera de conducirse de acuerdo con los valores y sentimientos que prevalecen en la
sociedad, no sólo en lo que hace a su vida pública sino también, y sobre todo, a su vida
privada. En los Comentarios de la Comisión Iberoamericana de Ética Judicial se mencionan
algunos factores que deberían tenerse en cuenta para establecer la integridad en la vida
privada del juez3, entre los cuales se menciona, por ej. el grado de discreción y prudencia
del juez, respecto del cual podría decir que un juez no es para nada prudente ni discreto, y
su consecuente, íntegro, ante el hecho, no sólo de recibir regalos sino que, además, lo hace
público, lo menciona; y, por otro lado, como antes mencioné, tal conducta podría ser
indicativa de influencias inadecuadas. Otro principio en cuestión es el de prudencia, en este
caso, me referiré al Código deontológico europeo4 ya que explica muy bien el alcance de
esta virtud (un juez prudente combina su conocimiento del derecho con las circunstancias
del caso de una manera razonada), pero además, aporta esta descripción: “la prudencia guía
al juez en su vida tanto profesional como privada para mantener la confianza del público en
el sistema judicial y en los tribunales”, por demás elocuente y, otra vez, se hace referencia a
la vida privada, es decir que la prudencia tiene una dimensión externa a la función judicial
3
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%20Iberoamaricano%20de%20etica%20Judicial%20Comentado.pdf
4
Declaración de Londres sobre Ética Judicial o Código Deontológico Judicial Europeo. Asamblea General
de la Red Europea de Consejos Judiciales, Londres, 2-4 de junio de 2010.

3
en la medida que pretende aplicarse y afecta el comportamiento del juez como ciudadano.
La Comisión Iberoamericana de Ética Judicial en sus dictámenes invoca de manera
frecuente esta perspectiva externa de la prudencia y si bien en el artículo elegido no se dan
las situaciones específicas a los que se ha referido la Comisión, sus dictámenes se pueden
aplicar de manera análoga a situaciones tales como la de un juez/a que divulgue, ostente la
tenencia de determinadas riquezas: “el juez debe cultivar la discreción y prudencia como
virtudes especialmente acordes con la misión que le ha encomendado la sociedad de dirimir
conflictos jurídicos”5; la Comisión también ha advertido que la participación del juez en
una red social o en un blog debe estar presidida por una serena prudencia, debiendo el juez
ser consciente de que su comportamiento o incluso sus críticas se atribuyen por los
ciudadanos no solo al juez como un ciudadano más, sino a la institución judicial, al poder
del Estado del que forma parte; “el Juez que se incorpora a una red social no solamente
debe evitar manifestaciones que importen incumplimiento de los deberes previstos en el
Código Ético sino que debe evaluar la posibilidad de que sus manifestaciones queden fuera
de su capacidad de disposición y sean manipuladas fuera del plan de comunicación
originalmente previsto”6. Como se puede observar, cualquier tipo de manifestación de un
juez, en cualquier ámbito, debe ser hecha con extremada prudencia y teniendo en cuenta
que la misma puede ser manipulada no sólo en contra de la persona misma del juez, sino
que se entenderá como de la institución de la que forma parte, con, nuevamente, pérdida de
confianza por parte de la ciudadanía y, por lo tanto, pérdida en la legitimidad. Por último,
otro de los principios implicados es el de honestidad profesional, en particular, el Art. 82
del Código Modelo establece el deber del juez de “adoptar las medidas necesarias para
evitar que pueda surgir cualquier duda razonable sobre la legitimidad de sus ingresos y de
su situación patrimonial”, este deber ético sobre pasa las exigencias jurídicas tales como
declaraciones patrimoniales y de intereses que permiten dar a conocer la existencia y origen
de los ingresos y está dirigida a impedir cualquier tipo de comportamiento que pueda
generar alguna sospecha o estimular malas prácticas, desalentando aquellos hábitos que
puedan generar desconfianza en la comunidad.

5
Comisión Iberoamericana de Ética Judicial, Consideraciones éticas respecto del relacionamiento entre los
jueces y los medios de comunicación, Santo Domingo (República Dominicana), 16 de marzo de 2018.
6
Comisión Iberoamericana de Ética Judicial, El uso ético de las redes sociales por parte de las personas que
ejercen la judicatura y su personal de apoyo, Santiago de Chile, 9 de diciembre de 2015.

4
El segundo artículo periodístico que seleccioné es el titulado “El juez Sebastián Casanello
se reunió a solas con el papa Francisco”, en este caso encuentro como conflicto el hecho
que un juez viaje como parte integrante de un grupo de magistrados a una reunión cumbre
entre jueces y fiscales de todo el mundo para hablar sobre el crimen organizado y termine
reuniéndose a solas con quien convoca la cumbre. Uno de los principios que encuentro
vinculado al tema es el de imparcialidad, reitero, para que haya confianza entre los órganos
que dirimen los conflictos y la sociedad es necesario que la justicia esté en manos de
personas confiables e idóneas, que los jueces no estén comprometidos con ningún sector de
la ciudadanía, ni político, ni económico, así podrán dirimir los conflictos sin prejuicios;
debe garantizar objetividad en su criterio. Ahora bien, teniendo en cuenta el poder que
puede llegar a ejercer un líder de estado, más aún si consideramos que se trata de un
argentino, con vínculos a personajes de la política de nuestro país, que están siendo
investigados por el juez en cuestión, esta reunión secreta, apartada del grupo con el cual
viajó para un fin específico, produce suspicacias que en la figura de un juez imparcial,
independiente, deberían ser evitadas. Esto puede llevar a la sociedad a tener una imagen
distorsionada del poder judicial y producir dudas respecto de la anhelada imparcialidad ante
determinado resultado en alguna de sus decisiones bajo investigación. No encuentro motivo
por el cual la reunión se encuentre razonablemente justificada y es aquí donde aparece la
figura del observador razonable. Este mismo deber de imparcialidad se conecta con los
beneficios que un juez puede recibir, y sin lugar a dudas, una reunión a solas con el Papa
puede ser visto por la sociedad como un verdadero beneficio. El valor de la integridad, está
vinculado con el comportamiento y la conducta de un juez honrado y, para agregar a lo
antes ya dicho sobre este principio, vale mencionar que el nivel de exigencia de esta virtud,
como el de todas las demás, está por encima del que se espera de los ciudadanos ordinarios.
La conducta debida debe ser la de ejercer sus actos, tantos públicos como privados, con
prudencia y moderación con el fin de preservar su independencia y apariencia de
imparcialidad y mantener la confianza social en el sistema judicial. Los Principios de
Bangalore establecen esta exigencia ética: “Un juez deberá asegurarse de que su conducta
está por encima de cualquier reproche a los ojos de un observador razonable”. Otro
principio que encuentro vinculado a la cuestión es el de la transparencia, específicamente,
conforme el art. 57 del Código Modelo, “el juez ha de procurar ofrecer información útil,

5
comprensible y fiable”, si bien el articulado aplica para demostrar que las actuaciones
jurisdiccionales se han realizado bajo el marco de la legalidad y en aplicación de los demás
principios de la ética judicial, teniendo en cuenta lo establecido, se puede criticar la
respuesta que brinda un juez a los medios de comunicación ante la consulta respecto de la
reunión en privado con el Papa, prefirió "no confirmar ni desmentir" el encuentro, logrando
provocar sospechas respecto de los motivos que llevaron a la misma, debiendo haber dado
las razones por las cuales se llevó a cabo tal encuentro o, en su caso, dar los motivos de la
discreción.

Ejercicio N° 2:

a) Para comenzar es conveniente recordar que los códigos de ética sirven de guía para
la orientación de la conducta a seguir, a los que pueden apelar tanto juzgadores
como abogados, según los casos, códigos de ética judicial, códigos de ética de la
profesión de abogado. Ofrecen un catálogo de principios, virtudes que, podría decir,
ordenan la excelencia de las profesiones del derecho. Para fundamentar la existencia
de los mismos es necesario referirme a algunos hechos de nuestra historia. El
proyecto político de 1853, como resultado del diagnóstico de anarquía y pobreza,
termina de cerrar con la formulación del código civil, es decir, con la codificación,
traída de la tradición europea, por medio de la cual se les quitaba capacidad
legisferante a las provincias. Pero hizo falta no sólo el código como texto sino el
código como proyecto político, como ideología, como una forma de ver al mundo,
es decir, no solamente el código sino el formalismo que está detrás de él y así poder
homogeneizar la práctica del derecho. Esto último se logró con la reforma de la
enseñanza del derecho. Así el derecho se entendía como la aplicación neutral del
código, no había lugar a diferentes interpretaciones, el código brindaba las
respuestas a todos los problemas. Este proyecto político comienza a entrar en crisis
por el surgimiento de un contrapoder frente a la construcción del poder concentrado
que implicaba el proyecto político; movimientos sociales de rebeldía,
construyéndose así lo que el Dr. Martín Bohmer llama “la tragedia argentina,
resistencia ilegítima contra autoridad ilegítima”7. Se suma a esto condiciones
7
Video enviado por la cátedra correspondiente a la Clase N° 2 – Video: Ascenso y caída del proyecto
constitucional. El rol de la codificación.

6
económicas desfavorables a principios del siglo XX y su consecuencia, surgimiento
de nuevos problemas sociales. Estas circunstancias llevan al primer golpe de estado
en nuestro país. Y aquí, sucede que el poder judicial, basado en la ideología de la
codificación, el formalismo, se desentiende de la política, es decir, no reaccionan
ante lo acontecido, no sólo esto sino que fueron deferentes con cada uno de los
militares de turno que a partir de ese momento comenzaron a dirigir nuestro país.
Esta situación es la evidencia de cómo la codificación se había convertido en una
práctica consistente, que se llevaba a cabo más allá de la política, todos estaban de
acuerdo con la ideología del código, con las formas de resolver conflictos que traía
el código y así, las profesiones del derecho, legitiman desde la ley al gobierno,
democrático o no democrático, y éstos, legitiman a las profesiones del derecho, al
poder judicial en general. De esta forma, sintéticamente, quise exponer cómo esta
práctica, este ethos de la profesión era compartido por la mayoría y por eso mismo
no era necesario examinarlo, la ética profesional era algo dado, parecía ser que no se
necesitaban códigos de ética o enseñar la ética profesional en las carreras de
abogacía. Ésta práctica, ausente de ética, corrompida por el egoísmo de creerse
superiores por falta de valores morales, por fortuna, entró en crisis con la última
dictadura militar, debido al diagnóstico que se hizo de la misma y, sobre todo, a las
Madres de Plaza de Mayo. La práctica jurídica tradicional se reconfigura, nuestra
tradición codificadora tenía en el centro a la ley y en los márgenes estaban los
derechos. Esto cambia en la transición democrática ya que debido a las acciones de
las Madres de Plaza de Mayo y de Organismos de Derechos Humanos, surge un
lenguaje que tradicionalmente no estaba en el centro de la práctica de nuestro
derecho. En términos de Dreyfus8, una obra de arte (definición acertadísima para lo
que la Madres de Plaza de Mayo llevaron a cabo) realiza al menos tres funciones
con respecto al ser: puede manifestar, articular o reconfigurar el estilo de una
cultura desde adentro del mundo de esta; cuando se produce un cambio en la forma
de articular el estilo de una cultura en particular se producen revoluciones culturales
que son posibles gracias al establecimiento de nuevos paradigmas, nuevas formas de
comprender el conocimiento de las prácticas cotidianas, y a esto es a lo que se llama

8
Hubert L.: “Heidegger sobre el arte”.

7
reconfiguración de la comprensión de la cultura del ser. Lo que se logró fue poner
en el centro de la práctica a los derechos y a la constitución, y poner en el margen a
la ley. Ya no solamente el código, sino la constitución, la ley y la jurisprudencia
como fuentes del derecho que dialogan entre sí. Lo que sucede a partir de aquí es
los profesionales del derecho deben aprender este nuevo ethos, imaginemos que esta
reconfiguración, incluso llegó hasta 1994, año en el que se incorporan los Tratados
de Derechos Humanos a nuestra Constitución, como así también se fueron
incorporando la jurisdicción de Tribunales internacionales a la resolución de
conflictos en nuestro país. Todos estos cambios en la práctica se han tenido que ir
articulando, se tuvieron que ir coordinando las prácticas diarias, lo cual implicó la
creación de un nuevo rol de los profesionales del derecho, proponiendo nuevas
herramientas que sean eficaces con ese nuevo rol. Lo que ha sucedido en adelante es
que esa construcción del ethos no fue consistente, no ha sido mantenida a lo largo
del tiempo, pudiendo citar el ejemplo de la novela en cadena de Dworkin9 y también
el ejemplo de la catedral de Nino10. Los actores del sistema jurídico se hayan
involucrados en una empresa colectiva de prolongada duración, en cada rol de la
práctica se debe tener en cuenta las decisiones pasadas y armonizar, cuidar la
integridad y coherencia de la obra, cosa que no ha venido sucediendo motivo por el
cual hoy en día nos encontramos aun intentando reconfigurar la nueva práctica de
las profesiones del derecho, la forma en la que nosotros nos manejamos en esa
práctica. Se trata de una reconfiguración de las conductas, de los roles, de la
práctica profesional en general. Este nuevo ethos se debe encontrar, aprender, y por
eso que la ética pasó a ser una preocupación de la profesión y no sólo por el
evidente problema de que la profesión está bastante complicada con el hecho de
cumplir con normas éticas respecto de sus obligaciones con el sistema político,
judicial y con los clientes y la ciudadanía en general. En este escenario es que
necesitamos hablar de ética, porque ya no se trata de aquélla practica consiste que
nos guió durante años, ya no hay una sola manera de interpretar el derecho, se debe
interpretar el lenguaje jurídico y ante las diferentes interpretaciones, los operadores
9
Dworkin, Ronald; “Una cuestión de principios”; Bs. As.; Siglo Veintiuno Editores, Cap. 6 “Cómo se parece el
Derecho a la Literatura”.
10
Nino, Carlos; “La Constitución de la democracia liberal”, Cap. 2 “La observancia de la constitución
histórica”, pags. 47 a 62.

8
del derecho suelen no saber qué camino tomar, qué conducta seguir, y surge el
problema de cuál es la mejor interpretación, surgiendo así lo que Nino llama “la
conexión interpretativa entre derecho y moral” y, por supuesto, la ética también se
filtra de lleno en el rol de las profesiones del derecho dentro de la política 11. En este
escenario es que la autoridad política en general y, en particular, la judicial, se
encuentra en una crisis de legitimidad debida a la cual los que la ejercen deben
procurar que los conciudadanos recuperen la confianza en las instituciones 12. A
modo de cierre, diré entonces que los códigos de ética existen porque ante las
circunstancias antes mencionadas se ha hecho necesario que se lleven a cabo estas
especie de guías para orientar la conducta de los profesionales del derecho y así
ayudarlos en la reconfiguración de la práctica y, sobre todo, para fortalecer la
percepción de legitimidad del sistema de justicia ante la sociedad civil.

Me parece atinente, a pesar de referirse específicamente a la ética judicial, citar las


declaraciones de los redactores del Código Modelo de Ética Judicial. Manuel Atienza,
quien refiriéndose al propósito de las normas de conducta que allí se proponen, ha
expresado: “Un código deontológico ha de tener como objetivo regular una profesión con
el objetivo de fomentar la excelencia entre quienes la ejercen, porque (y en la medida en
que) de esa forma se incrementan también los beneficios de los usuarios de la
administración de justicia y mejora en su conjunto el funcionamiento del sistema jurídico.
La búsqueda de un modelo de juez no es, por tanto, un ejercicio de autocomplacencia, sino
de responsabilidad social y jurídica”13. En el mismo sentido, Rodolfo Luis Vigo manifiesta
que “la profesión supone una ética social y no meramente individual, en tanto interesan las
conductas en razón de lo que estas repercuten en uno u otro. Esa ética aplicada al campo
profesional supone instalarse en la perspectiva de los usuarios del servicio (el cliente, la
sociedad, los auxiliares del profesional, los colegas, la institución etcétera) a los que se
pretende satisfacer del mejor modo posible. Es por esto que la ética no es solo del ‘ser’
propio de la profesión sino del ‘parecer’ de la misma, en el sentido que busca no solo
11
Clase desarrollada por el Dr. Martín Bohmer el 01/07/2020 y los videos correspondientes enviados por la
cátedra.
12
Fundamento III. El Código Modelo como compromiso institucional con la excelencia y como
instrumento para fortalecer la legitimación del Poder Judicial.
13
Atienza Rodríguez, Manuel, “Por qué no un código deontológico para jueces”, Serie Ética Judicial N° 17.
México, 2008, pág. 24.

9
hacer bien el trabajo sino inspirar la confianza de que se ha puesto todo el empeño en
ello”14.

b) La democracia constitucional es el sistema que honra la deliberación pública y los


principios que supone esta práctica deliberativa del discurso moral de la
modernidad, con el fin de alcanzar una decisión, que pueden traducirse como
derechos constitucionales. Tiene su expresión institucional en la separación de
poderes y, específicamente, para el caso que me ocupa, el poder judicial, contra
mayoritario, tiene como primera función la de hacer cumplir las decisiones de la
mayoría y denota la legitimidad básica de que se hizo lo posible para tener en
cuenta todos los argumentos, de todos y la mayor cantidad de información relevante
posible y, por eso, en la resolución de conflictos se deben aplicar las decisiones a las
que se llegaron mayoritariamente. También se encargan del control judicial de
constitucionalidad y de la seguridad jurídica. Hacia dentro del poder judicial, las
decisiones deben ser tomadas de manera justa, función en la cual son auxiliados por
los abogados quienes les deben acercar los mejores argumentes de entre los cuales
decidirá el juez. Otro de los roles es el de crear legitimidad para atraer el conflicto y
que de esa manera sea administrado conforme a las fuentes de autoridad del
derecho. Una de las fallas en los procesos judiciales para decidirse por el mejor
argumento es el ideal de que todos tenemos la misa capacidad retórica y en base a
esto es que los abogados monopolizan el acceso a la justicia ya que deben estudiar,
deben ser instruidos, igualados en capacidad retórica para que le lleguen al juez los
mejores argumentos. Otro rol de los abogados, en este marco, es la defensa de
intereses contrapuesto para que de la confrontación de los mejores argumentos el
juez pueda decir cual lo ha persuadido mejor. Para ello, el abogado debe entender el
interés del cliente y debe poder traducirlo al lenguaje técnico. En esta función el
abogado debe evaluar correctamente el interés que se le presenta para ser defendido
ya que hay intereses que no son traducibles, no otorgan derechos, caso en el cual el
abogado debe rechazar al cliente. También existe la obligación de que todo
ciudadano tiene derecho a un abogado y en su caso, el estado constitucional

14
Rodolfo L. Vigo, Preguntas, objeciones, riesgos y justificación de la ética Judicial, en Serie Ética Judicial, N°
19, México, 2010, p. 57.

10
democrático le asignará uno. En estos roles de la profesión, es indispensable la
empatía tanto para entender quién es el cliente como para saber cuál es su interés, y
si es defendible, cómo lo es. Otro rasgo del rol es la capacidad de distancia, la cual
supone tomar distancia de manera crítica de manera tal que pueda evaluar de esa
forma los argumentos con los que defenderá el interés y también para imaginar los
argumentos contrarios. El fin último es el de persuadir mejor. De esta forma, el
poder judicial de una democracia constitucional, diagrama esta deliberación y
asigna roles tanto a jueces como a abogados y determina formas correctas e
incorrectas de llevarlos a cabo, es decir, de comportarse, de asumir la conducta, el
ethos, la práctica profesional15. Y de aquí se desprende la importancia de establecer
y respetar los códigos de ética ya que, como he mencionado, constituyen una lista
de principios, virtudes a las cuales obligan a los profesionales del derecho y lo
hacen porque son instrumentos para que se desarrolle de la mejor manera el rol en
cuestión (el mejor juez, el mejor abogado). A esto debe adicionarse que el rol del
abogado se encuentra en una constante tensión entre la función de ser auxiliar de
justicia (llevar los mejores argumentos para que el juez pueda decidir de manera
justa) y la de ser defensor del interés del cliente, para lo cual, por ej. los códigos,
con el fin de guiarlos en tal difícil tarea, reglamentan la importancia de la
independencia del abogado con respecto a sus potenciales clientes. Por último, sólo
mencionaré, debido a que ya lo he desarrollado, respecto al rol de los jueces en
relación a la importancia de establecer y respetar los códigos en una democracia
constitucional, que el fin supremo es el de aumentar la confianza de la sociedad
civil y de esta forma, aumentar la legitimidad en el sistema el cual se encuentra en
una visible crisis16.
c) Algunas de las consecuencias que acarrea el incumplimiento de lo regulado en los
códigos de ética, han sido desarrolladas a lo largo del trabajo, motivo por el cual, en
tales casos me estaré remitiendo a los desarrollos brindados. Una de la
consecuencias del incumplimiento respecto de la profesión de la abogacía se
desprende del hecho de no asumir con responsabilidad la tensión existente entre el

15
Clase desarrollada por el Dr. Martín Bohmer el 15/07/2020 y videos correspondientes enviados por la
cátedra.
16
Marco general expuesto para el desarrollo del Ejercicio N° 1.

11
rol de ser auxiliar de la justicia y ser celoso defensor del interés del cliente dentro de
los marcos de la ley. Para ello los códigos de la profesión desarrollan lo que se
denomina “virtudes instrumentales” (entre ellas, decoro, probidad, conflictos de
interés, integridad, desinterés, etc.) y las llamadas “virtudes procesales” (buena fe,
veracidad y lealtad). Si no cumplimos con los principios a los que obligan los
códigos de la profesión, la consecuencia inmediata es la destrucción de los códigos
de procedimientos. Éstos no contiene reglas morales respecto al rol de la profesión
porque para ello están los códigos de ética; si uno no lleva a cabo su rol con
veracidad, lealtad y buena fe, principalmente, no hay código de procedimiento que
resista tales embates. Si los códigos de procedimiento no logran cumplir con su
objetivo de organizar, guiar el desarrollo del debido proceso debido a que, por
incumplimiento de los códigos de ética, por ej. el abogado miente, los testigos
mienten, todos mienten, y, en definitiva, el juez terminará teniendo que decidir por
la mejor mentira y no por el mejor argumento. Entonces, como dije, si los códigos
de ética no funcionan, los códigos de procedimiento tampoco y si estos últimos no
funcionan, que son los que demarcan el camino, la forma de hacer valer los
derechos de las personas, en consecuencia, los que no terminan funcionando son los
códigos de fondo que son los que regulan los derechos de los ciudadanos y, en
definitiva, lo que no termina funcionando es la constitución que es la que estipula
esos derechos. En última instancia, todo el sistema constitucional democrático
depende de manera crucial de que la práctica de la abogacía se cumpla conforme a
los principios, virtudes, valores y obligaciones que se estipulan en los códigos de
ética. En relación a los códigos de ética judicial, el rol de los jueces es sacar el
conflicto de la calle y atraerlo hacia el derecho para que sean administrados de
acuerdo a este. Esta necesidad de genera atracción se denomina “legitimidad” y, por
otro lado, obtener la mejor solución para los asuntos que estén bajo su competencia,
es decir, resolver los conflictos con justicia 17. De no cumplirse con los principios
que estipulan los códigos de ética judicial, el resultado es la baja en la confianza
por parte de la sociedad y, por lo tanto, la disminución de la legitimidad en el
sistema judicial. Y por último, si no hay un sistema judicial eficiente, no hay

17
Marco general expuesto para el desarrollo del Ejercicio N° 1.

12
sistema política que se pueda mantener, poniendo en peligro el sistema
constitucional democrático.

Ejercicio N° 3:

Los artículos seleccionados son el 54 y 55. Debido a que ambos forman parte del principio
de Integridad desarrollado en el Capítulo VIII del Código Modelo, pasaré a desarrollarlos
de manera conjunta. El código no define el concepto de integridad, no obstante se la podría
vincular con el comportamiento y la conducta de un juez honrado. Esta virtud está
vinculada no sólo a la vida pública de los jueces sino también a su vida privada. En el art.
54 se vincula a este principio con una manera de conducirse y comportarse de acuerdo con
los valores y sentimientos prevalentes en la sociedad y se hace referencia a la reiterada
figura usada en toda la normativa del “observador razonable”. Y en el art. 55 se establece
que el nivel de exigencia de esta virtud está por encima del que se espera de los ciudadanos
ordinarios. La integridad, como también los demás principios éticos, es requerida para
lograr la confianza de los ciudadanos en el sistema. Además de vincular este principio con
la virtud de la honradez, también se lo vincula con la rectitud y la probidad. Es uno de los
principios fundamentales, virtud esencial de los jueces. El Código Modelo regula un
principio estrechamente vinculado con el que está bajo análisis que es el de honestidad
profesional que está más claramente vinculado con la labor judicial que con la vida pública
del juez. Por lo tanto, se podría decir que la integridad judicial es el comportamiento de un
juez que se acomode a los valores y sentimientos predominantes en la sociedad en la que
desempeña su misión. Es decir, que exige una correspondencia entre el comportamiento o
conducta con esos valores predominantes.

Respecto al fundamento de este principio, el mismo se encuentra en la confianza de los


ciudadanos en los jueces, en la función de juzgar, de resolver conflictos con justicia. Por
esto mismo es que se suele identificar el concepto de integridad con el de ética judicial (por
ejemplo, los Principios de Bangalore fueron adoptados y son interpretados por un Grupo de
Integridad Judicial y en la Oficina de las Naciones Unidas de Lucha contra la Droga y el
Delito opera una Red Global de Integridad Judicial). Los Principios de Bangalore están
precedidos por un considerando conforme al cual “la confianza pública en el sistema
judicial y en la autoridad moral y la integridad del poder judicial es de extrema importancia

13
en una sociedad democrática moderna”, y en sus comentarios se explica la razón de tal
exigencia de la siguiente manera: “Si el juez condena públicamente lo que practica en
privado, se le tendrá por hipócrita”. Por lo antes mencionado, se puede decir que en el
Código Modelo, el fundamente de la integridad lo encontramos en el art. 53, en la medida
que “contribuye a una fundada confianza de los ciudadanos en la judicatura”. Se suelen
plantear importantes problemas en cuanto se aplica este principio en la vida privada del
juez. Vale considerar que en tal caso será exigible únicamente en función de que tal vida
privada tenga trascendencia en el ejercicio de la función judicial. Tal exigencia no puede
impedir que un juez goce de cierto margen de libertad. El Comité Consultivo de Jueces
Europeos ha reconocido la dificultad de precisar el comportamiento de los jueces en su vida
privada y por eso ha recomendado con carácter general: “El juez debería adoptar un
comportamiento digno en su vida privada. Teniendo en cuenta la diversidad cultural de los
países miembros del Consejo de Europa y la evolución constante de las costumbres, no se
pueden aplicar imperativos demasiado precisos para determinar las normas aplicables al
comportamiento del juez en su vida privada”. Una última mención quiero hacer respecto de
la figura del observador razonable, esta es la figura de la contraparte, sobre todo la que
pierde en la resolución del conflicto. Lo que el código quiere dar a entender con esta
mención, es que “nos están mirando y cuando hacemos las cosas que hacemos nos
jugamos nuestra legitimidad; y cuando nos jugamos nuestra legitimidad y la destrozamos
como la venimos destrozando, la gente tiende a no cumplir con la ley”18.

Para finalizar, quiero citar una metáfora que realizó uno de los comentaristas del Código
Modelo, Eduardo Fernández Mendía: “tanto la integridad como cada uno de los principios
que conforman este Código Iberoamericano de Ética Judicial, en análisis, son para el juez,
para el magistrado como aquellos instrumentos antiguos de la navegación marítima, hoy
suplantados por la moderna tecnología (cartas náuticas, cuadrante, astrolabio, sextante,
etc.), que permitían en cada viaje llegar a destino sin sobresaltos, como se llega
jurisdiccionalmente, luego de una ‘navegación judicial’ al puerto de la buena solución
equitativa en pos de la búsqueda republicana, de dar a cada uno lo suyo, no dañando a
nadie y viviendo honestamente la judicatura”.

18
Reflexión del Dr. Martín Bohmer en la clase que desarrolló el 12/08/2020.

14
Ejercicio N° 4:

Para comenzar creo que es importante tener presente el rol de los abogados, de los
defensores penales, instaurado en nuestra sociedad democrática y, también, una
aproximación a los conceptos que se incluyen al hablar de conflictos de intereses. De esta
forma podremos comprender mejor por qué se presentan o se pueden presentar conflictos
en ciertas circunstancias que en principio no parecen conflictivas.

Teniendo en cuenta el caso, debemos ubicarnos en la rama del derecho penal, por lo tanto,
en la concepción estándar del derecho que justifica el sistema adversarial. Remarco que esta
es la concepción que está presente en la sociedad en general y que la cátedra propone una
teoría moral del rol para poder superar la misma y, a su vez, que sea más consistente con la
regulación de los Códigos de Ética. Podemos resumir la concepción estándar del derecho en
tres principios: principio de parcialidad; principio de neutralidad; principio de no
responsabilidad. Esta concepción no coincide con lo normado en los códigos de ética, por
ejemplo con la regla de “lealtad, probidad y buena fe” en el art. 10, inc. a del código del
CPACF19, o las reglas 1.2.(a) y (b) de las Model Rules 20, no obstante, como dije antes, es la
concepción que asumiré para analizar este caso debido a que, el defensor penal (“figura
excepcional dentro del sistema jurídico”) tiene determinado rol, tal, que sí se le puede
aplicar la concepción estándar del derecho. Reitero que en el resto del sistema judicial, las
reglas son otras.

En relación al concepto de conflicto de intereses, citaré a Kenneth Kipnis21 quien distingue


conflictos de obligaciones y conflictos de intereses en sentido estricto. Dentro de los
conflictos de obligaciones (conflictos en los que están involucrados intereses de clientes
diferentes), distingue entre conflictos actuales y potenciales, y entre conflictos simultáneos
y sucesivos. Los conflictos de intereses en sentido estricto (conflictos en los que están
involucrados un interés del abogado y un interés de uno o más clientes) son clasificados por
en dos tipos: conflictos personales y estructurales.

19
Disponible en: http://www.cpacf.org.ar/formularios/codigoetica.pdf
20
Disponible en: https://www.americanbar.org/groups/professional_responsibility/
publications/model_rules_of_professional_conduct/model_rules_of_professional_
conduct_table_of_contents.html
21
Kipnis 1986, pags. 283-297.

15
Ahora bien, dentro de este marco dado, considero que defender a tres acusados distintos por
los mismos hechos, sí, puede suponer un conflicto de intereses, a no ser que cada uno de los
implicados en el hecho haya llevado a cabo exactamente el mismo rol, lo cual es imposible.
Dependiendo de cuales fueron los roles o no roles de cada una de las personas implicadas
en un caso penal se desarrollarán las estrategias de defensa a seguir 22. Entonces, dado que
no todos los implicados desarrollaron la misma acción en el hecho, las estrategias a seguir
para cumplir con una defensa celosa de los intereses cada uno de los clientes va a ser
diferente de acuerdo a lo que cada uno hizo. Ante la representación conjunta de los tres
implicados nos situaríamos en el género de conflicto de obligaciones y la especie sería
conflicto de obligaciones actuales y potenciales. El conflicto actual es cuando el abogado
tiene en el presente obligaciones cuyo cumplimiento en conjunto es improbable, cumplir
uno de ellos atenta contra el cumplimiento de otro. Ahora bien, podría suceder que esa
obligación en conflicto no exista en la actualidad pero que sea previsible que pueda surgir
en el futuro como consecuencia de las decisiones que se tomen ahora. En un primer
momento los intereses de los acusados parecieran ser coincidentes y el abogado no posee
conflicto actual de obligaciones. Pero, en el futuro, los intereses de los tres acusados
podrían divergir y ahí sí, el abogado tendría un conflicto de obligaciones. Ante un conflicto
de intereses, actual o potencial, el abogado no debería aceptar la representación conjunta.
Kipnis, en cambio, sostiene que el abogado podría advertir a los tres clientes sobre las
diferentes posibilidades y planificar cuál sería la actitud a tomar.

El Código de Ética del CPACF es bastante escueto en relación a este tema y sólo le dedica
dos párrafos, art. 19, incisos g) y h) haciendo referencia en el primer inciso mencionado al
caso de conflicto de obligaciones, simultáneos o sucesivos, debiendo el abogado abstenerse
de representar, patrocinar y/o asesorar, intereses opuestos, en una misma causa, y en el
inciso h) hace referencia a los conflictos de intereses en sentido estricto. Como vemos, no
hay alusión al conflicto potencial de obligaciones. No obstante, por ej. las Model Rules
incluyen una regla específica que busca evitar este tipo de conflictos y al detallar en una
lista de transacciones prohibidas, en una de ellas se establece, “Al representar a dos o más

22
Clase del 29 de julio de 2020 desarrollada por el Dr. Martín Bohmer.

16
clientes, no hacer un acuerdo conjunto, salvo que cada cliente lo acuerde luego de una
consulta23.

El abogado diligente debería no solamente evitar que se den conflictos de obligaciones,


sino también predecir la posibilidad de que aparezcan en el futuro y tomar medidas
preventivas para que esos conflictos potenciales no se actualicen 24. Es decir, que lo que
Bava debería hacer en este caso es explicarle a los imputados esta situación, que de acuerdo
al rol que cada uno cumplió en el hecho dependerá la estrategia a seguir, que no puede ser
la misma para todos porque podrían verse enfrentados entre ellos mismos, e incluso con el
propio Bava, quien por ej. podría lograr, gracias a la estrategia que siga que uno de los
imputados sea absuelto pero no los otros dos, caso en el cual hasta podría ser demandado
por una defensa negligente debido a esa existencia de conflicto de interés en la
representación conjunta, lo cual terminó impidiendo una correcta representación de cada
uno (podría ser demandado por falta al deber general del profesional de ofrecer un servicio
eficiente desde el punto de vista técnico, como falta de estrategia defensiva penal25).

Ante el caso de que dos de ellos sean imputados por delito de violación seguida de
homicidio y el otro por encubrimiento, con más razón sostenga la respuesta antes dada.
Recordemos que en definitiva todo dependerá de si el abogado puede llevar adelante una
misma estrategia de defensa para los tres. Ante la posibilidad de que haya pruebas
contundentes para incriminar a Jaime y Rafael, el abogado podría decidir seguir la
estrategia de que reconozcan el delito y así obtener algún beneficio en la sentencia, pero
esto sería totalmente perjudicial para Martín, cuya condena dependerá de si hubo o no
delito a encubrir. Como se ve, queda claro que un abogado, debería abstenerse de
representar, patrocinar o asesorar a diferentes personas por un mismo hecho ya que, repito,
del rol que cada uno cumplió en el hecho dependerá la estrategia a seguir o, en su defecto,
advertir a los implicados en el mismo hecho las diferentes posibilidades que se podrían
suscitar y acordar, ante la efectiva sucesión de ellas, los pasos a seguir.

23
Model Rules, Regla 1.8, inciso 6.
24
Kipnis, 1986, p. 291.
25
CSJN, “Rojas Molina”, 17/02/1941: falta de estrategia defensiva / CFed. Cas. Penal, “Ríos”, 20/10/2004 y
CSJN, “Cajal”, 21/09/2010: limitando la responsabilidad por mala estrategia defensiva.

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