Orientación Técnica Cuidados Paliativos Universales
Orientación Técnica Cuidados Paliativos Universales
EQUIPO DE TRABAJO
EDICIÓN
AUTORES Y AUTORAS
Carla Bonatti Paredes / Oficina de Salud
Marisol Ahumada Olea / Hospital San Juan de Dios,
Integral para Personas Mayores, Depto. Ciclo
ACHED-CP.
Vital, DIPRECE.
Yerty Martínez Paredes / Depto. GES, Redes Verónica Kramer Aldunate / Instituto Nacional
Complejas y Líneas Temáticas, DIGERA. del Cáncer.
Raimundo Correa Bulnes / Hospital Santiago
Katherina Hrzic Miranda / Depto. de Rehabilitación
Oriente Dr. Luis Tizné, Sociedad Médica de
y Discapacidad, DIPRECE.
Cuidados Paliativos.
Carolina Neira Ojeda / Depto. Enfermedades no Carmen Nadal Agost / Oficina de Bioética,
Transmisibles, DIPRECE. DIPRECE.
Jacqueline Opazo Gómez / Hospital Comunitario Patricia Olivares Osorio / Escuela de Medicina
y de la Familia Santo Tomás de Limache – SSVQ, Universidad Católica, Complejo Asistencial Dr.
SOCEP y SOCHIENFA. Sótero del Río.
Luis Sarmiento Loayza / Oficina de Salud Integral Natalie Rodríguez Zamora / Hospital de Niños
para Personas Mayores, Depto. Ciclo Vital DIPRECE. Roberto del Río, SOCHIPE.
COLABORADORES Y COLABORADORAS
Inés Barquín de La Cuadra / Instituto Nacional del Jorge Eduardo Balladares Burgos / Universidad
Cáncer. San Sebastián.
Paulina Torres Gueren / Depto. Salud Mental, María José Torres Silva, / CESFAM Paillaco (PAD
DIPRECE. Dental).
Pamela Llantén Aroca / Depto. Ciclo Vital, DIPRECE. Barbarita Peralta / Instituto Nacional del Cáncer.
Carlos Fernández Silva / Universidad De Los Lagos. Paula Martínez / Instituto Nacional del Cáncer.
Rosanna Povis López / Complejo Asistencial Dr. Ximena Neculhueque / Depto. de Enfermedades
Sótero del Río–SSMSO. No Transmisibles, DIPRECE.
Marie-Caroline Sepulchre / Hospital Higueras Carlos Valdebenito Parra / Hospital San Borja
Talcahuano. Arriarán.
Juana Zamora / Instituto Nacional del Cáncer. María Paz Medel Salas / Medica Familiar
con mención en NN. Oficina de Infancia,
Departamento de Ciclo Viral DIPRECE.
Carlos Zúñiga San Martín / Universidad de Macarena Moya Inzunza / Medica Pediatra -
Concepción, Universidad Católica de la Santísima IBCLC. Oficina Nacional de Chile Crece Contigo,
Concepción, Hospital Las Higueras Talcahuano. Departamento de Ciclo Viral DIPRECE.
CONTENIDOS
INTRODUCCIÓN
PROPÓSITO Y ALCANCE DE LA ORIENTACIÓN
OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL
OBJETIVOSESPECÍFICOS
METODOLOGÍA
CONFLICTOS DE INTERÉS
MARCO EPIDEMIOLÓGICO
MARCO CONCEPTUAL
DEFINICIONES
CRONICIDAD AVANZADA Y TRAYECTORIA DE FIN DE VIDA
ASPECTOS BIOÉTICOS
MARCO OPERACIONAL
NIVELES DE COMPLEJIDAD
EVALUACIONES PARA DETERMINAR NECESIDAD DE CPU
EQUIPO MULTIDISCIPLINARIO
ATENCION DOMICILIARIA EN CPU
SERVICIOS FARMACÉUTICOS Y ARSENAL FARMACOLÓGICO
DIMENSIÓN FÍSICA DE LOS CUIDADOS PALIATIVOS UNIVERSALES
MANEJO DEL DOLOR
MANEJO DE SÍNTOMAS RESPIRATORIOS
MANEJO DE SÍNTOMAS DEL APARATO DIGESTIVO
MANEJO DE SÍNTOMAS URINARIOS
MANEJO DE SÍNTOMAS GINECOLÓGICOS
ALTERACIONES Y CUIDADOS DE LA PIEL
CUIDADOS NUTRICIONALES
TRASTORNOS DE LA DEGLUCIÓN
REHABILITACIÓN PALIATIVA
MANEJO SÍNTOMAS REFRACTARIOS - SEDACIÓN PALIATIVA
DIMENSIÓN PSICOLÓGICA DE LOS CUIDADOS PALIATIVOS UNIVERSALES
ACOMPAÑAMIENTO PSICOSOCIAL EN LOS CUIDADOS PALIATIVOS
CUIDADOS PALIATIVOS EN PERSONAS DIAGNOSTICADAS CON UNA
CONDICIÓN GRAVE DE SALUD MENTAL
CUIDADO DE QUIENES CUIDAN
CUIDADO DEL FIN DE VIDA
EDUCACIÓN EN SALUD
CUIDADO DE EQUIPOS DE SALUD
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1. INTRODUCCIÓN
La definición se completa con los siguientes principios sobre los cuidados paliativos: proporcionan
alivio del dolor y otros síntomas; afirman la vida y consideran la muerte como un proceso normal;
no intentan ni acelerar ni retrasar la muerte; integran los aspectos espirituales y psicológicos del
cuidado de las personas.
Otras definiciones remarcan que debe tratarse de una asistencia activa, holística, para todas las
edades, con enfoque preventivo y tratar lo más precoz posible los problemas que lo requieran (2,3);
el otorgar una atención paliativa temprana, oportuna y de calidad reduce las hospitalizaciones inne-
cesarias, la angustia de la persona y sus familias, y el uso de los servicios de salud.
Están reconocidos expresamente en el contexto del derecho humano a la salud, y deben propor-
cionarse a través de servicios de salud integrados y centrados en la persona que presten especial
atención a las necesidades y preferencias del individuo (1).
Una amplia gama de condiciones de salud, en la medida que se complejizan y avanzan en morbili-
dad, serán susceptibles de requerir cuidados paliativos. La mayoría de los adultos que los necesitan
presentan enfermedades crónicas tales como insuficiencia cardiaca, renal o hepática, cáncer en eta-
pas avanzadas, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedades neurodegenerativas, demencias,
enfermedades infecciosas crónicas, diabetes; respecto a los niños, son quienes presenten alguna
condición de salud compleja, grave, progresiva, sin posibilidad de curación y/o con calidad de vida
muy limitada con o sin riesgo de vida.
La Ley N° 21.375, que consagra los cuidados paliativos y los derechos de las personas que padecen
enfermedades terminales o graves, promulgada el 14 de octubre de 2021, es un gran paso en equi-
dad e igualdad de acceso a cuidados paliativos más allá de patologías oncológicas. Se espera que
con esta Ley se otorgue una respuesta más integral al sufrimiento de personas con enfermedades
incurables y sus familias. Es por ello que se ha denominado esta Orientación Técnica como "Cuidados
Paliativos Universales".
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PROPÓSITO
El propósito de este documento es generar las bases clínicas necesarias para la implementación de
los Cuidados Paliativos Universales (CPU), como apoyo al desarrollo de las competencias requeridas,
y considerando la multidimensionalidad del proceso: físico, psicológico, social y espiritual.
ÁMBITO DE APLICACIÓN
Su alcance está dirigido a equipos clínicos y gestores involucrados en el proceso de cuidados palia-
tivos, en todos los niveles de atención.
Del mismo modo se invita a su uso por las entidades formadoras de profesionales afines a esta te-
mática.
3. OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL
El objetivo general de este documento es entregar orientaciones clínicas para el abordaje de las per-
sonas con condiciones de salud avanzadas que requieran cuidados paliativos, en los establecimientos
de salud de la red pública, de manera de mejorar la oportunidad al ingreso, acceso y seguimiento en
este proceso, considerando el buen morir y el acompañamiento en el duelo a sus cuidadores.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
− Describir el marco conceptual y fundamentos del modelo de atención de Cuidados
Paliativos Universales.
− Conocer e identificar las condiciones de salud complejas que requerirán cuidados
paliativos para abordarlas de forma oportuna y pertinente.
− Identificar los factores multidimensionales implicados en el manejo de personas con
condiciones de salud complejas que requieran cuidados paliativos universales.
− Implementar un modelo de atención de Cuidados Paliativos Universales basado en el
cuidado de las personas principalmente en su domicilio.
− Identificar el equipo multidisciplinario necesario para el abordaje pertinente y
multidimensional de las personas y su núcleo cuidador.
− Establecer un acceso oportuno a cuidados paliativos a personas requirentes.
− Generar un plan de cuidados y acompañamiento adecuado a la persona y cuidadores.
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4. METODOLOGÍA
El proceso de construcción del documento fue en base a la evidencia, enriquecido con la experiencia
profesional y académica de los participantes.
5. CONFLICTOS DE INTERÉS
Las situaciones de conflicto de interés incluyen la existencia de conflictos reales, aparentes o po-
tenciales. Se considera que existe conflicto real de interés cuando el profesional o su pareja (se en-
tiende un cónyuge u otra persona con la cual el profesional mantiene una estrecha relación personal
de naturaleza semejante), o la unidad administrativa para la cual trabaja el profesional, tienen un
interés financiero o de otra índole que podría afectar indebidamente a la posición del experto, en lo
concerniente al asunto que se está considerando. El conflicto aparente de intereses ocurre cuando
un interés, que no necesariamente influiría en el profesional, podría dar lugar a que otros cuestiona-
sen la objetividad de éste. Un conflicto potencial de interés existe cuando una persona razonable se
pregunta si debe o no informar acerca de un interés.
Del grupo elaborador, que participó en la mesa de trabajo, no se declaran conflictos de interés direc-
tamente relacionados con el desarrollo de esta Orientación Técnica.
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6. MARCO EPIDEMIOLÓGICO
Orientación técnica cuidados paliativos universales
Se estima que anualmente 40 millones de personas necesitan cuidados paliativos (CP) a nivel mun-
dial, pero tan solo un 14% de ellas los reciben; esta necesidad crecerá, dado el envejecimiento de
las poblaciones y el aumento de las enfermedades no transmisibles y otras enfermedades crónicas
en el mundo entero. Además, como enfatiza la OMS, es necesario incorporar y tener presente la
importancia de los cuidados paliativos para los niños, niñas y adolescentes (NNA) con enfermedades
limitantes de la calidad de vida, en quienes comienzan cuando se diagnostica la enfermedad (4).
Respecto al envejecimiento, actualmente y por primera vez en la historia, la mayor parte de la po-
blación tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. Para 2050, se espera que la po-
blación mundial en esa franja de edad llegue a los 2000 millones, un aumento de 900 millones con
respecto a 2015.
Si las personas mayores pueden vivir esos años adicionales de vida en buena salud y en un entorno
propicio, esta situación es muy favorable; sin embargo, a medida que se envejece aumenta la pro-
babilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo, dando lugar a estados de salud com-
plejos, denominados síndromes geriátricos, los que suelen ser predictores de muerte o mala calidad
de vida antes de morir (5).
Por otro lado, las enfermedades no transmisibles (ENT) matan a 41 millones de personas cada año,
lo que equivale al 71% de las muertes que se producen en el mundo, e incluyen también un núme-
ro importante de muertes prematuras; las más frecuentes son por enfermedades cardiovasculares,
cáncer, enfermedades respiratorias y diabetes (6); todos los afectados por estas condiciones, en la
medida que éstas avanzan y se complejizan, serán susceptibles de llegar a requerir CP (1).
The Hospice Association of America y National Hospice and Palliative Care Organization (NHPCO)
declara, ya el año 2004, que en las Unidades de Cuidados Paliativos el 80% de las personas tienen
65 años o más. En la actualidad, menos de la mitad de los usuarios de CP son personas con cáncer; las
otras enfermedades principales son: enfermedades cardíacas terminales, demencia, enfermedades
pulmonares y enfermedades renales terminales (7).
En términos generales, se describen una amplia gama de enfermedades que requieren cuidados pa-
liativos; la OMS señala que la mayoría de los adultos que los necesitan tienen enfermedades cróni-
cas tales como enfermedades cardiovasculares (38,5%), cáncer (34%), enfermedades respiratorias
crónicas (10,3%), sida (5,7%) y diabetes (4,6%). Muchas otras afecciones también requieren de asis-
tencia paliativa; por ejemplo, insuficiencia renal, enfermedades hepáticas crónicas, esclerosis múl-
tiple, enfermedad de Parkinson, enfermedades neurológicas progresivas, demencia, entre otras (6).
En Latinoamérica, los cuidados paliativos se iniciaron en la década de los ochenta y han evolucio-
nado de manera diferente en cada país. Actualmente todos cuentan con algún grado de desarrollo,
pero con alta heterogeneidad, ya que se desarrollan dentro del contexto socioeconómico de sus
situaciones nacionales específicas (8).
Chile ha avanzado en el desarrollo de los cuidados paliativos desde la década del '80, destacando el
decreto AUGE 170 del 28 de enero de 2005, a través del cual se garantiza el problema de salud N°4:
"Alivio al dolor por cáncer avanzado y cuidados paliativos a la población oncológica" (9); la demanda
según registros SIGGES año 2018 de este problema de salud ascendía a 20.380 casos nuevos.
11
El promedio de sobrevida en etapa final de vida estimado fue de 169 días, y el resultado final de
esta metodología fue una estimación de población susceptible de recibir CP no oncológicos anual
de 25.650 personas (11).
12
TABLA 1. CONDICIONES DE SALUD Y CÓDIGOS CIE-10 UTILIZADOS EN ESTIMACIÓN DE DEMANDA DE CUIDADOS PALIATIVOS NO
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ONCOLÓGICOS (EXTRAÍDO DE INFORME METODOLÓGICO "ESTIMACIÓN DE LA POBLACIÓN QUE REQUIERE CUIDADOS PALIATIVOS NO
ONCOLÓGICOS") (11).
Senilidad R54
Las condiciones de salud de esta tabla no deben ir en desmedro de ninguna otra condición que, bajo
los criterios de especialistas y equipos de salud, requieran de cuidados paliativos.
Respecto a la población que pertenece al grupo de, niños, niñas y adolescentes (NNA), existe una
brecha sustancial en el financiamiento y disponibilidad de cuidados paliativos entre los países,
poco reportada, y estimada a nivel internacional entre 10-120/10.000 NNA considerando no solo
mortalidad sino prevalencia de enfermedades amenazantes de la vida (12). En nuestro país, el grupo
de NNA con condiciones crónicas complejas (CCC) progresivas y/o con riesgo de vida, se estima
menor a 1% de la población infantil; por lo tanto, no fueron inicialmente incluidos en la estimación
de la demanda, pero corresponden a una población que debe abordarse siempre (12).
13
7. MARCO CONCEPTUAL
Este movimiento comenzó a globalizarse progresivamente, pero aún hoy, en muchos lugares del
mundo, hospitales, universidades y sistemas de salud prestan mínima atención al enorme problema
del sufrimiento asociado a la enfermedad. Al respecto, se ha calculado que aproximadamente un
45% de las personas fallecidas el año 2015, lo hizo experimentando sufrimiento relacionado con
la salud; de ellos, más del 80% de las personas pertenecían a países en desarrollo, los cuales en su
mayoría carecen de acceso adecuado a cuidados paliativos y alivio del dolor, lo que da cuenta de la
inequidad y heterogeneidad (2).
La 67ª Asamblea Mundial de la Salud, celebrada el año 2014, instó a los Estados Miembros al refor-
zamiento de políticas de cuidados paliativos en apoyo del fortalecimiento integral de los sistemas
de salud, con miras a incorporar en la totalidad del proceso asistencial servicios de asistencia pa-
liativa basados en criterios científicos, costoeficaces y equitativos, y ello en todos los niveles, con
énfasis en la atención primaria, comunitaria y domiciliaria y los programas de cobertura universal (4).
Una de las formas más útiles de ayudar a este desarrollo es monitorizando la existencia de progra-
mas y el progreso de los cuidados paliativos en cada uno de los países de la región. Los datos son
mucho más importantes que la retórica para motivar el cambio (8).
En Chile, el Ministerio de Salud (MINSAL), impulsa el año 1995 un primer Programa de Cuidados
Paliativos, desarrollando estrategias de atención integral para las personas con cáncer avanzado.
Durante las últimas décadas se definen orientaciones hacia la conformación de unidades de cui-
dados paliativos, protocolos de evaluación, tratamiento y control de síntomas asociados a cáncer
avanzado. (10).
DEFINICIONES
• Enfermedad terminal: según el artículo 2 de la Ley 21375 se entenderá por enfermedad ter-
minal una enfermedad o condición patológica grave que haya sido diagnosticada, de carácter
progresivo e irreversible, sin tratamiento específico curativo o que permita modificar su sobre-
vida, o bien cuando los recursos terapéuticos utilizados han dejado de ser eficaces, y con una
expectativa de vida inferior a doce meses.
Se describe como enfermedad avanzada en fase evolutiva e irreversible, con síntomas múltiples
que pueden tener evolución oscilante y frecuentes crisis de necesidades, pérdida de autonomía,
con muy escasa o nula capacidad de respuesta a tratamiento específico y con un pronóstico de
vida limitado a semanas o meses, en un contexto de fragilidad progresiva (2). Tiene importante
repercusión sobre la estructura cuidadora e implica alta demanda y uso de recursos.
14
• Enfermedad grave: para efectos de esta ley (21375) se entenderá por enfermedad grave
Orientación técnica cuidados paliativos universales
• Calidad de vida: En el contexto de los CP, la calidad de vida se centra en diversos aspectos de
la persona como la capacidad física o mental, la posibilidad de llevar una vida normal y social
adecuada, el logro de los objetivos personales, los sentimientos de felicidad y de satisfacción,
así como la dimensión existencial o espiritual. De esta manera, en la calidad de vida pueden
identificarse cuatro dominios: bienestar físico, psicológico, social y espiritual (16).
• Agonía (muerte inminente o muerte activa): Estado que precede a la muerte, en aquellas
enfermedades en que la vida se extingue gradualmente. La "situación de agonía" se refiere
únicamente a los síntomas de una enfermedad que precede a la muerte, con un pronóstico de
pocos días u horas y que producen un deterioro físico intenso, debilidad extrema, dificultades
para la ingesta y, frecuentemente, trastornos cognitivos y de conciencia.
• Adecuación del esfuerzo terapéutico (AET): Ajuste o adecuación proporcional de los trata-
mientos a la situación clínica de la persona, a partir de conversaciones anticipadas entre el
médico o médica y ella, que se fundamenta en una relación asistencial terapéutica que busca
la participación, y confianza mutua (18); incluye retirar o no iniciar medidas terapéuticas que
estimen que en la situación concreta de la persona son inútiles o fútiles, ya que sólo consiguen
prolongar una vida biológica, pero sin proporcionar recuperar calidad de vida mínima. No se
debe pedir consentimiento de parte de la familia, ni imponer a ellos el peso de esta decisión;
se debe explicar con detalle y de manera detenida las razones de esta indicación. Si se trata
de retirar medidas de soporte vital se debe establecer un tiempo (razonable) para hacerlo de
manera gradual. Se ha establecido por esta mesa de expertos homologar este concepto con el
de Limitación de Esfuerzos Terapéuticos (LET), ya que este último se recomienda no utilizar al
dar una falsa idea de que "no hay nada más que hacer".
Según marco deontológico: código ético, colegio médico de Chile, 2008 la define como: ante
la inminencia de una muerte inevitable, es lícito que el médico o médica, en conciencia, tome
la decisión de no aplicar tratamientos que procuren únicamente una prolongación precaria y
15
• Tratamiento fútil: Aquel que no va a alcanzar las metas terapéuticas, ya que el fin terapéutico
en la persona se ha tornado imposible. Esta futilidad terapéutica puede entenderse como fraca-
sos: para prolongar una vida en condiciones dignas (libre de síntomas); para satisfacer los deseos
o los pedidos de la persona; para lograr que los medicamentos tengan los efectos fisiológicos
esperables; para obtener resultados terapéuticos que sean racionalmente aceptables (15).
• Muerte digna ("Buena muerte" o "muerte en paz"): Supone vivir dignamente hasta el último
momento. Ello requiere la consideración del ser humano hasta el momento de la muerte, el
respeto a sus creencias y valores, así como su participación en la toma de decisiones mediante
una relación cercana y sincera con el equipo asistencial. Se asocia el hecho de morir con dig-
nidad, libre de estrés y sufrimiento. También hay que tener en cuenta otros factores humanos,
como la presencia de los seres queridos y la creación de un entorno amable (19).
• Duelo - duelo anticipado: Se define el duelo humano como la reacción natural -matizada por
el entorno sociocultural-, normal y esperable, de adaptación a la pérdida de un ser querido,
que sufren familiares y amigos antes, durante y después de su fallecimiento. Es una experiencia
de sufrimiento total por el que pasa el doliente en todos esos momentos; e incluye el conjunto
de expresiones conductuales, emocionales, sociofamiliares y culturales del mismo (20).
16
En la medida en que las patologías de base evolucionan, se hace referencia a una enfermedad cró-
nica avanzada, en que el foco ya no estará solamente en el manejo de la condición sino también en
la calidad de vida, incorporándose una mirada paliativa gradual. Se describen así las transiciones,
desde una persona enferma crónica compleja a una avanzada; posteriormente desde avanzada a un
proceso de fin de vida / enfermedad terminal, con enfoque paliativo exclusivo (24).
Esto implica la incorporación de equipos interdisciplinarios que permitan apoyar la evaluación mul-
tidimensional, definir los valores y preferencias de la persona y prevención de crisis ante descom-
pensaciones, entre otros (18, 21,22). La figura 1 grafica la repercusión de la enfermedad crónica
que, en la medida que se complejiza y avanza, impacta negativamente en el funcionamiento de la
persona; para compensar este declive, se observa cómo la incorporación de prestaciones, como la
rehabilitación, permiten mantener el mejor nivel posible; a pesar de ello, se alcanza un momento de
enfermedad avanzada, en que el foco principal deriva hacia la atención paliativa.
FIGURA 1. EVOLUCIÓN DE ENFERMEDAD CRÓNICA HACIA LOS CUIDADOS PALIATIVOS (ELABORACIÓN POR DPTO. REHABILITACIÓN Y
DISCAPACIDAD).
FUNCIONAMIENTO
REHABILITACIÓN
CUIDADOS PALIATIVOS
Durante la última etapa de progresión de la persona con enfermedad crónica avanzada, el foco se
traslada hacia la calidad de vida más que al tratamiento de la condición. El cuidado se mantiene en
su equipo de cabecera, con atención paliativa concomitante. Esto permite la revisión y ajuste fre-
17
cuente del manejo, centrado en las necesidades esenciales expresadas por la persona y la familia e
El deterioro social y psicológico tiende a seguir al deterioro físico, mientras que la angustia
espiritual es más fluctuante. A menudo la muerte se percibe como inesperada, aunque en rea-
lidad ha sido un riesgo predecible durante algunos años. Durante estas exacerbaciones, que
van haciéndose cada vez más frecuentes, los familiares y cuidadores van a requerir progresi-
vamente de más apoyo e información respecto del proceso; en este sentido, elaborar un plan
específico sobre cómo responder a la próxima exacerbación puede ser de gran ayuda tanto
para la persona, la familia y el propio equipo de salud, y puede permitir un mejor manejo en
domicilio, evitando hospitalizaciones innecesarias.
3. Deterioro funcional gradual: Las personas que tienen fragilidad, demencia o una enfermedad
neurológica progresiva, incluidas aquellas con discapacidad a largo plazo después de una le-
sión encefálica severa, generalmente experimentan una pérdida de funcionalidad más lenta y
sin grandes variaciones, pero de mayor duración que en los dos escenarios previos.
El foco de la atención paliativa en este escenario puede no ser necesariamente el control de sín-
tomas físicos, sino el apoyo para permitir a personas mayores frágiles enfrentar de mejor manera
un escenario de creciente dependencia, lo que debe incluir espacios para que planteen y discutan
sus mayores temores, como el perder la independencia o ser una carga para los demás.
18
ASPECTOS BIOÉTICOS
Orientación técnica cuidados paliativos universales
Desde el origen de la medicina estaría contemplado dentro de sus fines el alivio del dolor, los cuidados
en etapas incurables y la búsqueda de una muerte tranquila (29). Esto es lo que justifica la génesis y
el desarrollo progresivo de los cuidados paliativos, como una disciplina que se deberá incorporar en la
totalidad del proceso asistencial basado en criterios científicos, costo-eficaces y equitativos (4).
tomar decisiones autónomas e informadas, por lo que la sugerencia es indagar cuánta, cómo y a
Un tema práctico es evaluar la competencia de la persona para tomar decisiones. Para ello, se re-
comienda considerar la capacidad para comprensión de los hechos y las probabilidades, la volun-
tariedad (libre de coerción), el razonamiento de su decisión y la capacidad para comunicarla (32).
De la designación de apoderados para la toma de decisiones, la persona que padece una en-
fermedad terminal o grave podrá designar a uno o más apoderados para la toma de decisiones,
que transmitirán su voluntad para la atención de salud cuando ésta por su condición clínica,
no se encuentre en condiciones de manifestar su voluntad o preferencias. El apoderado podrá
designarse en la declaración de voluntad anticipada o por medio de un mandato simple o ante
notario. Las decisiones de carácter vital que así sean informadas también tendrán como límite
lo dispuesto en el artículo 16 de la ley Nº 20.584.
4. Ética del cuidado y la relación persona que cuida – persona enferma: Las personas que pa-
decen enfermedades terminales, avanzadas o graves son particularmente susceptibles de re-
querir cuidados de terceros para las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, por
lo que es esencial asegurar que ese cuidado sea continuo y de calidad. Por lo anterior, la des-
cripción de las actividades educativas y el entrenamiento en cuidados paliativos debe estar
garantizada para todas las personas que conforman el núcleo cuidador (familiares, cercanos
y el equipo de salud). La naturaleza de la relación entre el núcleo cuidador y la persona está
determinada por dos objetivos: el intrínseco, referido al alivio del sufrimiento provocado por
una enfermedad física o mental, y el extrínseco, referido al alivio de la angustia psicológica,
social y espiritual (32).
20
5. Beneficencia: Las personas con las mismas posibilidades de beneficiarse de un recurso de-
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berían tener la misma oportunidad de recibirlo. Es decir, un criterio relevante será identificar
a las personas por cuyas necesidades, ameritan ser beneficiados por los cuidados paliativos
que ofrece el sistema de salud chileno, aliviando o mitigando los síntomas y las consecuencias
psicosociales secundarias a la condición de salud que viven, independiente de un diagnóstico
particular. Es "evitar privar al enfermo de un bien, ya que el daño será directamente proporcio-
nal a la magnitud del bien perdido" (35).
6. Calidad de vida: El estadio avanzado de una enfermedad incurable que altera gravemente la
calidad de vida de las personas implica considerar su propia autopercepción de salud, la eva-
luación de su capacidad funcional, los síntomas físicos y psicológicos, el aislamiento social, el
apoyo familiar, su proyecto de vida, su concepción de vida buena, etc. En la calidad de vida se
debe reconocer un concepto con un alto componente subjetivo, por ello es necesaria la explo-
ración de la situación particular de la persona y su entorno, evitando ideas preconcebidas o
prejuicios por parte de los miembros del equipo tratante.
pensaciones, dolor, consultas a urgencia, etc.). Por otro lado, es esencial evitar la futilidad tera-
10. Derecho a la compañía y la asistencia de los cercanos: La compañía debe ser un derecho
incuestionable e independiente de las situaciones sanitarias intercurrentes. Esto implica velar
por la existencia de espacios y condiciones adecuadas, según los recursos locales y estable-
cidos en protocolos institucionales, para que la persona reciba cuidados psicológicos, acom-
pañamiento espiritual, si así lo solicita, y la presencia de familiares u otros que él decida para
acompañarlo en el proceso de su enfermedad y muerte. Las personas cercanas, como familia-
res o amistades, también viven la ansiedad, el estrés y la tristeza de la experiencia, por lo que
también son parte del foco de atención por parte de los profesionales, los cuales requieren
desarrollar destrezas para lidiar en diversas situaciones, ya sea comunicando noticias o conte-
niendo emocionalmente. Relevante es la incorporación de NNA en el proceso de CP como parte
de este núcleo cercano, pues ellos también son sujetos de derecho de información y cuidado.
En síntesis, la compañía de sus cercanos es un derecho de la persona y el acompañamiento de
él o ella es un deber del equipo sanitario, en especial para tomar decisiones compartidas. La
promoción de la compañía en los servicios asistenciales es humanizar la atención de salud y
centrarse en las personas. Esto favorece mejores prácticas en el fin de vida como promover la
autonomía y el proceso de duelo posterior de sus cercanos.
8. MARCO OPERACIONAL
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NIVELES DE COMPLEJIDAD
Desde el punto de vista organizativo, las tendencias actuales en CP desarrollan modelos de atención
complementarios, basados en niveles de complejidad; la complejidad en CP es un concepto multi-
factorial que depende de un conjunto de elementos relacionados entre sí y que no tiene una defini-
ción unánime en la literatura (37); lo que se busca es dar una mirada resolutiva a la red de atención,
considerando que debe ser integrada y continua entre los diferentes dispositivos asistenciales, con
especial protagonismo de la atención primaria. Contemplan también, la necesidad de dispositivos
de soporte y coordinación (38).
Esta complejidad no busca separar la atención por nivel asistencial, sino más bien apoyan la de-
terminación de qué se puede desarrollar en cada uno de éstos, sin desmedro de que se determine
localmente la necesidad de elegir un tipo de modalidad de atención basado en los mismos.
La complejidad también se relaciona con factores en las cuatro dimensiones de los CP y con fenó-
menos que acompañan y que podrían ir en contra de una atención paliativa de calidad.
Uno de los aspectos a decidir es el dilema de dónde la persona y núcleo cuidador quieren que suceda
la muerte. Si bien la mayoría expresa el deseo de morir en su domicilio, algunos síntomas y/o compli-
caciones o la claudicación de la familia frente a las necesidades pueden hacer desestimar esta op-
ción. En cualquier circunstancia, el equipo deberá realizar un abordaje multidisciplinario de calidad,
continuo, coordinado, consensuado y compasivo tanto a la persona como a su familia para lograr
una buena calidad de vida y una muerte digna. Los estudios evidencian que el acompañamiento en
la fase terminal es primordial para hacer sentir que el usuario es importante y que es una condición
para lograr una muerte digna.
Respecto a la complejidad de los recursos, existen iniciativas en distintos países, cuyo objetivo final es
definir los diferentes recursos asistenciales; un ejemplo es el Plan Andaluz de Cuidados Paliativos (37):
• Recursos convencionales: Constituidos por los profesionales de APS y de la atención hos-
pitalaria, tanto ambulatoria como de hospitalización; con competencias que respondan a la
formación básica en CP.
• Recursos avanzados: Constituidos por los profesionales de Unidades de Cuidados Paliativos y
equipos de soporte, que dan respuesta a la alta complejidad de los usuarios; con competencias
que respondan a la formación avanzada en CP.
• Recursos de atención urgente: Constituidos por los profesionales de los dispositivos de cui-
dados críticos y urgencias.
Este mismo Plan Andaluz, elaboró un instrumento, IDC-Pal: Instrumento Diagnóstico de la Compleji-
dad en Cuidados Paliativos, que puede aplicarse en la valoración para definir el nivel de complejidad
de cada persona requirente de CP (Anexo 1) (37).
A partir de toda esta información, sumado al conocimiento de las condiciones de salud más preva-
lentes en CP, y no olvidando los principios bioéticos ya expuestos, los equipos involucrados pueden
desarrollar priorizaciones locales de atención, acordes a su realidad.
Para la identificación de las necesidades paliativas de las personas, la cual debe ser individualizada,
Orientación técnica cuidados paliativos universales
es necesario considerar aspectos prácticos o tangibles respecto a su condición, apoyado por crite-
rios clínicos y orientados a través del uso de herramientas estandarizadas y validadas (21,22).
Respecto a aspectos prácticos, valorar aspectos como la severidad y progresión de sus enfermeda-
des de base, la fragilidad, vulnerabilidad y riesgo de deterioro de la salud de las personas, entre otras
(21,39), y considerar en etapa paliativa a una persona que, a pesar de estar recibiendo o haya reci-
bido todo tratamiento óptimo y correcto para su condición de salud, tanto en lo farmacológico, in-
tervencional o no farmacológico, tenga intolerancia a alguno de estos tratamientos óptimos, o haya
tenido en el último tiempo hospitalizaciones o descompensaciones frecuentes (2 o más por año), o
3 o más consultas a servicios de urgencia en los últimos 12 meses o sea subsidiario de trasplante de
órgano blanco, pero que no sea candidato o rechace el procedimiento.
Existen múltiples herramientas disponibles para esta evaluación; no todas han sido validadas para
su uso en Chile:
• Necesidades Paliativas (NECPAL CCOMS-ICO): validada en Chile versión 3.1 (40).
• Herramienta de indicadores de cuidados paliativos y de apoyo (Supportive and Palliative Care
Indicators Tool, SPICT)
• Guía de identificación proactiva (Proactive Identification Guidance, PIG)
• Escala de resultados de cuidados paliativos integrados (Integrated Palliative Care Outcome
Scale, IPOS).
Este instrumento fue desarrollado por el Observatorio Qualy - Centro Colaborador de la OMS para
Programas Públicos de Cuidados Paliativos del Instituto Catalán de Oncología. Su rol esencial es la
identificación precoz de las personas con pronóstico de vida relativamente limitado. Esto permite
incorporar progresivamente el "enfoque paliativo" a la atención habitual de la enfermedad crónica,
conforme va progresando.
Implica una evaluación multidimensional: sumar a la evaluación física o de funcionalidad, los aspec-
tos psicológicos, sociales e incluso espirituales. También considera la participación activa no sólo de
los usuarios, sino de las familias y equipos de salud involucrados.
La versión original consta de 13 ítems y de 10 ítems en su versión chilena y está diseñado para ser
aplicado por médico(a) o enfermero(a) de cabecera, sin participación del usuario o su familia. El pri-
mer ítem corresponde a la "Pregunta Sorpresa" (PS), donde se pregunta al profesional "¿Le sorpren-
dería que su paciente falleciera en los siguientes 12 meses?". Si al profesional "no le sorprendería", se
marca como POSITIVA (PS+) y como NEGATIVA (PS-) si el profesional "se sorprendería". Esta respuesta
puede prestarse a confusión inicialmente, pero se subsana rápidamente con la práctica.
El resto de los ítems consisten en evaluar aspectos clínicos; para responderla se requiere tener la
ficha clínica, no es necesaria la presencia de la persona ni de alguien de su núcleo cuidador.
Esta herramienta, puede volverá a aplicarse periódicamente, como ayuda para identificar un cambio
en los requerimientos y, por lo tanto, del enfoque que el equipo tratante debe usar durante la atención.
25
La IC avanzada se define por cuatro criterios principales, todos los cuales se deben cumplir:
− Existencia de una severa y persistente sintomatología de IC (NYHA New York Heart Asso-
ciation clase III o IV), a pesar del tratamiento óptimo.
− Disfunción cardiaca severa definida por un LVEF (Fracción de eyección del ventrículo iz-
quierdo) ≤ 30%, insuficiencia aislada del ventrículo derecho, o anormalidades valvulares
severas inoperables, o anormalidades congénitas, o BNP (Péptido natriurético cerebral)
persistentemente elevado o en aumento, o valores de péptidos natriuréticos NT-proBNP
(Porción N-terminal del pro-péptido natriurético tipo B) y datos de disfunción diastólica
severa, o anormalidades estructurales del ventrículo derecho de acuerdo, a la definición
de la Sociedad Europea de Cardiología.
− Episodios de congestión pulmonar o sistémica que requieren de altas dosis de diuréticos
intravenosos (o combinación de diuréticos) o episodios de bajo débito requirente de inó-
tropos o drogas vasoactivas o arritmias malignas, que causan más de una visita no plani-
ficada u hospitalización en el último año, o episodios descritos en que se ha decidido ya
previamente limitar estos tratamientos.
− Disminución grave de la capacidad de ejercicio con incapacidad de ejercitarse o bajo
desempeño en el test de marcha de 6 minutos (<300m) o pVO2 (<12-14 mL/kg/min), que
sea de origen cardíaco.
Existen escalas para la determinación de necesidades de CPU en personas con IC crónica avan-
zada: Integrated Palliative Care Outcome Scale (IPOS/POS), Needs Assessment Tools Progressi-
ve Disease - Heart Failure (NAT: PD-HF). Ambas no están validadas en Chile.
26
2. Alteraciones respiratorias: La mayor parte de las enfermedades que afectan al sistema respi-
Orientación técnica cuidados paliativos universales
En personas con fibrosis pulmonar idiopática, se ha demostrado la utilidad de variables que pue-
den predecir la mortalidad, destacándose la disnea de reposo o de mínimos esfuerzos, el nivel de
capacidad vital forzada (CVF) y la saturación de oxígeno durante el ejercicio, junto con pruebas
como la capacidad de difusión pulmonar de monóxido de carbono (DLCO) y el test de marcha.
3. Alteraciones del sistema nervioso: Las enfermedades neurodegenerativas, los ataques cere-
brovasculares (ACV) isquémicos y hemorrágicos y los traumatismos encefalocraneanos (TEC)
representan algunas de las principales causas de muerte por patologías del sistema nervioso;
la edad, las comorbilidades, los síntomas neurológicos, el nivel de conciencia, la disfagia, la al-
teración motora severa, la desorientación en el tiempo, la pérdida de habilidad para cooperar,
la oftalmoplejía y los síntomas bilaterales, entre otros, han sido analizados como predictores
de mortalidad. Suelen evaluarse utilizando la Escala de Coma de Glasgow, sin embargo, se ha
determinado que la Escala AIS (Abbreviated Injury Scale) (42) asocia de mejor manera el pro-
nóstico de una persona, donde a mayor puntaje en esta escala, el pronóstico es peor.
4. Alteraciones hepáticas: En Chile, según datos del DEIS la mortalidad por enfermedades del
hígado entre los años 2016 y 2021 representa el 4% del total de fallecidos/as en el mismo
periodo. El trasplante hepático es el principal adelanto terapéutico para personas con falla
hepática terminal aguda o crónica, ya que presentan riesgo de muerte inminente.
5. Alteraciones nefrológicas: La enfermedad renal crónica (ERC) es una patología que, en eta-
pas iniciales y tardías, aumenta considerablemente la morbimortalidad, siendo la enfermedad
cardiovascular la principal causa de muerte de estas personas, lo que se explica por la alta pre-
valencia de factores de riesgo en esta población (diabetes, hipertensión arterial y obesidad),
además del deterioro renal. En aquellos que se encuentran en hemodiálisis la mortalidad car-
diovascular puede ser hasta 15 veces mayor que la población general, estimándose que más
del 10% de estas personas fallecen dentro de los primeros 3 meses de diálisis.
Es importante considerar que, si bien las terapias de sustitución renal pueden prolongar la
vida de la persona con ERC, existe un grupo significativo en los que su utilización no resulta
beneficiosa; el tratamiento conservador no dialítico es una opción destinada a personas con
ERC avanzada con comorbilidades invalidantes, donde la diálisis está contraindicada, o es de
riesgo por condiciones físicas irreversibles o no ofrece mejor calidad ni expectativa de vida, ya
que no cura la enfermedad sistémica subyacente responsable de la enfermedad renal, la cual
habitualmente continúa progresando y afectando a otros órganos y sistemas.
Dentro de los factores que se han estudiado para establecer un pronóstico de expectativa de
vida en personas con ERC están: la edad, los niveles de albúmina, la funcionalidad, la variabili-
dad de la hemoglobina, el fósforo y la hormona paratiroidea, los que se combinan con el estu-
dio de las comorbilidades de la persona, para mejorar la capacidad de discriminación entre los
distintos niveles de riesgo existentes. Otros estudios han evaluado el nivel de filtración glo-
merular, la historia de hospitalizaciones en los últimos meses, las comorbilidades cardíacas y
neoplásicas, así como diferentes escalas de estratificación de riesgo para personas en diálisis.
EQUIPO MULTIDISCIPLINARIO
Se define como un grupo de personas trabajadores de la salud de una o más organizaciones, con di-
ferentes formaciones académicas y experiencias profesionales, que operan en conjunto, durante un
tiempo determinado, con un objetivo común y centrado en una atención integral (43,44).
Para lograr un buen funcionamiento del equipo, los objetivos deben ser conocidos por todos, ser
Los roles descritos a continuación están basados en lo dispuesto por el Código Sanitario (45) y aso-
ciados a los Cuidados Paliativos:
El médico(a) tratante o de cabecera debe ser un nexo con el resto de los profesionales y especialistas
involucrados en el cuidado y ser un apoyo para el usuario y su familia. Algunas de sus funciones son:
1) Informar diagnóstico, pronóstico y tratamiento a persona y familia.
2) Conocer el caso clínico y los criterios con los que se definió el ingreso a CPU.
3) Ingreso, evaluación, control y seguimiento de los síntomas físicos y multidimensionales.
4) Coordinar reuniones de equipo multidisciplinario para organizar atención y forma de
trabajo para problemas priorizados.
5) Proponer el plan terapéutico, incluir a otros especialistas si se requieren para mejorar
el control de síntomas.
6) Ejecutar el plan terapéutico, consensuado con la persona (si es posible), familia y con el
equipo multidisciplinario de CPU. Evaluación permanente de las intervenciones del equipo.
7) Registro de las atenciones.
8) Participar en la educación y entrega de información permanente a la persona, cuidador/a
y familia.
9) Referencia y contrarreferencia con los otros niveles de atención si así lo requiere
10) Funciones administrativas: generación de recetas e indicaciones médicas, informes
médicos, interconsultas, certificado de defunción.
En todo equipo de salud se reconoce a la enfermera como la persona encargada de la gestión del
cuidado continuo y en red (45), atribuyendo a este profesional la capacidad de: promover, mantener
y restaurar la salud o bien mejorar la calidad de vida del individuo previniendo enfermedades y le-
siones, ejecutando para esto acciones derivadas del diagnóstico y tratamiento médico velando por
la mejor administración de los recursos de asistencia para la persona. Organiza, supervisa y evalúa
los cuidados otorgados tanto por los profesionales de enfermería como por el resto del equipo mul-
tidisciplinar con el objetivo de promover el acceso y calidad de la atención (46–48).
Entrega cuidados de enfermería asignados a su rol, según el plan de cuidado programado por la
enfermera(o), bajo un modelo con enfoque humanizado e integral utilizando eficientemente los re-
cursos disponibles.
Funciones:
1) Recepción administrativa y/o clínica de la persona usuaria.
2) Actividades propias de su rol como: control de signos vitales, curaciones simples, insta-
lación de vías subcutáneas, administración de medicamentos (subcutáneos, intramus-
cular u orales), cuidados de sondas, instalación de parches transdérmicos, entre otras.
3) Atenciones domiciliarias atingentes a su rol, en el contexto del plan de cuidado integral
de la persona.
4) Asistir al médico(a) o enfermera(o) en procedimientos propios del rol.
5) Post atención domiciliaria informar a enfermera(o) sobre condición de persona para
seguimiento de caso y/o coordinación dentro de la red asistencial.
6) Aplica cuidados educativos según el plan de cuidados integrales, bajo la supervisión y/o
coordinación con la Enfermera/o.
7) Reforzar educación a personas y/o familias sobre instalación, uso y cuidados de la vía
subcutánea.
8) Responder llamados de consultas telefónicas de personas y/o familiares e informar a
médico(a) / enfermera(o) según sea amerite el caso.
9) Registrar las actividades realizadas durante la visita o en su jornada laboral según co-
rresponda.
10) Reponer insumos de forma diaria y todo material en bolsos de atención domiciliaria
11) Registro de personas visitados en cuaderno de visitas y en la lista de personas.
12) Asistir a actividades de capacitación y autocuidado del equipo de trabajo.
31
Desde la disciplina del trabajo social, se debe considerar el contexto más íntimo, la historia familiar, su
entorno más inmediato, la cultura a la que pertenece y, en definitiva, la sociedad de la cual procede:
1) Efectuar evaluación e intervención social a personas en cuidados paliativos en sus do-
micilios.
2) Apoyo en educación para el autocuidado a la persona y sus respectivas familias durante
la visita domiciliaria.
32
3) Identificar los factores protectores y de riesgo social del grupo familiar en el proceso
Orientación técnica cuidados paliativos universales
de fin de vida.
4) Entrevistas complementarias en domicilio con fines de diagnóstico y tratamiento social.
5) Detección de conductas disfuncionales que entorpecen la dinámica familiar.
6) Planificación de estrategias para evitar la claudicación familiar.
7) Coordinación con red social para el acceso a prestaciones y recursos que faciliten el
proceso de la enfermedad.
8) Articular el soporte familiar, social y comunitario para los cuidados.
9) Educar en el manejo de herramientas de soporte en la vida cotidiana.
10) Evaluar la necesidad de internación de la persona por claudicación familiar y abandono.
11) Contribuir a la reorganización de las funciones y roles del grupo familiar.
La enfermedad, como factor desequilibrante, exige a cada sistema familiar organizar sus recursos
para establecer un estado que se adapte a los nuevos requerimientos. Esto no ocurre espontánea-
mente, es un proceso que depende de los recursos personales de cada miembro y los recursos so-
ciales. Es muy importante considerar en este proceso la calidad de la comunicación y cuidado in-
terpersonal que un equipo multidisciplinario de salud capacitado esté en condiciones de entregar;
son imprescindibles el enfoque integral y los aspectos éticos que deben considerarse al trasladar el
espacio de privacidad y confidencialidad que los establecimientos de salud otorgan al domicilio de
la propia persona (49).
Los programas de atención domiciliaria bien elaborados permiten mantener los estándares de ca-
lidad en pro de la persona y su familia, asegurando con esto los principios que rigen los cuidados
paliativos en cuanto a calidad de vida hasta el buen morir, y el acompañamiento en el proceso de
duelo de sus cercanos, y debe basarse en los lineamientos de la OMS, de tres pilares fundamentales
de los cuidados paliativos (Figura 2).
Dentro de las prestaciones otorgadas se encuentran la Visita Domiciliaria Integral (VDI), que permite
realizar una valoración y diagnóstico biopsicosocial a la persona y familia detectando brechas de
salud. La VDI presenta el marco legal de cualquier prestación de salud, por ende, la regula la Ley Nº
20.584 sobre derechos y deberes que tienen las personas en relación con las acciones vinculadas a
su atención de salud.
En CPU, recomendamos que se realicen VDI con más de un integrante del equipo de salud a la vez,
para lograr apreciar la situación familiar de manera global y pesquisar problemas actuales o poten-
ciales de la persona o grupo familiar, anticipando las intervenciones y disminuir el estrés producido
por esta crisis para-normativa.
Toda instrucción y educación en el cuidado deben darse de manera clara (lenguaje sencillo y ade-
cuado al medio sociocultural) y por escrito; además, todo el equipo debe estar preparado para otor-
gar apoyo emocional, desarrollar una escucha activa y mantener un diálogo fluido y permanente con
la persona y su familia.
35
FIGURA 2. COMPONENTES ESENCIALES DE LOS CUIDADOS PALIATIVOS. DR. ROBERT TWYCROSS (0)
TRABAJO EN EQUIPO
SOCIEDAD CON PACIENTE Y FAMILIA
Asimismo, es importante contar con registros clínicos adecuados, por lo que debe existir documen-
tación acorde:
− Ficha clínica de domicilio; hojas de visita domiciliaria de seguimiento.
− Información abreviada y actualizada impresa respecto a la situación de la persona, diag-
nósticos y tratamiento, con fin de ser utilizada en otro contexto, como tener que acudir
a urgencias, junto con planilla posológica.
− Carnet de unidad de cuidados paliativos.
− Material educativo, impreso, audiovisual, etc.
36
El seguimiento de una persona que se encuentra en domicilio puede ser por distintas modalidades,
Orientación técnica cuidados paliativos universales
esto es:
− Visitas domiciliarias, ya mencionadas.
− Control Telefónico: Control programado previamente por enfermera o médico a aquellas
personas que presentaron síntomas descompensados en su último control o consulta
para evaluar la evolución de estos y realizar ajustes si fuera necesario, así como también
despejar alguna duda en relación con la enfermedad y tratamiento.
− Consultas telefónicas: Las que realiza familiar/cuidador de paciente con síntomas alte-
rados y/o además ante necesidad de renovación de recetas. Serán recepcionados por
enfermera o médico para definir conducta y/o redactar receta médica.
− Atención ambulatoria de familiares: Se realiza cuando existe la necesidad del familiar/cuida-
dor de conversar y aclarar dudas fuera del ambiente familiar o en caso de requerir reajustar
indicaciones previas a la próxima visita domiciliaria. Estableciendo para ello un horario fijo.
Una vez definido el arsenal de medicamentos (el anexo 7 incluye los sugeridos para CPU, in-
dependiente del nivel de atención) que serán parte de la cartera de prestaciones de la unidad
de farmacia y/o botiquín, los QF deben participar activamente en los procesos de adquisición y
velar por el correcto abastecimiento, así como también dar garantías y si es necesario imple-
mentar acciones para mantener los medicamentos en condiciones de almacenamiento ade-
cuadas para asegurar que mantenga sus propiedades de calidad, seguridad y eficacia.
37
2. Seguimiento farmacoterapéutico (SFT): Es una de las prácticas clínicas que pretende evaluar
Orientación técnica cuidados paliativos universales
y monitorizar la terapia farmacológica del usuario de manera continua por el QF, utilizando he-
rramientas de entrevista, educación y de farmacia clínica buscando promover la salud, bienes-
tar y prevención en los usuarios, tomando siempre las decisiones en conjunto con éste y otros
profesionales. Por tanto, el QF de cuidados paliativos realizará atenciones clínicas directas a
los usuarios ambulatorios.
EL MEDICAMENTO...
¿ES NECESARIO?
NO
PRM 2
¿ES DEPENDIENTE
SI ¿ES EFECTIVO? DE LA DOSIS?
NO NO
PRM 3
SI
SI PRM 4
¿ES DEPENDIENTE
DE LA DOSIS?
¿ES SEGURO?
NO NO
PRM 5
SI
SI
PRM 6
¿RECIBE OTROS
SI MEDICAMENTOS?
NO
¿EXISTE UN PROBLEMA DE SI
SALUD NO TRATADO QUE PRM 1
REQUIERA MEDICAMENTO?
NO
NO PRM
39
Las personas en condiciones paliativas experimentan una amplia gama de síntomas físicos, difíciles,
que necesitan un manejo por parte de un equipo inter o multidisciplinario y con experiencia en este
grupo de personas.
El abordaje eficaz y completo de los síntomas requiere una serie de principios básicos: enfoque cen-
trado en la persona; tratar los síntomas molestos más que las causas o los exámenes de laboratorio,
excepto cuando el manejo de alguna causa identificable incida directamente en la mejora la calidad
de vida; evitar al máximo los efectos secundarios indeseables; realizar evaluaciones periódicas, ya
que las prioridades en esta etapa de la vida cambian rápidamente.
Según el informe de Lancet Commissions (2), los síntomas físicos representan alrededor del 70%
del sufrimiento grave relacionado con la salud. De ellos, el dolor representa más del 20% del total;
la fatiga y debilidad cada uno explican el 15-20%. La disnea también es un síntoma frecuente, es-
pecialmente en personas con enfermedad pulmonar; la confusión y delirio son mayores en personas
con demencia.
La OMS ha incluido varios medicamentos esenciales para el manejo de síntomas comunes en cuida-
dos paliativos (58); el dolor es un tema principal cuyo tratamiento se basa en la escalera analgésica
de la OMS (59).
Finalmente, hay que considerar que hay grupos de síntomas, especialmente los derivados del sín-
drome sistémico (debilidad, fatiga, anorexia, pérdida de peso) que tienen una baja probabilidad de
mejora con el tratamiento convencional.
La International Association for the Study of Pain (IASP) definió formalmente el dolor como una ex-
periencia desagradable, sensorial y emocional, asociada a una lesión tisular real o potencial o que
se describe como ocasionada por esa lesión. A la anterior definición la IASP añadió las siguientes
consideraciones:
• El dolor es siempre un fenómeno subjetivo.
• La verbalización del dolor se aprende.
• En la experiencia dolorosa no siempre es posible determinar un daño tisular, pudiendo existir
razones estrictamente psicológicas.
Más allá de las definiciones formales, el clínico ha de considerar que el dolor es una experiencia
somato-psíquica y que, en definitiva, dolor es lo que la persona dice que le duele (Tabla 3).
Fisiológica Cognitiva
Sensorial Comportamental
Afectiva Sociocultural
ESPIRITUAL PSICOLÓGICO
¿Por qué me pasa a mí? Enojo por retrasos diagnósticos
¿Por qué Dios permite que suceda? DOLOR Enojo por fracasos terapéuticos
¿Cuál es el sentido de esto?
¿Tiene significado la vida?
TOTAL Alteración de imagen corporal
Miedo al dolor/muerte
¿Seré perdonado por mis faltas? Sentimiento de desesperanza
SOCIAL
Precaución por familia y finanzas
Pérdida de prestigio laboral
Pérdida de posición sensoria
Pérdida de rol familiar
Miedo al abandono/aislamiento
42
Orientación técnica cuidados paliativos universales
DOLOR DOLOR
SOCIAL PSICOLÓGICO
DOLOR
TOTAL
DOLOR DOLOR
ESPIRITUAL FÍSICO
Diagnóstico y escalas.
INICIO
Curso Otros
temporal síntomas
(constante- asociados
irruptivo)
Irradiación Localización
CARACTERIZACIÓN
DEL DOLOR
Calidad
(urente, Respuesta a
pulsátil, tratamientos
eléctrico...)
Que lo Que lo
empeora mejora
Intensidad
basal y crisis
La intensidad es la característica más reportada resultando una forma simple de clasificarlo. Se uti-
lizan escalas unimodales y multimodales: escala verbal análoga (EVERA), escala visual análoga (EVA)
(tabla 5), escala numérica (EN 0-10) y escala Facial. Al respecto, la Norma General Técnica N° 32,
(Chile), señala que la escala de medición de la intensidad del dolor, expresada por la persona enfer-
ma, se seleccionará de acuerdo con su edad cronológica o bien de acuerdo a su capacidad de comu-
nicación (Ver además Capítulo "Cuidados Paliativos en NNA2).
TABLA 5. ESCALA VISUAL ANÁLOGA (EVA) (ELABORACIÓN PROPIA DEPTO. REHABILITACIÓN Y DISCAPACIDAD)
Tanto la Escala Visual Análoga (EVA) como para la Escala Visual Numérica (EVN), la respuesta del pa-
Orientación técnica cuidados paliativos universales
En contexto de dolor crónico en personas con necesidades paliativas, se deberían incluir otras pre-
guntas para caracterizar el dolor. En esta valoración el rol que desempeña la enfermera/o en la en-
trega de educación y continuidad en el cuidado en domicilio es fundamental:
− Experiencias dolorosas pasadas, que utilizó y la eficacia de los métodos empleados in-
cluyendo los efectos secundarios.
− Efectos que ese dolor tiene sobre su calidad de vida y confort, relaciones sociales, fami-
liares, etc.
− Identificación de temores y conceptos erróneos relativos al uso de analgésicos, control
de efectos secundarios y riesgo de adicción.
− Factores que aumentan y disminuyen la tolerancia al dolor.
− Factores que disminuyen el umbral del dolor: la incomodidad, el insomnio, el cansancio,
el miedo, la tristeza, la rabia, la depresión, entre otros.
− Factores que aumentan el umbral de dolor: el sueño, el reposo, la empatía, la compren-
sión, la solidaridad, las actividades de diversión, la reducción de la ansiedad y la eleva-
ción del estado de ánimo.
− Tratamiento actual: satisfacción, efectos adversos.
Abordaje no farmacológico.
El dolor casi siempre va acompañado de ansiedad y, a veces, se desarrolla un círculo vicioso con el
dolor que lleva a que la ansiedad agrave el dolor y así sucesivamente. El alivio de la tensión y la an-
siedad apoyarán el alivio farmacológico del dolor.
Abordaje farmacológico.
La OMS preconiza el tratamiento del dolor mediante la escalera analgésica, propuesta ampliamente
validada, ya que su eficacia en el alivio del dolor por cáncer es de alrededor de un 75-90%.
En muchos países, los fármacos opioides son subutilizados debido a múltiples factores, como falta
de conocimiento y de habilidades necesarias para utilizarlos, además del miedo a la adicción y to-
lerancia. A nivel de políticas gubernamentales existen regulaciones y controles estrictos que crean
dificultades en los procesos de prescripción y dispensación (66).
45
A continuación, se muestran tablas con los analgésicos (tabla 6) y AINEs (tabla 7) más recomendados
para el uso en cuidados paliativos.
TABLA 6. ANALGÉSICOS NO OPIOIDES (SIN ACCIÓN ANTIINFLAMATORIA) (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
PARACETAMOL
(comp 500 mg-1gr, amp 500mg-1gr) Potencia analgésica: similar al Toxicidad hepática dosis
ácido acetilsalicílico y otros dependiente, habitualmente con
Dosis: 0.5-1gr c/ 8-6 h Aines 140 mg/ kg
Dosis máxima: 3 gr
FÁRMACOS OPIOIDES
Los fármacos opioides son esenciales para el manejo del dolor, su acción es fundamentalmente de
tipo central y su mecanismo es a través de la unión a receptores específicos en el S.N.C. y también
en tejidos periféricos (tablas 8, 9, 10).
En la prescripción de los fármacos opioides se debe tener siempre la precaución de realizar una titu-
lación hacia arriba para lograr una adecuada efectividad y evitar la aparición brusca de efectos cola-
terales considerando siempre la variación individual. En el periodo de titulación se debe contemplar
el uso de dosis de rescate (SOS) con formulaciones de liberación inmediata.
Los opioides deben ser utilizados respetando las siguientes pautas generales:
• Prescribir dosis fijas, con intervalos regulares y vías de administración apropiadas.
• Indicar siempre “dosis de rescate” (PRN o SOS) considerando lo siguiente.
− Esta dosis corresponde al 5 - 10% del total de la dosis/día de opioide.
− Se puede indicar cada 1-2 hrs. según intensidad del dolor (EN o EVA >4).
− Si se requieren 5 a 6 dosis de rescate en 24 hrs, el 50% de la suma de estas dosis se de-
bería agregar a la dosis total del día siguiente, teniendo que considerar y descartar un
evento agudo sobreagregado que explica la descompensación del dolor o nuevo dolor.
• Realizar titulación individualizada y cuidadosa. No existe dosis máxima en los opioides poten-
tes. La dosis adecuada es aquella que controla el dolor y tiene los menores efectos colaterales.
• Prevenir, anticipar y manejar los efectos secundarios.
• Asociar con AINES para potenciar efecto analgésico.
EFECTOS SECUNDARIOS
DOSIS / INTERVALO TENER PRESENTE
COMUNES MÁS FRECUENTES
CODEÍNA NÁUSEAS
Se sugiere titulación rápida,
- Codeína al 6% jarabe Prevenir náuseas con
dosis tras dosis.
antiemético durante la primera
- Codeína asociada a paracetamol 1 Por su buen efecto antitusígeno, semana de tratamiento, ya que
comp c/ 4- 6 hrs. es de primera elección en se crea tolerancia a este efecto
Dosis máxima 360 mg / 24 hrs cánceres que presenten tos por entre 5-7 días.
efecto irritativo
CONSTIPACIÓN
Una vez conseguido el control Siempre apoyar con algún
TRAMADOL del dolor es aconsejable tipo de laxante, ideal tipo
- Vía oral Gotas o comprimidos de utilizar las presentaciones de osmótico con o sin estimulante
acción rápida liberación retardada, que son este último por periodos
- Comprimidos liberación equipotentes. intermitentes o según
prolongada de 50-100-200 mg Por su doble mecanismo de necesidad, durante todo el
acción (agonista mu e inhibidor tratamiento
- Ampollas de 100mg / 2 ml uso ev
o sc recaptación aminas), es Alimentación rica en fibra
- Comprimidos orales 37,5 mg primera elección en dolor con
componente neuropático. SOMNOLENCIA
tramadol asociados a 325 mg de
paracetamol Precaución en personas con Se presenta al inicio, más
insuficiencia renal. en dosis altas, mantener
- Tramadol de liberación sostenida
Riesgo de convulsiones (baja hidratación
para toma única de 100-150 y 200 mg
umbral convulsivante), no usar Desarrollo de tolerancia entre
Dosis máxima 400 mg / 24 hrs
en epilepsia. 5-7 días
48
OXICODONA NÁUSEAS
No se debe fraccionar.
- Comprimidos liberación Prevenir náuseas con antiemético
sostenida Para dosis de rescate usar
morfina liberación rápida o en durante la primera semana de
10, 20 mg tratamiento, ya que se crea
solución.
Dosis máxima 80 mg / 24 hrs tolerancia a este efecto entre 5-7
días.
MORFINA Para titular se sugiere iniciar por
- Vía oral soluciona al 1% y 2% vía ev o sc de 2-3mg CONSTIPACIÓN
- Comprimidosliberación Para uso SC, un cc de la ampolla Siempre apoyar con algún tipo
prolongada 30-60 mg diluir en 9cc s. Fisiológico para de laxante, ideal tipo osmótico
facilitar titulación y /o manejo con o sin estimulante este último
- Ampollas de 1% (10mg/1ml) por periodos intermitentes o
y 2% (20mg/1 ml para uso en domicilio
según necesidad, durante todo el
ev o sc Precaución en personas con tratamiento
Dosis máxima: sin dosis techo insuficiencia renal
Alimentación rica en fibra
PRURITO
TAPENTADOL Por liberación histamina,
Por mecanismo acción dual se presenta más frecuente
- Vía oral comp liberación con morfina. Se maneja con
sostenida de 100mg, 200mg agonista mu e inhibidor de
recaptación de noradrenalina, antihistamínicos
c/12 hrs
útil dolor componente
Dosis máxima 250 mgc/12 hrs neuropático DEPRESIÓN RESPIRATORIA
Infrecuente si se ha realizado
titulación y ajuste adecuado de
dosis. Si se presenta uso naloxona*
*Naloxona amp 0.4 mg/1 ml: diluir 1 ampolla en 9 cc de suero fisiológico. De eso, administrar 1 cc de la solución (Naloxona 0.04 mg) cada
2 min, hasta recuperar ritmo respiratorio en rangos normales y saturación de O2.
49
TABLA 10. ANALGÉSICOS OPIOIDES PARCHES TRANSDÉRMICOS (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
BUPRENORFINA
- parche Las mismas consideraciones de fentanilo, excepto:
transdérmico - se puede fraccionar
De 35ug/hr - para dosis de rescate usar tramadol, codeína o
Cambio cada 3,5 día morfina liberación rápida según dosis del PTD.
De 5 y 10 ug/hr
Cambio cada 7 días
Rotación de opioides
Cuando no se logra un adecuado nivel de analgesia pese al aumento de dosis y/o aparecen efectos
adversos severos que no logran manejarse, es recomendable cambiar a un opioide alternativo. Este
concepto es una herramienta terapéutica para mejorar la analgesia o reducir los efectos secunda-
rios, según la definición de Mercadante es la sustitución del opioide previo por otro con el objeti-
vo de obtener un equilibrio entre la analgesia y los efectos secundarios, otros autores como Riley,
amplían la definición al cambio de un opioide mayor a otro, cambio de vía de administración o por
preferencia del médico(a) o de la persona.
Las bases farmacológicas y clínicas están dadas por la respuesta analgésica individual, diferencias
en perfiles farmacológicos, tolerancia cruzada impredecible y no completa que permitiría el cambio
de uno a otro para lograr un control analgésico más adecuado. Para poder realizar el intercambio es
necesario conocer las tablas equianalgésicas o de conversión entre los distintos opioides y diferen-
tes vías de administración. Para el médico(a) de APS es importante que maneje la rotación de vía de
50
administración de morfina principalmente, la rotación a otros opioides fuertes deberá ser realizada
Orientación técnica cuidados paliativos universales
o discutida con médico(a) de cuidados paliativos. En personas con imposibilidad de vía oral, la vía
subcutánea es simple y efectiva para administración de morfina, y muy útil en manejo sintomático
en fin de vida.
En la tabla 11 se recomienda la conversión de los opioides más utilizados en nuestro medio; debe
tenerse en mente que solo son un punto de partida para calcular la dosis inicial del nuevo opioide,
dado que se desconoce la respuesta que tendrá cada persona al cambio.
Siempre es preferible iniciar con una dosis baja y titular dejando dosis de rescate, que una dosis alta
y producir mala tolerancia por efectos adversos.
OPIOIDE EQUIVALENCIA
MORFINA ORAL / DÍA 40 mg
TRAMADOL ORAL/DIA multiplico por 10 400
CODEÍNA ORAL / DÍA multiplico por 10 400 mg
METADONA ORAL / DÍA divide por 10 4 mg
BUPRENORFINA TD 17.5mcg
FENTANILO TD 12.5mcg
Los efectos adversos más comunes son constipación, náuseas y sedación; estos 2 últimos se repor-
tan los primeros días de iniciado el tratamiento con opioides o posterior a un incremento de la dosis,
pero no permanecen en el tiempo a diferencia de la constipación. Los dos primeros están desarrolla-
dos en capítulo de manejo de síntomas digestivos.
• Somnolencia y sedación.
También es un síntoma de los primeros días de uso en la mayoría de los casos, pues la
tolerancia se desarrolla rápidamente. Se puede manejar disminuyendo cada dosis unitaria
e incrementando la frecuencia, manteniendo la dosis total diaria. La titulación de opioides
también asegura que este efecto sea de menor intensidad. En algunas personas se podrían usar
fármacos estimulantes como cafeína o dextroanfetamina o metilfenidato, en los casos en que
este efecto interfiera con la calidad de vida.
Se debe, sin embargo, prestar el máximo de atención a la sedación, dado que también
constituye el síntoma que suele preceder la depresión respiratoria clínica. El uso de otros
fármacos sedantes como el haloperidol o benzodiacepinas pueden potenciar este efecto.
• Depresión respiratoria.
A pesar de que este efecto es infrecuente, siempre debe tenerse presente. Situaciones como
sobredosis inicial o ingestión accidental puede necesitar de antagonizar esta complicación.
51
FÁRMACOS ANTIDEPRESIVOS.
Su indicación principal es el dolor con componente neuropático, que no responde bien a medica-
mentos opioides (tabla 12).
Tricíclicos: Efecto dado por activación de vías Por efecto anticolinérgico: Xerostomía,
descendentes inhibitorias al inhibir la constipación, ortostatismo, visión borrosa,
Amitriptilina retención urinaria.
recaptación de monoaminas
25 a 100 mg/día Precaución en adultos mayores y dosis altas
Indicado para tratar componente
neuropático del dolor y parestesias
ISRS ocasionado por lesiones de nervios,
producto de la enfermedad o de los
Duloxetina tratamientos recibidos Inicio dosis bajas por somnolencia y mareos.
30-60 mg/día (Post mastectomía, dolor miembro También puede presentar cefalea, sensación de
Venlafaxina fantasma, polineuropatía diabética sequedad en la boca y constipación.
37,5-225 mg/día etc.)
FÁRMACOS ANTICONVULSIVANTES
Su indicación principal es el dolor neuropático puro o mixto; la dosis analgésica adecuada se de-
termina de modo individual, sin sobrepasar los niveles plasmáticos máximos. De no tener respuesta
a uno se puede rotar a otro (tabla 13).
CARBAMAZEPINA
100-600 mg/día - SIEMPRE iniciar en forma escalonada y
aumentar la dosis progresivamente. Usar
GABAPENTINA mínima dosis efectiva
300-2400 mg/día - Ajustar dosis en personas adultos mayores.
Por reducción de la actividad Prestar atención con la polifarmacia (especial
neural o transmisión de señal atención entre carbamazepina y haloperidol)
doloroso en SNC
- Todos pueden producir somnolencia,
PREGABALINA depresión del SNC, mareos, toxicidad hepática
75-600 mg/día - sus efectos analgésicos se presentan luego
de varios días de uso
52
LIDOCAÍNA PARCHES
Orientación técnica cuidados paliativos universales
Son de utilidad para el dolor neuropático, especialmente el localizado, ya sea por enfermedad (her-
pes zoster) o por procedimientos (punciones o quirúrgicos) (tabla 14).
FÁRMACOS CORTICOSTEROIDES
Los corticosteroides tienen una gran cantidad de acciones beneficiosas en diversas situaciones
en las personas afectadas por patología oncológica, por su efecto antiinflamatorio en situaciones
como: dolor por compresión de médula, tumores intracraneanos, distensión de cápsula hepática, e
infiltración ósea.
La dexametasona y betametasona son las que tienen la mayor potencia antinflamatoria, siendo muy
útil en el manejo del edema cerebral o medular, en la linfangitis carcinomatosa para manejo de
disnea y en la obstrucción o sub-oclusión intestinal secundaria a carcinomatosis o tumor (tabla 15).
Evitar juicios de valor sobre la veracidad o no de las quejas, ayudar a planificar las actividades de
acuerdo con las limitaciones y/o reduciendo las incomodidades, transmitir apoyo y consejo profe-
sional que facilite la obtención de los máximos niveles de autonomía y confortabilidad posibles para
la persona con el menor coste de salud en el entorno familiar.
Abordaje no farmacológico.
− Valoración Integral.
» Colocar a la persona en posición de semifowler para optimizar el equilibrio venti-
lación/perfusión.
» Auscultar campos pulmonares para detectar estertores o sibilancias.
» Monitorizar saturación de oxígeno a través del uso del saturómetro.
− Intervenciones.
» Mantener la calma, brindar compañía tranquilizadora.
» Colocar aire fresco sobre la cara (ventilador, por ejemplo).
» Realizar ejercicios respiratorios: Respiración diafragmática y espiración con labios
semi ocluidos.
» Enseñar o brindar técnicas de relajación.
» Favorecer un buen posicionamiento.
» Evaluar de forma personalizada la administración de oxígeno suplementario.
» Brindar educación y soporte a la familia/cuidador.
55
Abordaje farmacológico.
a. Morfina: Es el fármaco de elección para el tratamiento de la disnea severa (frecuencia res-
piratoria >30, respiración paradójica, uso de musculatura accesoria) cuando se han descar-
tado otras medidas de intervención terapéutica o se prevé un final próximo.
*
56
En todos los casos se dejará medicación de rescate en caso de que la sintomatología no esté
Orientación técnica cuidados paliativos universales
controlada, utilizándose morfina por vía subcutánea o intravenosa según proceda a una dosis
correspondiente a 1/6 de la dosis diaria total de morfina usada, a una frecuencia de hasta cada
4h o incluso antes si precisara para el control sintomático.
En caso de detectar alto nivel de sufrimiento y/o la disnea fuese refractaria al tratamiento con
morfina, estaría indicada la sedación paliativa.
No olvidar la posibilidad de una retención aguda de orina por uso de opioides y N-butilesco-
polamina o escopolamina, especialmente en las primeras 24 horas, que puede manifestarse
como un cuadro de agitación (delirium) que no responde a la medicación de rescate.
DISNEA
exploración física y anamnesis
¿PACIENTE EN
AGONÍA TERMINAL?
SÍ NO
Pruebas complementarias:
TRATAMIENTO SINTOMÁTICO
TRATAMIENTO SINTOMÁTICO RX tórax AP/L o TAC tórax
S. Fisiológico 250 cc ev/sc
Hemograma - P. bioquímico
+ morfina 10 mg + midazolam 5 mg
Gasometría
+ 600 cc de sangre al día o 10 ml hora
+ 50-75 cc por hora o Titular 15 a 20 ml hora hasta
cuando se acompaña de signos y síntomas controlar síntomas
de hipovolemia o insuficiencia respiratoria, Oxigenoterapia saturación >=93%
TRATAMIENTO ETIOLÓGICO
independientemente de su cuantía.
Toracentesis Paracentesis
TRATAMIENTO SINTOMÁTICO TRATAMIENTO SINTOMÁTICO
+SEMISENTADO
+ANTITUSÍGENO
2. TOS.
Etiología: Acúmulo de secreciones en la vía aérea por infección o irritación, insuficiencia car-
díaca, insuficiencia muscular, compresión extrínseca, inhalación de sustancias irritantes y por
obstrucción de la vía aérea.
La salud oral está directamente relacionada en la calidad de vida, ya que influye en funciones
básicas como masticación, deglución, entre otros (80).
Los cuidados dentales preventivos podrían contribuir a prevenir dolor de origen dental (caries,
enfermedad periodontal), mejorar la deglución, sociabilización, nutrición (81,82).
58
Es importante contar con protocolos de cuidados en salud oral, desde la pesquisa y educación
Orientación técnica cuidados paliativos universales
Algunos síntomas que afectan esta zona son la xerostomía, las caries y el dolor asociado, la
mucositis oral.
a. Mucositis oral: La mucositis consiste en la inflamación de cualquier mucosa del tracto
gastrointestinal y a cualquier nivel de éste.
Las causas más frecuentes están dadas por efecto de la quimioterapia, radioterapia y tras-
plante de células madre hematopoyéticas en patología oncológica. El diagnóstico se basa en
la evaluación clínica y en los antecedentes.
Existen diferentes sistemas de valoración de la mucositis, entre los que se cuentan los de la
OMS, NCI-CTC y OMAS. Para efecto de esta orientación técnica, sugerimos utilizar el sistema
de la OMS pues engloba en un solo sistema, la ulceración con el eritema de la lesión:
− GRADO 0: sin evidencias subjetivas u objetivas.
− GRADO1: dolor oral con o sin eritema, sin úlceras.
− GRADO 2: eritema y ulceración, con capacidad para tragar sólidos.
− GRADO 3: eritema y ulceración, no capaz de tragar sólidos.
− GRADO 4: eritema y ulceración, no se puede alimentar.
» No cepille lengua o mucosa oral (tejidos blandos de la boca) para no erosionar, para
3. CONSTIPACIÓN.
La manifestación clínica puede ser variable, desde ausencia de síntomas hasta dolor, alteración
hidroelectrolítica, náuseas, vómitos y sangrado rectal en casos muy severos.
Para caracterizar la alteración, una herramienta que puede utilizarse es el score de constipa-
ción, pero requiere realizar una radiografía de abdomen simple, no siempre disponible; reco-
60
mendamos utilizar y reforzar el uso de la Escala de Bristol, escala visual que clasifica las heces
Orientación técnica cuidados paliativos universales
en siete grupos, ya que la consistencia de las heces depende del tiempo que éstas permanecen
en el colon. En esta escala el grupo 1 significa constipación severa y el grupo 2, leve (Figura 10).
Manejo farmacológico.
También es una alternativa la vaselina líquida, que es un laxante oleoso. Todos ellos deben
usarse según respuesta y preferencia de la persona.
El uso de fleet por vía oral o enema debe estar reservado para constipación refractaria o sospe-
cha de fecaloma, considerando que de confirmarse diagnóstico el tratamiento es proctoclisis.
En fin de vida solo manejar el síntoma si produce claro disconfort en la persona, tener presente
que la impactación fecal o fecaloma puede desencadenar un delirium.
TABLA 16. DOSIS DE LAXANTES DE MAYOR USO (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
Picosulfato de sodio
Lactulosa solución 65 gramos Polietilenglicol (macrogol) 17 gr
750 por 100 ml
/100 ml por sobre
20 gotas=1 ml
4. DIARREA.
Según el tiempo de evolución se clasifica en aguda (menor de dos semanas), persistente (en-
tre dos a cuatro semanas) y crónica (más de cuatro semanas). Por lo general, su causa está
relacionada con factores nutricionales o medicamentosos que se utilizan para el manejo de
constipación y que su uso prolongado puede generar en deposiciones blandas y líquidas. Me-
nos frecuente en estas personas es la causa infecciosa. De todas formas, se debe sospechar si
se acompaña de otros signos infecciosos tales como fiebre, taquicardia, sudoración y presencia
de sangre y/o mucosidades en las deposiciones (Tabla 17).
− Realizar examen físico general y segmentario con especial énfasis en el examen abdomi-
nal completo e hidratación.
− Evaluar frecuencia, volumen, coloración de las deposiciones, así como también otras ca-
racterísticas tales como; presencia de sangre, pus, moco, etc.
− Valorar presencia de medicamentos o preparados nutricionales que pudieran estar pro-
vocando el cuadro de diarrea.
− Suspender medicamentos utilizados para la constipación, tales como laxantes, fibras
dietéticas entre otros.
− Promover alimentación liviana sin residuos, vale decir pobre en grasa, fibra y alimentos
ricos en lactosa o aquella indicada por nutricionista.
− Restringir el uso de sustancias irritantes, tales como café, cítricos y legumbres.
5. NÁUSEAS Y VÓMITOS.
Las náuseas y los vómitos son síntomas altamente comunes en los cuidados paliativos, la pre-
valencia en enfermedad oncológica es hasta el 70% y en no oncológica es hasta el 50%. Es
fundamental previo a decidir una estrategia terapéutica, evaluar y establecer la causa o factor
etiológico, basada en la anamnesis, la exploración física y en algunos casos mediante estudios
complementarios de laboratorio y/o imágenes.
Para descartar una obstrucción intestinal o pseudoobstruccion puede servir inicialmente una
radiografía simple abdominal, complementada con una tomografía computada.
Siempre debe valorarse el diagnóstico diferencial con disfagia, ya que a veces puede atribuirse
a ella o al revés, ser confundente de otras causas.
Manejo no farmacológico:
Mientras no exista la contraindicación de continuar con alimentación por vía oral, es impor-
tante la valoración integral de enfermería y el manejo dietoterapéutico que se señala a con-
tinuación:
a. Valoración Integral de enfermería:
− Evaluar patrón asociado a las náuseas y vómitos, horario de presentación, tipo de alimen-
tación que lo desencadena, etc.
− Valorar en examen físico general y segmentario retraso en el vaciamiento gástrico, es-
treñimiento entre otros.
− Valorar si la presencia de náuseas y vómitos está asociado al uso de opioides.
− Verificar la correcta administración de fármacos antieméticos.
63
El uso preventivo de antieméticos para la incorporación de opioides debe ser transitorio, du-
rante los primeros 5 a 7 días de iniciados, dado que se desarrolla tolerancia a este efecto y
generalmente va disminuyendo hasta desaparecer. Solo debería continuar con la medicación
antiemética si subyace otra causa que genere el síntoma.
TABLA 18. MANEJO FARMACOLÓGICO NÁUSEAS Y VÓMITOS (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
FÁRMACO DOSIS VIA
Metoclopramida 10 mg c/6-8 hrs VO, SC y EV
Evitar el uso de metoclopramida asociada con haloperidol. Privilegiar las presentaciones far-
macológicas para uso oral, en el contexto de uso preventivo. En la indicación de tratamiento
de no ser tolerados por vía oral se deberá rotar a administración por vía subcutánea. En caso
de oclusión intestinal maligna también está indicado el uso de butilescopolamina y octeotride.
64
a. Retención Urinaria.
Cuidados de enfermería:
− Valorar la intensidad/molestia del síntoma en la escala de 0 a 10.
− Evaluar la necesidad de tratamiento en función de las repercusiones para la persona.
− Explicar el origen del síntoma, y determinar con la persona el tipo y los objetivos del
tratamiento a realizar.
− Tranquilizar a la persona y sus familiares sobre el significado del síntoma. Cuidado de
higiene genital y vigilar aparición de lesiones.
− Estimular la deambulación, principalmente en el acceso hacia baños o lugares apropia-
dos para orinar (con privacidad).
− Evaluar necesidad de Sonda Foley o sondeos intermitentes.
Independiente de la causa que origina esta complicación, su ocurrencia se asocia a una sobre-
vida que varía entre 3-12 meses desde el momento del diagnóstico.
Una vez que el diagnóstico está hecho y la obstrucción es severa, es fundamental que se tome
una conducta activa con el fin de evitar complicaciones como infección, dolor severo y altera-
ción permanente de la función renal.
Las alternativas terapéuticas que se describen con mayor frecuencia son la inserción retró-
La mayoría de los síntomas que se describirán ocurren en el contexto de mujeres con condicio-
nes de salud oncológicas; en condiciones no oncológicas no suelen presentarse síntomas que
requieran de un manejo especial.
En lo que respecta a cáncer de mama, se debe prestar atención a aquellas que presenten le-
siones cutáneas a nivel de la mama. La complejidad de estas lesiones se basa en el efecto mu-
tilante que produce una lesión que puede ser de gran tamaño en una o ambas mamas, la tasa
de infecciones y sangrado frecuentes que se producen. Desde este punto de vista el manejo
de enfermería es crucial en lo que respecta al manejo de la herida y su curación periódica (ver
Capítulo Alteraciones de la piel).
A nivel de genitales femeninos internos y externos, existen condiciones relacionadas con cán-
ceres de origen ginecológico que se describen a continuación:
a. Metrorragias.
La causa en la gran mayoría de los casos se debe a la presencia de tumor, el cual se ubica en
cualquier porción de la vagina.
b. Fístulas.
En el caso de fístulas vésico vaginales, no se recomienda ningún tipo de intervención más que
el uso permanente de pañales con el fin de evitar la humedad genital permanente.
En el caso de las entero vaginales se puede considerar el uso de sustancias que disminuyan
las secreciones intestinales como por ejemplo el uso de antiespasmódicos (por ejemplo es-
copolamina) o inhibidores de la somatostatina. Además, especial atención debe tenerse con la
irritación del contenido intestinal a nivel de la vulva, produciendo irritación extensa asociado
a lesiones cutáneas que pueden ser de muy difícil manejo.
Por último, las fistulas recto vaginales deben tratarse quirúrgicamente toda vez que la persona
se encuentre en condiciones de ser sometida a una cirugía derivativa, esto es una colostomía.
Las dos únicas razones para que no se ofrezca esta cirugía son: capacidad funcional muy redu-
cida y una condición médica previa que contraindique la intervención.
Los problemas más frecuentes son: heridas tumorales, sequedad y heridas de la boca y ojos,
maceración de pliegues, descamación de la piel, dermatitis de contacto, prurito y lesiones por
presión (LPP).
En caso de condiciones oncológicas se suelen agregar efectos negativos derivados de los efec-
tos tóxicos directos e indirectos de la quimioterapia y de la radioterapia (86); también debemos
tener presente lesiones por fístulas causadas por la propagación del crecimiento del cáncer.
Se definen como áreas de la piel o tejidos adyacentes que presentan daño o trauma locali-
zadas generalmente sobre prominencias como consecuencia de presión o en combinación de
cizallamiento o fricción (87); otra definición agrega el componente de reducción del aporte
sanguíneo en la zona (Silahue, panel de expertos congreso iberolatinoamericano, 2002).
Las zonas de localización más frecuentes son sacra, talones, tuberosidades isquiáticas y caderas.
Múltiples factores contribuyen a la aparición de estas lesiones: edema, sequedad de piel, alte-
ración de perfusión periférica, estasis venosa, deshidratación, déficit nutricional, déficit motor
y sensitivo, inmovilidad, metástasis. Todo esto agravado cuando existe algún compromiso del
estado de conciencia (tabla 19).
67
Pérdida total del grosor de la piel, lesión o necrosis del tejido subcutáneo, puede extenderse
3
hacia abajo, pero no por la fascia subyacente
Pérdida total del grosor de la piel, destrucción extensa, necrosis del tejido o lesión en
4 músculo, hueso o estructura de sostén.
Lesiones con caverna, tunelizaciones o trayectos sinuosos
Cuidados de enfermería.
Deben establecerse unos objetivos realistas que se adapten a la situación individual de cada
persona y las posibilidades de curación, intentando reducir las técnicas agresivas o traumáti-
cas. Con el fin de evitar infecciones, las heridas deben mantenerse limpias y protegidas (88).
− Valoración general: Historia clínica y examen físico general y segmentario completo, an-
tecedentes psicosociales, estado nutricional, incluyendo exámenes de laboratorio ac-
tualizados, posibles causas que hayan contribuido a la presencia de la LPP.
− Valoración local: Clasificación de la lesión, aspecto general, localización, diámetro y pro-
fundidad, estado de la piel circundante, presencia y características del exudado, dolor.
La prevención es la herramienta más costo efectiva. Se estima que hasta el 95% de las LPP son
evitables; sin embargo, en un estado de enfermedad crónica avanzada, la aparición de úlceras
por presión pasa a ser prácticamente inevitable, por lo que no debe de responsabilizarse a los
cuidadores informales de la persona.
Se deben asociar intervenciones preventivas en todos los grupos de riesgo; se debiera contar
con un plan de cuidados escrito y personalizado de prevención, incluyendo la utilización de
superficies especiales o medios complementarios para eliminar o reducir la presión, así como
estimular la actividad y el movimiento junto con la alimentación, hidratación e higiene del
paciente.
Es importante realizar una valoración inicial del estado de la piel e identificar prominencias
óseas para realizar la protección adecuada.
− Manejo de la presión: Siempre que sea posible, se intentará que la persona se movilice,
de forma que la presión y el peso se redistribuya. En fin de vida, esto no ocurre, por lo que
es fundamental la asistencia núcleo cuidador en los cambios posturales, a quienes debe
instruirse, educar y entrenar:
» Cambios posturales frecuentes, cada dos horas y si está sentado recolocarlo cada
hora. Es muy importante que se mantenga la alineación corporal, así como la distri-
bución del peso y el equilibrio.
» Evitar que las prominencias óseas tengan contacto entre ellas, así como evitar la
fricción y la cizalla durante la movilización.
» Utilizar aditamentos como almohadones y cuñas de espuma en los tobillos, reduc-
tores de presión como colchones o camas especiales.
» Cuidados para disminuir la humedad.
69
A continuación, se darán una serie de pasos para la movilización de una persona encamado:
Incluyen superficies como camas y colchones que alternan presiones de aire y cojines especia-
les que alivian y reducen la presión.
Debe comprobarse de forma periódica que la SEMP funcione correctamente y que se adecue a
las necesidades de la persona.
Las úlceras neoplásicas son aquellas producidas por tumores muy avanzados, recidivados o
metastásicos en los cuales el grado de infiltración presiona la piel produciendo la ruptura de
la integridad cutánea, generando un crecimiento del tumor y neoformación vascular desorde-
nada, provocando una mala vascularización y deterioro de tejidos cercanos pudiendo generar
necrosis y/o proliferación bacteriana.
A diferencia de otro tipo de heridas, son crónicas y con pocas probabilidades de recuperación,
y de gran impacto para la persona, enfrentándose tanto a la sintomatología física como a pro-
blemas psicosociales, por lo que el abordaje debe ser multidisciplinario con el fin de mejorar
la calidad de vida.
Manejo farmacológico.
Se recomienda tratamiento tópico con tabletas trituradas de metronidazol, cuyo efecto eli-
mina el mal olor, seca la secreción, proporciona hemostasia y elimina la infección causada por
organismos anaerobios. Deben colocarse en el área ulcerada, o, en el caso de un orificio, puede
insertarse una tableta. El número de tabletas depende del tamaño de la herida. Alternativa-
mente, la herida se puede limpiar regularmente con solución o apósitos con metronidazol.
70
Además del tratamiento tópico, el metronidazol también se puede administrar por vía oral.
Orientación técnica cuidados paliativos universales
En el caso de heridas sangrantes que no ceden a compresión, está indicado, según cantidad de
sangrado: moderado: ácido tranexámico (en ampollas o comprimidos); severo: adrenalina (epi-
nefrina 1:1000) para aplicación local, tomando de 0.1-0.3 ml de adrenalina acuosa al 1:1.000
y diluyéndose en 10 ml de SF. Si el sangrado persiste se debe plantear la alternativa de radio-
terapia hemostática, evaluando los beneficios potenciales y las cargas de tal intervención en
personas con mal pronóstico.
La herida debe limpiarse a fondo a través de irrigación continua para eliminar esfacelo y/o para
eliminar el olor, tener presente que este procedimiento puede ser muy doloroso, se debe pro-
porcionar analgesia adecuada previa al procedimiento, como administrar morfina 30 minutos
antes (figura 11).
− Control del dolor.
− Control del mal olor y exudado:
» Realizar cura en ambiente húmedo (SF 0,9%; Clorhexidina 2%)
» Metronidazol tópico (Preparado magistral o comprimido)
» Apósitos: de carbón activado, hidrofibra c/s plata, o alginato
− Prevención y manejo de infección:
» Hidrogel (desbridamiento / prurito) o clorexhidina 2%, apósitos con tejido revestido
con cloruro de diaquilcarbamilo.
» Evaluar con equipo médico la pertinencia de toma de cultivo y antibioterapia
− Prevención y manejo de sangrado:
» Cura húmeda
» Aplicación de apósitos de SF9%, o de alginato de calcio
» Uso de ácido tranexámico o adrenalina (ya descrito).
Otras recomendaciones:
Las lesiones con exudado moderado a abundante y presencia de más de 40% de esfacelos
requieren curación cada 24 a 48 hrs. Lesiones de exudado leve a moderado, sin signos infec-
ciosos, dos veces por semana.
Se puede usar protector de piel circundante, como el Cavilon, que forma una película barrera
no irritante, uniforme e impermeable además de apósitos secundarios y fijación que den co-
modidad.
En el caso de no lograr un adecuado manejo local del olor es útil colocar menta o algunas otras
plantas aromáticas en la habitación para enmascararlo, o aplicar aromaterapia con aceites
fragantes.
71
HIdratación
Valorar apósito protector
NO SI NO SI SI
9. CUIDADOS NUTRICIONALES
La evaluación nutricional objetiva debe ser realizada en aquellas personas con tamizaje nutri-
cional alterado, es decir, que presenten algún grado de riesgo nutricional (Muscaritoli M, 2021)
o en todos las personas que asistan a una consulta nutricional ambulatoria. Existen diferentes
herramientas para la determinación del estado nutricional, que contemplan un abordaje inte-
gral considerando determinación de la ingesta alimentaria, exámenes de laboratorio, evalua-
ción antropométrica y de composición corporal (si es que aplica) con el objetivo de realizar
un diagnóstico nutricional integrado, considerando además síntomas gastrointestinales. Esta
evaluación permitirá establecer modificaciones en la alimentación y/o consejería alimentaria
de manera individualizada y pertinente al paciente y su entorno. Son grupos especialmente
importantes de evaluar aquellas personas que se encuentran en cuidados paliativos, pero con
tratamiento activo y/o que presentan una expectativa de vida superior a 6 meses. Esto permi-
tirá asegurar un adecuado aporte nutricional y optimizar su calidad de vida.
El objetivo principal del manejo de la caquexia es alcanzar las necesidades fisiológicas y psico-
lógicas de la persona. Esto incluye entregar un aporte energético, sustratos nutricionales y un
apoyo compasivo que permita abordar las disfunciones asociadas a los aspectos emocionales
y sociales de la alimentación (Arends J, 2021 ESMO Cachexia). Es por esto que la red de apoyo
debe ser parte importante de la educación alimentaria con el fin de acompañar en el proceso
de alimentación de la persona en cuidados paliativos.
TABLA 20. EVALUACIÓN DE LA CAQUEXIA SEGÚN GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA ESMO 2021: CÁNCER CACHEXIA (98)
CATEGORÍA PARÁMETRO HERRAMIENTA RECOMENDADA
R24h: recordatorio de 24 horas. DEXA: absorciometría de rayos X de energía dual. BIA: Bioimpedanciometría. ECOG/WHO: Easter Coopera-
tive Oncology Group/World Health Organization. AVD: Actividades de la Vida Diaria. FAM: Fuerza de agarre de mano.
Con lo anterior, se podrá determinar el estado nutricional del paciente. Además, un punto cen-
tral para el enfoque terapéutico nutricional es conversar con el equipo médico y multidiscipli-
nario para conocer la expectativa de vida de la persona. (98).
74
Según eso, se sugiere continuar con el siguiente flujograma (98) (figura 13):
Orientación técnica cuidados paliativos universales
SI NO
NO
¿El paciente está en riesgo nutricional? NO ¿Se plantea algún tratamiento
de alto riesgo nutricional?
Reevaluar
SI SI NO periódicamente
(semanalmente en
lo posible)
Realizar una evaluación Considerar una Reevaluar cada
nutricional completa (de intervención 3 meses
acuerdo a tabla anterior) nutricional preventiva
Apoyo de enfermería.
− Indagar sobre el patrón de alimentación regular del paciente, previo al diagnóstico y pos-
terior al mismo.
− Conocer el peso anterior al diagnóstico y la cuantificación de la pérdida de peso; apoyar
en la medición del peso del usuario en controles y/o visitas domiciliarias, para cuantificar
el porcentaje de reducción.
− Coordinar evaluación por nutricionista.
− Evaluar la presencia de síntomas que pudieran estar exacerbando la pérdida de peso ta-
les como náuseas, vómitos, dolor o estreñimiento.
− Educar al cuidador: Preparación adecuada de los alimentos resguardando las preferencias
de la persona, deben ser entregados en porciones pequeñas y de manera fraccionada. No
forzar la ingesta.
b. Soporte nutricional.
Respecto al soporte nutricional, tener en consideración que la alimentación oral debe ser se-
gura para el/la paciente, considerando el riesgo de aspiración. Esta evaluación deberá ser rea-
lizada por un profesional fonoaudiólogo/a y se abordará en el siguiente capítulo.
En cuidados paliativos, las alteraciones en las distintas fases de la deglución son frecuentes,
especialmente en personas con tumores localizados en el tracto aerodigestivo superior o con
cánceres en estadios avanzados en otras regiones que puedan conducir a alteraciones cog-
nitivas o posturales; también en enfermedades neurológicas progresivas como la esclerosis
lateral amiotrófica, enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple y demencias (101). Dada
esta amplia variedad de etiologías, lo importante es conocer las características y el impacto
fisiológico de la patología de base en orden de orientar un adecuado método de evaluación,
diagnóstico y tratamiento de la disfagia (102).
Debe estar orientada a conjugar la condición de salud con las preferencias de la persona y sus
cuidadores, particularmente en relación a la hidratación y nutrición. Resulta fundamental el
equilibrio entre los métodos de evaluación e intervención disponibles y la elección de aquellas
estrategias que puedan resultar realmente beneficiosas, considerando factores como las ca-
racterísticas del trastorno deglutorio, fisiopatología de la enfermedad basal, preferencias del
usuario y su entorno. Esta multiplicidad de factores define al manejo de la disfagia como un
aspecto complejo, que requiere procesos juiciosos y consensuados para una adecuada toma de
decisiones, y puede considerar los siguientes principios (101):
76
Así, algunos aspectos fundamentales a considerar para la evaluación en estos usuarios será
(101) realizar una descripción detallada de la patología de base y las características de la dis-
fagia, ya que permitirán orientar el diagnóstico y las posibles intervenciones. Durante la en-
trevista inicial con la persona o sus cuidadores, es relevante recopilar información respecto
a vía de alimentación actual, administración de fármacos, manejo de saliva, condición nutri-
cional, conductas asociadas a la alimentación y especificidad de dificultades de la deglución,
por ejemplo; si está asociada a alimentos líquidos, sólidos o todo tipo de alimentos, si produce
dolor u odinofagia, si se asocia a tos refleja o se relaciona con texturas o sabores específicos,
entre otros factores. Además, es importante indagar sobre el tiempo de alimentación, el es-
fuerzo requerido para completar una ingesta y el cambio en las rutinas relacionadas con la ali-
mentación por el usuario y su familia, con el fin de conocer el impacto que genera la alteración
deglutoria en su calidad de vida.
Higiene oral: La condición de la mucosa y la higiene oral pueden reflejar la capacidad de la per-
sona para manejar secreciones o alimentos, adicionalmente, condiciones como la polifarmacia
o estados avanzados de la enfermedad, pueden favorecer el crecimiento bacteriano e inducir a
eventos de microaspiración de este contenido, compuesto frecuentemente de secreciones en-
durecidas acumuladas o adheridas en distintas zonas de la cavidad oral y restos alimentarios.
− Nasofibroscopia: Puede ser realizado incluso en usuarios encamados, pero puede presen-
Uno de sus ejes centrales corresponde a mantener la vía oral de alimentación por el mayor
tiempo posible. Para lograr este objetivo, actualmente se disponen de distintas estrategias
que buscan mejorar o mantener el rendimiento deglutorio, que, en términos generales, se des-
criben a continuación (101,104):
Para los líquidos, se puede recomendar el uso de espesantes, que modifican su viscosi-
dad y reducen el riesgo de aspiración pulmonar, aun cuando bibliografía reciente plantea
que la incorporación del uso de "protocolo de agua libre", que mejoraría calidad de vida,
disminuyendo el riesgo de neumonías por aspiración, al ser una sustancia inocua para el
78
Las modificaciones en las consistencias son frecuentes, sin embargo, su utilización práctica
depende fuertemente de la tolerancia y aceptación a estos cambios por parte del usuario,
además de la capacidad de adaptar la alimentación a estos requerimientos por sus cuida-
dores, por lo que se requiere considerar aspectos técnicos y de calidad de vida asociada a la
deglución, en favor de mantener la alimentación como una actividad placentera.
Manejo de secreciones.
− Sialorrea: La excesiva salivación o el mal control oral puede ser frecuente en personas
con condiciones neurodegenerativas, pudiendo generar irritación en la piel perioral, al-
teraciones en la salud oral e incrementar el riesgo de neumonías aspirativas, además de
producir un fuerte impacto en la interacción social del usuario. En fases iniciales, la tera-
pia puede incluir estrategias para compensar el déficit o para gatillar de forma voluntaria
la deglución de saliva. Actualmente, es posible considerar alternativas farmacológicas o
el uso de toxina botulínica para mejorar esta condición en casos específicos.
− Hiposialia (Xerostomía): La disminución en la producción de saliva y la sensación de
boca seca puede ser frecuente en enfermedades neurodegenerativas o como conse-
cuencia del manejo médico de condiciones oncológicas avanzadas, generando dificulta-
des deglutorias y de higiene oral. Las estrategias para compensar esta condición consi-
deran el uso de sustitutos salivales o la formulación de mucílagos caseros con hierbas de
uso frecuente (matico, linaza, manzanilla, etc.), y educación a los cuidadores para asistir a
los usuarios, mediante la humectación directa y frecuente de labios y cavidad oral.
La administración oral de fármacos puede resultar compleja en personas con disfagia, siendo
frecuente que los usuarios refieran un gran esfuerzo para deglutir un medicamento, con la
sensación de residuos en la faringe o la cavidad oral y con temor a aspirar el fármaco. Algu-
nas estrategias utilizadas para facilitar la tolerancia oral pueden incluir moler los fármacos o
mezclarlos con alimentos semisólidos, pero estas técnicas pueden modificar las propiedades
farmacológicas del medicamento, requiriendo la aprobación de un químico farmacéutico o
de un especialista para su utilización. En usuarios con riesgo severo de aspiración, se pueden
considerar la administración de fármacos por otras vías y accesos enterales.
Esta decisión requiere un estudio consensuado del equipo multidisciplinar, del usuario y su en-
Indicar soporte nutricional debe tener un propósito real en la persona paliativa, y debe cumplir
los pilares de la ética.
Quienes tengan NE pueden postular a la Ley Ricarte Soto (20.850) según los criterios estable-
cidos en su normativa.
FIGURA 14. FLUJOGRAMA PARA LA DECISIÓN DE ACCESO ENTERAL SEGÚN TIEMPO ESTIMADO DE USO Y RIESGO DE ASPIRACIÓN (98)
Sin riesgo de
Sonda nasogástrica
aspiración
>4 semanas
Con riesgo de
Sonda nasoyeyunal
aspiración
NE
Sin riesgo de
Gastrostomía
aspiración
Gastro-Yeyunostomía
Se define como "una atención dirigida a la función, que se presta en colaboración con otras dis-
ciplinas clínicas y que se alinea con los valores de las personas que tienen enfermedades gra-
ves y a menudo incurables en contextos marcados por síntomas intensos y dinámicos, estrés
psicológico y morbilidad médica para alcanzar objetivos potencialmente limitados en el tiem-
po" (108). En usuarios en condición paliativa, la atención personalizada resulta relevante, cuyos
componentes críticos son la paliación y la rehabilitación. Esta última no consiste solamente en
80
la recuperación y la plena funcionalidad, sino que comparte con los cuidados paliativos la ética
Orientación técnica cuidados paliativos universales
Cuando ocurre una enfermedad terminal, se produce un deterioro progresivo y continuo del
funcionamiento que lleva a la persona a experimentar un aumento de la dependencia y el
desacondicionamiento neurológico y musculoesquelético. La aparición de síntomas como el
dolor, la fatiga y la disnea, inciden a su vez en un mayor deterioro del estado funcional, una
disminución de la actividad de la vida diaria (AVD) y una reducción significativa de la calidad
de vida de las personas y los cuidadores (110).
La rehabilitación paliativa está orientada a los usuarios en las fases terminales de la enfer-
medad, a través de la adaptación de las AVD para mantener la mejor independencia física,
con apoyo emocional y social, para llevar una alta calidad de vida respetando sus deseos. La
intervención está diseñada para aliviar los síntomas como el dolor, la disnea y el edema, y para
prevenir las contracturas y las lesiones de piel, corregir la posición, la asistencia respiratoria, la
relajación o el uso de dispositivos de ayuda (110).
TABLA 21. ESCALAS SUGERIDAS EN REHABILITACIÓN PALIATIVA (ELABORACIÓN PROPIA DPTO. REHABILITACIÓN Y DISCAPACIDAD)
VALORACIÓN DE DOLOR,
VALORACIÓN MOVILIDAD ESCALAS EN REHABILITACIÓN
RIESGO DE CAÍDAS, BALANCE Y
(113) PALIATIVA ONCOLÓGICA (115)
MARCHA (114)
Prueba cronometrada de
Estado Funcional: Barthel, FIM,
levantarse y de marcha (test up Escala de Tinetti
escala Karnofsky
and go).
La prescripción de ejercicio físico en los cuidados paliativos debe estar en consonancia con los
objetivos de la persona, evitar ser agresivos, y se orientan a mejorar la sensación de autoefica-
cia, reducir la tensión muscular y aumentar la eficacia motriz. Los objetivos funcionales deben
ser realistas y alcanzables en una enfermedad avanzada; pueden pasar desde una primera eta-
pa de aumentar la resistencia, mantener la fuerza y reducir el riesgo de caídas con la deam-
bulación, a la de mantener la auto movilidad en la cama y en la silla de ruedas/transferencia
para que puedan interactuar más fácilmente con sus seres queridos cerca del final de la vida.
La evaluación por parte de un fisiatra puede ser útil para valorar los problemas de movilidad y
necesidades de los cuidadores (111).
El deterioro de la movilidad aumenta el riesgo de caídas, que son una importante fuente de
morbilidad en las personas mayores y frágiles. Las complicaciones de las caídas, como las frac-
turas, las hemorragias intracraneales o lesiones de la piel, pueden conducir a un mayor dete-
rioro. Por lo tanto, la prevención de las caídas es un componente clave de las intervenciones de
rehabilitación. Quienes reciben cuidados paliativos corren un riesgo aún mayor de sufrir caídas
que la población adulta mayor que no sufre de enfermedad avanzada. El equipo de rehabilita-
ción puede contribuir a disminuir el riesgo de caídas a través del entrenamiento de aptitudes
como ortostatismo, coordinación, equilibrio, cognición y mitigación de riesgos ambientales.
En personas con reducción de la reserva cardiopulmonar puede contribuir a través de realizar
técnicas de ahorro de energía y tolerancia a la actividad. También pueden ser educados los
cuidadores sobre cómo prevenir las caídas.
En paralelo, los niveles de movilidad se asocian inversamente con el dolor, la fatiga y los sínto-
mas relacionados con el sueño. En usuarios con cáncer terminal, más del 85% declara el deseo
de deambular o mantener la movilidad en silla de ruedas (116).
neurológicas y demencia está bien documentada. Todas las intervenciones son individualiza-
das y la evaluación de las necesidades se realiza de forma regular, teniendo en cuenta la varia-
bilidad diaria de las funciones físicas y psicológicas (112).
Las personas con insuficiencia cardíaca crónica también pueden beneficiarse de un programa
de ejercicio estructurado. Los que participaron en un programa de ejercicio aeróbico mejora-
ron los niveles de fatiga, así como una mayor tolerancia al ejercicio, una mayor capacidad para
realizar las actividades de la vida diaria, una disminución de los reingresos hospitalarios y una
reducción de la mortalidad cardíaca (118). En estas personas la mala adherencia a la terapia
debida a depresión o al trastorno cognitivo se ha asociado a un peor manejo de la insuficien-
cia cardíaca congestiva; asimismo, se ha documentado que los programas de rehabilitación
cardíaca supervisados médicamente disminuyen la ansiedad y la depresión en ICC. Se requiere
autorización de cardiólogo tratante para incorporar a la persona a un programa de rehabilita-
ción (119).
En quienes tienen inestabilidad, pero están fuera del alcance quirúrgico, así como también
para personas con dolor mecánico no quirúrgico o residual, se debe evaluar la prescripción de
órtesis de columna. Existen órtesis personalizadas y comerciales, y pueden adaptarse a todas
las regiones de la columna vertebral. El segmento implicado debe estar incluido en el corsé y
se debe valorar su tolerancia. Se debe elegir el corsé menos restrictivo y apropiado al logro de
la estabilidad de columna y evitar una mayor debilidad muscular.
Enfermedades Neuromusculares.
Algunas funciones esenciales pueden verse afectadas con el progreso de la patología, por ello
debe ser evaluada la opción de la ventilación no invasiva y la instalación de sonda de alimen-
tación si es pertinente. La disfunción pulmonar restrictiva surge en las en las últimas fases de
los trastornos neuromusculares, como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la cual suele ir
acompañada de disfunción bulbar y tos ineficaz (111).
Accesibilidad y Barreras.
Un estudio canadiense (121) entrevistó a los cuidadores de personas mayores con enfermeda-
des crónicas, quienes identificaron los viajes o traslados como una actividad difícil tanto para
los usuarios y sus familiares. Los familiares hablaron de los retos que experimentaron al ayudar
a salir del auto cuando llegaban al hospital, así como en el hospital mismo debido a la falta de
movilidad y de sillas de ruedas. Además, informaron de las dificultades debidas a la falta de
furgones accesibles.
En 1999 se publicó estudio que analizaba los hitos en rehabilitación en etapa de cuidados
paliativos bien definidos en personas con ELA y se describieron: el acceso a terapias adyuvan-
tes (por ejemplo, fonoaudiología), ayudas de adaptación (por ejemplo, uso de silla de ruedas,
comunicación aumentativa), atención médica a domicilio, colocación de gastrostomía, apoyo
pulmonar, atención psicosocial (por ejemplo, participación en un grupo de apoyo, asesora-
miento pastoral), hospitalización, instalación de traqueostomía (124).
La OMS define a los dispositivos médicos como un instrumento, aparato o máquina que se utiliza
en dentro de otras cosas para restaurar, corregir o modificar la estructura o función del cuerpo
con algún fin sanitario; Indica que estos pueden ser utilizados en los cuidados paliativos (125).
En la guía del año 2016 de OMS, titulada "Planificación y aplicación de los servicios de cuida-
dos paliativos: guía para los gestores de programas", se recomiendan equipos y dispositivos
médicos básicos que deben ser considerados para los cuidados paliativos en el domicilio:
− Reposacabezas
− Colchón anti escaras
− Máquina portátil de aspiración de secreciones de vía respiratoria
− Nebulizador portátil
− Sillas de ruedas
84
− Andadores
Orientación técnica cuidados paliativos universales
− Sillas de baño
− Inodoros portátiles
− Cuñas de posicionamiento en decúbito
Existen diversas formas de acceder a estas ayudas técnicas, como el GES para personas mayo-
res de 65 años, ley Ricarte Soto para personas con ELA, entre otros.
TABLA 22. IDENTIFICACIÓN DE SÍNTOMA REFRACTARIO (ELABORACIÓN PROPIA DPTO. REHABILITACIÓN Y DISCAPACIDAD)
PREGUNTAS:
¿Existen más intervenciones capaces de proporcionar mayor alivio?
Las causas más frecuentes para la indicación de sedación paliativa son: disnea, dolor incontro-
lable, sangrado incoercible o hemorragia masiva, delirium, sufrimiento existencial, todos ellos
refractarios. En estos casos, estaría indicada la sedación provisional, transitoria o intermitente,
que podría llegar a ser definitiva o irreversible cuando estuviéramos ante personas en situa-
ción de agonía.
La mayoría de los estudios sobre sedación se han realizado en unidades específicas de cuida-
dos paliativos o en "hospices" (hospicios). En los últimos años se han publicado algunos estudios
más relacionados con la sedación paliativa realizada en domicilio, reflejando incidencias de
entre el 12-14%, siendo los síntomas refractarios más frecuentes que condujeron a su uso el
delirium y la disnea. El fármaco más usado continuó siendo el midazolam (93-98%) (126,127).
85
Tipo de sedación:
− Según temporalidad: Puede ser intermitente (permite periodos de alerta) o continua
(sin periodos de descanso).
− Según Intensidad: Superficial, que permite comunicación de la persona con el entorno;
profunda, en que se pierde la comunicación.
Dosis:
Orientación técnica cuidados paliativos universales
− La dosis de inducción es la dosis total con la que llegamos al nivel de sedación necesario
para controlar el síntoma (escala de Ramsay, anexo 10).
− La dosis de rescate es la dosis "extra" que se emplea en caso de crisis o reagudización del
síntoma. Se recomienda sea igual a la dosis de inducción, usando el mismo fármaco del
esquema de sedación (=1/6 de dosis total diaria si es Midazolam).
− Ajuste de dosis para mantener objetivo: se recomienda realizarlo al menos cada 24 horas
sumando los rescates del día a la dosis diaria pautada.
− Cálculo de dosis diaria total (Dosis total = dosis basal + rescates)
− Selección del fármaco: ver algoritmo figura 15.
El fármaco de elección deberá elegirse en base a las condiciones de la persona, sus anteceden-
tes clínicos, el tipo de síntoma refractario que debe ser manejado y la experiencia del equipo
tratante con el medicamento.
Los opioides no están recomendados como medicación específica para la inducción de la se-
dación paliativa, pero se empleará de forma concomitante si el síntoma refractario es el dolor
o la disnea y también en el caso de que lo estuviera tomando previamente.
Midazolam (tabla 23): Fármaco de primera línea. Se puede administrar por vía subcutánea o
endovenosa, esta última en casos de urgencia al asegurar de inicio rápido en episodios agudos,
como asfixia o hemorragia masiva o en quienes ya tengan una vía venosa permeable por otros
motivos.
En caso de no lograr el nivel de sedación adecuado con dosis máxima de midazolam, añadir
levomepromazina (si estuviere disponible) o cambiar a fenobarbital o propofol.
Levomepromazina: Se utiliza en casos de delirium hiperactivo, sin embargo está muy poco
Haloperidol (tabla 24): De selección para delirio, en vía SC e IV. Se puede mezclar con casi
todos los fármacos Presentaciones: ampollas de 5 mg por ml
FÁRMACO DOSIS VÍA ENDOVENOSA IGUAL VÍA SUBCUTÁNEA DOSIS MÁX DÍA
Inducción: 2,5-10 mg c/8 hrs
HALOPERIDOL 300
Infusión continua: 1-5 mg/h
Fenobarbital por vía subcutánea: Antes de iniciar fenobarbital se deben suspender benzodiaze-
pinas y neurolépticos. Tratamientos con opioides requieren reducir la dosis al menos en un 50%.
Dosis de inducción es 100mg, esperar 2 horas para lograr máximo nivel plasmático. Dosis ini-
cial habitualmente son 600mg día en infusión continua por vía subcutánea. En los siguientes
días se ajusta para lograr sedación adecuada.
Propofol por vía endovenosa: Requiere supervisión por equipo médico experto y sólo se pue-
de administrar en personas hospitalizadas. Es un anestésico general de acción ultracorta. Re-
duce el flujo sanguíneo cerebral, la presión endocraneana y tiene efecto antiemético. Inicio de
acción en 30 segundos, dura 5 minutos y la vida media es de 40 a 60 minutos.
Propofol 10mg/ml puede utilizarse en perfusión sin diluir o diluido en suero glucosado al 5% o
Suero fisiológico al 0.9%, en frascos de vidrio, que deben agitarse antes de usarse. Sólo utilizar
soluciones homogéneas y envases intactos.
Evaluación de la respuesta.
Una vez iniciada la sedación se debe monitorizar periódicamente el nivel de sedación median-
te la escala de Ramsay modificada o de escala de Richmond (RASS) (anexos 10 y 11). También
deben consignarse signos vitales y evolución clínica. El tercer parámetro para monitorear es el
estado emocional de la familia, aportando comprensión, disponibilidad y privacidad, evaluar la
posibilidad de habitación individual o biombo.
Puede ocurrir en uso en personas sin síntomas refractarios, en los que no se han agotado otras
alternativas terapéuticas o cuando los fármacos son utilizados en dosis superiores a las ne-
cesarias para proporcionar alivio adecuado. No debe permitirse como alternativa a la falta de
competencia del equipo asistencial para resolver el sufrimiento.
La sedación paliativa es diferente a la eutanasia (tabla 26), teniendo como principal objetivo
el mejorar la calidad de vida durante el proceso de fin de vida y no modificar la duración o
evolución de la enfermedad.
TABLA 26. DIFERENCIAS ENTRE SEDACIÓN PALIATIVA Y EUTANASIA (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
Prescripción de fármacos a
Prescripción de fármacos a
dosis mínimas necesarias para
Proceso dosis letales que garanticen
controlar síntomas y ajustados a
una muerte rápida
la respuesta de la persona
− Revisar las indicaciones médicas sobre dosis de inicio de sedación; administrar la primera
FIGURA 15. ALGORITMO PARA LA TOMA DE DECISIONES EN SEDACIÓN PALIATIVA (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
SI NO SI NO
UNIVERSALES
ACOMPAÑAMIENTO PSICOSOCIAL EN LOS CUIDADOS PALIATIVOS
Ir acompañando psicosocialmente y cuidando la salud mental de las personas que han transitado
hacia los cuidados paliativos, implica entregar ayuda para sobrellevar la enfermedad y tratamiento,
a través de su progresión y hasta el fin de vida. Además, involucra la responsabilidad de establecer
acciones preventivas para el proceso de duelo en sus cuidadores y grupo familiar (129).
TABLA 29. ORGANIZACIÓN DE LOS CUIDADOS CONTINUOS (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
En el trabajo psicosocial y cuidado de la salud mental en cuidados paliativos es crucial sostener una
mirada amplia, completa y holística de la persona. Al mismo tiempo, la etapa de fin de vida y los
cuidados paliativos son una situación compleja y exigente.
TABLA 31. ÁMBITOS CLAVE PARA EL APOYO PSICOSOCIAL (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
En los cuidados paliativos la intensidad (cantidad y duración) de las intervenciones varía en función
del pronóstico de la enfermedad y la energía de la persona. Considerar esto permite ir avanzando en
forma gradual y en función de las posibilidades.
TABLA 32. ENFOQUE ESCALONADO PARA EL ACOMPAÑAMIENTO PSICOSOCIAL (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
En este momento o tipo de intervenciones, se realizan acciones que permitan a las personas,
cuidadores y familias el desarrollo de capacidades y afrontar el estrés o malestar;
Este tipo de acciones logra beneficios a más largo plazo, y requiere de mayor tiempo (y
MOMENTO 2
energía);
Entregar
Este momento suele ser el indicado para la educación en salud, pudiendo incorporar
educación
información sobre: la enfermedad, el manejo del dolor y los síntomas, participación en
en salud
servicios o beneficios sociales, o las gestiones o trámites que se deban hacer en la etapa de
y mejorar
fin de vida;
habilidades de
afrontamiento Se pueden incorporar acciones para la mejora en habilidades de afrontamiento, por
ejemplo: entrenamiento en relajación, manejos de estímulos, reestructuración cognitiva,
reentrenamiento de la respiración, manejo de la frustración, interrupción del pensamiento,
técnicas para la atención plena, habilidades de comunicación y asertividad, otras.
Este tercer momento, permite el trabajo sobre necesidades más específicas de las
personas, acerca de cuestiones más significativas para sus experiencias y con niveles
de conversación y comunicación mayor, considerando el pronóstico de la enfermedad
y niveles de energía que permitan el uso de estrategias a más largo plazo y con mayor
MOMENTO 3 tiempo;
Abordar Estas intervenciones son valiosas, y van en la línea de continuar promoviendo la
problemas o autonomía, la autodeterminación, y la experiencia de una vida con sentido en esta etapa;
necesidades Apuntan hacia el procesamiento y resignificación más profundos de la experiencia
de mayor personal y la identidad, siempre manteniendo un foco puesto sobre el logro de calidad de
complejidad y vida, bienestar y tranquilidad;
que requieren
más tiempo o Si bien los niveles de energía son mayores a los otros tiempos, de todos modos, la fatiga
energía está presente y las intervenciones psicosociales o de salud mental tradicionales deberán
hacer un ajuste de tiempo, limitando su duración y los niveles de profundidad;
Asimismo, y solo si las intervenciones de los momentos anteriores no lo han logrado,
se pueden realizar acciones para el abordaje de trastornos de salud mental, siempre
pensando en que el horizonte de tiempo es limitado.
97
En cada momento, los equipos de cuidados paliativos van evaluando la posibilidad de avanzar hacia
Las estrategias o acciones de cada momento se complementan entre sí, y el paso de un momento a
otro no significa interrumpir las intervenciones del anterior; generalmente la integralidad de la inter-
vención y la amplitud del tipo de necesidades obliga a que se desarrollen diferentes tipos de acciones
de manera complementaria; especialmente aquellas que favorecen una vivencia menos angustiosa y
con menor sufrimiento, nunca se deben dejar de reforzar, por ejemplo: la educación en salud.
Este enfoque hace posible (y real) la intervención con personas en etapas de fin de vida, y también
al inicio de los cuidados paliativos. Por un lado, ordena una forma de aproximación, pero no asume
que las personas vayan avanzando en una estructura rígida y ordenada de etapas definidas; por otro
lado, entrega una orientación para la determinación del tipo (o profundidad) de las acciones que se
pueden realizar.
La modalidad, el foco específico y el tipo de intervenciones puede variar en cada persona, lo impor-
tante es rescatar la lógica del enfoque escalonado.
En las personas que participan en cuidados paliativos se han identificado algunos desafíos o dificul-
tades emocionales específicas. Se recomienda destinar esfuerzos para su afrontamiento, y prevenir
el desarrollo de dificultades psicosociales o la aparición de problemas de salud mental, y promover
un apoyo integral de las personas.
1. Desmoralización.
En los cuidados paliativos, la pérdida de la «moral» (entendida como un estado de ánimo positivo, o
confianza en las propias capacidades) se tiende a expresar como un amplio espectro, desde una leve
pérdida de confianza o desánimo, hasta la pérdida total de la esperanza y la vivencia de una sensa-
ción de profunda impotencia, de sentirse atrapado y no saber qué hacer; donde el propósito y senti-
do de la vida se pierden, abarcando también las relaciones sociales. La desmoralización se ha visto
asociada a un deseo de muerte acelerada, con la consecuente aparición de riesgo suicida (133,134).
Suele surgir en personas que viven un proceso de enfermedad grave, en quienes se da una suma de
estresores intensos (134,135):
• La propia experiencia de enfermedad grave y que cursa hacia el fin de vida
• La persistencia de síntomas físicos difíciles de tratar
• Una disminución progresiva de los períodos de recuperación
• Una continua sensación de ir perdiendo capacidades para, por ejemplo, participar socialmente,
la autonomía o el disfrute.
98
Esta combinación de reacciones puede fluctuar en su intensidad, y si dura por más de dos semanas
Orientación técnica cuidados paliativos universales
TABLA 33. DIFERENCIAS DE SÍNTOMAS ENTRE DESMORALIZACIÓN Y DEPRESIÓN (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
DESMORALIZACIÓN DEPRESIÓN
Pérdida de la capacidad de disfrute
Sentimiento de impotencia
(Anhedonia)
Pérdida del sentido y significado de la vida Pérdida de motivación
Por otro lado, se han identificado algunos factores que ayudan a disminuir el riesgo de desarrollarla,
y disminuir la intensidad de esta experiencia cuando se presenta (133–135,137):
• Logro de un sentido de coherencia, que la persona sea quien es y siempre ha sido.
• Sostenibilidad de la sensación de autonomía.
• Logro de una sensación de control sobre el ambiente o atmósfera.
• Alcance de una sensación de autoaceptación, paz y tranquilidad.
• Fortalecimiento de las capacidades para ajustarse a los nuevos escenarios y avances de la
enfermedad.
• Sostener una sensación de esperanza y propósito, que dé sentido a la vida.
99
Así, en el acompañamiento psicosocial, los equipos de cuidados paliativos pueden establecer in-
2. Estigma y vergüenza.
Una persona estigmatizada es aquella cuya identidad es devaluada y excluida de la aceptación so-
cial, por contar con atributos que son percibidos como negativos por la cultura o sociedad (139,140).
Este proceso de estigmatización puede ser aplicado a personas que están cursando una enfermedad,
cuando son percibidas como alguien que se desvía de aquello que es visto como deseable o bueno
por la sociedad (141).
En los cuidados paliativos, el estigma y vergüenza suele verse asociado a la toma de decisiones
sobre transitar a este tipo de cuidado; y también en los casos en que la enfermedad de base es es-
tigmatizada por la sociedad.
a. Hacia personas que requieren cuidados paliativos: La estigmatización se entiende como un
proceso impulsado por la asociación que existiría entre los cuidados paliativos y la muerte;
y por las expectativas sociales relacionadas a lo que una persona que cursa una enfermedad
debería hacer, o las decisiones que debiera tomar.
Tradicionalmente la medicina en culturas occidentales se asocia a la búsqueda de la cura y
prolongación de la vida, por sobre un foco central puesto en la mejora de la calidad de vida o
disminución del sufrimiento. En este escenario, es posible que los cuidados paliativos tengan
una fuerte "carga simbólica"; quien elige y requiere cuidados paliativos puede ser vista por las
demás como una persona que no cumple con las expectativas que la sociedad tiene de alguien
que cursa una enfermedad: que el estado de enfermedad conlleva la obligación de curarse y no
morir, y que todas las personas deben buscar esto y cooperar en el proceso (141).
Las personas que requieren de cuidados paliativos también crecen en la misma sociedad y
cultura, pudiendo tener internalizados en ellas mismas los estereotipos negativos hacia los
cuidados paliativos. Por este proceso las personas que hacen la transición a cuidados paliativos
suelen experimentar sentimientos de culpa, vergüenza y rabia por su decisión, así como un
miedo al abandono o pérdida de la atención y cuidados. Muchas personas además perciben
los cuidados paliativos como asociados inexorablemente con la muerte, la desesperanza y la
dependencia. También, los contextos sociales pueden desarrollar percepciones hacia quienes
participan de cuidados paliativos como personas "sin voluntad" y "débiles", o que se han
"rendido" y "abandonado a sí mismas" (142).
100
Por este proceso de estigmatización, la toma de decisiones sobre el uso de cuidados paliativos,
Orientación técnica cuidados paliativos universales
Generalmente la experiencia de personas que viven con VIH y que sufren de estigmatización
En los cuidados paliativos con personas que viven con VIH (y en otras enfermedades
socialmente estigmatizadas) se deberá tener especial atención a lograr un estilo de relación
y comunicación especialmente sensible, humana, respetuosa y cauta; el enfoque transversal
en las interacciones y comunicación deberá promover que se vean a sí mismas como cualquier
otra persona. El norte es lograr un estilo de relación y comunicación que les permita (140):
− Hablar con tranquilidad;
− Actuar con naturalidad;
− Expresar sinceramente sus preocupaciones y necesidades;
− Ignorar la preocupación y temor a sufrir una respuesta negativa, discriminadora y estig-
matizante desde los demás.
En las ocasiones en que el equipo de salud logra este estilo de relación y comunicación, se
promueve una construcción de autoimagen positiva, un cambio en la percepción de sí mismas
hacia verse como personas normales, dignas de respeto, amor, interés social y cuidados.
Esto disminuye la tendencia al aislamiento y silencio, y se va permitiendo que las personas
transmitan sus preocupaciones y necesidades. Paulatinamente se va logrando una mejora en
la autoestima y aceptación, hasta incluso lograr un cambio radical y positivo en la forma en
que enfrentan los cuidados paliativos, y en la tranquilidad con que se afronta la etapa de fin
de vida (140).
discapacidad y en la etapa de fin de vida; pudiendo significar variadas cosas, en diferentes etapas, y
Orientación técnica cuidados paliativos universales
Desde la perspectiva de las personas que participan en cuidados paliativos, se identifican una serie
de necesidades asociadas a la experiencia sexual en el proceso de fin de vida y enfermedad. Estas
necesidades se caracterizan por (144,146) (Tabla 34):
103
Estas necesidades no son estáticas para las personas y sus parejas. En su abordaje el objetivo no es
Orientación técnica cuidados paliativos universales
llegar a un punto o una forma definitiva y cúlmine para vivir la sexualidad en esta etapa de vida, sino
el establecimiento continuo de espacios de comunicación para abordar estas necesidades dinámi-
cas de manera continua, anticipar los cambios en la sexualidad, y lograr la normalización de estas
necesidades (144).
Primer momento
Se entrega
educación sobre:
Está alerta
La manera en que a cómo la
las necesidades intervención del
sexuales se van equipo de salud
Está orientado
modificando puede estar
Busca conversar hacia la persona,
durante el curso de teniendo un
con apertura y y no a las
la enfermedad impacto sobre la
desinhibición Explora con necesidades
persona
El reconocimiento preguntas abiertas propias del equipo
de la importancia que permitan la de salud u otras
Evita replicar
de la sexualidad expresión de las personas Pone atención a
en el diálogo
e intimidad para personas sobre: los detalles
los prejuicios,
las personas y sus estereotipos e Valora
parejas incomodad que -Cómo la profundamente Logra un ritmo y
suelen existir enfermedad ha aquello que la lenguaje que no
Segundo momento sobre el tema afectado en la persona expresa incomode a las
Siempre que la experiencia sexual personas
persona lo permita Será importante -Cómo ha Busca la falta
y le parezca poner atención cambiado su de superioridad Será muy
necesario, ir a la comodidad relación de pareja de las ideas y importante
avanzando hacia que siente el (si existiera) percepciones respetar la
el abordaje más equipo de salud -Cómo están del equipo de apertura de
profundo de las sobre el tema, y logrando -o no- la salud u otras las personas a
necesidades lograr avanzar satisfacción de sus personas, sobre la hablar sobre el
sexuales en el desarrollo necesidades de experiencia que tema.
específicas en de capacidades contacto y relación la propia persona
cuanto a: para el abordaje cuenta, lo que
Son finalmente
tranquilo. piensa y lo que
ellas quienes van
Su autoconcepto siente
determinando el
sexual y de género nivel de apertura
Su funcionamiento en el abordaje
sexual de la sexualidad.
Las necesidades de
relación y contacto
con otra persona
105
Los cuidados paliativos en personas que han sido diagnosticadas con una condición grave de salud
mental (por ejemplo: esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión mayor), no solo involucran un desa-
fío particular por la existencia de una mayor prevalencia, gravedad y diagnóstico de enfermedades
crónicas; sino que además por algunas consideraciones específicas para los cuidados paliativos.
cuidadores durante toda la vida de la persona que ahora requiere cuidados paliativos. Tanto la
Orientación técnica cuidados paliativos universales
transición a cuidados paliativos como la etapa de fin de vida, puede involucrar una adaptación
exigente, al modificarse un ámbito importante para su identidad.
2. Participación y autonomía.
Las personas diagnosticadas con una condición grave de salud mental a menudo quedan excluidas
de la toma de decisiones médicas, y de la planificación y consideración de sus voluntades antici-
padas. Se tiende a presumir una incapacidad de tomar decisiones informadas, basada prejuiciosa y
únicamente en el diagnóstico de salud mental. Dentro de esto es posible identificar algunas consi-
deraciones para tener en cuenta:
• Como orientación general se debe considerar que las personas diagnosticadas con una condi-
ción grave de salud mental sí tienen capacidades para tomar decisiones y consentir procedi-
mientos y tratamientos médicos.
• La aproximación indicada es que el equipo de cuidados paliativos siempre presuma que las
personas cuentan con capacidad para participar de la toma de decisiones; mientras que, frente
a la duda -y según lo que vaya pasando con la persona- se tendrá que evaluar para confirmar
si efectivamente existe una incapacidad para hacerlo. La capacidad se presume, la incapacidad
se evalúa.
• Frente a las situaciones en que se observa una incapacidad, se pueden entregar apoyos y ajus-
tes razonables para promover mayor acceso a información, al ejercicio de la autonomía y au-
todeterminación, y la participación en la toma decisiones y planificación.
• La entrega de información es siempre necesaria, incluso cuando se presume incapacidad de
consentir.
• Algunas de las condiciones de salud mental tendrán una naturaleza episódica, por lo que en
algunos momentos las personas serán capaces de tomar decisiones autónomas, y en otro mo-
mento no; lo anterior según el estado de la enfermedad y la complejidad de la decisión.
• También se tiende a pensar que las personas diagnosticadas con una condición grave de sa-
lud mental se podrían sentir incómodas -o podrían angustiarse profundamente- al hablar de
temas relacionados con el final de la vida; sin embargo, la evidencia muestra que las personas
se sienten cómodas hablando de estos temas y pueden participar de la toma de decisiones,
incluso cuando hay deterioro cognitivo leve. Las personas tienen a sentir tranquilidad después
de hablar sobre la muerte.
• Asimismo, las personas diagnosticadas con una condición grave de salud mental comparten
muchas de las mismas preocupaciones del resto de las personas, y generalmente se tratan
de: el desgaste en la familia o cuidadores, el sufrimiento y manejo de síntomas, los problemas
interpersonales, los problemas espirituales y los preparativos para el fin de vida.
Finalmente, si bien la salud mental y los cuidados paliativos han tendido a dividirse en carriles se-
parados de investigación e intervención, comparten muchas similitudes: ambos están centrados en
la persona, valoran la relación de cuidado como un eje central, comparten la esperanza de bienestar
independiente del pronóstico y se centran en la atención compasiva y holística, respetan y valoran
la autonomía, y se preocupan por la calidad de vida definida por la persona que recibe el cuidado.
Ambos enfoques pueden enriquecerse de manera cruzada.
107
Como parte de las preocupaciones centrales que presentan las personas que requieren de cuidados
paliativos, está el bienestar de sus cuidadores y grupo familiar; esta preocupación se suele vincular a
la sensación de estar siendo una "carga" para otras personas, y a observar un desgaste real en ellas.
Los cuidadores suelen ser parejas, padres o madres, hijos o hijas, familiares o amigos que entregan una
atención y cuidado que requiere tiempo y esfuerzos considerables durante meses o incluso años; y que
implica realizar un amplio número de tareas exigentes física, social, emocional o financieramente:
• Asistencia en las actividades de la vida diaria (como alimentación, traslados, higiene de la per-
sona o limpieza de habitaciones)
• Gestionar y participar de las citaciones con los equipos de salud
• Gestionar o realizar exámenes, procedimientos y cuidados médicos en el hogar o fuera de él
• Participar en una amplia gama de toma de decisiones
En ocasiones, los cuidados involucran dejar de lado sus trabajos o planes de vida personales planifi-
cados, al menos por el tiempo que dura la necesidad de cuidado.
Cumplir el rol de cuidador se ha observado asociado a elementos positivos como el desarrollo
de resiliencia, mayor fortaleza personal, mayor cercanía en las relaciones familiares; y también a
elementos relacionados al importante desgaste que significa asumir tal rol, como dificultades de
sueño, pérdida de peso, fatiga o problemas de salud mental como depresión o ansiedad.
En muchas ocasiones, la angustia de quienes cuidan puede incluso ser mayor que la de personas que
requieren los cuidados paliativos, especialmente en las últimas etapas del fin de vida. El fin de vida
suele aumentar las dificultades de salud mental en la medida que se acerca la muerte de las personas.
108
TABLA 36. ÁMBITOS DE APOYO PSICOSOCIAL PARA QUIENES CUIDAN (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
El proceso de fin de vida, especialmente los últimos días u horas, puede involucrar sufrimiento físico,
emocional y espiritual.
En el acompañamiento, conocer el pronóstico preciso permite a las personas llevar adelante la toma
de decisiones sobre el final de la vida; en ocasiones, con información de pronósticos poco realis-
tas algunas personas pueden tomar decisiones hacia procedimientos o tratamientos invasivos, por
sobre los cuidados e intervenciones centrados en la comodidad. Asimismo, aquellas personas con
conocimientos precisos sobre su pronóstico tienden a tomar decisiones más coherentes con sus
valores y les permite la planificación de la etapa.
110
La reacción de una familia o de los cuidadores ante la muerte próxima puede variar mucho; incluso
cuando se anticipa, la muerte parece sorprender y las personas suelen reaccionar con gran emoción
o angustia. En este escenario lo ideal es establecer con anticipación la planificación de los cuidados
frente a una muerte esperada.
La recomendación general es que las personas comiencen el abordaje temprano de las voluntades,
expectativas y preferencias para la etapa, lo que muchas veces ayuda a la integración paulatina (y
no repentina) de la experiencia de fin de vida, y a la disminución de la incertidumbre, confusión o
desconcierto al momento mismo de la muerte.
Para la planificación anticipada es posible establecer un diálogo y comunicación con las personas,
sus cuidadores y familia, teniendo en consideración:
• Que el objetivo del equipo de cuidados paliativos es comunicar de manera clara pero compa-
siva el pronóstico, y el inicio de la etapa de fin de vida;
• Una recomendación para entregar a las personas, cuidadores y familias es que logren estable-
cer un espacio donde puedan expresar sus miedos, esperanzas y objetivos para los cuidados al
final de la vida;
• Es importante que esta comunicación se establezca, su norte principal es que las personas
reciban los cuidados que a ellas les gustaría en el fin de sus vidas;
• Se puede incentivar a que las personas describan lo que consideran una buena muerte, para
facilitar la identificación de los objetivos específicos de cuidado hasta el fin de vida;
• Hay que tener en cuenta que uno de los deseos más frecuentes, es lograr un buen manejo de
los síntomas y evitar el sufrimiento y dolor; siempre consistente con los estándares clínicos,
culturales y éticos.
Contar con apoyo y claridad respecto de trámites o gestiones necesarias suele ser visto como uno
de las ayudas más valiosas y útiles para disminuir el riesgo de desarrollar un posterior proceso de
duelo complicado, y uno de los recursos centrales durante un momento tan difícil: educación sobre
trámites funerarios, ayuda en gestiones para contactar o ser beneficiarios de programas o iniciativas
sociales. Además, las personas valoran positivamente el apoyo en cosas cotidianas como trámites
personales, provisión de comida, cuidado de personas dependientes, transporte, cuidado de niños o
niñas, limpieza de la casa, entre otros.
Los equipos de cuidados paliativos pueden entregar orientación y acompañamiento en los ámbitos
de su competencia, además de recomendar la activación temprana de redes de apoyo en familiares
y cuidadores.
111
TABLA 37. APOYO EN LUGARES DE FIN DE VIDA (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
Una mala noticia es aquella información que altera negativamente la expectativa de una persona
respecto al presente y futuro. En el área de salud, se relacionan a la entrega de información clínica,
diagnósticos o la comunicación del término de la vida, siendo esto último una importante fuente de
estrés para los cuidadores y los equipos de salud.
3 Ministerio de Salud de Chile (2017). Guía Práctica de Comunicación de Malas Noticias Propuestas para una comunicación humanizada.
4 Adaptado de: "Guía Práctica de Comunicación de Malas Noticias: Propuestas para una comunicación humanizada".
113
TABLA 38. PASOS PARA COMUNICACIÓN DE MALAS NOTICIAS (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
1. Preparando la Durante los procedimientos clínicos que se ejecuten, siempre establezca contacto
comunicación con las personas y familias para informar y educar; especialmente sobre nivel de
gravedad, respuesta ante los procedimientos médicos, entre otros.
Verifique constantemente cómo le impacta a usted, a nivel emocional, lo que
está pasando con la persona, los cuidadores y su familia.
Prepare las condiciones contextuales como espacio físico u otras que aseguren
privacidad y algún grado de bienestar/dignidad para el encuentro en torno a la
mala noticia.
Revise su estado físico, mental y emocional.
Indague el nivel de conocimiento que cuidadores y las familias tienen.
Identifique cuánto y cómo desean informarse, ya sea contenido directo o del
proceso, detallado o no, entre otros.
Luego de lo indagatorio, posiciónese en una actitud de empatía, donde no sólo
esté centrado el encuentro en entregar información, sino en una relación de
apoyo.
4. Duelo en cuidadores 5
Orientación técnica cuidados paliativos universales
Es una vivencia dolorosa, y permite adaptarse a la pérdida y al cambio que involucra la nueva si-
tuación de vida. Se refiere a una reacción psicológica esperable, que ocurre ante la muerte de una
persona querida, e implica un proceso que suele producir dolor, desconcierto y sufrimiento; y que
alcanza los ámbitos físico, emocional, intelectual, conductual, espiritual y las relaciones e interac-
ciones sociales.
Si bien su duración es variable, suele estar entre uno y tres años, siendo los dos primeros los más
difíciles.
En el proceso de duelo, habitualmente se logra una adaptación con el paso del tiempo y el apoyo
cotidiano; sin embargo, en algunas ocasiones comienza a aparecer una dificultad para integrar la
pérdida, y se puede desarrollar un proceso de duelo complicado y prolongado, que llevan a mantener
a la persona en un estado de aflicción profunda por un tiempo más allá de lo esperado, que puede
derivar en un importante desgaste y desarrollo de problemas de salud mental (159-161).
En condiciones habituales, la mayoría (60 a 70 %) desarrolla un proceso de duelo adaptativo, y se
beneficiarán de acciones de apoyo general y cotidiano para su cuidado; algunas personas (20 a 30 %)
pueden requerir un acompañamiento para afirmar un proceso de duelo y prevenir su complicación
o prolongación; y un grupo menor de personas (10 a 15 %) pueden necesitar efectivamente de un
apoyo o tratamiento especializado por haber desarrollado un trastorno o problema de salud mental
de mayor gravedad.
Se han identificado algunos factores de riesgo de complicación del duelo importantes de tener en
cuenta (159, 162,163):
• Historia de trastornos o problemas de salud mental previos a la experiencia de pérdida
• Un acompañamiento previo a la pérdida en la que se percibió sufrimiento en la evolución de
la persona que ha fallecido (con mucho dolor o síntomas que suelen impactar: como ahogos
intensos)
• Imposibilidad de poder despedirse de la persona fallecida
• Imposibilidad de realizar rituales de duelo o el luto
• La limitación para acompañar el proceso de duelo por parte de otros seres queridos y personas
cercanas
5 Recomendaciones y guías de acompañamiento frente a duelos por COVID-19. Material preparado por la Mesa social: salud mental y
bienestar psicosocial.
115
Así, se pueden delinear tres tipos de acciones para el cuidado del duelo (164,165) (tabla 39):
Intervenciones de
acompañamiento en Centradas en afirmar el proceso de duelo en personas con riesgo de sufrir
modalidades que pueden ser complicación y prolongación.
individuales o grupales
Los equipos de cuidados paliativos pueden orientar a los cuidadores y familia sobre la necesidad de
estar atentos a la identificación de aquellas personas que pueden requerir más apoyo, y favorecer la
búsqueda de ayuda cuando corresponda.
El apoyo social es fundamental para cuidar el proceso de duelo, y se recomienda orientar a los cui-
dadores y las familias a establecer y reforzar acciones de apoyo desde los diversos contextos comu-
nitarios donde participan (158).
Incluso en situaciones de alta adversidad, el apoyo social ayuda en la superación de las dificultades
y en la prevención de problemas de mayor gravedad; principalmente a través de promover (166) el
sentido de seguridad, la calma, la esperanza, la conexión con otras personas y un sentido de autoe-
ficacia ("soy capaz") y eficacia comunitaria ("somos capaces").
El hecho de contar con un vínculo emocional significativo con otra persona, sentir cercanía afectiva,
disponibilidad, preocupación y comprensión es un factor protector para llevar adelante un proceso
de duelo con menor riesgo de complicación y prolongación (167). Este vínculo puede y suele ser pro-
visto por miembros de la comunidad, familia o un grupo social cercano y significativo (168), que no
requieren ser "especialistas en duelo" o un profesional; y resulta ser uno de los factores de protección
más relevantes para prevenir un proceso de duelo complicado o prolongado (169).
Las principales fuentes de apoyo durante un proceso de duelo suelen ser aquellas redes sociales
existentes antes de la pérdida, a las cuales se suman algunas redes de apoyo nuevas (164).
Los equipos de cuidados paliativos pueden entregar recomendaciones a los cuidadores y familiares,
donde se les impulse a evitar el aislamiento, y se promueva el logro de un contexto social o comu-
nidad compasiva (tabla 40) (158):
116
TABLA 40. PROMOCIÓN DE APOYO SOCIAL EN EL DUELO (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
Orientación técnica cuidados paliativos universales
Asimismo, en la comunidad es posible encontrar personas que han vivido una experiencia similar,
siendo una oportunidad para compartir las vivencias (170) e incluso para organizar grupos de apoyo
entre pares, que pueden ser beneficiosos para prevenir el desarrollo de un proceso de duelo com-
plicado (171).
Siempre se debe tener en cuenta que, para un grupo de personas, el apoyo de su círculo más cercano
y cotidiano será suficiente, y no todas necesitan otro tipo de apoyo o ayuda (tabla 41) (172):
TABLA 41. CANTIDAD DE APOYO SOCIAL REQUERIDO (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
La promoción de la participación en cuidados paliativos requiere fortalecer la idea de que las propias
personas se entiendan a sí mismas como expertas en sus propias vidas, se empoderen y participen
de la toma de decisiones (173).
117
El empoderamiento es una experiencia de fuerza y poder que sienten las personas, y que las empuja
En los cuidados paliativos, se ha observado que las personas suelen y quieren participar en tres tipos
de tomas de decisiones (177) (tabla 42), y los equipos de cuidados paliativos pueden realizar accio-
nes para favorecer la participación de las personas (173,177) (tabla 43).
TABLA 42. PARTICIPACIÓN DE LAS PERSONAS SOBRE SUS CUIDADOS (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
SOBRE PROCEDIMIENTOS
SOBRE CUIDADOS COTIDIANOS SOBRE EL FIN DE VIDA
MÉDICOS
TABLA 43. ELEMENTOS PARA APOYO EN LA TOMA DE DECISIONES (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
Orientación técnica cuidados paliativos universales
Incentivar
explícitamente Se puede promover que participen en la toma de decisiones sobre su cuidado,
la participación y preguntando su opinión, destacando su relevancia y apoyando las decisiones
empoderamiento de que las personas vayan tomando.
las personas
Orientar y entregar Que no sean pocas o ninguna, y así las personas no sientan que no hay
un número alternativas.
razonable de
opciones para la Y que no sea un número excesivo -y agobiante- de alternativas, que ayuda
toma de decisiones poco a facilitar la toma de decisiones.
Si bien la opinión de las personas sobre su calidad de vida siempre es la base para el proceso de toma
de decisiones, es importante que las expectativas y el realismo sean elementos modulados por los
equipos de cuidados paliativos y las familias. Asimismo, y considerando la autodeterminación de las
personas, en ocasiones habrá que respetar y apoyar decisiones que eventualmente causarán dolor,
incomodidad o sensación de fracaso (177).
EDUCACIÓN EN SALUD
Uno de los elementos importantes para promover la participación de las personas en la toma de
decisiones sobre los cuidados paliativos es lograr que ellas cuenten con información adecuada (177).
La educación en salud involucra promover en las personas el conocimiento, la motivación y las ha-
bilidades para acceder, comprender y aplicar información para tomar decisiones adecuadas (178).
El propósito es lograr un empoderamiento y activación de las personas y sus familias (179). Si las
personas tienen una mejor comprensión de la salud, los juicios y decisiones cotidianas, como las de
seguir (o no) las indicaciones médicas, preferir un tipo de alimento sobre otro, descansar, acudir (o
no) a un centro de salud frente a un agravamiento, entre otras, pueden volverse más certeras.
119
Vivir una experiencia de enfermedad grave y su cuidado, contando con un bajo nivel de información,
La información que las personas tienen sobre su salud determina la manera en que van compren-
diendo la enfermedad y su cuidado. Y la forma en que las personas "piensan su salud", termina in-
fluyendo sobre la manera en que afrontan una enfermedad. Considerar acciones de educación en
salud mejora la calidad de vida, al ser un factor especialmente importante para disminuir la tensión
y temor, y para aumentar la sensación de control asociada al proceso de enfermedad y su cuidado
(180-182).
En los cuidados paliativos, la educación en salud apunta a lograr que las personas afectadas y sus
familias cuenten con información sobre la enfermedad; el pronóstico; las opciones de tratamiento,
sus objetivos y consecuencias o efectos secundarios; la planificación de las acciones de salud; la
proyección en el tiempo y los horarios de cuidados (177).
Las intervenciones de educación en salud pueden adoptar formatos con baja estructuración que
incluso pueden parecer no planificadas, como la conversación cotidiana entre el equipo de salud con
las personas afectadas y sus familias, o la entrega de un diagnóstico o descripción de resultados de
exámenes o procedimientos regulares, y también a través de intervenciones con mayor estructura
o planificación evidente, como la entrega de folletos informativos, realización de talleres o charlas,
o intervenciones grupales. Asimismo, es frecuente la incorporación de otras «personas o familias
expertas por experiencia», que han vivido una similar situación de salud, y que comparten su relato,
conocimiento e información en instancias grupales o individuales.
Las personas que conforman los equipos de salud son la base del funcionamiento de los sistemas de
salud en todo el mundo, y la preocupación por su bienestar es clave. Si el personal de salud tiene una
mala calidad de vida se pueden desarrollar conductas inadecuadas en la atención y con sus compa-
ñeros, disminuye el compromiso con el trabajo, aumenta el ausentismo laboral y se pierde el interés
con el logro de objetivos colectivos. Existe una serie de factores de riesgo para el estrés en el trabajo
en salud, por ejemplo: la introducción de avances tecnológicos, la sobredemanda, la falta de recur-
sos, la alta presión asistencial y la exigencia de una permanente actualización técnica, combinada
con la exposición al sufrimiento (191).
En los equipos de cuidados paliativos la atención de personas con diagnósticos complejos y avan-
zados incorpora el objetivo de conseguir el máximo bienestar posible tanto de la persona como su
familia, haciendo uso de todos los medios y recursos disponibles. Sin embargo, el impacto emocional
de la persona que requiere los cuidados paliativos y su grupo familiar puede ser difícil de sostener y
gestionar (192).
Los cuidados paliativos suelen basarse en el establecimiento de una relación estrecha entre las per-
sonas, incluidas las del equipo de salud. Esta relación puede poner en tensión los valores más ínti-
mos del personal de salud, así como profundos cuestionamientos existenciales (191). Por ejemplo,
la frecuente exposición al fin de vida inevitablemente enfrenta a los equipos de salud a sus propias
historias de pérdida y muerte, incluyendo la proyección del propio fin de vida. Se enfrentan diversas
experiencias emocionales que exigen competencias y estrategias de afrontamiento para mantener
su propio bienestar y lograr el objetivo de cuidar a otra persona con sensibilidad. Se han identificado
algunas competencias clave para el cuidado, entre ellas (tabla 45) (193,194):
122
TABLA 45. COMPETENCIAS PARA EL CUIDADO EQUIPOS DE SALUD (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
Orientación técnica cuidados paliativos universales
1. Estrés laboral.
El estrés es el sistema de alerta del ser humano, que se activa como resultado de la percepción de
un desequilibrio entre un estímulo ambiental y los recursos disponibles para su enfrentamiento, re-
sultando en respuestas psicofisiológicas. Su fin es lograr la adaptación.6
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, el estrés laboral es uno de los principales
problemas para la salud de las personas y para el buen funcionamiento de las organizaciones7. Estrés
laboral es la reacción de las personas a las exigencias del entorno laboral, que muchas veces no se
ajustan a sus conocimientos o capacidades. Comúnmente se asocia a situaciones de sobre exigencia,
pero también es posible su desarrollo como respuesta a una sub-exigencia, donde el desequilibrio
está representado por la subutilización de las capacidades, produciendo rutinas monótonas, poco
desafiantes y con altos niveles de frustración. Un nivel aceptable de presión en el trabajo puede
mantener la atención, el aprendizaje y la motivación; el estrés aparece cuando este nivel de presión
no se condice con las capacidades de la persona; y la presión es percibida como algo difícil de mane-
jar, con efectos sobre su salud física y mental. El origen del estrés laboral en general se asocia con la
mala organización, la forma en que se definen las funciones y los sistemas de trabajo.
Los efectos del estrés laboral pueden observarse a través de la presencia de angustia e irritabili-
dad, incapacidad para relajarse, alteración en la concentración, dificultad para tomar decisiones,
disminución de la capacidad para disfrutar el trabajo, cansancio o intranquilidad. También pueden
desarrollarse dificultades de salud como cardiopatías, trastornos digestivos, hipertensión arterial,
alteraciones en el sistema inmunitario, dolores de cabeza o trastornos musculoesqueléticos, y sus
efectos pueden observarse en el aumento del ausentismo laboral, menor dedicación al trabajo, au-
mento de la rotación del personal, disminución en el rendimiento y productividad, aumento de la
ocurrencia de accidentes y enfermedades laborales y el aumento la insatisfacción de las personas
que reciben la atención (199).
2. Burnout (200–202).
Orientación técnica cuidados paliativos universales
El concepto de burnout ha sido ampliamente estudiado y definido durante las últimas décadas en
personal de salud. En la actualidad es comprendido como el resultado de un proceso de exposición a
estrés laboral persistente, donde las estrategias de afrontamiento de las personas ya no son efectivas.
Aunque no existe consenso absoluto sobre su conceptualización, sí hay acuerdo en que se carac-
teriza por: un desequilibrio entre las (altas) exigencias del trabajo y la (falta de) herramientas para
afrontarlas, situación que puede llevar al abandono del compromiso por el trabajo.
El burnout se diferencia del estrés laboral porque comprende actitudes y comportamientos negati-
vos hacia el trabajo y a las personas involucradas en este contexto. La persistencia de la exposición
al estrés laboral va haciendo insuficientes e ineficaces las estrategias de afrontamiento; de alguna
forma la persona agota sus recursos y esfuerzos, derivando en una profunda frustración e ineficien-
cia. El burnout se suele expresar en tres dimensiones (tabla 46):
TABLA 46. ELEMENTOS DEL BURNOUT (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
El desgaste que involucra esta experiencia puede llevar al desarrollo de sintomatología. Los sínto-
mas asociados al burnout son amplios, sin embargo, existen propuestas de clasificación (tabla 47):
TABLA 47. CLASIFICACIÓN DEL BURNOUT (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
Las variables involucradas en el desarrollo del burnout también son múltiples, incluyendo las per-
sonales (Edad, sexo, estado civil, características cognitivas, tiempo de formación, experiencia profe-
sional y la personalidad) y las del trabajo (Tipo de unidad de trabajo, el espacio físico, la naturaleza
de personas atendidas, el conflicto de rol, definición de funciones, rendimiento de atención, com-
125
pensación económica, carga de trabajo, oportunidades de desarrollo profesional y relación con las
Asimismo, una de las principales causas para la aparición de burnout en personal de salud sería el
contacto sostenido con el sufrimiento, dolor y muerte, la sobrecarga de trabajo, la falta de recursos
para el desempeño adecuado de sus funciones, la falta de sistemas de reconocimiento, la sensación
de amenazas respecto a recibir críticas sobre su trabajo y el afrontamiento de problemas éticos
derivados, por ejemplo, por avances tecnológicos.
La fatiga por compasión ha sido descrita como un estado de agotamiento general, con alteraciones
en el funcionamiento biológico, psicológico y social producto de la exposición sostenida y prolon-
gada a personas que sufren. Entre sus síntomas se encuentra la apatía, depresión, dificultad en la
toma de decisiones (o errores de juicio clínico) dificultad para el descanso, impotencia, irritabilidad
y supresión de emociones, todo esto afectando su bienestar y la calidad de su trabajo (197).
Es clave poder diferenciar entre el burnout y la fatiga por compasión. El primero se caracteriza por
un desgaste entre lo que se espera del propio comportamiento y lo que realmente se realiza, en un
entorno laboral que no es posible de controlar.
La fatiga por compasión, en cambio, se refiere al costo de cuidar, y se asocia al deterioro de la re-
lación interpersonal entre el personal de salud y las personas a su cuidado, a raíz de la dificultad
del manejo del sufrimiento, tanto el personal como el de la persona (198). Dicho de otro modo, el
burnout se asocia a factores estresantes (crónicos) del entorno laboral, mientras que la fatiga por
compasión es resultado del estrés resultante de la relación con las personas y sus familias (203). Los
síntomas que se asocian a la fatiga por compasión son muy similares a los del burnout, pero la fatiga
por compasión se caracteriza por:
• La evitación o el temor para trabajar con determinadas personas
• El cuestionamiento existencial, incluyendo el cuestionarse la continuidad de la vocación
4. Satisfacción de la compasión.
Es posible también encontrar fenómenos que rescatan la experiencia positiva de trabajos como los
cuidados paliativos.
La satisfacción por compasión se refiere a los sentimientos de satisfacción por el trabajo de ayuda y
cuidado, con el resultado de una vivencia de sentimientos positivos hacia la labor realizada.
Es contraria a la fatiga por compasión, e involucra el placer y la experiencia positiva de ayudar, cui-
dar y acompañar a otra persona. Ha sido descrita como la capacidad de recibir gratitud por cuidar.
126
Cuando el personal de salud logra desarrollar conductas altruistas en los cuidados paliativos y como
Orientación técnica cuidados paliativos universales
resultado se logra el alivio del sufrimiento de las personas a su cuidado, aparece entonces un senti-
miento de esperanza y optimismo como resultado de sus acciones, logrando experimentar que son
efectivos y su trabajo tiene sentido (197).
La vocación tiene una participación importante, entendida como la motivación interna (personal)
que involucra sentimientos, pensamientos y creencias, conectados con el deseo genuino de felici-
dad en el ámbito laboral. Otras características personales que pueden asociarse a la satisfacción por
compasión son (194):
• Un estilo de funcionamiento que permite experimentar las relaciones con menos ansiedad
• La autocompasión, en virtud de una valoración positiva y comprensiva de sí mismo, recono-
ciendo las limitaciones
• La conexión con el sí mismo, pensamientos y emociones.
1. Autocuidado.
De acuerdo con la OMS el autocuidado es “la capacidad de las personas, las familias y las comunida-
des para promover la salud, prevenir enfermedades, mantener la salud y hacer frente a las enferme-
dades y discapacidades con o sin el apoyo de un proveedor de atención médica”.
Se refiere a las prácticas y decisiones cotidianas que realizan las personas para cuidar de su salud. Estas
prácticas, generalmente, son aprendidas a lo largo de la vida en base a las propias experiencias. En el
contexto laboral, se relacionan con la capacidad de hacer frente a los estresores propios del trabajo.
El cuidado mutuo al interior del equipo cobra relevancia en la gestión colectiva del estrés en el tra-
bajo y específicamente en el contexto de cuidados paliativos, por la intensidad del trabajo que ya se
ha descrito. Algunas consideraciones para tener en cuenta en el fortalecimiento son:
Esta figura puede ejercer un importante rol de protección ante el estrés, a través
de la entrega de directrices, resolutividad, participación y compromiso, en sus
propias tareas y con las personas del equipo;
Liderazgo
También son valiosas habilidades para delegar tareas, confiar en las habilidades
de su equipo y, el respaldo que el liderazgo pueda prestar en caso de presentar
alguna dificultad.
Las instituciones que busquen prevenir el estrés laboral, suelen abordar tres niveles: el primero,
relacionado a las condiciones de trabajo, incluye elementos de ergonomía, diseño de los puestos de
trabajo, diseño ambiental y el perfeccionamiento de la gestión y la organización del trabajo, entre
otros; el segundo, tiene relación con el desarrollo de instancias de educación y capacitación; y el
tercero, el desarrollo de sistemas de gestión institucionales más sensibles y con mayor capacidad
129
de respuesta desde el enfoque de la salud ocupacional. Para el cuidado de los equipos, a nivel insti-
El logro del autocuidado y el cuidado de los equipos de salud involucran la articulación y coordina-
ción integrada entre la responsabilidad individual, la coordinación y promoción de estrategias de
apoyo mutuo y la dimensión de gestión y responsabilidad organizacional en dicho cuidado.
Un elemento central en estas necesidades es la ampliación más intensa que en personas adultas
del foco de atención hacia el grupo familiar, considerando desde figuras maternas y paternas, hasta
hermanos o hermanas, y muchas veces abuelas o abuelos, u otras personas con las cuales no se tiene
vinculación biogenética pero que se han constituido en el grupo familiar o de personas significativas
para el NNA.
CUIDADO MUTUO.
Si bien el foco central de atención siempre es el NNA que requiere de los cuidados paliativos, su gru-
po familiar es primordial en su vida.
En la infancia y adolescencia los lazos con el grupo familiar «ocupan» mucho de las emociones y
pensamientos de los niños, niñas y adolescentes; por ejemplo, para muchos sus hermanas y herma-
nos han sido sus aliados, los y las abuelas su refugio, o sus figuras maternas su sostén; mucha de su
historia personal ha estado fuertemente desarrollada en ese entorno y, por lo tanto, durante la etapa
de fin de vida su grupo familiar no deja de ocupar un espacio importante. Asimismo, y especialmente
en la medida que va creciendo, comienzan a surgir con mayor intensidad sus propias necesidades
psicosociales.
• Entre los NNA y sus figuras maternas y paternas, se suelen experimentar mutuas y similares
preocupaciones.
• Surge un deseo de protegerse mutuamente frente a una realidad que les preocupa y que suele
ir acompañada de tristeza;
• Muchas veces este cuidado mutuo lleva a no abordar estas preocupaciones, como una forma
de expresar esta protección: no se quiere preocupar más a la otra persona;
• El silencio familiar puede ser una manera de expresar una intención de cuidarse o defenderse
unos a otros;
• Muchas figuras maternas y paternas buscan mantenerse «firmes» junto a sus hijos o hijas, y al
mismo tiempo encuentran fortaleza en los niños, niñas y adolescentes;
• Los NNA muchas veces se preocupan también por aquellas personas del grupo familiar que
creen que están siendo olvidadas mientras qué sus figuras maternas y paternas se preocupan
de no dejar solo a su hijo o hija durante la enfermedad; y al mismo tiempo, el niño, niña o ado-
lescente busca proteger a sus figuras maternas y paternas;
• En algunas ocasiones, el cuidado mutuo se amplía a los equipos de cuidados paliativos;
• Y en las relaciones que se dan entre los NNA, el grupo familiar y los equipos de salud puede
surgir un esfuerzo mutuo por cuidar, proteger y defender a las otras partes.
EN LAS
EN LA SOBRE SUS SOBRE SU PARA SUS
RELACIONES Y
COMUNICACIÓN PREOCUPACIONES COMPRENSIÓN NECESIDADES
VÍNCULOS
Evitar el aislamiento.
TABLA 51. CONSIDERACIONES PARA FIGURAS MATERNAS, PATERNAS Y CUIDADOR FAMILIAR PRINCIPAL (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
EN LAS
EN LA SOBRE SUS SOBRE SU PARA SUS
RELACIONES Y
COMUNICACIÓN PREOCUPACIONES COMPRENSIÓN NECESIDADES
VÍNCULOS
Promover su calidad
de vida y bienestar, no
Evitar el aislamiento.
solo la del NNA.
Fomentar
Validar y reconocer que
oportunidades para
son una fuente valiosa
construir recuerdos
de información para
Promover su positivos.
aprender sobre el NNA.
autocuidado. Construir la
Desarrollar un Entregar guía
estilo cuidadoso y Conversar sobre Establecer relevos oportunidad de
anticipada y oportuna
compasivo. pronósticos de en el rol y tareas de despedirse de su
sobre síntomas y
forma honesta y cuidado. hijo o hija.
Que la signos.
comunicación oportuna. Apoyar en las Facilitar el
Favorecer su
sea abierta, y no Establecer gestiones de ayuda apoyo espiritual,
autoeficacia o
transmita falsas objetivos realistas. sociales y gestiones psicosocial o de
autopercepción como
esperanzas. administrativas salud mental cuando
una "buena madre,
para aliviar la carga sea necesario.
padre o cuidador", que
financiera. Favorecer que el
realiza lo más posible,
de la mejor manera y grupo familiar
que lo hace bien. cuente con ayuda y
esté conectado con
Promover una
redes de apoyo.
sensación de esperanza
de lograr paz.
132
Orientación técnica cuidados paliativos universales
TABLA 52. CONSIDERACIONES PARA EL GRUPO FAMILIAR (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
EN LAS
EN LA SOBRE SUS SOBRE SU PARA SUS
RELACIONES Y
COMUNICACIÓN PREOCUPACIONES COMPRENSIÓN NECESIDADES
VÍNCULOS
Transmitir el
Respetar e incluir pronóstico y el curso
al grupo familiar de la enfermedad Evitar el
significativo para el
Validar y respetar sus aislamiento y
NNA.
preocupaciones la sensación de
Identificar quienes abandono.
pueden ser un Favorecer el logro
de habilidades y Construir la
apoyo en la toma de Conversar sobre
conocimiento para el oportunidad de
decisiones. cómo está siendo su
cuidado en quienes despedida del
Escuchar y respetar experiencia. Entregar información
lo puedan y quieran NNA.
su conocimiento del Escuchar, validar e y favorecer el
hacer Fomentar
NNA, y comprender Incorporar aquellas acceso a servicios de
Reconocer y validar apoyo que puedan oportunidades
que puede ser una perspectivas e
a quienes pueden y necesitar. para construir
fuente valiosa de información que
quieren ser un apoyo recuerdos
aprendizaje. puedan ser útiles
en el cuidado positivos con el
Preguntar para los cuidados.
Reconocer y validar NNA.
directamente sobre
las experiencias Promover que el
el bienestar de
de sufrimiento de grupo familiar se
hermanos, hermanas,
hermanos, hermanas, mantenga unido y
abuelas, abuelos
abuelas, abuelos cercano.
u otras personas
significativas. u otras personas
significativas
Muchas de estas recomendaciones o énfasis de trabajo también son importantes para el apoyo psi-
cosocial a personas adultas que requieren de cuidados paliativos; tomarlas en cuenta puede enri-
quecer el trabajo con los grupos familiares que acompañan la etapa de fin de vida, y prevenir en ellos
el desarrollo de posteriores procesos de duelo complicados o prolongados.
La etapa de fin de vida en NNA plantea un desafío que va más allá de los cuidados paliativos; es un
evento que suele desafiar elementos culturales que pueden complejizar el desarrollo de acciones
de cuidado psicosocial. Para la mayoría de los contextos socioculturales es la muerte de una persona
que no corresponde aún pase por esta etapa.
Cuidar y acompañar a un NNA en su etapa de fin de vida a menudo es un desafío emocional enorme
y aumenta el estrés del grupo familiar y del equipo de cuidados paliativos; y en ocasiones se puede
sentir una falta de claridad o rumbo. Existen algunas orientaciones para el cuidado de la etapa de fin
de vida en NNA, dadas principalmente por la etapa de desarrollo en que se encuentran.
En todas las etapas se debe usar un lenguaje claro, honesto y apropiado, y evitar eufemismos como
“ponerse a dormir”; cuando un NNA ha recibido información inexacta, su proceso de afrontamiento
tranquilo de su etapa de fin de vida puede verse obstaculizado.
Como recomendación transversal se debe favorecer la expresión sincera de NNA por la vía de su
preferencia y que sea adecuada a su etapa de desarrollo. Para algunos NNA el juego será su forma
133
de expresión central, para otros será el arte, y para otros la conversación; lo importante es tener la
Además, existen sugerencias para el acompañamiento a NNA en sus cuidados paliativos y etapa de fin
de vida; estas recomendaciones son acumulativas, en la medida que NNA ya han alcanzado las diferen-
tes edades, las nuevas se van incorporando a las sugerencias de las edades anteriores (tabla 53).
TABLA 53. SUGERENCIAS SEGÚN EDAD DEL NNA SOBRE FIN DE VIDA (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
Finalmente, es importante que cada persona del equipo de cuidados paliativos reflexione y converse
sobre sus propios pensamientos y emociones acerca de la muerte de un NNA; y logre un proceso de
análisis honesto sobre su comodidad y tranquilidad frente a la situación.
134
Comunicar el término de la vida de una persona querida a un niño o niña será diferente de acuerdo
con la etapa del desarrollo en la que se encuentre. En estos casos las personas más cercanas serán
las más adecuadas para comunicar y explicarles lo que ha pasado. Para apoyar este proceso, se pue-
den entregar las siguientes recomendaciones (210):
PASO DESCRIPCIÓN
Que la persona adulta se tome un tiempo y piense en cómo entregará la
noticia de una forma cálida y con calma.
Informarles en todo momento de la situación de sus familiares o personas
1. Preparando la queridas, explicándoles su posible desenlace y evolución.
comunicación.
Hay que recordar que los adolescentes tienen acceso a mucha información,
y es mejor animarlos a verificar la información que manejan, con los padres,
madres, cuidadores o personas de confianza.
Una vez ocurrido el fallecimiento, informarles lo antes posible. De lo
contrario pueden sentir que se les está excluyendo y eso puede complicar su
proceso de duelo posterior.
2. Comunicación de la Buscar y ofrecerles un lugar íntimo para que puedan expresar sus
mala noticia. sentimientos con libertad.
Informarles de manera gradual, desde lo más esencial para luego dar más
detalles, siempre considerando los límites de la información que quieran
manejar.
Favorecer el diálogo, de manera que la o el adolescente se sienta libre de
preguntar lo que desee, a pesar de que estas preguntas puedan afectar a la
persona adulta.
Puede ocurrir que, por desgaste emocional, algunos adolescentes hayan
3. Post-comunicación de sentido la necesidad de que la situación terminara, la persona muriera o que
la mala noticia. dejara de ser su familiar. Esto puede generar culpa y dudas; es bueno ayudar
a expresar tales sentimientos, para disminuir el riesgo de desarrollar un
proceso de duelo complicado.
8 Covid-19: Guía para Familiares en Duelo. Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental. 2020. Guía para las personas que sufren
una pérdida en tiempos del coronavirus, [Link] 2020.
136
MANEJO DE SÍNTOMAS
Orientación técnica cuidados paliativos universales
El manejo de los problemas de salud mental en cuidados paliativos sigue el enfoque escalonado
para el acompañamiento psicosocial planteado anteriormente. En un primer momento el objetivo es
abordar el malestar inmediato y activar el apoyo psicosocial, esto significa:
• Preocuparse por el bienestar a corto plazo identificando complicaciones graves que requieren un
manejo urgente, por ejemplo: manejando otros síntomas no controlados (como dolor o disnea)
o realizando ajustes ambientales para mejorar la comodidad de la persona, entre otras tareas.
• A estas intervenciones generales, luego se suma una evaluación acuciosa que permita iden-
tificar adecuadamente los síntomas de salud mental predominantes y planificar su manejo.
De la palabra "delirium", define al trastorno neurológico orgánico, de inicio agudo, que presen-
ta trastornos de la atención y percepción. Se caracteriza por la distorsión de las funciones cog-
nitivas, principalmente por un compromiso fluctuante de la atención; pudiendo ser hiperactivo,
hipoactivo o mixto.
Para diagnosticar el delirium se pueden utilizar los criterios CAM (Confussion Assessment
Method) (tabla 56) que tienen una sensibilidad de 94% y especificidad de 89%.
TABLA 56. ESCALA O MÉTODO DE EVALUACIÓN DE CONFUSIÓN CAM (CONFUSSION ASSESSMENT METHOD)
9 Carrasco, M. (2015). Delirium [Diapositivas de PowerPoint]. Programa de Geriatría, Departamento de Medicina Interna, Pontificia Uni-
versidad Católica de Chile. [Link]
137
Una persona se considera positivo para delirium si presenta los dos primeros criterios (a + b) y
Según la actividad psicomotora de la persona, el delirium puede ser clasificado hiperactivo, hi-
poactivo o mixto. El delirium hiperactivo puede ser altamente disruptivo para la persona y sus
cuidadores, ya que se asocia a alteración del ciclo sueño-vigilia, ideas paranoides, alucinacio-
nes transitorias o agresividad. El delirium hipoactivo es menos disruptivo para los cuidadores,
pero puede ser muy estresante para la persona.
Manejo no farmacológico.
Identificar la posible causa desencadenante y corregirla. Suelen ser causas frecuentes: deshi-
dratación, efectos adversos de los opioides, quimioterapia o radioterapia, dolor no tratado, uso
o abstinencia de psicotrópicos (antidepresivos tricíclicos, benzodiacepinas, alcohol), glucocor-
ticoides, medicamentos con propiedades anticolinérgicas y alteraciones metabólicas como
hiponatremia o hipercalcemia. Los síntomas hiperactivos disminuyen a los 3 a 5 días si la causa
desencadenante es corregida.
También se pueden aplicar medidas ambientales, como ofrecer a la persona un ambiente tran-
quilo y de relajo, favoreciendo la compañía de cuidadores y familiares o amistades cercanas. Se
puede facilitar el uso de artefactos de apoyo sensorial (lentes o audífonos) y ayudar a la per-
sona a orientarse temporal (relojes o calendarios) y espacialmente (iluminación adecuada). Se
deben respetar los ritmos de sueño y vigilia, mantener una adecuada hidratación y nutrición,
controlar el dolor y facilitar el desplazamiento en un entorno seguro.
Manejo farmacológico.
» Además, puede producir prolongación del intervalo QT y torsión de puntas. Una vez
Orientación técnica cuidados paliativos universales
pasada la agitación severa, se da el 50% de la dosis de carga vía oral al día siguien-
te dividido en dos dosis y se va retirando el antipsicótico según evolución.
» Otra opción es ocupar posteriormente antipsicóticos atípicos ya que tienen la ven-
taja de provocar menos síntomas extrapiramidales, como Risperidona (0,25 a 1 mg
vía oral cada 12 horas) o Quetiapina (25 a 100 mg vía oral en dosis nocturna).
− Benzodiacepinas
» Primera línea en caso de agitación psicomotora importante en personas con depri-
vación de alcohol o benzodiazepinas, convulsiones y en quienes no es recomenda-
ble el uso de Haloperidol por sus efectos secundarios extrapiramidales, como es el
caso de personas con Enfermedad de Parkinson y Demencia por Cuerpos de Lewy.
» Se sugiere el uso de Lorazepam por su fácil eliminación, su vida media corta y bajo
riesgo de acumulación por no tener metabolitos activos. La dosis en caso de agita-
ción psicomotora es de 1 mg endovenoso.
Cuidados de enfermería:
− Valoración Integral de Enfermería
» Recolección de datos de paciente con el paciente y/o familia/cuidador: importante
conocer estado basal y rapidez de los cambios cognitivos
» Conocer tratamiento habitual y situación de enfermedad crónica de base.
» Evaluar en búsqueda de causas potenciales tratables: Infección, alteraciones me-
tabólicas, deshidratación, hipoxemia, etc. y dar aviso de pesquisa al equipo para su
abordaje y respuesta multidisciplinaria.
− Prevención:
» Educar a la familia en cuidados de paciente postrado: movilización, cuidados de la
piel y para evitar la deshidratación
» Mejorar los déficits sensoriales: uso de lentes ópticos, audífonos
» Facilitar la orientación: uso de calendarios con letras y números grandes, así mismo
el reloj.
» Mantener como rutina los horarios de sueño adecuados
» Disponer en la misma habitación del paciente objetos personales que sean reco-
nocidos por él.
» En personas con alto riesgo de delirium por su patología de base y factores relacio-
nados: Explorar previamente deseos y preferencias; potenciar la comunicación con
paciente/familia
» Evitar sujeción mecánica, salvo si se corre grave peligro de integridad del paciente
o de terceros con previo consentimiento del familiar/cuidador
− Intervenciones:
» Respeto y trato calmo a paciente su familia
» Brindar información oportuna a cuidador/a y familia, despejar dudas
» No discutir con el paciente
139
2. INSOMNIO
Es un síntoma que se presenta en alrededor de una de cada tres personas con enfermedades
avanzadas. Puede ser clasificado en insomnio agudo si dura menos de 3 meses o crónico si dura
más 3 meses o más.
Manejo no farmacológico.
Para su manejo se recomiendan tres acciones clave que permiten la corrección de posibles
causas.
1. Identificar si existen síntomas no controlados que podrían perpetuar el insomnio. Por
ejemplo, dolor o disnea no controlada.
2. Identificar el uso de medicamentos que podrían actuar como psicoestimulantes como
corticoides en dosis altas.
3. Identificar si existen trastornos de salud mental que se manifiestan con alteración del
sueño como depresión, ansiedad o delirium.
140
Manejo farmacológico.
El uso de medicamentos debe estar restringido a personas en que el insomnio causa una afec-
tación importante, y deben ser prescritos por períodos cortos (generalmente una semana,
máximo 3 semanas) y de manera intermitente (evitar su uso continuo).
− En personas con dificultades para iniciar el sueño se puede prescribir medicamentos de
corta duración (por ejemplo, Zopiclona).
− En personas que tienen dificultades para mantener el sueño se puede prescribir medica-
mentos de larga duración.
− Las benzodiacepinas e hipnóticos deben ser evitados en personas mayores debido a sus
potenciales efectos adversos (confusión y caídas).
− Las benzodiacepinas e hipnóticos deben ser usados con precaución en personas usando
opioides debido a sus potenciales efectos adversos (por ejemplo, sedación respiratoria
o depresión).
− Las benzodiacepinas e hipnóticos causan dependencia física y psicológica y están aso-
ciados a síntomas de abstinencia.
Cuidados de enfermería.
− Valoración Integral
» Recolección de datos de paciente con el paciente y/o familia/cuidador con el ob-
jetivo de conocer la causa, de ello va a depender el manejo terapéutico posterior.
» Conocer tratamiento habitual y situación de enfermedad crónica de base.
» Evaluar en búsqueda de causas potenciales tratables como la ansiedad, dolor, dis-
nea, etc.)
− Prevención:
» Mantener como rutina los horarios de sueño adecuados
» Disminuir los ruidos fuertes y luces con demasiada potencia, a fin de facilitar un
ambiente tranquilo para el descanso.
− Intervenciones de enfermería:
» Aumentar dentro de lo posible la actividad diaria (terapia ocupacional).
» Disminución de ruidos nocturnos.
141
» Luz indirecta.
4. ANSIEDAD
La ansiedad es una reacción, y a veces síntoma o trastorno, frecuente, que se produce ante si-
tuaciones amenazantes o inciertas como es el diagnóstico de una enfermedad grave y la etapa
de fin de vida. Sus manifestaciones pueden ser:
a. Psicológicas, como preocupaciones frecuentes, problemas de concentración, irritabilidad
y dificultades para dormir.
b. Motoras, como dolor muscular y fatiga, inquietud motora y temblores.
c. Autonómicas, como disnea, palpitaciones, mareos, sudoración, boca seca, opresión to-
ráxica, náuseas y diarrea.
La ansiedad puede ser clasificada como situacional cuando es normal y apropiada a los even-
tos que suceden al final de la vida. Esta respuesta habitualmente cede luego de algunas sema-
nas con la ayuda de los recursos personales y del apoyo de la familia, cuidadores y el personal
de salud.
Existen múltiples escalas para detectar síntomas ansiosos en personas en cuidados paliativos.
El cuestionario de detección de malestar emocional (DME) es un instrumento sencillo que está
en proceso de adaptación al contexto chileno y que permite identificar síntomas emocionales
y necesidades psicosociales en este contexto de atención. El puntaje de corte es 3 o más para
la presencia de malestar emocional.
La escala hospitalaria de ansiedad y depresión (HADS) fue creada específicamente para iden-
tificar síntomas de ansiedad y depresión en personas con enfermedades físicas en servicios de
salud ambulatorios. Esta escala cuenta con 14 ítems (7 para depresión y 7 para ansiedad) con
un puntaje de 0 a 3. Para los ítems de ansiedad, los puntajes de corte son de 11 o más para la
presencia de ansiedad. La versión en español de esta escala fue adaptada a la población chile-
na el año 2018 (218).
Manejo no farmacológico.
En el caso de las personas que requieren cuidados paliativos, siempre se deberá adoptar un en-
foque escalonado de intervenciones, evaluando la necesidad de la intervención, el pronóstico
de la enfermedad y el nivel de energía o fatiga.
La atención psicológica puede ser útil para las personas y su grupo familiar como medio para
explorar asuntos que exacerban la ansiedad. Asimismo, se pueden realizar otras intervenciones
complementarias orientadas a disminuir la ansiedad como son las técnicas de relajación, ex-
presión artística, meditación (mindfulness), aromaterapia, musicoterapia, entre otras.
Manejo farmacológico.
En el caso de síntomas crónicos o coexistencia con síntomas depresivos se pueden utilizar in-
hibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). A menudo se prefiere la paroxetina
debido a su efecto sedante. Sin embargo, se debe prestar atención a sus efectos anticolinérgi-
cos y sus interacciones medicamentosas. Los ISRS se deben iniciar de manera lenta con dosis
bajas debido a que pueden inducir ansiedad.
5. DEPRESIÓN
Se caracteriza por tristeza persistente y pérdida del interés y disfrute. Estos síntomas deben
estar presentes por al menos dos semanas. El cuadro clínico debe ser diferenciado del estrés
143
Existen múltiples escalas para detectar síntomas ansiosos en personas en cuidados paliativos.
El cuestionario de detección de malestar emocional (DME) es un instrumento sencillo que está
en proceso de adaptación al contexto chileno y que permite identificar síntomas emocionales
y necesidades psicosociales en este contexto de atención. El puntaje de corte es 3 o más para
la presencia de malestar emocional.
La escala hospitalaria de ansiedad y depresión (HADS) fue creada específicamente para iden-
tificar síntomas de ansiedad y depresión en personas con enfermedades físicas en servicios de
salud ambulatorios. Esta escala cuenta con 14 ítems (7 para depresión y 7 para ansiedad) con
un puntaje de 0 a 3. Para los ítems de depresión, los puntajes de corte son de 11 o más para
la presencia de depresión. La versión en español de esta escala fue adaptada a la población
chilena el año 2018 (218).
También puede utilizarse la escala PHQ-9, de uso regular en Chile para el tamizaje de la de-
presión.
Manejo no farmacológico.
En el caso de las personas que requieren cuidados paliativos, siempre se deberá adoptar un
enfoque escalonado de intervenciones, evaluando la necesidad de la intervención, el pronósti-
co de la enfermedad y el nivel de energía o fatiga que permita la intensidad de la intervención
planificada.
Una vez controlado estos síntomas se puede ofrecer a las personas que lo requieran, una inter-
vención psicosocial. Lo más importante de esta intervención es crear una alianza genuina con
la persona, que se base en el respeto mutuo y sensibilidad. Los objetivos de esta intervención
psicosocial son: promover estrategias de afrontamiento adaptativas y disminuir la intensidad
de reacciones psicológicas como el miedo, la vergüenza o la culpa. Si bien es posible abordar
preocupaciones respecto a la muerte, no es necesario enfocarse sólo en ese tema.
También se pueden abordar sus experiencias vitales, o sus preocupaciones sobre el impacto de
la enfermedad en su grupo familiar u otras personas significativas. También el abordaje espiri-
tual puede ser sugerido, siempre de acuerdo con las creencias de las personas.
144
Manejo farmacológico.
Orientación técnica cuidados paliativos universales
Los ISRS habitualmente utilizados son: sertralina en dosis de 50 a 200 mg al día, fluoxetina 20
mg al día y citalopram 20 a 40 mg al día.
Debido a los síntomas autonómicos y sedantes se debe evitar el uso de antidepresivos tricícli-
cos en personas mayores y personas con enfermedades avanzadas.
145
Sin embargo, la forma religiosa de expresar y vivir la espiritualidad sigue siendo hoy en día relevante.
Así, el Dr. Etienne Rochat, propone cuatro maneras de describir lo que encontramos en la relación con
las personas en cuanto a la distinción religión/espiritualidad (227). En primer lugar, ambos ámbitos
pueden estar completamente separados, es decir la forma en que una persona expresa su búsqueda
de sentido y la articulación de su vida puede tener contenidos que no se identifiquen en absoluto
con religión alguna. En segundo lugar, puede ser que haya espacios de intersección entre religión y
espiritualidad, es decir, la persona puede utilizar algunos elementos religiosos para articular sentido,
pero también otros que no se encuentran dentro de las religiones. Pero, además, podría ser que lo re-
ligioso se encuentre dentro de la espiritualidad y también podría ocurrir que sea la espiritualidad la
que se encuentra dentro de la religión. Habría que agregar una quinta manera, que, en cierto modo se
acerca a la primera forma: aún podría ocurrir, por muy raro que pueda parecernos en nuestra cultura
occidental, que la espiritualidad se identifique con la religión, es decir que, para alguien, su fuente
de sentido provenga íntegramente de la religión que profesa. Así como él, autores relevantes como
Arndt Büssing, proponen marcos más complejos, agregando los elementos de experiencias trascen-
dentes, elementos existenciales y el humanismo secular (228).
ser capaces de explorar, respetar y comprender las necesidades, aun cuando les puedan ser ajenas
Orientación técnica cuidados paliativos universales
Si la aproximación a la espiritualidad es tan compleja, ¿cómo, por dónde, qué caminos utilizar para
abordarla? Se presentan a continuación los elementos centrales de la idea de cuidado espiritual de
Cicely Saunders, fundadora del movimiento Hospice. Por medio de su trabajo tanto clínico como en
investigación sobre el dolor, Saunders enfatiza, por primera vez en la época moderna, la centralidad
de la espiritualidad en cuidados paliativos. Su idea de "dolor total", resultó ser como una fisura a
través de la cual la visión del ámbito espiritual fue alcanzando visibilidad en la medicina occidental.
El movimiento Hospice integró recursos tradicionales en el cuidado de los moribundos (la tradición
de hospitalidad de las comunidades religiosas medievales) y técnicas modernas de manejo de sínto-
mas del ámbito médico. Este movimiento, junto con otros emprendidos en la década de los 70 fueron
un experimento social radical y reformador: radical, en el sentido de que retornó a la idea previa a la
modernidad del cuidado ejemplificado en el ambiente hogareño; reformador, en el sentido de que
esperaba poder influir en una nueva forma de concepción del cuidado y no sólo en el que se ofrecía
a los moribundos (226).
Uno de los conceptos más importantes en el soporte de esta nueva comprensión, es el concepto
ya mencionado del "dolor total" que abarca, de entrada, todas las dimensiones de la persona (233).
Esta es una noción central para los CCPP en todo el mundo, que lleva incluida en sí (no agregada o
sobrepuesta) el aporte de la espiritualidad en el cuidado. La noción de "dolor total" proveyó a los
paliativistas de la herramienta conceptual para franquear la frontera del "no podemos hacer más"
hacia todo un campo de posibilidades de acción. Sin embargo, por medio de esta misma noción,
la medicina, con su forma de comprender la enfermedad y todo lo que ya se indicado acerca de la
"funcionalización de la espiritualidad", coloniza un ámbito en el cual, hasta entonces, no había pe-
netrado. El espacio en el que "ya no había nada más que hacer" y en el que los médicos(as) habían
depuesto todo su armamento, empieza a transformarse en un campo al cual es posible acceder, que
se puede conquistar y controlar con la misma perspectiva con la cual se trata una infección urinaria.
Pero, si entramos en el ámbito espiritual con los mismos métodos con los que abordamos cualquier
otro problema en medicina, no solo entraremos en contradicción con lo que Cicely Saunders pensó
cuando acuñó el término de "dolor total", sino que perderemos aquello por lo que la medicina palia-
tiva es "distinta" a la medicina tradicional y la razón por la cual se ha extendido en tal medida por el
mundo entero.
148
El concepto de "dolor total" trae aparejada la renuncia por parte del personal de salud, capellanes
Orientación técnica cuidados paliativos universales
o acompañantes espirituales a tener el control de lo que ocurre. Es una forma de estar ante el do-
lor ajeno ayudando en todo lo posible, pero aceptando que, en ocasiones, solo la presencia puede
ayudar realmente. En palabras de Saunders: "No importa cuánto aliviamos el dolor y la necesidad,
una y otra vez habrá situaciones en las que tendremos que hacer una pausa y darnos cuenta de que
estamos realmente indefensos. Sería malo que olvidáramos eso. Sería un error que alguien hiciera
esto y cediera a la ilusión de que tenemos éxito en todas las situaciones (63)".
"ESTAR AHÍ".
El St. Christopher, el primer hospice moderno, fue pensado con una orientación cristiana, pero sin
comprometerse con una denominación religiosa, sino que siempre se pensó de modo ecuménico. De
hecho, Cicely era consciente de la pluralidad en el ámbito de la espiritualidad.
Saunders pensaba que todos los que trabajaran en el hospicio, deberían poder hacerse cargo del
ámbito del cuidado espiritual, en la medida de sus posibilidades y del rol que cada uno representaba.
La idea de que existe una persona que está más enfocada al ámbito del cuidado espiritual no excluía
el deber del resto del equipo de salud (234). Pero evidentemente no se esperaba del médico(a) o
del personal de enfermería el que proveyeran un cuidado espiritual "especializado", sino que estos
debían ser capaces de "estar ahí".
La idea de la "presencia" o del "estar ahí", tiene en Cicely Saunders raíces religiosas cristianas, pero
no es expresado en términos religiosos y no porque se pretenda enmascarar lo religioso, sino porque
de la idea religiosa se extrajo aquello que podía ayudar en el sufrimiento espiritual; sin duda, las
palabras "velad conmigo" no significan apartar o explicar o incluso comprender, sino que significan
simplemente "estar ahí" (235).
El cuidado espiritual se ocupa de abrir un espacio al otro para que pueda contar y recordar. Se puede
describir como un evento de relación estructurada en el que se expresa una forma especial de co-
munidad de caminantes (234).
Esta forma de presencia no es privativa de experiencias religiosas cristianas, sino que encontramos
elementos de ella en las técnicas de mindfulness, que tiene raíces budistas o en cualquier técnica
que busca desarrollar la atención plena.
La actitud o idea de "estar ahí" enfatiza la imprevisibilidad de las formas en las que se puede mani-
festar el sufrimiento humano, pero también una cierta inefabilidad, una incapacidad de expresar con
palabras tanto la experiencia del que sufre como la experiencia de acompañar al que sufre.
"El tiempo al final de la vida es frecuentemente una cuestión de profundidad más que
extensión y algunas experiencias son imposibles de evaluar o de cuantificar“(63).
Pero ¿cuáles serían los elementos humanos que permiten "estar presente" ante el "dolor total" de
las personas a nuestro cargo? A continuación, se ofrecen principios del cuidado espiritual y algunas
sugerencias para su abordaje en clínica.
149
Para efectos de esta orientación entenderemos la empatía como el comportamiento prosocial que
permite captar el estado mental de otros, sin que por ello se compartan sus sentimientos. La em-
patía así entendida es clave para poder captar necesidades de todo tipo, también las espirituales.
Muchas veces, desde la medicina más biomédica, el equipo de salud tiene claridad acerca de trata-
mientos y decisiones que la persona debería adoptar para estar bien. Sin embargo, puede que esas
líneas de acción choquen con esferas de la persona que no tienen que ver directamente con su bien-
estar físico; necesidad de realizar trámites legales en vez de hospitalizarse para una intervención
quirúrgica, rechazo de terapias porque contradicen creencias o valores, y un sinfín de situaciones no
estrictamente médicas, pueden influir o incluso decidir cursos de acción clínica. En nuestra expe-
riencia, sin embargo, muchas de las aparentes contradicciones se solucionan entendiendo bien las
preferencias y problemas de la persona, educando en caso de desinformación, negociando objetivos
terapéuticos, entre otros. Pero también, en situaciones puntuales, puede ser que una convicción es-
piritual sea tan intensa que la persona esté dispuesta a sacrificar su integridad física por mantenerla
indemne. En estos casos esa creencia representa un mundo de valores superior y trascendente que
debe ser respetado por el equipo de salud en vistas al bien total y objetivo de la persona.
En línea con lo anterior, para comprender los valores de otros, necesitamos dejar de lado los propios
prejuicios; por ejemplo, alguien del equipo de salud podría considerar que determinada religión es
dañina para las personas o al revés, que dicha religión es la solución para el sufrimiento. Cada miembro
del equipo de salud es libre de mantener sus propias convicciones y opiniones, y nuestros prejuicios no
son necesariamente malos, sino que nos ayudan a vivir en la cotidianeidad (por ejemplo, si en medio
de un incendio veo a alguien con uniforme de bombero, sabré que puedo dirigirme a él a pedir ayuda,
y esto sin conocer a esa persona). Sin embargo, cuando se trata de comprender a otros, esos mismos
prejuicios pueden entorpecer la comprensión del otro. La forma de lidiar entonces con los propios pre-
juicios es apartarlos o suspenderlos conscientemente mientras dura la atención profesional.
150
La aproximación a la espiritualidad desde el constructo del dolor total es la forma más clásica de
aproximación a la espiritualidad en cuidados paliativos. De hecho, es la forma en que habitualmente
realizamos la evaluación multimodal, tomando en consideración el ámbito físico, social, psicológico
y espiritual. Una forma sencilla y rápida de explorar este ámbito es por medio de la pregunta acerca
del dolor espiritual: "¿Siente un dolor que no es físico, un dolor del alma?". Con esta sencilla pregunta
empiezan a emerger espontáneamente elementos de espiritualidad.
"ESTAR AHÍ".
Probablemente, la presencia es la forma más sencilla y, a la vez, más difícil de realizar el cuidado
espiritual. Es la más sencilla porque basta la sola presencia, la cercanía humana del terapeuta sea
quien sea, sin artificios, sin gran preparación. Basta la sonrisa, la mirada, los gestos humanos que le
hacen saber al otro que "estoy aquí contigo, concentrado en ti y en tus necesidades". Pero también
puede ser la más difícil, cuando lo único que se puede ofrecer es silencio, porque no hay palabras que
puedan acoger y expresar el sufrimiento del otro. El "estar ahí" puede significar lidiar con el propio
fracaso, con la impotencia y el reconocimiento de que no siempre puedo ayudar al otro. Comprender
la propia presencia como un elemento de cuidado espiritual, implica un gran trabajo de interioridad
y autoconocimiento del terapeuta. Para lograr avanzar en esta forma de cuidado espiritual se sugie-
re el trabajo sistemático y constante con la propia espiritualidad.
Una tercera forma de abordar la espiritualidad es por medio de la exploración dirigida de las nece-
sidades espirituales, para lo que existen diversos instrumentos que consisten básicamente en sets
de preguntas relativamente abiertas. Recomendamos el Cuestionario GES (Evaluación de recursos y
necesidades espirituales y facilitación de la intervención con personas de cuidados paliativos) (236),
el Instrumento ENESE (Escala Numérica para Evaluar Síntomas Espirituales) que está validado para
población chilena (237), o FICA tool (238), esta última en desarrollo de una adecuación cultural a la
población chilena (Anexo 12).
151
"Usted importa por lo que usted es. Usted importa hasta el último momento de su vida y haremos
todo lo que esté a nuestro alcance, no sólo para que muera de manera pacífica, sino también para
que, mientras viva, lo haga con dignidad" (Cicely Saunders).
El primer desafío de los equipos de cuidados paliativos en esta fase es su reconocimiento y la com-
prensión de la multifactorialidad del sufrimiento. Poder identificar y predecir el final de la vida es algo
complejo; sin embargo, la evidencia muestra que, si nos esforzamos en diagnosticar ese momento y
elaborar un plan de cuidado podemos impactar enormemente sobre la calidad de vida de la persona, su
familia y núcleo cuidador. Por tanto, debemos distinguir esta fase de recaídas u otras complicaciones.
La diversidad y complejidad de algunos síntomas nos exige una preparación tanto en el conocimien-
to del manejo, como también hacer frente al alto impacto emocional que conllevan.
Tener en cuenta que las personas valoran la calidad de sus días finales en tres condiciones:
• Que sus síntomas estén controlados;
• Que se encuentre bien consigo mismo;
• Que se encuentre en paz con su entorno.
ÁREAS DE INTERVENCIÓN.
Se debe tener en cuenta que este momento es tremendamente dinámica. Cuanto más cercana está
la muerte más cambiante es la situación, por lo que el equipo ha de revisar más frecuentemente la
evolución y condición de la persona y de su familia.
MEDIDAS NO FARMACOLÓGICAS.
- Cuidados ya descritos en los capítulos de manejo de síntomas: cuidados de la boca y labios
(considerar que en fin de vida la respiración tiende a ser oral), de la piel, etc.;
- Medidas ambientales: intentar disponer de una habitación individual si está ingresado, cama
cómoda, sábanas sin arrugas, evitar el excesivo peso de la ropa de cama, temperatura adecuada, luz
indirecta, evitar ruidos estridentes o secos, organización de las visitas, crear un clima de respeto;
- Cuidados de alimentación e hidratación: La escasa ingesta alimentaria en final de vida es un punto
complejo para la red de apoyo y es fundamental comunicarles que la indicación de un acceso
enteral o parenteral para alimentación no está recomendada en fin de vida. Asimismo, la hidratación
por vía endovenosa no está indicada en la persona en agonía, dado que aumentará las secreciones
y la sensibilidad dolorosa, lo que empeora los síntomas de la fase agónica. Sin perjuicio de ello,
ante la angustia de la familia es posible flexibilizar el trato compasivo para administrar hidratación
subcutánea a dosis bajas.
153
MEDIDAS FARMACOLÓGICAS.
TABLA 57. VÍAS ALTERNATIVAS A VÍA ORAL A CONSIDERAR EN FIN DE VIDA (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
TABLA 58. FÁRMACOS PARA VALORAR RETIRADA EN FIN DE VIDA (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
Antiarrítmicos Antibióticos
TABLA 59. FÁRMACOS PARA MANTENER O SIMPLIFICAR EN FIN DE VIDA (ELABORACIÓN PROPIA MESA DE EXPERTOS)
Antieméticos: preferir
SÍNTOMAS MÁS COMUNES DURANTE EL PROCESO DE FIN DE VIDA Y ACCIONES DE FIN DE VIDA
Orientación técnica cuidados paliativos universales
(243).
Delirium terminal: A menudo anuncia el final de la vida; alrededor de un 90% de las personas afec-
tadas de enfermedad oncológica puede presentar en los últimos días de vida. La presencia de fami-
liares o cuidadores es beneficioso para la persona, ayuda a orientarlo y los protege contra el miedo,
ansiedad y soledad. Mantener medidas ambientales, descartar causas primarias físicas o emociona-
les no resueltas, seguir recomendaciones farmacológicas.
Estertores pre-mortem: Se definen como los ruidos producidos por movimientos oscilatorios de las
secreciones de las vías respiratorias superiores durante la inspiración y espiración, estas secreciones
no logran ser eliminadas o expectoradas, por el estado de conciencia alterado o por la gran debilidad
generalizada.
Es considerado un predictor de la proximidad del fallecimiento, está presente entre 12%-80% en los
últimos 3 días de vida. Según estudios la mediana desde el inicio de los estertores y el fallecimiento
es de 12-48 hrs.
Es importante explicar a la familia el fenómeno fisiopatológico que causa el síntoma, lo cual per-
mitirá aliviar la angustia del familiar o cuidador, asimismo explicar que no molestan a la persona y
que la aspiración no está indicada y, en el caso de ser muy necesario será sólo en la cavidad oral y
no traqueal.
Posicionar al usuario en semiprono para facilitar el drenaje postural y evitar la hidratación artificial
o sobrehidratación.
Pueden utilizarse fármacos anticolinérgicos por vía subcutánea, cuya respuesta es favorable en el
75% de los casos, los más utilizados son los siguientes: N-butil bromuro de hioscina, en forma de
bolos la dosis es de 20 mg cada 4-6 horas o en infusión continua la cantidad de 100 mg/día y puede
ser administrado sc o ev, y no produce sedación, o Escopolamina, en dosis de 0,5-1 mg cada 6 horas
subcutáneo, este fármaco atraviesa la barrera hematoencefálica produciendo sedación, por lo cual
es útil cuando queremos lograr ambos beneficios.
Persona Responsable: es necesario que el equipo apoye a la familia a identificar con anticipación
aquella persona dentro de la red de apoyo que se encargará de realizar trámites, que pueda ser ca-
paz de mantener la calma, y tener claridad de lo que debe realizar.
10 Adaptado de “Cuidados en la Fase final de la vida (etapa de agonía) - Cartilla Educativa de Elaboración propia Equipo Unidad de Cuida-
dos Paliativos del Hospital Complejo Asistencial Dr Sótero del Río- SSMSO”
155
Dentro del grupo de los definidos como NANEAS (Niños y Adolescentes con Necesidades Especiales
de Atención en Salud) (246,247), encontramos un subgrupo de alta complejidad. El cual corresponde
a NNA con fragilidad médica extrema y limitaciones funcionales severas y permanentes, que fre-
cuentemente requieren hospitalización por descompensación de su condición de base, de forma
transitoria o prolongada. Permanecen mucho tiempo al cuidado de un equipo en la atención tercia-
ria, en servicios de neonatología, pediatría, hospitales de cuidados crónicos y atención domiciliaria.
En su atención participan múltiples especialidades médicas y otros profesionales de la salud. Este
grupo de NANEAS requiere una evaluación periódica de las necesidades que permita flexibilizar el
nivel de atención cuando la complejidad varíe, con el objetivo de maximizar el uso de los beneficios
de la red de salud (248).
Es importante destacar que, debido a los avances tecnológicos y la mejora de la atención en salud,
la población de NNA médicamente complejos está aumentando. Estos NNA consumen más recursos
de atención de salud y tienen más probabilidades de morir; la mayoría de los que fallecen lo hacen
en el hospital, donde reciben la mayor parte de su cuidado (249,250); además, deben considerarse
las condiciones de salud denominadas enfermedades que limitan la vida, definidas como aquellas en
las cuales existe el riesgo de morir en forma prematura, pero sin certeza en relación con el tiempo
de vida (251,252).
Durante una condición crónica compleja existen etapas donde el riesgo de sufrimiento es alto tanto
para el NNA y la familia, como para el equipo de salud. Cada una de ellas representa una oportunidad
de intervención desde los CP y por eso es importante identificarlas de manera precoz, para prevenir
y reducir el sufrimiento (figura 16).
B F
D
Muerte
C
E
Tiempo
157
La clasificación ACT-RCPCH (Asociación para los Cuidados Paliativos Pediátricos y el Royal College of
Paediatrics and Child Health del Reino Unido), divide a los NNA en cuatro grupos según la evolución
clínica (tabla 60). Esta clasificación resulta útil, ya que permite pesquisar la población susceptible de
ser atendida por CP, de acuerdo con el tipo de trayectoria de enfermedad esperada e incluso puede
orientar las actividades paliativas que deben realizarse (252,258); sin embargo, en cada grupo, será
el equipo tratante hospitalario (nivel secundario y/o terciario), el que deberá identificar el punto de
inflexión en una enfermedad avanzada, para reconocer cuándo el NNA requiera atención en CP; este
punto de inflexión corresponde a un periodo de tiempo en la trayectoria de la enfermedad, en que se
identifica un cambio de tendencia, manifestada como una aceleración del empeoramiento clínico,
disminución de los intervalos libres de síntomas, aumento de ingresos hospitalarios y/o ausencia de
respuesta a la escalada de tratamiento.
158
Otra forma de identificar las condiciones susceptibles de CP es revisando los Códigos CIE-10 que
Tumores COO-D48
Enfermedades del sistema osteomuscular y del M07-M08, M30-M32, M35, M40-M41, M43, M85,
tejido conjuntivo M95
Un grupo especial de personas lo constituyen los recién nacidos, en los que el desarrollo de unidades
Orientación técnica cuidados paliativos universales
de cuidados intensivos ha logrado mejorar en forma notoria la sobrevida; sin embargo, la mayoría de
los NNA que fallecen en los países desarrollados, lo hacen en el primer mes de vida y casi el 100% de
ellos lo hace estando hospitalizados. Los CP deberían abarcar desde el diagnóstico prenatal de una
condición que no será compatible con la vida hasta el momento del nacimiento, acompañando a la
madre que decide no interrumpir el embarazo (259,260). En este grupo etario, dada la complejidad,
el equipo de CP debería trabajar en forma estrecha con la Unidad de Neonatología. De este modo se
mantiene un modelo de continuidad de los cuidados, desde el diagnóstico de la condición limitante
o amenazante de la vida hasta el nacimiento y posterior fallecimiento, intentando idealmente que
la muerte se produzca en el domicilio, si las condiciones del recién nacido y su familia lo permiten y
fundamentalmente si hay un equipo de salud apoyándolos.
Los criterios de inclusión en el caso de los recién nacidos deben ser planteados según la realidad
local de cada Unidad de Neonatología. Lo que sugiere la literatura es que debería considerarse como
tributario de CP todo recién nacido con:
• Prematurez extrema que concomitantemente presente una displasia broncopulmonar severa
o hemorragia intraventricular grado IV.
• Asfixia severa al nacer, independiente de la edad gestacional, con encefalopatía hipóxico-is-
quémica moderada a severa.
• Malformaciones múltiples, cardiopatías congénitas complejas o genopatías con compromiso
de múltiples sistemas.
Los cuidados paliativos están orientados a cuidar y mejorar la calidad de vida del NNA y su fami-
lia, independiente del tiempo de sobrevida, ofreciéndoles la posibilidad de elección del lugar de la
atención y de la muerte, entregando apoyo emocional y soporte en duelo a los padres y familia o
núcleo cuidador. Tanto el NNA como su familia deben ser escuchados e incentivados a expresar sus
deseos y decisiones de cuidado, con la mayor anticipación, siempre que sea posible.
La actividad asistencial debe ser continua, y debiera existir disponibilidad de recursos para asegu-
rarla todos los días de la semana, las 24 horas del día y en toda situación asistencial: atención am-
bulatoria, domicilio, hospitalización y telemática.
La familia puede ser incluso más importante que en el caso de los adultos en el cuidado, y es funda-
mental la entrega de información y educación continua. Ejemplos de educación es anticipar sobre
la aparición de algunos síntomas y complicaciones, pero a su vez explicarles las posibles soluciones.
Esto les permitirá que cualquier situación no los tome por sorpresa, además de disminuir el posible
impacto emocional que pudiera generarles; la atención a la familia se otorga durante toda la pro-
gresión de la enfermedad y deberá continuar luego de su fallecimiento durante el período de duelo.
Existen escalas específicas para detectar NNA con necesidades paliativas como la Paediatric
Palliative Screening Scale (261) y cuestionarios específicos para parálisis cerebral (262).
Como en todo grupo etario, los CP deben abordar sus necesidades físicas, psicológicas, sociales y
espirituales. La decisión de dónde serán proporcionados estos cuidados es multifactorial, y habitual-
mente en esta población se realiza en nivel hospitalario.
Los principios que deben guiar el control de síntomas son los siguientes:
• Evaluar en forma exhaustiva el número e intensidad de los síntomas, considerando siempre el
impacto que tengan en la calidad de vida del NNA.
• Determinar la(s) causa(s) que condicionan la presencia de los síntomas.
• Establecer objetivos terapéuticos realistas con el NNA y su familia, considerando siempre la
proporcionalidad, confort y capacidad de intervención.
• Manejar los fármacos disponibles y las medidas no farmacológicas. Seleccionar fármacos con
eficacia demostrada y mínimos efectos colaterales, en la posología más cómoda y vía de ad-
ministración más sencilla. Es importante destacar que en muchos casos en CP se utilizan fár-
macos basados en la evidencia para adultos (uso off -label) (263).
• Reevaluar en forma sistemática y periódica las intervenciones realizadas.
Es fundamental evaluar la condición clínica general; en muchas situaciones será esta condición la
que determinará la proporcionalidad en el manejo de síntomas; la Escala Pediátrica de Lansky (tabla
62) contribuye a determinar el estado general del NNA (equivale al Performance Status utilizado en
adultos con cáncer), representando el grado de autonomía frente a sus actividades cotidianas. Tam-
bién, dependiendo de la edad, representa el nivel o grado de vigilia y su conexión con el medio, los
estímulos y en particular con las personas queridas (264). Un valor de 40% o menos implica valorar
la utilidad de ciertas medidas terapéuticas poniendo siempre el énfasis en el confort del NNA. En
compromiso neurológico severo o déficit intelectual moderado a severo, no sería útil la Escala de
Lansky. En estos casos la toma de decisiones en relación con la proporcionalidad de los tratamientos
será definida por el equipo tratante considerando condición clínica, severidad del síntoma y estado
de avance de la enfermedad.
162
LS Descripción
100 Plenamente activo(a).
90 Limitación mínima en actividades físicas extenuantes.
80 Activo (a), pero se cansa más rápidamente en juegos extenuantes.
70 Juega menos o dedica menos tiempo a juegos activos.
60 En cama hasta el 50% del día, muy pocos juegos activos con asistencia y supervisión.
Precisa considerablemente asistencia para cualquier juego activo; es capaz de participar en
50
juegos reposados.
40 Pasa la mayor parte del día en la cama; capaz de iniciar actividades reposadas.
30 Frecuentemente dormido (a); precisa notable ayuda para realizar actividades reposadas.
20 No juega; no se levanta de la cama; participación pasiva (mirar TV., etc.)
10 No responde a estímulos.
0 Fallecido(a)
1. DOLOR (65,265–267).
La IASP indica que "la incapacidad para comunicarse verbalmente no niega la posibilidad de
que un individuo está experimentando dolor y necesita un tratamiento adecuado para aliviar-
lo". Esto resulta fundamental en NNA y principalmente en compromiso neurológico severo.
El dolor neuropático puede ser difícil de diagnosticar porque no son capaces de explicar la
sensación de adormecimiento, hormigueo, etc. y debe buscarse en forma dirigida.
La intensidad del dolor será evaluada con diferentes escalas, según la edad y la posibilidad que
tenga de autoevaluar y expresar verbalmente su sensación dolorosa: Para periodo neonatal,
escala NIPS; dolor en prematuros, escala PIPP; en niños con compromiso neurológico también
puede usarse escala R- Flacc (Flacc revisada) y la escala NCCPC (Noncomunicating children
pain check list).
CONSOLABILITY
(C) Tranquilo(a), Consolable con caricias Difícil de consolar o distraer.
Capacidad relajado(a), no requiere ocasionales o con
consuelo. palabras. Distraíble. No consolable.
de ser
consolado(a)
Presenta 6 caras que muestran distintas expresiones faciales, variando desde la sonrisa
para la ausencia de dolor, hasta el llanto con lágrimas para el dolor intenso. Se pide al
NNA que elija la carita que más se asemeja a su cara de dolor o a su "pena por dolor"
(figura 17).
164
Es una línea recta en la que un extremo significa ausencia de dolor y el otro extremo sig-
nifica el peor dolor que se pueda imaginar. El NNA marca un punto en la línea que coincide
con la cantidad de dolor que siente. Es la misma que se usa en adultos.
Todos los valores obtenidos con las diferentes escalas se deben homologar a EVA.
Abordaje preventivo.
− Actuar empáticamente con el NNA y la familia, explicar los procedimientos que se reali-
zarán como parte de la evaluación clínica y/o del tratamiento.
− Mantener al NNA acompañado (si es posible en brazos) y favorecer todas las medidas de
apoyo/soporte en la sala de procedimientos (temperatura adecuada, música). En niños y
niñas que son amamantados, puede otorgarse en el momento (269).
− Usar fármacos por vía oral en forma preferente. Nunca use la vía intramuscular.
− Usar anestésico local y/o sedoanalgesia si se debe realizar un procedimiento que se sabe
puede generar dolor:
» EMLA local (Eutecaína en crema): Mezcla de anestésicos locales tópicos (2,5% Li-
docaína y 2,5% Prilocaína), que se aplica en la piel con un parche oclusivo, mínimo
60 minutos previo al procedimiento (venopunción, punción reservorio catéter sub-
cutáneo, punción lumbar, mielograma). La duración del efecto es de 1-4 hrs. Pre-
cauciones: no aplicar sobre superficies mucosas, no usar en menores de 6 meses,
por la metahemoglobinemia que pueden causar los metabolitos de la prilocaína.
» Midazolam: Tiene efecto ansiolítico, relajante muscular, hipnótico y anticonvulsivan-
te, pero no tiene efecto analgésico, por lo que frente a procedimientos que provoquen
intenso dolor deberá asociarse a analgésico (morfina, fentanilo, ketoprofeno). Dosis:
0,05 a 0,2 mg/kg/dosis EV, administrada lentamente (1mg/min), 3 a 5 minutos antes
del procedimiento. Puede utilizarse una segunda dosis si no se obtuviera el efecto
deseado, pero con una dosis máxima de 10 mg. En caso de efectos no deseados (agi-
tación, hiperactividad, agresividad, depresión respiratoria, hipotensión), utilizar como
antagonista Flumazenil EV bolo administrado en 15-30 segundos, dosis inicial 0,01
mg/kg (máximo 0,2 mg). Se puede repetir dosis de 0,01 mg/kg después de 45 segun-
dos y cada minuto hasta un máximo acumulado de 0,05 mg/kg o 1 mg.
» Hidrato de Cloral: Es el fármaco de elección para sedar en procedimientos no do-
lorosos, pero que generan ansiedad o temor y en los que se requiere cooperación
165
por parte del niño o niña (tomografía, resonancia magnética, etc.) La dosis es de 50-
Para poder establecer un plan terapéutico del dolor, deben evaluarse los siguientes aspectos:
1) Anamnesis detallada (intensidad, localización, duración, repercusión en actividades de
la vida diaria y su estado emocional).
2) Examen físico completo (desvestir al NNA y revisar todas las zonas del cuerpo).
3) Buscar posibles causas de dolor que puedan ser tratadas o modificadas:
a. Por enfermedades propias de los NNA, independiente de su condición de base: infec-
ciones, reflujo gastroesofágico, gastritis, constipación, lesiones buco dentarias, etc.
b. Asociado a su enfermedad de base y tratamientos: espasticidad, crisis convulsi-
vas, distonías, deformidades óseas y articulares (subluxación de caderas), fracturas,
efecto secundario de fármacos (nefrolitiasis, pancreatitis aguda), disfunción auto-
nómica, trastorno del sueño, lesiones por presión, etc.
c. Procedimientos o exámenes invasivos.
d. Dolor central por lesión directa de estructuras del sistema nervioso central.
El manejo del dolor debe ser MULTIMODAL, entendiendo el dolor total, incluyendo, además
de fármacos y procedimientos, rehabilitación, terapia psicológica, atención social y familiar
(figura 18).
166
Por horario 5-10 mg/ kg/ dosis vía oral cada 6-8 hrs. No usar
IBUPROFENO
Priorizar vía oral en menores de 3 meses. No usar más de 7 días.
Dolor leve: Paracetamol o AINES
1-2 mg/kg/ dosis vía oral o endovenosa cada
KETOPROFENO 6-8-12 hrs. o en infusión continua. Dosis
máxima 300 mg/día. Usar por períodos cortos,
no más de 7 días.
La vía transdérmica se utiliza en mayores de 7 años, si no hay posibilidad de la vía oral y cuando el
Orientación técnica cuidados paliativos universales
dolor ya está controlado, no cuando se está titulando la dosis adecuada del opiáceo. Consultar con
equipo especializado de CP.
Los opioides en NNA con compromiso neurológico severo son útiles en el manejo de dolor nociceptivo
agudo, dolor irruptivo agudo que se presenta a pesar del uso programado de medicamentos para
dolor crónico, y en caso de "tormentas autonómicas" intermitentes o para manejo de disnea. No
deben utilizarse en el manejo de dolor crónico propiamente tal. En este caso deben indicarse otros
fármacos como paracetamol o celecoxib asociado a gabapentina o pregabalina.
TOS.
DISNEA.
Por tratarse de un síntoma subjetivo, el auto reporte es siempre la mejor manera de evaluarla.
Si bien no existen herramientas validadas para la evaluación de la disnea en NNA con comuni-
cación limitada, puede utilizarse la Escala de observación de angustia respiratoria (Respiratory
Distress Observation Scale) (tabla 68); esta es una escala observacional desarrollada original-
mente para adultos que no están en condiciones de autoevaluar. Cada variable se califica en
una escala de 0 a 2 puntos. La suma de todas las variables permite objetivar la angustia por
disnea (siendo 0 la ausencia total y 16 la máxima disnea posible).
171
No Ocasional, Frecuentes
Inquietud: movimientos
movimientos suaves
sin propósito movimientos
o ligeros
Patrón de respiración
paradójica (movimiento No Presentes
abdominal en la
inspiración)
Uso de la musculatura
accesoria, aumento de la Moderado-severo
posición de las clavículas No Leve
Quejido al final de
la espiración, sonido No Presente
gutural.
Aleteo nasal o
movimientos
No Presente
involuntarios de las
narinas
Total:
Abordaje no farmacológico:
− Tranquilizar al NNA y su familia.
− Ventilar la habitación para que el paciente sienta que entra aire fresco y ojalá hacerlo
sentir cerca de su cara (ventilador).
− Técnicas de relajación.
172
Abordaje farmacológico:
Orientación técnica cuidados paliativos universales
− Tratar causa según condición clínica (derrame, atelectasia, obstrucción bronquial, infec-
ción, insuficiencia cardiaca).
− Diurético: Furosemida 0,5 - 1 mg/kg/día cada 8 -12 hrs vía oral /enteral o vía endovenosa.
− Oxigenoterapia en la forma menos invasiva y más cómoda. Evaluar real necesidad (no hay
evidencia de su utilidad, pero alivia).
− Morfina 0,025 mg/kg/dosis cada 4 hrs subcutáneo o endovenosa ó 0,1 mg/kg/dosis cada
4 hrs oral/enteral. En quienes ya recibían morfina aumentar la dosis en 25 a 50%. No está
claro que haya un beneficio en manejo de disnea sobrepasar dosis de 0,02 a 0,03 mg/kg/hr.
− Ansiolíticos: Clonazepam 0,01 mg/kg/dosis. Midazolam 0,1 - 0,2 mg/kg/dosis subcutánea
o endovenosa o yugal (mucosa oral).
− Corticoides: Dexametasona 0,125 - 0,5 mg/kg/día fraccionado cada 8 -12 hrs subcutánea
o endovenosa.
− Sedación paliativa si el síntoma es refractario. Administrar midazolam en bolo según do-
sis antes señalada y repetir cada 15 minutos hasta lograr nivel de sedación deseado y
luego en infusión continua, iniciando con dosis de 0,05 mg/kg/hr y rescates de 10% dosis
día de midazolam.
Desde inicios del año 2000 en Chile se generaron prestaciones a través de programas espe-
cíficos para la oxigenoterapia ambulatoria; luego, para NNA con condición NANEAS con insu-
ficiencia ventilatoria y requerimientos de asistencia ventilatoria no invasiva e invasiva, los
programas específicos AVNI y AVI. La insuficiencia ventilatoria y tusígena está relacionada a
personas con insuficiencia respiratoria crónica cuya condición progresa, con exageración del
trabajo respiratorio y disnea, como también en condiciones que comprometen los músculos de
la respiración, como las enfermedades neuromusculares y algunas condiciones con compromi-
so del SNC, como la parálisis cerebral. Los marcadores clínicos son la respiración paradojal con
o sin aumento del trabajo respiratorio, desaturación nocturna con hipercapnia, disminución de
la capacidad vital (CV) o VEF menor al 50% y pico flujo tosido (PFT) menor de 270 LPM. Muchas
veces se presenta insuficiencia ventilatoria aguda gatillada por infecciones del tracto respira-
torio superior.
En aquellas personas con insuficiencia ventilatoria sin compromiso del parénquima pulmonar,
se trata de patologías relacionadas con el centro respiratorio, generalmente con compromiso
de la primera motoneurona; suelen tener además trastornos de la deglución con espasticidad
de los músculos de la garganta, siendo las estrategias de tos asistida manual (bolsa y mascari-
lla con válvula unidireccional) o mecánica (tosedor mecánico) menos eficientes.
Sin embargo, cuando existe compromiso de los músculos y la caja torácica, incluyendo cifoes-
coliosis severa por enfermedades neuromusculares (ENM), siendo afectada la segunda moto-
neurona y no la primera, aun cuando existan trastornos de la deglución con disfagia avanzada,
es posible establecer soporte ventilatorio no invasivo, sin recurrir a una traqueotomía, incluso
en personas sin capacidad vital (CV) alguna, siempre y cuando sean manejados con protocolos
de asistencia tusígena manual o mecánica.
173
Puntos de inflexión.
− Pérdida de la marcha en NNA con ENM. Por ejemplo, en distrofia muscular de Duchenne
(DMD). En ellos es muy importante la evaluación de su CV (< 2L) y capacidad tusígena (<
300 LPM), dado que la intervención con apilamiento de aire con bolsa de resucitación,
usado con estos fines a través de mascarillas o piezas bucales, permiten disminuir la
pendiente de declinación de la CV y mantienen las capacidades máximas de insuflación y
tusígenas, retardando el inicio de AVNI, generalmente cuando ésta cae bajo 1 L. En estos
NNA, frente a agudizaciones por ITRS, la disminución de la SpO2 menor de 95%, significa
la presencia de secreciones en la vía aérea, la persistencia de ella < 95% pese a tos asis-
tida, sugiere atelectasias o neumonía y debe iniciarse AVNI en forma aguda. Establecer
sin AVNI tratamientos con oxigenoterapia agrava la insuficiencia ventilatoria y puede
condicionar narcosis hipercápnica. En adultos con ENM que han optado por sedación/
analgesia paliativa, la oxigenoterapia sin AVNI puede ser considerada al final de la vida.
− En lactantes menores de un año con condición de hipotonía con respiración paradojal,
frente a la sospecha o confirmación de ENM (a esta edad la más frecuente de ella es la
atrofia muscular espinal, AME), es conveniente iniciar AVNI con interfaces nasales sin
necesitar estudios especializados del sueño (PSG, PG). La posibilidad de tratamientos
de medicina de precisión, que puede modificar la historia natural de la enfermedad, no
sustituyen esta aproximación.
− Necesidad de extender la AVNI de nocturna a diurna. En estos NNA, salvo en aquellos con
compromiso de la primera motoneurona, es posible realizar el soporte prolongado 24 al
día con AVNI y tos asistida en forma combinada sin requerir TQT. Los trastornos de deglu-
ción, cuando se relacionan con disfagia severa, deben hacer necesaria la evaluación para
la realización de una gastrostomía percutánea, pero no significan la realización de una
TQT. De hecho, la TQT empeora los trastornos de la deglución.
− En NNA con enfermedades pulmonares con compromiso parenquimatoso, de las vías aé-
reas distales, intersticiales y secundariamente con hipertensión pulmonar (HTP), debe
considerarse: disnea persistente que dificulte comer y comunicarse; test de marcha me-
nor de 300 mt. o distancia de 10 mt. recorrida en más de 12 segundos; SpO2 < 90%
pese a oxigenoterapia; empeoramiento de la HTP o CVF < 30%. Para el alivio sintomático
es posible considerar sumar a la oxigenoterapia, métodos de administración con cánula
nasal de alto flujo y AVNI con interfaces nasales. Estas conductas, más rehabilitación/ha-
bilitación respiratoria, manejo nutricional por boca o enteral, ayudan durante el proceso
de evaluación de lista para un eventual trasplante pulmonar y son efectivas medidas
paliativas en aquellos con contraindicación o que no logran llegar al trasplante.
174
CRISIS CONVULSIVAS.
Corresponde a una alteración súbita en la actividad eléctrica cortical, descarga neuronal hi-
persincrónica, que se manifiesta clínicamente por alteración de la conciencia o por aparición
de sintomatología motora, sensitiva o conductual.
Muchos NNA que requieren cuidados durante los últimos días de vida experimentan crisis con-
vulsivas como parte de una enfermedad neurológica, una enfermedad sistémica (crónica o agu-
da), alteraciones metabólicas (hipo/hipernatremia o hipoglicemia) o avance de la enfermedad.
Abordaje no farmacológico:
− Cuidados durante un episodio: lateralizar, proteger vía aérea, evitar golpes.
− Evitar factores ambientales desencadenantes: fiebre, luces fuertes, ruidos fuertes, ali-
mentos, dormir poco.
− Mantener la calma, acompañar a la familia y/o cuidadores.
Estas personas habitualmente reciben varios fármacos anticonvulsivantes, por lo tanto, lo pri-
mero será evaluar la adecuación de dosis de los fármacos de uso habitual.
AGITACIÓN / IRRITABILIDAD.
Abordaje no farmacológico:
− Tratar las posibles causas de malestar, como la plenitud vesical o gástrica, la constipa-
ción y las posturas incómodas.
− Revisar sitios de presión y comodidad en el uso de ayudas técnicas.
− Evaluar la ansiedad y los factores de estrés ambiental. Tranquilizar mediante caricias y
palabras suaves. Los objetos familiares del hogar pueden contribuir al confort.
175
− La contención física está indicada en aquellos casos en los que los movimientos agitados
Abordaje farmacológico:
− Evaluar los síntomas resultantes de la excitación neuromuscular, como las mioclonías
o el aumento de movimientos sin motivo, que pueden reflejar un aumento de la pre-
sión intracraneal, fallo renal o hipercalcemia, irritación cerebral, hipoxia o hipercapnia.
Considerar causas desencadenantes como infección, cambios en el patrón respiratorio y
efectos de los fármacos.
− Diferenciar agitación de delirio, que es poco frecuente en pediatría y que puede incluir
agitación, pero se caracteriza además por presentar problemas del sueño, alteración de
la atención, labilidad del humor y confusión. Su manejo farmacológico es similar a la
agitación.
− Revisar los medicamentos que esté utilizando ya que la interrupción brusca de trata-
mientos con anticonvulsivantes, clonidina, corticosteroides, opiáceos y sedantes hipnó-
ticos pueden provocar agitación.
Fármacos:
− Benzodiacepinas como diazepam y midazolam (ver dosis en manejo farmacológico de
las convulsiones).
− Neurolépticos: tienen menor efecto sedante y se pueden utilizar en quienes no pueden
recibir benzodiacepinas por motivos de intolerancia o depresión respiratoria. También
pueden resultar más útiles cuando la principal característica de la agitación es el delirio.
Estar atentos a efectos adversos como los síntomas extrapiramidales que pueden ser
muy molestos.
» Haloperidol: 0,01-0,1 mg/kg vía oral o endovenosa, con una dosis máxima de 30
mg/día. Interacciona con fentanilo y otros depresores del SNC.
» Clorpromazina: Útil en delirio. No usar en menores de 1 año. Vía oral: 2,5-6 mg/kg/
día cada 4-6 horas. Máxima dosis diaria 50 mg en menores de 5 años y 200 mg/
día en niños mayores de 5 años y adolescentes. NO USAR VÍA INTRAMUSCULAR EN
NIÑOS(AS).
» Risperidona: peso ≥ 50 Kg: dosis inicial de 0,5 mg una vez al día. Incrementos de 0,5
mg una vez al día. Dosis óptima: 1 mg una vez al día (rango de dosis: 0,5 – 1,5 mg/
día). Con peso <50 Kg: dosis inicial de 0,25 mg una vez al día. Ajuste individual con
incrementos de 0,25 mg una vez al día. Dosis óptima: 0,5 mg una vez al día (rango
de dosis: 0,25 – 0,75 mg/día).
ANSIEDAD/ANGUSTIA.
Estado afectivo de carácter displacentero que suele acompañarse de ciertos síntomas somá-
ticos (palpitaciones, palidez, sudoración) y que se produce como respuesta a situaciones trau-
máticas de origen interno o externo experimentadas por el individuo. El correlato afectivo de
la ansiedad se denomina angustia, entendiéndose ésta como un sentimiento que se expresa de
forma global en el sujeto debido al temor de un peligro real o imaginario.
176
Abordaje no farmacológico:
Orientación técnica cuidados paliativos universales
− Facilitar expresión afectiva: deje que llore y/o exprese su rabia sin cuestionamientos.
− Validación emocional: reconocer que lo está pasando mal, preguntarle por sus temores y
preocupaciones y trate de entenderle.
− Responder a la preocupación del NNA ofreciendo información veraz, atingente y adecua-
da a la edad y nivel cognitivo.
− Educar y preparar al NNA sobre su tratamiento y experiencias nuevas.
− Promover una participación activa en el tratamiento.
− Facilitar el acompañamiento permanente sobre todo de las personas importantes para
el NNA.
− Entrenamiento a padres/cuidadores principales en el manejo adecuado de la ansiedad.
− Facilitar la participación de padres/cuidadores principales en procedimientos médicos.
− Promover una rutina diaria tanto en la casa como en la hospitalización que incluya accio-
nes que favorezcan la autonomía en la medida que le sea posible, la toma de decisiones
simples y con ello la sensación de control. (Ej. alimentarse solo, lavarse los dientes, ves-
tirse). Además, incluir juego y/o actividades ocupacionales que le resulten entretenidas
y significativas.
− Uso de diversas técnicas de relajación (realizadas por profesional entrenado).
− Uso de terapias complementarias como el reiki y terapia floral.
− Preguntas guía: identificación de temores, ideas erróneas, culpas, pena.
Abordaje farmacológico: Si la angustia/ ansiedad es moderada a severa debe ser atendido por
especialistas en salud mental del nivel secundario de salud.
− Clonazepam, dosis inicial en niños mayores de 10 años debe ser 0,01 -0,03 mg/kg/día. Sin
exceder 0,05 mg/kg/día; dividido en 2 o 3 dosis por día.
− En niños menores de 10 años, no usar benzodiazepinas porque pueden presentar alte-
raciones conductuales, evaluar uso de Risperidona dosis: 0,2 mg/día en una sola toma.
Siempre consultar con Neurólogo.
DEPRESIÓN.
En NNA se recomienda ser manejado en nivel secundario, por especialistas en salud mental.
Abordaje farmacológico:
Es un trastorno del sueño que consiste en la incapacidad o dificultad para dormir, ya sea porque
cueste conciliar el sueño, o porque existan despertares durante la noche, o porque se da un
acortamiento del sueño, por un despertar precoz o una disminución de su calidad. Los NNA con
problemas neurológicos presentan con frecuencia alteraciones del ritmo circadiano y trastor-
nos respiratorios del sueño.
Abordaje farmacológico:
− Melatonina: 3 mg/dosis vo. máx. 9 mg /día. De elección en insomnio de conciliación. No
usar en menores de 1 año.
− Suplementar con hierro si hay ferropenia asociada a parasomnias y trastornos del movi-
miento durante el sueño.
− Antihistamínicos con efecto sedante como clorfenamina (no hay evidencia, pero se usan
en la práctica habitual).
− Benzodiacepinas: Clonazepam 0.01 mg/kg / día vía oral (máx. 0.5 mg/ dosis). Midazolam
0.25 - 0.5 mg/ kg/dosis EV, subcutáneo o vía oral (máx. 15 mg/dosis).
178
SIALORREA.
Excesiva producción de saliva. Puede empeorar la sensación de falta de aire, la tos y favorece
la aspiración del contenido bucal.
Abordaje no farmacológico:
− Medidas posturales.
− Detectar problemas que empeoran la sialorrea: aftas bucales, dentición.
− Mantener piel peribucal seca para evitar lesiones.
Abordaje farmacológico:
− Infiltración toxina botulínica en parótidas (procedimiento nivel secundario realizado por
especialistas).
− Anticolinérgicos: Colirio atropina 1% 1 a 2 gotas cada 8 o 12 hrs vía oral. Siempre evaluar.
− Otros fármacos: simpaticomiméticos (clonidina), antidepresivos tricíclicos (menos utili-
zados por efectos colaterales, riesgo de arritmias).
TRASTORNOS DE DEGLUCIÓN.
Abordaje no farmacológico:
− Cambios de posición, adecuación de la técnica de alimentación y cambios en la prepara-
ción de alimentos para disminuir volumen y aumentar viscosidad.
− Aseo de la cavidad bucal al menos 2 veces al día, con cepillo suave, uso de antisépticos
sin alcohol, o enjuagues con solución de bicarbonato y/o con solución salina.
− Evaluación dental para manejo de caries, acumulación de sarro, tratamiento de gingivitis.
− Manejar la mucositis.
− Hidratación adecuada.
− Dieta blanda adaptada a las preferencias del paciente.
− Considerar la necesidad de sonda nasogástrica o gastrostomía en casos severos.
ANOREXIA.
Abordaje no farmacológico:
− Evaluar condiciones de la mucosa bucal y presencia de disfagia.
− Potenciar los alimentos preferidos por el paciente.
− Estimular la masticación lenta y los pequeños sorbos.
− Favorecer la autonomía facilitando los elementos o asistiéndole cuando sea necesario.
− Aumentar la frecuencia diaria de pequeñas porciones con aspecto grato.
− No forzar la ingesta para asociar siempre la alimentación con un momento de agrado.
− Ambiente limpio, ordenado. Libre de malos olores.
− Solicitar evaluación y apoyo por nutricionista.
179
Abordaje farmacológico:
NÁUSEAS Y VÓMITOS.
Abordaje no farmacológico:
− Ambiente tranquilo, favorecer la ventilación.
− No obligar a alimentar, alimentación fraccionada considerando los gustos del NNA, de
preferencia ofrecer alimentos fríos (helados, jaleas, flan).
− Evitar ofrecer alimentos de olores fuertes, o la visita de personas que suelen usar perfu-
mes fuertes.
− Sonda nasogástrica (SNG) a caída libre para descompresión gástrica.
Abordaje farmacológico:
− Ondansetrón: 0,15 mg/Kg/dosis cada 8 hrs (máx. 8 mg / dosis) vo, ev.
− Dexametasona: 0,1- 0,25 mg/kg/dosis cada 6-8 hrs (máx. 4 mg /dosis) vo, subcutánea o
ev. Especialmente en vómitos asociados a hipertensión endocraneana. Usar por períodos
cortos.
− Haloperidol (solo en mayores de 12 años): 0,25 -1 mg /dosis una vez en la noche (máx. 5
mg) subcutáneo o endovenoso.
CONSTIPACIÓN.
Abordaje farmacológico:
− Laxantes: Lactulosa 1-3 ml/kg/día.
− PEG (Polietinenglicol) NNA con menos de 30 kg dosis de desimpactación en caso de fe-
caloma 1,5 gr/kg/día en una toma oral. Dosis de mantención 0,5 gr/kg/ 1 ó 2 veces al día.
NNA mayores de 30 kg usar 17 gr vo 1 ó 2 veces al día. Siempre administrar en un volu-
men de 100 a 200 cc.
− Proquinéticos: Domperidona 0,2 -0,4 mg/kg/dosis cada 8 hrs vo o ev, máximo 10 mg por
dosis. No recomendada en menores de 12 años (uso off label evaluando costo v/s bene-
ficio).
− Enemas (evitar los que contienen fosfatos: provocan hiperfosfatemia, hiper o hipocalce-
mia e hipernatremia).
INCONTINENCIA URINARIA
Se puede deber a:
− Aumento de presión intraabdominal.
− Lesiones neurológicas centrales y/ o medulares.
− Inflamación vesical.
− Disminución de la capacidad vesical.
− Tratamiento con diuréticos.
181
Abordaje no farmacológico:
RETENCIÓN URINARIA.
Abordaje no farmacológico:
− Entrenamiento de la vejiga y ejercicios de la musculatura pélvica.
− Maniobra de Credé.
− Favorecer la privacidad.
− Sondeo vesical según indicación médica. Educar a la familia o cuidador para su manejo y
cuidados de la sonda.
Abordaje farmacológico
− Tratamiento específico de la causa.
− Uso de diuréticos evaluando su indicación en cada caso.
− Ajustar esquema de analgesia. Rotar opiáceos.
8. OTROS SÍNTOMAS.
ANEMIA
La indicación de tratar dependerá del grado de anemia, con un máximo de 2 unidades de gló-
bulos rojos, ya que no se pretende alcanzar un valor normal de hemoglobina, sino que un valor
que permita el adecuado transporte de oxígeno y mantener la calidad de vida del NNA. Consi-
derar esta decisión si el paciente presenta Hb menor a 8 gr/dl, además de Lansky > 40%.
HEMORRAGIA
Abordaje no farmacológico:
− Evaluar cuantía y velocidad de pérdidas. Evaluar la etapa de la enfermedad.
182
− Compresión local. Taponar usando ácido tranexámico local (en los tapones) en caso de
Orientación técnica cuidados paliativos universales
epistaxis.
− Semisentar.
− Preferir toallas o sábanas oscuras y no blancas, para que el NNA y la familia no se angustie
al ver la sangre.
− Evitar alarmar, mantener la calma y explicar a la familia por qué ocurre la hemorragia y
si las medidas solo serán no farmacológicas y no se administrará transfusión explicar las
razones.
− Cuando esté frente a un NNA en el que es evidente que el riesgo de hemorragia es al-
tísimo, pregunta al NNA y núcleo cuidador si desea permanecer hospitalizado; esto les
proporciona calma. Tal vez no sea evitable un nuevo sangramiento, pero dará seguridad.
Abordaje farmacológico:
− Antifibrinolíticos como el Ácido tranexámico. Dosis: 30 a 50 mg/kg/día fraccionado cada
8 hrs. vo (si es posible) o ev.
− Transfusión de plaquetas 1 unidad por cada 10 kilos de peso del NNA.
− Considerar transfundir.
− Sedación paliativa si el síntoma es refractario.
FIEBRE
− Mantener la habitación bien ventilada, evitar corrientes de aire, ambientes húmedos.
− Disminuir abrigo (durante episodio de escalofríos no desabrigar, hasta que ceda el cua-
dro).
− Uso de paños tibios en zonas de alta circulación sanguínea (cabeza, bajo las axilas, región
inguinal).
− Aporte de líquidos fraccionados.
− Baño en tina, con agua tibia.
− Búsqueda de foco infeccioso, evaluando costo-beneficio y considerando lo invasivos que
pueden ser los exámenes.
− Tratamiento específico del cuadro infeccioso con antibióticos de 1° o 2° línea, de prefe-
rencia oral.
− Fármacos: Paracetamol: 10-15 mg/kg dosis cada 6-8 hrs. Vía oral (máximo 4 grs. día). Ibu-
profeno 10 mg/kg/ dosis cada 8 hrs vía oral. Ketoprofeno 1-2 mg/kg/ dosis cada 8 horas vo
o ev. Metamizol 20-30 mg /kg/ día vía oral cada 8 hrs.
ESTERTORES DE AGONÍA.
Lo presentan 100% de los NNA en CP que padecen un tumor del Sistema Nervioso Central.
En otras patologías, el 90% de las personas en agonía aparece como parte del avance de la
enfermedad.
Abordaje no farmacológico:
− La medida básica y primordial frente a los estertores de agonía es mantener al NNA en
una adecuada postura que permita buen ingreso de oxígeno a la vía aérea: Posición semi-
183
sentada, lateralizada. Cambiar de posición en forma frecuente. Evitar caída del mentón.
Abordaje farmacológico:
− Mantener analgesia y sedación si es necesario.
− N-butil bromuro de hioscina o BUSCAPINA (ampolla 20 mg/mL). Dosis EV o subcutánea:
de 1 mes a 4 años=0,4- 0,6 mg/ kg/ dosis cada 6 u 8 hrs / de 5 a 11 años=5 a 10 mg/ dosis
cada 6 u 8 hrs / de 12 a 17 años 10 a 20 mg /dosis cada 6 u 8 hrs.
− Puede usarse en infusión continua subcutánea: 1 mes a 4 años=1,5 mg/kg/día (máx.15
mg/ día) / 5 a 11 años=30 mg /día / 12 a 17 años= hasta 60 a 80 mg/ día (dosis máx. adul-
tos 300 mg/ día).
Estado que precede a la muerte, aparece gradualmente en las enfermedades que limitan la
vida.
Abordaje no farmacológico:
− Cuidados básicos de confort: mantener limpio, hidratado, acompañado, sin dolor.
− Se puede indicar sedación paliativa.
− Orientaciones a la familia respecto a la importancia de la compañía y la despedida.
− El equipo de salud debe mostrarse cercano y estar disponible.
184
Conforme avanza el envejecimiento poblacional mundial, es esperable que, junto al mayor núme-
ro de personas mayores, aumenten también las posibilidades que pueden llevar a la necesidad de
instalar planes de Cuidados Paliativos, pues es en esta población donde se presentan con mayor
probabilidad y en mayor proporcionalidad condiciones de salud que llevarán a terminalidad (de-
mencias, Parkinson, insuficiencia cardíaca, renal, respiratoria, enfermedades oncológicas, etc.). Estas
condiciones crónicas pueden presentarse tanto a causa de una sola condición médica, o bien en co-
morbilidad, situación esta última más frecuente en las personas mayores donde se pueden presentar
varias causales patológicas y que además se suman a compromisos funcionales tanto físicos como
mentales (deterioro cognitivo de distinta intensidad, depresión, etc.) y muchas veces con el agrega-
do de factores sociales acompañantes (aislamiento, soledad).
Por lo que, frente a esta diversidad de posibles situaciones médicas, tanto causales como conse-
cuencias, es que se preconiza la necesidad de realizar una valoración más exhaustiva que abarque
no solo la eventual comorbilidad presente (valoración biomédica), sino además los componentes
mentales y físicos (funcionalidad) y factores sociales; valoración que se le conoce de manera más
amplia como Valoración Geriátrica Integral (VGI).
La VGI debiese facilitar la evaluación de la comorbilidad como factor pronóstico de sobrevida, y con
ello definir de forma más precisa los objetivos terapéuticos e intensidad del cuidado; nos permi-
te inferir además riesgos de agravar los compromisos funcionales (mayor dependencia) previos o
bien mejorarlos (mayor autonomía). De este modo también se facilitaría definir los posibles efectos
secundarios sobre la funcionalidad de eventuales tratamientos farmacológicos que acompañan al
cuidado paliativo.
Los elementos sociales como disponibilidad y tipo de cuidadores, red de apoyo social, aislamiento
social, nivel económico, nivel educacional, etc., debiesen estar identificados en la VGI, además de
posibilitar la identificación de situaciones o condicionantes negativas o positivas frente al plan de
Cuidados Paliativos a proponer.
Otro factor importante para considerar son comorbilidades frecuentes, como las neumonías por as-
piración, las infecciones a repetición con impacto sistémico, las lesiones por presión y el delirium;
estas situaciones suelen estar presentes en personas con una expectativa de vida menor a un año.
En el caso de las cirugías la fragilidad aumenta la mortalidad a los 30 y 90 días, además de aumentar
las complicaciones postoperatorias y duración de la hospitalización, deterioro funcional y baja cali-
dad de vida, sobre todo en adultos mayores de edades entre 75 y 87 años (283).
Las condiciones mentales se pueden evaluar inicialmente con distintas escalas de screening (Mini
Mental, MOCA, Yesavage, entre otras). Recordar que en nuestro país a nivel de atención primaria de
salud (APS) se aplica el EFAM, que clasifica la funcionalidad y detecta a las personas en la trayectoria
de la dependencia.
TABLA 69. RECOMENDACIONES PARA LA VALORACIÓN GERIÁTRICA INTEGRAL EN PERSONAS MAYORES CON PROBLEMAS DE SALUD
Orientación técnica cuidados paliativos universales
ONCOLÓGICOS Y/O QUE SE ENCUENTRAN EN CUIDADOS PALIATIVOS (ELABORACIÓN PROPIA OFICINA PERSONAS MAYORES) (1, 283,285–291).
ESFERA INTERVENCIONES
Valorar dolor, utilizar escalas tales como Edmonton Symptom Assesment System (ESAS) y
la Escala Visual Análoga Modificada (EVA).
Valorar estado nutricional a través del Mini Nutritional Assessment - Short Form (MNA -
SF).
CLÍNICA Valorar capacidad de autonomía, toma de decisiones y autocuidado.
Valorar efectos secundarios y complicaciones (de tratamientos).
Valorar deseos de mantener independencia funcional.
Valorar seguridad en la movilidad y riesgo de caídas.
Aplicar el test Vulnerable Elders Survey_13 o el G8.
ANEXOS
C
específico en domicilio
3.2
SI NO
PREGUNTA SORPRESA ¿Le sorprendería que este paciente muriese a lo largo del
(A/ENTRE PROFESIONALES) próximo año?
CLASIFICACIÓN
¿CÓMO INTERPRETAR
PS + (No me sorprendería) EL RESULTADO?
PREGUNTA SORPRESA (PS)
PS - (Me sorprendería) EL instrumento es positivo, es decir,
NECPAL + (de 1+ a 9+) su paciente necesita atención
PARÁMETROS NECPAL paliativa, si tiene la PS+ más al
NECPAL - (Ningún parámetro) menos un parámetro de +1 a +9.
189
(1) Usar instrumentos validados de severidad y/o pronóstico en función experiencia y evidencia. (2) En todos
los casos, valorar también distrés emocional o impacto funcional severos en paciente (y/o impacto familiar)
como criterio de necesidades paliativas. (3) En todos los casos, valorar dilemas éticos en toma decisiones. (4)
Valorar siempre combinación con multimorbilidad.
190
PUNTAJE 1 2 3
A 5-6 100 85
B 7-9 80 60
C 10-15 45 35
192
0 Fallecido
193
Disfagia moderada/grave: máxima asistencia de uso de estrategias con vía oral parcial
(tolerancia de al menos 1 consistencia con seguridad, con uso total de estrategias). El
paciente puede presentar:
− Estancamiento grave en la faringe, incapacidad de despejar o con necesidad de varias
NIVEL 2 ayudas.
− Estancamieno grave o pérdida del bolo en fase oral, incapacidad de limpiar o con
necesidad de varias ayudas.
− Aspiración con 2 o más consistencias, sin reflejo de tos o tos voluntaria débil.
NIVEL 7 Normal en todos los casos. Ninguna estrategia o tiempo extra necesario.
196
ALIMENTOS
NORMAL 7
AL NSIT
TR
IM IVO
PICADA Y HÚMEDA 5
2 POCO ESPESA
1 LIGERAMENTE ESPESA
0 FINA
BEBIDAS
197
NIVEL DESCRIPCIÓN
NIVEL VI No respuesta
198
RICHMOND (RASS).
Despierto y
0
calmado
1 ROBUSTO: SE EJERCITA/
NO TIENE ENFERMEDADES
2 SEDENTARIO/
SIN ENFERMEDADES
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