EL ENAMORAMIENTO
El concepto de amor romántico remite a idealizaciones como amar a una persona
única a quien se considera excepcional, con quien se desea estar y por quien se
tiene interés y se está dispuesto a hacer cosas. Dentro de este amor se enmarcan
anhelos como la dependencia vital y la fusión o simbiosis entre los miembros de la
pareja, su mutua incondicionalidad y la creencia en que la experiencia del amor
correspondido genera el mayor nivel de gratificación y felicidad en la vida. Este
amor supone también un estado alterado de la conciencia que domina nuestros
pensamientos y se considera un sentimiento necesario para el bienestar personal.
Dentro de nuestros hallazgos encontramos que las tecnologías digitales de
comunicación parecen reforzar los componentes del amor romántico por sobre los
de la emancipación individual, al crear la posibilidad de una comunicación continua
o casi permanente, y potenciar la exigencia de estar alertas en cualquier momento
y circunstancia ante un posible mensaje de la pareja; elementos que obligan a una
manifestación ritualizada de los afectos.
El amor no solo tiene una dimensión personal, es una emoción que está sujeta a
significados compartidos que establecen pautas sobre quiénes merecen amor,
cuáles son las cualidades que deben poseer las parejas, cuándo y cómo se
expresa el amor, y qué comportamientos son necesarios para conseguir y
mantener el amor hacia alguien en grupos sociales específicos.
Consideramos también que junto con estos patrones culturales, el amor es
monitoreado por otros actores con quienes se mantienen relaciones sociales
recurrentes o esporádicas, profundas o superficiales (sean de parentesco,
amistad, trabajo, convivencia, entre otras). Bajo estos escrutinios, el amor se vive
bajo normas y parámetros que establecen si es amor de verdad; si la pareja es
bonita, romántica, ideal; si son el uno para el otro; si se tienen celos justificados o
no; si se respetan las reglas de cortejo, enamoramiento, confianza, respeto y
expresión amorosa cotidiana.
Esta condición de experiencia íntima sujeta a la regulación social se ha potenciado
a partir del creciente uso de tecnologías de la comunicación como los celulares, la
mensajería instantánea y las redes sociales virtuales, que tienden a borrar las
fronteras entre lo privado y lo público y permiten que el escrutinio social sea
mucho más efectivo.