Para ello, utilizando un riñón obtenido de un donante, llevaron a cabo un proceso conocido como
descelularización. Mediante esta técnica, limpiaron con detergente las células del órgano "viejo", de
forma que solo quedó la matriz del propio riñón, que emplearían luego como andamio para fabricar el
riñón artificial.
¿Cuál fue el primer órgano artificial?
A partir de la década de 1940 se produjeron muchos avances en el diseño y la construcción de órganos
artificiales y en el trasplante de órganos. En 1944 se construyó el primer riñón artificial. En 1953 se
empleó con éxito el primer corazón- pulmón artificial, que fue ideado por el estadounidense John
Gibbon.
¿Quién fue el creador de los órganos artificiales?
Willem Johan Kolff
¿Qué órganos se pueden reemplazar artificialmente?
Los remplazos de otros órganos, como los pulmones, el páncreas y el intestino delgado, se han hecho
más frecuentes en años recientes. Hoy en día también son comunes los trasplantes de tejidos: médula
ósea, tendones, córneas, piel, válvulas del corazón, nervios y venas.
¿Qué tejidos se pueden producir artificialmente?
La piel y los cartílagos artificiales son ejemplos de tejidos fabricados por ingeniería que han sido
aprobados por la FDA; sin embargo, actualmente tienen un uso limitado en pacientes humanos.
La bioimpresión es un método que permite crear estructuras celulares a partir
de bio-tintas cargadas con células madre. Capa por capa, el material biológico
se deposita para diseñar la piel, un tejido o incluso un órgano. Además, los
proyectos de bioimpresión son cada vez más numerosos y alentadores, por lo
que muchos laboratorios se están embarcando en la producción de hígados,
riñones e incluso corazones humanos. El objetivo es que puedan ser viables y
ese es el desafío para nuestros investigadores. Este método permitirá hacer
frente a la falta de donantes de órganos y comprender mejor ciertas
enfermedades. Todavía hay avances por hacer, pero hemos reunido los
principales proyectos de bioimpresión, ya sean órganos o partes del cuerpo
impresos en 3D.
Un corazón bioimpreso en 3D
En abril del año pasado, un equipo de investigadores israelíes presentó
un corazón bioimpreso, no más grande que una cereza. El órgano estaba
formado por células, vasos sanguíneos, ventrículos y cámaras; toda una
primicia para el sector. Los investigadores desarrollaron un hidrogel a partir del
tejido graso del paciente, lo que reducía el riesgo de rechazo una vez
implantado. El proceso de impresión duró solo de 3 a 4 horas y, aunque el
corazón no es más grande que el de un conejo, es un comienzo bastante
alentador. Los resultados obtenidos por BIOLIFE4D también fueron una
revolución. La compañía estadounidense logró la bioimpresión de un corazón
humano en miniatura dotado de ventrículos y cavidades.
La impresión en 3D de un riñón
En 2011, el profesor Anthony Atala, director del Instituto Wake Forest de
Medicina Regenerativa, presentó por primera vez un riñón bioimpreso en 3D.
En siete horas, su equipo pudo diseñar este órgano a partir de células madre.
El riñón no podía vivir por mucho tiempo, pero el proyecto estaba lleno de
promesas. Desde entonces, el trabajo de impresión ha continuado. En Harvard,
por ejemplo, los investigadores han tenido éxito en la bioimpresión en 3D de
un modelo de riñón proximal vascularizado para comprender mejor la estructura
y el funcionamiento del órgano.
Anthony Atala presenta el riñón bioimpreso en 3D.
Córneas bioimpresas para prevenir la ceguera
La Organización Mundial de la Salud estima que 10 millones de personas en
todo el mundo requieren cirugía para prevenir la ceguera corneal, y 4.9 millones
ya sufren ceguera completa debido a la cicatrización corneal. En 2019,
investigadores de la Universidad de Newcastle desarrollaron por primera vez
una córnea artificial impresa en 3D que podría ser trasplantada para personas
necesitadas. Después de estudiar y recopilar datos del ojo de un voluntario,
pudieron diseñar un modelo 3D de la córnea. Uno de los aspectos más
desafiantes fue usar los materiales correctos para mantener la forma cóncava
de la córnea, así como encontrar una tinta lo suficientemente delgada como
para adaptarse a la boquilla de una bioimpresora 3D. Usando solo una córnea
humana sana, pudieron imprimir en 3D 50 artificiales; un avance revolucionario
en oftalmología. Puedes encontrar más información AQUÍ.
Los investigadores han desarrollado con éxito una córnea artificial impresa en 3D.
Un ovario para combatir la esterilidad
En mayo de 2017, investigadores de la Universidad Northwestern estaban
desarrollando una solución para mujeres con problemas de fertilidad. En aquel
entonces, habían logrado implantar un ovario bioimpreso en un ratón estéril. Dos
años después, en 2019, los investigadores hicieron un progreso muy
prometedor. Pudieron mapear la ubicación de proteínas estructurales en un
ovario de cerdo, lo que les permitió crear un bioenlace para imprimir en 3D
ovarios funcionales para uso humano. Además, el equipo explicó que su
metodología podría usarse para identificar otros tipos de proteínas que podrían
facilitar la creación de bioenlaces para otros órganos. Puedes encontrar más
información AQUÍ.
Los ovarios impresos en 3D se probaron en ratones.
Un mini hígado en 90 días
Investigadores de la Universidad de São Paulo, en Brasil, lograron crear
versiones en miniatura de un hígado humano a raíz de células sanguíneas. El
proceso llevó tan solo 90 días, desde la recolección de la sangre del paciente,
hasta la producción del tejido. Estos organoides hepáticos desarrollados
gracias a las tecnologías de bioimpresión en 3D, integran las funcionalidades
del órgano en cuestión. Entre ellas, destacan la producción de proteínas vitales,
el almacenamiento de vitaminas y la secreción de bilis. Para fabricar
aditivamente el tejido hepático, el equipo utilizó la bioimpresora Inkredible,
comercializada por el fabricante Cellink, uno de los más reconocidos de la
industria.
El mini hígado fue bioimpreso en 90 días | Créditos: Agência FAPESP
Una oreja para restaurar la audición
Este proyecto de bioimpresión fue posible gracias a la colaboración de la
Universidad Tecnológica de Queensland (QUT), para ayudar a la pequeña Maia
Van Mulligan a recuperar la capacidad de audición. La fundación HearSay,
también implicada en la recuperación de la pequeña, afirma que la oreja impresa
en 3D es totalmente funcional y permitirá a Maia recuperar la audición. El
implante del oído se ha podido crear anatómicamente utilizando las células del
cartílago del paciente. Además este avance en la medicina a medida permite
reducir los costes y estar así al alcance de los pacientes que lo necesiten.
Puedes encontrar más información del proyecto AQUÍ.
La impresión 3D permite la creación de dispositivos personalizados.
Un páncreas para combatir la diabetes
Un equipo de científicos de la «Fundación para la Investigación y el Desarrollo
de la Ciencia» se ha fijado el objetivo de desarrollar un páncreas funcional
impreso en 3D para este año 2020. Esto debería ayudar a los pacientes
diabéticos para dejar de inyectarse insulina y reducir el riesgo de
complicaciones secundarias. Para ello se realiza una biopsia del paciente y una
extracción de células madre, para proceder a la impresión. Las células se
convierten en células capaces de producir insulina y glucagón. Estos se utilizan
como bio-tinta para imprimir un páncreas de ellos. Puedes encontrar más
información AQUÍ.
La bioimpresión 3D del páncreas ayudaría a combatir la diabetes.
Piel bioimpresa para heridas y quemaduras graves
La empresa francesa Poietis es reconocida por sus proyectos de bioimpresión
en 3D, en particular por su investigación sobre la piel. Recientemente comenzó
un ensayo clínico de implantación de piel bioimpresa en 3D, en colaboración con
la Asistencia Pública – Hôpitaux de Marseille (AP-HM). Poietis diseña y
comercializa bioimpresoras 3D, su gama de bioimpresión de nueva generación
está destinada a la ingeniería de tejidos y la investigación clínica. Su piel
impresa en 3D podría ser utilizada por cualquier persona que haya sufrido
quemaduras graves, cáncer u otros accidentes que provoquen pérdida de la
piel. El objetivo del fabricante francés es poder desarrollar una piel que pueda
implantarse directamente en el paciente, diseñada a partir de sus propias
células.