“Actualización constante como patrimonio personal”
CENTRO MEXICANO DE ESTUDIOS DE
POSGRADO
ALEGATOS DE APERTURA
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN
QUE PARA APROBAR LA ASIGNATURA
Etapa Oral
de la Maestría en Derecho Procesal
Penal y Criminología
Presenta:
Miguel Elías Pulido Sosa
Catedrático:
Raúl Pimentel Murrieta
Xalapa, Ver., 15 de octubre de 2022.
Como principio el Código Nacional de Procedimientos Penales en su artículo 394 nos habla
sobre los alegatos iniciales y nos dice que:
“Articulo 394. Una vez abierto el debate, el juzgador que presida la audiencia de juicio
concederá la palabra al Ministerio Público para que exponga de manera concreta y oral la
acusación y una descripción sumaria de las pruebas que utilizará para demostrarla. Acto seguido
se concederá la palabra al Asesor jurídico de la víctima u ofendido, si lo hubiere, para los
mismos efectos. Posteriormente se ofrecerá la palabra al Defensor, quien podrá expresar lo que al
interés del imputado convenga en forma concreta y oral.” (CNPP, 2010)
Realizado el análisis y la planeación de la teoría del caso, se hace necesario llevarla a la
práctica en el debate oral. La presentación de la teoría del caso se realiza, entre otras
oportunidades, a través del alegato de apertura. Es la primera ocasión de poner en contacto al
juez con los hechos y los antecedentes que los fundamentan desde la perspectiva adversarial. Los
primeros 10 o 15 minutos iniciales son fundamentales para fijar en el juez el tema de la teoría del
caso y la visión de cada sujeto procesal. Estudios sicológicos demuestran que, con frecuencia,
ante una presentación efectiva de proposiciones y medios de demostración, la instancia decisoria
toma decisiones prontas que luego justifican con las pruebas. (Baytelman, 2001)
El alegato de apertura contiene todos los elementos de la teoría del caso. Una narración
persuasiva de los hechos (elemento fáctico), los fundamentos jurídicos que permiten soportar
legal y doctrinalmente la tesis (elemento jurídico) y las pruebas que los demuestran y que serán
practicadas en el debate (elemento probatorio). Para comunicar efectivamente la teoría del caso,
es muy importante fijar desde el primer momento el tema de la misma y repetirlo varias veces
durante la apertura. Igualmente, plantear los temas de la controversia. (Duce, 2004)
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Los alegatos de apertura son importantes ya que este es el primer contacto que tienen las
partes, sea el ministerio público o sea defensor, con el tribunal de juicio oral. Entonces, El
alegato de apertura, como su nombre lo indica, abre la audiencia de juzgamiento. El primero que
presenta su teoría del caso es el fiscal. Este se dirige al juez para narrarle los hechos según su
investigación, explicarle el contenido de su acusación, anunciarle los medios de prueba que
presentará para la controversia adversarial y señalarle las proposiciones fácticas que probará con
esos medios, y anticipar su petición. Luego, la defensa hace lo propio. (Calderon Martinez, 2015)
Hay ciertas recomendaciones que se deben seguir en los alegatos de apertura, una de ellas
es ser claro; nuestra exposición debe de utilizar términos claros y precisos para que el tribunal
pueda comprender la teoría del caso que se está exponiendo.
El alegato debe desde su inicio enviar un mensaje claro al juzgador. El tema, como se
explicó, es la síntesis de la teoría del caso que destaca sus características particulares.
Por lo tanto, antes que presentaciones distractoras y llenas de contenido abstracto o
doctrinal, es conveniente desde el comienzo enviar el mensaje claro del tema sobre que versa la
teoría del caso. (Mauet, 2000)
Es muy importante también, no formular conclusiones, la prueba aún no se ha
desahogado y por ende no podemos argumentar ni podemos concluir esta durante la etapa de
juicio.
Otra parte importante en los alegatos de apertura es que sean breves; la brevedad es
destacable ya que la atención del tribunal puede ser limitada y debemos aprovechar el lapso que
nos concede para exponer nuestros alegatos de apertura.
El alegato de apertura es una introducción al juicio, una presentación de lo que se debatirá
y del criterio con el cual se abordará la controversia. Por lo tanto, al no existir aún el caudal
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probatorio practicado y controvertido, no hay lugar para realizar la crítica de las pruebas, ni
inferir o argumentar conclusivamente sobre el caso. Esto es propio del alegato final. Un ejemplo
de la presentación fáctica no argumentativa es el siguiente:
En el caso del Homicidio de Andrés Castaño, la Fiscalía podrá presentar los testigos
sobre la identidad del homicida, así:
La Fiscalía ha solicitado citar a la señora Gloria Dávila, viuda del señor Castaño, quien lo
acompañaba en el momento de su muerte. La señora Dávila nos contará como sucedió el asalto a
su tienda y luego el asesinato de Don Andrés Castaño, y como pudo observar quien asesinó a su
ser más querido.
La Fiscalía ha enunciado los hechos que probará, concentrándose en los hechos, la
escena, la manera de ocurrencia y el centro de su teoría, la identidad del asesino. No realizó
ninguna inferencia, simplemente los enumeró a efectos de comprometerse a probarlos.
La Fiscalía, que lleva la carga de la prueba, debe enunciar toda la historia y cada
elemento probatorio que la soportará.
Debe integrar al final de la audiencia todos los requisitos para declarar la responsabilidad
del acusado.
La defensa tiene un trabajo, en cambio, puntual frente a las deficiencias de la
investigación o a hechos que desvirtúan la teoría de la Fiscalía, por lo tanto, su presentación no
siempre es secuencial ni ordenada cronológicamente, sino por temas.
En el caso de Pastrana iniciará con las deficiencias en la identificación de la persona que
mató a Castaño y el hecho que Pastrana se encontraba con sus amigos jugando cartas a la hora en
que ocurrió la muerte. (Baytelman, 2001)
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Finalmente, se debe de concluir, esto es adelantar lo que se pretende, formulando una
petición concreta y solida sobre lo que se pretende en el juicio.
Algunas de las técnicas para realizar de manera correcta un alegato de apertura son:
Preparar un esquema del alegato y no un documento para leer: Es conveniente
realizar un bosquejo del alegato, no un alegato escrito. Con un esquema el
abogado podrá conocer los pasos que dará en la presentación, repasará la
secuencia y el tiempo de cada parte, y podrá sortear ordenada y eficientemente la
presentación.
El bosquejo es una ayuda para el alegato, pero no lo sustituye ni lo soporta para
que se realice una lectura. El bosquejo es una indicación, no un guión.
No realizar propuestas o promesas que no serán capaces de ser cumplidas: Se dice
que, en el alegato de apertura, a similitud del salto alto o salto de garrocha, no hay
que colocar la vara demasiado alta. Todo lo que se enuncia en la apertura debe
probarse, porque toda promesa incumplida será tomada por el contradictor como
un motivo de ataque durante las pruebas y sobre todo en el alegato de conclusión.
El juzgador puede tomar este hecho como debilidad o impreparación del litigante.
A la audiencia pública no se llega a aventurar, a investigar o a esperar que el caso
se falle a favor con la sola habilidad o la suerte, o las debilidades del oponente.
Por eso en la planeación y construcción de la teoría del caso y el alegato de
conclusión, debe precisarse cada hecho relevante en relación con cada medio de
convicción, para saber de antemano si se podrá enunciar para ser probado o
deberá antes de iniciarse el juicio replantearse la teoría del caso. Tampoco la
presentación debe abundar en detalles, porque es casi imposible que todos puedan
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ser probados, ya que el juzgador puede entender que los testigos han sido
preparados indebidamente y llegarán solamente a dar la lección planeada por el
abogado y finalmente, porque los detalles, cuando son muchos, distraen del centro
del debate y aburren al juzgador.
No dar opiniones personales: En los alegatos siempre hay que ser afirmativo.
Debe expresarse el convencimiento pleno sobre la teoría del caso. Lo que se
exprese debe denotar la certeza de que lo dicho fue lo que ocurrió y de la manera
como ocurrió.
Las opiniones personales demuestran lo que el abogado piensa desde una
perspectiva subjetiva pero no persuasiva ni real. El juez que observa no asume la
presentación como la realidad de los hechos, sino apenas como una versión sobre
la que el abogado da su criterio al opinar. La psicología de la percepción obliga a
que la presentación ante el juez sea asertiva y objetiva.
Organizar correctamente el tiempo: La presentación debe ser completa y a la vez
eficiente.
El abogado debe conocer de antemano cuanto demorará su presentación,
concentrándose en la atención del juez. De otro lado el juez define el tiempo de la
presentación y el abogado debe ajustarse a esta decisión.
Lo mejor es planear el alegato centrado en lo fundamental y ensayar
contabilizando el tiempo de exposición. Esto da seguridad y permite al escucharse
realizar los últimos ajustes al alegato.
Utilizar ayudas audiovisuales: La percepción visual es mejor que la
exclusivamente auditiva. El apoyo audiovisual permite crear imágenes que
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determinan síntesis, recrean los hechos y permite un mejor nivel de persuasión. En
casos complejos evita que el alegato de apertura se prolongue demasiado porque
se utilizan para resumir los hechos y condensar las pruebas. Es importante nunca
dejar de lado que por muy buena que sea la ayuda, es sólo una ayuda y no
sustituye al abogado ni su presentación, ya que, si lo hace, genera el efecto
contrario, distraer.
Estar atento al alegato de la contraparte: Descubrir inconsistencias, errores, teorías
irracionales, promesas no cumplidas y debilidades probatorias se hace más fácil si
desde el principio se escucha atentamente el alegato de apertura de la contraparte.
Es bueno, incluso tomar notas cada vez que encontramos algún aspecto
importante para la lucha dialéctica. (León, 2001)
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Referencias
Baytelman, A. (2001). Litigación penal en juicios orales. Santiago de Chile: Universidad Diego Portales.
Calderon Martinez, A. T. (2015). Teoria del delito y juicio oral. México: instituto de investigaciones
juridicas UNAM.
CNPP. (2010). Codigo Nacional de Procedimientos Penales. México: -.
Duce, M. (2004). Litigacion Penal, Juicio oral y Prueba. Chile: Universidad Diego Portales.
León, C. d. (2001). Técnicas del Juicio Oral en el Sistema Penal de Nuevo León. México: USAID.
Mauet, T. (2000). Tecnicas Fundamentales de Pruebas. Boston: Brow & Co.