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Fides Et Ratio

El documento resume la encíclica Fides et Ratio del Papa Juan Pablo II. En 3 oraciones: 1) La encíclica explora la relación entre la fe y la razón, y cómo ambas son necesarias para que el hombre alcance el conocimiento pleno de Dios. 2) También discute cómo la filosofía puede complementar la teología al ayudar a comprender mejor los misterios de la fe. 3) Juan Pablo II enfatiza que la fe y la razón deben ir de la mano y apoyarse mutuamente para que el hombre descubra la ver

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Fides Et Ratio

El documento resume la encíclica Fides et Ratio del Papa Juan Pablo II. En 3 oraciones: 1) La encíclica explora la relación entre la fe y la razón, y cómo ambas son necesarias para que el hombre alcance el conocimiento pleno de Dios. 2) También discute cómo la filosofía puede complementar la teología al ayudar a comprender mejor los misterios de la fe. 3) Juan Pablo II enfatiza que la fe y la razón deben ir de la mano y apoyarse mutuamente para que el hombre descubra la ver

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SEMINARIO MAYOR DIOCESANO “NUESTRA SEÑORA DEL CAMINO”

Diócesis de Sololá-Chimaltenango

Catedrático:

Estudiante: Francisco José Carías Marroquín

Trabajo de lectura

RESUMEN DE LA FIDES ET RATIO

Sololá, 2022
RESUMEN DE CARTA ENCÍCLICA
FIDES ET RATIO
DEL SUMO PONTÍFICE
JUAN PABLO II.

El hombre va más allá de su raza, color o cultura para encontrar la verdad


sobre Dios y la búsqueda de identificarse con Él buscando el sentido verídico de
su existencia en el mundo y darse cuenta que posee una trascendencia, esto lo
llevara al hombre descubrirse a sí mismo y descubrir el por qué y el sentido de su
vida en este mundo y a donde debe dirigir su mirada. El hombre siempre ha
estado en la búsqueda de la verdad y es por ello que por medio de la filosofía
busca ese fundamento o conocimiento de Dios, sin embargo, la filosofía
contemporánea divagara en teorías que no verán hacia el cielo afirmando la
existencia del ser supremo, busca descubrir la fe que en cada ser humano suscita
ante el descubrimiento de su ser.

Para el hombre contemporáneo Dios no trasciende simplemente es conocido,


pero no posee un más allá, el agnosticismo y relativismo se encargan de que el
ser humano no crea en lo que se la ha transmitido, la fe está siendo desvirtuada
en la humanidad perdiendo el sentido y dejando caer en un utilitarismo, este forma
de vivir sin fe superficialmente da libertad al hombre, pero en realidad solo
corrompe la felicidad plena que Dios quiere transmitir a su creación el hombre cae
en un racionalismo y empirismo dejándose llevar únicamente por vagas teorías.

El primer capítulo presenta a la Revelación no como conocimiento humano,


sino que Dios mismo ofrece al hombre de forma gratuita, recordando que,
"además del conocimiento propio de la razón humana, capaz por su naturaleza de
llegar hasta el Creador, existe un conocimiento que es peculiar de la fe" 1. Esta
revelación se encarna en el tiempo y en la historia.

La Encarnación del hijo de Dios permite ver realizada la síntesis de la verdad;


pues Dios se encarna a una cultura, y en un territorio, se hace hombre como uno
de nosotros para que se tenga el acceso a Dios a través de Cristo.

1
Juan Pablo II, Fides et ratio, capitulo 1 N°8
La fe que cada ser humano debe ser objetivada por la razón es decir que la fe
y la razón se complementan para que el hombre alcance el conocimiento pleno de
Dios y así acoger la fe como tal. Los signos unen al ser humano para entender el
misterio de la salvación como instrumentos de la revelación de Cristo ene la
humanidad y por medio de ellos comprender más el misterio de Cristo en el
hombre.

El segundo capítulo indaga más a profundidad entre la fe y la razón que el


hombre debe de fortaleces mediante los libros sapienciales, buscar esa convicción
del Ser en el cual cree, la sagrada escritura le ayudar a comprender su estadía en
este mundo y aunque es un ser corpóreo materialmente se da cuenta que posee
un espíritu eterno que al ahondar en el fe y la razón se da cuenta del sentido de la
vida y su trascendencia, de la misericordia y promesa divina de Dios con el
hombre, es decir el encuentro con la verdad. Se puede decir entonces, que el
hombre es capaz y libre de abrir el corazón hacia el camino de misterio de la
revelación, siempre y cuando con una recta intención y una profunda reflexión.

La naturaleza del hombre es buscar conocimientos y en el tercer capítulo es


explicito cuando dice que el hombre en busca de la verdad lo mueve el deseo por
descubrir y abrirse a aquello que pareciera desconocido y el interés por
descubrirse busca reflexiones y argumentos que le lleven a ahondar sobre su
entorno, es por ello que busca una respuesta a todo lo que gira en su entorno,
aquí es donde el hombre debe de preguntarse por el tema de la muerte, no puede
tener una existencia únicamente para dejarlo en la muerte, sino que hay algo más
que la muerte, su existencia no es limitada en cuanto alma y esta existencia le
ayudara que con la razón debe ser objetivo pensar en más allá que solo lo que ve
en este mundo un encuentro con Cristo.

El cuarto capítulo aporta que el politeísmo llevo al hombre a un estudio más


centrado entre Dios y el hombre y estos argumentos antiguos llevaron a la filosofía
y la teología tratan de entender la existencia de la realidad desde los cristianos y
sus inicios, buscar la realidad de cada religión o más bien dicho el Dios de la
trascendencia.
Por otra parte, los Padres de la Iglesia desvelaron lo que todavía permanecía
implícito e inicial en el pensamiento de los grandes filósofos antiguos. Estos
cristianos tenían ambas fe y razón, y las utilizaban para hacer aclaraciones y
encontrar la verdad. En la Edad Media se pone el esfuerzo en encontrar las
razones que permitan a todos entender los contenidos de la fe, es necesario
resaltar que no fue una tarea fácil y sencilla. La fe y la razón deben ir en conjunto
de la mano, la fe entiende a Dios mediante la razón humana ambos campos se
relacionan entre si desde los tiempos antiguos.

La fe y la razón, con el resultante cambio del papel desempeñado por la


filosofía: de sabiduría y saber universal se fue empequeñeciendo hasta
considerarse una más de las tantas parcelas del saber humano. Algunos filósofos,
abandonando la búsqueda de la verdad por sí misma, han adoptado como único
objetivo el lograr la certeza subjetiva o la utilidad práctica.

En este quinto capítulo, se presenta a la Iglesia, no para proponer una filosofía


nueva, ni propia, tampoco canoniza una filosofía en particular con desprecio a
otras. El motivo profundo de esta reserva está en el hecho de que la filosofía,
incluso cuando se relaciona con la teología, debe proceder según sus
metodologías y sus pautas; de otro modo, no habría seguridad de que
permanezca orientada hacia la verdad, tendiendo a ella con un procedimiento
racionalmente controlable. Se debe recordar que la filosofía posee autonomía y
radica en el hecho de que la razón está por naturaleza orientada a la verdad y
cuenta en sí misma con los medios necesarios para alcanzarla. Sin embargo, en
toda la línea histórica se ha demostrado que la filosofía ha cometido distintos
errores que enmarcan una realidad distorsionada, la verdad no puede ser plural o
relativa; tampoco es tarea del magisterio de la Iglesia intervenir para lograr
satisfacer las dudas de los razonamientos que el filósofo racionalista se plantea
para lograr concretizar una existencia verdadera estando en una inclinación al
error. Antes bien es deber suyo reaccionar de forma clara y concisa cuando tesis
filosóficas amenazan la comprensión correcta de la síntesis revelada dando
confusión y afectando la pureza de la fe de los seglares.
El magisterio de la iglesia debe luchar en contra los pensamientos que el ser
humano se plantea mediante la secularización y otros ambientes pluralistas y
corrientes ideológicas. De la mima manera es necesario hacer una comparación
sobre los diversos puntos que están en concordancia. También se recorren las
censuras del magisterio con intención de doctrinas como el fideísmo, el
tradicionalismo radical, el racionalismo.

Por otro lado, a pesar de que la Iglesia ha animado a la filosofía a recuperar su


misión, el Papa pone con hincapié la preocupación de los teólogos que ha dejado
de preocuparse por estudiar la filosofía y recalca que la importancia de la filosofía
es esencial para la base teológica y así responder a las exigencias planteadas por
la sociedad, argumentando incluso en aquellos que no creen en Dios, no se puede
fundar bases teológicas sino se fundan también la base filosóficas, son elementos
necesario en la vida del ser humano y más aún en la vida de un teólogo.

El magisterio de la Iglesia no se opondrá a los argumentos filosóficos, sin


embargo, si profundizara sobre ellos para implantar teorías verídicas y no
distorsionadas, ya que son pensamientos fundamentales a lo largo de la vida del
hombre y que han trascendido la historia de la humanidad hasta la actualidad.

El capítulo sexto, la importancia de la teología en el marco filosófico la palabra


de Dios es trascendental y a lo largo del tiempo ha sido un instrumento no solo de
estudio sino también de fe, donde las diversas culturas son integradas y llamadas
a la unión de una sola fe uniendo al ser humano universalmente y aquí la filosofía
como bien sabemos es universal al igual que la escritura la humanidad debe
comprender estos dos campos universales y el por qué su trascendencia y
conocimiento de ello.

De igual manera, la filosofía no excluye esa encarnación del Ser Supremo,


pero si lo pone en relieve y estudio en varios argumentos para encontrar la verdad
de ello de tal manera que no se distorsione la realidad de Dios. Ahora bien la idea
central es que sin la aportación de la filosofía no se podrían deslumbrar
determinados contenidos teológicos, deberá ser capaz de obtener una adecuación
entre la filosofía dogmática y la filosofía en el misterio de Dios en cuanto a la
trinidad del mismo Dios, así mismo la filosofía fundamental deberá buscar la
relación entre la fe y la reflexión filosófica, de modo que, la fe demostrará la
verdad por el uso de la razón y esa relación del ser con Dios, le permitirá conocer
ambientes diversos tratando de argumentar las realidades y no quedarse en la
duda si no descubriendo su fin último, por ende la fe fortalece la razón y por medio
de la razón comprendemos el misterio en conjunto con la filosofía.

San Juan pablo II precisa que el patrimonio filosófico asumido por la Iglesia
tiene valor universal. El hecho de que la misión evangelizadora haya encontrado
en su camino primero a la filosofía griega, no significa de algún modo que excluya
otras aportaciones, rechazar esta herencia sería ir en contra del designio
providencial de Dios, que conduce a su Iglesia por los caminos del tiempo y de la
historia, se refiere concretamente a la inculturación de la fe en lugares y culturas,
como la India, China, Japón, América, que cuentan con tradiciones religiosas y
filosóficas muy antiguas. Entonces es responsabilidad de los cristianos resaltar de
los patrimonios planteados y compatibles de la fe para enriquecer la forma de
pensar de cada cristiano. El documento señala algunos criterios para que el
encuentro pueda ser fructífero, entre los que figura el tener presente la
universalidad del espíritu humano, cuyas exigencias son idénticas en las culturas
más diversas.

El capítulo séptimo relata de la revelación como ese punto esencial de


referencia y confrontación que el hombre posee entre la filosofía y la fe, ahora
bien, la Sagrada Escritura contiene una serie de elementos que permiten obtener
una visión del hombre y del mundo de gran valor filosófico. De ella se puede decir
que en torno a la realidad que poseemos y la experiencia que tenemos no es
suficiente ni debe ser satisfactorio ya que la misma convicción de la vida humana
debe de llevar al hombre un mundo lleno de sentido y satisfacción cuando dedica
su vida a Jesucristo.

La palabra de Dios, siempre será ayuda para el hombre como fin último del
hombre, del cual le da sentido a su vida y así lograr obrar en el mundo de la
manera correcta, sabiendo que el ser humano es trascendental, sin embargo esto
quiere decir que el hombre, que es filosofo por naturaleza, deberá responder sus
cuestiones con la mayor actitud posible, sin ánimo de desvíos o con ideologías
que puedan producir una distorsionada respuesta de sus planteamientos; La
primera exigencia es entonces un auténtico y verdadero saber.

La segunda exigencia es verificar la capacidad que posee el hombre para


llegar al conocimiento de la verdad, esta deberá ser objetiva, es propio de la fe, no
deberá limitarse por lo tanto a los fenómenos sino también a la verdad intangible,
aunque a consecuencia de la concupiscencia se encuentre parcialmente
oscurecida o disminuida.

Estas dos exigencias producen una nueva, creando un tercero, del que parte
de la filosofía, la metafísica, ya que esta busca las verdades últimas y principios
primeros y más universales. A través de un método especulativo y fáctico, sin
embargo, la palabra de Dios plantea el problema del sentido de la existencia y
ofrece su respuesta orientando al hombre hacia Jesucristo, el Verbo de Dios, que
realiza en plenitud la existencia humana.

La insistencia de una necesidad por la estrecha relación de la palabra de Dios


con la filosofía, ya que se ve en peligro la distorsión de la verdad por corrientes y
pensamientos como el eclecticismo, (termino que se acuñe a aquella pedagogía o
argumentación que suele adoptar ideas derivadas del diferentes corrientes
filosóficas sin coherencia ni adecuación) de este modo es imposible discernir la
verdad; otra confusión es el eclecticismo que es un error de método que es
también similar al historicismo, es decir, que se establece únicamente en un
determinado momento histórico; existe también el desorden del cientificismo, que
no valida otros conocimientos que no sea del método científico; a su vez el
pragmatismo, conlleva una actitud mental para hacer sus propias conclusiones
excluyendo teorías y valoraciones basados en principios éticos.

Sin embargo, es necesario el objeto fundamental que tiene la teología en


presentar la inteligencia por la revelación, y el contenido de la fe. La labor
teológica eclesial es la encargada de del anuncio de la fe para alcanzar la verdad,
Cristo es el único que salva, sin Fe la razón estará en una vaga verdad del cual no
podrá salir de ella.

Es menester saber que el la encíclica sostiene a la fe y la razón como


posibilidad de conocimiento, sin embargo, nada se puede afirmar con certeza ya
que es imposible conocer verdades absolutas (como entender a Dios), pero la fe y
la razón pueden dar una respuesta radical a esta aptitud de pensamiento, puesto
que la razón iluminada con la luz de la fe pueden conocer verdades que el hombre
con la sola razón no puede ver, ni conocer, esta vía entonces permitirá conocer la
verdad y saber que existe una verdad absoluta que es Dios de quien procede
toda verdad. el Papa a la vez sostiene que la fe y la razón no se pueden separar
en el ejercicio de la búsqueda de la verdad, juntas constituyen la vía como
posibilidad de conocimiento de la verdad, por tanto, relación entre fe y razón exige
un atento esfuerzo de discernimiento para hacer que ambas sean fructíferas y
crezcan al mismo tiempo.

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