GENESIS 1: La Creación
La palabra “Génesis” significa: origen, inicio.
En hebreo, el libro de Génesis se conoce como “Bereshit”, que literalmente
significa: “En el principio”. El título viene de las primeras palabras del libro.
(Génesis 1:1) En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
El tema general del libro es: el origen de la humanidad, al igual que el origen del
pueblo de Dios, Israel.
No es casualidad que la Biblia comience así. No sólo se trata de comenzar “por el
principio”, sino porque es necesario saber de dónde venimos, pues esto nos da
identidad.
Si sabemos de dónde venimos…sabremos quiénes somos.
Si sabemos quiénes somos…sabremos hacia dónde vamos.
Fue creado los cielos que miramos
“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre.” S. Mateo 6:9 RVR1960
Pablo fue llevado en visión al tercer cielo y dice “Conozco a un
hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si
fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el
tercer cielo.” 2 Corintios 12:2 RVR1960
Salomón cuando edificó el templo reconoció la soberanía de Dios y
dijo “Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que
los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto
menos esta casa que yo he edificado?” 1 Reyes 8:27 RVR1960
El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de
ellos. Salmos 2:4
En este cie
Isa 45:18 Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó
la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese
habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.
LA CREACIÓN
La Biblia claramente nos dice que la existencia del hombre y de todo lo que hay en
la Tierra, y en el universo, no es producto de un accidente ni es una casualidad.
Fuimos creados por Dios, y fuimos hechos con un propósito.
El primer capítulo de Génesis describe cuál fue el proceso de la creación:
Día 1: la Luz (1:1-5)
Día 2: Separó las aguas de las aguas (1:6-8)
Día 3: Tierra Seca y Vegetación (1:9-13)
Día 4: las Lumbreras (1:14-19)
Día 5: Animales: peces y aves (1:20-23)
Día 6: el Ser Humano (1:24-31)
LA LUZ
Lo primero que Dios hizo en la Tierra fue traer luz, ya que ésta estaba
desordenada, vacía y en tinieblas.
(Gen. 1:3-4) Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz. (4) Y vio Dios que la luz
era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
Esta luz (heb. Ohr) no era la del sol ni la luna, ya que éstos fueron creados en el
4° día. Entonces, ¿cuál era esa “LUZ”? Juan lo señala claramente:
(Juan 1:1-5) En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era
Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y
sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la VIDA, y la vida
era la LUZ de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no
prevalecieron contra ella.
Sabemos que el “VERBO” es Jesús (heb. Yeshua). Él ha estado desde el
principio, y participó en la creación, porque Él es Dios. La vida salió de Jesús, y
esa vida trae luz que brilla aún más que las lumbreras. Es la “luz de la vida”.
(Juan 8:12) Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la LUZ del mundo; el que
me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
(Col. 1:15-18) Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda
creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y
las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean
principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es
antes que todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Él es también la
cabeza del cuerpo que es la iglesia, y es el principio, el primogénito de entre los
muertos, para que en todo tenga la preeminencia.
(2 Cor. 4:6) Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la LUZ,
es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento
de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
(Heb. 1:1-2)
Esta misma luz será la que va a iluminar la Nueva Jerusalén, en el mundo nuevo,
tal como está escrito al final de Apocalipsis.
(Apoc. 22:3-5) Y ya no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero
estará allí, y sus siervos le servirán. (4) Ellos verán su rostro, y su nombre estará
en sus frentes. (5) Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de
lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinarán por los
siglos de los siglos.
La luz del primer día es la Luz espiritual que da vida espiritual, y nos separa de la
oscuridad y el mal.
LOS TIEMPOS DESDE EL PRINCIPIO
La Biblia señala desde el principio que Dios hizo las lumbreras, no sólo para
alumbrar, sino también para marcar los tiempos.
(Génesis 1:14-15) Entonces dijo Dios: Haya lumbreras en la expansión de los
cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y
para días y para años; (15) y sean por luminarias en la expansión de los cielos
para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
Las lumbreras no sólo nos ayudan a diferenciar entre día y noche, y entre las
estaciones (primavera, verano, otoño, invierno), sino que también marcan los
tiempos del calendario bíblico.
La palabra se traduce como “estaciones” en el versículo anterior (1:14), en hebreo
es la palabra “Moedim”, que literalmente significa: citas o tiempos establecidos.
Es la misma palabra que se utiliza en Levítico 23 en referencia a las fiestas
bíblicas.
El mes bíblico es determinado por la luna, y da inicio el momento preciso en que
se hace visible una uñita de luna, luego de estar “escondida” por unos días. Esto
es lo que se conoce en hebreo como “Rosh Jodesh”, lit. cabeza del mes. Esto
sucede cada 29 ó 30 días, dependiendo del movimiento de la luna. Si queremos
estar conectados con los tiempos de Dios, debemos estar pendientes de la luna
para ver cuando comienza el mes bíblico. Ya sabiendo cuando se marca el inicio
del mes, sabremos cuándo caen las fiestas bíblicas, que se calculan según el
calendario bíblico, y no el romano.
Otro dato importante que aprendemos de los tiempos de Dios en Génesis uno es
el inicio del día bíblico. Hoy en día estamos acostumbrados a que el día comienza
a las 12 am, es decir, a media noche. Pero el día bíblico comienza al atardecer
(aprox. a las 6 pm). Así es como Dios lo marcó desde el inicio.
(Génesis 1:5) Y llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la
tarde y fue la mañana: un día.
Lo mismo se señala en los demás días: Génesis 1:8, 13, 19, 23, 31.
El día bíblico comienza por la tarde (es decir, la noche, cuando está oscuro), y le
sigue la mañana (el día, cuando hay luz).