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Entronización de La Cruz Del Apostolado

La entronización de la Cruz del Apostolado invita a los cristianos a responder al llamado de Cristo de asumir las implicaciones del Reino de Dios cargando la cruz con él. La Cruz del Apostolado, revelada a la beata Concepción Cabrera de Armida, representa a Jesús y su amor total revelado en su Corazón traspasado, y nos anima a seguir su ejemplo cargando nuestra cruz.

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Entronización de La Cruz Del Apostolado

La entronización de la Cruz del Apostolado invita a los cristianos a responder al llamado de Cristo de asumir las implicaciones del Reino de Dios cargando la cruz con él. La Cruz del Apostolado, revelada a la beata Concepción Cabrera de Armida, representa a Jesús y su amor total revelado en su Corazón traspasado, y nos anima a seguir su ejemplo cargando nuestra cruz.

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Entronización de la cruz del Apostolado

Con la entronización de la Cruz del Apostolado, se invita a los bautizados a


responder la llamada que Cristo les dirige, en el momento de su pasión por el
Reino para que asuman las implicaciones del Reino, que se expresan en recibir la
cruz y cargarla con él.
“No temas recibir la cruz” Hacerlo como María y san Juan al pie de la Cruz, que han
acogido en su vida de cada día y acompañaron a Jesús hasta la cruz”. Esta cruz nos ayuda
a santificar con su ayuda todas las dimensiones del día a día con la dirección del Espíritu
Santo.

La Cruz del Apostolado es el símbolo del que se valió Jesús, para darnos un camino de
santificación, de unión con Él, de transformación en Él. Camino que depende de cada uno,
de abrirse al Espíritu Santo y puede ser muy profundo.
La Cruz tiene un mensaje que llamamos Espiritualidad de la Cruz. Ese camino que
contiene la Cruz se vive en la Espiritualidad de la Cruz.
La Cruz del Apostolado es el emblema de la familia de la Cruz, y el clamor de Conchita:
"Jesús, Salvador de los hombres, ¡Sálvalos!", sintetiza nuestro proyecto de vida.
"Esta Cruz del Apostolado ahuyentará al demonio. Esparcirá virtud, de la que está llena.
Curará las almas y los cuerpos. Hará muchos milagros"
(Promesa de Jesús a la Beata Concepción Cabrera)

La Cruz del Apostolado


Es un emblema del amor Dios para revelarnos su amor y de ese modo animarnos a seguir
caminando a su lado, sin importar los obstáculos del camino. Para transmitir este mensaje
de amor se valió de Concepción Cabrera de Armida quien en el año de 1894 tuvo la visión
de la Cruz del Apostolado que refleja el amor de Jesús Sacerdote y Víctima por la
humanidad. En cada uno de sus elementos refleja un mensaje de amor de Cristo, en donde
se condensa la “Espiritualidad de la Cruz” un modo de vivir en la Iglesia ofreciendo todo
lo que hagamos a Dios Padre por la salvación de las almas y así unirnos al ideal de Cristo.
La beata Concepción Cabrera de Armida nació el 8 de diciembre de 1862 en San Luis
Potosí, México. Desde muy niña experimentó el amor de Dios pues al momento de nacer
se presentaron muchas dificultades que pudieron impedir que naciera, sin embargo, su
misión era caminar por este mundo para luego volver al Padre, a donde todos estamos
llamados. Conchita Cabrera, como le llamaban sus familiares y amigos, fue una joven
enamorada de Cristo y que sabía responder a lo que él le pedía, con todo y sus
limitaciones, ella es un caso muy interesante porque fue madre de nueve hijos(a) casada
con Francisco Armida y siendo madre de familia, sin descuidar nunca su hogar, pudo orar
y acoger el mensaje de Dios en la espiritualidad de la cruz e impulsar en la Iglesia a través
de las Obras de la Cruz el amor a Dios y el servicio en la Iglesia. Conchita Cabrera muy
joven se quedó viuda y tuvo que sacar adelante a sus hijos(a) con un valor admirable que
supo consolidar en el amor de Dios, y al final de su vida pudo llegar a vivir la partida de
sus hijos y distancia con ellos, con fecundidad con María en su misterio de la soledad.
Muere y queda como Cruz de Jesús.
Visión de la Cruz del Apostolado
Fecha: finales de enero de 1894. Lugar: San Luis Potosí,
México. Conchita describe como se le reveló la Cruz del
Apostolado: "Esta mañana, después de comulgar, estando
recogida haciendo mi oración en la Iglesia de la Compañía
vi de repente una cosa como alegoría. Era como un inmenso
cuadro de luz encendida, aclarándose hacia el centro,
siendo blanquísima la de en medio. "Encima de todas estas
clases de luces con miles de rayos de oro y fuego, una
paloma blanca, extendida de sus alas, mero arriba, como
abarcando todo aquel conjunto de luz. "Debajo de la
paloma en el fondo de aquella inmensa luz, una Cruz
grande, muy grande. "Una Cruz con un Corazón en el
centro, de donde los brazos parten. Un Corazón, pero no
pintado, vivo, palpitante, de carne, pero como glorificado,
que transciende virtud, calor y vida. "Tiene lanza, pero no
se ve la punta por estar dentro del Corazón, pero sí la ancha herida, que hace brotar sangre
entre líquida y cuajada, y escurre sobre la Cruz. "Tiene este Corazón espinas agudísimas
como que lo aprietan penetrándolo, y duele verlas. "Las llamas que proceden del Corazón
suben moviéndose como con violencia, como despedidas de un volcán, y casi cubren y
descubren a la Cruz chiquita que está plantada o se ve salida un poco del Corazón".

“Ahí está todo Jesús" Dentro de esa Cruz se encuentra un Jesús, un Dios hombre, con todo su amor, con
todo su dolor". Explica Jesús a Conchita la Cruz del Apostolado: en su Corazón, Jesús nos revela su amor,
total. En su libre voluntad nos redimió, en la entrega absoluta y total de su humanidad. Así en el Corazón de
la Cruz del Apostolado tenemos a Jesús, el corazón representa la intimidad del hombre, su amor; adivinamos
ahí su cuerpo, en él su entrega en total. En la cruz está el Corazón más amante y más doloroso. Jesús deja
ahí todo su amor, todo su dolor, representados en su Corazón, fuente de todo bien, de toda luz, gracia y
misericordia. Da lo único que le quedaba en la Cruz. Quiere que arda la tierra con el fuego de la caridad, por
medio de este santo leño divinizado por su contacto.
Una Cruz para ser cargada
"La Cruz sola, sin apoyo, como que convida a cargarla cada uno, e ir en pos de Él" (Ap. C.
T. II p. 36) Durante su pasión, Jesús, agobiado por los suplicios y aplastado por el peso de
la cruz, es ayudado efectivamente a cargarla por Simón de Cirene. Él puede ser una
imagen viva de lo que puede significar ayudar a Jesús con su Cruz. Aunque bien
comprendemos que no es sólo la cruz material, sino todo el cúmulo de sufrimiento de
Jesús, en su pasión y en todos los tiempos, lo que estamos llamados a aliviar y a compartir.
El tomar efectivamente nuestra cruz en unión con Jesús es hacerla realidad en nuestra vida
(Rm 6,6). La Cruz del Apostolado nos invita a cargarla: se encuentra suspendida en el
aire, entre nubes, sin apoyo. A abrazarla con amor generoso, nos convida Jesús
asegurándonos que "su yugo es suave y su carga ligera" (Mt 11,30). Nos ha dejado un
lugar para que lo ocupemos en su nombre, pero no estaremos solos, sino con la fuerza del
Espíritu Santo y con la compañía de su adorable Corazón, todo ternura y amor.
Así mismo cabe aclarar que aunque el emblema de la Cruz del Apostolado es
particularmente parte de la Familia de la Cruz (Conjunto de 18 instituciones que viven el
mensaje de dicha Cruz) es de todos los bautizados pues el mensaje de la Cruz del
Apostolado pertenece a cada alma.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Saludo
Monición introductoria
En tu Palabra, Padre, tu vienes a nuestro encuentro con amor, superas el silencio y la distancia y te
revelas como el Dios que toma la iniciativa del dialogo. Perdona si no hemos sabido alegrarnos a
través de Jesús que en su vida terrena perdonó los pecados y en la cruz dio el perdón a todos los
pecadores, si no te hemos agradecido suficientemente y si alguna vez no te hemos siquiera
escuchado. Señor ten piedad.
Las escrituras hablan de ti, Jesucristo, por lo tanto, la ignorancia de las Escrituras es ignorancia de ti.
Perdona nuestra superficialidad y la presunción de conocerte sin buscarte humildemente, rehuyendo
la cruz del Evangelio, queremos dejar que tu habrás nuestro corazón y nuestra mente al sentido
pleno de la cruz. Cristo ten piedad.
Espíritu de Verdad, tú nos hacer llevar a la memoria del corazón las palabras y obras de Jesús y
guías a tu Iglesia hacia la verdad toda entera. Perdona las resistencias, la sordera y dureza; danos
un corazón nuevo, dispuesto a la escucha obediente de la Palabra, a cargar la cruz para ir al
encuentro de nuestros hermanos que sufren, para acoger a los necesitados y para rechazar las
tentaciones del maligno. Señor ten piedad.

Todos:
Padre, te agradecemos porque nos has reunido en tu presencia para hacernos
escuchar tu Palabra y acompañarnos con tu cruz: en ella tu nos revelas tu amor y nos haces conocer
tu voluntad.
Haz callar en nosotros otras voces que no sea la tuya, que vivamos en verdad, fraternidad y paz,
que podamos creer en tus promesas: “esta Cruz del Apostolado ahuyentará al demonio. Esparcirá
virtud, de la que está llena. Curará las almas y los cuerpos, y hará muchos milagros”. Para que
encontremos paz, consuelo y sanes nuestras heridas, que podamos amarla, abrazarla y cargarla con
amor, guiados por el Espíritu Santo, unidos a tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor, bendito por los siglos
de los siglos. Amén.

Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados
en el amor, podá is comprender con todos los santos la anchura y la longitud, la altura
y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, y os
llenéis de toda la plenitud de Dios. Ef 3,17-19
Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas; má s ahora sois luz en el Señ or. Vivid como
hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad. Ef 5,8-9

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