RESEÑA DEL LIBRO
EL ESTADO. PASADO, PRESENTE Y FUTURO
BOB JESSOP (2017)
ANDRÉS ZAPATA LONDOÑO*
CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO
Zapata, A. (2019). [Reseña del libro El Estado. Pasado, presente y futuro, de Bob
Jessop]. Revista de Estudiantes de Ciencia Política, 13-14, 156-161.
El texto El Estado. Pasado, presente y futuro, del profesor británico Bob
Jessop, publicado en inglés en el año 2016, y traducido y publicado en el 2017
por la editorial Los Libros de la Catarata, constituye un aporte novedoso que
intenta proponer rutas teórico-metodológicas para comprender el fenómeno del
Estado con relación a otros órdenes institucionales presentes en la sociedad.
Gran parte de su construcción conceptual sobre el Estado proviene de marxistas
del siglo XX, como el italiano Antonio Gramsci, el griego Nicos Poulantzas y el
francés Louis Althusser. En ese sentido, su originalidad radica en la utilización
crítica de esos conceptos y aplicarlos analíticamente a los problemas socio-
políticos actuales. El texto que se reseñará a continuación es, según el propio
autor (2017), una recopilación de reflexiones académicas que condensan más
de 30 años de investigación desde la sociología política y la ciencia política.
Más que el resumen de cada capítulo del libro a partir de un par de frases,
ejercicio que en muchas ocasiones resulta irrelevante, esta reseña tendrá dos
objetivos fundamentales, el primero, exponer la concepción concreta que Bob
Jessop tiene sobre el Estado y, segundo, presentar su propuesta metodológica
para estudiar el Estado, lo que el autor denomina el Enfoque Estratégico
Relacional (EER). En otras palabras, se hará una reducción significativa de
los temas que trata el libro1 en virtud de las temáticas del presente número.
* Estudiante del pregrado en Ciencia Política de la Universidad de Antioquia (Medellín, Colombia).
Correo: electrónico: andres.zapata12@[Link]
** Politólogo de la Universidad de Antioquia y docente de la asignatura Problemas Colombianos II del
pregrado en Ciencia Política de esta institución; magíster en Estudios Políticos de la Universidad
Pontificia Bolivariana. Correo electrónico: [Link]@[Link].
1 Quien se interese en la obra acá reseñada, se podrá encontrar discusiones sobre gobernanza y metagober-
nanza (dos temas que podrían incoporarse a este número pero por asuntos de espacio no se desarrollaron)
la territorialización de la autoridad política del Estado, la formación histórica del Estado, genealogía de los
aparatos del Estado, discusiones sobre la autonomía relativa del Estado, la relación entre sectores dentro del
Estado, el futuro de los estados y la estatalidad, la democracia liberal y los estados de excepción, entre otras.
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Revista de Estudiantes de Ciencia Política
N.o 13. Medellín, julio-diciembre de 2018
N.o 14. Medellín, enero-junio de 2019
ISSN 2339-3211
RESEÑA DEL LIBRO | EL ESTADO. PASADO, PRESENTE Y FUTURO BOB JESSOP (2017)
Uno de los primeros elementos importantes para entender esta obra de Bob
Jessop, es la idea según la cual, el investigador debe diferenciar entre la idea de
Estado y el Estado en sí. Como punto de partida, el Estado deberá observarse
a partir de sus prácticas concretas, su operación real y su relación con otros
órdenes sociales en contextos y coyunturas específicas. Lo anterior, en térmi-
nos metodológicos, configura la omisión de visiones normativas de Estado,
en muchos casos perspectivas infructuosas, despegadas de la realidad social,
analíticamente débiles y que, en muchos casos, sólo es posible encontrarlas en
la imaginación de sus autores.
En ese sentido, para superar el problema anterior, Jessop constituye un
concepto de Estado que, inicialmente, no parece ofrecer algo novedoso frente
a la concepción marxista del Estado2, según Jessop (2017): el Estado es una
relación social. Es un conjunto complejo de interacciones, instituciones y or-
ganizaciones que movilizan recursos y capacidades para producir decisiones
que implica el análisis de fuerzas que, erróneamente, aparecen por fuera del
Estado como por ejemplo, la sociedad civil. Por lo tanto, de las características
principales de esta concepción de Estado es la variable y cambiante correlación
de fuerzas que produce al Estado.
Por otro lado, teniendo en cuenta la anterior definición, según Jessop, es
improbable dar por sentado el Estado como objeto de análisis en las ciencias
sociales. Es decir, el giro teórico-metodológico que propone el autor constituye
un proceso en el cual se pasa de concebir al Estado como unidad, a explicarlo a
partir de sus prácticas concretas. La transición de estudiar el Estado a estudiar
los efectos que produce el mismo, implica investigar tanto las arquitecturas
institucionales o las normas formales que lo componen, como las actividades
estatales y su relación con la sociedad y otros ordenes institucionales.
Con lo anterior, Jessop descarta por lo menos dos conceptos de la ciencia
política sobre el Estado. El primero, el Estado como sujeto individual o colectivo
con voluntad y capacidad de acción unificada (o como recursos de capacidades
especificas). Segundo, el Estado como cosa, o máquina, o instrumento (o como
conjunto institucional) que puede ser manipulado, maniobrado o empleado por
agentes sociales tales como un partido político, un grupo de funcionarios o una
clase social. La tesis que circula en las dos concepciones anteriores es que el
Estado posee, de algún modo, una unidad que le permitiría moverse como un
todo coherente y unificado, asunto que justamente es el que discute Jessop.
2 Por lo menos la que se infiere en Gramsci y la que explícitamente plantea Poulantzas.
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A partir de la crítica al Estado como un todo, Jessop plantea otra de las tesis
más interesantes del texto: el Estado no ejerce ni puede ejercer el poder (2017).
La anterior tesis es bastante problemática. En tanto, relación social, el Estado se
compone de un conjunto de centros de poder, por lo tanto si se discute la idea de
la unidad estatal, entonces también se niega la idea del poder unitario del Estado.
Lo que afirma el autor es que los poderes plurales, variables y cambiantes del
Estado se activan a partir del cambio en la relación de fuerzas en coyunturas
específicas. Afirmar erróneamente el poder del Estado en términos generales,
elimina la posibilidad de entender el Estado como relación compleja y reduce
el mismo a los agentes que jurídicamente representan su aparato institucional.
El poder circula dentro y fuera del Estado, por lo tanto, el Estado no sólo se
explicaría partir de las reglas formales sino de las informales, las culturales
e históricas.
Ahora, si el Estado es una relación social, ¿Quiénes son los agentes
participantes en la misma? La respuesta de Jessop es interesante porque amplía
aún más las delimitadas fronteras del Estado en su sentido más estricto, idea
que se ubica en el pensamiento de Louis Althusser. Jessop afirma que el Estado
es un componente más entre varios órdenes sociales e institucionales dentro de
una formación social amplia. La esfera del Estado está relacionada con órdenes
institucionales como la cultura, la economía y el sistema de mercado, la familia,
el deporte y la religión, pero la relación estatal con esos órdenes sociales,
que gozan de relativa autonomía, puede ser diferente según la coyuntura. En
algunos casos, el Estado facilitará la libre reproducción de un orden social o
intentará obstaculizarlo. El Estado se configura como un agente (generalmente
compuesto por aquellos quienes jurídicamente pueden representar el Estado),
dentro de las relaciones sociales amplias y también es el producto de ellas. En
otras palabras, el Estado es polimorfo, puede adquirir varias formas, por lo
tanto será el académico o investigador quien observe esas formas estatales y
las explique analíticamente con evidencia empírica.
Además de polimorfo, el Estado es policontextual. Una vez propuesto el
concepto general de Estado, y aceptada la idea según la cual el Estado adquiere
varias formas, es necesario observar la coyuntura para hacer un análisis
especifico de Estado y proponer una adjetivación correcta. Por ejemplo, en
las discusiones académicas y en los medios de comunicación, es recurrente
encontrar diferentes formar de nombrar al Estado: Estado administrativo,
Estado de bienestar, Estado de derecho, Estado fiscal, Estado interventor, Estado
neoliberal, Estado nacional, Estado democrático, etc. Desde la ciencia política,
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es fundamental tener en cuenta estas diferencias para delimitar las formas de
estudiarlo en sus formas de acción y omisión, sus políticas públicas, su gestión
pública y su relación con otros órdenes sociales.
Dado el escenario teórico, la decisión del investigador para estudiar el Estado
desde su complejidad es determinante. Como la concepción de Jessop es amplia
y flexible, será tarea del académico priorizar ciertos asuntos para explicar el
Estado. Se cita acá textualmente algunas preguntas que Jessop propone para
facilitar la investigación sobre el Estado:
“¿Qué define mejor al Estado: su forma legal, sus capacidades coerciti-
vas, su composición y límites institucionales, sus operaciones internas
y métodos de cálculo, sus objetivos declarados, sus funciones para la
sociedad en su conjunto o su lugar soberano en el sistema internacio-
nal? ¿Es una cosa, un sujeto, relación social o constructo que ayuda a
orientar la acción política? ¿Es la estatalidad una variable y, si es así,
cuáles son sus dimensiones fundamentales? ¿Qué relación existe entre
el Estado y la ley, el Estado y la política, el Estado y la sociedad civil,
lo público y lo privado, el poder estatal y las relaciones de micropoder?”
(Jessop,2017,p.60).
La discusión más abstracta de la teoría de Jessop acaba cuando inicia
el debate sobre la real unidad formal institucional del Estado y la unidad
administrativa del mismo. Según Jessop, el asunto de la unidad institucional
del Estado se relaciona con la burocracia, por lo tanto, esa unidad dependerá del
grado del poder político del ejecutivo. Teniendo en cuenta que el Estado es una
organización habitada, la idea del Estado como un todo que toma decisiones se
debilita definitivamente cuando se acepta que son personas quienes constituyen
el Estado y toman sus decisiones, y que el argumento de la supuesta unidad
del Estado es superado mediante la posible desobediencia del funcionariado
o mediante el desconocimiento de la norma de las personas que operan en
nombre del Estado.
La tesis explícita de Jessop, es que la unidad institucional del Estado es
ilusoria. Propone una explicación que radica en observar e identificar los
proyectos de Estado que intentan construir una hegemonía en cuanto a prácticas
políticas e imaginarios colectivos para así darle una unidad operativa al Estado.
Es decir, un proyecto de Estado es un programa que se pretende implementar
desde diferentes grupos sociales o instituciones tales como un partido político,
un grupo de intelectuales, una universidad, una clase social etc. Jessop no
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niega la necesidad de la unidad operativa del Estado, es consciente de lo
complejo de lograrla y por tanto afirma que dentro del Estado conviven al
mismo tiempo varios proyectos de Estado en competencia, lo cual evidencia
la transversalización del enfoque relacional. El conflicto entre varios proyectos
de Estado constituye y produce un sistema contradictorio, hibrido, abierto y en
constante cambio que el investigador debe observar para tener en cuenta los
elementos constitutivos del cambio social, institucional y político.
Ahora, ¿cómo se relacionan los proyectos de Estado con los otros órdenes
institucionales de la formación social? La anterior pregunta es pertinente en
tanto que los proyectos de Estado parecieran configurar cambios dentro del
Estado, por lo cual, al confirmar que en efecto el Estado es un agente dentro
del mundo complejo de relaciones sociales, es evidente que los proyectos de
Estado impactan la formación social. Los proyectos de Estado repercuten en
el orden social complejo, en la medida en que tienen pretensión de constituirse
en hegemónicos. Además, Jessop presenta una paradoja fundamental para
comprender la relación del Estado dentro del mundo de relaciones sociales,
por un lado, el Estado en tanto parte de un todo, tiene capacidades limitadas
para intervenir cada agente de la relación, sin embargo el Estado es responsable
del mismo conjunto, y cada agente de la relación espera su intervención en
ciertas coyunturas en virtud de la integración institucional y la cohesión del
conjunto social.
Por otro lado, como se dijo al principio de esta reseña, la perspectiva
metodológica de Jessop se denomina el Enfoque Estratégico Relacional (EER).
Aunque en la mayoría de la teoría presentada se explica la metodología,
específicamente este enfoque parte de la idea según la cual no es adecuado
estudiar el Estado a partir de esencias o conceptos apriorísticos. Si según la
teoría el Estado es polimorfo y policontextual, entonces captar la esencia del
Estado es rechazar la pluralidad del mismo. El EER intenta ampliar el panorama
explicativo del Estado para estudiar el aparato estatal, el ejercicio del poder
estatal y los efectos del poder estatal.
El EER estudia el poder estatal en términos de la estructura jurídica del
mismo, sus instituciones, sus formas de relacionamientos dentro y fuera del
Estado, las políticas públicas que se implementan, la administración pública
en general, pero también estudia las capacidades estratégicas del Estado y
de los otros agentes implicados en las relaciones sociales. Esta perspectiva
metodológica integra varios elementos importantes, los intereses y estrategias de
los actores dentro y fuera del Estado, además de sus identidades, y la perspectiva
histórica para develar prácticas sistemáticas estatales que perduran en el tiempo.
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Según Jessop, una adecuada aplicación del EER, examinaría los intereses de
los agentes en términos de resultados probables en situaciones particulares. Acá
el autor plantea la anulación de la dicotomía agencia-estructura y la convierte
en una relación dialéctica. No es posible entonces el análisis de los agentes
implicados en la relación, sus preferencias, intereses e identidades, sin observar
las posibilidades que la estructura brinda o palabra para los mismos actores. En
este enfoque no hay predominancia tajante de las estructuras o de los agentes,
hay una relación dialéctica que varía según la coyuntura particular.
Para finalizar, un par de reflexiones a modo de conclusión. Por un lado, la
lectura del texto El Estado. Pasado, presente y futuro es pertinente en la ciencia
política para encontrar una ruta teórico- metodológica que aunque no es taxativa,
ni estrictamente novedosa, puesto que su estructura conceptual se encuentra
en otros autores, fundamentalmente los marxistas antes mencionados, es
posible construir marcos analíticos de investigación a partir de las herramientas
que brinda al integrar varios de los elementos mencionados. La perspectiva
teórico-analítica de Jessop evita el recurrente reduccionismo politológico de
la explicación del Estado y los fenómenos sociales a partir de su estructura
(polity), sus procesos (politics) o sus resultados o políticas públicas (policies),
y al contrario intenta combinar esas formas de la política para configurar
explicaciones más completas del Estado y del mundo social.
Por otro lado, es posible que una lectura inicial de la obra reseñada se
torne abstracta y no logre ofrecer al lector una ruta clara de investigación, sin
embargo la utilización del modelo analítico propuesto por Jessop deberá poner
a prueba su potencial explicativo acudiendo a casos y problemas específicos y
sustentarlos con material empírico. Sólo es posible evidenciar la significación
de la propuesta de Jessop haciendo investigación científica que priorice y
combine los elementos de análisis. En términos empíricos, la propuesta que
nos ofrece Jessop podría contribuir a observar el Estado, las políticas públicas
y la administración pública desde una perspectiva integradora, plural y diversa,
desde el ámbito local al nacional.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Jessop, Bob. (2017). El Estado. Pasado, presente y futuro. Madrid: Los
Libros de la Catarata. 350 p.
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