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Mora judicial en acción de tutela

De la mora judicial: la importancia del cumplimiento de los términos procesales, el deber de diligencia de los funcionarios y empleados judiciales, y la congestión judicial.
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OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE

Magistrado ponente

STC13287-2022
Radicación nº 20001-22-14-000-2022-00198-01
(Aprobado en Sala de cinco de octubre de dos mil veintidós)

Bogotá, D.C., cinco (5) de octubre de dos mil veintidós


(2022).

Se dirime la impugnación del fallo de 22 de agosto de


2022, dictado por la Sala Civil Familia Laboral del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Valledupar, en la acción de
tutela promovida por el Departamento del Cesar contra el
Juzgado 4° Civil del Circuito de Valledupar, extensiva a los
demás intervinientes en el ejecutivo con radicado n° 20001-
31-03-004-2018-00153-00.

ANTECEDENTES

1. El accionante pidió que se ordene al juzgado


accionado resolver el memorial de 30 de junio pasado en el
que solicitó «se inform[ara] si a la fecha se encuentra
constituido deposito judicial que garantice el límite del
embargo (…) en caso afirmativo, (…) se comunique» a los
intervinientes.
Radicación n° 20001-22-14-000-2022-00198-01

En sustento adujo ser ejecutado en el proceso objeto de


revisión en el que se ordenó el embargo de sus cuentas
bancarias. Señaló que no tiene certeza, ni se ha comunicado
a las entidades bancarias oficiadas, acerca de si los dineros
retenidos ya alcanzaron la suma límite del embargo
decretado para garantizar el pago de las obligaciones
ejecutadas. De la ausencia de trámite a su memorial deriva
la lesión a sus derechos fundamentales.

2. El juzgado accionado allegó copia de un correo


electrónico remitido por su secretaría durante el curso del
resguardo (12 ago. 2022) en el que informó al accionante que
«en el proceso se encuentran consignados [tres] (…) títulos
judiciales».

3. El Tribunal denegó el amparo tras considerar que


no se configuró mora judicial a pesar de la falta de
pronunciamiento del juzgado para la época de radicación de
la tutela (5 ago. 2022), pues apenas había pasado
aproximadamente un mes desde la presentación del
memorial. Agregó que, al margen de lo anterior, el juzgado ya
había emitido pronunciamiento al respecto, a través de su
secretaría.

4. El actor recurrió tras considerar que su memorial


no fue tramitado materialmente por el juzgado, pues la
secretaría se limitó a informar sobre los depósitos existentes,
pero nada dijo respecto de la solicitud medular, esto es,

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Radicación n° 20001-22-14-000-2022-00198-01

indicar si con los dineros retenidos se había alcanzado el


límite del embargo decretado.

CONSIDERACIONES

1.- El veredicto opugnado se revocará para, en su lugar,


conceder el ruego implorado por el Departamento del Cesar.
Todo, porque la autoridad denunciada se encuentra en mora
de tramitar el reclamo de la gestora, no justificó
objetivamente la tardanza, y la misma perjudica los intereses
públicos que defiende el ente territorial.

Para desarrollar dichas tesis, la Sala en primer lugar se


referirá a la mora judicial, a través del análisis de la
importancia del cumplimiento de los términos procesales, el
deber de diligencia de los funcionarios y empleados
judiciales, y la congestión judicial. Después, aludirá a los
criterios a tener en cuenta para que la mora sea remediada a
través de la acción de tutela. Luego, descenderá al caso
concreto, momento en el cual evaluará los factores que son
relevantes para conceder la protección suplicada.

2.- De la mora judicial: la importancia del


cumplimiento de los términos procesales, el deber de
diligencia de los funcionarios y empleados judiciales, y
la congestión judicial.

El legislador ha previsto plazos para que las autoridades


judiciales tramiten los asuntos a cargo. Ello, no solo para

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Radicación n° 20001-22-14-000-2022-00198-01

materializar el derecho de las personas a que sus


prerrogativas y deberes sean reconocidos en un plazo
razonable1, sino para garantizar la efectividad de estos.

Quien acude a la jurisdicción con el fin de que se le


resuelva algún conflicto que lo afecta, pone nada más y
nada menos que, su vida, familia y patrimonio en manos de
servidores judiciales. Así que, a tono con esa gran
responsabilidad, se reclama de ellos diligencia en la
sustanciación de los asuntos a su cargo2. Principio y deber,
que de acuerdo con el «Comentario sobre los Principios de
Bangalore sobre conducta judicial3», requiere que «la
magistratura ‘desempeñe todos los deberes judiciales [...] de
manera eficiente, justa y con una prontitud razonable’»4. De
nada vale el reconocimiento de un derecho, si luego, ante el
tiempo que ha tomado su definición, aquel carecerá de toda
eficacia.

En ese contexto, deben comprenderse los alcances del


deber de los servidores judiciales de «[r]esolver los asuntos

1 El artículo 8° de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la cual hace parte de la Carta de Derechos,
en virtud del Bloque de Constitucionalidad, establece como garantía judicial que «[t]oda persona tiene derecho a
ser oída con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente
e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada
contra ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier
otro carácter. El canon 29 de la Carta Política establece como garantía a favor de los personas el debido proceso
sin dilaciones injustificadas. Por su parte, el precepto 228 consagra que «los términos procesales se observarán
con diligencia y su incumplimiento será sancionado». El artículo 2 del Código General del Proceso establece que
«toda persona o grupo de personas tiene derecho a la tutela jurisdiccional efectiva para el ejercicio de sus derechos
y la defensa de sus intereses, con sujeción a un debido proceso de duración razonable. Los términos se observarán
con diligencia y su incumplimiento injustificado será sancionado».
2 Artículo 7° de la Ley 270 de 1996: «La administración de justicia debe ser eficiente. Los funcionarios y

empleados judiciales deben ser diligentes en la sustanciación de los asuntos a su cargo, sin perjuicio de la calidad
de los fallos que deban proferir conforme a la competencia que les fije la ley.
3 Fueron reconocidos, en 2006, por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, y están «formulados

para servir de guía a los jueces y para proporcionar a la judicatura un marco que regule la conducta judicial».
4 El mismo principio es reiterado por la «Guía sobre cómo elaborar e implementar Códigos de Conducta Judicial»,

elaborado por la Red Mundial de Integridad Judicial, Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito,
Viena, 2019, así como por otros instrumentos (Código Iberoamericano de Ética Judicial, Declaración de Londres
sobre Ética Judicial, Principios Españoles de Ética Judicial, entre otros).

4
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sometidos a su consideración dentro de los términos previstos en la ley


y con sujeción a los principios y garantías que orientan el ejercicio de la
función jurisdiccional» (num. 15, art. 153 de la Ley 270 de 1996),

y concretamente de los falladores, de «dirigir el proceso, velar por


su rápida solución, presidir las audiencias, adoptar las medidas
conducentes para impedir su paralización y dilación del proceso y
procurar la mayor economía procesal», y «dictar las providencias dentro
de los términos legales, fijar las audiencias y diligencias en la
oportunidad legal y asistir a ellas» (numerales 8 y 9 del C.G.P.)

Ahora, cuando se infringe el deber de tramitar


oportunamente las controversias, se estructura la mora
judicial, en desmedro de la tutela jurisdiccional de los
usuarios de la administración de justicia.

Claro, que exista mora no significa que haya un


desempeño negligente de las funciones jurisdiccionales. Hay
múltiples circunstancias que la pueden provocar, y que
pueden ser ajenas a la diligencia que se demanda de sus
servidores. En ese sentido, el «Comentario relativo a los
Principios de Bagalore sobre la conducta judicial» señala:

La capacidad de actuar con diligencia en el desempeño de las


obligaciones judiciales puede depender de la carga de trabajo, la
suficiencia de los recursos (incluida la disponibilidad de personal
de apoyo y de asistencia técnica) y el tiempo para la investigación,
deliberación, redacción y otras obligaciones judiciales que no sean
la participación en las audiencias del tribunal.

En los tiempos que corren, en los que los que la


conflictividad social se ha incrementado, y con ello, el
número de causas que debe resolver la administración de
justicia, la mora judicial se ha normalizado. Se ha vuelto tan

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ordinario no atender oportunamente las causas, que acatar


los tiempos o no da lo mismo, cuando no es ni debería ser
así.

No hay duda que los anotados factores afectan el


cumplimiento de los plazos consagrados por el legislador. Por
eso, es comprensible que cuando ellos concurren, todas las
controversias o algunas de ellas no se impulsen en tiempo.
Pero ello no significa que el retardo esté bien, o que este
pueda asumirse como «natural», ni mucho menos que el deber
de los servidores de sustanciar oportunamente los asuntos
se extinga. No. Como se vio, lo que está en juego es la
efectividad de los derechos de los asociados. Por tanto, la
diligencia que se reclama de las autoridades jurisdiccionales,
impone, también, adoptar medidas razonables y concretas
para superar la congestión. Todo, a fin de solucionar las
contiendas oportunamente o en un plazo razonable.
Memórese que «[l]a judicatura es una institución de servicio a
la comunidad», de ahí que quienes laboran en ella están
llamados a implementar las iniciativas que se estimen útiles
para el mejoramiento del servicio5.

Es que, pese a que la congestión judicial es un problema


que afecta a la mayoría de los juzgados, propiciado, según se
vio por múltiples factores, eso no releva al fallador y a sus
colaboradores de enfilar esfuerzos para conjurar el problema,

5 El numeral 12 del artículo 153 de la Ley Estatuaria de Administración de Justicia contempla: Son deberes de los
funcionarios y empleados, según corresponda (…): Poner en conocimiento del superior los hechos que puedan
perjudicar la administración y las iniciativas que se estimen útiles para el mejoramiento del servicio.

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ya que pueden hacerlo a través de los recursos de los que


disponen, o gestionando aquellos que no tienen.

En suma, toda vez que la efectividad de los derechos de


quienes acuden a la administración de justicia está ligada al
cumplimiento de los términos procesales, los funcionarios y
empleados judiciales deben procurar, estrictamente, su
observancia. Y en virtud del deber de sustanciar
diligentemente los asuntos a su cargo, están convocados a
adoptar las medidas necesarias para remediar las
circunstancias que entorpezcan su impulso oportuno.

3.- De la acción de tutela y la mora judicial: los


aspectos a evaluar para que sea conjurada a través de
este mecanismo.

No obstante la importancia del cumplimiento de los


términos procesales, no toda mora judicial es susceptible de
ser conjurada a través de este sendero. Solo es susceptible
de ser remediada, como lo ha dicho la Corte, aquella que es
el resultado de «‘de un comportamiento desidioso, apático o
negligente de la autoridad vinculada, y no cuando ésta
obedece a circunstancias objetiva y razonablemente
justificadas» (STC11155-2022, STC11379-2022, entre otras).

Desde esta perspectiva, la viabilidad de una acción de


tutela por mora judicial depende de que, en principio, se
advierta la desatención de los términos previstos para

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tramitar la actuación y la falta de justificación del


incumplimiento.

3.1.- Para establecer lo primero, deberá definirse cuál


es la norma que fija los plazos para atender la solicitud, y
verificar que, en efecto, hayan sido superados al momento de
la presentación del resguardo.

3.2.- Para lo segundo, importa indagar por las


circunstancias que originaron la mora y cómo ellas la
provocaron. Con ese fin, deberá confrontarse el expediente y
analizarse las razones esgrimidas por el servidor judicial en
aras de exculpar la desatención reprochada.

Ahora, no cualquier motivo tiene la virtualidad de


escudar la mora judicial, solo aquella que la justifique, esto
es, que pruebe, con «razones convincentes», que la omisión no
es atribuible a la dependencia judicial. Así se infiere al acudir
al Diccionario de la lengua española que define el verbo
«justificar» como la acción de «probar algo con razones
convincentes, testigos o documentos», «probar la inocencia de
alguien en lo que se le imputa o se presume de él».

Significa, entonces, que cuando se trata de justificar la


tardanza en resolver algún asunto, las agencias judiciales
deberán demostrar, con «razones convincentes», que la mora
en que han podido incurrir es extraña al cumplimiento del
deber de diligencia que se reclama de ellas.

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Radicación n° 20001-22-14-000-2022-00198-01

Una de esas razones convincentes que pueden justificar


la mora es la congestión judicial. Pero, como hacerlo equivale
a probar que la inobservancia de los plazos es ajena al
aludido deber de diligencia, cuando dicha circunstancia se
alegue, no será suficiente que el servidor la invoque. Deberá,
además, traer a este escenario prueba i) de su congestión, de
suerte que el juez constitucional pueda constatar la carga
laboral invocada; ii) de cómo ella impacta en la atención
oportuna del caso concreto; iii) al igual que de las medidas
razonables y concretas que ha enfilado para superar el
represamiento.

Es que, si bien, como se advirtió en párrafos


precedentes, la congestión judicial tiene la capacidad de
perturbar el buen funcionamiento de la administración de
justicia y se predica de la mayoría de las agencias judiciales,
no por eso puede acudirse a ella, genéricamente, para
respaldar la mora.

Lo anterior, porque dada la diversidad de controversias


que la jurisdicción atiende, su naturaleza y complejidad, la
demanda de justicia, así como la distribución de los jueces a
lo largo del territorio nacional, la admisibilidad de las
exculpaciones debe analizarse en cada caso en concreto, a la
luz de sus particularidades. Así, un año de mora o más podrá
estar justificado en un asunto, mientras que, en otro, puede
no estarlo ante los rasgos que lo caracterizan.

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Entonces, cuando en el marco de una acción de tutela


por mora judicial los funcionarios y empleados disculpen la
tardanza en la congestión del despacho, deberán justificarla
a través de la prueba de su existencia, de su incidencia en la
desatención de los términos, así como de la debida diligencia
empleada para remediarla.

3.3.- Al lado de los anteriores criterios, a fin de


determinar si es viable o no este sendero para que cese la
mora judicial, se encuentra el de trascendencia la
vulneración.

Al igual que en otro tipo de auxilios, importa indagar, a


efectos de determinar si la intervención constitucional es o
no necesaria, por el grado en que la acción o la vulneración
de la autoridad denunciada hiere las garantías
fundamentales de quien la implora.

Ahora, la citada trascendencia en ayudas como esta, en


las que se denuncia la mora de las autoridades judiciales, se
traduce en determinar la afectación que el incumplimiento
de los plazos procesales genera en los derechos del tutelante.

Es que, bien puede ocurrir, que pese a la inobservancia


un término para resolver determinado asunto, y la ausencia
de motivos razonables para su incumplimiento, la
intromisión no se justifique porque, por ejemplo, la
intensidad de la afectación del debido proceso es mínima, al
ser pocos días de mora, o bien porque la situación del

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interesado no amerita la intervención. Claro, no será lo


mismo cinco (5) días que cinco (5) años de tardanza. Tampoco
será igual cuando la omisión compromete intereses de un
sujeto de especial protección, como un niño a una persona
en condiciones de discapacidad. A su vez, la discusión será
diferente en la hipótesis en que la infracción solo lesione el
debido proceso, a que involucre otras garantías
fundamentales.

Y es que, si la injerencia supralegal en los asuntos de


mora judicial se traduce en indicarle al fallador que atienda
determinado caso por encima de otros que también debe
tramitar oportunamente, es claro que debe justificarse
suficientemente la necesidad de la intromisión. De lo
contrario, la acción de tutela terminaría convertida en una
herramienta para alterar el orden de los turnos para fallar
las causas, y no para proteger derechos fundamentales.

De manera que cuando se denuncia a una autoridad


judicial por el incumplimiento de los términos para realizar
determinada actuación, no solo importa verificar, a efectos
de determinar su procedencia, la existencia de la infracción
y si la misma está debidamente justificada, también es
relevante evaluar la trascendencia de la mora frente a los
derechos del convocante.

4.- Caso concreto: i) la mora del juzgado accionado,


ii) la falta de justificación de la mora, y iii) la
trascendencia de la mora en los derechos de la quejosa:

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el tiempo de la tardanza denunciada y los intereses que


envuelve la solicitud de la accionante, como factores
para evaluar la intensidad de la afectación.

4.1.- Mora del Juzgado 4° Civil del Circuito de Valledupar


en resolver la petición de la accionante.

La célula judicial de la capital del Cesar está en mora


de atender el reclamo de la promotora porque el plazo para
impulsarlo y decidirlo se encuentra vencido.

Al respecto, importa destacar que el artículo 109 del


Código General del Proceso enseña que «[e]l secretario hará
constar la fecha y hora de presentación de los memoriales y
comunicaciones que reciba y los agregará al expediente
respectivo; los ingresará inmediatamente al despacho solo
cuando el juez deba pronunciarse sobre ellos fuera de
audiencia». Por su parte, el precepto 120 del mismo estatuto
dispone que «[e]n las actuaciones que se surtan por fuera de
audiencia los jueces y magistrados deberán dictar los autos
en el término de diez (10) días (…), contados desde que el
expediente pase al despacho para tal fin».

En efecto, revisado el memorial elevado por el tutelante


el 30 de junio pasado se observa que con esa misiva pretendió
concretamente que se le informara si para esa época ya se
encontraba a órdenes del despacho el monto límite del
embargo decretado para la satisfacción de las acreencias
demandadas.

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Adicionalmente, pidió que de ser afirmativa la


respuesta, se le comunicara lo pertinente a él y a las
entidades bancarias oficiadas «en razón a que se han
presentado bloqueos de cuentas por otras entidades
bancarias aun cuando se encuentran constituidos los
respectivos depósitos judiciales, lo que dificulta la ejecución
presupuestal de la entidad territorial».

Pues bien, revisado el paginario se observa que el único


pronunciamiento que se emitió ante el memorial del
promotor fue un correo electrónico remitido por la secretaría
del juzgado en el que simplemente se relacionaron los
depósitos a ordenes del proceso, pero nada se dijo en torno a
la retención límite del embargo decretado, menos aún, sobre
la posible comunicación a las entidades financieras con el fin
de que cesaran los embargos de otros recursos del
Departamento accionante y que, según su dicho, dificultan
la ejecución presupuestal del ente territorial.

Con ese panorama, queda en evidencia que la solicitud


medular del actor no fue impulsada de manera efectiva por
el juzgado encartado a pesar de que pasó más de un mes
entre la radicación de la misiva y la presentación de esta
salvaguarda.

4.2.- La ausencia de justificación de la tardanza


denunciada.

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La mora en tramitar el ruego del Departamento del


Cesar es injustificada, por cuanto la agencia acusada no
demostró, con razones convincentes, que la tardanza fuera
ajena al cumplimiento del deber de diligencia.

Ciertamente, se extraña que el despacho querellado


informara a este sumario las causas por las que no impulsó
el litigio conforme a la solicitud del censor, de allí que la falta
de motivo o razón que exculpe la tardanza conlleve,
necesariamente, a la concesión del amparo.

4.3.- La trascendencia de la mora frente a los derechos


de la quejosa: análisis del tiempo de la tardanza denunciada
y los intereses que envuelve la solicitud de la accionante, como
factores para evaluar la intensidad de la afectación.

Es cierto, como lo apuntó la Corporación de origen, que


la mora denunciada no es excesiva, si en cuenta se tiene que
entre la radicación de la solicitud -30 jun. 2022- hasta el 5
de agosto, cuando se promovió la tutela, ocurrieron 25 días
hábiles, lo cual, en principio, denotaría la falta de
trascendencia de la vulneración y, por ende, la
improcedencia del resguardo.

Sin embargo, ello no es así, toda vez que la intensidad


de la afectación debe valorarse, también, en función de los
intereses públicos que pretende defender la accionante a
través de la súplica impulsada.

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Sobre el particular, memórese, de un lado, que el


departamento del Cesar es una entidad territorial y, por
ende, los dineros que su propiedad son recursos públicos
destinados a satisfacer las necesidades de la comunidad
cesarense. Y por otro, que, en la petición de 30 de junio de
2022, tras rogar que se informara «si a la fecha se encuentra
constituido depósito judicial que garantice el límite del
embargo y/o retención de dinero», esbozó:

En caso afirmativo, pido se comunique a esta entidad y al resto de las entidades


bancarias oficiadas para dar cumplimiento al auto que decretó medida cautelar,
la constitución del depósito judicial, en razón a que se han presentado
bloqueos de cuentas por otras entidades bancarias aun cuando se
encuentran constituidos los respectivos depósitos judiciales, lo que
dificulta la ejecución presupuestal de la entidad territorial.

Es decir, la súplica de la querellante reviste especial


relevancia, al pretenderse, a través de ella, el manejo del
caudal que requiere con el objetivo de cumplir con sus
funciones constitucionales y legales. De suerte que no es
irrelevante frente a los intereses en juego, si se tramita
oportunamente o algunos días después del tiempo
contemplado en la ley (10 días).

Por otra parte, los administradores de justicia están


llamados a adoptar las medidas pertinentes en aras de
defender los intereses públicos. La Corte ha dicho que «no
pueden ser simples convidados de piedra», sino que deben ser
proactivos para evitar el riesgo de ocasionar un detrimento al
erario, en los casos en los que este se encuentre
comprometido (STC037-2022, STC3937-2021, entre otras).

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Entonces, comoquiera que el hecho de que el Juzgado


4° Civil del Circuito de Valledupar no hubiese impulsado la
solicitud que presentó el departamento del Cesar en el
término de diez (10) días compromete los intereses públicos,
dicha mora es trascendente y, por tanto, debe ser conjurada
a través de este mecanismo.

5.- En resumen, como el despacho accionado se


encuentra en mora de tramitar el reclamo de la gestora, no
justificó objetivamente la tardanza, y la misma perjudica los
intereses públicos que defiende el ente territorial, se
infirmará el fallo del Tribunal de Valledupar, que negó el
amparo instado por el departamento del Cesar y, en su lugar,
se concederá, ordenándole a dicha agencia resolver lo pedido
por la actora en un término de máximo de cuarenta y ocho
(48) horas.

DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,


en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la Constitución y la Ley
REVOCA la sentencia de fecha, naturaleza y procedencia
conocida. En su lugar, CONCEDE la tutela implorada por el
Departamento del Cesar.

En consecuencia, se ordena al Juzgado 4° Civil del


Circuito de Valledupar que, en el término de 48 horas,
contados a partir del enteramiento de esta providencia, si no
lo ha hecho, defina de fondo la solicitud elevada por la

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entidad accionante el 30 de junio de 2022, en el ejecutivo con


radicado n° 20001-31-03-004-2018-00153-00.

Infórmese a las partes e intervinientes por el medio más


expedito y remítase el expediente a la Corte Constitucional
para su eventual revisión.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE

HILDA GONZÁLEZ NEIRA


Presidente de Sala

MARTHA PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ

AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO

LUIS ALONSO RICO PUERTA

OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE

FRANCISCO TERNERA BARRIOS

17
Firmado electrónicamente por Magistrado(a)(s):

Hilda González Neira

Martha Patricia Guzmán Álvarez

Aroldo Wilson Quiroz Monsalvo

Luis Alonso Rico Puerta

Octavio Augusto Tejeiro Duque

Francisco Ternera Barrios

Este documento fue generado con firma electrónica y cuenta con plena validez jurídica, conforme a lo dispuesto
en artículo 103 del Código General del Proceso y el artículo 7 de la ley 527 de 1999

Código de verificación: 9856AA5D6FE412D3A48233C5C30F81BB5103FB92755948D4124663844E10B4A2


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