UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DE SANTIAGO, UTESA
SISTEMA CORPORATIVO
Ética profesional y deontología jurídica
Nombre:
Génesis Ramírez Cruz.
Matricula:
2-13-0242
TEMA:
El secreto profesional
PRESENTADO A:
Lic. julio Araujo
Índice
El secreto profesional
Que es el secreto profesional
Regulación del secreto profesional
El artículo 21 del Estatuto General de la Abogacía dispone lo siguiente
Secreto profesional del abogado:
Derecho y deber
Duración secreto profesional
Conflicto de intereses
Conclusión
Desarrollo
El secreto profesional
Que es el secreto profesional:
El secreto profesional es la obligación legal que tienen ciertas profesionales de
mantener en secreto la información que han recibido de sus clientes.
El secreto profesional existe para garantizar que en la relación establecida entre las partes se
pueda transmitir toda la información necesaria para llevar a cabo de manera correcta la labor.
Debido a que al momento de llevar a cabo su intervención el psicólogo, así como el abogado,
médico o terapeuta, necesita acceder a información que el usuario podría querer reservar para
sí se hace necesario que existan condiciones que garanticen al usuario que podrá hablar con
libertad para que así se pueda presentar un servicio adecuado.
En la medida en que el usuario reconoce que su tratante se encuentra en la obligación de
reservar para sí mismo la información adquirida durante la consulta información, él podrá
comunicar todo aquello relevante al proceso sin temer a que sea usado en su contra.
Es de esta manera que se presenta el secreto profesional como una defensa del derecho a la
privacidad, intimidad y buen nombre de los usuarios del servicio psicológico.
Por lo tanto, la violación del mismo consta una violación de los derechos del usuario.
Adicionalmente, en la medida que el secreto es una condición necesaria para la correcta
práctica de la profesión, al violarlo se está poniendo en riesgo la idoneidad del psicólogo para
llevar a cabo sus labores; y se está afectando indirectamente al gremio como un todo en la
medida que el público podría interpretar la falta al secreto como una conducta adecuada de
todos los profesionales si esta no es atendida. Sin embargo, se reconoce que el profesional
podrá encontrarse en situaciones límite en las cuáles proceder estrictamente de acuerdo al
secreto profesional podría considerarse como una postura incompleta. Por esto el secreto
profesional puede verse como una problemática ética y como una legal.
Al enfrentarse a situaciones dilemáticas el profesional puede encotnrarse en una posición en la
que, sin importar la decisión, se estarán violando los derechos de alguna de las partes.
Estas son situaciones que se encuentran más allá de los límites contemplados por las leyes en
el momento de su formulación y corresponde al profesional tomar la decisión sobre el
proceder. En el caso del secreto profesional, una de las dudas principales se presenta cuándo
un Psicólogo recibe una solicitud judicial para declarar, lo que lo llevaría a romper el secreto
profesional. Algunas otras circunstancias que generan dudas es si el mantener el secreto puede
llevar a afectar negavitammente la beneficiencia (tanto de su usuario como de la sociedad)o
algún otro principio.
Sin embargo se debe tener en cuenta que la violación del derecho profesional no es la primera,
única o recomendada solución a toda situación donde este se encuentre en conflicto con otros
derechos. El psicólogo deberá llevar a cabo un análisis detallado y cuidadoso de tal situación,
mediante metodologías como el Modelo de Tres Niveles o las sugeridas en otros manuales a
nivel internacional para posteriormente tomar decisiones.
En esta clase de análisis se deben tener en cuenta las diferentes soluciones alternativas, los
Principios Éticos Universales y las consecuencias de cada línea de acción. Al llevar a cabo esta
clase de decisiones el profesional podrá justificar su actuar y garantizar que, cuando menos, se
está produciendo el menor de los males posibles.
Al tomar esta clase de decisiones el profesional reconoce que su actuar puede ser estudiado
por los tribunales deontológicos de psicología.
La toma de decisión de un psicólogo en una situación dilemática también deberá tener en
cuenta el ordenamiento jurídico colombiano para poder, de acuerdo a ello, reconocer las
consecuencias de su actuar y, además, determinar la existencia de precedentes sobre la
situación. COLPSIC, en su Doctrina 02 ofrece lineamientos generales que se tendrán en cuenta
al momento de la evaluación del comportamiento de un colega.
Lo primero que se debe notar es que el secreto profesional se encuentra considerado
directamente dentro del texto de la Constitución Política de Colombia que, en su artículo 74,
señala que “el secreto profesional es inviolable”. Siendo la constitución la norma que rige sobre
todas las demás, deberá ser tenida en cuenta como principio rector.
Sin embargo, el secreto profesional no se encuentra tipificado dentro del código penal
colombiano y por lo tanto será competencia de los tribunales deontológicos de psicología
evaluar sus violaciones. Para esta evaluación se tienen en cuenta los postulados de la ley 1090
de 2006 donde se considera que el secreto profesional se puede encontrar limitado legalmente
ante las situaciones tipificadas por la misma.
Estas salvedades al secreto profesional, sin embargo, deben ser mencionadas al usuario a
través del Consentimiento Informado donde se aclarará de manera expresa las condiciones
bajo las cuales la confidencialidad se dejará de lado y ante quienes puede ser compartida la
información adquirida. Inclusive cuando “la evaluación haya sido solicitada por quien
tenga competencia para el efecto (autoridades judiciales, profesionales de la enseñanza,
padres, empleadores, etc.) *…+ la instancia solicitante quedará sujeta a la misma obligación
de confidencialidad de la información, y sólo podrá difundirla dentro del estrecho marco para el
cual fue recabada (Arts. 25 y 27).” Lo que muestra que, sin importar las condiciones, se busca
conservar dentro de las normas el respeto al secreto profesional.
Cabe recordar que en cualquier rol que se establezca como profesional, sea este de
investigación, diagnóstico, evaluación, intervención o demás, el profesional se encontrará
sujeto al secreto profesional sobre la información recaudada.
Regulación del secreto profesional
En primer lugar, debemos señalar que el secreto profesional del abogado garantiza la relación
de confianza entre éste y su cliente. Aspecto de gran importancia a la hora de entablar una
relación profesional de esta naturaleza. Una relación basada en la confianza bilateral
es fundamental para el correcto desempeño de la labor encomendada.
se aprobó el Estatuto General de la Abogacía Española. Este texto regula por primera vez de
forma exhaustiva el secreto profesional del abogado, un aspecto largamente reclamado por la
Abogacía. En concreto, dedica el Capítulo IV a este principio rector de la profesión que
constituye un deber para el abogado y un derecho para su cliente. El nuevo Estatuto lo
menciona en su artículo 1 cuando dice que “son principios rectores y valores superiores del
ejercicio de la Abogacía los de independencia, libertad, dignidad e integridad, así como el
respeto del secreto profesional”.
El artículo 21 del Estatuto General de la Abogacía dispone lo siguiente:
“1. La confianza y confidencialidad en las relaciones con el cliente imponen al profesional de la
Abogacía, de conformidad con lo establecido por la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder
Judicial, el deber y el derecho de guardar secreto de todos los hechos o noticias que conozca por
razón de cualquiera de las modalidades de su actuación profesional, no pudiendo ser obligado a
declarar sobre ellos“.
Secreto profesional del abogado: derecho y deber
Por lo que se refiere al secreto profesional del abogado, es lógico pensar que debe ser un deber
esencial en su profesión de cara al cliente, pero además debe entenderse también como
un derecho.
Para el cliente se trata de proteger su intimidad y garantizar su derecho de defensa. Por tanto,
“derecho a que no se divulgue la información que le ha facilitado el cliente”. Mientras que,
desde el punto de vista del abogado, constituye tanto un derecho como un deber.
Por un lado, tiene el deber de no divulgar la información del cliente de la que haya tenido
conocimiento en su ejercicio profesional. Mientras que también constituye un derecho en
cuanto que puede oponer su derecho al secreto profesional cuando, por el motivo que sea,
alguien lo exija que comunique o revele datos o informaciones que haya conocido en el
desarrollo de su actividad profesional.
Sin embargo, existen supuestos en los cuales el abogado no puede parapetarse en su deber de
secreto. Por ejemplo, para negarse a declarar en un procedimiento judicial o para no facilitar
información de sus clientes en un procedimiento de investigación tributaria. En estos casos el
cliente exime al abogado de su deber de secreto, ya que de no cumplir con su obligación de
declarar podría incurrir en sanciones administrativas o penales.
Duración secreto profesional
El nuevo estatuto recoge también, por primera vez, el derecho de los letrados y letradas a
reclamar la presencia del decano de su colegio en el eventual registro judicial de su despacho.
Todo ello para velar “la salvaguarda del secreto profesional”. Y además limita este tipo de
registros a los archivos del caso que está bajo investigación. La presencia del decano colegial en
los registros sólo estaba prevista hasta ahora a demanda del juez instructor o de la autoridad
gubernativa.
La duración del secreto profesional de los abogados permanece incluso después de haber
cesado en la prestación de servicios al cliente, por lo que no está limitado en el tiempo.
Conflicto de intereses
En los casos en los que el abogado tenga conocimiento de que su cliente ha cometido un delito
y no facilitara la información de la que disponga a las autoridades, podría estar actuando
como encubridor del delito.
La aprobación de normas como la Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de
capitales y de la financiación del terrorismo (la LPBC), que han surgido en el marco del
incremento del control económico, ha establecido estas nuevas obligaciones para los abogados.
El abogado, en su relación con el cliente, podría verse sometido a un conflicto de intereses. Por
ejemplo, si durante su asesoramiento detecta indicios de comisión de delitos. En ese
caso, “deberá sacrificar” su secreto profesional por su obligación de notificación a
las autoridades competentes.
Es decir, los abogados están obligados a asumir una serie de obligaciones de información. Estas
obligaciones abarcan desde facilitar datos esenciales de sus clientes, como el objetivo de las
operaciones en las que están prestando asesoramiento. Incluso estarían obligados a no prestar
asesoramiento en caso de que pueda haber indicios de relación con el blanqueo de capitales o
la financiación del terrorismo. Asimismo, tendrían la obligación de comunicar al Servicio
Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias
(SEPBLAC) la existencia de indicios.
En conclusión
El secreto profesional es fundamental para todos los profesionales de la abogacía, así como un
elemento indispensable para la tutela del derecho a la intimidad y a la defensa del cliente,
configurándose en consecuencia como un derecho y un deber.