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Asalto y Reencuentro en Estocolmo

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propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la
correspondiente autorización dirigirse a palbarello@[Link]

ESTOCOLMO

Pablo Albarello

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Estocolmo

(Reg. Prop. Int. Expte. 517240)

Personajes: Walter - Julito - Tucán

Síntesis: Asalto a un banco con toma de rehenes, el ámbito impensado para el


reencuentro de dos amigos de infancia. Uno el secuestrador, otro el
secuestrado. Entre ejecuciones de rehenes, cocaína, negociaciones con el
grupo GEO y disparatadas conferencias de prensa, la admiración de la víctima
se trasmutará paulatinamente en la decisión que dará un vuelco a su vida.

Oscuridad.

OFF NOTICIERO: Locutor 1: Hay muchísima tensión, hay incertidumbre.

Estamos esperando las confirmaciones que están llegando en cuanto a la

cantidad de rehenes. ¿Dónde estás Marcelo?… / Locutor 2: Estamos a unos 40

metros de la entrada, personal policial que está llevando adelante la

negociación, trata de convencer a los delincuentes para que depongan la

actitud… Se han acordonado 150 metros a la redonda con efectivos de la

guardia de seguridad de infantería… Personal de las Comisarías 5ª, 9ª y el

Grupo Especial están rodeando el Banco… / (Se escucha off de sirenas)

Locutor 1: Recordemos Luis, que esto sucedió cerca de las 2 de la tarde:

delincuentes fuertemente armados hacen su ingreso a esta sucursal, cuando

por la hora de cierre había gran cantidad de público, se producen escenas de

pánico, al ver la llegada policial los delincuentes toman rehenes / Locutor 2:

Como pueden ver, cada vez son más los vehículos que se cruzan en el lugar,

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personal policial trata de mantener alejados a los curiosos. Todos pidiendo que

esto termine pronto, y que termine bien, sin víctimas…

Luz. Interior oficina de atención al público, un escritorio en el centro, una

estantería, biblioratos y hojas desparramadas por el piso, una silla volcada, una

entrada a foro sobre la izquierda, una ventana fingida a platea sobre la

derecha. Walter (45 años, traje y corbata, aspecto impecable) está sentado

sobre el escritorio, tiene una itaka en una mano, junto a él hay un megáfono.

Julito (la misma edad, golpeado, sin un zapato, la camisa salida) está

recostado en el piso, tiene las manos y los pies atados con cable. Largo

silencio desde que se da luz, ambos miran al frente con expresión ausente.

Walter: ¡A mi nadie me regaló nada!...

Julito: ¡Más vale!

Pausa.

Walter: ¡Yo tengo mis asaltos a mano armada, mi asesinato en primer grado,

mi fuga con auto robado!...

Julito: ¡Más vale!

Walter: ¡25 causas judiciales, 6 procesamientos!... ¡Vos sabés cómo trabajé

para llegar acá!

Julito: ¡Más vale!

Pausa.

Walter: ¿Y ahora te presionan, cuando uno llega, por así decirlo a cierto nivel,

te presionan, te halagan, te soban el lomo? ¿Eh? (salta del escritorio, agarra el

megáfono, va hacia la ventana) ¡HIJOS DE PUTAAAA... UNA HORA, UNA

HORA, NI UN MINUTO MÁS! (a Julito, que lo mira sin aliento) ¿Y cuando yo

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necesitaba?... ¡Cuando era uno más en el montón, cuando era un don nadie!

¿Eh?... ¿Qué pasaba?... ¡SOLO COMO UN PERRO, ESTABA!

Julito: ¡Más vale!

Walter saca un pañuelo y se limpia las manos, sopla el polvillo del escritorio, se

sienta cuidando la raya del pantalón.

Walter: ¡A veces pienso, mirá, me hago una mala sangre!...

Julito: ¡No les des bolilla!...

Walter lo mira inquisitivo, Julito se cohibe.

Walter: ¿Qué pasa?

Julito: C-cuando vos recién empezabas…

Walter: ¿Qué?

Julito: ¿Sabés lo que decían en el barrio?

Walter: No

Julito: Y el Walter ahora tiene su pedido de captura, sale en la revista “Casos”...

Walter: ¡Ahí está! ¡Porque no entienden, no-en-tien-den, se quedan en la

exterioridad! (saca un papelito de cocaína, aspira) ¿Y sabés por qué?

Julito: ¿Por qué, qué?

Walter: ¡Por qué no entienden, marmota!

Julito: No

Walter: Porque siempre hicieron la fácil. Porque siempre acataron la norma.

Porque cumplieron paso a paso con el cronograma establecido por la clase

dominante. ¿Y mientras tanto, eh, la explotación del hombre por el hombre, las

bases de una sociedad injusta, el complot judeo-mormón-capitalista-anglicano,

eh?

Julito lo mira desorientado.

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Walter: ¡Ni se mosquean!...

Julito: ¡Tal cual, ni se mosquean!...

Walter (corre a la ventana, con el megáfono): ¡HIJOS DE PUTAAAA, UNA

HORA! ¡QUIERO EL HELICÓTERO! ¡TIENEN UNA HORA! (vuelve, se sienta,

se frota obsesivamente las manos con el pañuelo, se sacude el polvillo)

¡Juliiiiito!...¿Te casaste?

Julito: Yo no… ¿Vos?

Walter vuelve a clavarle la mirada.

Walter: ¿Me ves cara de casado a mí?

Julito: N-no, bueno, no sé.

Walter: ¡No, porque decís ‘y vos’ con un tono, como diciendo este seguro que

se casó, a este lo engancharon!

Julio: ¡No, nada que ver! Lo que quiero decir es… L-a verdad que no sé lo que

quiero decir.

Pausa

Walter (repentinamente jovial): ¡Juliiiito, che, qué bárbaro! Y seguro que seguís

en el barrio.

Julito: No..., tuve que levantar campamento.

Walter: ¿En el barrio no laburabas?

Julito: Y, no...

Walter: Yo tampoco, en el barrio no laburo... (ampuloso) ¡Hay un respeto!

Julito: ¡Más vale!

Walter: Mirá vos si no existen las casualidades... Vos eras… Pará, pará, no me

digas, vos estudiaste algo… Vos eras...

Julito: Mecánico dental.

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Walter: Cierto, esa mierda...

Se escucha una sucesión de disparos, Julito, espantado, repta para protegerse

bajo el escritorio, Walter levanta los brazos y tira la cabeza hacia atrás en

éxtasis.

Julito: ¿Y eso?

Walter: Estamos ejecutando.

Julito (lloriqueando): ¿C-cómo que están ejecutando?

Walter: Un rehén cada media hora (mira la hora) ¡La puta madre! ¡Tucán!

¡TUCAN!

Entra Tucán, chiquito, sucio, pinta de hambriento.

Tucán: ¿Jefe?

Walter: ¿Qué dije yo?

Tucán: Una ejecución cada media hora…

Walter: Una ejecución cada media hora… ¡Mirá el reloj, Einstein!

Tucán (mira su reloj pulsera, lo sacude): ¡La puta! ¡Se debe estar quedando sin

pilas!

Walter: ¡TOMÁTELAS, NEGRO DE MIERDA! ¡RAJÁ! ¡SALÍ DE MI VISTA!...

(Tucán escapa) ¡Inútiles! ¡Infradotados!

Pausa. Julito sigue recostado en el piso, se remueve.

Walter: ¿Estás incómodo?

Julito: ¡No, para nada!

Walter: ¿Che, y Martita? ¿Cómo anda Martita?

Julito: Bien. Casualmente la vi la semana pasada.

Walter, evocativo, se para junto a Julito, apoya un pie en su espalda como

sobre un banquito.

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Walter: ¡Martiiita!... ¡Fuerte, Martita, poderosa, lindo par de tetas! ¡Lo que se

dice una hembra con mayúsculas! ¿Se casó?

Julito: Se casó y se separó...

Walter: ¡Quién iba a decir! ¿No? ¡Yo a veces pienso!... ¡Son esas cosas!... ¡El

amor!... ¿No? ¡El destino!...

Julito: Flores de un día son…

Walter (volviendo de la ensoñación): ¿Qué?

Julito (canta, lastimoso): “¡Amores de estudiante / flores de un día son!”, la letra

de un tango.

Walter se queda otra vez tildado, mirándolo, Julito se cohíbe.

Walter: Vos siempre fuiste medio pelotudo, ¿no?

Entra Tucán trayendo una pizza.

Walter: ¿De qué es?

Tucán: Napolitana. La pedí sin ajo porque sé que Ud. al ajo lo repite.

Walter: Bien.

Tucán sale.

Walter: Vení que te aflojo.

Walter le desata las manos, le da una porción de pizza.

Julito: Gracias, se me habían dormido las manos.

Walter: ¡Se te había ‘cortado la circulación’, querrás decir!

Julito: Eso… cortado la circulación.

Julito tiene hambre, devora su porción, Walter prueba la suya, la escupe.

Violento, agarra el megáfono, va hacia la ventana.

Walter: ¡HIJOS DE PUTAAAAA! ¡ESTA PIZZA ES UNA BOSTA! (vuelve, le

saca de la boca la pizza a Julito) ¡TRAÉ PARA ACÁ!

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Julito: ¡Dejá, por mí está bien!…

Walter: ¡Dame, te dije! (vuelve a la ventana, arroja la pizza): ¡QUIERO DOS

GRANDES DE ANCHOA Y PALMITOS SIN AJO Y DOS CAJAS DE DON

PERIGNON! (regresa, da media vuelta, vuelve) ¡Y TRES DOCENAS DE

MEDIALUNAS DE MANTECA!... ¡Qué cosa!… ¡Bestias! ¡Inoperantes!

Pausa. Ahora Julito mira a Walter.

Walter: ¿Qué pasa?

Julito: Nada, nada...

Walter: ¡Cómo nada, me estás mirando con cara de nabo!

Julito (temeroso): ¿Si querés vos pedís, así… cualquier cosa?

Walter: ¿Cómo cualquier cosa?

Julito: Sí, ¿podés pedir lo que quieras?

Walter: Ajá.

Julito: ¡Me estás jodiendo!

Walter: ¿En qué idioma hablo?

Julito: ¡Está bien, está bien! Sólo decía…

Walter (entendiendo): A ver, ¿qué querés?

Julito: ¡No, por favor, dejate de embromar, Walter!…

Walter: Dale, decí: ¿qué querés?

Julito: ¡No, Walter, nada, mirá si yo voy a.. (Pausita) Un ‘home theater’, es una

cosa que siempre me despertó la curiosidad...

Walter: (a la ventana) ¡Y QUIERO UN ‘HOME THEATER’!

Julito (entusiasmado): Y una bicicleta Aurorita con canasto…

Walter: ¡Y UNA BICICLETA AURORITA CON CANASTO!

Julito: ¡Qué bárbaro!…. ¿Y cumplen?

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Walter: Siempre.

Julito: ¡Qué bárbaro!...

Walter: Obvio, estamos en la Argentina: la otra vuelta choreamos una

financiera en el Microcentro, nos llegaron seis docenas de empanadas salteñas

que habíamos pedido el mes anterior en la toma de una inmobiliaria en

Barracas.

Julito: ¡Qué cosa!... La burocracia.

Walter: ¡Vos lo dijiste!

Walter comienza a caminar en círculos, se muestra inquieto.

Julito: ¿Walter?

Walter: ¿Qué?

Julito: N-nada...

Walter (violento, se monta sobre Julito y le apoya el caño de la itaka en la

frente): ¡ME HINCHAN LAS PELOTAS LOS MISTERIOSOS! ¿QUÉ PASA?

¡HABLÁ O DECORO LA OFICINA!

Julito (lloriqueando): ¡No, pará, por favor!

Suena un celular.

Walter: Disculpame.

Walter se incorpora, saca el aparato del bolsillo.

Walter: Hola, qué hacés Morsa...okey, yo estoy esperando el helicóptero, ahora

vos pedí hablar con Baños… con el Juez Baños... ¡NO, IBARGUREN NO,

BAÑOS, SOS SORDO! ¡Eso! ¡No señor! Eso dejámelo a mí... ¡No, vos no

entendés!...¡Que de eso me encargo yo!... ¡MORSA, DIJE QUE YO LO

RESUELVO!... Sí, en media hora estoy ahí. Ahora cortá que me está entrando

el Garza…. Qué hacés Garza. ¡No señor! ¡No señor!... ¡A ver, a ver… respira

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hondo, Garza, vos no estás hecho para pensar, escuchame atentamente: si

está loquito que se tranquilice… que se tranquilice… ¿Garza, quién manda

acá?... Te pregunto a vos: ¿quién manda acá?... ¿QUIÉN MANDA ACÁ?...

¡Okey, entonces bajá un cambio!... ¡Bien… ahí está mejor!... ¡Hacé lo que te

digo! ¡En media hora estoy!

En el transcurso de las comunicaciones, Julito se incorpora de rodillas, poco a

poco va tomando confianza, se pliega a la actitud de Walter, insulta en voz baja

al Garza preguntándole quién manda, como si fuese él el que habla por

teléfono.

Walter (guardando el celular): ¡Negros de mierda! ¡Soretes!

Julito (indignado): ¡Soretes! ¡Negros de mierda!... (cambiando) ¿Con quién

hablabas?

Walter: El Morsa en un banco en Olivos y el Garza, en una financiera en

Munro.

Julito: ¡Qué bárbaro!... ¿Y como te manejás?

Walter: Voy de uno a otro.

Julito: ¡Qué bárbaro!... ¿En qué?

Walter: Helicóptero.

Julito: ¡Qué bárbaro!...

Pausa, se escucha off de sirenas, Walter vigila por la ventana, Julito tiene algo

para decir pero no se anima, se incorpora, da unos saltitos, pasea la vista por

la oficina, endereza la silla y se sienta, silba buscando juntar coraje.

Julito: Walter…

Walter (sin prestar atención): Mmm.

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Julito: ¡Qué loco, después de tanto tiempo!… Digo, venir a encontrarnos así.

¿No?

Walter: Mmm.

Julito: ¡Lo que son las casualidades! Yo justo que vengo a… y justo vos que

venis a…

Walter: Mmm.

Julito: Te reconocí en el acto: cuando entraste, me agarraste del cuello y me

empezaste a dar y dar y dar, me dije “este es el Walter”…

Walter: Mmm.

Julito: ¡Cuántas vivencias!… ¡Cuántas anécdotas! ¿No?… ¡La infancia, Walter,

la infancia!…

Walter: Mmm.

Julito: ¡Ni hablar del barrio!… ¡El barrio y la infancia, son dos cosas tan, pero

tan importantes!… Alguien dijo una vuelta “la patria es la infancia”… Si uno lo

piensa: no está tan mal….

Walter: No, no está tan mal.

Julito (decidiéndose): ¿Walter, yo podría entrar?

Pausita.

Walter (volviéndose): ¿Entrar?

Julito (perdiendo confianza): Sí, e-entrar… en esto.

Walter (lo mira unos segundos): ¿Entrar?… (larga una carcajada) ¡Entrar! ¡Qué

hijo de puta!... ¡Entrar! (risa in crescendo) ¿Yo podría entrar?... ¡Está muy

bien!… (palmea a Julito) ¡Genial, Julito, genial!… ¡Entrar!… (llora de risa) ¡Sos

un caso, vos! ¡Nunca se me hubiera ocurrido!... ¿Yo podría entrar?… ¡Julito de

Parque Avellaneda va a entrar!… (risa incontrolable) “¡Abran cancha: que

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Julito, el mecánico dental va a entrar!”... No, no, mejor escuchá esta: “¡abran

cancha que Julito, el 6 de Las Garrapatas de Parque Avellaneda, va a entrar!”...

Julito (entusiasmado): ¡Sí, sí!…

Walter (cambiando de golpe, se le va encima, comienza a golpearlo): ¿ME

ESTÁS BARDEANDO? ¡LA CONCHA DE TU MADRE! ¡VOS ME ESTÁS

BARDEANDO!

Julito (se protege la cara): ¡No, no, para nada!

Walter: ¿QUÉ TE CREÉS, PUTO, QUE ESTOY DE JODA? ¡QUE ESTOY ACÁ

PARA DIVERTIRME! ¡LA RE CONTRA COGIDA CONCHA DE TU HERMANA,

NO ME GUSTA QUE ME BARDEEN, ME ESCUCHÁS! ¡ME PONE CONFUSO,

SE ME JUNTAN LAS IDEAS, SE ME MEZCLAN, VEO TODO ROJO!...

Julito (lloriqueando): ¡No, Walter, pará!

Walter suelta a Julito, se incorpora, se frota las manos con el pañuelo que

luego dobla y guarda cuidadosamente, se sacude el polvillo, saca otro papelito

de cocaína y aspira.

Walter (abruptamente): Urdaneta 447.

Julito (perplejo): ¿Qué?

Walter: La dirección de tu casa: Urdaneta 447, entre Tres Sargentos y

Marcelino Gamboa.

Julito: ¿Cómo te acordás?

Walter: Tengo un desarreglo nervioso: no puedo olvidarme de los nombres ni

de los números… ¡Se caía a pedazos tu casa, Julito! ¡Una rasqueteada al

frente, una mano de pintura de vez en cuando, dejate de joder!… ¡Qué pedazo

de vago tu viejo!

Julito: ¡Sufría de depresión, pobrecito!

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Walter: ¡Un atorrante! ¿Qué depresión?

Julito: Esporádicamente, pero trabajaba.

Walter: ¿Levantar quiniela te parece un trabajo? ¡No le gustaba el pique:

digámoslo con todas las letras!

Entra Tucán.

Walter: ¿Y ahora qué pasa?

Tucán: ¿Jefe, se acuerda?

Walter: ¿De qué tengo que acordarme?

Tucán: Lo que le pedí… Si no es molestia yo necesitaría retirarme…

Walter: ¿Perdón?

Tucán: ¡El bautismo de la hijita de mi hermana, la Elsa, se acuerda que le dije,

que yo soy el padrino!…

Walter: El padrino…

Tucán: Sí, el padrino

Walter: ¿Y como se llama la criaturita?

Tucán: Jannette Kimberly

Walter: ¡Jannette Kimberley, qué lindo nombre!... (volviendo a sacarse)

¡NEGRO ‘CABEZA’ DE MIERDA: PERO QUE TE PENSÁS QUE ES ESTO, EL

SHOW DE PIÑON FIJO! (esgrimiendo la itaka) ¡RAJÁ O TE METO LA ITAKA

POR EL CULO CAGÁS FUEGO PARA ADENTRO!…

Tucán escapa.

Walter: ¡Mugrientos!... ¡Pero fijate vos el planteo! ¿Qué es lo que está pasando

con este país, Julito? (Julito asiente) ¿Dónde ha ido a parar el concepto de

compromiso, de trabajo responsable?…

Julito: Es la potmodernidad…

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Walter: ¿Te parece?

Julito (convencido): ¡Todo vale, lo único que importa es el aquí y ahora¡ ¡El

carpe diem!…

Walter: ¡El carpe diem: vos lo dijiste!

Julito: ¿Y el futuro qué?

Walter: ¡Te juro que a veces me pone tan mal!

Julito (indignado): ¿Y a mí?

Pausita.

Walter: ¡Mirá, te voy a confiar algo!

Walter señala el techo.

Julito (siguiéndolo con la mirada): ¿Qué?

Walter: ¿Ves o no ves?

Julito: ¿L-la cámara de seguridad?

Walter: Correcto.

Julito: ¿Qué tiene?

Walter: Es falsa

Julito: ¿Cómo falsa?

Walter: Es falsa: es una carcasa de plástico, un cascarón con nada adentro: es

falsa.

Julito: ¡No te puedo creer!

Walter: ¿Y cuando entraste te fijaste en el poli en la garita?

Julito: Sí

Walter: ¿Y?

Julito (mirando hacia la garita): N-no sé… no se mueve mucho.

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Walter: ¡NO SE MUEVE NADA, IDIOTA! Es un estiquer, una calcomanía

pegada al vidrio.

Julito: ¡Tenés razón… ahora que lo decís tenés razón, es un estiquer!

Walter: ¿A qué cráneo se le puede ocurrir, Julito, poner en un banco cámaras

de seguridad y guardias falsos? ¿Te das cuenta con qué hay que lidiar, te das

cuenta en qué mundo hay que desenvolverse?

Julito: ¡Tal cual!

Walter: Ojo, a mí me facilita, pero hay que comprender que así este país se va

a la mierda.

Pausa. Julito se deprime, está al borde del llanto.

Julito: Yo soy distinto.

Walter (con frialdad): ¡No, Julito, vos no sos distinto!

Se escucha otra sucesión de disparos, Walter levanta los brazos y tira la

cabeza hacia atrás en éxtasis, Julito, espantado se refugia debajo del

escritorio, cuando cesan se incorpora para volver a su lugar, por las ataduras

trastabilla y cae.

Walter: ¡Qué pelotudo! ¡Vení que te desato!

Julito: ¡No!

Walter: ¡No seas nabo, somos amigos o no somos amigos!

Julito: ¿Walter, de qué estábamos hablando recién? ¡Es tu trabajo, el trabajo es

sagrado!

Walter: No exagerés.

Julito (con firmeza): ¡TE DIJE QUE NO Y ES NO! ¿Qué es esto: un viva la

Pepa?... Y ajustame esta, fijate que acá me volvió a circular la sangre.

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Walter le ajusta las ataduras, Julito siente que se le estrangulan las muñecas

pero no protesta.

Walter: ¡Sos raro, Julito!

A continuación ambos se contemplan un instante con simpatía, Walter extiende

su pañuelo, se sienta junto a Julito en el piso, se escucha off de sirenas.

Walter: ¿A qué no te acordás el nombre del enano pelirrojo, el que jugaba de

puntero derecho?

Julito: ¡Galundia! ¿No me digas que te acordás de Galundia?

Walter: Como para olvidarlo: tenía un frío en el pecho, no le hacía un gol ni al

arco iris.

Julito: Era buen pibe.

Walter: Me acuerdo que le gustaba, ¿cómo se llama está música?

Julito: El folklore

Walter: Eso, el folklore.

Julito: Tocaba la guitarra muy bien. Había aprendido por tonos.

Walter: ¿Qué es de la vida?

Julito: Tuvo un final trágico, pobrecito...

Walter: ¡No digas!

Julito: Fue el único fan que se suicidó cuando se separaron ‘Los Chalchaleros’.

Walter: ¡Mirá vos!

Julito vuelve a deprimirse.

Julito: Walter, sabés, yo hace un tiempo que siento un malestar, como una

angustia acá... Escucho como una voz que me dice “Julito, tenés que hacer

algo con tu vida, Julito tenés que cambiar”

Walter lo mira con detenimiento.

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Walter: Es que vos nunca pensaste, Julito, de pibe, te acordás, digamos: nunca

tuviste una perspectiva universal a macroescala.

Julito: ¿Quién podía imaginar?

Walter: ¿Qué cosa?

Julito: Que la vida fuese así. Qué se yo, uno idealiza, cree que las cosas le

tienen que suceder de otra manera, como te pasó a vos, Walter. ¿Es verdad

que hiciste mucha, pero mucha plata?

Walter se siente tocado, confundido, se aleja de Julito.

WALTER: ¿Decís si yo hice mucha plata?

De golpe va sobre el otro, lo golpea brutalmente con el pié, lo agarra del

cuello, intenta estrangularlo, se descontrola corre por toda la oficina pateando y

golpeando cosas.

Walter: ¿QUE SABÉS? ¡LA RECONTRA PUTA MADRE QUE TE PARIÓ!

¿QUE SABÉS? ¡HABLÁ O TE REVIENTO! ¡QUIÉN TE MANDÓ!

Julito: ¡No, no, pará, Walter, es lo que se comenta en el barrio, nada más!

Walter: ¡TE CREES QUE SOY BOLUDO! ¡TRES MILLONES DE BANCOS

QUE HAY EN LA CIUDAD Y TE VENGO A ENCONTRAR JUSTO ACÁ, QUE

CASUALIDAD! ¡PARÁSITOS, SANGUIJUELAS, ME ESTAN PRESIONANDO!

¡VOS TAMBIÉN SOS UNA SANGUIJUELA! ¿QUÉ QUERÉS, EH, QUÉ

QUERÉS!

Walter, paranoico, va hasta la ventana, va y vuelve varias veces.

Julito: ¡Tranquilizate!

Walter: ¡ME PRESIONAN, ME QUIEREN CAGAR! ¡JUSTO! ¡A MÍ ME VAN A

CAGAR! ¡TE MANDARON, VERDAD!... ¡HIJOS DE PUTAAAA, QUE PASA

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CON EL HELICÓTPERO!… ¿QUIÉN TE MANDÓ? ¡HABLÁ!… ¡Y QUIERO

TRES VALIJAS SAMSONITE!...

Walter se detiene de golpe, se agarra la cabeza, está a punto de desmayarse.

Julito: ¿Qué te pasa?

Walter: Nada, nada, a veces me viene así como una lipotimia.

Julito: Es que son muchas responsabilidades, Walter. ¡Vení, recostate y levantá

las piernas!…. (Julito lo acuesta en el piso, Walter obedece) ¡Respirá hondo!

¡No te desmayes, Walter, no te desmayes, yo que hago si te desmayás!

¿Walter, me escuchás? (lo cachetea) ¡Walter! ¡Vamos, Walter, reaccioná!...

Igual que mi tía Haydée, sufría este tipo de desmayos, después descubrieron

que era por un problema de equilibrio en el oído… ¡Ah, ya sé; te doy otra dosis

de ese medicamento que estás tomando! (busca en el bolsillo del saco de

Walter, saca un papelito de cocaína) ¡Aspirá, aspirá, Walter, vas a ver cómo te

reanima! ¿Qué es, sal de frutas?

Walter (aspira, reacciona, se incorpora de golpe): ¿Cómo se llamaba el libro de

lectura de tercer grado?

Julito (perplejo): ¿Enriqueta Veranito?

Walter (se incorpora algo extraviado, camina remedando la rayuela o algún

juego infantil): ¡Enriqueta Veranito! Hablaba de cosas…ahora no me viene

puntualmente, pero todas ideas así sobre valores humanos, la solidaridad, el

amor al prójimo, respetar las señales de tránsito, ayudar a cruzar a los

cieguitos… ¡El ahorro!

Julito: ¿Qué?

Walter (se peina, se sacude, se acomoda el saco, cambiando): Otra cosa que

se ha perdido: la cultura del ahorro. ¿A ver, decí, dónde está la riqueza de un

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país?... ¿En los capitales golondrinas, en la especulación financiera, en las

fortunas que van a parar a paraísos fiscales? ¡No señor, en nuestro laburo, en

botines anónimos sacrificadamente guardados moneda a moneda, escondidos

en galpones, disimulados entre la lana de un colchón o en una lata de dulce de

batata! (se exalta) ¡Capitales genuinos que se inyectan en el aparato

productivo, que se reinvierten con sentido nacional, generando empleo,

educación, salud pública, vivienda; catapultando la producción nacional,

favoreciendo el compre argentino! De lo contrario, pensá, Julito: la explotación

del hombre por el hombre, las bases de una sociedad injusta, el complot judeo-

mormón-capitalista-anglicano… ¿Eh, qué pasa? ¡Ni se mosquean!...

Julito (maravillado): ¡Tal cuál, ni se mosquean! ¡Vos tendrías que meterte en

política, Walter! ¿No te das cuenta? ¡Sos un líder! ¡Vos hablás y arrastrás a las

masas!

Walter: ¿En política?

Julito: Sí.

Walter: ¡Aflojá con la grapa!

Julito: ¿Por qué?

Walter: ¡En política! ¡Arrancarse los ojos por un cargo para después quedarse

con los vueltos! ¡Es patético! ¡Haceme el favor: no me hagás calentar!...

Walter vuelve a la ventana. Julito se deprime, está a punto de llorar.

Julito: ¡Walter, golpeame!

Walter: ¿Qué?

Julito: ¡Golpeame con la culata de ese arma, destrozame la cabeza!

Walter: ¡Avisá!... (interesado) ¡Miralo a Julito! ¿Qué, sos de esos que se dan

con látigos, que se hacen la paja oliendo un zapato?

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Julito: ¡Nada que ver!

Walter: ¡Te estás yendo a la mierda, eh, yo soy un laburante, chorro, pero

sanito! (interesado) ¿Y qué también te vestís de cuero, te ponés bozales y esas

cosas?

Julito: Walter, me estás malinterpretando. Te pido que me pegues porque soy

un fracaso, porque me lo merezco. ¿Entendés?... Decime: ¿por qué yo nunca

me animé? ¿Por qué nunca supe ver las oportunidades? ¿Me quedé en el

campeonato de barrio, no?.... Walter, yo necesito probar, me la paso

fantaseando. Mi vida, mi trabajo es tan denigrante. ¡Soy tan cobarde!… Siento

que hay tantas cosas que no me animé a hacer: plantar un árbol, tener un hijo,

asistir a un congreso internacional de Endodoncia y Topicación con Flúor...

Walter: ¡NO!

Julito: ¡POR FAVOR!

Walter: ¡TE DIJE QUE NO!

Julito: ¡QUÉ TIPO DE MIERDA QUE SOS, QUÉ EGOÍSTA!

Julito se rebela, se abalanza para quitarle el arma, Walter se deja dominar.

Walter: ¡Bien! ¡Ves que te corre sangre por las venas! ¡Ves que podés ser un

hombre!

Walter cambia, se le sube encima.

Walter: ¡Ahora, me parte el corazón, pero sos el rehén! (lo golpea brutalmente)

¿QUERÉS JUGAR, PUTITO? ¿QUERÉS VER QUIEN PEGA MÁS FUERTE?

¡DALE, JUGUEMOS!

Julito (cubriéndose, lloriquea): ¡No, Walter, no!

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Suena el celular, Walter atiende encima de Julito, en el transcurso de la

comunicación no deja de torturar a Julito, le dobla los dedos de la mano, lo

cachetea, le aprieta los testículos.

Walter: Hola, sí, qué hacés mamá... Estoy trabajando... ¡Claro que me bañé,

mamá!... El traje azul y la corbata bordó... ¡Sí, la bordó a rayas azules!... ¡No!...

¡Porque lo mandaste a la tintorería, mamá!... ¡Y a mí que me importa!... ¡No sé

a que hora! No te prometo nada... ¡Que no sé a que hora!... (hinchado) ¡Qué sé

yo: poneles aceite, mamá!… ¡Entonces para qué me preguntás si sabés que

con crema no me gustan!… Estoy ocupado. Hablamos después... ¡No, ninguna

novedad!... ¡Ah sí! ¿Sabés con quién estoy?... Julito, te acordás de Julito, el

hijo de Niní, sí... Niní... que vivían en calle Urdaneta… enfrente del almacén…

Sí, al lado de la gomería... Enfrente de almacén, al lado de la gomería… No,

enfrente del almacén, entre la gomería y la casa del viejo… (interroga con la

vista a Julito)

Julito: Fava.

WALTER: Fava (le pasa el celular a Julito) Quiere saludarte.

Walter se incorpora, se frota las manos con el pañuelo, se saca el polvillo del

saco va hasta la ventana.

Julito (golpeado, rehaciéndose): Hola, qué dice señora, yo bien, acá me

encontré con Walter…. ¡Y sí, hace un montón, fue un alegrón, imagínese!... No,

mamá falleció, hace tres años, sí, pobrecita. No pudo superar lo de papá… y

sí, se enfermó de los huesos. Sufrió como una santa, en el último tiempo con

los medicamentos desconocía, sí, me confundía con mi tía Rosita… No yo me

mudé... Mecánico dental… Sí, esa mierda… ¡Y está difícil, sí, qué le parece!...

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Se prende un reflector potente desde la ventana, Walter se acomoda la

corbata.

Walter: Decile que corte, que empieza la conferencia de prensa.

Julito: Me dice Walter que tengo que cortar, que empieza la conferencia de

prensa ¡Me alegro mucho haberla escuchado!... ¡Sí, con todo gusto, adiós

señora, un beso, adiós!...

Julito, deslumbrado, se incorpora como puede y se pega a Walter.

Walter (molesto): ¿Qué necesitás?

Julito: ¿Vas a salir en televisión?

Walter: ¿Y a vos qué te parece?

Off de murmullo. Ambos enfrentan la luz.

Walter: Señores...buenas tardes...les agradezco su presencia. Sí, la toma

comenzó a las 14 hs., hasta el momento todo se ha desarrollado con

normalidad y ahora estamos esperando el aterrizaje del helicóptero solicitado

oportunamente y la llegada del Señor Juez...

Off de murmullo.

Walter: ¿Cómo? ¡Si hablamos todos no se entiende!

Julito (tomando confianza): ¿Me permitís? (a los periodistas) ¡Señores, les pido

que nos ordenemos, todos van a poder preguntar, de uno a la vez, por favor!

(señala) ¿De que medio? ‘Crónica’

Off de murmullo.

Walter: Correcto, son tres tomas en total, dos en Capital, una en el gran

Buenos Aires... ¡En todas hay rehenes!...

Julito (señalando): Diario ‘Clarín’, adelante….

Off de murmullo.

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Walter: Haya o no haya víctimas, lógicamente eso depende del compromiso y

de la voluntad negociadora de las autoridades.

Off de murmullo.

Julito: ¡Por favor!... ¿‘Radio Mitre’? Adelante…

Off de murmullo.

Walter: ¡Estamos en eso! Como ustedes y la comunidad toda deseamos que se

resuelva de la mejor forma posible. Mientras tanto, en pocos minutos más,

estoy saliendo para un banco en Munro y una financiera en Olivos... Ahora les

ruego que nos dejen trabajar. ¡No hay más preguntas!

Off de murmullo.

Julito: ¡Ya escucharon: no más preguntas!

Se apaga el reflector.

Julito: ¡Walter, estuviste brillante!

Walter: ¿Te parece?

Julito: Sí, totalmente.

Walter: ¿Doy bien en cámara, no?

Julito: ¡Das muy bien, además sonás muy convincente, muy seguro! (Pausa)

Walter, vos que tenés memoria: ¿te acordás del equipo, no?

Walter: Cómo olvidarlo.

Julito: ¡Las Garrapatas de Parque Avellaneda, se prenden y no te sueltan!…

¡Ganamos todo, eh!

Walter: Todo.

Julito: Walter, yo era capitán de ese equipo.

Walter: Me acuerdo. Y también me acuerdo que yo estaba siempre de

suplente.

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Julito (nervioso, derivando la atención): ¿T-te acordás de la final contra la

Octava de Isidro Casanova, que íbamos ganando 1 a 0 y el bestia de D’Aloia

hace ese penal faltando un minuto?

Walter: Me acuerdo.

Julito: Si nos empataban íbamos al alargue, ya no teníamos cambios. Y yo me

acerco y le digo al oído al gordo Difeo “tirate a la derecha”…

Walter: Y el gordo se tiró a la derecha y lo atajó, es verdad… Pero esto es

distinto.

Julito: ¡No es distinto!

Walter: Esto es distinto.

Julito: ¡Walter, si yo pude en ese momento, ahora puedo!...

Walter: ¡Esto es distinto!

Julito (se arrodilla, se le cuelga de una pierna, Walter lo arrastra): ¡Walter, por

favor!

Walter (violento, se inclina para golpearlo): ¡TE DIJE QUE NO Y ES NO!

Julito (buscando una salida): ¡MARTITA!

Walter (tocado): ¿Qué pasa con Martita?

Julito: C-cuando estuve con ella, la última vez, me preguntó…

Walter: ¿Qué cosa?

Julito: Por vos.

Walter: Mirá que bien (casi en un sollozo) ¿Y antes?

Julito: ¿Antes qué?

Walter: ¿No habló nunca de mí?

Julito: No

Walter: ¿Por qué?

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Julito: No quería

Walter: ¡Puta del orto!

Julito: ¡No hablés así!

Walter: ¿Qué dije, acaso no fue siempre una puta del orto?

Julito (confuso): ¡R-retirá lo dicho!

Walter: ¿Retirá lo dicho? ¿De qué hablás?... (entendiendo) ¿No me digas que

vos?…

Julito: ¿Que yo qué?

Walter (tentado): ¡No, no te la garchaste!

Julito (temblando de rabia): ¡L-lo que decís no es de caballeros! ¡Retirá lo

dicho!

Walter: ¡No te la garchaste!

Julito se incorpora, se saca las ataduras, se pone en pose antigua de boxeo y

lo enfrenta

Julito: ¡Dije que retirés lo dicho, ya!

Walter, burlón, hace la misma pose de boxeo y comienza a girar, al acecho y a

amagarle golpes.

Walter: ¡Julito, único cristiano varón de toda la zona oeste y barrios adyacentes

que no se garchó a la bombacha veloz, al gato más gato de Parque

Avellaneda, Martita Ansaldi, alias ‘la Martita’, la reina indiscutida de la tirada de

fideo!…

Julito (sacado, salta sobre el escritorio): ¡NOS VAMOS A CASAR!

Pausa, Julito saca una foto de Martita del bolsillo y se la alcanza, Walter la

recibe, la contempla perplejo.

Walter: Las tetas de siempre…

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Julito: De siempre…

Se sientan sobre el escritorio.

Walter: Te felicito, Julito, es un paso importante…

Julito: Muy importante…

Walter: En la vida...

Julito: En la vida…

Walter: ¿Y ella que dice?

Julito: No sabe

Walter (reaccionando): ¡CÓMO QUE NO SABE! ¡VOS ME ESTÁS TOMANDO

DE PELOTUDO A MÍ!

Julito: No lo sabe todavía, como te dije yo sólo la vi la semana pasada. Todavía

no se lo dije. Porque antes tengo que hacer algo con mi vida, Walter.

(lloriqueando) ¡Walter por eso te estoy pidiendo una oportunidad, por favor, es

ahora o nunca, necesito ser alguien, hacer algo de lo que Martita se sienta

orgullosa! ¡No puedo seguir de mecánico dental! (alucinado) ¡Me estoy

volviendo loco, te juro, tengo pesadillas espantosas: veo dentaduras,

dentaduras que se trepan a la pared de mi habitación, parecen cangrejos de

río, van hasta el techo, yo me tapo con las frazadas, sé que van a dejarse caer

sobre la almohada para destrozarme a mordiscones, pero justo antes de

atacarme se alinean como un coro de iglesia y empiezan a cantar: “Julito

pelotudo, Julito pelotudo, pelotudo, pelotudo”... ¡Walter, soy un pobre tipo!

De golpe se escucha el sonido del helicóptero, ambos miran hacia el techo y se

miran. Walter se levanta del escritorio.

Walter: ¡TUCÁN! ¡TUCÁN!

Entra Tucán, Julito lloriquea.

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Tucán: ¿Sí, jefe?

Julito: ¡NO ME EJECUTES, WALTER, POR FAVOR, NO ME EJECUTES!

Walter: Tucán, Julito queda a cargo.

Julito: ¡WALTER!

Walter: ¡Te sorprendí, eh!...

Julito: ¡Walter, no sabés lo que significa esto para mí! (se arrodilla, intenta

besarle las manos)

Water: ¡Salí, qué hacés! (con asco se frota las manos con el pañuelo)

¡Demostrá algo de orgullo!

Julito: ¡Perdoname, no te vas a arrepentir! ¡Gracias, gracias, Walter!

Tucán, que se había retirado, vuelve con un maletín y una saca con el botín, se

los da a Walter, va hasta el perchero y vuelve un sobretodo, se lo pone en los

hombros a su jefe, se escucha off de sirenas.

Walter (a Tucán): Yo estoy saliendo para Munro y Olivos, hablá con los

muchachos. ¡Con él como si fuera yo, está claro!...

Tucán: Sí, jefe.

Walter: ¡Ahora andá que ya salgo!

Tucán sale.

Julito: ¡Walter, muchas gracias!

Walter: ¡Cortala con el franeleo y presta atención: tenés que pedir hablar

únicamente con un Juez D’Anuncio!

Julito: Está, D’Anunzio...

Walter: Pedí un millón de dólares en billetes de uno y un Boeing 707.

Julito: Está.

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Walter: Veintidós chalecos antibalas, 8 fusiles semiautomáticos, un catamarán

y un par de motos de agua.

Julito: Motos de agua…

Walter: ¡Ah y un BM descapotable!…

Julito: BM descapotable…

Walter: Que te metan todo en un par de containers y que lo fleten al puerto…

Julito: ¡Está, está, andá tranquilo!

Walter mira la hora, Julito sin poder contenerse lo abraza, le acomoda la

corbata.

Julito (emocionado): No te preocupes, andá tranquilo.

Walter comienza a salir.

Julito: Walter

Walter se vuelve.

Walter: ¿Qué?

Julito: ¡Me alegró verte!

Walter: ¡Lo mismo digo, Julito!

Walter lo mira unos instantes con expresión indescifrable. Sale. Julito observa

el lugar fascinado, agarra la itaka, corre haciendo poses de guerra.

Julito: ¡Qué bárbaro!...

Julito agarra el megáfono y va hasta la ventana.

Julito: ¡HIJOS DE PUTAAAA... TIENEN MEDIA HORA, MEDIA HORA!...

¡QUIERO TRES DOCENAS DE MEDIALUNAS DE GRASA!... (se aleja y

vuelve a la ventana) ¡Y UN KILO DE HELADO!... ¡Es emocionante! ¡Me

tiemblan las manos!... ¡Cuando se entere Martita! ¡A partir de ahora la cosa va

a cambiar! ¡Yo sabía que algo maravilloso tenía que suceder, gracias destino:

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se ha presentado mi oportunidad, mi gran oportunidad!. Son tantas cosas,

tengo que serenarme, respirar hondo, hacer un orden de prioridades: la

negociación, los rehenes, la conferencia de prensa… Pero no necesariamente

tiene que ser todo como dice Walter, puedo hacer las cosas a mi modo, poner

mi toque personal, marcar un estilo, el estilo Julito… “¡Por las características

del golpe, y el profesionalismo demostrado ha sido otro trabajo profesional del

temible Julito Mastandrea!”…

Durante este parlamento, Julito levanta una silla volcada y se siente para

sacarse las ataduras de las piernas y colocarse un zapato. Sin ser advertido,

Tucán toma posición detrás de Julito, consulta su reloj, lo golpea porque

evidentemente no anda bien.

Julito: ¡Serenidad y a la vez firmeza! ¡No, no hay que dudar, no hay que dejarse

presionar! ¡De lo contrario, eh, la explotación del hombre por el hombre, el

complot judeo-mormón-capitalista-anglicano, eh, que pasa!...

Tucán: ¡Ni se mosquean, señor!

Julito (sorprendiéndose por la presencia del otro): ¡Tal cual, ni se mosquean,

Tucán!...

Julito saca de su bolsillo la foto de Martita y la contempla emocionado.

Julito: ¿Cuántos rehenes quedan?

Tucán: Uno, señor

Julito lleva la foto de Martita a sus labios y la besa. Tucán desenfunda su

pistola y le apunta a la nuca.

Julito: Quiero oír ese disparo… ¡EJECÚTENLO!

Disparo y apagón simultáneos. La luz vuelve de inmediato y vemos a Julito con

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la cabeza colgante, muerto, y a Tucán que gira guardando la pistola y va hacia

la salida donde, bien visible, lo está esperando Walter. Sonido de helicóptero.

APAGÓN

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