Tema 19. Historia Geológica de La Tierra.
Tema 19. Historia Geológica de La Tierra.
Índice
1. Introducción
2. Los problemas de la reconstrucción del pasado
2.1. Paleogeografía
2.2. Paleoclimatología
2.3. Paleoecología
2.4. Paleobiogeografía
3. La historia geológica de la Tierra. Fauna y flora fósiles
3.1. El eón Hádico
3.2. El eón Arcaico
3.3. El eón Proterozoico
3.4. El eón Fanerozoico
4. Conclusión
5. Bibliografía
1. Introducción
Conocer el pasado geológico de la Tierra es muy complejo debido al largo tiempo transcurrido
desde su origen, hace aproximadamente 4600 millones de años (Ma). Atendiendo a la cantidad
del registro fósil disponible, el pasado geológico de la Tierra puede dividirse en dos periodos.
En el primero y más reciente, los fósiles son abundantes y, por tanto, se han podido
reconstruir con bastante precisión sus características; éste abarca desde hace 1000 Ma hasta la
actualidad, incluyendo parte del eón proterozoico y el eón fanerozoico al completo. El
segundo, corresponde a la totalidad del tiempo restante y en él hay poco o ningún registro
fósil.
La información obtenida a partir del estudio de los fósiles y los sedimentos ha permitido
conocer, entre otras cosas, qué climas tenía el planeta Tierra en el pasado y deducir cuál era la
posición de los continentes respecto a los polos y entre sí. De todos estos estudios se extrae
que a lo largo de la historia geológica del plantea, al menos han existido dos “Pangeas”, quizá
tres. Por otro lado, gracias al registro fósil y su estudio se han podido establecer las relaciones
entre los diferentes grupos de seres vivos y su momento de aparición y extinción,
construyendo un “árbol de la vida” en el que se plasma dicha información.
2.1. Paleogeografía
2.2. Paleoclimatología
El estudio de los climas pasados está basado, principalmente, en los datos sedimentarios y
paleontológicos. En el primer caso son de gran utilidad las estructuras y sedimentos glaciares;
en el segundo, la proporción de los diferentes isótopos de oxígeno (O 16 y O18) presentes en las
conchas de foraminíferos (tal proporción permite determinar qué temperatura tenía el océano
cuándo se formó la concha).
2.3. Paleoecología
La distribución de los seres vivos no es casual, sino que responde a un conjunto de condiciones
ambientales específico (como la temperatura, la iluminación o la salinidad). Por eso, conocer
los requerimientos particulares de los taxones fósiles permite usarlos como indicadores
paleoambientales dentro de un contexto geológico amplio, pues su presencia o ausencia nos
va a aportar información.
2.4. Paleobiogeografia
Hace referencia a la distribución de las distintas especies fósiles y del hábitat requerido para su
desarrollo. A partir de su distribución se puede de deducir la existencia de barreras o puentes
entre continentes en épocas pasadas.
El eón Arcaico comienza hace 4.030 Ma, que es la edad que tienen las rocas más antiguas de la
Tierra, y finaliza hace 2.500 Ma. Dichas rocas forman parte de las áreas cratónicas de Tierra,
aunque sólo un 7% es de edad Arcaica. En estas regiones predominan dos tipos de terrenos:
los “complejos gneis-granulita”, compuestos por rocas ígneas y metamórficas; y los
“cinturones de rocas verdes” que rodean a los primeros y se componen de rocas volcánicas y
sedimentarias.
Aunque el registro Arcaico es escaso y fragmentario se sabe que tuvieron lugar los siguientes
eventos. Hace unos 2800 Ma ocurre un proceso importante de cratonización que lleva al
engrosamiento cortical y supone la formación de los núcleos de los actuales continentes. Tal
proceso se hace más acusado hacia los 2500 Ma marcando, por un lado, la aparición de los
procesos de tectónica de placas similares a los actuales y, por otro, el límite Arcaico-
Proterozoico. Por otro lado, aparecen los primeros indicios de vida primitiva. Se ha descrito la
presencia de restos orgánicos pertenecientes a microorganismos quimioautótrofos en
cinturones de rocas verdes; asimismo, aparecen estromatilitos en rocas de hace 3.500 Ma, lo
cual indica la pronta aparición de la fotosíntesis.
El eón Proterozoico comienza hace 2500 Ma y se extiende hasta los 542 Ma. Se divide en tres
eras: paleoproterozoica, mesoproterozoica y neoproterozoica. Sus rocas forman la mayor
parte de los continentes de la Tierra.
A continuación se describen las condiciones paleoambientales en este eón así como los
procesos geológicos y la evolución de los seres vivos que tuvo lugar a lo largo de sus 1.960 Ma.
Respecto a los procesos geológicos, en este eón se formaron los primeros continentes a partir
de los núcleos de la corteza continental Arcaica. En sus márgenes se desarrollan plataformas
continentales y fosas tectónicas que se llenan de sedimentos; esto es fruto de la tectónica de
placas que, recordemos, ya es similar a la actual (la ofiolita más antigua conocida data de hace
1970 Ma). Más tarde, tuvo lugar un evento magmático extraordinario no asociado a ningún
proceso orogénico, que siguió contribuyendo al engrosamiento cortical debido a la intrusión
masiva de plutones. Durante el proterozoico medio-superior, hace unos 1.100 Ma, surgen los
primeros orógenos lineales (denominados “cinturones móviles) debido a la convergencia de
masas continentales que van a dar lugar al primer supercontinente conocido, Rodinia.
Cámbrico
Ordovícico
Durante el Ordovícico tiene lugar el inicio de la orogenia caledónica fruto del comienzo del
cierre de mares y océanos que separaban los fragmentos de la antigua Rodinia.
Los organismos más importantes siguen siendo los trilobites y braquiópodos. La vida se
separa de la interfase agua-sedimento, aparecen las primeras bioturbaciones profundas y
una epifauna que ancla sus raíces en el sedimento (briozoos), al mismo tiempo se van
colonizando aguas más profundas. Ocurre de nuevo otra gran radiación adaptativa que
propicia el desarrollo de muchos grupos de invertebrados: graptolites (organismos
coloniales que se sitúan en la base evolutiva de los cordados y constituyen excelentes
fósiles índice dada su rápida evolución) o nautiloideos (cefalópodos con concha). Los
arrecifes son construidos por una asociación de corales tabulados y estromatopóridos. Por
otro lado, aparecen las primeras plantas verdes (hepáticas).
A finales del ordovícico y asociado a una glaciación en Gondwana tiene lugar la primera
gran extinción que da lugar la desaparición de un tercio de las familias de braquiópodos y
briozoos.
Silúrico
Este es uno de los periodos en los que el mar alcanza sus mayores cotas (el otro es el
Cretácico superior), esto genera gran cantidad de mares continentales en los que se
depositan lutitas que, con el tiempo, se transformarán en pizarras. Otra consecuencia de
este evento es el desarrollo de grandes complejos arrecifales (formados por corales
tabulados y estromatopóridos). Por otro lado, Báltica y Laurentia colisionan dando lugar a
las orogenias Apalachiana (primera) y Caledónica.
Devónico
A finales del devónico tiene lugar la segunda gran extinción que afecta al 60-75% de los
grupos de peces y produce un colapso casi total de las comunidades arrecifales.
Carbonífero
En tierra firme se desarrollan grandes bosques con helechos y coníferas, los cuales ocupan
zonas pantanosas. Los invertebrados adquieren gran tamaño, se cree que debido a la
ausencia de depredadores y una atmósfera rica en oxígeno. Los insectos se diversifican
enormemente y aparecen los primeros alados. El hecho más importante es la aparición del
huevo amniota que condujo a la aparición de los reptiles a partir de los anfibios tras una
serie de importantes radiaciones adaptativas.
Pérmico
A mediados del Pérmico el clima se vuelve más cálido y se aridifica. Este hecho provoca la
acumulación de importantes depósitos evaporíticos y la prominencia de coníferas y
ginkgos sobre los helechos con y sin semilla.
Los pelicosaurios son los carnívoros que ocupan la cima de la cadena alimenticia. Tiene
lugar el desarrollo de los terápsidos, los cuales tienen una fisiología parecida a la de los
mamíferos y otras características similares (por ejemplo la heterodonia).
El Pérmico finaliza con la mayor extinción que ha ocurrido en la historia de la Tierra
(también llamada como “La Gran Mortandad”). El 60%-90% de las especies marinas
desaparecieron y el 75% e los organismos terrestres se extinguieron.
La era Mesozoica integra el periodo de tiempo comprendido entre hace 251 Ma hasta hace 65
Ma. Se divide en tres periodos: Triásico, Jurásico y Cretácico.
Triásico
Durante el Triásico comienza la disgregación de Pangea con una etapa de rifting que
produce la separación entre la antigua Gondwana (al sur) y la antigua Laurasia (al norte).
Durante este periodo hay un elevado efecto invernadero que produce la ausencia de
casquetes polares y un clima cálido y seco que se vuelve templado en los polos. Sin
embargo, a finales del periodo el clima se hace más húmedo.
En cuanto a los vertebrados marinos, se expanden los osteíctios y tiene lugar una gran
diversificación de reptiles marinos, aparecen, por ejemplo, los ictiosaurios o los
plesiosaurios.
En tierra firme ocurre una importante evolución de los tetrápodos y aparecen todos los
ancestros de los grupos dominantes actuales: tortugas, arcosaurios (y sus descendientes,
dinosaurios y aves, cocodrilos y pterosaurios), lagartos (incluyendo a las serpientes) y
cynodontos (uno de los pocos grupos de sinápsidos que sobrevivió a la extinción del
pérmico y que dan lugar a los mamíferos modernos).
A finales del pérmico tiene lugar la cuarta gran extinción. Desaparecen un 20% de las
familias de animales marinos. En tierra firme afecta a terápsidos (reptiles mamiferoides),
saurópodos (un grupo de dinosaurios) y grandes anfibios.
Jurásico
Tras la extinción del triásico la fauna se recupera. En el medio marino son abundantes los
cefalópodos y peces, que son cazados por grandes cocodrilos marinos, ictiosaurios y
plesiosaurios. Los mares tropicales recuerdan a los actuales, con abundancia de estrellas y
erizos de mar y bivalvos. Tienen origen las tortugas modernas.
En cuanto al medio terrestre, se originan las aves en el Jurásico superior, las cuales
conviven con los pterosaurios en el aire. Ocurre una gran diversificación de los dinosaurios
que ocupan todo tipo de hábitats. Los mamíferos, que ya habían aparecido anteriormente,
son pequeños e insectívoros.
Cretácico
Durante este periodo se crea el atlántico sur y el mar vuelve a alcanzar un nivel muy alto
(en parte por la expansión del fondo oceánico, en parte por la ausencia de casquetes
polares). Los mares someros son abundantes, se crean numerosos depósitos calcáreos
(conocidos como depósitos de Creta, que dan nombre al periodo). Asimismo, se
establecen conexiones marinas N-S entre masas de agua.
El límite Cretácico-Paleógeno (límite K-Pg) está marcado por la quinta gran extinción que
afectó al 50-60% de las especies animales; los dinosaurios, reptiles marinos, pterosaurios,
ammonites y belemnites se extinguieron. Dicha extinción fue provocada por la caída de un
meteorito de grandes dimensiones en la península de Yucatán, aunque, se cree, que el
periodo de grandes erupciones que sufrió el planeta en aquel momento (tal y como
atestigua la meseta de Deccan) la acrecentó.
La era Cenozoica sólo abarca el 1,5% del tiempo geológico. Se corresponde con los últimos 65
Ma de historia del planeta y se divide en tres periodos: Paleógeno (dividido en Paleoceno,
Eoceno y Oligoceno), Neógeno (dividido en Mioceno y Plioceno) y Cuaternario (dividido en
Pleistoceno y Holoceno).
Los continentes ya tienen más o menos la disposición actual. Durante esta era tiene lugar una
importante actividad orogénica. La orogenia alpina forma los Cárpatos, Alpes, Apeninos,
Pirineos, Bética e Ibérica. En Sudamérica tiene lugar la orogenia Andina y en Asia la formación
del Himalaya al colisionar la India con la placa Euroasiática. Fruto de este último evento se
desarrolla la meseta del Tíbet, la cual tiene incidencia en el clima global.
El clima al principio del Cenozoico es cálido pero a finales del Eoceno hay una importante caída
de las temperaturas. Se desarrollan hielos árticos y da comienzo la circulación de aguas
profundas en el océano Atlántico (corriente termohalina). Durante el Plioceno se forma el
istmo de Panamá que corta la circulación entre el Pacífico y el Atlántico. Por su parte, la
separación entre Australia y la Antártida propicia la formación de la corriente circumpolar.
En el cuaternario ocurren una serie de glaciaciones cíclicas asociadas a los ciclos de
Milankovitch. La última glaciación finaliza hace unos 11.000 años (a principios del Holoceno).
4. Conclusión
5. Bibliografía