Andrés Cabello C.I: 30.079.999 Annel Maza C.I: 31.068.
063
Diana Suárez C.I: 31.024.287 Doriangel Marcano C.I: 28.742.730
Mariangel Moreno C.I: 30.784.258 Miliannys Palacios C.I: 31.650.025
Valentina Hernández C.I: 30.514.756
Reseña histórica del matrimonio en Venezuela
El matrimonio es un contrato por el cual el hombre y la mujer se unen
jurídicamente con la intención de formar una vida en común, no es más que un
acuerdo para una proyección a futuro y esa proyección no escapa de la parte
económica.
Por su parte, el código civil venezolano, no define el matrimonio, limitándose a
señalar que no puede contraerse sino entre un solo hombre y una sola mujer. (Art.
44). Para llegar a esta definición tuvo que darse a lo largo de los años de la historia
en Venezuela una serie de acontecimientos que contribuyeron al reconocimiento del
matrimonio como una institución jurídica de suma importancia puesto que es la base
fundamental de la familia toda vez que a través de las instituciones jurídicas del
Estado venezolano se le brinda protección a la familia.
De allí el carácter monogamico del matrimonio en Venezuela debido a la influencia
europea, sin embargo, el desarrollo del matrimonio monogamico fue muy lento y de
significaciones regionales desiguales, ya que la rudeza de los años de la conquista
poco se prestó para la elaboración de prácticas nupciales más elaboradas y
complejas.
En la etapa de la conquista, los españoles que llegaron al país traían poco
arraigadas las costumbres monogamicas. Hasta finales de la edad media fue, por
ejemplo, de gran aceptación la barragamia o el concubinato consentido por la ley
para evitar ciertas degradaciones de la mujer y los hijos.
En la segunda mitad del siglo XVI a medida que se consolidaba la población y se
definían las aspiraciones de formar bienes de fortuna, el matrimonio monogamico se
hizo mas frecuente, particularmente entre la población de origen hispánico.
Contribuyo al afianzamiento de este tipo de unión conyugal, entre los blancos, la
realización del Concilio de Trento (1545-1563) en el que se reafirmó la doctrina de la
iglesia católica de la prohibición de ley divina que cristianos tengan varias mujeres al
mismo tiempo, además de considerar al matrimonio como un sacramento indisoluble
y un contrato perpetuo entre el hombre y la mujer.
Desde las décadas iniciales del siglo XVII, los casamientos y velaciones de indios,
negros y sus mezclas se hicieron más frecuentes, al menos en Caracas, pero lo
cierto es que entre 1600 y 1800 la mayor parte de la población transitaba realidades
sociales que aseguraban el dominio de uniones consensuales.
Durante las primeras décadas del siglo XIX, nada ocurrió para estimular el
matrimonio legítimo. Por el contrario, la guerra de independencia y las contiendas
civiles siguientes, contribuyeron a reforzar la tendencia hacia el concubinato. En el
ámbito militar, una ley del 7 de abril de 1826 expedida en Bogotá por el congreso de
la gran Colombia permitió a oficiales y soldados contraer matrimonio sin licencia del
gobierno; pero el 28 de julio de 1828 el libertador presidente simón bolívar la derogo
por considerar que había resultado contraria a la moral, disciplina y moralidad del
ejército.
Lo más significativo que aconteció en el siglo XIX fue el decreto-ley del matrimonio
civil expedido el 1 de enero de 1873 por el presidente Antonio Guzmán Blanco.
Según las disposiciones del decreto, “el matrimonio civil precedería al religioso y se
celebraría ante los presidentes de los consejos municipales en los salones de
sesiones de estos, salvo en el caso de que uno de las contrayentes in articulo
mortis, circunstancia por la cual se podría celebrar la ceremonia en casas
particulares”. Al mismo tiempo, se preveía la figura jurídica de la separación de
cuerpos, sin llegar, sin embargo, al sancionar el establecimiento del divorcio, el cual
fue instituido con la sanción del código civil del 9 de abril de 1904, mediante el cual
“el matrimonio valido se disuelve por la muerte de uno de los conyugues o el
divorcio”. Se instituye así la disolución de un vínculo que, hasta entonces, se había
considerado, perpetuo e indisoluble.
Durante las primeras décadas del siglo XX el matrimonio no mostro mayor evolución
que la del siglo anterior. La mayor parte de la población permaneció indiferente ante
el matrimonio, pues para ellos que nunca percibían los efectos del derecho a la
herencia, poca significación revestía la expresión jurídica de la familia.
Los cambios suscitados por la actividad petrolera imprimieron su huella en la
evolución del matrimonio a partir de 1920, fecha en la que se eleva la frecuencia de
matrimonios. El matrimonio en Venezuela evidencia, en su desarrollo histórico
reciente, un progreso significativo hasta el punto de llegar a registrar, en los últimos
30 años, cifras muy similares a la de países industrializados.
El 26 de junio de 1982 se promulgo la ley de reforma parcial del código civil
venezolano, hecho que vino a significar un cambio en algunos aspectos
relacionados con el matrimonio en Venezuela, así como condiciones diferentes
respecto a la administración de bienes conyugales, al reconocimiento de los hijos
habidos fuera del matrimonio, los derechos de herencia, las causales de divorcio, la
patria potestad compartida por ambos padres, entre otros.
El aumento de la frecuencia de los matrimonios en Venezuela responde a positivos
cambios socioeconómico, pues la generalización de la propiedad de todas las
clases sociales y la evolución jurídica que ella ha estimulado, obliga a pensar que el
matrimonio, en nuestro país, esta afianzado el comportamiento típico de las
sociedades modernas.