Tema 9
Tema 9
1. CONCEPTO Y CLASES.
Para dar definición de acto y hecho procesal, antes hay que partir de otros conceptos.
Son hechos jurídicos aquellos acontecimientos o fenómenos de la naturaleza, independientes de
la voluntad humana, a los que el Derecho objetivo atribuye efectos jurídicos. De la misma forma
son actos jurídicos aquellas conductas humanas voluntarias susceptibles de exteriorización a las
que el Derecho objetivo otorga eficacia y consecuencias jurídicas.
Así, los hechos procesales son acontecimientos y situaciones que, acaecidos sin intervenir
la voluntad humana, provocan efectos en la esfera procesal.
De la misma manera, los actos procesales son aquellos actos jurídicos que se desarrollan en el
seno y como parte de un proceso y que producen efectos en ese ámbito, aunque también puedan
tener eficacia en otro ámbito extraprocesal.
Los actos procesales se clasifican por su origen o por los sujetos que los realizan:
• Declaraciones de voluntad: Actos procesales en los que el sujeto que los realiza expresa
un querer, una voluntad concreta con determinados efectos jurídico- procesales.
Los requisitos de los actos procesales son las exigencias que establece la ley que deben ser
cumplidas por los mismos en su realización para que gocen de eficacia. Debemos distinguir:
• Requisitos procesales: Elementos que deben concurrir en cada uno de los actos
individualmente considerados condicionando su eficacia.
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Así la falta de un presupuesto impide una sentencia sobre el fondo al no estar bien constituida la
relación jurídico-procesal, mientras que la falta de un requisito supone la ineficacia del acto.
A) REQUISITOS DE LUGAR.
Los actos procesales deben realizarse en la sede del órgano jurisdiccional o la Oficina judicial del
órgano que está conociendo o corresponde conocer del asunto. Existen determinadas
actuaciones que por su propia naturaleza no pueden tener lugar en dicha sede. Para estos
supuestos, habrá entonces que distinguir según:
® Si el lugar donde debe realizarse el acto concreto se encuentra dentro del territorio en el
que el órgano jurisdiccional ejerce su jurisdicción.
® Si el lugar donde debe realizarse el acto concreto se encuentra fuera del territorio en el
que el órgano jurisdiccional ejerce su jurisdicción.
Habrá que recurrir al auxilio judicial, salvo que el acto que deba realizarse sea una diligencia de
instrucción penal o, tratándose del orden jurisdiccional civil, de una diligencia de prueba.
El auxilio judicial es un mecanismo por el cual, cuando un órgano jurisdiccional necesita que se
practique una determinada actuación fuera del territorio de su jurisdicción, puede solicitar al
órgano jurisdiccional de aquel que la lleve a cabo en su lugar. Este mecanismo se puede emplear
para solicitar la cooperación jurisdiccional de un órgano nacional y también internacional, la
diferencia es que para los primeros la cooperación es obligatoria y para los segundos se
tramitarán y realizarán de conformidad con lo establecido en los tratados y convenios
Internacionales en los que España sea parte, en las normas de la UE y las leyes españolas sobre
esta materia.
Los actos procesales que realizan las partes también deben llevarse a cabo en la sede del órgano
jurisdiccional.
B) REQUISITOS DE TIEMPO.
La norma general es que los actos procesales deben siempre realizarse en días y horas hábiles o
habilitados.
Se consideran días inhábiles:
- Los sábados y domingos.
- Los días 24 y 31 de Diciembre.
- Los días festivos nacionales o de la CC.AA donde el órgano jurisdiccional tenga su
sede.
- El mes de Agosto.
Es posible que determinados días u horas, en principio inhábiles, sean habilitados para realizar
actos procesales (CGPJ a través de reglamentos).
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No obstante, se presentan como excepciones a esta regla la instrucción del proceso penal, pues
para estas se consideran hábiles todas las horas y días. En el ámbito civil el tribunal podrá habilitar
días cuando hubiere causa urgente que lo exija.
Por otra parte, es frecuente que los preceptos que regulan los actos procesales establezcan un
momento para su realización. Este momento podrá ser:
Habrá que distinguir entre plazos procesales, que comienzas a partir de una citación,
notificación, emplazamiento o requerimiento, o civiles.
El incumplimiento del plazo por la parte acarrea la preclusión mientras que el incumplimiento
del plazo por el órgano judicial no acarrea consecuencia alguna en el proceso, aunque puedan
producirse dentro de la responsabilidad disciplinaria o indemnizatoria por el anormal
funcionamiento de la Administración de Justicia.
Los plazos pueden venir expresados en días, meses e incluso años, siendo diferente el modo
de computarlos:
o Cómputo de los plazos establecidos por días. En los plazos señalados por días, el cómputo
ha de iniciarse a partir del día siguiente del acto de comunicación, salvo cuando los actos
de comunicación se han realizado a la Abogacía del Estado, al MF... en cuyo caso la LEC
establece que ha de transcurrir un día más para que se entienda producida la recepción
por el destinatario.
Para computar el dies ad quem hay que contar el día del vencimiento menos los días
inhábiles. Cuando el último día del plazo fuera inhábil se entenderá prorrogado al
siguiente día hábil.
o Cómputo de los plazos establecidos por meses o años. En este caso, el cómputo ha de
realizarse de fecha a fecha, lo que implica, que el dies a quo es el mismo en que se ha
producido la notificación; cuando el plazo finalice en día festivo o se entenderá que
termina al día siguiente hábil.
La LEC prevé la ampliación del vencimiento de los plazos para la presentación de escritos
sujetos a los mismos en dos supuestos: el primero se establece hasta las 15:00 del día hábil
siguiente al vencimiento del plazo, para compaginar la prohibición en el ámbito civil de
presentar escritos en el Juzgado de guardia con la circunstancia de que los órganos
jurisdiccionales cierran por la tarde en horas que son hábiles. Y segundo cuando la
presentación de escritos perentorios dentro de plazo por medios telemáticos no sea posible
por interrupción no planificada del servicio de comunicaciones telemáticas o electrónicas, el
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remitente podrá proceder a su presentación en la Oficina judicial el primer día hábil siguiente
acompañando el justificante de dicha interrupción.
C) REQUISITOS DE FORMA.
La forma hace referencia a como se exterioriza el acto, pudiendo ser de esta manera actos orales
o escritos.
La documentación de estos actos orales podrá ser mediante papel o por cualquier medio
técnico, electrónico, informático o telemático. Esta previsión de documentación por
otros medios se convierte en obligatoria para las actuaciones orales en vistas y
comparecencias que conforme al art. 147 LEC. deberán registrarse en soporte apto para
grabación y reproducción de imagen y sonido. Para garantizar su autenticidad e
integridad, el Letrado de la Admin de justicia será el garante de las mismas, ya sea con su
presencia física, firma electrónica reconocida u otro sistema de seguridad.
• Los actos escritos, éstos deben cumplir una serie de requisitos, como la firma del autor
del mismo, el contenido, etc.
Como requisito común señalamos el idioma, los actos deben realizarse en la lengua oficial
del Estado o pueden en la oficial propia de la CC.AA. siempre que ninguna de las partes
se oponga alegando su desconocimiento. Los actos escritos deberán traducirse cuando
se alegue indefensión por su desconocimiento, surtan efectos fuera de la CC.AA. o lo
establezcan las leyes expresamente.
A) NULIDAD.
La nulidad no sólo declara la ineficacia del acto, sino también la de todos los efectos jurídicos que
dicho acto haya podido producir desde que se realizó, es decir, produce efectos ex tunc.
6. Se produzcan otros casos en los que las leyes procesales así lo establezcan.
B) ANULABILIDAD.
La anulabilidad deriva del incumplimiento de preceptos que no son esenciales para el proceso.
La anulabilidad produce efectos ex nunc, lo que supone que tanto la ineficacia del acto como de
los efectos derivados del mismo se producen desde el momento mismo de su declaración, pero
no desde el momento en que aquél se realizó. La ineficacia no se retrotrae en el tiempo hasta el
momento en que el acto fue realizado, sino que, una vez anulado el mismo, éste deja de producir
efectos en el seno del proceso.
Sobre el tratamiento procesal hay que decir que será diferente según el caso que se trate, para
declarar la nulidad se puede producir:
• De oficio
En primera instancia el juez o tribunal podrá, en cualquier momento, antes de dictar sentencia,
declarar la nulidad de un acto o de todo lo actuado, previa audiencia de las partes.
En segunda instancia la nulidad solo podrá declararse por falta de competencia objetiva o
funcional o, violencia o intimidación que afecte al tribunal.
• A instancia de parte
En primera instancia, en cualquier momento antes de la sentencia sobre el fondo del asunto.
Dictada la sentencia deberá solicitarse la nulidad a través de los recursos que, legalmente, se
puedan interponer contra la sentencia recaída en primera instancia.
Contra ciertos actos nulos de pleno derecho puede intentarse el llamado incidente de nulidad de
actuaciones, que podrá solicitarse incluso cuando ya haya sentencia firme sobre el asunto, en el
plazo máximo de 20 días desde que esta se notificó, o de 5 años si se tuvo conocimiento del
defecto con posterioridad, ante el mismo juzgado o tribunal que dictó la resolución que ha
adquirido firmeza.
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4. LAS RESOLUCIONES PROCESALES.
Las resoluciones procesales han de diferenciarse en primer lugar si éstas han sido hechas por el
juez o tribunal o por el Letrado de la Administración de justicia:
Son los actos más importantes de cuantos realiza el órgano jurisdiccional pues expresan la
voluntad del Estado a través del órgano jurisdiccional. Pueden ser de tres clases:
• Providencias
Se dictarán cuando la resolución se refiera a cuestiones procesales que requieran, una decisión
judicial, siempre que no requiera la forma de auto. La forma se limitará a lo mandado y del juez
o tribunal que las disponga, sin más adiciones que la fecha en que se acuerden, la firma o rúbrica
del juez o presidente y la firma del LAJ.
Podrán ser motivadas sin sujeción a requisito alguno cuando se estime conveniente. Además, se
motivará obligatoriamente cuando lo disponga la ley o el tribunal lo estime conveniente.
• Autos.
Son resoluciones empleadas para resolver cuestiones distintas a las de fondo del asunto pero que
gozan de importancia en el seno del proceso. Se dictan para resolver recursos contra providencias
o decretos, cuando se resuelva sobre admisión o inadmisión de la demanda, de pruebas,
cuestiones incidentales, nulidad de actuaciones...
Deberán ir motivados y conteniendo los hechos y razonamientos jurídicos. Serán firmados por el
juez o magistrado/s que lo dicten.
• Sentencias.
Tienen por objeto decidir definitivamente el pleito o causa en cualquier instancia recurso, o
cuando, según las leyes procesales deban revestir esta forma. Se formularán expresando en
párrafos separados y numerados, los antecedentes de hecho, hechos probados, en su caso, los
fundamentos de Derecho y por último el fallo.
La motivación es un aspecto fundamental de las mismas puesto que su ausencia provoca una
vulneración de la tutela judicial efectiva del art 24 CE. Serán firmadas por el juez o magistrado/s
que las dicten.
La resolución que dicta cuando asume competencias para conocer supuestos distintos a los que
tradicionalmente venía haciendo se llama decreto. Para las funciones tradicionales dicta
diligencias y acuerdos.
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• Decretos.
• Diligencias.
Se emplean para la tramitación del impulso del proceso, salvo aquellas que las leyes procesales
reserven a jueces o tribunales. Podrán ser de cuatro clases.
- De ordenación: Se dictarán cuando la resolución tenga por objeto dar a los autos el curso
que la ley establezca. Son recurribles ante el juez que esté conociendo el caso.
Pueden confundirse con las providencias. Las providencias las dictan los órganos
jurisdiccionales con el objeto de ordenar materialmente el proceso, mientras que las
diligencias de ordenación las dicta el LAJ con el objeto de impulsarlo.
o Resoluciones definitivas: aquellas contra las que, en virtud de la ley, cabe interponer
recurso alguno.
o Resoluciones firmes: aquellas otras con las que no puede interponerse recurso alguno.
La firmeza busca crear una seguridad jurídica a través de su invariabilidad.
Determinadas resoluciones pueden ser corregidas y aclaradas por quién las haya dictado. Si se
trata de conceptos oscuros, omisiones o defectos, la aclaración o subsanación de los mismos
podrá hacerse de oficio o a instancia de parte o del MF dentro de los dos días hábiles siguientes
al de la publicación de la resolución.
Prevén para las sentencias, autos y decretos que hubieren omitido manifiestamente
pronunciamientos relativos a pretensiones oportunamente deducidas y sustanciadas en el
proceso un trámite para su complemento. El tribunal o letrado de Justicia, podrá en el plazo de 5
días desde su dictado, de oficio o por las partes, mediante auto o decreto, a completar su
resolución sin modificar ni rectificar lo acordado. Transcurridos los trámites, se dictara auto que
complete la resolución.
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5. ACTOS DE COMUNICACIÓN PROCESAL.
Todas las actuaciones procesales deben ser exteriorizadas y comunicadas a la parte a quien
interese, ya sea porque hay que darle impulso al procedimiento, o, fundamentalmente, para
respetar los principios del proceso. Los actos de comunicación procesal pueden ir dirigidos a:
Hay ocasiones en las que determinadas actuaciones deben realizarse fuera del mismo, habrá que
recurrir al auxilio judicial. El auxilio judicial es un mecanismo por el cual cuando un órgano
jurisdiccional necesita que se practique una determinada actuación fuera del territorio de su
jurisdicción, puede solicitar al órgano jurisdiccional de aquel que la lleve a cabo en su lugar y éste
tiene la obligación de corresponder a la petición.
El acto de comunicación a través del cual el órgano jurisdiccional solicita auxilio judicial a otro
recibe el nombre de exhorto, que se debe dirigir a la Oficina judicial del órgano requerido y debe
contener:
Como regla general, los exhortos se remiten directamente al órgano exhortado mediante sistema
informático judicial u otro medio electrónico, salvo que deba realizarse en soporte papel. Se
deberá garantizar la constancia de la remisión y recepción.
Cuando la realización de las actuaciones se haya acordado a instancia de parte, es posible que,
se remita al exhorto por conducto personal, es decir, que se le entregue a la propia parte para
que se encargue, bajo su responsabilidad, de darle la tramitación oportuna.
Existen tres clases diferentes de actos que el órgano jurisdiccional puede utilizar. Dependiendo
del órgano público al que quiera dirigirse tenemos:
o Oficios: Son los actos a través de los cuales el órgano jurisdiccional se comunica con
funcionarios y autoridades distintos de los anteriores.
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En cuanto a la forma, hay que decir que se remitirán directamente por el secretario judicial que
los expida a la autoridad o funcionario a quien vayan dirigidos; aunque también se pueden utilizar
los medios electrónicos, y similares. También por conducto personal.
A) Clases.
o Notificaciones: Son los actos por los que se comunica una resolución procesal o una
actuación. Se realizan mediante la entrega de copia literal de la resolución a notificar,
dentro de los tres días siguientes a su fecha o publicación.
Estos actos de comunicación se entenderán que se han practicado válidamente cuando quede
constancia suficiente de haber sido practicados en la persona o domicilio del destinatario.
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de este profesional. Mientras se halle vigente el poder, deberá recibir los
emplazamientos, citaciones, requerimientos y notificaciones de toda clase.
El domicilio del demandante es aquel que éste designe en la demanda; esta designación
es obligatoria para éste. El domicilio del demandado también es de obligado
nombramiento por el demandante.
o Entrega directa al destinatario: Este medio se utiliza cuando las partes no se encuentren
representadas, o no pueda acreditarse la recepción por el interesado
o Por edictos: La utilización de edictos es supletoria del resto de los medios para realizar la
comunicación. Su práctica se realiza, por mandato del Letrado de la Administración de
Justicia, fijando una copia de la resolución o cédula en los tablones de anuncios. Para
fomentar las posibilidades de las nuevas tecnologías, esta publicidad podrá ser
sustituidas por la utilización de electrónicos. También es posible, si la parte oficiales del
Estado, de la Comunidad, de la provincia e incluso en un diario de difusión nacional o
provincial.
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C) Validez.
Los actos de comunicación con las partes han de practicarse de forma válida para que tengan
efecto en el proceso. No depende de que el interesado haya obtenido conocimiento real de la
resolución sino de que se haya practicado con arreglo a lo dispuesto en la ley.
Los plazos comienzan a correr desde el día siguiente a aquel en que se hubiera efectuado el acto
de comunicación del que la ley haga depender el inicio del plazo y no desde que el interesado
tuvo conocimiento efectivo de la resolución judicial. Ahora bien, si los actos de comunicación se
practican sin respeto a la ley y causan indefensión a la parte serán nulos.
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