0% encontró este documento útil (0 votos)
25 vistas12 páginas

Tema 4

Este documento describe los principios fundamentales que rigen los procesos civiles y penales. Explica tres principios naturales: el principio de audiencia, el principio de igualdad de armas, y el principio de dualidad de posiciones. También describe dos tipos de principios que rigen los procesos: los principios jurídicos naturales y los principios jurídico-técnicos. Finalmente, explica el principio dispositivo que rige los procesos civiles y el principio de oficialidad que rige los procesos penales.

Cargado por

liruhe
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
25 vistas12 páginas

Tema 4

Este documento describe los principios fundamentales que rigen los procesos civiles y penales. Explica tres principios naturales: el principio de audiencia, el principio de igualdad de armas, y el principio de dualidad de posiciones. También describe dos tipos de principios que rigen los procesos: los principios jurídicos naturales y los principios jurídico-técnicos. Finalmente, explica el principio dispositivo que rige los procesos civiles y el principio de oficialidad que rige los procesos penales.

Cargado por

liruhe
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Tema 4. Principios y formas del proceso y del procedimiento civil y penal.

1. PRINCIPIOS JURÍDICOS NATURALES DEL PROCESO.

Con la denominación de “principios jurídicos naturales” hacemos referencia a


elementales postulados de justicia, que deben inspirar necesariamente todo tipo de
procesos. Son tres básicamente estos fundamentos:

• Principio de audiencia.
• Principio de igualdad de armas.
• Principios de dualidad de posiciones.

A) EL PRINCIPIO DE AUDIENCIA.

“Nadie puede ser condenado sin haber sido oído y vencido en juicio”, para que un proceso sea
justo, tanto en su desarrollo como en su resultado, las partes han de ser oídas. La resolución
requiere el previo conocimiento de los datos referidos a aquella.

Sin embargo, existe una diferencia entre su aplicación en el ámbito del proceso civil y en el
proceso penal.

• En el proceso civil, las partes no tienen ninguna obligación procesal de comparecer, de


realizar actuaciones procesales, por lo que su inactividad no provoca ningún tipo de
sanción, ni procesal, ni de carácter material, por ello son libres de actuar y hacerlo.

Es lógico pensar que si el principio de audiencia se aplicase de manera estricta, a las


partes, sobre todo al demandado, le bastaría con dejar de acudir al llamamiento judicial
para quebrar la efectividad del proceso. En este tipo de proceso, el cumplimiento del
principio de audiencia se entiende realizado cuando se les da la “oportunidad efectiva de
ser oídas”.

Si la parte ha sido notificada en forma de la existencia del proceso, o de la celebración de


una determinada actividad procesal, el uso que se realice de esta posibilidad no puede
ser controlado. Por ello, lo verdaderamente importante es la efectividad de las
notificaciones, el fallo por lo tanto en éstas, supondría de facto la quiebra de la
oportunidad de audiencia.

Si el proceso civil de declaración se celebra en ausencia del demandado, ésta podrá


utilizar un mecanismo de anulación denominado “rescisión de sentencias firmes dictadas
en rebeldía”, podrá lograr ser oído, tras anularse la sentencia. Si la inactividad es total por
parte del demandado se sigue el proceso declarándole en rebeldía, pues se supone que
si el emplazamiento se ha realizado correctamente, conoce la existencia del proceso y
por ello la ausencia es voluntaria.

• Sin embargo, el principio se torna más estricto en su aplicación en el proceso penal. En


éste, el juicio oral, como norma general, no puede celebrarse en ausencia del acusado.

La ausencia, supone la imposibilidad material de realización de esta actividad, y para


garantizar la presencia del imputado se regulan algunas de las llamadas medidas

1
cautelares de carácter personal, así la prisión provisional, o la libertad condicional, tiende
a garantizar la presencia del imputado en el plenario y con ello la posibilidad de
celebración del mismo. Con carácter general, existen excepciones, pues el llamado juicio
de faltas puede celebrase en ausencia del imputado y lo mismo ocurre en los
procedimientos abreviados, cuando la pena solicitada no exceda de dos años de pena
privativa de libertad.

B) EL PRINCIPIO DE IGUALDAD.

En todo proceso existen dos posiciones enfrentadas. Cada sujeto procesal parte de las mismas
oportunidades de actuación. Por ello el principio de igualdad requiere que todo proceso
jurisdiccional se construya respetando la «igualdad de armas procesales», es decir, asignando a
las partes equivalentes medios de ataque y defensa.

Cada parte por la posición que ocupa en el proceso conlleva necesariamente una diferenciación
en sus formas de actuar; lo que requiere dicho principio es la necesidad de equilibrar las
actuaciones sobre las mismas; así, para cada acto de pretensión debe regularse se
correspondiente acto de defensa.

C) EL PRINCIPIO DE DUALIDAD.

Puede considerarse una consecuencia y el fundamento básico de la estructura funcional del


proceso jurisdiccional. Supone siempre una confrontación, una estructura dual de posiciones
enfrentadas, el proceso es un método de resolución de conflictos y un medio de resolución de
situaciones. Ha de existir siempre un actor y alguien frente a quien se pide, actor/demandado,
apelante/apelado, acusador/acusado, etc.

En el proceso civil, para que exista, debe iniciarse por demanda donde se determine quién es el
actor y quien el demandado, en el proceso penal para la celebración del juicio oral debe haber
acusador y acusado.

Lo fundamental es la dualidad de posiciones, pero en cada posición procesal pueden existir uno
o varios sujetos. Cabe que existan en el proceso civil varios actores (litisconsorcio activo) o varios
demandados (litisconsorcio pasivo) y en la misma medida en el proceso penal (Ministerio Fiscal,
acusador popular, acusador particular). Dicha posibilidad no quiebra la dualidad.

2. LOS PRINCIPIOS JURÍDICO-TÉCNICOS DEL PROCESO.

Aunque los principios jurídico naturales deben informar la construcción de todos los procesos
jurisdiccionales, existen otra serie de principios, los jurídico-técnicos que no guardan relación
directa con los postulados elementales de justicia, sino con la forma contingente en que, en un
momento determinado y bajo un ordenamiento concreto, se garantizan los derechos individuales
generales.

Determinan sobre todo la capacidad de actuación y la efectividad que la autonomía de la


voluntad, sobre todo de las partes procesales, tienen a la hora de delimitar el objeto, la existencia
del proceso en sí, su terminación sin sentencia de fondo, el contenido de la sentencia, etc.

2
Estos principios jurídico-técnicos son distintos en los procesos dependiendo de la naturaleza de
las normas sustantivas que corresponden aplicar a la resolución de fondo del litigio.

A) EL PRINCIPIO DISPOSITIVO.

El principio dispositivo habrá de inspirar necesariamente los procesos donde la norma sustantiva
a aplicar caiga en el ámbito de la actuación de los derechos cuya titularidad sea de carácter
privado o particular. Por ello, las capacidades dispositivas de los sujetos, deben ser las mismas
que se le reconocen en el ámbito del tráfico jurídico privado. La disposición no abarca tan sólo a
la materia sustantiva, sino incluso a la existencia o no del mismo proceso. La voluntad de las
partes desempeña el inicio, desarrollo y terminación.

Sin embargo, en la práctica, esta descripción tan genérica de dicho principio puede encontrar
dificultades en su materialización; por ello, la doctrina ha dotado de una mayor concreción al
mismo a través de los que se han venido denominando “principios consecuencia”, por los que se
delimitan los ámbitos procesales de actuación dispositiva de las partes procesales y su influencia
real en el proceso.

Los principios consecuencia del principio dispositivo se enumeran de la siguiente forma:

o Inicio a instancia de parte: Los sujetos particulares pueden elegir entre someter sus
conflicto, o no, antes los órganos jurisdiccionales del Estado cuando estos entran dentro
de su poder de disposición. Ello implica, que el órgano jurisdiccional nunca puede iniciar
un proceso civil de oficio, ha de atemperarse la Administración de Justicia a que sea el
propio sujeto implicado el que solicite su actuación jurisdiccional.

o Delimitación del objeto: Son los propios litigantes los que con sus alegaciones definen lo
que vaya a ser y sea objeto de enjuiciamiento. La pretensión queda delimitada, en
principio, por lo que el actor concreta en su demanda.

o Aportación de parte: Las partes tienen capacidad para decidir cuál es el material que
quieren aportar para conformar el material sobre el cual el juez ha de fundamentar su
decisión. Lo que las partes aleguen será objeto de enjuiciamiento y nada más. El juez no
puede realizar una investigación de oficio sobre la historia del conflicto. Se trata de
enjuiciar con base en una “verdad formal”, las que las partes aporten.

o Disponibilidad sobre el objeto del proceso: Si el particular es el dueño de su derecho e


interés jurídico y a salvo de las limitaciones genéricas de la autonomía de la voluntad,
puede disponer del mismo durante la sustanciación del proceso, y vinculando su
declaración de voluntad al juez con respecto al contenido de la resolución de fondo.

Así, el actor, puede, perfectamente, “renunciar” al derecho que está ejercitando, dicha
renuncia obligará al juez a dictar sentencia, con eficacia de cosa juzgada que desestime
su pretensión de fondo, es decir, que acoja dicha renuncia.

De la misma forma el demandado puede allanarse a los pedimentos del actor


“renunciando a defenderse”, resultando una sentencia de condena frente a él, sin
necesidad de que el proceso se desarrolle en su totalidad.

En ambos supuestos el órgano jurisdiccional “no enjuicia” sino que hace suya en la
sentencia la voluntad manifestada por cada una de las partes.

3
o Disponibilidad sobre la subsistencia del proceso: Es la eficacia que para la propia
prosecución del proceso tenga la voluntad del actor. Puede apartarse tratándose de un
abandono del proceso por el actor, que procesalmente se denomina “desistimiento”. La
demanda puede volver a interponerse en los mismos términos. (bilateralidad).

o Congruencia de sentencias: En este sentido, solo podrá resolver acerca de lo planteado,


sin poder otorgar ni más, ni cosa distinta.

B) EL PRINCIPIO DE OFICIALIDAD.

El principio de oficialidad puede considerarse como el principio jurídico inspirador de la dinámica


del proceso penal. Ahora bien, hay que señalar que existen excepciones a este principio de
oficialidad en el proceso penal de enjuiciamiento de los denominados delitos privados, la
oficialidad se desvanece a favor de la disposición, por considerarse delitos que al afectar al honor
sólo son perseguibles a instancia (por querella) de la parte ofendida.

Hay diferentes trámites:

o El inicio del proceso: de oficio, no es necesario para iniciar la fase preliminar a instancia
de parte. El propio juez, de oficio, puede y debe iniciar el proceso penal en cuanto tenga
noticias de la comisión de un presunto hecho delictivo.

o Objeto del proceso: en el proceso penal, el interés público que deviene en el principio de
necesidad exige que los hechos que han de ser enjuiciados respondan a la verdad
material, es decir a la verdad histórica. La aportación de parte y comprobación de los
hechos también será de oficio por el juez.

o No disponibilidad sobre el objeto del proceso: Con carácter general, no es posible dejar
el inicio del proceso en poder de cualquier persona. Por tanto no cabe el poder de
disposición del proceso, pero sí el principio de oportunidad en delitos pequeños.

o No disponibilidad sobre la continuación del proceso: Tampoco se permite el llamado


desistimiento, y en el caso de que los fiscales retiren sus acusaciones, lo hacen por
entender que los hechos no son susceptibles de ser objeto de persecución penal o, en su
caso, por entender que la legalidad implica en ese caso la persecución de una pretensión
diferente, como puede ser absolutoria. En los procesos para exigir la responsabilidad
penal a los menores de edad, si existe dicha disponibilidad, en algunos casos, por
aplicación de un principio propio, “el superior interés del menor”.

o Correlación entre acusación y sentencia: Cuando los procesos se inspiran en el principio


de oficialidad, la actividad jurisdiccional, no tiene por qué subordinarse a las pretensiones
de las partes como en el proceso civil. La sentencia penal debe tener una correlación con
las pretensiones, esta se fundamenta en el principio acusatorio.

o El principio de legalidad y la llamada oportunidad: El principio de legalidad quiere decir


ante todo, en cualquier ámbito procesal, que el proceso ha de iniciarse, desarrollarse y
finalizar conforme a la Ley, y, en el ámbito procesal penal, el parámetro legal es el único
que guía la actuación de los tribunales y el acusador público.

4
Sin embargo, se va asentando la idea de la introducción en los procesos penales del
llamado principio de oportunidad, que sería como un régimen de alternativa o excepción
al principio de legalidad y atañe sobre todo al comportamiento del Ministerio Fiscal en el
ámbito procesal.

Así, en resumen, bajo determinadas circunstancias, y aunque aparentemente existan


indicios racionales de comisión de hecho delictivo, el acusador, en este caso el fiscal,
podría desistir de su persecución para cumplir o salvaguardar otras finalidades
(Mediación penal).

3. LAS FORMAS DEL PROCESO.

La forma hace referencia a la configuración externa y aparente del proceso. Son dos, por un lado,
la forma inquisitiva y, por otro, la forma contradictoria que podrían explicarse a través de criterios
de horizontalidad y verticalidad.

• La forma contradictoria concuerda con la horizontalidad pues los grandes flujos de


actividad procesal se dan entre las partes contendientes que se sitúan en una posición
de igualdad, mientras que el juez se sitúa en un plano expectante, con escasa actividad
interlocutoria.
• La forma inquisitiva conjugaría mejor con la verticalidad, en la que la principales
actividades procesales se dirigen del juez a la parte o partes y viceversa, el juez pasa de
espectador a protagonista del proceso. Cada una de estas formas, hoy, en su estado más
puro, no existen.

A) FORMA INQUISITIVA.

La estructura inquisitiva conforma una visión vertical de la justicia impartida por el juez, que
ostenta un protagonismo absoluto en el proceso. Él investiga para conocer los datos y
circunstancias que formarán el material fáctico, delimita la pretensión, la ejercita y, por último,
dicta sentencia. Normalmente se ha aplicado a los procesos penales.

Los rasgos comunes han sido el secreto, prueba tasada y escritura de las actuaciones donde caben
apelaciones.

B) FORMA CONTRADICTORIA.

La horizontalidad conlleva que las principales actividades procesales se lleven inter partes. Los
litigantes son los que protagonizan la mayoría de actos que conforman el proceso, en la que cada
acto de parte le sucede una actuación de la parte contraria. El juez por tanto desempeña una
actividad casi expectante como testigo para después dictar sentencia.

Los rasgos comunes son, la oralidad y la publicidad de las actuaciones, la única instancia, y la libre
valoración de la prueba.

5
A) EL SISTEMA ACUSATORIO PENAL ESPAÑOL.

Podemos decir que nuestro proceso penal se encuentra entre ambas formas anteriormente
mencionadas debido a sus dos fases. Por lo que podemos tenerlo en cuenta como un tercero que
a su vez se divide en dos fases:

• La fase de instrucción se acerca más a la inquisitiva que a la contradictoria, pues el juez


instructor tiene el protagonismo y una posición activa en la investigación de los hechos.

• La fase de plenario si ha de darse la contradicción puesto que para que pueda darse el
juicio oral son necesariamente necesario dos presupuestos subjetivos: una persona para
quien se dirige la acusación y por otra parte, la parte de la propia acusación.

Como consecuencia de estas dos formas dentro del proceso penal también se alude al cambio de
un juez de una respecto a la otra, y, además a la correlación entre acusación y sentencia.

4. LOS PRINCIPIOS Y FORMAS DEL PROCEDIMIENTO.

El procedimiento es la forma externa del proceso, aquello que se percibe con los sentidos. Las
formas que pueden adoptar los procedimientos son dos fundamentalmente: la oralidad y la
escritura. Habiendo procesos predominantemente orales o escritos, ya que no son absolutas.

A) LA ORALIDAD.

En el Art. 120 CE y en el Art. 229 LOPJ, establecen que los procedimientos serán
predominantemente orales, sobre todo en materia criminal.

Para conjugar la forma oral, con la necesaria documentación y acreditación de las actuaciones
judiciales, deberá dejarse constancia (escrita) en los autos de la realización de la misma y de su
contenido.

A) Inmediación. Se regula en el Art. 137 LEC. Se requiere la presencia del juez o magistrado
en todas esas actividades que a la postre haya de dictar sentencia. Así lo dispone el Art.
229.2 LOPJ.

B) La valoración de esas actuaciones implica la presencia del juez, sobre todo las que
contiene prácticas de prueba. Sin embargo, se permite la realización de actos procesales
a través de videoconferencia.

C) Concentración. Para la mejor comprensión, conocimiento y valoración de las actuaciones


que se realicen en forma oral, se hace necesario que cada una de las actuaciones se
desarrolle, en la medida de lo posible, en un solo acto.

D) Publicidad. (Art. 138 LEC). En una actuación procesal que se realiza de forma oral, es más
fácil, o asequible cumplir con la exigencia de la publicidad de las actuaciones judiciales,
que exige nuestra Constitución en el Art. 120.1, y que reitera la LOPJ en su Art. 232. La
publicidad sirve de garantía a la recta impartición de justicia.

6
B) LA ESCRITURA.

La escritura implica, lógicamente, que la comunicación de las partes procesales entre sí, con el
órgano jurisdiccional y de éste con aquéllas se realice en un soporte material que contenga un
pensamiento humano de forma escrita. Supone que no existe una relación directa; por ello, los
principios consecuencia de la misma son los siguientes:

a) Mediación: Supone la existencia de un medio, el documento, que sirve de cauce para la


misma realizándose de forma mediatizada. Por ello el órgano jurisdiccional no dispone
de los elementos de convicción accesorios al contenido estricto de la misma
comunicación y además supone que la comunicación en cada acto se realiza de manera
unidireccional.

b) Ordenación de los actos: preclusión (Art. 136 LEC). Ligada a la dispersión temporal de la
actividad procesal. Si los actos se dispersan en el tiempo, ello no debe suponer en ningún
caso desorden en la tramitación; cada actuación procesal debe realizarse en un orden
lógico.

Todo proceso se estructura básicamente en tres momentos: alegaciones, prueba y


conclusiones. El procedimiento ha de ir marcando los tiempos, de manera que cada
actividad deba desarrollarse en el suyo propio; transcurrido el tiempo marcado para cada
actividad, es ya imposible la realización de la misma negándose (preclusión).

c) Secreto.

5. MANIFESTACIONES PROCESALES DEL PRINCIPIO DISPOSITIVO.

Las partes tienen un amplio poder de disposición en el proceso civil. Este poder de disposición va
a implicar la terminación del mismo de forma anticipada, con fuerza de cosa juzgada o sin ella y,
en todo caso, sin entrar en el fondo del mismo. A pesar de las limitaciones de cada manifestación
en concreto el poder de disposición va a quedar limitado por dos aspectos. El primero es la
necesidad de que las partes sean titulares de la pretensión y el segundo existe procesos en los
que se va a limitar el poder de disposición de las partes por el interés público que subyace y que
el Estado no quiere que quede en manos de las partes.

Estas manifestaciones del principio dispositivo se les ha denominado tradicionalmente


“terminación anormal del proceso”. El artículo 19.2 es el precepto donde se relacionan cada uno
de ellos.

A) RENUNCIA

a) Concepto y delimitación

La renuncia es un acto unilateral del demandante por el que se decide abandonar el derecho
subjetivo o su derecho a pretender y, por tanto la pretensión, provocando la finalización anormal
del proceso mediante la emisión de un resolución jurisdiccional que ha de gozar de los efectos
de cosa juzgada, y que ha de impedir, por tanto, la incoación de un nuevo proceso sobre el mismo
objeto de la renuncia.

7
El artículo 20.1 nos señala que el demandante puede renunciar “a la acción ejercitada o al
derecho en que funde su pretensión.

Las características de la renuncia son:

- Un acto procesal de parte (parte actora).


- Es un acto procesal unilateral.
- Debe ser legalmente admisible.
- La resolución por la que se admita la renuncia tiene efectos de cosa juzgada material.

b) Requisitos

El primer requisito de la renuncia es que debe ser clara, expresa y plena. El segundo requisito es
que la renuncia se debe realizar por medio de procurador con poder especial que contemple la
posibilidad de este acto de renuncia (25.1.1o)

El articulo 19.3 LEC nos señala que a renuncia podrá realizarse en cualquier momento de la
primera instancia o de los recursos o dela ejecución de sentencia. La renuncia en primera
instancia conllevará una sentencia absolutoria al demandado, si en cambio se produce en
segunda instancia dependerá del pronunciamiento de la sentencia recurrida.

La renuncia debe ser legalmente admisible, por lo que La renuncia no debe ser contraria al orden
público y no perjudicar a terceros. Además son inadmisibles las renuncias realizadas con mala fe
procesal (art. 247 LEC).

Si no adolece ninguna prohibición, la renuncia vincula al tribunal que debe dictar sentencia
absolviendo al demandado de la pretensión del demandante y con plenos efectos de cosa juzgada
material (art. 20.1 LEC)

B) EL DESISTIMIENTO

El desistimiento es un acto procesal del actor que provoca la finalización anticipada del proceso
sin entrar en el fondo del asunto. El actor desiste del procedimiento iniciado por él, por tanto
carece del efecto de cosa juzgada material la resolución que apruebe el desistimiento y puede
volver a plantearlo en el futuro.

El desistimiento puede requerir en consentimiento del demandante, es decir, va a exigir la


bilateralidad para que sea efectiva y vincule al tribunal, depende del momento procesal.

El desistimiento es el acto unilateral del actor por el cual desiste del proceso jurisdiccional por él
iniciado, que supone una terminación anormal y anticipada del mismo mediante una resolución
que carece de efecto de cosa juzgada material pudiendo, por tanto, volver a plantearlo antes los
órganos jurisdiccionales para la obtención de la tutela que pretendía obtener objeto del proceso
desistido.

a) Requisitos

El desistimiento va a tener la misma limitaciones o prohibiciones que la renuncia. Además va a


exigir que sea expreso y poder especial del procurador (art 25.2.1o LEC).

8
El desistimiento se puede producir en cualquier momento de la primera instancia o de los
recursos o de la ejecución de sentencia (art. 19.3). Como prescribe el articulo 20.2 LEC, sería un
acto unilateral cuando el demandado no ha sido emplazado para contestar la demanda o se
encuentre en rebeldía. Fuera de los casos expresados, hay que dar traslado, por diez días, al
demandado del desistimiento del demandante para que se pronuncie sobre la conformidad de
dar por terminado el procedimiento. Si el demandado prestare su conformidad al desistimiento
o no se opusiese a él dentro del plazo expresado, el letrado de la administración de Justicia dictara
decreto acordando el sobreseimiento y el actor podrá promover nuevo juicio sobre el mismo
objeto (art.20.3). Si el demandado se opusiere al desistimiento, el juez determinara lo que estime
oportuno (art 20.3).

En cuanto a las costas generadas, si el demandado consientes el desestimiento no habrá condena


a las mismas, que si se producirá al demandante si el demandante si el demandado no consiente
el desistimiento (art. 396 LEC).

C) EL ALLANAMIENTO

El allanamiento es un acto de disposición unilateral del demandado por el cual muestra o


manifiesta su conformidad con la pretensión deducida por el demandante que tiene como efecto
el dictado de una resolución que estima la pretensión del demandante y que pone fin al proceso
con efectos de cosa juzgada(art. 21).

No es reconocimiento de hechos, simplemente está dispuesto a cumplir la pretensión del actor y


ambos quedan vinculados por esta declaración de voluntad del demandado.

a) Clases

• El allanamiento total se produce cuando el demandado admite todas las pretensiones


del demandante independiente de la conexión existente entre ellas. Si son pretensiones
acumuladas, debe allanarse a todas ellas.

• Hablaremos de allanamiento parcial cuando, ante una pretensión única el demandado


únicamente reconoce un parte de ella si es cuantificable. Si se trata de pretensiones
acumuladas, se allana a unas y a otras no.

b) Requisitos

Sera valido cuando no contrarié el interés o el orden público y no perjudique a terceros. Ha de


ser un acto expreso y claro. La inactividad o renuncia a defenderse no supone allanamiento tácito.

En cuanto a los requisitos formales y el momento procesal para realizarlo, son los mismos que
para el resto de actos de disposición.

En caso de que el órgano jurisdiccional estime que no se cumplen los requisitos planteados
dictará auto rechazando el allanamiento. Si, en cambio concurren los mismo, dictara sentencia
condenatoria de acuerdo con lo allanado por el demandado (art 21.1 LEC).

c) Efectos

9
• Si el allanamiento el total se dictara sentencia condenatoria al demandado o, lo que es lo
mismo estimatoria de las pretensiones del demandante (art. 21.1 LEC). En cuanto a la
condena en costas dependerá de si se ha producido en el plazo para contestar a la
demanda, donde no habrá condena en costas, salvo que se aprecie mala fe por parte del
tribunal, que se estima que ha producido un requerimiento de cumplimento extrajudicial
al demandado con carácter previo a la presentación de la demanda (art. 395) o si el
allanamiento se produce con posterioridad a la contestación se condenara en costas.

• En caso de allanamiento parcial, el proceso debe continuar para aquellas pretensiones


no allanadas. El artículo 21.1 permite que, previa solicitud del demandante, el tribunal
pueda dictar auto acogiendo las pretensiones allanadas, dicho auto tendrá la condición
de título ejecutivo.

D) LA TRANSACCIÓN

El articulo 19.2 LEC reconoce a la transacción como un instrumento bilateral para la finalización
del proceso ya que otorga a las partes esta posibilidad. El 1809 del CC define a la transacción
como un contrato por el cual las partes, dando, prometiendo o reteniendo cada una alguna cosa,
evitan la provocación de un pleito o ponen término al que había comenzado. El CC contempla
una transacción extrajudicial.

a) Requisitos

Necesita poder especial del procurador (art 25.2.1o) y se puede realizar en cualquier momento
del proceso (art.19.3). La LEC insta a que se produzca la transacción en la audiencia previa del
juicio ordinario o en la vista del juicio verbal.

La LEC establece un requisito adicional y es la homologación judicial por el tribunal que esté
conociendo del litigio del acuerdo o convenio que alcanza las partes.

b) Efectos

El efecto que produce es la terminación anticipada del proceso con un auto que tendrá fuerza
ejecutiva al tratarse de un título ejecutivo reconocido en el art. 517.2.3o LEC.

E) CADUCIDAD DE LA SENTENCIA

El articulo 237 delimita la caducidad de instancia se tendrán por abandonadas las instancias y
recursos en toda clase de pleitos si, pese al impulso de oficio de las actuaciones, no se produce
actividad procesal alguna en el plazo de dos años, cuando el pleito se hallare en primera instancia;
y de uno, si estuviere en segunda instancia o pendiente de recurso extraordinario por infracción
procesal o de recurso de casación. Estos plazos se contarán desde la última notificación a las
partes.

No cabe la caducidad de la instancia cuando la paralización del proceso se ha debido a fuerza


mayor o causas no imputables a las partes (art. 238) o cuando el proceso se encuentre en fase de
ejecución forzosa ya que la ejecución no caduca y finalizará con la completa satisfacción del
ejecutante (art. 239 LEC).

10
Las partes podrán solicitar la suspensión del proceso, que será acordada por el letrado de
Administración de Justicia mediante decreto, siempre que no perjudique al interés general o al
tercero y que el plazo de suspensión no supere los 60 días. Si transcurrido ese plazo, las partes
no solicitan la reanudación del proceso el proceso queda en suspendo en tanto en cuanto las
partes no soliciten su continuación o se produzca la caducidad de la instancia.

a) Efectos:

La LEC establece unos efectos diferentes si a caducidad se ha producido:

• En primera instancia, se entenderá producido el desistimiento en dicha instancia, por lo


que podrá interponerse nueva demanda, sin perjuicio de la caducidad del acción (240.2).

• En la segunda instancia o en lo recursos extraordinarios, se tendrá por desistida la


apelación o dichos recursos y por firme la resolución recurrida (240.1).

En cuanto a las costas, la declaración de caducidad no contendrá imposición de las mismas a


ninguna de las partes (240.3)

F) SOBRESEIMIENTO

El sobreseimiento del proceso es una resolución judicial que pone fin al proceso sin resolver la
cuestión de fondo. Se puede llegar a través de alguna de las formas de terminación anormal del
proceso anteriores, se hará mediante resolución judicial en forma de auto, o por el Letrado de la
Administración de Justicia en forma de decreto.

Se hará en los siguientes casos.

- Cuando el tribunal entiende que carece de competencia internacional o se inhibe por


sometimiento del asunto a arbitraje.
- No comparece ninguna de las partes a la audiencia.
- No comparece el demandado y no alega interés para continuar con el pleito.
- No comparece el abogado del demandante.
- Se estime la existencia de cosa juzgada o litispendencia. Se produzca un cambio en el
procedimiento de juicio.

G) LA SATISFACCIÓN EXTRAPROCESAL O CARENCIA SOBREVENIDA DEL OBJETO.

El articulo 22 LEC señala que se puede dar por terminado un proceso si ‘cuando, por
circunstancias sobrevenidas a la demanda y a la reconvención, dejare de haber interés legítimo
en obtener la tutela judicial pretendida, porque se hayan satisfecho, fuera del proceso, las
pretensiones del actor y, en su caso, del demandado reconviniente o por cualquier otra causa’.
Estamos antes supuestos en los que ha dejado de existir un interés legítimo en la obtención de la
tutela judicial pretendida por satisfacción extraprocesal o porque no existe carencia en el objeto.

Si existe acuerdo entre las partes, el letrado de la administración de justicia decretara la


terminación del proceso (art.22.1 LEC).
Si una de las partes no está de acuerdo y aboga por la subsistencia del interés legítimo en el pleito,
será necesario emplazar a las partes a una comparecencia en el plazo de diez días, que realiza el
Secretario Judicial para que se produzca ante el tribunal y será éste quien decidirá, mediante
auto, la continuación del proceso o la finalización del mismo de forma anticipada. (art. 22.2 LEC).

11
Si se decide continuar, no cabra recurso en contra. Si por el contrario decide que no hay interés
legítimo, el proceso finalizara pero si cabria recurso de apelación (art.22.3 LEC).

En cuantos a las costas, si ha existido consenso en la terminación, no hay condena en costas (art
22.1 LEC). Si no hay existido dicho consenso, se condenara en costas a la parte que vea rechazada
su pretensión (art.22.2)

H) LA ENERVACIÓN DEL DESAHUCIO.

Consiste en la posibilidad de parar el proceso y su terminación si, requerido el arrendatario para


que pague las cantidades adecuadas, este realiza el pago o lo consigna (art. 22.4 LEC).

12

También podría gustarte