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Tema 16. Sujeto y Predicado

Este documento trata sobre las relaciones sintácticas del sujeto y el predicado. Define el sujeto como la entidad que realiza la acción del verbo, mientras que el predicado dice algo sobre el sujeto y está relacionado con el verbo. Explica que el sujeto no necesita ser explícito en español debido a la morfología verbal, y que existen oraciones sin sujeto. También clasifica los diferentes tipos de sujetos y predicados, distinguiendo entre predicados nominales y verbales.
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Tema 16. Sujeto y Predicado

Este documento trata sobre las relaciones sintácticas del sujeto y el predicado. Define el sujeto como la entidad que realiza la acción del verbo, mientras que el predicado dice algo sobre el sujeto y está relacionado con el verbo. Explica que el sujeto no necesita ser explícito en español debido a la morfología verbal, y que existen oraciones sin sujeto. También clasifica los diferentes tipos de sujetos y predicados, distinguiendo entre predicados nominales y verbales.
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TEMA 16.

RELACIONES SINTÁCTICAS:
SUJETO Y PREDICADO.

ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN
2. DEFINICIÓN DE SUJETO Y PREDICADO
3. EL SUJETO
4. EL PREDICADO
5. CONCLUSIÓN
6. BIBLIOGRAFÍA Y APLICACIÓN DIDÁCTICA

1. INTRODUCCIÓN

En su obra "Fundamentos de Lingüística" (1993), Simone señala que la tradición gramatical


europea suele considerar que un enunciado está compuesto por un número determinado de lugares
que deben ser llenados por elementos obligatorios, a saber, el sujeto y el predicado, a los cuales se
les pueden añadir complementos de manera opcional.

Sin embargo, es importante entender que los lugares del sujeto y del predicado son elementos
virtuales, ya que pueden ser cubiertos por un elemento cero. En la oración, las relaciones sintácticas
se organizan en función de estos elementos. Además, existe una correlación entre las funciones
gramaticales y las partes del discurso, dado que cada parte del discurso es más apta para cubrir
ciertos lugares que otros. Las categorías de nombre, pronombre, adjetivos e infinitivos se ajustan a la
función de sujeto, mientras que la de verbo se ajusta a la función de predicado.

2. DEFINICIÓN DE SUJETO Y PREDICADO

El sujeto es la entidad que realiza la acción del verbo y se expresa lingüísticamente a través
de nombres. La noción de sujeto deriva del latín "subiectum" y se refiere a la entidad más rica en
sustancia en una situación dada. Sin embargo, esta concepción no es adecuada para oraciones sin
sujeto, impersonales o unipersonales.

Para Simone, la noción de sujeto es débil porque no está presente en todas las lenguas. Es
importante distinguir entre el sujeto y el actor, ya que pueden coincidir en el mismo constituyente o
disociarse en ocasiones paradójicas.

El predicado es la parte de la proposición que predica algo sobre el sujeto y está relacionado
con el verbo. Pero también existen otras formas en las que un elemento puede decir algo sobre otros
elementos, como en un diálogo.

El sujeto y el predicado son los términos que definen la oración desde un punto de vista
lógico. Las oraciones que establecen una relación entre sujeto y predicado se llaman bimembres y se
utilizan para el análisis sintáctico. Aunque también existen oraciones unimembres, como "Llueve" o
"Adiós”.

1
3. EL SUJETO
3.1. ELIPSIS DEL SUJETO

Desde una perspectiva formal, en español el sujeto no necesita ser explícito debido a que el
morfema de persona en el predicado ya lo incluye, mientras que en francés o inglés se requiere que
el sujeto siempre sea explícito. Por lo tanto, la presencia del pronombre en español tiene un énfasis
enfático, como en "yo lo he visto". El sujeto incluido en el verbo se llama sujeto gramatical y se
expresa en la categoría morfológica del verbo. Si aparece solo, se conoce como sujeto elíptico.

Existen oraciones en las que el sujeto no está presente debido a su naturaleza semántica,
como en el caso de oraciones impersonales y las que se refieren a fenómenos naturales. El uso del
verbo "haber" con un valor impersonal impide la presencia del sujeto, como en "Hay demasiada
gente en la puerta del cine". Manuel Seco distingue entre oraciones impersonales eventuales y
oraciones impersonales naturales, y existen dos tipos:
1) Impersonalidad semántica: aquellas que lo son por la propia naturaleza del verbo.
Verbos o predicados que no incluyen en su significado la presencia de un argumento con valor
semántico de sujeto. Ej.: Llueve.
· Impersonales de fenómenos meteorológicos = llueve, nieva, amanece,..
· Impersonales gramaticalizadas = se realizan con los verbos “ser”, “haber” y
“hacer” en su forma impersonal. Ej.: Hay galletas / Es tarde / Hace frío.
2) Impersonalidad sintáctica: aquellas que en el contexto gramatical se carece de un
argumento que determine la interpretación del sujeto. Son oraciones en las que,
independientemente del verbo que se utilice, la función semántica que se atribuye al sujeto es
desconocida por el aspecto sintáctico de la oración. Ej.: Llaman a la puerta.
· Impersonales de infinitivo: el verbo va a aparecer en forma no personal y en
infinitivo. La incapacidad de ser flexionado y la ausencia de flexión temporal tiene como
consecuencia que las oraciones con infinitivo posean un carácter semántico sentencioso.
· Impersonales con sujeto de referencia genérica: generalmente llevan unsujeto
en la forma morfológica de pronombre o carecen de sujeto pero aparece en desinencia verbal
(sujeto gramatical). Son impersonales porque poseen un contenido semántico que impide conocer
el sujeto emisor de la oración. Por tanto, el referente que ofrecen es de carácter indeterminado, lo
que lleva que interpretemos estas oraciones desde una forma personal: Puedes contar con amigos
de verdad (de referencia inespecífica), Vienen a recoger la ropa usada (de 3ª persona del plural).

3.2. CLASES DE SUJETOS

1. Atendiendo a la estructura interna del sujeto, se pueden establecer cuatromodelos:


a) Sujeto unitario → integrado por un solo elemento: “Juan canta”.
b) Sujeto complejo → formado por un núcleo acompañado de uno o varios
términos adyacentes: “La heroica ciudad dormía la siesta”.
c) Sujeto compuesto → en el que entran a formar parte varios términos (simples
o complejos) en coordinación: “Los visitantes y vecinos del lugar quedaronalarmados”.
* Estos tres sujetos pueden incluirse dentro del que se denomina sujeto lógico.

2. Según el tipo de relación semántica que exista entre el sujeto y el predicado pueden
aparecer los siguientes tipos de sujeto:
a) Sujeto agente → que realiza la acción del verbo: “El cartero ha llamado”.
b) Sujeto paciente → que recibe la acción del verbo en las construcciones pasivas:
“La casa ha sido comprada”.
c) Sujeto estativo → cuando el verbo indica un estado o situación referida alsujeto:
“Luis se encuentra ocupado”.

2
d) Sujeto causativo → cuando el sujeto da pie para la realización de la acción
verbal, aunque no la ejecute: “El fuego ha arrasado el monte”.
e) Sujeto psicológico → surge por la necesidad comunicativa. Es aquel en el cual
centramos la atención. No tiene porqué coincidir con el sujeto gramatical: Exclusivamente a usted
le compete este asunto.

4. EL PREDICADO

La clasificación tradicional más conocida y aceptada divide el predicado en dos tipos:


nominal y verbal. Esta división es la base para clasificar las oraciones como copulativas o
predicativas.
· Predicado nominal: aquel que se forma con verbos copulativos (ser, estar,
parecer), considerados vacíos de significado, por lo que sólo actúan como simple unión entre
sujeto y atributo: María es escritora.
· Predicado verbal: donde el verbo se convierte en el núcleo y no hay dependencia
entre sujeto y atributo: María escribe cartas.

Pero existen otras fórmulas de predicados menos nítidas, que han recibido dentrode la
gramática española múltiples tratamientos:
a) Tipos intermedios entre la atribución y la predicación:
- Usos atributivos de verbos que no lo son: Mi padre anda enfermo.
- Verbos o construcciones semiatributivas: Juan viene solo.
- Atributivos del CD: Tengo a mi mujer encamada (= Mi mujer está
encamada), donde la presencia del CD refuerza el carácter no copulativo de la construcción.
b) Enunciados sin predicado: del tipo “Adiós”, “¡Cuánta miseria!”, “¡Qué pena!”.
Son considerados como equivalentes a oraciones, con la peculiaridad de que sólo constan de un
miembro (oraciones unimembres), al cual no puede denominarse ni sujeto ni predicado. La R.A.E
(Esbozo) dice que abundan “en el habla coloquial y también en ciertas obras literarias
modernas que se esfuerzan por dar una visión primaria de las cosas sin las trabas que impone
una construcción más o menos lógica”.
c) Formas no personales del verbo: tradicionalmente les ha sido negada la
posibilidad de igualarse a las demás formas verbales respecto a su capacidad para servir de soporte
a un predicado y para construir oraciones sobre la base de que la operación con verbo en forma
personal es el modelo perfecto. En realidad, el problema se presenta sobre todo en las
subordinadas.

María Barrenechea utiliza el término "verboides" para referirse a las formas no personales de
los verbos, las cuales tienen una doble función: actuar como sustantivos, adjetivos o adverbios, y
al mismo tiempo, funcionar como verbos en potencia o explícitamente. Sin embargo, en cuanto a
la estructura del predicado, se suele considerar la construcción oracional más típica y común, en la
que se emplea un verbo en forma personal. Se divide en distintas modalidades o estructuras
básicas de predicados:
1. estructura predicativa: activa o pasiva.
2. estructura atributiva.

4.1. EL PREDICADO VERBAL

Las estructuras del predicado verbal tienen un verbo no atributivo en forma personal como
núcleo. En la gramática tradicional, la presencia de este verbo era suficiente para caracterizar estos
predicados. Si un verbo copulativo estaba presente, el núcleo se consideraba un atributo y el
predicado se llamaba nominal. La inclusión de un verbo predicativo determina un tipo de

3
predicado distinto y fácilmente reconocible. En la gramática tradicional, el predicado verbal se
definía en términos semánticos. Gili Gaya, en su Curso superior de sintaxis española, afirmaba que
el predicado verbal "expresa un fenómeno o una transformación en la que el sujeto participa".

4.1.1. Construcciones activas y pasivas

En las construcciones predicativas, podemos distinguir entre las activas (por ejemplo, "El
gato ha roto el jarrón") y las pasivas (por ejemplo, "El jarrón ha sido roto por el gato"). Aunque la
gramática transformativa las considera como variantes superficiales de una misma estructura
profunda común, no hay diferencia de significado, sino solo de construcción.

En cuanto a los predicados activos, algunos gramáticos hablan de predicación completa (por
ejemplo, "La niña ha comido") frente a predicación incompleta (por ejemplo, "La niña ha dado el
pan al perro"), refiriéndose al comportamiento diferente de los verbos que necesitan o no
complementos para integrar el predicado. Esta distinción no depende de la naturaleza del verbo,
sino del uso en la oración.

La predicación incompleta incluye varias estructuras de predicado, como la transitiva y la


intransitiva, caracterizadas por la presencia o ausencia de complemento directo. Según Alarcos
Llorach, no se debe hablar de verbos transitivos o intransitivos como categorías diferentes, sino de
predicados complejos y simples. Por ejemplo, en "El niño come" se analiza la realidad como un
todo, mientras que en "El niño come uvas" se distinguen dos elementos.

La presencia o ausencia del complemento directo depende de la intención comunicativa del


hablante. La mayoría de los verbos pueden aparecer con o sin complemento directo según lo que
se quiera comunicar. Además, algunos verbos que normalmente se usan como intransitivos a veces
pueden recibir un complemento directo enfático.

La transitividad es una característica de ciertos predicados que presentan complemento


directo, pero no del verbo o núcleo del predicado. Algunos verbos requieren una delimitación
léxica mayor, mientras que otros presentan un contenido vacío de referencias y necesitan un
término adyacente.

4.1.2. Complementos del predicado

1) EL COMPLEMENTO DIRECTO

Según la gramática tradicional, el complemento directo es la persona o cosa sobre la cual


recae la acción del verbo. Sin embargo, para Alonso y Henríquez Ureña, es el objeto de la acción
del verbo. Alarcos sostiene que no hay una acción que pase del verbo al objeto, sino que se
establece una relación entre el sujeto, el verbo y el complemento directo. Para él, el complemento
directo no tiene ninguna marca formal excepto cuando se puede sustituir por los pronombres "lo",
"la", "los" o "las". Cuando el complemento directo va precedido por la preposición "a" y se refiere
a una persona o cosa personificada, su papel es indicar que el sintagma a que precede no es el
sujeto.

Alarcos considera que a veces es necesario limitar la referencia del verbo a algo más
concreto, y para ello se utiliza un término adyacente que designa el objeto sobre el cual se
desenvuelve la actividad aludida por la raíz verbal. Estos adyacentes se llaman objeto directo y
objeto preposicional. El objeto directo se enlaza al verbo sin necesidad de ningún índice explícito

4
de su función. Los sustantivos que cumplen esta función suelen ir después del verbo, pero si se
anteponen o se elimina su mención porque la referencia es consabida, se utiliza un representante
átono de su función.

2) EL COMPLEMENTO INDIRECTO

El complemento indirecto es comúnmente descrito como el receptor de la acción, ya sea una


persona o cosa. A menudo se identifica en la oración por la preposición "a" antes del sustantivo,
aunque a veces también puede ser introducido por "para". Es posible reemplazarlo con
pronombres átonos como "le" o "les". En algunas ocasiones, coexiste con el complemento directo,
como se puede observar en la oración "Dieron huesos a los perros", que puede ser sustituida por
"Se los dieron".

El complemento indirecto puede ser acompañado por otros elementos en la oración, y


generalmente se refiere al destinatario de la acción expresada por el verbo. Por lo general, el
complemento indirecto se refiere a seres animados, como en el ejemplo "Escribió a su amigo",
aunque también puede referirse a entidades inanimadas, como en "A esta puerta le he cambiado la
cerradura". La preposición "a" siempre precede al complemento indirecto, pero como esta
preposición también se utiliza en otras funciones gramaticales, no es suficiente para identificarlo,
ya que también se encuentra antes de objetos directos, complementos preposicionales y
circunstanciales adyacentes.

El complemento indirecto comparte ciertas similitudes con el complemento directo, ya que


ambos se ubican después del verbo y su posición no afecta el significado de la oración. Cuando
ambos objetos pueden ser omitidos porque su referencia es conocida, el verbo se acompaña de
pronombres átonos en ambos casos, como en "Me lavo" (complemento directo) o "Me lavo las
manos" (complemento indirecto). Si ambos objetos son sustantivos, puede haber ambigüedad,
como en "Presentó a su mujer a Juan", pero el uso de pronombres personales distintos para cada
función permite su distinción, como en "Se la presentó".

Los adyacentes introducidos por la preposición "para", aunque puedan referirse a un


destinatario, no deben ser considerados complementos indirectos. Por ejemplo, en "Han traído un
paquete para el director" o "Compraremos un juguete para el niño", los adyacentes con "para" son
circunstanciales. Si estos adyacentes son omitidos, pueden ser representados por un pronombre
tónico acompañado de la preposición, como en "Se lo han traído para él" o "Se lo compraremos
para él".

En ocasiones, los verbos pueden ir acompañados de pronombres átonos que no se identifican


como complementos indirectos de un sustantivo. Estos pronombres son llamados "dativos
superfluos" por Bello. Por ejemplo, en vez de decir "No deis caramelos al niño", donde
"caramelos" es el complemento directo y "al niño" es el complemento indirecto, se puede agregar
otro pronombre sin cambiar el significado de la oración: "No me des caramelos al niño", donde el
pronombre "me" se refiere a la persona interesada en lo que se está designando. Otros ejemplos de
dativos superfluos son "Me tomé un café" en lugar de "Tomé un café" y "Nos temíamos lo peor"
en vez de "Temíamos lo peor". La presencia del pronombre "superfluo" añade una referencia al
interés de la persona designada. También hay verbos que siempre van acompañados de
pronombres átonos que no se refieren a sustantivos eludidos, como en "Me estaba quieto" (Estaba
quieto).

3) EL COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL

El complemento circunstancial hace referencia a lugares o eventos relacionados con la


acción del verbo, como el lugar, el tiempo, el modo o la cantidad. Alarcos lo denomina

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"aditamento" y se distingue del complemento directo y del complemento indirecto porque no
puede ser reemplazado por ningún pronombre y tiene una mayor flexibilidad en cuanto a su
posición dentro de la oración, lo que indica una relación menos íntima con el núcleo verbal.

En general, los adyacentes circunstanciales se utilizan para indicar las circunstancias que
rodean o matizan la acción descrita en la oración. Existen varios tipos de circunstanciales, como
los de tiempo, lugar, modo, medio, instrumento, causa, compañía y fin. La presencia o ausencia de
estos adyacentes no altera la estructura ni el significado de la oración, pero proporcionan detalles
más precisos sobre la experiencia comunicada. Por ejemplo: "El tren llegará en dos minutos por la
vía número dos" indica con mayor precisión la situación que se está describiendo.

Cada oración puede contener varios circunstanciales, como en el ejemplo "Mañana, en la


reunión, decidirán con más calma lo que sea oportuno". Aunque no siempre es así, los segmentos
que cumplen la función de circunstancial se diferencian entre sí por las particularidades de la
realidad que expresan. Por ejemplo, en "Desde aquí no veo nada" y "Desde ahora no haré caso", se
hace referencia al lugar y al tiempo respectivamente, aunque su papel funcional es el mismo.

En general, los complementos circunstanciales pueden ser reemplazados por adverbios, pero
existen casos en los que no es posible porque no existen adverbios que se refieran a nociones
como compañía, causa, instrumento, fin o condición. Por ejemplo, "Fue al pueblo con sus amigos"
no se puede reemplazar por un adverbio, pero sí se puede decir "Fue allí con ellos". Otro ejemplo
es "Habrá premios para los mejores", que se puede sustituir por "Para ellos habrá premios".
Además, en casos como "Perdimos el hilo por lo larga que fue la conferencia", el complemento
circunstancial de causa se puede reemplazar por la expresión "Por eso".

Los circunstanciales internos a veces se presentan como modificadores del contenido global
de la oración. Por ejemplo, en la oración "Los chicos han terminado felizmente sus exámenes", el
adyacente "felizmente" afecta directamente al verbo y podría ser reemplazado por otros adverbios
con un significado similar, como "Han terminado con éxito". Sin embargo, en ejemplos como
"Felizmente, los chicos han terminado sus exámenes", el adverbio "felizmente" modifica el
significado de toda la oración. En este caso, el adverbio aislado por comas afecta a todo el
conjunto de la oración, atribuyéndose la noción de la terminación feliz de los exámenes.

4) EL COMPLEMENTO AGENTE

Cuando el foco del hablante está en el objeto de la acción en lugar del sujeto, suele
expresarse mediante el uso de la construcción pasiva del verbo. En esta construcción, el sujeto se
llama paciente, ya que recibe la acción verbal. El complemento agente se agrega al verbo mediante
las preposiciones "por" o "de". Dependiendo de si incluye o no un complemento agente, la
gramática tradicional ha clasificado estas oraciones como de pasiva primaria o secundaria. Al no
tener el español una forma verbal especial para la voz pasiva como en el griego o el latín, algunos
gramáticos, como Alarcos en "Pasividad y atribución en español" (en Estudios), han cuestionado
la existencia de una verdadera voz pasiva en nuestra lengua. En español, las estructuras pasivas se
asocian con los predicados caracterizados por la atribución.

5) EL PREDICATIVO

Bello definió la función del predicativo como la relación sintáctica y semántica que existe
entre ciertos sustantivos o pronombres y ciertos verbos predicativos. Esta relación se da en
oraciones nominales y verbales, donde el predicativo cumple la misma función tanto en la oración
nominal como en la verbal. Por ejemplo, en la oración nominal "él está tranquilo", "tranquilo" es
un predicado nominal que cumple la función de atributo del sujeto "él"; mientras que en la oración
verbal "él duerme tranquilo", "tranquilo" es un predicativo que indica la manera en que se realiza

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la acción verbal "dormir".

Según Alarcos, los complementos predicativos son elementos sintácticos que modifican
tanto el predicado verbal como un sintagma nominal que actúa como sujeto u objeto directo. Se
caracterizan por expresar con frecuencia un estado o propiedad transitoria.

Por ejemplo, en la oración "Juan guardó la camisa sucia", el complemento predicativo es el


que modifica al objeto directo "camisa" y expresa un estado no permanente. En cambio, en la
oración "Juan llevaba puesta la camisa roja", el predicativo es un modificador adyacente del sujeto
"Juan" y no indica un estado transitorio.

La gramática tradicional ha denominado a este Complemento Predicativo de acuerdo con la


propuesta de la Academia, que defiende que este [Link]. funciona como un segundo predicado en
relación al nombre, ya que atribuye un estado o propiedad a la oración. El Complemento
Predicativo y el predicado verbal tienen una relación de dependencia sintáctica y semántica, lo que
se refleja en la concordancia de género y número cuando el predicativo es un adjetivo.

A) Predicativo – adyacente atributivo del Sujeto. El atributo en cuestión no aparece junto a


verbos copulativos y concuerda en género y número tanto con el verbo como con el sujeto. Es
compatible con otros adyacentes dentro de la oración, como se muestra en los ejemplos: "El
abogado vivía tranquilo", "El público escuchó silencioso", "Las olas rugen furiosas". Este atributo
afecta al signo léxico del verbo, al cual matiza, y también al sujeto explícito. A diferencia del
atributo, cuando se elude, se puede representar con una unidad adverbial, por ejemplo: "El
abogado vivía así/tranquilamente/con tranquilidad".

B) Predicativo – adyacente atributivo del CD. Este adyacente hace referencia al Complemento
Directo con el que concuerda, como se ve en los ejemplos: "Dejaron perplejo al director" y
"Llevaba manchada la chaqueta". Si se elude, se puede representar por unidades adverbiales o por
el demostrativo neutro "eso", como en: "Dejaron así al director" o "Llevaba así la chaqueta". Tanto
un adjetivo como un sustantivo pueden desempeñar esta función, como en el ejemplo:
"Nombraron alcalde a mi amigo" que se puede expresar como "Lo nombraron eso".

6) EL COMPLEMENTO DE RÉGIMEN

Los gramáticos tradicionales consideran que todo sintagma preposicional que no es ni un


complemento directo ni un complemento indirecto debe ser considerado como un circunstancial,
aparte del atributo y el predicativo. Sin embargo, Alarcos ha identificado un tipo de complemento
preposicional que se comporta de manera peculiar, conocido como complementos de régimen.
Estos complementos están introducidos por preposiciones similares a las utilizadas para los
circunstanciales, pero se diferencian en que pueden ser reemplazados por un pronombre que
conserva la preposición. Además, el suplemento no puede ser omitido sin dejar la oración
semánticamente incompleta. Por ejemplo, "habla de política" se puede cambiar a "habla de ella",
pero no se puede simplemente decir "habla".

Los verbos pronominales que siempre llevan una unidad átona reflexiva pueden tener un
suplemento como adyacente, como en el caso de "Me arrepiento de mis pecados". Otros verbos
que pueden tener un complemento directo también pueden adoptar un pronombre reflexivo, y en
ese caso, el adyacente debe ser un suplemento. Por ejemplo, "El ejército ocupó la ciudad" tiene un
complemento directo, mientras que "El alcalde se ocupó de la ciudad" tiene un suplemento.

Aunque se reconoce que hay una incompatibilidad entre un complemento directo y un


suplemento, se pueden encontrar estructuras oracionales en las que parecen coexistir ambos. Por
ejemplo, "Llenad las copas de vino". El sustantivo "las copas" funciona como complemento

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directo, mientras que el sustantivo precedido por la preposición "de vino" tiene el aspecto de un
suplemento, ya que podría ser reemplazado por una unidad tónica con preposición. Sin embargo,
el segmento preposicional no puede aparecer sin la presencia previa del complemento directo,
como en "Llenadlas de eso".

4.2. EL PREDICADO NOMINAL

El predicado nominal es una construcción gramatical que consiste en un nombre (adjetivo o


sustantivo) acompañado o no de complementos. Por lo general, este tipo de predicado es
encabezado por los verbos "ser" o "estar". Su función es calificar o clasificar al sujeto,
dependiendo si se utiliza un adjetivo o un sustantivo.

Los verbos "ser" y "estar" se conocen como copulativos y se utilizan para relacionar el sujeto
con el predicado nominal. El verbo "ser" se utiliza con sustantivos y adjetivos o participios,
mientras que el verbo "estar" solo se utiliza con adjetivos, ya que su función es calificar y no
clasificar. A pesar de que estas oraciones contienen un verbo, se les llama nominales porque su
significado se expresa a través del sustantivo o adjetivo, y no del verbo.

Algunos lingüistas, como Hernández Alonso, han criticado la rigidez de esta doctrina,
argumentando que la distinción entre atribución y predicación no debe ser tan tajante. De hecho, la
gramaticalización de "ser" y "estar" es similar a la de otros verbos auxiliares, como "sentir" y
"vivir", que hoy en día se consideran predicativos.

Aunque es cierto que existen diferencias sintácticas entre las construcciones predicativas y
las atributivas, es importante destacar que el verbo es el centro de la organización interna del
predicado, ya que su presencia determina la inclusión de otros elementos gramaticales, como el
objeto directo, el objeto indirecto, el atributo o el predicativo.

4.2.1. Atributo, participio y voz pasiva

Los verbos copulativos tienen la peculiaridad de requerir un adyacente llamado atributo, el


cual puede ser un adjetivo, sustantivo u otros segmentos complejos. La función del atributo es
restringir el significado del verbo, y su omisión provoca la aparición del incremento pronominal
invariable "lo" (Lo es / Lo está / Lo parece).

Los participios también pueden funcionar como atributos y formar estructuras atributivas
con el mismo patrón sintáctico que las oraciones pasivas. Aunque la noción de "pasivo" solo se
refiere a la estructura interna del participio, y a veces su uso depende del contexto para evitar
ambigüedades referenciales. Por ejemplo, "El campeón fue vencido" (pasiva) y "El campeón fue
vencedor" (atributiva) tienen la misma estructura básica con un núcleo verbal y un sujeto explícito
que concuerda con el verbo.

5. CONCLUSIÓN

A lo largo del tema se abordaron los constituyentes de la oración, es decir, el sujeto y el


predicado, y su relación sintáctica de interdependencia. Se discutieron las diversas características
del sujeto y el predicado, así como la estructura que los conforma, incluyendo la concordancia, la
discordancia y la impersonalidad.

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6. BIBLIOGRAFÍA Y APLICACIÓN DIDÁCTICA

En este tema hemos discutido las principales características del sujeto y el predicado en la
oración, las cuales son relevantes para los estudiantes de Secundaria y Bachillerato en todas las
programaciones de lengua. Para elaborar este tema, se ha consultado la siguiente bibliografía:

- Alcina, Blecua, Gramática española, Barcelona, Ariel, 1975.


- Alarcos Llorach, Estudios de gramática funcional del español, Madrid, Gredos, 1978.
- Alarcos Llorach, Gramática de la lengua española, Madrid, Espasa-Calpe, 1994.
- Bosque, Demonte, Gramática Descriptiva de la Lengua Española, II, R.A.E, Madrid,
Espasa, 1999.
- Lamíquiz, Morfosintaxis estructural del verbo español, Universidad de Sevilla, 1972.
- Marcos Marín, Aproximación a la gramática española, Madrid, Cincel, 1975.
- R.A.E., Esbozo de una nueva gramática de la lengua española, Madrid, Espasa-Calpe,1973.
- Sánchez Márquez, Gramática moderna del español. Teoría y norma, Buenos Aires,Ediar,
1972.

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