LA EXTRAÑA DESAPARICION
DE ST. JHON
J.C Batista Rojas
Jamás pensé haber terminado de esta forma yo Sr John un simple caza tesoros
moribundo y postrado en un rincón mientras escucho esos infernales chirridos mi
pronto deceso a manos de algo que ni siquiera pude llegar a visualizar por
completo, aun me pregunto cómo fue que acabe de esta forma; de pronto
recuerdos del inicio de esta expedición se presentan ante mí.
Era un día como cualquier otro en la tormentosa ciudad de arkham en la que cada
estación del año sin importar que fuese otoño o verano el cielo siempre estaba
cubierto por centenares tormentas, aunque nada de eso discipo mis ganas de
realizar la búsqueda de un antiguo artefacto ubicado en unas antiguas ruinas
ubicadas en algún lugar del caluroso desierto del Sahara.
En la mañana del 14 de marzo de 1912 recibir la carta de mi viejo colega Fredyc
Eibon, anunciando que partamente tendré que tomar mi barco para empezar mi
larga travesía hacia las misteriosas ruinas del Sahara, aunque no realizaba mi viaje
solo con mi colega Eibon, sino que también nos acompañaban el famoso profesor
Ambrose Bierce el cual nos brindaría la información necesaria y, por último, pero no
menos importante aún chico el cual era un ayudante del profesor cuyo nombre era
Randolph Carter.
Al desembarcar de nuestro barco emprendimos lo más rápido posible a nuestro
destino, al lapso de tres días, nos encontrábamos al frente de las ruinas las cuales
tampoco habían sido sencillas de localizar habíamos de requerir de la ayuda de
varios guías y expertos de la zona para facilitarnos la búsqueda; al intentar entrar
pudimos divisar una especie de puerta con una cerradura mucho más pequeña a
comparación de la puerta que era de un inmenso tamaño, su estructura no parecía
humana ni mucho menos eran de un color verde musgoso, conformado por ladrillos
de piedra la cual le daban la forma de como si una jaula sin aberturas se tratase sin
haber terminado yo de hacer estas pequeñas observaciones el profesor le hizo
unas sellas a su ayudante el cual saco de su bolsa una llave la cual resplandecía
como se estuviese ella de plata era una llave un poco peculiar, ya sea por su rara
forma o sus adornados con extrañas joyas, pero lo que me hizo realizar esta
deducción fue su considerable tamaño el cual abarcaba la mano completa del
profesor el cual este mismo al sostener la llave procedió a introducirla en la ranura
sin antes advertirnos a nosotros que diéramos un paso atrás.
En un abrir y cerrar de ojos la llave desaparece del lugar en el cual fue colocada y
la puerta se fue abriendo lentamente, en el mismo instante que la puerta fue abierta
un nauseabundo olor y escalofrió que nos recorría por toda la espalda a todos los
que estábamos ahí presentes simplemente observando, hasta que simplemente
Fredric fue el primero a aventurarse alentándonos a todos el siguiente en seguirlo
fue el profesor junto con Randolph, siendo yo el último en entrar.
Al estar adentro fue como si estuviera en otro mundo la atmosfera era pesada junto
a un ambiente oscuro y tétrico, me encontraba yo solo; ya que hasta ese momento
No sabía el destino de mis acompañantes; al corto tiempo pude encender mi
mechero junto con un palo y un trozo de tela que casualmente había encontrado
pude realizar una antorcha con la cual pude divisar unos extraños grabado e raras e
indescriptibles pinturas lo único que pude lograr ver fue unos extraños símbolos que
ha mi poco entender se referían a un especie de sacrificio a un antiguo dios si
nombre; ni siquiera pude terminar de pensar cuando un horrible grito pasa por mi
oídos junto a un espantoso ruido parecido al del chirrido de una puerta oxidada, que
me apresure a legar al lugar donde se originaba ese ruido y al entrar en un espacio
pude divisar por una grieta algo totalmente aterrador, era mi viejo colega el cual era
lentamente despedazado por un ser el cual tenía una forma semejante a la de un
perro de gran tamaño por lo que podía ver en aquel momento era no poseía ni
siquiera ojos y que simple apariencia era tan repugnante que mi hizo vomitar, tuve
tiempo de digerir lo que había pasado cuando esa criatura voltio hacia donde yo me
encontraba y de como si fuese un fantasma atravesó sin más la pequeña ranura en
la cual veía.
Me apresure a reincorporarme y salir los más rápido de ahí, pero apareció otra más
de aquella criatura y así como0 apareció me atacó dejándome con severas heridas
en mi abdomen en eso aparece el ayudante del profesor el cual distrae a las
criaturas y me da tiempo de refugiarme en un pequeño cuarto, ahora que lo pienso
aquí postrado y moribundo se me vino a la mente aquellos garabatos que pude
observar en las paredes que hablaban acerca de una especie de sacrificio y lo
supe, supe que lo siguiente que me esperaba era lo mismo que a mis compañeros
la muerte, una muerte cruel y dolorosa a manos de entes sin forma para satisfacer
a aquellas criaturas que solo existen en las pesadillas más oscuras de un hombre,
solo rezo a Dios que mi muerte sea desangrándome en este frio duelo antes que a
manos de eso.