LIBRO
Título: INTELIGENCIA Y SIMBOLIZACIÓN. Una perspectiva psicoanalítica.
Autora: Silvia Bleichmar1
Año de publicación: 2009. 447 pp. Editorial Paidós. Buenos Aires.
Comentario: Lic. Lidia Orbe
El lector encontrara en las páginas de este libro el pensamiento de una psicoanalista
argentina contemporánea, la Dra. Silvia Bleichmar, quien ejerció una clínica sostenida
y revisada a la luz de la metapsicología freudiana, a la que propuso ponerla a trabajar y
problematizar en aras de evitar todo riesgo de dogmatizacion del pensamiento.
En el marco de esta propuesta epistemológica Silvia Bleichmar buscó identificar y
revisar los paradigmas de base del psicoanálisis, en particular aquellos que buscan dar
cuenta de los orígenes del psiquismo humano.
Trabajó en la búsqueda de una teoría de los orígenes de la vida psíquica desprovista de
las improntas de los modelos deterministas e innatistas. Nos propone entonces pensar
“lo originario” en psicoanálisis, no como aquello dado en los inicios de la vida del
cachorro humano sino como el producto, el resultado del proceso de humanización
1
Silvia Bleichmar (1944-2007). Se formó en la Universidad de Buenos Aires en las
carreras de Sociología y Psicología. Hizo su Doctorado en Psicoanálisis en la
Universidad de Paris VII (Tesis Doctoral bajo la dirección de Jean Laplanche). Docente
de postgrado en las Universidades Nacionales de Buenos Aires, La Plata y Córdoba.
También en México, Francia, Brasil y España. Su obra abarca numerosos libros y
ensayos, entre otros, En los orígenes del sujeto psíquico, La Fundación de lo
inconciente, Clínica psicoanalítica y neogénesis, Dolor país, La subjetividad en riesgo,
Paradojas de la sexualidad masculina, La Construcción del sujeto ético.
donde la relación sexualizante del semejante se constituye en condición necesaria y
motor de la vida psíquica.
Desde esta perspectiva teórico clínica se abordan en este libro los temas relativos a la
inteligencia, el pensamiento y la simbolización humana. A partir de la metapsicología
busca precisar sus orígenes, requisitos y modos de constitución, aquello que lo
caracteriza y lo hace específicamente humano, en definitiva su razón de ser en el
proceso de constitución subjetiva.
Junto al contenido temático y el modelo epistemológico con que se abordan los temas
encontramos una propuesta respecto a la transmisión y enseñanza del psicoanálisis.
Como docente expresó su preocupación por encontrar un método de transmisión del
psicoanálisis que permitiera mostrar ante todo un estilo de pensamiento que destacara
la forma en que deben ser planteados los problemas, esto es, que habilite a nuevos
interrogantes, antes que estar destinado a privilegiar las respuestas o conclusiones,
privilegiar el método.
Esta propuesta docente se materializo en los seminarios anuales de “Trabajo del
Psicoanálisis” que Silvia Bleichmar dictó desde 1966 a 2007. El presente libro en su
“formato-seminario” es la transcripción del seminario dictado en 1998. Cada uno de sus
24 capítulos corresponde al dictado de una clase y el lector podrá participar de un
trabajo teórico clínico enriquecido por el diálogo y la participación con los colegas
asistentes.
Reseña del capitulo 1. ¿Por qué simbolización, pensamiento e inteligencia?
Este capítulo corresponde a la clase inaugural del seminario donde se plantean los ejes y
las premisas básicas que se desarrollarán en el transcurso del seminario.
Su primer reflexión se refiere a que estamos en vías de abordar temáticas que el
psicoanálisis comparte, en tanto interlocutores, con otras disciplinas o campos del
conocimiento, tales como la Psicología genética, la Semiótica, la Psicología cognitiva,
incluso la Filosofía.
Es por ello que destaca que es la perspectiva psicoanalítica la que nos obliga a una
aproximación teórica particular siendo “el objeto que define nuestra práctica”, es decir,
nuestro propio campo epistémico, desde donde deben surgir los interrogantes.
“¿Qué puede el psicoanálisis aportar a la problemática de la inteligencia?”, siendo que
esta se caracteriza como proceso de adaptación, de planificación y coordinación de
conductas para producir transformaciones en lo real, siendo el conocimiento un aspecto
central de la misma. (pág. 15).
Propone entonces revisar en primer término las relaciones posibles entre esta definición
de inteligencia y la conceptualización tanto del Inconciente como del Yo en tanto
instancia psíquica.
En una primera aproximación afirma que si la inteligencia surge como correlato de la
adaptación ésta no puede ser definida ni remite a la noción de inconsciente. Ya que éste
se sostiene al margen de toda adaptación, al margen de todo tipo de razonamiento con
arreglo a metas, incluso es el espacio psíquico desde el cual se puede poner en riesgo
toda posibilidad de adaptación.
Respecto del Yo y la inteligencia, dirá que en tanto se considere al Yo como instancia
psíquica representacional, opuesto a la idea de un Yo organismo que estaría en
contigüidad y al servicio de la vida biológica, se hace entrar en crisis la homologación
Yo y adaptación. Tema que será abordado como uno de los ejes centrales del seminario.
A partir de estas consideraciones Silvia Bleichmar plantea la necesidad de diferenciar
entre una “inteligencia animal” y una “inteligencia específicamente humana”.
Esto implica reconocer la existencia de una inteligencia natural genéticamente
determinada de la cría humana, operando en el inicio de la vida biológica, la que a partir
de la intromisión sexualizante que ejerce el semejante sufre una profunda
desadaptación, y es mediante el uso de la formula: “estallido de la adecuación a la
naturaleza” que la autora concluye “la inteligencia humana no está en contigüidad con
la naturaleza sino que sigue un camino que hay que descontruir y reconstruir, como hizo
Freud con la sexualidad”. (Pág. 31)
Se refiere al hecho de que la sexualidad humana seguiría su carril biológicamente
determinado sino fuera subvertida por la sexualidad pulsional.
Al mismo tiempo y paradójicamente, planteará que el pasaje de la inteligencia natural a
la inteligencia humana es impensable sin el reconocimiento de la existencia del
inconciente. Dirá que sin inconciente el hombre quedaría reducido a la inmediatez de lo
real.
Un inconciente que desde la perspectiva teórica de la autora se define en su materialidad
psíquica, en su realismo, como un espacio psíquico que antecede al sujeto y que escapa
a la subjetividad reflexiva.
Alterados los caminos de la adaptación natural por la parasitación simbólica y sexual
del semejante, considera necesario identificar los modos de constitución de la
inteligencia específicamente humana. Es el origen del pensamiento y la simbolización
humana los que constituirán una vía de acceso privilegiada para tal tarea.
Para ello partirá del concepto de pensamiento y desde la perspectiva psicoanalítica
propone un giro conceptual respecto de los modelos clásicos.
Afirma que las primeras formas del pensamiento y la simbolización desde la perspectiva
psicoanalítica se constituyen a partir de la “alucinación primitiva” que como tal
inaugura la vida representacional.
Identifica entonces al pensamiento a partir de su carácter representacional y define a la
representación “como la forma con la cual se hace activo en el psiquismo algún tipo de
elemento ideativo” (Pág. 25)
Desde esta perspectiva la “satisfacción alucinatoria” es considerada un primer
pensamiento, incluso una primera forma de simbolización, que como toda
representación en sus orígenes, no solo es el efecto de una inscripción proveniente del
exterior (huella mnémica) sino que se construye como recomposición de lo real y por
lo tanto es creación de una nueva realidad psíquica que la autora caracteriza en términos
de “neocreación “.
Al destacar respecto de la alucinación primitiva su carácter de creación a partir de la
recomposición de lo real, Bleichmar nos propone tomar la conceptualización hecha por
C. Castoriadis de la “Imaginación radical” por considerarlo un aporte fecundo destinado
a caracterizar al pensamiento humano. Conceptualización que será retomada en el curso
del seminario.
Caracterizado de esta forma los orígenes del pensamiento y la simbolización
considera fundamental destacar que estos no están al servicio de la adaptación a lo
real, ni al servicio de la autoconservación biológica, sino que su única finalidad es el
dominio sobre la excitación interna, sobre ese sexual que se define como “ese plus de
placer que no se resuelve en lo autoconservativo”.
Con esta afirmación esta destacando que el pensamiento en su origen no se constituye
con arreglos a una lógica racional o articulada a los fines de entrar en contacto con la
realidad, con el objeto externo, sino que se constituye para defenderse de las cantidades
internas que no logran evacuación por que ellas representan la presencia de la
sexualidad en tanto inscripciones de representaciones ligadas al placer.
La hipótesis fuerte que marca todo este recorrido esta destinada a destacar que la
representación surge del “exceso” de la sexualidad y no de la ausencia del objeto.
Se abre entonces toda una problemática que la lleva a interrogarse acerca de cómo
reencuentra la inteligencia humana los caminos de la adaptación, si el curso marcado
por la biología ha sido alterado, porque originariamente se han constituido las
representaciones deseantes. Cómo hará el sujeto para conocer la realidad exterior si los
orígenes del pensamiento son residuales del exterior, son pre subjetivos, si el psiquismo
se constituye a partir de modos alucinatorios.
Estos son los interrogantes que orientan su trabajo teórico clínico a lo largo del
seminario, donde se prioriza el conocimiento acerca de los modos de construcción del
pensamiento y la simbolización en tanto son considerados como pre requisitos para el
funcionamiento de la inteligencia en su carácter operativo con arreglo a los procesos
lógicos que la caracterizan.
Una vez establecido el hecho de que el pensamiento antecede a la inteligencia será la
problemática del Yo en tanto instancia psíquica, su relación con el preconsciente y el
acceso a los procesos lógicos lo que constituya otro de los ejes centrales del seminario.
Si los caminos de la adaptación son reencontrados del lado del Yo, éste lo hará a través
de -“la representación que el Yo tiene de su propia autosubsistencia representacional, en
los modos históricamente constituidos - y donde la ideología encuentra un espacio
privilegiado-” . (Pág. 31)
Antes de concluir este primer encuentro destaca que el programa de trabajo propuesto
no solo permitirá cercar los modos en que pensamiento y simbolización marcan los
destinos del psiquismo, sino que a partir de ello será posible explicitar las consecuencias
sobre los criterios diagnósticos y los modos de intervención.
Se refiere justamente al hecho de que trabajar sobre los prerrequisitos de la constitución
de la inteligencia permitirá diferenciar entre los llamados “trastornos de aprendizaje” y
lo que ella conceptualiza en términos de déficit o trastornos en la constitución de la
inteligencia. Tema que además ayudara a definir la especificidad de la clínica
psicoanalítica por relación a otros ámbitos como la Psicopedagogía o la Educación.
A partir de este encuentro inaugural los próximos capítulos – clases abordarán una
amplitud de temas de los cuales mencionaré: Prerrequisitos de la inteligencia y sus
condiciones de instalación. Percepción y producción del mundo humano. Estatuto del
objeto y modos de simbolización. Temporalidad e historia en el aparato psíquico.
Categorías temporo-espaciales y producción discursiva. Articulación lógica y
diferenciación de los sistemas. La cuestión del sujeto, la cuestión del yo. Símbolo,
interpretación simbólica e interpretaciones de transición. La simbolización en el
psicoanálisis de la Escuela Inglesa. La antecedencia de los pensamientos respecto del
aparato de pensar. Intervenciones simbolizantes y traumatismo. Trastornos de
inteligencia, su diferencia con los problemas de aprendizaje.
Al ir desarrollando estos temas trae a consideración los aportes de autores
psicoanalíticos quienes en su producción teórica han buscado dar respuesta a las
problemáticas que ella está en vías de trabajar.
Dialoga con ellos estableciendo concordancias y diferencias, refiere a: J. Lacan, J.
Laplanche, P. Aulagnier, C. Castoriadis, D. Winnicott, W. Bion, M. Klein.
Como ocurre con cada uno de sus textos y seminarios todo desarrollo teórico encuentra
su razón y justificación en la clínica psicoanalítica, por ello no dejarán de estar
presentes las referencias a casos y situaciones clínicas para pensar aspectos diagnósticos
y modos de intervención.
Comentario personal
Este libro tiene la particularidad y el valor de comunicar un pensamiento en el mismo
tiempo y proceso de su producción, con todo lo que ello conlleva, es decir sus hallazgos,
sus impases, incluso por momentos un cierto desorden en la transmisión de las ideas,
producto de la espontaneidad y la inspiración que agita el afán por construir el
conocimiento.
Bleichmar nos invita a participar del pleno ejercicio de un pensamiento rigurosamente
psicoanalítico, anclado en lo fundamental del psicoanálisis para desde allí poder
desplegarse, abrir nuevos enigmas, deconstruir y volver a construir siempre dispuesto a
poner a trabajar los aspectos más fecundos del psicoanálisis. En este sentido su trabajo
dentro del campo del psicoanálisis bien puede ser considerado en términos de lo que G.
Bachelard dio en llamar “salto epistemológico” en tanto se vencen los obstáculos
metodológicos que demoran el avance del conocimiento y se permite la construcción de
nuevas ideas.
Su método de transmisión como ese “exceso” de los orígenes nos fuerza, nos incita a
construir nuestro propio conocimiento.
Este particular cuidado por la perspectiva psicoanalítica es un aporte y un referente
acerca de cómo y desde dónde abordar el diálogo con otras disciplinas, en particular en
lo que actualmente tiende a designarse como el trabajo o abordaje interdisciplinario.
Licenciada Lidia Orbe
Psicoanalista. Co directora y Docente de la Escuela de Clínica Psicoanalítica de Niños
y Adolescentes para Profesionales del interior del país de ASAPPIA.
Auxiliar Docente en los Seminarios anuales de la Dra. Silvia Bleichmar.