DEL Argentina: General EN LA
DEL Argentina: General EN LA
DELARTE
GENERAL
EN LA
ARGENTINA
Tomo II
HIS
TORIA
GENERAL DEL ARTE
EN LA
ARGENTINA
PINTURA
GRABADO
EL MOBILIARIO EN EL RÍO DE LA PLATA
LA MÚSICA CULTA EN EL PERÍODO HISPANO
PLATERÍA
PINTURA
Héctor H. Schenone
Entre los fenómenos de trasculturación pro
Tal situación nos lleva a efectuar un replanteo
ducidos por la conquista española se puede ad del arte americano posterior a la conquista, y
vertir, en el caso de la pintura, como en el de las por ende, a la formulación de juicios de valor
otras artes, la imposición rápida y definitiva de adecuados a las nuevas circunstancias.
temas, formas y procedimientos europeos que El tema dominante de la pintura hispano
suplantaron a aquellos que eran propios de los americana es el religioso, aunque también se
aborígenes americanos. Tan radical fue el des cultivaron otros géneros.
plazamiento de las técnicas artísticas autócto La pintura religiosa no sólo estaba destinada
nas, que son pocos los ejemplos que escapan a a las iglesias y capillas, sino también servía de
este hecho. ornamento en las casas particulares, alhajando
Desde los primeros momentos llegaron al las salas de recibo, además de las habitaciones
Nuevo Mundo artistas y pinturas, siendo posi interiores.1
ble establecer entre los primeros una variada Dentro de esta temática, aunque no privativa
escala de valores. En cuanto a las obras, ocu de ella, es frecuente la pintura seriada, que se
rre otro tanto, pues si bien hubo algunas de presenta de dos maneras distintas: como narra
mano maestra, fueron éstas las menos numero ción cronológica de la vida de un personaje o de
sas, si se efectúa una comparación con la gran un hecho, o bien como repetición sistemática de
cantidad de obras de taller, cuya importancia un mismo tema o tipo.
radica en que, junto con los grabados, se consti El retrato es otro género que interesó; pero,
tuyeron en modelos para muchas generaciones en este caso, por razones sociales. Por lo gene
de pintores americanos. Entre aquéllas deben ral, no es posible advertir una particularidad o
incluirse tanto las series, de valor dispar, cuanto novedad en su tratamiento que lo diferencie de
la gran cantidad de imágenes devocionales, de lo que en ese entonces se solicitaba eti Europa.
tipología reiterada, y los paisajes flamencos eje Son escasos los temas costumbristas y mitoló
cutados con fines comerciales. gicos: más aquéllos que éstos; y si bien en algu
Dicha producción llevaba en sí misma el ger nas regiones no es posible documentar su mate
men de la cosa mediana y sin brillo, lo cual ex rialización en obras pictóricas, en cambio se
plicaría en cierta medida por qué los artistas pueden señalar ejemplos importantes en Méxi
americanos pudieron recrear, en algunos casos, co y en el Perú. Para el primero de los virrei
otras formas de expresión con caracteres pro natos, Francisco de la Maza ha registrado nu
pios. Tal sería el ejemplo de la pintura mexi merosos testimonios de personajes mitológicos
cana y de algunos pocos maestros sudameri en las arquitecturas efímeras, murales y cua
canos. dros. Con respecto al Perú, son los investiga
Sin embargo, de ese quehacer pictórico de dores Mesa y Gisbert quienes nos informan de
tipo imitativo surgió otro, cuyos fundamentos, que aun en el siglo xvn 1 mantenía su vigencia el
sin ser exclusivamente estéticos, estaban en con- gusto por las representaciones de temas clá
sonancia con un medio social nuevo y distinto. sicos.
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San Ignacio hasta 1955. Como las que antes se norte de Italia, y suponemos, por su formato
citaron, nada agregaban al esclarecimiento de la apaisado, que ha de haber sido una predella de
pintura en nuestra ciudad, a pesar de ser co altar. En el refectorio de esa misma casa se
rrectas, y por muchos conceptos superaban lo conserva todavía una Adoración de los Pasto
que aquí se hacía. res, del siglo xvm, prácticamente perdida por
Se deben destacar también dos lienzos: una una reciente y desafortunada limpieza.
Flagelación, en la Casa de Ejercicios, y una esce De más alta calidad son las del convento de
na bíblica, en la Merced; pero sospechamos que Santo Domingo: una muy buena copia de la
esta última obra ha sido donada a la iglesia de primera versión de los Peregrinos de Emaús,
los Mercedarios durante el siglo pasado. del Caravaggio, de la que frecuentemente se
Respecto de la Flagelación, son muy relativas hicieron réplicas durante el siglo xvii, y una Vir
las apreciaciones que se pueden hacer de ella, gen del Rosario con los Santos de la Orden.
por el pésimo estado de conservación. Pare Esta última, firmada en Roma en 1724 por Plá
ciera tratarse de una obra de los talleres del cido Costanzi, presidió su retablo, ubicado en
una de las naves laterales de la iglesia hasta
principios de este siglo; pero fue reemplazada
luego por el relieve que hoy existe.12 Esta tela
fue alterada por restauraciones posteriores; en
tre ellas, la de Fernando García del Molino en
1862, anulando muchos de los positivos valores
que originariamente poseía.
Debe citarse, además, una Huida a Egipto, en
la Concepción, bien compuesta, aunque lamen
tablemente incompleta.
preponderantes; pero no faltaron los típicos Más interesante es el que representa la muer
paisajes, y algunos pocos de tema profano.” te de Píramo y Tisbe, no por sus valores pictóri
En el Museo Sobremonte de Córdoba hay un cos, sino por el tema, un tanto insólito; pues, si
conjunto de ese tipo de pinturas. Son pe bien no se ignoraba a estos célebres amantes, su
queños y anónimos óleos sobre cobre, como los representación debe de haber sido aceptada
que suponemos había en las viviendas, sobresa con reservas, y más aún por la parcial desnudez
liendo un Cristo caído bajo el peso de la Cruz, y de la heroína.
otro, una versión tomada de un muy difundido Los más importantes conocidos son los cinco
grabado de Rubens, en el que aparecen los Doc lienzos que han pasado al Museo Fernández
tores de la Iglesia Latina y la Eucaristía. Blanco, parte de una serie numéricamente
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piedad de las Dominicas, de Córdoba, es la serie pintores cuzqueños, tomados de los Evangelios
de figuras angélicas, canónicas unas, y otras Apócrifos, o leyendas medievales, como la del
apócrifas, que corresponden al tipo de las vesti trigo que creció milagrosamente para ocultar a
das como figuras de ballet. El número conser la Sagrada Familia mientras huía de los solda
vado nos dice que esta serie tampoco ha llegado dos de Herodes, y la caída de los ídolos al paso
íntegra a nuestros días, y, entre los pocos que del Redentor recién nacido. No falta, tampo
quedan, se destaca Baraciel, con rosas en su fal co, la nota sentimental del ángel con un al
da recogida, y sus ropajes muy volados y colo mohadón que acompaña a María.
ridos. Merecen también atención ciertos lienzos, co
En la iglesia de Humahuaca se puede ver el mo los de Cochinoca y de Casabindo. En
conjunto de doce cuadros que agrupa a Reyes y
Profetas de Israel, realizado en el Cuzco por
Marcos Zapata, uno de los maestros del siglo
xvm más solicitados, pues también hay otra serie
suya en Santiago de Chile.
Reflejan la manera de este artista, y al mismo
tiempo los convencionalismos propios de la pin
tura cuzqueña de la segunda mitad de la centu
ria, cuyo adocenamiento nos dice de una pro
ducción que tendía cada vez más a la cantidad
en desmedro de la calidad artística, acentuado
ello por una paleta empobrecida, en la que do
minaban el azul ultramar y el bermellón. La
firma del autor está en el cuadro de Josafat, el
piadoso rey de Judá: Se pintaron estos 12 lienzos
/ en el Cuzco el a[ño] 1764.
Grupo interesante es el de Tilcara con episo
dios de la vida de María: los Desposorios, la
Visitación, la Natividad, Epifanía y Huida a
Egipto, asimismo obras cuzqueñas, donde una
vez más se refleja la importancia de los modelos
grabados. La calidad es pareja, denotando la
presencia de una misma mano, no identificable,
poblados de elementos anecdóticos, como en las
escenas de la Visitación y la Huida a Egip
to. En este último lienzo se reúnen los hechos Inmaculada Concepción. Iglesia de Cochinoca,
incluidos habitualmente en este tema por los provincia de Jujuy.
34
farol). /.ararías.
Salomón. Isaías.
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abundaban las series grabadas que ilustraban y les merecen especial atención dos de ellos: el
difundían las sutilezas teológicas en boga. San Juan y el San Mateo; no así los otros, que
También son cuzqueños un Cristo con San son muy endebles. Los primeros proceden de
tos, fechado en 1773, y una Virgen de las Mer los modelos pintados por Pérez Holguín en
cedes, orlada con un rico marco con su dosel, 1714, aunque con algunas diferencias. San
ambos de Yavi. Es igualmente curiosa, aun Juan ha sido representado de manera muy se
que no rara, la alegoría de Jesús tocando la mejante a los lienzos de Sucre y de La Paz, con
campana para despertar a las almas pecadoras y la actitud remilgada y la expresión bobalicona
prevenirlas de la muerte que acecha, cuyas fre con que en la época se quería expresar el enaje
cuentes versiones van acompañadas, en algunos namiento y la inspiración divina.
casos, con significativos versos: Despierte el al Las divergencias son aun mayores en el San
ma dormida, que la muerte presto asoma... Mateo, ya que el Evangelista se dirige al ángel,
Ejemplo de las muchas obras traídas del Alto que está a la izquierda, en una posición que no
Perú es el Vía Crucis que se encuentra en la es la frecuente entre los prototipos del maes
iglesia de San Francisco de la ciudad de Jujuy, tro. Otro tanto se puede decir respecto de la
debido al hasta ahora desconocido pintor Diego ubicación de los accesorios; y sobre todo, del
de Aliaga, quien lo pintó entre 1776 y 1777, por águila de San Juan, que aparece en una actitud
encargo de María Josefa de Urrutia. Es una combativa atacando a la serpiente que sale del
serie que sobrepasa el número habitual de las cáliz. En ambos, el colorido es rico, aunque sin
estaciones del Vía Crucis, en las que se mani matices tonales; correcto el claroscuro, y firme
fiesta un detenimiento particular en el dolor el dibujo, si bien con las limitaciones que se ad
exacerbado de Cristo, que contrasta con la tri vierten en la pintura andina, incluso en sus des
vialidad de los soldados y de los personajes inte tacados representantes.
grantes de la comparsa.30 Entre los posibles autores de estos lienzos no
En el Museo del Cabildo de Salta se encuen quedan por ahora muchos nombres para elegir,
tra un San Pedro de Alcántara producido por inclinándonos por Nicolás Cruz, por ser el más
un seguidor de Melchor Pérez Holguín, pues lo identificable entre los discípulos de Holguín.
prueban el modo en que ha sido tratada la figu En el San Marcos debemos señalar su cabeza
ra del Santo, la relación entre la figura y el pai bien dibujada, mas no así el resto, que es con-
saje, el claroscuro, y los contrastes de luz y som trastadamente pobre; tanto, que pareciera de la
bra. La expresión del rostro, que recuerda la mano que pintó el San Lucas, tela desprovista
producción holguinesca, es, sin embargo, en de valor. Ello no es extraño, si pensamos que
cuanto a su factura, mucho más seca y de me era frecuente el trabajo en equipo, en los talle
nor calidad, y refleja la manera del maestro. res del momento.
Cuatro lienzos inéditos hay en la iglesia de Entre las obras existentes en Córdoba, son de
Rinconada, donde tuvimos ocasión de estudiar enorme interés para nuestro estudio dos gran
los. Representan a los Evangelistas, de los cua des cuadros que se conservan en el Convento de
Santas Vírgenes. Iglesia de Humahuaca,
provincia de Jujuy.
mermado gran parte del paisaje del fondo. advertimos que éstos no son dignatarios ecle
Pasajes de la vida de Cristo han sido reprodu siásticos, sino, simplemente, un examinador si
cidos en una secuencia de cuadros que se guar nodal y una monja.
dan en la clausura de las Teresas, producto asi Volviendo a los retratos, el mejor resuelto es
mismo de los talleres altoperuanos, de la cual, la el del doctor Juan de Molina Nabarrete y Ca
más interesante escena es la que describe el mo brera, oriundo de Córdoba, pues el de la reli
mento anterior al Nacimiento, cuando el posa giosa, sor María Teresa del Carmen Isassi, es
dero indica a los padres del Redentor la cueva evidentemente una estereotipia. Es posible
donde éste nacerá. El detalle de los ángeles pensar que Nabarrete y Cabrera, al ir al Cuzco,
preparando el pesebre donde reposará el Niño donde fue designado canónigo, se hizo retratar,
Dios, es gracioso por su ingenuidad. y desde allá envió el cuadro a Córdoba. Ya
De los mismos años, y de procedencia a veces que se hace referencia a este género pictórico,
difícil de discernir, son unos lienzos con orantes debemos mencionar las series de Obispos que
propiedad de las Dominicas, y cuyas figuras ocuparon la sede cordobesa y la de Pontífices,
principales son la Virgen del Carmen y San Vi guardados hoy en el Museo Juan de Tejeda.
cente Ferrer. De las primeras, una está en la Catedral, y
Los personajes en actitud de oración ubica otra se exhibe en dependencias del Seminario.
dos a los pies de las imágenes sagradas son fre Son conjuntos de dispar calidad, debidos a va
cuentes en la pintura colonial de casi toda Amé rios pintores; y era habitual que el número de
rica, arcaísmo que se mantuvo hasta muy entra cuadros aumentara, obviamente, con el trascur
do el siglo xix. En el caso concreto del primero so del tiempo.
de los cuadros aludidos, deben agregarse otros, En el Museo Sobremonte existe otro lienzo;
como la tipología de la Virgen, también de as en este caso, del obispo de Arequipa, Diego Sal
cendencia medieval y que corresponde a las lla guero de Cabrera, nacido en Córdoba; firmado
madas de Misericordia o protectoras, y sobre to por Jacinto Villaroel, activo en Chuquisaca, y
do, los dos insólitos sepulcros colocados sobre fechado en 1767. Es interesante por el modo
los ángeles. como ha tratado los elementos que acompañan
En la iconografía de la Edad Media, y tam a la figura; pero, en última instancia, no se dife
bién en algunos cuadros americanos, aparece el rencia, por lo repetido, de lo que entonces se
tema de los tronos ubicados en la región celes hacía en los talleres de las Provincias del Norte.
tial que aluden a sitios o asientos destinados a los Otro conjunto está reunido en la Sacristía de
justos en el Paraíso; pero en este óleo se trata de Canónigos de la Metropolitana de Buenos Ai
típicos monumentos funerarios medievales con res, de calidad desigual, y en los que se deben
arcosolios trilobulados que cobijan figuras ya distinguir los ejecutados en el Alto Perú de los
centes de obispos. Pareciera que hacen refe traídos del Cuzco. De esta última ciudad pro
rencia a la paz santificada que en el Cielo goza cedería el que a nuestro juicio es el más intere
rían los retratados; pero surge la duda, cuando sante de todos: el de fray José de Peralta, nove-
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Diego de Aliaga: La flagelación de Cristo. Iglesia de San Diego de Aliaga: La Verónica en el camino del Calvario.
Francisco, Jujuy. Iglesia de San Francisco, Jujuy.
no obispo de Buenos Aires, religioso dominico pondiente a la zona antes mencionada y traída a
de destacada actuación en los medios eclesiás Buenos Aires, debemos señalar en primer tér
ticos.31 mino dos grandes lienzos en forma de lunetos
Este Prelado había sido provincial de la Or otrora existentes respectivamente en las sacris
den en el Perú; y es probable que de paso por el tías de San Francisco y de Santo Domingo, am
Cuzco hacia nuestra ciudad haya hecho pintar bas pinturas cuzqueñas del siglo xvm, y que, por
su retrato, siguiendo las costumbres del mo su similitud de forma y tema, parecieran origi
mento. narse en un encargo común. En ambos se reu
Se debe señalar, además, que el autor del cua nían las figuras más destacadas de esas Ordenes
dro poseía mayor habilidad expresiva en cuanto alrededor de la Inmaculada, en un caso, y de la
a la captación del carácter del personaje, lo cual Virgen del Rosario, en el otro.
se nota en el rostro de éste, cuya individualidad Caracteres semejantes poseía otro cuadro hoy
está dada por una correcta modulación del vo desaparecido, del Convento de Franciscanos,
lumen. El resto presenta diferencias con este en el cual, a manera de árbol genealógico, se
tipo de obras, pues los detalles, las texturas y el aludía a las glorias de las familias religiosas fun
tratamiento general de los objetos que ambien dadas por los santos Domingo y Francisco. De
tan al personaje, evidencian una mayor fuerza y éstos brotaban dos ramas que se unían hasta
cuidado en el dibujo. convertirse en un rosal rematado por la Virgen
En cuanto a la producción americana corres del Rosario, y cuyas flores, repartidas simétrica-
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LO PRODUCIDO EN
NUESTRO TERRITORIO
La pintura en la región del Noroeste
Entre los autores más importantes que tra
bajaron en la zona del Noroeste argentino, po
demos citar el nombre de Gabriel Gutiérrez,
quien debió certificar el sudor milagroso de la Mauricio García: Martirio de San Fermín. Catedral,
pintura de la Virgen de las Lágrimas que se Santa Fe.
encuentra en la Catedral de Salta, realizada por
el hermano Grimau, de la Compañía de Jesús,
al cual nos referiremos más adelante.
El que se destaca entre todos sus contemporá
neos es Tomás Cabrera, por su obra La entrevis-
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ta del gobernador Matorras con el cacique Paikyn, de de idéntica hechura, se encontraba en poder de
1774, cuya atribución es históricamente justifi una congregación religiosa.
cada por la noticia que nos brinda uno de sus Un tercer ejemplar de parecida composición
más antiguos poseedores, Pedro de Angelis. se halla en la capilla de Huacalera, en la quebra
Debe señalarse la diferencia de calidad con da de Humahuaca; pero su factura menos de
otras telas firmadas por Cabrera; diferencias purada haría pensar en un seguidor.
que solamente pueden explicarse por el hecho Miguel Solá 35 hace referencia a dos pintores
de que quizás hayan sido objeto de malas res que se agregan a los nombrados, y que trabaja
tauraciones, hasta convertirlas en productos de ban en Salta a mediados del siglo xvm. Admi
un pintor aficionado?3 tiendo lo dicho por este autor, es lógico pensar
Es importante destacar el hecho de que es que en una ciudad de la importancia de ésta
ésta la única obra que responde al género histó deben de haber existido artistas que satisficie
rico, y escenifica un acontecimiento ocurrido en ran las necesidades inmediatas, y no todo podía
la región del Chaco salteño. Está dividida en ser importado.
dos partes: una superior, con la Virgen de la Los nombres y las obras consignadas por Solá
Merced rodeada de querubines y de los santos son los de Manuel Villagómez y Adrigó, a quien
Francisco de Paula y Bernardo, mientras que en se debe el Cristo de la Viña, que reproduce un
la inferior se brinda una vista del campamento grabado de Wierix, y Felipe de Ribera, autor de
en plano rebatido. Éste ha sido tomado de di la Divina Pastora con el retrato de Juan Vidart
bujos de Julio Ramón de César, ingeniero que Linares, fechado en 1764. Cita, además, a un
acompañó a Matorras en la expedición. La es anónimo autor de una Virgen del Rosario de
cena del encuentro, según apreciaciones de 1802, con los retratos de los donantes: Pedro
contemporáneos trasmitidas por tradición oral, José Saravia y Bárbara Martínez de Tineo, ape
es un fiel reflejo del hecho. llidos enraizados en el ámbito salteño desde el
La composición está enmarcada por una orla siglo XVII.
rococó que incluye tarjetas asimétricas con ins En la vasta región que incluye las poblaciones
cripciones alusivas, redactadas por Jerónimo de Oratorio, Casabindo, San Juan de Oro, San
Tomás Matorras, sobrino del Gobernador.^ to Domingo, Susques y Coranzulí, se encuen
Realizados también en Salta y atribuibles a los tran los únicos ejemplos de pintura mural, de
Cabrera son otros dos cuadros de la Virgen del factura muy esquemática e ingenua, como las
Rosario. Uno de ellos perteneció a la familia de las capillas de las últimas localidades citadas.
de Girondo, y en el cual figura la siguiente ins- En Casabindo, Oratorio, San Juan de Oro y
cripción: N. S. D[E] EL ROSARIO / A Santo Domingo, las obras han sido ejecutadas
D[EV]OCION / D. / GASPAR SA[?] BRAVO SAL con pigmentos al temple directamente sobre el
TA A[ÑO] !...[?], que representa a la Virgen revoque, imitando repisas, marcos para lienzos,
rodeada de los santos Francisco, Domingo, José columnas y cenefas, con los cuales se pretendía
Y Gertrudis. El otro, de mayor tamaño, pero enriquecer el muro con un retablo o una arqui-
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Tomás Cabrera: Entrevista del gobernador Matorros con el cacique Paykín, detalle. Museo Histórico Nacional, Buenos Aires.
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En Córdoba, donde se afincó, pudo lograr A partir de los cuadros dados a conocer por
una holgada posición económica, desarrollan los mencionados investigadores bolivianos, así
do, al parecer, una intensa producción, a juzgar como por el antes citado, se le puede atribuir el
por el crecido número de cuadros que tenía en retablo de la capilla de una estancia cercana a la
su casa y en una finca; tantos, que su mujer dejó ciudad de Córdoba —hoy, en el Museo Sobre
a los Franciscanos 150 de ellos. monte—, con paneles pintados en las alas y en
Su deceso ocurrió en fecha no precisada aún; el fondo, y se cierra reconstruyendo un prisma
pues, según Altamira, ocurrió antes de 1662, y, que contenía una imagen de bulto. Los del
en opinión del padre Furlong, con anterioridad fondo representan a cuatro querubines, y los
a 1673. laterales, a Cristo, la Virgen y Santos francisca
Debe agregarse a los hallazgos antes mencio nos. Es la imagen de la Madre de Dios la que
nados el descubrimiento de un nuevo e intere permite relacionar este retablo con la tabla en
sante lienzo existente en una colección particu contrada en Bolivia.
lar, que representa el taller de Nazaret, firmado La hipótesis antes sustentada permitiría asig
I0HANIS BAP[TIST]A [D]ANIEL faciebat 1609 nar a Daniel un gran lienzo que se guarda en la
[?], siendo por lo tanto la pintura más antigua clausura de las Dominicas. Representa a la
conocida entre las realizadas en nuestro país. Virgen del Rosario con Santo Domingo y Santa
La tela, de regular tamaño, muestra con fres Catalina, protegiendo a las monjas de la Orden
cura y no poca ingenuidad una típica escena ubicadas a sus pies, cobijadas bajo su amplio
hogareña en la que María cose junto a una chi manto sostenido por ángeles, siguiendo la arcai
menea, mientras San José trabaja en su mesa de ca fórmula de las Vírgenes de Misericordia. El
carpintero, rodeado de las herramientas pro mal estado de conservación no impide, sin em
pias de su oficio. El Niño Jesús y su primo bargo, establecer una clara correspondencia
Juan juegan en el suelo, donde han caído las con el ya citado retablito.
virutas, y en un ambiente en el que se conjugan Otras pinturas se pueden agrupar alrededor
lo anecdótico y la sencillez evangélica. de la figura de Daniel, por estar de algún modo
La figura de la Virgen repite la tipología relacionada con su manera. Serían los retratos
creada por Daniel, y junto con la de la colección de las monjas Catalina de Cristo y Teresa de
Anaya, de Bolivia, permitirán definir progresi Jesús, en las caras interiores de las puertas del
vamente el carácter de este pintor, facilitando la retablo de la Capilla del Fundador, y un Cristo
identificación de otras obras que con el tiempo atado a la Columna, con San Pedro arrepenti
aparezcan. do, todas en el Monasterio de las Carmelitas.
Puede deducirse por lo conocido hasta ahora, La última, de pobre factura y con evidentes sig
que su formación ha sido realizada en círculos nos de haber sido retocada, hace pensar más
cercanos o influidos por la pintura de Flandes, bien en un discípulo o seguidor, que sabemos
y que su calidad no pasa de ser la de un discreto los tuvo durante sus años de actividad en la ca
maestro provincial. pital mediterránea.
55
Entre los pintores que trabajaron en Córdoba Sin embargo, Sas dejó la ciudad de Córdoba,
durante el siglo xvn, conocemos los nombres de pues en 1612 lo hallamos en Potosí, donde aún
Diego Muñoz, discípulo del pintor noruego, y, trabajaba en 1623. Pareciera que su partida
según contrato de 1626, a Rodrigo Sas o de Sas, no respondió a los dictados de la Real Cédula,
flamenco que figura en documentos muy tem sino más bien al hecho de que la villa altoperua-
pranos. En 1606, al expedirse la Real Cédula na era un centro muchísimo más activo y pro
por la que se expulsaba a los flamencos del te misorio, un mercado surtido por la producción
rritorio americano, el gobernador Alonso de local, y atractivo tanto a los artistas de otras re
Ribera solicitó su permanencia, porque hace su giones como a una clientela adinerada.
oficio y de el se sigue fruto... porque no hay otro pintor Sabemos también de la existencia de pintores
que pinte cosas de consideración y hace muchas imá doradores, cuya actividad era necesaria para la
genes para las iglesias y otras devociones. "' bores ornamentales, como Juan Pérez Cabral,
56
portugués, muerto en 1650, y Nicolás Palacios, dan referencias concretas sobre cuál era exacta
que intervino en el dorado de la iglesia de la mente su profesión: artistas o simples pintores
Compañía. A éstos habría que agregar el de paredes.
nombre de Ignacio de Córdoba, que aparece en Se han dejado para el final los cuadros de la
un documento de 1684.41 iglesia de la Compañía de Jesús. Nos referi
De la centuria siguiente son los nombres de mos a los del retablo mayor, de las bóvedas del
Hermenegildo de Eguibar, maestro de escultu templo y de la Capilla Doméstica.
ra en madera, autor de un dibujo que represen Como se indicó en otra parte, el altar mayor
ta a la Catedral, y Francisco Javier del Sacra estaba construido para recibir pinturas que hoy
mento, nacido en 1749, pardo libre cuyo nom han desaparecido, ya que fueron reemplazadas
bre figura en varios escritos. a comienzos del siglo XX por hornacinas e imáge
Sería de su mano el marco que a modo de nes de bulto. Sabemos cuáles eran los temas
retablo oculta una ventana en la capilla del Fun de dichos cuadros, pero no su calidad. Llama
dador, del Monasterio de las Teresas. Consta la atención que en la calle central existiera un
de un cuerpo superior o ático, cuya pintura ori San Ignacio con un marco de espejos, que en los
ginal falta en la actualidad, y de dos puertas con inventarios levantados con motivo de la supre
los retratos de las monjas Teresa Luisa de San sión de la Orden figura con un precio alto.
Angel y María de la Madre de Dios. Son tra Las iglesias jesuíticas de Córdoba, Santa Fe y
bajos de factura muy primaria, lo cual acentúa Salta estaban cubiertas con una bóveda de ma
el arcaísmo de esta obra, y si no estuviera fecha dera ornamentada con pinturas, siendo éstas,
da en 1768, como consta en el friso, un observa juntamente con los ya citados del Norte y los de
dor desprevenido la ubicaría en un momento las Misiones, los pocos ejemplos de pintura or
mucho más temprano. namental conocidos en nuestro medio.
Más información poseemos acerca de Manuel Las bóvedas de cañón corrido de los recintos
Javier Garay, Pintor y arquitecto de afición, pardo cordobeses, están constituidas por una sucesión
o mulato que pintó una Ninfa, recostada sobre las de arcos de medio punto, recubiertos por
armas de Córdoba, para el túmulo de los funera franjas separadas entre sí por nervaduras, con
les de Carlos III. También efectuó trabajos motivos fitomorfos realizados en tintas planas, y
relacionados con retablos, por lo cual se puede cuyo colorido se combina con el de los nervios,
deducir que fue hombre activo en varios ofi lográndose una equilibrada unidad tonal.
cios; pero en ninguno de ellos se destacó como Sobre el crucero de la iglesia cabalga una cú
un artista consumado.42 pula que se apoya sobre pechinas, y todo el
Durante la segunda mitad del siglo xvm y co conjunto descansa sobre un friso corrido en el
mienzos del xix aparecen los nombres de varios que se alternan lienzos con tableros tallados y
pintores pardos o mestizos —algunos, esclavos, dorados. En las pechinas se ubicó a los Evan
y otros, libres—, acerca de los cuales nada se gelistas, como era habitual en estos casos, mien
puede decir, pues los datos recogidos no brin tras que en la cúpula ascendían teorías de ánge-
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Hermano José Grimau, S. JVirgen de las Lágrimas. Virgen. Museo Enrique Udaondo, Luján, proi’incia de
Catedral de Salta. Buenos Aires.
de que al desaparecer la casi totalidad de esa ducciones en 1714) y Acacio Negle (bávaro, ac
producción, nos hallamos impedidos de elabo tivo en las Misiones y en Córdoba), no conoce
rar planteos cualitativos y estilísticos respecto de mos la actividad específica en el campo de las
obras que no existen. Ello nos obliga, asimis artes.
mo, a limitarnos a la documentación escrita re Del hermano Gonzalo Ruiz, el Catálogo III
cogida, que brinda una gran cantidad de nom de la provincia del Paraguay señala que en 1617
bres de religiosos dedicados al ejercicio de la se hallaba en Córdoba dedicándose a las activi
pintura. dades artísticas; y en ese mismo registro, pero
De los hermanos Felipe Viveros (Bruselas, en otro número, se habla del hermano Blas Gó
1605; actuó en Yapeyú, Loreto y Encarnación, mez, santafesino, al cual se lo llama pintor y
donde murió), Antonio de la Cuesta (español, escultor. De ambos tampoco sabemos en con
natural de Tarragona), el padre José Gómez creto qué hicieron.
(porteño, nacido en 1667, que estaba en las Re El hermano Bernardo Rodríguez, español,
60
Hermano Luis Berger, S. J.: Virgen de los Milagros. Iglesia de la Compañía, Santa Fe.
61
nacido en 1574, vino desde el Perú a pedido del Descendimiento que se conserva en la Com
padre Diego de Torres para realizar obra en el pañía de Santa Fe.
Colegio de Santa Fe, para cuya iglesia hizo un Otro religioso, el hermano Luis Berger, es el
gran lienzo que servía de retablo mayor. De autor de una obra conocida: la Virgen de los Mi
éste se desconoce su calidad, su tamaño, y el lagros, ejecutada en 1636. Parece ser que entre
tema representado. También fue autor de las actividades que desarrolló antes de su llega
una imagen de la Virgen llamada la Conquistado da a nuestras tierras, la pintura ocupó un lugar
ra, que llevaron los mártires del Paraguay: bea destacado; pero, como ocurre frecuentemente,
tos Roque González, Alonso Rodríguez y Juan los juicios de valor vertidos en documentos no
de Castillo, y que fuera destruida por los in coinciden muchas veces con la realidad, pues la
dios. Se le atribuye sin fundamento alguno el nombrada imagen no pasa de ser obra correcta,
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caractericen, permitiendo una fácil identifica este dato: y en no pocos colegios se lo recuerda con
ción. Tal sería el caso del San José de las Cata gratitud por las imágenes que pintó en ellos.
linas de Córdoba, así como de otros cuadros Referencias directas a obras, y no ya a nom
citados más adelante. bres, serían en primer término los murales de la
Diremos del pequeño óleo del Museo de capilla de Loreto en el pueblo de Santa Rosa:
Luján, procedente de la Colección Peña, que las estaban tan perdidos en la actualidad, que su
reservas son de otra índole, pues su notoriedad apreciación era difícil, a tal punto que para te
está relacionada con la inscripción: J • M • Ka- ner idea acerca de ellas, se necesitaba recurrir a
biyú = Fecit Ytapua 1618. Dicha leyenda está viejas fotografías.
escrita con caracteres del siglo pasado, sobre Actualmente se está restaurando esta pintu
una tabla suelta e independiente de la pintura, ra, por lo cual se la podrá apreciar mejor. Las
lo cual no es prueba de una necesaria corres escenas están relacionadas con la leyenda pia
pondencia entre ambas. dosa de la traslación de la Santa Casa de Naza-
Llama la atención lo temprano de la fecha, ret, y eran presididas por la imagen de la Vir
pues el pueblo de la Candelaria de Itapúa había gen de Loreto, título mariano del que los Jesuí
sido fundado sólo tres años antes, y si además tas eran muy devotos, causa de que construye
hubo de ser trasladado de lugar,50 las circuns ran junto a varias de sus iglesias americanas,
tancias no eran del todo adecuadas para el ejer una capilla especial dedicada a esta advocación.
cicio de la pintura. El mejor ejemplo de ello es la muy suntuosa de
Hay además otro elemento que probaría que Tepotzotlán (México).
no pudo ser hecha en 1618, y es el Corazón de Las escenas están dispuestas en registros se
María colocado en el centro de la parte supe parados horizontalmente por molduras y guar
rior, pues se sabe que esta devoción mariana das, y, en sentido vertical, por pilastras fingidas,
fue promovida por San Juan Eudes unos cin cuyos capiteles son iguales a los de las construc
cuenta años más tarde, y es a partir de esa época ciones de esos pueblos.
cuando se comienzan a organizar los elementos El abandono y el maltrato que sufrió esta
simbólicos de la advocación. obra han dejado sus huellas. No obstante, hay
Reproduce un supuesto retrato de la Virgen partes menos perdidas, como las que represen
dentro de un marco de molduras fingidas, con tan a Dios Padre enviando al Espíritu Santo,
roleos laterales, dos rosas en los ángulos supe rodeado de ángeles adoradores, y junto a quien
riores y el citado Corazón de María. Está pin está el arcángel San Miguel con sus huestes,
tado casi sin imprimación, sobre un delgado abatiendo al dragón infernal. En otra parte se
lienzo de Bretaña, tensado sobre un bastidor puede ver el traslado de la Casa a Loreto.
moderno. Hay también una curiosa escena del taller de
Otro nativo, de nombre Esteban, fue discípu Nazaret, en la que la figura principal es Jesús,
lo del hermano Berger, y figura en las Anuas de provisto de una maza de carpintero, labrando
1649 entre los fallecidos de ese año, agregando un panel adornado con estrellas, que aluden,
66
Buenos Aires
Buenos Aires, por su ubicación geográfica,
distante de los centros americanos más activos
de la producción artística, y ciudad - puerto
muy conectada con el exterior, tuvo durante los
siglos coloniales un relativo desarrollo cultural.
Desde el período prehispánico, su vincula
ción con otras regiones de influencia del Conti
nente era escasa. Consumada la conquista,
mantuvo su aislamiento respecto del interior
del territorio, y sirvió como lugar transitorio de
recepción de obras, que se llevaron a zonas mu
cho más ricas. Esto no niega, como en algún
momento se supuso, que no haya habido talle
res para satisfacer las necesidades del ámbito
porteño.
La actividad pictórica estuvo en manos de es
pañoles y de extranjeros que se desempeñaron
con mayor o menor fortuna; pero, a juzgar por
sus obras, se puede decir que no fueron creado Miguel Aucell: Aparición de Cristo a San Luis, rey de
res, aunque dominaban la técnica de la pintu Francia (destruido). Capilla de San Roque, Buenos Aires.
ra. El único de verdadera relevancia en este
panorama de escaso aliento es el italiano Angel Aquí en Buenos Aires casó dos veces, y por
María Camponeschi. 1778 vivía en la calle de las Torres. Estaba de
En 1754 se estableció un valenciano, Miguel dicado al ejercicio del comercio, lo cual le brin
Aucell o Ausell, de cuya formación nada sabe dó una desahogada posición económica, figu
mos; pero de que conocía el oficio es prueba rando entre los noventa y ocho vecinos más
segura el hecho de que el Cabildo, apenas llega acaudalados de la ciudad, cuando se confeccio
do, le encargó dos retratos de los Reyes, cuyo nó la lista de los posibles contribuyentes para
rastro se ha perdido, y por los cuales recibió la suf ragar los gastos que demandaría la construc
suma de noventa y cinco pesos. ción de un muelle.
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En su momento debió de haber sido conside pesar de estar en el altar mayor de la iglesia
rado el mejor pintor de Buenos Aires, ya que se homónima: se trata de un lienzo corredizo que
le encomendó el retrato de Pedro de Cevallos, habitualmente está oculto detrás del retablo.
primer virrey del Río de la Plata, que no pudo Representa al Santo de rodillas, con la sigla de
efectuar, dada la negativa del personaje.54 Jesús en el pecho, y dirigiendo su mirada a la
Las tres obras que nos permiten conocer la Trinidad, que aparece en la parte superior.55
manera de Aucell, son: la Resurrección de Cris Entre ésta y la figura del Santo fundador, el
to, firmada y fechada en 1760; el San Luis Rey espacio se completa con nubes y figuras angéli
de Francia, y el San Ignacio de Loyola, anterior cas, como es habitual en la pintura de la época.
a 1767. En todos los casos particulariza su esti La cabeza de San Ignacio está tomada de su
lo un peculiar tratamiento de las luces que face retrato, lo que es frecuente en su iconografía, y
ta las formas. No matiza el color ni modela los la zona que ocupa, es el sector donde la luz es
volúmenes, sino que los determina por fuertes más intensa, razón por la cual se destaca de la
golpes de luz, creando las sombras casi directa atmósfera bastante tenebrista que lo rodea.
mente sobre una imprimación rojiza. Del San Luis, poco se puede decir, ya que era
Es indudable que se sirvió del apoyo de gra una obra bastante mediocre, en la que aparecía
bados para realizar sus obras; pero no supo el Santo Rey de rodillas y recibiendo la cruz de
trasladar al óleo los valores que le brindaban los las manos de Cristo. No faltaban las nubes y
modelos, consiguiendo, por lo tanto, resultados los consabidos ángeles, los atributos reales, la
bastante pobres. Concretamente, en el caso de vista de un puerto lejano —alusión a la Cruza
la Resurrección, se trata de un grabado'de Pie- da—; pero denotaba la mano de un copista y no
rre Drevet, y en el cuadro de San Ignacio, la de un pintor, y todo hacía suponer que también
Trinidad ha sido parcialmente tomada de otro en este caso Aucell se había limitado a ampliar
que ilustra un misal romano. una estampa.
La Resurrección era su mejor obra, y mostra Había sido hecha en 1761 para la capilla de
ba a Cristo elevándose a los cielos ante la sor San Roque, pues sabemos que San Luis Rey fue
presa y la conmoción de los soldados. La tea una de las más destacadas glorias de la Orden
tralidad de la escena ponía de manifiesto la cla Tercera de San Francisco. Desapareció junto
ra inspiración barroca del modelo seguido. En con muchas otras obras en el incendio de 1955.
planos posteriores, el ángel que había removido Dichas características permitirían asignarle la
la piedra sepulcral y las Santas Mujeres que se Trasfiguración —versión parcial del cuadro de
acercaban. Rafael— y la Epifanía, ambas en San Ignacio.
La entonación general no se diferenciaba de Dos telas, también de gran tamaño y en el mis
la de otras obras suyas, y, como en ellas, escasea mo lugar: la Aparición de Cristo a San Ignacio y
ban los azules y los verdes, privando, en cambio, la Muerte del Santo, han sido tan modificadas
las tierras, los ocres y el bermellón. por la intervención de E. Eberle en 1890, que es
El San Ignacio es pintura poco conocida, a imposible emitir opinión sobre ellas.
70
Otras cuatro pinturas serían de su mano: El otro era el velo del retablo de San Juan
una Anunciación procedente del Convento de Nepomuceno en San Ignacio, y también copia
Predicadores, hoy en el Museo Fernández Blan ba un grabado.56 Con este cuadro había otro
co, y dos lienzos corredizos. Uno de ellos esta en el nicho donde se encontraba la estatua ya
ba en el altar de Santo Tomás de Aquino, de la cente del Mártir, y del cual solamente se tienen
iglesia de Santo Domingo, y en él, dos ángeles lo noticias documentales.57
ceñían con el cíngulo de la castidad en presen También en la iglesia de los Jesuítas, en el
cia de la Virgen y el Niño, que contemplaban la altar de San Estanislao de Kostka, un pequeño
escena. lienzo —hoy en colección particular— reprodu
ce la célebre estatua de Pierre Le Gros para la
cámara mortuoria del Santo, en el Noviciado de
San Andrés en el Quirinal (Roma). Se podía
leer en el reverso la siguiente leyenda: Para el
altar de San Estanislao de Kostka de la Iglesia de San
Ignacio de Buenos Ayres, hoy oculta por el reente
lado. Esta pintura también denota la mano de
Aucell; pero su factura es más cuidada.58
Los datos recogidos sobre este pintor llegan
hasta 1787, en que se sabe estaba en España,
donde pudo haberse quedado definitivamente,
pues en Buenos Aires no se tienen de él noticias
posteriores.59
Junto con el de Aucell aparece el nombre de
un tal José Simón. Ambos tasaron las pinturas
y dorados del Colegio de los Jesuítas, en el mo
mento en que los miembros de la Orden debían
salir del país. En 1768 ejecutó treinta retratos
de Carlos III, que se enviaron a los pueblos de
las Misiones.6U
Contemporáneo era Francisco Pimentel, au
tor de un retrato de este mismo Rey que el Ca
bildo de Buenos Aires le encomendó en 1772.
Asimismo, pintó otro escudo con las armas de la
ciudad, y retocó el viejo. Ignoramos cuál pudo
haber sido el valor de su obra, por ser éstas las
José de Salas: Retrato de sor María Antonia de la Paz y únicas referencias conocidas.61
Figueroa. Casa de Ejercicios, Buenos Aires. José de Salas, madrileño, además de pintor,
71
cesario aclarar que son muy pocos los datos cuantos trabajaron en esta ciudad durante el
brindados por estas pinturas como para permi período de la dominación española.
tirnos emitir un juicio de valor en cuanto á las Hacia 1809 declaraba ser soltero, como de
dotes del artista y a la ubicación total de su pro cuarenta años de edad y de oficio retratista.
ducción. Su primera obra firmada (1803) es el San Vi
Hacia fines de la centuria, en 1794, se encon cente Ferrer, que, procedente del Monasterio
traba en Buenos Aires, Martín de Pietris, a de Santa Catalina de Siena, se encuentra hoy en
quien el Consulado le encargó los retratos de el Museo Isaac Fernández Blanco. Dentro de
los Reyes de España, que debía copiar de los un óvalo aparece la figura del Santo, con hábito
originales enviados desde la Península, y según de la Orden de Predicadores, señalando con su
la opinión del pintor italiano, eran de muy bue mano derecha el cielo, y sosteniendo con la otra
na factura. un libro. Sobre su cabeza, la llama, que es su
Martín de Pietris fue el autor, en 1794, de la signo iconográfico. Abajo, en un papel, la si
primera miniatura hecha en Buenos Aires. Es guiente leyenda: Ego Sum Angelus Apocalipsis
una acuarela sobre marfil, muy fina de color, Sanctus Vicentius Ferrerio / Ordinis Praedicatorum
que ubica a la retratada, Francisca Silveira de Hispaniarum Apostolus: / Angelus María Campo
Ibarrola, en un ambiente íntimo que denota las neschi Romanus pinxit ex mandato Domini Francisci
modificaciones del gusto de un públiqo que ha Letamendi: / Sua devotione in Civitate Bona -
aceptado los cambios producidos en Europa, y Aerensi anno Domini MDCfCCIII].
que se traducen en el mobiliario, la vestimenta y Al año siguiente trabajó para el Convento de
los objetos que responden a la usanza de fin de Santo Domingo su obra de mayor jerarquía, y
siglo.65 sin duda la más importante pintura colonial
Su actividad de pintor se desarrolló paralela porteña: el retrato del lego fray José de Zembo-
mente con otras, pues él debió tasar los aparatos rain, demostrativo de su capacidad de buen re
de física que tenía en su poder Martín de Alto- tratista conocedor de su oficio. .En dicho cua
laguirre y quería vender al Colegio de Montse dro hay, además, algo que lo diferencia de los
rrat. En esa tasación aparece nuestro artista hasta ahora nombrados, y es el hecho de que el
registrado como pintor romano; inventario y ta fondo que enmarca la figura del Religioso sea
sación hechos el 26 de julio de 1796, fecha en una vista con el Convento de Santo Domingo,
que aún se encontraba en Buenos Aires, porque donde él vivió sus últimos años. Es una figura
al año siguiente se lo halla establecido en Santia ascética, severa, cuyo rostro muy probablemen
go de Chile, donde organizó una escuela de di te haya sido obtenido en su lecho de muerte.
bujo —la Academia de San Luis— y pintó retra La factura es rica, y el cielo es una nota de color
tos de importantes personajes. que se separa de los ocres, castaños, negros y
En los primeros años del siglo xix actuó en grises del resto. A los pies han sido colocados
nuestro medio otro pintor italiano: Ángel Ma el escudo familiar y el de la Orden de Predica
ría Camponeschi, el más importante y capaz de dores, este último rodeado de instrumentos de
73
Angel María Camponeschi: San Vicente Ferrer. Museo Isaac Fernández Blanco, Buenos Aires.
76
General Constituyente; Nicolás Pabón, a quien En la época se los denominaba velos, estando
el Consulado ofreció en 1805 el cargo de direc relacionada esa costumbre con la idea de sepa
tor de la Escuela de Dibujo, y Fermín Gayoso, ración de lo que es sagrado, de aquello que posee
un mulato esclavo del futuro director supremo, una plenitud, una dignidad cualitativa, y que no
Juan Martín de Pueyrredón. puede ponerse en el mismo plano con otros valores.66
Un documento de 1737 nos ilustra acerca de
Los lienzos corredizos esa práctica, y del ceremonial que se efectuaba
Años atrás pudimos verificar que en algunos en Luján, cuando la Virgen era descubierta.
de los retablos del siglo xvm había pinturas o En enero de ese año, el canónigo Francisco de
lienzos corredizos que por su especial ubicación los Ríos cumplía una visita encomendada por el
permanecieron ignorados hasta casi nuestros Cabildo Catedralicio de Buenos Aires, inician
días.1’7 do su cometido con el rezo de la misa en la
capilla, “con la Santa Imagen descubierta, con cua
tro velas encendidas y otras tantas en el altar...”
Al finalizar la visita dejó establecido, entre
otras providencias, “que ninguna persona eclesiás
tica ni secular se atreva a descubrir el velo de la
Santísima Virgen, si no fuera el Capellán, o por su
defecto el Cura de este Partido, preveniéndose a dicho
Capellán que si alguno por su devoción pidiese se le
descubra el dicho velo, haya de poner precisamente
cuatro velas de media libra, para encenderlas en el
altar, y otras cuatro de a cuarta para alumbrar a la
Santísima Virgen, y de costear el incienso que se gas
tare en el incensario; con lo cual y dichas luces descu
brirá la Santa Imagen, vestido de sobrepelliz, o de los
ornamentos sacerdotales, si fuere al tiempo de la misa
y que esta función se haga con repiques de campanas
al correr y cerrar dicho velo, que así conviene para la
veneración y culto de esta Soberana Señora”.
Señala más adelante que el vestuario de la
Virgen debería ser cambiado por el Capellán
cada tres meses, estando revestido de sobrepe
lliz y sola la capilla, así como las festividades en
que se podía correr el velo.
Ángel María Camponeschi:
Retrato de Juan Martín de Pueyrredón. Las cortinas, que aún siguen en uso en las
Colección particular, Buenos Aires. iglesias de pueblos cuya lejanía permite mante-
77
ció entre el nicho y el marco, donde estaban las en Madrid la de San Fernando, y pocos años
correderas, que permitían deslizar los lienzos después, las corrientes ilustradas, al pasar a las
en sentido horizontal o vertical, según convi posesiones de ultramar, dan origen en 1783 a la
niera. de San Carlos de México, que contó entre sus
Las imágenes reproducidas en las pinturas profesores a personalidades tan destacadas co
eran siempre las propias de la dedicación del mo Manuel Tolsá y Rafael Gimeno y Planes.
altar, como lo prueban la cita de Letamendi y En el último tercio del siglo se proyecta la de
los muchos casos documentados en nuestra San Hermenegildo en Lima; pero la propuesta
ciudad. no tiene éxito, y más tarde, ya entrada la si
Algunos de estos lienzos se siguieron usando guiente centuria, comenzó a funcionar la de La
hasta hace pocos años, durante la Semana Santa Habana.
o para otras celebraciones litúrgicas. Proba Todas ellas, las europeas como las america
blemente, dieron lugar a las orlas de madera nas, respondían a esa nueva corriente raciona
tallada y dorada que rodean el vano de los ni lista que pretendía someter las actividades artís
chos, y que servían como marcos cuando los ticas a principios fijos e inmutables que se basa
cuadros eran corridos. ban en un renovado clasicismo y en las enseñan
Esta modalidad es española, y probablemente zas derivadas de los grandes maestros del pasado.
comenzó a difundirse a partir de mediados del Sin embargo, los contenidos estéticos de este
siglo xvm, pues los casos que hemos estudiado en sistema no fueron la única precupación de los
iglesias peninsulares datan de esa misma época. creadores de las escuelas que se estudian. La
Bástenos citar como ejemplo los lienzos corredi mayor parte de las aulas abiertas en el Imperio Es
zos de los retablos de estilo rococó del templo pañol. .. fueron patrocinadas por entidades cuyo prin
de las Capuchinas de Sevilla, aunque también cipal cometido era promover la industria y las organi
puede ser un antecedente de este uso la pintura zaciones mercantiles, y, aun cuando el dibujo era en
de Claudio Coello, del altar de la sacristía del señado en organismos ajenos a los comerciantes, no se
Escorial, que sirve de velo a la reliquia de la perdía de vista su utilidad práctica.10
Sagrada Forma, que en él se venera. Estas mismas ideas las hallamos claramente
expresadas en la Memoria redactada por Ma
La enseñanza del dibujo nuel Belgrano en 1795: Los buenos principios los
Quedaría por tratar un aspecto relacionado adquirirá el artista en una escuela de dibujo que sin
con la evolución de las artes plásticas en el Vi duda es el alma de las artes, algunos creen inútil este
rreinato del Río de la Plata, y es aquel que se conocimiento pero es tan necesario, que todo menestral
refiere a la enseñanza del dibujo. la necesita para perfeccionarse en su oficio: el carpin
En el siglo xvm se organizaron las Academias, tero, cantero, bordador, sastre, herrero y hasta los za
y con ellas hace su aparición un nuevo sistema pateros no podrán cortar unos zapatos con el ajuste y
de pedagogía artística, regido y organizado por perfección debida sin saber dibujar.1' No es otro el
la Nación. Siguiendo esas tendencias se creó modo de pensar de José de Salas, cuando pro
81
pone sus enseñanzas a los Oficiales y Aprendices nando con diversas alternativas hasta 1811, por
de todas Artes y Oficios.'2 lo menos.
Dichas teorías fundamentaron la apertura de Nueve años más tarde se inauguraba en Bue
las escuelas de los pueblos de indios mojos y nos Aires la creada por el Consulado, a partir
chiquitos, y, en Buenos Aires, las creadas por el de una idea de Manuel Belgrano. El escultor
Consulado y el pintor Salas. Juan Antonio Gaspar Hernández, el más cons
Las primeras son los resultados de una serie picuo representante entre nosotros de las nue
de esfuerzos del inquieto y dinámico goberna vas tendencias, presentó un proyecto en febre
dor don Lázaro de Ribera, quien ya en 1786 ro de 1799. Proponía instalar un instituto
había llevado un pintor para que hiciera los on donde se enseñara geometría, arquitectura,
ce retratos de Carlos III que los indios admira perspectiva y todas las demás especies de Di
ron, y tres años después, en 1789, informaba a bujo. El reglamento provisional fue redactado
la Real Audiencia de Charcas que el maestro por Belgrano y Hernández según lo establecido
Manuel de Oquendo se ofrecía para ir a Mojos por el Consulado, que introdujo algunas en
con el fin de realizar los retratos del nuevo so miendas.
berano, Carlos IV, y regentar la escuela de di La asistencia, inicialmente propuesta de cin
bujo. cuenta alumnos, se elevó al poco tiempo a se
El primero de aquéllos se instaló solemne tenta y cuatro, otorgándose los premios en abril
mente a comienzos de 1790 en el pueblo de San de 1799, siendo expuestos los trabajos al públi
Pedro, el más activo y famoso por sus artesa co en octubre de ese mismo año.
nías, y ya a fines de dicho año se enviaron a la A pesar de las expectativas, la escuela duró
Real Audiencia seis dibujos efectuados por los poco. La renuncia de Hernández en 1800; la
discípulos, conforme a lo establecido por esta posterior designación de uno de los hermanos
corporación en oportunidad de aceptar la pro Cañete, que no se hizo cargo, más las modifica
puesta del Gobernador. ciones introducidas en el reglamento que pro
Cada uno de los trabajos lleva el nombre del vocaron la repugnancia de los alumnos de continuar
alumno que lo realizó, y entre ellos figura el de por la tarde, decidieron la suerte del instituto.
Pablo Heugene, a quien años más tarde (1796) Las tentativas del Consulado para lograr la
lo vemos dirigiendo las aulas, pues Oquendo no aprobación de la escuela por parte del Rey fue
se encontraba en esa provincia. ron vanas. Sin embargo, la enseñanza del di
Las enseñanzas se siguieron impartiendo des bujo continuó en Buenos Aires.
pués del alejamiento de Ribera, no solamente Las academias de Salas y del padre Castañeda
en San Pedro, sino también en Concepción en el Convento de la Recoleta, fueron en cierto
—que era dirigida por Javier de Valdivieso—, modo las continuadoras de la noble iniciativa de
así como en San Ignacio, Trinidad, Loreto, San Belgrano. A ellas se debe agregar la presenta
Joaquín, Exaltación de la Cruz y San Ra ción del dibujante irlandés Hipólito Briton ante
món. Todas estas escuelas siguieron funcio la Junta de Gobierno, que no se llegó a concretar.
82
Dibujo ejecutado
por un indio
de las
Misiones de Mojos.
En setiembre de 1801, José de Salas publica leza, y mediante el dibujo y el color se producen
ba un aviso en el Telégrafo Mercantil, donde imágenes tridimensionales en una superficie
anuncia la apertura de su escuela; informa que plana, que son imitación de lo visible.
había sido alumno de la Real Academia de San Contemporáneamente a la creación de estas
Fernando, y que era conocido por sus excelentes instituciones porteñas se establecieron otras si
obras. Las clases se impartirían poco después del milares en algunos pueblos de la provincia de
toque de las Oraciones, y cobraría dos pesos men Chiquitos, debidas a la propuesta del porteño
suales; módica suma, si se tiene en cuenta que Miguel Fermín de Riglos, que ocupó el cargo de
por la misma cantidad había pintado antes un gobernador.
manto real que servía de fondo al escudo de la En 1804 había un pintor en el pueblo de San
Administración de Correos. Miguel que trabajaba juntamente con veinticin
También daría clases privadamente; pero en co oficiales, y entre 1805 y 1807 había otra es
ese caso la suma se elevaba a seis pesos. Hay cuela en San Ignacio, dirigida por el maestro Mi
versiones de que habría enseñado a los estu guel P ocubes o Pocuves, y ala cual concurrían de 6 a
diantes de varios conventos, cosa que, por otra 8 discípulos.
parte, era bastante común en la época. Al igual que en el caso de Oquendo, hallamos
Interesan para nuestro estudio las considera a comienzos de 1809 al pintor altoperuano José
ciones que acompañan ai aviso. Aparte de Gregorio de Villaroel con el encargo de realizar
señalar los beneficios que se derivarían de su los retratos de Fernando VII, y de enseñar di
magisterio, hace una breve historia del origen bujo, escultura y carpintería, actuando con el
de la pintura. Dice que el hombre primitivo beneplácito de la Real Audiencia, por lo menos
no pudo hacer aquellos registros de que es capaz la hasta el año siguiente.
industria humana, a causa de la necesidad de mu En todos los establecimientos los cursos se re
dar continuamente de lugar; pero con los egip ducían a copiar fielmente modelos grabados o
cios y sus Hieroglíficos se inicia esa noble prácti dibujados, careciéndose de noticias de que se
ca. Fue menester inventar posteriormente haya recurrido a los vaciados de estatuas anti
otros signos para representar el discurso o imprimir guas, como en las Academias europeas o en la
el pensamiento, y de aquí tuvo su origen la Zografía, mexicana. El modelo vivo no interesaba a este
ó escritura viva que llamamos Pintura. Esta nació, tipo de enseñanza, basado en un ideal que sólo
pues, de la necesidad de reproducir gráfica se podía hallar en aquellas obras clásicas que
mente no sólo los objetos, sino también las pasio reunían lo más perfecto de la naturaleza. Era,
nes, los afectos, las acciones y todas aquellas demostra pues, una sola manera de ver, y en la que no
ciones difíciles a la palabra. participaba el temperamento del alumno. Lo
Los demás conceptos no logran definir esta curioso del caso es que tales modelos se propu
empobrecida y parcial versión de la teoría de la sieron indiscriminadamente tanto en el ámbito
mimesis. El claroscuro es el alma de este Arte porteño, formado por europeos y criollos, co
Liberal que imita las proporciones de la natura mo en las poblaciones indígenas.
83
En esta escuela del pueblo de San Pedro, los que reproducen con mayor o menor fortuna los
grabados utilizados reproducían obras de Anni- accidentes geográficos de esta parte del mundo,
bale Carracci y de Charles Le Brun, y, aunque sus ciudades y sus costumbres. Deben ser cita
no sabemos de cuáles de los modelos se sirvie dos los dibujos de Piercy Brett, teniente de na
ron en la del Consulado, el hecho de que se vio de la escuadra comandada por George An
entregaron premios para los dibujos de cuer son, quien tomó cuidadosos apuntes de los lu
pos, cabezas, narices y bocas, y ojos, nos indica gares en que la escuadra hacía escala. Las ex
que se trataba de esa serie de láminas del tipo pediciones del comodoro Byron y del francés
que aún siguieron circulando hasta muy avan Bougainville, dieron lugar a la publicación de
zado el siglo X1X. En el caso del pintor Salas, él libros ilustrados, cuyas láminas son otros tantos
mismo había confeccionado las láminas, cosa documentos de gran interés para nosotros.
que era de esperar, tratándose de un ex alumno Pero para este trabajo cobran singular impor
de la Academia de San Fernando. tancia los dibujos y acuarelas ejecutados duran
Cabe, por último, hacer referencia a una se te la extraordinaria expedición de Alejandro
rie de dibujos y acuarelas de gran interés icono Malaspina; excursión científica y también políti
gráfico, realizados algunos de ellos para ilustrar ca que recorrió no sólo las vastas costas de Amé
crónicas o viajes, y otros son producto de artis rica, sino también los mares de Oceanía, en un
tas que acompañaron expediciones científicas o viaje de casi cinco años de duración.
políticas. Para un trabajo como el presente, in Los artistas elegidos para integrarla fueron
teresan más aquellas obras que se destacan por José del Pozo y José Guío en una primera ins
sus valores artísticos; pues, si bien hay otras que tancia; menos hábil el segundo de los nombra
poseen un inapreciable valor documental, al ser dos, y que se dedicó a reproducir elementos de
realizadas por aficionados de buena voluntad, interés científico. José del Pozo fue separado
no justifican su estimación desde el punto de de la expedición al llegar al Callao, radicándose
vista estético. en Lima, donde dejó obras de envergadura, co
Citaremos entre las más antiguas, las que ilus mo la decoración del camarín de la Virgen del
tran las crónicas de Schmidel, Drake y otros, Rosario. Su ausencia y la falta de capacidad de
ejecutadas por grabadores que basándose en los Guío, motivaron la venida de Fernando Bram-
textos de aquéllos, son, sin embargo, intérpre bila y de Juan Ravenet, quienes se unieron a la
tes lejanos de una realidad histórica. Le si excursión en el puerto de Acapulco. Mientras
guen otras del siglo xvii, entre las que se destaca tanto, suplían la falta de artistas el tripulante
la acuarela de Vingboons, conservada en la Bi José Cardero y Tomás de Suría, español que
blioteca Apostólica Vaticana, que representa a actuaba en esos momentos en la Academia de
la ciudad de Buenos Aires vista desde el río. Bellas Artes de México. También efectuó tra
En el siglo xvm, el creciente interés científico y bajos el alférez de fragata Felipe Bauzá.
la mayor facilidad de las comunicaciones favo Pozo nos dejó, entre otros, muy acabados di
recieron la multiplicación de dibujos y acuarelas bujos que reproducen tipos patagones, como el
84
cacique Junchar y la india con su hijo. De cuyos descendientes la conservan hoy en Ingla
Bauzá son los apuntes de la Casa de la Cumbre; terra.
Puente del Inca; la Posta del Rincón de Bustos, a El desconocido maestro que la realizó —qui
orillas del río Tercero, y las Pampas incendiadas, zá, un europeo, o bien un criollo que seguía las
realizados durante su viaje por tierra desde nuevas tendencias establecidas por la pintura
Santiago de Chile en compañía del teniente de chuquisaqueña en esos años—, nos ha dejado
navio José de Espinosa, y que sirvieron a Bram- uno de los pocos documentos gráficos conoci
bila para realizar otras tantas magníficas obras, dos de la vestimenta usada por indígenas y mes
las más interesantes pinturas que reproducen tizos de las diferentes regiones integradas en la
tempranamente paisajes argentinos.’3 Audiencia de Charcas.
A este pintor, que luego- ocupara destacado Uno de los cuadros ha sido destinado a repre
lugar en la Corte, se deben, asimismo, dos fa sentar a un gaucho del Tucumán y a su pareja,
mosas vistas de la ciudad de Buenos Aires: cuyos respectivos trajes son los menos intere
santes desde el punto de vista formal, ya que
una desde el río, y otra desde la playa, con ca
carecen del exotismo y del colorido de los otros.
rretas en primer plano; las primeras reproduc
Sin embargo, se destaca del conjunto por su
ciones más o menos fieles de la fisonomía de proverbial condición de eximio jinete. Sus dos
nuestra ciudad. infaltables instrumentos también han sido repre
Súmanse a estas vistas grabados y dibujos de sentados para caracterizarlo: el caballo que apa
tipos y costumbres que documentan a paisanos rece junto a él, y el cuchillo metido en la bota
cazando perdices, o bien grafican el modo de derecha, de cuero de potro.74
inmovilizar el ganado antes de sacrificarlo. Se Ya del siglo xix es la serie de grabados de inte
debe agregar la acuarela atribuida a Ravenet rés histórico relacionados con las Invasiones In
que muestra a un Guazo de Buenos Ayres enlazan glesas, acontecimiento que conmovió la tranqui
do un toro, una de las iniciales representaciones la vida de los porteños, y que originó toda una
del gaucho, juntamente con la que integra la serie de publicaciones sobre nuestro territorio.
serie de óleos realizados en la ciudad de La Pla Son de la misma época las láminas acuareladas
ta (Bolivia) a fines del siglo xvni. que representan a los soldados de los diferentes
Esta interesantísima colección perteneció al regimientos entonces creados, firmada una de
Encargado de Negocios de Gran Bretaña que ellas por Justo Doldán, más conocido por sus
residió en Buenos Aires entre 1825 y 1832, y actividades como dorador y pintor de imágenes.75
Notas y Bibliografía
1. L. R. Altamira, Córdoba..., tomo II, cap. III. 21. M. Solá, “La hacienda...”, pág. 51.
2. Se carece de información acerca de la llegada al país de 22. J. de Mesa y T. Gisbert, Pinacoteca Nacional.
tres lienzos para la iglesia de San Nicolás, en Buenos Aires, dos 23. P. Gunard, Zurbarán et les peintres espagnols...
de ellos firmados por Angelo Nardi. Por tal motivo, no han
24. San Pablo establecía cinco coros. San Gregorio, Santa
sido incluidos en este trabajo.
Hildegardis y Santo Tomás de Aquino, y junto con ellos la
3. L. R. Altamira, Córdoba..., tomo II, cap. III, pág. tradición medieval, aceptaron la clasificación del seudo Dioni
322. (Siete laminitas de pinturas francesas extravagantes que po sio, según la cual había nueve coros: Serafines, Querubines,
seía Antonio Arrascaeta en 1737...) Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Ar
4. Recientemente hemos hallado con la señora Iris Gori otro cángeles y Ángeles.
ejemplar de los Profetas. Se trata de Amós, y debajo de la 25. J. de Mesa y T. Gisbert, Historia..., fig. 137.
tarjeta se lee la firma Pinto. Es propiedad de la parroquia de la
26. M. Solá, “La hacienda..."
Concepción de Buenos Aires.
27. J. Plazaola, S. J., El arte..., cap. XVI.
5. M. L. Caturla, “Zurbarán exporta...”
28. M. Trens, María..., págs. 153 y 154.
6. L. R. Altamira, Córdoba..., pág. 313.
29. Sobre el tema de María Sacerdotisa, cf. M. Trens, Ma
7. L. R. Altamira, Córdoba..., cap. VII, pág. 366, nota 16.
ría..., págs. 443 y 445. Lo mismo para la simbología mariana, a
8. L. R. Altamira, Córdoba..., cap. III. la que se hizo referencia en nota anterior.
9. J. Torre Revello, “Un cuadro de la Divina Pastora..." 30. En la estación número doce se lee: Didacus de Aliaga me
10. A. L. Ribera y H. Schenone, “Los lienzos corredizos...”, Pingeb[a]t a[nn]o 1711; y en la número catorce: Un Padre
págs. 337 y sigs., láms. II, IV y V. N[uest]ro y un AVE MARIA p[o]r la hermana de la 3a Ord[e]n
11. Cf. A.G.N., División Colonia, Sección Gobierno, Com £)[oñ]a María J[osep]/w de Urrutia año de 1116 ab Aliaga m[e]
pañía de Jesús, varios legajos. Entre las pinturas desapareci /[eci]t.
das en el incendio intencional de la Curia de 1955, se destacaba 31. La inscripción que aparece en la tarjeta elíptica, dice
un gran lienzo de la Anunciación, pintado y firmado por el así. Illmo. .SJeñor] D[o]n F[ray] ¡ose de Peralta natural de Lima del
florentino Lorenzo Lippi (1606-65). Orden Predicadores 3 veces Provincial del Perú noveno ()b[is]po de
12. Plácido Costanzi nació en Roma en 1688, y murió en la Buenos Ayres y electo de la Paz murió el 11 de novfiembre] de 1146.
misma ciudad en 1759. Discípulo de Benedetto Lutti, dejó 32. Casi todos los cuadros de esta serie fueron restaurados
obras importantes en la iglesia de la Magdalena de Roma. (Cf. en el siglo XIX, y algunos de ellos, como el de la Sibila Tiburtina,
Bónózit, tomo I, pág. 1020, París, 1924, y L. Mortario, 5. María reemplazado por una copia.
Maddalena, s/f.) 33. Se trata de la Virgen de la Merced entregando el escapu
13. L. R. Altamira, Córdoba..., pág. 308. lario a San Pedro Nolasco, de 1785, en la colección Magnín
14. Fr. J. Brunet, O. de M., "Los Mercedarios en la Argenti (Córdoba), y la Piedad de 1786, de la colección Aubone (Buenos
na...”, págs. 56-57. Aires). (Cf. R. Trostiné, Tomás Cabrera...)
15. J. de Mesa y T. Gisbert, Holguín... 34. R. Trostiné, Tomás Cabrera..., y P. de Angelis, Colección...,
16. G. Gasparini, “Análisis crítico...", pág . 51 y sigs. tomo V.
17. Ejemplares conservados en el Museo Fernández Blanco, 35. R. Solá, "La ciudad de Salta", pág. 18.
de Buenos Aires, y en el retablo mayor de la iglesia de Uquía 36. Cf. A. S. Bolsi, R. Gutiérrez, A. Peyró y R. Raffín, "Sus-
(pcia. de Jujuy). (Cf. D.A.A., Cuad. II, De Uquía a Jujuy, Bue ques...”, págs. 23 y 25.
nos Aires, 1939, lám. IX.) Para Mauricio García y Delgado, cf. 37. L. R. Altamira, Córdoba...
J. de Mesa y T. Gisbert, Historia... 38. J. de Mesa y T. Gisbert, “El pintor...”, n" 13, pág. 91,
18. En la Pinacoteca de San Francisco (La Paz, Bolivia) se figs. 1, 2, 3 y 4; "Otras obras...”, n” 14, pág. 97, figs. 1 y 2.
conserva un cuadro similar al de Salta, y es probable que ambos 39. L. R. Altamira, Córdoba..., cap. II, pág. 98.
sean réplicas de un original de Bitti. (Cf. J. de Mesa y T.
Gisbert, Pinacoteca de San Francisco, págs. 11, [23] y 51.) 40. L. R. Altamira, Córdoba..., pág. 83; J. de Mesa y T. Gis
bert, "El pintor...", en A.I.A.A.I.E., n" 13, pág. 93, nota 11.
19. Cf. J. de Mesa y T. Gisbert, Pinacoteca Nacional, lám. 5.
41. L. R. Altamira, Córdoba..., pág. 75.
20. Durante el viaje al Perú realizado en 1962, tuve la opor
tunidad de estudiar una serie muy interesante, en la clausura de 42. L. R. Altamira, Córdoba..., págs. 102-12.
las Religiosas Clarisas, formada por lienzos de regular tamaño y 43. L. R. Altamira, Córdoba..., pág. 28.
de una factura muy peculiar. 44. En la iglesia de la Trinidad, y dos en la Catedral, ubicada
86
una en el parteluz de la puerta de los pies, y otra en el retablo de 74. B. del Carril, “Acerca de las primeras pinturas..."; L. G.
una capilla. G. Ramsey, “Dress and customs...”
45. G. Furlong, S. J., Misiones..., págs. 496-97. 75. A. L. Ribera y H. Schenone, El arte de la imaginería...,
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56. Hay en el Museo Colonial de Santa Fe una versión idén 1954.
tica, pero de menor tamaño, de este lienzo corredizo. ------ Génesis del culto a Nuestra Señora de Nieva o la Soterraña —
57. Cf. “Tasación e inventario de la iglesia de San Ignacio”, Para la historia de la Catedral de Córdoba. Córdoba, 1947.
en [Link]., n" 2, nota 2, pág. 110. Angulo Iñíguez, Diego: Historia del Arte Hispanoameri
58. Cf. “Tasación e inventario de la iglesia de San Ignacio”, cano. Barcelona - Madrid, Salvat Editores S.A., 1955.
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“Lo que hacen es copiar e imitar lo impreso, su Excelencia la que gustase para que un indio
sacando el traslado tan semejante al original, le sacase un traslado; su Excelencia escogió, y
que es menester mucho cuidado para distinguir llamando a un indio el P. le dijo: «Toma, N.;
el uno del otro; y a veces no se puede distinguir, dentro de tanto tiempo sácame otra como ésta
como sucedió en el siguiente caso. Cuando con la pluma». La tomó el indio y la sacó de tal
fue el Capitán General de Buenos Aires a visitar modo, que poniendo las dos en la mano del
las misiones, después de ver varias curiosidades Capitán General, le dijo el P. que viese su Exce
de los indios, le sacaron los PP. unas estampas lencia cuál era el original: mas su Excelencia no
de humo de Alemania y le dijeron que escogiese supo cuál fuese y quedó pasmado...” *
Como en las Doctrinas había “escuelas de leer
en su lengua, en español y en latín, y de escribir
de letra de mano y de la de molde”, según in
forma el padre José Cardiel; no es extraño que
los indios supieran imitar casi a la perfección las
impresiones europeas, porque —hay que reco
nocerlo— algunos cronistas han exagerado un
tanto ese talento natural, pues se conocen diver
sos manuscritos que, si bien excelentes, no pue
den confundirse con los impresos mecánicos de
la época.
Entre los más curiosos, hay uno en la Biblio
teca Nacional de Madrid que es una copia de la
Historiae Provinciae Paraquariae Societatis lesu,
que el padre Nicolás del Techo compuso entre
los años 1682 y 1687. Según el padre Furlong,
el manuscrito lleva la firma autógrafa del autor;
y como éste murió en el pueblo de Apóstoles en
1685, el singular libro debe de haber sido hecho
antes de esa fecha. De los innumerables di
bujos que lo exornan, algunos parecen copiados
de modelos europeos, en tanto que otros, por
su carácter ingenuo, podrían ser considerados
creaciones originales. Se advierten distintas
manos, y las letras capitales, los títulos, etcétera,
Dedicatoria al Presidente del Consejo de Indias. presentan dibujos muy expresivos, que reme
Manuscrito de la Historia del padre Techo, ilustrada
por indios de las Misiones Jesuíticas del Paraguay.
dan la técnica del grabado.
Biblioteca Nacional de Madrid (España). De concepción artística más elevada y de eje-
97
PR/EFATIO
ellos armaron la primera prensa, fundieron los no, y simultáneamente o un poco después, el
tipos necesarios, y dieron a la publicidad los pri Flos Sanctórum del padre Rivadeneira, traducido
meros libros argentinos.7 Como bien ha seña al guaraní por Serrano. Ninguno de estos dos
lado el padre Guillermo Furlong, que dedicó libros se ha conservado, habiéndose salvado de
largos años al estudio de este tema, sólo el papel desaparecer el considerado tercero, cronológi
fue traído de Europa, porque la prensa fue camente, aunque por sus méritos artísticos sea
construida en la zona; los tipos metálicos, de el primero. Es un texto de Juan Eusebio Nié-
estaño y plomo, fundidos en el mismo lugar, y remberg traducido al guaraní por el padre Se
hasta la tinta se elaboró con materias primas rrano, y cuyo título es De la diferencia entre lo
locales. temporal y eterno, crisol de desengaños, con la memo
Instalada la imprenta, quizá en el pueblo de ria de la eternidad, postrimerías humanas, y principa
[Link], en 1700 vio la luz el Martirologio Roma les misterios divinos. El pie de imprenta no pre-
cisa en qué pueblo se imprimió, porque dice La calidad del grabado no es pareja: hay al
Impreso en las Doctrinas Año de [Link].V, en vez gunos de técnica muy segura, que revelan la
de Loreto, Santa María la Mayor o San Francis presencia de un auténtico creador, cuyo domi
co Javier, lugares que se indican en los impresos nio del buril le permite plasmar imágenes de
posteriores, con lo cual se plantea el interrogan sugestiva fuerza; otros, en cambio, trasmiten
te de si hubo una o varias imprentas. débilmente el vigor de las estampas que les sir
Furlong, analizando los impresos conocidos, vieron de modelo. Los artistas guaraníes tu
ha determinado que hubo tres o más talleres vieron ante sus ojos un ejemplar del libro de
con cajas propias, provistas de toda clase de le Niéremberg, impreso en Amberes en 1684, con
tras, tipos y adornos gráficos, aunque sólo exis grabados de Bouttats, los cuales copiaron más o
tió una prensa que sirvió hasta 1727, cuando se menos libremente, invirtiendo, por ignorancia,
tiró la Carta de Antequera, último impreso misio en algunos casos, la imagen original.
nero conocido. Puede que ésta haya seguido De todas las láminas, nos parecen superiores
funcionando unos años más; pero es difícil pro en lo artístico la segunda, que antecede a la de
barlo. Lo cierto es que durante veintisiete dicatoria al Espíritu Santo; la cuarta, con el re
años la primera imprenta argentina realizó tra trato del padre Tirso González; la novena, con
bajos tipográficos de primer orden, y coincidi la representación de la muerte del rico, y la dé
mos con Bartolomé Mitre en que “la aparición cima, que figura en el capítulo once del libro
de la imprenta en el Río de la Plata es un caso primero.
singular en la historia de la tipografía, después Todas las estampas poseen un valor iconoló-
del invento de Gútenberg. No fue importada, gico muy marcado, que no es éste el lugar ade
fue una creación original. Nació o renació en cuado para desentrañar; pero hay en algunas
medio de selvas vírgenes, como una Minerva de ellas referencias a las dos potestades: la espi
indígena, armada de todas sus piezas, con tipos ritual y la terrenal, como se observa en la prime
de su fabricación, manejados por indios salvajes ra, que f unciona como anteportada, y en la se
recientemente reducidos a la vida civilizada, gunda, donde el interés de la composición se
con nuevos signos fonéticos de su invención y centra en el águila bicéfala, con el escudo es
hablando una lengua desconocida en el Viejo pañol con corona imperial. La curva de las
Mundo”. alas explayadas se continúa en nubes que limi
Desde nuestro punto de vista, el libro De la tan hacia arriba el espacio celestial, presidido
diferencia entre lo temporal y eterno tiene el valor por la paloma del Espíritu Santo, cuyos rayos
de ser el primero totalmente ilustrado por artis centrífugos descienden sobre la tiara papal y
tas autóctonos, pues sus láminas y viñetas no cinco capelos cardenalicios. Detrás del águila,
son obra de un solo grabador. Ascienden las y en la línea central, el orbe terráqueo. En el
primeras al número de cuarenta y tres, en tanto plano inferior, dos figuras alegóricas: una con
que las segundas son sesenta y siete, siendo és los atributos de la Religión, la cruz y la iglesia en
tas en su mayor parte xilográficas. la mano; la otra, con media armadura, y armas
101
[Link] GONZALEZ
PREPOSITO GENERALI
, SOCIETATIS1ESK-
। IcMr.füfxznJatlpS- Doerrintrlaraqnariee t
Juan Yapari. Retrato del padre Tirso González, prepósito general de la Compañía de Jesús.
... libro Diferencia entre lo temporal y eterno, del padre X'iéremberg.
Misiones Jesuíticas del Paraguay, ¡705. Colección Horacio Porcel, Buenos Aires.
102
La Inmaculada Concepción.
Grabado anónimo del libro Diferencia
entre lo temporal y eterno, del padre
Niéremberg. Misiones Jesuíticas
del Paraguay, 1705. Colección
Horacio Porcel, Buenos Aires.
Extraña, por otra parte, el apellido Tilcara, Francisco de Borja y San Luis Gonzaga. Arri
que no es guaraní, y la aclaración de su condi ba, en el centro, como en una mandorla, la In
ción de indio. Asimismo, la mención del lugar maculada Concepción, y abajo, también en el
de impresión, o Misión de San Ignacio, sin de medio, en una cartela circular, un busto de San
terminar cuál de los dos pueblos era: si San Ig Buenaventura. Por la composición y la icono
nacio Guazú, o San Ignacio Miní. grafía, la estampa aparenta del siglo xvn, aun
A estas irregularidades corresponde agregar cuando su realización pudiera ser posterior, si
una objeción de carácter estilístico: el marco ro fuera copia de un modelo más viejo.
cocó, que no corresponde a la fecha 1728. Esa La otra lámina es más sencilla, porque la
orla nos parece demasiado definida en su estilo, mayor parte está destinada al título: Proemio,
para haberse grabado en 1728; la disimetría de colocado en un óvalo sostenido por un par de
la rocalla está muy marcada, como para perte putti en la zona inferior. Otros sostienen un
necer a una época tan temprana, y, aun cuando grueso festón en lo alto de la composición.
admitiéramos que el grabado en su totalidad es Por el carácter de estos grabados, por su téc
copia de un prototipo extranjero, aun así el ar nica y por el lugar donde fueron hallados, no es
gumento es válido. improbable que sus autores hayan sido indios
No hay duda de que otros grabados en made de las reducciones guaraníticas.
ra o en cobre han sido hechos en los pueblos
guaraníticos, de los cuales sólo nos quedan refe
EL GRABADO EN BUENOS AIRES
rencias documentales, como de unos “clichets
primitivos grabados en madera por los Jesuítas La segunda imprenta argentina funcionó en
y que les servían para ciertas impresiones”, que Córdoba, donde se publicaron unos pocos li
formaron parte de la colección de obras de arte bros, pues apenas instalada, sobrevino la expul
y curiosidades de Juan Cruz Varela.” sión de la Compañía de Jesús, que la había he
El padre Furlong dio a conocer hace algunos cho traer de Italia.10 A partir de 1767 quedó
años unas láminas puestas al f rente de un volu arrumbada en los sótanos del Colegio de Mont
men manuscrito que perteneció al padre Ra serrat, de donde la sacó el ilustre virrey Juan
món Toledo, jesuíta que enseñó en la Universi José de Vértiz, para trasladarla a Buenos Aires
dad de Córdoba. y ponerla al servicio de la Casa de Expósitos en
Una de ellas es una portada de carácter ar 1780.
quitectural, cuyo espacio central quedaba en Coincide la instalación de la imprenta con la
blanco, para colocarse el título de la materia o aparición del grabado en nuestra ciudad, por
del contenido del apunte, lo cual debía de ir que los primeros se estima que fueron hechos
manuscrito. Este marco, a modo de retablo, por el carpintero y tallista lusitano Pedro Car-
presenta cuatro hornacinas laterales con otras mona a fines de 1780, para ilustrar el Almanaque
tantas imágenes de Santos de la Compañía: San y Kalendario General diario de cuartos de luna, se
Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, San gún el meridiano de Buenos Aires — Año de
108 ALMANAK
i
KALENDARIO GENERAL
Dúrro de quitos de Lun» según el
Meridwnn de Buenos-Ayrei.
1781. Ejecutó una Luna grande, doce signos En realidad, la única individualizada es el Espí
del zodíaco y cuatro docenas de pequeñas lu ritu Santo, pues tiene en el pecho la paloma, y
nas, que no ofrecen más interés que el histórico, alrededor de la triple corona, las lenguas de
pues representan las primeras xilografías por fuego. Las otras Personas parecen figuras si
teñas. métricas, sin atributo alguno particular. Las
Al mismo artesano se deben cuatro túmulos tres apoyan sobre nubes, en cuyo centro se ade
—así llamados en la documentación de la Im lanta un orbe terráqueo que pende de una ca
prenta de Niños Expósitos—, usados en esque dena. En la parte inferior: El Illmo. Sr. Obis
las de convite para honras y entierros, con te po de Buenos Ayres concede 200 días de Indulgencia
mas muy sencillos y sin mayor atractivo." como se ve de este Trisagio; y en los ángulos supe
Casi al mismo tiempo, el platero español Juan riores, dos cabezas de querubines.
Antonio Calleja Sandoval abrió en cobre una Calleja Sandoval era un platero que gozaba
lámina que se publicó en 1781, acompañando en Buenos Aires de merecida fama, autor de
un impreso en 16", escrito por Fr. Eugenio de la algunas obras finamente labradas, que, como
Sma. Trinidad. La portada anuncia que es una excepción, se han conservado, y de las cuales se
reimpresión, de la que a su vez se hicieron otras trata en el capítulo correspondiente.
en 1784 y en 1798. La calidad del grabado no está a la misma
El Trisagio seráfico, para venerar a la muy Augus altura que las piezas de orfebrería conocidas,
ta, y Santa Trinidad, es un folleto extremada aunque —debemos reconocer— es preciso en el
mente raro, pues se conocen sólo dos ejempla trazo de un dibujo tosco e ingenuo. No obs
res: uno en la ex Colección Antonio Santamari- tante, cobró por este trabajo $ 45, suma muy
na, y otro en la de Guillermo H. Moores, dona alta en aquella época, en que dos onzas de oro
da a la Municipalidad de Buenos Aires, que la superior se valuaban en $ 40.”
ha destinado al Museo Histórico Cornelio de Muchos otros grabados se han tirado por la
Saavedra. El primero no tiene ilustración, la Imprenta de Niños Expósitos, desconocidos
que, en cambio, figura en el otro. hoy, y sin saber si las planchas fueron grabadas
Cuando se imprimieron en 1781, se tiraron en la ciudad o eran importadas. En la docu
ejemplares con estampa y sin ella, según se ad mentación antigua se mencionan estampas de
vierte por la declaración del encuadernador San Luis Gonzaga y de San Eloy (1783), y el
Antonio López (25.4.1783): “... que de dichos numismático Alejandro Rosa recuerda que Ca
trisagios, los que llevan estampas se han dado rranza tenía una antigua que representaba al
siempre a dos reales y medio, y los que no la Santo Patrono de los orfebres distribuyendo la
llevaban, a dos reales...” 12 medalla que el gremio de plateros bonaerense
La lámina muestra, en un rompimiento de acuñó para la jura de Carlos IV (25.6.1790).
gloria, las tres personas de la Trinidad, repre Ya al finalizar el siglo, la imprenta había au
sentadas en forma humana, tocadas con sendas mentado el número de su colección de plan
tiaras destacadas sobre el nimbo triangular. chas, que se enumeran en un inventario de
109
El Santo está representado de rodillas, hacia sentación superior y la cartela de abajo, sosteni
la izquierda, delante de una aparición de la Vir da lateralmente por un par de querubines.
gen, que ocupa el ángulo superior dere Manuel Rivera era comandante del cuerpo
cho. Angelitos, nubes y rayos ocupan total de artilleros veteranos, y director de la maes
mente los espacios restantes. Muy débil la ana tranza de la Real Fortaleza de Buenos Aires; y
tomía de los personajes, y no muy jerarquizados posteriormente fue designado maestro mayor
los valores claroscurísticos, es, sin embargo, una de armeros del Real Cuerpo de Artillería (1807)
de las mejores estampas trabajadas en el Bue y director de la Fábrica de Armas de Córdoba
nos Aires colonial. (1814).
Anónima la lámina de San Benito de Paler- Según el padre Salvaire, Rivera enfermó gra
mo, no lo es, empero, la conocida por Verdadero vemente, y prometió a la Virgen, si curaba, gra
Retrato de la Milagrosa Ymagen de Na. Sa. de Lu- bar su efigie para que su imagen pudiera divul
xán; porque está firmada, abajo y a la derecha: garse, aumentando entonces la devoción de los
Manuel Rivera Por deboción; y abajo y a la iz fieles. De ahí el grabado, y la curiosa explica
quierda: Me grabó en Bs. Ayres Año 1789. ción que ostenta junto con la firma.14 Por lo
La leyenda es más extensa, y hace referencia tanto, hay que reconocer que el autor no es un
al santuario y a las indulgencias que concede el profesional del grabado, sino un aficionado,
obispo Azamor y Ramírez, que en la figura re que algún conocimiento tenía del trabajo del
producida en el libro de José Toribio Medina, metal, por su condición de armero. El dibujo
se aclara que son 120 días de indulgencias. es muy elemental, aunque no inexpresivo, y
Como en la plancha original que se custodia además, posturas forzadas e incomprensión de
en el Museo Histórico Nacional y que fue pro las formas limitan las posibilidades artísticas de
piedad del doctor Angel J. Carranza, la inscrip esta antigua estampa de la Virgen de Luján,
ción carece de esas líneas que hemos trascrito que, modificada en parte, fue copiada por la
más arriba; se supone que deben de haber exis litografía del siglo xix.
tido dos láminas de cobre grabadas por Manuel Un renglón aparte merecen los blasones o es
Rivera. Comparando las dos estampas, se ad cudos de armas usados en los impresos de Ex
vierten, además, algunas variantes que no alte pósitos, muchos de los cuales fueron ejecutados
ran en lo fundamental el dibujo primitivo. Es en Buenos Aires, indudablemente, aunque des
una composición simétrica, con la imagen vesti conozcamos el nombre de quien o quienes los
da a la antigua usanza, dentro de una hornacina grabaron.
rematada en un arco de medio punto, ocupan De tal circunstancia, hay prueba documental
do las enjutas dos angelitos que recogen unas en uno solo: el del marqués de Loreto, que fue
cortinas. Otro par de ellos flanquean la peana virrey del Río de la Plata entre 1784 y 1789.
en que está puesta; y debajo de ésta hay una En el Diario de gastos del Virrey del Río de la
cabecita alada que sirve de nexo entre la repre Plata Marqués de Loreto (1783-90), que redactó
111
„S . Benito de Palermo,
MANDADO «RADAR l’- LA COFRADIA DE ESTE NOMBRE, -SlTA EN VA.
CbNMTO6’nA'rni; de N. P - -SN. Fkakc“ de B® Av . ^»z lo dedican los
Hermano* at. R . P . 6'wmvdian, sv S™ Cómmvnidad . en lí'e'i»
Anónimo. Sello
del virrey Loreto.
Buenos Aires, 1787.
Archivo General de la
Nación, Buenos Aires.
su secretario, Andrés de Torres, y que dio a dugs. a qn. resare un Padre nro. delante de esta
conocer el doctor José M. Mariluz Urquijo, lee Ymagen.
mos lo siguiente: “Al platero, por la suya El texto de esta leyenda induce a pensar que
cuenta nu 3, del sello que abrió de nuevo para la lámina fue abierta en Buenos Aires después
los pasaportes... 56 ps.” (11.5.1787). Asimis de 1803, porque el señor Lué ocupó la sede ese
mo, en otra posterior: “De grabar un escudo año. Dos reparos hacemos a esto: en primer
de armas de S. Exa., según recibo n° 70... lugar, no conocemos artista alguno establecido
50 ps.” (31.1.1789). entonces en la ciudad tan diestro en el manejo
El referido sello con las armas del Marqués, del buril, y es inconcebible que cuando en 1808
dentro de un óvalo bien proporcionado, es un el Cabildo mandó grabar un retrato de Fernan
dibujo grabado, de definición no muy precisa. do VII y la denominada Lámina de Oruro, haya
Por analogía, atribuimos al mismo platero el encomendado la labor a Juan de Dios Rivera,
sello del sucesor de Loreto, virrey Nicolás Anto buen platero, pero grabador aficionado, vivien
nio de Arredondo, que ejerció el cargo entre el do en el lugar un eximio grabador.
4 de diciembre de 1789 y el 16 de marzo de Por otra parte, el estilo general de la estampa
1795. no coincide con la fecha probable de su realiza
El grabador, casi con los mismos elementos ción hasta hoy admitida. La ornamentación
empleados en el sello de Nicolás del Campo, utiliza los elementos de la rocalla francesa, con
compuso el de Arredondo, también dentro de sus gráciles curvas y sus asimetrías característi
una elipse, aunque no de la misma proporción. cas, motivos que hacia el año 1803 estaban ya
Si de los grabados estudiados hasta ahora he fuera de moda, pues tanto en la escultura orna
mos puesto de relieve su relativo mérito artísti mental (retablos, púlpitos, etcétera), como en el
co, al tratar de la plancha con San Eloy, de la mobiliario y en la orfebrería, el estilo rococó
Colección Peña, no vacilamos en ensalzar sus había sido reemplazado ya por lo que entonces
valores plásticos, pues se trata de la pieza de se decía a la moderna, o sea el neoclásico. Y no
estilo más definido y de ejecución más elabora sólo es rococó la orla, sino la misma figura del
da. Su autor, desconocido para nosotros, es Santo, cuya postura general y dibujo de las ma
un artista del buril, con un conocimiento muy nos, capa pluvial, báculo y mitra, participan de
acabado de los secretos técnicos de la calcogra las características del estilo.
fía. De pequeño tamaño, la estampa nos De haber sido grabada en Buenos Aires, la
muestra al Santo Obispo de Noyon con sus atri estampa de San Eloy, por su aspecto formal,
butos episcopales, en tanto que las herramien debe ubicarse hacia 1780: no mucho después,
tas de su arte coronan el marco rococó que lo porque desde entonces los orfebres porteños
rodea. Debajo, la inscripción: Sn. Eloy qe. se manifestaron interés por lo simple, arquitectó
venera en la Yglesia de las Catalinas a la devosión de nico y con escasa ornamentación.
los Plateros. El Yllmo. Sr. Dn. Benito de Lué y Cabe la posibilidad de que la plancha sea an
Riega Obispo de Bs. Ayrs. Concede 40 días de Yn- terior al obispado de monseñor Lué, que la car-
IB
Anónimo. Sello
del virrey Arredondo.
Buenos Aires, c. 1790.
Archivo General de la
Nación, Buenos Aires.
tela estuviera en blanco, y que posteriormente Pablo Núñez de Ibarra, correntino nacido en
se cubriera con el texto conocido. En este ca 1782.
so, el cobre pudo haber llegado a Buenos Aires El primero es autor del grabado que ilustra
ya burilado en algún taller europeo. De cual un folleto de los Niños Expósitos (1808), referi
quier modo, con los elementos disponibles en la do a la Lámina de Oruro, “una digna lámina de
actualidad es imposible formular un juicio defi plata piña guarnecida de oro, de dos varas de
nitivo. elevación geométrica proporcionada, con ins
Ya casi al concluir la dominación española ha cripción sencilla y alusiva”, que la villa de Oruro
llamos en nuestra ciudad dos orfebres que acci obsequió a Buenos Aires por su triunfo sobre
dentalmente practican la calcografía. Son las armas inglesas. Rivera reproduce, con al
ellos Juan de Dios Rivera, potosino establecido gunas variantes, el trabajo altoperuano, no ha
en la Capital en la década del 80, y Manuel biendo, por lo tanto, una creación personal; y si
secretario del Consulado de Buenos Aires, que do con la leyenda: Viva Fernando VII Rey de
lo era Manuel Belgrano, hizo presente una serie España y de sus Indias. Año 1808. Remata el
de estampas con la efigie del Rey, que su autor medallón la corona real, perfilada sobre un fon
obsequiaba a los miembros de la institución. do claro, en tanto que poco menos que la mitad
Los retratos fueron impresos en seda y en pa inferior del rectángulo total se oscurece para
pel, pasando de mil cada una de las tiradas. destacar temas heráldicos españoles: castillo,
Hasta principios de 1810, el Ayuntamiento león campante, granada y lises. Del castillo o
no había abonado el trabajo, lo que se decidió como torre se desprende un gallardete con Viva
en el acuerdo del 23 de febrero, cuando los España.
cabildantes determinaron “que debe abonársele Las observaciones críticas se reducen a poco,
el trabajo de la plancha y el que se considere y, en comparación con el grabado de Juan de
corresponderle por tirarlas en tórculo y la im Dios Rivera, estimamos que sale ganando este
portancia de la tinta y colores”. Asimismo, de último, por cuanto hay una mejor caracteriza
bía pagársele una Lámina de las Armas de la Ciu ción del Monarca y una mayor unidad en la
dad grabada en cobre, que todavía el maestro no composición, centrada en la figura real, sin de
había cobrado. talles anecdóticos que desvirtúan el motivo
El retrato de Fernando VII es una pequeña principal, porque aun la corona que Rivera co
estampa en forma de óvalo (56 x 68 mm.) con loca junto al busto del personaje, tiene poco re
el perfil izquierdo del Rey, de busto, con traje lieve.
militar, condecoraciones y corona real a la iz En cuanto a la inscripción circular, debe de
quierda. Un marco o moldura muy simple ro cirse que está invertida, como si el inexperto
dea a la figura, destacada sobre un fondo oscu grabador no hubiese calculado las modificacio
ro, bien caracterizada en su perfil borbóni nes que se operan con las imágenes cuando se
co. En la mitad superior del óvalo, dentro del trasladan de la plancha al papel. No sucede lo
mismo y siguiendo su curvatura: Fernando Vil mismo con las palabras puestas en el gallardete,
Rey de España y sus Indias. Fuera del marco y que, a excepción de la N, son correctas.
en cursiva: Se Juró en Buenos Ayres el / 21 de Inútil intento descifrar el misterio de este
Agosto de 1808. grabado. ¿Se trata de un grabado solicitado
Obviamente, el buril de Rivera reprodujo al por el Cabildo a un platero distinto, y que no
gún grabado español de los tantos que circula fue aceptado?... Sin embargo, hay algo de lo
rían entonces por Buenos Aires, y que no ha que sí estamos seguros: su autor no es Juan de
sido posible identificar, lo mismo que acontece Dios Rivera.
con otro retrato fechado en 1808, y cuya plan Ya a punto de terminar el Virreinato, apare
cha original pertenece a la Colección Peña. De ce en la Capital un correntino que dio pruebas
mayor tamaño que el anterior (83 x 98 mm.), de su habilidad en el ejercicio de la orfebrería y
el busto del Rey está representado en su perfil el grabado hasta 1824, cuando regresó a su pro
derecho, dentro de un medallón circular, orla vincia, donde murió de más de ochenta años.
116
No parece una efigie rioplatense, pues por el do trazar su historia, sirven para mostrarnos las
vestido, la peana y la doble aureola de rayos, se dificultades con que se tropieza cuando se ini
asemeja más a las españolas tradicionales. Cla cian nuevas técnicas. Las láminas de cobre y
ro está que la plancha pudo haberse grabado en los tacos de madera serán desplazados en el si
Buenos Aires copiando un modelo hispánico. glo xix por la piedra Biográfica, que introduci
Desde 1700 hasta 1810 no son muchos los rán Juan Bautista Douville y César Hipólito Ba-
ejemplos que se han podido presentar de calco cle, sirviéndose del invento de Senefelder para
grafías y xilografías ejecutadas en territorio ar ilustrar los aspectos más representativos de la
gentino; pero las pocas que han podido ser res ciudad y el campo de Buenos Aires.
catadas del olvido y de las cuales se ha consegui
Notas y Bibliografía
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Medina, José Toribio: Historia y bibliografía de la imprento en el
5. A. Sepp, Relación de viaje..., pág. 188. antiguo Virreinato del Río de la Plata. La Plata, 1892.
6. A. Sepp, Continuación..., pág. 269.
7. G. Furlong, S. J., Orígenes..., pág. 136. Peramás, José Manuel: Diario del destierro, en Guillermo Fur
long, S. ].,José Manuel Peramás y su Diario del destierro
8. A. L. Ribera, “La pintura...”, págs. 503-5.
(1768). Buenos Aires, 1952.
9. “Remate de la colección de Juan Cruz Varela”, en La
Tribuna, pág. 2. Buenos Aires, 8.5.1870. Ribera, Adolfo Luis: “La pintura en las Misiones Jesuíticas de
10. A. L. Ribera, La primera..., págs. 447-51. guaraníes”, en Boletín del Instituto de Historia Argentina y Ame
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11. C. Heras, Orígenes..., págs. 47, 79, 104, 127, 129, 192,
193 y 196. ------ “La primera imprenta que hubo en Buenos Aires fue de
procedencia italiana”, en Estudios, n” 409. Buenos Aires,
12. C. Heras, Orígenes..., pág. 182.
julio de 1946.
13. C. Heras, Orígenes..., pág. 47.
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Sepp, Antonio: Continuación de las labores apostólicas. Buenos
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Furlong, S. J., Guillermo: Historia y bibliografía de las primeras Juan de Dios Rivera en 1808”, en Amicitia — Revista de Uni
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----- José Manuel Peramás y su Diario del destierro (1768). Bue Aires, 1946.
nos Aires, 1952.
Xarque, Francisco: Insignes misioneros de la Compañía de Jesús en
----- Misiones y sus pueblos de guaraníes. Buenos Aires, 1962. la provincia del Paraguay. Pamplona, 1687.
EL MOBILIARIO EN EL RÍO DE LA PLATA
Adolfo Luis Ribera
123
Escritorio. Ebaño,
carey y bronce
dorado. España,
siglo Al//. Convento
de San Francisco
(sacristía). Córdoba.
Con Cabeza de Vaca llegó el curtidor Miguel de media; en cambio, un banco bien hecho podía
Fuente Alencina, y con Ortiz de Zárate, otro de costar hasta dos reales y medio. Estos arance
nombre Hernando de Gilambres y el guadama- les, en años sucesivos, fueron modificados en
cilero Juan Flores. No fue éste el primero de favor de los carpinteros,2 y son el índice cierto
su oficio en pisar las tierras del Río de la Plata, de una sostenida actividad artesanal de un nivel
porque ya en las naos de Pedro de Mendoza lo inferior, que lo bajo de los precios pone de ma
había hecho el cordobés Francisco Pérez. nifiesto.
Los muebles que usaron los primitivos pobla En 1611, el Cabildo de Buenos Aires, a su vez
dores fueron muy sencillos: tal es lo que se des —quizá por el abuso de los carpinteros frente a
prende de la lectura de los inventarios antiguos la demanda local—, se ve precisado a fijar los
que hemos consultado; y si bien es cierto que las aranceles siguientes: cuatro pesos tanto por una
piezas de calidad debían de proceder de Euro silla de sentarse como por un bufete clavado
pa, ya desde los primeros tiempos de la coloni con tres pies o por un escaño sin barandillas.
zación las autoridades locales fijaron los arance “Un estrado con sus barandas y manconillas la
les para los carpinteros. Así, en 1575, apenas bradas a mano o torneadas”, se valuaba en vein
dos años después de la fundación, los ediles de te pesos. (Es ésta la segunda vez que en el Río
Santa Fe establecieron que por la hechura de de la Plata se menciona el estrado, del que nos
un arca grande, de siete palmos, se debían pa ocuparemos más adelante.)
gar cuatro reales; tres por una mesa de gonces, y Relativamente pobre es el mobiliario de la
cuatro por una cama con pilares. Si la cama época, del cual nos informan numerosos testi
era llana, el precio se reducía en dos reales, va monios documentales. Está reducido a sillas,
lor igual al que tenía una escalera de vara y mesas, cofres, baúles, bufetes y escaños, poco
Mesa de estilo
Renacimiento
español. Río de la
Plata, siglo Al'//.
Museo Histórico
Nacional.
Rueños Aires
125
Ai esa de estilo
Renacimiento
español. Río de la
Plata, siglo ai//.
Convento de San
Francisco.
Santa Fe.
126
ra uno de los vecinos más poderosos de Buenos que en la chacra grande en el río de las Conchas
Aires, cuyas casas de la ciudad y chacra del río había “un bufete de jacarandá, más otro bufeti-
de las Conchas habían sido provistas de muy 11o de jacarandá marchetado de marfil, más
valiosos muebles, que se especifican en el inven otro bufete de jacarandá quebrado..., más otro
tario y testamento de los años 1649-50. Como bufete de cedro, más el estrado con balaustres
no creemos ocioso y falto de interés el conoci torneados de jacarandá, más la cuja grande de
miento detallado de cuanto atesoraban sus vi cedro que está en la sala...” 1
viendas, damos a continuación los pormenores Cuando en 1664 murió doña María de la Ve
dei mobiliario y su valuación: ga, viuda del general Pedro de Rojas y Acevedo,
De las sillas que se inventariaron, cuatro esta al procederse a inventariar sus bienes, se halla
ban en buen estado, y un par, quebradas ($ 12); ron en su casa, que constaba de catorce habita
una cuja ($ 20); un bufete de jacarandá con ciones, “una cuja grande bronceada de granadi
cuatro cajones, con sus cerraduras y llaves, don no, pabellón de quijos”, y un armario con cua
de se guardaban papeles y libros ($ 30); un es tro alacenas. El resto de los muebles estaban
caparate grande de madera de Portugal, labra hechos de jacarandá, madera que se traía desde
do, con sus puertas y cerraduras ($ 100). En el el Brasil, lo mismo que el palo santo y otras.
dormitorio, además de la cuja de nogal, con sus Había un escritorio, taraceado en marfil y con
colchones, almohadas, cojines, sábanas y fraza mesita de ocho paletas; dos bufetes, dos conta
das de Castilla, y el pabellón de cumbe grande dores, seis taburetes y “dos cajas de la India
con su cenefa ($ 460), había una caja grande adornadas con clavos”. En la sala, “un estrado
con su cerradura, donde se guardaban una al grande de jacarandá, con balaustres y moldu
fombra de estrado; dos tapetes, “uno de la In ras, y tres tarimas para el mismo”, como tam
dia fino, cortinas y aderezo de cama verde ape bién dos docenas de sillas, asimismo de jacaran
lillado y cinco cojines de terciopelo carmesí de dá y con respaldos de vaqueta negra.
dos haces y borlas grandes, algo usadas, y más La mención de muebles hechos en el Brasil es
de setenta cuerpos de libros”, todo lo cual fue continua en los inventarios de la época, aunque
tasado en $ 600. En el mismo lugar estaban en algunas ocasiones el toponímico califica a la
un cofre grande, alto, con dos llaves y todo madera con la cual están hechos, siendo sinóni
guarnecido de cintas de hierro; “un escritorio de la mo lo más probable de madera de jacaran
tercera pintado o dibujado grande, con muchas dá. En el detalle de las pertenencias de Fran
bujetas y la del medio todas con llave...” cisco Gaete, en 1665, figuran seis sillas del Brasil,
($ 70). Se declararon también muchos cofres de madera de jacarandá ($14 c/u.); dos cajas
más, donde se guardaban vestidos, ropa de ca con cerradura, de madera del Brasil ($ 41); y en
ma, pinturas, papeles y libros, como asimismo la dote de Isabel González (1694), una cuja del
“un escritorio de jacarandá hecho en el Brasil”. Brasil se tasa en $ 20.
Y aunque no manifestó como procedentes del Pero desde los inicios del mismo siglo es cons
Brasil, Juan de Vergara dijo en su testamento tante la penetración en el Río de la Plata de los
127
Marco de madera
tallada y dorada.
.Alto Perú, .siglo VI III.
Maseo de Arte
1 / i.s/)anoameri( ano
Isaac Fernández
Illanco. Buenos Aires.
lusitano Alfonso Carvallo o Carvalho, estante cemos otros documentos en que figura Alfonso
en Buenos Aires por la misma época. Ya en Carvallo; pero no tienen relación con el tema
1630 está asociado con Luis de Villegas, carpin nuestro, excepto uno del 23 de enero de 1632,
tero y ensamblador, y en 1631, por faltarle bue por el cual se obligó a enseñar el oficio a un
na madera, compra la mitad del pataje Las Áni mulato llamado Diego.
mas del Purgatorio, invirtiendo en ello la suma de El padre Furlong, que se ha ocupado deteni
1.865 pesos, cantidad considerable para su mo damente sobre los artesanos coloniales, escribió
mento. Al año siguiente dio fianza carcelaria que el sucesor de Antonio de Rocha en la con
en favor de otro carpintero, un tal Simón Gue fianza del Cabildo fue el portugués Jácome Fe-
rra, y también salió garante de Felipe Cáceres, a rreira Feo, y que la actuación de este maestro
fin de que éste abriera una carpintería. Cono fue enorme. En los autos y diligencias sobre
129
Minen de iiiadeia
tallfida v dotada. i
/toi inenm
em les/xiiidienle. Alio
Peni. siidu X l ///.
Museo de ,1i te
1 lis/lUIKKIIIiei K (HUI
Isaac Fernández
Illanco. Huellos Alies.
registro y desarme de los portugueses de la ju y agregó que era hijo de Jácome ferreira y de
risdicción de Buenos Aires (1(543), Ferreira Feo Francisca Fernández, nacido en San Salvador
está inscrito con el número 32 y como carpinte de Fricimundi, casado con Luisa Bautista, hija
ro ensamblador. Tenía entonces diecinueve de Juan Jurado y de Juana Bautista, y padre de
años, y era natural de Oporto, casado con crio dos hijos. Documentada su actividad hasta
lla, hija de padres castellanos, y no tenía más 1669, dos años antes fue nombrado para presu
bienes que su oficio, unas casas en que vivía y puestar las obras necesarias para concluir la Ca
tres esclavos, lo que había recibido como dote tedral.
de su mujer, y todo lo cual valuaba en 2.000 Ferreira Feo había entrado en Buenos Aires,
pesos. En el padrón de 1664, anotado con el sin permiso, en 1637, y en el mismo lugar don
número 62, se tituló ensamblador y arquitecto, de lo declara se asienta que Antonio Fernández,
130
Plaza, artífice de la antigua iglesia mayor de ranja; las puertas para la capilla y sacristía, y las
Jujuy, según su declaración de 1612, en la que ventanas con sus medias rejas, el coro con siete
afirmó haberla hecho con sus manos. Enton sillas y dos escaños.
ces se le adeudaban 20 pesos por ese trabajo, y Todos estos maestros carpinteros, aunque a
otros 30 por la confección del púlpito. En veces se especializaban en determinadas labo
1610 había hecho los bancos de madera para el res, cumplían su oficio tanto en obra de blanco
Cabildo, que los ediles calificaron de muy buenos. como de fuera, y aun, en algunos casos, no des
Por 1638, una nueva iglesia reemplazó a la deñaban ser carpinteros de ribera o de prieto.
vieja de Alonso de la Plaza, figurando entonces A los artesanos citados, agregamos el nombre
un carpintero llamado Diego de Solís, quien se del indio peruano Juan Quisma, quien, al hacer
obligó a techar la construcción, tanto del templo su testamento en San Miguel de Tucumán el
como de la sacristía. Se comprometió a ir a los año 1608, recordó que el capitán Andrés Juárez
bosques, junto con los indios auxiliares, a cortar de Hinojosa le adeudaba 20 pesos de un sillón
la madera menuda y gruesa necesaria, y a “que que le había hecho y que aún estaba en su po
la madera sea cedro, que sea el techo con tiran der. Asimismo, declaró que para Melián de
tes, tijeras y tablazón; que tenga tres puertas, Leguizamo y Guevara había trabajado una ca
dos laterales y la del perdón, cuatro ventanas rreta; para Andrés de Medina, unas barras nue
grandes, facistol, tres escaños grandes, púlpito, vas, y una silla para Bernabé Ortiz. A Francis
con cubiertas, rejas para el bautisterio y la cu co Pérez le fabricó una silla de brida; a Ana
bierta para la pila”. Muñoz, una silla jineta, y otra al herrero Diego.
No era el primer trabajo de importancia que Señal de que en la región no escaseaban los
realizaba este maestro de carpintería, por cuan encargos es la presencia de otros carpinteros,
to ya el 26 de octubre de 1610 y en Tucumán, como Diego Abad Chavero, Lorenzo Duárez de
Diego de Solís prometió hacer las casas de Pe Ludueña y Lucas Alejandro. Los dos prime
dro Fernández de Andrada, “hasta las cubrir ros, en 1609, constituyen una sociedad para
todas en costilla que se entiende poner las vigas montar una carpintería, y el otro, en la misma
y soleras y tijeras y canes y cintas arriba, y hacer fecha, hizo una atahona para Miguel Alvarez
las puertas, que son nueve pares, y cuatro pares Dávila, y lo que ello importó, lo donó a la Com
de ventanas, con sus puertas y balaustres tor pañía de Jesús.
neados, y un estrado y una tinajera, todo lo cual El padre Pedro Grenón publicó el contrato
trabajando personalmente hasta tanto que se celebrado entre Juan de Tejeda Mirabal y el
acabe”. carpintero Gonzalo Carvallo (4.2.1620) sobre la
Quizá sea este mismo Solís el que reaparece obra de la iglesia mayor de Córdoba; no de la
por 1629 en Jujuy, actuando en el templo de la catedral, porque aún la sede episcopal estaba en
Merced. El cuerpo de la iglesia, aparte las pa Santiago del Estero. El contrato dice:
redes, debía ser de tablazón llana y tijeras; la “Yo, Gonzalo Carvallo, me obligo a hacer y
<■ capilla mayor, de lazos con labreo y media na que haré toda la obra de carpintería de la dicha
133
Iglesia Mayor, así de capilla como de cuerpo de estancia, v que en 1664 lo armó en el lugar defi
ella, puerta, ventanas, en esta manera: nitivo.
”La cobertura ha de ser de tablazón, de la Cuatro años antes había muerto en Santiago
suerte y manera que va cubierta la Iglesia de del Estero el coadjutor jesuita Claudio Flores,
Santo Domingo de esta ciudad. Y la culata de nacido en Artois en 1576 y llegado al Río de la
la capilla de chanflón. Plata en 1608. Carpintero y tonelero, el pro
”Y ha de hacer las tres puertas grandes de la vincial Diego de Oñate señalaba en 1615 que
dicha Iglesia. Las cuales han de ser de madera era “muy mortificado y buen religioso, y muy
de nogal o cedro y no de otras maderas...” obediente; es carpintero y albañil, y muy indus
Luego el contrato estipula que se le debían trioso para todos los oficios de casa, y es nues
dar seis indios carpinteros y cuatro aserradores, tros pies y manos”. En 1626 se dice que era
y que la fábrica le debía facilitar las hachas y arquitecto, y corría con el cuidado de la estancia
azuelas, en tanto que las demás herramientas de Caroya.
correrían por cuenta de Carvallo.7 También proveniente de la provincia jesuíti
Agustín Zapata Gollán, buscando documen ca galobelga era Juan Conti, nacido en Saint -
tar los primeros oficios en la vieja ciudad de Omer en 1663. En Córdoba, en 1697, se lo
Santa Fe, cuyos restos pueden contemplarse en clasifica como carpintero; pasó más tarde a Ta
Cayastá, encontró los nombres de los carpinte nja, donde murió en 1740.
ros Baltasar Jerónimo, con casa y taller en el Muchos otros maestros y oficiales carpinteros
barrio de la Merced, y Juan Cabrera, que fabri debieron de actuar por entonces en la ciudad y
có la vivienda del capitán Juan de Vargas Ma vecindades de Córdoba, donde la presencia del
chuca (1646). hermano Felipe Lemer, autor de la techumbre
De la ciudad de Corrientes se rescata el nom de la iglesia de la Compañía, favoreció el apren
bre de Marcos Gómez Durán, que construyó el dizaje de las prácticas artesanales relativas a las
campanario de la iglesia matriz en su propia artes de la madera.
134
Silla. Respaldo de
cuero labrado, con
motivo de águila
bicéfala. Río de la
Plata, siglo xvm.
Complejo
M useográfico
Enrique Udaondo.
Luján (provincia de
Buenos Aires).
Silla. Asiento y
respaldo de cuero
labrado. Río de la
Plata, siglo \l ///.
.Museo de Arte
11 ispanoamertcano
Isaac Fernández
Blanco. Ciudad de
Rueños Aires.
135
Silla de brazos.
Madera tallada y
cuero labrado. Alto
Perú, siglo xvttl.
Maseo de Arte
Hispanoamericano
Isaac Hernández
HIanco. Hlíenos Aires.
Silla de brazos. de
madera tallada y cuero
labrado, y />oi inenoi
< orres/nindiente. Alto
Perú, siglo Al til.
Com/dejo Aluseográ/ico
Enrique l'daondo.
Elijan (provincia de
Huenos Aires).
En el mismo padrón y junto a Sol figuran el Renglón aparte merece Baltasar López, de la
francés Juan de Molin y un tal Simón Mellao: Plaza, pues se indica en el padrón de 1780 que
éste, de dieciséis años de edad, y aquél, de se era natural de la provincia de Alava, soltero;
senta. vivía en la calle “que va a S" Nicolás en cassas
Conocemos un documento del año 1777 que propias”, y era maestro de camoncillos y taburetes
nos informa que Juan Sol hizo cuatro docenas hacía 30 años. El padrón de 1778 añade que en
de sillas de paja, doradas y pintadas, para el esa fecha tenía cincuenta y ocho años de edad.
palacio del Virrey. Se le pagaron entonces 138 Es el único maestro de esa especialidad, e im
pesos, a razón de 23 reales cada una.'" porta a nuestro estudio, por cuanto es índice de
En 1778-80 había dos artesanos gallegos: Pe una demanda lo suficientemente significativa
dro Montes y Andrés Samar; uno de Castilla la como para permitir que un individuo se dedica
Vieja, Raimundo Peña, que era maestro sillete se a ellos con exclusividad.
ro desde hacía diez años; dos porteños: el maes
tro Juan de Dios Pabón y el oficial Domingo
LAS MADERAS INDÍGENAS
Pabón; un mulato: Tomás Quiroga, y dos blan
cos, cuyo origen no se precisa: Narciso Pajín y Para la confección de los muebles, en el Río
Nicolás Gallinar. de la Plata se usaron maderas locales que abun-
140
Escritorio de
madera tallada y
dorada. Alto Perú,
siglo XVIII.
Museo de Arte
H ispanoamertcano
Isaac Fernández
Flanco. Ciudad de
Huenos Aires.
141
v durísimo, que parecía un hierro. De este últi rillento, y es bueno para obras de torno y cu
mo. nos asegura que es el mismo jacarandá negro riosas...”
de los portugueses del Brasil, y cuyo color natural “Las maderas del sahúco, guapoy e higuera, se
es morado oscuro con sutiles vetas pálidas. gún su grosor —nos dice el mismo religioso—
"Pero de todas las maderas, la más buscada se podían usar con buen éxito. De los nudos
era el igary, o cedro de estos países, y es verdad, del árbol curiy los guaraníes labraban rosarios y
porque la mayoría de imágenes, muebles y ta bellísimas imágenes; pero debían ser pequeñas,
llas misionero - jesuíticos que conocemos, han como de un palmo. Este árbol es el pinheiro do
sido labradas en esta madera. Para estatuas Brasil, árbol de las Misiones o Araucaria brasi-
pequeñas recurrían muchas veces al guabiyuy, liensis.”
madera bien f uerte; al tembetary guazú, al arazay, El padre Guevara, al ocuparse de estos pinos,
al añangapiry, al ibampopiy, y también al querandy, expresa que “su madera es de las mejores que
siempre que estuviera seco, porque si no, se puede desear la Escultura para el lucimiento y
rajaba al tallarlo. El querandy es de color ama delicadezas. Es dócil a los instrumentos, se
Anón. Madera taraceada y nácar. Río de la Plata, principios de! si^lo \\ III.
Convento de San Francisco. Sania Fe.
142
Silla de brazos.
Asiento y respaldo
de cuero labrado.
Río de la Plata,
mediados del siglo
xviii. Museo
Nacional Jesuítico
de Jesús María.
Córdoba.
deja labrar fácilmente y sin resistencia admite ”E1 chambae o palo blanco se emplea en tijeras,
cualquiera figura al gusto del diestro Maestro y vigas y puertas, también en tablitas hechas de
delicado Estatuario. Como el corazón está pe esta madera en lugar de papel escriben algunos
netrado de humor colorado, con sólo aplicar la niños pobres que van a la escuela. Con sólo
Estatua al calor del fuego, transpira el jugo a la rasparlas superficialmente, sale lo escrito y que
exterior superficie, y la barniza de purpúreo da otra vez esta nueva especie de papel apta
encendido con un esmalte natural que jamás para escribir. Del ibirapitá hay árboles grandes
pierde, y conserva siempre la pieza con lustre y chicos, su madera es fuerte y el color del cora
agradable y vistuoso”." zón encarnado sirve para tablones de trapiches,
En la obra citada de Sánchez Labrador hay ruedecillas de carretas pequeñas. Del corazón
una observación interesante que conviene des del chico se tornean rosarios hermosos y se ha
tacar: cen obras vistosas... El ibirayepiro es palo media
“Si la obra ha de ser dorada, como cándele- namente fuerte, bueno para obras de torno, va
ros, ciriales y otros tales, sirve el igary, y las ma sos, jicaras, etc.”
deras porosas, que reciben bien el aparejo del Sánchez Labrador agrega algunas observa
yeso y bol. ciones interesantes para nuestro tema, con res
”E1 campeche, el curupay, y todas la maderas pecto al urundey o jacarandá negro:
lisas y sólidas, aptas para el torneado, si no se “El color negro lustroso es artificial con vina
rajan, pueden emplearse para construir hache gre, en que hayan estado limaduras de hierro,
ros. Para balaustres y candeleros se buscaban principalmente viejo y con herrumbre. Se
las maderas siguientes: guabiray, arazay, chambae baña varias veces el urundey y toma un color
o palo blanco, naranjo, peral, nogal y guayabí, árbol negrísimo, que después se bruñe y queda lus
bellísimo para embutidos y obras curiosas, por troso a maravilla. También quieren que sea
el buen hilo de su madera y por el color, que
especie de jacarandá negro el árbol llamado curu
tira a negro lustroso.
pay. En la iglesia de San Francisco de la ciudad
”E1 igary se empleaba en la construcción de
de Buenos Aires, hallándome yo en esta ciudad,
retablos, lo mismo que el apeteribí, especie de
se colocó un retablo en el altar mayor, traído del
cedro blanco, y el timboy. Del apeteribí dice que
Río Janeiro, labrado en jacarandá negro por
hay blanco y negro o pardusco, tiénense por
maestros portugueses. En Buenos Aires hay
especies de salsafrás. Aseguran que no les en
muchos inteligentes en maderas del Paraguay,
tra la carcoma, ni la polilla da en la ropa guar
que por el río bajan a este puerto. Vieron el
dada en cajas hechas de su madera; sirve casi
famoso retablo de jacarandá y conocieron que
como el igary o cedro, y trabajan bellos barriles
era el urundey y curupay. Confesaron esto mis
de estos palos. El aguay tiene la madera de co
lor blanco y sirve para embutidos; el anguay, mo los oficiales portugueses que no ignoraban
que es árbol grande y derecho, se presta para la lengua guaraní y habían venido desde el Ja
todas obras de carpintería y torno. neiro a levantar y armar el dicho retablo.
143
Fuera de esta prueba, que no deja duda, hay vigas. Hay tembetary blanco y negro, y de su
otra no menos convincente: madera se trabajan hermosas cajas de escopeta,
“Al pueblo de la C buz de neófitos guaraníes de pistolas, etc., por su bella hebra o hilo y por
enviaron desde Buenos Aires tres sillas de coro su color agraciado. El tembetary guazú es apto
muy bellas, también de ¡acarando negro, labradas para todo género de tablas, y dura mucho tiem
en el Río Janeiro. El color era morado oscuro, po. El yuatiy es palo de corazón encarnado,
con betas pálidas profundas, que es el color na hermoso para bellas obras de imágenes, rosa
tural de este jacarandá. Cuantos las vieron, y rios, embutidos, etc.”
los excelentes carpinteros, tallistas v torneros de Continúa Sánchez Labrador escribiendo que
la Cruz, que saben muy bien discernir las made “si se hubiere de hacer obra de arquería, son a
ras, contestaron que eran de curnftay, árbol de propósito para el cuerpo de los arcos las tablas
los más conocidos del Paraguav. de ayuy y guaycay, y las de igary. Para puert as y
”E1 tayatí es palo alto y grueso, la madera es ventanas de iglesias y de otros edificios impor
amarilla y fuerte, buena para estar debajo de tantes, también para cajas, mesas de importan
tierra y para obras de tornos y para tirantes y cia, estantes, armarios y cosas semejantes, son
Silla de jacarandá.
Asiento de cuero
labrado. Pata de
cabra. Estilo Don José.
Buenos Aires, tercer
cuarto del siglo xvm.
Colección María
Teresa A. de González
Garaño. Buenos Aires.
mejor para arcos de ruedas porque no es dema neo. En frecuentes ocasiones yo comenzaba
siado quebradiza. en el bosque a tallar diferentes cosas cuando
”E1 espinillo blanco (Acacia cavenia) tiene la tenía tiempo porque a veces permanecía en él
madera pesada y dura como hueso, negri - por ocho y aun más días; yo tallaba de ella mu
roja, muy lisa y brillante, sirve mejor debajo de chos carretes para las hiladoras en la aldea para
tierra donde endurece aun más. Se usa tam obsequiárselos, cucharas grandes y chicas, tanto
bién para cercos del ganado. Los españoles la para revolver las comidas como para la sopa,
conceptúan igual al hierro, pero sin embargo es hice también un pequeño violín de palo y otras
madera. Su mayor utilidad es para empaliza semejantes minucias. Cuando mis indios vie
das en las fortalezas y durante cincuenta años y ron esto, comenzaron también en sus horas li
más no habría que componer una brecha. El bres a tallar semejantes carretes y cucharas para
árbol tiene bien bajo de la corteza una madera sus mujeres y parientes.
blancuzca que no puede resistir mucho a la pu "Árboles especiales los hay más allá hacia la
trefacción, pero el grano (el cuerpo leñoso) que ciudad de Tucumán, en cuya región los bosques
en término medio tiene a veces un cuarto y aun están ocupados fuertemente por el nogal, ése es
un cuarto y medio de vara está muy tardíamen el Nussbaum. Estos nogales silvestres son de
te sometido a la podredumbre. Los indios una madera excelente que es muy buena de la
usan en la agricultura esta madera para hacer brar; tiene vetas parejas, es de color de oliva y
las puntas de los arados, hacen puntas para sus mezclado por vetas, sirve para bellos sillones de
flechas, fuertes garrotes para matar, también respaldares, marcos de puertas y mesas, tam
pala de puntear para cavar la tierra. Sería her bién para trabajo de revestimiento. Pintado y
mosa madera para trabajo de revestimiento en pulido con aceite o con cera tiene un bello brillo
mesas, cajones de ropa y semejantes. Sirve y un color más oscuro.
muy bien para torno de tornero, pero daña a ”Los españoles lo llaman mora, los indios ete-
muchas herramientas. La fuerza de esta ma velgaic, el árbol rizado, porque él tiene el aspec
dera hace saltar frecuentemente al primer ha to como si estuviera erizado. Esto lo ocasionan
chazo el acero de las hachas si ellas no han sido sus muy pequeñas, delgadas y singulares hojitas
templadas como para batir hierro. Los moco- que son muy parecidas a las del algarrobo. La
bies dan a este árbol el nombre de Apigni. madera es fuerte, de color amarillo, sirve para
”La madera del molle montés es pálidamente trabajo de ebanistería y para camas de ruedas,
rosada y buena para revestir labores de ebanis también es buena para tablas para las barcas y
ta... La madera se raja igualmente y yo tenía un pequeños buques, aprieta tan firmemente los
gran placer ante estos árboles por el bello color clavos metidos que sin un gran esfuerzo apenas
rojo de su madera. Cuando yo estaba en los se pueden retirar con la tenaza.
bosques a cortar madera de construcciones, tra "Otro [árbol] que los mocobíes llaman abedag-
taba siempre con diligencia de traerme de esta nic, tiene una buena madera granujosa, la fruta
madera, hacía de ella diversas labores de tor que es redonda y del tamaño de un guisante es
147
Respaldo de cuero
labrado. Tucumán.
segunda mitad del
siglo xvm. Museo Sillón de madera
Histórico Provincial tallada. Patas de
Marqués de garra. Salta (?),
Sobremonte. siglo XVIII. Palacio
Córdoba. arzobispal de Salta.
algo agradable para comer... La madera es bue madera citrina y se llama por los españoles lan
na para tornear; sirve también para cubos para za; él no crece ni grueso ni alto, pero es de
las ruedas. excelente fuerza para los ejes de los carros.
”A alrededor de treinta y cuatro leguas de mi Los indios hacen del guayabi y de ésta bellas
reducción y a nueve leguas de la reducción del lanzas que tienen un bello color amarillo; son
Santo Hierónymi, hallaba yo bellos árboles que muy fuertes y mucho más seguras para matar
los españoles denominan guajacán, pero los mo- los tigres que otras maderas de las cuales hacen
cobíes uanalieaic; ellos tienen una corteza blanca sus lanzas; pues las otras aunque son duras co
y manchada verde - blanca. La madera es ne mo huesos quiebran más fácilmente que éstas.
gra o rojo - parda y muy pesada; estando aún También sirve para armazones de bellos sillo
verde y fresca es buena para labrarla; pero es nes, para trabajo de revestimientos en cosas de
tando reseca es dura como un hueso; cuanto ebanistería y para arcos de flecha.
más se trata con las manos más color oscuro ”Uno de los árboles más apreciados es aquel
toma, hasta que parece ser casi negra, sin em que los españoles llaman lapacho, los mocobíes
bargo conserva algo de un rojo muy oscuro, enedagangat laté; se hallan bosques enteros de
también llega a ser muy lisa y brillante... Cuan ellos... La madera es completamente verde loro
do verde es excelente para ser torneada, pero oscuro... (se hacen carretas, remos); a la vez sir
seca pagan los hierros (al trabajarla). ve para todo tanto para tornear como para tra
"Mora: Este árbol tiene en realidad un nom bajo de ebanistería; se la usa también para la
bre igual al de la mora sobre la cual ya he escrito, edificación, pero no con tanto agrado porque el
pero no iguales propiedades. Es un árbol árbol es muy pesado.
grande y grueso; la madera tiene el más bello ”Cuando me visitaban los indios salvajes
color de naranja. Yo probé una vez cuando traían grandes pedazos de palo santo para obse
hice abatir tales árboles, y tomé agua, coloqué quiarme, que yo generalmente usé para tra
en ella astillas junto con lana blanca. A las bajos de tornero. Una vez recibí de ellos cinco
veinticuatro horas ésta estaba bien amarilla. bastones bellamente labrados que yo pronto re
De la madera [hice] cubos para ruedas, lo de galé a algunos españoles y les hice un agradable
más dediqué al trabajo menor en la ebanistería presente.
como también para tornear. ”Las tablas del cedro sirven para todo trabajo
"Hay también un árbol muy bueno que tiene de ebanistería y muy bien para la escultu-
148
ra. En España usan para obra de escultura el El padre Antonio Sepp añade que “los cedros
pino o también el cedro, porque allá no tienen se usan para todas las cosas que han de tener
tilo alguno. Yo obtenía muy buen resultado oro o plata, y para todo género de tablas y ca
con el cedro porque él es muy suave y blando noas. El timboy para canoas y tablas, es palo
para cortar y los hierros bien afilados no necesi muy grueso”.13
tan mucha fuerza para hacer un corte bien li Félix de Azara ha dejado también observacio
so. Yo tenía un lindo cofre grande (los Es nes sobre las calidades y el uso de las maderas
pañoles lo llaman baúl) que he traído desde las regionales. Tomamos de él lo siguiente:
Indias hasta Ollmütz, en el cual yo guardaba mi “La madera del Uruadeiirai se emplea en
ropa y mi vestimenta; lo regalé allá a un buen muebles preciosos, porque es durísima de fon
amigo. do amarillazo con vetas tan vivas, negras rojas y
”... la madera es muy liviana y el cepillo la amarillas, que quizás ninguna madera le iguala
labra con mucha limpieza. El taller se llena en esto. Verdad es que se confunden y oscure
por completo con su olor. Hay dos clases de cen con el tiempo, pero se preservarían con al
cedros: uno de un color más colorado, otro de gún barniz. Es árbol de primera magnitud co
[color] rojo oscuro; el colorado es más blando, mo el otro Yrundel...
el oscuro necesita de mayor fuerza para ser cor ”Del Tataiba o moral silvestre hacen tablas y
tado, pero no tiene un olor tan fuerte como el muebles por su bello color amarillo... Del cedro
más colorado, pero sin embargo se vende uno al que es muy diverso al del Líbano, asierran mu
igual del otro y ninguno por precio más caro, si chísima tablazón para todo uso. También lo
bien el rojo oscuro es más durable que el otro. usan para naos y forros de embarcaciones, y
”La región de la ciudad Paraguay envía fre aun para remos, por la facilidad con que se tra
cuentemente algunos miles de troncos a la ciu baja, pero no hay madera tan sensible a lo seco y
dad de Buenos Aires, para la venta. La made a lo húmedo, y sus tablas se separan siempre
ra baja hacia allá ni por tierra ni en naves sino aunque estén bien unidas.” H
que ellos construyen jangadas que cargan con En otras zonas del país se utilizó el algarrobo
cedros y diversos otros árboles de los desde muy antiguo. Es interesante el comen
mejores.” 12 tario sobre esta madera que hace Sarmiento en
149
sean buscados hoy con pasión y como objetos de po, con centro de dispersión en el norte del
curiosidad y lujo por los aficionados a las anti Virreinato; un segundo, que se desarrolló en el
guallas. Además del Paraguay construían di territorio de las Misiones guaraníticas, y un ter
chos muebles en Tucumán, sobre todo en Río cero, en la zona del Litoral, con Buenos Aires
de Janeiro, de donde venían los más prolijos y como foco de irradiación.
acabados trabajos de talla y mosaico en palo de El primero está caracterizado por una pre
rosa, nogal y duro, para adornar con ellos los ponderancia del mobiliario hispano - peruano,
ostentosos y monumentales estrados de nues y en particular del mueble policromado. En
tros antepasados que cedían el lugar de prefe un primer momento —y esto es válido para las
rencia al grave damasco español y al sólido es tres zonas en que consideramos puede dividirse
pejo veneciano, de marco de cristal con arabes el país— no hay diferencia entre el mueble es
cos alindados, incrustaciones de metal amarillo pañol y el fabricado en la región. La variante
y cornucopias de azófar”.16 la da, como dijimos, la calidad inferior de la
pieza, la mayoría de las veces por la inexperien
cia del artesano en la interpretación del modelo
LOS MUEBLES EN EL NORTE
peninsular. El repertorio es reducido, como lo
El mobiliario rioplatense, en los comienzos de es el mobiliario de entonces: la silla, el sillón
la dominación española, fue el mismo que se frailero, la mesa, el arcón, la cama, el escaño, el
usaba en la Metrópoli, y buena parte de él pro contador, el bargueño... A través de ellos pene
cedía de allá. El trabajado aquí, mucho más tró la influencia española, y con ella la flamenca
sencillo y pobre, fue paulatinamente distin y la italiana, que en los primeros tiempos de la
guiéndose del peninsular, debido a la peculiar conquista pesaban sobre la ebanistería peninsu
mano de obra, a la diversa calidad de las made lar. Tampoco hay que olvidar la presencia de
ras empleadas, y a las diferentes formas artísti los talleres mudéjares, cuyo influjo sobre el arte
cas que sobre él operaron. Cabe decir que los español, y en particular en la carpintería, es tan
muebleros y ebanistas rioplatenses no crearon notable.
ningún nuevo tipo de mueble, y repitieron las Desgraciadamente, la documentación es esca
formas europeas, fueran españolas, inglesas, sa; pero no faltan algunos escritos que señalan
portuguesas o francesas, imitando los esquemas la existencia y conocimiento de buenas made
ornamentales puestos de moda en aquellos cen ras, como también la presencia de artesanos ex
tros creadores, o introduciendo nuevos mode pertos. Un texto de 1685 —cuyo autor es el
los, por cierto no fáciles de imponer, dado el vicario y juez eclesiástico de la dóctrina de Ma
carácter conservador de la sociedad de otrora. rapa (jurisdicción de Tucumán), presbítero Eu
En nuestro mobiliario pueden distinguirse genio Verdugo Garnica— dice:
tres tipos perfectamente caracterizados, que “Pero el oficio principal de estos indios era el
coinciden, por otra parte, con las corrientes ar de carpinteros, lo que se explica por la abun
tísticas indicadas en este libro. Un primer ti dancia de finas maderas que había en las faldas
152
boscosas de la sierra y por la fabricación de ca las, y se fabricaban 2.000 pellones, 500 ponchi-
rretas que venía siendo, desde el siglo anterior, llos, 1.500 varas de picotes de colores, 4.000
la industria más afamada y extendida de San varas de lienzo de algodón, etcétera. Se afir
Miguel de Tucumán. En tal oficio descolla ma que también se trabajaban en abundancia
ban, entre otros, los indios del pueblo de Mara las maderas, en especial aserrando en tablas el
pa, con tanta afición a la carpintería que según cedro y el nogal, en cantidades de 2.000 a
el padre Verdugo Garnica, hasta los chicos de 3.000; en fabricación unas 1.000 bateas, sillas,
10 y 12 años sabían, antes de rezar, andar ya cajas, cujas, mesas y escritorios en cantidades
manejando hábilmente la azuela, la sierra y el variables.19 De lo que vendía Tucumán —es
hacha. Los de Lacquime y Silípica también decir, las tablas de cedro, bateas, taburetes, me
eran carpinteros, pero medio chambones, nunca sas, cujas y cajas de nogal— en distintos lugares
como los marapeños que eran de primera. y con preferencia en Buenos Aires, quedaba un
Acapianta tuvo en sus tiempos muchos maes margen de 9.000 pesos.20
tros de carpintería. Los de Famaillá eran bue Una noticia del Semanario de Agricultura, In
nos para hacer carretas. Como lo fueron los dustria y Comercio (1804-05), informa:
de Tafí y Amaicha, trasladados al llano, al pue “Hace siglos que de las manos de los artistas
blo llamado de los Lules, donde desde muchos de la Ciudad de Tucumán sale escasa forma en
años atrás tenían sus encomenderos unas car abundante materia; trabaja el carpintero sillas
pinterías. Y eran estos indios tan hábiles que toscas; unas cujas, cuyos pilares pueden servir
entre otras cosas fabricaban una carreta por se de poderosos atlantes al firmamento... Cuando
mana.” 17 pudiera esta rica ciudad, a beneficio de los in
En una memoria de 1790, debida al Goberna mensos montes de ricas y varias maderas, que
dor de la intendencia de Salta del Tucumán, al posee, fijar una época de honor y de fama in
dar cumplimiento a una real ordenanza de mortal a costa de la delicada mano del carpinte
1789 que mandaba se remitiesen a España ro, del tallista, ¿cómo dejarán las otras poblacio
muestras de las maderas que había en la juris nes de su inteligencia, de resentirse de la falta
dicción, citaba las 78 especies, cuyas muestras se de muebles que necesitan o de la precisión de
acompañaban, describiendo sus utilidades. Fi comprar en los talleres de Tucumán una doce
guraban en la lista: quebracho blanco y colora na de sillas que llena toda una sala? ¿Pregun-
do, algarrobo blanco y negro, arrayán, lapacho, taráse acaso en qué consiste que el carpintero
nogal, cebil blanco y colorado, sauce, cedro, ta tucumano, a imitación de los de la Capital de
la, urundé, espinillo, chañar, pino, etcétera.18 Buenos Ayres, no afina sus obras, y los medios
Un informe del Consulado de Buenos Aires, que se deberán poner para que de hoy en ade
del 25 de octubre de 1796, explica que en com lante sean apreciables a todas las poblaciones
paración con otras regiones, San Miguel de Tu del cordón, y uno de los ramos de comercio el
cumán era una ciudad muy industriosa. Allá más grueso de aquella población? Supuesto el
se curtían anualmente de 13.000 a 14.000 sue efectivo expendio de las obras pulidas de talla y
154
llanas, lo que nadie dudará a presencia de la sillas, cujas y aserradero de tablas que se debe
extracción que hace aquella ciudad de muebles fabricar en la hacienda de los lules, se mantenga
caseros para Córdoba, Santiago del Estero, Sal corriente. Para lo que debería el Capataz o
ta y otras partes del Perú bajo, que aunque de Mayordomo de esta hacienda aprontar sufi
ninguna pulidez tales muebles no deja de ser de cientes maderas en los meses de junio, julio y
alguna consideración, sólo resta decir, que el agosto, que es el tiempo de cortes y saca de la
carpintero de la ciudad de San Miguel, jamás madera...” 22
dará a luz una pieza bien acabada, en cuanto no Para 1796, las sillas con espaldar de suela se
se establezca en ella una casa en que se congre cotizan a $ 40 la docena; las tablas de cedro, a
guen todos los oficiales de carpintería, bajo la 10 reales, y las de nogal, a $ 2.23 Sin embargo,
dirección de dos maestros aprobados, y a las no todo habría sido de calidad inferior, porque
órdenes de un Administrador que ha de cuidar en unas cuentas de 1800 referentes al moblaje
de proveer de toda herramienta y materiales; de las cajas reales de Salta, se halla un recibo de
recojer las obras, sea de la clase que fueren, seis sillas de nogal, de brazos, con sus asientos
pero acabadas a la perfección, darlas expendio, estofados, fabricadas en Tucumán por el maes
y pagar a cada individuo según su mérito: esta tro carpintero Fernando Bustos.24
idea parecerá en parte inútil, y en parte imprac Esta actividad artesanal, en la cual desem
ticable, pero no es así ciertamente: la razón es peñaron fundamental papel las industrias de la
clara...” 21 madera y del cuero, se mantuvo en vigor hasta
Que la actividad principal de la región era la mediados del siglo xix, según nos deja ver una
de hacer cierto tipo de muebles corrientes y ca carta de Sarmiento al ministro de Tucumán,
rretas, se deduce de lo expuesto y de otros tex don José Posse, en la cual expresa:
tos, como el que ordenó el 2 de noviembre de “... la única cooperación y recompensa que
1768 la autoridad a los capataces o mayordo exijo de tu gobierno, salvo algún queso de Tafí,
mos de las haciendas de los expatriados Jesuí y algunos muebles de maderas ricas de Tucu
tas. Dice así: mán para mi gabinete” (14.7.1853).
Que la carpintería de carretas y carretones, Si se repasan detenidamente las piezas del
155
Sillón de madera
tallada, policromada
y dorada. Alto
Perú, siglo xviii.
Museo Histórico
Provincial de
Rosario Doctor
Julio Marc.
mobiliario de las casas porteñas del siglo xvm, se ya que en el inventario de los bienes del señor
advierten una gran cantidad de muebles proce Miguel de Gaona Carrizo (1683) se consigna la
dentes de Tucumán. Así, en 1778, entre los existencia de “un escritorio pequeño, de largo
bienes de María Antonia Escobar y Gutiérrez, de dos tercios y media vara de alto, con nueve
había “doce sillas del Tucumán”; y en 1781, la gavetas, al parecer hecho en esta provincia”.26
casa de José López Miranda tenía “siete tabure Las actas capitulares de la misma ciudad nos
tes hechura del Tucumán”. dan algunas noticias acerca del tema. Así, por
Una información más precisa nos proporcio ejemplo, la del 1° de octubre de 1745 indica
na una tasación efectuada el año 1782, cuando que la obra de la casa del Cabildo necesitaba
murió Juan Bautista Cora, porque, al declarar urgentemente de carpinteros, y suponemos que
se una docena de sillas de vaqueta, “que así las debían de escasear en el pueblo, desde el mo
llaman”, se explica que “en realidad son tabure mento que los cabildantes mandaron se hicie
tes llanos a la moda de Tucumán”. ran venir de las poblaciones indígenas los arte
Otro inventario posterior (1784) habla de sanos indispensables. En 15 de junio del año
“dos docenas de taburetes hechura del Tucu siguiente, la escasez de mano de obra se hace
mán, con asiento y espaldar de vaqueta cincela sentir de modo tal, que el cuerpo decide por
da y tachuelas amarillas”. unanimidad se obligue a todos los carpinteros
Estos taburetes, que se los encuentra todavía libres para que acudan a la obra, pagándoseles
con regular frecuencia, eran de cedro o de no nueve pesos por mes y la comida.
gal, maderas con que debían de fabricarse, asi En 1754 el Cabildo decide la compra de me
mismo, los escritorios y cajas que se remitían a dia docena de taburetes y una sobremesa para
la capital del Virreinato. la sala capitular, y en 25 de agosto de 1786 man
La presencia de carpinteros y muebleros está da hacer un escaparate para archivo de los pa
documentada en otras ciudades del Interior, peles, y dos bancas o canapés para asiento de
aunque sus trabajos respondían nada más que a sus miembros, como también un dosel de da
satisfacer las necesidades locales. Del año masco para el retrato del Rey. Para 1794 se
1789 es una cuenta del Cabildo de Salta por una determina la compra de una banca, no para el
silla poltrona y cojín correspondiente, con sus mismo ayuntamiento, sino para la iglesia ma
adornos de galón de oro fino y seda carmesí, en triz, por ser la antigua indecente y corta, que “no
lo que invirtió un total de $ 106. El mismo caben los individuos y otros que tienen asiento
maestro Francisco Torán, que hizo los bastido en ella”.
res para la referida poltrona, ejecutó un escañi- Más al norte la industria del mueble tenía sus
to y una mesa para los maceros del Cabildo, por características peculiares, y como ha probado
lo que se le pagaron trece y seis pesos, respecti Mariluz Urquijo, la provincia de Mojos fabrica
vamente.25 ba en pequeña escala muebles finos que se colo
Desde el siglo xvn se señala la presencia de caban en el mercado altoperuano, y aun en te
carpinteros en la ciudad de Santiago del Estero, rritorios situados más al sur, pues creemos ser
157
de esa procedencia una relativamente gran can por los que poseía el marqués del Valle de Tojo,
tidad de arcas o bargueños que se encuentran cuyo inventario de 1781 muestra los que tenía
en la Argentina desde tiempo atrás. en sus haciendas de San Francisco, en Yavi, y de
En una relación sobre los pueblos mojeños se Santa Rosa, en el valle del Tojo. En la primera
afirma que en Concepción se hacían obras de había “un escaño de cedro ($ 12); cinco camon-
carpintería, tomo y ataracea; que los indios de cillos de badanillael forrados, viejos ($ 5); dos
San Joaquín en sus obras de escultura y embuti sillones bordados de terciopelo, el uno musgo y
dos daban idea de su industria y aplicación, y el otro verde, con un chapeado de plata, ambos
que en el pueblo de San Pedro las obras de muy usados ($ 90); tres sillas con su clavazón de
torno, talla y ensambladuras eran primoro bronce ($ 2 cada una); una docena de sillas de
sas. La especialidad de la región eran las labo espaldar y asiento de cuero labrado, de brazos
res de taracea con conchas de los ríos, y el mis ($ 24)”. Se inventariaron varias mesas de ce
mo autor citado trae la noticia de que en un dro: una redonda, que fue tasada en $ 8; otra
bienio de fines del siglo xvm se vendieron fuera forrada la cubierta de baqueta, de tres varas de
de Mojos 34 escritorios y atriles embutidos.27 largo, con su sobremesa de cumbe, justiprecia
También el Alto Perú abastecía de materia da en $ 20; otra, que se encontraba en la habita
prima para la carpintería. Se aprovechaban el ción contigua a la sala, medía vara y media de
cedro y el naranjo, y se fabricaban puertas, alta largo y una de ancho, y fue valuada en $ 5. En
res, ventanas, coros, bargueños, mesas, catres, cuanto a las camas, había dos: “una cuja dorada
escaños, ataúdes, sillas, etcétera. Según el Te ya vieja, con sus colgaduras de algodón y corti
légrafo Mercantil de 1801, la vara de lapacho, nas de fondo carmesí y su cenefa de lo mismo,
viraró y urunday se vendía a cuatro reales en con su galoncito al canto ($ 50), y una cuja
viga, y dos reales en tirante; el cedro valía ocho grande ($ 20) con su ropaje de cama en velillo
reales la vara de trozo, y tres reales el tablazón.2H bordado en tafetán amarillo, usado ($ 80)”;
Por último, diremos que Cochabamba poseía otro “ropaje de damasco carmesí en forma de
talleres donde se labraban sillas para ser vendi pabellón, con sus cortinas de fondo carmesí,
das hasta en pueblos alejados de este centro uno y otro muy usado, con su encaje y franjita
productor, y que también fabricaba otro tipo de de oro falso ($ 25)”.
muebles, cuyo volumen debía de ser relativa Como piezas curiosas destacamos dos cómo
mente importante para que el Telégrafo Mercan das de madera, con cuatro cajones cada una,
til, en un informe relativo al movimiento co con barniz verde al frente, con sus chapas y
mercial del Alto Perú, indique que el de Cocha- tiradores de plata ($ 125); un biombo muy
bamba giraba con un volumen de 54.000 pesos viejo, pintado en historia ($ 10); un baulito forra
“por sus lienzos de algodón o tocuyos, suelas do de suela pintada, viejo, y ocho petacas de
curtidas, jabón, coca y muebles..." suela curtida y labrada ($ 16).
Muy reducido es el número de muebles que En la hacienda de Santa Rosa se conservaban
entonces se usaban, como es dable comprobar una caja grande chuquisaqueña, con sus “cornisas
158
muy viejas y suelo de angaripola”; una mesa tivo de variedad en un mueble tan austero.
grande, forrada en baqueta, y otra chica de es En algunos casos, sólo se tornean las patas del
trado; una docena de sillas de brazos, con su frente de la silla, siguiendo las traseras el rígido
asiento y espaldar de cuero labrado, clavazón esquema primitivo. Los montantes suelen ter
de hierro; otra mesa de dos y media varas de minar o coronarse por una ménsula invertida, o
largo, y vara y cuarto de ancho, con su tapete de también acompañando la clavazón de bronce
baqueta; “una cuja llana blanqueada de yeso, y que fija el cuero a la estructura del mueble,
su pabellón del Cuzco”; una frasquerita cuadra unas perillas de metal amarillo, cuando no de la
da, de a tercia, holandesa, con nueve frascos de misma madera torneada. En otras sillas el
cristal blanco; otras dos portuguesas, de a dos asiento también es de madera; a veces, en un
tercias de largo y media vara de ancho, la una solo plano, y en otras, quebrado en dos, para
con diez frascos de vidrio y la otra con tres; dos mayor comodidad del usuario. En este caso, el
pares de petacas; un par de sillas de ceremonia; respaldo se reduce a un ancho travesaño, con
un estante para libros...29 tallas o sin ellas, colocado arriba y acompañado
Por lo trascrito, la silla es el mueble más co de un simple madero horizontal a la altura de la
mún entonces, y lo es, por lo menos, desde cintura. Dentro de estas variantes de diseño
principios del siglo xvn, porque hemos anotado caben multitud de combinaciones, señalándose
que en el inventario de la dote de Francisca también las que se obtienen bajando la ubica
Rodríguez Valdés y de la Vanda, de 11 de octu ción del asiento, y trasformando la silla común
bre de 1605, se mencionan seis sillas. Estas de en ratona, en cuyo caso las dimensiones genera
bían de ser de las más sencillas, con patas rectas, les se achican.
con asiento y respaldo rectangular, cubiertos De esquema semejante es el sillón llamado
quizá por suela o cuero, y en el mejor de los frailero o silla de brazos, mueble de típica as
casos, labrado. Este modelo perduró hasta cendencia renacentista, y que se difundió ex
bien avanzado el Virreinato, aunque haya sido traordinariamente en la América española.
desplazado en parte por otros más evoluciona Son innumerables los ejemplares que conoce
dos. En algunos ejemplares, las patas delante mos, y en los cuales se marcan también las di
ras se adornan con estrías verticales o motivos versidades de los estilos. Algunos se caracteri
geométricos de diseño muy simple. A veces, zan por tener el asiento muy estrecho y los bra
los travesaños, que en un primer momento son zos colocados a corta distancia de él —es decir,
también rectos, se tornean —sobre todo, a par bajos—, lo que, unido a la verticalidad del espal
tir de la segunda mitad del siglo xvn—, técnica dar, hace de este sillón un mueble no muy có
que luego se utilizará para las patas, en particu modo. Los brazos se curvan en espiral hacia
lar en el mueble lusobrasileño. La chambrana delante, y las patas del frente, vistas de perfil,
o pieza que une las patas delanteras, cúando no son de diseño ondeado. El travesaño frontal,
es torneada, suele recortársela según un contor colocado a un tercio de la altura, presenta en
no ondeado o mixtilíneo, añadiendo así un mo general adornos simétricos tallados, que en el
159
Silla de madera
policromada y dorada.
Alto Perú, siglo XVIII.
(dilección Celina
González (¡araño.
Museo de Arle
Hispa noamericano
Isaac Fernández
Illanco. Huertos Aires.
caso de los sillones norteños se dibujan como curva la caja donde apoya el tablero, y se ador
ondas dispuestas en hileras paralelas, a ambos na con motivos tallados que siguen los linca
lados de una flor circular. La mayor parte de mientos del estilo, en lugar de los temas geomé
ellos tienen el asiento y el respaldo de cuero tricos que repetidos la oYnamentaban en los
labrado, con motivos fitomorfos y zoomorfos, ejemplares anteriores. En particular se decora
aunque no son raros los que se adornan con el faldón, muchas veces con una gran venera,
motivos heráldicos, y en particular el águila bi de la cual se desprenden a ambos lados estiliza
céfala. En otras ocasiones, las menos, tanto el ciones vegetales. El adorno de las patas se con
asiento como el respaldo son de terciopelo, en centra en la extremidad inferior y en la conve
cuyo caso el primero no está tenso, sino curva xidad superior: en la primera es muy usada la
do, para comodidad mayor. De este tipo de pata de garra, y en la otra, el motivo puede ser
bían de ser los que poseían los Campero en su de muy complicado diseño.
hacienda de Yavi, y que hemos citado no hace Junto con la mesa de centro se dan la de arri
mucho. Sólo que éstos estaban chapeados de mo y la enana o ratona, que también, como en
plata, ejemplos auténticos que no han llegado las otras, puede presentar cajones. Cuando
hasta nosotros. son policromadas, se utilizan maderas inferio
Otro tipo de asiento corriente en el Norte fue res, que al recibir el mástique disimulan sus im
el escaño, el cual también era pieza común del perfecciones. En estas ocasiones, a más del co
mobiliario eclesiástico. Los más conocidos son lor —en particular, el verde— se emplea el oro
los que tienen el espaldar y el frente formados para realzar los motivos tallados. No siempre
por una serie de balaustres torneados, cuya el color de fondo es unido, sino que también se
marcada verticalidad es interrumpida por un simulan el jaspe y el mármol veteado, del mis
largo madero horizontal con tallas menudas de mo modo como se usa en los retablos.
origen vegetal y de acentuado carácter barro El paso del barroco al rococó se marca única
co. Otros son más simples, y se reducen a una mente en la decoración, conservando los mue
gran banca cuyo asiento constituye un verdade bles la estructura anterior, y reemplazándose
ro arcón, ya que es levadizo, funcionando como los temas de un estilo por los del otro. Apare
tapa. Por lo común, este tipo de mueble es de cen así el motivo de la rocalla francesa y las
uso conventual, y rara vez pertenece al mobilia ornamentaciones asimétricas, que en muebles
rio civil. posteriores contribuyen a realzar las líneas de
En cuanto a las mesas, diremos que las más piezas que responden a los esquemas del estilo
antiguas son de patas rectas o de perfil ondula Luis XVI. Abierta la corriente neoclásica, las
do, cuando se miran de costado. El tablero líneas curvas son sustituidas por las rectas, y las
también es de contorno recto; pero la influencia patas de doble curvatura, por las verticales es
del barroco determinará que su perímetro se triadas; y gracias a la riqueza de la decoración,
ondule, desapareciendo los ángulos rectos de que sigue utilizando los temas anteriores, se evi
las esquinas, que se redondean. Asimismo, se ta la frialdad o la rigidez en que podía haber
160
Silla de madera
torneada y tallada.
Asiento y respaldo
de cuero labrado.
Portugal o Brasil,
fines del siglo xvn.
Colección privada.
Buenos Aires.
caído un estilo, por otra parte, no bien com biente popular hasta bien entrado el siglo
prendido por el ebanista hispanoamerica xix. La cómoda de tres cajones o de cinco, si el
no. Y como en realidad el mueble que respon superior es sustituido por un par, se presta para
de a los tipos del Norte no es un mueble de una decoración pictórica mucho más que las
superior calidad, la madera no queda a la vista, mesas, y de ahí que aparezcan algunas con pai
ni se utilizan los recursos de los ebanistas euro sajes o escenas de género, en medio de una gra
peos, sean éstos la marquetería o la aplicación ciosa orla y guías florales multicolores. En los
de bronces cincelados, sino que se sigue con la muebles de jerarquía, los herrajes—es decir, los
práctica del dorado y policromado, como en la tiradores y bocallaves— son de plata, y en los
etapa anterior. otros casos, simplemente de hierro o de metal
Aunque no en gran cantidad, en la segunda amarillo.
mitad del siglo xvm aparece la cómoda, mueble Conócense, asimismo, ejemplares de comodi-
que progresivamente ha de ir desterrando al tas, o como pequeñas cómodas - escritorios; es
arcón tradicional, si bien éste perdura en el am decir, piezas en las cuales sobre la tapa se alza
Silla de madera
torneada y tallada.
Asiento y respaldo
de cuero labrado.
Portugal o Brasil,
fines del siglo xvn.
Colección privada.
Buenos Aires.
un segundo cuerpo con cajones y divisiones in imperaba en Portugal y en sus posesiones ame
teriores que desaparecen a la vista, por estar ricanas, el cual inspiró la casi totalidad de los
cubiertas por una tapa abatible. Un buen muebles porteños del siglo xvm.
ejemplo de ello es la simpática comodita que fue No sólo se trajeron muebles de Portugal y del
de Celina González Garaño, y que hoy está en el Brasil, sino que se trasladaron a Buenos Aires
Museo Fernández Blanco. los mismos artesanos portugueses, bien desde
En realidad, este tipo sustituye al contador, el comienzos de la decimoséptima centuria. Y no
mueble de tan arraigada tradición española, y sólo a Buenos Aires, sino que también a otros
que tan bien se aclimató en tierras americanas. puntos del interior del país, como a Córdoba,
Los hay de muy diversos tipos; pero en general donde no vacilaron en aplicarse a las distintas
responden a esquemas bien definidos. Es una artesanías. Buena prueba de ello es el texto de
caja prismática rectangular con varios registros una súplica al Rey que hace el obispo Abad Illa-
de cajones, de dos a cinco, según el tamaño, na, desde Córdoba, el 23 de agosto de 1768,
pudiendo ser de igual medida o no. En este pidiendo se establezcan oficios mecánicos, dado
último caso, la distribución es simétrica, casi que los españoles consideraban indecoroso el
siempre alrededor de un compartimiento cen ejercicio de los oficios manuales. Dice el
tral mucho mayor y con distinta decoración. Obispo:
La cajonera queda escondida a veces por una “Posible es que los Padres Jesuitas tenían
tapa que se abate hacia abajo, y se cierra con obraje, ¿y no los podían tener los españoles?
herrajes adecuados en la parte superior. La Los portugueses que vienen a avecindarse en
decoración puede ser tallada, con incrustacio estas partes ejercitan las artes mecánicas de sas
nes o con pinturas, reservándose por lo general tres, zapateros, plateros y otros, con provecho
lo más rico de ella para el interior del mueble, suyo y utilidad nuestra.”
pues en muchos casos la sencillez externa no Corresponde, entonces, indicar cómo eran
hace presumir la exuberante ornamentación in los muebles portugueses de la época que nos
terior. ocupa, porque ellos han sido los modelos que se
imitaron en el antiguo Virreinato. Del mueble
portugués anterior al siglo XVI poco es lo que
INFLUENCIA DEL MUEBLE se conserva, y el del 500 no ofrece particular
LUSOBRASILEÑO interés, pues se parece bastante al de España.
La región del Litoral, con Buenos Aires como No es sino en el siglo xvn cuando adquiere ras
foco de irradiación, por su misma situación geo gos particulares que lo señalan a la considera
gráfica, más abierta a recibir influencias ex ción del estudioso. Y en verdad su acento na
tranjeras, aceptó modalidades estilísticas no co cional se afirma a partir de la liberación de Es
nocidas en España, asimilándolas y aun trasfor paña. Desde 1580 hasta 1640, Portugal estuvo
mándolas conforme a sus necesidades. Y con bajo el dominio de los Austrias españoles, lo
esto nos referimos particularmente al estilo que cual explica en parte su ausencia de originali-
163
dad. El mobiliario de entonces, dominado por de él puede seguirse en el trascurso de los años
el modelo renacentista italiano, cederá el lugar, una evolución marcadísima. Comienza por
después de la ruptura de la unidad peninsular, ser macizo, colocado más alto que los travesaños
a formas cada vez más típicas, hasta llegar a laterales, y constituido por una moldura semi
constituir una expresión cabalmente lusitana. circular que se enrosca en los extremos, y que
Utilizáronse entonces, con preferencia, las enmarca un motivo central: concha, flor u ho
maderas de castaño y de nogal, y se emplearon jas. A fines del siglo se aligera al introducirse
también las maderas pesadas que el comercio los calados, como se ve en un sillón del Museo
de ultramar llevaba a Portugal: el jacarandá, el Nacional de Arte Antiguo de Lisboa. Otras
palo santo y el ébano. Y para los muebles em veces, esta chambrana se forma por dos eses
butidos o adornados con marquetería, llamados entrelazadas; pero asimismo se dan muebles
indoportugueses, añadíase el palo de rosa, la con el travesaño frontal simplemente torneado,
caoba, el marfil y el nácar. como en la silla del Museo Histórico Nacional.
Del mobiliario de esta época importa el estu La utilización del procedimiento mecánico de
dio de las sillas, mesas, camas y contadores, por tornear, acaecido hacia 1650, generalizó el uso
que de ellos se conservan buenos ejemplares de la madera trabajada con esa técnica, lo que
desde el período colonial, y no introducidos explica su empleo en patas y travesaños, tanto
modernamente. de sillas como de mesas. Las patas delanteras
La silla de principios del siglo xvn sigue el mo terminan en distintos tipos de pie: de cebolla,
delo de la similar española, con cuatro patas enrulado y de pincel, llamado este último Spanish
rectas, casi sin decoración, y unidas por trave- foot en Inglaterra y en los Estados Unidos. En
saños sencillos, reducidos a un madero plano cambio, las patas posteriores, aunque también
con recorte geométrico. El asiento es rectan torneadas, acaban en prismas cuadranglares
gular, y el respaldo no muy grande, enmarcado inclinados hacia atrás.
por montantes rectos terminados por perillas Como está dicho, el respaldo se destaca por
de bronce. Es común el uso del cuero en el su tamaño, y termina en su borde superior si
asiento y en el respaldo; pero se encuentran a guiendo una línea curva o mixta. El cuero la
veces sillas tapizadas en tela, y en ambos casos, brado, con una decoración profusa y de inspira
el cuero o la tela fijos al armazón mediante ta ción naturalista, recubre el respaldo y el asien
chas de bronce. to, clavados a la madera con gruesas tachas de
De este mueble fuertemente arquitecturado y metal. Los motivos utilizados en su ornamen
de una austeridad conventual, se pasa a otro en tación se disponen simétricamente dentro de
el cual el respaldar adquiere gran importancia, una orla o guarda, y son generalmente hojas
y el travesaño delantero o chambrana se destaca como de acanto, ángeles, niños o figuras de
de tal modo, que pareciera como si todo el inte- mujeres vestidas a la usanza de la época. Otras
rés de la pieza se concentrara en ese elemento. veces, un vaso con flores sostenido por niños,
El cambio de estilo se anuncia allí, y a través tema inspirado quizá en los azulejos que a fines
164
del siglo se hicieron en Lisboa imitando los de influencia holandesa y el uso común del al
Delft. Más raramente el cuero fue policroma mohadillado concurren a quebrar las superfi
do, a la manera de los guadamecíes españoles. cies planas de la caja, con el propósito de lograr
Junto a las sillas se encuentran sillones y ban efectos de claroscuro. Cabezas de ángeles, car
quetas: éstas, similares a las primeras, pero sin telas o repisas, y también cenefas de almocára
respaldo, repiten en ambos frentes el travesaño bes calados en el borde inferior, permiten a los
esculpido. Por su parte, los sillones añaden al ebanistas portugueses desarrollar su fantasía.
esquema de las sillas un par de brazos que, ya Los travesaños espiralados atan las patas en
por influencia del estilo barroco, son curvos. su tercio inferior, sirviendo de enlace gruesos
En cuanto a las mesas, diremos que las hay cubos muchas veces lisos, y otras decorados con
rectangulares y redondas. Las primeras, estrías oblicuas paralelas o algún otro tema geo
apoyadas sobre cuatro patas torneadas, son de métrico.
formas macizas y severas. Las patas se compo Otra modalidad contemporánea es la mesa
nen de distintos elementos yuxtapuestos: discos con dos alas plegadizas y patas giratorias que
de variado espesor, bolachas, torzadas y espiras. encajan en muescas practicadas en los trave
Los bordes tienen molduras de sección convexa saños que unen las otras fijas.
con gajos oblicuos, o se adornan con estrías pa Dentro del mismo estilo, otro mueble impor
ralelas o dispuestas en espigas. Los rizados de tante es el contador que apoya sobre un alto
165
Mesa de jacarandá.
torneada v tallada.
Portugal o Hrasd.
c. 1700. Museo
Histórico Nacional,
liuenos Aires.
Mesa de jacarandá.
torneada y tallada.
Portugal o Hrasd.
c. 1700. Complejo
M useográ/ico
Enrique l’daondo.
Lujan (provincia de
Huenos Aires).
bufete, semejante en todo a las mesas, pero de mentos esculpidos. La riqueza ornamental es
menor tamaño. Es una trasformación del ar triba en la utilización de maderas raras: caoba,
ca, que mantiene su forma prismática, la tapa teca, etcétera, o de materiales preciosos: marfil,
superior amovible y cajones en el frente. La carey, nácar, embutidos y recubriendo las su
decoración, análoga a la de las mesas, utiliza el perficies de complicados dibujos.
almohadillado y las molduras rizadas. El más monumental de los muebles corres
Otra variante de este mueble se encuentra en pondientes a este período es la cama con balda
Portugal desde el siglo xvi: son los contadores quino, apoyado sobre postes angulares de di
indoportugueses, de los cuales algunos ejem seño barroco. Utilízanse los discos y bolachas,
plares se han hallado en Buenos Aires. las espiras y otras formas torneadas. Los res
El intenso tráfico con Oriente, desde la época paldos, muy altos, se ordenan en registros su
de Alfonso de Albuquerque, que facilitó el in perpuestos, el inferior generalmente de balaus
tercambio artístico, introdujo en Europa for tres, y los superiores con tallas caladas o repi
mas exóticas, muchas de las cuales arraigaron tiendo los elementos de la zona inferior. Peri
definitivamente. Dentro del mobiliario, las llas de madera o de metal acentúan su verticali
más divulgadas son las arcas y los contadores. dad, completándose con cenefas, cortinas y un
Éstos se apoyan sobre un pie de cajonería con cielo de ricas telas.
patas antropomorfas en los ángulos, únicos ele Es importante aclarar que durante la primera
166
Silla de estilo inglés. Río de mitad del siglo xvn fue escasa la importación de
la Plata, mediados del siglo
xvtll. .Museo Histórico muebles europeos en Portugal. Sólo se puede
Provincial Marqués de hablar de piezas traídas de España y de los Paí
Sobrenionte. Córdoba. ses Bajos, lo cual se explica por la unidad políti
ca existente a la sazón. Pero el matrimonio de
Catalina de Braganza con Carlos II de Inglate
rra, en 1662, determinará una relación más in
tensa entre los dos países en el terreno que nos
ocupa; influencia que perdurárá durante el si
glo xvm, especialmente durante los reinados de
Juan V y de doña María.
El mobiliario inglés de principios del siglo de
cimoctavo se caracteriza por un elegante dibujo
y una sobria decoración. Según M. Olivar
Daydí, los ejemplares de este período son crea-
167
Siete sillas de madera inglesas y una de ellas de mental, como son las cornucopias y espejos.
brazos, con pintura colorada, se declararon en la Así, entre los muchos objetos dejados por la fi
testamentaría de Mariano Izquierdo, en 1807; y nada Ana Joaquina Kely (1784), aparecen dos
ocho sillas a la inglesa, altas, embarnizadas blanco espejos grandes, marcos a la inglesa, remates dorados,
con filetes dorados; y otras nueve pintadas de ver valuados en $ 60, y cuatro cornucopias, también
de se tasaron en 1808, cuando murió la esposa inglesas, con mecheros de metal, en $ 20.
de Bartolomé González: las primeras, en $ 7, y Seis años después, entre los bienes de Anto
las segundas, en $ 5. nio Ribero de los Santos se declararon dos espejos
En otro juicio sucesorio (1810) figuran 16 si grandes, de luna de una vara de largo y 2/3 de an
llas inglesas; y en el de Antonia Asturiano cho, marco a la inglesa, remates dorados, asimismo
(1814), tres docenas de sillas inglesas a 6 pesos cada tasados en $ 60; cantidad superada por los tres
una. espejos grandes ingleses, con sus marcos de madera de
Por último, cuando murió Hipólito Vieytes, nogal y la concha dorada que dejó Jerónimo Ma-
en 1815, se declararon 32 sillas inglesas de sala, torras a su mujer Manuela de Larrazábal. La
10 sillas inglesas en el cuarto del despacho de la suma de $ 225 en que se los valuó en 1789 indi
Policía, y 13 sillas, también inglesas, pertene ca que eran piezas excepcionales, y por la des
cientes a un británico que vivía en Corrientes. cripción nos parece que pudieran ser del estilo
La importación inglesa no sólo se redujo al Chippendale.
mueble práctico, de imprescindible necesidad, El mismo año, en otra sucesión, se anotan
como eran las sillas y las camas, sino que tam cuatro cornucopias inglesas, con remates y tres cuar
bién abarcó el renglón de lo suntuario y orna tas de alto, luna de media vara.
Silla de jacarandá.
Patas de burro, y
asiento de cuero
labrado. Estilo Don
Juan V. Buenos
Aires (?), mediados
del siglo xvm.
Ex Colección Luis
García Lawson.
Nos queda por hacer un comentario más los casos se indica que las mesitas eran de jaca
acerca del mueble inglés, y es el que atañe a las randá, queda descartada la procedencia ingle
mesas. En la documentación que hemos utili sa. Pensamos que eran pequeños muebles con
zado, observamos que no hay mención directa a tres patas, distintos de los lusobrasileños, que
la importación, sino al estilo inglés. Veamos tienen tapa rectangular y cuatro patas.
algunos ejemplos: Algunos de estos muebles ingleses o de estilo
En 17(52 se anota una mesa de jacarandá, re inglés quedan todavía en la Argentina. En el
donda. sobre un pie a la inglesa, la misma que Museo Histórico Sobremonte, de Córdoba, se
vuelve a ser mencionada en 1785; en 1805 en exhiben unas sillas de estilo Queen Anne, y en el
contramos una mesita redonda de jacarandá, de un de Arte Religioso Juan de Tejeda, también de la
pie a la inglesa, y en 1788, como novedad, una misma ciudad, hemos visto otras, pero de estilo
mesita de juego a la inglesa. Como en casi todos Chippendale. Tanto las unas como las otras
pueden haber sido fabricadas en el Río de la
Plata, lo mismo que una serie Hepplewhite pro
piedad del difunto José Marcó del Pont, y un
curioso ejemplar de estilo Windsor que está en
la Casa de Ejercicios, y que usó hasta su muerte
(1799) sor María Antonia de la Paz y Figueroa.
Volviendo a las sillas lusobrasileñas de la épo
Silla de jacarandá. Patas
de burro, v asiento de ca de donjuán V, de las cuales hay unos cuan
cuero labrado. Estilo Don tos ejemplares en museos y en colecciones pri
Juan U. Buenos Aires,
mediados del siglo xvm.
vadas, diremos que están fabricadas con made
Complejo M useográ/ico ra de jacarandá o de nogal, y todas ellas tienen
Enrique l.'daondo. patas curvas terminadas en pie de garra o de
Luján (provincia
de Buenos Aires). burro. El respaldo, que es alto, lo forman dos
curvas laterales que arrancan de la prolonga
ción de las patas traseras, y se unen arriba, don
de forman el remate. Un tablero vertical, en
silueta de jarrón o de violín, sujeta la parte su
perior del respaldo al asiento. La ornamenta
ción escultórica, de estilo barroco, se concentra
en el coronamiento del respaldo y en el faldón
anterior. En el primero, los largueros se aco
dan en la parte alta, y terminan en un par de
volutas unidas por un penacho o remate folia
do. Los asientos son de bastidor, y se tapizan
en cuero o en tela.
171
Las mesas que corresponden a este tipo de simplicidad, con aristas vivas, sostenidas por ba
sillas son pesadas a comienzos del siglo; pero, al ses rectangulares sobre bolas o cortas patas
estilizarse su forma, ganan en ligereza y ador curvas.
nan su caja rectilínea con pronunciados faldo A partir de 1754, cuando Thomas Chippen-
nes de perfil recortado, con talla de conchas, dale publicó The gentleman and cabinet - maker’s
volutas y hojas de acanto. Las patas se unen a director, se difundieron tanto en Portugal como
la caja, igual que en las sillas, en un pronuncia en el Brasil y en el Río de la Plata algunas de sus
do ángulo, a diferencia de las del período poste creaciones, especialmente sillas. En el Con
rior, en que el perfil de la mesa se continúa en vento de San Francisco hemos hallado unas, en
la doble curvatura de la pata. regular estado de conservación, que por la ar
Las papeleras correspondientes a esta época, quitectura y el diseño de los respaldos indican la
igual que en Portugal y en el Brasil, son de gran fuente inspiradora del artesano que las trabajó.
A mediados de la decimoctava centuria pene pesadas, se calan los tableros centrales del res
tra decididamente en Portugal y en el Brasil, y paldo.
luego en el Río de la Plata, la influencia del Aunque continúan empleándose los pies de
rococó f rancés. Conservando la estructura ge burro, la pata característica del estilo del reinado
neral del mueble de la primera mitad del siglo, de don José (1750-77), al cual nos estamos refi
se altera su decoración, sustituyéndose los ador riendo, es la de cabra, curvada con gracia y que
nos propios del barroco por la rocalla. El paso termina en dos volutas, continuación de los file
siguiente significa el cambio, no sólo de la orna tes laterales, colocados simétricamente a ambos
mentación, sino también de la arquitectura y las lados de la prolongación de la arista de la pata.
proporciones del mueble. Las sillas reducen la Normalmente, la labor del tallista se concen
altura del respaldo, que gana en anchura; pero tra en la parte superior del respaldar y en el
al mismo tiempo, porque podrían resultar muy frente del asiento, aunque a veces también inva-
Canapé. Jacaranda
y terciopelo. Estilo
Don fosé. Patas de
cabra. Rueños
Aires, c. 1700.
Iglesia catedral de
Rueños Aires.
175
Silla de ángulo,
/acarandá v runo. Patas
ile cabra. .Mueble de
influencia inglesa. Rio de
la Plata, fines del siglo
\\ III. Perteneció a!
fuesbítero doctor .Manuel
Alberti. [Link]
Museográ/ico Enri<¡ue
l ’daondo. Lujan
(firoviiu la de
Hílenos Aires).
las distingue su decoración y su mayor elegan geométricos. Las curvas ceden lugar a las lí
cia. por cuanto son más livianas que las de la neas rectas, y el mueble en general se torna más
época anterior. liviano y menos austero. Se conocen ejemplos
Durante el reinado de doña María y la regen de sillas cuyo diseño aparece grabado en The
cia de Juan VI (1777-1816), el neoclasicismo cabinet maker and [Link]’s gaide, de George
triunfa sobre el rococó, y el mueble lusobrasi- Hepplewhite, cuya primera edición de 1 788 f ue
leño aceptará las influencias de los estilos co seguida de otras dos (la última, de 1794). Es
rrespondientes en Inglaterra y en Francia. De tas sillas, a las que nos referimos, son de madera
Inglaterra, el Adam, Hepplewhite y Sheraton, y de jacarandá, y pertenecieron desde antiguo a
de Francia, el Luis XVI. la familia Marcó del Pont, de Buenos Aires.
Empléanse maderas más claras —especial La vigencia de este estilo en el Río ríe la Plata
mente, las que se prestan para trabajos de mar fue mucho menor que la del don José. Con él
quetería—; disminuye el uso de la talla, conce acaba la influencia del mobiliario lusobrasileño
diéndose mayor importancia al efecto pictórico, en la Argentina, en el momento en que también
y, cuando se usa la escultura, se eligen guirnal Portugal y el Brasil dejarán de producir piezas
das de flores o de telas, vasos, filetes y adornos con caracteres propios.
176
EL ESTRADO EN EL VIRREINATO
Silla de estrado.
Jacarandá y cuero
labrado. Estilo Don
José. Patas de
cabra. Buenos
Aires, c. 1770.
Museo de Arte
Hispanoamericano
Isaac Fernández
Blanco. Ciudad de
Buenos Aires.
nio de Areco (1807), Paraje de la Pescadería tasar sus pertenencias, encontrándose que ha
(1809) y Cañada de Giles (1810). bía dejado, entre otros muebles, “una docena
Hasta aquí hemos aportado pruebas de la de sillitas pequeñas de estrado, de la misma fá
existencia del estrado en algunas regiones ar brica, con asientos de badana”; “una tarima de
gentinas; pero también las hay para el norte del madera de cedro de 2 varas de largo y su am bo
país, porque se lo documenta en Jujuy a fines correspondiente”, y “una alfombra de estrado
del siglo xvin. A la muerte del marqués Juan de buen uso, con cinco y media varas de largo v
José Campero, en el inventario de sus bienes dos y cuarta de ancho, de lana de una sola
practicado en 1785 por el doctor Francisco labor”.
Martínez de Hoz, se señalan “dos tarimas de La tarima del estrado era cubierta con alfom
madera, para estrado, de dos varas de largo ya bras o esteras, conforme a las estaciones; xaija
viejas; una mesa chica de estrado" (Hacienda de ban de tamaño, según las dimensiones de aqué
Santa Rosa del Valle de Tojo), y un “espaldar lla, y procedían de distintos lugares. En la su
de terciopelo carmesí usado que sirve en el es cesión de Francisca Sorartc (19.8.1784) se espe
trado de cuatro y media varas, y una tarima de cifican “dos alfombras de estrado, en una pieza,
cuatro y media varas que sirve de estrado" (Ha con diez paños, de tripe, al parecer de Turquía,
cienda de San Francisco de Yavi). '’ con 37 varas y media” ($ 75); en la de Manuel
También al fallecer el contador ministro Alfonso de San Ginés se califica a una alfombra
principal de la Real Hacienda de la provincia de de turquesca, y estaba destinada a cubrir el estra
Salta, Francisco Javier Carbajal, se procedió) a do (1785). De tamaño grande era “una alfom-
('.aja <le nácm y piala. Perú, segunda rnitad del siglo XVIII.
Museo de Alte Hispanoamericano Isaac Pernández Planeo. Buenos Aires.
181
bra bordada de estrado”, propiedad de la suce utilizadas en los estrados, aunque nada parece
sión de José Antonio de Amigorena y Rodrí oponerse a creerlo.
guez, pues medía más de ocho varas de largo, y Sobre la tarima se colocaba siempre una rnesi-
dos y media de ancho; como también la que ta de madera de cedro, de nogal o de jacarandá,
consigna el testamento de juana María Narbo- de forma redonda o cuadrada, comúnmente
na, y que fue valuada en $ 90. De distintos con un cajón con cerradura. Las patas varia
talleres americanos había ejemplares en las ca ban según los estilos de moda, siendo las más
sas de Buenos Aires, como una alfombra de es antiguas las torneadas, siguiéndoles las de pie
trado cumbe del Cuzco en casa de Francisca So de burro, de garra o de cabra. Como excep
carte, donde también se usaba “una estera para ción se anota la mesa de estrado que perteneció
estrado, de paja de Chile”, ejemplar parecido al a María del Carmen Carrasco, pues era con da
declarado en la testamentaría de Fernando Ca- mero (1807).
viedes (1783). En cuanto a los asientos que se colocaban en
No íaltaban, asimismo, los trabajos peruanos, la tarima alfombrada, diremos que se limitaban
que eran de muy buena calidad, como “la estera a sillas, taburetes y camoncillos. Las sillas eran
de palma fina, con labores, de las que vienen de de menor tamaño que las comunes, trabajadas
Lima para estrado” (1785). Y aunque no igno en madera de jacarandá, nogal, cedro, peteribí
ramos que en Buenos Aires existían alfombras y o sauce, y con asientos de vaqueta, paja, damas
chuses de Córdoba, del Perú y de Inglaterra, co o terciopelo.
esteras de Cataluña y del Paraguay; no posee Cuando se revisan los inventarios de la época
mos la prueba documental de que hayan sido virreinal, llama la atención el número elevado
182
dos” (1783); “12 camoncillos de nogal con forro tán, damasco y aun de papel pintado (estos últi
de raso liso amarillo de seda” (1790); “una do mos eran los de inferior calidad). En algunos
cena de camoncillos de jacarandá, pie de garra” casos, el decorado se completaba con espejos
(1791), y “seis camoncillos de cedro, torneados, dorados y arañas de cristal.
teñidos de negro” (1801). Pero no solamente esta costumbre estaba ge
En esos mismos inventarios se nombran otros neralizada entre los vecinos de posición acomo
muebles que integraban el estrado, aunque su dada, sino que también era de uso corriente en
presencia es menos común, como las cajas de casas de familias de menor figuración. Al res
estrado y las rinconeras: “una cajita de estrado pecto es interesante el testimonio del viajero in
jaspeada” (1800); “una cajita de costura, de es glés John Miers, quien recorrió parte del país
trado, con cerradura” (1808); “una rinconera entre los años 1819-24, y nos describe la recep
de estrado, pie de cabra, de vetas” (1807). ción que tuvo a su llegada a la posta de Achiras,
En cambio, es corriente en esos documentos en la jurisdicción de Río Cuarto:
virreinales la mención de cenefas de estrado, que “La dueña de casa, con sus tres hijas grandes,
en las amplias salas hacían juego con las que ocupa el amplio estrado cubierto de alfombras,
decoraban puertas y ventanas. Eran simples donde, con gran aparato, recibe a los pasajeros
varillas de madera (cedro, nogal o jacarandá), y no pierde oportunidad de distraerlos con el
que a veces se adornaban con motivos tallados, relato de sus importantes parentescos y detalles
y se doraban o se pintaban. de la gran ciudad de Córdoba. Ninguna de
En casa de Isabel Martínez (1778) había ocho ellas se moverá de su sitio (sobre el cual se sien
cenefas de nogal, “las dos de estrado y las de tan con las piernas cruzadas) para ofrecer al
más de puertas y ventanas”; la misma cantidad viajero cualquier elemento que pueda nece
que se declara en la testamentaría de Martín de sitar...” 311
Altolaguirre (1782), y que se tasan en 64 pesos. El mismo cronista documentó que en la posta
De jacarandá eran las cenefas de estrado in de Santa Bárbara, en uno de los extremos del
cluidas entre los bienes de Pascual Ibáñez rancho había “un bonito estrado, un amplio ban
(1783), y de madera dorada las que aparecen en co elevado construido con adobes, sobre el cual
la sucesión de Tomás Insúa (1802), y en la de habían tendido una alfombra limpia, según la
Bernardina de la Cruz y Gago (1800) (“una ce moda morisca...” 37
nefa de estrado dorada y de penachos que toma Por desgracia, no ha llegado hasta nosotros
todo el estrado”). pintura o representación gráfica alguna que
Completa el arreglo del estrado un arrimo, nos ilustre cómo eran los estrados de antaño, y
respaldo, espaldar o friso, que así se llamaba a de ahí que debamos acudir a los testimonios
las colgaduras de tapicería, largas y angostas, escritos para intentar una reconstrucción. De
que se colocaban en las paredes, a manera de los textos citados anteriormente se desprende
frisos, para arrimar a ellas las espaldas. Abun que el estrado se ubicaba en un lugar preferen
daban los respaldos de angaripola, zaraza, tafe te del salón de recibo, que estaba sobreelevado,
184
Sillón de jacarandá, y
pormenores correspondientes.
Estilo Don José. Patas de
cabra. Buenos Aires, c. 1770.
Museo de Arte
H ispanoamericano Isaac
Fernández Blanco,
(dudad de Buenos Aires.
Silla . Jacarandá
Silla. Jacarandá tallado. Asiento y
tallado. Asiento respaldo tapizado de
tapizado de seda. Estilo seda. Estilo Don José.
Don José. Patas de Patas de cabra.
cabra. Buenos Aires, Buenos Aires, c. 1780.
c. 1710. Museo de Arte Museo de Arte
Hispanoamérica no H ispanoamericano
Isaac Fernández Isaac Fernández
Blanco. Buenos Aires. Blanco. Buenos Aires.
Si la importancia de la residencia asombra a ras de ancho por tres de altura, con un San
los que piensan en un Buenos Aires colonial Miguel y al pie todos los diablos”. Otro del
excesivamente pobre, más aún maravilla la can mismo tamaño con la efigie de Nuestra Señora
tidad y calidad de los excelentes muebles e im de la Merced y los Santos de la Orden, y otros
portantes obras de arte que atesoraba la man dos, uno de ellos con la conversión del Rey de los
sión. japoneses por la Compañía de Jesús. Añádase a
Por la descripción conocida, pareciera que el ellos una pintura de la Virgen en su misterio de
mueble más significativo de la casa era la cama, la Asunción, otra del Descendimiento de la
porque el inventario la describe así: “Una cuja Cruz, y una de la Ascensión de Cristo, etcé
torneada a lo salomónico, de madera de grana- tera.’9
dillo, con más su colgadura de damasco carme En 1730, entre los expolios del obispo Pedro
sí, guarnecida con pasamano de oro, alamares y Fajardo se declararon una cantidad apreciable
flecos de oro, que se compone de cielo con dos de muebles de distinta calidad y procedencia, y
cenefas, una dentro y otra fuera, seis cor así se hallaron tres mesas pequeñas, cuatro
tinas...” grandes y una redonda torneada; “dos mesas
En el resto de la casa se distribuían muebles de cedro de vara de ancho y dos varas de largo
muy variados, entre los cuales había sillas de con sus pies torneados”; un escritorio viejo de
nogal con clavazón de bronce, mesas y escrito palo de rosa con embutidos de marfil; un escri
rios de jacarandá, y en la gran sala, con su buen torio de jacarandá embutido de marfil, algo mal
estrado, dos sitiales forrados de tafetán dorado tratado; un atril de palo amarillo, con embutido
carmesí, con su guarnición de oro y sus cortinas de concha nácar; una cuja vieja y sus cortinas de
asimismo de tafetán carmesí, y en cada uno de damasco carmesí, con cielo y rodapiés, además
ellos un crucifijo de marfil encarnado, de vara de una colcha de damasco chino carmesí.
de alto. Había también un biombo de estrado Es notable la gran cantidad de sillas que se
con balaustres de jacarandá, con sus perillas de anotan: una de terciopelo, y más de veinte “con
bronce, y ocho bastidores, pintados de montería sus asientos y espaldares de lienzo de algodón
y batallas. bordado de hilo de lana”; y la presencia de unos
Muy importante era la colección de pinturas, muebles misioneros: “una caja de cedro hechu
entre las que sobresalían las de temas religiosos, ra de las misiones con sus balaustres torneados,
aunque no escaseaban las de otros motivos, co un escritorio hecho en las misiones con diez ga
mo una serie de cuadros con los emperadores vetas, y otro dicho, a modo de caja, también
romanos, austríacos y otomanos; otro con la fá fábrica de las misiones, con doce gavetas y en
bula del Espín de Calidonia, y aun con el duque una de ellas las bulas pontificias de dicho Ilus-
de Florencia. Tampoco faltaba un retrato del trísimo y Reverendísimo Señor Obispo”.4"
rey Felipe V, y varios con asuntos del Viejo Tes Diez años más tarde hallamos un documento
tamento. No podía faltar una imagen pintada que también nos indica cuáles eran los muebles
del Santo Patrono: “Un cuadro de cuatro va que se usaban entre las personas de alta posi-
188
Por esos mismos años, el Obispo diocesano larmente significativa. Cuando gobernaba
encargó al canónigo Juan Baltasar Maciel levan don José de Andonaegui, desde la Colonia, bien
tar una información sobre la suma que debía defendida militarmente, el contrabando ad
necesitar un prebendado para su digno susten quiere dimensiones inusitadas, amparándose
to. El Canónigo consultó a nueve testigos en en las franquicias que para importar muebles a
tre los vecinos distinguidos, todos los cuales Buenos Aires autorizara el Gobernador, de
coincidieron en que las personas de figuración acuerdo con el marqués de Valdelirios.
usaban los muebles de jacarandá, o cuando me A fines de 1799, el bergantín Brillante trajo
nos de nogal. Para una casa, entendían, se ne del Brasil varias sillas, un canapé, una cómoda
cesitaban dos docenas de sillas, que, siendo de de jacarandá y un catre de la misma madera; y
jacarandá, valían en 1769, año de la encuesta, en mayo de 1800, el virrey Avilés concedió au
$ 25 cada una, y de nogal, $ 12. torización al doctor Mateo Magariños para que
Eran necesarias cuatro mesas, que de nogal pudiera adquirir en Río de Janeiro 18 sillas
costaban $ 25 cada una, y de jacarandá, el do grandes de sala, 18 sillas de estrado, tres catres,
ble. Además, debía calcularse una suma relati un canapé y diez espejos grandes, destinados a
vamente importante para los cortinajes de las amueblar una nueva casa.1'
puertas y ventanas, como asimismo para la cuja Otras piezas eran oriundas de Inglaterra, co
y su respectiva colgadura, que “siendo de da mo se ha visto precedentemente a través de nu
masco, como se usa en esta ciudad, o de algún merosos ejemplos; pero ya desde fines del siglo
género de seda, costará de $ 200 a $ 400”/’ xvm comienzan a importarse muebles desde los
El valor de los muebles se mantuvo estable Estados Unidos, como ha probado el doctor
durante mucho tiempo, porque tenemos a la Mariluz Urquijo. A principios de 1800 se reci
vista una rendición de cuentas de la catedral de bieron de Filadelfia 108 sillas llanas, 17 sillas de
Buenos Aires, del año 1795, donde leemos que brazos y 9 canapés. Estos venían consignados
por ocho sillas de nogal, con los asientos forra a Francisco del Sar, en tanto que Manuel de
dos de raso verde, se pagaron $ 80 (más o me Almagro recibió cuatro docenas de sillas de ma
nos, el valor de las de 1769). dera y cuatro canapés.
No todos estos muebles eran trabajados en el Por setiembre del mismo año ancló en la en
lugar, pues por testimonios de la época y docu senada de Barragán la fragata Gladiator, con 14
mentos que se han conservado, nos consta que cajones que procedían de Boston, y dos meses
algunos procedían de distintos lugares. Conco- después la fragata Angela Ana, procedente de
lorcorvo cuenta que las casas de Buenos Aires Nueva York, desembarcaba 20 docenas de sillas
estaban bien edificadas, “con buenos muebles, y dos canapés.
que hacen traer de la rica madera del Janeiro, A Montevideo arribaron 50 sillas en abril de
por la Colonia del Sacramento”." 1800, y más tarde, en la fragata Superior, varios
Este dato está confirmado por otro que es muebles para Francisco del Sar. El bergantín
indicativo de una corriente comercial particu La Rosa trajo 16 cajones que contenían mesas de
190
arrimo, mesitas de costura, cómodas, taburetes pias, baúles, etcétera. Desde 1783, por lo me
con asiento de cerda, cenefas doradas de made nos, y hasta 1806, hay testimonios de cómodas,
ra de pino, y otros muebles; una clave fortepiano, entre las cuales se destacan algunas, como una
una litera, un coche...'16 de nogal con interior de pino, que en 1790 se
Más extraña es la noticia del arribo de mue valuó en $ 35, y otra, forrada en nogal, que en
bles procedentes de colonias africanas: tal el ca 1795 se estimó en $ 30.
so de lo remitido en la misma época a Francisco Había también en Buenos Aires cujas y catres
Antonio de Beláustegui desde la isla Mauricio, catalanes, todos de madera policromada, de los
posesión francesa. Beláustegui recibió en esa cuales la descripción más detallada corresponde
ocasión varias mesitas, cómodas y armarios con a un mueble de la sucesión de don Manuel
embutidos, casi simultáneamente con dos Huarriz (1784): una cuja camera catalana, la tabla
arañas de cristal que estaban consignadas a Ca de la cabecera dorada, como también los filetes y lo
simiro Francisco de Necochea. demás pintado de azul; pues de los otros sólo se
No es muy amplia la información con respec indica que eran catres chicos dorados (1790), catre
to a la introducción de muebles españoles, que catalán verde (1809) o catre catalán de tijera
probablemente se realizó durante toda la domi (1796).
nación hispánica, pues es de creer que los fun Merecen especial atención una camasilla de
cionarios designados por la Corona para ocu Barcelona, maltratada, con su cajón (1797), que,
par los altos cargos en la administración colo por su precio ($ 25), no podía ser un mueble
nial, trajeran consigo su moblaje; pero también muy fino; y las cinco cornucopias doradas de la
es lógico pensar que una vez cumplidas sus fun sucesión de Juan Ferreyra (1802).
ciones aquí, retornarían a la Península o ascen Muebles de poca importancia se recibieron
derían a cargos más elevados en otros puntos de Holanda a fines del Virreinato en especial.
del inmenso Imperio, y llevarían todas sus per Encontramos en 1770 una mesita holandesa re
tenencias. Poco es lo que resta y que sea carac donda (su valor, $4 y 4 reales); en 1788-98,
terístico del mobiliario español, que, por otra sillas de enea; y en el inventario incluido en la
parte, durante el siglo xvm no se distinguió por testamentaría de Domingo Lynch (15.12.1788),
un espíritu creativo ni por su elevada calidad. tres docenas de sillas con asientos de paja, a la hechu
Alguna noticia hallamos en los viejos inventa ra como las que vienen de Holanda, que fueron
rios, como en uno de 1794, que indica la exis tasadas en $ 3 cada una.
tencia de nueve sillas de nogal de España, y en otro Entre los años 1777 y 1808, que es el período
del año 1800, que especifica las particularida que se ha estudiado más detenidamente, halla
des de cuatro sillas pertenecientes a la testa mos en la Metrópoli una relativa abundancia de
mentaría de María Magdalena Márquez: de no cajas de La Habana, que eran de madera de ce
gal, pie de burro, sevillanas. dro, tenían cerradura y servían para guardar
Hay más datos sobre muebles de Cataluña: ropa. Sus medidas variaban entre una vara y
cómodas, camas, mesas, papeleras, cornuco una vara y media de longitud, como la que se
191
Papelera de dos
cuerpos, y pormenores
correspondientes.
Madera con embutidos
de nácar. Paraguay,
segunda mitad del
siglo xvtll. Museo
Histórico Nacional.
Huenos Aires.
193
del año 1786 valora en $6 un escritorio de una Paraguay o no. En los expolios del obispo
tercia, con tres cajones embutidos, del Paraguay, con Fajardo (1730) se habla de dos. ambos embutidos
cerradura y llave corriente; trabajo similar al que en marfil: uno de palo de rosa, y otro de jacaran
se declaró en la sucesión de Miguel Caviedes dá. En la carta dotal de María Teresa Robles
(1789); un escritorio con 12 cajones embutidos en (1740) aparecen dos escritorios embutidos
concha, de madera del Paraguay, de más de una vara ($ 40). En la sucesión de Rosa Álvarez (1778)
y media, siete octavas de largo y cinco octavas de alto, se declara un escritorio mediano enconchado
sus tiradores de plata, antiguo y descompuesto ($ 6). ($6). En 1778, entre los bienes de Juan de
Hay algunos ejemplares que no están bien Olivera y su esposa se menciona un escritorio co
descritos; pero el valor que se les asigna, nos mo de tres cuartas con seis gavetas enconchadas; y en
hace pensar que debían de ser piezas de buena otro papel de 1780 aparece un escritorio embutido
ebanistería. Por ejemplo, un escritorio nuevo de con concha, con su llave.
palo de vetas del Paraguay (1794) es tasado en Como se ve, la lista de ejemplos es larga, y no
$ 18, y otro escritorio de cajoncitos del Paraguay, añade nada de interés, excepto en algún otro
embutido, $ 16. documento más detallado, donde hay porme
Muchos escritorios más revela la documenta nores que justifican su trascripción. De 1785
ción del siglo xvin, sin precisar si provenían del es uno relativo a un escritorio que tenía tres
194
con el refinamiento de ellos. Las dos papeleras Rica es también la información acerca de las
de jacarandá, de medio cuerpo, con tiradores y chapas cómodas, que se hicieron de jacarandá, nogal,
de metal doradas, tuvieron de costo $ 500; canti caoba, cedro, madera de vetas y aun de vinháti-
dad que sólo alcanzó el par que llevó de dote la co, una especie brasileña. Todas tenían cajo
esposa del marqués de Sobre Monte. nes, que variaban en número, según el diseño:
Precios inferiores tienen otras papeleras, que tres grandes y dos chicos, cuatro, cinco, y aun
por alguna particularidad las citamos: en 1799 hay un ejemplar con cinco gavetas y tres cajon-
figura una con unos embutidos de distintas maderas, citos encima; ésta, de nogal y embutida (1807).
y en 1800, otras dos, que tenían nichos: una se La mayor parte de estos muebles fueron eje
tasó en $ 150, y otra, en $ 35. cutados aquí, no obstante indicarse en un caso
que su principal costo en Cádiz fue de $ 70 (1790);
y en otro, que la madera con la cual estaba he
cha era biñatreo, madera del Brasil, lo que prueba
su importación, porque es el único ejemplo que
conocemos del uso de esta madera en Buenos
Aires, cuyo nombre correcto es vinhático.
La madera brasileña más usada era el jaca
randá, con la que se fabricaban los muebles más
finos. El año 1798 figura una tasada en $ 110,
que era de cuerpo entero.
Encontramos, asimismo, cómodas de caoba
embutida (1805), de pino enchapada en nogal
(1806), de nogal embutida (1807) y una de cedro
con tres cajones y escribanía (1807). Aparece una
con sus gavetas y un estante para encima; otra con
su castillejo de 3 V2 de ancho con su mesita sobre que
está sentada, todo de cedro (1804); y por último,
una dicha de dos cuerpos sin cristales (1809).
De menor categoría eran las rinconeras y los
estantes, ya que para su fabricación no se usa
ban las maderas finas, como el jacarandá o la
caoba: en la mayoría de los casos se empleaban
el cedro y el nogal, y aun el pino en los más
ordinarios.
Las rinconeras podían carecer de puertas;
Detalle de una papelera de jacarandá. Estilo Don José.
Buenos Aires, c. 1770. Ex Colección Antonio Muniz pero casi siempre las tenían, siendo éstas de ce
Barreto. Colección Carlos Pedro Blaquier. losía o de enrejado de alambre. En 1786 encon-
199
Papelera. Jacarandá
/aliado. E\/Uo Don
José. Huellos Aires,
c. 1770. Museo de Arle
/ lispanoamericano
Isaac Fernández
lila neo. 11 nenas Aires.
iranios citada una ovalada, de dos varas de alto, tingue bien entre ropero y guardarropa; mue
hechura fina ($ 25); en 1789, otra de medio punto bles demasiado parecidos en las sucintas rela
v de muy buena calidad, porque se valuó en ciones que nos han llegado, pues ni el tamaño ni
$ 55; v en 1791 anotamos dos: una rinconera de el precio sirven de ayuda. Anotamos algunos
dos cuerpos, usada y maltratada ($ 16), y otra de ejemplos de roperos, que van de 1787 a
nogal, con remate de talla y mesa delante 1810. El primero corresponde a un mueble
($ 20). Hay algunas de pie de cabra, como la que medía dos varas y media de alto, v una v
inventariada en 1801: de cedro, de 2 Vi varas de dos tercios de ancho ($ 45); el segundo se ref ie
alto, con sus pies de cabra y su penacho ($ 40). re a un ejemplar realizado en caoba, con cuatro
[.os estantes cumplían diferentes funciones. cajones, dos puertas y sus chapas de bronce y cerradu
A veces se los encuentra en el comedor, como el ra ($ 85); y el tercero, a un ropero de caoba, con
que aparece en un texto de 1802: un estante para lustre ($ 60).
comedor, de cedro, de 2 Vz varas de alto, con sus El uso del guardarropa parece datar de una
puertas de divisiones adentro y dos cajones abajo; en época anterior, porque en un documento de
el dormitorio (1789): un estante para guardar ro 1784 se cita uno, de madera del Brasil, hechura
pas. de cedro, de dos cajones y sus llaves, con sus antigua; aunque podrá argüirse que era más
cortinas ($ 25), o en otro lugar de la casa, para bien una cómoda que cumplía las funciones
guardar libros (1809): sobre un cajón figura de propias del otro mueble. Lo cierto es que en
cómoda ($ 30). Pueden tener puertas o no, a 1779 hay constancia de uno pequeño ($ 8); en
veces de enrejado de alambre (1790) o de vidrios; 1783, de otro de pino pintado ($ 30), y en 1785,
y sus patas pueden ser torneadas o de cabra. de un guardarropa grande, de cedro, con dos cajo
Los escaparates figuran en nuestros docu nes, cerradura y llave ($ 60).
mentos de Buenos Aires desde 1649 y hasta Otro ejemplo ilustrativo es el que nos facilita
1810, siendo los más antiguos uno pertenecien una escritura de 1796; un guardarropa de buen
te a don juán de Vergara, y un par de escapara uso, madera de cedro, con cuatro estantes para vesti
tes ingleses de doña María 1 cresa de Robles dos, cuatro cajones y dos puertas ($ 40). Este mue
($ 100). En 1777 se cita un escaparate con ble pertenecía a la sucesión de Juan José Núñez,
puertas de vidriera y dos cajones ($ 25); y en en la cual también se declaró uno ídem, más chico,
1 784, uno pintado de azul y colorado..., con su cajón con sus divisiones interiores, puerta de dos manos
y gavetas dentro, con dos cerraduras y llaves ($ 80). ($ 20).
No siempre servían para custodiar objetos di Buena calidad debían de exhibir dos guarda
versos, puesto que conocemos el caso de uno de rropas mencionados en 1802: uno de madera de
estos muebles que se utilizaba para guardar ro cedro, nuevo, con 4 divisiones, 3 cajones y sus respec
pa, pues tenía cinco cajones, de 2 % de alto, de tivas llaves ($ 45), y otro, también de cedro, como
cedro ($ 40). de 2 Vi varas de alto por medio con 2 cajones abajo y
La documentación consultada y correspon divisiones adentro, con su herraje ($ 54).
diente a la segunda mitad del siglo xvm no dis Las maderas que se estilaban, eran el jacaran-
200
Cama - baúl.
Jacarandá torneado
y tallado. Río de la
Plata, primera
mitad del siglo XVIU.
Museo de Arte
H ispanoamericano
Isaac Fernández
Blanco. Buenos
Aires.
De los muebles de asiento, de las sillas gran Algunas otras excepciones hay que apuntar.
des y pequeñas, de los taburetes y de los camon- En 1806 encontramos una docena de sillas de paja,
cillos, en las páginas anteriores hay ya estudiado nuevas, con espaldares de balaustres torneados
lo suficiente como para que el lector pueda for ($ 36); en 1789, una silla de jacarandá, de des
mar su propio juicio acerca de la importancia canso, muy vieja y antigua; en 1810, una silla para
de este sector del mobiliario colonial; pero, así y mujer ($16)... Ya pesar de no ser raras las sillas
todo, faltan algunos pormenores que completa poltronas, una de las cuales, en su condición de
rán el panorama total. En la época final del nueva, es tasada en $ 60 (1781), son únicos los
siglo xvin hay mención bastante seguida sobre las ejemplares que citamos: en 1782, una silla pol
sillas de tijera; por ejemplo, referencias a cinco trona con ruedas y forrada en tafilete encarna
sillas de vaqueta, de tijera, en 1789; a 21 sillas de do ($ 10); en 1796, dos sillas poltronas de escrito
jacarandá, de tijera, para hombre ($ 105), en 1790; rio, de madera de nogal ($ 24), y en 1808, tres
y siete años más tarde encontramos otras seis, poltronas de vuelta, de madera de nogal y asientos
valuadas en $ 30. de damasco carmesí ($ 120).
También se muestra en los inventarios por Otros muebles para sentarse eran los escaños,
teños la perduración del modelo que nosotros que comúnmente estaban destinados al ámbito
llamamos sillón frailero, pero que entonces se co eclesiástico, aunque también se los hallaba en
nocía como silla de brazos. Desde 1740, en la las viviendas civiles, como se advierte en algu
carta dotal de María Teresa Robles, donde se nos juicios sucesorios fechados en 1779, 1783 y
ven dos docenas de sillas de brazos, la una docena con 1802, en los cuales se citan un escaño torneado, un
tachuelas doradas ($ 120), hasta 1798, cuando en escaño largo con espaldar de cedro y un escaño de
tre los bienes de Francisco de Espinosa se indi balaustres, respectivamente.
can doce sillas de brazos, con asientos y espaldares de En cuanto a los canapés, la más antigua men
vaqueta, viejas. Quizás a este modelo respondía ción conocida, y referente a Buenos Aires, se
la que en 1799 se catalogó como una silla de remonta al año 1777, en documentos compro
brazos a la moda antigua, distinta, seguramente, bantes de los gastos ocasionados con motivo de
de las que en un texto de 1800 figuran como 24 la recepción del virrey Cevallos.
sillas a la moda ($ 14). Estos muebles medían dos o tres varas de lar
No todas las sillas eran hechas con ricas ma go, y eran de tres o cuatro asientos, pudiendo
deras, de modo que pudieran lucir su tersa su tener respaldo o no. Cuando se hizo la decla
perficie abrillantada por el encerado o el lustre, ración de bienes correspondiente a la sucesión
porque existían otras de maderas inferiores que de Juan José Núñez, se precisó que había “un
eran pintadas y doradas, y en algún caso, muy canapé grande de nogal, con respaldo y asiento
raro, plateadas, según se ve en el testamento de de damasco carmesí, de medio uso” ($ 50); “tres
Juana Paulina Vázquez de la Barrera (1797): canapés sin respaldo, de madera de cedro, para
sillas pintadas y plateadas que se hallan en la sala dormitorio, con sus bastidores de cerdas aforra
principal. dos en lienzo crudo, y funda de sarasa” ($ 36).
203
Que este mueble reemplazaba en parte a las que hay variantes estilísticas (pie de burro, pie
sillas de época anterior, puede inducirse del he de cabra), diferencias en las maderas utilizadas
cho de que un número relativamente grande de (cedro, caoba, nogal, madera de vetas), y en los
ellos estaban colocados en un mismo ambiente,. tapizados (“vaqueta claveteada con tachuelas
como advertimos en la mención siguiente: “5 amarillas”, damasco, terciopelo, tafilete, “paja
canapés en la sala, con asientos de damasco, de tejida”).
madera de vetas” ($ 150), del año 1801, en tan Otros muebles de menor importancia se
to que en otra de 1804 aparecen cuatro cana señalan en la documentación revisada, como
pés, sin respaldo, de madera de vetas ($ 40). cunas, hamacas, tocadores y algún posapié.
Para no alargar demasiado el tema, diremos Tampoco faltan espejos de vestir, algunos con
(.ama. Jacaranda tallado. Estilo de transición del Don José al Doña María,
liuenos Aires, fines del siglo xvtll.
Ex (,olección Adela Napp de Eumb. Colección A. E. Ribera.
204
Salón principal
Un Dosel de damasco carmesí, con su flecadura del
mismo color, toda de campanilla, su sitial y silla co
rrespondiente que ya está mandado hacer.
207
Un juego de espejos y doce cornucopias, bien sean Una docena de sillas de nogal y las cornucopias que
doradas, maqueadas o de cristal. se pudieren acomodar.
Dos arañas de cristal.
Las esteras necesarias para todo el salón.
Gabinete
Ciento y ochenta varas de damasco carmesí para
colgar las seis puertas que tiene el salón, inclusa la Ciento y veinte varas de damasco que se necesitan
ventana en donde debe habitar el paje, bien enten para tapizar y colgar este gabinete, incluso el forro
dido que se podrán ahorrar en esta pieza cincuenta del canapé.
varas siempre que se quieran las colgaduras de Seis sillas de nogal y las alfombras y cornucopias
perspectiva. que se puedan acomodar.
Cinco cenefas con sus cordones, borlas y garruchas
para que forme el cortinado pabellón.
Antedormitorio
El cuarto que sigue Sesenta y siete y media varas para colgaduras que se
Setenta y dos varas de damasco carmesí que se nece necesitan en esta pieza, en la que se puede hacer lo
sitan para las tres puertas, que hay en esta pieza, la mismo que en el salón, esto es ponerla de perspecti
cual se podrá colgar como la sala y se evitará de va y se evitará el gasto de casi la mitad.
gasto veinticinco varas. Media docena de sillas de nogal.
Tres cenefas como las anteriores. Esteras y cornucopias las que se necesitaren.
1 odas las esteras que fuesen necesarias. Tres cenefas como las antecedentes.
Escaño. Cedro torneado y tallado. Corrientes, segunda mitad del siglo Al///.
liasílica de ¡Muestra Señora de Itatí. Corrientes.
208
Silla. Jacarandá
tallado. Asiento
tapizado de seda. Estilo
Don José. Patas de
cabra. Buenos Aires,
c. 1780. Museo de Arte
H ispa noamericano
Isaac Fernández
Blanco. Buenos Aires.
Mesa. Jacarandá tallado. Estilo Don José. Patas de cabra. Buenos Aires, c. 1880.
Sacristía de la basílica de Nuestra Señora del Pilar. Buenos Aires.
209
Mesa de arrimo,
jacarandá tallado.
Estilo Don /osé. Patas
de cabra. Hítenos
Aires, c. 1770. Ex
Colección Gustavo
Bárrelo. Complejo
M useográ/ico Enrique
Udaondo. Lujan
(provincia de
Buenos Aires).
Sillón de jacarandá
tallado, y
pormenores
correspondientes.
Asiento y respaldo
tapizados de
damasco. Estilo Don
/osé. ¡Sitas de
cabra, ¡ilíenos
Aires, c. 1777.
Iglesia catedral (li
li nenos Aires.
212
La silla, que debía de ser importante, fue ta bastante aproximado al porteño. (Es extraño
llada por el portugués Pedro Carmona, escultor que tan buenos ejemplares hayan permanecido
oriundo de Mariana y establecido en Buenos ignorados hasta la fecha por los estudiosos del
Aires antes de 1771, pues ya ese año figura en tema que nos ocupa.)
tre los portugueses avecindados. También
aparece en el padrón de 1780, cuando declaró OI ROS TALLISTAS DEL SIGLO XVI11
ser soltero, vivir en el barrio de San Nicolás, y Y DE PRINCIPIOS DEL SIGUIENTE
ser maestro carpintero desde hacía veintiocho A los nombres de los tallistas a los cuales he
años. mos hecho referencia con anterioridad cabe-
Atribuimos a este maestro la hechura del her agregar el de otros que, dado el carácter de este
moso sillón que existe en la Catedral de Buenos trabajo, no es posible tratar con detenimien
Aires; sillón que, sin ningún fundamento histó to. En primer lugar, parece oportuno mencio
rico o estilístico, fue adjudicado al hermano je nar al bávaro José Schmidt, eximio ebanista se
suíta José Schmidt. Y a propósito de este mue gún la documentación conocida, pero del cual,
ble, que se considera de excepcional calidad, desgraciadamente, no ha sido posible identifi
diremos que en la iglesia de San Francisco de car obra alguna. De él trataremos en particu
Córdoba se custodian tres ejemplares para misa lar en la sección dedicada a las Misiones guara-
cantada, de diseño muy semejante, y de valor níticas.
1.712
Una tarimita para la silla del 111"" S' Obispo . (...)
Dos escalones para las puertas vidrieras .... (...)
Según parece de la antecedente cuenta, importan
las obras que he hecho para el expresado Coro de la
Iglesia Catedral, mil setecientos doce pesos corrien
tes y habiendo recibido de dicho Sor D" Manuel de
Basavilvaso mil cuatrocientos y cincuenta pesos co
rrientes en varios tiempos y partidas, de que he da
do recibos, se me restan doscientos sesenta y dos
pesos (S. Y.)
Buenos Aires, 1" de enero de 1791.
Bran'° Arellano.*3
Sillón; Madera
tallada. Asiento y
respaldo tapizados.
Córdoba. mediados
del siglo XVIII. Museo
de Arle Religioso
Juan de Tejeda.
C.órdoba.
podría perderse entre el costo original y el pre El padre Furlong escribió con respecto a estos
cio de una posible venta en Córdoba. muebles lo siguiente: “Aquel tallista adquirió
En cuanto a la ciudad de Montevideo, han las maderas de los maestros carpinteros Juan
llegado hasta nosotros los diseños del canapé y José Brid, Martín de Iriarte y Pablo Gibert, y los
los sillones que el carpintero Pablo Guixeras fa clavos, chapas y planchuelas, de los maestros
bricó en 1795 para el Cabildo. En verdad, rea herreros Jerónimo Bacigaluz y Juan Almirón.
lizó dos canapés, de tres varas de largo cada Este le hizo una planchuela grande, dos en for
uno, y tres sillas, grandes y de brazos, y su costo ma de cruz y cinco pequeñas, y aquél le trabajo
total fue de 222 pesos con 5 reales. Por los doce chapas grandes, ocho chicas y 87 tornillos,
dibujos, que publicó hace años Carlos Seijo y mientras que Brid le vendió dos trozos de urun
que luego reprodujo el padre Furlong, sabemos day con vetas, Gibert doce tablas de pino e
que los canapés no tenían brazos, y que tanto Iriarte otras maderas. Sabemos que para re
éstos como los sillones estaban inspirados en‘los llenar los asientos y los respaldos compró 600
modelos de muebles de la época de Luis XVI, oolas de vaca y para el forro interior compró
ostentando los sofaes unos adornos de talla muy 17 !Zi varas de bramante, y para clavar los fo
del estilo rococó. rros adquirió 1.650 tachuelas, y para remojar
Sillón. Madera
tallada. Asiento y
Sillón. Madera respaldo tapizados.
tallada. Estilo Don Córdoba, m ediados
José. Buenos Aires, del siglo XVlll. Museo
c. 1780. Iglesia de de Arte Religioso
San Francisco. Juan de Tejeda.
Córdoba. Córdoba.
222
se. Gracias a los inventarios de los pueblos, le cepillos, un martillo, cinco azuelas y un compás.
vantados en 1768 y que Francisco Javier Brabo Además de estos artesanos, en el pueblo había
publicó en Madrid en 1872, conocemos qué retableros, estatuarios y un tornero, cada uno
pueblos mantuvieron sus oficinas o talleres, y de los cuales poseía un respetable instrumental.
cuáles herramientas usaban. Así el inventario En San Borja, como en los otros pueblos, la
del pueblo del Santo Ángel nos informa que los carpintería estaba en el segundo patio, y en ella
carpinteros que estaban a las órdenes de Ber- se inventariaron treinta y tres escoplos, entre
nardino Tayaare disponían de veintiún esco grandes y chicos; ocho hachas, nueve barretas,
plos, diez gubias, cuatro sierras, una tenaza, veinticuatro azuelas, siete sierras, veintiocho ce
una lima, siete cepillos, seis azuelas, un martillo pillos, diecisiete gubias, quince limas y diez ba
y dos barrenas. En cambio, los de Basilio Para- rrenas.
poti tenían trece escoplos, dos gubias, cuatro Había también carpinteros y aun retableros y
barrenas, una sierra y un cepillo, y los de Félix escultores en Trinidad, Mártires, Candelaria,
Guiray contaban ocho escoplos, tres gubias, dos San Ignacio Miní, San José, San Nicolás, Ya-
224
pevú, Corpus, Santiago, San Luis, San Lorenzo, que disponía de siete escoplos, dos compases,
San Javier. La Cruz, San Carlos y Apóstoles. dos azuelas y un tornillo de hierro para tornear
Muv importante debía de ser la actividad del cosas cóncavas; y el barrilero Juliano Yeyú, en
pueblo de Santiago, porque se mencionan seis cuyo poder se encontraron tres azuelas, un
bancos en la carpintería, uno de ellos con su compás, una sierra, un cepillo y un hacha.
prensa; v a más de las herramientas que había Han llegado hasta nosotros diversos inventa
< u ella, se suman las que usaban los carpinteros rios posteriores a los de 1768, todos inéditos,
¡!¡ afuera. disididos en dos bandas; es decir, las que comprueban cómo después de la expulsión
empleadas por los estatuarios, y las que tenían los talleres de las Doctrinas del Paraná y del
í<-'. que fabricaban las carretas y los barcos. Uruguay siguieron activos, y aun algunos tuvie
l n San Nicolás, el carpintero Angelo Yaracui ron un desarrollo mayor. Tal el caso de las
usaba cinco hachas, catorce azuelas, dieciséis es- carpinterías de Yapeyú y de San Borja. En la
(opios, míese cepillos, tres gubias, cuatro sie primera, el año 1786, se declararon once hojas
rras. dos picos de mano s dos barretas; s Jeróni de cepillos nuevas, sesenta y siete limas nuevas
mo Ari, dos escoplos buenos y una ¡rubia. Allí tam —media caña, planas, triangulares y redon
bién trabajaban el tornero Estanislao Cuminde, das—, cuarenta v dos usadas, cuarenta v cuatro
’ 1 J
Papelera de jacarandá tallado, y pormenor correspondiente. Estilo Don José. Buenos Aires,
c. 1770. Museo Histórico Provincial Marqués de Sobremonte. Córdoba.
225
Sillón de cedro
policromado, y pormenor
correspondiente. Estilo
barroco. Misiones
Jesuíticas del Paraguay,
mediados del siglo xvm.
Museo Histórico
Nacional. Huenos Aires.
formones planos nuevos, dieciocho de media mientas para los carpinteros, y quince para el
caña, cuarenta y cuatro pequeños, dos hojas de tornero. Muchas más, en cambio, aparecen en
sierra grandes nuevas y dieciséis medianas, el inventario de San Borja del año 1777, porque
veinticuatro barrenas medianas y chicas, un se se anotaron diecisiete limas nuevas, tres barre
rrucho de mano nuevo, nueve formones y gu nas pequeñas, una docena de formones, veinte
bias, seis piezas entre molduras y cepillos, tres gubias chicas y grandes, tres pequeñas, cuatro
formones pequeños, un martillo, cuatro barre cepillos armados, siete cuñas de cortar maderas,
nas, una lima, un batador, una escuadra y un un escoplo de media bocina, cinco machetes,
codo. Además, se agregan, en el mismo docu tres limas viejas, una clavera, un compás, tres
mento, otras dos hachas usadas, tres escoplos, punzones pequeños, un taladro y seis azuelas.
un compás, tres azuelas, seis garlopas, dos sie Todo lo antecedente estaba en el almacén
rras, dos serruchos, una lima y dos bancos. principal, y figura aparte de lo que tenían los
Por su parte, el tornero disponía de una prensa carpinteros Gregorio Guayrumba y otro de
de madera, cinco fierros de tornear, dos com nombre Saturnino. El primero tenía cuatro
pases, un serrucho, una azuela pequeña, una azuelas de martillos, una pequeña, una de ca
lima y una rueda de tornear con sus aperos. bestrillo, seis formones, siete gubias, un com
En las “Cuentas formadas por D. Carlos Rua pás, un taladro, una sierra pequeña, un cepillo
no... desde el 13 de agosto de 1784 hasta el 27 armado y dos soldadores. En poder del se
de enero de 1786”, correspondientes al pueblo gundo se hallaban una azuela grande, tres me
de Santa María la Mayor, figuran treinta herra dianas, tres cepillos armados, seis hierros de
228
tres, “el uno camero pintado v el otro de jaca bajaba en el Colegio Grande de Buenos Aires,
randá; una silla forrada en terciopelo carmesí, cuando lo sorprendió la expatriación. Había
tachonada con tachuelas amarillas y guarneci nacido en un pueblito de Colonia, e ingresado
das con galón de oro mosquetero"; un estante o en la Compañía de Jesús en 1727, a los treinta
armario de madera, y dos escaños grandes. años de edad. Desde 1753 estaba en el Colegio
La gran mayoría de estos muebles que alhaja de Buenos Aires, al frente de cuya carpintería
ban las iglesias y sacristías fueron fabricados se encontraba. Esta contaba entonces con seis
por los mismos indios misioneros, instruidos en bancos largos para trabajar, con sus tornos de
el oficio por los padres y hermanos jesuítas, al hierro; diez sierras de mano; cuatro docenas de
gunos de los cuales gozaban de excelente presti cepillos, gubias y escoplos; seis martillos, cuatro
gio en la práctica de determinadas artesanías. docenas de barrenos, seis escuadras, cuatro do
En el caso que nos ocupa destacamos los nom cenas de escoplos, y una piedra de amolar.
bres de los hermanos Gerardo Letten, José Pero, sin lugar a dudas, de todos los coadjuto
Schmidt y José Ott, todos de origen germánico, res carpinteros que vinieron al Río de la Plata,
que durante el siglo xviu, en la provincia jesuítica fue el hermano José Schmidt el más destacado,
del Paraguay, instruyeron a los neófitos en el y así lo ha probado el padre Guillermo Furlong
arte de la carpintería. en varias de sus monografías. De él son los
José Ott, natural de Lebruc, en Alemania, párrafos que se trascriben:
desterrado en 1768, volvió a su tierra natal, des “A José Schmidt se le ha considerado arqui
pués de haber trabajado incansablemente en tecto, y aun eximio arquitecto, y hasta los con
Tucumán durante quince años. temporáneos así le califican; pero ningún hecho
Gerardo Letten, a quien sus contemporáneos concreto autoriza a contarle entre los alarifes,
calificaban de carpintero y ebanista eximio, tra aunque hay abundantísimos documentos que
234
Mesa. Cedro
tallado. Corrientes,
segunda mitad del
siglo xvm. Ex
Colección Antonio
Muniz Barreta.
Museo de Arte
Hispanoamericano
Isaac Fernández
Blanco. Ciudad de
Buenos Aires.
comprueban que era un eximio carpintero, gusto; más, y sino hubiera esto, como estuvie
l odos los catálogos oficiales, desde el de 1720 ran los indios tanto tiempo fuera de sus ca
hasta el de 1748, le califican de sculptor, escultor, sas. Está empeñado el Pe. Lázaro en llevar él a
\ dicen que su oficio es sculptoria, cosas de escul ese colegio los estantes, y por eso todo el día está
tura. Habremos, pues, de decir que ante todo en la obra...
\ sobre todo era tallista y retablista.” ”La semana pasada estuve en el Real, y fui
.Nació en Middelheim (Baviera), el 17 de fe para beber el agua de Santa Bárbara y ver la
brero de 1690. e ingresó en la Orden de San obra, que es cosa buena. Los carpinteros serán
Ignacio el 23 de febrero de 1717. En 1720 fue como 30 o 36, y es gusto el verlos trabajar, para
destinado a la provincia de Córdoba, y al año lo cual hicieron de propósito una ramada gran
siguiente, trasladado a Salta, donde permaneció de y hermosa, de tres naves, en fin todo como
hasta 1732. Desde allí fue trasferido a las Re ideada del Pe. Lázaro...”
ducciones del Paraguay (Candelaria), donde se Hasta fines de 1735 permaneció el hermano
lo encuentra en 1733 ocupado en dirigir la Schmidt en la Reducción de Candelaria, cuan
construcción de la estantería para la biblioteca do la abandonó para acompañar a los indios
del Colegio de Córdoba. Por carta del herma que se enviaban a Bruno Mauricio de Zabala
no Francisco Leoni al hermano Pedro Felipe de para luchar contra los comuneros del Paraguay.
Ibarlucea, fechada en Candelaria el 27 de mar Las Cartas Anuas comentan que mientras se en
zo de 1733, nos enteramos de lo siguiente: contraban acampados a orillas del Tebicuarí,
“Los estantes para la librería de este Colegio los indios f ueron ocupados por el citado religio
se hacen en el Real de Santa Bárbara con la so en trabajar hermosos muebles para la iglesia
asistencia del H" José Schmidt, por eso saldrá de la Compañía de Córdoba. Luego pasó a la
cosa buena, que quiera, y sin quizá, no habrá residencia de Buenos Aires, donde se lo men
cosa semejante en todo este reino, pues por su ciona en 1739 dedicado a obras de talla. Mien
adorno de molduras, florames, hasta cabezas de tras estuvo en el Colegio de Belén, no sólo se
ángeles y columnas con sus capiteles, parece un ocupó en las construcciones que se hacían allí,
retablo. Dichos estantes se acabarán en este sino que dedicó parte de su tiempo a las obras
mes, y luego emprenderá la mesa y los asientos, del santuario de Luján, asesorando sobre las
y todo estará hecho con primor. Su conduc maderas que se debían adquirir en Corrientes
ción para este colegio será lo más presto que para llevar adelante la edificación de la capi
fuere posible, y por lo que toca al Pe. Superior y lla. En eso estuvo atareado hasta su muerte,
a mí no tardará mucho, pero sepa mi H” que no acaecida en 1752.
se pueda todo lo que uno quiera y desea. No ha sido posible identificar obra alguna
”E1 Pe. José Lázaro se ha hecho sobrestante realizada o dirigida por el hermano Schmidt; y
de la obra y todo es para rastrear y hacer men el hermoso sillón de la catedral de Buenos Ai
guas y meter bulla, aunque bien sabe mi H" que res, que durante mucho tiempo se lo tuvo como
sin esto el indio no está contento ni trabaja con de su mano, es labor indudable de un artista
235
Mueble de sacristía, de
cedro policromado, y
pormenor
correspondiente.
Corrientes, 1768.
Museo de la basílica de
Nuestra Señora de
Itatí. Corrientes.
enconchado o taracea, la labor de la madera se motivos fitomorfos, que cubren los espacios li
termina a la perfección, y el acabado se comple bres entre los maderos verticales de las patas.
ta con un suave lustre a la cera. Y aunque no corresponde a las Misiones Je
Se conservan algunos muebles en el Museo suíticas, porque se trata de un pueblo fundado
de La Plata y en el de Santiago del Estero (Co por los Franciscanos; interesa indicar cuáles
lección Gancedo). En el primero hay un bar muebles había en el siglo xvm en Itatí (Corrien
gueño y un sillón que proceden de la Misión de tes). Según un inventario del año 1772, en la
Trinidad: aquél tiene incrustaciones de marfil y iglesia se guardaban “tres sillas bordadas de oro
tallas figurando animales, y presenta siete en terciopelo, con sus guarniciones de encaje de
cajoncillos con manijas de metal, de los cuales, oro”, además de otra de “terciopelo azul, galo
el central ostenta una Cruz incrustada. neada de plata, con su flocadura de lo mis
El sillón es bastante pesado, con respaldo rec mo”. Había otras tres sillas de pie de cabra,
to terminado en un motivo de talla. Rectos talladas y doradas; dos escaparates para la sa
son también los brazos; pero terminan en un cristía, y una mesa de pie de cabra con cuatro
roleo muy acentuado, sobre el que descansa cajones y un sagrario. Asimismo, se anotan
una cabeza de angelito. Las cuatro patas, vis una mesa con cajones y un escaparate con ni
tas de costado, presentan una doble curvatura, cho, escritorio y divisiones para libros —todos
como de volutas afrontadas. los cajones con cerraduras y llaves—; dos doce
Más elegante es el sillón de la colección Gan nas y media de taburetes, y tres cujas para las
cedo, en forma de frailero, con estructura muy posadas de los huéspedes.
simple, montantes rectos y brazos curvados ha El inventario de 1779 añade datos más preci
cia delante. Tanto el frente como los laterales sos: “Una mesa grande ovalada y pie de cabra y
presentan unos paneles tallados y calados, con tallada con cuatro cajones. Una mesa ovalada
237
238
con cajones y estante con tres nichos y varias cromado, que responde en gran parte a la des
gavetas y separaciones, todo tallado, con sus ce cripción de alguno de los inventariados en
rraduras y tiradores de hierro. Un estante o 1772, 1779 y 1785. Se trata de una mesa de
escaparate grande todo tallado, con varios cajo arrimo con cinco cajones, sobre la cual se alza
nes y repartimientos ocupados con alhajas de la un cuerpo constituido por tres sectores: los late
iglesia. Una rinconera con tres molduras, dos rales abiertos y con estantes, y el del centro con
cajones, puertas, cerraduras y llave. Una mesa el tercio inferior abierto, y la parte superior ce
torneada con dos cajones y un estante que hace rrada con puertas. El coronamiento presenta
de escritorio y caja de reloj, todo tallado y pinta en el medio una hornacina, donde quizá hubie
do. Doce taburetes con sus espaldares y asien ra una imagen religiosa, rodeada por dos ador
tos de suela”. nos de talla con motivos vegetales, y en el rema
El inventario de 1785 agrega dos atriles de te superior el escudo franciscano. El mueble,
pie de cabra; un facistol, también de pie de ca que es policromado, está fechado en 1768, se
bra, pintado y dorado, y “un escaparate de tres gún se advierte en un relieve circular, puesto
y tercia varas de ancho, una y tres cuartas de arriba y a la derecha, con ornamentación pro
alto, con veinte cajones, para sacristía, de made pia del rococó, estilo que inspira muchos deta
ra de cedro, todo tallado, con sus remates de lles del mueble, y que el artesano ha interpreta
ella, y una prensita de pliegos al lado”.61 do muy ingenuamente.
En una de las dependencias interiores de la Menos visible está el modelo europeo en los
iglesia de Itatí se halla un mueble de cedro poli dos importantes escaños, también en el santua
Cajonera. Cedro
tallado. Corrientes,
segunda mitad del
siglo xvni. Iglesia de
la Merced.
Corrientes.
239
El comercio de Buenos Aires, al respecto, era las pertenencias de donjuán de Vergara (1649)
muy activo, según vemos en algunos documen se distinguen, además de “dos cordobanes y
tos del año 1785, pues entre los bienes dejados uno colorado de Chile, tres o cuatro badanas,
por Jerónimo Martínez había “ochocientos se grandes y chicas; un cojinillo de guadamecí, nue
tenta y cinco tapetados de Córdoba y doscientos y vo, dorado un lado”, y “dos cojines de guadamecí
sesenta cordobanes de lustre chilenos” dorados”, que costaron cuarenta pesos.7"
Hacia 1804, un tal Lorenzo Insiarte, natural En las iglesias, tos guadamecíes eran utiliza
de la villa de Macaya, en la baja Navarra, de dos para frontales o para adornar las columnas
oficio tornillero y almacenero de suelas y cordobanes, o pilares. En 1737, la capilla dedicada a la Vir
tenía casa propia, cuatro esclavos, y “como cosa gen de Luján tenía uno plateado, ya viejo; 71 en
de cuatro mil pesos en dinero y efectos en su 1767, en la iglesia de Belén, residencia que fue
almacén”.''1 Y el mismo año, otro navarro, de de tos Jesuitas, anotamos “un frontal de guada
nombre Bernardo Mayeta, declaraba ser tala mecí”, y “en otro altar, adornada la pared de
bartero y poseer una casa propia en la plaza de guadamecí y con dosel de papel de labores”; 7- y
Montserrat, y cuatro criados. por esos mismos años, de tos bienes dejados por
Asimismo, y gracias a los datos aportados por tos expulsos, se aplicaron a la catedral de Cór
los padrones de la ciudad, estamos en condición doba “un frontal de guadamecí muy rico, bordado
de afirmar que en Buenos Aires había un cierto en oro, plata y matices", que se tasó en $ 300.71
número de tornilleros y petaqueros que ejercían También de tos Jesuitas —mejor dicho, de tos
la artesanía del cuero, aunque estos oficios no pueblos por ellos fundados en las reducciones
llegaron a alcanzar la significación de otros. del Paraguay— recordamos, en el de Santa Ma
Una de las formas más artísticas del empleo ría la Mayor, “un Santo Cristo en su dosel de
del cuero ha sido el guadamecí, cuero adobado guadamecí”; en Nuestra Señora de Fe, “para to
y adornado con dibujos de pintura o de relieve, das las columnas hay guadamecíes, que sirven
que tos árabes introdujeron en España, en cuya para cubrir en tos días más solemnes”; y en San
Córdoba adquirió un extraordinario desarrollo. ta Rosa, “cinco frontales de guadamecí, y un
Aquí, en el Río de la Plata, ya con la expedi guadamecí y un sobrealtar de angaripola, para
ción de Pedro de Mendoza vino un tal Francisco cubrir y defender el frontal”.7'
Pérez, cordobés, de oficio guadamacilero; y en la En estas Doctrinas, entre tos muebles de tos
de Ortiz de Zárate, un llamado Juan Flores, na Padres, figuraron algunos baúles de Moscovia:
tural de Guereses, en Aragón, afirmó ejercer en la reducción de la Cruz (1786), “6 baúles
ese oficio. aforrados en vaqueta de Moscovia, con su clava
No sabemos si efectivamente lo practicaron zón amarilla”; y en la de Santa Rosa, “un baúl
en estas latitudes; pero lo cierto es que guadame grande de vaqueta de Moscovia, con dos cerradu
cíes encontramos en tos inventarios coloniales, ras y llaves, todo tachonado”.
tanto en las residencias privadas como en tos Pero el trabajo más corriente en el que se
ámbitos eclesiásticos. Así, por ejemplo, entre empleaba el cuero era el de tos asientos y respal
242
dos de las sillas y otros muebles semejantes, de del viajero francés Julián Mellet, que a princi
los que ya se ha escrito detenidamente. En pios del siglo xix escribió que a los sillones de
particular, todas las sillas y taburetes que proce cuero “les daban un aspecto majestuoso junto
dían de Tucumán utilizaban el cuero labrado, con vista muy agradable, aquellos grabados de
generalmente sin policromar, estando la deco oro o plata y la diversidad de los colores y di
ración reducida a simples motivos géométricos bujos con que los adornan”.75
que se repetían regularmente ocupando toda la Mayor posibilidad decorativa brindaban a los
superficie del cuero, o también se organizaba artesanos del cuero las superficies de las arcas,
alrededor de un motivo central que, sobre un arcones y baúles, muchos de los cuales presen
fondo liso, resaltaba en el enmarcado que le tan una tapa combada que se ornamentaba en
prestaba una cenefa formada por pequeños te su totalidad, lo mismo que los rectángulos de la
mas iguales. caja. El cuero se labraba y se policromaba; pe
En la larga serie de asientos y respaldos que ro muy raramente el cuero es repujado. Los
hemos visto, se advierte también la persistencia ejemplares más sobresalientes tienen decora
de algunos motivos que, originariamente herál ción muy barroca, con hojas, flores, pájaros y
dicos, pasaron a formar parte del léxico común otros animales, que llenan todos los espacios en
de los artesanos, como el tema del águila bicéfa composiciones, a veces, de ascendencia rena
la, tan utilizado en el arte del cuero, la orfebre centista.
ría y demás. No escasean, por supuesto, las Como complemento de estos muebles, otros
ornamentaciones barrocas de ramazones y fo artesanos agregaban sus artísticos herrajes en
llajes curvilíneos, dispuestas, con frecuencia, si hierro, bronce y aun en plata, cuyos diseños
métricamente alrededor de un eje vertical. despiertan hoy el aprecio de los entendidos.
Asientos de estos tipos despertaron la atención
56. Mons. Dr. N. Fasolino, “La Hermandad...”, en Archivum, Aronson, Joseph: The encyclopedia of fumiture. Nueva York,
tomo II, Cuad. 2, pág. 277. 1945.
57. Fray B. Toledo, Estudios históricos..., tomo I, pág. 420. Azara, Félix de: Descripción e historia del Paraguay y del Río de la
58. Arch. Gen. Nación (Buenos Aires), Colonia, Gobierno, Plata. Buenos Aires, 1943.
Compañía de Jesús (1760-65). Biedma, Juan Martín: “Los bienes y la biblioteca del deán de
59. E. Peña, en Municipalidad Ciudad Bs. As., Documentos y la catedral de Córdoba, doctor Nicolás Videla del Pino, al ser
planos..., págs. 20-21. electo obispo del Paraguay”, en Boletín del Instituto de Investi
60. Arch. Gen. Nación (Buenos Aires), Colonia, Gobierno, gaciones Históricas, nos. 101-4, págs. 194-226. Buenos Aires,
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LA MÚSICA CULTA EN EL PERÍODO HISPANO
Francisco Curt Lange
251
Buenos Aires, poseemos un testimonio del pa res hasta Lima —vía de fundamental importan
dre músico Antón Sepp, personalidad de la cia para las comunicaciones durante todo el pe
mayor importancia en el desarrollo espiritual y ríodo colonial— podría modificar nuestra ase
artístico de las Reducciones de Indios. Llega veración sobre el tardío desenvolvimiento artís
do en 1691 a Buenos Aires, nos relata en sus tico musical de la Capital y de las poblaciones
Memorias que ésta constaba sólo de dos calles, del Interior, si aplicáramos este temperamento
abiertas en encrucijada.1 a la región lindera con el Alto Perú, la actual
Una situación notoriamente inferior llegó a Bolivia, región de las más ricas de las posesiones
prevalecer en Montevideo, fundada cuarenta españolas de ultramar, donde la actividad musi
años más tarde —y que no puede ser desglosa cal alcanzó un extraordinario desenvolvimien
da del territorio colonial argentino—, donde las to, que en nada tenía que envidiar a la que po
viviendas eran sin excepción de cuero. Será día ostentar la Madre Patria en sus catedrales
f ácil imaginarse, sobre el filo de ese siglo agoni de mayor rango y tradición.
zante, la situación económica, social y urbanísti Por la misma ley de la demanda y la oferta, e
ca imperante en el hinterland, aun incluyendo a inclusive por natural imitación, las regiones ar
Córdoba. El desenvolvimiento que trajo a la gentinas próximas a Potosí y a La Plata —más
capital de la Gobernación un mejor bienestar tarde, Chuquisaca, y al presente, Sucre— debe
material y social, sólo vino a beneficiarla arqui rían haber recibido beneficios directos de esta
tectónica, cultural y musicalmente bien entrada situación de privilegiada vecindad, haciendo su
la segunda mitad del siglo xvm. Hasta esta altu poner que en períodos anteriores a la segunda
ra, Córdoba había asumido justificadamente la mitad del siglo xvm, su vida musical podría ha
función de capital material y espiritual del país. ber sido más rica que la de Buenos Aires. No
Si trazamos una línea recta entre Buenos Ai poseemos documentación alguna que lo com
res y Mendoza, dividimos el territorio en dos pruebe, salvo cierta actividad musical sorpren
sectores, de los cuales el sureño se hallaba ocu dente en la pequeña Humahuaca, pueblo de
pado por tribus salvajes, cuyos malones llega indios de la quebrada del mismo nombre. Hu
ron a causar pánico y efectos trágicos hasta me bo, desde luego, introducción de variados obje
diados del siglo xix. Sólo lo que se hallaba si tos de culto, pero supuestamente en forma cada
tuado al norte de esta línea imaginaria pertene vez más débil, a medida que aumentara la dis
cía a una región parcialmente pacificada, si ex tancia entre las fuentes de suministro y Jujuy,
cluimos los episodios sangrientos protagoniza Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba,
dos por los indios del Chaco —tobas y moco- Santa Fe y Buenos Aires. Debido a los ingre
bies—, y las huestes calchaquíes, que en un sos en extremo magros, tampoco se contaba con
tiempo comandaba el falso inca Bohórquez. los recursos en metálico para efectuar transac
En esta región, la paz sólo llegó a establecerse ciones de importancia.
cerca de 1750. No existe información alguna sobre migra
La diagonal que conducía desde Buenos Ai ción de músicos, instrumentos musicales y pa
253
peles de solfa. Se sabe que la Compañía de tud, para sufrir en el siglo xix nuevas modifica
Jesús adquiría en Europa, a través de sus procu ciones y ornamentaciones que respondieron al
radores, los elementos que no podían ser cons afán de renovación y modernización de la épo
truidos o elaborados en sus pueblos de Misiones. ca, como lo comprueban las catedrales de Jujuy,
Estas compras se centralizaban en España y en Salta, Tucumán, Córdoba, Santiago del Estero
Italia. Y su portentoso comercio en yerba, y Rosario, y muchas iglesias conventuales. En
muías y esclavos representaba transacciones en el trascurso de estas reedificaciones, pocos li
dinero, dado que los Jesuitas habían llegado bros de ingresos y gastos, inventarios, visitas,
muy rápidamente al establecimiento de fuentes etcétera, fueron conservados. Puede decirse
propias de producción. que es escasísima la documentación fragmenta
Partiendo del hecho de que la música religio ria que se conserva del siglo xvn y de la primera
sa predominaba notoriamente sobre las demás mitad del siglo xvm.
manifestaciones de sus congéneres cultas a lo Una pérdida aun mayor se produce en las
largo de todo el período colonial argentino, se Cofradías de Legos, donde los libros de admi
ría justificado pensar en la existencia de una nistración pasaron con cada renovación de au
ponderable cantidad de obras que atestiguasen toridades a otras manos, siempre particulares,
un reflejo, aunque débil, de la asombrosa activi sabiéndose que fueron precisamente estas orga
dad desarrollada en lo que es hoy territorio de nizaciones religiosas las que más contribuyeron
la nación boliviana. Sin embargo, ha sido ca en la ornamentación y en las festividades de los
racterística de las edificaciones religiosas del pe templos. Y en un grado mucho mayor aún se
ríodo colonial argentino, tanto en Buenos Aires perdieron partituras y partes, cuya tenencia era
como en el Interior, lo endeble y primitivo de manejada por el encargado del servicio musical,
sus estructuras. Construidas al principio de y en las catedrales —hablamos siempre del pe
adobe, sufrieron modificaciones y ampliacio ríodo colonial, y por tanto, de las de Buenos
nes; luego, demoliciones, para dar lugar, a me Aires y de Córdoba—, por los maestros de capi
dida que crecían las poblaciones, a edificios más lla, que sólo en raros casos existieron. Cada
espaciosos y sólidos, que a su vez fueron nueva uno imponía sus gustos, desdeñando materiales
mente sometidos a reformas y embelleci acumulados por los antecesores.
mientos. Estos papeles sucumbieron a la acción del
Es insignificante el número de iglesias argen tiempo o a la incineración dispuesta ex profeso.
tinas que conservan algunos de sus rasgos pri De esta manera hemos quedado privados del
mitivos, incluyendo los primeros materiales em conocimiento de las características de la activi
pleados en su obra. Sobresalen la iglesia del dad musical; del repertorio empleado; de los
Colegio Mayor de la Compañía en Córdoba y cantores e instrumentistas que actuaban en ser
varias de sus estancias. En el correr del siglo vicios regulares y extraordinarios, religiosos y
xvm, los templos, ya por segunda vez demolidos, profanos; de la condición social de esta grey
dieron lugar a otros de mayor solidez y ampli anónima que sirvió de abono para una Argenti
254
Ignacio Guazú, el primero y mayor de los pue vento de Nuestra Señora de la Merced se inau
blos de indios formados, y del sector cedido al guró en 1750; la de San Francisco, en 1764,
Brasil, os sete Povos das Missdes, cuyos ornamen mientras que la de Santo Domingo fue bendeci
tos fueron trasladados a Porto Alegre al comen da en 1751 y concluida en 1779, si bien le falta
zar el siglo xix. ban la fachada y la torre. Queda de esta mane
La única comunidad religiosa que se mantu ra confirmado que una cierta estabilidad, segui
vo inalterablemente en el sitio escogido para da de un firme progreso, se produjo a partir de
propagar la fe y servir a la comunidad, fue la la segunda mitad del siglo xviii, aunque pode
Orden Seráfica de San Francisco; pero con ex mos estar seguros de que los servicios de música
cepción de la iglesia de Santa Fe, restaurada sólo se pudieron consolidar en muy pocas igle
hace unos decenios, nada queda de sus antiguas sias, de esos años en adelante, puesto que la
edificaciones, reformadas al correr de los siglos, mayoría, inclusive la catedral de Córdoba, se
tanto en Santiago del Estero, Catamarca, La guían luchando con los mismos problemas ori
Rioja, Jujuy, Salta y Córdoba, como en Mendo ginados por la falta de recursos y la consiguien
za. Ni una sola página de música de los siglos te ausencia de músicos competentes.
xvi a xviii ha sobrevivido en sus espesos muros. Hubo durante muchos años cierta propen
Cuando trabajé en el archivo de San Francisco sión a adjudicar exclusivamente a la Compañía
de La Rioja, los Padres confesaron haber que de Jesús una actividad musical descollante, des
mado música muy vieja que se hallaba en una conociéndose que la enseñanza de la música
antigua petaca. culta, realizada en forma sistemática, no se cir
El archivo musical que pudimos rescatar de cunscribió a los pueblos de Misiones y a las más
San Francisco de Tucumán, cubierto por un es dotadas de sus colectividades de indios; es de
peso manto de polvo y hollín, abandonado so cir, en sitios muy distantes de las ciudades y
bre una escalinata que conduce a la torre, perte mantenidos deliberadamente aislados de toda
necía en su integridad al siglo xix; es decir, al injerencia de españoles y criollos, que siempre
tiempo de la Gran Misa, de imponente instru intentaban alterar la paz platónica y los fines de
mental y de una melódica afectada por la profu instrucción espiritual y manual de sus habitan
sión de la ópera italiana y la zarzuela española. tes, trazados con mano firme por los Padres.
Los únicos documentos introducidos durante Hubo, asimismo, una profunda diferencia en
el siglo xviii en la Argentina colonial, proceden cantidad y calidad entre los conjuntos que ac
tes de Italia y que consisten en dos partituras de tuaban en esas reducciones, y los que habían
subido valor artístico, pertenecen a nuestro ar sido creados, en número bastante menor, en los
chivo personal, y fueron adquiridos de manos colegios de la Compañía, en el Mayor de Córdo
particulares en Santiago del Estero el año 1934. ba, y en los de Buenos Aires y de Santa Fe, para
Para finalizar, agreguemos que la catedral de nombrar los más importantes y dejar a un lado
Buenos Aires se derrumbó en 1752; San Igna sus residencias, que contaban apenas uno o dos
cio fue reedificado en 1729; la iglesia del con esclavos músicos, aunque hayan sido dotados
256
siempre de órganos procedentes de los talleres des—, cantores e instrumentistas solían ser afi
de las reducciones. Y si bien los apologistas de cionados, cuya ocupación correspondía a los
la Compañía atribuyen también a la música del oficios habituales: herreros, carpinteros, albañi
Colegio Mayor de Córdoba cualidades que la les, sastres... Bien pueden haber sido algunos
colocaban por encima de manifestaciones simi de estos pobladores, profesionales de rudimen
lares —al menos, en esta ciudad—, no puede taria formación, dotados de buena voluntad,
olvidarse que los cantores e instrumentistas fue pero imposibilitados de vivir sólo de este arte, o
ron sin excepción esclavos, instruidos en uno o de perfeccionarse en su técnica, por la carencia
varios oficios, a fin de aprovechar más ventajo de profesionales auténticos o de escuelas de
samente, ínter muralis, los servicios que esta gen música.
te de tez oscura debía prestar a la comunidad La pobreza de cada medio, tampoco permitía
religiosa. Rarísima fue la dedicación exclusiva contratar a músicos de mayor categoría. Nin
al ejercicio musical. guno de ellos abandonaría su labor lucrativa en
Aun adjudicando cierto fundamento a las medios musicales más elevados, para iniciar un
afirmaciones de la superioridad musical jesuíti largo peregrinaje que le resultaría muy pronto
ca —hechas desde fuera, y sin el indispensable funesto. Ni las autoridades civiles ni las ecle
conocimiento de la complejidad estructural de siásticas se hallaban en condiciones de estipular
esta Orden—, la actividad musical en la Argen rubros con fines de mejorar los servicios de mú
tina no se circunscribía sólo a la Compañía de sica, y menos aún para soportar erogaciones
Jesús, sino que se extendía a todas las demás dignas de un maestro de capilla y de todo un
poblaciones de un vastísimo territorio, a través aparato musical constituido por cantores e ins
de los cleros secular y regular. En todos los trumentistas.
templos, los jóvenes esclavos que mostraban po Podríamos suponer que el hábito de contar
seer condiciones para el ejercicio de la música, con esclavos músicos que resultaban baratos a
eran destinados a su servicio, si bien se sabe que un convento o una iglesia matriz, se habría vuel
actuaban en la mayoría de los casos de oído, sin to costumbre o abandono; pero el fondo del
haber recibido siquiera la enseñanza mínima problema residía siempre en la carencia de re
para cantar y tocar por notación. Dejemos cursos. Las quejas amargas de los obispos en
constancia, además, de que por insuficiente que sus memoriales fueron tan ciertas con respecto
haya sido el servicio musical, buena parte del a la pobreza reinante, como ha sido sistemática
clero tenía plena conciencia del beneficio que la la obstinada resistencia de los Padres a ser en
participación de la música significaba en los viados a sitios distantes y aislados en la pampa,
acontecimientos religiosos, y también en la vida la región cordobesa y la precordillera andina.
privada, como elemento de educación y eleva Respecto de la actividad musical en las ciuda
ción espiritual. des situadas a lo largo de los Andes, fundadas
En pueblos más distantes —ante todo, en la en buena parte por adelantados y capitanes
región precordillerana, a lo largo de los An provenientes de Chile, aparte la dependencia
157
eclesiástica de aquella región, los nexos comer Sin embargo, leyendo con atención los capí
ciales y sociales tuvieron que ser más estrechos tulos que siguen, el lector encontrará una mar
entre Mendoza, San Juan y otros puntos, y la cada propensión hacia la música en toda la po
capital chilena, a pesar de la mole pétrea que blación, desde la popular a la culta, no sólo co
separa a esas poblaciones. En vista de que mo consecuencia de su aislamiento, y de la ne
Santiago luchaba con problemas económicos si cesidad de diversiones, expansiones y elevacio
milares, y aun cuando su catedral fue mejor nes para su cuerpo y su espíritu, sino porque
servida en música que la de Buenos Aires, debi siguió conservando la identificación con la mú
do a algunos suministros humanos y materiales sica que tanto distingue a los hombres del Me
procedentes del Perú; ningún reflejo de este dioevo, el Renacimiento y el Barroco.
estado de cosas pasó a beneficiar a Mendoza, La vida musical en el período colonial argen
San Juan, La Rioja y Catamarca: estas últimas, tino es comparable con un paisaje modes
situadas completamente fuera de la ruta de co to. Incorporados a él descubrimos poco a po
municación que pasaba por Santiago del Estero co muchos encantos. Cuando se ha llegado a
y por Tucumán. leer tantas páginas amarillentas de los viejos có
Un exacto reflejo del desamparo en que se dices, extrayendo penosamente informaciones
desenvolvía La Rioja trasunta claramente de la musicales, se queda admirado ante los esfuerzos
carta que envió el padre Juan Ondícola al padre muchas veces sobrehumanos realizados por in
Joseph Angulo en 1763, recordando la respues dividuos y colectividades, para mejorar la vida
ta negativa remitida por éste, al decir que ni aun de esta aliada tan querida de su terrenal exis
como obispo le agradaría ir a ese destie tencia que ha sido la música. Veamos algunos
rro.2 En 1770, fray Joseph Martínez, comisa ejémplos que parecen inverosímiles.
rio visitador de la Orden de San Francisco, Como consecuencia de haber asesinado los
comprobó que la iglesia amenazaba derrumbar indios a los jefes de la expedición realizada en
se, con peligro de muerte para los feligreses, 1784-85 por las costas patagónicas, se practicó
razón por la cual ordenó su inmediata recons un inventario de bienes. En el que correspon
trucción. En 1824, el convento de Santo Do día al jefe de la expedición, donjuán de la Pie
mingo no tenía más de cinco celdas, “el techo de dra, comisario superintendente del Fuerte del
dos de éstas tan desechas, que se llueven entera Carmen (Río Negro), efectuado en la casa de su
mente”; y si tenemos en cuenta que la población morada, el 6 de febrero de 1785, se mencionan,
de Todos los Santos de la Nueva Rioja fue fun además de 49 libros de diferentes autores no
dada por Ramiro de Velasco en 1591, y que este especificados, un arpa y un violín.
Convento ya existía en los 160 años que prece En el inventario de los bienes pertenecientes
dieron