Comprensión de Textos 2023 PDF
Comprensión de Textos 2023 PDF
COMPRENSIÓN
DE TEXTOS
Coordinadora de ingreso:
Laura Albanese
Docentes responsable:
Mabel Farina | Karina Molina
Soledad Rusaffa | Raúl Suárez
Instituto de Educación Superior Docente y Técnica 9-001
«Gral. José de San Martín»
Autoridades
Directora: Prof. María Carina Micheli
Regente: Prof. Raúl E. Suarez
Jefe de Formación Inicial Docente: Prof. Miguel A. Peirone
Jefe de Formación Inicial Técnica: Prof. Luis O. Famar
Jefe de Área Desarrollo Profesional Docente y Técnico: Prof. Gustavo E. Fornés
Jefe/a de Investigación: Prof. Soledad Soria
Carreras Docentes
● Profesorado de Educación Especial con Orientación en Discapacidad Intelectual
(Res. Nº 00653-DGE-2011).
● Profesorado de Educación Inicial (Res. Nº 01929-DGE-2014).
● Profesorado de Educación Primaria (Res. Nº 01191-DGE-2014).
● Profesorado de Educación Secundaria en Biología (Res. Nº 00654-DGE-2011).
● Profesorado de Educación Secundaria en Geografía (Res. Nº 00282-DGE-2012).
● Profesorado de Educación Secundaria en Historia (Res. Nº 00281-DGE-2012).
● Profesorado de Educación Secundaria en Lengua y Literatura (Res. Nº
00283-DGE-2012).
● Profesorado de Inglés (Res. Nº 00575-DGE-2010).
Carreras Técnicas
● Tecnicatura Superior en Administración Pública (Res. Nº 00697-DGE-2019).
● Tecnicatura Superior en Agronomía (Res. Nº 03315-DGE-2018).
● Tecnicatura Superior en Comunicación Social (Res. Nº 00641-DGE-2019).
● Tecnicatura Superior en Diseño de Indumentaria, Textil y Accesorios (Res. Nº
00488-DGE-2019).
● Tecnicatura Superior en Higiene y Seguridad Laboral con Orientación en Calidad
y Medio Ambiente (Res. Nº 00904-DGE-2019).
● Tecnicatura Superior en Enología e Industrias de los Alimentos (Res. Nº
00432-DGE-2019).
2
Postítulos
● Actualización Académica en Construcción de Alternativas para la Prevención de
Conflictos en las Instituciones Educativas (Res. Nº 00394-DGE-2005).
● Actualización Académica en herramientas para el análisis y gestión de las
instituciones de educación pública estatal (Res. Nº 02482-DGE-2019).
● Actualización Académica en Legislación y Administración Escolar (Res. Nº
01427-DGE-2005).
● Actualización Académica en proyectos interdisciplinares e innovación educativa
(Res. Nº 00718-DGE-2019).
● Especialización Docente de Nivel Superior en Educación Permanente de Jóvenes
y Adultos (EPJA) (Res. Nº 00717-DGE-2019).
● Especialización Docente de Nivel Superior en Historia y Geografía (Res. Nº
00505-DGE-2019)
Nuestro instituto es un establecimiento de gestión estatal con casi medio siglo de vida
e historia. A través de los años, nuestra presencia ha crecido de forma sostenida y
desde hace décadas somos el centro de estudios superiores de referencia en toda la
zona Este de la provincia. Ofrecemos a toda la comunidad carreras docentes y técnicas,
así como también postítulos y capacitaciones.
Actualmente, nuestro instituto cuenta con presencia en varias sedes, ubicadas en los
departamentos de San Martín (en ciudad, Palmira, Montecaseros y Tres Porteñas), en
Junín, Santa Rosa y Lavalle. Para nosotros es muy importante poder articular nuestra
propuesta educativa con diferentes ámbitos geográficos, respetando la idiosincrasia de
las comunidades, aprendiendo con ellas y de ellas.
3
El importante lugar que ocupamos a nivel social no solo se relaciona con las
trayectorias académicas que ofrecemos, ya que destacamos por disponer de una
amplia variedad de proyectos educativos y sociales:
● Radio Socio-Comunitaria FM Latinoamérica 102.9.
● Jardín Maternal para hijos e hijas de estudiantes y docentes.
● Centro de Enseñanza de Idiomas, abierto a la comunidad y con variados cursos
de diferentes lenguas: inglés, francés, italiano, alemán, chino, portugués, árabe,
braille y señas.
● Centro de Información y Educación a Distancia.
● Biblioteca.
● Área de Deportes, Actividades Físicas, Tiempo Libre y Recreación.
● Área de Derechos Humanos.
● Área de Políticas Estudiantiles.
● Área Legal, Social y Pedagógica.
● Departamento de Ingreso.
● Proyecto INCUBE 9-001
● Centro de Referencia para las Modalidades del Sistema Educativo.
● Observatorio de las Infancias.
● Proyecto de Soberanía Alimentaria y Comercio Justo.
● Asociación Cooperadora: ejecuta diversos planes de mejora institucional y
acciones tendientes a mejorar las trayectorias de los y las estudiantes.
4
Autores
Mabel Farina
Karina Molina
Soledad Rusaffa
Raúl Suárez
Palabras iniciales…
El trayecto del ingreso es concebido por el instituto como parte del primer año (por esto,
bienvenidas/os a la vida académica, institucional y vincular del nivel superior).
Les damos la bienvenida a esa posibilidad que hoy se abre para ustedes.
Comenzamos. Primera clase del primer día del primer taller del ingreso: Comprensión
de textos. Taller que se orienta a profundizar en las estrategias y prácticas sociales de la
lectura para construir un lugar subjetivo como estudiantes del nivel superior y así
aprender a integrar saberes personales, sociales y académicos con las posibilidades de
dialogo entre la cultura y las distintas miradas que la constituyen: comprender para
habitar con sentido crítico los territorios.
Desde la más remota infancia los seres humanos adquirimos el lenguaje y a través de él
accedemos a comprender el mundo, a nosotras/os mismos y a las infinitas relaciones y
sentidos que habitan la existencia.
¿Qué es la comprensión?
5
La Comprensión desde un enfoque cognitivo-estratégico
6
comparativos sirven para representar comparaciones o contrastaciones entre elementos,
fenómenos, conceptos; los sinópticos son útiles para hacer visibles relaciones de
inclusión (incluyente/incluido) entre elementos, fenómenos, conceptos.
Tipos de textos
Texto explicativo
Denominamos “explicativo” al tipo de texto que explica el o los porqués de la
ocurrencia de un fenómeno. Como se sabe, la ciencia tiene por finalidad fundamental
explorar, describir, explicar y predecir acontecimientos. Habitualmente, los resultados
de sus investigaciones se comunican mediante géneros textuales denominados
“científicos” o “académicos”, destinados a los expertos. Sin embargo, los contenidos
del discurso científico que se difunden entre el público no experto se dan a conocer
mediante géneros discursivos que aquí denominaremos, en general, de “divulgación
científica”.
7
gran tirada.
● Géneros explicativos didácticos: su objetivo es transformar el “saber sabio” en
“saber enseñado” (Chevallard, 1985) a través de procedimientos como la
selección, la simplificación, la ejemplificación y, principalmente, la progresión
de contenidos en una secuencia.
Recursos explicativos
Reformulaciones, definiciones, ejemplos, metáforas, analogías, sinónimos son, entre
otros, recursos explicativos propios de los textos que leen los estudiantes ya que sus
conocimientos en formación no les permiten acceder al discurso científico teórico. A
continuación, nos detenemos en tales recursos.
-Rasgos genéricos: se
relacionan
semánticamente con el
término a definir a
través de un proceso de
hiperonimia, es decir, un
sustantivo que presenta
rasgos genéricos de
otros.
-Rasgos diferenciales:
son especificaciones
sobre el concepto que se
define (características,
partes, funciones, etc.)
8
La definición puede
presentarse, en algunos
casos, como un
esquema sintetizador
mediante el cual se
enuncian en primer
lugar los rasgos
diferenciales y en último
lugar se ubica el término
definido.
9
Texto argumentativo
El texto argumentativo tiene como objetivo expresar opiniones o rebatirlas con el fin
de persuadir a un receptor. La finalidad del autor puede ser probar o demostrar una
idea (o tesis), refutar la contraria o bien persuadir o disuadir al receptor sobre
determinados comportamientos, hechos o ideas.
La argumentación, por importante que sea, no suele darse en estado puro, suele
combinarse con la exposición. Mientras la exposición se limita a mostrar, la
argumentación intenta demostrar, convencer o cambiar ideas. Por ello, en un texto
argumentativo además de la función apelativa presente en el desarrollo de los
argumentos, aparece la función referencial, en la parte en la que se expone la tesis.
La argumentación se utiliza en una amplia variedad de textos, especialmente en los
científicos, filosóficos, en el ensayo, en la oratoria política y judicial, en los textos
periodísticos de opinión y en algunos mensajes publicitarios. En la lengua oral, además
de aparecer con frecuencia en la conversación cotidiana (aunque con poco rigor), es la
forma dominante en los debates, coloquios o mesas redondas.
Estructura
El texto argumentativo suele organizar el contenido en tres apartados: introducción,
desarrollo o cuerpo argumentativo, y conclusión.
La INTRODUCCIÓN (Presentación del tema y tesis) suele partir de una breve
exposición (llamada “introducción o encuadre”) en la que el argumentador intenta
captar la atención del destinatario y despertar en él una actitud favorable. A la
introducción le sigue la tesis, que es la idea en torno a la cual se reflexiona. Puede estar
constituida por una sola idea o por un conjunto de ellas.
El DESARROLLO (argumentos) Los elementos que forman el cuerpo argumentativo se
denominan pruebas, inferencias o argumentos y sirven para apoyar la tesis o refutarla.
Los argumentos empleados pueden ser de distintos tipos:
-Argumentos racionales: Se basan en ideas y verdades admitidas y aceptadas por el
conjunto de la sociedad.
-Argumentos de hecho: Se basan en pruebas comprobables.
-Argumentos de ejemplificación: Se basan en ejemplos concretos.
-Argumentos de autoridad: Se basan en la opinión de una persona de reconocido
prestigio.
10
-Argumentos que apelan a los sentimientos. Con estos argumentos se pretende
halagar, despertar compasión, ternura, odio…
La CONCLUSIÓN. Es la parte final y contiene un resumen de lo expuesto (la tesis y los
principales argumentos).
Recursos argumentativos
● Hesitación: consiste en la presentación de ventajas y desventajas
(generalmente acerca de la tesis). Sus conectores más frecuentes son:
seguramente, es cierto que... pero...; desde otro punto de vista...
● Clarificación: advierte errores en argumentos adversos. Sus conectores pueden
ser: en cuanto a ese aspecto, es cierto que..., pero no.…, en cuanto a que...
● Ejemplificación: va de las afirmaciones generales a los casos particulares.
Podemos identificar como conectores: por ejemplo, es decir, como, veamos por
ejemplo que...
● Concesión: consiste en hacer objeciones parciales a afirmaciones o conceptos.
Para ello primero parece darles la razón a esas afirmaciones, pero después se
las niega.
Puede presentar como conectores: si bien... sin embargo; aunque... no es
menos
cierto que...; si bien... por otra parte...
● Desmentida: se descarta aquí la validez de un argumento opuesto. Presenta
una
objeción a ese argumento. Son sus conectores: no es cierto que...;
contrariamente a…; es necesario aclarar que…
● Explicación: consiste en una ampliación o detalle para facilitar la comprensión.
Sus conectores pueden ser: en otros términos...; del mismo modo...; o sea
que...
● Generalización: se pasa de casos particulares a consideraciones más amplias o
generales. Sus conectores son: en un planteo más general...; extendamos a un
ámbito más abarcador...; todas las actitudes...; la educación de la juventud...
● Pregunta retórica: es formular una pregunta que no espera una respuesta, sino
que funciona como una afirmación.
● Cita de autoridad: es citar las palabras textuales de una persona a quien se
respeta y se considera una autoridad en la materia de la que se está hablando.
Va generalmente entre comillas, como en estilo directo.
● Antítesis: consiste en contraponer dos frases o palabras con significaciones
opuestas.
A continuación, una breve síntesis de este tipo de textos:
11
12
Actividades de lectura y comprensión de
textos
●Esquema de contenido.
●Cuadro sinóptico
●Mapa conceptual
14
“Cuando la curiosidad florece y nos amplía la mirada”
«La ciencia no puede ser detenida. El hombre acumulará conocimientos, sin importar
cuáles sean las consecuencias. Y no podemos predecir cuáles van a ser. La ciencia
seguirá avanzando –ya seamos pesimistas, o seamos optimistas, como yo–. Sé que se
podrán hacer y se harán grandes, interesantes y valiosos descubrimientos… Pero
también sé que se harán descubrimientos aún más interesantes que no tengo
imaginación para describir –y los estoy esperando, lleno de curiosidad y entusiasmo–.»
15
¿Por qué sostenemos día tras día esta pulsión de estar “al tanto de todo”? ¿Es útil saber
qué pasa? ¿Nos enriquece? ¿Influye en nuestras decisiones de corto, mediano y largo
plazo? ¿Todo lo que nos enteramos es información?
Eso significa la palabra “información”. Deriva del verbo “informar”, que es un antiguo
verbo de origen latino: informare. El diccionario etimológico explica: proviene de la
unión de la partícula “in” y el sustantivo “forma”.
El prefijo “in” tiene dos usos: puede ser un prefijo privativo, y en ese caso conduciría a
pensar en “informa” como “lo que no tiene forma”. Pero también puede señalar un
movimiento: el de afuera hacia adentro (uso que queda claro en el verbo “incorporar”).
En este segundo caso, “informa” se puede leer como internalizar la forma de algo,
estructurarlo.
Es decir que la información de “lo que nos sucede” siempre está sujeta a una
interpretación de los hechos. La información es relatada desde la perspectiva de una
persona —o un grupo de personas— con cierta mirada de los hechos; lo que se provoca
al comunicarla depende, en gran medida, de cómo se arme el discurso informativo y/o
explicativo.
16
Sabemos las tablas de multiplicar, sabemos hacer empanadas de carne, sabemos los
pasos que hay que dar para pagar los impuestos, sabemos el camino que hay que seguir
para ir a donde viven nuestros seres queridos, sabemos que alguien se molestará si le
hablamos de modo agresivo. Desde que nacemos no paramos de asimilar
conocimientos, no paramos de saber más y más “cosas”.
Saber comunicar a los demás los vaivenes emocionales y físicos del mundo interior es
de las cosas más difíciles que nos toca aprender. Y, mientras intentamos dilucidar cómo
contamos lo que nos pasa, incorporamos aprendizajes que tienen que ver con el uso de
los objetos y con nuestra relación con la sociedad.
En un presente tan estimulante, donde a cada paso los hechos y las cosas nos
colman los sentidos, no es sencillo reconocer qué es lo que verdaderamente nos
facilitará el camino para comprender el mundo que habitamos. ¿Es la observación
o la experiencia? ¿Es saber lo específico o lo general? ¿Es siguiendo nuestros
impulsos o siguiendo nuestra razón? ¿A quién escuchamos? Solemos escuchar a las
personas que tienen más experiencia. Pero la sabiduría que comparten no siempre nos es
útil. ¿Dónde está el saber? ¿O será que lo que tenemos que aprender —y enseñar— a
distinguir son los hechos, para extraer luego, de ellos, múltiples saberes?
17
¿En un futuro cambiará el sentido de “saber”? Lo que seguramente cambiará es lo que
hay que saber para, mínimamente, comprender a la sociedad en la que nos toque vivir.
Pero, si nos interesan, los cambios y las incorporaciones de conceptos pueden ser tan
graduales como placenteros. Sí: hay placer en todo esto. Alivia darnos cuenta de que en
la transferencia de conocimientos, de saberes, de procesos de aprendizaje, podemos
encontrar momentos de satisfacción, de alegría, de conexión, de encuentro, de eso
ancestral que nos lleva a nuclearnos para relatar nuestras experiencias.
Marie Curie, la física dos veces premio nobel, en las páginas de su diario le recordaba a
su esposo que enseñar ciencias naturales no era más que enseñar a amar la vida, pero
que poca gente compartía esa visión de la ciencia.
¿Pero de qué modo accedemos a la formalización de ese modo de mirar? ¿cómo nos
damos cuenta de que esas preguntas que no paran de aparecernos en la cabeza denotan
un pensar científico? Alguien tiene que decírnoslo, alguien tiene que regalarnos esa
palabra, “ciencia”. Nuestra actitud respecto a ella dependerá del modo en que nos
18
la presenten. Lo mismo sucederá con la otra palabra, “poesía”. ¿Serán palabras
cálidas, distantes, crípticas, inútiles? ¿Cómo las recibiremos?
En la infancia aprendemos a leer los cuerpos mucho antes que a entender las palabras.
Ese saber queda escrito en las capas más profundas de nuestro entendimiento. Hoy,
personas mayores, tal vez no le demos importancia pero hubo un momento en que ese
modo de leer el mundo fue lo que nos permitió sobrevivir. Gracias a esa lectura de
gestos y movimientos fuimos “entrando” en el lenguaje. Una palabra cantada no se
recibe igual que una palabra cansada o que una palabra enojada o dicha por deber.
La ciencia no se recibirá igual si la cuenta alguien que siente pasión por ella que si la
cuenta una persona que la rechaza. Por otro lado, resultará incomprensible si esa
persona apasionada no crea un suspenso, no relata la cadena de razonamientos que
permita transmitir, a la vez, el hecho y el deslumbramiento por el hecho.
Hay una aproximación a la ciencia desde la escuela, otra desde la vida cotidiana, otra,
desde los lugares de estudio e investigación y también la que debemos comprender para
acceder a ciertos trabajos. La enseñanza de las ciencias apunta —o debería
apuntar— a conservar y desarrollar esa mirada curiosa, abierta y deprejuiciada
característica de la infancia. Desde la escuela se intenta sobrevolar los distintos
campos científicos para dar una idea global del territorio, para mostrar la variedad de
disciplinas entre las que se puede elegir. ¿Alcanza con esto para estimular el crecimiento
de la curiosidad? Más allá de los planes educativos, quien está al frente del aula, ¿se
siente preparado para estimular la curiosidad de las niñas, los niños y la juventud de
hoy?
El gran poeta japonés Matsuo Bâsho seguramente observaba atento –y abierto– cuando
escribió
El momento siguiente a esta observación, en alguien que piensa científicamente, tal vez
será preguntarse por qué, indagar en los fenómenos de la naturaleza, elaborar hipótesis
acerca de cómo la bruma impide la visión, identificar causas, arriesgar consecuencias,
continuar cuestionando lo que ve hasta que encuentre una explicación que le dé calma.
Quedan planteados, a partir de esta escena que propone el haiku, dos modos de leer un
hecho. Existen muchos más, por supuesto. Y habrá momentos en los cuales el deseo
será contemplar en silencio y otros, en los que intentaremos hallar explicaciones para lo
que vemos.
20
estado de ansiedad curiosa de la infancia. Sería deseable que saltaran de especialización
en especialización, para poder alimentar esa curiosidad.
A la base científica teórica que hace posible el objeto, se le suma un ingrediente que
también tiene que ver con nuestra apreciación del mundo: el diseño. Queremos que el
objeto sea útil, sea eficiente y también, que sea bello.
El gusto por la ingeniería, la arquitectura y el diseño, es decir, por los saberes cuyo
objetivo final es la invención y construcción de objetos, está relacionado tanto con el
gusto por las ciencias que les dan base, como con la búsqueda de la belleza. También
podría aplicarse esto a la gastronomía, una disciplina que tiene muchísimo que ver con
la química y sus avances, que resulta transversal a muchas áreas de la ciencia y que, al
mismo tiempo, suele caracterizarse como un arte.
21
La ciencia elabora la hipótesis, la tecnología toma esas ideas y, utilizando el ingenio,
crea un objeto material o virtual, que modifica el entorno y aporta una solución.
El mundo, para cada individuo, sería un terreno virgen si no fuera por la inmensidad de
saberes que vamos transmitiéndole desde que nace. Sin duda alguna, de todo lo que
enseñamos a nuestros hijos e hijas en sus primeros años de vida, el saber más
definitorio es el lenguaje. Es gracias al lenguaje —del cuerpo primero y de la voz,
luego— que se puede expresar, canalizar, desarrollar, cultivar, transmitir, esa
curiosidad que nos ata a la vida y a lo vivo.
Hay un terreno, los hechos. Hay una necesidad, comprenderlos. Hay una herramienta, el
lenguaje. Comprender los hechos y poder comunicarlos es un ingrediente clave del
poder. Ese poder puede usarse para someter o para engrandecer a un otro —ya se trate
de una persona, un grupo o una sociedad—. Hay muchísimas formas de ejercer ese
poder que otorga el conocimiento y de cada una de ellas surgirá un modo de
estructurarlo, un modo de darlo a conocer.
Mantener la comunicación de los hechos científicos alejada del saber cotidiano no hace
más que alimentar la visión de que es un campo de estudio para unos pocos, cuando se
hace notoria la necesidad colectiva de que haya más y más personas que comprendan no
solo los usos de la ciencia y la tecnología sino también su lógica y su sentido.
22
La comunidad científica global nunca deja de generar conocimientos pues ese es su
objetivo principal. Ese enorme caudal de informaciones que vienen de los distintos
campos de investigación social, biológica y exacta, a veces hiperespecializada, otras
veces interdisciplinaria, nos afectan cada día, incluso sin que lleguemos a notarlo. Hay
desarrollo científico en el caramelo que estamos saboreando, en la serie que
miramos en nuestros teléfonos y en el modo de enseñar que la escuela ofrece. Si
somos concientes de que el modelo de la sociedad en la que vivimos es producto de
una mirada científica, se hace claro que tenemos derecho a saber qué están
investigando quienes se dedican a la ciencia pues nos afecta directamente. Es un
derecho y también una responsabilidad.
El objetivo es acercar esa mirada particular del mundo para que toda la sociedad la
conozca y pueda contar con la ciencia como otra herramienta de expresión y de
resolución de problemas cotidianos. Para eso es necesario comunicar no solo teorías
comprobadas, hechos socialmente aceptados y su explicación, sino también hablar de la
tarea cotidiana de quienes construyen el saber científico, de sus preguntas y sus ideas,
de su trabajo de cada día y de cómo este incide en la sociedad.
23
24
C)- Representación de la información
Parte1 Parte 2
Parte 3 Parte 4
Parte 5
11- Te proponemos las siguientes claves para que comiences a construir una
comprensión como práctica social y así descubrirte como lector en un
territorio atravesado por innumerables sentidos. Reflexiona y registra
brevemente tu opinión/voz a partir de las siguientes preguntas.
- ¿Cómo te piensas como estudiante ingresante desde la propuesta del
título del texto analizado: “Cuando la curiosidad florece y nos amplía la
mirada”?
- ¿Qué proyecciones y efectos tiene en la vida la posibilidad de ampliar la
mirada?
25
¿Qué ocurre en el cerebro de la
generación criada entre pantallas?
“Los chicos nacidos en la era digital muestran
mayor desarrollo neurocognitivo y velocidad
para procesar estímulos; también más riesgo de
padecer ansiedad o adicción a las redes”
Por Silvina Vitale
6 de noviembre de 2022- DIARIO LA NACIÓN
26
Particularmente en niños y adolescentes, la omnipresencia de lo
digital repercute en su desarrollo. Alemán asegura que en las pautas de
crecimiento existe una combinación de programación genética e interacción
con el ambiente. Esto hace que algunos aspectos del desarrollo sean inamovibles
pero que otros estén condicionados por cuestiones ambientales. “La interacción
con el ambiente produce el desarrollo de estructuras o de conexiones entre
neuronas y en un escenario digitalizado el procesamiento de la información a
nivel cognitivo no solo es mayor, sino mejor”, explica.
Aprendizaje y recreación
Si bien la utilización de la tecnología digital es imprescindible hoy en día, para
Lucas Maenza, neurólogo infantil y coordinador del área de Neurodesarrollo y
CEA de Cites Ineco, es muy importante, como padres, no sólo poner límites de
tiempo de uso, sino también conocer y acompañarlos para estar al tanto de qué
tipo de contenido consumen nuestros hijos.
A nivel neuronal, lo digital conlleva un mayor estímulo y, por consiguiente,
también un mayor desgaste o demanda. No obstante, Maenza considera que hay
que prestar atención al uso: “si la tecnología es utilizada mayoritariamente con
un fin recreativo, repercutirá de manera negativa ya que no se podrán promover
áreas propias de aprendizaje. Por otra parte, el exceso en el uso puede derivar
en pacientes que consultan por trastornos del lenguaje, déficit de atención,
problemas de conducta o hasta cuestiones orgánicas como cefalea, trastornos de
sueño o de ansiedad”.
Desde el punto de vista médico, Eduardo Silvestre, pediatra y divulgador
científico del Grupo Medihome, considera que se trata de un tema complejo, en
el que la medida y la supervisión de los adultos es determinante. “A
determinada edad, el acceso a la tecnología no ofrece ningún beneficio en
particular; es decir, con menos de dos años un chico puede extraer poco de
positivo de una pantalla y por eso no es recomendable facilitárselas”, explica.
27
Pero añade que cuando son más grandes representa un estímulo
importantísimo en cuanto a lo cognitivo y lo auditivo, porque los chicos tienen
mucha más facilidad para acceder a la música, al arte, al baile. “No obstante, el
niño necesita siempre el acompañamiento de un adulto. Si no está acompañado
en su desarrollo tiene mucho más riesgo de caer en la ansiedad o depresión”,
advierte.
Nuevas mentes
Si nos detenemos en las diferencias entre las nuevas generaciones y las
anteriores, para Alemán estas se centran en el uso de las facultades mentales.
Principalmente, el empleo de la atención es evidentemente diferente y esto
condiciona mucho la forma de aprender.
“De manera que, además de enseñar contenidos, como siempre lo hicimos, a las
nuevas generaciones va a haber que enseñarles a usar sus facultades mentales.
Es decir, cómo funciona su mente y cómo sacarle provecho”, aclara. Para la
especialista, la resolución de problemas y la toma de decisiones va a requerir
que los chicos de hoy y del futuro sepan usar la mente de manera intencional,
como quien hace uso de una herramienta.
28
Por el lado de las pérdidas, subraya el riesgo de poner en práctica
comportamientos patológicos ligados al mundo digital, como puede ser la adicción
a redes o la interferencia en el vínculo con sus padres en momentos iniciales del
desarrollo, o con pares durante la infancia
Otra de las diferencias es la tendencia a una forma de individualismo que surge
por la primacía de la imagen virtual y la disminución del encuentro real con el
otro.
“El otro es quien nos ubica en la realidad de la condición humana de
ser-siendo-con-los-otros”, explica Labaké. Aclara además, que esto hace más
riesgosa la llegada del narcicismo al habituar a estar tan intensa y
frecuentemente frente a la imagen que se elige para sentirse satisfecho.
Otro aspecto negativo que observa es que las nuevas generaciones suelen
caracterizarse por la tendencia a no poder “escuchar al otro”, por haberse
habituado a convivir con su deseo satisfecho con sólo cliquear una tecla. “El otro
supone un tiempo sereno de escucha. Por eso se percibe que sobreabunda el
bullying y la tendencia a discutir antes que dialogar. Eso incentiva el estilo
confortativo en lugar de fomentar el encuentro”, señala Labaké.
Para el autor de Luces en el laberinto. Historia de una rebeldía adolescente
(Bonum 2022), además de lo mencionado, se crea una realidad virtual que
distancia a las personas de la realidad que perciben los sentidos, y eso dificulta
el aprendizaje para tolerar y resolver frustraciones, porque se habitúan a vivir
en ese mundo creado por sus propias elecciones. Y la realidad no se parece a
nuestros deseos. “La generación clic merece una seria reflexión”, sostiene.
¿Qué ganan y qué pierden los chicos nacidos y criados entre pantallas? Según
Alemán, tienen un desarrollo neurocognitivo superior, con mayor velocidad de
procesamiento, flexibilidad para resolver problemas y mejores habilidades
sociales y comunicacionales.
“Es posible que logren desarrollar un mayor capital mental, es decir tener más
recursos mentales y emocionales y saber usarlos, lo que conlleva un mayor
bienestar a futuro”, dice.
Por el lado de las pérdidas, subraya el riesgo de poner en práctica
comportamientos patológicos ligados al mundo digital, como puede ser la
adicción a redes o la interferencia en el vínculo con sus padres en momentos
iniciales del desarrollo, o con pares durante la infancia. “La sustitución del
mundo social por el digital tiene efectos negativos sobre el desarrollo cognitivo y
el de la personalidad. Además, la demanda constante de atención que promueve
la estimulación visual permanente puede ocasionar tanto problemas para el
aprendizaje como para la generación de vínculos saludables”, explica. Destaca
entonces la necesidad del acompañamiento de los adultos en la utilización de lo
digital durante la crianza de los hijos y de la escuela para su introducción en el
proceso de enseñanza-aprendizaje. “Como todo lo que refiere a los chicos, debe
ser utilizado de manera constructiva”, finaliza la neurocientífica.
● Plasticidad neuronal.
● Reserva cognitiva.
● Programación genética.
● FOMO.
8- El presente texto es argumentativo. ¿De qué nos quiere convencer? Explicar.
9- ¿Qué beneficios y qué inconvenientes tienen los “chicos de la era digital” según la
autora? Explicar.
10- ¿De qué nos advierte la autora?
11- ¿Cómo finaliza el texto?
12- Elaborar un organizador gráfico con la información relevante que presenta el texto
/REVISTA TENDENCIAS 21/ AGOSTO 2019/ Por Juan Ferrari Muchas horas ante una
pantalla envejece el cerebro de los niños. También empeora sus capacidades de
lenguaje y razonamiento
La doctora Gaya Dowling, de los Institutos Nacionales de Salud, que dirige las
investigaciones, ha explicado a CBS los primeros resultados de estas
investigaciones. Señala que la primera oleada de datos de escaneos cerebrales de
4.500 participantes ha concluido y que los resultados están intrigando a los
científicos.
Añade que los colores muestran diferencias en los cerebros de los niños de nueve y
diez años. El color rojo representa un adelgazamiento prematuro de la corteza. Esa
es la capa más externa arrugada del cerebro que procesa la información de los
cinco sentidos
31
Otro de los primeros resultados de esta investigación señala que los niños que
pasan más de dos horas al día delante de las pantallas tienen peores resultados en
las pruebas de lenguaje y de razonamiento.
● Intensivo
● Emocional
● Dopamina
● Precoz
● Mega-investigación
A primera vista, parece seguro decir que la mayoría de nosotros alberga ideas
inconsistentes —por no decir neuróticamente contradictorias— acerca de nuestra
privacidad personal.
Decimos atesorarla, pero tenemos muchas ganas de que nos conozcan y nos vean
(publicamos en Instagram, nos vanagloriamos en Twitter). Nos sentimos
perturbados cuando los mismos anuncios publicitarios nos persiguen, pero nos
enfurecemos cuando nuestros iPhones no tienen idea de dónde estamos cuando
buscamos un restaurante (“Que no, ¡no estoy en esa zona!”). Aborrecemos que
extraigan y recolecten nuestros datos, pero preferimos usar Google en lugar de
DuckDuckGo (qué más da que Google esté tras nuestros pasos como un asesino);
usamos Facebook (sin importar que recolecte nuestra información personal como
muchos órganos internos); y hacemos clic en “Acepto” al descargar nuestras
aplicaciones, totalmente conscientes de que esas aplicaciones se comunican con
otras y les dicen cuánto comemos y qué música escuchamos y cuándo ovulamos.
Además: ¿ha hecho alguna diferencia que nos hayan alertado sobre el uso de
cookies en los sitios de internet, gracias a esa regla reciente emitida por la Unión
Europea? En mi caso diría que no. Esas alertas me hacen sentir peor, porque
revelan mi impaciencia, mi imprudencia, mis fracasos diarios de autorregulación.
Parece que todo el tiempo estoy entregando mi privacidad a cambio de alguna
ventaja a corto plazo, en lugar de esforzarme por seguir el árbol de decisión para
optar por no utilizar cookies.
34
Como intento de reconciliación —y expiación y clarificación— hice muchas
llamadas telefónicas y leí muchas cosas al respecto en las últimas semanas; gran
parte de mi investigación fue en línea. Al final, me acosaban casi exclusivamente
anuncios de Google acerca de libros y podcasts relacionados con la privacidad:
estaba en las profundidades de una casa de metahorrores. Aquí, quizá, se
encontraba mi descubrimiento más liberador: nuestros impulsos contradictorios
en realidad son bastante racionales. Como lo señala Alessandro Acquisti, profesor
de Tecnologías de la Información en Carnegie Mellon, a veces cada una de las
creencias contradictorias en una paradoja está perfectamente fundamentada.
Consideremos, solo como ejemplo, por qué siempre nos saltamos las letras
chiquitas de internet. En 2008 —¡2008! Antes de Instagram, Uber o WhatsApp—
dos de los colegas de Acquisti en Carnegie Mellon calcularon cuánto le llevaría al
usuario promedio de internet leer las políticas de privacidad de todos los sitios
web que visitaba en un solo año. La respuesta: más de treinta días laborables, con
un costo de oportunidad de 781.000 millones de dólares.
Por eso parece tan razonable ignorar esas políticas. Incluso parecería una
necesidad.
Ahí hay una explicación para esta supuesta paradoja: para comprender por
completo nuestros puntos débiles como criaturas digitales se necesitaría mucho
más tiempo y energía. Además: se necesitaría un conjunto completamente nuevo
de instintos, un marco cognitivo radicalmente distinto del que tenemos ahora.
Eso sugiere otro motivo por el que somos menos minuciosos respecto a nuestras
costumbres en internet: la mayoría de nosotros no ha pagado un precio humillante
por ser observados o rastreados. “Hemos tenido una experiencia enorme que
consiste en caminar por ahí desnudos sin consecuencias perceptibles”, dice Searls.
¿Para qué molestarse en vestirse?
35
Así que continuamos. Aunque todos estén recolectando discretamente nuestras
búsquedas, preferencias, fetiches, ansiedades.
Danah Boyd, fundadora del Data & Society Research Institute, quizá lo dijo de la
mejor manera cuando escribió que somos “públicos por defecto, privados mediante
el esfuerzo”.
Para la mayoría de la gente, ese esfuerzo —cambiar la manera en que buscan, cómo
compran cosas, cómo se conectan con los demás y absorben las noticias— es
demasiado grande. “Hay una idea de que la lucha para proteger tus datos no puede
ganarse”, dice Acquisti, de Carnegie Mellon. “Tendrías que aprender a usar otras
herramientas, es costoso a la larga, y quizá ni siquiera ayude, porque tus datos ya
están ahí”.
36
Como lo señala: llamamos a las aerolíneas —o a nuestras aseguradoras o nuestros
bancos— y pasamos diez minutos hablando con robots, y después otros quince
minutos en espera para hablar con una persona de verdad. ¿Acaso es sorprendente
que prefiramos manejar los asuntos relacionados con nuestra salud, viajes y
finanzas en línea?
De lo que muchos no nos damos cuenta cuando estamos en línea, es de cómo las
tecnologías que usamos están formando nuestras ideas sobre la privacidad sin que
seamos conscientes de ello; a su vez esto les da otra forma a nuestros
comportamientos.
“Se está condicionando a una generación de niños para que acepten la vigilancia
física por parte de otros sin dudarlo”, dice.
Saben que nuestra mente es una trilladora poco eficiente, lenta y ruidosa al separar
el trigo de la paja. Pero si les dices todo a todos, nadie sabe adónde mirar ni qué es
importante.
Desde luego, hay alguien más en la vida estadounidense que con regularidad
inunda la zona, en concreto, con su cuenta de Twitter. Él también ha podido
distraer y confundir mediante este medio engañosamente sencillo. De acuerdo con
una encuesta reciente de Gallup, su índice de aprobación ahora es del 46 por
ciento. Casi la mitad de los estadounidenses no creen que esté desnudo en
absoluto. Aún creen, en contra de todas las probabilidades, que el emperador lleva
ropa puesta.
38
1- Leer atentamente el texto en forma completa.
2- Indicar los siguientes datos que acompañan al texto: autor- fecha- lugar de
publicación
3- Señalar y numerar los párrafos
4- ¿Qué información adelanta el título? Explicar.
VENTAJAS DESVENTAJAS
“Se está condicionando a una generación de niños para que acepten la vigilancia
física por parte de otros sin dudarlo”
7- Marcar en el texto al menos dos opiniones de expertos sobre las redes y su
influencia.
8- ¿De qué nos advierte la autora? Explicar.
39
C) - Representación de la información.
De acuerdo con lo leído y analizado en este texto y en el anterior, elaborar una opinión
personal sobre la temática planteada.
“El reino del Siam” de Sergio Olguín. En: Todos los hombres son iguales. (2019)
Lo había comprado unos años antes del nacimiento de Gustavo, mi hermano mayor.
Hay una foto de mi madre embarazada de mí, con Gustavo de la mano, apoyados en
la puerta del Siam Di Tella, modelo 1966. El primer recuerdo que tengo es de ir
corriendo al garaje de casa, tropezarme y hacer contra la llanta plateada que
brillaba como un sol. Me parecía enorme y peligrosa. Me corté la frente al
golpearme, la cara se me llenó de sangre y me tuvieron que llevar de urgencia a la
sala de primeros auxilios.
Fuimos en el auto, yo en brazos de mi madre, tal vez la única vez que recuerdo
haber viajado en el asiento delantero del Siam.
Mi viejo se jactaba de que su coche había sido el último Siam Di Tella que se había
fabricado en el país. “Después del mío, rompieron el molde”, repetía a todos los que
les contaba la historia de su auto. Lo cuidaba con un afecto mayor que el que
demostraba por Gustavo o por mí, o incluso por mi madre. Lo lavaba cada sábado a
la mañana, aunque estuviera reluciente, y le mejoraba el aspecto siempre que
podía: el blanco inmaculado de la chapa hacía resaltar más los asientos tapizados
de cuero negro y las llantas cromadas. La bocina era, según él, la misma que tenía el
Lancia Aurelia de IL Sorpasso, su película favorita. Cuando íbamos por la ruta, le
gustaba
40
tocarles la bocina a los autos que pasaba y les hacía cuernitos a los otros
conductores: nosotros, en el asiento de atrás, nos moríamos de risa.
II
Cuando en la escuela Gustavo tuvo que poner de qué trabajan sus padres, la
respuesta fue fácil sobre mamá. Puso “no trabaja, es ama de casa”. A mi padre le
preguntó qué hacía y él le respondió: “Transformación y circulación de bienes”. A
mí me pareció un gran oficio dedicarse a los bienes. Eso me sonaba como ser cura o
41
doctor. Cuando dos años más tarde me tocó a mí contestar esas preguntas, puse
sobre mi madre “se
dedica a las tareas del hogar”, que es lo que ella nos había dicho muy enojada
cuando
leyó lo escrito por Gustavo. A mi padre le volví a preguntar, y su respuesta fue
distinta: “Asesor de inversiones”. Eso también sonaba importante. Yo pensaba que
las inversiones consistían en invertir el mal en bien, por lo que podía seguir
sintiéndome orgulloso.
Vivíamos en una linda casa de Parque Chas. Éramos los únicos vecinos de la cuadra
que teníamos dos televisores color, incluso antes de que empezaran las
transmisiones en color de ATC. Satisfechos veíamos las dos antenas en lo más alto
de nuestra casa de dos plantas. Nuestro nivel de vida mejoraba año a año, algo que
se notaba cuando nos íbamos de vacaciones. Pasamos de alquilar un departamento
en Las Toninas a un chalet Los Troncos en Mar del Plata. Los primeros autos de
colección de marca desconocida que nos regalaba mi viejo fueron reemplazados
por los Matchbox. Mi favorito era un Jeep lila al que se le veía motor plateado.
Soñaba con tener un auto así y cruzar la sabana africana (adonde pensaba ir,
influido tal vez por Daktari).
III
42
Mi padre tenía una salud de hierro, salvo en una ocasión que se enfermó de manera
preocupante. Fiebre alta, tos, imposibilidad de levantarse. Un médico lo venía a ver
cada dos días y una enfermera le ponía una inyección por la mañana y otra por la
tarde. Fue esa vez en la que Gustavo me volvió a desafiar: a que no me animaba a ir
a la habitación y abrir el maletín de mi viejo para ver qué llevaba adentro.
Quemarme una pierna era más sencillo que el terror de que mi padre me
descubriera, pero lo hice igual.
Gustavo me apuró para que fuera. Me dirigí al cuarto de mis padres. Mi viejo
descansaba profundamente. Un leve ronquido, casi un silbido proveniente de su
pecho, se repetía a ritmo cansino. Guardaba su maletín en la parte alta del placard.
Yo solo podía llegar ahí subido a una silla. Acerqué una, tratando de no hacer ruido.
Abrí el placard atento a la respiración de mi padre. Ahí estaba el maletín, solo,
oscuro, frío al tacto. Lo tomé y lo bajé. Pesaba más de lo que pensé y me resultaba
difícil maniobrar. No sabía si sacarlo de la habitación o si mirarlo ahí mismo.
Quedaba la posibilidad de que estuviera cerrado con llave y tuviera que buscarla en
el llavero que dejaba en la mesa de luz. Bajé de la silla con el maletín agarrado con
las dos manos. Lo apoyé en el piso. Agachado había menos posibilidades de que me
viera si se despertaba.
Busqué la cerradura y probé abrirlo. El maletín hizo “¡click!” con tanta intensidad
que pensé que se había escuchado hasta la cocina. Miré a mi padre que seguía
profundamente dormido. Levanté la parte superior y observé el interior. Tal vez
hubiera más de una cosa, pero yo vi solo una: al costado, displicentemente
acomodada, había una pistola negra reluciente. Yo no entendía de armas, pero esa
pistola parecía más grande que los revólveres que usaban los vaqueros en sus
duelos o la policía de las series que mirábamos. La levanté y me pareció tan pesada
como la plancha de hacer churrascos. Me habría gustado fijarme si estaba cargada,
pero no pude entender por dónde se ponían las balas y no me animé a toquetearla
mucho por temor a que se disparara y me sacara un ojo o, lo que sería peor,
despertar a mi padre. La volví a guardar. Acomodé luego el maletín en su lugar,
cerré las puertas del placard, dejé la silla en el rincón y salí de ahí temblando.
43
Gustavo me vio llegar y en su rostro se reflejó mi propio estado de locura. Le conté
y me creyó enseguida. Esa noche, al irnos a dormir, ya más tranquilos, enumeramos
los posibles oficios del viejo: policía, policía secreto, espía, asesino a sueldo, ladrón,
revolucionario. Yo me decanté por espía; mi hermano, por asesino a sueldo. Policía
y revolucionario eran las dos opciones menos posibles.
IV
Cuando nos calmamos, mamá abrió el maletín. Por un momento sospeché que
adentro iba a haber un arma. Lo que había me sorprendió más que un arsenal
completo. El maletín estaba lleno de dinero (pesos y dólares) y joyas: relojes,
cadenas, pulseras, la mayoría parecía de oro. Éramos ricos, o algo parecido.
Mi madre nos pidió que la ayudáramos a hacer un pozo en el jardín del fondo. Una
vez que hubo agujero, tiró ahí adentro el maletín y lo cubrió con tierra. Después
arrojó encima la ropa de papá y la prendió fuego. Nos quedamos hasta tarde viendo
las llamas, como si nos hubiéramos ido de campamento y estuviéramos frente a un
fogón.
Fueron meses difíciles. La ausencia del viejo se notaba cada vez más. La economía
familiar se caía a pedazos. Mamá salía de casa tratando de averiguar algo de
44
nuestro padre, pero no supo nada que no dijera la carta: que se iba para no
hacernos sufrir, que había encontrado una persona que lo entendía y lo aceptaba
como él era, que no lo buscáramos, que era mejor para todos.
No podía decirse que mi madre había rejuvenecido con el abandono del viejo, pero
sí se le notaba más vital, con una energía que no le conocíamos. Se anotó en un
curso de manejo, lo aprobó y sacó el registro. Se compró un Fiat 128 blanco que
podía ser el hijo menor, un poco torpe y sin muchas luces, del Siam Di Tella de
nuestro padre.
Mientras, Gustavo seguía leyendo el diario todos los días: noticias, clasificados,
chistes. Su aplicación a esa actividad no tenía explicación para mí hasta que un día
vino a mostrarme una noticia que había aparecido en la página de policiales.
Ellos eran mi padre y su pareja, fuera quien fuese esa mujer por la que él nos había
abandonado.
45
Durante un tiempo no tuvimos ninguna otra información. Mi padre y su cómplice-
pensábamos- no estaban en un raid delictivo; cometer robos era para ellos su
forma de vivir. Seis meses después Gustavo descubrió la segunda noticia: habían
robado una concesionaria de autos. De nuevo estaban con el Siam Di Tella. Pero
como el robo fue en la provincia de Tucumán, ni el periodista ni la policía
relacionaron ese robo con el del banco de Santa Fe. Fue recién con el tercer golpe,
un restaurante en Mendoza, que la prensa comenzó a llamarlos Bonnie y Clyde.
Gustavo consiguió la película en el video club y la vimos. El protagonista no se
parecía a papá, pero los dos imaginamos a su compañera a Faye Dunaway.
En el país pasaban cosas más importantes que los robos aislados de mi padre, así
que la prensa no se mostraba muy interesada. Les dedicaba unas líneas cuando
aparecían, lo que tampoco ocurría muy seguido. Pasaron casi dos años para que
hubiera un nuevo golpe de la pareja del Siam Di Tella, otra vez en Mendoza. Por lo
visto se habían afincado en esa provincia.
Mamá vendió el Fiat 128 y se compró un Renault 18 cero kilómetro. De color verde
agua, el Renault ya no tenía ni siquiera un lejano aire de familia con el Siam Di Tella.
Fue también en esos días cuando mamá nos contó que estaba de novia con el
dueño del bar de la esquina del negocio mayorista. Gustavo lo conocía de vista y no
se había imaginado que nuestra madre podía estar viviendo un romance con ese
tipo. “No se parece en nada a papá”, dijo. No era un argumento muy convincente.
46
Durante un buen tiempo no hubo más noticias de la pareja ladrona. Sin embargo,
Gustavo mantenía el interés por los diarios. Fue poco antes de que yo terminara la
secundaria cuando mi hermano encontró en el periódico lo que estaba buscando,
tal vez desde el día en que el viejo nos dejó. No era una noticia, era un aviso
clasificado.
Se vendía un Siam Di Tella modelo 1966, blanco, pintura original, llantas cromadas,
tapizado de cuero negro y detalles de lujo. Pedían una cifra demencialmente alta.
En el aviso aparecía el nombre de una mujer, Noelia, y un teléfono de Paraná, Entre
Ríos. Gustavo llamó y concertó una cita. No le contó nada a mamá. Sí a su novia y a
mí. Hacia allá fuimos los tres.
El viaje en micro hasta Entre Ríos se me hizo largo. Durante todo el viaje me
pregunté qué íbamos a decirle a nuestro padre cuando lo viéramos. Seguramente
iba a haber muchos reproches de nuestra parte, especialmente de Gustavo. Él,
como hijo mayor, se había convertido en la figura masculina de la familia. Creo que
su odio era mayor porque también era el que más lo quería y lo admiraba. Yo tenía
a mi hermano, pero el solo tenía a nuestro padre. A mí no me interesaba tanto
reprocharle nada sino hacerle una pregunta: ¿por qué nos había abandonado todos
esos años? Se podría haber separado, se podría haber ido de casa, mudado de
provincia, incluso podría no haber querido vernos seguido ni educarnos. Pero era
nuestro padre, no tenía por qué desaparecer así de nuestras vidas.
47
para los que ahí estábamos. Se instalaron en Entre Ríos dos años atrás. Se habían
retirado del delito una vez que lograron juntar una cifra considerable como para
vivir cómodamente el resto de sus días.
Después de almorzar nos llevó al garaje. Ahí estaba el Siam Di Tella, tal como lo
habíamos visto la última vez al salir mi viejo de casa para no volver.
El asiento de atrás estaba ocupado por un maletín. Noelia dijo que él lo había
guardado para nosotros, que lo abriéramos. Adentro había billetes, joyas y el Siam
Di Tella en miniatura.
Gustavo dijo que quería nada del hombre que nos había abandonado. Que ese era
dinero mal habido y que a él no le interesaba formar parte del mundo delictivo de
nuestro padre. Fue la novia la que lo convenció de cambiar de opinión.
- ¿Preferís que esa plata se la lleven los policías ladrones, los jueces corruptos, los
empresarios estafadores? - preguntó la novia y remató-: No seas principista al
pedo, agarrá el maletín y el auto y volvamos a Buenos Aires.
Gustavo se dejó convencer. Noelia tenía una sorpresa más: apareció con un jarrón
cerrado. Nos contó que esas eran las cenizas de nuestro padre, que quería que las
dispersaran en el jardín de la casa en la que vivíamos. Nadie se animó a contradecir
sus palabras.
En la ruta a Buenos Aires, mientras manejaba, Gustavo dijo que el viejo se había
comportado como un miserable. Que no merecía ni nuestro amor ni nuestra
compasión.
48
-Me parece una locura que quiera que sus cenizas se queden en la casa de la que
huyó-dijo la novia de mi hermano.
Estuvimos de acuerdo.
-Tiralas a la mierda.
Tomé el jarrón y lo abrí. Miré en su interior, esas cenizas azuladas era lo único que
quedaba de él.
Bajé la ventanilla del auto y cometí un error. En vez de tirar la jarra completa por la
ventanilla, no se me ocurrió mejor idea que esparcir las cenizas por la ruta, pero
con la velocidad que llevaba el auto las cenizas se dispersaron en el interior del
Siam Di Tella. Yo fui la principal víctima de mi estupidez porque me llené de
cenizas, pero también Gustavo y su novia que viajaba atrás, y los asientos de cuero
negro quedaron cubiertos del polvo azulado que invadía hasta el último rincón del
auto.
1- ¿Quién es el narrador?
2- Completar el siguiente esquema con los hechos sobresalientes del relato
49
Parte I Parte II Parte III Parte IV Parte V
hermano-comprensivo
Gustavo
Padre
Madre
Noelia
Novia
D)- Imaginar que el padre de los muchachos les deja una carta. ¿Qué les diría?
Elaborar esa carta. Imaginá, por un momento, que sos ese hombre… ¿Qué quisieras
trasmitirles?
50
Bibliografía de referencia
Belinchón, M., Igoa, J. M., Riviére, A. (1994) Psicología del lenguaje. Investigación y
teoría. Trotta. Cap. 12.
Cubo de Severino, L. (2007) Leo pero no comprendo. Ed. Comunicarte.
De Vega, M. y Cuetos, F. (1999) Psicolingüística del Español. Ed. Trotta. Cap. 8.
Forster, K. (1990) “Acceso al léxico mental”. En valle, F. et al. Lecturas de
Psicolingüística. Alianza. pp. 73-97.
Gómez de Erice, V. y Zalba, E. M. (2003) Comprensión de textos. Un modelo
conceptual y procedimental. EDIUNC.
Gómez Veiga, I, Vila, JO, García-Madruga, JA, Contreras, A y Elosúa, MR. (2013)
“Comprensión lectora y procesos ejecutivos de la memoria operativa”. En: Psicología
Educativa, 19 pp 103- 111.
Lacón de de Lucía, N y Ortega de Hocévar, S. “Escritura, cognición y metacognición”. En:
Signos, v.41 n.67, 2008, pp.231-255.
Morton, J. (1990) “Reconocimiento de palabras”. En Valle et al. Psicolingüística.
Alianza. pp. 99-137.
51