Historia de España D A H A Bloque II - 2º de Bachillerato Instituto Enrique Tierno Galván
Historia de España D A H A Bloque II - 2º de Bachillerato Instituto Enrique Tierno Galván
Bloque II – 2º de Bachillerato
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TEMARIO PÁGINA
BLOQUE 1. LA PENÍNSULA IBÉRICA DESDE LOS PRIMEROS HUMANOS HASTA LA DESAPARICIÓN DE LA MONARQUÍA VISIGODA (711). 3
1.1. Sociedad y Economía en el Paleolítico y Neolítico. La Pintura Rupestre.
1.2. Los Pueblos Prerromanos. Las colonizaciones históricas: Fenicios y Griegos. Tartesos.
1.3. Conquista y Romanización de la Península Ibérica. Principales aportaciones romanas en los ámbitos sociales, económicos y culturales.
1.4. El Reino Visigodo. Origen y organización política. Los Concilios.
BLOQUE 2. LA EDAD MEDIA. TRES CULTURAS Y UN MAPA POLÍTICO EN CONSTANTE CAMBIO (711-1474). 7
2.1. Al Ándalus. La Conquista Musulmana de la Península Ibérica. Emirato y Califato de Córdoba.
2.2. Al Ándalus. Los Reinos Taifas. Reino Nazarí.
2.3. Al Ándalus. Economía, Sociedad y Cultura.
2.4. Los primeros núcleos de resistencia cristiana. Principales etapas de la Reconquista. Modelos de repoblación.
2.5. Los Reinos Cristianos en la Edad Media. Organización política, Régimen Señorial y Sociedad Estamental.
2.6. Organización política de la Corona de Castilla, Corona de Aragón y del Reino de Navarra al final de la Edad Media.
BLOQUE 3. LA FORMACIÓN DE LA MONARQUÍA HISPÁNICA Y SU EXPANSIÓN MUNDIAL (1474-1700). 15
3.1. Los Reyes Católicos. Unión Dinástica e instituciones de gobierno.
3.2. El significado de 1492. La Guerra de Granada y el Descubrimiento de América.
3.3. El Imperio de los Habsburgo. España bajo Carlos I. Política interior y conflictos europeos.
3.4. La Monarquía Hispánica de Felipe II. Gobierno y administración. Los problemas internos. Guerras y sublevaciones en Europa.
3.5. Exploración y colonización de América. Consecuencias de los descubrimientos de España, Europa y América.
3.6. Los Habsburgo del siglo XVII. El gobierno de validos. La crisis de 1640.
3.7. La Guerra de los Treinta Años y la pérdida de la hegemonía española en Europa.
3.8. Principales factores de las crisis demográfica y económica del siglo XVII y sus consecuencias.
3.9. Crisis y decadencia de la Monarquía Hispánica. El Reinado de Carlos II y el problema sucesorio.
BLOQUE 4. ESPAÑA EN LA ÓRBITA FRANCESA. EL REFORMISMO DE LOS PRIMEROS BORBONES (1700-1788). 26
4.1. La Guerra de Sucesión Española y el Sistema de Ultrecht. Los Pactos de Familia.
4.2 La nueva Monarquía Borbónica. Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y alcance de las reformas.
4.3. La España del siglo XVIII. Expansión y transformaciones económicas. Agricultura, industria y comercio con América. Causas del despegue económico del
Cataluña.
4.4. Ideas Fundamentales de la Ilustración. El Despotismo Ilustrado. Carlos III.
BLOQUE 5. LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN (1788-1833). LIBERALISMO FRENTE A ABSOLUTISMO.
5.1. La Guerra de la Independencia. Antecedentes y causas. Bandos en conflicto y fases de la guerra.
5.2. Las Cortes de Cádiz. La Constitución de 1812.
5.3. El reinado de Fernando VII. Liberalismo frente a Absolutismo. El proceso de independencia de las colonias americanas.
BLOQUE 6. LA CONFLICTIVA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL (1833-1868).
6.1. La primera Guerra Carlista. Evolución política, partidos y conflictos. El Estatuto Real de 1834 y las Constituciones de 1837 y 1845.
6.2. Las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz. De la sociedad estamental a la sociedad de clases.
6.3. El Sexenio Democrático (1868-1874). La Constitución de 1869. Evolución política. Gobierno provisional, reinado de Amadeo de Saboya y I República.
BLOQUE 7. LA RESTAURACIÓN BORBÓNICA. IMPLANTACIÓN Y AFIANZAMIENTO DE UN NUEVO SISTEMA POLÍTICO (1874-1902).
7.1. Cánovas del Castillo y el turno de partidos. La Constitución de 1876.
7.2. Los Nacionalismos Catalán y Vasco y el Regionalismo Gallego. El Movimiento Obrero y Campesino.
7.3. El Problema de Cuba y la Guerra entre España y Estados Unidos. La Crisis de 1898 y sus consecuencias económicas, políticas e ideológicas.
BLOQUE 8. PERVIVENCIAS Y TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS EN EL SIGLO XIX. UN DESARROLLO INSUFICIENTE.
8.1. Evolución demográfica y movimientos migratorios en el siglo XIX. El desarrollo urbano.
8,2. La Revolución Industrial de España en el siglo XIX. El sistema de comunicaciones: el Ferrocarril, proteccionismo y librecambismo. La aparición de la Banca
Moderna.
BLOQUE 9. LA CRISIS DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN Y LA CAÍDA DE LA MONARQUÍA (1902-1931).
9.1. Alfonso XIII y la Crisis del sistema político de la Restauración. Los partidos dinásticos. Las fuerzas de oposición: Republicanos, Nacionalistas, Socialistas y
Anarcosindicalistas.
9.2. La intervención en Marruecos. Repercusiones de la I Guerra Mundial en España. La crisis de 1917 y el Trienio Bolchevique.
BLOQUE 10. LA II REPÚBLICA. LA GUERRA CIVIL EN UN CONTEXTO DE CRISIS INTERNACIONAL (1931-1939).
10.1 La proclamación de la II República. La Constitución de 1931. El Bienio Reformista (1931-1933).
10.2. El Gobierno Radical Cedista (1933-35). La Revolución de Asturias. El Frente Popular, las elecciones de 1936 y el nuevo gobierno.
10.3. La Guerra Civil. La sublevación militar y el estallido de la guerra. La dimensión internacional del conflicto.
10.4. Fases militares de la Guerra Civil. La evolución política y económica en las dos zonas. Consecuencias económicas y sociales de la guerra. Los costes humanos.
BLOQUE 11. LA DICTADURA FRANQUISTA (1939-1975).
11.1. La creación del Estado Franquista. Grupos ideológicos y apoyos sociales. Etapas de la dictadura y principales características de cada una de ellas. El contexto
internacional, del aislamiento al reconocimiento exterior.
11.2. Política económica del franquismo. De la Autarquía al desarrollo. Transformaciones sociales: Causas y Evolución.
11.3. La oposición a la dictadura. Principales grupos y evolución en el tiempo. La crisis del franquismo desde 1973 a la muerte de Franco.
BLOQUE 12. NORMALIZACIÓN DEMOCRÁTICA DE ESPAÑA E INTEGRACIÓN EN EUROPA, DESDE 1975.
12.1. La Transición. Alternativas políticas tras la muerte de Franco. El papel del rey y el Gobierno de Adolfo Suárez. El restablecimiento de la democracia. Las
elecciones de junio de 1977. La Constitución de 1978. El Estado de las Autonomías. El terrorismo durante la Transición.
12.2. La etapas políticas de la democracia. Los Gobiernos de la UCD. El Golpe de Estado de 23 de febrero de 1981. La alternancia política. Gobiernos socialistas y
gobiernos del Partido Popular.
12.3. La integración de España en Europa. Consecuencias económicas y sociales. La modernización de las infraestructuras. El Programa de Convergencia y la
creación del Euro. La integración de España en Europa.
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TEMA 1.
LA PENÍNSULA IBÉRICA
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2. La Península Ibérica bajo la dominación romana.
2.1. La Conquista.
La conquista romana fue el proceso histórico de control y dominio militar de la península por parte de Roma. Dicho proceso fue bastante dilatado en el
tiempo (218 a. C. - 10 a. C.).
Las Guerras Púnicas. En el contexto de la Conquista Romana hay que hacer referencia a las GUERRAS PÚNICAS; en el Mediterráneo Central habían surgido
dos potencias expansivas: Roma y Cartago. El enfrentamiento entre ambas era inevitable. La I Guerra Púnica (264-241 a. C) concluyó con la derrota
cartaginesa, Roma seguía extendiéndose por el Mediterráneo hecho que llevó a la II Guerra Púnica (218 – 201 a. C.), el objetivo fundamental de los
romanos cuando llegaron a la península era vencer a los cartagineses atacando por la retaguardia a las tropas de Aníbal, General Cartaginés que había
cruzado los Pirineos y se dirigía a Roma. La expedición romana fracasó, y los generales romanos (Publio Cornelio Escipión, Cneo Cornelio Escipión) fueron
derrotados y muertos en el 211 a. C.
Posteriormente el senado envió al General Romano Publio Cornelio Escipión tomó Cartago Nova derrotó a los cartagineses en las BATALLA DE BAECULA
(BAILÉN) y BATALLA DE ILIPA (SEVILLA) y acabó con la sublevación de los pueblos íberos dirigidas por Indíbil y Mandonio. Para el año 205 a. C. el dominio
cartaginés en la Península estaba anulado. Escipión abandonó Hispania y derrotó a Aníbal en la BATALLA DE ZAMA (NORTE DE ÁFRICA), por lo que recibió el
apelativo de EL AFRICANO.
La conquista del interior peninsular (197 – 31 a. C.). Lusitanos y Celtíberos. El segundo periodo de la conquista se caracterizó por la guerras contra los
pueblos de la meseta. Fue una guerra larga debido a la resistencia de lusitanos y celtíberos. El conflicto de los lusitanos se debió a los continuos pillajes de
estos en el valle del Guadalquivir. El principal caudillo lusitano, VIRIATO, fue traicionado y asesinado por sus propios compañeros en el 139 a. C, el conflicto
con los Celtíberos fue más encarnizado porque las tropas romanas toparon con ciudades bien fortificadas como Numancia, además las duras condiciones
climáticas de la meseta castellana impedían los asedios prolongados. Cansado de la resistencia de Arévacos, Palendones, el Senado de Roma decidió enviar
a su mejor militar, Escipión Emiliano, este puso cerco a Numancia, cuyo asedio duró 10 años hasta ser tomada en 133 a. C, la ciudad capituló debido al
hambre, y muchos de sus habitantes prefirieron el suicidio a la deshonra de ser vendidos como esclavos en Roma.
Sometimiento de los pueblos del norte (31 – 19 a. C.). Pacificada gran parte de Hispania, solo restaba fuera del dominio romano las tierras del norte, a
finales del siglo I a. C. se sometió a las belicosas Tribus del Norte, dándose por finalizada la conquista peninsular. El emperador Octavio Augusto organizó
una campaña militar contra Galaicos, Astures y Cántabros, Roma perseguía la pacificación de estos pueblos y el acceso a los yacimientos de hierro y oro.
Con el fin de premiar a los soldados veterano tras esta campaña, Octavio creó para ellos Emerita Augusta (Mérida), que convertida por su desarrollo
urbano, en ciudad modelo en Hispania. Finalizada la conquista, en el año 19 a. C. el emperador Augusto decretó la PAX ROMANA, fue un periodo de relativa
calma, durante el cual no hubo que hacer frente ni a guerras civiles, ni a grandes conflictos con potencias extranjeras. Se cerraron las puertas del Templo de
Jano, que permanecían abiertas en periodos de guerra. Este periodo se prologaría hasta la muerte de Marco Aurelio (año 180 d. C.).
2.2. Economía y Sociedad.
Economía. La economía hispánica era colonial, los romanos sacaban de la península materias primas de todo tipo, las transformaban en Roma y luego
volvían en forma de productos manufacturados a un precio superior. Este desarrollo comercial se apoyó en el desarrollo de una moneda internacional el
Denario Romano. Se trataba de una economía esclavista, el trabajo de los esclavos era importante en ámbitos como las labores agrarias, domésticas,
artesanía, minas.
El Sector Primario. La agricultura se fundamentaba en la clásica triada mediterránea (trigo, vid y olivo), los romanos introdujeron innovaciones agrarias
como el barbecho, el arado y el regadío. La forma de explotación agropecuaria más habitual era la villa, una gran explotación latifundista dedicada a la
producción para la explotación y que empleaba esclavos. La pesca fue igualmente destacable, derivadas de ellas aparecieron las producción de salazones,
la sal y el Garum (Es una salsa de pescado hecha con vísceras fermentadas de pescado que era considerada por los habitantes de la antigua Roma como un
alimento afrodisíaco, únicamente consumido por las capas altas de la sociedad. Los romanos emplearon el Garum de forma semejante a como hoy en día
empleaban las cocinas asiáticas la salsa de soja. En lugar de verter unos granos de sal sobre la comida, se ayudaban del garo para proporcionar un sabor
salado a los alimentos).
Las Actividades Mineras. Hispania era famosa por su gran riqueza de minerales: Oro en Galicia y León (Las Médulas), Plata en Sierra Morena, Cobre en
Río Tinto (Huelva) y Mercurio en Almadén. Los romanos perfeccionaron las técnicas de extracción, todos estos productos iban a parar a la capital del
Imperio, y se utilizaban para acuñar moneda.
La Sociedad Hispanorromana. El modelo social quedó definido por dos elementos fundamentales: la existencia de desigualdades jurídicas derivadas de la
distinción hombre libre y esclavo y la integración de élites indígenas. A partir de estas premisas se diferenciaron diversos grupos:
Ciudadanos Romanos dueños de grandes latifundios muy ricos. Eran los miembros del Orden Senatorial.
Caballeros procedentes de la aristocracia de los pueblos sometidos, controlaban los cargos políticos (magistraturas) locales o provinciales.
Hombres Libres (Prebe) formada por pequeños propietarios agrícolas, artesanos y trabajadores libres.
Esclavos. No tenían derechos ni eran libres, estos son la base de al economía, no son propietarios, su situación se hereda de padres a hijos y
normalmente se llega a ese estado por las guerra.
2.3. Organización administrativa. La red urbana y de comunicaciones.
La Red urbana y las comunicaciones. El mundo romano es un mundo de ciudades, el desarrollo de un amplio sistema de calzadas favoreció el intercambio
comercial y la llegada de pobladores, ejércitos, comerciante las principales ciudades romanas estaban interconectadas entre sí con Roma a través de la Vía
Augusta que iba paralela al litoral mediterráneo. Entre las principales calzadas destaca:
La Vía Augusta o Vía Hercúlea ya que llegaba hasta las columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar), seguía el litoral mediterráneo y llegaba hasta
Gades (Cádiz).
La Vía de la Plata unía Astúrica (Astorga) con Emerita Augusta (Mérida) y se prolongaba hacia el sur hasta Hispalis.
Otra vía unía a estas dos por el Norte de Hispania, pasando por Caesar Augusta (Zaragoza) para llegar hasta Astúrica; se dice que esta vía tenía por
objeto llegar a las minas de oro de León (complejo de Las Médulas).
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2.4. La crisis del imperio. El Reino Visigodo.
La Crisis de Imperio. A partir del siglo III el imperio romano comenzó a padecer graves problemas que marcaron el inicio de su decadencia, la crisis fue
consecuencia de una serie de procesos económicos, políticos y militares que debilitaron las instituciones del imperio. Entre la causas económicas la escasez
de mano de obra esclava como consecuencia de la finalización de la guerras de conquista. Esto tradujo en el encarecimiento y en la decadencia de las
actividades productivas. Entre las causas políticas y militares la inestabilidad del poder imperial y la incapacidad del ejército para contener los asaltos de los
puestos bárbaros; los emperadores gobernaban poco tiempo y eran elegidos o sustituidos mediante revueltas militares. En el siglo V d. C los pueblos
germánicos acabarían con el poder imperial y constituirán nuevos reinos: Francos, Suevos, Visigodos. Los emperadores, incapaces de organizar una defensas
adecuada, se vieron obligados a pactar con estos pueblos y cederles tierra y dinero. En el año 395 el emperador Teodosio I dividió el imperio en dos:
Imperio Romano de Occidente (Honorio), Imperio Romano de Oriente (Bizantino) para (Acadio). Esta última permanecería como auténtico resto del
antiguo imperio romano hasta la conquista de Constantinopla en el año 1453 por los turcos.
La asimilación cultural romana. La lengua, el arte, el derecho y la religión fueron las principales manifestaciones de la integración hispana en la cultura
romana. Estos aspectos han dejado una notable herencia cultural que perdura hasta la actualidad. El Latín se impuso sobre las lenguas autóctonas, de
manera oral y escrita, algunos relevantes autores latino tuvieron origen hispano: Marcial, Séneca. El Derecho Romano se extendió a toda la Península, su
empleo regulaba las relaciones privada y el funcionamiento de las instituciones políticas. La dominación romana impuso también las creencias religiosas, el
culto al emperador y la triada capitolina (Juno, Júpiter y Minerva), donde más tarde a partir del siglo III d. C se difundió el Cristianismo en Hispania. El Edicto de
Milán en el año 313, decretó la libertad religiosa y reconoció legalmente el Cristianismo, que pasó a convertirse en la Iglesia Oficial del Imperio con el
emperador Teodosio I en el año 380 d. C.
La presencia visigoda en España. Los Visigodos eran un pueblo germano que se había asentado en la Galia (Francia), a
principios del siglo VI, tras ser derrotados por los Francos se instalaron en la península donde crearon el REINO VISIGODO
DE TOLEDO EN EL AÑO 554. Los visigodos eran una minoría en comparación con los hispano-romanos.
Evolución Política. Para que el estado visigodo se consolidara era necesario aglutinarlos en torno a una monarquía
fuerte. Leovigildo (569-586), fue el primero en ceñir una corona, fundamentó el Estado en el Derecho Romano, favoreció
los casamientos mixtos entre Visigodos e Hispano-romanos y quiso lograr también la unida religiosa entre visigodos
(arrianos) e hispano-romanos (católicos) pero fracasó.
La unidad se produjo bajo el reinado de su hijo Recadero, quien se convirtió al catolicismo en 589 d. C junto a la mayoría
de los nobles. Tras la unidad religiosa la segunda medida fue la unificación jurídica, ALARICO II, promulgó una recopilación
de leyes romanas o Breviario de Alarico. Posteriormente Chindasvinto y Recesvinto compendiaron la legislación en el
Fuero Juzgo año 654, que constituyó el principal legado visigodo a los futuros reinos peninsulares.
Economía y Sociedad. La sociedad visigoda era esencialmente rural, las antiguas ciudades romanas se hallaban en plena decadencia y la crisis comercial
había fomentado la autosuficiencia. La posesión de la tierra determinaba el grado de riqueza y esta estaba en manos de la nobleza. También abundaban
los esclavos y los siervos.
El siglo VIII es una etapa de decadencia y descomposición abundando las luchas dinásticas, una de estas luchas entre Don Rodrigo y los herederos del rey
Witiza abrió las puertas a los musulmanes en la BATALLA DE GUADALETE EN EL AÑO 711.
Aníbal. Caudillo cartaginés hijo de Almílcar Barca, quien lo llevó a Hispania cuando contaba solo con nueve años, lo instruyó en las artes bélicas y le hizo
jurar odio eterno a los romanos. Muerto Almílcar (229 a. C.) combatió a las órdenes de su cuñado Asdrúbal y al ser asesinado este (221 a. C) fue
proclamado General por el ejército. Sitió y destruyó Sagunto, con objeto de provocar la declaración de guerra por parte de Roma. En el 218 organizó una
magna expedición (Guerras Púnicas) que atravesando los Pirineos y los Alpes llegó hasta Italia y triunfó en Tesio, Trebia, Trasimeno (217) y Cannas (216),
sin embargo, no se decidió a atacar Roma y se retiró a Capua para esperar refuerzos. En el 207 su hermano Asdrúbal, repitiendo su propia proeza llegó
desde Hispania a Italia pero fue derrotado junto al río Metauro por los cónsules Livio y Claudio. Este desastre unido a las amenazas de invadir Cartago por
parte de Escipión, le impulsó a dirigirse a África. Después de ingentes esfuerzos por salvar su patria hubo de abandonarla en manos de los romanos (195),
refugiándose en Siria y después en Bitinia, donde acosado por sus enemigos se envenenó, (247-183 a. C.).
Viriato. Caudillo lusitano, era pastor en la Sierra de Estrella cuando se puso al frente de sus paisanos, derrotando mediante una habilidosa estrategia
basada en el conocimiento del terreno y en audaces golpes de mano a las tropas romanas de Vetilio. Unidas su fuerzas a los celtíberos derrotó
repetidamente a los romanos obligando a Máximo Serviliano a firmar una paz que fue ratificada por el Senado (141 a. C.), sin embargo, el tratado fue
considerado deshonroso para la República por lo cual fue enviado Servilio Cepión, quien mediante una brillante campaña obligó al caudillo lusitano a
pedir la paz. Cuando se estaban iniciando las conversaciones el representante romano sobornó a tres lusitanos, que asesinaron a Viriato (139 a. C.). Este
fue un jefe militar nato y se le considera como el precedente más claro de la moderna lucha de guerrillas.
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TEMA 2.
711 1474
El Emirato dependiente de Damasco (714-756). En el año 750 los Abásidas se hacen con el poder del califato tras pasar a cuchillo a toda la familia Omeya,
su único superviviente conocido como Abderramán I en las crónicas cristianas, logró huir a Al Andalus y hacerse con el poder. Proclamado Emir, reconoció
la independencia de Bagdad, aunque siguió fiel a la autoridad religiosa del califa. El nuevo emirato consolidó el poder del Islam en la península, así se
mejoró la organización administrativa y se reorganizó la recaudación de impuestos. El aumento de esta, permitió la creación de un ejército de mercenarios
y se realizaron raizas, campañas militares contra los reinos cristianos del norte con el objetivo de evitar su desarrollo militar y lograr un botín de guerra.
El Califato (929-1031). A principios del siglo X el Emirato sufrió una grave crisis motivada por el acuciante peligro de los Reinos Cristianos, cada vez más
fuertes. En el año 929 Abderraman III se proclamó Califa, consolidando así la independencia de Al Andalus del califato abásida. Tras pacificar el territorio,
se dedicó a someter las marcas fronterizas: Badajoz (930) y Toledo (932). Su exitosa política le ayudó a fortalecer las estructura del estado andalusí. Se
convirtió en Califa, líder religioso, político y militar. Reorganizó los tributos, lo que le permitió obtener grandes ingresos. Detuvo el avance de los Reinos
Cristianos del norte y los convirtió en tributarios y vasallos (Sancho I, Rey de León).
Con su hijo y sucesor Al-Hakam II la civilización árabe adquiere su cenit, político y cultural. Fue una etapa de esplendor en todos los sentidos,
convirtiéndose Córdoba y la ciudad Palacio de Medina Azahara el centro de la cultura occidental. A su muerte se inició un periodo de decadencia del
poder de los califas. En esta etapa el máximo apogeo militar contra los cristianos se produce cuando Almanzor destruyó Santiago de Compostela en el
año 1002. Tras la muerte de Almanzor, Al Andalus se sumergió en una etapa de desórdenes y crisis y el estado cordobés acabaría fragmentándose en un
sinfín de pequeños estados denominados Taifas.
Los Reinos de Taifas, Almorávides y Alhohades (1031-1492). La desintegración del califato dio lugar a la aparición de veintena de estados independientes
llamados Taifas. Estas se hallaban enfrentadas entre sí; aprovechando su desunión, los Reinos Cristianos avanzaron hacia el sur y les obligaron a pagar
Parias. Progresivamente el número de taifas fue disminuyendo ante la expansión cristiana y la conquista de Badajoz, Toledo por Alfonso VI de Castilla;
Sevilla y Valencia por El Cid. En contraste con su debilidad política, se produjo un gran esplendor artístico y cultural durante este periodo.
Ante el avance amenazador de los cristianos, los Reinos de Taifas solicitaron ayuda a sus hermanos del norte de África, los Almorávides, estos formaban un
gran imperio y practicaban una religiosidad extrema. Cruzaron el Estrecho y derrotaron a los cristianos en la BATALLA DE SAGRAJAS (1086), lugar próximo a
Badajoz. El poderío almorávide no pudo evitar la expansión cristiana y fracasaron en su intento de recuperar Toledo a los cristianos. Pero los avances de las
conquistas cristianas y la impopularidad de sus medidas, como implantación de impuestos extraordinarios, provocaron revueltas. Como consecuencia Al
Andalus volvió a fragmentarse en los segundos Reinos Taifas. De la misma manera que habían desaparecido los primeros reinos de taifas, ahora los
segundos reinos caerán ante la llegada de los Almohades, su poder se basaba en un poderoso ejército, aunque este sucumbió ante el avance
reconquistador del Alfonso VIII en 1212, en la BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA; el único reino que logró resistir fue el Sultanato Nazarí de Granada.
El Reino Nazarí de Granada (1236-1492). Este reino logró sobrevivir hasta 1492 frente al Reino de Castilla, para ello, los nazaríes emplearon la diplomacia
con enorme habilidad, se reconocían vasallos de Castilla, le pagaban Parias y la apoyaban militarmente contra otros reinos cristianos o musulmanes sin
distinción; en 1482 Castilla inició una campaña militar contra Granada, Boabdil, el último monarca de Al Andalus, entregó la ciudad a Castilla en Enero de
1492.
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AL ANDALUS.
1.2. Sociedad.
No se tienen muchos datos sobre la población peninsular en esta etapa, se piensa que en ningún momento debió sobrepasar la cifra de 7 millones de
habitantes, unos 200.000 musulmanes. La población se concentró en ciudades, aunque el campo estaba también muy poblado, la zona más habitada era
el Valle del Guadalquivir y la más despoblada el Valle del Duero, expuesto a los ataques cristianos. En este contexto existían diferentes grupos sociales:
Árabes. Proceden de la Península Arábiga, se consideran próximos al Profeta y forman la élite social de gobernantes y terratenientes. No
sobrepasan el 1%.
Bereberes. Son la mayoría y provienen del Norte de África, ocupaban una posición inferior, eran miembros del ejército, la administración,
artesanos, agricultores, comerciantes. Serán frecuentes sus rebeliones contra los árabes.
Judíos. Son una pequeña minoría que se dedican al comercio, a la medicina y a la usura. Viven sobre todo en las ciudades.
Hispano-Visigodo. Son el 98% de la población, en razón de su actitud ante la nueva religión se clasifican en: Muladíes o conversos la Islam, es la
mayoría; Mozárabes o cristianos que viven bajo el Islam y pagan tributos a los musulmanes. Socialmente es la clase más baja.
Esclavos. La mayoría eran extranjeros y fueron importantes en el ejército y en el servicio doméstico.
1.3. Economía.
Su economía fue muy floreciente en contraposición con la España Cristiana. Se integró en el marco general del comercio islámico y gracias Al Andalus
llegaron a Europa productos muy preciados.
Agricultura. Desempeñó un papel muy destacable por la producción y por la cantidad de población que se dedicó a ella. En los cultivos de Secano se sigue
con la tradicional trilogía mediterránea (Cereales, Vid, Olivo), en cuanto al Regadío tuvo un desarrollo muy notable gracias a la red de acequias y norias;
predominaban los cultivos de huertas (frutas y hortalizas), arroz, azafrán, algodón.
Artesanía y Comercio. La artesanía adquirió una importancia excepcional en un mundo urbano. Destacaron los talleres que fabricaban artículos de lujo
ante una población con un alto poder adquisitivo: Marfiles, Cordobanes (artículos de cuero), tejidos, brocados, pergaminos, papel, vidrio. La mayor parte de las
actividades estaban en manos privadas, pero existieron también manufacturas estatales como el TIRAZ DE CÓRDOBA, un taller textil donde se elaboraba y
tintaba la seda bajo supervisión califal. Durante gran parte de su existencia Al Andalus controló las Rutas de Oro del Sudán y este oro sería la base de un
sólido sistema monetario basado en el DINAR DE ORO Y EL DIRHEN DE PLATA, equivalente a la décima parte del dinar.
Las Rutas Comerciales Andalusíes iban hasta Bizancio y la India, de la misma manera también se comerciaba con la Europa Cristiana. El comercio alcanzó
una notable influencia gracias a la extensa red urbana y al sistema de comunicaciones marítimas y terrestres. Se crearon nuevas ciudades (Murcia, Albacete,
Madrid) y crecieron otras anteriores (Sevilla, Badajoz, Zaragoza). Eran importantes Centros Industriales y Comerciales, aquí estaban los Talleres Artesanales
y los Zocos (Mercados), donde abundaban los comercios al por menor.
1.4. Urbanismo. Las ciudades desempeñaron un papel fundamental en la civilización andalusí,
al igual que la Hispania Romana, Al Andalus fue una sociedad articulada en torno a una red de
ciudades que ejercieron un papel fundamental en la organización política, económica, militar y
religiosa.
El origen de la red de ciudades musulmanas fue el doble, por un lado, se revitalizaron y
mejoraron los antiguas ciudades romanas (Sevilla, Córdoba, Zaragoza, Mérida) y por otro lado,
se crearon nuevas ciudades (Almería, Madrid). Desde el punto de vista urbanístico
predominaron los planos irregulares y las calles estrechas para garantizar la defensa contra el
calor. Concebidas para la vida privada, en la ciudades andalusíes se encuentran pocos espacios
públicos, salvo la Mezquita y el Zoco.
Las ciudades también solían estar amuralladas en sus partes principales, la parte antigua era la
Medina, estaba presidida por la Mezquita Aljama (Mezquita Mayor), alrededor de ella se
establecía el zoco o mercado y los baños públicos. Más allá de las murallas estaban los
Arrabales (Barrios extramuros de la ciudad).
ALHAMBRA DE GRANADA
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En la zona alta estaba la alcazaba o fortaleza militar, el prototipo de ciudad musulmana fue Córdoba, que llegó a tener casi medio millón de habitantes
durante el califato. De la época del califato destaca Medina Azahara, ciudad-palacio mandada a construir por Abd-alRhamán III para su favorita y en la que
trabajaron artistas llegados desde todos los rincones del Islam.
1.5. El arte y la cultura andalusí.
El Arte Andalusí. Al igual que el arte islámico, es un arte inspirado en la religión y se da escasa importancia a las artes figurativas, también tiene algunas
peculiaridades: de los Visigodos tomaron el arco de herradura, la superposición de arcos y la alternancia de dovelas bicolores. Del contacto con los
Cristianos (Muladíes, Mozárabes), surgieron nuevos estilos; el principal impulso artístico se dio en la arquitectura y los edificios más representativos fueron
la Mezquita y el Palacio.
La Mezquita esta el principal edificio religioso, se organizaba en torno a la quibla, donde se localizaba el mihrab. La más sobresaliente es la Mezquita de
Córdoba. Se empezó a construir en el siglo VIII, sobre el antiguo solar de la iglesia visigoda de San Vicente y se terminó en el siglo X tras varias
ampliaciones. El palacio y la alcazaba constituían los principales edificios de la arquitectura civil y militar; entre los palacios destacan Medina Azahara o la
Aljafería de Zaragoza, entre las alcazabas están (Málaga, Almería, Badajoz). El Arte Nazarí tiene como obra más emblemática la Alhambra de Granada, un
conjunto compuesto por palacio, jardines y fortaleza, que servía como alojamiento al sultán y a la corte nazarí. La riqueza y suntuosidad decorativa invade
todo este espacio a pesar de la decadencia política que vivía la corte nazarí, obligada a pagar tributos a los Reinos Cristianos. Considerada una de las
maravillas artísticas del mundo, la Alhambra de Granada recibe cada año casi tres millones de turistas.
La Cultura Andalusí. Al Andalus alcanzó un gran desarrollo cultural gracias a la prosperidad económica y a una cierta tolerancia intelectual que se puso de
manifiesto durante el periodo califal. Con Abd-al-Rahman III y Al-Hakam II, se reunieron importantes bibliotecas y Córdoba se convirtió en uno de los
referentes culturales y científicos del siglo X. En el campo literario brilló especialmente el género poético, la filosofía y la historia, con autores cono Ibn
Hazm, Ahman al-Razi y Averroes. En el campo científico proliferaron los estudios astronómicos, las matemáticas y la medicina donde sobresalieron los
estudios de Albucasis.
2. Los Reinos Cristianos. Reconquista y Repoblación.
La conquista musulmana se frenó en torna a la Cordillera Cantábrica y los Pirineos, donde se crearon los primeros núcleos de resistencia cristiana.
2.1. El Origen de los Estados Cristiano.
El Reino Astur-Leonés. Parece ser que tras la invasión musulmana un grupo de nobles visigodos dirigidos por PELAYO se refugiaron en las montañas
cántabras, una zona que no había sido romanizada. El primer choque contra los musulmanes tuvo lugar en Covadonga en el 722, este encuentro que fue
magnificado por los cristianos, aunque no pasó de ser una simple escaramuza. Los descendientes de PELAYO (FAVILA, PEDRO Y ALFONSO) iniciaron una
expansión del Reino Astur hacia el Valle del Duero. El Rey Alfonso II (791-842) estableció la capital del Reino Astur en Oviedo, durante su reinado se
descubre la Tumba del Apostol Santiago, que se convertiría en protector de los cristianos y será origen de una de las grandes rutas de peregrinación.
Alfonso III (866-910) inició la Repoblación del Valle del Duero mediante un sistema llamado Presura (Aprisio) y que se basa en el derecho romano; el que
llega y pone en cultivo una tierra yerma, se convierte en su dueño, además trasladó la capital del reino a León, con lo que este pasó a denominarse Reino
de León (Asturias, Galicia, Cantabria, León y parte de Castilla). En la segunda mitad del siglo X, el Conde de Castilla (Fernán González), aprovechó los
problemas dinásticos del reino asturleonés para convertir sus posesiones en hereditarias. Desde el punto de vista económico, su economía era muy
precaria, basada en la agricultura, ganadería y utilizaban la oveja como unidad de cambio.
Los Estados Pirenaicos (Navarra, Aragón y los Condados Catalanes).
Navarra. Reino situado en el Pirineo Occidental, en torno a Pamplona, este reino llegó a su apogeo con Sancho III el Mayor, entre los años 1.000 y 1.035,
extendió su poder a Aragón y Castilla. Fue el monarca más poderoso de los Reinos Cristianos en el siglo XI. A su muerte, dividió el reino entre sus cuatro
hijos, siguiendo la vieja tradición feudal: García Sánchez III reinó sobre Navarra; Fernando I gobernó Castilla; Ramiro I se convirtió en rey de Aragón;
Gonzalo fue conde de Sobrarbe y Ribaforza.
Aragón. El condado toma su nombre del Río Aragón, afluente del Ebro y nace en torno a la ciudad de Jaca (Huesca). Este reino se caracterizó por su
debilidad demográfica y por estar habilitado por un puñado de rudos montañeses dedicados a la ganadería; fue incorporado al Reino de Navarra en el siglo
XI. Tras la muerte de Sancho III el Mayor el reino pasaría a su hijo Ramiro I (1035). en 1137 se produjo la unión definitiva del Reino de Aragón y el Condado
de Barcelona, tras la muerte sin descendencia del rey de Aragón (Alfonso I) en 1134, los nobles proclamaron rey a su hermano Ramiro, que era monje.
Ramiro II “El Monje” dedicó el tiempo justo, antes de dedicarse de nuevo a la vida monacal, para contraer matrimonio y tener una hija (Petronila) y casarla
con dos años de edad con el Conde de Barcelona (Ramón Berenguer IV) a quien encomendó el gobierno de Aragón.
Los Condados Catalanes. Carlomagno, emperador de los Francos, creó una frontera sólida para frenar la expansión musulmana al sur de los Pirineos, la
Marca Hispánica, su objetivo era conquistar el Valle de Ebro, pero fracasó, la Batalla de Roscenvalles (778), le obligó a limitar su dominio a la zona pirenaica
y a Cataluña. La administración de estos territorios se encomendó a Condes que rendían vasallaje a los reyes francos (Barcelona, Gerona, Rosellón, Vic). Tras
la muerte del emperador franco, los condes alcanzaron la independencia. Se tiene a Wifredo I “El Belloso” (874-898) como el primer conde
independiente, en 1137 se unió al Reino de Aragón.
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2.2. La Reconquista desde del Siglo VIII al Siglo XV.
Los núcleos cristianos fueron ganando terreno y extendiendo sus dominios hacia el sur a lo largo de un proceso discontinuo en el que solían aprovechar los
momentos de debilidad del poder cordobés. Este proceso de expansión de los Reinos Cristianos se ha denominado Reconquista.
Para algunos autores, la Reconquista se inició en el siglo VIII, cuando empezaban a formarse los primeros núcleos cristianos (Asturias, Condados Pirenaicos),
para otros, en el siglo XI, cuando los monarcas cristiano empezaron a conquistar los territorios dominados por los musulmanes, ante la debilidad de los Reinos
Taifas tras la desintegración del Califato Cordobés. En cualquier caso, fue un proceso desigual pues se sucedieron épocas en la que los reinos cristianos
pagaban parias y se reconocían vasallos de los emires cordobeses, y otras en las que los reyes cristianos se aliaron en una cruzada contra el infiel
(musulmanes).
Siglos VIII-X. La conquista territorial llevada a cabo por los musulmanes no abarcó toda la península, fuera de su control quedaron territorios situados al
norte del Sistema Central, Valle del Ebro y Valle del Duero una Tierra de Nadie prácticamente despoblada. Si se prescinde del triunfalismo de las crónicas
cristianas que magnificaron la Batalla de Covadonga (722) hasta convertirla en providencial victoria que inició la Reconquista, la realidad es que durante
estos siglos los cristianos solo ocuparon territorios vacíos en la Cuenca del Duero (León, Burgos, Zamora) y la hegemonía del Al Andalus fue incuestionable.
Todos los Reinos Cristianos sufrieron aceifas de Abd al-Rahman III y Almanzor, viéndose obligados a declararse vasallos y a pagar parias para evitar ser
atacados.
Siglos XI-XIII. El Avance Reconquistador de los cristianos está motivado por el debilitamiento del califato cordobés (1031) y la fragmentación de Al
Andalus en pequeños Reinos Taifas Independientes; el Rey de Navarra, SANCHO III “EL MAYOR” (1000-1035), reunió en su persona a casi todos los Estados
Cristianos del momento. Además tras morir asesinado el Conde Castellano García II, hizo valer los derechos de su mujer y se proclamó Conde de Castilla; a
su muerte, SANCHO III repartió el patrimonio entres sus cuatro hijos.
FERNANDO I, REY DE CASTILLA, que se convierte también en Rey de León, unificando ambos reinos (Castilla y León), aunque la unión no sería definitiva hasta
1230; sus incursiones militares por diversas taifas le procuraron numerosos ingresos económicos en forma de parias, que acrecentaron su poder militar. En
esta situación el Reino de Castilla y León pasó a convertirse en la potencia hegemónica peninsular. En 1085, ALFONSO VI, hijo de FERNANDO I, extendió el
control territorial hasta el valle del río Tajo, reconquistó la antigua capital del Reino Visigodo de Toledo. Este hecho tuvo una gran trascendencia pues fue la
primera gran ciudad que los cristianos arrebataban a los musulmanes. Muy poco después, mostró interés por la expansión hacia el este peninsular, con
campañas militares contra Zaragoza, Valencia y Murcia. La alarma que suscitó entre los reinos de taifas llevó a la llamada de las ALMORÁVIDES, tribus del
norte de África que asistieron la auxilio de las menguadas Taifas. Su presencia frenó el avance reconquistador de Castilla tras una rotunda victoria sobre los
cristianos en la Batalla de Sagrajas (1086), cerca de Badajoz.
En el siglo XII se produjeron nuevamente uniones y desuniones de reinos: ARAGÓN inició el proceso de unión con el Condado de Cataluña, para ello fue
necesario casar a la hija de RAMIRO II “EL MONJE” con el Conde Catalán Ramón Berenguer IV en 1137: Petronila tenía solo dos años de edad. En los reinos
occidentales ALFONSO VII es reconocido con el título de Emperador, estableció la frontera con los musulmanes en el Valle del Tajo. A su muerte volvió a
dividir el reino: su nieto ALFONSO VIII heredó Castilla y su hijo FERNANDO II heredó León. Este periodo conocido con el apogeo de los almohades que
llegaron a unificar bajo su mandato todos los territorios andalusíes; esto unido a las disputas entre los Reinos Cristianos, frenó en gran medida el avance
reconquistador.
La creación de las Órdenes Militares de Calatrava, Santiago y Alcántara en Castilla y León, y Montesa en la Corona de Aragón. Se organizaban en
monasterios (Monjes Guerreros), pero sus fines eran militares aunque al servicio de la religión (recuperar lo territorios musulmanes de España). En la primera
mitad del siglo XIII el poder musulmán se hunde definitivamente y se inicia una expansión cristiana.
Es una orden militar y religiosa Es una orden religiosa y militar Es una orden militar y religiosa creada Santa María de Montesa y San Jorge
fundada en el Reino de Castilla en surgida en el siglo XII en el Reino de en en año 1154 en el Reino de León y de Alfama. Orden religiosa y militar
el siglo XII, en el año 1158, por el León. Debe su nombre al patrón de que perdura en la actualidad. fundada por el rey Jaime II de Aragón.
abad Raimundo de Fitero, con el España, Santiago el Mayor, su En la actualidad sobrevive como una
objetivo inicial de proteger la Villa objetivo inicial era proteger a los corporación de carácter nobiliaria y
de Calatrava, ubicada cerca de peregrinos del Camino de Santiago y honorífica.
Ciudad Real. expulsar a los musulmanes de la
Península Ibérica.
El espíritu de cruzada y la debilidad de los almohades favorecieron la alianza de los Reinos Cristianos; con ayuda de
caballeros franceses, el rey castellano Alfonso VIII, derrotó a los musulmanes en la BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA
(1212), en las proximidades de Despeñaperros (Jaén); el hecho tuvo una gran trascendencia pues abrió a los
castellanos el Valle del Guadalquivir.
ALFONSO IX de León protagonizó numerosos conflictos y tensiones con su primo Alfonso VIII de Castilla; estuvo
ausente en la Batalla de las Navas de Tolosa, pese a lo cual realizó una gran actividad de reconquista, recuperando
las ciudades de Cáceres, Mérida y Badajoz. Casó con Berenguela de Castilla, con la que tuvo un hijo, el infante
FERNANDO.
FERNANDO III “EL SANTO” llevará acabo una expansión reconquistando Córdoba y Sevilla en 1248; en el este peninsular ocupó el reino musulmán de Murcia
(1243) y como resultado, desde finales del siglo XIII hasta finales del siglo XV, el único territorio musulmán que pervivía en la zona de expansión castellana
será el Reino Nazarita de Granada. El Reino de Aragón se había interesado desde un principio por su expansión hacia el levante peninsular; tras la conquista
de Zaragoza (1118) y la unión con los Condados Catalanes (1137), nacía la CORONA DE ARAGÓN. En el siglo XIII, JAIME I “EL CONQUISTADOR” ocupó las Islas
Baleares y el Reino de Valencia (1238), llegando hasta donde los pactos con Castilla le permitían y acabando así su expansión peninsular.
Siglo XV. A finales de siglo tiene lugar la Conquista de Granada, la GUERRA DE GRANADA, es el nombre con el que suele conocerse el conjunto de campañas
militares que tuvieron lugar entre 1482 – 1492, durante el reinado de los Reyes Católicos (Isabel de Castilla y Fernando de Aragón), en el interior del Reino
Nazarí de Granada.
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Culminaron con la rendición negociada mediante Capitulaciones del Rey Boadil, que a lo largo de la guerra había oscilado entre la alianza y el
enfrentamiento abierto. Los diez años de guerra no fueron un esfuerzo continuo, las campañas duraban los meses de primavera y verano y se detenían en
invierno. Además, el conflicto estuvo sujeto a numerosas vicisitudes, sobre todo por los enfrentamientos dentro del bando musulmán. La protocolaria
ENTREGA DE LAS LLAVES DE LA CIUDAD Y LA FORTALEZA-PALACIO DE LA ALHAMBRA tuvo lugar el 2 de Enero de 1492, el solar peninsular volvía de nuevo a ser
cristiano después de siete siglos de dominio musulmán.
2.3. La repoblación.
La Repoblación es un proceso estrechamente unido a la Reconquista, mediante la cual los Reinos Cristianos de la Península Ibérica, asientan a pobladores
en las tierras ganadas a los musulmanes, asegurándose así los territorios conquistados. Los monarcas podían llevar a cabo esta tarea directamente ( Tierras
de Realengo) o delegarlas en otras instituciones, como los Monasterios (Tierras de Abalengo) o aristocracia (Repoblación Nobiliar). El proceso varió a lo
largo de los siglos, utilizándose distintos modelos según las características de los repobladores, intenciones de los Reyes Cristianos, situación política.
La Presura o Aprisio. Fue una de las fórmulas más utilizadas entre los siglos VIII y X,
al principio de la reconquista. Consistía en la simple ocupación de una tierra, ya que
según el Derecho Romano, quien cultivaba un terreno despoblado se convertía en
su propietario. Se realizó por iniciativa de nobles y monasterios y se dio
fundamentalmente en el norte peninsular, Valle del Duero y zonas próximas a los
Pirineos, siempre casi desérticas.
Repoblación Concejil. Entre los siglos XI y XII se llevó a cabo la llamada
Repoblación Concejil en las zonas comprendidas entre el Duero y los Montes de
Toledo en Castilla y León y el Valle del Ebro en el este peninsular. Esta forma de
repoblación se vio favorecida por el crecimiento demográfico de los Reinos
Cristianos.
Consistía en dividir el territorio en alfoces (equivalente a Términos Municipales)
con una ciudad o villa en la que se asentaban los pobladores y los representantes
del poder real. Estas ciudades y villas se gobernaban a través del Concejo
(Ayuntamiento), una vez que se constituía este, el rey otorgaba a la ciudad un
“Fuero” (estatuto jurídico con el conjunto de normas y privilegios locales) o una
Carta Puebla (que venía a ser una serie de privilegios y exenciones para atraer a
pobladores).
Las Órdenes Militares y los “Repartimientos”. A partir del siglo XIII los protagonistas de la repoblación serán las Órdenes Militares (Calatrava, Alcántara,
Santiago, Montesa), instituciones de Monjes-Guerreros que surgen en Tierra Santa para luchar contra el Islam y que se instalaron también la Península
Ibérica, participando en la Reconquista de tierras de Extremadura, La Mancha, Teruel y norte de Castellón. Por todo ello recibieron extensas zonas, poco
pobladas, con lo que predominará el latifundio que se orientará a la explotación ganadera. La expansión ganadera se manifiesta en 1273 con la creación
del HONRADO CONCEJO DE LA MESTA o asociación de ganaderos (casi siempre nobles y clero) que reciben privilegios de Alfonso X en detrimento de los
campesinos.
En la segunda mitad del siglo XIII se repuebla el Valle del Guadalquivir y el Litoral Levantino, aquí la forma típica fue el repartimiento, tras la conquista de
las ciudades se hacía inventario y se repartía entre los que habían participado en la conquista. Esto determinó el predominio del latifundio por parte de la
nobleza.
3. Organización política de los Reinos Cristianos.
3.1. Las Instituciones.
El Gobierno y Las Cortes. En las monarquías hispánicas medievales el rey ocupaba la cima del poder feudal. Era considerado el señor de todos los
habitantes de su reino y la cabeza del poder político. En realidad, su poder estaba limitado por la autonomía de los señoríos y los privilegios que ostentaban
en parte la nobleza y la Iglesia. En torno al rey se fue creando un grupo de personas que el ayudaban en las tareas, al que se denominó CURIA REGIA o CORTE;
durante la Edad Media los reyes no tenían una capital fija, sino que se desplazaban continuamente por los territorios que formaban su reino.
A partir del siglo XIII surgieron los PARLAMENTOS o CORTES, institución cuyo origen eran las reuniones extraordinarias de al Curia Regia en las que se integró
el grupo de ciudadanos, miembros de las diferentes oligarquías urbanas. Ante situaciones graves el rey convocaba reuniones de Cortes para debatir los
temas propuestos. El principal cometido de las Cortes era discutir y votar las peticiones económicas que realizaba el rey. A cambio, este se comprometía a
tener en cuenta las peticiones de los estamentos. Las primeras Cortes se celebraron en el Reino de León en 1188.
La administración local. La Administración Municipal recaía en manos de la oligarquía urbana, formada por la pequeña nobleza y la burguesía enriquecida.
En la Corona de Castilla, el órgano municipal más importante era el Concejo, que incluía a todos los vecino, aunque el gobierno recaía en los Regidores. A
finales del siglo XIV surgió la figura del corregidor, cuya función era representar a la Corona en los municipios y tenía funciones judiciales y militares. En la
Corona de Aragón el gobierno municipal recaía en un CABILDO, presidido por un Justicia o Alcalde nombrado por el Rey.
3.2. Modelos de Monarquía: Autoritario y Pacto.
Aunque las Cortes mantuvieron una estructura semejante en todos los reinos, aun así hay diferencias respecto a su poder y a su estructura.
Modelo político de la Corona de Castilla. En Castilla se impuso un Modelo Autoritario de monarquía en el que el rey tenía todo el poder. Las instituciones
(Consejo Real y Cortes) vieron reducidas su funciones a tareas consultivas o de simple aprobación de los designios reales. Sus principales tareas fueron las
resoluciones de agravios y el voto de subsidios. Al mismo tiempo, la monarquía mejoró la recaudación de impuestos y fomentó su control sobre los
municipios.
Modelo político de la Corona de Aragón. En la Corona de Aragón se implantó un modelo diferente a Castilla, conocido como el Modelo de Pactos. En esta
Corona, compuesta por tres reinos (Aragón, Cataluña y Valencia), cada uno de ellos mantuvo su propias Cortes. El rey no podía legislar sin ellas; además se
comprometía a respetar las leyes (fueros) y costumbres de cada uno de estos reinos, si quería ser investido. Las Cortes hacían propuestas legislativas y
peticiones la rey, a cambio de aprobar los subsidios económicos que solicitaba la monarquía. Se habla de Pactismo porque esa forma de gobierno provenía
de los pactos del rey con sus súbditos. Como el rey no podía estar siempre en cada uno de los reinos, nombraba a un representante para que ejerciera sus
funciones cuando él no estaba presente. Estos fueron llamados Procuradores, Gobernadores, Lugartenientes o Virreyes.
4. Sociedad y Economía de los Reinos Cristianos.
La organización de la sociedad cristiana presentaba en los diversos reinos una estructura similar, estaba dividida en Tres Estamentos (Nobleza, Clero,
Estado Llano), la NOBLEZA y el CLERO disponían de privilegios fiscales, sociales y jurídicos. El Pueblo Llano abarcaba la mayor parte de la población carente
de privilegios.
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4.1. Estamentos Privilegiados.
La NOBLEZA y el CLERO basaban su poder principalmente en la posesión de las tierras; poseían los privilegios: estaban exentos de pagar impuestos;
disponían de leyes y tribunales especiales para ellos. Dentro de la NOBLEZA y del CLERO también existían diferencias pro su origen (alto y bajo). A partir del
siglo XIV la nobleza consiguió consolidad su posición social y económica al instituirse el Mayorazgo.
4.2. Estamentos no privilegiados.
El Pueblo Llano se caracterizaba por estar sometido a la ley común, los campesinos constituían la mayoría de la población, entre ellos existían notables
diferencias, en el norte abundaban los campesinos libres dueños de pequeñas propiedades, por el contrario, en el sur, donde se había reconquistado la
tierra a los musulmanes, se establecieron grandes señoríos territoriales (nobiliarios y eclesiásticos), allí los campesinos no eran propietarios.
En las ciudades vivían fundamentalmente artesanos y comerciantes, a partir del siglo XIII, la expansión comercial permitió el crecimiento y desarrollo
urbano. Allí se estableció una oligarquía comercial y urbana que pronto se convirtió en los protegidos de la monarquía. No obstante, en las ciudades la
mayor parte de la población tenía una forma de vida modesta y abundaban los grupos de pobres y marginados.
4.3. Minorías Religiosas.
Las minorías religiosas más importantes que habitaron los territorios cristianos peninsulares fueron los musulmanes (Mudéjares) y los judíos. Los
Mudéjares eran numerosos al sur del Tajo y en los Reinos de Valencia y Murcia. Se dedicaban al trabajo en el campo y a los oficios artesanales. Constituían
una mano de obra cualificada y barata. Los judíos gozaron de la protección de numerosos monarcas a cambio de sus servicios administrativos y financieros;
muchos de ellos eran comerciantes, artesanos, médicos y banqueros. Se asentaron en la ciudades, barrios propios (juderías o aljamas), hasta el siglo XIII la
relación entre cristianos y judíos fue buena. La hostilidad popular fue creciendo por la persecución que emprendió la iglesia y por la envidia que suscitaba su
enriquecimiento, al ser los recaudadores de impuestos al servicio de la nobleza y la corona.
4.4, Economía en los diferentes Reinos Cristianos.
La economía de los primeros Reinos Cristianos fue agraria, el cultivo de los
cereales tradicionales (Trigo, Avena, Centeno), se acompañaba de Vid y
Olivo.
Corona de Castilla. Adquirieron gran importancia los cultivos de regadío de
los grandes valles fluviales (árboles frutales y horticultura), destinados a los
mercados urbanos cercanos. La ganadería fue un recurso para los
monasterios y algunos concejos castellanos. Se trataba de una ganadería
trashumante que ocasionaba en sus desplazamientos continuos conflictos
con los agricultores. Estos conflictos consiguieron el apoyo real, por los
abundantes ingresos que obtenían de esta actividad. El respaldo se
concretó en 1237 cuando Alfonso X permitió la creación del Honrado
Consejo de la Mesta. La ganadería castellana se basaba en la Oveja Merina,
especie que producía una lana de excelente calidad destinada a la
exportación a través de los puertos cantábricos. En cuando a la actividad
artesanal hay que destacar la producción textil, la metalurgia y la
construcción naval. La primera se desarrolló gracias a la producción lanera.
La metalurgia se concentró en la zona cantábrica y en los territorios vascos.
La construcción naval alcanzó relevancia en Sevilla y en los puertos del
cantábrico.
El comercio estuvo condicionado por la disponibilidad de monedas, a partir
del siglo XI las parias y la expansión militar hacia Al Andalus aportaron
enormes riquezas. Fue cuando se empezó a acuñar moneda (Alfonso VI, en
Toledo en 1085). la moneda sería el precedente para la aparición de los
cambistas y los bancos.
Corona de Aragón. La agricultura y la ganadería, al igual que en Castilla motivaron la expansión económica ligadas a los procesos de reconquista del
territorio. Como particularidad destaca el impulso económico de las atarazanas de las villas costeras (Barcelona, Valencia, Palma de Mallorca) que
florecieron impulsadas por el desarrollo de la actividad artesanal y comercial de la corona aragonesa. Todo ello propició un importante despegue del
comercio internacional, cuyos destinos eran: Al Andalus, Castilla, Norte de Italia y Norte de África. Este desarrollo motivó la aparición de ferias y nuevas
instituciones mercantiles (Consulados del Mar, Mesas de Cambio).
5. La Crisis Bajo Medieval.
Se denomina Baja Edad Media al periodo comprendido entre los siglos XV y XV, que coinciden con un periodo de Crisis General, una nueva etapa marcada
por el hambre, la peste, la guerra y los conflictos sociales.
5.1. Crisis Agraria. A lo largo del siglo XIV se registraron numerosos ciclos de malas cosechas en toda Europa, debido a condiciones meteorológicas adversas.
Cada vez que esto ocurría, se rompía el precario equilibrio entre población y recursos y se desencadenaba una Crisis de Subsistencia,, la escasez de trigo
provocaba su encarecimiento y aparecía la amenaza de hambre. La población, debilitada por el hambre, era entonces más propensa a contraer
enfermedades y a morir (Epidemias de Peste).
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5.2. Crisis Demográfica. La Peste Negra o Bubónica era una enfermedad propia de los roedores, trasmitida al hombre a través de la pulga de la rata.
Contagiada una persona, se extendía por medio de parásitos humanos (pulgas y piojos) o directamente por vía pulmonar. Esta terrible epidemia se originó
en Asia desde donde se difundió a toda Europa y a las Riberas del Mediterráneo.
A la Península Ibérica llegó en 1348 y se extendió rápidamente desde las Islas Baleares y las
localidades de la costa levantina hacia el interior peninsular. Las explicaciones de los contemporáneos
era muy variada: un castigo divino por los pecados humanos, aunque se divulgó el rumor de que eran
los judíos quienes envenenaron las aguas y el aire.
En cualquier caso, las consecuencias demográficas fueron de gran magnitud: afectaba a todas las
clases sociales (Alfonso XI falleció a consecuencia de la Peste Negra). Fueron frecuentes los grandes
movimientos de población del campo a la ciudad, ya que esta ofrecía más protección, aunque
facilitaba en contagio por la mayor concentración de sus habitantes. Este fenómeno dio lugar a la
aparición de los despoblados, abandono de la población de las áreas rurales del interior peninsular.
A ello contribuyó también la huida de los campesinos al ver aumentadas sus cargas señoriales (impuestos y obligaciones) puesto que los señores no
querían perder parte de sus privilegios. Se calcula que más del 25% de la población peninsular se vio afectada por la crisis demográfica y algunas áreas del
interior quedaron desérticas, aunque no se dio en todos los reinos por igual, Aragón, que ya había iniciado su expansión comercial por el Mediterráneo, no
se vio tan afectado como Castilla. Mención aparte merece Cataluña, el reino más afectado, al ser el más poblado, en la Corona de Aragón.
5.3. Crisis Social.
La combinación de la Crisis Demográfica y de la Crisis Económica generó una serie de graves problemas sociales. Ante la dificultad económica y la
disminución de las rentas, los Señores Feudales reaccionaron tratando de recuperar sus pérdidas por diversas medidas:
A la Monarquía le usurparon tierras y prerrogativas (esencialmente tributos), aprovechando momentos de debilidad, como las guerras civiles o las
minorías de edad de los monarcas.
Respecto a los campesinos, les impusieron nuevos impuestos y obligaciones, los denominados Malos Usos, en Castilla se extendió la práctica de
arrendamiento de tierras por plazos cortos, para poder revisar al alza las rentas que les cobraban. En Cataluña, para evitar su huida, los adscribían
a la tierra como siervos y solo se le permitía abandonarla mediante la compra de su libertad (eran los Payeses de la Remensa o campesinos de
redención). Esta situación de descontento generalizado de la población desembocó en el estallido de numerosos conflictos entre grupos sociales:
⇨ Rebeliones campesinas de carácter anti-señorial, entre las más importantes están las revueltas de la Hermandiña en Galicia (1476-1469) o el
Movimiento Remensa en Cataluña (1462). las rebeliones solo pretendían frenar los crecientes abusos de los señores feudales.
⇨ Enfrentamiento en el marco de las ciudades, el conflicto de mayor intensidad tuvo lugar en Barcelona, los enfrentamientos entre la Busca y
la Biga.
⇨ Pogromos contra los judíos a los que el pueblo llano odiaba por su prosperidad económica. A ello se añadió la acusación de provocar la Peste
de 1348, corromper el aire y las aguas, lo que originó el asalto a las juderías castellanas; pero el movimiento antisemita más importante se
desencadenó en 1391: los ataques se extendieron por Andalucía, Levante, Cataluña y parte de Castilla. Muchos judíos murieron, mientras que
otros optaron por el cristianismo. Surgió de este modo la figura del converso, siempre bajo la sospecha por su falta de sinceridad religiosa.
6. Evolución Política en la Baja Edad Media.
En el siglo XIV el mapa políticos de los Reinos Cristianos lo conformaban Portugal, la Corona de Castilla, Navarra y la Corona de Aragón; las relaciones entre
ellos fueron cambiantes, pasando de la alianza al enfrentamiento.
6.1. La Corona de Castilla.
En política interior el aspecto más destacable es la pugna entre la monarquía y la nobleza. Esta última ha adquirido una gran fuerza por las riquezas
obtenidas durante la Reconquista; por ello fueron frecuentes las rebeliones de la nobleza en los momentos de debilidad de los reyes. La lucha de la
monarquía por afianzar su poder se acentuó con Alfonso XI (1311-1350), quien se apoyó en la burguesía comercial y en los judíos para obtener autonomía
económica y no depender de la nobleza. Pero el principal conflicto se desencadenó con Pedro I (1350-1369), su intento de someter a la nobleza y a la
iglesia hizo que dos estamentos apoyaran las pretensiones al trono de su hermanastro Enrique de Trastámara; como consecuencia estalló una guerra civil
que finalmente ganó Enrique, que se coronó rey como Enrique II (1369-12379). Se iniciaba así la dinastía Trastámara en la Corona de Castilla.
El Reinado de Enrique IV “El Impotente” (1454-1474), se llegó a la máxima expresión de irreverencia hacia la monarquía en la ceremonia burlesca conocida
como al Farsa de Ávila (1465), donde varios miembros de la nobleza representaron públicamente la humillación y el destronamiento del rey efigie. La lucha
se cierra con los Reyes Católicos (Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, 1479-1516) que lograron someter a los nobles y así recuperar toda su autoridad,
pondrán las bases para fundar el Estado Moderno. En el aspecto exterior tres fueron los centros de interés castellano:
El Reino Musulmán de Granada. En este periodo la frontera apenas se movió, aunque las escaramuzas fueron frecuentes.
Las Rutas Marítimas del Estrecho de Gibraltar y del Mar Cantábrico, fundamentalmente para desarrollar el comercio con el norte de África y
Europa Atlántica.
Las Islas Canarias. En el siglo XV se inició la conquista de las islas, punto estratégico de navegación por las costas africanas.
6.2. La Corona de Aragón.
También en la Corona de Aragón los problemas políticos se centraron en los enfrentamientos entre el monarca y la nobleza, en esta lucha, el rey acabó
imponiéndose con el apoyo de la burguesía catalana. Al morir sin descendencia el monarca aragonés Martín el Humana (1410), se produjo una grave crisis
política que se resolvió en el llamado Compromiso de Caspe (1412), un acuerdo entre los representantes de cada uno de los reinos que componían la
corona, eligieron rey a Fernando I de Antequera, de la familia Trastámara, la misma que reinaba en Castilla. En política exterior, la corona aragonesa orientó
es expansión hacia el Mediterráneo; el primer paso se dio con la toma de las Islas Baleares, a la que siguió la intervención de Pedro III (1282) en Sicilia, la
conquista de Cerdeña por Jaime II (1324) y el Reino de Nápoles por Alfonso V “El Magnánino” (1443).
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7. Cultura Hispano-Cristiana.
7.1. La Cultura Medieval.
En los primeros siglos de la Edad Media en los Reinos Cristianos predominó una cultura rural que se desarrollo en los Monasterios; allí los monjes crearon los
ECRIPTORIOS, donde se copiaban a mano obras religiosas o de la antigüedad clásica. De esta manera se fueron creando pequeñas bibliotecas donde se
preservó parte de la cultura antigua y del propio saber de la época. La formación tenía lugar en Latín, que era la lengua oficial de la iglesia. A partir del siglo
XIII, el relevo de los monasterios lo tomaron las ciudades, donde crearon las Escuelas Catedralicias y las Universidades. Los reyes apoyaron el surgimiento
de las universidades porque les permitían arrebatar a la Iglesia la exclusividad cultural. La primera universidad creada en la península fue la Universidad de
Salamanca (1218).
La relación con la intelectualidad islámica y judía se plasmó en la colaboración de sabios de las tres religiones, a partir del siglo XIII, la Escuela de
Traductores de Toledo, permitió que llegara a Europa buena parte del saber clásico y oriental. Otro fenómeno cultural de gran importancia fue la aparición
de la literatura en lengua vernáculas; el latín fue evolucionando desde la época visigoda y dio lugar a las lenguas romances: Castellano, Gallego, Catalán. A
partir del siglo XIII dio lugar a una literatura cortesana basada en temas amorosos (amor cortés) y épicos “Cantar del Mio Cid”.
7.2. El Camino de Santiago.
El Camino de Santiago es una RUTA PEREGRINA que se ha mantenido viva desde el siglo IX, cuando se descubrió el supuesto sepulcro del apóstol Santiago.
Durante la Edad Media fue un elemento fundamental para el desarrollo urbano y comercial del norte peninsular y sirvió para cohesionar los diferentes
Reinos Cristianos. El Camino de Santiago, después de una etapa de declive y olvido, volvió a resurgir como centro de devoción y de desarrollo turístico en
la últimas décadas del siglo XX. Su trascendencia religiosa pervive, pero se han añadido otros elementos, como la cultura, la naturaleza, la búsqueda
personal, el deporte; desde 2015, se considera Patrimonio de la Humanidad.
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TEMA 3
SU EXPANSIÓN MUNDIAL
1474 - 1700
1
INQUISICIÓN. Tribunal eclesiástico creado por el Papado en 1478 para perseguir herejías. A su cabeza estaba el inquisidor general nombrado por el rey.
Tomás de Torquemada fue el primer Inquisidor General de Castilla y Aragón, y el más tristemente celebrado. Se estima que bajo su mandato, el
Santo Oficio quemó a más de diez mil personas y un número superior a los veinte mil fueron condenados a penas deshonrosas. Una cifra que, no
obstante, muchos historiadores modernos achacan a las exageraciones de la leyenda negra vertida contra España.
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de Valladolid que juzgaba todos los delitos al norte del Sistema Central y la Chancillería de Granada para el resto. En Aragón había una audiencia para cada
uno de los reinos, pero allí los señores conservaban gran parte de sus atribuciones judiciales.
Se creó un ejército permanente pagado por la monarquía e independiente de la nobleza, aunque esta conservaba los cargos relevantes, se crearon los
Tercios Españoles que dominaron media Europa en el siglo XVI y que ahora se harían famosos en Italia con el Gran Capitán. En la Corona de Aragón las
reformas tuvieron menos importancia, destacaron la creación de la figura del VIRREY, uno en cada reino, y del sistema de insaculación para elegir los cargos
municipales. La introducción de la Inquisición, bajo el poder del monarca, reforzó sus competencias en estos reinos.
Fernando González de Córdoba. Militar español nacido en Montilla (Córdoba) conocido por el sobrenombre de “Gran Capitán”.
En las Guerras Civiles que conmovieron los últimos años del reinado de Enrique IV luchó a favor de la hermana de este, Isabel de
Castilla. Una vez los Reyes Católicos en el trono, tuvo un papel destacado en la Reconquista de Granada y en las campañas de
Italia, donde derrotó repetidas veces a los franceses y limpió de piratas las costas de Sicilia y Nápoles. Intervino después en la
lucha contra los moriscos, y enviado por Fernando el Católico, volvió a Italia para garantizar el reparto del Reino de Nápoles entre
franceses y españoles. Roto el pacto, derrotó a las tropas francesas en una serie de batallas: CERIÑOLA, GARELLANO, GAETA,
entrando en triunfo con Nápoles, reino que gobernó durante cuatro años. Su enorme popularidad, probablemente preocupaba al
rey católico cuyos recelos unidos a las intrigas cortesanas dieron por fruto la enemistad entre el gran caudillo y el monarca. Las
cuentas del Gran Capitán, que según la tradición entregó al rey cuando este le pidió cuentas de su gestión en Italia, no debieron
de ser motivo verdadero de se ajeriza, ya que resulta lógico que un rey examine la política económica de sus gobernadores. GRAN CAPITÁN
Lo cierto es que a requerimiento real hubo de volver a España y retirarse de la Corte, primero residió en Loja y después en Granada, donde murió. El Gran
Capitán ha pasado a la historia como uno de los militares más efectivos de su tiempo. Aprovechó perfectamente la belicosidad de sus hombres, sentando
los cimientos para la creación de un ejército que dominó a Europa durante más de un siglo. (1453-1515).
1.4. Política Exterior.
La política exterior de los Reyes Católicos se orientó hacia los siguientes objetivos:
Recuperación del Rosellón y la Cerdaña. Eran dos condados del Pirineo Catalán que Juan II, padre de Fernando de Aragón, había entregado a LUIS XI, para
comprar la paz con Francia en plena Guerra Civil Castellana. La habilidad diplomática de Fernando hizo que, por el Tratado de Barcelona (1493) se
reintegraran estos territorios. A cambio Fernando se comprometía a dejar vía libre a los franceses en Italia, cosa que no cumpliría. La conquista de Navarra,
un territorio disputado entre los Reyes Católicos y Francia. La anexión tuvo lugar en 1512, aunque conservó sus instituciones y sus fueros. Acercamiento a
Portugal por la vía de la política matrimonial, los Reyes Católicos casaron a su hija ISABEL CON EL REY DE PORTUGAL MANUEL “EL AFORTUNADO”, el hijo de
ambos, el príncipe Miguel sería el heredero de toda la península, pero murió a los pocos años. Mas tarde casaron a su hija María con el mismo rey, ahora
viudo, pero ella ya no era la heredera de la Corona. La unión no se lograría con Felipe II en 1580, y duraría hasta 1640; (Crisis de 1640).
también hubo un acercamiento al Sacro Imperio por la vía de la política matrimonial, a su hija Juana la heredera tras la muerte de las princesa Isabel, y a su
hijo Juan los casan con Felipe y Margarita de Austria, hijos de María de Borgoña y Maximiliano de Austria, emperador alemán. Las consecuencias de este
hecho son importantes, el hijo de esta unión será CARLOS I DE ESPAÑA (EMPERADOR CARLOS V DE ALEMANIA), que heredará casi media Europa. Igualmente el
acercamiento al Reino de Inglaterra se produjo por el casamiento de CATALINA DE ARAGÓN, a la que promete con Enrique VIII de Inglaterra para comprar su
alianza frente a Francia, el rey se separará de ella.
En el mediterráneo occidental se encuentra Italia, donde frenaron el intento de los franceses de ocupar el Reino de Nápoles, que quedó integrado en la
Corona de Aragón en 1503, por otro lado África, donde se conquistaron los enclaves de Melilla, Orán, Trípoli y Argel. Con ello se evitaban las actividades de
los piratas berberiscos y se detenía el avance turco por el Mediterráneo occidental. La expansión por el Atlántico; en 1496 se conquistaban las Islas
Canarias, un enclave estratégico en las rutas comerciales hacia África y desde 1492 hacia a América.
1.5, El descubrimiento de América.
El descubrimiento de América se inscribe en un proceso histórico protagonizado por Castilla y Portugal a finales del siglo XV que tenía como objetivo hallar
la Ruta Comercial hacia Asia a través del Atlántico, ya que la vía tradicional por el Mediterráneo estaba bajo la amenaza de los turcos.
Las causas de descubrimiento. Desde finales de la
Edad Media un cambio de mentalidad en el
hombre que le hace más curioso y más abierto. La
afirmación de la esfericidad de la Tierra iba a
multiplicar los viajes para conocer otras partes del
planeta, partes que se conocían solo a través de
relatos imaginarios y testimonios como el “Libro
de Marco Polo” escrito en el siglo XIII.
Otra causa fue la necesidad comercial de
encontrar nuevas rutas a la India o a las Islas de las
Especias, tierras lejanas de las que venían las
especias (nuez moscada, pimienta, clavo, canela).
Indispensables en Europa para la conservación de los alimentos, para el condimento de las mesas de los ricos o para su utilización en la farmacopea; las
rutas tradicionales hacia la India, China, Japón o las Islas Molucas, estaban cerradas, los turcos en el Mediterráneo oriental impedían la llegada de esos
productos a Europa, y los pocos que llegaban eran excesivamente caros. Mientras los portugueses trataban de encontrar un itinerario alternativo, desde la
ESCUELA DE NAVEGANTES DE SAGRES (PORTUGAL), y dirigidos por el príncipe DON ENRIQUE “EL NAVEGANTE”, se pusieron en marcha las primeras expediciones
que trataba de abrir nuevas rutas rodeando el continente africano. Los avances en navegación y el apoyo continuado de la monarquía lusa, hicieron posible
que muy pronto Bartolomé Días doblara el Cabo de Buena Esperanza (1488, sur de África) y Vasco de Gama llegara a la India (1498).
Junto a ideas y avances renacentistas, la difusión de Relatos Míticos de países y lugares exóticos, animarán la curiosidad de los europeos y su ansia de
conquista y exploración. Son los relatos de la Ciudad de El Dorado, el Mito del Preste Juan. Desde el punto de vista de los avances se produce una
revolución en las técnicas de navegación, se conoce la BRÚJULA, se utiliza el ASTROLABIO, para medir la altura de los astros para así determinan la distancia
recorrida, se perfeccionó la cartografía, mejoraron las embarcaciones con la aparición de la carabela cuyas velas cuadradas aprovechaban mejor los vientos
atlánticos que las naos mediterráneas.
Colón y el Descubrimiento. La figura de Cristóbal Colón, navegante de origen desconocido (posiblemente Genovés), que llegó a la Corte de los Reyes
Católicos con un Proyecto para llegar a China y Japón navegando hacia el oeste. Convencido de la esfericidad de la Tierra y tras recabar la negativa de la
corona portuguesa, consiguió que los Reyes Católicos aprobaran su proyecto al finalizar la Conquista de Granada. Así se firmaron las CAPITULACIONES DE
SANTA FE, un acuerdo que establecían las condiciones de la conquista de los nuevos territorios y el reparto de las conquistas. La expedición, compuesta por
tres naves (dos Calaberas “Santa María” y “Pinta”; una Nao “Niña”) salió del Palos de la Frontera (Huelva) el 3 de agosto de 1492, sin embargo, los cálculos
de Colón sobre la circunferencia terrestre eran erróneos y el viaje se prolongó más de lo esperado; tras una escala obligadas en las Islas Canarias para
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repostar alimentos y dar un breve descanso a la marinería, se adentró en el “Mar Tenebroso”. Tras varios intentos de motín, el 12 de octubre de 1492 puso
pie en la pequeña isla de GUANAHINI (ISLAS BAHAMAS) a la que llamó “San Salvador”. En ese mismo viaje también se exploraron las islas de Haití y Cuba.
Colón realizó tres viajes más y exploró buena parte del Mar Caribe, Venezuela y parte de Centroamérica. Murió en 1506 convencido de que había llegado a
las costas asiáticas abriendo una nueva ruta por el atlántico.
Los descubrimientos de Colón hicieron resurgir las tensiones con Portugal por el control de las nuevas
tierras. En un primer momento el PAPA ALEJANDRO VI promulgó la “Bula Inter Caetera” (1493), por la cual
todas las tierras “halladas y por hallar” pertenecerían a los reyes de Castilla. Esta bula no menciona en
ningún momento a Portugal. El rey de Portugal manifestó su desacuerdo y obligó a firmar un nuevo
acuerdo, Tratado de Tordesillas (1494), por medio de este tratado todas las tierras “descubiertas o por
descubrir” situadas a 370 legua a oeste de las Islas Cabo Verde, serían para Castilla y al este, para Portugal.
Por este acuerdo, Brasil, aún ignoto quedó para Portugal.
Colón realizó cuatro viajes en total, sus escasas cualidades como gobernante provocaron que los Reyes
Católicos retirasen pronto parte de las prerrogativas otorgadas en la firma de las Capitulaciones de Santa Fe.
Llevado preso a España murió en Valladolid (1506), pobre y olvidado, sin saber que ha descubierto un
Nuevo Mundo.
Tras Colón, los españoles ocuparon casi todas las islas del Caribe y pasaron al continente; desde el primer
momento se planteó la legalidad de la misión colonizadora y para ello el papa Alejandro VI concedió a la
Corona de Castilla el derecho a evangelizar esos territorios (según la mentalidad medieval el Papa es dueño
legítimo de los pueblos poblados por infieles).
Con respecto a las poblaciones indígenas, fueron considerados vasallo de la corona castellana, igual que los peninsulares, pero en la práctica fueron
sometidos a innumerables abusos que con los siglo forjó la Leyenda Negra de las Indias. A cada colono español se le encomendó varios indios para que
procediera a su evangelización, pero fueron sometidos a trabajos forzosos en plantaciones y minas, aunque estaba prohibido. En poco tiempo la población
indígena mermó de manera considerable y escandalosa. El contacto de estas poblaciones con enfermedades desconocidas como la viruela, sífilis, catarro,
hizo necesario reemplazar en algunos casos a los indígenas por esclavos africanos.
2. Los Austrias Mayores (Carlos I y Felipe II.
Durante los siglos XVI y XVII se mantuvo en el trono español la dinastía de los Habsburgo (Los Austrias), en esta
etapa España formó un amplio imperio y se convirtió en la potencia hegemónica mundial.
2.1. La “Monarquía Universal” de Carlos I (1516-1556).
La herencia recibida. Carlos I era hijo de FELIPE EL HERMOSO, heredero de Maximiliano I de Austria y de María de
Borgoña, y de Juana “La Loca”, la heredera de los Reyes Católicos. La muerte de sus padre y la incapacidad de su
madre dejaron en sus manos una combinación de reinos y territorios que le convirtieron en el monarca más
poderoso de su tiempo. En 1516 Carlos I (1500-1558) asumía la importante herencia de los Reyes Católicos, las
Coronas de Castilla y Aragón con sus posesiones en Italia, norte de África y América. El joven rey desembarcaba
CARLOS I FELIPE II en España procedente de los Países Bajos, donde se había sido criado.
La Herencia Borgoñesa de su padre FELIPE EL HERMOSO (el Franco Condado, los Países Bajos y Borgoña) ya habían pasado a su poder en 1515, al morir su
abuelo el emperador MAXIMILIANO I (1519), heredó sus posesiones de Alemania y Austria, además de los Derechos Imperiales.
Su legado era un conjunto heterogéneo de territorios que solamente tenían
en común a su monarca y que se hallaban dispersos por Europa y fuera de
ella. El mantenimiento del Catolicismo y la Monarquía Universal serían los
elementos de integración de estos territorios.
Política Exterior. Carlos I llegó a España con 17 años sin conocer el idioma
castellano y rodeado de un grupo de Consejeros Extranjeros, principalmente
flamencos. Esto dificultó su aceptación por las Cortes Castellanas, donde
además se suscitaron problemas de legitimidad al vivir todavía su madre. Lo
mismo ocurrió en la Corona de Aragón, solventó estas dificultades gracias a la
Concesión de Prebendas y Recompensas.
Mientras el monarca se ocupaba de consolidar su gobierno, llegó la noticia de
al muerte de su abuelo Maximiliano I de Austria (1519), lo que le convertía en
“candidato” a la corona imperial. Inmediatamente reunió las Cortes y les
exigió la necesidad de recaudar un Servicio para sufragar los gastos que
garantizaban su elección como emperador del Sacro Imperio. Las Cortes
aceptaron, pero recordando al monarca la necesidad de vivir en España,
respetar la leyes del país, nombrar Consejeros a gente de Castilla, en definitiva,
conocer e integrarse en la realidad española.
Se marchó a la ciudad de Aquisgrán para ser “coronado” como Emperador
Carlos V, en esos momentos el rey valoraba más sus posesiones flamencas y
alemanas que las españolas.
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El movimiento de los Comuneros terminó radicalizándose y adquirió matiz anti-señorial por eso la nobleza apoyó a Carlos cuyas tropas acabaron
fácilmente con el maltrecho ejército comunero en la Batalla de Villalar de los Comuneros (1521). CARLOS I rectificó sus errores, perdonó a los rebeldes
(aunque ejecutó a los cabecillas Padilla, Bravo y Maldonado), retiró la confianza a los consejeros flamencos, controló los impuestos, residió habitualmente
en España y se “españolizó”. A partir de ese momento, la lealtad de Castilla a la corona fue absoluta.
En la Corona de Aragón al mismo tiempo que la revuelta comunera pero sin
ningún tipo de conexión, surge el Movimiento de Las Germanías (1520-22),
se inició en Valencia cuando los gremios se hicieron con el poder en la ciudad
tras la huida de las autoridades urbanas a causa de la peste. Fue una pugna
entre la burguesía (artesanos) y la nobleza por el control de la ciudad, pero
también entre los campesinos y los señores en el mundo rural. Además se
añadió la guerra religiosa con la matanza de los moriscos, a los que los
agermanados acusaban de colaborar con los nobles. En 1522, los nobles,
con el apoyo de las tropas castellanas, derrotaron a los sublevados. Su líder,
VICENTE PERIS y sus más directos colaboradores fueron ejecutados.
Ambos conflictos reforzaron la monarquía, que se impuso a las Cortes y
demostró a la nobleza que necesitaba del ejército real para contener el
malestar social.
MOVIMIENTO DE LAS GERMANÍAS
Política exterior: el fracaso del “Sueño imperial”. La política exterior de Carlos V estuvo marcada por los intereses dinásticos de los Austrias y no por los
intereses de los Reinos Hispánicos. El rey no estableció una capital de su monarquía, sino que mantuvo una corte itinerante y se trasladaba allí donde
surgían problemas.
El monarca mantenía un pensamiento medieval sobre la organización de la política europea. Su idea era una monarquía universal y cristiana dirigida por
un doble poder: el espiritual que concernía al Papado y el terrenal que correspondía al Emperador. Desde esta perspectiva se explican los problemas de su
reinado:
En Francia, sus intentos expansionistas en Italia, ya habían sido frustrados por los Reyes Católicos a través de las victoriosas campañas del Gran Capitán,
ahora el nuevo rey Francisco I promoverá hasta siete guerras sucesivas contra CARLOS V aliándose ocasionalmente con otros enemigos del emperador
(turcos, protestantes alemanes y el papado). En todos los encuentros Francia resultó derrotada e incluso en la Batalla de Pavía (Italia, 1525) Francisco I fue
vencido y apresado por las tropas españolas y posteriormente puesto en libertad bajo promesa de mantener la paz con el emperador, compromiso de paz
que Francisco I no cumplirá.
El Imperio Turco en su avance hacia Europa Central, fue detenido por las tropas de Carlos I a las puertas de Viena cuando ya los musulmanes estaban a
punto de tomar esta ciudad. En el Mediterráneo, los turcos dominaban la zona oriental y en alianza con los Corsarios Berberiscos (norteafricanos) y Francia,
amenazaban el resto del “Mare Nostrum” e incluso las costas españolas. CARLOS I continuó con la política de los Reyes Católicos de asegurar enclaves
defensivos en la costa norteafricana y aunque conquistó Túnez, no fue suficiente y los turcos y los Corsarios Berberiscos continuaron siendo una amenaza
durante décadas.
En los Principados Alemanes del Imperio se extendía con fuerza la Reforma Religiosa Protestante, que en un primer momento parecía limitarse a una
discrepancia religiosa de su líder Martín Lutero frente a la autoridad del Papa en Roma. Muy pronto algunos príncipes alemanes descontentos con el
emperador, abrazaron el protestantismo como un medio de enfrentarse no solo religiosamente sino también políticamente a la idea de imperio universal y
cristiano propuesto por Carlos. El emperador intentó negociar con ellos en varias reuniones o “Dietas” (Worms, Spira), pero los príncipes se agruparon en la
Liga Smalkalda” y pasaron a la rebelión armada. El emperador los aplastó militarmente en la Batalla de Mülhberg (1547), pero los protestantes pudieron
recuperarse gracias a la ayuda francesa. Como por otra parte el problema de su vertiente religiosa seguía sin tener solución, CARLOS I reconoció en la Paz de
Augsburgo (1555) el derecho de cada príncipe a imponer su propia religión en sus tierras, obligando con ello a sus súbditos a aceptarla o emigrar; esto
suponía en la práctica el triunfo del protestantismo en casi la mitad de Alemania.
En 1556 CARLOS I agotado tras una vida entera en los campos de batalla cedió los títulos de emperador de Alemania a su hermano Fernando y abdicó en su
hijo Felipe (Felipe II de España) el resto del imperio. A continuación, ya enfermo, se retiró al Monasterio de Yuste (Extremadura) donde murió en 1558.
2.2. La monarquía hispánica de Felipe II (1556-1598).
Felipe II comenzó su reinado en 1556. Heredó de su padre el Imperio más grande de la Tierra y durante su etapa de gobierno lo amplió enormemente.
Los grandes objetivos de su política interior y exterior fueron la defensa del catolicismo, el
mantenimiento de la hegemonía en Europa y ultramar. Concedió la máxima importancia a los
Reinos Hispánicos y gobernó desde España donde instaló la capital de la Corte en Madrid en
1561.
Política Interior. A pesar el enorme poder que poseyó, Felipe II tuvo que hacer frente a varias
rebeliones:
El Principe Carlos (1545-1568). Forma parte de la cuestión dinástica. Hijo de su primera esposa
María de Portugal, la cual murió en el parto. Caracterizado por su desequilibrio mental de muy
posible origen genético, tuvo una complexión débil y enfermiza. Conspiró con los rebeldes
flamencos contra su padre. Tras protagonizar numerosos escándalos (un intento público de
acuchillar al Duque de Alba) fue detenido por su propio padre, procesado y encerrado en su
DOMINIOS DE FELIPE II FELIPE II aposentos. Fue trasladado al Castillo de Arévalo donde murió de inanición y en total delirio.
ESPOSAS DE FELIPE II
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La Rebelión de los Moriscos en las Alpujarras (1568), los moriscos eran descendientes de los antiguos musulmanes granadinos que se rebelaron ante el
mandato que les obligaba a abandonar su lengua, vestidos y tradiciones. Ante la magnitud del conflicto y el peligro de que los 150.000 moriscos rebeldes
recibieran ayuda turca, Felipe II encomendó sofocar la revuelta a su hermanastro D. Juan de Austria, tras duros enfrentamientos parte de los moriscos
abandonaron la península y el resto se les dispersó por Castilla para forzar su integración, pero siguieron viviendo en comunidades aisladas y rechazadas
por los cristianos.
D. JUAN DE AUSTRIA. Príncipe y soldado español, hijo natural del Emperador Carlos V y de la alemana Bárbara de Blomberg; se educó
junto a D. Luis de Quijada, desconociendo su noble origen, reconocida su alcurnia por Felipe II (1559), estudió en Alcalá de Henares y
en 1568 fue nombrado CAPITÁN GENERAL DEL MEDITERRÁNEO Y EL ADRIÁTICO. Tras dominar la rebelión de los moriscos en las Alpujarras,
dirigió la flota de la Liga Santa formada por España, Venecia y los Estados Pontificios contra los turcos, venciéndolos en Lepanto
(1571). En 1573 atacó de nuevo a los turcos en las costas de Berbería, donde tomó las ciudades de Túnez y Bizerta. Capitán General y
Gobernador de los Países Bajos (1576), murió en el sitio de Bouges, cerca de Namur. (1545-1578).
La crisis de Aragón. Antonio Pérez, aragonés, fue el secretario del rey hasta 1579, cuando fue arrestado por conspirar contra el rey, logró huir y refugiarse en
Aragón, donde se amparó en el derecho foral. Para detenerle, el Felipe II lo acusó de hereje, lo que suponía la intervención de la Inquisición; los aragoneses
lo protegieron, por lo que el rey decidió ocupar el reino y sentenciar a muerte a Juan Lanuza, el Justicia Mayor de Aragón, que se enfrentó al rey
amparándose en su potestad para interpretar los fueros aragoneses. Mientras Antonio Pérez escaparía a Francia para el resto de sus días.
Pero el problema interno más grave durante todo el reinado de Felipe II fue la la
Crisis de Hacienda a causa de la política exterior. En 1557 se declaró la primera
bancarrota, las siguientes no tardarían en llegar (1575 y 1597).
Política Exterior. Felipe II fue el monarca más poderoso de su época, sobre todo a
partir de la unión con Portugal en 1580. Sin embargo, el mantenimiento de este
extenso imperio no estuvo exento de conflictos. En Europa hubo de hacer frente
a la rebelión de los Países Bajos y a la creciente hostilidad de Inglaterra; en el
Mediterráneo, se encontraba el nuevo Imperio Turco.
Al comienzo de su reinado Felipe II liquidó los asuntos dependientes con Francia
ANTONIO PÉREZ ANA DE MENDOZA GÓMEZ DE SILVA derrotándola definitivamente en la Batalla de San Quintín (1557), a partir de este
SECRETARIO DE FELIPE II PRINCESA DE ÉBOLI PRÍNCIPE DE ÉBOLI momento Francia quedó neutralizada, sumida en interminables guerras civiles y
religiosas. Así dejó de ser una amenaza para el Imperio Español.
El Imperio Turco volvía a avanzar con fuerza por el Mediterráneo amenazando las posesiones españolas y la del Papado y Venecia. Con la colaboración de
estas potencias se formó la Santa Liga. Se preparó una enorme flota de galeras al mando de D. Juan de Austria, en la que España aportaba la mayor parte
de hombres y barcos. El enfrentamiento naval lugar en las aguas griegas del golfo de Levanto (1571). Hubo miles de muertos en los que fue la Batalla Naval
más sangrienta de la historia. La victoria española fue aplastante y vivida como un triunfo decisivo de toda la Cristiandad, que acabó con el mito de la
invencibilidad de la armada turca y permitió terminar con el peligro del dominio musulmán en el Mediterráneo.
El propio Miguel de Cervantes participó como infante de marina en esta batalla y la recuerda con orgullo en unas palabras
autobiográficas: “Fui soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendí a tener paciencia en las adversidades. Perdí en la
Batalla Naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, en la más memorable y alta ocasión, militando debajo de las vencedoras
banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlos V”.
Inglaterra había sido aliado tradicional de España durante el reinado de Carlos I y el propio Felipe II fue rey consorte inglés gracias a su
matrimonio con la Reina María I Tudor. Sin embargo esta reina murió sin descendencia. Con la llegada al trono inglés de Isabel I
(1558) las relaciones con España se hicieron cada vez más tensas.
MIGUEL DE CERVANTES
La nueva reina, apoyó a los rebeldes protestantes de los Países Bajos y al sentirse
excluida de las riquezas americanas, fomentó las actividades de los corsarios ingleses
(John Hawkins y Francis Drake) en el Atlántico, comenzando una campaña de acoso y
rapiña a los barcos españoles procedentes de América. En 1588 Felipe II intentó la
invasión de Inglaterra y para ello reunió una flota en el Canal de La Mancha, pero la
mala planificación y las adversidades meteorológicas dieron al traste los barcos,
sufriendo graves pérdidas. Así fracasó la invasión y surgió el mito de la “ARMADA
INVENCIBLE”.
En 1566, en los Países Bajos comenzó una rebelión contra Felipe II en la que se
mezclaban las causas políticas (deseos nacionalistas de los holandeses) y religiosas
(extensión del calvinismo), actuando además el hambre y miseria de las clases
populares como detonante. Felipe respondió en un primer momento con medidas de
fuerza enviando al Duque de Alba que ejerció una severa represión. El último
gobernador, Alejandro Farnesio, supo combinar los éxitos militares con la acción
BATALLA DE LEPANTO política y consiguió dividir a los flamencos.
Las provincias católicas del sur permanecieron fieles al imperio y gobernados por Isabel Clara Eugenia (hija de Felipe II); los territorios rebeldes pasaron a
llamarse Provincias Unidas y se convirtieron en una de las grandes potencias marítimas del momento y uno de los principales rivales de España.
3. Los Austrias Menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II).
3.1. La Pax Hispánica de Felipe III (1598-1621).
Felipe III heredó el imperio más extenso y poderoso del mundo cuando accedió al trono en 1598. el joven rey se inclinaba más al ocio y a la vida cortesana
que a las tareas de gobierno. Con Felipe III la administración estrenó la figura del “favorito” o Valido, una figura de “Primer Ministro” que actuaba en nombre
del monarca. Era un cargo de designación real, por lo que su cese y nombramiento dependían la voluntad del rey. Para este cargo Felipe III designó al
DUQUE DE LERMA.
Política Interior. En el panorama interior dos cuestiones marcaron el reinado: la Crisis Financiera y la Expulsión de los Moriscos. En la Crisis Financiera de la
Monarquía tenía sus orígenes en el reinado de Felipe II, para remediarla se impuso una Política Exterior Pacifista y una serie de reformas económicas. Sin
embargo estas medidas, llevadas a cabo por los Albritristas, no consiguieron acabar con la deuda, en gran parte por los desmedidos gastos de la Corte. El
Estado declaró la Bancarrota en 1607. Con la expulsión de los moriscos cuando estos habían sido dispersados por Castilla y Aragón tras la Rebelión de las
Alpujarras. El aislamiento en sus comunidades, la pervivencia de sus costumbres, el rechazo popular, su elevado crecimiento demográfico y las sospechas
de su permanente contacto con los piratas berberiscos fueron exacerbando el odio y preparando el terreno para la decisión de Felipe III de expulsarlos de
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forma definitiva en 1609. fue preciso organizar una enorme operación naval para transportar más de 275.000 moriscos al norte de África. Las
repercusiones fueron graves en Valencia y Aragón donde la mayoría eran campesinos dóciles y hábiles en las labores de regadío.
Francisco Gómez de Sandoval y Rojas (DUQUE DE LERMA). Político español que tuvo la principal responsabilidad de gobierno. Su gestión se caracterizó por
su notoria inmoralidad, siendo frecuentes las estafas y toda clase de depredaciones en el erario público. Con él se acentuó aún más el proceso de
descomposición de la Casa de Austria en España. Derribado por su hijo, consiguió ser nombrado cardenal por la iglesia para evitar el procesamiento por
sus irregularidades (1552-1623).
Política Exterior. La política exterior de Felipe III se
puede considerar pacifista, aunque en realidad
continuó la política de los últimos años de Felipe
II, que había firmado la paz con Francia (Vernins,
1598).
El nuevo rey y su valido llegaron al
convencimiento de que mantener abiertos tantos
frentes de lucha supondría inevitablemente la
ruina total de la monarquía. Por esta razón
intentaron alcanzar acuerdos de paz y acometer
una reforma de la Hacienda que reforzase la
monarquía.
Con Inglaterra se firmó la Paz de Londres (1604).
Mientras que con las Provincias Unidas (Holanda)
se acordó la Tregua de los Doce Años (1609-
1621). La paz en Europa y la excelente red
diplomática que desplegó España han llevado a
hablar de Pax Hispánica al referirse a este
FELIPE III MARGARITA DE AUSTRIA – ESPOSA DE FELIPE III reinado.
LOS ARBITRISTAS. En España, siglo XVII, surgieron una serie de personajes pintorescos que proponían todo tipo de políticas o arbitrios, las más de veces
disparatados, para solucionar los problemas de la economía y las crisis financieras que con tanta frecuencia aquejaban a la Corona. Tan conocidos fueron
estos ARBITRISTAS que Quevedo no dudó en dedicarles algunas páginas de sus sueños, en las que llegó a afirmar que “El anticristo habría de ser uno de ellos”.
Muchas de sus propuestas que afectaban al ejercicio absoluto del poder y a los privilegios estamentales fueron desechadas. En la actualidad, son
considerados precursores de los ilustrados del siglo XVII; ya que muchos de ellos adelantaron reformas que se realizarían después. Consideraban que el
máximo esplendor de la monarquía hispánica fue con los Reyes Católicos y que las ociosidad y la riqueza llevaron al abandono de las “Buenas
Costumbres”, a la crisis política, la holgazanería y al caos económico.
Destacados arbitristas fueron: Martín Gónzalez de Cellórigo, Sancho de Moncada. Sus principales preocupaciones giraron en torno a la deuda externa
castellana, los extranjeros que controlaban el comercio, la expulsión de los moriscos, los problemas de la ganadería y la agricultura y la presión fiscal sobre
todo en el reino castellano.
Sus propuestas de mejora se dirigieron al campo de la economía, tratando de incentivar el mercantilismo, un desarrollo de medidas proteccionistas que
cambiasen la balanza comercial (agrícola, ganadera e industrial) mediante el establecimiento de aranceles. Reformas de Sistema Tributario con la
supresión de impuestos de millones y otras cargas nocivas, simplificando con un impuesto único (apoyado por el Conde-Duque de Olivares). Reforma del
Sector Agrario con la reducción de gravámenes a la producción de trigo, cultivando toda la tierra disponible, creando parcelas de tamaño medio para
arrendar a los labradores, controlando la distribución de la tierra. Hubo críticas a la moral relajada de la época, la mentalidad aristocrática e incluso el
aparato gubernamental incapaz de hacer frente a la decadencia.
SANCHO DE MONCADA.
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FELIPE IV ISABEL DE FRANCIA – ESPOSA DE FELIPE IV MARIANA DE AUSTRIA – ESPOSA DE FELIPE IV
Las Reformas de Olivares. A diferencia de sus predecesores, Olivares era un político hábil y enérgico con un programa político de objetivos definidos:
Mantener el prestigio exterior de España, de ahí la implicación en costosas guerras en Europa, contra los protestantes holandeses. Poner en marcha un
amplio programa de reformas interiores, en última instancia al servicio del primer objetivo. Estas reformas eran económicas y administrativas, para afrontar
la desmesurada crisis propuso una reducción de gastos suntuarios. Evitar la emisión de moneda de vellón y proteger la producción artesanal. Las reformas
administrativas se centraron en el proyecto de “La Unión de Armas” (1625). La creación de un ejército de 150.000 hombres sostenido por todos los reinos
en función de su población y riqueza y no solo Castilla, como era habitual. Detrás de este proyecto estaba la idea de una mayor integración de todos los
territorios de la monarquía y un reforzamiento del poder absoluto del rey. Pero esta idea se encontró la resistencia, auténticas rebeliones en Portugal y
Cataluña en 1640.
La Crisis de 1640. La década de 1640 fue un periodo de crisis general para la monarquía; en los años previos en Cataluña venía gestándose un clima de
enfrentamiento con la corona al negarse a colaborar en la “UNIÓN DE ARMAS” ya que en ello una vulneración de sus fueros. Tras la entrada en guerra con
Francia, la presencia de los tercios en Cataluña acentuó la tensión que desembocó en motines, el más grave de ellos el llamado “ Corpus de Sangre” en
Barcelona, protagonizado por miles de segadores, que terminó con el asesinato del Virrey. Los rebeldes liderados por el clérigo Pau Clarís terminaron
aceptando la soberanía francesa y nombrando al rey francés LUIS XIV, Conde de Barcelona, fue precisa una campaña militar en toda regla para que las
tropas de Felipe IV sometieran a los rebeldes y expulsaran a los franceses de Cataluña (1652). el líder independentista, Pau Clarís fue ejecutado. Por otra
parte los catalanes pronto comprendieron que era más cómodo vivir bajo la monarquía hispánica de Felipe IV que prometía respetar sus fueros, que bajo la
monarquía absoluta de Luis XIV, rígida y centralista.
Simultáneamente en 1640, estalló un levantamiento en Portugal motivado por el rechazo a las reformas de Olivares, sobre todo su proyecto de “Unión de
Armas” y por cierto resurgimiento de sentimiento nacionalista luso. Una vez sofocada la revuelta catalana, se intentó someter la rebelión portuguesa pero
ya era tarde y la independencia hubo de reconocerse en 1668 ya con Carlos II, mediante el Tratado de Lisboa. Terminaba así un largo paréntesis de Unidad
Ibérica iniciado en 1581 especialmente estrechos con Inglaterra buscando un aliado protector ante hipotéticos intentos anexionistas por parte de España.
Las rebeliones de la década de 1640 hicieron fracasar la política del conde-duque de Olivares, quien se retiró del gobierno en 1643; la monarquía quedó
sumida en una grave crisis. El siglo fue consumiéndose a la vez que la dinastía, mientras en la corte pintaba Zurbarán y Velázquez y por las callejas de
Madrid malvivían Quevedo, Calderón de la Barca y Tirso de Molina, en los dominios del rey de España el sol se ponía lentamente. Durante todo el siglo XVII
España estuvo en guerra 76 años; tras el paréntesis del reinado de Felipe III, con Felipe IV, España se involucra de lleno en la Guerra de los 30 años (1618-
1648), una serie de complejos enfrentamientos con raíces políticas y sobre todo religiosos (católicos frente a protestantes) que afectaron a los estado de
Europa Central y del Norte. La monarquía española se vio arrastrada a la contienda por los vínculos familiares y políticos existentes con los Habsburgos
Austríacos, también católicos.
Durante los primeros años de la guerra, los Habsburgo llevaron la iniciativa, pero la situación se complicó militarmente para España al abrirse al mismo
tiempo nuevos frentes: en 1621 se reanudó la lucha en los Países bajos tras la Tregua de los 12 años, en este escenario las condiciones bélicas eran
especialmente penosas, pero aún así los tercios españoles consiguieron éxitos espectaculares como la Rendición de Breda (1625), en el océano el
enfrentamiento con los ingleses, que fueron rechazados en su intento de tomar Cádiz. Francia prestó ayuda a los protestantes holandeses, hecho que
conseguirían la aniquilación de los tercios españoles en la Batalla de Rocroi (1643).
En 1648, los países europeos agotados de tantas guerras, se avinieron a firmar la Paz de Westfalia, que supuso el reconocimiento oficial por parte de Felipe
IV de la independencia holandesa. España y Francia resolvieron sus diferencias en la Paz de los Pirineos (1659), cediendo a los franceses parte de Cataluña
(el Rosellón y la Cerdeña). El tratado fue refrendado con el matrimonio del rey francés Luis XIV con María Teresa de Austria, hija de Felipe IV. España,
agotada militar y económicamente, perdió la hegemonía en Europa en favor de Francia. No obstante el imperio español conservó casi intactas las
posesiones ultramarinas.
3.3. El reinado de Carlos II (1665-1700).
Tenía solo 4 años a la muerte de su padre Felipe IV, por lo que su madre Mariana de Austria tuvo que ejercer la regencia hasta su mayoría de edad. CARLOS II
era una persona enfermiza y débil física y mentalmente que siempre vivió bajo la perpetua tutoría. Hoy se cree que sus patologías eran seguramente el
resultado de los sucesivos matrimonios consanguíneos que realizaban entre sí los miembros de la casa de Austria, pero en aquella época todos los males
y deficiencias del rey se explicaban a través de la superstición y la brujería, llegando a conocerle como el “Rey Hechizado”.
Esta incapacidad del monarca dio lugar a que el gobierno fuera controlado y disputado por sucesivos personajes: el Padre Nithard, Juan José de Austria. Su
reinado se caracterizó por el estancamiento administrativo y político, no obstante la crisis económica tocó y en los últimos años del reinado hay una
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relativa recuperación económica y demográfica. En la política internacional a pesar de producirse la pérdida definitiva del prestigio internacional a favor de
Francia en las cuatro nuevas guerras que España sostuvo contra Francia, aún pudieron defender con cierto éxito las posesiones en Italia y Flandes.
El problema sucesorio. Hacia 1697 se sabía que el rey estaba próximo a morir, como no tuvo hijos, hubo que buscar un
heredero extranjero, dos eran los candidatos con vínculos familiares: FELIPE DE BORBÓN (FELIPE V), Duque de Anjou,
candidato francés, y el Archiduque CARLOS DE AUSTRIA, candidato austriaco. Tras fuertes presiones Carlos II dejó como
heredero a Felipe de Borbón (FELIPE V); su decisión contaba con el apoyo de Francia, pero estaban en contra el resto de
potencias europeas (Inglaterra, Holanda y Austria). El 1 de noviembre de 1700 moría el último representante de los
Habsburgo (Los Austrias) en el trono español.
4. Sociedad y Economía.
4.1. Sociedad.
El siglo XVI fue un periodo de crecimiento demográfico, este crecimiento fue desigual: Castilla vio aumentar su
población de forma rápida, convirtiéndose en el reino más densamente poblado. El crecimiento de Aragón fue menos
destacado. La mayor parte de la población residía en el campo. Las ciudades eran pequeñas y solo Sevilla superaba los
100.000 habitantes. CARLOS II
FERNANDO DE MAGALLANES JUAN SEBASTIÁN ELCANO VASCO NÚÑEZ DE BALBOA JUAN PONCE DE LEÓN
Bartolomé de las Casas. Fue un encomendero, teólogo y filósofo, Fraile Dominico, sacerdote y obispo español del siglo XVI, famoso como historiador y
reformador social. Fue testigo presencial y cercano a muchos personajes destacados en los sucesos del descubrimiento y conquista española en América.
Defendió a los indígenas de las actitudes hostiles de los conquistadores españoles.
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TEMA 4
1700 - 1788
LA FAMILIA DE FELIPE V
EL SIGLO XVIII. LOS PRIMEROS BORBONES.
La llegada a principios del siglo XVIII de la nueva dinastía borbónica, parecía alentar la esperanza de otras formas de gobierno que inspiradas en el
Despotismo Ilustrado, harían posible la recuperación de España. En el siglo XVIII a nivel europeo significa el retorno a la razón, el progreso y la
modernización. La nueva dinastía intentará estar en sintonía con estas ideas y un amplio movimiento de reformas sacude España.
La lógica de las ideas ilustradas, junto con el desarrollo económico propiciado por los comienzos de la Revolución Industrial, contribuirán a quebrar a
finales del siglo el orden estamental y la legitimidad de las monarquías absolutistas. En este fenómeno la Revolución Francesa (1789-1799) puso su grano
de arena; España se vería afectada por esas ideas.
1. La llegada al poder de los Borbones. La Guerra de Sucesión (1701-1713).
1.1. La Cuestión Sucesoria.
El inicio del siglo XVIII coincidió con la muerte de CARLOS II y con el final de la dinastía de los Habsburgo en España. Carlos II no había tenido descendencia,
por esos las principales potencias europeas habían tomado posiciones para repartirse la herencia española, que todavía incluía importantes territorios
europeos y ultramarinos.
En 1700 fallecía Carlos II y en su testamento dejaba a su sobrino Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, como heredero de todas sus posesiones.
No fue el único candidato pues el Archiduque Carlos, hijo del emperador Leopoldo de Austria, también se sentía ligado a la dinastía española. Felipe V
juró su cargo ante las Cortes en 1701, con la condición de renunciar a una posible sucesión al trono francés, y de esta manera evitar una posible unión de
ambas coronas. El nombramiento de Felipe V provocó un grave conflicto en Europa; una misma dinastía gobernando den Francia y España atentaría contra
la idea de equilibrio defendida por Inglaterra.
Así este testamento se ganó la oposición de Austria, (quien proponía su propio candidato), Inglaterra y Holanda. En en 1701 estos tres países firmaron una
alianza y así la sucesión al trono español pasó a ser un Conflicto Internacional en el que todas las potencias implicadas esperaban obtener algún territorio
del inmenso Imperio Hispánico. En España, Castilla aceptó, pero no ocurriría lo mismo con los reinos de la Corona de Aragón. Los Borbones franceses
tenían fama de centralistas y estos reinos temían perder los fueros y privilegios que conservaban desde la Edad Media. Ante esta circunstancia la guerra
estaba servida.
FELIPE DE ANJOU – FELIPE V FELIPE DE ANJOU – FELIPE V ESCUDO DE ARMAS DE LA DINASTÍA BORBÓNICA
LUIS XIV – REY DE FRANCIA – ABSOLUTISMO BORBÓNICO MADAME DE MAINTENON (ESPOSA DE LUIS XIV) MARÍA TERESA DE AUSTRIA (ESPOSA DE LUIS XIV)
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2.1. Los DECRETOS DE NUEVA PLANTA.
Los primeros borbones españoles, Felipe V (1701-1746) y Fernando VI (1746-1759), asumieron la tarea de unificar y centralizar los diferentes reinos
peninsulares. Las reformas tenían como finalidad consolidar el poder absoluto de la monarquía. Así reformaron la administración estatal, sometieron a la
iglesia bajo la autoridad real, e intervinieron la economía.
Esta reformas se programaron bajo los principios de la uniformidad y la centralización, las Leyes Castellanas debían de conformar la base legal de resto de
los reinos, y todas las decisiones debían partir del rey. Mediante los llamados Decretos de Nueva Planta (Aragón y Valencia, 1707; Mallorca, 1715;
Cataluña, 1716(, se impuso la ORGANIZACIÓN POLÍTICO-ADMINISTRATIVA DE CASTILLA a los territorios de la Corona de Aragón y se imponía la obligación del uso
del castellano como lengua administrativa y jurídica. Con la excepción de Navarra y País Vasco, los territorios de Castilla y Aragón constituyeron una única
estructura de carácter uniforme.
Los Decretos de Nueva Planta abolieron las Cortes de los diferentes reinos integrándolas en las Cortes Castellanas, qu de hecho se convirtieron en las
Cortes de España. Consideradas incompatibles con la autoridad del monarca, solo se reunían a petición del rey y para jurar al nuevo heredero. Se suprimió
el Consejo de Aragón y el Consejo de Castilla asumió su funciones. Este asumió funciones legislativas y ejercía como Tribunal Supremo; el resto de consejos,
heredados de la época de los Habsburgo, pasaron a ser meros órganos consultivos y perdieron peso en el Gobierno.
Por encima de cualquier institución se situaba el poder del monarca, que intervenía y decidía en todos los asuntos del Estado. Su labor era auxiliada por
loas Secretarías, antecesoras de los actuales ministerios y a cuyo frente se situaban los Secretarios de Despacho. Así crearon las Secretarías de Estado de:
Asuntos Extranjeros, Justicia, Guerra y Marina, Hacienda. Los secretarios de despacho eran nombrados y destituidos por el rey. Para auxiliarlos en sus tareas
creó un cuerpo de funcionarios encargados de ejecutar las órdenes del rey y controlar la administración.
El Absolutismo Borbónico de Luis XIV. Es solo a la cabeza quien le corresponde deliberar y resolver y todas las funciones de los demás miembros no
consisten sino en ejecutar las órdenes que les son dadas. He aquí por qué quiero estar siempre informado de todo lo que se haga, tratar inmediatamente
con los ministros extranjeros, recibir los despachos, redactar y yo mismo una parte de las respuestas y dar a mis secretarios las instrucciones para elaborar
el resto; quiero asimismo que se me den cuenta por todos aquellos que estén en los cargos de más importancia, conservar solo en mi autoridad. Luis XIV,
rey de Francia, 1661.
La influencia francesa en la nueva monarquía. Tradicionalmente se consideró que tras la llegada de los Borbones a la monarquía española, nuestro país se
convirtió en un reino supeditado a los intereses de Francia. Es verdad que Luis XIV tuvo la intervención decisiva en ella subida al trono de Felipe V y que
ejerció una gran influencia en los primeros años del su reinado, especialmente en la gestión de la GUERRA E SUCESIÓN, pero esta influencia se diluyó a partir
de 1709, de hecho tras la muerte del rey francés en 1715, la dependencia dejó de existir, surgiendo desavenencias con el nuevo monarca Luis XV. El
distanciamiento se confirmó cuando Felipe V se lanzó a recuperar los territorios italianos, deseo que lo oponían claramente a los intereses de Francia.
2.2. La Nueva Administración Territorial.
Los Borbones llevaron a cabo una profunda reforma de la administración territorial y local. Aparecieron nuevas instituciones y cargos que representaban la
autoridad real en los distintos territorios: Capitanes Generales, Intendentes y Corregidores.
Eliminaron la VIRREINATOS, menos los americanos, y crearon capitanías, gobernadas por Capitanes Generales, estos representaban al rey y ejercían el
gobierno, la defensa del territorio y le orden público. También presidían las Reales Audiencias, que se implantaron en todos los territorios. La aportación
más importante fue la introducción del cargo de intendente, de inspiración francesa. Estos funcionarios dependían directamente del rey y tenían funciones
administrativas, judiciales y hacendísticas. Supervisaban a los poderes locales. En la administración municipal se extendió a toda España la figura del
Corregidor, nombrado por el monarca, se encargaba de la administración y del Gobierno Municipal.
Reformas Administrativas en América. Los Borbones desarrollaron una política de control sobre la administración americana con el objetivo de aprovechar
los inmensos recursos que ofrecían las Indias. Las reformas administrativas también alcanzaron los territorios americanos, así el Consejo de Indias y la Casa
de Contratación perdieron funciones y competencias a favor de las nuevas Secretarías Generales. Pero las reformas de mayor calado fue la Reorganización
Territorial, algunos VIRREINATOS se dividieron (Perú y Río de la Plata) y en otros se crearon nuevas Capitanías Generales. La intención de esta medida era la
defensa de la zona contra las potencias extranjeras como Inglaterra y Portugal, que amenazaban con el contrabando de diversas mercancías. También se
implantaron las intendencias, con funciones públicas, militares y fiscales. Igualmente fue aplicado el principio de regalismo que supuso el control de la
Iglesia en las Indias, la Expulsión de los Jesuitas (1767) y el control de sus reducciones.
2.3. El Reformismo Económico de los Borbones.
Bajo el reinado de los Habsburgo, la Hacienda Real había adolecido de tres grandes inconvenientes:
Una política exterior excesivamente costosa, debido a las continuas guerras de religión. La Corona de Castilla había aportado toda la carga fiscal, mientras
que había sido nula la contribución del resto de territorios. Una mala organización de la Hacienda, que se traducía en unos ingresos escasos. No era el
Estado el que recaudaba directamente los impuestos sino que se arrendaba su cobro a numerosos particulares. Estos anticipaban al Estado un importe
muy inferior al que después cobraban los contribuyentes, con lo que la presión fiscal que recaía sobre los pecheros servía para el enriquecimiento de los
arrendadores.
Felipe V intentó sanear la deficitaria Hacienda y a consecuencia de los Decretos de Nueva Planta, obligó a contribuir a los territorios de la Corona de
Aragón. A tal fin se estableció para cada reino una cantidad equivalente a la que se pagaba en Castilla. Este impuesto recibió diferentes nombres: Catastro
(Cataluña), Equivalente (Valencia), Única Contribución (Aragón), Talla (Baleares). Cada territorio tenía libertad para elegir el sistema de recaudación que
quisiera, con tal de reunir la cantidad asignada. Con Fernando VI se pretendió implantar la Reforma Fiscal en Castilla, según un proyecto de su ministro el
Marqués de la Ensenada. Consistía en sustituir los numerosos tipos de impuestos que cobraban por una única contribución. Para asignar la cuantía
correspondiente a cada súbdito era necesario efectuar un recuento detallado de todas las propiedades y habitantes del reino. El resultado fue el
denominado Catastro de Ensenada, una fuerte histórica de primer orden para conocer la economía y la sociedad castellana a mediados del siglo XVIII. Las
protestas de los grupos privilegiados frustraron la aplicación del ambicioso proyecto, pues les obligaba a contribuir en parte.
Años mas tarde, durante el reinado de Carlos III, los gastos ocasionados por la Guerra de Independencia de los Estados Unidos
(1776-1783), obligaron a la corona a buscar ingresos extraordinarios. Así se recurrió al viejo sistema de emisión de deuda pública.
Las casas de comercia prestaron dinero a la Corona, al 4% de interés anual, y a cambio recibieron unos valores reales que podían
ser conservados hasta la devolución de su importe por parte del Estado. Las emisiones se sucedieron unos tras otra.
El fracaso llegó durante el reinado de Carlos IV, cuando se abusó de esta medida hasta el punto que la Corona ya no podía
atender el pago de los intereses, con lo que los vales eran rechazados y empezaron a perder su valor. El Estado entró en
Bancarrota.
MARQUÉS DE LA ENSENADA
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