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Jurisdicción Estatal e Indígena en Guatemala

La jurisdicción indígena se refiere a la autoridad de los pueblos indígenas para resolver disputas dentro de sus territorios de acuerdo con sus normas tradicionales. Existen jurisdicciones indígena y estatal, y es importante que ambas sean compatibles y respeten los derechos de los pueblos indígenas a resolver conflictos según sus costumbres siempre que se respeten los derechos humanos. Varios países han reconocido los sistemas de justicia indígena en sus constituciones para respetar la cultura y
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Jurisdicción Estatal e Indígena en Guatemala

La jurisdicción indígena se refiere a la autoridad de los pueblos indígenas para resolver disputas dentro de sus territorios de acuerdo con sus normas tradicionales. Existen jurisdicciones indígena y estatal, y es importante que ambas sean compatibles y respeten los derechos de los pueblos indígenas a resolver conflictos según sus costumbres siempre que se respeten los derechos humanos. Varios países han reconocido los sistemas de justicia indígena en sus constituciones para respetar la cultura y
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Jurisdicción:

La jurisdicción indígena se refiere a la potestad de los pueblos indígenas de recurrir a


sus autoridades e instancias internas para dar solución a las controversias que se
generen dentro de sus territorios, así como a la facultad de tomar decisiones, juzgar y
ejecutar hechos de acuerdo con sus normas tradicionales (siempre que los derechos
inherentes a todo ser humano estén garantizados).
La jurisdicción de las comunidades se encuentra a cargo de las autoridades
elegidas con base en la organización tradicional de los indígenas. Por ese motivo, el
efectivo ejercicio de la jurisdicción indígena y la consiguiente la validez de sus actos
frente al Estado, requiere del reconocimiento de las autoridades indígenas.

Estatal:

En definitiva, es todo aquello que se encuentra bajo el control del Estado. De esta
manera, es posible hablar de diversas instituciones o dimensiones estatales.

Derecho a la Jurisdicción Estatal


Con el sentido de desglosar esta problemática y confusa aplicación, para evitar
enfrentamiento entre los sectores que defienden la aplicación del derecho
consuetudinario y el derecho jurídico estatal, y principalmente para evitar que el
pueblo indígena siga después de mucho tiempo sintiéndose marginado o
discriminado, una de las formas más sabias de evitar lo anterior sería en definir estos
derechos en cuanto a que ellos decidan si determinados asuntos los someten a la
jurisdicción estatal o los resuelven de conformidad con su derecho consuetudinario”.
Es decir, estos dos sistemas son compatibles siempre y cuando los indígenas reiteren
su derecho de resolver sus conflictos de la manera en que les beneficie como pueblo
en cuanto sean aplicables a los diferentes ámbitos en que se desenvuelve el mismo.
Por supuesto que no debe adoptarse una posición separatista entre sistemas sino
más bien lograr la tan anhelada integración.
El irrespeto de los derechos humanos de los indígenas y de sus derechos como
pueblos ha sido frecuente, agravado por prácticas discriminatorias y por deficiencias
en los mecanismos jurisdiccionales. La intensificación del contacto con la vida
nacional ha puesto a los indígenas en una situación cada vez más

frágil respecto de la justicia y los ha vuelto víctimas de las más aberrantes prácticas
de un sistema que se descompone crecientemente convirtiéndolos en blanco de
acciones de represión de "nuevos" delitos como el terrorismo o el narcotráfico. Los
movimientos indígenas demandan acceso a la justicia, pero también la capacidad de
autorregular su vida de conformidad a sus costumbres y resolver sus problemas ante
sus autoridades tradicionales. Por lo tanto, en virtud de la diversidad de sistemas de
derecho indígena, las funciones y atribuciones de las jurisdicciones indígenas varían
de conformidad con la cultura del grupo étnico a que se refiera y es también por esa
razón que, aunque los planteamientos de las organizaciones indígenas persiguen
un fin común, se observan ligeras diferencias en sus planteamientos. Por ejemplo,
COICA (Coordinadora de las Organizaciones indígenas de la Cuenca amazónica) han
señalado que la pluralidad jurídica es un hecho innegable y observable en la
existencia de los pueblos indígenas previa a la configuración de los Estados Nación;
mientras la CAOI (Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas) ve en la
refundación de los Estados Plurinacionales la posibilidad de ser incluidos en
condiciones de equidad y recobrar la institucionalidad de los Pueblos Indígenas.

El reconocimiento de capacidad jurisdiccional, reconocimiento de


las autoridades indígenas.
La jurisdicción de las comunidades se encuentra a cargo de las autoridades
elegidas con base en la organización tradicional de los indígenas. Por ese motivo, el
efectivo ejercicio de la jurisdicción indígena y la consiguiente la validez de sus actos
frente al Estado, requiere del reconocimiento de las autoridades indígenas.
Reconocimiento de la personalidad jurídica de las comunidades indígenas como
entidades de derecho público. La importancia del reconocimiento de la personalidad
jurídica de los grupos indígenas constituye la condición previa para que, desde una
estructura de carácter público, las comunidades indígenas gocen de la capacidad de
ejercer sus derechos frente al Estado, estén en condiciones establecer con éste
relaciones de tipo político y ejercer plenamente la autonomía y libre determinación de
sus pueblos.

Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación.


En virtud de este derecho, determinan libremente su condición política y persiguen
libremente su desarrollo económico, social y cultural. ... Con arreglo a la Declaración
sobre los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y
a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones
Unidas, nada de lo anterior se entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta
acción alguna encaminada a quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la
integridad territorial o la unidad política de Estados
soberanos e independientes que se conduzcan de conformidad con el principio de la
igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos y estén, por tanto,
dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al
territorio, sin distinción alguna.
Pluralismo Jurídico
Es la coexistencia de varios sistemas de justicia y/o resolución de conflictos en un
mismo espacio geográfico del Estado-Nación. busca restablecer la armonía y
equilibrio que por cualquier índole es roto en la sociedad; por ello, se puede catalogar
como conciliador, reparador y sensibilizador, implementado como una práctica
legitima en muchas de las comunidades indígenas del país.
Una parte importante del Convenio 169 se refiere a la aplicación de la justicia y a las
obligaciones del Estado de garantizar los derechos de los pueblos indígenas. Esto
llama a los operadores de justicia a conocer estos derechos y considerarlos en su
práctica jurídica. con el objetivo de ofrecer una oportunidad de discusión de doctrina y
prácticas jurídicas para fortalecer la integración de estándares internacionales de
derechos humanos en la realidad del sistema de la administración de la justicia
en Guatemala. La aplicación de la ley y la conservación del derecho consuetudinario
(8, 9, 10, 11, 12)
Los artículos citados aclaran la relación entre derechos humanos y derechos de
los pueblos indígenas. Destacan la importancia del desarrollo social de los mismos y
de su participación en los asuntos públicos, especialmente los que les afectan
directamente.
Esto significa también, como explica el artículo 8, que al aplicar la legislación nacional
se deberá tomar en consideración las costumbres y el derecho consuetudinario de los
pueblos indígenas, la conservación de las costumbres e instituciones propias. La
única limitación en el uso de las costumbres que pone el Convenio es que éstas
deben ser compatibles con los derechos fundamentales del sistema jurídico
nacional y con los derechos humanos internacionalmente reconocidos.
En ese sentido, los artículos 9 y 10 especifican un principio de particular importancia
para la aplicación de la ley que es que en materia penal las autoridades y tribunales
deben tener en cuenta las costumbres, los métodos tradicionales para reprimir
delitos y las características económicas, sociales y culturales.
El sistema de administración de justicia
Con demasiada frecuencia, la sociedad más amplia ha adoptado la postura de que
las instituciones sociales indígenas son contrarias al interés nacional o, lo que es aún
peor, moralmente reprensibles. Por lo tanto, en numerosos países los sistemas de
costumbre indígena no cuentan con ninguna forma de reconocimiento oficial del
Estado. De la misma manera, varias veces son cuestionadas las prácticas
tradicionales desde el punto de vista de los derechos humanos. El Proyecto de
Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas
establece al respecto que: “Los pueblos indígenas tienen derecho a promover,
desarrollar y mantener sus estructuras institucionales y sus costumbres, tradiciones,
procedimientos y prácticas jurídicas características, de conformidad con las normas
de derechos humanos internacionalmente reconocidas.”
El respeto a sus autoridades, prácticas culturales y su espiritualidad con una auténtica
práctica de los derechos humanos. Del Convenio 169 surge la obligación de la
protección de que personas o comunidades indígenas puedan conservar su identidad
cultural.

Reconocimiento formal de los sistemas indígenas de justica en las


constituciones

Se reconoce la existencia de las tradiciones y practicas jurídicas indígenas propias y


se han dado pasos para respetar y tomar en cuenta la cultura de los pueblos
indígenas. En el sistema formal de justicia aumenta el esfuerzo para facilitar
intérpretes a los indígenas ante los tribunales y un creciente número de indígenas
están empleados en el sistema de justicia estatal. Esta tendencia también se observa
en Guatemala en consecuencia del proceso de paz y del inicio de la reforma de la
justicia. Destacan temas como el acceso a la justicia de los pueblos indígenas y el
respeto de sus propias formas tradicionales de ejercer la justicia, el reconocimiento
constitucional de los derechos originarios que como pueblos les corresponde y el
cumplimiento de las obligaciones de los Estados y gobiernos de garantizar su
ejercicio, entre estos el derecho al ejercicio y desarrollo de las culturas indígenas, a
su crecimiento y transformación.
Al momento de reconocer dicho sistema en la Constitución Política de Guatemala, se
responderá a una necesidad latente y urgente. Asimismo, se iniciará un proceso de
reconocimiento de los pueblos indígenas en su integridad, como
también el posicionamiento de un país donde convergen diferentes formas y
sistemas de vida.
Esto contribuye al reconocimiento de la autorregulación del sistema jurídico en los
pueblos indígenas, sin que deba existir ningún tipo de limitante para aplicar la justicia
en casos de alto impacto como en faltas o delitos menores. Esto es un reto
para crear condiciones, con el propósito de alcanzar la igualdad y que contribuya al
mismo tiempo a superar los modelos coloniales impuestos durante la invasión, que
somete a la subordinación de los pueblos indígenas bajo un Estado “ladino”.
Asimismo, contribuir al desarrollo de un sistema incluyente, participativo,
descentralizado, respetuoso de la diferencia, diverso, y con perspectiva de género.
Los obstáculos que existen para ello son de naturaleza estructural y esencial.
Múltiples estudios fueron elaborados sobre el tema, en que destacan algunos
presupuestos básicos comunes a tomar en cuenta para enfocar estrategias para
superarlos:
“En países pluriculturales, la imposición de un solo sistema jurídico (monismo
jurídico), la protección de una sola cultura, religión e idioma, ha dado lugar a un
modelo de “Estado excluyente”. En este modelo, la institucionalidad jurídico- política
no representa ni expresa la realidad plural, margina a grupos sociales o pueblos no
representados oficialmente y reprime sus expresiones de diversidad cultural,
lingüística, religiosa y normativa.”
“Los pueblos indígenas reclaman al Estado y a la sociedad el respeto pleno a sus
autoridades, instituciones, normas y procedimientos, sistema jurídico que han
venido formulando, actualizando desde tiempos milenarios como parte fundamental
de su cultura. Esta reivindicación expresa coyunturalmente una relación de
enfrentamiento histórico entre el Estado y los pueblos indígenas, con orígenes que se
configuran del modelo Estado-nación desde la época de la independencia. El
Estado-sociedad que se creó a partir de esta época, eminentemente occidental y
etnocéntrico buscó asimilar o desaparecer la cultura indígena y dio pauta a la
construcción de un andamiaje jurídico político- administrativo que imponía un idioma,
una cultura y un sistema jurídico.” “…La emergencia actual de los pueblos indígenas
se debe a diversos factores y se presenta de distintas maneras según los países de
que se trate….Algunos de estos factores están relacionados con la territorialización
de las sociedades indígenas; su inserción en los mercados nacionales; el surgimiento
y fortalecimiento de formas de organización propias, capaces de impulsar plataformas
de lucha que procesan las demandas locales de las comunidades hasta convertirlas
en objetivos nacionales y la modificación de las formas de relacionarse con los
gobiernos y con el conjunto de la sociedad, de una manera crecientemente política.
Estas dinámicas ponen en evidencia que no se trata simplemente de un resurgimiento
de antiguas identidades sojuzgadas y sometidas por la modernidad, sino de la
emergencia de identidades sociales construidas
sobre la reversión de viejos estigmas y la puesta en operación de estrategias políticas
y medios de significación de base étnica. Por estos factores y sus efectos, los
pueblos indígenas se han constituido en sujetos sociales y en actores.” “La
controversia fundamental (entre Estado y pueblos indígenas) estriba en que no se les
ha querido reconocer la calidad de pueblos, para negarles a los indígenas el principal
de sus derechos humanos: el de la libre determinación, del que se derivan otros
fundamentales, como el derecho a la autonomía, la propia identidad, a la igualdad, a
la dignidad, al desarrollo, al territorio, a los recursos naturales y al propio Derecho.”
“Las conclusiones emanadas de la antropología jurídica sostienen que en las
sociedades humanas siempre se han aplicado normas de regulación social, a las que
se reconocerían como propiamente jurídicas. Afirmación que se contrapone a las
concepciones de la corriente positivista, que explica la existencia del Derecho tan solo
con el surgimiento del Estado…En relación al Derecho indígena, el desarrollo del
pensamiento positivista tiene dos explicaciones, la que desconoce absolutamente la
existencia de tal Derecho, afirmando que sólo es Derecho el institucional y la
explicación que reconoce a la costumbre jurídica indígena como una fuente del
Derecho o como un sistema de Derecho consuetudinario…”

“Al tiempo que los pueblos indígenas se iban incorporando en estructuras estatales,
que ellos no habían elegido, durante las etapas de colonización o expansión de los
modernos Estados- nación, sus formas locales de gobierno se modificaron o
adaptaron para ajustarlas a los intereses y necesidades del Estado, con lo que se
crearon tensiones que han desembocado a menudo en conflictos y violencia. Las
organizaciones indígenas tratan de preservar o recuperar el derecho al gobierno
propio local (y a veces regional); consideran que ese derecho es parte de las
libertades fundamentales que el derecho internacional reconoce a todos los pueblos.
En muchos casos, los indígenas, mediante negociaciones y tratados, reformas
constitucionales o legislación especial, han podido establecer acuerdos con los
Estados acerca de ese derecho a un gobierno propio…”.

Sistema de justicia, resolución de conflictos y sanciones

Una sociedad tiene un sistema jurídico cuando posee los elementos siguientes:
1. Normas definidas que regulen el comportamiento social y que, si se infringen,
requieren de sanciones seculares.
2. Autoridades propias de la comunidad, entre las cuales hay responsables de
aplicar las sanciones
3. Forma sistemática de aplicar sanciones utilizando, si fuere necesario, alguna
forma de coerción. Los pueblos indígenas han desarrollado sus propias formas de
resolver conflictos a lo interno de sus comunidades.
Este derecho indígena ha subsistido paralelamente al sistema oficial pese a la
conquista, durante la colonización y la República. Su reconocimiento es parte integral
de la protección al derecho de preservar su cultura y patrones de vida ancestrales.
Por ello resulta fundamental tomar en consideración por parte de los operadores
jurídicos y administrativos, las formas de resolver sus propios conflictos, reconocer las
resoluciones de autoridades indígenas y apoyar a desarrollar formas de coexistencia
entre los dos sistemas.
En el pasado el proceso continuado de desautorización de las autoridades indígenas
en resolver conflictos penales y civiles ha llevado a que su ámbito de actuación haya
menguado considerablemente, pero no fue llenado por el sistema oficial en cuanto
eficacia, cobertura y reconocimiento comunitario. El vacío dejado, sobre todo en
consecuencia del debilitamiento de las propias estructuras comunitarias durante y
después del conflicto interno, ha llevado a una sensible falta de justicia, que al día de
hoy no ha recibido una respuesta coherente por parte del sistema oficial y del Estado
en su conjunto, comprometidos por los Acuerdos de Paz al reconocimiento
constitucional y político de la nación guatemalteca como pluricultural, multilingüe y
multiétnica y, en consecuencia, el reconocimiento del derecho indígena de costumbre
y las autoridades que lo ejercen. El sonado argumento sobre la posible violación de
los derechos humanos en el sistema indígena tradicional debe ser examinado
en base a lo concreto.

El derecho consuetudinario indígena resuelve los conflictos por consenso de las


partes, por lo que el posible resultado tiene mejor aceptación, lo que aumenta su
efectividad. Es especialmente importante en conflictos civiles entre y dentro de la
familia y comunidad. Pero también temas penales entran en su alcance.
Las personas indígenas involucradas en casos penales del sistema oficial enfrentan
muchas veces indiferencia del operador de la justicia en relación a su reclamo,
discriminación en el trato, malos tratos en lugares de detención y faltas graves en el
debido proceso legal, sobre todo en cuanto a su derecho de defensa. MINUGUA ha
documentado algunos casos paradigmáticos para esta situación. El Convenio 169,
orienta en su artículo 10 especialmente a las formas de sanción, considerando que la
cárcel es ajena al sistema indígena sancionatorio:
1.- Cuando se impongan sanciones penales previstas por la legislación general a
miembros de dichos pueblos, deberán tenerse en cuenta sus características
económicas, sociales y culturales.
2.- Deberá darse la preferencia a tipos de sanción distintos al encarcelamiento.
Hay que señalar que éste es uno de los preceptos del Convenio 169 de mayor
complejidad en la aplicación. Habrá que hacer los estudios correspondientes y discutir
ampliamente las alternativas, que siempre deben reflejarse también en el sistema
formal, para los demás sectores de la sociedad, para darle viabilidad en la realidad.
La discusión sobre formas alternativas de las sanciones conviene en todo caso a la
sociedad entera, a la vista el deterioro del sistema penitenciario que no ha mostrado
su capacidad de rehabilitación social.

Diversidad de las formas tradicionales de justicia

A la luz de la realidad guatemalteca, la existencia de varios sistemas jurídicos es una


verdad notoria, que si bien, distintos al sistema jurídico oficial, reúnen elementos y
características propias que los conforman como tal.
Parafraseando el texto Suk’b’anik de la Defensoría Maya, se puede decir que el
Sistema Jurídico Maya se viene practicando desde hace cientos de años, siendo los
principales baluartes en la conservación y transmisión de los conocimientos los
ancianos y ancianas.
Se habla en plural sobre “sistemas jurídicos”, no sólo porque existen tres pueblos
indígenas en Guatemala, sino además porque los mayas se integran en diversos
grupos étnicos o lingüísticos, y si bien es cierto cada grupo cuenta con su tradición
propia, también es cierto que éstos tienen elementos y principios comunes que los
sustentan, a saber: flexibilidad, dinamismo, circulación, armonía, equilibrio,
dualidad, procesualidad, complementariedad, respeto, consenso, participación,
aporte o contribución y escucha, entre otros.

La realidad de la justicia en Guatemala con respecto al Convenio 169, se interpreta


más adecuadamente y con enfoque democrático desde la perspectiva teórica del
“pluralismo jurídico”.
Sistema estatal y reconocimiento del sistema indígena
Ya en anteriores párrafos, fue indicada la estrecha relación entre un sistema estatal
que reconoce y valora su carácter multiétnico y el reconocimiento del derecho
indígena, las autoridades tradicionales y las instituciones que representan. La
importancia de ello no es sólo formal, ya que, en América Latina, en muchos países
con población indígena, sobre todo, no existe una coincidencia exacta entre Estado y
nación. Vale volver al principio de libre determinación de los pueblos como hoy está
comprendido. La Conferencia Mundial de Viena sobre Derechos Humanos en 1993, lo
expresó con especial claridad:
Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este
derecho, determinan libremente su condición política y persiguen libremente su
desarrollo económico, social y cultural. ... Con arreglo a la Declaración sobre los
principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la
cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas,
nada de lo anterior se entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta acción
alguna encaminada a quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la integridad
territorial o la unidad política de Estados soberanos e independientes que se
conduzcan de conformidad con el principio de la igualdad de derechos y de la
libre determinación de los pueblos y estén, por tanto, dotados de un gobierno que
represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción alguna.
De hecho, otorga una dimensión interna, nacional, al principio de libre determinación
de los pueblos en cuanto establece el principio de igualdad de derechos y de libre
determinación como principios condicionantes de un Gobierno representativo de la
totalidad del pueblo que pertenece al territorio nacional.
Es por ello que una de las propuestas de la Consulta Popular en 1999 fue integrar
explícitamente el carácter multiétnico, pluricultural y plurilingüe de la nación
guatemalteco, tal como lo enuncia el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los
Pueblos Indígenas.
Desde esa óptica también, y en particular en lo atinente a la disposición del
artículo 203 que se refiere a la Independencia del Organismo Judicial y la potestad
de juzgar, no cabe duda que el mismo es polémico; y esto lo demuestra la fallida
reforma constitucional, donde se abortaron una serie de disposiciones que iban
encaminadas a reorientar precisamente lo regulado en esta norma.
Las reformas constitucionales fracasadas en 1999 previeron la siguiente fórmula para
reconocer las formas tradicionales de justicia en la Constitución:

Artículo 66. CPRG. El Estado reconoce, respeta y protege el derecho a la identidad


de los pueblos Maya, Garífuna y Xinca; sus formas de vida, organización
social, costumbres y tradiciones; el uso del traje indígena en hombres y mujeres y sus
distintas formas de espiritualidad, idiomas y dialectos y el derecho a transmitirlos a
sus descendientes. Para los fines y en los términos del último párrafo del artículo 203
de esta Constitución, el Estado reconoce a las autoridades tradicionales de las
comunidades indígenas, prevaleciendo la unidad de la nación, la integridad del
territorio y la indivisibilidad del Estado de Guatemala. También reconoce, respeta y
protege su derecho a usar, conservar y desarrollar su arte, ciencia y tecnología, así
como el derecho de acceso a lugares sagrados de dichos pueblos, bajo las
modalidades que establezca la ley.

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