Trabajo Práctico N° 5: Balanza de Pagos
1. Describa las características generales de la Balanza de Pagos (moneda, periodicidad, partes
centrales de la balanza de pagos).
2. ¿Qué relaciones económicas entre residentes del país y residentes del resto del mundo se
registran en la cuenta de transacciones corrientes de la balanza de pagos? Defina
conceptualmente los componentes más importantes de esta cuenta.
3. ¿Qué relaciones económicas entre residentes del país y residentes del resto del mundo se
registran en la cuenta capital? Defina conceptualmente los componentes más importantes
de esta cuenta.
4. ¿Qué relaciones económicas entre residentes del país y residentes del resto del mundo se
registran en la cuenta financiera? Defina conceptualmente los componentes más
importantes de esta cuenta.
5. Según Novak (2020), ¿qué es la restricción externa al crecimiento?
6. Según Diamand, ¿qué sector de la economía argentina provee más dólares y por qué?
7. Según el texto de Cortés y Marshall (1986), describa qué pasa con la demanda de dólares
en el país cuando aumenta el salario real.
8. De acuerdo al resultado que haya encontrado en la pregunta anterior: elevar el nivel de
salario real, ¿constituiría un obstáculo para la reactivación económica? Justifique su
respuesta.
La balanza de pagos es un instrumento para medir y analizar el carácter de las relaciones
económicas con el resto del mundo, y está caracterizada por:
1. Medir las transacciones entre residentes y no residentes.
2. Está nominada en U$S estadounidenses, a precios corrientes.
3. Tiene una periodicidad trimestral y anual.
Está compuesta por cuatro grandes rubros, y estos son:
1. La Cuenta Corriente.
2. La Cuenta Capital.
3. La Cuenta Financiera.
4. Errores u Omisiones.
Analicemos los tres primeros de estos rubros.
1. Cuenta Corriente
Está integrada por tres tipos de registros: la cuenta de bienes y servicios, la cuenta de ingreso
primario y la de ingreso secundario, la cual registra transferencias unilaterales.
a- La subcuenta de bienes incluye todos los movimientos de salida (exportaciones) y
entrada (importaciones) de mercaderías hacia y desde otros países, es decir, de bienes
tangibles.
b- La subcuenta de servicios incluye todas las transacciones de compraventa entre
residentes y no residentes que se realizan con bienes intangibles (turismo, transporte,
fletes, seguros, etc.).
c- La cuenta de ingreso primario registra, por un lado, las remuneraciones percibidas en
un país que no es el de residencia del trabajador. El caso más típico es el del personal
de embajadas y consulados, y el de organismos internacionales provenientes del
exterior.
d- La cuenta de ingreso secundario está compuesta por todas las transacciones que no
tienen contrapartida la entrega de bienes o servicios, es decir, las transferencias
unilaterales, tales como jubilaciones, remesas, donaciones, etc.
El saldo de la cuenta corriente estará dado por la suma de todos los ingresos menos los egresos de
todas las partidas que la componen (ingresos mayores = superávit de CC; egresos mayores = déficit
de CC).
2. Cuenta Capital: constituida por dos subdivisiones;
a- Las transferencias de capital son aquellas que no tienen contrapartida, la condonación
de deudas al deudor o capitales recibidos para el desarrollo.
b- La enajenación de activos no financieros no producidos está relacionada con los
recursos naturales (por ejemplo, derechos del suelo), y las transacciones con activo
intangibles (por ejemplo, las marcas, patentes, derechos de autor, propiedad
intelectual, etc.).
3. Cuenta Financiera: se asientan todas las inversiones realizadas por no residentes en el país
y las que los residentes efectúen en el extranjero; se compone de cinco subcuentas.
a- La inversión directa consiste en la adquisición de algún derecho permanente de una
persona (humana o jurídica) no residente.
b- La inversión de cartera trata de las operaciones de adquisición de valores negociables,
por ejemplo títulos, letras y bonos públicos o privados.
c- Los derivados financieros son instrumentos de cobertura del riesgo de otros
instrumentos financieros, riesgos vinculados con la variación futura de precios o
cotizaciones en mercados secundarios.
d- Las otras inversiones incluyen los préstamos y depósitos de instituciones financieras
extranjeras y de extranjeros en la economía nacional.
e- La variación de activos de reserva registra, principalmente, la de oro o divisas de libre
disponibilidad (moneda extranjera) que se encuentran en el Tesoro del B.C.R.A.
La restricción externa es la carencia de divisas que le impide a un país transitar un sendero
de crecimiento sustentable a largo plazo. El síntoma típico de estos países, en su mayoría
periféricos, es que alternan periodos de recuperación y crecimiento económicos no muy extensos
(de no más de cinco años, y en ocasiones de menos tiempo) seguidos de crisis de balanzas de
pagos que rematan en otro período de caída abrupta de la actividad económica y aumento
significativo del desempleo. Son los denominados procesos de stop and go (parar y andar).
Marcelo Diamand analiza, primeramente, la cuestión acerca de la estructura productiva
desequilibrada, con foco en los sectores agropecuario (que trabaja a precios internacionales) e
industrial (que trabaja a un nivel de costos y precios superior al internacional) de nuestro país. El
análisis lo lleva a observar que el sector industrial argentino no contribuye a la obtención de
divisas que necesita para su crecimiento, por lo que este peso de abastecimiento recae en el
sector agropecuario, aunque éste se encuentre limitado por una falta en la capacidad de
producción, una falta de demanda mundial o ambas.
Es por ello que el planteo base de apostar a una rápida sustitución de importaciones como
modo elemental de hacer que la industria encuentre su lugar en la contribución antes señalada,
finalmente logra neutralizar —en un intento de equilibrio— el incremento de importaciones
gracias a nuevos productos que acarrea el progreso tecnológico.
Es allí donde se produce un punto de inflexión entre el sector industrial (que consume
divisas y no ayuda a producirlas) y el sector agropecuario (que contribuye a producir divisas,
aunque su ritmo de crecimiento es mucho más lento). “Esta divergencia es responsable de la crisis
de balanza de pagos en la Argentina y constituye el principal limitador de crecimiento del país”
(Diamand, 1972:2). Esta expansión de la producción interna hace crecer las importaciones; una vez
que se agotan las reservas, la única salida es la devaluación de la moneda nacional.
Las limitaciones de oferta y los eventuales problemas de demanda de las exportaciones
agropecuarias hacen que este sector responda menos al tipo de cambio, por lo menos a corto y
mediano plazo.
La elevación del tipo de cambio hace que aumente el costo de todos los productos
importados, transfiriéndose este aumento a los precios del mercado interno, lo que se conoce
como efecto arrastre. Esta inflación cambiaria “constituye una pieza vital en el mecanismo
equilibrador de la devaluación argentina” (Diamand, 1972:5). Una vez que se produjo el
desequilibrio externo, la devaluación y la inflación avanzan hasta provocar una recesión tan
intensa que hace que se reduzcan las importaciones, y trae consigo el restablecimiento del
equilibrio en el mercado cambiario.
El aumento de ingresos debe corresponder únicamente a la nueva producción que es la
que involucra el mayor costo. Para lograr esto, se puede subsidiar las inversiones e insumos
tecnológicos para el agro. En la Argentina, la presencia de este sector (que tiene una productividad
alta y se fija su tipo de cambio sobre la base de éste) resulta inadecuado y desventajoso para el
sector industrial. Es por ello que la sobreelevación de los precios industriales argentinos sobre el
nivel internacional no se debe a una productividad industrial necesariamente baja, sino que se
debe a la menor productividad relativa del sector industrial frente al agro argentino,
consolidándose este último como el acreedor de divisas internacional por excelencia.
Por otro lado, analicemos qué sucede cuando tenemos un aumento del salario real de los
trabajadores frente a la oferta y demanda de bienes extranjeros. Para empezar, realizaremos un
análisis de las dos partes que componen la actividad primaria en la Argentina: esto es la agricultura
y la ganadería.
Así, observamos que el agro argentino juega un importante papel como actividad
primaria. La introducción de nuevas técnicas y tecnologías dentro del sector agrícola produjo
significativos cambios en la cota de producción del agro (por ejemplo, la introducción de semillas
mejoradas que incrementaron el rendimiento por hectárea de los cultivos exportables), lo que
permite una reposición más rápida y efectiva en la demanda (interna o externa) del producto
agrícola, por lo que no existen motivos para que se genere el conflicto potencial entre el aumento
de las exportaciones y el crecimiento del consumo interno.
En este sentido, el sector ganadero se encuentra en una situación de estancamiento frente
a esta perspectiva, dado el tiempo que lleva la reposición de cabezas de ganado. Frente a la
elasticidad de la demanda externa de exportaciones, el largo plazo que requiere cubrir esa
demanda provoca una suerte de incompetencia entre ambos sectores, dado los costes de tiempo
de producción. Además, la conquista progresiva de nuevos mercados fue mucho más lenta en el
sector ganadero que en el agro argentino, y como resultado de ello, podemos ver la dificultad que
tiene la ganadería en la oferta de carne a nuevos mercados no previstos, donde Europa es el
principal demandante, sobre todo en la primera mitad del siglo XX. Este cierre de mercados
externos de la carne argentina, tiene consecuencias también en relación al comportamiento del
consumo interno.
Los principales bienes de exportación de Argentina (carne y cereales) son un bien salario,
puesto que representan una parte considerable del sueldo del asalariado. Asimismo, estos
productos exportables (especialmente la carne vacuna) son ante todo “bienes de consumo interno
masivo” (Cortés; Marshall, 1986:78). Esto quiere decir que, independientemente de la capacidad
producida destinada a su exportación, estos bienes constituyen una importante fracción del
consumo interno y, por lo tanto, representan un alto porcentaje del gasto final del asalariado.
Analicemos lo previamente dicho en relación a un aumento en el salario real. Puesto que
es conveniente decir que un mayor ingreso representa un mayor consumo (tanto interno y
externo), podemos observar que no sucede lo mismo en todos los estratos o clases sociales que
gozan de diferentes niveles de ingresos. “Mientras que el consumo de los sectores de ingresos
bajos sería flexible respecto de cambios en los precios, el comportamiento de consumo de carne
de los sectores de altos ingresos sería rígido frente a una disminución o a un alza en el precio de la
carne” (Cortés; Marshall, 1986:79). Vemos que existe una varianza en cuanto al nivel de ingresos
que afectan directamente en la compra o no de la carne, en términos de bien de consumo interno
masivo. Esta rigidez que mencionan las autoras no quiere decir otra cosa que la correspondencia
que tiene el consumo de este producto por parte de estratos de niveles altos de ingresos, quienes
representan el 67% del consumo interno de carne. Lo que nos indica también es el carácter
“residual” que adopta este producto en los estratos de niveles de ingresos bajos, aunque en
ambos casos, al promediar una baja oferta de carne y caer las exportaciones —junto con un
aumento del salario real—, marca una disminución del producto a exportar. Pero también este
aumento del salario real refuerza aún más el efecto de la rigidez del consumo de los sectores de
ingresos más elevados. Puede concluirse que las variaciones en los salarios reales determinan
parcialmente el nivel de consumo y el nivel de exportaciones de carne; parte de esta conclusión se
conjuga con otros factores, como el precio internacional de la carne, tipo de cambio, impuestos a
las exportaciones, demanda externa, consumo de otros sectores sociales y/o políticas estatales.
Todo este modelo también plantea que aquellos cambios en los salarios reales,
determinan también variaciones en el consumo de productos manufacturados que se traducen en
fluctuaciones en el nivel de importaciones, y en particular, de bienes intermedios utilizados para
producir bienes de consumo final, tales como maderas o metales férreos (con los que se producen
electrodomésticos). Entre los asalariados, la parte que se destina a este tipo de consumo resulta
de lo que queda disponible de su salario luego de haber cubierto todos los gastos básicos,
considerando que al aumentar sus ingresos, crece su gasto en bienes manufacturados, lo que se
traduce en un aumento de las importaciones. Por otro lado, “*…+ es necesario introducir en el
análisis la influencia del comportamiento del gasto de los capitalistas y de los asalariados no
manuales de mayores ingresos. Es sobre estos sectores sociales que recae más de la mitad del
consumo privado total” (Cortés; Marshall, 1986:82). Asimismo, tuvo una contracción —en este
sentido— durante el período 1976-1983, donde se habría disociado más evidentemente la
evolución del volumen de importaciones de la del salario real.
Las consideraciones previas acerca del análisis del aumento del salario real que
consecuentemente se traduzcan en un aumento de las importaciones, está lejos de ser refutada.
Más bien, se trata de acotar esa magnitud influyente entre ambos factores, con una vista
contrapuesta a aquélla que se deriva de la demanda de los sectores de ingresos más elevados.
Además, en Argentina es mucho más permisivo pensar que frente a un aumento del salario real y
el bajo poder adquisitivo que éste tiene en los sectores de ingresos bajos, se traduzcan en una
mejoría en el consumo de los bienes y servicios básicos más que una mayor incorporación de
bienes y servicios con altos coeficientes de importación.