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Pasión de Jesucristo: Domingo de Ramos

El documento resume la Pasión de Jesucristo según el Evangelio de San Mateo. Relata los eventos desde la traición de Judas hasta la negación de Pedro, incluyendo la última cena, la oración en Getsemaní, el juicio ante el sumo sacerdote y la condena a muerte. También describe brevemente el arrepentimiento y suicidio de Judas luego de entregar a Jesús.
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Pasión de Jesucristo: Domingo de Ramos

El documento resume la Pasión de Jesucristo según el Evangelio de San Mateo. Relata los eventos desde la traición de Judas hasta la negación de Pedro, incluyendo la última cena, la oración en Getsemaní, el juicio ante el sumo sacerdote y la condena a muerte. También describe brevemente el arrepentimiento y suicidio de Judas luego de entregar a Jesús.
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PASIÓN DE

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


Texto rescatado del sitio web [Link], quien a su vez lo toma del leccionario de la
Conferencia Episcopal Mexicana. Complementado con el texto de “El libro del Pueblo de
Dios”

Diagramación y adaptación por Diego Vargas Castillo


Arica – Chile
MMXXIII
Domingo de Ramos 3

DOMINGO DE RAMOS
EN LA PASIÓN DEL SEÑOR
Versículo antes del Evangelio

Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la


muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las
cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.

Para la lectura de la historia de la Pasión del Señor no se llevan cirios ni incienso, ni se hace al
principio la salutación habitual, ni se signa el libro. Esta lectura la proclama el diácono o, en su
defecto, el mismo celebrante. Pero puede también ser proclamada por lectores laicos,
reservando, si es posible, al sacerdote la parte correspondiente a Cristo.

Si los lectores de la Pasión son diáconos, antes del canto de la Pasión piden a bendición al
celebrante, como en otras ocasiones antes del Evangelio; pero si los lectores no son diáconos
se omite esta bendición.

EVANGELIO

Ciclo A
Mt 26, 14 — 27, 66
✠ Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Cronista:

E N aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue


a ver a los sumos sacerdotes y les dijo:

S "¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?"


C Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese
momento andaba buscando una oportunidad para entregárselo. El
primer día de la fiesta de los panes Ázimos, los discípulos se acercaron
a Jesús y le preguntaron:
S "¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?"
C Él respondió:
† "Vayan a la ciudad, a casa de fulano y díganle: El Maestro dice: Mi
hora está ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu
casa".
4 Lectura de la Pasión del Señor

C Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la cena


de Pascua. Al atardecer, se sentó a la mesa con los Doce, y mientras
cenaban, les dijo:
† "Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme".
C Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por
uno:
S "¿Acaso soy yo, Señor?"
C El respondió:
† "El que moja su pan en el mismo plato que yo, ése va a entregarme.
Porque el Hijo del hombre va a morir, como está escrito de Él; pero
¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre va a ser entregado! Más le
valiera a ese hombre no haber nacido".
C Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
S "¿Acaso soy yo, Maestro?"
C Jesús le respondió:
† "Tú lo has dicho".
C Durante la cena, Jesús tomó un pan, y pronunciada la bendición, lo
partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
† "Tomen y coman. Éste es mi Cuerpo".
C Luego tomó en sus manos una copa de vino, y pronunciada la
acción de gracias, la pasó a sus discípulos, diciendo:
† "Beban todos de ella, porque ésta es mi Sangre, Sangre de la nueva
alianza, que será derramada por todos, para el perdón de los pecados.
Les digo que ya no beberé más del fruto de la vid, hasta el día en que
beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre".
C Después de haber cantado el himno, salieron hacia el monte de los
Olivos. Entonces Jesús les dijo:
† "Todos ustedes se van a escandalizar de mí esta noche, porque está
escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño. Pero
después de que yo resucite, iré delante de ustedes a Galilea".
C Entonces Pedro le replicó:
S "Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré".
C Jesús le dijo:
† "Yo te aseguro que esta misma noche, antes de que el gallo cante, me
habrás negado tres veces".
C Pedro le replicó:
Domingo de Ramos 5

S "Aunque tenga que morir contigo, no te negaré".


C Y lo mismo dijeron todos los discípulos: Entonces Jesús fue con
ellos a un lugar llamado Getsemaní y dijo a los discípulos:
† "Quédense aquí mientras yo voy a orar más allá".
C Se llevó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a
sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo:
† "Mi alma está llena de una tristeza mortal. Quédense aquí y velen
conmigo".
C Avanzó unos pasos más, se postró rostro en tierra y comenzó a orar,
diciendo:
† "Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero que no se
haga como yo quiero, sino como quieres tú".
C Volvió entonces a donde estaban los discípulos y los encontró
dormidos. Dijo a Pedro:
† "¿No han podido velar conmigo ni una hora? Velen y oren, para no
caer en la tentación, porque el espíritu está pronto, pero la carne es
débil".
C Y alejándose de nuevo, se puso a orar, diciendo:
† "Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu
voluntad".
C Después volvió y encontró a sus discípulos otra vez dormidos,
porque tenían los ojos cargados de sueño. Los dejó y se fue a orar de
nuevo, por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Después de
esto, volvió a donde estaban los discípulos y les dijo:
† "Duerman ya y descansen. He aquí que llega la hora y el Hijo del
hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense!
¡Vamos! Ya está aquí el que me va a entregar".
C Todavía estaba hablando Jesús, cuando llegó Judas, uno de los Doce,
seguido de una multitud numerosa con espadas y palos, enviada por los
sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El que lo iba a entregar les
había dado esta señal:
S "Aquel a quien yo le dé un beso, ése es. Aprehéndanlo".
C Al instante se acercó a Jesús y le dijo:
S "¡Buenas noches, Maestro!"
C Y lo besó. Jesús le dijo:
† "Amigo, ¿es esto a lo que has venido?"
6 Lectura de la Pasión del Señor

C Entonces se acercaron a Jesús, le echaron mano y lo apresaron. Uno


de los que estaban con Jesús, sacó la espada, hirió a un criado del sumo
sacerdote y le cortó una oreja. Le dijo entonces Jesús:
† "Vuelve la espada a su lugar, pues quien usa la espada, a espada
morirá. ¿No crees que si yo se lo pidiera a mi Padre, Él pondría ahora
mismo a mi disposición más de doce legiones de ángeles? Pero, ¿cómo
se cumplirían entonces las Escrituras, que dicen que así debe suceder?
C Enseguida dijo Jesús a la multitud:
† ¿Han salido ustedes a apresarme como a un bandido, con espadas y
palos? Todos los días yo enseñaba, sentado en el templo, y no me
aprehendieron. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran lo
que escribieron los profetas.
C Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que
aprehendieron a Jesús lo llevaron a la casa del sumo sacerdote Caifás,
donde los escribas y los ancianos estaban reunidos. Pedro los fue
siguiendo de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote. Entró y se sentó
con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y
todo el sanedrín andaban buscando un falso testimonio contra Jesús,
con ánimo de darle muerte; pero no lo encontraron, aunque se
presentaron muchos testigos falsos. Al fin llegaron dos, que dijeron:
S "Este dijo: 'Puedo derribar el templo de Dios y reconstruirlo en tres
días"'.
C Entonces el sumo sacerdote se levantó y le dijo:
S "¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan en contra tuya?".
C Como Jesús callaba, el sumo sacerdote le dijo:
S "Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el
Hijo de Dios".
C Jesús le respondió:
† "Tú lo has dicho. Además, yo les declaro que pronto verán al Hijo
del hombre, sentado a la derecha de Dios, venir sobre las nubes del
cielo".
C Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras y exclamó:
S "¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes
mismos han oído la blasfemia. ¿Qué les parece?"
C Ellos respondieron:
S "Es reo de muerte".
Domingo de Ramos 7

C Luego comenzaron a escupirle en la cara y a darle de bofetadas.


Otros lo golpeaban, diciendo:
S "Adivina quién es el que te ha pegado".
C Entretanto, Pedro estaba fuera, sentado en el patio. Una criada se le
acercó y le dijo:
S "Tú también estabas con Jesús, el Galileo".
C Pero él lo negó ante todos, diciendo:
S "No sé de qué me estás hablando".
C Al retirarse hacia la puerta, lo vio otra criada y dijo a los que
estaban ahí:
S "También ése andaba con Jesús, el nazareno".
C Él de nuevo lo negó con juramento:
S "No conozco a ese hombre".
C Poco después se acercaron a Pedro los que estaban ahí y le dijeron:
S "No cabe duda de que tú también eres de ellos, pues hasta tu modo
de hablar te delata".
C Entonces él comenzó a echar maldiciones y a jurar que no conocía a
aquel hombre. Y en aquel momento cantó el gallo. Entonces se acordó
Pedro de que Jesús había dicho: "Antes de que cante el gallo, me
habrás negado tres veces". Y saliendo de ahí se soltó a llorar
amargamente. Llegada la mañana, todos los sumos sacerdotes y los
ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte.
Después de atarlo, lo llevaron ante el procurador, Poncio Pilato, y se lo
entregaron. Entonces Judas, el que lo había entregado, viendo que
Jesús había sido condenado a muerte, devolvió arrepentido las treinta
monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo:
S "Pequé, entregando la sangre de un inocente".
C Ellos dijeron:
S "¿Y a nosotros qué nos importa? Allá tú".
C Entonces Judas arrojó las monedas de plata en el templo, se fue y se
ahorcó. Los sumos sacerdotes tomaron las monedas de plata y dijeron:
S "No es lícito juntarlas con el dinero de las limosnas, porque son
precio de sangre".
C Después de deliberar, compraron con ellas el Campo del alfarero,
para sepultar ahí a los extranjeros. Por eso aquel campo se llama hasta
el día de hoy "Campo de sangre". Así se cumplió lo que dijo el profeta
8 Lectura de la Pasión del Señor

Jeremías: "Tomaron las treinta monedas de plata en que fue tasado


aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel, y las dieron por el
Campo del alfarero, según lo que me ordenó el Señor".
C Jesús compareció ante el procurador, Poncio Pilato, quien le
preguntó:
S "¿Eres tú el rey de los judíos?"
C Jesús respondió:
† "Tú lo has dicho".
C Pero nada respondió a las acusaciones que le hacían los sumos
sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato:
S "¿No oyes todo lo que dicen contra ti?"
C Pero El nada respondió, hasta el punto de que el procurador se
quedó muy extrañado. Con ocasión de la fiesta de la Pascua, el
procurador solía conceder a la multitud la libertad del preso que
quisieran. Tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Dijo,
pues, Pilato a los ahí reunidos:
S "¿A quién quieren que les deje en libertad: a Barrabás o a Jesús, que se
dice el Mesías?".
C Pilato sabía que se lo habían entregado por envidia. Estando él
sentado en el tribunal, su mujer mandó decirle:
S "No te metas con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho
en sueños por su causa".
C Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a
la muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de
Jesús. Así, cuando el procurador les preguntó:
S "¿A cuál de los dos quieren que les suelte?",
C ellos respondieron:
S "A Barrabás".
C Pilato les dijo:
S "¿Y qué voy a hacer con Jesús, que se dice el Mesías?"
C Respondieron todos:
S "Crucifícalo".
C Pilato preguntó:
S "Pero, ¿qué mal ha hecho?"
C Más ellos seguían gritando cada vez con más fuerza:
S "¡Crucifícalo!"
Domingo de Ramos 9

C Entonces Pilato, viendo que nada conseguía y que crecía el tumulto,


pidió agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo:
S "Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. Allá
ustedes".
C Todo el pueblo respondió:
S "¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!"
C Entonces Pilato puso en libertad a Barrabás. En cambio a Jesús lo
hizo azotar y lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del
procurador llevaron a Jesús al pretorio reunieron alrededor de Él a
todo el batallón. Lo desnudaron, le echaron encima un manto de
púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le
pusieron una caña en su mano derecha, y arrodillándose ante Él, se
burlaban diciendo:
S "¿Viva el rey de los judíos!",
C y le escupían. Luego, quitándole la caña, lo golpeaban con ella en la
cabeza. Después de que se burlaron de Él, le quitaron el manto, le
pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar. Juntamente con Él
crucificaron a dos ladrones. Al salir, encontraron a un hombre de
Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. Al llegar a un
lugar llamado Gólgota, es decir, "Lugar de la Calavera", le dieron a
beber a Jesús vino mezclado con hiel; Él lo probó, pero no lo quiso
beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos, echando
suertes, y se quedaron sentados ahí para custodiarlo. Sobre su cabeza
pusieron por escrito la causa de su condena: "Éste es Jesús, el rey de
los judíos". Juntamente con Él, crucificaron a dos ladrones, uno a su
derecha y El otro a su izquierda. Los que pasaban por ahí lo insultaban
moviendo la cabeza y gritándole:
S "Tú, que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti
mismo; si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz".
C También se burlaban de Él los sumos sacerdotes, los escribas y los
ancianos, diciendo:
S "Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo. Si es el rey de
Israel, que baje de la cruz y creeremos en Él. Ha puestosu confianza
en Dios, que Dios lo salve ahora, si es que de verdad lo ama, pues Él
ha dicho: "Soy el Hijo de Dios".
10 Lectura de la Pasión del Señor

C Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo injuriaban.


Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, se oscureció toda aquella
tierra. Y alrededor de las tres, Jesús exclamó con fuerte voz:
† "Elí, Elí, ¿lemá sabactaní?",
C que quiere decir:
†"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"
C Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
S "Está llamando a Elías".
C Enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la
empapó en vinagre y sujetándola a una caña, le ofreció de beber. Pero
los otros le dijeron:
S "Déjalo. Vamos a ver si viene Elías a salvarlo".
C Entonces Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró.

Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes

C Entonces el velo del templo se rasgó en dos partes, de arriba a abajo,


la tierra tembló y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros y
resucitaron muchos justos que habían muerto, y después de la
resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a
mucha gente. Por su parte, el oficial y los que estaban con él
custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que ocurrían, se
llenaron de un gran temor y dijeron:
S "Verdaderamente éste era Hijo de Dios".
C Estaban también allí, mirando desde lejos, muchas de las mujeres
que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo. Entre ellas
estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago y de José, y la
madre de los hijos de Zebedeo. Al atardecer, vino un hombre rico de
Arimatea, llamado José, que se había hecho también discípulo de Jesús.
Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús, y Pilato dio orden de
que se lo entregaran. José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana
limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo, que había hecho excavar en
la roca para sí mismo. Hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del
sepulcro y se retiró. Estaban ahí María Magdalena y la otra María,
sentadas frente al sepulcro. Al otro día, el siguiente de la preparación
de la Pascua, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante
Pilato y le dijeron:
Domingo de Ramos 11

S "Señor, nos hemos acordado de que ese impostor, estando aún en


vida, dijo: 'A los tres días resucitaré'. Manda, pues, asegurar el sepulcro
hasta el tercer día; no sea que vengan sus discípulos, lo roben y digan
luego al pueblo: 'Resucitó de entre los muertos', porque esta última
impostura sería peor que la primera".
C Pilato les dijo:
S "Tomen un pelotón de soldados, vayan y aseguren el sepulcro como
ustedes quieran".
C Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, poniendo un sello sobre la
puerta y dejaron ahí la guardia

Palabra del Señor.

Ciclo B
Mc 14, 1 — 15, 47
✠ Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Cronista:

F
ALTABAN dos días para la fiesta de Pascua y de los panes
Ázimos. Los sumos sacerdotes y los escribas andaban buscando
una manera de apresar a Jesús a traición y darle muerte, pero
decían:
S "No durante las fiestas, porque el pueblo podría amotinarse".
C Estando Jesús sentado a la mesa, en casa de Simón el leproso, en
Betania, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo
puro; quebró el frasco y derramó el perfume en la cabeza de Jesús.
Algunos comentaron indignados:
S "¿A qué viene este derroche de perfume? Podía haberse vendido por
más de trescientos denarios para dárselos a los pobres".
C Y criticaban a la mujer; pero Jesús replicó:
† "Déjenla. ¿Por qué la molestan? Lo que ha hecho conmigo está bien,
porque a los pobres los tendrán siempre con ustedes y pueden
socorrerlos cuando quieran; pero a mí no me tendrán siempre. Ella ha
hecho lo que podía. Se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la
sepultura. Yo les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se
12 Lectura de la Pasión del Señor

predique el Evangelio, se recordará también en su honor lo que ella ha


hecho conmigo".
C Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes
para entregarles a Jesús. Al oírlo, se alegraron y le prometieron dinero;
y él andaba buscando una buena ocasión para entregarlo. El primer día
de la fiesta de los panes ázimos, cuando se sacrificaba el cordero
pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos:
S "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?".
C. Él les dijo a dos de ellos:
† "Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro
de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: 'El
Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a
comer la Pascua con mis discípulos?'. Él les enseñará una sala en el
segundo piso arreglada con almohadones. Prepárenos allí la cena".
C Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que
Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Al atardecer, llegó
Jesús con los Doce. Estando a la mesa, cenando, les dijo:
† "Yo les aseguro que uno de ustedes, uno que está comiendo
conmigo, me va a entregar".
C Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro:
S "¿Soy yo?".
C El respondió:
† "Uno de los Doce; alguien que se sirve en el mismo plato que yo. El
Hijo del hombre va a morir, como está escrito: pero ¡ay del que va a
entregar al Hijo del hombre! ¡Más le valiera no haber nacido!".
C Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo
partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo:
† "Tomen: esto es mi cuerpo".
C Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de
gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo:
† "Esta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos.
Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en
que beba el vino nuevo en el Reino de Dios".
C Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos y
Jesús les dijo:
† "Todos ustedes se van a escandalizar por mi causa, como está escrito:
Domingo de Ramos 13

'Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas' pero cuando resucite, iré


por delante de ustedes a Galilea".
C Pedro replicó:
S "Aunque todos se escandalicen, yo no".
C Jesús le contestó:
† "Yo te aseguro que hoy, esta misma noche, antes de que el gallo
cante por segunda vez, tú me habrás negado tres veces".
C Pero él insistía:
S "Aunque tenga que morir contigo, no te negaré".
C Y los demás decían lo mismo. Fueron luego a un huerto, llamado
Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos:
† "Siéntense aquí mientras hago oración".
C Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan; empezó a sentir terror y
angustia, y les dijo:
† "Tengo el alma llena de una tristeza mortal. Quédense aquí,
velando".
C Se adelantó un poco, se postró en tierra y pedía que, si era posible, se
alejara de Él aquella hora. Decía:
† "Padre, tú lo puedes todo: aparta demí este cáliz. Pero que no se haga
lo que yo quiero, sino lo que tú quieres".
C Volvió a donde estaban los discípulos, y al encontrarlos dormidos,
dijo a Pedro:
† "Simón, ¿estás dormido? ¿No has podido velar ni una hora? Velen y
oren, para que no caigan en la tentación. El espíritu está dispuesto, pero
la carne es débil".
C De nuevo se retiró y se puso a orar, repitiendo las mismas palabras.
Volvió y otra vez los encontró dormidos, porque sus ojos se
cerraban de sueño, por eso no sabían qué contestarle. Él les dijo:
† "Ya pueden dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora. Miren que
el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.
¡Levántense! ¡Vamos! Ya está cerca el traidor".
C Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los
Doce, y con él, gente con espadas y palos, enviada por los sacerdotes,
los escribas y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña,
diciéndoles:
S "Al que yo bese, ése es. Deténganlo y llévenselo bien sujeto".
14 Lectura de la Pasión del Señor

C Llegó, se acercó y le dijo:


S "Maestro".
C Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo apresaron. Pero uno de los
presentes desenvainó la espada y de un golpe le cortó la oreja a un
criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo:
† "¿Salieron ustedes a apresarme con espadas y palos, como si se
tratara de un bandido? Todos los días he estado entre ustedes,
enseñando en el templo y no me han apresado. Pero así tenía que ser
para que se cumplieran las Escrituras".
C Todos lo abandonaron y huyeron. Lo iba siguiendo un muchacho,
envuelto nada más con una sábana y lo detuvieron; pero él soltó la
sábana y se les escapó desnudo. Condujeron a Jesús a casa del sumo
sacerdote y se reunieron todos los pontífices, los escribas y los
ancianos. Pedro lo fue siguiendo de lejos hasta el interior del patio del
sumo sacerdote y se sentó con los criados, cerca de la lumbre, para
calentarse. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban una
acusación contra Jesús para condenarlo a muerte y no la encontraban.
Pues, aunque muchos presentaban falsas acusaciones contra Él, los
testimonios no concordaban. Hubo unos que se pusieron de pie y
dijeron:
S "Nosotros lo hemos oído decir:
`Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días
construiré otro, no edificado por hombres'.
C Pero ni aun en esto concordaba su testimonio. Entonces el sumo
sacerdote se puso de pie y le preguntó a Jesús:
S "¿No tienes nada que responder a todas esas acusaciones?".
C Pero Él no le respondió nada. El sumo sacerdote le volvió a
preguntar:
S "¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?".
C Jesús contestó:
† "Sí lo soy. Y un día verán cómo el Hijo del hombre está sentado a la
derecha del Todopoderoso y cómo viene entre las nubes del cielo".
C El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras exclamando:
S "¿Qué falta hacen ya más testigos? Ustedes mismos han oído la
blasfemia. ¿Qué les parece?".
C Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a
Domingo de Ramos 15

escupirle, y tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían:


S "Adivina quién fue",
C Y los criados también le daban de bofetadas. Mientras tanto, Pedro
estaba abajo, en el patio. Llegó una criada del sumo sacerdote, y al ver
a Pedro calentándose, lo miró fijamente y le dijo:
S "Tú también andabas con Jesús Nazareno".
C Él lo negó, diciendo:
S "Ni sé ni entiendo lo que quieres decir".
C Salió afuera hacia el vestíbulo, y un gallo cantó. La criada, al verlo,
se puso de nuevo a decir a los presentes:
S "Ése es uno de ellos".
C Pero él lo volvió a negar. Al poco rato, también los presentes dijeron
a Pedro:
S "Claro que eres uno de ellos, pues eres galileo".
C Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:
S "No conozco a ese hombre del que hablan".
C En seguida, cantó el gallo por segunda vez. Pedro se acordó
entonces de las palabras que le había dicho Jesús:
† "Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres",
C y rompió a llorar.
C Luego que amaneció, se reunieron los sumos sacerdotes con los
ancianos, los escribas y el sanedrín en pleno, para deliberar. Ataron a
Jesús, se lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Éste le preguntó:
S "¿Eres tú el rey de los judíos?”.
C El respondió:
† "Si lo soy".
C Los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le
preguntó de nuevo:
S "¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan".
C Jesús ya no le contestó nada, de modo que Pilato estaba muy
extrañado. Durante la fiesta de Pascua, Pilato solía poner en libertad
a un preso, a elección del pueblo. Estaba entonces en la cárcel un tal
Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en un
motín. Vino la gente y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato
les dijo:
S "¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?".
C Porque sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por
16 Lectura de la Pasión del Señor

envidia. Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente para que


pidieran la libertad de Barrabás. Pilato les volvió a preguntar:
S "¿Y qué voy a hacer con el que llaman rey de los judíos?".
C Ellos gritaron:
S "¡Crucifícalo!".
C Pilato les dijo:
S "Pues ¿qué mal ha hecho?".
C Ellos gritaron más fuerte:
S "¡Crucifícalo!".
C Pilato, queriendo dar gusto a la multitud, les soltó a Barrabás; y a
Jesús, después de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran.
Los soldados se lo llevaron al interior del palacio, al pretorio, y
reunieron a todo el batallón. Lo vistieron con un manto de color
púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y
comenzaron a burlarse de Él, dirigiéndole este saludo:
S "¡Viva el rey de los judíos!".
C Le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las
rodillas, se postraban ante Él. Terminadas las burlas, le quitaron aquel
manto de color púrpura, le pusieron su ropa y lo sacaron para
crucificarlo. Entonces forzaron a cargar la cruz a un individuo que
pasaba por ahí de regreso del campo, Simón de Cirene, padre de
Alejandro y de Rufo, y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir
“Lugar de la Calavera"). Le ofrecieron vino con mirra, pero él no lo
aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echando suertes
para ver qué le tocaba a cada uno. Era media mañana cuando lo
crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: "El rey de los
judíos". Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a
su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: Fue contado entre
los malhechores. Los que pasaban por ahí, lo injuriaban meneando la
cabeza y gritándole:
S "¡Anda! Tú, que destruías el templo y lo reconstruías en tres días,
sálvate a ti mismo y baja de la cruz".
C Los sumos sacerdotes se burlaban también de él y le decían:
S "Ha salvado a otros, pero a sí mismo no se puede salvar. Que el
Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y
creamos".
Domingo de Ramos 17

C Hasta los que estaban crucificados con él también lo insultaban. Al


llegar el mediodía, toda aquella tierra se quedó en tinieblas hasta las tres
de la tarde. Y a las tres, Jesús gritó con voz potente:
† Eloí, Eloí, ¿lama sabactaní?".
C que significa:
†Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
C Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
S "Miren, está llamando a Elías".
C Uno corrió a empapar una esponja en vinagre, la sujetó a un carrizo
y se la acercó para que bebiera, diciendo:
S "Vamos a ver si viene Elías a bajarlo".
C Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes

C Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo. El


oficial romano que estaba frente a Jesús, al ver cómo había expirado,
dijo:
S "De veras este hombre era Hijo de Dios".
C Había también ahí unas mujeres que estaban mirando todo desde lejos;
entre ellas, María Magdalena, María (la madre de Santiago el menor y
de José) y Salomé, que cuando Jesús estaba en Galilea, lo seguían para
atenderlo; y además de ellas, otras muchas que habían venido con él a
Jerusalén. Al anochecer, como era el día de la preparación, víspera del
sábado, vino José de Arimatea, miembro distinguido del sanedrín, que
también esperaba el Reino de Dios. Se presentó con valor ante Pilato y
le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó que ya hubiera muerto, y
llamando al oficial, le preguntó si hacía mucho tiempo que había
muerto. Informado por el oficial, concedió el cadáver a José. Este
compró una sábana, bajó el cadáver, lo envolvió en la sábana y lo puso
en un sepulcro excavado en una roca y tapó con una piedra la entrada
del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de José, se fijaron en
dónde lo ponían.
Palabra del Señor.
18 Lectura de la Pasión del Señor

Ciclo C

Lc 22, 14 — 23, 65
✠ Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

He deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer


Cronista:

L LEGADA la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y


les dijo:
†"Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de
padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta
que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios".
C. Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de
gracias y dijo:
†"Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no
volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios".
Hagan esto en memoria mía
C. Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió
y se lo dio, diciendo:
†"Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en
memoria mía".
C. Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo:
† "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama
por ustedes".
¡Ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado!
†"Pero miren: la mano del que me va a entregar está conmigo en la
mesa. Porque el Hijo del hombre va a morir, según lo señalado; pero
¡ay de aquel hombre por quien será entregado!".
C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser
el que lo iba a traicionar.
Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve
C. Después los discípulos se pusieron a discutir sobre cuál de ellos
debería ser considerado como el más importante. Jesús les dijo:
Domingo de Ramos 19

†"Los reyes de los paganos los dominan, y los que ejercen la autoridad
se hacen llamar bienhechores. Pero ustedes no hagan eso, sino todo lo
contrario: que el mayor entre ustedes actúe como si fuera el menor, y el
que gobierna, como si fuera un servidor. Porque, ¿quién vale más, el
que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad que es el que está a la mesa?
Pues yo estoy en medio de ustedes como el que sirve. Ustedes han
perseverado conmigo en mis pruebas, y yo les voy a dar el Reino,
como mi Padre me lo dio a mí, para que coman y beban a mi mesa en
el Reino, y se siente cada uno en un trono, para juzgar a las doce tribus
de Israel".
Tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos
C. Luego añadió:
†"Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido permiso para
zarandearlos como trigo; pero yo he orado por ti, para que tu fe no
desfallezca; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos".
C. Él le contestó:
S. "Señor, estoy dispuesto a ir contigo incluso a la cárcel y a la muerte".
C. Jesús le replicó:
†"Te digo, Pedro, que hoy, antes de que cante el gallo, habrás negado
tres veces que me conoces".
Conviene que se cumpla en mi lo que está escrito
Después les dijo a todos ellos
†"Cuando los envié sin provisiones, sin dinero ni sandalias, ¿acaso les
faltó algo?".
C. Ellos contestaron:
S. "Nada".
C. El añadió:
†"Ahora, en cambio, el que tenga dinero o provisiones, que los tome; y
el que no tenga espada, que venda su manto y compre una. Les aseguro
que conviene que se cumpla esto que está escrito de mí: Fue contado
entre los malhechores, porque se acerca el cumplimiento de todo lo
que se refiere a mí".
C. Ellos le dijeron:
S. "Señor, aquí hay dos espadas".
C. Él les contestó:
20 Lectura de la Pasión del Señor

† "¡Basta ya!".
Lleno de tristeza, se puso a orar de rodillas
C. Salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos y lo
acompañaron los discípulos. Al llegar a ese sitio, les dijo:
† "Oren, para no caer en la tentación".
C. Luego se alejó de ellos a la distancia de un tiro de piedra y se puso a
orar de rodillas, diciendo:
†"Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi
voluntad, sino la tuya".
C. Se le apareció entonces un ángel para confortarlo; él, en su angustia
mortal, oraba con mayor insistencia, y comenzó a sudar gruesas gotas
de sangre, que caían hasta el suelo. Por fin terminó su oración, se
levantó, fue hacia sus discípulos y los encontró dormidos por la pena.
Entonces les dijo:
†"¿Por qué están dormidos? Levántense y oren para no caer en la
tentación".
Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre:'
C. Todavía estaba hablando, cuando llegó una turba encabezada por
Judas, uno de los Doce, quien se acercó a Jesús para besarlo. Jesús le
dijo:
†"Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?".
C. Al darse cuenta de lo que iba a suceder, los que estaban con él
dijeron:
S. "Señor, ¿los atacamos con la espada?".
C Y uno de ellos hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó la
oreja derecha. Jesús intervino,diciendo:
†"Dejen! ¡Basta!.
C. Le tocó la oreja y lo curó.
C. Después Jesús dijo a los sumos sacerdotes, a los encargados del
templo y a los ancianos que habían venido a arrestarlo:
† "Han venido a aprehenderme con espadas y palos, como si fuera un
bandido. Todos los días he estado con ustedes en el templo y no me
echaron mano. Pero ésta es su hora y la del poder de las tinieblas".
Domingo de Ramos 21

Pedro salió de ahí y se soltó a llorar


C. Ellos lo arrestaron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en la casa del
sumo sacerdote. Pedro los seguía desde lejos. Encendieron fuego en
medio del patio, se sentaron alrededor y Pedro se sentó también con
ellos. Al verlo sentado junto al fuego, una criada se le quedó mirando
y dijo:
S. "Este también estaba con él".
C. Pero él lo negó diciendo:
S. "No lo conozco, mujer".
C. Poco después lo vio otro y le dijo:
S. "Tú también eres uno de ellos".
C. Pedro replicó:
S. "¡Hombre, no lo soy!".
C. Y como después de una hora, otro insistió:
S. "Sin duda que éste también estaba con él, porque es galileo".
C. Pedro contestó:
S. "¡Hombre, no sé de qué hablas!".
C. Todavía estaba hablando, cuando cantó un gallo. El Señor,
volviéndose, miró a Pedro. Pedro se acordó entonces de las palabras
que el Señor le había dicho:
† “Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces”,
C. y saliendo de allí se soltó llorar amargamente.
Adivina quién te ha pegado
C. Los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, le daban
golpes, le tapaban la cara y le decían:
S. "Profetiza quién te golpeó".
C. Y proferían contra él muchos insultos.
Lo hicieron comparecer ante el sanedrín
C. Al amanecer se reunió el consejo de los ancianos con los sumos
sacerdotes y los escribas. Hicieron comparecer a Jesús ante el sanedrín
y le dijeron:
S. "Si tú eres el Mesías, dínoslo".
C. Él les contestó:
†"Si se los digo, no lo van a creer, y si les pregunto, no me van a
responder. Pero ya desde ahora, el Hijo del hombre está sentado a la
derecha de Dios todopoderoso".
22 Lectura de la Pasión del Señor

C. Dijeron todos:
S. "Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?".
C. Él les contestó:
† "Ustedes mismos lo han dicho: sí lo soy".
C. Entonces ellos dijeron:
S. "¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Nosotros mismos lo
hemos oído de su boca".
C. El consejo de los ancianos, con los sumos sacerdotes y los escribas,
se levantaron y llevaron a Jesús ante Pilato.
No encuentro ninguna culpa en este hombre
C. Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo:
S. "Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación y
oponiéndose a que se pague tributo al César y diciendo que él es el
rey Mesías".
C. Pilato preguntó a Jesús:
S. "¿Eres tú el rey de los judíos?".
C. Él le contestó:
† "Tú lo has dicho".
C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba:
S. "No encuentro ninguna culpa en este hombre".
C. Ellos insistían con más fuerza, diciendo:
S. "Subleva al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta
aquí".
C. Al oír esto, Pilato preguntó si era galileo, y al enterarse de que era de
la jurisdicción de Herodes, se lo remitió, ya que Herodes estaba en
Jerusalén precisamente por aquellos días.
Herodes, con su escolta, lo despreció
C. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, porque hacía mucho
tiempo que quería verlo, pues había oído hablar mucho de Él y
esperaba presenciar algún milagro suyo. Le hizo muchas preguntas,
pero él no le contestó ni una palabra.
Estaban ahí los sumos sacerdotes y los escribas, acusándolo sin cesar.
Entonces Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de
él, y le mandó poner una vestidura blanca. Después se lo remitió a
Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque
antes eran enemigos.
Domingo de Ramos 23

Pilato les entregó a Jesús


C. Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y
les dijo:
S. "Me han traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; pero
yo lo he interrogado delante de ustedes y no he encontrado en él
ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco Herodes, porque me
lo ha enviado de nuevo. Ya ven que ningún delito digno de muerte se
ha probado. Así pues, le aplicaré un escarmiento y lo soltaré".
C. Con ocasión de la fiesta, Pilato acostumbraba a dejarles libre a un
preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo:
S. "¡Quita a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!".
C. A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la
ciudad y un homicidio. Pilato volvió a dirigirles la palabra, con la
intención de poner en libertad a Jesús; pero ellos seguían gritando:
S. "¡Crucifícalo, crucifícalo!".
C. Él les dijo por tercera vez:
S. "¿Pues qué ha hecho de malo? No he encontrado en él ningún delito
que merezca la muerte; de modo que le aplicaré un escarmiento y lo
soltaré".
C. Pero ellos insistían, pidiendo a gritos que lo crucificaran. Como iba
creciendo el griterío, Pilato decidió que se cumpliera su petición; soltó
al que le pedían, al que había sido encarcelado por revuelta y
homicidio, y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.
Hijas de Jerusalén, no lloren por mi
C. Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un cierto Simón
de Cirene, que volvía del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detrás
de Jesús. Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres,
que se golpeaban el pecho y lloraban por Él. Jesús se volvió hacia las
mujeres y les dijo:
† "Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren por ustedes y por sus
hijos, porque van a venir días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles y
los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!'.
Entonces dirán a los montes: 'Desplómense sobre nosotros', y a las
colinas: 'Sepúltennos', porque si así tratan al árbol verde, ¿qué pasará
con el seco?".
24 Lectura de la Pasión del Señor

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen


C. Conducían, además, a dos malhechores, para ajusticiarlos con él.
Cuando llegaron al lugar llamado "la Calavera", lo crucificaron allí, a él
y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús
decía desde la cruz:
† "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen".
C. Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes.
Éste es el rey de los judíos
C. El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas,
diciendo:
S. "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si Él es el Mesías
de Dios, el elegido".
C. También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a Él,
le ofrecían vinagre y le decían:
S. "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo".
C. Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo,
que decía: "Éste es el rey de los judíos".
Hoy estarás conmigo en el paraíso
C. Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole:
S. "Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros".
C. Pero el otro le reclamaba, indignado:
S. "¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio?
Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste
ningún mal ha hecho".
C. Y le decía a Jesús:
S. "Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí".
C. Jesús le respondió:
† "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso".
Padre en tus manos encomiendo mi espíritu
C. Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y
se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó
a la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo:
†"¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!".
Jueves Santo – Misa Vespertina de la Cena del Señor 25

C. Y dicho esto, expiró.

Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa

C. El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios, diciendo:


S. "Verdaderamente este hombre era justo".
C. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo,
mirando lo que ocurría, se volvió a su casa dándose golpes de pecho.
Los conocidos de Jesús se mantenían a distancia, lo mismo que las
mujeres que lo habían seguido desde Galilea, y permanecían mirando
todo aquello.
José colocó el cuerpo de Jesús en un sepulcro
C. Un hombre llamado José, consejero del sanedrín, hombre bueno y
justo, que no había estado de acuerdo con la decisión de los judíos ni
con sus actos, que era natural de Arimatea, ciudad de Judea, y que
aguardaba el Reino de Dios, se presentó ante Pilato para pedirle el
cuerpo de Jesús. Lo bajó de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo
colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a
nadie todavía. Era el día de la Pascua y ya iba a empezar el sábado. Las
mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea acompañaron a José
para ver el sepulcro y cómo colocaban el cuerpo. Al regresar a su casa,
prepararon perfumes y ungüentos, y el sábado guardaron reposo,
conforme al mandamiento.

Palabra del Señor.


26 Leccionario de Semana Santa

VIERNES SANTO

Versículo antes del Evangelio


Flp 2, 8-9

Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la


muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las
cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.
Para la lectura de la historia de la Pasión del Señor no se llevan cirios ni incienso, ni se hace al
principio la salutación habitual, ni se signa el libro. Esta lectura la proclama el diácono o, en su
defecto, el mismo celebrante. Pero puede también ser proclamada por lectores laicos,
reservando, si es posible, al sacerdote la parte correspondiente a CristoSi los lectores de la
Pasión son diáconos, antes del canto de la Pasión piden la bendición al celebrante, como en otras
ocasiones antes del Evangelio; pero si los lectores no son diáconosse omite esta bendición.

Pasión de nuestro Señor Jesucristo EVANGELIO


Jn 18, 1— 19, 42
✠ Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Cronista:

E N aquel tiempo, Jesús fue con sus discípulos al otro lado del
torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí Él y
sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio,
porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos.
Entonces Judas tomó un batallón de soldados y guardias de los sumos
sacerdotes y de los fariseos y entró en el huerto con linternas,
antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que iba a suceder, se
adelantó y les dijo:

† "¿A quién buscan?"

C. Le contestaron: "

S. A Jesús, el nazareno".

C. Les dijo Jesús:


Viernes Santo
27

† "Yo soy".

C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles 'Yo soy',


retrocedieron y cayeron a tierra. Jesús les volvió a preguntar:

† "¿A quién buscan?"

C. Ellos dijeron:

S. "A Jesús, el nazareno".


C. Jesús contestó:

† “Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que éstos se
vayan”.

C. Así se cumplió lo que Jesús había dicho:

† "No he perdido a ninguno de los que me diste".

C. Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió a un


criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Este criado se
llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:

† "Mete la espada en la vaina. ¿No voy a beber el cáliz que me ha dado


mi Padre?"

C. El batallón, su comandante y los criados de los judíos apresaron a


Jesús, lo ataron y lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de
Caifás, sumo sacerdote aquel año. Caifás era el que había dado a los
judíos este consejo:

S. “Conviene que muera un solo hombre por el pueblo”.

C. Simón Pedro y otro discípulo iban siguiendo a Jesús. Estediscípulo


era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del
sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta.
28 Leccionario de Semana Santa

C. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló con


la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro:

S. “¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?"

C. Él dijo:

S. "No lo soy".

C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque


hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie,
calentándose. El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus
discípulos y de su doctrina. Jesús le contestó:

† "Yo he hablado abiertamente al mundo y he enseñado


continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos
los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a
mí? Interroga a los que me han oído, sobre lo que les he hablado. Ellos
saben lo que he dicho".

C. Apenas dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jesús,
diciéndole:

S. "¿Así contestas al sumo sacerdote?"

C. Jesús le respondió:

† "Si he hablado mal, muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien,


¿por qué me pegas?"

C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote. Simón


Pedro estaba de pie, junto al fuego, y le dijeron:

S. ¿No eres tú también uno de sus discípulos?"

C. Él lo negó diciendo:
Viernes Santo
29

S. "No lo soy".

C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien


Pedro le había cortado la oreja, le dijo: "

S. ¿Qué no te vi yo con él en el huerto?"

C. Pedro volvió a negarlo y en seguida cantó un gallo. Llevaron a Jesús


de casa de Caifás al pretorio. Era muy de mañana y ellos no entraron en
el palacio para no incurrir en impureza y poder así comer la cena de
Pascua. Salió entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo:

S. ¿De qué acusan a este hombre?"

C. Le contestaron:

S. "Si éste no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos traído".

C. Pilato les dijo:

S. "Pues llévenselo y júzguenlo según su ley".

C. Los judíos le respondieron:

S. "No estamos autorizados para dar muerte a nadie".

C. Así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte


iba a morir. Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:

S. "¿Eres tú el rey de los judíos?"

C. Jesús le contestó:

† "¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?"

C. Pilato le respondió:
30 Leccionario de Semana Santa

S. "¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han


entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?"

C. Jesús le contestó:

†"Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo,


mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los
judíos. Pero mi Reino no es de aquí".

C. Pilato le dijo:

S. "¿Conque tú eres rey?"

C. Jesús le contestó:

†"Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de
la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".

C. Pilato le dijo:

S. "¿Y qué es la verdad?"

C. Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo:

S. "No encuentro en él ninguna culpa. Entre ustedes es costumbre que


por Pascua ponga en libertad a un preso. ¿Quieren que les suelte al rey
de los judíos?"

C. Pero todos ellos gritaron:

S. "¡No, a ése no! ¡A Barrabás!"

C. El tal Barrabás era un bandido. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo


mandó azotar. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la
pusieron en la cabeza, le echaron encima un manto color púrpura, y
acercándose a él, le decían:
Viernes Santo
31

S. “Viva el rey de los judíos!",

C. Y le daban de bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo:

S. "Aquí lo traigo para que sepan que no encuentro en él ninguna


culpa".

C. Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y el manto color


púrpura. Pilato les dijo:

S. "Aquí está el hombre".

C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores, gritaron:

S. "¡Crucifícalo, crucifícalo!"

C. Pilato les dijo:

S. "Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro culpa


en él".

C. Los judíos le contestaron:

S. "Nosotros tenemos una ley y según esa ley tiene que morir, porque
se ha declarado Hijo de Dios".

C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más, y entrando otra
vez en el pretorio, dijo a Jesús:

S. "¿De dónde eres tú?"

C. Pero Jesús no le respondió. Pilato le dijo entonces:

S. "¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y


autoridad para crucificarte?"
32 Leccionario de Semana Santa

C. Jesús le contestó:

† "No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado


de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor".

C. Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos


gritaban:

S. "¡Si sueltas a ése, no eres amigo del César!; porque todo el que
pretende ser rey, es enemigo del César".

C. Al oír estas palabras, Pilato sacó a Jesús y lo sentó en el tribunal, en


el sitio que llaman "el Enlosado", en hebreo Gábbata. Era el día de la
preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:

S. "Aquí tienen a su rey".

C. Ellos gritaron:

S. "¡Fuera, fuera! ¡Crucifícalo!"

C. Pilato les dijo:

S. "¿A su rey voy a crucificar?"

C. Contestaron los sumos sacerdotes:

S. "No tenemos más rey que el César".

C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús y


Él, cargando con la cruz, se dirigió hacia el sitio llamado "la Calavera"
(que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron, y con Él a otros
dos, uno de cada lado, y en medio Jesús. Pilato mandó escribir un
letrero y ponerlo encima de la cruz; en él estaba escrito: 'Jesús el
nazareno, el rey de los judíos'.
Viernes Santo
33

C. Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar


donde crucificaron a Jesús y estaba escritoen hebreo, latín y griego.
Entonces los sumos sacerdotes de los judíosle dijeron a Pilato:

S. "No escribas: 'El rey de los judíos', sino: 'Este ha dicho: Soy rey de
los judíos’”.

C. Pilato les contestó:

S. "Lo escrito, escrito está".

C. Cuando crucificaron a Jesús, los soldados cogieron su ropa e


hicieron cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica.
Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba a abajo.
Por eso se dijeron:

S. "No la rasguemos, sino echemos suertes para ver a quién le toca".

C. Así se cumplió lo que dice la Escritura: Se repartieron mi ropa y


echaron a suerte mi túnica Y eso hicieron los soldados.
C. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre,
María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a
ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre:

† "Mujer, ahí está tu hijo".

C. Luego dijo al discípulo:

† "Ahí está tu madre".

C. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.


C. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su
término, para que se cumpliera la Escritura dijo:

† "Tengo sed".
34 Leccionario de Semana Santa

C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron


una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la
acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo:

† "Todo está cumplido",

C. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa

C. Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua,


para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el
sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato
que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los
soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que
habían sido crucificados con él. Pero al llegar a Jesús, viendo que ya
había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de lossoldados
le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y
agua.
El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él
sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió
para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán ningún
hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús,
pero oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que lo dejara llevarse
el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el
cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y
trajo unas cien libras de una mezcla de mirra y áloe.
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con esos
aromas, según se acostumbra enterrar entre los judíos. Había un huerto
en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo,
donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era
el día de la preparación de la Pascua y el sepulcro estaba cerca, allí
pusieron a Jesús.

Palabra del Señor.

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