Primer peronismo (1946-1955)
Si pudiéramos describir algunos ejes que guiaron las políticas educativas del primer
peronismo podríamos mencionar: la inclusión de los obreros en el sistema educativo, la
formación de la fuerza de trabajo, las visiones sobre la industrialización y el trabajo obrero,
la democratización social. Se trata de cuestiones que estuvieron en el primer plano en el
debate público durante ese periodo.
Si bien existe acuerdo entre diferentes historiadoras/es en plantear que algunos de los
pilares del primer peronismo (industrialización, proletarización, sindicalización masiva,
Estado interventor, migraciones internas, deterioro de la hegemonía británica en la
economía nacional, etc.) se habían empezado a gestar -de forma muy incipiente-en el
periodo previo, no podemos desconocer que desde 1943 en adelante los elementos de
aquel escenario social se reacomodaron y las prácticas discursivas se fueron tornando
radicalmente distintas.
No es contenido de nuestro curso detenernos en los modos en que la intelectualidad
argentina analizó la asunción de Perón al poder aunque es interesante hacer una breve
mención para dar cuenta de nuestro posicionamiento como docentes de este proceso.
Mientras en los primeros escritos sobre el tema después de 1955, aparece claramente una
"visión patológica" del fenómeno peronista asociada a una versión local del Fascismo o del
Nazismo, hacia la década del ´70, Miguel Murmis y Juan Carlos Portantiero escriben un libro
en el que analizan al peronismo desde su contingencia histórica. Ya no como fenómeno
aislado, producto de la “manipulación” de la clase obrera, sino como parte de un proceso
complejo cuya explicación sobre sus orígenes debía buscarse en las características del
movimiento de trabajadores y los sindicatos a lo largo del periodo pre-peronista. En un
contexto de acumulación de capital sin distribución, Perón, desde su puesto de secretario de
trabajo y previsión, estaba en posición de otorgarle a los sindicatos lo que venían
reclamando.
Ernesto Laclau, un reconocido intelectual que estudió en profundidad al populismo, describe
al peronismo como un discurso político que se estructura a partir de las respuestas a una
serie de crisis en distintas dimensiones que la Argentina sufrió en la década del '30.
Podríamos pensar a la educación como una de esas dimensiones que estaba "en situación
crítica" en la Década Infame.
Retomando las políticas educativas del primer peronismo, encontramos que las reformas
más importantes en el campo pedagógico fueron realizadas durante ese periodo y se
fundamentaron en los principios del primer Plan Quinquenal. Arizaga, secretario de
educación durante la primera parte del periodo, fue el autor del programa educacional del
primer Plan Quinquenal, donde planteaba una filosofía educacional que equilibrara el
materialismo1 e idealismo2 y que hiciera compatible el principio de democratización de la
enseñanza igual para todos, con mecanismos compensatorios. Partía del diagnóstico de que
la insuficiencia educacional se debía al normalismo positivista y liberal, la falta del sentido
nacional, la persistencia del enciclopedismo3 y los defectos de la organización educacional
positivista4.
El Primer Plan Quinquenal consideraba problema de Estado la promoción y el
enriquecimiento de la cultura nacional. Preveía dos vías principales para la acción cultural:
por la enseñanza y por la tradición. La primera se desarrollaría a través de las escuelas, los
colegios, las universidades, los conservatorios, las escuelas de arte, los centros científicos y
de perfeccionamiento técnico. La segunda, mediante el folklore, la danza, las efemérides
patrias, la religión, la poesía popular, la familia, la historia y los idiomas.
Sin embargo, el plan duró poco y fue la reforma constitucional de 1949 el momento en que
se consolidaron diversas modificaciones en el sistema educativo. En la reforma fueron
incluidas la obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza primaria elemental en las escuelas
del Estado. Pero la enseñanza media y la superior sólo estarían oficialmente garantizadas
para los alumnos más capaces y meritorios, mediante becas que se entregarían a sus
familias. Las diferencias ideológicas entre el plan y la reforma constitucional de 1949 se
notan también en las distintas metas que se proponen. Frente al perfil humanista,
nacionalista y vinculado a la práctica y al trabajo perseguido por Arizaga, el nuevo texto
constitucional ubica como primera prioridad el desarrollo del vigor físico de los jóvenes. Le
interesa incrementar su potencia y sus virtudes. En segundo lugar quiere el
perfeccionamiento de sus facultades intelectuales y sociales, y luego su capacitación
profesional.
Detrás de la reforma de la educación peronista de este periodo estaba la valorización de la
educación laboral como parte de la planificación centralizada del desarrollo nacional, lo cual
-como veremos más adelante- es radicalmente distinta de la concepción neoliberal del
peronismo de los años ´90.
1
El materialismo se erige como la corriente filosófica que defiende que la materia es el origen de
todo, es decir, que las cosas y la realidad existen porque tienen materia y, por ello, imperan sin
necesidad de ser creadas o percibidas.
2
En filosofía, el idealismo se define como aquella corriente que afirma que las ideas son más
importantes que el resto de las cosas, que la realidad es un constructo de la mente y que las cosas
existen si hay una mente que pueda pensarlas.
3
El Enciclopedismo fue un movimiento filosófico -cultural que se originó debido a la influencia de la
Ilustración, se desarrolló en Francia, y buscaba catalogar o concentrar todo el conocimiento humano
a partir de nuevos principios de la Razón. Concretamente, pretende distanciarse del fundamento
religioso del saber, de la referencia última a un Dios, y postular la razón como facultad humana
primordial y como sustento de todo saber. Para ubicarla cronológicamente, podríamos establecer que
la Ilustración abarca el período comprendido entre la mitad del siglo XVII y finales del XVIII.
4
El positivismo fue una corriente de pensamiento dominante en Europa durante gran parte del siglo
XIX. Sus principales precursores fueron Saint-Simon, Auguste Comte y Francis Bacon. Se basó en la
idea de que el único medio de conocimiento posible es la experiencia verificada a través de los
sentidos mediante el método científico. Durante el surgimiento de la escolaridad en nuestro país, la
impronta positivista configuró un proceso educativo basado en contenidos cientificistas,
sobrecargados de información y priorizados según su relevancia en términos de disciplina. La idea de
progreso a través de la razón se expresó en la sobrevaloración de aspectos cognitivos por sobre los
socio afectivos, físicos y espirituales.
También es pertinente mencionar el destacable crecimiento de la matrícula en estos años.
La enseñanza media normal pasó de 48.794 alumnxs en 1943 a 55.238 en 1948 y 97.306
en 1955, es decir que duplicó su población en este período. En 1943, era estatal el 61,87%
de los establecimientos de enseñanza media normal y privado el 38,13%; en 1948 los
porcentajes respectivos eran de 64,18% y 35,82%; en 1955, 69,35% y 30,65%.
Además de la considerable expansión de la educación técnica, dependiente de la Secretaría
(luego Ministerio) de Educación, existió una importante innovación en la estructura del
sistema: la tendencia, desde 1943, a vincular la educación con el trabajo desde otros
organismos, en particular la Secretaría de Trabajo y Previsión, lo cual ayudaba a constituirla
en una rama paralela o en un nuevo circuito, distinto del tradicional. En 1944 habían sido
reglamentados el trabajo de menores y el aprendizaje industrial, y se había creado la
Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (CNAOP), dentro de la
Secretaría de Trabajo y Previsión. La Universidad Obrera Nacional fue creada en 1948.
Ambos organismos constituyeron los pivotes de un circuito educacional ideológicamente
distinto del compuesto por el primario y bachillerato clásico, y estaba dirigido a sectores
populares.
Lxs invitamos a ver el siguiente video para conocer más de esta iniciativa:
https://www.youtube.com/watch?v=WILcQBoDE4E
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La gratuidad universitaria como hito dentro del modelo universitario
peronista
El 22 de noviembre de 1949, el Decreto presidencial Nº 29337 sancionó la suspensión del
cobro de los aranceles universitarios, medida que se haría efectiva en marzo del siguiente
año, aunque se retrotraía a junio de 1949. Remitiéndose a la Constitución del año 1949, y
afirmando un rol clave del Estado en dar apoyo y garantías a aquellos jóvenes (“capaces y
meritorios”) que quisieran estudiar en el ciclo superior, el decreto sostenía “que una forma
racional de propender al alcance de los fines expresados es el establecimiento de la
enseñanza universitaria gratuita para todos los jóvenes que anhelen instruirse para el bien
del país”.
En abril de 1952 tuvo lugar una segunda política que profundizaba y expandía la anterior. De
acuerdo al Decreto Nº 4493, con fecha 7 de marzo de 1952, la suspensión de los aranceles
se hacía extensiva a todas las instituciones del ciclo superior de enseñanza; es decir, a los
profesorados e institutos especiales, que quedaban por fuera de la anterior.
En consonancia con esta medida inicial, durante el decenio peronista se llevaron adelante
una serie de políticas que permitieron avanzar en lo que Nayla Pis Diez (2019) llama la
democratización social de la educación superior: estos son la supresión del examen de
ingreso (en 1953) y la creación de la Universidad Obrera Nacional (en 1952).
Diversos estudios consideran que el peronismo sustituyó el principio de democratización
política por el de la democratización social de los estudios superiores, en una nueva etapa
del país dada por el acceso masivo de las clases medias bajas y trabajadoras a la
educación pública y a la vida política. Además, se cuestionó el perfil de la oferta educativa,
dominado por las carreras profesionales, y se buscó la creación de disciplinas con un perfil
más bien productivo, acorde también a una nueva etapa de la historia económica dada por
el fomento a la industrialización sustitutiva y el desarrollo de no pocas empresas asociadas
al Estado y los servicios públicos, que los Planes Quinquenales intentaron ordenar.
Una evidencia del impacto de estas políticas se puede ver el aumento de la matrícula de la
educación superior universitaria que pasó de 52.011 en el año 1946 a 138.249 para 1955, es
decir, que casi se triplicó en ese lapso (trabajo estadístico de Daniel Cano, 1985).
Previo a estas modificaciones, ya en 1946, el mismo Juan D. Perón había advertido que
para el caso de las universidades argentinas “autonomía” no era sinónimo de “democracia”,
pues aquellas, aunque ordenadas bajo el principio de autogobierno y propia elección de
autoridades, se encontraban en una “absoluta separación del pueblo” (Pronko, 2000: 12).
Esta se explicaba según Perón en, por un lado, el no acceso de las clases populares a los
estudios universitarios y, por otro, en las posiciones reaccionarias de buena parte de la
comunidad docente.
La gratuidad universitaria pudo romper el lugar de privilegio que tuvieron hasta entonces los
sectores históricamente más beneficiados de la sociedad. Representó, además, que la
educación se transformara en una herramienta de ascenso social, influyendo no solo en el
bienestar del/a estudiante y su familia, sino en el de toda la comunidad.
“La conquista más grande fue que la universidad se llenó de hijos de obreros, donde antes
estaba solamente admitido el oligarca. Porque la forma de llevar al oligarca es poner altos
aranceles entonces solamente puede ir el que lo paga. Nosotros suprimimos todos los
aranceles: para la universidad no había ni derechos de exámenes ni nada, era gratis, el
Estado pagaba todo. De manera que tanto el pobre como el rico podían ir. Era un crimen
que estuviéramos seleccionando materia gris en círculos de 100.000 personas, cuando lo
podíamos seleccionar entre 4.000.000”. (Juan D. Perón - Marzo de 1970)
Para quienes deseen profundizar sobre el tema, sugerimos el libro “Donde antes estaba
solamente admitido el oligarca”: La gratuidad de la educación superior, a 70 años” editado
por la Universidad Nacional de José C. Paz en el año 2019. Enlace:
https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/149559/CONICET_Digital_Nro.39f61a51-f59
e-4c70-aa0d-634157a073a8_B.pdf?sequence=5&isAllowed=y
Continuaremos el recorrido por los periodos propuestos y seguiremos profundizando en
algunos aspectos de la política educativa de los primeros gobiernos peronistas en el módulo
2. Para cerrar este apartado, les compartimos un breve texto escrito por Ernesto Sábato
ante la caída de Perón y que retrata de algún modo la relación del peronismo con las
poblaciones más humildes:
"Aquella noche de septiembre de 1955, mientras los doctores, hacendados y escritores
festejábamos ruidosamente en la sala la caída del tirano, en un rincón de la antecocina vi
como las indias que allí trabajaban tenían los ojos empapados en lágrimas. Y aunque en
todos aquellos años yo había meditado en la trágica dualidad que escindía al pueblo
argentino, en ese momento se me apareció en su forma más conmovedora..."
Tercer peronismo 1973 - 1976
Un acontecimiento que marca este período ocurre en 1972, nos referimos al regreso de
Perón desde su exilio.
Les invitamos a ver este video sobre el tema:
200 historias destacadas: El retorno de Perón - Canal Encuentro
El 11 de marzo de 1973 la fórmula Cámpora-Solano Lima se impone con cerca del 50 por
ciento de los votos y asume el poder el 25 de mayo de ese año, después de 18 años de
lucha y proscripción del peronismo. El 13 de Julio, Cámpora renuncia a su cargo, y asume
como presidente previsional Raúl Alberto Lastiri. El 12 de Octubre Perón regresa al
Gobierno, hasta el día de su muerte, el 1 de julio de 1974.
El Frente electoral con el que Cámpora gana las elecciones (FREJULI) se había conformado
con el amplio apoyo de la Juventud Peronista, la Tendencia Revolucionaria y los sectores
más tradicionales del justicialismo (Servetto, 2009). A lo largo de los breves meses de
gobierno, Héctor J. Cámpora nombra a cargo del Ministerio de Cultura y Educación a Jorge
A. Taiana, a quien lo seguiría en su cargo, desde el 14 de Agosto de 1974 D. Oscar
Ivanissevich, nombrado después de la muerte de Perón.
En ese contexto el Ministerio de Cultura y Educación se convierte en un espacio de
tensiones y disputas, a su vez que es ámbito de ensayo de nuevas políticas educativas. Se
empieza a fortalecer la orientación política e ideológica de la experiencia educativa
(especialmente de alfabetización) que habían tenido y estaban desarrollando procesos
políticos populares en el resto de América Latina. Los discursos y las políticas educativas de
aquella época se vieron apoyados en lo que ocurría en Brasil en especial con las propuestas
alfabetizadoras de Paulo Freire.
Taiana defendía la educación al servicio de la liberación nacional. Su política se
materializaba fundamentalmente en dos áreas: la educación del adulto y las universidades,
sin descuidar los otros niveles y aspectos. Consideraba que la educación y la cultura eran
instrumentos fundamentales del patrimonio popular.
Entre sus primeras medidas, decretó la reincorporación y posterior reivindicación de los
docentes de todos los niveles que habían sido dejados cesantes por razones políticas entre
el 16 septiembre de 1955 y el 25 de mayo de 1973. Entre las decisiones más importantes
podríamos destacar el ingreso irrestricto en todas las universidades públicas para el año
1974, llegando a alcanzar una cifra récord de inscriptos (alrededor de 128 mil). Sin embargo,
el 30 de mayo Taiana intervino por decreto las universidades. En los fundamentos
expresaba que la liberación nacional exigía “poner definitivamente las universidades
nacionales al servicio del pueblo, siendo por lo tanto necesaria la reformulación de los
objetivos, contenidos y métodos de enseñanza con la participación de todos los sectores
vinculados a la vida universitaria”.
Bajo la conducción de Taiana se crearon varias universidades nacionales lo que significó
realizar “excepciones” al decreto 451 que suspendió la apertura de nuevas universidades
nacionales, provinciales y privadas. En diciembre de 1973 se decidió la aprobación de la
UN de Entre Ríos y la UN de Jujuy. Al año siguiente se le dio curso a la creación de la UN de
Santiago del Estero y a principios de mayo de 1974 se autorizó el funcionamiento de la UN
de la Patagonia.
No podemos dejar de mencionar un hito de este periodo, pues, el 14 de marzo de 1974 se
sancionaba --con la aprobación casi unánime de diputados y senadores-- la Ley 20654 de
Universidades Nacionales, más conocida como Ley Taiana por el ministro que la inspiró. La
aprobación de esta ley generó una nueva división al interior de la Juventud Universitaria
Peronista ya que, si bien reconocía la autonomía y dejaba espacio para no tomar exámenes
de ingreso, en el artículo 5 establecía que quedaba “prohibido en el ámbito de la universidad
el proselitismo político partidario de ideas contrarias al sistema democrático que es propio
de nuestra organización nacional”, y en el 51 se afirmaba que podrían intervenirse las casas
de altos estudios en caso de “subversión contra los poderes de la Nación” (Rodríguez, 2015;
Millán, 2016).
En el nivel medio, tuvo impacto la anulación del decreto «Jorge de la Torre», de 1936, el cual
prohibía cualquier forma de política entre les alumnes por lo cual se generó una intensa
movilización estudiantil, la llegada de Cámpora al poder fue experimentada por la juventud
como una suerte de «primavera democrática». Asimismo, se impulsó desde el Ministerio de
Educación la creación de organismos de participación, de esta forma se legalizó el derecho
a la agremiación estudiantil.
Luego de la muerte de Perón y en un proceso de aumento continuo de la represión, tanto
estatal como paraestatal, se produjo en agosto de 1974 el reemplazo del ministro de
Educación Jorge Alberto Taiana por Oscar Ivanissevich, quien permaneció en el cargo hasta
agosto de 1975. Entre las medidas desplegadas por la llamada “Misión Ivanissevich”
podemos encontrar algunas de carácter simbólico como la Resolución 158 del 18 de
septiembre de 1974 que dispuso que en todos los establecimientos de enseñanza
dependientes del Ministerio se entonen las estrofas de la canción “Aurora” al momento de
efectuar el izamiento diario de la Bandera Nacional, porque, en palabras de Ivanissevich
“impone a los maestros y alumnos un estado emocional de superación”. Otras, sin embargo,
tenían mayores implicancias para la dinámica política del período, como la Resolución 41
del Ministerio fechada el 15 de enero de 1975. Con ella se suspendía la creación de nuevos
centros de estudiantes en la enseñanza media y de las actividades de los ya existentes,
hasta tanto no se cree una nueva reglamentación.
En 1973 se implementa la asignatura «Estudios de la realidad social argentina» (ERSA). La
elaboración de los programas de esta materia estuvo en manos del ala más progresista del
peronismo. En los mismos se puede observar una clara influencia de la teoría de la
dependencia y de la pedagogía de la liberación de Paulo Freire.
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