Deleuze-Guattari - Kafka Por Una Literatura Menor
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Contenido y expresi ón , 11
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Cap í tulo 2 f
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I ¿ Qué es una literatura menor ? 28
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Cap í tulo 4
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Los componentes de la expresión , 45 * •
Primera edició n en francés: 1975
Tí tulo original : Kafka . Pour une lUt é ratuje miné ure i a
© 1975, Les É ditions de Minuit, París Cap í tulo 5
Primera edici ó n en espa ñ ol : 1978 Inmanencia y deseo , 66 i
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ISBN: 968 411 195 9. - -
Derechos reservados en lengua espa ñ ola
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Cap í tulo 6
© 1978, Ediciones Era, S. A. de C. V.
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Proliferaci ón de las series, 80 .
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Los conectadores, 93 .
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Cap í tulo 8 •i
Nota sobre la traducción V
Las citas de los textos de Kafka est á n en sil mayor parte traducidas
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del francés, tal. y como Jas ofrecen los autores de este libro. Esta
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i opci ó n se debe a Jas discrepancias que existen entre las traducciones
al espa ñ ol y las traducciones al francés. En vista de que los autores
.
que
han utilizado para su argumentaci ó n ciertas frases y matices espa
aparecen en las traduccione s francesas y no en las de lengua -
ñ ola, muchas nociones que los autores desprenden de la obra de
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exp
de este libro. De cualquier manera, en aquellos casos en los que
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Capitulo 1
Contenido y expresi ó n
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sa librea de portero ) . Proliferaci ó n de fotos y retratos en El mozaba en lo alto.” ( incluso la torre del castillo, como m á quina de
proceso , desde la recá mara de la señ orita B ü rstner hasta el estu - deseo, evoca en tono triste el movimientp de un habitante que habr í a
dio de Titorelli. La cabeza ca ída que ya no se puede levantar roto el techo al levantarse ) *. Pero la . imagen del campanario ¿ no
parece constantemente, en las cartas, en los cuadernos y en el dia - sigue siendo un recuerdo ? El hecho es que va no act ú a de esa mane-
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rio , en los cuentos, incluso en El proceso donde los jueces tienen la
Espalda encorvada contra el techo, una parte del auditorio, el ver -
ra . Act ú a como bloque de infancia y nQ como recuerdo de infancia :
levanta al deseo en vez de hundirlo, lo desplazaren el7 ¿ PQT
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dugo » el cura . . La entrada que escogemos no est á , pues, como se
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odr í a esperar, só lo en conexió n con otras cosas futuras. La entrada
con la conexi ó n de dos formas relativamente í nde - otras i ntensida deTToe esa manera la torre -campanario , comohloque,
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regresar a los , estratos, lo separa de— - todas sus conexiones . Pero enton ( “ Todo era m ú sica , las elevaciones y descensos de las patas, deter
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QEl castillo, al retrato del portero responde la evocación del campana - na la cabeza hacia la puerta , en un esfuerzo desesperado por co n
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rio natal que “ ascend ía muy derecho, sin el menor titubeo, y se re - ,
servar algo en su rec á mara , que est á n vaciando ; por otro cuando
^ 1 El cuello femenino, cubierto o descubierto, atiene tanta importancia como
Gregorio sale de: esta rec á mara, guiado por el sonido vacilante del
violí n * y planea trepar hasta el cuello desnudo de su hermana : ( que
la cabeza masculina , inclinada o erguida : “ el cuello envuelto en terciopelo
*1 . no usa cuello ni cintas desde que perdió su posici ó n social ) . ¿ Di -
negro’1, “ la escarolo de ¡encaje de seda ’, “ el cuello de fino encaje blanco
1
2 Ya en una carta a un amigo de infancia, Oskar Pollak , dice : “ Cuando el ferencia entre* un incesto esquizo, con la hermana y la musiquita
gran vergonzoso se levantaba de su escabel , atravesaba completamente dere- que surge extra ñ amente de ella , y un incesto pl ástico todav í a ed í picó,
Acho el techo . con su crá neo anguloso y ten í a que contemplar los techos de en una foto maternal ? La m úsica parece estar siempre atrapada en
^ paja sin estar particularmente interesado en ellos.” Y en el Diario 1913: “ Ser
arrastrado hacia adentro, a trav és de la ventana de la planta b ja de una un devenir - ni ñ o, o en un devenir-animal indesmontable, bloque sono-
h casa, por una soga atada al cuello Diario, t. i , p. 278 . ^ ro que se opone al recuerdo visual. “ Apague la luz, por favor, sola -
12 13
1
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sar de ser m ú sica , apenas consigue que grazne su viol í n , perturbada
mente puedo tocar en la oscuridad —
dije, y me incorpor é ” * Se po -
dr ía creer que estamos aqu í ante dos nuevas formas: cabeza erguida por la sombra de los hu éspedes.
como forma del contenido, sonido musical como forma de la expre- Estos ejemplos bastan para mostrar que el sonido no se opone al
sión . Hay que transcribir las siguientes ecuaciones : retrato en la expresi ó n, como la cabeza erguida a l i cabeza agachada
cabeza agachada
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deseo bloqueado, sometido o sometedor, neu -
^
en el contenido. Entre las dos formas del contenido, si se las toma
abstractamente, hay en efecto lina oposici ó n formal simple, una rela -
. — tralizado, con m í nimas conexiones, recuerdo ci ó n binaria , un rasgo estructural o sem á ntico, que precisamente no
retrato — foto de infancia , territorialidad o reterritorializa -
ció n . '
nos saca del “ significante ” y que forma una dicotom í a m ás que un
rizoma . Pero si el retrato, por su lado, es en efecto una forma de la
expresi ó n que corresponde a la forma del contenido “ cabeza agacha -
cabeza erguida deseo que se levanta , o se escapa, y se abre a 55
da , con el sonido en cambio no pasa lo mismo. Lo que le interesa
= nuevas conexiones, bloque de infancia o blo-
a Kafka es una ura materia sonora intensa , en relaci ó n siempre con
sonido musical que animal , desterritorializaci ó ní
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14 15
sino de “ sacar primero la cabezano importa d ó nde, incluso sin . I propio ai gueUpp imaginario. Porque no vemos mucha diferencia entre
moverse, sin cambiar de lugar, en intensidad : no se trata de libertad ^
todas estas cosas ( ¿ quié n puede decir cu á l es la diferencia entre una
oposició n diferencial estructural y un arquetipo imaginario cuya pro-
a ¿ umisió n , sino solamente de una lí nea de fuga ; o m ás
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piedad consiste en diferenciarse ? ) . Nosotros no creemos sino en una
polí tica de Kafka, que no es ni imaginaria, ni simb ólica. Nosotros
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la justicia al granero ; y las fotos, los cuadros, se multiplicar á n en El ¡o que me interesa, yo solo quiero difundir conocimientos, solo estoy
proceso para adquirir una nueva funció n ) . Los dibujos de Kafka , los
, informando. También a vosotros, excelent ísimos señ ores acad émicos,
hombres y las siluetas lineales que le gusta dibujar, son sobre todo sólo os he informado.” 6 Un escritor no es un hombre escritor ^ sino
cabezas inclinadas/ cabezas erguidas o levantadas, o im á genes de pri - un hombre polí tico, y es unTHombre m áquina^ y s un hombre expe
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mero la - cabeza. Vé anse las reproducciones en el n ú mero de la revista rimental Cque en sa form£ deja de ser hombre para convertirse en
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mono o coleóptero o perro o rat ó n , aevenTr anTmairdevenir inhuma - -
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de tas llamadas libres ( todos conocen el triste destino de estas asocia - estados Entrar en la m áquina, salir de la m áquina , estar en la m á qui
ciones, el de llevarnos siempre al recuerdo de infancia, o peor toda - na , bordearla, acercarse a ella, todo eso tambi é n forma parte de la
v ía, al fantasma, no porque fracasen , sino porque est á impl í cito en el máquina : son los estados del deseo, independientemente de cualquier
principio mismo de su ley oculta ) . Tampoco tratamos de interpretar,
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interpretaci ó n La linea de fuga forma parte de la maquina . Dentro
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ni de ~deóir C[ ud esto quiere decir [Link] Pero sobre todo, todav ía ,
y fuera, elajuma1 íorma parle de la maquina - madriguera. L1 probje -
ma rjdejriiinguria ^ manera J erjlibresino encflqtxax. una salurá q biien
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menos buseamos una estructuifl &a iu idqnes formales o de perfec-
^ ^ relaciones binarias, “ ca -
to significante : se puede seguir estableciendo
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animal ) en relación a ella En “ La colonia p hÍfencíarTa” naTñaquiha
parece tener una sólida unidad , y el hombre se introduce totalmente
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^ en ella : quiz ás sea eso lo que provoca la explosici ó n final , el despeda
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, .
zamiento de la m áquina En Amé rica, por el contrario, K permanece
fuera de toda ú na serie de m á quinas, pasa de una a otra , expulsado
-
5 Por ejemplo, Marthe Roben no . propone solamente una interpretaci ó n psi -
coanal í tica ed í pica de Kafka , quiere tambi é n que los retratos y las fotos sean
desde el momento en que trata de entrar : la m á quina - barco, la m á -
espejismos . cuyo sentido debe ser descifrado con dificultad , y que las cabe- .
quina capitalista del t ío, la m á quina - hotel . . En El proceso, se trata
zas agachadas signifiquen investigaciones imposibles. Oeuvres completes de
Kafka , ni , p. 380. 0 “ Informe a una academia.”
16 17
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evidentemente, pasa por todas estas posiciones y estos estados, o m ás no s ólo porque é l mismo es culpable, sino porque hace que el hijo sea
ETen, sigue todasestas lí neas ; el deseo no es formad sino un proceso, culpable y no deja de juzgarlo. El padre tiene la culpa de todo : si
eiTlos dos sentidos ckTla pafabra7 . tengo problemas de sexualidad , si no logro casarme, si escribo , si no
puedo escribir , si inclino la cabeza en este mundo, si deb í haber
construido otro mundo infinitamente desé rtico; Esta carta es, sin em -
bargo, muy tard ía. Kafka sabe perfectamente que nada de eso es cier -
to : su ineptitud para el matrimonio, su escritura, la atracci ó n de
su mundo desé rtico intenso, todo tiene motivaciones perfectamente
positivas desde el punto de vista de la libido, y no son reacciones
que deriven ' de una relaci ó n con el padre. É l lo dir á miles de veces,
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y Max Brod evocará la debilidad de una interpretaci ó n ed ípica de
los conflictos, incluso los infantiles.1 A pesar de todo, el inter és de
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la carta reside en un cierto deslizamiento : Kafka pasa de un Edipo
cl á sico tipo neurosis, donde el bien amado padre es detectado, acu -
1 Max Brod . Frunz Kafka, Alianza Emeeé, Madrid , 1974, p. 25 : “ debo hacei
/
objeciones a la simpleza de pontificar llanamente en tal sentido, aunque no
por el Ijecho de que el mismo Franz Kafka conociera bien las teor ías de Freud
y las considerara una descripci ó n sólo aproximada , cruda , que no satisfac í a el
detalle, o , mejor a ú n , el latido verdadero del “ conflicto**. ( Sin embargo, llrod
parece pensar que la experiencia ed í pica es vdlidu primero para el ni ñ o y
posteriormente se ve modificada en funci ó n de la experincia de Dios ; pp. 35 *