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Rompiendo Maldiciones Bíblicas

Este documento habla sobre romper maldiciones. Explica que las maldiciones son palabras dichas con poder que pueden causar cosas malas y que vienen de Dios, los hombres o Satanás. Describe seis maldiciones bíblicas que operan en el aire: AOR (ceguera espiritual), KALAL (desviar del propósito), ALAH (miseria), A'RAR (rechazo), JEREM (destrucción facial), y NAKAV (violencia). Luego explica las causas por las cuales opera la maldición AOR, que

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Rompiendo Maldiciones Bíblicas

Este documento habla sobre romper maldiciones. Explica que las maldiciones son palabras dichas con poder que pueden causar cosas malas y que vienen de Dios, los hombres o Satanás. Describe seis maldiciones bíblicas que operan en el aire: AOR (ceguera espiritual), KALAL (desviar del propósito), ALAH (miseria), A'RAR (rechazo), JEREM (destrucción facial), y NAKAV (violencia). Luego explica las causas por las cuales opera la maldición AOR, que

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Rompiendo Maldiciones e

Introduccciòn

ROMPIENDO MALDICIONES

Vamos a hablar sobre este tema, entendiendo el término, comprendiendo las causas y enseñando
cómo romper las primeras dos maldiciones. La Escritura nos enseña en Mishlei (Proverbios) 26:2,
“... como el gorrión en su vagar y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin
causa”. Como podemos darnos cuenta, este texto es uno de los más relevantes de las Escrituras
con respecto al tema de las maldiciones. Claramente se afirma que la migración o el movimiento
del gorrión y la golondrina, en ciertas épocas del año, aunque aparentemente pareciera un simple
vuelo rutinario, en realidad hay una razón oculta, que causa que se muevan de una zona a otra de
la Tierra, y eso es lo que está detrás del texto.
El pasaje está enseñando que el vuelo de estos animalitos que nos admira, no es simplemente una
migración cualquiera, sino que hay causas que provocan que ellos se muevan de un lugar a otro.
Tomando una ilustración del mundo natural, ADONAI nos muestra una gran verdad del mundo
espiritual: ASÍ LA MALDICIÓN NUNCA VENDRÁ SIN CAUSA, es decir que hay una fuerza oculta
que está operando y que está causando que eso ocurra. Veamos la relación entre estos dos
ejemplos que encontramos en mishlei (Proverbios) 26:2. De la misma manera que hay causas
invisibles al ojo humano, las cuales guían a las aves en su vuelo, de tal manera que uno se queda
maravillado de la capacidad de orientación de estos animalitos, así también y por contraste, hay
causas invisibles, que no podemos ver pero que están allí, que explican por qué una maldición
podría estar alcanzando, controlando e influenciando terriblemente a una persona. Una maldición
es algo dicho con poder, que tiene la habilidad de causar que algo malo suceda a una persona,
raza, familia, nación, matrimonio, organización, etc. Leemos en la Biblia, cómo una maldición secó
a una higuera. Es decir, estamos tratando con una fuerza invisible que persigue a alguien y que no
le permite avanzar como debiera; que no le permite alcanzar sus propósitos; que no le permite
triunfar; que frustra siempre sus planes; que daña sus logros y disminuye su verdadero potencial.
El término maldición viene de dos palabras: MAL y DECIR; entonces podemos decir que significa:
hablar mal de o hablar en contra de. Cada vez que levantamos un falso testimonio; cada vez que el
honor de un hermano o hermana se pone en cuestionamiento en tus labios, tú estás maldiciendo.
Maldición es una palabra dicha con poder, que tiene la habilidad de causar que algo malo le
suceda a una persona, familia, matrimonio, etc. Una maldición es como una energía invisible que
tiene la capacidad de envolver tu mente, tu corazón o tu cuerpo, para que siempre suceda algo que
te robe, te dañe, te destruya y que te arrastre en
circunstancias en las cuales sales perdiendo. Alguien que está bajo los efectos de una maldición,
cuando está por lograr una meta sucede algo siempre, y en el último minuto, que la aleja de esa
meta. Por ejemplo: un trabajo, negocio, goces legítimos de la vida, etc.
Hay en la Biblia (traducción hebrea), señaladas seis maldiciones que tienen nombre:

La primera maldición es la palabra que viene identificada con AOR .


Éste es el nombre de un tipo de maldición que opera en el mundo espiritual en los aires. AOR es
una fuerza poderosa que causa que alguien sea privado del don de ver la verdad. AOR es el
nombre para una maldición que ciega a una persona, de tal forma, que cuando lee las Escrituras,
no le permite entenderla correctamente Cuando la maldición llamada AOR está operando en una
persona, familia, institución, etc., ésta no deja ver con claridad el mensaje de la Palabra del Eterno,
provocando que las Escrituras sean torcidas o mal interpretadas. Cuando una persona está siendo
alcanzada por AOR, no tiene capacidad de percibir la riqueza de las Escrituras, la herencia y los
secretos encerrados en la Palabra del Eterno. Por lo tanto, estas personas alcanzadas por AOR,
tienen ojos pero no ven; tienen oídos pero no oyen. Ahora bien, lo contrario a AOR, es una
bendición: BRAJA, que se revela de tal manera haciendo que nosotros tengamos acceso a la
riqueza de las Escrituras. Cuando la bendición está operando, la persona va a la Escritura, donde
siempre habrá algo especial para su vida; la Palabra es abierta para ella; le habla y se convierte en
una fuente de riqueza para su vida espiritual. Vemos pues que AOR, es la primera maldición que
opera en los aires, relacionada con los ojos: Ceguera espiritual.
Jajam Dan Avraham

La segunda maldición se llama KALAL.

Ésta opera, igualmente, en los aires, causando que algo disminuya su propósito. Esta maldición
causa que una persona sea cambiada de dirección y encaminada hacia un lugar equivocado.
Cuando una persona, familia, matrimonio, nación o institución, etc., están bajo los efectos de
KALAL, el rumbo es desviado hacia lo que no conviene. KALAL hace que alguien sea privado de
lograr el propósito del Eterno en su vida.

La tercera maldición que también opera en los aires, es llamada ALAH. Cuando una persona,
una pareja de esposos, una familia, etc., es alcanzada por esta maldición, provoca que esta
persona viva en miseria, llorando, lamentándose y mendigando; teniéndose lástima de ella misma.
Si vemos a alguien con estos síntomas, lo más probable es que pueda estar bajo los efectos de
esta maldición. Lo contrario a ALAH, es una bendición, que hace que una persona siempre tenga
una canción a flor de labios, aun en medio de fuertes circunstancias; a pesar de los problemas,
esta persona sonríe y presta a los demás; no llora su desgracia; no vive quejándose, sino alabando
a Hashem.

La cuarta maldición que opera en los aires es A´RAR. Ésta tiene el poder de que una persona,
familia o nación, se vuelva abominable, antipática, repulsiva, rechazada, despreciada, fastidiosa;
nadie quiere estar con esa persona. Alguien que ha sido alcanzado por esta maldición, siempre
está pensando que hablan mal o en contra de ella; está llena de complejos; se siente rechazada y
humillada por los demás.

La quinta maldición se llama JÉREM, que también opera en los aires con un alto poder
destructivo; de hecho su significado primario es: destruir completamente; aniquilar; herir de muerte.
JÉREM está relacionada con la cabeza y especialmente con la nariz. Cuando esta maldición está
operando, hace que una persona, literalmente, caiga y se destruya el rostro; acabe con su vida
ocasionado por accidentes. De hecho, JÉREM quiere decir: caer aplastado de nariz.

La sexta maldición se llama NAKAV. Esta maldición, que también opera en los aires, tiene el
potencial de hacer que una persona, familia, matrimonio, nación, institución, etc., esté siempre
expuesta a la violencia. Cuando vemos o leemos de una nación llena de violencia, arruinada,
entonces podemos comenzar a sospechar que está en presencia de la operación de los efectos de
esta maldición, que la Biblia llama NAKAV, que en hebreo significa, literalmente: llenar de agujeros;
como cuando una persona es ametrallada con un arma de fuego. Cuando un saco tiene agujeros y
lo llenan de trigo, todo el producto cae a tierra. Eso está detrás de NAKAV, la vida se va; la
bendición se va; lo bueno, la cosecha se pierde, porque se han producido agujeros, perforaciones y
esto aplica al cuerpo de una persona; a la economía, la salud de una persona o incluso de una
nación o institución específica.

Después de leer lo anterior, vemos que la esencia misma de una maldición o de una bendición
viene en forma de palabras que pueden ser habladas o escritas; pero no simples palabras... sino
palabras cargadas de poder, dependiendo de la fuente; que tienen la capacidad de afectar a
alguien, para bien o para mal. Ahora bien, ¿de dónde vienen las maldiciones y las bendiciones? En
el Universo, en esta edad presente, hay tres fuentes principales de donde vienen éstas. En el caso
de las maldiciones, hay tres fuentes específicas:

LA PRIMERA FUENTE ES EL ETERNO:

Cuando Hashem habla en contra de alguien, eso es muy serio. Sodoma y Gomorra, por su pecado,
fueron destruidas porque el Altísimo habló mal contra ellas. La generación de Noé, por su pecado
fue destruida, porque Hashem habló mal contra ella. Asimismo, la generación de Babel fue
destruida y confundida por su pecado, porque el Eterno habló mal contra ella. En el Código Real
(NuevoTestamento), algunas aldeas y ciudades fueron maldecidas por Yeshua, ya que a pesar de
haber recibido las enseñanzas y las obras del Mesías, tal es el caso de Capernaum, cuyos
habitantes no se arrepintieron, entonces el Señor anunció la ruina total de esa ciudad (Mateo
11:23). Leemos en Lucas 10:13-16 que hubo aldeas como Betsaida que Yeshua, el Mesías puso
bajo juicio, pagando ésta las consecuencias por su incredulidad y su rechazo al ministerio de
nuestro Señor.

LA SEGUNDA FUENTE ES EL HOMBRE:

Creado a imagen y semejanza del Eterno. Las palabras tuyas tienen poder para bendecir o
maldecir a alguien o algo. Con nuestras palabras podemos levantar, ayudar o hundir a una
persona.

LA TERCERA FUENTE DE DONDE PROVIENEN MALDICIONES ES HA SATAN:

En ocasiones personalmente, la mayoría de las veces por medio de sus de sus agentes pues
debemos siempre tener presente que Satán no es omnipresente y necesita la ayuda de sus
emisarios.

Ahora voy a explicar las causas por medio de las cuales opera y se activa la maldiciónAOR, que
como ya vimos anteriormente, es una fuerza poderosa que causa que una persona, familia,
institución o nación, sea privada de conocer la verdad de la Palabra, incapacitando la comprensión
de las Escrituras y obstaculizando el acceso a las profundidades y revelaciones de Su Voluntad, a
través de las raíces hebreas, que están trayendo la restauración de todas las cosas, y así poder
salir de la contaminación romana helenista y griega, que ha confundido durante mucho tiempo.
Las raíces hebreas no es una moda nueva, es el mandamiento antiguo, conceptos buenos y
sabios, dados por el mismo Señor de Israel. Por eso la Escritura dice: “... volveos a las sendas
antiguas”. AOR se activa cuando se maldice a Israel; cuando se habla mal en contra de alguien del
pueblo de Hashem, mintiendo; cuando se burlan de su identidad, de las Fiestas de ADONAI dadas
como herencia a la familia de los santos, como son el Shabat (Reposo); el Manto de Oración o
Talit; el gozo de las danzas; el Shofar (Trompeta de Hashem), etc. Recordemos que el Eterno puso
un sensor de protección alrededor de Israel y ese sensor dice: “Maldito el que te maldijere”.
Cuando alguien maldice a Israel sin causa, sin razón, choca con un sensor y una maldición se
activa en el mundo espiritual. Si tú hablas mal de Israel, recibirás el impacto de esa Palabra de
poder salida de los labios del Eterno, y activarás la maldición de AOR, de ceguera espiritual, que
es la privación de la riqueza de entender la Palabra de Dios y de Sus promesas.

La maldición KALAL, sabemos que causa que algo pierda su peso, que disminuya su capacidad;
y otra característica de ésta es que provoca que una persona sea cambiada de dirección o de
rumbo para que no alcance su meta. Por ejemplo, cuando un avión despega lleva un rumbo
previamente establecido, pero en el camino pueden aparecer vientos fuertes, tormentas, etc., que
pueden dañar sus aparatos o radar, provocando que pierda el control desviándolo de su rumbo
original, ese es el sentido del término KALAL; la causa por la cual opera esta maldición; la fuerza
sobrenatural, como lo leemos en Bereshit (Génesis) [Link] ... “Y percibió el Señor olor grato y dijo el
Señor en su corazón: No volveré más a «maldecir» la tierra por causa del hombre”. En el texto
hebreo aparece KALAL y en Bereshit (Génesis) 6:11 dice: “... y se corrompió la tierra delante de
Elohim (el Juez Supremo) y estaba la tierra llena de violencia”. Aquí hay dos palabras claves que
necesitan nuestra atención: corrupción y violencia, las cuales activan la maldición KALAL.
Corrupción es la traducción del hebreo shajat, que significa literalmente: injuriar a una persona;
hacerle trampa, dañarla, estafarla, etc., y cuando se hace todo esto contra alguien, hay un sensor
espiritual que avisa en el mundo espiritual y activa esa fuerza expresada en el nombre de la
maldición.

David dijo en el Salmo [Link] “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?”
El hombre puede esconderse de su esposa, sus padres, etc., cuando está haciendo algo malo,
como por ejemplo vicios, pornografía, adulterio, etc., pero no se puede esconder de Hashem.
Nunca olvidemos que hemos sido dotados de una realidad espiritual llama «alma» y donde quiera
que vayamos o con quienquiera que nos reunamos y hagamos algo incorrecto, todo está registrado
en nuestra alma y puede ser leído desde el cielo por las autoridades espirituales asignadas dentro
del Reino de Hashem. Sabemos que el Espíritu Santo está con y en nosotros, redarguyéndonos
para arrepentimiento, y para que podamos pedirle a nuestro Abba (Padre) perdón en el nombre de
Yeshua y podamos apartarnos del mal camino. KALAL entra en acción inmediatamente si no hay
arrepentimiento y si no dejamos de hacer lo malo, con lo cual estamos hiriendo el corazón del
Señor; abriendo puertas para que el enemigo de nuestras almas arruine nuestra vida y nuestra
familia.

Hemos visto pues, seis maldiciones que las Escrituras revelan que existen y que están operando
en los aires. La Biblia dice en Efesios [Link] “...no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra
potestades...” Asimismo, recuerda lo que dice Proverbios [Link] “Así la maldición nunca vendrá sin
causa”. Detrás de los síntomas encontramos siempre las puertas abiertas por donde entran estas
maldiciones. “El que hiciera hoyo caerá en él; y el que aportilla vallado le morderá la serpiente”.
(Eclesiastés 10:8) Por eso cuan importante es entender esto y tener siempre un muro de
protección alrededor de nuestra familia, nuestra economía; alrededor de nuestra oración.
Recordemos que una característica de las maldiciones es que no están sujetas por el tiempo.
Pueden pasar de generación en generación; de familia en familia; hasta que suceda algo que la
revoque y anule.

Es importante saber que las maldiciones que vienen del Eterno tienen siempre el propósito de
cuidar y proteger la santidad y la justicia del Reino dado a Israel en herencia (Ex. 19:5,6) y del cual
Mashíaj ha sido constituido como Monarca. Por tanto, de aquello que es propiedad exclusiva del
Eterno, el Señor guardará y protegerá.
El Señor ha colocado una barrera de protección alrededor de Sus intereses, Su Reino, Sus
fronteras en término de santidad y de justicia, que son las características marcadas en Su Reino.
Cualquiera que viola esa barrera de protección; cualquiera que intenta romper esa protección,
chocará contra el muro de la Palabra del Eterno; contra el poder de la Palabra del Poderoso de
Israel que ha salido de Sus labios. Recordemos que Su Palabra es agua que limpia, pero también
es espada de dos filos, que penetra profundamente. Su Palabra es leche que alimenta, pero
también martillo que rompe piedras. Su Palabra es una gran Roca sobre la cual podemos edificar
con confianza nuestra casa, pero si violamos Sus principios, esa Roca podría caer sobre nosotros
y desmenuzarnos como dice la Escritura. Yeshua, el Mesías, es el Cordero, pero también es el
León de Judá.
“Una maldición que viene de Hashem, no viene sin causa”, y cuando se activa es para que
sucedan tres cosas; tres propósitos, detrás de ésta:

Primero: Proteger los intereses del Eterno: justicia y santidad.


Segundo: Juzgar el pecado.
Tercero: Llamar la atención para que esa persona se dé cuenta que está en el camino equivocado,
y arrepentido se vuelva a Hashem, quien tendrá de él misericordia.

¿CÓMO DESACTIVAR EL PODER DE UNA MALDICIÓN?

Una maldición expresada contra alguien puede ser revocada, anulada o invalidada; y la buena
noticia es que una maldición deja de operar por la obra de Yeshua Ha Mashíaj (Yeshua el Mesías),
el Cordero de Adonai. La Biblia dice que Yeshua fue hecho maldición para que nosotros
recibiéramos a cambio Su bendición. Yeshua Ha Mashíaj, el Mesías, nos redimió de la maldición
de la ley; hecho por nosotros maldición (porque está escrito: “...maldito todo el que es colgado en
un madero”). Leemos en Gálatas 3:10-14 en los textos de la Escritura, ya corregida con una
perspectiva hebrea:

“Porque todos los que viven por el legalismo que resulta de seguir una interpretación equivocada
de la Torah, están bajo maldición. Porque escrito está: Maldito todo el que destruyendo estos
mandamientos y torciéndolos, intente luego permanecer en su propia interpretación de la Torah,
olvidando las cosas que están escritas en la Torah, para vivir por ellas”.
Y es evidente que por este legalismo que resulta de torcer la Torah, nadie es declarado justo
delante del Eterno, porque está escrito: “El que vive en obediencia a la Torah, recibirá el regalo de
la vida que viene por su fe obediente a lo que el Eterno ha prometido en la Torah”. Pero la ley que
os han enseñado no demanda fe obediente, sino que os explican torcidamente la Escritura que
dice: “El que haga estas cosas vivirá por ellas”.
Mashíaj, el Mesías, nos libertó de la maldición de quedarnos sin Torah, sin pactos ni promesas,
pues se hizo a sí mismo maldición a favor de nosotros (pues escrito está: “... maldito todo el que es
colgado de un madero”), para que la promesa del injerto de todas las familias de la tierra, dada a
Avraham, llegara a los gentiles por medio de Yeshua, el Mesías, a fin de que por medio de la fe
que obedece a Hashem y procura agradarle en todas las cosas, recibiésemos la promesa de la
Presencia Divina (Ruaj Ha Kodesh).
Y para terminar este tema: “Rompiendo maldiciones y cómo ser libre de ellas”, damos el siguiente
consejo para que lo apliquemos en la maldición AOR:

Para que la maldición sea anulada, tenemos que confesar el pecado de nuestros antepasados
que provienen de las religiones paganas, que han hecho tanto daño al pueblo hebreo; e
irrevocar el poder de esa maldición, pidiendo al Eterno, nuestro Padre (Abba), en el nombre
de Yeshua, que levante, suspenda y cancele la maldición AOR en nuestra vida, nuestros hijos
y el resto de nuestra descendencia. Recordemos la promesa que encontramos en Su Palabra:
“Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”... sólo en ese nombre el Padre nos
responderá.
Ya hemos leído que la maldición AOR se activa como ceguera espiritual para no entender las
Escrituras correctamente bajo una perspectiva hebrea, y Dios lo permite cuando se habla mal
de Su pueblo judío. Dice la Escritura: “Yo bendeciré al que te bendiga y maldeciré al que te
maldiga” Bereshit (Génesis) 12:3.

Proverbios nos dice en el capítulo 26:2, “…como el gorrión en su vagar y como la golondrina en su
vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa”. Como podemos darnos cuenta, este texto es uno
de los más relevantes de las Escrituras con respecto al tema de las maldiciones. Claramente, se
afirma que la migración o el movimiento del gorrión y la golondrina en ciertas épocas del año,
aunque aparentemente pareciera un simple vuelo rutinario, en realidad hay una razón oculta, que
causa que se muevan de una zona a otra de la Tierra; y eso es lo que está detrás del texto.
Tomando esta ilustración del mundo natural, Adonai nos muestra una gran verdad del mundo
espiritual: “…así la maldición nunca vendrá sin causa”; es decir que hay una fuerza oculta que está
operando y que está causando que eso ocurra; hay causas invisibles que no podemos ver, pero
que están allí, las cuales explican por qué una maldición podría estar alcanzando, controlando e
influenciando, terriblemente, a una persona.
Una maldición es algo dicho con poder, que tiene la habilidad de causar que algo malo le suceda a
una persona, raza, familia, matrimonio, nación, organización, etc. Leemos en la Biblia, cómo una
maldición secó a una higuera. Es decir, estamos tratando con una fuerza invisible que persigue a
alguien y que no le permite avanzar como debiera; que no le permite alcanzar sus propósitos; que
no le permite triunfar; que frustra siempre sus planes; y disminuye su verdadero potencial. El
término maldición viene de dos palabras: mal y decir; lo que significa: hablar mal de, o hablar en
contra de. Cada vez que levantamos un falso testimonio; cada vez que el honor de un hermano o
hermana en la fe de Yeshúa, el Mesías, se pone en cuestionamiento en nuestros labios, estamos
maldiciendo. Ya hemos estudiado que la maldición AOR se activa como ceguera espiritual para no
entender las Escrituras correctamente bajo una perspectiva hebrea, y Dios lo permite cuando se
habla mal de Su pueblo judío. Dice la Escritura: “Yo bendeciré al que te bendiga y maldeciré al que
te maldiga” Bereshit (Génesis) 12:3.

Hay señaladas en la Biblia (traducción hebrea), seis maldiciones que tienen cada una su nombre:
AOR, KALAL, ÁLAH, ÁRAR, JÉREM y NAKAV, las cuales ya hemos explicado ampliamente en
estudios anteriores. Sin embargo, tenemos que preguntarnos: ¿de dónde vienen las maldiciones y
las bendiciones? En el Universo, en esta edad presente, hay tres fuentes principales de donde
vienen éstas. En el caso de las maldiciones, hay tres fuentes específicas, que son:
1. El Eterno
2. El hombre
3. Satanás
Pero tenemos que estar conscientes que estamos estudiando maldiciones que se activan de parte
del Eterno. La Escritura nos recuerda que el Eterno es bueno, pero también Él es fuego
consumidor y dice: “…huid de la ira del Señor”.

La tercera maldición de la cual habla la Escritura se llama: ÁLAH. Síntomas principales:


Cuando ALAH entra en acción contra una persona, familia, nación, etc., lleva consigo una actitud
de permanente nostalgia, lloro, lamento y autocompasión, que no permite alcanzar ciertas metas
en la vida. Cuando esta maldición está en acción, la persona puede perder el sentido de su
verdadera identidad, su status: por ejemplo, de ser una persona libre a una esclava; un hombre
puede comenzar a pensar que es mujer, o viceversa.

¿Cuál es la causa principal por la que se activa ÁLAH? Vayamos a Yeshiyaju (Isaías) 24:5,6:
“Traspasar las leyes de Hashem”. En hebreo, esta frase significa: “Cambiar los mandamientos de
Hashem”; “Brincar las fronteras puestas por Hashem”. Cuando una persona se olvida de lo que
Hashem ha dicho en Su palabra o cuando cambia lo revelado en las Escrituras, entonces ÁLAH se
activa e inicia su acción en esa persona. Así también, cuando Hashem envía un profeta a Su
pueblo, u otra nación, y ese pueblo rechaza, ignora y mutila las palabras del profeta, la maldición
ÁLAH puede entrar en acción (Jeremías 29:18,19).

INVASORES OPORTUNISTAS:

La falta de obediencia a la Palabra de Hashem, quita la protección natural que todo ser humano
tiene; y entonces, ciertas personalidades demoníacas pueden molestar la mente de esa persona
para causar toda una serie de trastornos que van desde tipo espiritual, hasta de carácter
emocional, mental y físico. Es decir, si ante los primeros síntomas, la persona no corrige su vida,
no se arrepiente y se vuelve al Señor; sino que persiste en una conducta contraria a los
mandamientos de Hashem, podría sufrir las consecuencias de su decisión. En situaciones
extremas, Hashem entrega a esta persona a una mente reprobada para cometer, con avidez, toda
clase de aberraciones, entre las que se encuentran: el homosexualismo y el lesbianismo; que es en
parte el resultado de una confusión mental en el área de la identidad de esa persona. Así que
muchas veces el homosexualismo y el lesbianismo son el resultado de la operación de esta
maldición llamada ÁLAH, que a su vez es la consecuencia de la obstinación contra los
mandamientos del Señor (Romanos 1: 21-32); y esto se aplica a todas las naciones. En Daniel
9:11,12 leemos la capacidad altamente destructiva de esta maldición que estamos estudiando:
“Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no obedecer tu voz; por lo cual ha caído sobre
nosotros la maldición (en hebreo: ÁLAH)…”

En el Concilio de Nicea, en el año 325 d.M (después del Mesías), ignorando la Torah y los
mandamientos del Señor, teniéndoles como cosa extraña e innecesaria, se cambió la fecha de las
Fiestas del Señor, introduciendo fiestas y celebraciones paganas. Se declaró un día de la semana
diferente al Shabat (Día de Reposo ordenado por Hashem en las Escrituras), como el “Día del
Señor” (Génesis 2:2-3; Éxodo 20:9-11; Isaías 58:13,14). El concepto de un día de descanso se
instituyó antes de la Ley (Torah), dada en el Sinaí: “Bendijo Dios el día séptimo y lo santificó” (Gen
2:2,3). Eso indica que desde el tiempo de la creación Dios quería que este día fuera una fuente de
bendición para toda la humanidad y no sólo para el pueblo judío. El día de reposo fue separado por
Dios como un día santo. Yeshua nunca abrogó el día de reposo, sino sólo su mala aplicación por
parte de algunos dirigentes religiosos judíos (Marcos 3:1-5). Él afirmó que el día de reposo fue
dado por Dios para la adoración al Señor y descanso físico (Marcos 2:27). También muchas otras
ordenanzas fueron cambiadas, desobedeciendo las instrucciones de Hashem. Y como si fuera
poco, se prohibió a los creyentes celebrar nada que tuviera origen judío, desconectando a los
creyentes de sus hermanos judíos y desarraigándolos de sus raíces hebreas, robándoles así, una
rica herencia.
La cuarta maldición que estudiaremos es ARAR (Jueces 5:23; Malaquías 2:2), la cual se activa por
no darle gloria al nombre de el Eterno; no respetar Sus mandamientos y Estatutos; por ser infieles,
y de doble ánimo para con el Señor. Ésta tiene el poder de hacer que una persona se vuelva
antipática, rechazada, que nadie quiera estar con ella. Una persona bajo esta maldición, siempre
se proyecta incómoda, fastidiosa; siente que todos la desprecian, la humillan; que no vale nada.

La quinta maldición se llama JEREM (Josué 6:18; Isaías 34:5), que traducido significa: “anatema”;
es un poder altamente destructivo. De hecho, su significado primario es: destruir completamente,
aniquilar, herir de muerte, hacer caer con la cabeza hacia abajo. Esta se activa por varias causas,
entre las cuales tenemos:
• Planear el mal contra el prójimo.
• Causar o permitir que se dañe la vida, propiedades y honor del prójimo.
• Planear específicamente, un asesinato, un secuestro, una conspiración.
• Romper un pacto intencionalmente y con alevosía, por ejemplo: Un pacto matrimonial, comercial,
social, etc.
• Negar a Yeshua como el Mesías después de haberle conocido.
Una persona o familia que está bajo los efectos de este tipo de maldición, tiene la propensión a
muertes violentas; accidentes fatales, caídas inesperadas, etc., que arruinan completamente una
vida.

La sexta maldición es NAKAV (Isaías 2:6, 11,12): “Juicio del Dios de Israel, padre de Abraham,
Isaac y Jacob contra los soberbios: Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque
están llenos de costumbres traídas del oriente y de agoreros, como los filisteos; y pactan con hijos
de extranjeros. La altivez de los ojos del hombre será abatida y la soberbia de los hombres será
humillada; y Hashem solo será exaltado en aquel día. Porque día del Señor de los Ejércitos vendrá
sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido y será abatido.” Esta maldición hace que una
persona sea siempre expuesta a la violencia: acuchillada, agujereada, maltratada, etc. Cuando
usted vea que una nación está siendo maltratada, llena de violencia o arruinada, entonces, puede
sospechar que está en presencia de un pueblo bajo los efectos de esta maldición. NA-KAV,
literalmente, significa: “llenos de huecos”, la vida se va, la bendición se va; lo bueno se pierde, la
cosecha se pierde, porque se han producido muchos “agujeros” o “perforaciones”. Esto aplica a
nivel del cuerpo de una persona, su economía, su salud, y también a una nación específica.

¿CÓMO PUEDO SER LIBRE DE TODAS ESTAS MALDICIONES?

􀂃 PRIMERO: Reconocer las causas de la maldición


􀂃 SEGUNDO: Arrepentirme en mi nombre y en el de mis antepasados.
􀂃 TERCERO: Confesar mi pecado, apartarme y resolver no volver a cometerlo.
􀂃 CUARTO: Pedirle perdón al Eterno en el nombre de mi Salvador Yeshua, el
Mesías.
Lo puedes hacer en ministración con una autoridad espiritual para que esa autoridad espiritual ore
al Eterno y se revoque la maldición sobre tu vida.

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