Afirmemos Nuestra Fe Cristiana
Afirmemos Nuestra Fe Cristiana
Enraizados en Él y que sea Él quien nos haga crecer. Mantengámonos convencidos de la verdad
que nos enseñaron y llenos de acción de gracias al Señor.
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Colosenses 2:7 NBV
Día 1
AFIRMEMOS NUESTRA FE
Todos los seres humanos creemos algo, consciente o inconscientemente tenemos algún sistema de
creencias que se funda en alguna verdad fundamental o última, independientemente de que le
llamemos Dios o le digamos de otra manera. Aun los que se dicen ateos creen algo, y tienen a la
materia o se tienen a sí mismos o al hombre en general como su verdad final, como su dios. No existe
nadie que no crea absolutamente nada, los escépticos justamente creen en la duda y en el valor de
dudar, así que creen algo y tienen una manera especial de sistematizar sus creencias.
Nosotros somos de aquellos que creemos algo, que tratamos de vivirlo y de compartirlo con todos los
que nos rodean. Por lo tanto, es importante reflexionar y afirmar nuestras creencias.
Como ya dijimos, todo el mundo cree algo, pero no todo el mundo se preocupa por estudiar y
reflexionar en forma sistemática lo que cree, además no todo el mundo tiene, como nosotros los
cristianos, la oportunidad de una fuente estable de doctrinas como la Biblia, ni una trayectoria histórica
tan importante como la teología cristiana. Podemos sentirnos orgullosos y muy seguros al estudiar esta
parte de nuestra identidad, ya que no entraremos en un terreno virgen, sino en uno muy andado por
todos los cristianos de todas las épocas y culturas de la historia. Estudiar nuestras doctrinas es estudiar
quiénes somos.
Pongámonos de acuerdo.
La verdad no cambia, pero la manera de expresarse en cada época y cultura puede ser diferente para
ser pertinente.
Otra manera de definir la doctrina cristiana sería diciendo que: Es la cosmovisión (visión del mundo
o el universo) de los cristianos.
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También podría definirse como: el conjunto de creencias que forman nuestras verdades en cuanto
a los temas fundamentales.
Algunos la definen como el esqueleto que nos da personalidad como iglesia, identificándonos en medio
de tantas formas de creer.
Leamos Efesios 4:14-16 y reflexionemos brevemente en las cosas que nos enseña:
Alguien que estudia la doctrina cristiana y no convierte en hechos lo que ha aprendido, en verdad, no
ha aprendido nada.
Se dice que: el escritor Mark Twain se encontró con un negociante sin escrúpulos en Boston, quien se
jactaba de siempre salirse con la suya cuando se proponía algo. Y le dijo al escritor: “antes de morir,
voy a hacer un peregrinaje a la Tierra Santa. Voy a escalar el monte Sinaí; ¡y cuando llegue a la
cumbre, voy a leer los Diez Mandamientos en voz alta y a todo pulmón. Sin impresionarse, Mark Twain
le respondió: “tengo una mejor idea: ¡quédate en Boston y cumple los Diez Mandamientos!
En nuestra comunidad sabemos que hacer discípulos no es hacer que el alumno sepa cosas
que no sabía, sino ayudar a que se convierta en alguien que no existía.
Reflexionemos:
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2. ¿Porque es tan importante que, en una comunidad de fe, nos unamos en la doctrina cristiana
que sostenemos?
3. ¿Por qué es un problema que existan miembros de la iglesia que creen y enseñan una doctrina
diferente?
ENRAIZA2
Enraizados en Él y que sea Él quien nos haga crecer. Mantengámonos convencidos de la verdad
que nos enseñaron y llenos de acción de gracias al Señor.
Colosenses 2:7 NBV
Día 2
LA PALABRA DE DIOS
Respondamos la pregunta: ¿Cuál es nuestra fuente de verdad?
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Antecedentes
Dios es un Dios que se revela a los seres humanos. Es decir, se da a conocer, para que, al conocerle,
tengamos compañerismo con Él y seamos salvos.
Él se ha revelado desde tiempos antiguos y de diferentes maneras, así nos lo dice la Biblia:
1
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por
los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero
de todo, y por quien asimismo hizo el universo; 3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la
imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder,
habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la
diestra de la Majestad en las alturas. Hebreos 1:1-3.
Él tomó la iniciativa de darse a conocer a los hombres, para que los hombres al conocerle le adoren y
reciban su gracia. A eso se le llama “La Revelación de Dios”.
Podemos entenderla con las siguientes ideas principales:
Revelar es sacar a la luz.
Dios es el que revela. Es decir, Él es el agente que nos da a conocer algo.
Lo que revela es su persona misma. Es decir, aquello que nos da a conocer es Él mismo.
A quienes se revela es a nosotros, los seres humanos.
Su propósito es que al conocerle nos relacionemos con Él y experimentemos sus bendiciones.
Le llamamos Revelación General a la iniciativa de Dios de darse a conocer a los hombres por medio
de la creación, es decir, la naturaleza. Dando a conocer sus atributos, su personalidad y algunos
destellos de su plan.
Ejemplo de las cosas que conocemos de Dios por medio de las cosas creadas:
La revelación natural es también llamada general, ya que la recibe cualquiera que ha nacido, pero la
revelación especial es privilegio sólo de los que hemos sido impresionados por el mensaje del
Evangelio, lo cual nos hace doblemente responsables de dicha revelación.
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Dios se reveló en la Encarnación. Esta es la máxima revelación de Dios. Dios hecho un
hombre en la persona de Jesús. 7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y
desde ahora le conocéis, y le habéis visto. 8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y
nos basta. 9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has
conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú:
Muéstranos el Padre? 10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las
palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora
en mí, él hace las obras. 11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra
manera, creedme por las mismas obras. Juan 14:7-11.
Dios se reveló por medio de la inspiración. Es la guianza y protección del Espíritu Santo a
los escritores de los libros sagrados (2 Pedro 1:21). Dios, respetando la personalidad, la
inteligencia y experiencia de los hombres, les utiliza para escribir la Verdad. Con su Santo
Espíritu les impulsó a escribir, les guio a escribir sin error. (Lucas 1:1-3). Toda la Biblia fue
inspirada de esta manera sin que existan en ella errores (2 Timoteo 3:16-17).
Dios se reveló por medio de la Canonización de los libros sagrados: Dios permite que los
cristianos distingan los libros inspirados de los que no lo son. La canonización no hace que los
libros sean inspirados, sólo reconoce su carácter divino. En nuestra historia, Dios le dio a su
Iglesia la convicción de los libros que son parte de su Palabra Revelada, y el resultado de ellos
es la Biblia.
Dios se sigue revelando por medio de la Iluminación. Es decir que, Dios, por medio de su
Santo Espíritu, sigue revelándose a los hombres a través de su Palabra escrita (Efesios 6:17).
No se trata de un conocimiento nuevo, sino de la verdad que Él mismo inspiró que se
escribiera. Es decir que, El Espíritu Santo nos guía para entender su Palabra.
Antiguo Testamento
Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Ruth, 1 Samuel, 2 Samuel, 1
Reyes, 2 Reyes, 1 Crónicas, 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester, Job, Salmos, Proverbios,
Eclesiastés, Cantares, Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías,
Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.
Nuevo Testamento
Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos, Romanos, 1 Corintios, 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses,
Colosenses, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, 1 Timoteo, 2 Timoteo, Tito, Filemón, Hebreos,
Santiago, 1 Pedro, 2 Pedro, 1 Juan, 2 Juan, 3 Juan, Judas y Apocalipsis.
La Biblia fue inspirada plenariamente. Es decir que, no tiene mezcla de error en su mensaje y
propósito. Su tema es la verdad y su propósito la salvación (Salmos 19:7-10).
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La Biblia es la norma para el estilo de vida que nos demanda Dios y la manera de encontrar
felicidad y éxito en la vida. Deuteronomio 4:1-2 y 17:18-19; Josué 1:7-8. Salmos
119:105. Proverbios 30:5.
La Biblia debe ser amada, creída, leída, estudiada, memorizada, meditada y aplicada a la vida.
Salmo 119:10, 2 Timoteo 3:16-17, Jeremías 15:16, Mateo 22:29, Hechos 17:11.
La Biblia se cumplirá en todo lo que ha profetizado y, puesto que salió de la boca de Dios,
permanecerá por siempre. Isaías 40:8, Mateo 5:17:18, Lucas 21:33 y 24:44-46.
La Biblia contiene el mensaje que ayuda a los hombres a encontrarse con Dios y ser
salvos. Juan 5:39; Hebreos 4:12.
La Biblia es un instrumento del Espíritu de Dios para la santificación de sus discípulos. Juan
16:13-15; Juan 17:17; Romanos 15:4.
Es peligroso y trágico para el ser humano no recibir y no atender a la Biblia como la Palabra de
Dios. Juan 12:48; Mateo 7:24-29.
El criterio fundamental por el que la Biblia debe ser interpretada es Cristo Jesús. 1 Juan 2:5-6.
Conclusión
Somos el pueblo de un libro: la Biblia, y nuestro éxito depende de nuestro conocimiento de él y de la
obediencia a sus enseñanzas. Disfrutemos del privilegio que se nos ha entregado en la Palabra Divina
y hagamos de ella nuestra única regla de Fe y Vivencia.
Un joven deseaba salir de su pueblo rumbo a la ciudad a buscar una oportunidad de trabajo, tomó
todos sus ahorros y una pequeña maleta con un cambio de ropa y cuando estaba a punto de salir de
casa, su mamá tomó su Biblia y se la entregó diciéndole: ─Hijo, cuando estés desesperado, cuando
todo te salga mal, acuerdate de abrir esta Biblia, busca el Salmo 107 ─y metió la Biblia a su maleta,
antes de que el incrédulo hijo se negara a llevarla. Él la aceptó de mala gana, le dio un beso a su made
y se fue. En la ciudad andubo deambulando por todas partes sin conseguir trabajo. Vivía en una
posada económica y sólo comía una vez al día. El dinero se le acababa y no sabía qué hacer. Metió la
mano a su bolsa y se dio cuenta de que sólo traía dinero suficiente para el boleto de regreso, y se
enfrentó con la disyuntiva de comer algo o comprar un boleto y regresar fracasado a su pueblo.
En eso estaba, cuando un hombre muy bien vestido se le acercó y le dijo: ─ ¿Necesita trabajo?
─Sí Señor, necesito trabajo ─dijo el joven sorprendido.
El hombre aquel le dijo: ─Necesito alguien que me ayude con algunos sencillos arreglos de mi casa y
a cuidar mi jardín, usted parece gente de pueblo y creo que lo podría hacer.
─Tiene razón, ese es un trabajo que sé hacer, cuente conmigo.
El hombre bien vestido le dijo: ─Perfecto, la próxima semana lo espero en mi casa, esta es la dirección
─y le entregó un papel─, ahora mismo voy de viaje y regreso en seis días, ahí lo espero ─y se fue.
El joven pueblerino estaba devastado. No tenía dinero para estar en la ciudad una semana más, tenía
mucha hambre y sólo el dinero suficiente para regresarse. Así que, compró su boleto y volvió a su
pueblo.
Al llegar a su casa, su madre hizo caso omiso de su aspecto y le preparó el agua para un baño,
mientras le preparaba una rica comida.
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El joven, mientras comía, dijo a su madre: ─Fracasé mamá, me gasté todos mis ahorros y no conseguí
trabajo, y cuando estaba a punto de tener un trabajo, no pude quedarme en la ciudad por falta de
dinero, todo fue inútil.
La madre tocó su mano y le dijo: ─Hijo, ¿por qué no abriste la Biblia que te di, como te dije, en el
Salmo 107?
El joven gruño y dijo: ─Yo no necesitaba la Biblia, necesitaba dinero, unos 500 pesos habrían sido
buenos para quedarme en la ciudad seis días más, pero no, me lo había gastado todo en una pocilga y
en mal comer.
La madre le trajo la Biblia, la puso frente a él y le dijo: ─Ya te bañaste, ya comiste, ya estás en casa,
¿podrías abrir mi Biblia por favor donde te dije?
El joven ni siquiera sabía dónde estaba el Salmo 107, así que buscó la página en el índice y finalmente
encontró la página del Salmo 107, y ahí, entre las hojas, había dos billetes de 500 pesos que su madre
había puesto para él.
─Hijo mío ─le dijo su mamá─, la Biblia es más valiosa que un billete, pero hay que ir a ella para
encontrar su tesoro, y su tesoro es esperanza, es fe, es amor. Tú no fracasaste porque no tenías
dinero, sino porque no tenías esperanza ni fe en Dios ni amor por su Palabra. Aprende la lección y
entrega tu vida a mi Dios.
Ciertamente, no hay dinero en el Salmo 107 ni en ninguna parte de la Biblia, pero el tesoro que
contiene es más que todo el oro del mundo. Finalmente, lo importante de la Biblia es leerla, entenderla
y obedecerla.
La Biblia contiene la Palabra de Dios, leerla nos hace cultos, obedecerla nos hace sabios, vivirla
nos hace salvos y compartirla nos convierte en revolucionarios que luchamos por un mundo
mejor.
ENRAIZA2
Enraizados en Él y que sea Él quien nos haga crecer. Mantengámonos convencidos de la verdad
que nos enseñaron y llenos de acción de gracias al Señor.
Colosenses 2:7 NBV
Día 3
NUESTRO PADRE DIOS
Respondamos las preguntas: ¿Quién es Dios y qué quiere?
Debemos comenzar declarando que: creemos en un solo Dios verdadero, Creador y Salvador que
está presente en nuestra vida.
El libro de Génesis comienza asentando que Dios creó el Universo, y no se mete en el problema de
convencernos primero de la existencia de Dios, sino que lo da por hecho.
En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Génesis 1:1.
A través de toda la Biblia, la revelación especial de Dios, se nos habla del carácter y la personalidad de
Él sin la preocupación de convencernos de su existencia. Sin embargo, como un antecedente, veamos
algunos argumentos clásicos de la existencia de Dios:
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Si hay una creación, hay un creador. El universo es el resultado de una fuerza creadora. Hay un Dios y
puede probarse en la existencia de un Universo que debe ser un efecto o resultado de una causa. De
la misma manera que si hay un reloj, hay un relojero que lo hizo; asimismo, si hay una creación, un
mundo ordenado, debe haber un Dios que lo creó y lo ordenó. (Hebreos 1:3 y 11:3 ; Salmos 19:2; Juan
1:1-3)
El argumento Teológico o de Diseño y ajuste fino. El Universo tiene un diseño y un ajuste tan fino,
que hace imposible imaginar que es el resultado del azar. Todo lo que se sabe sobre el ADN humano,
las diversas teorías sobre el BigBang, las una y mil millones de condiciones que hacen posible la vida
en el planeta y muchas otras cosas más que la ciencia corrobora, apoyan contundentemente a la
existencia de una mente maestra que diseñó el Universo con un propósito especial.
Ahora bien, los anteriores argumentos han sido refutados por diferentes filósofos o teólogos a través de
la historia, lo cual no tiene la menor importancia en virtud de lo siguiente:
La existencia de Dios no es un asunto que esté a discusión, no es un asunto que pueda mostrarse a
través del racionalismo, argumentos lógicos, o experimentos científicos, ni a través del
sensacionalismo, o argumentos sentimentales.
Es un asunto de fe. Hebreos 11:6. Este pasaje nos confronta con la necesidad que tenemos los seres
humanos de aceptar la realidad de que hay un Dios. No importa el camino que elijamos seguir para
reconocerlo, la fe siempre será la única manera de lograrlo finalmente.
Los que dicen no creer en Dios, no lo hacen por su incapacidad para comprender racional o
sentimentalmente la realidad de Dios. Lo hacen como un deliberado acto de voluntad, es decir que, han
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decidido no creer, de la misma manera que entendiendo o no, sintiendo o no, podrían decidir creer en
Él.
En la historia de la fe, distintos seres humanos que decidieron creer en Dios y se encontraron con Él,
experimentando sus bendiciones, su llamado y sus desafíos, nombraron a Dios de acuerdo a su
experiencia con Él. Esto generó un maravilloso repertorio de nombres de Dios que ahora podemos
analizar para conocerle mejor.
Jehová: Que también se podría pronunciar Yahawe (esta diferencia se debe a la particularidad de los
escritos hebreos que se hacían sin vocales, y de acuerdo a las vocales que se le coloquen a las
consonantes, se hace la diferencia), significa: Yo Soy El que Soy o Yo Seré El que Seré. Esto
enfatiza su esencia. Dios es distinto a cualquier otro dios, en que “Él es”, “Él, de verdad existe”, y no es
una invención como en el caso de todos los demás. Además, Dios es por sí mismo, creamos en Él o no
creamos en Él. Otros dioses sólo existen para quienes creen en ellos, y sólo existen porque fueron
creados por los seres humanos. No son lo que son, ni serán lo que no han sido nunca. Dios le dijo este
nombre a Moisés, y posiblemente significa que a Dios no le importa tanto su nombre, como su esencia
de ser realmente Dios. Éxodo 3:14.
Yahawe Sabaoth. “Jehová de los ejércitos”: Nos habla de su poder, de su incuestionable capacidad
para vencer a cualquier enemigo. Salmo 46:7.
Adonai. “Señor/Soberano”. Nos habla de su señorío o de su reinado sobre todo lo que está fuera de
Él. Salmo 8:1.
Él: este es uno de los nombres más antiguos. Era el nombre dado al jefe del panteón cananeo cuyo
significado principal connotaba “poder”. Su uso entre los hebreos asociaba la acción divina con la vida
social del pueblo. Este es el nombre usado entre los patriarcas (Génesis 31:53; 31:42; 49:24). Como se
verá a continuación, Él se usaba en combinación con otros nombres.
El Shadai, “Señor de la montaña” o “Dios todopoderoso”. “Shadai”, usado en Job sin “El”, es su
expresión favorita y simplemente se traduce “el Todopoderoso”.
Elohím. “Dios o Divinidad”: Uno de los nombres más comunes en el Antiguo Testamento. Una
traducción fácil sería “divinidad” o “deidad”. Tiene la forma plural de abstracción, pero llega a expresar
claramente la idea posterior del monoteísmo. Se menciona en la experiencia de Elías: “Sólo uno puede
ser Dios, Yahveh o Baal; y él pone de relieve en forma característica aplicando a Yahveh casi
exclusivamente el nombre de Elohím. Yahveh no es un “El” particular, sino “Elohím”, El único.
El Elyón. “El Altísimo”: Usado por el rey sacerdote Melquisedec, se traduce “el Altísimo”. (Salmo
18:13).
El Olám. “El Eterno”: sólo se usa una vez en la época antigua, Génesis 21:33. Puede entenderse
como “el Dios eterno”, “El Dios de los tiempos pasados” o “Dios de la eternidad”; recalca la
permanencia de Dios como distinto a todo cambio temporal.
El Roi, “El Dios que ve”. Génesis 16:13. No tiene mucho uso en el Antiguo Testamento. Puede
traducirse “el Dios de la visión” o “Dios de la aparición”. Algunos lo traducen en forma más activa, “Dios
que me ve”.
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Adón, “Señor”: “Mi Señor”. Encuentra su uso más frecuente, cuando más tarde se prohibía el uso del
nombre particular de Dios (Yahveh); al leer las Escrituras, cuando aparecía el nombre del Dios de la
revelación a Moisés, se sustituía el nombre en su forma plural, Adonai.
Los nombres de Dios aparecieron cuando los judíos, por el respeto tan profundo que tenían al nombre
de Yahawe, cambiaban dicha palabra por otra, dado que se consideraban indignos de pronunciarla o
escribirla, así que llamaron a Dios: Salvador, Sanador, El Todopoderoso, etcétera, así que cada vez
que encontramos en la Biblia una parte de su carácter, encontramos uno de los nombres con el que lo
podríamos llamar.
Hay un solo Dios viviente y verdadero. 4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
Deuteronomio 6:4.
Es un ser espiritual que trasciende a su creación, aunque podemos conocer algo de Él por
medio de lo que ha creado. 33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de
Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 34 Porque ¿quién
entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? 35 ¿O quién le dio a él primero, para
que le fuese recompensado? 36 Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la
gloria por los siglos. Amén. Romanos 11:33-36.
Es un ser personal, que nos creó a su semejanza, con conciencia, razón y voluntad para que
podamos relacionarnos con Él consciente, racional y voluntariamente.
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Efesios 2:10.
Es El Creador de todo cuanto existe. En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Génesis 1:1.
Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y
por tu voluntad existen y fueron creadas. Apocalipsis 4:11.
Sustenta y gobierna el Universo de acuerdo a su propósito eterno. 10 …para que la multiforme
sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y
potestades en los lugares celestiales, 11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús
nuestro Señor. Efesios 3:10-11.
Él es quien diseñó el Plan de Salvación para la raza humana y quien maneja la historia para
alcanzar sus fines. 3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo
con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en él
antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en
amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo,
según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos
10
hizo aceptos en el Amado, 7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados
según las riquezas de su gracia, 8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e
inteligencia, 9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se
había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del
cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
Efesios 1:3-10.
Es el Padre que nos ama a los seres humanos y quien ha hecho todo lo necesario para
impartirnos salvación por gracia. 4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a
su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley,
a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. 6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros
corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! 7 Así que ya no eres esclavo, sino
hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. Gálatas 4:4-7.
Conclusión
A través de toda la Escritura, y a través de experimentarle en el transcurso de nuestra vida,
conoceremos más y más de Él. Porque no hay más grande honor que ése, el de conocerle.
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Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni
el rico se alabe en sus riquezas. 24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en
entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la
tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. Jeremías 9:23.
Hace años, fui promotor de la Convención Nacional Bautista de México y mi trabajo era ir por toda la
República, en ocasiones, incluso al extranjero, impartiendo conferencias, predicando y enseñando. Mi
esposa y mis hijos pequeños me acompañaban muy regularmente. En cierta ocasión en la que
impartía conferencias y sermones en un Congreso de jóvenes, alguien que tenía cierta admiración por
mi persona, se acercó a uno de mis hijos, y le dijo: ─El hermano Gilberto es tremendo, me encantan
sus sermones y conferencias, ¿tú sabes donde estudió y cuáles son sus títulos académicos? Mi hijo le
respondió sin pensarlo mucho: ─No sé nada de eso, es mi papá.
Esa simple respuesta ilustra perfectamente el sentido y la razón de estudiar la “Teología”, relacionarnos
con Dios como hijos con su Padre.
Hablar con Dios es de sabios, sólo los necios lo ignoran; entregarnos a Él y ser sus súbditos es
de valientes, los cobardes prefieren una engañosa independencia. Tenerle como Padre es ser
ricos, los que lo rechazan viven en la más grande pobreza.
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ENRAIZA2
Enraizados en Él y que sea Él quien nos haga crecer. Mantengámonos convencidos de la verdad que nos
enseñaron y llenos de acción de gracias al Señor.
Colosenses 2:7 NBV
Día 4
JESUCRISTO, DIOS ENCARNADO
Respondamos la pregunta: ¿Quién es Jesús El Cristo?
Debemos comenzar declarando que: Dios nos dio su máxima revelación al hacerse un hombre en
la persona de Jesucristo, salvándonos por medio de su muerte y su resurrección, y que los dos
son un mismo Dios.
Antecedentes
Muy temprano, en la estructura doctrinal de la Iglesia cristiana, la cuestión cristológica fue importante.
Siendo nuestro Señor Jesucristo el centro de nuestra vida y el principio rector de toda la fe en aquella
época, y en la nuestra, es indispensable tener una comprensión correcta de su persona.
Juan manifestó en una de sus cartas, la importancia de tener una sana conceptualización de esta
verdad.
1
Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos
falsos profetas han salido por el mundo. 2 En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu
que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 3 y todo espíritu que no confiesa
que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual
vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. 1 Juan 4:1-3.
Algunas conclusiones incorrectas que se dieron respecto a Él, tuvieron que ver con la influencia del
“gnosticismo”. El gnosticismo era un intento de explicar la fe cristiana a través de la cosmovisión de la
filosofía platónica o griega, la cual consideraba imposible la unión de lo divino o espiritual, con lo
terreno o material.
12
Estaban los que creían que Cristo era sólo Dios, no era hombre, por lo que no dejaba huellas en la
arena, no sufría necesidad, ni dolores, y sólo tenía apariencia humana.
Por otro lado, estaban los que creían que era sólo un hombre y que no era Dios, sino que algo de Dios
le había sido dado en el momento del bautismo y le había sido quitado en el momento de la crucifixión.
Estas ideas fueron rápida y contundentemente refutadas por los escritores bíblicos, como vemos en los
siguientes pasajes:
Así que, cuando tratamos de conocer mejor la doctrina sobre Jesús, estamos en realidad estudiando o
intentando conocer mejor a Dios, porque no hay tres dioses, sino sólo uno, y en efecto, los atributos de
Dios son los mismos de nuestro Señor Jesucristo, porque son el mismo Ser.
Nuestro Señor Jesucristo se hizo un hombre, cien por ciento hombre, limitado en todos los
sentidos a nuestra semejanza, aunque también era Dios, cien por ciento Dios; sin embargo,
vivió limitado por su propia voluntad a la naturaleza humana con el fin de redimirnos. Filipenses
2:6-7; Romanos 8:3.
Nuestro Señor Jesucristo fue tentado en todo a nuestra semejanza, aunque nunca pecó. Hebreos
2:18 y 4:15.
Nuestro Señor Jesucristo ya existía desde siempre, puesto que es Dios mismo, su
manifestación a los hombres fue su encarnación y no su origen. Juan 8:58, 17:5, 24; Colosenses
1:17; Hebreos 7:3; Apocalipsis 22:13.
Nuestro Señor Jesucristo cumplió cabalmente las demandas de la ley de Dios, lo cual le dio
capacidad para morir por nosotros y atribuirnos los beneficios de su sacrificio. Su sacrificio fue
auténtico sufrimiento. Él ocupando nuestro lugar padeció por nuestros pecados hasta cumplir
completamente las demandas del juicio divino. Juan 3:14 y 19:30; Lucas 12:50.
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La resurrección de Nuestro Señor Jesucristo es un evento histórico real. Juan 11:25; Romanos
1:4; 1 Pedro 1:3, 3:21; Hechos 4:33.
Nuestro Señor Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres. Sólo en Él hay
salvación y Él es el único camino al Padre. 1 Timoteo 2:5; Juan 17:3 y 20:31, 14:6.
Nuestro Señor Jesucristo es el único objeto correcto de la fe; es decir que, Él es el único en
quien debemos depositar nuestra confianza. Hebreos 12:2.
Creer en Nuestro Señor Jesucristo, es decir, depositar nuestra vida en Él, nos hace nacer de
nuevo, y por lo tanto nos asegura la salvación y la vida eterna, librándonos del pecado y la
condenación. Juan 1:12, 11:25-26, 14:1-3.
Nuestro Señor Jesucristo es el perfecto ejemplo de moral y de vida controlada por el Espíritu
Santo que los cristianos debemos seguir. Efesios 4:13.
Nuestro Señor Jesucristo fue exaltado, por lo tanto, es el Señor de todo el Universo y Aquél ante
el cual todo el mundo habrá de arrodillarse un día. Marcos 10:19; Efesios 1:20; Filipenses 2:9;
Apocalipsis 5:12.
El dominio universal de Jesucristo es una verdad y una realidad. Isaías 9:6-7; Mateo 8:27; Efesios
1:22; 1 Pedro 3:22.
Nuestro Señor Jesucristo vendrá otra vez, no sabemos cuándo, ni exactamente cómo, pero
sabemos que vendrá, no a morir otra vez, sino a juzgar y a consumar la salvación. Mateo 25:31-
32; Hechos 1:11; Santiago 5:8.
Conclusión:
Creemos en Cristo como Dios mismo, por lo tanto, no enfatizamos el conocimiento intelectual y
doctrinal de las verdades relacionadas con Él, sino el vivir cerca de Él, siguiéndole en el discipulado,
estando en comunión con Él día con día, para ir creciendo en madurez y pareciéndonos más y más a
su persona, compartiendo su mensaje y la experiencia personal con Él a otras personas. Estamos
enamorados de Jesús y vivimos por Él, para Él y en pos de Él. Juan 1:39, 3:3; Marcos 3:14;
Efesios 3:19; Juan 15:5,10.
Siendo estudiante del seminario, realizaba mi obra práctica en una pequeña congregación en un barrio
pobre de la Ciudad de México. Una hermana de la congregación me hizo saber que cierta mujer del
barrio quería hablar conmigo de las cosas de Dios, y tenía mucho interés, porque, según ella, yo me
parecía mucho al Señor Jesucristo. Tenía una imagen de Jesús en un cuadro, y aseguraba que yo me
parecía mucho a esa imagen. Fui, como me lo había solicitado, porque es mi ministerio predicar la
Palabra, pero debo confesar que también me interesaba ver esa imagen del Señor que decía tener.
Ustedes saben que regularmente se simboliza al Señor con el rostro de un hombre guapo, bello, así
que yo me creía mucho de parecerme a Él.
Finalmente fui, le prediqué el Evangelio, me invitó un café con pan, y aproveché para pedirle que me
dejara ver el cuadro de Cristo. Cuando me lo enseñó, experimenté una gran desilusión, porque no era
esa imagen típica de un rostro hermoso, era más bien el rostro de un desaliñado barbón. Pensé, éste
ha de ser Judas o Barrabas, pero no Cristo.
Lo que aprendí, o recordé, es que, estoy a años luz de ser como El Señor, pero, en aquello de
parecerme a Él, no es asunto del físico, sino del carácter, y me queda claro que lo único que puedo
hacer para lograrlo es andando con Él todos los días, y todo el día.
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Cristianismo es creer en Cristo, entregarle nuestra vida a Cristo, seguir a Cristo, hablar con
Cristo, obedecer a Cristo, y hablar de Cristo con otros. Es más que religión, es una vivencia, es
una experiencia personal de primera mano que transforma nuestra vida.
¡Bendito sea nuestro Señor Jesucristo!
ENRAIZA2
Enraizados en Él y que sea Él quien nos haga crecer. Mantengámonos convencidos de la verdad que nos
enseñaron y llenos de acción de gracias al Señor.
Colosenses 2:7 NBV
Día 5
EL ESPÍRITU SANTO, DIOS ENTRE NOSOTROS
Respondamos la pregunta: ¿Quién es El Espíritu Santo?
Debemos comenzar declarando que: El Espíritu Santo es Dios mismo obrando en los hombres en
el cumplimiento del propósito de la redención.
Para muchas personas, no para nosotros, la controversia más importante sobre el Espíritu Santo es su
“personalidad”, les interesa responder la siguiente pregunta: ¿es una persona o sólo una fuerza?
Cuando entendemos que el Espíritu Santo es Dios mismo obrando entre nosotros, no tenemos
necesidad de más argumentos. Sin embargo, podemos decir respecto a la personalidad del Espíritu
Santo de Dios lo siguiente:
Es una persona en tanto que consuela e intercede. Juan 16:7, Romanos 8:26.
Por otro lado, la Biblia nos dice del Espíritu Santo, que se puede apagar (1 Tesalonicenses 5:19), y no
por eso es una vela, así que los argumentos más importantes para definir la personalidad del Espíritu
Santo están en que la Biblia habla de Él como de Dios mismo.
El Espíritu Santo es Dios mismo como Creador. Génesis 1:2; Salmos 33:6, 104:30.
El Espíritu Santo ejerce los atributos de Dios según la Biblia. 1 Corintios 2:10-11; Isaías 40:13-14;
Salmo 139:7-10; Hebreos 9:14.
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Samuel 10:10, 16:14, pero a partir de la muerte, resurrección y ascensión de nuestro Señor Jesucristo,
y justamente a partir del día del Pentecostés. Juan 7:39; Hechos 2. El Espíritu Santo está en los
hombres que aceptan el Evangelio. Es decir, dentro de ellos y no solamente sobre ellos, y debido a la
obra redentora del Señor, su presencia es ahora permanente. Jesús lo dijo claramente en Juan 14:16-
18 y 20:22.
El Espíritu Santo siempre ha estado presente, no llegó el día del Pentecostés, pues es el mismo
eterno Dios. Génesis 1:1-2.
El Espíritu Santo capacita a los creyentes para la tarea que les corresponde en el cuerpo de
Cristo por medio de los dones espirituales. 1 Corintios 12:1-11.
El Espíritu Santo sella a los creyentes para la redención final y nos da seguridad de Salvación .
Efesios 1:13; Gálatas 4:6; 1 Corintios 2:10-14, 3:16; Romanos 8:9-11, 14-6, 26-27.
El Espíritu Santo guía y enseña a los creyentes en particular, y a la Iglesia en colectividad, en las
enseñanzas de la revelación divina. 1 Timoteo 3:16 – 4:1; Hebreos 9:8-14; 2 Pedro 1:21).
El Espíritu Santo trabaja en mantener a la Iglesia unida como un cuerpo donde se haga la
voluntad de Dios. Efesios 4:3.
El Espíritu Santo inspiró a los hombres que escribieron la Biblia, cuidándoles para que no
cometieran errores. 2 Pedro 1:21.
El Espíritu Santo nos ilumina para entender y aplicar la Biblia a nuestra vida diaria. Romanos
8:14.
El Espíritu Santo llama a los obreros como: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y
maestros, y los dirige en el desarrollo de sus ministerios. Hechos 13:2-4, 20:22-28.
El Espíritu Santo nos dirige en la comunicación eficaz del Evangelio. Lucas 12:11-12. Hechos 1:8.
El Espíritu Santo puede manifestar en nosotros, los discípulos del Señor, los dones espirituales,
es decir, algunos de sus atributos sobrenaturales.
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Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 8 Porque a éste es
dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a
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otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10 A otro, el
hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de
lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo
Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. 1 Corintios 12:7-11.
El Espíritu Santo realiza la obra de santificación en los creyentes regenerados. Gálatas 5:16-26.
El Espíritu Santo puede ser contristado (limitar su ministerio) por nosotros cuando hacemos las
cosas que desagradan a Dios. Efesios 4:30.
El Espíritu Santo puede ser apagado (impedido para obrar) por nosotros cuando no hacemos lo
que agrada a Dios. 1 Tesalonicenses 5:19.
Algunas personas pueden cometer el pecado imperdonable, llamado “la blasfemia contra el
Espíritu Santo”, cuando en forma deliberada, voluntaria e irreversible rechazan la gracia
salvadora de Cristo, que el Espíritu Santo les presenta. Mateo 12:22-32.
Podemos y debemos vivir en el Espíritu, es decir, controlados por Dios en todo lo que sentimos,
pensamos, hablamos y hacemos. Efesios 5:15-20.
Conclusión:
El Espíritu Santo es Dios mismo obrando en nuestra vida. Podemos decir que, cuando hablamos de
caminar con Cristo, o de hablar con Dios, en realidad es la Persona del Espíritu Santo la que está
obrando en nosotros. Porque el Espíritu Santo es el Espíritu de Dios, y el Espíritu de Cristo, no
olvidemos que no hay tres dioses, sino uno solo que se nos revela en tres Personas.
Tengo una camioneta (Van) muy grande que tiene el motor más poderoso de la compañía que la
fabrica. Un día, me levanté muy temprano para ir a una iglesia en formación que tenemos en un lugar
montañoso a unas 6 horas de la ciudad. Subí mis maletas, mis aparatos electrónicos que siempre
necesito llevar conmigo, una hielera con alimentos, y me despedí de mi familia. Me senté en el lugar
del chofer y metí la llave, al darle vuelta sólo escuché un extraño ruido débil, pero el poderoso motor no
se encendía. El problema era sencillo, la batería estaba descargada. Sin energía, no importan los 8
cilindros del poderoso motor, ni los más de 100 litros de gasolina.
Si aplicamos esto a lo espiritual, tenemos que decir que, La Iglesia de Cristo y el cristiano mismo, sin la
presencia y la obra del Espíritu Santo en su vida, no tiene el poder para cumplir con su misión.
Por eso es que Pablo dijo: No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed
llenos del Espíritu. Efesios 5:18.
ENRAIZA2
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Enraizados en Él y que sea Él quien nos haga crecer. Mantengámonos convencidos de la verdad
que nos enseñaron y llenos de acción de gracias al Señor.
Colosenses 2:7 NBV
Día 6
EL DIOS TRINO
Respondamos la pregunta: ¿Qué es la Trinidad?
Debemos comenzar declarando que: Sólo hay un Dios, y no tres, pero nuestro Dios, el único Dios
que es realmente, se revela a nosotros en tres personas.
Podemos ampliar esta declaración de la siguiente manera: la Biblia nos habla de un solo Dios que se
revela a los seres humanos por medio de la Trinidad.
Se trata de un único Dios que se revela a nosotros como:
El Padre que gobierna el Universo, que sostiene la creación, que ama a los hombres e
impone leyes.
Su máxima revelación es su encarnación en la Persona de Jesucristo, es decir, Él mismo
hecho hombre con el propósito de salvarnos.
Y se revela también por medio de su Santo Espíritu, es decir, Él mismo obrando entre
nosotros.
No creemos en tres dioses, ni creemos que Dios esté dividido, ni creemos que haya grados entre el
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Hay un solo Dios.
Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los
de la incircuncisión. Romanos 3:30.
Aclaraciones importantes:
La palabra Trinidad no se encuentra en la Biblia; sin embargo, creemos en la trinidad de Dios,
algunos la llaman “triunidad”, porque en la Biblia claramente se nos revela un Dios trino, como lo
podemos ver en la Biblia.
Que a los seres humanos nos resulte muy difícil entender la Trinidad no es un problema divino,
sino humano. Se debe a la capacidad limitada del hombre para entender lo absoluto y eterno de Dios.
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Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y
nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. 4 Ahora bien, hay diversidad de
dones, pero el Espíritu es el mismo. 1 Corintios 12:3-4.
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La Gran Comisión de hacer discípulos expresa la demanda de Jesús de hacerla en el nombre de
la Trinidad. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Mateo 28:19.
La obra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo se expresa específicamente en algunos textos.
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con
todos vosotros. Amén. 2 Corintios 13:14.
Se menciona la obra de la Trinidad en diferentes pasajes. Porque por medio de él los unos y los
otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Efesios 2:18. 4 Juan, a las siete iglesias
que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete
espíritus que están delante de su trono; 5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los
muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros
pecados con su sangre. Apocalipsis 1:4-5.
Dios se revela en forma trinitaria, es decir, se nos revela como Padre, como Hijo y como Espíritu
Santo. 7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu
Santo; y estos tres son uno. 8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua
y la sangre; y estos tres concuerdan. 9 Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el
testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su
Hijo. 10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le
ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. 11
Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. 12 El que
tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.1 Juan 5:7-12.
Sólo hay un Dios, que es único e indivisible. Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno
es. Deuteronomio 6:4.
Las cosas reveladas por Dios, claramente son las que debemos enfatizar y debemos respetar a
Dios y su revelación, en cuanto a aquellas cosas que no quiso revelarnos, o bien, que por
nuestra incompetencia no podemos comprender. Podemos decir que, la Trinidad es una verdad
que, aunque nos ha sido revelada, debemos aceptarla por fe, ya que permanece en el nivel de
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“misterio” que aún no se revela por completo. Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro
Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que
cumplamos todas las palabras de esta ley. Deuteronomio 29:29. El cual hace cosas grandes e
inescrutables, Y maravillas sin número. Job 5:9. Si tuviese cerca de él algún elocuente
mediador muy escogido, que anuncie al hombre su deber. Job 33:23. Porque ¿quién conoció la
mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.1 Corintios 2:16.
Conclusión:
Un día, en la eternidad, conoceremos a Dios en todo su esplendor, mientras llega ese día, creamos en
Él y relacionémonos con Él por medio de la fe.
Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en
parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y si sobre este fundamento alguno edificare
oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca. 1 Corintios 13:12.
Se cuenta que los primeros cosmonautas en hacer un viaje espacial alrededor de la Tierra, en una
entrevista, dijeron en tono sarcástico: -hemos estado en el aire, hemos volado alrededor de la Tierra y
no hemos visto a Dios-. Un pastor que escucho la noticia, dijo, dos días después, en el sermón
dominical de su iglesia: -Ah, si esos cosmonautas si hubieran salido de su nave espacial, de seguro
¡hubieran visto a Dios! -.
Los que creen y los que no creen en Dios, lo que dicen entender la Trinidad y los que decimos que no,
los que saben mucho y los que saben poco, todos y sin excepción, un día veremos a Dios, y le
conoceremos tal como es. Mientras llega ese día, creamos en Él obedezcamos sus enseñanzas y
sigamos aprendiendo más y más de su Palabra.
Alguien dijo: “Quien quiera entender por completo la Trinidad, perderá su mente; y quien quiera
negarla, perderá su alma.” Lo importante no es la dificultad para comprender esta doctrina, lo
importante es vivir nuestra fe a cabalidad. Seamos Hijos del Dios Padre, seamos Discípulos del
Hijo, y seamos templos del Espíritu Santo. Eso es lo realmente importante.
ENRAIZA2
Enraizados en Él y que sea Él quien nos haga crecer. Mantengámonos convencidos de la verdad
que nos enseñaron y llenos de acción de gracias al Señor.
Colosenses 2:7 NBV
Día 7
NOSOTROS EL SER HUMANO
Respondamos la pregunta: ¿Quién es el Hombre?
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Debemos comenzar declarando que: El hombre es la criatura de Dios con el más elevado
propósito, la razón de la creación de la naturaleza, el objeto de su amor y aquel por el cual se ha
realizado un plan de salvación.
Dios se ha revelado a sí mismo al hombre, con el fin de establecer un pacto basado en la adoración y
el amor.
Para muchos, el hombre no es sino un producto de la coincidencia y de un proceso de evolución, la
clase de animal más elevada.
Para otros, el hombre no es sino un conjunto de resortes psicológicos que responden a los estímulos
externos, por lo que su educación o ambiente lo determina todo.
No es necesario que tomemos tiempo para refutar estas ideas, pero sí es importante estudiar la Biblia y
encontrar la identidad real del ser humano. La Palabra de Dios dice que: Dios creó al hombre a su
imagen y semejanza y éste es nuestro punto de partida.
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Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y
señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en
todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de
Dios lo creó; varón y hembra los creó. Génesis 1:26-27.
Cabe decir que es más sencillo creer en la creación que en la evolución o en otras teorías. Los que
creen en la evolución, necesitan más fe que los que creemos en el milagro de la creación.
La Caída.
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Si no hubiese tenido la posibilidad de caer no hubiera sido libre y por lo tanto, no hubiese sido
ni perfecto ni semejante a Dios; la esencia de su perfección y la semejanza de Dios era
precisamente su capacidad de tomar decisiones.
Muchas personas relacionan el pecado de Adán y Eva con un aspecto sexual, lo cual es
completamente contrario a la Escritura. El pecado consistió en:
Una desobediencia deliberada.
Un deseo de ser como Dios.
La rebeldía o el deseo de no tener a nadie ni nada sobre su propia soberanía.
El deseo de tener autoridad para decidir lo que es bueno y lo que es malo.
Después de la caída.
Según la Biblia, las consecuencias de la caída del hombre son las siguientes:
La tendencia a deteriorar o corromper las cosas creadas por Dios. Génesis 3:7.
Temor a lo espiritual. Génesis 3:8.
Deterioro de su autoestima. Génesis 3:6.
Separación de Dios en sentido espiritual. Génesis 3:8.
Separación con sus semejantes. Génesis 3:11-12.
Enemistad con la creación. Génesis 3:17-18.
Limitación para obtener satisfacción en todo aspecto. Génesis 3:18.
Experiencia del dolor y la muerte. Génesis 3:19.
Incapacidad para llegar a Dios por sí mismo. Génesis 3:22-24.
Tendencia a pecar. Génesis 3:5.
El hombre es infinitamente pequeño delante de Dios; sin embargo, es lo más grande que Dios
ha creado. Salmos 8:3. Algunas versiones de la Biblia, en lugar de ángeles, traducen “divinidad”,
porque la palabra es “Elohim” que se usa para nombrar a Dios.
Todos los hombres y mujeres somos pecadores y por eso pecamos, no es que seamos
pecadores porque pecamos. Salmo 51:5; Isaías 6:5; Romanos 3:10-18, 23. Es decir que, después de
la caída de nuestros primeros padres, tenemos la naturaleza pecaminosa, la tendencia a pecar, y
necesitamos redención.
La tendencia a pecar es una cuestión hereditaria, que desde Adán nos fue transmitida a todos
sus descendientes. Romanos 7:14-25; 1 Corintios 1:2-31, 15:19, 21, 22.
El hombre es un ser limitado por sí mismo, y no puede hacer nada para salvarse. Hechos 17:26-
31; Romanos 1:28.
El hombre es, por la gracia de Dios, el receptáculo de la revelación divina. Romanos 1:18-20 y en
forma especial: Hebreos 1-2.
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La Biblia dice que, pese a que el hombre está perdido. Romanos 7:21; no es digno de confianza
Jeremías 17:5, y que su tendencia es a la desobediencia, por el amor de Dios tiene una
esperanza en la gracia divina que puede hacerle salvo. Juan 3:16; Romanos 5:8.
El hombre tiene la posibilidad, no por sí mismo sino por el amor y la gracia divina, de cambiar
su estado de caído a un estado de santidad si responde correctamente a la manifestación del
amor de Dios en Jesucristo que le es dada por el mensaje de su Evangelio. Juan 1:12; 2 Corintios
5:17.
Todos los seres humanos somos del mismo valor para Dios y con las mismas posibilidades de
acercarnos a Él y servirle, sin importar sexo, raza o posición económica. Gálatas 3:28.
Todo ser humano, tiene derecho a: Juan 3:16; 1 Juan 2:10-11, 3:10, 4:7.
La vida, la posibilidad de nacer, la oportunidad de venir al mundo.
Ser confrontado con el mensaje del Evangelio de Cristo.
Ser tratado con la dignidad del trato divino.
Ser escuchado, comprendido, respetado y amado.
Todos los derechos universales de cualquier ser humano.
Finalmente, la Biblia dice que la mejor manera de amar a Dios es amando al hombre que Él creó.
(1 Juan 4:7-21, especialmente el 20).
Conclusión:
El ser humano es un ser caído, que vive un proceso de deterioro. Esta es la razón por la que contamina
el mundo donde vive sin remedio, y es el más grande depredador. Sin embargo, también es el ser
creado y amado por Dios de manera especial. Es el único ser de la creación que puede comunicarse
con Dios y tiene la invitación de Dios para experimentar su gracia por medio de la fe.
En mis días de estudiante en el seminario, me topé con un caso, según yo, muy difícil. Querían saber
de Cristo dos mujeres que estaban casadas con el mismo hombre. Se llamaban entre sí “comadres”,
se querían y cuidaban los hijos, la una de la otra. Evidentemente, la primera en haberse casado era la
legítima esposa según la ley, pero en vista de que las dos tenían hijos y necesitaban el sustento diario,
habían accedido a estar juntas, en la misma casa, con un cuarto para cada una de ellas y un gran
cuarto en común para los hijos de ambas. Expuse el caso en una clase especial con mi maestro
favorito, y después de contarles la situación, mi maestro preguntó con gran interés y pasión: ─¿Y qué
hizo usted? Yo respondí con timidez: ─Nada, no he ido a hablar con ellos.
─¿Por qué? ─gritó mi maestro. Y yo respondí con vergüenza: ─Porque si se coinvierten ¿Qué les
digo?, ¿Qué deben hacer? Mi maestro era un americano rubio, con la piel rosita, pero se puso como
tomate y me dijo con voz alta y lleno de emoción: ─¡Qué le importa lo que ellos tengan que hacer! Su
problema básico es que no conocen a Cristo, usted debe predicarles, ellos deben saber el evangelio y
deben convertirse, y lo que suceda después, es cuestión de Dios y ellos. Vaya ahora mismo y
predíqueles el evangelio.
No podía ir en ese momento, pero sí lo hice dos días después en el tiempo de mi obra práctica y
ciertamente toda la familia dijo que querían seguir a Cristo. Para mi tranquilidad, unas semanas
después, se mudaron a otra ciudad a vivir y no fue necesario que yo siguiera confundido respecto a
cómo tratarles en la comunidad.
Todo aquello me recordó que el ser humano es un ser caído, y que su primera necesidad, por cierto,
apremiante necesidad, es la de conocer a Dios. No dejemos de compartir la verdad del Evangelio a
todos.
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Una nota de esperanza:
El ser humano es alguien tan imperfecto que ni siquiera es perfectamente malo. La imagen de
Dios está deteriorada en Él, pero sigue ahí, y la prueba de ello es que puede responder a la
gracia de Dios por medio de la fe y dejar que El Espíritu de Dios le guíe al arrepentimiento y la
entrega de su vida al Señor.
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